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9 de junio de 2014

Antena de Telefonía Móvil
Señor director:
Me llamo Carlos y soy un lector asiduo de la columna semanal Salud Pública de este
periódico, motivo que me haz escribirles para pedir vuestra ayuda.
En mi barrio van a instalar una antena de telefonía móvil, a pesar de la oposición de todos los
vecinos. Estoy preocupado porque tengo la salud débil y me suele tener dolores de cabeza y
vómitos que, según he leído, pueden acentuarse con la dicha antena.
En los últimos años, con el desarrollo de los teléfonos móviles hemos visto que se han
colocado antenas por todas partes. Las emisiones que producen estas antenas entan dentro de
las llamadas de radiación no ionizantes que es toda energía en forma de onda que se propaga
atraves del espacio. Las antenas emiten radiación que puede producir cambios eléctricos en la
membrana de todas las células del cuerpo, alterando los flujos celulares de algunos iones,
sobre todo el calcio, lo que podria tener efectos biológicos importantes. Aunque el papel de la
radiación no ionizante como agentes cancerígenos sea polêmico, es indudable que ejercen
efectos biológicos.
Un estudio importante realizado por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el
Cáncer, organismo especializado de la OMS, examinó las relaciones entre la utilización de
teléfonos móviles y posibles efectos adversos y aconsejó que se cumpra la normativa, ou sea,
que se aisle apropiadamente la zona y que se tenga em cuenta los vecinos de los alrededores.
La ondas afectan horizontalmente más a los vecinos de en frente que a los próprios.
Las medidas sencillas de protección propuestas por los encustadores de la OMS – poner bayas
o barreras en torno a los emplazamientos de antenas – pueden contribuir a evitar el aceso no
autorizado a zonas, dónde quitarse a los limites autorizados, pero nosotros pensamos que ellos
deberian utilizar la tecnologia vertical no la horizontal.
Otro estudio realizado por la Universidad de Madrid cruzó datos sobre muertes por tumores
entre 1996 y 2006 com áreas dónde essas personas vivian y la localización de las antenas de
teléfonos móviles. El estudio eligió tumores ya asociados a ese tipo de radiación: próstata,
mama, pulmón, intestino, piel y tireoides. En un rayo hasta mil metros de las antenas, el
riesgo fue mayor, porque, concluyen los encuestadores: "El teléfono móvil se desliga, la
antena, no", asi, desde el punto de vista de la salud pública, se debe pensar que hay que
considerar estos hallazgos como serias advertencias sobre los potenciales efectos adversos de
la radiación no ionizante.
Les doy las gracias de antemano por su atención. Estoy seguro de que um periódico com el
suyo sabrá poner en coloquio nuestra preocupación para llegarmos a una resolución que sea
buena para todos.
Carlos A. Lima, Becerril de la Sierra (Madrid)