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TEORIA GENERAL DE LAS RELACIONES DE APROPIACION

DE LA FUERZA DE TRABAJO HUMANO










Alumna: Corrales Andrea
Fecha de entrega: 09/06/2014
Tutor: Juan Fernández Escudero

2










“Se aspira a Libertad mientras no se tenga el poder. Una vez que se
tenga el poder, se aspira a la Supremacía; si no se la logra (porque no
se es aún lo suficientemente fuerte para lograrla) se aspira a Justicia”.
Vale decir, Igualdad de poder”.
F. Nietzsche, La voluntad del poder.











3

El tema elegido es “el poder”, porque como tal, considero que si bien tiene variadas
acepciones, ramas o ámbitos en los cuales se utiliza, cuando nos referimos a él, se nos viene
a la mente la posición ya sea social, jurídica, política, económica, y hasta cultural, por qué
no, de algo o alguien que está por encima de un parámetro medio. Específicamente, en este
ensayo no me referiré a cosas, sino a relaciones interpersonales.
Y es por ello, que mi hipótesis es:
“El sujeto constantemente se encuentra en la búsqueda del poder”
Si tratamos de definir el término es complejo, porque como tal, no tiene una única
acepción, tampoco un objetivo único ni un fin determinado.
Ahora bien, se debe arribar al concepto partiendo de la base que el poder se desarrolla en
sociedad, porque analizarlo sobre un sujeto solo, aislado no tendría relevancia a nivel
global. Y es allí donde nos preguntamos si debe, como condición, existir algo que rija las
relaciones sociales.
Y la respuesta es afirmativa, porque el poder, se debe configurar en base a una construcción
colectiva de tipo social y de relaciones, económicas, culturales, ideológicas, políticas, etc.
El poder no es unidireccional.

1. El Poder como democracia
Aunque en un Estado Representativo y democrático, como el nuestro, quien ejerce la
administración nacional del país, es el Presidente de la Nación, lo hace sólo en
representación del pueblo y no como un alguien que allí ha llegado por mandato natural. Y
es importante esta distinción porque en nuestro país, el hecho de entender que quien ejerce
el poder es una persona a quien el mismo pueblo ha legitimado en el poder a través del
voto, genera la clara distinción que menciona Marx, cuando dice que:
(…) “Ser Rey” es un efecto de la red de relaciones sociales entre un “rey” y sus
“súbditos”; pero a los participantes de este vínculo social, la relación se les presenta
necesariamente en forma invertida: ellos creen que son súbditos cuando dan al rey
tratamiento real porque el rey es ya en sí, fuera de la relación con sus súbditos, un rey;
como si la determinación de “ser un rey” fuera una propiedad “natural” de la persona de
un rey. ¿Cómo no recordar aquí la famosa afirmación lacaniana de que un loco que cree
que es el rey no está más loco que un rey que cree que lo es, quien, es decir, se identifica de
inmediato con el mando de “rey”?(…)
1


1
ZIZEK, Slavoj. “¿Cómo Marx inventó el síntoma? El sublime objeto de la ideología. Siglo Veintiuno
Editores. Buenos Aires, 2003. ISBN 987-1105-37-1, pág. 51.
4

Entonces, el pueblo entiende que no delibera ni gobierna sino por medio de sus
representantes, y viceversa; entonces quien ejerce “el poder” no lo hace de manera
absoluta, en tanto en cuanto sea avalado por el pueblo. Y en este ejemplo en particular
quien ejerce el poder, tiene poder a través del pueblo.
Foucault al respecto considera que: “El poder no es una posesión del Monarca, del Padre o
del Estado; es un error creer que la sociedad está dividida entre las personas que "tienen"
poder y las que no. El poder es lo que caracteriza a las complejas relaciones entre las partes
de una sociedad particular y a las interacciones entre los individuos de esa sociedad como
relaciones de lucha permanente. Es una situación dinámica, ya sea personal, social o
institucional: no es una cantidad de fuerza sino una relación estratégica e inestable”.

2. Cómo acceder al Poder
Si creemos que todos tenemos acceso al poder estaríamos enunciando una verdad o una
falsedad errónea, porque en parte, ambas afirmaciones son correctas.
Es una verdad, porque en términos de Bourdieu, depende de cómo cada uno de los
“agentes” utilice sus capacidades (capital) dentro del campo.
(…) “El campo puede ser definido como una red o una configuración de relaciones
objetivas entre posiciones. Estas posiciones están objetivamente definidas, en su existencia
y en las determinaciones que imponen sobre sus ocupantes, agentes e instituciones, por su
situación presente y potencial (situs) en la estructura de distribución de especies del poder
(o capital) cuya posesión ordena el acceso a ventajas específicas que están en juego en el
campo, así como por su relación objetiva con otras posiciones (dominación,
subordinación, homología, etcétera)” (…)
2

El autor hace una analogía con un juego, lo cual no es menor, porque en un juego se
compite y se está en la búsqueda de un único objetivo: Ganar. ¿Qué se gana en este juego?
Poder.
Como todo buen juego, lo que hacemos es competir. Ahora, cada campo genera su capital.
Podemos ver, entonces, que cada campo trata de acrecentar su poder valiéndose de su
capital y al tratar de salvaguardarlo se generan los conflictos. Podríamos concluir que es
aquella lucha que se genera tanto entre clases, individuos, ideologías, para conservar el
mismo y acrecentar algún capital.


2
BOURDIEU, Pierre. Una invitación a la sociología reflexiva. Buenos Aires. Ed. Siglo XXI Editores
Argentina. (2005). ISBN 987-1220-32-4, pág. 150.
5

(…) “El valor de una especie de capital depende de la existencia de un juego, de un campo
donde tal competencia pueda ser utilizada: una especie de capital es aquello que es eficaz
en un campo determinado, tanto a modo de arma como de asunto en juego en la contienda,
que permite a sus poseedores disponer de un poder, una influencia, y por tanto existir en
el campo en consideración, en lugar de ser considerado una cifra desdeñable”. (…)
3

Luego de este análisis, podemos concluir que:
Por un lado, tal como lo analiza el autor, no entiende que existe una única relación de
poder, sino que son varias y se desarrollan distinto según el campo al que pertenezcan. La
sociedad, está constituida por varios factores, relativamente independientes entre sí, y que a
su vez, el poder, dentro de estas relaciones va a depender del capital que posea cada uno de
sus agentes y como lo pongan “en juego”.
El valor del capital, permite a su poseedor, disponer de un poder, una influencia y por tanto
existir. A través del poder uno ES. Quien no tiene capital, no es, no existe.
Y siguiendo esta afirmación, podríamos decir que quien no tiene capital, no tiene como
negociar, no tiene como jugar el juego, y aquí es donde decimos que “el acceso al poder es
para todos” es mentira. Porque siempre va a existir una desigualdad de condiciones, de
capitales de la que dependerán nuestras posibilidades, teniendo en cuenta una perspectiva
objetiva de la sociedad a la que pertenecemos.
(…) “En las sociedades altamente diferenciadas, el cosmos social está conformado por
varios de estos microcosmos sociales relativamente autónomos, es decir, espacios de
relaciones objetivas que son el sitio de una lógica y una necesidad específicas e
irreductibles a aquellas que regulan otros campos. Por ejemplo, el campo artístico, el
religioso o el económico siguen todos lógicas específicas: mientras que el campo artístico
se ha constituido a si mismo rechazando o revirtiendo la ley del provecho material, el
campo económico ha emergido, históricamente, a través de la creación de un universo
dentro del cual, como solemos decir “los negocios son negocios”, donde las encantadas
relaciones de amistad y amor están en principio excluidas”. (…)
4

Y ello es porque desde que nacemos, lo hacemos en un contexto determinado, en
determinada sociedad. En una sociedad que es objetivada y objetivante. Donde no es lo
mismo ser “hijo de A” que “hijo de B”, porque tal vez ser hijo de A, abra más posibilidades
de acceder al poder (y cómo desempeñarse para acceder a él) que siendo hijo de B.
Si retomamos a la idea de la igualdad, habría que considerar de qué tipo de igualdad
hablamos. ¿Igualdad ante la ley? Si, probablemente nos estemos refiriendo a eso, a la

3
BOURDIEU, Pierre. Una invitación a la sociología reflexiva. Siglo Veintiuno editores. Buenos Aires, 2005.
ISBN 987-1220-32-4, pág. 152.
4
BOURDIEU, Pierre. Una invitación a la sociología reflexiva. Siglo Veintiuno editores. Buenos Aires, 2005.
ISBN 987-1220-32-4, pág. 150-151.
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igualdad entre iguales, al mismísimo artículo 16 de nuestra Constitución Nacional.
¿Igualdad de condiciones? Definitivamente no. Y he ahí la diferenciación fundamental de
“igualdad entre iguales” porque ello denota que no somos todos iguales en un mismo
sentido, sino no habría tal diferenciación.
Si volvemos a la cuestión planteada, (cómo acceder al poder) en Marx, por ejemplo, vamos
a ver que él lo plantea con otra perspectiva, de la relación entre libertad o no (de aquellos
que poseen la fuerza de trabajo) y poder.
Zizek, en ¿Cómo Marx creó el síntoma? Nos habla de cómo Marx descubre el síntoma en el
pasaje del feudalismo al capitalismo, en el que el hombre “libre”, en principio, como
noción “universal”, pierde su libertad, sometido al capital. Y cómo se explica esta
contradicción:
(…) “Libertad, por ejemplo: una noción universal que abarca una serie de especies,
(libertad de expresión y de prensa, libertad de conciencia, libertad de comercio, libertad
política, etc.) pero también, por medio de una necesidad estructural, una libertad
específica (la del obrero a vender libremente su propio trabajo en el mercado) que
subvierte esta noción universal. Es decir, esta libertad es lo opuesto mismo de la libertad
efectiva: al vender su trabajo “libremente”, el obrero pierde su libertad, el contenido real
de este acto libre de venta es la esclavitud del obrero al capital”. (…)
5

Y ello, se explica por el simple hecho de no ser el obrero el propietario de los medios de
producción, porque si así lo fuera, nos encontraríamos en una sociedad feudal, en la que
existe una producción artesanal, los propietarios venderían sus propios productos en el
mercado y no habría explotación, por tanto serían libres.
Entonces, según Marx, se pierde la libertad, en una sociedad capitalista, en tanto que
aparece la fuerza de trabajo como mercancía, entendiendo “fuerza de trabajo” como el
hecho de que los obreros no sean los propietarios de los medios de producción, y que en
consecuencia, están obligados a vender en el mercado su propio trabajo, en vez de los
productos de su trabajo.
Así podemos ver, en que una sociedad capitalista, los que tienen el poder, son aquellos que
se apropian de la plusvalía, entendida entonces, como el valor el valor que el trabajador
asalariado crea por encima del valor de su fuerza de trabajo y que se apropia gratuitamente
el capitalista.

5
ZIZEK, Slavoj. “¿Cómo Marx inventó el síntoma?” El sublime objeto de la ideología. Siglo Veintiuno
Editores. Buenos Aires, 2003. ISBN 987-1105-37-1, pág. 47-48.

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Y vamos a poder decir que es verdad que todos podemos acceder el poder, en tanto y en
cuanto, seamos los poseedores de los medios de producción.

3. ¿Unidireccionalidad o Transversalidad del poder?
a. Poder único.
El poder puede ser entendido como algo único, o como un todo que nos atraviesa.
Hobbes encuentra el poder en un poder común: el soberano. Él es el único capaz de tener y
ejercer el poder.
Este filósofo inglés, en su tratado “Leviatán” (1651) nos habla del estado de naturaleza en
que todos los hombres son libres y, sin embargo, viven en el perpetuo peligro de que
acontezca una guerra de todos contra todos (Bellum omnium contra omnes).
En primer lugar, Hobbes menciona un poder soberano, como expositor del absolutismo
político que es, hay alguien un sujeto que es quien detenta todo el poder, y es él el
legitimado para ejercerlo. Un poder que atemorice a todos los hombres, que de lo contrario
los hace vivir en un estado de guerra constante.
Desde el momento en que la sumisión por pacto de un pueblo al dominio de un soberano
abre una posibilidad de paz, no la verdad, sino el principio de autoridad (en tanto sea
garante de la paz) constituye el fundamento del derecho.
En segundo lugar podemos mencionar su concepto de libertad relacionado con el poder de
un hombre y entre los mismos:
(…) “De esta igualdad en cuanto a la capacidad se deriva la igualdad de esperanza
respecto a la consecución de nuestros fines. Esta es la causa de que si dos hombres desean
la misma cosa, y en modo alguno pueden disfrutarla ambos se vuelven enemigos, y en el
camino que conduce al fin (que es, principalmente, su propia conservación y a veces su
delectación tan solo) tratan de aniquilarse o sojuzgarse uno a otro. De aquí que un agresor
no teme otra cosa que el poder singular de otro hombre”.
6

Con todo ello es manifiesto que durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder
común que los atemorice a todos, se hallan en la condición o estado que se denomina
guerra; una guerra tal que es la de todos contra todos. (…)
7


6
HOBBES, Thomas. Leviatán. Cap. XII. Pág. 101.
7
HOBBES, Thomas. Leviatán. Cap. XII. Pág. 102.

8

En el Estado de Naturaleza, el hecho de que los sujetos sean libres indica que cada uno hace
lo que quiere, y en este libre albedrío, quien tiene el poder es quien ejerce a la fuerza y
somete al que no cumple. Así lo establece el pensador inglés John Locke (1632 -1704) en
su obra Segundo ensayo sobre el gobierno civil:
(…) “Y así, en el estado de naturaleza, un hombre tiene poder sobre otro, pero no un poder
absoluto o arbitrario que le permita abusar de un criminal, cuando este ha caído en sus
manos, siguiendo el calor de su pasión o la limitada extravagancia de su propia voluntad,
sino solo para castigarlo, según lo dictan la serena razón y la conciencia, como penas
proporcionales a su transgresión, de modo que sirvan como reparación y como restricción.
Pues estas, son las dos únicas razones por las cuales un hombre puede legalmente dañar a
otro, es decr, castigarlo” (…)
8

También explica que es lo que considera como “poder político”:
(…) “Con este fin, creo que no está de más establecer lo que para mí es el poder político,
de manera que el poder de un magistrado sobre un súbdito pueda distinguirse del que
posee un padre sobre sus hijos, un amo sobre sus sirvientes, un marido sobre su mujer y un
señor sobre su esclavo. Todos estos poderes distintos entre sí a veces se dan juntos en un
mismo hombre, de modo que si lo consideramos bajo estas relaciones diferentes, esto
podrá ayudarnos a distinguir dichos poderes entre sí, y a mostrar la diferencia que hay
entre quien gobierna un estado, un padre de familia y un capitán de galeras.” (…)
9

Y nos muestra con claridad, que el poder, solamente es ejercido verticalmente, y así mismo,
establece las jerarquías.
Para entender mejor este concepto de “sociedad” que nos muestra Locke, debemos
remontarnos en la historia definir a la sociedad tal como al entendemos hoy y así, poder
entender las estructuras del poder existentes actualmente, para poder diferenciarlas de las
anteriores.
Una sociedad se estructura en base a la relación que existe entre los individuos, guiados por
normas y valores, que podríamos definir como Derecho y moral, que a su vez, son
consecuencia de las mismas relaciones sociales. Según Alicia Ruiz: “El Derecho es el
discurso legitimante del poder en el Estado moderno”.
10
Esta sociedad interactúa a través
de un lenguaje, cultura, arte, en común, pero que poseen una visión, de organización,
política y economía distintos; y que, a su vez, se agrupan con semejantes para completar su
identidad.

8
LOCKE, John. Segundo tratado sobre el gobierno civil. Pág.
9
LOCKE, John. Segundo tratado sobre el gobierno civil. Pág.
10
RUIZ, Alicia. Materiales para una teoría crítica del derecho. Editorial LexisNexis, 2da edición, Buenos
Aires, 2006. ISBN 9789875921375. Pág. 114.
9

No existe un único concepto de sociedad, por lo que podríamos decir que es un término
ambiguo con el que se define lo anteriormente dicho. Y ello es así, porque no es exacto. La
sociedad es cambiante, porque los sujetos que viven en ella, cambian, basados en relaciones
de lucha y fuerza constantes, lo cual resulta paradójico, cuando decimos que en esta
sociedad los sujetos son “libres e iguales”. De esta misma libertad e igualdad, es que surgen
los conflictos y se llega al cambio. Se desprende un resultado casi literal: el hecho que sean
iguales implican que muchas veces deseen las mismas cosas, lo que conlleva a un estado de
guerra, tal como lo entendía Hobbes.
En épocas prehistóricas la sociedad estaba organizada jerárquicamente, existía un jefe (ya
sea de la tribu o militar) que vencía, era el más sabio, y a quien todos en la comunidad
acudían, por ser el único que tenía la verdad absoluta sobre todo. Luego llegan los reyes,
los emperadores, los presidentes.
Nunca fueron todos “libres e iguales”. La sociedad se organizaba en estamentos del cual
estaban anulados cierto tipo de personas, por ejemplo, los esclavos. Y se respondía a una
única verdad: la derivada del rey, el cual argumentaba su legitimidad en base a Dios.
Y ello fue así hasta la aparición de la corriente del humanismo racional, introducida por
filósofos como René Descartes, y fue así como en el año 1637 con “El Discurso del
Método” cambia el paradigma, hasta el momento teocéntrico, para arribar, de una vez y
para siempre, a uno antropocéntrico. En el que los hombres ya no legitimidaban a Dios (ni a
el rey, por verdad revelada) como fuente de verdad absoluta, y se dan cuenta que a través
de su razón acceden a los conocimientos. Y esto tuvo efectos en todos los ámbitos. Se
generó tal cambio social que todo era revolución, porque el esquema que cambia, no es solo
social, es económico, político y jurídico.
Se comienza a pensar en una sociedad de iguales. Pensamiento que se gesta culminando (o
comenzando) en 1786 con la Revolución Francesa bajo el lema de “libertad, igualdad y
fraternidad”, por ello hoy entendemos que viviendo en sociedad somos conducentes de
tales condiciones.
Y esto es fundamental, porque existió y sigue existiendo una porción de la sociedad, a la
que le disgusta esta idea.

b. El poder está en todas partes
Ahora bien, la forma en la que Foucault aborda el tema, es que analicemos el poder desde
un aspecto macro, mirarlo a través de esta horizontalidad, en el que todos podemos acceder
al poder.
10

(…) “…No considerar el poder como un fenómeno de dominación masiva y homogénea de
un individuo sobre los otros, de un grupo sobre los otros, de unas clases sobre las otras;
sino tener bien presente que el poder, si no se lo contempla desde demasiado lejos, no es
algo dividido entre los que poseen, los que lo detentan exclusivamente y los que no lo
tienen y lo soportan. El poder tiene que ser analizado como algo que circula, o más bien,
como algo que no funciona sino en cadena. No está nunca localizado aquí o allí, no está
nunca en las manos de algunos, no es un atributo como la riqueza o un bien. El poder
funciona, se ejercita a través de una organización reticular. Y en sus redes no solo
circulan los individuos, sino que además están siempre en situación de sufrir o de ejercitar
ese poder, no son nunca el blanco inerte o consintiente del poder ni son siempre los
elementos de conexión. En otros términos, el poder transita trasversalmente, no está quieto
en los individuos”. (…)
11

Según este autor, el poder no es considerado como un objeto que el individuo cede al
soberano (diferencia fundamental con El Leviatán de Hobbes), sino que es una relación de
fuerzas. No se pregunta por qué algunos quieren dominar, qué buscan, cuál es su estrategia,
sino que busca saber cómo poco a poco, progresivamente, realmente, materialmente, se han
constituido los sujetos , a partir de la multiplicidad de los cuerpos, de las fuerzas, de las
energías, de las materialidades, de los deseos, de los pensamientos.
(…) “Recordad el esquema de Leviatán, en tanto que hombre fabricado, el Leviatán no es
más que la coagulación de un cierto número de individualidades separadas que se
encuentran ensambladas por un conjunto de elementos constitutivos del Estado, pero en el
corazón del Estado, o mejor en su cabeza, existe algo que lo constituye como tal, y este
algo es la soberanía de la que Hobbes dice precisamente que es el alma de Leviatán. Pues
bien, haría falta estudiar los cuerpos periféricos y múltiples, esos cuerpos constituidos por
los efectos del poder a semejanza de sujetos.” (…)
12

El poder existe, es.
El poder nos atraviesa, porque es parte de nosotros. Según Giorgio Agamben, filósofo
italiano, nacido en 1942, nos encontramos en la época de la Biopolítica (concepto
introducido por Michel Foucault). Y con ello se refiere a la gestión política de la vida, la
intervención del poder en la vida humana como un proceso que lleva a los derechos
individuales, la salud generalizada, el progreso social.
Michel Foucault se refiere al poder como una relación de fuerzas, una situación estratégica
en un momento determinado, y como es el resultado de relaciones de poder, está en todas

11
FOUCAULT, Michel. “Clase en el College de France del 14 de enero de 1976” en Defender la sociedad.
Fondo de cultura económica. Buenos Aires, 2010. Pág. 146
12
FOUCAULT, Michel. “Clase en el College de France del 14 de enero de 1976” en Defender la sociedad.
Fondo de cultura económica. Buenos Aires, 2010. Pág. 145-146.
11

partes. El sujeto está atravesado por las relaciones de poder, y a esto mismo nos
referimos con la Biopolítica antes mencionada.
Entonces, en muy distinto el enfoque, porque no lo analiza desde cuestiones particulares
sino que entiende que funciona “desde abajo”.
Así mismo, así como plantea esta reticularidad entre los sujetos (posibilidad de acceder al
poder) él mismo afirma que el sujeto no es libre, porque se halla sometido a mecanismos de
control que lo regulan y lo limitan. Entonces, partiendo de esta base, podemos afirmar que
dentro de esta horizontalidad, existen sectores que tienen más poder que otros. Y ello no es
negado por Foucault, lo que niega es que todo sea visto únicamente desde la dominación.

4. Poder y Revolución
Durante toda la evolución humana, hablamos de procesos sociales que se llevan a cabo a
través de revoluciones, y tienen que ver definitivamente con la búsqueda de poder.
El poder entendido como una situación de control, de dominación, de sometimiento.
En el texto de Alexandre Kojève (1902-1968) “La dialéctica del Amo y del Esclavo” el
filósofo francés de origen ruso hace una interpretación del concepto de reconocimiento, del
deseo insaciable que conlleva a otro deseo, deseo de ser reconocido por otro deseo de
reconocimiento. El Amo y el Esclavo, luchan por este reconocimiento.
(…) “El Esclavo se subordina al Amo. Él, estima, reconoce pues el valor y la realidad de
la “autonomía”, de la libertad humana. Mas él no la halla realizada en él mismo. La
encuentra en el Otro. Esa es su ventaja. El Amo, por no poder reconocer al Otro que lo
reconoce, se encuentra en un callejón sin salida. El Esclavo, por el contrario, reconoce
desde el principio al otro (el Amo). Le bastará pues, imponerse a él, hacerse reconocer por
él, para que se establezca el reconocimiento mutuo y recíproco, que solo puede realizar y
satisfacer al hombre plena y definitivamente. Por cierto, para que eso sea así, el Esclavo
debe cesar de ser esclavo: debe trascenderse, “suprimirse” en tanto que Esclavo. Pero si
el Amo no tiene ningún deseo y por tanto, ninguna posibilidad de “suprimirse” en tanto
que Amo (puesto que significaría para él devenir Esclavo), el Esclavo tiene mayor interés
en dejar de ser esclavo. Además, la experiencia de esa misma lucha que ha hecho de él una
Esclavo, lo predispone a ese acto de auto supresión, de negación de si, de su Yo dado que
es un Yo servil. Por cierto, en primer término, el Esclavo que se solidariza con su Yo dado
(servil) no tiene en sí una “negatividad”. No la ve sino en el Amo, que ha realizado la
“negatividad-negatriz” pura al arriesgar su vida en la lucha por el reconocimiento.
El Amo está petrificado en su Dominio. No puede superarse, cambiar, progresar. Debe
vencer-y devenir Amo y mantener en tanto que tal- o morir. Se le puede matar; no se le
12

puede transformar, educar. Ha arriesgado su vida para ser Amo. El Dominio es para él el
valor supremo dado que no puede superar. El Esclavo, por el contrario, no ha querido ser
Esclavo. Ha devenido Esclavo porque no ha querido arriesgar su vida para ser Amo. En la
angustia mortal, ha comprendido (sin advertirlo) que una condición dada, fija y estable,
aunque sea la del Amo, puede agotar la existencia humana. Ha “comprendido” la vanidad
de las condiciones dadas de la existencia. No ha querido solidarizarse con la condición de
Amo, no se solidariza tampoco con la condición del Esclavo. No hay nada fijo en él. Esta
dispuesto al cambio, en su mismo ser es cambio, trascendencia, transformación,
“educación”; es devenir histórico desde su origen, en su esencia, en su existencia misma.
Por una parte, no se solidariza con lo que es; quiere trascenderse por negación de su
estado dado. Por otra parte, tiene un ideal positivo para alcanzar: el ideal de la
autonomía, del ser –para- sí, que encuentra en el origen mismo de su servidumbre,
encarnado en el Amo.
El Amo obliga al Esclavo a trabajar. Y trabajando, el Esclavo deviene Amo de la
naturaleza. Pero solo ha devenido el Esclavo del Amo porque en primer término –era
Esclavo de la Naturaleza, solidándose con ella y subordinándose a sus leyes por la
aceptación del instituto de conservación. Al devenir por el trabajo, amo de la naturaleza, el
esclavo se libera por tanto de su propia naturaleza, del propio instinto que lo ataba a ella y
que hacía de él el esclavo del Amo. Al libera al Esclavo de la Naturaleza el trabajo lo
libera de sí mismo, de su naturaleza de Esclavo, y en consecuencia, lo libera del Amo. En
el mundo natural, dado, elemental, el esclavo es esclavo del amo. En el mundo técnico,
transformado por tu trabajo, él reina – por lo menos un día reinará- como amo absoluto. Y
ese dominio que nace del trabajo, de la transformación progresiva del mundo dado y del
hombre dado en ese mundo, será completamente distinto del dominio “inmediato” del
amo. El porvenir de la historia pertenece por tanto, no al Amo guerrero que o bien muere o
se mantiene indefinidamente en identidad consigo mismo, sino al Esclavo trabajador. Este
al transformar el mundo dado mediante su trabajo, trasciende lo dado y lo que está
determinado en él mismo, por lo dado; él se supera, entonces, y supera, también, al Amo,
quien está ligado a lo dado, lo que él deja intacto porque no trabaja. Si la angustia de la
muerte encarnada para el Esclavo en la persona del Amo guerrero es la condición sine qua
non del progreso histórico, es únicamente el trabajo del Esclavo el que lo realiza y lo
perfecciona”. (…)
13

Así mismo este mismo texto conlleva una lectura mucho más profunda que podemos
comparar con una situación que podemos decir existe desde siempre, y que en la actualidad
en nuestro país se ve con mucha claridad.
Con respecto al acceso al poder en nuestra sociedad existe una porción de sectores
empresarios, aquellos que tienen parte del poder por el que luchan constantemente con el

13
KOJEVE, Alexander. La dialéctica del amo y del esclavo. Pág. 29-30.
13

sector político y que tienen una clara finalidad: Cuando nos referimos a todos los debates
existentes respecto del enfrentamiento que podemos ver todos los días no hablamos de otra
cosa que la fuerte oposición que tiene los sectores dominantes de la negación al acceso a las
clases bajas. No quieren que las clases populares tengan ventajas sobre ellos, que tengan las
mismas posibilidades. Porque darle las mismas posibilidades seria cambiar el paradigma,
cambiar la situación objetiva en la que nació y se desarrollo la clase media, la clase media
baja. Y el porqué es siempre el mismo. Porque tener acceso también es acceso a poder, y
eso es lo que se trata de evitar. Sabemos que en nuestro país existe una brecha muy grande
entre los sectores más marginales y los de la clase alta. Los gobiernos populares tienden a
tratar de minimizar esta brecha otorgando posibilidades, tratando de generarlas para que los
sectores bajos logren tener acceso a la educación, a la salud, a la vivienda, al trabajo, que
son derechos fundamentales, pero así también a la ciencia, a la tecnología, a la
especialización técnica.
Con cada negativa que éstos manifiestan, desde lo más básico hasta lo más complejo, lo
único que hacen es poner en evidencia que no quieren que el “Esclavo” sea “Amo”. No
quieren siquiera que el “Esclavo” sepa que puede ser “Amo”. Y esto es lo que se discute
constantemente. El Esclavo sabe que puede devenir en amo y que es el único capaz de
producir el cambio. El esclavo es legatario de una situación de transformación
constante. Y eso, los sectores poderosos el “Amo” tratan de evitar.
Y si nos preguntamos por qué, la respuesta va a ser siempre la misma: el poder.
Tal como lo plantea Ernesto Laclau en La Razón Populista
14
existen dos sectores bien
diferenciados, aquellos que presentan demandas que al no ser satisfechas generan reclamos
constituyendo una demanda popular; y, por otro lado, ese sector que representa el poder
desde algún lugar de la estructura social que ha llegado allí por pura legitimación. Hoy en
día podemos esbozar en una asignación retroactiva de sentido, cómo ese esquema se fue
dando en años anteriores, quiénes pueden llegar a ser esos sectores. Pero volviendo al
ejemplo anterior, en este caso, el grupo que conforma las demandas populares pueden ser
varios sectores diferenciados que se unen para afrontar un desafío común, para obtener un
resultado. Y desde ese punto de vista, no importan las clases sociales, las diferencias de
posturas y posiciones ideológicas, conforman un todo heterogéneo, para erigirse con mucho
más poder.
Campione en “Para leer Gramsi”
15
nos dice que la hegemonía es el ejercicio de las
funciones de dirección intelectual y moral que se une al dominio del poder político. (El
autor diferencia con claridad a los intelectuales por un lado, y a lo popular, por el otro)

14
LACLAU, Ernesto. “El pueblo y la producción discursiva del vacío” en La razón populista. Fondo de
cultura económica, 1º ed., Buenos Aires, 2005.
15
CAMPIONE, D. Para leer a Gramsci. Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.
14

Lo trata de destramar es cómo una clase dominada, “subalterna”, puede volverse clase
dirigente y ejercitar el poder político, o bien transformarse en una hegemonía. Y explica
que hay una crisis hegemónica cuando las clases dominantes pierden la dirigencia,
entendiendo que la pierden cuando no logran resolver las demandas (Laclau). En este caso,
si logran resolver los conflictos las clases populares, puede crear un bloque social
convirtiéndose en hegemónico.
En los tres textos mencionados, podemos ver que los autores hacen una diferenciación entre
las clases sociales existentes, pero:
 En el texto de Kojéve, el Esclavo es el legatario de una situación de transformación,
en tanto y en cuanto tome conciencia de que es el elemento de cambio en la
relación, y si bien quien inicialmente tiene el poder es el Amo, potencialmente tiene
el poder el Esclavo, porque es quien todavía puede superarse y salir de esa situación
de dominio.
 En el texto de Laclau, existe un poder (entendido como un lugar al que han llegado
aquellos que han sido legitimados) y por otro lado, las clases dominantes y los
sectores populares. El autor no niega que estos actores puedan unirse a través de
demandas no satisfechas para reclamar ante el poder. A su vez, entiendo que ambos
al constituirse como una unidad, tienen un poder, que puede ser equiparable o aún
más fuerte y sólido que aquel a quienes ellos mismo han legitimado.
 En el texto de Campione también existen dos clases que están en pugna no sólo por
la dominación sino también por la dirigencia, que lográndola (a través de la
resolución de demandas) se llega al poder, entendido como hegemonía, englobando
los mencionados conceptos.

5. El poder inconsciente
En el texto de Zizek, ¿Cómo Marx creó el síntoma?
16
Nos explica claramente porqué la
visión marxiana tuvo tanta influencia en el ámbito de la psicología. Y ello es porque se
adentra al inconsciente haciendo un paralelismo entre el dinero y los sueños. Cómo
determinada mercancía llegó a tener esa forma, porque concluye en que en la estructura de
la forma mercancía se puede encontrar el sujeto trascendental.
Porque el fetichismo de la mercancía es poner de manifiesto que las relaciones sociales
entre personas aparecen disfrazadas de relaciones sociales entre las cosas.

(…) “El proceso de intercambio de mercancías implica un cierto desconocimiento (que
implica la diferencia con lo oculto: desconocer es no querer saber) un cierto no
conocimiento, este no conocimiento seria el sostén de las relaciones sociales de

16
ZIZEK, Slavoj. “¿Cómo Marx inventó el síntoma? El sublime objeto de la ideología. Siglo Veintiuno
Editores. Buenos Aires, 2003. ISBN 987-1105-37-1.
15

intercambio, Zizek lo conceptualiza como un síntoma social, que solo se pude gozar en la
medida en que la lógica de funcionamiento se nos escapa, es decir el intercambio solo es
posible en la medida que en que su lógica se nos escapa. Esta sería una parte estructural
de la forma mercancía, sería constitucional, estructural; una condición de la realidad un
punto que hace de cierre a la realidad.
Este síntoma está sostenido y anticipado por una realidad prediscursiva, es decir funciona
en la medida en que hay un discurso, que genera practicas, rituales, argumentaciones, que
intentan anticipar las relaciones sociales.” (…)
17


En Marx, ellos no lo saben, pero aun así, lo hacen.

(…) “En otras palabras, es la de un cierto “como si”: en el acto de intercambio, los
individuos proceden como si la mercancía no estuviera sometida a cambios físicos,
materiales; como si estuviera excluida del ciclo natural de generación y corrupción;
aunque a nivel de sus “conciencias” ellos “saben muy bien” que este no es el caso”. (…)
18


La realidad social se apoya en el “como si”, cuando se pierde la creencia, la trama social se
desintegra.
Por qué la sociedad disfraza sus relaciones sociales con mercancías y por qué funciona en
la medida que la lógica de este mecanismo se nos escapa?. Será que funciona la teoría del
espejo de Lacan, en la que establece que un sujeto puede definirse en relación a otro sujeto
(el otro que le devuelve el espejo).
No es cuestión de adentrarnos en el ámbito psicológico, pero es evidente que si basamos
nuestras relaciones en este fetichismo de la mercancía y queremos ver aquello que
queremos para nosotros mismos en el espejo, no podemos evitar ver que el sujeto es
egocéntrico y sólo va a querer que otro tenga poder en la medida que éste se sienta
identificado con aquel.
Pero como bien antes dijimos, esto sólo funciona en la medida que existe un discurso que
así lo establezca.
(…) “Ideología, discurso poder, son espacios de confrontación teórica” (…)
19

Podemos arribar que: los sujetos que pertenecen a una sociedad, están constantemente en la
búsqueda del poder, porque es aquello que los hace superiores. Por más que muchos autores
traten de ver al poder como algo distinto, desde otro enfoque para los sujetos que actúan el
poder es siempre el mismo, aquello que tratan de alcanzar. Los sujetos no se preguntan si
están a travesados o no por el poder, solo quieren llegar a él, y actúan en consecuencia.

17
Comunicación III- Universidad de Buenos Aires. Facultad de Cs. Sociales.
18
ZIZEK, Slavoj. “¿Cómo Marx inventó el síntoma? El sublime objeto de la ideología. Siglo Veintiuno
Editores. Buenos Aires, 2003. ISBN 987-1105-37-1. Pag. 43
19
RUIZ, Alicia. Materiales para una teoría crítica del derecho. Editorial LexisNexis, 2da edición, Buenos
Aires, 2006. ISBN 9789875921375. Pág. 105.
16

En este actuar, es como nos topamos con el “como si”, en la ficción de la que nos habla
Enrique Marí que Marx llama “cinismo”.
(…) “La combinación de punto de vista mutuamente excluyentes conduce necesariamente a
la ficción, a la afirmación de una realidad en contradicción consciente con el estado de
cosas” (…)
20

Y es que los “como si” siempre ocultan intereses, porque se trata de ficciones fundadoras,
que instauran ideas, y funciona en la medida en que todos crean que es en interés de todos.
Con pretensiones de universalidad y cientificistas, estos discursos tienen una clara identidad
con el poder.

6. Conclusión
El sujeto constantemente se encuentra en búsqueda del poder, porque lo entiende como
necesidad de autosuperación, de dominio, de someter al otro, de competencia con el otro,
de poder crear discursos, de hacer cumplir la ley, de castigar.
Porque pudimos entender que no hay un poder. El poder es.
El poder mismo funciona en nosotros y se va transformando a través de nuestras relaciones
sociales, creando más poder, porque está claro que necesitamos de otros para ejercer poder.
Los cambios sociales surgen a través de esta necesidad del hombre de relacionarse,
interactuar, de intercambio (¿de qué?), de lucha de clases, lucha de poderes.
Y como sujetos pertenecientes a una sociedad se estipula que, quien no tiene poder, no es.
Entonces basamos nuestra existencia en un materialismo de posesión, materialismo de
capital, como lo entiende Bourdieu. El capital social, el capital económico, el capital
cultural no son más que elementos que combinamos y definimos como utilizar ante y para
la sociedad a través del capital simbólico para definir quiénes somos.
En todo caso creo que todos estamos constantemente en una búsqueda de poder, porque a
través de él somos.



20
MARI, Enrique. Papeles de filosofía. Editorial Biblos, Buenos Aires, 1993. Pág. 242