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Universidad Nacional de La Plata

Facultad de Psicología
PSICOTERAPIA II
Ficha de Cátedra
FELIX GUATTARI
Caosmosis
Manantial, 1996
1. ACERCA E LA PROUCCI!N
E LA SU"#ETI$IA
Mis actividades profesionales en el campo de la psicoterapia, a la par que
mis compromisos políticos y culturales, me llevaron a enfatizar cada vez más
la subjetividad como producida por instancias individuales, colectivas e
institucionales.
Considerar la subjetividad desde el ángulo de su producción no implica
ningún retorno a los tradicionales sistemas de determinación binaria,
infraestructura materialsuperestructura ideológica. !os diferentes registros
semióticos que concurren a engendrar subjetividad no mantienen relaciones
jerárquicas obligadas, establecidas de una vez para siempre. "uede ocurrir, por
ejemplo, que la semiotización económica se #aga dependiente de factores
psicológicos colectivos, según permite constatarlo la sensibilidad de los
índices bursátiles a las fluctuaciones de la opinión. $e #ec#o, la subjetividad
es plural y polifónica, para retomar una e%presión de Mijail &ajtin. 'o conoce
ninguna instancia dominante de determinación que gobierne a las demás
instancias como respuesta a una causalidad unívoca.
"or lo menos tres órdenes de problemas nos incitan a e%tender la
definición de la subjetividad, superando la oposición clásica entre sujeto
individual y sociedad, y por ello mismo a revisar los modelos de inconsciente
actualmente en curso( la irrupción de los factores subjetivos en el primer plano
de la actualidad, el desarrollo masivo de las producciones maquínicas de
subjetividad y, en último lugar, la reciente acentuación de aspectos etológicos
y ecológicos relativos a la subjetividad #umana.
!os factores subjetivos ocuparon siempre un lugar importante en la
#istoria. "ero, al parecer, van adquiriendo un papel preponderante desde que
los mass media de alcance mundial comienzan a relevarlos. )e*alaremos en
este libro, de modo sumario, unos pocos ejemplos. +l inmenso movimiento
lanzado por los estudiantes c#inos de la plaza ,iananmen tenía ciertamente
Felix Guattari – CAOSMOSIS Acerca de la producción de subjetividad
por objetivo consignas de democratización política. "ero parece tambi-n
incuestionable que las contagiosas cargas afectivas de que era portador iban
más allá de las simples reivindicaciones ideológicas. +ste movimiento puso en
juego todo un estilo de vida, una concepción de las relaciones sociales .basada
en las imágenes transmitidas por el /este0, una -tica colectiva. 1, a la larga,
2nada podrán los tanques contra esto3 2!o mismo que en 4ungría o "olonia, la
mutación e%istencial colectiva tendrá la última palabra3 )in embargo, los
grandes movimientos de subjetivación no toman necesariamente un rumbo
emancipador. !a inmensa revolución subjetiva que atraviesa al pueblo iraní
desde #ace más de diez a*os se focalizó a su vez en arcaísmos religiosos y en
actitudes sociales globalmente conservadoras, particularmente en lo que se
refiere a la condición femenina .cuestión sensible en 5rancia a raíz de los
sucesos del Magreb y de las repercusiones de esta actitud represiva #acia las
mujeres en los sectores de inmigrantes0.
+n el +ste, la caída de la cortina de #ierro no se produjo bajo la presión de
insurrecciones armadas sino por la cristalización de un inmenso deseo
colectivo que demolió el sustrato mental del sistema totalitario poststalinista.
5enómeno e%tremadamente complejo por cuanto combina aspiraciones
emancipadoras con pulsiones retrógradas, conservadoras y #asta fascistas, de
orden nacionalista, -tnico y religioso. +n medio de esta tormenta, 6cómo
superarán los pueblos de +uropa central y de los países del +ste la amarga
decepción que les #a reservado #asta a#ora el /este capitalista7 !a #istoria
nos lo dirá. 28na #istoria portadora quizá de ingratas sorpresas, pero tambi-n,
por qu- no, de un ulterior resurgimiento de las luc#as sociales3 2Cuán asesina
#abrá sido, en comparación, la guerra del 9olfo3 : su respecto casi podría
#ablarse de genocidio pues condujo a la e%terminación, sin distinción de
pueblos, de muc#os más iraquíes que las víctimas causadas en ;<=> por las
bombas de 4iros#ima y 'agasa?i. Con la perspectiva del tiempo, su apuesta
aparece claramente como una tentativa de someter a las poblaciones árabes y
de adue*arse de la opinión mundial( #abía que demostrar que el estilo yanqui
de subjetivación podía imponerse merced al poder combinado de las armas y
de los medios de comunicación.
$e una manera general, puede decirse que la #istoria contemporánea está
siendo dominada cada vez más por un incremento de reivindicaciones de
singularidad subjetiva( contiendas ling@ísticas, reivindicaciones autonomistas,
cuestiones nacionalísticas, nacionales que, con total ambig@edad, e%presan
una aspiración a la liberación nacional, pero que por otro lado se manifiestan
en lo que yo llamaría reterritorializaciones conservadoras de la subjetividad.
Cierta representación universalista de la subjetividad encarnada por el
colonialismo capitalista del /este y del +ste, #a fracasado, sin que #asta a#ora
se puedan medir plenamente, en su vastedad, las consecuencias de tal derrota.
4oy, como todos saben, el ascenso del integrismo en los países árabes y
musulmanes puede tener consecuencias incalculables no sólo sobre las
relaciones internacionales sino sobre la economía subjetiva de cientos de
millones de individuos. 8n angustioso punto de interrogación viene a sellar
toda la problemática del desasosiego, pero tambi-n del ascenso reivindicativo
del tercer inundo, de los países del )ur.
:nte el actual estado de cosas, la sociología, las ciencias económicas,
políticas y jurídicas parecen bastante mal pertrec#adas para e%plicar semejante
mezcla de arcaizante apego a las tradiciones culturales y, no obstante, de
aspiración a la modernidad tecnológica y científica, mezcla que caracteriza al
cóctel subjetivo contemporáneo. "or su parte, el psicoanálisis tradicional no
está mejor ubicado para afrontar estos problemas, a causa de su manera de
reducir los #ec#os sociales a mecanismos psicológicos. +n estas condiciones
parece oportuno forjar una concepción más transversalista de la subjetividad,
que permita responder a la vez de sus colisiones territorializadas
idiosincrásicas .territorios e%istenciales0 y de sus aperturas a sistemas de valor
.universos incorporales0 con implicaciones sociales y culturales.
6$eben considerarse las producciones semióticas de los mass media, de la
informática, la telemática, la robótica, al margen de la subjetividad
psicológica7 'o lo creo. :sí como las máquinas sociales pueden ser ubicadas
en el capítulo general de los equipamientos colectivos, las máquinas
tecnológicas de información y comunicación operan en el corazón de la
subjetividad #umana, no únicamente en el seno de sus memorias, de su
inteligencia, sino tambi-n de su sensibilidad, de sus afectos y de sus fantasmas
inconscientes. !a consideración de estas dimensiones maquínicas de
subjetivación nos mueve a insistir, en nuestra tentativa de redefinición, sobre
la #eterogeneidad de los componentes que agencian la producción de
subjetividad. +ncontramos así( ;0 componentes semiológicos significantes
manifestados a trav-s de la familia, la educación, el ambiente, la religión, el
arte, el deporte...A B0 elementos fabricados por la industria de los medios de
comunicación, del cine, etc., y C0 dimensiones semiológicas asignificantes
que ponen en juego máquinas informacionales de signos, funcionando
paralelamente o con independencia del #ec#o de que producen y ve#iculizan
significaciones y denotaciones, y escapando, pues, a las a%iomáticas
propiamente ling@ísticas. !as corrientes estructuralistas no dieron a este
B
Felix Guattari – CAOSMOSIS Acerca de la producción de subjetividad
r-gimen semiótico asignificante su autonomía ni su especificidad, aunque
autores como Dulia Eristeva o Dacques $errida #ayan arrojado cierta luz sobre
la relativa autonomía de este tipo de componentes. "ero, en general, la
economía asignificante del lenguaje se vio reducida a lo que yo llamo
máquinas de signos, a la economía lenguajera, significacional de la lengua.
+sto es particularmente claro en Foland &art#es, quien refiere los elementos
del lenguaje y los segmentos de narratividad a las figuras de e%presión, y
otorga a la semiología ling@ística una preeminencia sobre todas las semióticas.
25ue un grave error de la corriente estructuralista pretender situar todo lo
concerniente al psiquismo bajo la única batuta del significante ling@ístico3 !as
transformaciones tecnológicas nos obligan a tomar en cuenta, a la vez, una
tendencia a la #omogeneización universalizante y reduccionista de la
subjetividad y una tendencia #eterogen-tica, es decir, al reforzamiento de la
#eterogeneidad y de la singularización de sus componentes. +l Gdise*o
asistido por computadoraH conduce, valga el caso, a la producción de
imágenes que se abren a universos plásticos insospec#ados Ipienso, por
ejemplo, en el trabajo de Matta con la paleta gráficaI o a la solución de
problemas matemáticos propiamente inimaginable pocos a*os atrás. "ero
tambi-n aquí #ay que cuidarse de cualquier ilusión progresista o de cualquier
visión sistemáticamente pesimista. !a producción maquínica de subjetividad
puede laborar tanto para lo mejor como para lo peor. +%iste una actitud
antimodernista consistente en rec#azar en bloque las innovaciones
tecnológicas, especialmente las ligadas a la revolución informática. ,al
evolución maquínica no puede ser juzgada ni positiva ni negativamenteA todo
depende de lo que llegue a ser su articulación con las conformaciones

colectivas de enunciación. !o mejor es la creación, la invención de nuevos
universos de referenciaA lo peor, la masmediatización embrutecedora a la que
millones de individuos están #oy condenados. !as evoluciones tecnológicas,
aunadas a e%perimentaciones sociales en estos nuevos ámbitos, tal vez puedan
librarnos de la etapa opresiva actual y #acernos entrar en una era posmediática
caracterizada por una reapropiación y una resingularización en la utilización
de los medios de comunicación. .:cceso a los bancos de datos, a las
videotecas, interactividad entre protagonistas, etc.0
J
!a palabra agencement, arreglo, disposición, organización, ordenamiento, de uso
generalizado en el libro, se #a traducido como GconformaciónH Kn. del t.L
+l mismo movimiento de comprensión polifónica y #eterogen-tica de la
subjetividad nos lleva a tomar en consideración ciertas investigaciones de
aspectos etológicos y ecológicos contemporáneos. $aniel )tern, en The
Interpersonal World of the Infant
1
e%ploró de manera notable las formaciones
subjetivas preverbales del ni*o. +l muestra que de ningún modo se trata de
GestadiosH en el sentido freudiano, sino de niveles de subjetivación que
persistirán de forma paralela durante toda la vida. Fenuncia, pues, a la
ponderación e%cesiva de la psicog-nesis de los complejos freudianos,
presentados como GuniversalesH estructurales de la subjetividad. "one de
relieve, además, el carácter inicialmente transubjetivo de las e%periencias
precoces del ni*o, que no disocian el sentimiento de sí del sentimiento del
otro. 8na dial-ctica entre los Gafectos compartiblesH y los Gafectos no
compartiblesH estructura las fases emergentes de la subjetividad. )ubjetividad
en estado naciente que no cesará de reaparecer en el sue*o, el delirio, la
e%altación creadora o el sentimiento amoroso...
!a ecología social y la ecología mental #allaron ámbitos privilegiados de
e%ploración en las e%periencias de psicoterapia institucional. "ienso
obviamente en la clínica de !a &orde, donde yo mismo trabajo desde #ace
muc#o tiempoA allí se lo #a dispuesto todo para que los enfermos psicóticos
vivan en un clima de actividad y asunción de responsabilidades, con el fin no
sólo de promover un ambiente de comunicación sino tambi-n para crear focos
locales de subjetivación colectiva. 'o se trata, pues, de una simple
remodelación de la subjetividad de los pacientes tal como pree%istía antes de
la crisis psicótica sino de una producción sui g-neris. "or ejemplo, ciertos
enfermos psicóticos oriundos de medios agrícolas pobres serán invitados a
practicar artes plásticas, a #acer teatro, video, música, etc., universos que
#asta entonces les eran ajenos. +n cambio, los burócratas e intelectuales se
verán atraídos #acia el trabajo material, en la cocina, el jardín, la alfarería, el
club #ípico. !o importante no es la mera confrontación con una nueva materia
de e%presión, sino la constitución de complejos de subjetivaciónA individuo
grupomáquinaintercambios múltiples. +n efecto, estos complejos ofrecen a
la persona posibilidades diversificadas de re#acerse una corporeidad
e%istencial, salir de sus atolladeros repetitivos y en cierto modo
resingularizarse. )e operan así injertos de transferencia que no proceden sobre
la base de dimensiones Gya a#íH de la subjetividad, cristalizadas en complejos
;
'ueva 1or?, &asic &oo?, Mnc. "ublis#ers, ;<N>.,raducido al franc-s por "85( Le
monde interpersonnel du nourrisson, "arís, ;<N<. Cf. más adelante, "ágs. <=O.
C
Felix Guattari – CAOSMOSIS Acerca de la producción de subjetividad
estructurales, sino de una creación y que, por ese carácter, dependen de una
suerte de paradigma est-tico. )e crean nuevas modalidades de subjetivación,
del mismo modo que un plástico crea nuevas formas sobre la base de la paleta
de que dispone. $ado este conte%to, los componentes más #eterog-neos
pueden concurrir a la evolución positiva de un enfermo( relaciones con el
espacio arquitectónico, vínculos económicos, cogestión entre el enfermo y el
profesional en diferentes vectores asistenciales, aprovec#amiento de todas las
ocasiones de apertura al e%terior, e%plotación procesual de las
GsingularidadesH de los acontecimientosA todo cuanto contribuya a crear una
relación aut-ntica con el otro. : cada uno de estos componentes de la
institución asistencial le corresponde una práctica necesaria. 'o estamos
frente a una subjetividad dada como un ensí, sino frente a procesos de toma
de autonomía, o de autopoiesis .en un sentido algo diferente del que da a este
t-rmino 5rancisco Parela
B
0.
Peamos a#ora un ejemplo de e%plotación de los resortes etológicos y
ecológicos de la psique en el campo de las psicoterapias familiares. !o
tomamos de la corriente que, con eje en Mony +l?aim, intenta desembarazarse
del influjo de las teorías sist-micas vigentes en los países anglosajones y en
Mtalia
C
:quí tambi-n la inventividad de las curas nos aleja de los paradigmas
cientificistas y nos acerca a un paradigma -ticoest-tico. +l terapeuta se
compromete, asume riesgos, pone en juego sus propios fantasmas y crea un
clima paradójico de autenticidad e%istencial, combinado con una libertad de
juego y de simulacro. !a terapia familiar produce subjetividad de la manera
más artificial que e%iste. )e lo comprueba en las sesiones de formación,
cuando los terapeutas se reúnen para improvisar escenas psicodramáticas !a
escena implica en este caso un escalonamiento de la enunciación( visión de sí
mismo como encarnación concretaA sujeto de la enunciación que duplica al
sujeto del enunciado y a la distribución de rolesA gestión colectiva del juegoA
interlocución con los comentadores de la escena y, por último, mirada video
que restituye en feedback el conjunto de estos niveles superpuestos. +ste tipo
de performance favorece el abandono de una actitud GrealistaH que tomaría las
escenas vividas como sistemas realmente encarnados en las estructuras
familiares. +ste aspecto teatral multifac-tico permite captar el carácter
artificial, creacionista de la producción de subjetividad. )ubrayemos que la
instancia de la mirada video #abita en todo instante la visión de los terapeutas
B
Autonomie et Connaissance, "arís, )euil, ;<N<.

C
Mony +l?aim( Si tu m ‘aimes, ne m ‘aime pas, "arís, )euil, ;<N<.
Mncluso cuando la cámara está detenida, se toman la costumbre de observar
ciertas manifestaciones semióticas que escapan a la mirada corriente. +l cara a
cara lúdico con los pacientes, la acogida de las singularidades desarrolladas
por esta especie de terapia se diferencian de la actitud del psicoanalista que
aparta la mirada, e incluso de la performance psicodramática clásica.
)i nos volvemos #acia la #istoria contemporánea #acia las producciones
semióticas maquínicas o #acia la etología de la infancia, la ecología social y la
ecología mental, asistiremos a un mismo cuestionamiento de la individuación
subjetiva, que subsiste, ciertamente, pero acusando el efecto de las
conformaciones colectivas de enunciación. !a definición provisoria de la
subjetividad que me estaría dado proponer en esta etapa como más
abarcadora, será( GConunto de condiciones por las !ue instancias
indi"iduales #$o colecti"as son capaces de emerger como territorio e%istencial
sui&referencial, en ad#acencia o en relaci'n de delimitaci'n con una alteridad
a su "e( subeti"aH. )abemos que en ciertos conte%tos sociales y semiológicos
la subjetividad se #ace individualA una persona tenida por responsable de sí
misma se sitúa en el seno de relaciones de alteridad regidas por usos
familiares, costumbres locales, leyes jurídicas... +n otras condiciones, la
subjetividad se #ace colectiva, lo cual no significa que se torne
e%clusivamente social. +l t-rmino GcolectivoH #a de entenderse aquí en el
sentido de una multiplicidad que se despliega a la vez más allá del individuo,
del lado del socias, y más acá de la persona, del lado de intensidades
preverbales tributarias de una lógica de los afectos más que de una lógica de
conjuntos bien circunscritos.
!as condiciones de producción esbozadas en esta redefinición implican,
pues, conjuntamente instancias #umanas intersubjetivas manifestadas por el
lenguaje, instancias sugestivas o identificatorias tributarias de la etología,
interacciones institucionales de diversas naturalezas, dispositivos maquínicos
como los que se basan en la asistencia por computadora, universos de
referencia incorporales como los que ata*en a la música y a las artes plásticas.
+s esencial esta parte no #umana prepersonal de la subjetividad, por cuanto
sólo a partir de ella se puede desarrollar su #eterog-nesis. 2Malamente se
cuestionó a $eleuze y 5oucault, quienes enfatizaban una parte no #umana de
la subjetividad, #aci-ndolos sospec#osos de adoptar posiciones
anti#umanistas3 +l problema no es -se. )e trata más bien de apre#ender la
e%istencia de máquinas de subjetivación que no laboran únicamente en el seno
de Gfacultades del almaH, de relaciones interpersonales o de complejos
=
Felix Guattari – CAOSMOSIS Acerca de la producción de subjetividad
intrafamiliares. !a subjetividad no se fabrica sólo a trav-s de los estadios
psicogen-ticos del psicoanálisis o de los GmatemasH del inconsciente, sino
tambi-n en las grandes máquinas sociales, massmediáticas o ling@ísticas que
no pueden calificarse de #umanas. 5alta #allar aún cierto equilibrio entre los
descubrimientos estructuralistas, nada superfluos, evidentemente, y su gestión
pragmática, para no sucumbir al abandonismo social posmoderno. Con su
concepto de inconsciente, 5reud postuló la e%istencia de un continente oculto
de la psique en cuyo seno se desplegaría lo esencial de las opciones
pulsionales, afectivas y cognitivas. +n la actualidad, no es posible disociar las
teorías del inconsciente de las prácticas psicoanalíticas, psicoterap-uticas,
institucionales, literarias que #acen referencia a ellas. +l inconsciente #a
pasado a ser una institución, un G+quipo ColectivoH, entendido en sentido lato.
Queda uno revestido de un inconsciente desde el momento en que sue*a, en
que delira, en que comete un acto fallido o un lapsus... Mndiscutiblemente, los
descubrimientos freudianos que prefiero calificar de invenciones
enriquecieron los ángulos desde los que #oy es posible abordar la psique, de
modo que si #ablo aquí de invención... 2no es en absoluto en un sentido
peyorativo3 :sí como los cristianos inventaron una nueva fórmula de
subjetivación, así como la caballería cort-s y el romanticismo inventaron un
nuevo amor, una nueva naturaleza, así como el bolc#evismo inventó un nuevo
sentimiento de clase, las diversas sectas freudianas segregaron una nueva
manera de sentir y #asta de producir la #isteria, la neurosis infantil, la psicosis,
la conflictividad familiar, la lectura de los mitos, etc. +l propio inconsciente
freudiano evolucionó en el curso de su #istoria, perdió parte de la riqueza
bullente y del inquietante ateísmo de sus orígenes y pasó a centrarse en el
análisis del yo, la adaptación a la sociedad o la conformidad con un orden
significante en su versión estructuralista.
Mi perspectiva consiste en #acer transitar las ciencias #umanas y las
ciencias sociales desde los paradigmas cientificistas #acia paradigmas -tico
est-ticos. +l problema ya no es saber si el inconsciente freudiano o el
inconsciente lacaniano aportan una respuesta científica a los problemas de la
psique. +stos modelos sólo serán considerados en su carácter de producción
de subjetividad entre otros, inseparables tanto de los dispositivos t-cnicos e
institucionales que los promueven como de su impacto sobre la psiquiatría, la
ense*anza universitaria o los mass media... $e una manera más general,
deberá admitirse que cada individuo, cada grupo social ve#iculiza su propio
sistema de modelización de subjetividad, es decir, una cierta cartografía #ec#a
de puntos de referencia cognitivos pero tambi-n míticos, rituales,
sintomatológicos, y a partir de la cual cada uno de ellos se posiciona en
relación con sus afectos, sus angustias, e intenta administrar sus in#ibiciones y
pulsiones.
8na cura psicoanalítica nos confronta con una multiplicidad de
cartografías( la del analista y la del analizante, pero tambi-n la de la familia, el
entorno, etc. )ólo la interacción de estas cartografías dará su r-gimen a las
diferentes conformaciones de subjetivación. $e ninguna de ellas, sea
fantasmática, delirante o teórica, se podrá decir que e%presa un conocimiento
objetivo de la psique. ,odas tienen importancia por cuanto apuntalan un cierto
conte%to, un cierto marco, una armadura e%istencial de la situación subjetiva.
'uestra interrogación no es aquí simplemente de orden especulativo, sino que
se plantea desde ángulos sumamente prácticos( los conceptos de inconsciente
que se nos proponen en el GmercadoH del psicoanálisis, 6se adecuan a las
condiciones actuales de producción de subjetividad7 64ace falta
transformarlos, inventar otros nuevos7 +ste problema de modelización .para
ser más e%actos, de metamodelización psicológica0, conduce a evaluar la
utilidad de estos instrumentos cartográficos, de estos conceptos
psicoanalíticos, sist-micos, etc. 6)e los utiliza como grilla de lectura global
e%clusiva y de pretensión científica, o como instrumentos parciales que entran
en composición con otros, siendo el criterio último de orden funcional7 6Qu-
procesos se desenvuelven en una conciencia ante el c#oque de lo in#abitual7
6Cómo se operan las modificaciones de un modo de pensamiento, de una
aptitud para apre#ender el mundo circundante en plena mutación7 6Cómo
cambiar las representaciones de un mundo e%terior, -l mismo en pleno
cambio7 +l inconsciente freudiano es inseparable de una sociedad apegada a
su pasado, a sus tradiciones falocráticas a sus invariantes subjetivas. !as
conmociones contemporáneas reclaman sin duda una modelización más
orientada #acia el futuro y la aparición de nuevas prácticas sociales y
est-ticas. !a devaluación del sentido de la vida produce la fragmentación de la
imagen del yo( sus representaciones se tornan confusas, contradictorias.
5rente a estos sacudimientos, la mejor actitud es considerar el trabajo de
cartografía y modelización psicológica en relación dial-ctica con los
individuos y grupos involucrados lo esencial, entre tanto, es seguir el rumbo
de una cogestión de la producción de subjetividad, desconfiando de las
actitudes autoritarias y de sugestión que, aunque el psicoanálisis pretenda
#aberlas dejado atrás, ocupan un lugar tan importante en -l.
>
Felix Guattari – CAOSMOSIS Acerca de la producción de subjetividad
4ace muc#o tiempo que renunci- al dualismo Conscienteinconsciente de
las tópicas freudianas y a todas las oposiciones maniqueístas correlativas de la
triangulación edípica y del complejo de castración. /pt- por un inconsciente
que superpone múltiples estratos de subjetivaciones, estratos #eterog-neos, de
e%tensión y consistencia variables, inconsciente, pues, más GesquizoH, liberado
de las sujeciones familiaristas, más vuelto #acia pra%is actuales que #acia
fijaciones y regresiones sobre el pasado, inconsciente de flujos y máquinas
abstractas más que inconsciente de estructura y lenguaje. )in embargo, no
atribuyo a mis Gcartografías esquizoanalíticasH
=
el carácter de teorías
científicas. :sí como un artista toma de sus predecesores y contemporáneos
los rasgos que le convienen, del mismo modo invito a quienes me leen a tomar
y rec#azar libremente mis conceptos. !o importante no es el resultado final,
sino el #ec#o de que el m-todo cartográfico multicomponencial pueda
coe%istir con el proceso de subjetivación y que resulte así posible una
reapropiación una autopoiesis de los medios de producción de la subjetividad.
2$esde luego, no equiparo la psicosis a una obra de arte ni al psicoanalista
con un artista3 )olamente se*alo que los registros e%istenciales involucrados
comprometen una dimensión de autonomía de orden est-tico. +stamos en
presencia de una opción -tica crucial( o bien objetivamos, reificamos,
GcientifizamosH la subjetividad, o bien, por el contrario, intentamos captarla
en su dimensión de creatividad procesual. Eant #abía establecido que el juicio
est-tico arrastra a la subjetividad y a su relación con el otro a cierta actitud de
Gdesinter-sH.
>
"ero no es suficiente se*alar las categorías de libertad y
desinter-s como dimensiones esenciales de la est-tica inconscienteA conviene
e%plicitar, además, su modo de inserción activo en la psique. 6$e qu- modo
ciertos segmentos semióticos adquieren su autonomía, se ponen a trabajar por
cuenta propia y a generar nuevos campos de referencia7 )ólo a partir de una
ruptura semejante se #ará posible una singularización e%istencial, correlativa
de la g-nesis de nuevos coeficientes de libertad. +ste desprendimiento de un
Gobjeto parcialH -ticoest-tico del campo de las significaciones dominantes
corresponde a la vez a la promoción de un deseo mutante y a la conclusión de
=
Cartographies schi(oanal#ti!ues, "arís, 9alil-e, ;<N<.
>
G)e puede decir que, entre estas tres especies de complacencia .lo agradable, lo
bello y lo bueno0, sólo y únicamente la del gusto por lo bello es una complacencia
desinteresada y libre, pues ningún inter-s, ni el de los sentidos, ni el de la razón,
fuerza la aprobaciónH, +mmanuel Eant, Criti!ue de la facult) de uger, "arís, Prin,
;<NR, págs. >=>>. KCita transcripta de la siguiente versión castellana( Cr*tica de la
facultad de u(gar, Caracas, Monte Svila +ditores, ;<<B, pág. ;BO .n. del t.0.L
una cierta p-rdida de inter-s. Quisiera tender aquí un puente entre el concepto
de objeto parcial, o de objeto GaH según lo teorizara !acan, que se*ala la
autonomización de componentes de la subjetividad inconsciente, con la
autonomización subjetiva relativa del objeto est-tico. Fetorna aquí una
problemática de Mijail &ajtin. +n su primer ensayo teórico de ;<B=
R
, &ajtin
pone de relieve la función de apropiación enunciativa de la forma est-tica por
la autonomización del contenido cognitivo o -tico, y la conclusión de este
contenido en objeto est-tico, que yo calificar- de enunciador parcial. Mi
intento es llevar el objeto parcial psicoanalítico adyacente al cuerpo, punto de
enganc#e de la pulsión, #acia una enunciación parcial. !a ampliación de la
noción de objeto parcial en la que colabora !acan al incluir en el objeto GaH la
mirada y la voz, debería proseguirse. )e trata de convertir esta noción en una
categoría que abarque el conjunto de los focos de autonomización subjetiva
relativos a los grupos sujetos, a las instancias de producción de subjetividad
maquínica, ecológica, arquitectónica religiosa, etc. &ajtin describe una
transferencia de subjetivación que se opera entre el autor y el contemplador de
una obra( el GmiradorH, en el sentido de Marcel $uc#amp. : su juicio, en este
movimiento el GconsumidorH pasa a ser en cierto modo cocreadorA y la forma
est-tica no alcanza este resultado sino por el sesgo de una función de
aislamiento o de separación, de tal suerte que la materia de e%presión se torna
formalmente creativa. +l contenido de la obra se separa de sus connotaciones,
tanto cognitivas como est-ticas( Gel aislamiento o la separación no
corresponden a la obra como cosa, sino a su significación, a su contenido, que
con gran frecuencia se libera de ciertos lazos necesarios con la unidad de la
naturaleza y con la unidad del ser.H
O
:sí pues, es un cierto tipo de fragmento
de contenido el que Gtoma posesión del autorH, para engendrar un cierto modo
de enunciación est-tica. +n música, como observa &ajtin, el aislamiento y la
invención no pueden ser relacionados a%iológicamente con el material( G'o se
aísla el sonido de la acústica, ni se inventa el número matemático que
interviene en la composición. !o que la invención aísla y torna irreversible es
el acontecimiento de la aspiración, la tensión valorizante, y gracias a eso se
eliminan por sí mismos sin obstáculo y encuentran reposo en su
R
G!e probleme du contenu, du mat-riau et de la forme dans lToeuvre litt-raireH, en
+sh)ti!ue et th)orie du roman, "arís, 9allimard, ;<ON.
O
,p. cit., pág. OB.
R
Felix Guattari – CAOSMOSIS Acerca de la producción de subjetividad
perfeccionamiento.H
N
+n el ámbito de la poesía, la subjetividad creadora, para
separarse, autonomizarse, perfeccionarse, se apoderará preferentemente(
;. del costado sonoro del vocablo, de su aspecto musicalA
B. de sus significaciones materiales, con sus matices y variantesA
C. de sus aspectos de cone%ión verbalA
=. de sus aspectos entonativos emocionales y volitivosA
>. del sentimiento de la actividad verbal de engendrar en forma activa un
sonido significante que comporta elementos motores de articulación,
gesto, mímicaA sentimiento de un movimiento al que es incitado el
organismo entero, tanto la actividad como el alma del vocablo, en su
unidad concreta. 1 este último aspecto, declara &ajtin, engloba a los
demás.
<

+stas agudas distinciones pueden conferir una mayor amplitud a nuestro
enfoque de la subjetivación parcial. 4allamos tambi-n en &ajtin la idea de
irreversibilidad del objeto est-tico e implícitamente la de autopoiesis,
nociones sumamente necesarias en el campo del análisis de las formaciones
del inconsciente, de la pedagogía, de la psiquiatría y, más generalmente, en el
campo social devastado por la subjetividad capitalística. :sí, pues, no sólo en
el ámbito de la música y de la poesía vemos ejercerse tales fragmentos
desprendidos del contenido, que yo incluyo en la categoría de los Gritornelos
e%istencialesH. !a polifonía de los modos de subjetivación corresponde, en
efecto, a una multiplicidad de maneras de Gvencer al tiempoH. /tras rítmicas
se ven así llevadas a #acer cristalizar conformaciones e%istenciales que ellas
encarnan y singularizan.
!os casos más simples de ritornelos de delimitación de territorios
e%istenciales pueden ser #allados en la etología de muc#as especies de aves.
Ciertas secuencias específicas de canto operan al servicio de la seducción del
compa*ero se%ual, así como para alejar a los intrusos, anunciar la aparición de
predadoresU
;V
+n cada oportunidad, se trata de definir un espacio funcional
precisamente determinado. +n las sociedades arcaicas, al cumplirse ciertos
rituales y por virtud de referencias míticas, otros tipos de territorios
N
,p. cit., pág. O=
<
Id., pág. O=.
;V
5-li% 9uattari, L-Inconscient machini!ue, "arís, Fec#erc#e, ;<O<.
e%istenciales colectivos se circunscriben en función de ritmos, cantos, danzas,
máscaras, marcas en el cuerpo, en el suelo, en los tótems.
;;
+stas especies de
ritornelos se se*alan en la :ntig@edad griega con los GnomosH, que constituían
en cierto modo Gindicativos sonorosH, banderas y sellos para las corporaciones
profesionales "ero cada uno de nosotros conoce tales franqueamientos de
umbral subjetivos por la puesta en acto de un módulo temporal catalizador que
nos )umergirá en la tristeza o bien en una atmósfera de alegría y animación.
Con este concepto de ritornelo aludimos no solamente a los afectos masivos,
sino tambi-n a ritornelos #íper complejos que catalizan la entrada de
universos incorporales como los de la música o las matemáticas, y que
cristalizan los territorios e%istenciales más desterritorializados. +ste tipo de
ritornelo transversalista escapa a una delimitación espaciotemporal estricta.
Con -l, el tiempo cesa de ser e%terior y se convierte en foco intensivo de
temporalización. +l tiempo universal no aparece, desde esta perspectiva, más
que como una proyección #ipot-tica, como un tiempo del equivaler
generalizado, como un tiempo capitalístico GaplanadoHA mientras que lo
esencial radica en esos módulos de temporalización parcial que se ejercen en
diversos dominios biológicos, etológicos, socioculturales, maquínicos,
cósmicos... y a partir de los cuales los ritornelos complejos constituyen
sincronías e%istenciales muy relativas.
"ara ilustrar este modo de producción de subjetividad polifónica en el que
un ritornelo complejo desempe*a un papel preponderante, consideremos el
ejemplo del consumo televisivo. Cuando miro el televisor, yo e%isto en la
intersección entre( ;0 una fascinación perceptiva provocada por el barrido
luminoso del aparato y que confina con el #ipnotismoA
;B
B0 una relación de
captura con el contenido narrativo de la emisión, asociado a una vigilancia
lateral respecto de los acontecimientos circundantes .el agua que #ierve en la
#ornalla, un grito infantil, el tel-fono...0, y C0 un mundo de fantasmas que
#abitan mi enso*ación... Mi sentimiento de identidad personal se ve atraído,
pues, en diferentes direcciones. :travesado por semejante diversidad de
componentes de subjetivación, 6cómo puedo conservar un sentimiento
relativo de unicidad7( gracias a esa ritornelización que me fija ante la pantalla,
;;
P-ase el papel de los sue*os en las cartografías míticas de los aborígenes de
:ustralia. &arbara 9loceWs?i, Les ./"eurs du d)sert, "arís, "lon, ;<N<
;B
+n lo que ata*e a un ree%amen de la #ipnosis y de la sugestión, Cf. Le coeur et
la raison. L‘h#pnose en !uestion de La"oisier 0 Lacan, !eon C#erto? e Msabelle
)tengers, "arís, "ayot.
O
Felix Guattari – CAOSMOSIS Acerca de la producción de subjetividad
constituida desde ese momento como nudo e%istencial proyectivo. 1o soy lo
que #ay a#í delante. Mi identidad #a pasado a ser el locutor, el personaje que
#abla en el televisor. Como &ajtin, dir- que el ritornelo no descansa en los
elementos de formas, de materias, de significación corriente, sino en la
separación de un GmotivoH .o leitmotiv0 e%istencial que se instaura como
GatractorH en medio del caos sensible y significacional. !os diversos
componentes conservan su #eterogeneidad, pero no obstante son captados por
un ritornelo que fija el territorio e%istencial del yo. +n el caso de la identidad
neurótica, el ritornelo puede verse encarnado en una representación
GendurecidaH, por ejemplo un ritual obsesivo. )i por una razón cualquiera esta
máquina de subjetivación se ve amenazada, toda la personalidad puede
implotarA es lo que ocurre en la psicosis, en la que los componentes parciales
parten en líneas delirantes, alucinatorias... +ste concepto paradójico de
ritornelo complejo permitirá referir un acontecimiento interpretativo, en una
cura psicoanalítica, no ya a universales o matemas, a estructuras
preestablecidas de la subjetividad, sino a lo que yo llamo una constelación de
universos. 'o se trata de universos de referencia en general, sino de dominios
de entidades incorporales que se detectan al mismo tiempo que se los produce
y que revelan estar a#í desde siempre, no bien se los engendra. 4e aquí la
paradoja específica de esos universos( se dan en el instante creador, como
#aecceidad, y escapan al tiempo discursivo( son como focos de eternidad
anidados entre los instantes. "or otra parte, implican que se tome en cuenta,
además de los elementos en situación .familiar, se%ual, conflictiva0, la
proyección de todas las líneas de virtualidad abiertas a partir del
acontecimiento de su emergencia. ,omemos un ejemplo simple( un paciente
que durante la cura permanece bloqueado en sus problemas, dando vueltas en
redondo, atascado en un punto muerto. 8n día dice, sin darle demasiada
importancia( G"ens- en retomar cursos de manejo de automóviles, pues #ace
a*os que no manejoHA o bien( G,engo ganas de aprender procesamiento de
te%toH. "ara una concepción tradicional del análisis, este tipo de verbalización
puede seguir pasando inadvertido. )in embargo, semejante orden de
singularidad es capaz de convertirse en clave disparadora de un ritornelo
complejo que modificará no solamente el comportamiento inmediato del
paciente, sino que le abrirá nuevos campos de virtualidad( la reanudación del
contacto con personas a las que #abía perdido de vista, la posibilidad de
restablecer antiguos paisajes, de reconquistar una seguridad neurológica...
:quí, una neutralidad demasiado rígida, una no intervención del terapeuta
resultaría negativaA puede ser necesario cazar la ocasión al vuelo, consentir,
asumir el riesgo de equivocarse, probar suerte, decir( G)í, esa e%periencia es
tal vez importanteH. ,ratar el acontecimiento como portador eventual de una
nueva constelación de universos de referencia. +sta es la razón por la que opto
en favor de intervenciones pragmáticas orientadas a la construcción de la
subjetividad, a la producción de campos de virtualidad no meramente
polarizados por una #ermen-utica simbólica centrada en la infancia.
"ara esta concepción del análisis, el tiempo cesa de ser padecidoA es
actuado, orientado, objeto de mutaciones cualificativas. +l análisis ya no es
interpretación transferencial de síntomas en función de un contenido latente
pree%istente, sino invención de nuevos focos catalíticos susceptibles de
bifurcar la e%istencia. 8na singularidad, una ruptura de sentidos, un corte, una
fragmentación, el desprendimiento de un contenido semiótico Ia la manera
dadaísta o surrealistaI pueden originar focos mutantes de subjetivación. !a
química debió comenzar por depurar mezclas complejas para e%traerles
materias atómicas y moleculares #omog-neas y componer a partir de ellas una
gama infinita de entidades químicas que antes no e%istían. :simismo, la
Ge%tracciónH y la GseparaciónH de subjetidades Ksubjectit-sL est-ticas o de
objetos parciales, en el sentido psicoanalítico, #acen posible una inmensa
complejización de la subjetividad, de las armonías, de las polifonías, de los
contrapuntos, de los ritmos y las orquestaciones e%istenciales #asta aquí
in-ditos e inauditos. Complejización desterritorializante esencialmente
precaria, por la constante amenaza de abatimiento reterritorializante sobre
todo en el conte%to contemporáneo, donde el primado de los flujos
informativos engendrados maquínicamente amenaza conducir a una
disolución generalizada de las antiguas ,erritorialidades e%istenciales. +n las
primeras etapas de las sociedades industriales, lo GdemónicoH continuaba aún
aflorando, pero el misterio pasó a ser algo cada vez más raro. &aste evocar
aquí la desesperada búsqueda de un Xit?ieWicz en pos de una última
Ge%tra*eza del serT que parecía escurrírsele literalmente entre los dedos. +n
estas condiciones, le compete a la función po-tica, en sentido amplio,
recomponer universos de subjetivación artificialmente rarificados,
resingularizados. "ara ella no se trata de transmitir mensajes, de investir
imágenes como soportes de identificación o patrones de conducta como sost-n
de procedimientos de modelización, sino de cataliza operadores e%istenciales
capaces de adquirir consistencia y persistencia.
+sa catálisis po-ticoe%istencial, que veremos ejercerse en el seno de
discursividades escriturales vocales, musicales o plástica> compromete de un
N
Felix Guattari – CAOSMOSIS Acerca de la producción de subjetividad
modo casi sincrónico la cristalización enunciativa del creador, del int-rprete y
del aficionado a la obra de arte, tanto como del analista y su paciente. )u
eficiencia radica en su capacidad para promover rupturas activas, procesuales,
en el seno de tejidos significacionales y denotativos semióticamente
estructurados, a partir de los cuales pondrá en acción una subjetividad de la
emergencia, en el sentido de $aniel )tern. Cuando se desencadena
efectivamente en un área enunciativa dada esto es, situada desde un punto de
vista #istórico y geopolítico, una función analíticopo-tica semejante se
instaura como foco mutante de autorreferenciación y de autovalorización. "or
esta razón se la deberá considerar siempre desde dos ángulos( ;0 en cuanto
ruptura molecular, imperceptible bifurcación, susceptible de alterar la trama
de las redundancias dominantes, la organización de lo Gya clasificadoH o, si se
prefiere, el orden de lo clásicoA B0 en cuanto selecciona ciertos segmentos de
estas mismas cadenas de redundancia para conferirles esa función e%istencial
asignificante que vengo de evocar, para GritornelizarlasH, para convertirlas en
fragmentos virulentos de enunciación parcial que laborarían a título de shifter
de subjetivación. "oco importa aquí la cualidad del material de base, como se
lo ve en la música repetitiva o en la danza &uto# que, según el an#elo de
Marcel $uc#amp, están enteramente vueltas #acia Gel miradorH. !o que
importa sobre todo es el impulso rítmico mutante de una temporalización
capaz de sostener juntos los componentes #eterog-neos de un nuevo edificio
e%istencial.
Más allá de la función po-tica, se plantea la cuestión de los dispositivos de
subjetivación. 1, más precisamente, aquello que debe caracterizarlos para que
abandonen la serialidad Ien el sentido de )artreI y entren en procesos de
singularización que restituyan a la e%istencia lo que podríamos llamar su
autoesencialización. :bordamos una -poca en que, al diluirse los
antagonismos de la guerra fría, aparecen de manera más neta las amenazas
mayores que nuestras sociedades productivistas #acen pesar sobre la especie
#umana. 'uestra supervivencia en este planeta está amenazada no sólo por las
degradaciones ambientales, sino tambi-n por la degeneración del tejido de
solidaridades sociales y de los modos de vida psíquicos que conviene,
literalmente, reinventar. !a refundación de lo político deberá pasar por las
dimensiones est-ticas y analíticas que se implican en las tres ecologías del
ambiente, el socius y la psique. 'o se puede concebir como respuesta al
envenenamiento de la atmósfera y al recalentamiento del planeta, debidos al
efecto invernadero, una simple estabilización demográfica, sin una mutación
de mentalidades, sin la promoción de un nuevo arte de vivir en sociedad. 'o
se puede concebir disciplina internacional alguna en este dominio, si no se da
solución a los problemas del #ambre en el mundo, a la #iperinflación en el
tercer mundo. 'o se puede concebir una recomposición colectiva del socius,
correlativa de una resingularización de la subjetividad, sin una nueva manera
de concebir la democracia política y económica, en el respeto de las
diferencias culturales, y sin múltiples revoluciones moleculares. 'o se puede
esperar un mejoramiento de las condiciones de vida de la especie #umana sin
un esfuerzo considerable de promoción de la condición femenina. +l conjunto
de la división del trabajo, sus modos de valorización y sus finalidades deben
ser igualmente replanteados. !a producción por la producción misma, la
obsesión por los índices de crecimiento, sea en el mercado capitalista o en
economías planificadas, conduce a absurdos monstruosos. !a única finalidad
aceptable de las actividades #umanas es la producción de una subjetividad que
auto enriquezca de manera continua su relación con el mundo. !os
dispositivos de producción de subjetividad pueden e%istir tanto a escala de
megapolos como a la de los juegos de lenguaje de un individuo. 21 para captar
los resortes íntimos de esta producción esas rupturas de sentido auto
fundadoras de e%istencia, quizá la poesía tiene #oy más para ense*arnos que
las ciencias económicas, las ciencias #umanas y el psicoanálisis juntos3
!as transformaciones sociales contemporáneas proceden, por una parte, a
gran escala, sea por mutaciones de subjetividad relativamente progresistas o
bien moderadamente conservadoras, como se observa en los países del +ste, o
de modo francamente reaccionario y #asta neofascista en los países de Medio
/rienteA al mismo tiempo, dic#as mutaciones pueden producirse a escala
molecular, microfísica en el sentido de 5oucault en una actividad política, en
una cura analítica, en la instalación de dispositivos para cambiar la vida del
entorno, el modo de funcionamiento de una escuela o de una institución
psiquiátrica( en cualquier caso, la sinergia de estos dos procesos llama a
abandonar el reduccionismo estructuralista y a re fundar la problemática de la
subjetividad. )ubjetividad parcial, prepersonal, polifónica, colectiva y
maquínica. 5undamentalmente, la cuestión de la enunciación se ve aquí
descentrada con respecto a la de la individuación #umana. )e torna correlativa
no sólo de la emergencia de una lógica de las intensidades no discursivas, sino
igualmente de una incorporación aglomera pática de estos vectores de
subjetividad parcial.
Conviene, entonces, renunciar a las pretensiones #abitualmente
universalistas de las modelizaciones psicológicas. !os contenidos
supuestamente científicos de las teorías psicoanalíticas o sist-micas .lo mismo
<
Felix Guattari – CAOSMOSIS Acerca de la producción de subjetividad
que las modelizaciones mitológicas o religiosas, o aun las modelizaciones
mitológicas del delirio sistemático...0 valen esencialmente por su función
e%istencializante, es decir, de producción de subjetividad. +n estas
condiciones, la actividad teórica se reorientará #acia una metamodelización
capaz de responder por la diversidad de sistemas de modelización. +n
particular, es importante situar la incidencia concreta de la subjetividad
capitalística .subjetividad del equivaler generalizado0 en el conte%to de
desarrollo continuo de los mass media, de los equipamientos colectivos y de la
revolución informática, que parece llamada a encubrir con su grisalla los
menores gestos, los últimos recovecos de misterio del planeta.
'os propondremos descentrar, pues, la cuestión del sujeto respecto de la
cuestión de la subjetividad. +l sujeto fue concebido tradicionalmente como
esencia última de la individuación, como pura apre#ensión prerefle%iva,
vacía, del mundo, como foco de la sensibilidad, de la e%presividad, unificador
de los estados de conciencia. Con la subjetividad se pondrá más el acento en
la instancia fundadora de la intencionalidad. )e trata de tomar la relación entre
el sujeto y el objeto por el medio y de llevar al primer plano la instancia
e%presante .o el interpretante de la tríada de "eirce0. )e replanteará, en
consecuencia, el problema del contenido. +l contenido participa de la
subjetividad, dando consistencia a la cualidad ontológica de la e%presión. +n
esta reversibilidad del contenido y la e%presión reside lo que yo denomino
función e%istencializante. "artiremos, pues, de un primado de la sustancia
enunciadora sobre la dupla e%presión y contenido.
4e creído #allar una alternativa válida a los estructuralismos inspirados en
)aussure, ec#ando mano a la oposición e%presiónYcontenido según fuera
concebida por 4jelmslev
;C
es decir, fundada precisamente en una
reversibilidad posible entre la e%presión y el contenido. Más allá de
4jelmslev, propongo considerar una multiplicidad de instancias e%presantes,
sean del orden de la e%presión o del contenido. +n vez de recurrir a la
oposición e%presiónYcontenido que en 4jelmslev continúa duplicando el par
significanteYsignificado de )aussure, se trataría de poner en paralelo, en
polifonía, una multiplicidad de componentes de e%presión o sustancias de
e%presión !a dificultad consiste en que el propio 4jelmslev empleaba la
categoría de sustancia en una tripartición de materia, sustancia y forma,
;C
!ouis 4je;mslev( 1rol)gom2nes 0 une th)orie du langage, "aris, Minuit ;<RNA
Le langage "arís Minuit, ;<R<A +ssais linguistiques "arís, Minuit, ;<O;A 3ou"eau%
essais, "arís, "85, ;<N>.
relativa por una parte a la e%presión y por otra al contenido. "ara este autor, la
unión entre la e%presión y el contenido se realizaba en el nivel de la forma de
e%presión y de la forma del contenido, que -l identificaba una con otra. +sta
forma común y conmutante resulta algo misteriosa, pero representa, a mi
entender, una intuición genial, al plantear la cuestión de la e%istencia de una
máquina formal, transversal a toda modalidad, sea de e%presión o de
contenido. 4abría, pues, un puente, una transversalidad entre la máquina de
discursividad fonemática y sintagmática de la e%presión propia del lenguaje,
por un lado y, por el otro, el recorte de las unidades semánticas del contenido
.por ejemplo, la manera como se establecerá una clasificación de los colores o
de las categorías animales0. 1o aplico a esta forma común el nombre de
máquina desterritorializada, máquina abstracta. 'o es nueva esta noción de
máquina semiótica abstracta( se la encuentra en C#oms?y, quien postula su
e%istencia en la raíz de la lengua. )ólo que este concepto, esta oposición
e%presiónYcontenido y este concepto c#oms?yano de máquina abstracta,
permanecerían aún demasiado apegados al lenguaje. 'uestra ambición, en
cambio, es situar la semiología en el marco de una más amplia concepción
maquínica de la forma, que nos libere de la simple oposición ling@ística
e%presiónYcontenido y nos permita integrar en las conformaciones
enunciativas un número indefinido de sustancias de e%presión como las
codificaciones biológicas o las formas de organización propias del socius. +n
esta perspectiva la cuestión de la sustancia enunciativa debería abandonar
igualmente el marco de la tripartición de 4jelmslev materiasustanciaforma
.con la forma cayendo Gcomo una redH sobre la materia para engendrar la
sustancia, tanto de e%presión como de contenido0. )e trataría de #acer estallar
de manera pluralista el concepto de sustancia, a fin de promover la categoría
de sustancia de e%presión no sólo en los dominios semiológicos y semióticos,
sino tambi-n en dominios e%traling@ísticos, no #umanos, biológicos,
tecnológicos, est-ticos, etc. +l problema de la conformación de enunciación
no sería ya específico de un registro semiótico, sino que atravesaría un
conjunto de materias e%presivas #eterog-neas. ,ransversalidad, pues, entre
sustancias enunciativas que pueden ser, por una parte, ling@ísticas pero, por
otra parte de orden maquínico desarrollándose a partir de Gmaterias no
semióticamente formadasH, para recoger otra e%presión de 4jelmslev. !a
subjetividad maquínica, la conformación maquínica de subjetivación aglomera
estas diferentes enunciaciones parciales y se instaura en cierto modo antes y al
lado de la relación sujetoobjeto. ,iene, por a*adidura, un carácter colectivo,
es multicomponencial, es una multiplicidad maquínica. 1, por último, entra*a
;V
Felix Guattari – CAOSMOSIS Acerca de la producción de subjetividad
dimensiones incorporales, en lo cual reside quizá su aspecto más problemático
y que 'oam C#oms?y aborda sólo de manera lateral cuando intenta recoger el
concepto medieval de universales.
!as sustancias e%presivas ling@ísticas y no ling@ísticas se instauran en la
intersección de eslabones discursivos pertenecientes a un mundo finito
preformado .el mundo del gran /tro lacaniano0 y de registros incorporales de
virtualidades creacionistas infinitas .que por su parte nada tienen que ver con
los GmatemasH lacanianos0. +n esta zona de intersección se fusionan, y
encuentran su fundamento, el sujeto y el objeto. +s -ste un dato en torno al
cual se movieron los fenomenólogos al mostrar que la intencionalidad es
inseparable de su objeto y depende de un más acá de la relación discursiva
sujetoobjeto. Ciertos psicólogos pusieron el acento sobre las relaciones de
empatía y de transitivismo en la infancia y en la psicosis. !acan, en sus
primeras obras, cuando acusaba aún la influencia de la fenomenología,
recordó la importancia de este tipo de fenómeno. : grandes rasgos, se puede
decir que el psicoanálisis nació de este punto de fusión objetosujeto que
vemos operar en la sugestión, la #ipnosis, la #isteria. +n el origen de la
práctica y la teoría freudianas #ay un intento de leer el transitivismo subjetivo
de la #isteria. "or otra parte, y ya en la -poca de !-vi&ru#l, "riezlus?i, etc.,
los antropólogos mostraron la e%istencia en las sociedades arcaicas de lo que
ellos llamaban una GparticipaciónH, una subjetividad colectiva que investía
cierto tipo de objeto y que se situaba en posición de foco e%istencial del
grupo. +n investigaciones sobre las nuevas formas de arte .como las de
$eleuze sobre el cine0 veremos, por ejemplo, que imágenesmovimiento e
imágenestiempo se constituyen en germen de producción de subjetividad. 'o
estamos en presencia de una imagen pasivamente representativa, sino de un
vector de subjetivación. 4enos aquí, pues, confrontados con un conocimiento
pático, no discursivo, dado como una subjetividad a cuyo encuentro salimos,
subjetividad absorbente, propuesta de entrada en su complejidad. "odríamos
referir su intuición a &ergson, quien e%plicó la e%periencia no discursiva de la
duración oponi-ndola a un tiempo recortado en presente, pasado y futuro, en
conformidad con esquemas espaciales. +s verdad que esta subjetividad pática,
más acá de la relación sujetoobjeto, continúa actualizándose a trav-s de las
coordenadas energ-ticoespaciotemporales, en el mundo del lenguaje y de
múltiples mediacionesA pero lo que permite captar el mecanismo de la
producción de subjetividad es la apre#ensión, a trav-s de ella, de la seudo
discursividad, de un desvío de discursividad instaurado en el fundamento de la
relación sujetoobjeto, como seudo mediación subjetiva.
+sa subjetivación pática, en la raíz de todos los modos de subjetivación,
queda ocultada en la subjetividad racionalista capitalistica que tiende a
soslayarla sistemáticamente. !a ciencia se construye sobre una puesta entre
par-ntesis de estos factores de subjetivación, que no vienen a la e%presión sino
dejando fuera de la significación ciertos eslabones discursivos. +l freudismo,
aunque impregnado de cientificismo, puede caracterizarse en sus primeras
etapas como una rebelión contra el reduccionismo positivista que tendía a
pasar por alto estas dimensiones páticas. :quí, el síntoma, el lapsus, el c#iste
se conciben como objetos separados gracias a los cuales un modo de
subjetividad que #a perdido su consistencia puede #allar el camino de una
Gpuesta en e%istenciaH. +l síntoma funciona como ritornelo e%istencial a partir
de su propia repetitividad. !a paradoja radica en que la subjetividad pática
tiende a quedar constantemente desalojada de las relaciones de discursividad
mientras que los operadores de discursividad se fundan esencialmente en ella.
!a función e%istencial de las conformaciones de enunciación consiste en esta
utilización de eslabones de discursividad para establecer un sistema de
repetición, de insistencia intensiva, polarizado entre un territorio e%istencial
territorializado y universos incorporales desterritorializados( dos funciones
metapsicológicas que podemos calificar de ontogen-ticas. !os universos de
valor referencial confieren su te%tura propia a las máquinas de e%presión
articuladas en 1h#lums maquínicos. !os ritornelos complejos, más allá de los
simples ritornelos de territorialización, declinan la consistencia singular de
esos universos. ."or ejemplo, la apre#ensión pática de las resonancias
armónicas basadas en la gama diatónica despliega el GfondoH de consistencia
de la música polifónica, como, en otro ámbito, la apre#ensión de la
concatenación posible de los números y algoritmos despliega el de las
idealidades matemáticas.0 !a consistencia maquínica abstracta conferida de
este modo a las conformaciones de enunciación reside en el escalonamiento y
ordenamiento de los niveles parciales de territorialización e%istencial. +l
ritornelo complejo funciona, por a*adidura, como interfaz entre registros
actualizados de discursividad y universos de virtualidad no discursivos. +l
aspecto más desterritorializado del ritornelo, su dimensión de universo de
valor incorporal, toma el control de los estratos más territorializados !o #ace a
trav-s de un movimiento de desterritorialización que desarrolla campos de
posible, tensiones de valor, relaciones de #eterogeneidad de alteridad, de
devenir otro. !a diferencia entre estos universos de valor y las Mdeas
platónicas es que no tienen ningún carácter de fijeza. )e trata de
constelaciones de universos en cuyo seno un componente puede afirmarse
;;
Felix Guattari – CAOSMOSIS Acerca de la producción de subjetividad
sobre los demás y modificar la configuración referencial inicial y el modo de
valorización dominante. ."or ejemplo, veremos afirmarse en la :ntig@edad el
primado de una máquina militar basada en las armas de #ierro, sobre la
máquina de +stado despótico. la máquina de escritura, la máquina religiosa,
etc.0 !a cristalización de una constelación semejante podrá ser GsuperadaH en
el transcurso de la discursividad #istórica, pero nunca borrada en cuanto
ruptura irreversible de la memoria incorporal de la subjetividad colectiva. 'os
situamos aquí, pues, totalmente fuera de la visión de un )er que atravesaría
intacto la #istoria universal de las composiciones ontológicas. +%isten
constelaciones incorporales singulares que pertenecen a la #istoria natural y a
la #istoria #umana y al mismo tiempo se salen de ellas por mil líneas de fuga.
: partir del momento en que #ay surgimiento de universos matemáticos, ya no
es posible #acer que las máquinas abstractas que los sostienen no #ayan
e%istido ya en cualquier otra parte y desde siempre, y que no se proyecten
sobre posibles venideros. 1a no se puede #acer que la música polifónica no
#aya sido inventada para la sucesión de los tiempos pasados y futuros. 4e aquí
el primer cimiento de consistencia ontológica de esa función de subjetivación
e%istencial, situada en la perspectiva de cierto creacionismo a%iológico.
+l segundo es el de la encarnación de estos valores en la irreversibilidad
del sera#í de los territorios e%istenciales, que confieren a los focos de
subjetivación su sello de autopoiesis, de singularización. +n !a lógica de los
conjuntos discursivos por la que se rigen los dominios de los flujos y
ph#llums maquínicos, e%iste siempre una separación entre los polos del sujeto
y del objeto. !a verdad de una proposición responde al principio del tercero
e%cluidoA cada objeto se presenta en una relación de oposición binaria con un
GfondoH. +n la lógica pática, por el contrario, ya no se puede circunscribir
ninguna referencia global e%trínseca. !a relación objetal se encuentra
precarizada, así como cuestionadas las funciones de subjetivación. +l universo
incorporal no se apoya en coordenadas amarradas al mundo, sino en
ordenadas, en una ordenación intensiva enganc#ada, mal que bien, a esos
territorios e%istenciales, territorios que pretenden englobar en un mismo
movimiento el conjunto de la mundanidad, y que no descansan de #ec#o sino
sobre ritornelos irrisorios que permiten medir, si no su vacuidad, al menos el
grado cero de su intensidad ontológica. ,erritorios, pues, jamás dados como
objeto sino siempre como repetición intensiva, lancinante afirmación
e%istencial. 1, lo repito, esta operación se efectúa tomando en pr-stamo
eslabones semióticos desprendidos y desviados de su vocación significacional
o de codificación. :quí, una instancia e%presiva se funda en una relación
materiaforma que e%trae formas complejas a partir de una materia caótica.
!a lógica de los conjuntos discursivos encuentra una especie de
consumación desesperada en la del Capital, el )ignificante, el )er con )
mayúscula. +l Capital es el referente de la equivalencia generalizada del
trabajo y los bienesA el )ignificante, el referente capitalístico de las
e%presiones semiológicas, el gran reductor de la polivocidad ontológica. !o
verdadero, lo bueno, lo bello son categorías de Gpuesta en normaH de procesos
que escapan a la lógica de los conjuntos circunscritos. )on referentes vacíos
que #acen el vacío, que instauran trascendencia en las relaciones de
representación. !as elecciones del Capital, del )ignificante, del )er participan
de una misma opción etico política. +l Capital aplasta a todos los otros modos
de valorización. +l )ignificante #ace callar las virtualidades infinitas de las
lenguas menores y de las e%presiones parciales. +l )er es como un encierro
que ciega a la riqueza y la multivalencia de los universos de valor, los cuales,
sin embargo, proliferan ante nuestra vista. +%iste una elección -tica en favor
de la riqueza de lo posible, una -tica y una política de lo virtual que
descorporiza, desterritorializa la contingencia, la causalidad lineal, el peso de
los estados de cosas y de las significaciones que nos asedian. 8na elección de
la procesualidad, de la irreversibilidad y de la resingularización. +ste re
despliegue puede operarse a peque*a escala según el modo del cercamiento,
de la pobreza y #asta de la catástrofe en la neurosis. "uede tomar prestadas
referencias religiosas reactivas. "uede anonadarse en el alco#ol, la droga, la
televisión, la cotidianidad sin #orizonte. "ero tambi-n puede tornar prestados
otros procedimientos, más colectivos, más sociales, más políticosU
"ara cuestionar las oposiciones de tipo dualista )er+nte, )ujeto/bjeto, y
los sistemas de valorización bipolar maniqueísta, #e propuesto el concepto de
intensidad ontológica. +ste concepto implica un compromiso -ticoest-tico de
la conformación enunciativa, tanto en registros actuales como virtuales. "ero
otro elemento de la metamodelización aquí propuesta reside en el carácter
colectivo de las multiplicidades maquínicas. 'o #ay ninguna totalización
personológica de los diferentes componentes de e%presión, totalización
cerrada sobre sí misma de los universos de referencia, ni en las ciencias ni en
las artes y tampoco en la sociedad. 4ay aglomeración de factores
#eterog-neos de subjetivación. !os segmentos maquínicos remiten a una
mecanósfera destotalizada, desterritorializada, a un juego infinito de interfaz.
'o #ay un )er yaallí instalado a trav-s de la temporalidad. +ste
;B
Felix Guattari – CAOSMOSIS Acerca de la producción de subjetividad
cuestionamiento de relaciones duales, binarias, del tipo )er+nte o
ConscienteMnconsciente, implica el del carácter de linealidad semiótica, que
parece ir siempre de suyo. !a e%presión pática no se instaura en una relación
de sucesividad discursiva para postular al objeto sobre el fondo de un
referente bien circunscrito. :quí se está en un registro de coe%istencia, de
cristalización de intensidad. +l tiempo no e%iste como continente vacío
.concepción que permanece en el fundamento del pensamiento einsteiniano0.
!as relaciones de temporalización son esencialmente de sincronía maquínica.
4uy despliegue de ordenadas a%iológicas, sin constitución de un referente
e%terior a este despliegue. +stamos más acá de la relación de linealidad
Ge%tensionalizanteH, entre un objeto y su mediación representativa en el seno
de una comple%ión maquínica abstracta.
6)e dirá que la parte incorporal y virtual de las conformaciones .le
enunciación es Gin voceH según una óptica GterministaH nominalista, que #ace
a las entidades semióticas tributarias de una pura subjetividad7 6/ se dirá que
es Gin reH en el marco de una concepción realista del mundo, no siendo la
subjetividad más que un artefacto ilusorio7 "ero quizá sea preciso afirmar
conjuntamente estas dos posiciones( instaurándose el dominio de las
intensidades virtuales antes de toda distinción entre la máquina semiótica, el
objeto referido y el sujeto enunciador. "or no #aber visto que los segmentos
maquínicos eran autopoi-ticos y ontogen-ticos, se procedió a incesantes
reducciones universalistas sobre el significante y sobre la racionalidad
científica. !as interfaces maquínicas son #eterogen-ticasA reclaman la
alteridad de los puntos de vista que es posible tomar sobre ellas y, en
consecuencia, sobre los sistemas de metamodelización que en una u otra
forma permiten dar cuenta el carácter intrínsecamente inaccesible de sus focos
autopoi-ticos. Conviene desprenderse aquí de una referencia única a las
máquinas tecnológicas y e%tender el concepto de máquina para posicionar esta
adyacencia de la máquina a los universos de referencia incorporales.
)e*alemos que las categorías de metamodelización aquí propuestas, los flujos,
los ph#lums maquínicos, los territorios e%istenciales, los universos
incorporales, tienen inter-s únicamente por ir de a cuatro y permitir
desprenderse de las descripciones ternarias, que siempre acaban reduci-ndose
a un dualismo. +l cuarto t-rmino vale por un en-simo t-rmino( es la apertura a
la multiplicidad. !o que distingue a una metamodelización de una
modelización es, entonces, el disponer de t-rminos que acondicionan
aberturas posibles a lo virtual y a la procesualidad creativa.
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