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PREMIO SALWAN MT 1

Los mejores reportajes periodísticos sobre pueblos indígenas amazónicos
PREMIO SALWAN
PREMIO SALWAN 2 3
ÍNDICE
Créditos
EquipoPremioSalwan2011
Celia Aldana (Oxfam), Santiago Alfaro (Oxfam), Edmir Espinoza (IBC),
María Rosa Montes (IBC), Cecilia Niezen (Oxfam), Richard C. Smith (IBC)
EquipoPremioSalwan2012
Santiago Alfaro (Oxfam), Danny Gibbons, María Rosa Montes (IBC),
Cecilia Niezen (Oxfam), Richard Smith (IBC)
Exposiciones
Lala Rebaza, Santiago Alfaro, Christian Bendayán, Alfredo Villar (2011) y María
Eugenia Yllia (2012).
Portada
Roldán Pinedo,“Animales protectores del shamán”, 2008.
Conceptualización, producción y edición: Fábrica de Ideas
Edición general: Xabier Díaz de Cerio
Diseño y diagramación: María Victoria Vásquez
Coordinación Oxfam: Ruth Mier y Terán y Santiago Alfaro
Impresión: Forma e Imagen, de Billy Víctor Odiaga Franco
Coordinación imprenta: Ada Monteverde
© Oxfam
Calle Bartolomé Trujillo N° 577. Miraflores.
Lima 18, Perú.
www.oxfam.org/es/peru
Hecho en el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº
XX201214962XXXXXX
Todos los derechos reservados de acuerdo con el D.Leg. 882 (Ley sobre el Derecho de
Autor).
Prohibida la reproducción total o parcial de este libro.
Diciembre 2013.
Tiraje: 1.000 ejemplares
Los pueblos indígenas y el Premio Salwan 7
Frank Boeren
Visibilizando a los pueblos indígenas 9
Richard C. Smith
Una labor con un gran significado 11
Fermín Tiwi
De pobladores indígenas a ciudadanos mediáticos 13
Santiago Alfaro
Memorias del hortelano 18
Ramiro Escobar
Llueve sobre mojado 24
Patricia Wiesse y Gerardo Saravia
Los shipibos del río Rímac 44
Karen Espejo
Pevas: arte para entender la cosmovisión amazónica 50
Francisco Bardales
Sacadas de vuelta en la Amazonía 60
Patricia Wiesse y Gerardo Saravia
Resistencias contra el miedo 78
Nelly Luna Amancio
Nativos Yines en Madre de Dios rechazan vía que los uniría con Purús 84
Ralph Zapata
PREMIACIÓN 89
EXPOSICIONES 93
PRESENTACIÓN
ARTÍCULOS GANADORES 2011
ARTÍCULOS GANADORES 2012
PREMIO SALWAN 4 5
ELENAVALERA. LAGRANFIESTADEL ANI SHEATI, 2005.
PRESENTACIÓN
PREMIO SALWAN 6 7
FRANKBOEREN
Director de Oxfam en Perú
Oxfam es una confederación internacional de 17 organizaciones
que trabaja desde 1984 en América del Sur promoviendo el desarrollo de los pueblos
indígenas. En el Perú, durante los últimos años, hemos buscado promover prácticas de
adaptación al cambio climático a través del liderazgo de las mujeres indígenas, así como
garantizar la integridad del derecho al territorio de las comunidades campesinas y nativas.
Nuestra labor también ha tenido como finalidad reducir las prácticas de discriminación y
las barreras de acceso a los servicios públicos que afronta la población indígena.
En el 2009, en la provincia de Bagua, ubicada en el departamento de Amazonas, murieron
33 personas luego que la policía despejara un bloqueo pacífico de cerca de 50 días
organizado por las comunidades indígenas Awajún y Wampís. La protesta se originó
por la publicación de un paquete de decretos legislativos que amenazaba su derecho al
territorio y a los medios de subsistencia.
Esta tragedia evidenció la distancia y el poco conocimiento con el que muchos periodistas
y medios de comunicación se acercaban a los pueblos indígenas amazónicos, así como
la ausencia de sus puntos de vista en el debate público. Motivados por este escenario,
en Oxfam y en el Instituto del Bien Común (IBC) nos planteamos la tarea de impulsar la
generación de reportajes e investigaciones que reflejaran las diversas problemáticas
de los pueblos indígenas y reconocieran sus aportes al país. El aporte de la Fundación
MacArthur hizo posible convertir esta tarea en una realidad. Así surgió Salwan, palabra
Awajún que significa despertar.
La publicación que presentamos reúne los artículos ganadores de la primera y segunda
edición de Salwan - Premio al reportaje periodístico sobre pueblos indígenas amazónicos.
También incluye comentarios del jurado y es ilustrada con las pinturas expuestas en las
muestras de arte amazónico que en el 2011 y 2012 acompañaron la presentación del
Premio.
Desde Oxfam y el IBC reafirmamos nuestro reconocimiento al trabajo de las y los periodistas
ganadores por acercar a la opinión pública las historias, desafíos y contribuciones al
Perú de los pueblos indígenas amazónicos. Esperamos que esta publicación los motive a
continuar esa labor y anime a otros a seguir su ejemplo.
ROLDÁNPINEDO. FLORAY FAUNA, 2008. [DETALLE]
Los pueblos indígenas
y el Premio Salwan
PREMIO SALWAN 8 9
PREMIOS SALWAN
RICHARDCHASESMITH
Director Ejecutivo del Instituto del Bien Común
Visibilizando a los
pueblos indígenas
Los pueblos indígenas en el Perú han sido invisibilizados por el Es-
tado y por una gran porción de la población nacional. Así, hasta hace trece años no era
posible ubicar en un mapa a las comunidades nativas y campesinas -que son la expresión
concreta, jurídica e histórica de los pueblos indígenas originarios en el Perú-.
Y aún hoy, en plena era digital, el Estado peruano pasa apuros para precisar cuáles son
y dónde están dichas comunidades. De hecho, no existe una base de datos oficial sobre
comunidades indígenas, y ninguno de los mapas producidos por el Estado muestra el área
que ocupan. Para llenar esos vacíos, varias dependencias estatales deben recurrir a la in-
formación recogida y sistematizada por la sociedad civil. Peor aún, como ha trascendido
recientemente respecto de la aplicación de la consulta previa, se pretende veladamente
restringir a la mínima expresión el estatus de “pueblo indígena”, lo que equivale a borrar
de un plumazo a pueblos indígenas que son parte fundamental de la historia y cultura de
este país.
Para ello, el Estado estableció criterios arbitrarios que definen a los pueblos indígenas
de manera que se excluye a varios miles de comunidades indígenas, desconociendo
así nociones vigentes entre la comunidad científica internacional, y pasando por alto
los criterios manejados por instituciones mundialmente reconocidas, como la OIT y las
Naciones Unidas. Las anteriores son solo algunas manifestaciones, entre muchas, de la ten-
dencia a invisibilizar a los pueblos indígenas por el resto de la sociedad peruana, tema que ha
motivado a Oxfam y el Instituto del Bien Común la creación del Premio Salwan. Creemos fir-
memente en que la prensa puede jugar un papel crucial para poner en el mapa a los pueblos
indígenas y ayudar a entender el contexto en el cual éstos viven y se desarrollan, así como dar
a conocer las enormes contribuciones que han hecho y continúan haciendo para el bienestar
del grueso de la sociedad peruana.
Confiamos en que el adecuado tratamiento mediático de la problemática de los pueblos in-
dígenas puede contribuir a superar los prejuicios que continúan rodeándolos, y que llevan a
invisibilizarlos, quizá porque ellos forman parte de aquella porción de la memoria histórica
que no queremos recordar, o quizá porque se tiende a pensar en ellos como en algo lejano
e ignoto, ligado al pasado, y por lo tanto reñido con las aspiraciones de “modernidad”. Quizá,
porque es más fácil ignorarlos que reconocerlos como ciudadanos actuales, con derechos y
necesidades concretas y apremiantes, que requieren atención.
VÍCTORMOREY. VENDEDORDE FRUTAS, 1958. [DETALLE]
PREMIO SALWAN 10 11
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FERMÍNTIWI
Abogado awajún
En primer lugar, agradezco al IBC y Oxfam América por la investigación sobre
pueblos indígenas amazónicos del Perú y por promover y defender sus derechos.
Es importante reconocer a los periodistas que publican sobre la problemática de estos pue-
blos, pues permiten al mismo Estado conocer su realidad, para así entenderlos y compren-
derlos y no solo reconocer jurídicamente su existencia.
Hoy, los indígenas ya no son considerados salvajes, como en épocas pasadas, sino que son
sujetos de derecho, a los que el Estado reconoce su autonomía organizativa y administrativa.
Debemos recordar que el Perú es un país multiétnico, multicultural y multilingüe, y para ga-
rantizar los derechos de todos se requiere institucionalizar la interculturalidad.
Como parte del pueblo Awajún y Wampís, felicito la iniciativa de realizar los Premios Salwan.
Estoy seguro de que en el futuro habrá muchos más periodistas comprometidos. Agradezco
de forma especial a mi ex profesor Santiago Alfaro por haberme invitado dos años consecu-
tivos a formar parte del jurado de esta premiación y haber tenido la oportunidad de conocer
a grandes periodistas.
Una labor con un
gran significado
VÍCTORCHURAY. LAFIESTADEL PIJUAYO, 1998.
PREMIO SALWAN 12 13
SANTIAGOALFARO
Oficial del Programa de Derechos Indígenas e Interculturalidad
En 1845 el gobierno de Ramón Castilla promulgó una ley orientada a promover la co-
lonización de la Selva y regular el uso de la tierra. La norma diferenciaba tres tipos de per-
sonas: “pobladores indígenas”, “ciudadanos del Perú” y “extranjeros”. A indígenas como
los asháninka no se les consideraba, por lo tanto, ciudadanos.
Mediante la “Ley de Comunidades Nativas” de 1974, casi ciento treinta años después, el Es-
tado peruano recién incorporó en el sistema jurídico el derecho colectivo de los pueblos
indígenas a la propiedad sobre los territorios que ocupan desde tiempos inmemoriales. Ese
derecho es base de su ciudadanía: asháninkas o shipibos forman parte de la comunidad
política nacional como miembros de pueblos, pueblos que desaparecerían sin un territorio.
Sin embargo, el acceso al territorio no es la única condición para el ejercicio de la ciuda-
danía de los pueblos indígenas. También, entre otras cosas, requieren poder expresar
opiniones y participar en las decisiones que los afectan. Formar parte de una comunidad
política exige ser reconocido en ella y nadie puede ser reconocido si no tiene la oportuni-
dad de manifestar públicamente su opinión. De allí que participar no sea sólo votar, sino,
como lo señala la filósofa Adela Cortina, sea “saberse parte”, “saber que el propio juicio
también importa”.
La prensa cumple un rol clave en esta tarea. Los medios de comunicación son una garantía
para la libertad de opinión de los profesionales de la comunicación pero, fundamental-
mente, son una plataforma para la libertad de expresión de los ciudadanos. Contar histo-
rias protagonizadas por los pueblos indígenas amazónicos es, en ese sentido, una forma
de revertir siglos de exclusión que llevaron a no considerarlos ciudadanos.
De pobladores indígenas a
ciudadanos mediáticos
BRUS RUBIO. LAEXPLOTACIÓNDEL CAUCHOENPUCAURQUILLO, 2010.
PREMIO SALWAN 14 15
8/15
El día que entendamos que en una pieza Rember Yahuarcani (1985),
de Pevas, puede haber más identidad que en un enfrentamiento entre
peruanos, habremos empezado a entender esa Amazonía lejana, vital y
armónica. Tras ese espacio inhóspito, al que los gobiernos solo miran para
extraer algo, hay un paraíso, que está ahí nomás, en la otra esquina.
Patricia del Río Labarthe
JURADO
Augusto
Álvarez
Rodrich
Conduce diversos
programas de
radio y televisión y
es columnista del
diario La República.
Fue Director
Gerente de Apoyo
Comunicaciones y
editor de distintas
revistas. Ha sido
director del diario
Perú.21. Es Máster
en Administración
Pública por
la Escuela de
Gobierno John
F. Kennedy de la
Universidad de
Harvard.
PREMIO SALWAN 2011 - 2012
Patricia del
Río
Se ha desempeña-
do como entrevis-
tadora política en
distintos medios
de prensa, radio y
televisión. Colum-
nista del diario El
Comercio y con-
ductora de progra-
mas periodísticos
en RPP, donde se
ha convertido en
una reconocida
líder de opinión.
Tiene una Maestría
en Lingüística por
la Pontifica Univer-
sidad Católica del
Perú.
Igidio
Naveda
Ingeniero
Agrónomocon
experiencia enlas
áreas de formación
y fortalecimiento
organizativode
indígenas andinos
y amazónicos.
Durante nueve
años trabajóenla
UniversidadNacio-
nal SanCristóbal de
Huamanga, coor-
dinandoproyectos
de desarrollocon
comunidades
quechuahablantes.
Ha trabajadopor
más de 27 años
enla cooperación
internacional.
Pedro
Salinas
Periodista y escri-
tor. Es columnista
del semanario
Hildebrandt ensus
trece y conduce
el programa DDT
enel portal de La
Mula. Ha conducido
y dirigidodiversos
programas de
radioy televisión.
Ganador del Premio
Periodismoy
Derechos Humanos
y autor de algunos
ensayos sobre po-
lítica y periodismo,
además de novelas.
Pedro
Salinas
Periodista y escri-
tor. Es columnista
del semanario
Hildebrandt ensus
Trece y conduce el
programa DDTen
el portal La Mula.
Ha conducidoy
dirigidodiversos
programas de
radioy televisión.
Ganador del Premio
Periodismoy
Derechos Humanos
y autor de algunos
ensayos sobre
política y periodis-
mo, además de dos
novelas.
Mirko Lauer
Narrador, poeta,
y politólogo.
Miembro del direc-
torio del diario La
República. En el
2005 ganó el Pre-
mio Juan Rulfo de
novela corta, con
su obra TERTULIAS, y
en el 2010 publicó
BODEGÓN DE BODEGO-
NES, un estudio de
las artes visuales
del Perú a través
de su gastrono-
mía. Es Doctor en
literatura peruana
y latinoamericana
por la UNMSM.
Frederica
Barclay

Antropóloga e
historiadora. Su
trabajo de inves-
tigación se centra
en los procesos
históricos, sociales
y económicos de
la Amazonía y
de los territorios
indígenas. Dicta
periódicamente
cursos universita-
rios. Es asociada
del Instituto del
Bien Común y
miembro del di-
rectorio del Grupo
Internacional de
Trabajo sobre
Asuntos Indígenas
(IWGIA).
Luis Jaime
Cisneros
Desde hace dos
décadas, trabaja en
la agencia interna-
cional de noticias
France Presse.
Es presidente de
la Asociación de
Prensa Extran-
jera del Perú
y pertenece al
Instituto Prensa y
Sociedad (IPYS). Ha
publicado ensayos
sobre medios de
comunicación y ha
sido profesor en la
Universidad San
Martín, la Univer-
sidad Peruana de
Ciencias Aplicadas
y la Pontificia Uni-
versidad Católica
del Perú.
Fermin Tiwi
Intelectual e
investigador
awajún, especia-
lista en Derecho
de los Pueblos
Indígenas. Enseña
en el Programa
de Formación
de Docentes en
Educación Inter-
cultural Bilingüe,
de la UNMSM. Es
Máster en Dere-
chos Humanos
por la Pontificia
Universidad Cató-
lica y ha llevado
diplomados en la
American Univer-
sity Washington
College Of Law.
Richard
Chase Smith
Director ejecuti-
vo del Instituto
del Bien Común.
Desde fines de la
década de los 60’s,
ha trabajado con
diferentes pueblos
indígenas de Ecua-
dor, Perú y Bolivia.
Fue director del
Programa para
América del Sur de
Oxfam América. Es
doctor en antropo-
logía y lingüística
por la Universidad
de Cornell, con un
Post-Doctorado
por la Universidad
de Harvard.
CÉSARCALVODEARAUJO. MUJERCONCACAO, 1955. [DETALLE]
PREMIO SALWAN 16 17
10/17
PRIMER PUESTO: Ramiro Escobar
Artículo: “Memorias del hortelano”, Revista Ideele
Fecha de publicación: marzo de 2011
SEGUNDO PUESTO: Patricia Wiese y Gerardo Saravia
Artículo: “Llueve sobre mojado”, Revista Ideele
Fecha de publicación: 11 de mayo de 2011
TERCER PUESTO: Karen Espejo
Artículo: “Los shipibos del Río Rímac”, Diario La República
Fecha de publicación: 9 de enero de 2011
MENCIÓN HONROSA: Francisco Bardales
Artículo: “Pevas: Arte para entender la cosmovisión amazónica”, Portal La Mula
Fecha de publicación: 17 de setiembre de 2011
2011
VÍCTORCHURAY. COSMOVISIÓNCONEL AYAHUASCA, 2001. [DETALLE]
PREMIO SALWAN 18 19
Memorias
del hortelano
¿Y qué fue de los pueblos indígenas? ¿Cuál es el reto que enfrenta el
actual Gobierno en este turbulento territorio? Según los líderes indígenas
amazónicos, la administración de Alan García prácticamente les declaró la
guerra, y acaso el símbolo más terrible de esa tirantez fuera la tragedia de
Bagua. Pero hay, además, una serie de indicadores que sugieren que, bajo la
curiosa teoría del “perro del hortelano”, se desplegaron una serie de políticas,
y no-políticas que la actual administración debería revertir. A propósito del
Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se celebró esta semana (9 de
agosto), éste es el menú indígena que le espera a Ollanta Humala…
TEXTO
RAMIRO ESCOBAR
N
Ningún gobierno tuvo tan
mala relación con las comu-
nidades nativas”, sostiene,
categórico, Fermín Tiwi, indí-
gena awajún que tiene un máster en
Derechos Humanos, desde las oficinas
del CAAAP (Centro Amazónico de An-
tropología y Aplicación Práctica). Lo
dice con convicción y algo de ira santa,
mientras conversamos sobre una mesa
cubierta por una manta con motivos
shipibos que parecen estar también
airados.
Tiwi hace un recuento de lo, según
él, vivido y sufrido durante los cinco
años del gobierno de Alan García, y se-
ñala los problemas con los territorios
y la titulación, así como el olvido de la
educación, de la salud, de la simple in-
clusión o consulta. “La exclusión de los
indígenas —añade— tiene larga data,
pero con García alcanzó diferentes for-
mas y sabores.” Sabores amargos, sin
duda, a juzgar por las cifras y algunas
constataciones.
ESTATIERRAESNUESTRA
El frente acaso más turbulento, y que
en cierto modo se sitúa en el ojo tor-
mentoso del conflicto, está en la pose-
sión no de tierras, sino de territorios.
La distinción es clave porque, en rigor,
para un indígena no se trata de terre-
nos intercambiables, como los que uno
compra en la ciudad. Ese no entender
que los territorios incluyen el agua, el
aire, el suelo, los espíritus ancestrales,
ocasionó tumultos peligrosísimos en el
periodo anterior.
Como recuerda Richard Chase Smi-
th, del Instituto del Bien Común (IBC),
para un indígena el territorio es esen-
cial, y las políticas de titulación en los
pasados cinco años han sido pobres.
“No ha habido esfuerzos por titular o
por ampliar comunidades ya tituladas”,
dice, “pero sí entusiasmo para otorgar
concesiones petroleras.” La Defensoría
del Pueblo sostiene que se llegó a titu-
lar siete comunidades nativas, pero el
especialista lo duda.
Alberto Pizango, presidente de AI-
DESEP (Asociación Interétnica para el
Desarrollo de la Amazonía Peruana),
es más contundente y señala que no se
tituló ninguna y, como Tiwi, piensa que
“el gobierno de García es el que más ha
maltratado a los indígenas”. Las cifras
oficiales de COFOPRI (Organismo de
la Formalización de la Propiedad Infor-
mal) señalan que hay 1.265 comunida-
des nativas amazónicas tituladas, de
1.447 reconocidas.
Y que faltan titular (al 2010) 182. El
problema, sin embargo, es el salto casi
cuántico que ha dado el proceso para
titular tierras indígenas en el Perú (algo
parecido a lo ocurrido con INDEPA; véa-
se recuadro). Hasta el 2007 existía el
PETT (Proyecto Especial de Titulación
de Tierras y Catastro Rural), pero ese
año se fusionó con COFOPRI, por lo que
la titulación de tierras indígenas quedó
en una suerte de limbo burocrático.
Smith sostiene que eso revela, de
parte del Estado, un marcado desinte-
rés, pero apunta algo aun más crucial:
los conflictos más atizados han sido
y serán por territorios, el de Bagua in-
cluido. Ese estallido, el más simbólico y
sangriento de este periodo (34 muer-
tos, 24 policías y 10 civiles, la mayoría
En el Perú existen 77 etnias
indígenas. Hay, a la vez, 57
lenguas nativas y 18 familias
lingüísticas.
De ellas, 16 sonamazónicas y 2
andinas.La población indígena
amazónica es de 332.975
personas.
El 81%de los pueblos
amazónicos viven en situación
de pobreza. La pobreza extrema,
en estos mismos pueblos, llega
al 41%.
Solo el 11%de los indígenas de
entre 18 y 20 años acceden a la
educación superior.
Desde el 2006 al 2010, solo se
había titulado a 7 comunidades
nativas. Solo en el 2010 se
perforaron 233 pozos petroleros
en la Amazonía.
El acceso a fuentes de agua
mejorada es de apenas 15%en
las etnias amazónicas.
El 94,2%de las viviendas
en estas comunidades no
cuenta con saneamiento. El
59,1%tampoco cuenta con
establecimientos de salud.
Solo el 38%de niños indígenas
de 6 a 12 años asiste a una
escuela bilingüe intercultural
(cifra del 2008).
Solo hay material educativo
propio para 15 de las 55 lenguas
amazónicas.
Fuentes: Perupetro, Defensoría
del Pueblo, INDEPA.
Las cifras del
olvido
ESTALLIDO. Los conflictos más atizados han sido y serán por territorios, el de Bagua incluido.
PREMIO SALWAN 20 21
Hay nativos ashuar
que tienen altas
concentraciones de
plomo y cadmio en
la sangre, en un caso
que lleva décadas.
A ese cóctel se
agrega el ninguneo
de la educación
intercultural.
¿Zape INDEPA?
La historia del INDEPA (Instituto de
Desarrollo de los Pueblos Amazóni-
cos, Andinos y Afroperuanos) sería
digna de un culebrón televisivo
institucional. Fue creado el 2005, con
ciertos bombos y platillos étnicos,
durante el gobierno de Alejandro
Toledo, e impulsado fervorosa y
afanosamente por la entonces pri-
mera dama, Eliane Karp. Durante ese
periodo gubernamental tuvo alguna
importancia, pero no peso político, y
cuando, en el 2006, se dictó la LOPE
(Ley Orgánica del Poder Ejecutivo),
pasó de ser un Organismo Público
Descentralizado a ser un Organismo
adscrito al MIMDES (Ministerio de la
Mujer y el Desarrollo Humano) y a
la PCM (Presidencia del Consejo de
Ministros). En julio del 2010, cuando
se creó el Ministerio de Cultura, pasó
a ser una Unidad Ejecutora del Vice-
ministerio de Interculturalidad, que,
dicho sea no tan de paso, no estaba
previsto en el libreto de creación de
esta cartera, pero fue incluido por
presión de otros sectores políticos.
No era, precisamente, un anhelo del
gobierno aprista. Según la Defensoría
del Pueblo, en todo este tiempo la
reacción del INDEPA frente a la vulne-
ración de los derechos de los pueblos
indígenas ha sido “incipiente o nula”.
La prueba mayor fue la tragedia de
Bagua del 5 de junio del 2009, en la
que sus directivos no aparecieron en
el primer plano de los acontecimien-
tos, como obviamente correspondía.
Las limitaciones de recursos y técni-
cos (no existe, por ejemplo, un plan
nacional para los pueblos indígenas),
que son la natural consecuencia de
la falta de interés político, han oca-
sionado ese aislamiento institucional.
Aunque la misma Defensoría sostie-
ne que con el último cambio puede
ser “una oportunidad para consolidar
esta institución”.
El tema no es irrelevante si se tiene
en cuenta que, hace muy poco, el go-
bierno saliente, con la aprobación del
INDEPA, pretendió aprobar el Regla-
mento de Supervisión de Actividades
Exploratorias y Extractivas al Interior
de las Reservas Territoriales Indígenas.
Según la norma, sería posible hacer ac-
tividades de esa naturaleza en dichas
reservas, no obstante que un decreto
supremo del 2008 prohíbe este tipo de
actividad económica.
Lo más llamativo es que el men-
cionado Reglamento está dirigido a
ampliar el famoso lote 88 de Camisea,
del que ha hablado hasta el paroxismo
el nuevo presidente, Ollanta Humala.
Ese lote, de donde supuestamente sal-
dría el “gas más barato para todos los
peruanos”, si se ampliara, vulneraría la
Reserva Territorial Nahua Kugapakori
y Nanti. ¿Está preparado el flamante
Gobierno para tomar una decisión salo-
mónica y amazónica?
No es un asunto simple. Como re-
cuerda Pizango, quien hoy sostiene
seguir muy dolido por lo ocurrido en
Bagua, “los indígenas son quienes cui-
dan la Amazonía”. Si bien en los hechos
el asunto puede ser discutible (no todos
lo nativos hacen actividades sosteni-
bles, algunos de ellos incluso estarían
metidos en el negocio de la madera o la
extracción de oro), el mirar la Amazonía
solo como un depósito de recursos luce
muy desatinado.
La existencia de indígenas aisla-
dos (“hermanos autónomos”, según
AIDESEP) remueve más certezas por
una razón: le crea al Estado el dilema
de aprovechar recursos no renovables
COMENTARIO
DEL JURADO
Memorias del hortelano”
enfoca los problemas de
postergación y margi-
nación de los indígenas que
motivaron el levantamiento
en Bagua. Ubica el problema
de posesión de los territorios
indígenas frente a los gobier-
nos que no titulan a favor de
ellos por concesionar a em-
presas extractivas. Además,
analiza la mala calidad de los
servicios públicos y ejempli-
fica con datos como el plomo
en la sangre de los niños y la
epidemia de hepatitis en los
Codoshi.
Explica la cosmovisión
indígena sobre sus territorios
como un todo. Esta visión
sobre la Amazonía choca con
el concepto expresado por el
presidente Alan García, quien
indicó que la selva es un
depósito de recursos natura-
les y calificó a los indígenas
amazónicos con “el síndrome
del perro del hortelano”. Con
esta tesis, promulgó normas
legales para “promover la
inversión privada” y provocó
reacciones que desembo-
caron en “el Baguazo”. El
artículo conluye que dicho
levantamiento es la expresión
de la lucha por el derecho al
territorio.
Igidio Naveda Félix
LIMITACIONES. La falta de recursos es consecuencia de la falta de interés político.
de ellos nativos), se debió a los famosos
—y penosos— decretos legislativos, pro-
mulgados por el Ejecutivo, que hacían
frágil la posesión.
Es interesante seguir, de la mano
de Smith, el hilo de los acontecimientos
previos, que conducen a un cambio de
uso de tierras en la región de Amazo-
nas, donde viven los awajún. Una parte
de la Zona Reservada Santiago-Comai-
na, que se iba a convertir en un Parque
Nacional, fue excluida y comenzaron a
otorgarse concesiones para la explota-
ción de oro. Para entonces (2008) los
awajún ya estaban en literal pie de gue-
rra por este hecho.
Lo que ocurrió después (Bagua) fue
la explosión de un conflicto acumula-
do por territorios, pero también, según
Smith y el sociólogo Santiago Alfaro, de
la controvertida teoría del “perro del
hortelano”, plasmada por el Presiden-
te en sendos artículos en el diario El
Comercio entre el 2007 y el 2009. En
uno de ellos (28/10/2007) llega a afir-
mar que se “ha creado la figura del na-
tivo ‘no conectado’, desconocido pero
presumible”.
NOEXISTÍAN, ENEFECTO
¿Presumible? Loasombrosoes que, justa-
menteenesemomento, el pálidoINDEPA
tenía, dentro del MIMDES, un programa
para estos grupos nativos, cuyo nombre
más apropiado es “indígenas en aisla-
miento voluntario”. Estimados de Beatriz
Huertas, especialistaenel tema, sostienen
que serían unos 5.000 en el Perú y que
actualmente estarían diseminados en las
cinco Reservas Territoriales existentes,
peroquizátambiénenotros lugares.
PREMIO SALWAN 22 23
o defender los derechos de ciudada-
nos vulnerables que, entre otras cosas,
sucumben fácilmente a contagios epi-
démicos por su falta de defensas sani-
tarias. Hay cuatro reservas territoriales
más en las que vivirían y vivirán (si no
se encuentra petróleo, claro).
SALUD, EDUCACIÓN,
PROBLEMAS…
Es sintomático, además, que a estos
problemas que implican el simple he-
cho de estar, o existir, se sumen unos
niveles de calidad de vida desolado-
res. Un clásico de América Latina: los
indígenas siempre son los más pobres
entre los pobres. En el Perú, esa situa-
ción se registra con la cifra de 55% de
personas cuya lengua materna no es
el castellano en situación de pobreza,
frente a 29% que aprendieron a hablar
en castellano.
En la franja amazónica los números
son aun más dramáticos (véase recua-
dro). Según Alicia Abanto, jefa del Pro-
grama de Pueblos Indígenas de la De-
fensoría del Pueblo, es en el rubro salud
donde ha habido algunos avances. Uno
de ellos ha sido el papel del CENSI (Cen-
tro Nacional de Salud Intercultural),
que ha elaborado un “Plan General y
una Matriz para la Estrategia Nacional
Sanitaria Nacional de los Pueblos Indí-
genas 2010-2012”.
Aun así, la situación sanitaria sigue
siendo dramática. En el 2009, por citar
un caso, solo el 17% de los partos ocu-
rridos en las zonas amazónicas fueron
atendidos por un profesional de la sa-
lud. Con cierta indulgencia se podría
argumentar que los propios métodos
IDEELE
Revista creada hace 28 años
por el Instituto de Defensa Legal.
Reflexiona sobre temas de derechos
humanos y pueblos indígenas, entre
otros. Dirigida por Patricia Wiesse.
Consulta en
salmuera
Dichos de Alan
El 6 de julio del 2009, la Defen-
soría del Pueblo presentó un
Proyecto de Ley Marco para
el Derecho a la Consulta, que
facilitaría la aplicación del Con-
venio 169 de la OIT (Organiza-
ción Internacional del Trabajo).
Dicho convenio, suscrito por el
Perú, establece que los pueblos
indígenas tienen derecho a una
consulta “con procedimientos
apropiados” sobre medidas
“susceptibles de afectarles
directamente”.
La mencionada norma
fue aprobada el 19 de mayo
del 2010 en el Congreso de la
República, por 62 votos a favor,
7 en contra y 6 abstenciones. El
21 de junio del mismo año, sin
embargo, el Ejecutivo devolvió
la Ley con ocho observaciones.
Posteriormente, la Comisión
de Aplicación de Normas de la
OIT exhortó al Estado peruano
a que promulgue esta Ley, que,
sobre el terreno, hubiera impe-
dido muchos tumultos.
Tras varias idas y venidas
en la Comisión de Constitución,
y en la de Pueblos Andinos,
Amazónicos y Afroperuanos,
Ambiente y Ecología, se quedó
pendiente de aprobación en
el Congreso saliente y pasará
al Congreso siguiente, que
deberá debatir las observa-
ciones del ex presidente. Si
algo permaneció en los planes
de Ollanta Humala —en la
campaña, en sus planes, en su
verbo— es que harían efectivo
el derecho a la consulta. Ahora,
pues…
* Tomado del portal
www.oecomanazonia.com
“Entercer lugar derrotar lasideolo-
gíasabsurdas, panteístas, que
creenquelasparedessondiosesy
el aireesdios. Enfn, volver aesas
formasprimitivasdereligiosidad
dondesedicenotoquesesecerro
porqueesunApu, porqueestá
llenodel espíritumilenarioyno
séquécosa. Bueno, si llegamosa
eso, entonces, nohagamosnada,
ni minería. Notoquesaesospeces,
porquesoncriaturasdediosyson
laexpresióndel diosPoseidón.
Volvemosaeseanimismoprimi-
tivo. Yopiensoquenecesitamos
máseducación.”
[Entrevista enWillax TV, 28/1/2011]
“Ycontrael petróleo, hancreado
lafguradel nativo‘noconecta-
do’; esdecir, desconocidopero
presumible, por loquemillonesde
hectáreasnodebenser explora-
das, yel petróleodebequedarse
bajotierramientrassepagaenel
mundo$90por cadabarril.”
[El Comercio, 28/10/07. Artículo“El
síndrome del perrodel hortelano”]
tienen altas concentraciones de plomo
y cadmio en la sangre, en un caso que
lleva décadas. A ese cóctel se agrega el
ninguneo de la educación intercultural.
Por otro signo de gentileza de la saliente
administración gubernamental, fue sub-
sumida por la Dirección de Educación
Intercultural Bilingüe y Rural (DEIBR).
Las cifras también hablan aquí. Tan
solo el 2,3% de los maestros que labo-
ran en escuelas de Educación Intercul-
tural Bilingüe (EIB) tiene un título en
esa especialidad. Según las investiga-
doras Lucy Trapnell y Virginia Zavala,
la extinta DEIB llegó a contar con un
presupuesto de 40 millones de soles.
Hoy el dinero destinado a ese rubro
llegaría solo a un millón de soles. ¿Se
trata de un desvarío presupuestal, o
de una decisión deliberada?
TEORÍA Y PRÁCTICA
Según Smith e Ismael Vega, del
CAAAP, nada es casual. Todas es-
tas cifras, prácticas, disoluciones
institucionales, basureos y olvidos
serían la consecuencia práctica de
la teoría del “perro del hortelano”,
según la cual hay que apostar por la
gran inversión para hacer producir
tierras improductivas. De acuerdo
con García, porque “la demagogia y
el engaño dicen que esas tierras no
pueden tocarse porque son objetos
sagrados…”.
Ante la pregunta de qué debe ha-
cer el actual Gobierno, Pizango dice
que “exactamente lo contrario a lo
que hizo el gobierno anterior”. Tiwi,
por su parte, dice en awajún: “Apu
Alan García, amek dekame wajuk
takasume perunmash shig takasú
akumek shig kanaqtatme nunikchan
akumek waittanum juwak me…”. En
castellano, eso quiere decir: “Si Alan
García trabajó con conciencia, se sen-
tirá libre. Si no, su propia conciencia lo
sancionará….”.
indígenas palían esa situación, pero hay
otros datos que configuran un panora-
ma difícil. La escasez de agua potable y
saneamiento es el más dramático. Casi
no existen.
Apenas el 7,9% de las comunidades
amazónicas cuenta con agua prove-
niente de la red pública, lo que ocasiona
que se consuma agua de ríos y acequias.
Una de las consecuencias esperables es
que el 35,7% de las atenciones en las
aún insuficientes postas o centros de
salud es por infección atribuida a pará-
sitos, y el 19,4% por vómitos o diarreas.
Mejor no enfermarse en la selva, enton-
ces, y menos si se es indígena.
Lo saben bien los candoshi de la sel-
va nororiental, que sufrieron un brote
de Hepatitis B: de acuerdo con declara-
ciones del dirigente Jamer Maniahuari,
esta enfermedad infectó al 80% de los
miembros de este pueblo, cuya pobla-
ción apenas bordea las 2.000 personas.
A fines de diciembre del 2009, el Minis-
terio de Salud y el Gobierno Regional
de Loreto, junto con organizaciones de
la sociedad civil, elaboraron un plan de
prevención.
De acuerdo con informes de la De-
fensoría del Pueblo, se tomaron mues-
tras, se logró identificar a portadores
del virus, pero no se logró “minimizar
la peligrosa propagación de la enferme-
dad”. De ahí que Pizango exija mayor
atención a este tema, así como a la si-
tuación de los ashuar en el río Corrien-
tes (también en la zona nororiental),
que aún sufren los estragos de la conta-
minación causada presuntamente por
Pluspetrol.
Según él, hay nativos ashuar que
SOBRE EL AUTOR
RAMIRO ESCOBAR
Periodista especializado en temas
internacionales y ambientales. Ha
recorrido más de 35 países y ha
ganado diversos premios. Ha dado
conferencias en universidades
extranjeras y es catedrático.
PREMIO SALWAN 24 25
TEXTO
PATRICIA WIESSE / GERARDO SARAVIA
A
orillas del Marañón está Imacita, un puerto barroso, un poblado
caótico y ruidoso, un conglomerado de pequeños comercios
cuya plaza principal es un mercadillo desordenado. Es el límite
hasta donde pueden llegar los dirigentes indígenas sobre los
que pesa una orden de captura antes de que corran verdadero peligro.
Así están desde hace dos años: confinados en sus comunidades; muchos
no pueden trabajar y viven de la solidaridad de sus familiares.
La orden de captura ha sido la modalidad utilizada por el Gobierno
aprista para descabezar a las organizaciones y castigar la protesta social.
A los inculpados les restringe la posibilidad de desplazarse por su territo-
rio, lo que tiene consecuencias prácticas. Por ejemplo, no pueden vender
su cacao al precio de mercado porque están a expensas de los comercian-
tes que llegan a sus comunidades y les imponen precios más bajos.
Llueve
sobre
mojado
Varias décadas atrás, la televisión transmitía una
serie llamada El fugitivo. El doctor Richard Kimble
había sido acusado del asesinato de su esposa
y debía pasar el resto de su vida huyendo de la
ley. Salvando tiempos y contextos, hay más de
ochenta dirigentes awajún que están en la misma
situación que el médico inocente cuya vida se
convirtió en un juego de escondidas después del
trágico hecho.
PREMIO SALWAN 26 27
20/27
¿CULPABLESOYYO?
Después del 5 de junio del 2009, todo
indígena se volvió sospechoso. Las de-
tenciones fueron arbitrarias y llegaron
a doscientas. Una semana después, la
Fiscalía liberó a la mayor parte, envió
a la prisión de Chachapoyas a trece
personas y expidió órdenes de captura
como pan caliente. Muchas investiga-
ciones fueron apresuradas en el afán
por hallar culpables, y se basaron en
declaraciones de testigos parcializados
(policías, militares, jefes de seguridad)
u otros que aprovecharon para concre-
tar antiguas venganzas personales.
Elner René Anag estuvo cinco me-
ses encarcelado en el penal de Huan-
cas, Chachapoyas. Él aclara que no era
apu y que ni siquiera participaba en la
lucha. Como sus sobrinos estaban en
la Subestación 6 de PetroPerú, a ocho
kilómetros de Imacita, fue caminando
a llevarles víveres. Al retornar lo detu-
vieron en el cuartel Mesones Muro y lo
trasladaron a ese penal de altura don-
de sobrevivió cubierto con una fraza-
da. Otro que pensó que moriría de frío
y de tristeza fue Rogelio Longinote, un
indígena alto, de hablar pausado, quien
después de pasar seis meses en el pe-
nal de Huancas se acaba de reincorpo-
rar como profesor en el colegio jesuita
Valentín Saleigui, construido en un te-
rreno accidentado que bordea el Mara-
ñón. El profesor sentía un fuerte dolor
en las articulaciones y por eso salió de
su comunidad para visitar al brujo.
Los manifestantes que bloqueaban
el pase a la altura de la Subestación 6
le impidieron llegar a su consulta. Re-
cuerda con nitidez que una luz dorada
PEDROTIWI
DIRIGENTE AWAJÚN
rebotaba en los tanques de petróleo y
que la multitud rodeaba el alambrado
que protegía el área de las oficinas y la
residencia de los trabajadores. Mien-
tras caminaba de regreso a Imacita,
encontró una bolsa negra con pren-
das de militares (medias, calzoncillos)
y la recogió con la idea de entregarla
al juez de paz del poblado. No pudo
hacerlo: lo detuvieron en el cuartel Me-
sones Muro, le arrancharon la bolsa y
lo acusaron de ser uno de los autores
del crimen de los policías de la DIROES
que habían sido retenidos días antes.
Después de tenerlo dos semanas ama-
rrado en una carceleta oscura, enana
y pestilente junto a doce detenidos, lo
trasladaron a Chachapoyas y de allí al
penal de Huancas, donde estuvo preso
seis meses, junto a Elner Anag.
La presencia constante de los abo-
gados de la Comisión Episcopal de
Acción Social apuró la prueba de ab-
sorción que determinó que ellos no ha-
bían usado armas de fuego, y así doce
de los catorce indígenas presos fueron
liberados. Longinote sostiene que su
proceso no ha concluido: “Me siento
presionado, no puedo moverme de acá
y cada mes debo ir a firmar al juzgado”.
La situación de los indígenas que
tomaron la carretera Belaunde Terry, a
la altura de la Curva del Diablo, fue dife-
rente. La mayoría de los manifestantes
pudo esconderse en los refugios que
organizó la Iglesia Católica, librándose
de una captura segura. Mari Carmen
Gómez, la valiente misionera que se
enfrentó a los otros miembros de la
Comisión Investigadora de los Sucesos
de Bagua formada por el Ejecutivo, y
que se negó a firmar el informe oficial,
estuvo en la Curva del Diablo desde el
4 de junio. Antes de dormirse recuerda
que una enorme luna llena iluminaba la
carretera. Eran las cinco de la mañana
cuando escuchó los gritos desde el ce-
rro y luego las ráfagas. Fue ella la que
llevó a los primeros heridos hasta El Re-
poso en un taxi. Ingresó en el hospital
de Bagua cargando a un joven que san-
graba por la boca debido a una hemo-
rragia interna. Vio a Santiago Manuin
inconsciente en la puerta del quirófano,
y reconoció el cadáver del rondero Fe-
lipe Sabio, asesinado en la plaza de Ba-
gua. Esa noche ayudó a acondicionar
los refugios para esconder a los indí-
genas que no pudieron salir de la zona.
También fue una de las que organizó el
retorno de Bagua Chica. El primer día
embarcó a doscientos manifestantes y
luego a otro grupo de treinta, de noche
Muchas
investigaciones
fueron
apresuradas
en el afán por
hallar culpables
y se basaron en
declaraciones
de testigos
parcializados.
Después del 5 de
junio del 2009,
todo indígena
se volvió
sospechoso.
El 5 de junio
no pudimos
mantener el orden.
Me pusieron la
punta de lanza
en la oreja. Caí al
suelo, me llevaron
al centro de salud
y ya no puedo
explicar más.
LOSLÍDERES. Alberto Tiwi, Pedro Tiwi, Elner Anag y Eufemia Atamen, dirigentes sobre los que pesan serias acusasiones judiciales.
PREMIO SALWAN 28 29
Los dirigentes
se refieren
constantemente
a una lista que les
genera mucha
aprensión: una
que está impresa
en los puestos
policiales de la
carretera
Bagua-Imacita.
Solo los awajún
que no figuran en
ella se arriesgan
a visitar la ciudad,
pero igual sufren
acoso.
De hijo de Dios a
padre de la patria
ENTREVISTA A EDUARDO NAYAP
Cuéntenos sobre su vida.
Nací en la comunidad de Numpatken, cerca de Imacita. Mis padres
fueron educados por misioneros evangélicos que les enseñaron
el valor de la educación. Por eso ellos me llevaron a los siete años
a Trujillo, donde estudié primaria y secundaria. La misma Iglesia
me ayudó y me consiguió una beca para estudiar Teología en la
Universidad Nazarena de Costa Rica.
¿Fue pastor evangélico?
Sí, y después estudié Sociología y Matemáticas.
¿Alo largo de los años mantuvo un vínculo con su pueblo?
Ahorraba para mis pasajes, trataba de venir casi todos los años. Y
cada vez que venía, los líderes me invitaban para representarlos,
pero yo había priorizado mi rol pastoral, había visto malos ejem-
plos políticos.
¿Lo ocurrido en Bagua el 5 de junio del 2009 tiene algo que
ver con su decisión de retornar e involucrarse políticamente?
Sí, ese hecho me comprometió. Me despedí de mis compromisos
laborales y familiares de treinta y tres años, y me vine para dar el
resto de mi vida. Cuando llegué era el peor momento para hacer
política. Acababa de pasar la elección regional y en mi tribu había
once candidatos. Estaban divididos. Decidí arriesgarme y busqué
unificar a mi pueblo. Necesitábamos una voz indígena en el Con-
greso. Trabajé día y noche, recorrí todas las aldeas, las comunida-
des del Marañón, Cenepa y Santiago. No tuve ni un solo afiche, ni
un almanaque, ni un polo, pero sí tenía mensaje.
y en pleno toque de queda. Los subió
en camiones sorteando todos los con-
troles y todos los peligros. “Fue muy
bueno: llegaron a sus comunidades y
se fueron reencontrando porque esta-
ban muy angustiados, escondidos en
diferentes lugares”, nos relata.
LALISTA
Los dirigentes se refieren constante-
mente a una lista que les genera mucha
aprensión. Es la que está impresa en los
puestos policiales ubicados en ciertos
tramos de la carretera Bagua-Imacita.
Solo los awajún que no figuran en ella
se arriesgan a visitar la ciudad, pero
igual sufren acoso. “Cuando hay bati-
das nos piden doscientos soles para
soltarnos”, sostiene Alejandro Tsajuput,
de la comunidad Wachapea.
Pedro Tiwi salió elegido presiden-
te del Comité de Lucha del Distrito de
Imaza en una asamblea, por lo que fue
uno de los que dirigió la concentración
en la Subestación 6. Dos años después
está en la clandestinidad, ni siquiera le
han expedido una orden de compare-
cencia y solo puede aproximarse hasta
el puerto de Imacita. Su testimonio es
indispensable para entender lo que
ocurrió en ese lugar: “Invitamos a que
se sumaran a la movilización a las co-
munidades del Marañón, a los herma-
nos huambisa, a los de la parte alta y
media del río Santiago que no hablan
castellano. Eran aproximadamente cin-
co mil personas. Por más que los de la
directiva queríamos poner orden, era
incontrolable. Había mucho descono-
cido. También llegaron adultos con
visión -huimaco- acompañando a los
huelguistas. Estas personas nos veían
como niños y nos decían que ellos di-
rigían… El 5 de junio no pudimos man-
tener el orden. Me pusieron la punta de
lanza en la oreja. Caí al suelo, me lleva-
ron al centro de salud y ya no puedo
explicar más”.
Fueron más de ochenta los líderes
que dieron la cara; son miembros de
las organizaciones reconocidas en la
región. Los líderes visibles estuvieron
expuestos y por eso fueron fácilmente
identificados. Se les señala como los ins-
tigadores de las muertes y cargan con
las acusaciones penales. Pero en las co-
munidades aseguran que ellos no son
responsables del descuartizamiento y
mutilación de los policías de la DINOES
y de su jefe, el comandante Montene-
gro, a los que los pobladores de la zona
no podrán olvidar mientras las doce cru-
ces blancas grabadas con sus nombres
permanezcan en la vera del camino que
lleva hacia el puente Kusu Grande.
ALCONGRESO. Eduardo Nayap fue el primer
awajún en ser congresista.
Primer congresista awajún en la historia
republicana
PREMIO SALWAN 30 31
Justamente sobre las investigaciones acerca de lo ocurrido
el 5 de junio y los informes que se elaboraron, ¿cree que alguno
recogió la verdad? No ha habido sanción para los responsables
políticos.
El Informe en Minoría, el de nuestros hermanos que se retiraron de
la Comisión que formó el Ejecutivo, tiene mucho de verdad, pero
le falta. La investigación se debería continuar, porque el hecho de
que hayan matado indígenas, les hayan echado gasolina, los hayan
quemado, el que recogieran sus huesos y los tiraran al río -y por eso
no aparecen-, eso necesitamos que el Perú entero lo sepa.
No tuve ni un solo afche, ni un
almanaque, ni un polo, pero sí
tenía mensaje.
Cuando visita la zona, Eduardo Na-
yap suele alojarse en el centro del mo-
vimiento, un hostal a unos pasos del
desembarcadero de Imacita. Es un pas-
tor evangélico nacido en la comunidad
de Numpatken, que además es sociólo-
go, matemático y congresista de Gana
Perú. Esa agrupación política alcanzó
un 65,23% en Bagua, con el apoyo
masivo de la población indígena que
considera el triunfo de Nayap como
un hecho histórico para el pueblo
awajún. Una de las banderas del con-
gresista electo ha sido la promesa de
profundizar las investigaciones sobre
lo ocurrido el 5 de junio del 2009. “Yo
tengo personas cercanas implicadas.
El esposo de mi hermana no puede pa-
sar de Imacita. Es un padre de familia
que debe educar y alimentar a ocho
hijos y que no puede salir a vender sus
productos solo porque participó en la
lucha por la defensa de nuestra región.
¿A quién mató? A nadie. Pero estas in-
justicias se están perpetuando”, enfati-
za con su tono de predicador.
ELAPUSIMÓN
Es un líder nato. Llegó de improviso
a una asamblea en la comunidad de
Wachapea y tomó la palabra. Simón
Weepiu fue el mediador entre los DI-
NOES y los indígenas de la Subestación
6. Pensamos encontrarlo con la moral
baja, porque su situación legal es bas-
tante complicada. Se le acusa de se-
cuestro con lesiones graves y muerte.
Sin embargo, sorprendió al auditorio
con un discurso optimista, en el que
planteó que gracias al paro del 2009 se
han derogado cuatro decretos legislati- APUSIMÓN. Mediador entre los DINOES y los indígenas de la Subestación 6.
ENTREVISTAAEDUARDONAYAP
¿Entonces usted dice que hay más muertos de los que ofi-
cialmente se han registrado?
Es lo que necesitamos que se investigue.
Usted se une a Gana Perú, pero antes se acerca a Toledo. ¿Se
siente identificado con su nueva agrupación?
Ollanta vivió aquí en el puesto militar de Mesones Muro; muchos lo
conocen. También en otro puesto militar que se llama Chávez Valdi-
via. Conoció esta región. Pero, además, ningún otro partido salió en
defensa de los derechos humanos de los indígenas, no solicitaron
una investigación seria de lo ocurrido. Eso terminó de identificarme
con ellos.
Estuvo a punto de ser desembarcado del Congreso, y por un
miembro de su propia bancada, José Maslucán, quien lo acusó
de fraude al ser derrotado por usted en Amazonas.
Me tomó por sorpresa que me acusaran de fraude. En mi vida
he hecho un fraude. Estaba tan contento de tener los votos que
había calculado: yo había calculado veinticinco mil, pero ese día
llovió tanto que el río, que es nuestra única vía de comunicación,
creció y mucha gente no salió a votar por miedo a volcarse y
PREMIO SALWAN 32 33
vos, se instalaron las mesas de diálogo,
se puso sobre el tapete la Ley de Con-
sulta Previa y lograron tener un repre-
sentante awajún en el Congreso. “Yo
me siento orgulloso”, añade sonriendo.
Este apu nació en Condorcanqui
pero su alma de viajero lo llevó por
toda la selva. Estudió Medicina Natu-
rista, fue promotor de salud, misionero
de la Iglesia Adventista, asesor de la
organización regional de pueblos indí-
genas de Amazonas norte y se lo nom-
bró administrador de justicia indíge-
na, el equivalente a un juez supremo.
“Justicia indígena es sin fronteras; me
pueden requerir en cualquiera de las
cinco cuencas del Marañón”, sostiene.
Actualmente no puede ejercer su car-
go porque pende sobre él una orden
de captura. Tampoco pudo despedir
a su madre que murió el año pasado,
ni asistir a Eufemia Atamen (“mi tercer
compromiso”) cuando fue operada en
el hospital de Bagua. El caso de esta
mujer es dramático: acompañó a Si-
món durante la toma de la Subestación
6 y también pesa una orden de captura
sobre ella. Hace unos meses enfermó
gravemente; su vida peligraba y su ma-
dre la llevó a la ciudad. A los pocos días,
la Policía llegó a detenerla al hospital
donde le habían extraído el útero. Las
enfermeras la ayudaron a levantarse
y la sacaron del lugar en un motocar.
Ahora se está recuperando lentamen-
te en la comunidad Yamayacat.
La única diferencia visible con
respecto al año 2009 es que Simón
Weepiu luce menos kilos y menos pelo.
Señala: “Estoy restringido en mi dere-
cho a tránsito, sin trabajos. Pero en la
SIMÓNWEEPIU
LÍDER INDÍGENA
Estoy
restringido en mi
derecho a tránsito,
sin trabajos. Pero
en la comunidad
me invitan a
asesorar. Dentro
de la población
estoy mantenido,
me han protegido
cuando han venido
a buscarme. Yo soy
papá del pueblo,
están conmigo.
ahogarse. Mis propias hermanas no vinieron a votar por mí. Mis
votos bajaron, y además hubo actas mal firmadas y mal sumadas
que fueron anuladas. Perdí más de tres mil votos.
¿Maslucán lo acusó de fraude por lo de las firmas que no co-
rrespondían a las del padrón del Jurado Nacional de Elecciones
(JNE)?
Lo que pasó es que en muchas actas las firmas no eran perfectas.
De eso se valió mi compañero de equipo para decir que había
fraude. Dijo que las firmas eran falsas. El JNE me dijo que las
personas tenían secundaria completa. Yo le dije que sí, pero eso
fue hace veinte años, y por desuso se equivocan. Al final me dio la
razón y ahora celebramos. Fue un pleito familiar.
Ésta será la primera vez que un awajún va al Congreso.
Es correcto, pero también soy representante de la región Amazo-
nas. Por eso es una gran responsabilidad, porque de eso depen-
derá que los hispanohablantes del departamento confíen en un
awajún para ocupar puestos de importancia.
Difícil reto, porque muchas veces las demandas de los mes-
tizos no son las mismas que las de los indígenas. Por ejemplo,
en el caso de la llegada de las empresas extractivas, a unos les
puede convenir y a otros no.
Las compañías petroleras y mineras son muy poderosas y pue-
den luchar para que se promulguen leyes a su favor. Pero hay que
ver las consecuencias de la explotación minera y sopesarla con la
contaminación que produce a la tierra, a los ríos, al aire. Bienveni-
das sean las empresas, pero nosotros vamos a ponerles las reglas
de juego.
Justamente sobre las reglas de juego, el Gobierno aprista
hizo larga la aprobación de la Ley de Consulta.
El Gobierno aprista no la quiso aprobar, le ha dado largas. Y las
estrategias que se han aplicado para decir que están haciendo
consulta previa están totalmente equivocadas. El Gobierno ha
ido a algunas regiones a informar lo que están haciendo, y para
ellos eso es consulta previa. Eso es jugar con nuestra inteligencia.
El pueblo tiene que meditar, analizar si le conviene o no; para
ello los planes deben ser traducidos a nuestro lenguaje. Después
podemos negociar.
IMACITA. Poblado límite hasta donde pueden
llegar los dirigentes con orden de captura.
ENTREVISTAAEDUARDONAYAP
PREMIO SALWAN 34 35
comunidad me invitan a asesorar. Den-
tro de la población estoy mantenido,
me han protegido cuando han venido
a buscarme. Yo soy papá del pueblo,
están conmigo”.
CONGRESOCONVICTOY
CONFESO
Mari Carmen Gómez ha vuelto al apaci-
ble colegio Fe y Alegría número 63 de
Chiriaco, y a sus clases de Educación
Cívica. Su preocupación actual es velar
por los quinientos niños del colegio, y
sobre todo por que las niñas terminen
la secundaria, un verdadero milagro
en esa zona del país. En el televisor de
la sala de la Misión ha visto con indig-
nación cómo el Pleno del Congreso
aprobó el Informe sobre los sucesos
de Bagua presentado por la fujimorista
Martha Moyano, que se basó en otro
que trabajó el congresista Güido Lom-
bardi y que quedó en minoría.
El Informe Moyano limpió de pol-
vo y paja a los ministros responsables
del “Baguazo”, atribuyéndoles solo
responsabilidad política por estos he-
chos. Según Lombardi, “mi informe
establece que esas responsabilidades
políticas debían derivar en una acusa-
ción constitucional que termine en una
sanción o inhabilitación”.
Mari Carmen Gómez entiende el
malestar de Lombardi porque el In-
forme en Minoría que elaboró junto al
comisionado indígena Jesús Manacés
también ha sido empolvado. Los dos
viajaron tres veces a la zona donde son
conocidos y respetados. Estuvieron en
Bagua, Nieva y el Cenepa. Consiguie-
ron testigos importantes y revelaron
detalles que no se conocían y a los que
nadie ha dado importancia. A pesar del
desgaste que le costó frecuentes ma-
les gástricos, la religiosa manifiesta: “El
haber dejado constancia de la verdad
en el informe me da la esperanza de
que algún día ya no pueda ocultarse”.
Espera que en un futuro se reabra la
investigación sobre lo ocurrido en Ba-
gua. Se dirige a la capilla y prende una
velita misionera.
AGUACONB
Lo que los últimos conflictos sociales
han terminado por revelar, con una in-
fausta cuota de sangre, es un desenten-
dimiento ancestral. Un libreto que ja-
más fue consultado y que alegremente
quieren que sea aceptado. Desarrollo,
dinero, divisas, beneficio para todos,
dizque. La historia de los espejitos que
nunca acabaron de contar. ¿Cuántas
acepciones tiene la palabra desarrollo?
La Real Academia registra tres. La his-
toria real conoce mil decepciones. La
santificación del progreso se ha hecho
desde una óptica vertical. Este sustan-
tivo, en peruano, hasta el momento no
ha conocido plural.
Para esclarecer lo acontecido en
Bagua se necesita un poder judicial
probo y un lúcido peritaje policial.
Para que no se repitan esos hechos, en
cambio, necesitamos volver a repensar
nuestra historia.
Dicen que el Estado no supo comu-
nicar a tiempo y con eficacia las bonda-
des de una serie de decretos que iban
a traer prosperidad. Que unos pecaron
de mudos y otros de sordos. El proble-
ma es mucho mayor, y este argumento
ENTENDER, NOTRADUCIR. ¿Hemos intentado acaso entender el entendimiento de los pueblos indígenas?
PREMIO SALWAN 36 37
COMENTARIO
DEL JURADO
A
dos años del conflicto de Bagua de
2009, donde murieron 33 personas,
aún persisten en la zona carencias
en materia de educación, salud, inclusión,
y hay problemas con territorios y titulación
de comunidades. Sin que se pueda probar
su responsabilidad, son 53 los procesados
que afrontan graves acusaciones y penas
de hasta cadena perpetua, al tiempo que 80
líderes Awajún, sobre los que pesan órdenes
de captura, viven en la clandestinidad. Ese
es el escenario que presenta el reportaje de
Patricia Wiesse y Gerardo Saravia, nutrido por
valiosos testimonios y la voz de personajes
que permanecieron invisibles al grueso de la
cobertura mediática.
Otro gran aporte del reportaje es el in-
tento por desestigmatizar al pueblo Awajún,
que en razón de los hechos de Bagua y otros
aspectos de su pasado, son calificados como
violentos, y muchos de sus miembros sufren
el acoso policial, particularmente quienes
participaron directamente en las protestas
sociales o los familiares de los detenidos.
La lectura de este trabajo nos hace
preguntarnos ¿Ha cambiado algo en el Perú?
Hemos visto algunas mejoras constitucio-
nales, como la Ley de Consulta Previa, pero
lo cierto es que los pueblos indígenas de la
Amazonía peruana siguen sufriendo fuertes
presiones sobre su territorio. Para el Estado,
los intereses de las empresas extractivas se
anteponen a los derechos de sus ciudadanos.
La pregunta queda en el aire es ¿Qué hacer
para que tragedias como la de Bagua no
vuelva ocurrir?
Reportajes como éste son esenciales para
construir un público más consciente y veraz-
mente informado.
Richard Smith
en solitario tiene el riesgo de legitimar
la imposición de un esquema de desa-
rrollo que no es necesariamente com-
partido por la población. Menos aun si
se trata de los guardianes del territorio
de la discordia.
¿Hemos intentado acaso entender
el entendimiento de los pueblos indí-
genas? Durante mucho tiempo hemos
pensado que necesitamos traductores.
Necesitamos entendernos, que no es lo
mismo.
Se da por descontado que existe
solo un tipo de modelo que debe ser
implementado en la Amazonía, y que
debido a sus millonarias bondades
debe ser acatado sin dudas ni murmu-
raciones. Bueno pues, hay gente que
no piensa lo mismo, y que tiene su pro-
pia agenda:
“Yo escucho que hablan de la Ama-
zonía de manera general, como si to-
dos fuéramos iguales. Nuestra realidad
es distinta en cada pueblo. Nosotros
necesitamos que nuestra agricultura
sea tecnificada, contar con los mejores
elementos para la crianza de animales
menores como cuyes, gallinas y peces.
Si van a venir compañías, que el trato
sea dentro de la comunidad, que nos
consulten y que la comunidad decida.
No queremos que las transnacionales
se aprovechen de nosotros y de nues-
tros recursos”, dice Alejandro Tsajaput,
profesor de Chiriaco.
La situación por la que están atra-
vesando los indígenas en Bagua es
delicada. Luego del conflicto muchos
comerciantes intermediarios, aprove-
chándose de esa situación, les com-
pran a menor precio el cacao que es su
APOYO. Reclaman poder realizar sus actividades de manera más tecnificada.
PREMIO SALWAN 38 39
principal cultivo. Lo cierto es que se en-
cuentran absolutamente desprotegi-
dos. Su economía es bastante precaria.
Ellos están reclamando apoyo para se-
guir realizando las mismas actividades
pero de manera más tecnificada y que
tengan acceso a un tipo de educación
que realmente les sirva:
“Estamos luchando porque nuestra
lengua oficial sea el awajún y la segun-
da el castellano; queremos una oportu-
nidad para mejorar sacando lo mejor
de otras culturas pero sin sacrificar la
nuestra. La educación debe partir de la
realidad de cada pueblo, porque si va-
mos a tener una educación impuesta
los alumnos no van a entender nada,
se van a limita a repetir”, reclama Ra-
fael Tomochi, agricultor de la localidad
de Wachapea.
EMBARGABLESY
DESPROTEGIDOS
La Constitución de 1979 otorgaba a las
comunidades indígenas el carácter de
inembargables, inalienables e impres-
criptibles, pero la de 1993 quitó las pala-
bras inembargables e inalienables, con
lo que debilitó a esas comunidades.
Ése ha sido el signo del Estado las úl-
timas décadas: una progresiva pérdida
de la seguridad jurídica.
Los decretos que desencadenaron
el “Baguazo” no serían más que resul-
tado de este proceso.
Vulnerar este espacio —peor aún
de manera inconsulta— es una abe-
rración para un conjunto de personas
cuyo único medio de vida, de subsis-
tencia, de salud y de sabiduría es el me-
dio ambiente.
reclaman, pertenecen a un esquema
impuesto y luego dejado al abandono.
A pesar de ello han desarrollado
estrategias de adaptación que surcan
lo ancestral y lo moderno. Uno de los
casos más interesantes ocurre en la
salud. Además del tratamiento milena-
rio y familiar a base de hierbas, existen
algunos tipos de cura que resultan in-
creíbles a ojos occidentales. Uno de
ellos es el toé, para algunos una hier-
ba alucinógena tipo ayahuasca, para
otros el mejor remedio para enmendar
fracturas.
La enfermera española Teresa Ru-
bino, formada en los cánones más orto-
doxos de la medicina occidental -y que
a media voz nos confiesa que no cree
mucho en hierbas ni en nada de esas
cosas-, reconoce que con el toé las ex-
plicaciones faltan pero no son necesa-
rias: “De que funciona, funciona”. No es
una expresión: es una sentencia.
Teresa cuenta que en una oportuni-
dad una niña de 9 años estaba jugando
y se rompió la cadera. La llevaron de
emergencia y con mucho sacrificio al
Hospital de Bagua, que se encuentra a
más de tres horas de Chiriaco, ya que
es el lugar más cercano para tomarse
radiografías. El caso era de cuidado y la
niña suplicó que la retornen donde su
familia, que ahí la iban a curar. Pasaron
algunos meses y la niña regresó a la
Misión donde estudiaba como si nada
le hubiera pasado. En la comunidad
donde vive su madre la curó con toé.
Teresa nos explica que una vez que
la persona ingiere esta hierba en infu-
sión, entra en un estado de ensueño en
el que puede ver su hueso y acomodár-
selo sin sentir dolor.
¿Alucinógeno? Alucinante. Si van
a Bagua y quieren escuchar historias
maravillosas sobre el toé, no les pre-
gunten a los indígenas, que para ellos
es lo más natural del mundo. Consulten
con los mestizos y verán.
El Apu Simón Weepiu, que ha estu-
diado medicina naturista, piensa que
la política de salud que implementa el
Estado está desfasada y no les sirve:
“El Gobierno manda medicinas que
no tienen tanta propiedad curativa y
no nos mejoran. Nosotros tenemos a
la mano nuestra medicina tradicional.
Queremos tener una clínica de salud
“Un desarrollo que solo mire lo eco-
nómico y solo se rija por la ley de mer-
cado no le conviene a nuestro pueblo.
Una persona no es solo la camisa que
lleva puesta: hay sentimientos y reali-
dades que no se han atendido. Acumu-
lar dinero por acumular no nos favore-
ce. Necesitamos que el dinero que hay
en el país sea distribuido de manera
que haya una mayor calidad de vida
para el peruano.”
Lo dice Eduardo Nayap, el flaman-
te congresista awajún, quien espera
interpretar correctamente las deman-
das de su pueblo. A pesar de haberse
formado fuera, de momento parece
estar leyendo de forma adecuada sus
necesidades.
El sacerdote español de la Parro-
quia de Chiriaco, Fermín Rodríguez,
quien conoce hace décadas a los awa-
jún/wampis y es muy famoso por sus
sermones dominicales (verdaderas co-
lumnas de opinión), tiene también una
visión crítica del “desarrollismo”: “Tiene
que haber un desarrollo que nazca de
ellos mismos, querido y buscado por
ellos. A lo mejor no es el más riguroso
científicamente, ni el previsto por los
economistas, pero tiene que ser repre-
sentativo de su cultura. Ellos necesitan
que los dejen en paz, están satisfechos
de su propia vida”.
La aseveración del párroco suena
a queja pero sabe a verdad. Los indí-
genas amazónicos han sabido enten-
derse con el medio ambiente a través
de los siglos, y los reclamos, ahora
perentorios, parten de una pesada he-
rencia. La salud, la educación y las for-
mas de producción cuyas mejoras se
Luego del
conflicto, muchos
comerciantes
intermediarios,
aprovechándose
de esa situación,
les compran a
menor precio el
cacao, que es su
principal cultivo.
RAFAELTOMOCHI
AGRICULTOR DE LA
LOCALIDAD DE WACHAPEA.
Estamos
luchando
porque nuestra
lengua ofcial
sea el awajún
y la segunda
el castellano;
queremos una
oportunidad para
mejorar sacando
lo mejor de otras
culturas pero
sin sacrifcar la
nuestra.
ACCIÓN. Comunero de Wachapea denuncia situación de dirigentes.
PREMIO SALWAN 40 41
mentar los tributos de manera abusiva.
De esta manera los españoles abando-
naron sus faenas mineras en Jaén y se
dedicaron solo al cultivo de tabaco.
Sin embargo, los jíbaros no solo se
han caracterizado por su temple indo-
blegable, como se señala en el mismo
texto: diversas crónicas dan cuenta
de una actitud hospitalaria hacia los
visitantes.
Como es harto conocido, la inde-
pendencia como concepto involucró
a una parte minoritaria de la sociedad.
Los awajún/wampís se encuentran en-
tre los que no se dieron por enterados.
A inicios del siglo pasado la bronca fue
con los caucheros. Se cuenta que en
1904 mataron a todos los de su región
y eliminaron sus puestos. Posterior-
mente, han tenido diversas disputas
con colonos o hispanohablantes al de-
cir awajún y con todo aquel que quisie-
ra abusar de ellos.
Los jíbaros no solo han sido fieros
combatientes de su pueblo, sino tam-
bién héroes y víctimas de una patria
que nunca les devolvió el servicio. El
río Cenepa fue testigo y cobijo de su
sangre, mezclada, quizá sin saber por
qué, en una guerra nacional.
No se trata por supuesto de santifi-
car a los awajún -para los santos el cielo,
diría García-, pues han escrito capítulos
atroces que no deben justificarse des-
de ninguna óptica culturalista. Como
un grupo de ellos que asesinó a traba-
jadores de salud que solo cumplían con
su labor. O cuando les hacen brujería a
los pacíficos shawis que se acercan en
su territorio. Muchos les critican, a su
vez, su falta de emprendedurismo para
indígena y que sea reconocida a través
del Estado”.
ESTIRPEGUERRERA
Para entender al pueblo jíbaro (de
donde se derivan los awajún/wampís)
es necesario revisar su historia. Ahora
nos horrorizamos de una Bagua ensan-
grentada, pero la cultura indígena nos
sopla algunos datos interesantes.
El carácter indómito de los jíba-
ros ha trascendido nuestra historia, y
Bagua es solo un capítulo más entre
tantas luchas. El indígena se convierte
en un guerrero feroz cuando siente su
vida en riesgo. Vida, territorio, tierra,
cuerpo, mente: elementos tan disímiles
entre nosotros, se funden como uno
solo en su concepción. El inca Túpac
Yupanqui quiso conquistarlos pero
no pudo; lo mismo le pasó a Huayna
Cápac. Ambos se quejaron de las mis-
mas furias: la tierra y los guerreros.
En la era hispánica tampoco deja-
ron de escribir furibundos capítulos.
Mientras más lejos, más anecdóticos
a nuestra percepción. Mientras más
cerca, más incomprensibles. En el tex-
to “Valoración cultural de los pueblos
awajún y wampís”, editado por Conser-
vación Internacional, se detallan una
serie de hechos protagonizados por
estos pueblos cuando sienten su me-
dio amenazado. En 1576, en la región
que queda al este del río Chinchipe, los
jíbaros mataron a un grupo de españo-
les que los maltrataban y les exigían
una fuerte tributación en oro. Igual
suerte corrió el gobernador de la ciu-
dad de Logroño de la Gobernación de
Yaguarzongo en 1598 cuando quiso au-
SINLEY. La Constitución de 1993 dejó desamparadas a las comunidades indígenas.
PREMIO SALWAN 42 43
36/43
llevar a cabo empresas económicas. Y
claro que los hechos de Bagua deben
investigarse y sancionarse. Pero nada
de eso puede servir para estigmatizar
a un pueblo que tiene todo el derecho
a tener su propia ruta de desarrollo.
No siempre la respuesta de los
awajún ante la amenaza y la adversi-
dad es violenta. Existe otro tipo de re-
acción, francamente estremecedora:
el suicidio femenino. Según los inves-
tigadores, en el proceso de contacto
con la civilización occidental, el apro-
vechamiento de la población indígena
ha sido dispar. Las mujeres resultan
mucho más perjudicadas que los varo-
nes. “El alcoholismo, la violencia física
y sexual, la violación de menores, el
abandono de la pareja, la infidelidad,
el abandono de los hijos, el embarazo
adolescente, el suicidio y el riesgo de
contagio del VIH parecen ser los pro-
blemas más agudos”, advierte un estu-
dio realizado por la ONG CARE.
VERDEESPERANZAYVERDE
OLIVO
La población awajún no ha sido indi-
ferente al nuevo proceso electoral. En
masa y despacito votaron por su repre-
sentante al Congreso y por el nuevo
presidente confiados en que son una
opción opuesta a la de los que han es-
tado tramitando su destino.
Ojo, pare, cruce, tren: mientras que
buena parte de nuestra gentita votó por
el nuevo presidente a pesar de tratarse
de un ex comandante, tragándonos los
sapos del más espeso verde olivo, para
muchos en Bagua es un verde esperan-
za. Paradojas de un país partido.
A muchos dirigentes indígenas el
carácter militar de Ollanta Humala les
genera una confianza con raigambres
históricas:
“No fue ningún gobierno civil quien
reconoció a los pueblos indígenas.
Quienes dieron esa ley fueron Velas-
co y Bermúdez. Nosotros confiamos
en Ollanta porque él también ha sido
militar. Cuando era teniente él vivió
en Imacita y conoce nuestra realidad.
Igual que Juan Velasco, quien conocía
la selva y decía que cuando fuera presi-
dente iba a dar nuestra ley y lo cumplió.
Por eso nuestro pueblo confía en Ollan-
ta”, revela Simón Weepiu. Ahora pues.
A veces hablamos con mucha auto-
ridad sobre desarrollo sostenible y en-
sayamos teorías y planes sobre cómo
deberían ser las cosas en el Ande y en
la Amazonía, con el loable propósito de
cuidar el planeta y su biodiversidad. De
hecho existen muchas maestrías y es-
tudios sobre cómo lograrlo. Pero quizá
no necesitaríamos ir tan lejos. Los pue-
blos awajún/wampis —y en general los
pueblos indígenas— tienen un Ph.D. en
conservación del medio ambiente, sus-
tentado en su experiencia milenaria.
Su cotidianidad ancestral consiste
en entenderse con la naturaleza sin
intermediarios, y la única manera de
haber garantizado la supervivencia
de su cultura es justamente esta suer-
te de armonía.
La cosmovisión de los pueblos
indígenas es un asunto manoseado.
No se trata de usarla para intentar
justificar la muerte de policías, como
a veces se quiere ridiculizar. El pensamiento sim-
bólico que expresa la relación entre el hombre y
el medio ambiente es un punto neurálgico en el
pensamiento indígena.
Cuando Alan García habla de la religiosidad
de las personas y dice que el alma de los muertos
estará en el paraíso y no en los cerros, no repara
en que la deificación de la tierra, por absurda que
le parezca, tiene que ver con concebir a la natura-
leza como algo indesligable de nosotros mismos.
Y sí, pues, cuando divorciamos la vida en mun-
dos infranqueables y pensamos que las penas y
las culpas se pagan en otra dimensión, dejamos
que nuestro libre albedrío se despache con los
cerros, las tierras y cuanto ser exista. Algo nos
dice que en algún momento del milenio nos vol-
veremos a preguntar ¿en qué lado de la brújula se
refugió la sabiduría? Para ese entonces quizá ya
estemos en el paraíso, ¿no García?
No siempre la
respuesta de
los awajún ante
la amenaza y
la adversidad
es violenta.
Existe otro tipo
de reacción,
francamente
estremecedora: el
suicidio femenino.
SOBRE LOS AUTORES
PATRICIAWIESSE
Comunicadora. Ha capacitado
a comunicadores endistintas
provincias yha realizado
reportajes sobretemas sociales,
medioambientales yamazónicos.
Dirigela revista Ideele.
GERARDOSARAVIA
Periodista yantropólogo. Estudióen
la UniversidadJaimeBausateyMeza
yenla UniversidadNacional Mayor
deSanMarcos. Es Editor General dela
Revista Ideeleydocentedela PUCP.
IDEELE
Revista creada hace 28 años
por el Instituto de Defensa Legal.
Reflexiona sobre temas de derechos
humanos y pueblos indígenas, entre
otros. Dirigida por Patricia Wiesse.
VULNERABLES. Su único medio de vida, de salud y de sabiduría es
el medio ambiente.
PREMIO SALWAN 44 45
Los shipibos
del río Rímac
A ocho cuadras de Palacio de Gobierno, 600 miembros de la etnia shipibo-conibo
viven asentados sobre un vertedero de basura. Llegaron a este lugar conocido como
Cantagallo desde sus comunidades ubicadas a orillas del río Ucayali. Buscaban
oportunidades para sus hijos, pero solo encontraron pobreza e indiferencia. En la
zona que hoy ocupan se tiene previsto levantar el proyecto Río Verde, de la alcaldesa
Susana Villarán. Unos quieren ser reubicados para escapar de la contaminación,
pero otros proponen un proyecto de turismo vivencial. Aquí sus historias.
N
ora Sousa tiene los pies des-
nudos y una vestimenta de
trazos selváticos. En un rin-
cón de su casa de madera
arma collares de semillas, que luego
vende en alguna calle del centro de
Lima. “Si no hay venta, no hay comida
para mis tres hijos... aunque a veces es
difícil trabajar aquí, a veces es imposi-
ble respirar aquí”, confiesa esta mujer
que en su juventud dejó atrás su natal
Pueblo Nuevo (Bena Jema en lengua
shipibo), una comunidad aislada de Pu-
callpa. Su lamento es comprensible: no
hay nada más alejado del paisaje puro
donde nació que el panorama de Can-
tagallo, un antiguo botadero de basura
a ocho cuadras de Palacio de Gobier-
no, habitado desde hace once años por
la etnia shipibo-conibo.
Hoy son alrededor de 600 nativos
(la mitad menores de edad) instalados
sobre montañas de desmonte que
ellos mismos han ido asentando con
el tiempo. Todos cambiaron sus días a
orillas del río Ucayali –un cauce carga-
do de vida– por la sobrevivencia en las
riberas áridas del río Rímac, un afluen-
te colmado de enfermedades. Aquí no
hay peces desplazándose bajo el agua
TEXTO
KAREN ESPEJO
FOTOS
JOSE VIDAL
libremente ni frutas colgando de los
árboles. Aquí la comida se compra, la
basura flota sobre corrientes turbias y
las pocas plantas que existen agonizan
por la contaminación del ambiente.
Aun así, los shipibos decidieron dejar
sus pueblos carentes de colegios y uni-
versidades para venir a esta ciudad en
la que podían educar a sus hijos.
“Quiero quedarme en la capital
hasta que mis niños terminen de estu-
diar, aunque en Cantagallo hay mucha
contaminación. Hasta el 2009 el muni-
cipio de Lima siguió arrojando basura
aquí y todavía no tenemos agua ni
desagüe. Mis hijos se enferman de tos
y diarreas, o les salen manchitas en la
piel. Hace poco escuché que la alcal-
desa (Susana Villarán) nos quería reu-
bicar para hacer una obra. Yo estoy de
acuerdo, con tal que sea en una zona
más limpia”, asegura Nora. El proyecto
del que habla esta mujer de piel curti-
da es el flamante Río Verde, que pre-
tende convertir cuatro kilómetros de
ribera del río Rímac en un enorme par-
que con miradores, tiendas y espacios
culturales. La obra incluye un coliseo
para conciertos, justo en Cantagallo,
un área de 20 hectáreas de la que los
NORASOUSA
NATIVA SHIPIBA QUE
VIVE EN LIMA
Quiero
quedarme en
la capital hasta
que mis niños
terminen de
estudiar, aunque
en Cantagallo
hay mucha
contaminación.
Hace poco escuché
que la alcaldesa
nos quería
reubicar. Yo estoy
de acuerdo.
PREMIO SALWAN 46 47
shipibos solo ocupan alrededor de 5 mil
metros cuadrados.
ENLASELVADECEMENTO
Sin embargo, no todos piensan como
Nora. Leonardo Pacaya (66) –o Inca Soe,
que significa “formado por el inca” en
shipibo– no está dispuesto a salir del lu-
gar. Este hombre de 66 años partió hace
tres décadas de la comunidad amazó-
nica de Santa Isabel rumbo a Lima, con
cinco hijos a su cargo y una sola meta:
darles la educación que él nunca tuvo.
Así estuvieron viviendo en casas de ami-
gos y vendiendo collares de semillas o
bolsos de tocuyo en las calles, hasta que
el 27 de octubre del 2000 los invitaron
a exponer su artesanía en la feria Todas
las Sangres de Cantagallo. “Como no te-
níamos a dónde ir, nos quedamos a dor-
mir en los stands y ya no nos fuimos”,
recuerda Leonardo, quien junto a otras
cuatro familias de la etnia shipibo-coni-
bo levantó las primeras casas, a pocos
metros de lo que era la feria. Con el pa-
sar de los años, el municipio limeño con-
tinuó arrojando basura sobre este des-
campado y, contradictoriamente, más
shipibos fueron migrando hacia este
terreno que aún pertenece al Estado.
Hilda Pacaya, hija de Leonardo y
presidenta de la Asociación de Artesa-
nos Shipibos Residentes en Lima (Ashi-
rel), asegura que vienen haciendo todos
los trámites posibles para permanecer
en este espacio. “Hemos luchado contra
Luis Castañeda porque él echaba basura
encima de nosotros, sin importarle la sa-
lud de los niños. Ahora que entra Villarán,
le presentaremos el proyecto Turismo Vi-
vencial Shipibo-Conibo, que consiste en
adaptarnos a la obra Río Verde, para ha-
cer de este lugar una zona turística que
muestre nuestras costumbres”, asegura.
IDENTIDADAMAZÓNICA
Consultamos al respecto a Augusto
Ortiz de Zevallos, asesor de urbanismo
de la alcaldía de Lima y propulsor de
Río Verde. “Sabemos que hay shipibos
viviendo hace años en la zona y no es
una presencia que afecte la obra, pero
sí es un tema delicado. En un primer
momento cuantificaremos cuántas
personas viven allí para decidir lo que
sea mejor para ellos y también para la
comunidad. Lo que sí te digo es que la
idea de turismo vivencial que plantean
me parece un potencial bonito que po-
dría trabajarse y vamos a tomar contac-
to con ellos”, afirma el arquitecto.
Y es que, aunque los shipibos ha-
yan migrado lejos de sus bosques para
abrirse paso entre el áspero cemento de
Lima, viven aferrados a sus tradiciones.
Todos hablan lengua shipibo entre ellos
y castellano con los visitantes; y todavía
se pueden ver pobladores caminando
descalzos con sus trajes típicos en las
riberas del río Hablador o friendo plá-
tanos en las puertas de sus casas. Los
males del alma y las enfermedades más
CANTAGALLO. Panorámica del asentamiento humano levantado hace once años sobre montañas de desmonte y residuos sólidos.
COSTUMBRES. Las casas son de madera y el techo de paja, a imagen
y semejanza de los pueblos selváticos a los que pertenecen. Abajo, dos ni-
ñas sobre una hamaca, mueble emblemático de las comunidades nativas.
Aunque los
shipibos hayan
migrado lejos de
sus bosques para
abrirse paso entre
el áspero cemento
de Lima, viven
aferrados a sus
tradiciones.
Hoy son alrededor
de 600 nativos (la
mitad menores de
edad) instalados
sobre montañas
de desmonte que
ellos mismos han
ido asentando con
el tiempo.
PREMIO SALWAN 48 49
COMENTARIO
DEL JURADO
L
a invisibilización de los pue-
blos indígenas de la Amazonía
por parte del Estado peruano
es otra forma de discriminación
histórica. Esto se confirma en que, a
pesar de la presencia de los pueblos
Shipibos, asentados en las narices
del palacio del gobierno, pasan
desapercibidos. Lo más vergonzoso
es que han sido utilizados por algún
partido político y, sin importar su
dignidad humana, fueron ubica-
dos en algún montículo de basura
limeña conocido como “Cantagallo
del río Rímac”, considerándolos
además como “pobres”.
Estos pueblos vinieron desde
un lejano lugar en busca de oportu-
nidades para mejorar su condición
de vida, conseguir trabajo y educar
a sus hijos, arriesgando su suerte
en un lugar extraño y sin presa-
gio de sus fríos destinos. Todos
los provincianos que migran a la
ciudad pasan por experiencias muy
crudas: desde un cambio climático,
un choque de culturas, hasta estar
sin trabajo. Es decir, solo encuen-
tran pobreza e indiferencia. Para
superar estas brechas, el Estado
debe implementar políticas de la
inclusión social, visibilizando a los
pueblos indígenas con un reconoci-
miento, no en un sentido pintoresco
ni folclórico, sino como sujetos de
derecho. Es justo lo que el autor de
este artículo revela, pues visibiliza
a estos pueblos marginados que,
aún estando cerca de instituciones
estatales, pasan como no habidos.
FermínTiwi
simples aún se diagnostican con cere-
monias de ayahuasca y se curan con
plantas amazónicas, de manos de “una-
yas” o curanderos como César Tananta,
uno de los fundadores de Ashirel. Las
leyendas como las del hombre lluvia
(capaz de frenar huracanes con un ha-
cha), la vida cotidiana en la selva y las
visiones espirituales son plasmadas so-
bre telas con tierra de colores, gracias al
arte de familias como los Pinedo Valera.
Y existe incluso una reja metálica que
divide a los shipibos puros de los mes-
tizos (como llaman ellos a los limeños o
nativos que conviven con ellos).
Sin embargo, resulta imposible ig-
norar que sus condiciones de vida no
son las mejores, asentados sobre un
vertedero de residuos sólidos. Y apare-
cen las madres como Yolanda Bardales
(Sui Jisbue o mujer elegante, en shipi-
bo), quienes no pueden negar la conta-
minación que recae sobre sus hijos, las
consecuencias de vivir con solo dos le-
trinas comunales, ni la pobreza que los
vuelve vulnerables. “Nosotros éramos
de la comunidad de San Francisco, en
Pucallpa. Llegamos a Cantagallo en el
2007 porque ya no vendíamos muchas
artesanías allá y no había posibilidad
de estudio para mis tres niños. Aquí ga-
namos un poco más de dinero, aunque
también hay días sin comer y los chicos
se enferman casi todas las semanas”,
lamenta, mientras se balancea sobre
una hamaca instalada en medio de su
casa. La etnia shipibo-conibo vino a la
capital con la esperanza de superarse
y huir del aislamiento de sus comuni-
dades. Algunos han logrado colocar a
sus hijos en colegios, institutos y uni-
versidades, pero todos, sin excepción,
hallaron enfermedad y abandono en su
camino. Después de once años, el peor
desenlace que podrían tener sería con-
tinuar sumidos en el olvido.
ARTECONTIERRADECOLORES
Roldán Pinedo, su esposa y su hijo ma-
yor, Harry Pinedo Valera (en la foto), se
dedican a la pintura sobre tela, con ba-
rros de colores que traen desde Pucallpa.
Los tres se ganan la vida vendiendo cua-
dros sobre mitos amazónicos, trabajos
cotidianos de la selva, como la pesca y la
caza, así como visiones con ayahuasca,
donde las serpientes suelen ser símbo-
los de protección. Según Roldán, muchas
de sus pinturas han sido adquiridas por
el historiador Pablo Macera, quien lo ha
apoyado en diversas exposiciones. Has-
ta el momento, el arte rústico de la fa-
milia Pinedo Valera ha sido expuesto en
Ecuador, Japón, Dinamarca, Alemania,
España e Italia. El 18 de enero estarán en
la galería Pancho Fierro.
LA REPÚBLICA
Diario de circulación nacional
fundado en 1981. Forma parte
de PAL (Periódicos Asociados
Latinoamericanos). Actualmente,
dirigido por Gustavo Mohme
Seminario.
ARTECONTIERRA. Harry
Pinedo, su papá y su mamá, se
dedican a la pintura sobre tela,
con barros de colores que traen
desde Pucallpa. Han realizado
exposiciones en diversos países.
La etnia shipibo-
conibo vino a
la capital con la
esperanza de
superarse y huir del
aislamiento de sus
comunidades.
SOBRE LA AUTORA
KAREN ESPEJO es licenciada
en Periodismo de la Universidad
de San Martín de Porres. Ha escrito
en los principales diarios del país
y actualmente es redactora del
Grupo Epensa para las revistas
Correo Semanal y Pasión.
PREMIO SALWAN 50 51
SANTIAGO
YAHUARCANI.
Escultura en
madera, pieza de la
exposición RAFUÉ.
Pevas: arte
para entender
la cosmovisión
amazónica
Esta historia se inicia en junio de este año, en que el artista plástico Gino
Ceccarelli me invitó a ser partícipe de la exposición Arte Amazónica
(corrientes, vertientes y emergencias), escribiendo un texto sobre el
panorama pictórico del denominado Oriente peruano. Pero, en verdad, la
historia tiene mucho tiempo atrás germinándose. Es como un relato que cobra
cuerpo, ansía espacio y madura con las idas y sinsabores de una cronología no
necesariamente amistosa.
TEXTO
FRANCISCO BARDALES
N
o hace mucho había señalado que el de-
venir de la Amazonía peruana ha estado
plagado de tantos conflictos (depredación,
contaminación, agresiones a los pueblos
originarios, desconocimiento del valor cultural), que sus
habitantes no pueden sino sentirse tocados, emocionados
o frustrados por la tragedia sucedida en Bagua el 5 de junio
del 2009.
Han sido los artistas quienes con mayor fuerza han sa-
bido descifrar o reordenar dichas pulsiones, transformando
creación no sólo como un objeto estético o intelectual, sino
también como una forma de abstracción y purificación. El
arte amazónico, de por sí no se ha limitado a exhibir la sen-
sualidad inherente del trópico. Ahora también incluye una
Los artistas deben
caminar hacia el
centro del monte.
Una vez allí, se
ubican cara a cara
con el enorme y
desafiante ojé
zas del árbol de la cumala, macerado
con dos días de anticipación. La ración
debe estar exenta de impurezas.
Luego, hay que lamer el ampiri.
Picante, viscoso y poderoso. El ampiri
(sobre todo el de cumala, más que el
de tabaco) produce visiones, mareos,
ocasionales desmayos, copiosa sudo-
ración. Ocasionalmente, se usa la coca,
pero líquida.
Es importante hacer los cantos ce-
remoniales, los ícaros. A través de ellos
va llegando el momento del trance, de
la comunión y la comunicación con los
mirada introspectiva, una señal que
clama por el respeto y una saludable
base conceptual y teórica sobre la mi-
tología y las realidades paralelas.
Los artistas indígenas han logrado
mostrar una poderosa conjunción que
tiende a descubrir el arte para todos los
demás a partir de la propia concepción
del arte, de la selva, del tiempo y las his-
torias que se han venido repitiendo de
generación en generación.
Escribir y reflexionar sobre el arte
indígena amazónico es tarea compleja.
No solo por la cantidad de cosmovi-
siones que presentan cada uno de sus
pueblos, sino también por la variedad
de artistas y difusores de su historia
desde el oficio y la vocación. Este nú-
mero importante se desperdiga alrede-
dor del gran territorio nacional.
He aquí los testimonios de artistas
indígenas de la zona de Pevas, uno de
los pilares más importantes del desa-
rrollo cultural de la Amazonía. Una de
las varias historias que se encuentran
en este territorio que abarca más del
60% del territorio peruano. Historias
de naciones originarias que han asen-
tado sus territorios en medio de la sel-
va y han logrado encontrar en la pintu-
ra, la escultura o el tallado una forma
de perpetuación de la memoria y de la
vida de sus clanes.
Para lograr el efecto adecuado, hay
que seguir con el ritual, con la tradición.
Primero, hay que preparar el ampiri,
dejando que la esencia del tabaco es-
tuviera lista para la ceremonia. Mezclar
la coca con la sal de monte y las corte-
REMBERYAHUARCANI. AIMA, 2004.
PREMIO SALWAN 52 53
espíritus, con los Seres del Cielo.
Luego de la noche, del momento
comunal, se ha despejado la mente, se
logra un pequeño espacio para la in-
novación y el sagrado encuentro con
la mano creativa que guía la voz de lo
terrenal y espiritual, quienes hablan a
través de los artistas.
Pero, para poder lograr el exacto es-
pacio en el cual se concreten las obras
pictóricas, es necesario participar de
otro tipo de ritual: el de la confección
de los insumos, es decir, de los lienzos
y colores.
Los artistas deben caminar hacia
el centro del monte. Una vez allí, se
ubican cara a cara con el enorme y de-
safiante ojé. Cierran los ojos y hacen
algunos pedidos especiales a la madre
del árbol. Inmediatamente, hacen una
incisión, extraen un pedazo de la cor-
teza. Continúan pelándolo, sacándole
todas las cascaritas de encima. Usan
el machete con destreza, usando el filo
para golpear, equilibrando la fuerza.
La corteza cede hasta convertirse en
una pequeña porción de vida; se va en-
sanchando, dejando listo un pequeño,
inmaculado, hermoso lienzo. Se lava y
deja secar al sol. La llanchama está lista.
Para conseguir las pigmentaciones,
también existe una experimentación
constante, que se funda en la naturale-
za como generadora de materia prima.
Los artistas se apoyan en la pepa del
huito para crear el tinte violeta. Ma-
chacan hasta pulverizar achiote y des-
cubrir el rojo más intenso. De las hojas
del pijuayo procesado obtienen el color
verde. Del guisador, el amarillo.
Cuando todo el proceso se encuen-
tra acabado, extraen resina de la leche
caspi y la adhieren al lienzo, para conse-
guir cuerpo y firmeza.
La tradición del clan aymenu, de origen
huitoto, originario de La Chorrera, ubi-
cado actualmente en los territorios de
Colombia, es uno de los que ha genera-
do mayor influencia e interés en Pevas,
distrito de la provincia de Maynas, en el
departamento de Loreto, ocho horas
de distancia por río desde Iquitos.
Uno de los pilares del distrito es Pu-
caurquillo, pequeña localidad ubicada
en el distrito de Pevas, fundada en 1932.
Se ubica entre los ríos Amazonas y Am-
piyacu. La belleza del lugar aquieta y
reclama un lugar entre los sitios más
bellos del planeta, sin ninguna duda.
Sus habitantes no deben llegar al millar,
y la migración en estos tiempos se ha
acelerado considerablemente.
A Pucaurquillo han llegado los últi-
mos éxitos del grupo Explosión, pero
no siempre la telefonía móvil (sobre
todo ahora). Las comunicaciones se
realizan por radiofonía y para ubicar a
alguien desde fuera se tiene que llamar
al centro comunitario. Sus habitantes
son de origen huitoto murui y bora,
separados antaño por una cancha de
fútbol, juntos y convivientes. Hay que
hacer la salvedad de que “puca” signi-
fica rojo en quechua y alude a la tinta
roja que se consigue en los gredales de
las riberas.
El quechua fue un idioma asimila-
do por las etnias cuando, a finales de
los años treinta del siglo XX, más de un
millar de boras, huitotos y ocainas hu-
yeron del Putumayo, debido al intenso
y lamentable conflicto limítrofe entre
Perú y Colombia. Todos ellos se asen-
taron en el río Ampiyacu. Desde en-
tonces, se han generando tradiciones
duraderas, que tienen origen ancestral,
con otras, que se han ido asimilando y
convirtiendo en práctica común. Uno
de ellos es el uso mágico, cotidiano, vi-
sionógeno, reflexivo del ampiri.
El otro es el ejercicio de la pintura.
El pintor bora Víctor Churay Roque (o
Ivá Wajyámu, su nombre tradicional
que significa ‘Guacamayo empluma-
do’), nacido en 1972, era uno de los lla-
mados a conseguir la mayor cantidad
de lauros para el arte indígena hecho
en Pevas. “Era”, digo, porque Churay ya
no está en el mundo físico. Un extraño
suceso, en abril del 2002, nos privó de
su compañía. Aún ahora, los hechos
que rodearon su muerte se encuentran
plagados de piezas que no encajan y
controversia.
Churay fue uno de los primeros
artistas de Pevas en ser conocidos y
reconocidos. Fue uno de los discípulos
predilectos del historiador Pablo Mace-
ra y su obra, rápidamente expuesta, lo-
gro impacto desde dos vías: la antropo-
lógica (por todos los mitos, tradiciones
y costumbres de su pueblo expuestos)
y en el espacio meramente estético,
pues logró abrir una nueva vertiente
en el arte popular general nacional,
no urbano, no kitsch, no sensacional
(como se le había intentado rotular a
las manifestaciones pictóricas amazó-
nicas de ese entonces).
Conforme lograba agarrar el ritmo
de su obra, fue escapando de la temáti-
ca costumbrista y adentrándose en un
fresco social, donde primaron las de-
nuncias contra la explotación, la conta-
minación ambiental, la discriminación
que sufrieron los pueblos originarios,
así como su denuncia puntual e impla-
cable del genocidio indígena durante el
apogeo de la explotación cauchera en
la Amazonía. Churay era muy idealista,
además de ser uno de los líderes más
importantes de su comunidad.
El documental BUSCANDO EL AZUL, del
realizador Fernando Valdivia, lo con-
virtió en una leyenda, especialmente
después de su fallecimiento. El trabajo,
ganador del premio de la Fundación Ri-
goberta Menchú en el “Voces contra el
silencio”, narra su capacidad artística,
Para conseguir las
pigmentaciones,
también
existe una
experimentación
constante, que
se funda en la
naturaleza como
generadora de
materia prima. Los
artistas se apoyan
en la pepa del
huito para crear el
tinte violeta.
Churay fue uno
de los primeros
artistas de Pevas
en ser conocidos
y reconocidos.
Fue uno de
los discípulos
predilectos del
historiador Pablo
Macera y su obra,
rápidamente
expuesta, logró
impacto desde
dos vías: la
antropológica
y la meramente
estética.
BRUS RUBIO. EL ORIGENDEL CASABE, 2008.
PREMIO SALWAN 54 55
48/55
COMENTARIO
DEL JURADO
C
uando me convocaron para ser
miembro del jurado, supuse que
me encontraría muchos textos
centrados en los problemas típicos de
estas comunidades: la contaminación
ambiental, los conflictos sociales pro-
ducto de distintas visiones de desarrollo
-como el de Bagua- los desplazamientos
y migraciones. Y así fue. Los periodistas
habían volteado sus ojos hacia la selva,
ese inmenso pedazo de país que normal-
mente ignoramos, y ahí habían revelado
las precarias condiciones en que esos
peruanos sobreviven tratando de preser-
var un espacio verde que es un regalo,
no para los demás peruanos, sino para el
mundo.
Todos esos reportajes merecieron, por
su valentía, su intento de explicar otras
formas de ver el mundo, su necesidad de
ir más allá de la versión oficial, nuestro
reconocimiento y admiración; pero a mí
me conmovió especialmente uno: “Pevas:
arte para entender la cosmovisión ama-
zónica” de Francisco Bardales. Publicado
en el Portal La Mula, el escritor Bardales
daba cuenta de una legión de artistas
amazónicos cuyo arte no se desliga de sus
costumbres ancestrales, de su necesidad
de crear confrontándose con la naturaleza
a través del ayahuasca, de su ingenio, de
su sensibilidad y de esa particular forma
de acercarse a la realidad que se hace más
evidente en un lienzo que en una lucha
sangrienta, en alguna carretera perdida.
El texto de Bardales es revolucionario
porque plantea el derecho a la diferencia
y al reconocimiento, no a través de la
confrontación o la lucha, o la muerte; sino
a través de la creación, del arte, de la vida.
Patriciadel Río
sus luchas personales y colectivas, así
como su obsesión por experimentar
con los tintes naturales, especialmente
la búsqueda de la tonalidad azulina, im-
posible de lograr en la Amazonía me-
diante técnicas naturales.
Churay experimentó desde pe-
queño con la técnica artística, y fue
transitando muchos caminos hasta lo-
grar sus primeras exposiciones. Como
muchos de los talentos de origen indí-
gena, expresó de modo espontáneo la
cosmovisión de su estirpe, contó los
problemas y gritó las monstruosidades
que – desde su propio punto de vista –
padecieron sus cercanos.
El recuerdo de Churay aún es vívido
hoy en Pevas. Es una suerte de inspira-
ción para las generaciones artísticas de
la zona.
Es muy importante recordar que la tra-
dición se transmite de modo oral, y su
poder va a través de generaciones. La
historia se cuenta de padres a hijos y
sucesivamente. Después, toman forma
y color en el lienzo.
Brus Rubio Churay es de Pucaur-
quillo (además, primo de Víctor Chu-
ray). Nació y mora en él desde 1984 y
tiene orígenes bora y huitoto. Actual-
mente, es uno de los activistas más
conocidos del pueblo, no solo por su
vocación de trabajo y su amplia soli-
daridad, que lo ha llevado a organizar
cruzadas de apoyo a los niños de la
zona, por su destreza como fisga, sino
también por su lucha permanente a
favor de la preservación de la inmacu-
lada belleza del lugar.
Quizás algunos recuerden que en
el Ampiyacu, y de paso en Pucaurqui-
llo, se han producido algunos de los
más graves atentados contra el eco-
sistema amazónico. En el año 2000 un
derrame de crudo de una compañía
petrolera contaminó el agua y produjo
daños irreversibles en el equilibrio na-
tural, contaminando el agua y motivan-
do que muchos peces muriesen casi
instantáneamente.
Brus Rubio empezó diseñando
animales, poco a poco su horizonte
se amplió a través de los diálogos con
los ancianos de la comunidad, profun-
dizando en la historia ancestral, redefi-
niendo los mitos y leyendas, grafican-
do la visión personal de Pucarquillo.
La crítica, en general, considera
que el nivel de detalle, la complejidad
del mensaje y el desempeño de colores
nos permite estar hablando de un artis-
ta de imaginación desbordante y talen-
to natural para a través de los trazos
permitirnos recrear mundos paralelos
o interiores. Un verdadero especialista
en el trabajo sobre llanchama.
El año pasado, bajo la curadoría de
Christian Bendayán, Rubio presentó
la exposición individual denominada
“La selva invisible”. En ella, plasmó la
historia de su pueblo, las festividades
(como “Lladico” o la celebración de la
boa), las labores cotidianas, las pers-
pectivas del omnipresente Buinaima,
el primer hombre. También los mitos
del origen del mundo, la idea del Cielo
y la Tierra. Uno de los más importantes
de la muestra se llamó “Autonomía ne-
gada”, que retrata la situación política
después de la Amazonía (hace poco,
también fue protagonista del filme El
Perro del Hortelano, que satirizaba las
visiones que sobre la selva se tienen en
varios espacios)
Rubio actualmente sigue apoyando
los proyectos de generación de más
cultores de la pintura y el arte en gene-
ral en su comunidad. Está convencido
que a través de estas actividades Pe-
vas tendrá un espacio y un nombre de
prestigio en la Amazonía.
Rember Yahuarcani (1985) también
es de Pevas, y actualmente uno de
los nuevos artistas amazónicos con
mayor proyección a nivel nacional e
internacional.
De origen huitoto, ha usado tem-
pranamente el bagaje ideológico y an-
cestral de su familia y su zona geográfi-
ca (la que acertadamente define como
“nación”) para expresar un concepto y
una necesidad de definir el arte como
un todo. Como una necesidad. Como
un modo de reflexión social y una sín-
tesis de redención personal.
El trabajo artístico de Yahuarcani,
una depurada sucesión de influencias
y ampliaciones sobre la visión del mun-
do huitoto, ha ganado adeptos rápida-
mente, no solo por la sutileza de su tra-
zo sino también por la capacidad para
generar imágenes mentales que evo-
can lo amazónico que, al mismo tiem-
po lo emparentan con una reflexión
universal de la condición humana y el
entorno natural.
El 2008 expuso por primera vez en
Iquitos, a través de la muestra “Sueños
del Creador”. Ha presentado también
SANTIAGO
YAHUARCANI.
EXÁMENDEL
CURANDERO, 2005.
El arte amazónico
no se ha limitado
a exhibir la
sensualidad. Ahora
también incluye
una mirada
introspectiva, una
señal que clama
por el respeto.
FOTO: ARCHIVO REMBER YAHUARCANI
PREMIO SALWAN 56 57
50/57
en la galería del Recoleta, en Buenos
Aires; y cerró con éxito una colectiva
en la Biblioteca Nacional del Perú y otra
individual, titulada “Horizontes sin me-
moria” en la Galería de la Municipalidad
de San Isidro, éstas últimas en Lima.
Además, ha sido galardonado con el
Premio de la Segunda Bienal Intercon-
tinental de Arte Indígena, Ancestral o
Milenario, Quito, Ecuador, 2008, entre
otras distinciones y presencias. Ha ga-
nado, además, el premio Carlota Carva-
llo de Núñez de ilustración el 2009. Sus
cuadros se han expuesto en diversos
lugares como Polonia, Suiza y Brasil y,
precozmente, están en colecciones pri-
vadas de Estados Unidos, Dinamarca y
España.
Los horizontes de Yahuarcani inten-
tan investigar la relación entre el hom-
bre y la naturaleza, en el encuentro
constante con los seres vivos y con su
alma. Hay una recurrencia particular en
su trabajo por humanizar a la naturale-
za. La sabiduría de los ancestros puesta
de manifiesto en todo su esplendor.
Hace poco, se presentó “Rafué, Padre
del Conocimiento”, exposición conjun-
ta de Rember con su padre, Santiago
Yahuarcani, quien además de pintor
es también un muy exquisito tallador.
En ella se pudieron representar las re-
laciones primordiales entre los seres
-visibles y no visibles- que conforman el
universo huitoto
Santiago Yahuarcani vive en Pevas,
a orillas del Ampiyacu. Ha sido delega-
do del INC Loreto por mucho tiempo.
Su pintura es un fresco de la cosmo-
visión de su pueblo, en la que habitan
poderosos seres que representan uni-
versos alternos, en exacta y perfecta
conjunción con los hombres. Es uno
de los más importantes representantes
del arte indígena local.
Otros destacados representantes
del arte indígena de Pevas son, además
de la familia Churay (entre ellos el her-
mano de Víctor, – Juan Churay Roque
– y su hijo Víctor Churay Flores), el hui-
toto murui Percy Díaz. En el camino se
empiezan a sentir paso de la irrupción
de nuevos representantes, aún más jó-
venes y talentosos.
La destreza de los artistas de la zona es
impresionante. El antropólogo Jorge
Gasche trabajó un proyecto de apoyo
a los artistas bora y huitoto de Pucaur-
quillo desde el 2003, en coordinación
con el Instituto de Investigaciones de la
Amazonía Peruana. En dicha temática
se ha movilizado, además del manejo
de los colores y el trazo, el uso de los
tintes naturales o la disposición de la
llanchama
Según Gasche, los padres artesa-
nos han transmitido a las nuevas gene-
raciones las técnicas de fabricación de
tintes naturales y de la llanchama; ésta
ha sido tradicionalmente el soporte de
diseños geométricos de color (vestidos
de máscaras); de animales selváticos
sobre llanchama y con tintes naturales
para su venta a los visitantes.
Pero, además de la técnica, repre-
senta un trabajo titánico y encomia-
ble el haber armado una metodología
del conocimiento. Los cuadros se han
transformado en representaciones
vivas sobre el origen del mundo, las
cosmovisiones y el origen de las cosas,
aquí y allá.
Para Gasche es clara la manifesta-
ción no sólo de la naturaleza selvática,
sino de la cultura de cada pueblo, de
sus mitos y de sus atributos más sig-
nificativos. Cada detalle, está presente
desde el punto de vista etnográfico
e histórico, pero también un espacio
común para encontrar un equilibrio
entre el recuerdo de las narraciones de
los antiguos habitantes y los dilemas o
potencialidades de los jóvenes artistas.
Quizás aquí esté la respuesta a
muchas de las preguntas que aún
mantenemos pendientes sobre las
naciones originarias de nuestra Ama-
zonía. Quizás en desentrañar el sen-
tido de las manifestaciones estéticas
se encuentre la base para entender
mucho de lo que, a pesar de tanto de-
bate, tanto dolor y tantas muertes, no
hemos llegado a clarificar cabalmen-
te. El ejemplo de Pevas y Pucaurquillo
prevalece, en ese aspecto.
La pintura
de Santiago
Yahuarcani es
un fresco de la
cosmovisión de su
pueblo, en la que
habitan poderosos
seres en exacta
y perfecta
conjunción con los
hombres.
LA MULA
Portal de periodismo ciudadano,
creado por la Red Científica Peruana
en el año 2009. Es editado por
el periodista Marco Sifuentes, su
principal impulsor.
Quizás en
desentrañar el
sentido de las
manifestaciones
estéticas se
encuentre la base
para entender
mucho de lo que,
a pesar de tanto
debate, tanto
dolor y tantas
muertes, no hemos
llegado a clarificar
cabalmente.
SOBRE EL AUTOR
FRANCISCO BARDALES
Escritor, periodista y productor
audiovisual. Escribe en diversos medios
a nivel nacional. En 2007 publicó IQT
(REMIXES). Desde el 2005, administra
el blog Diario de IQT sobre cultura y
Amazonía. “Resplandor” (2012) es su
primera novela.
BRUS RUBIO. BODEGÓNHUITOTO, 2008.
PREMIO SALWAN 58 59
52/59
2012
PRIMER PUESTO: Patricia Wiesse y Gerardo Saravia
Artículo: “Sacadas de vuelta en la Amazonía”, Revista Ideele
Fecha de publicación: marzo de 2012
SEGUNDO PUESTO: Nelly Luna Amancio
Artículo: “Resistencias contra el miedo”, Diario El Comercio
Fecha de publicación: 4 de febrero de 2012
TERCER PUESTO: Ralph Zapata
Artículo: “Nativos Yines en Madre de Dios rechazan vía que los uniría con Purús”,
Diario El Comercio
Fecha de publicación: 3 de setiembre de 2012
CÉSARCALVODEARAUJO. ATARDECERENLALAGUNASHAPSHICO, fines de los años sesenta.
PREMIO SALWAN 60 61
Desde que el Perú fue elegido por el Banco Mundial como país piloto para
implementar estrategias contra el cambio climático, una nueva amenaza
se cierne sobre el territorio de los pueblos indígenas. No podemos negar
que se trata de una idea interesante y hasta bien intencionada: cuantificar
el beneficio que nos brindan los bosques de la Amazonía y darle un
valor económico a la fotosíntesis. Pero si no hay normas claras, puede
convertirse en el botín de Francis Drake.
TEXTO
PATRICIA WIESSE / GERARDO SARAVIA
Sacadas de vuelta
en la Amazonía
PREMIO SALWAN 62 63
E
n la escuela nos enseñaron
que las plantas y los árboles
absorben el dióxido de carbo-
no y emiten oxígeno. Las 70
millones de hectáreas de bosques de
la Amazonía peruana son gigantescos
almacenes de carbono. Cuando se
deforesta, el carbono almacenado se
devuelve a la atmósfera, y así contri-
buye al aumento de la emisión de los
temidos gases de efecto invernadero
que nos sancochan a fuego lento.
A partir de este elemental saber y
de los acuerdos de las conferencias
sobre cambios climáticos de las Na-
ciones Unidas, el Perú se ha hecho
acreedor a un fondo de 350 millones
de dólares para implementar un pro-
grama nacional de REDD+ para redu-
cir la deforestación y degradación de
los bosques.
Finalmente, las grandes empresas
de los países industrializados, que
han recalentado el planeta por más
de 100 años, respiran tranquilas: si se
sobrepasan en emisiones de carbono
pueden adquirir un bono equivalente
al exceso. Un bono compra el derecho
a enviar a la atmósfera una tonelada
métrica de carbono. Suena ecológica-
mente correcto.
Así entran a tallar en este negocio
capitales e inversionistas extranjeros,
Bolsas lejanas, intermediarios y em-
presas. Para saber cuánto es el stock
de carbono que se almacena en un
bosque y cuál su valor, se debe medir
la tasa de deforestación y determinar
la cantidad de carbono por hectárea
de bosque. Existen fórmulas, metodo-
logías y “carbonólogos”.
En el país, quienes han ingresado
a este mercado incipiente son el Esta-
do, algunas ONG ambientalistas que
trabajan en la conservación y pro-
tección de bosques, y uno que otro
bandolero.
30+5
La política de reducción de emisiones
de carbono producto de la deforesta-
ción y degradación del bosque está
verde —sigue en diseño—, aunque ya
existen 35 proyectos piloto en Madre
de Dios, San Martín y la selva central.
Por ejemplo, cerca de la comuni-
dad nativa Bélgica, en Madre de Dios,
está funcionando una concesión ma-
derera certificada por el Consejo de
Manejo Comercial, que ya le ha ven-
dido créditos de carbono a la empre-
sa china Nature Holdings, fabricante
de pisos de parqué. Esta empresa ha
comprado 40 mil créditos de carbo-
no el año pasado. (Detalle: Hay pue-
blos en aislamiento voluntario que
transitan por una de las concesiones.)
Otro proyecto en funcionamiento
es promovido por la ONG AIDER, ad-
ministradora del Parque Nacional Ba-
huaja Sonene y la Reserva del Tambo-
pata. Ellos han firmado un convenio
con la empresa peruana Bosques
Amazónicos, dueña de los derechos
de carbono en el área protegida del
Tambopata. (Detalle: Ambas áreas se
superponen al territorio Ese’ Eja.)
Según Alberto Pizango, de AI-
DESEP, “para muchos promotores
de las políticas REDD+ sigue siendo
un concepto nuevo y abstracto,
pero para los pueblos indígenas
es ya una realidad en sus bosques
y territorios”.
¿Qué peligros entraña, además de
los que se desprenden de reavivar los
traumas del caucho y del petróleo?
Para Ana Rosa Sáenz, del Instituto
del Bien Común, no hay normas que
regulen el ingreso de nuestro carbo-
no al mercado. Sostiene: “Se debe
involucrar a los pueblos indígenas
en estos proyectos, porque si no sur-
girán los mismos conflictos que en
los lotes petroleros”. Pizango va más
allá cuando señala que los proyectos
REDD solo podrán funcionar después
de una reforma de la propiedad de la
tierra y su legislación, que asegure el
respeto de sus derechos. “Mientras
un estimado de 20 millones de hectá-
reas de territorio indígena permanez-
can sin reconocer y el marco legisla-
tivo debilite sus derechos en vez de
fortalecerlos, REDD+ es una amenaza
para los pueblos indígenas”, remarca
el principal líder amazónico.
DANIEL, ELMATSÉS
La historia del pueblo matsés y las
catorce comunidades al borde del
río Yaquerana que colindan con Bra-
sil está siendo escrita por el profesor
Daniel Manquid:
“Tiempo atrás, los mestizos se ro-
baban a los niños y a las mujeres. Mi
papá es hijo de mestiza. Antes andá-
bamos desnudos, después usábamos
jicras, que es como falda. Ahora polo
y pantalón. En 1969 llegó el Instituto
Lingüístico de Verano. Vimos pasar
un avión y matsés se escondía. Has-
ta que nos hablaron en matsés por
unos parlantes porque habían estu-
diado nuestro idioma. Así entraron a
nuestras comunidades. Nos trajeron
medicinas, sal, ropa, machetes. El ILV
gestionó la escuela primaria. Libros
en matsés ya no hay, usamos unos
viejitos y a veces el Ministerio nos
manda unos que hay que corregir.
No tomamos masato fermentado, ni
hacemos fiesta porque también nos
trajeron religión evangélica. Todavía
matsés tiene dos o tres esposas. Se-
guimos hablando nuestro idioma.”
Este pueblo, de fuerte identidad,
cuenta con el título indígena más ex-
tenso del Perú. Su territorio reconocido
abarca 500 mil hectáreas. Los matsés
están especialmente alterados porque
sus tierras han sido concesionadas a
cuatro empresas petroleras, sin con-
sultarles. En los lotes 135 y 137, la firma
canadiense Pacific Stratus Energy está
lista para iniciar la exploración.
En esta mala hora se les acercó
David Nilsson, un pirata del carbono
pelirrojo y con sombrero de cowboy.
Existen varias denuncias contra
Nilsson. En un artículo publicado en
1996 en el diario australiano Courier
Mail, el congresista de Fitzroy, Jim
Pearce, lo denunció ante el Parlamen-
to de su país por una estafa a un gru-
po de inversionistas de Singapur, que
pagaron un millón 500 mil dólares
por siete lotes de cien acres en una
zona costera. Según Pearce, esos lo-
tes no existen. La Corporación Nilsson
fue liquidada tras las acciones legales
interpuestas por los acreedores.
Con el olfato desarrollado para
encontrar negocios prósperos y em-
El Perú se ha
hecho acreedor
a un fondo de
350 millones
de dólares para
implementar un
programa nacional
de REDD+
para reducir la
deforestación y
degradación de
los bosques.
DANIELMANQUID
PROFESOR
En 1969
llegó el Instituto
Lingüístico
de Verano.
Nos trajeron
medicinas, sal,
ropa, machetes.
Ellos gestionaron
la escuela
primaria.
Libros en matsés
ya no hay, usamos
unos viejitos y a
veces el Ministerio
nos manda unos
que hay que
corregir.
PREMIO SALWAN 64 65
“Le hemos invitado a la comuni-
dad San José de Anuishi para que ex-
plique a todos y que queríamos firmar
el contrato en la comunidad. Unos
días después, un amigo me mostró
los documentos de sus antecedentes
en Australia y otros países. Entonces
yo fui a Defensoría porque quería que
lo investigaran. También di declara-
ciones en diario La Región.”
“Recién cuando me pasaron una
copia del contrato me di cuenta que
estaba en inglés. Nilsson decía que
el Banco Mundial solo aprueba con-
tratos sobre carbón si están en ese
idioma. Lo mandé a AIDESEP y ellos
lo hicieron revisar en Noruega. Des-
pués vinieron los dirigentes a nuestra
comunidad y nos explicaron. Nilsson
nos dijo que el contrato era por vein-
ticinco años, pero era más. Decía que
no podíamos cortar ni un solo árbol.
¿Cómo íbamos a hacer chacra y plan-
tar yuca?”
“Ahora nuevo Apu no va a firmar el
contrato. No queremos perder nues-
tro territorio.”
Daniel Manquid fue denuncia-
do por el empresario. Lo acusó pe-
nalmente de delito informático y
apropiación ilícita. La Fiscalía Mixta
resolvió que no había pruebas para
iniciar la investigación fiscal. Nilsson
interpuso una queja ante la Fiscalía
Superior.
ÁNGEL, ELYAGUA
La cuenca del río Apayacu es zona de
dengue y malaria. La constituye una
suma de comunidades indígenas ya-
guas, con un promedio de cincuenta
ÁNGELYAICATE
HIJODEL EX APU DE LA
COMUNIDAD CUZCO
Me han
llamado traidor,
que no quiero
el desarrollo
de mi pueblo.
Me sacaron de
mi cargo por
oponerme a la
frma del contrato
con la AHL, de
James King.
Maltrataron a mi
familia.
baucar a incautos, Nilsson puso su
puntería en la Amazonía peruana,
en este mercado virgen, y se trazó la
meta de ser el precursor de los nego-
cios ambientales.
El australiano inscribió en Hong
Kong su nueva empresa Sustainable
Carbon Resources Limited (SCRL), y
se instaló en la ciudad de Iquitos. Al
poco tiempo llegó su socio, el made-
rero estadounidense James Luis King,
quien fundó otra empresa, la Amazon
Holding Limited.
El contrato con el que quisieron
engatusar a los matsés era un joint
venture, una sociedad que SCRL con-
trolaría por un periodo indefinido.
Los socios buscaron contactarse con
instituciones y dirigentes indígenas
de Loreto. Convocaron a una reunión
a la que asistió Daniel Manquid. Él
relata lo que sucedió a partir de ese
momento:
“Nilsson explicó sobre carbono.
Como no hablaba español, tenía un
traductor. Dijo que va a vender certifi-
cados de carbono y que ese dinero iba
a ser 50% para él y 50% para comuni-
dad. El contrato iba a registrarlo en In-
glaterra y si había problema teníamos
que ir allí a solucionar. Como explicó
bonito, estábamos contentos porque
siempre necesitamos ingreso.”
“Un profesor le preguntó qué tal si
matsés pide 60% y 40% para él. Nil-
sson se molestó y dijo que entonces
no haría trato con nosotros. También
le preguntamos cómo íbamos a saber
cuánto dinero estaba ingresando. Nos
dijo que nos mostraría cuántos certifi-
cados estaba vendiendo.”
ÁNGELYAICATE. Dirigente yagua que se opuso a la firma del contrato.
PREMIO SALWAN 66 67
familias en cada una. Tiene un área de
conservación de la que pueden sacar
madera y cazar. Ya casi no queda ce-
dro en los bosques; se cuentan con los
dedos los peces de las cochas y, según
el diario La Región, más del 80% de los
niños sufre de anemia perniciosa por
desnutrición. Se las ingenian vendien-
do hojas de irapay, una palmera que
cubre los techos de las casas. En este
territorio solo una familia habla yagua.
La lengua se ha perdido.
Ángel Yaicate es el hijo del ex Apu
de la comunidad Cuzco, y fue secreta-
rio de la Federación Indígena del Apa-
yacu, hasta que lo revocaron. Éste es
su relato:
“Me han llamado traidor, que no
quiero el desarrollo de mi pueblo. Me
sacaron de mi cargo por oponerme a
la firma del contrato con la AHL, de Ja-
mes King. Maltrataron a mi familia. A
mi papá lo han apartado de ser Apu.”
“El Presidente de la Federación
ha firmado solo. Yo como secretario
he tratado de alertar. Cómo vamos a
firmar si no hemos visto ni leído con-
trato. Me fui a Iquitos a pedir contrato
el día que se firmó en el auditorio del
Gobierno Regional. El abogado de la
empresa me dijo que no me lo podían
dar. Después nos han hecho llegar el
resumen en una hoja.”
“En Sabalillo, Nilsson se presentó
como representante del Banco Mun-
dial y de la ONU. En Cuzco nos dijo
que iba a pagarnos un salario de 70
soles diarios por trabajar en nuestro
bosque de 6 mil hectáreas.”
Nilsson y King ofrecieron suculen-
tas ofertas a las comunidades. Duran-
te los dos primeros años les darían
motosierras, víveres y gasolina para
negociar veinte especies de madera
en Hong Kong, hasta que el proyecto
del carbono viera la luz. ¡¡A cambio, la
empresa sería la intermediaria, y ad-
ministraría los bienes y las ganancias
por cien años!!
Las cuatro comunidades no tienen
una misma posición en relación con
el contrato. Cuzco y Apayacu dudan,
a pesar de que lo ratificaron. El ex te-
niente gobernador de Cuzco, Lizardo
Grefa, sostiene que “el convenio toda-
vía está para debatir y que han acep-
tado por necesidad”. Sabalillo cerró
filas en torno al australiano y su socio.
José Mayurami, el secretario comunal,
dijo en su defensa: “Se han asesorado
por los mejores abogados del mundo.
El contrato ha sido supervisado por el
Banco Mundial”.
Yanayacu, la comunidad de las
catorce cochas, es la única que se
ha mantenido firme en su negativa.
“Cuando vino King a querer que fir-
memos la ratificación del contrato,
nosotros no hemos aceptado. Uno:
¡Cómo vamos a firmar algo que no
hemos leído! Dos: ¡No podemos
firmar un contrato por cien años!”,
exclama Eliades Vásquez, el Apu
de la comunidad.
La sensación que tienen las orga-
nizaciones indígenas se resume en
una frase que pronunció Emerson
Sandi, el presidente de ORPIO, la cen-
tral indígena regional con base en
Iquitos. Él dijo: “Los occidentales nos
están vendiendo”.
COMENTARIO
DEL JURADO
Sacadas de vuelta en la Amazo-
nía” documenta para un público
amplio dos formas perversas en
que los bosques amazónicos y terri-
torios indígenas caen en las garras
de traficantes de recursos naturales,
mediando la desatención del estado
cuando no la abierta corrupción de
funcionarios.
En la primera parte del repor-
taje se desnuda la manera en que,
bajo la cobertura de los programas
que promueven estrategias de
mitigación de la deforestación y
degradación de bosques a través de
la venta de carbono, empresarios sin
escrúpulos procuran llevar adelante
contratos, por demás oscuros, que
buscan tomar control de amplios
territorios boscosos. En la segunda
parte se exponen los mecanismos a
través de los cuales opera la tala ile-
gal bajo la cobertura de la legalidad
de empresas madereras, las que
blanquean masivamente madera
extraída fuera de las áreas concesio-
nadas o bajo contrato.
Como queda dicho con toda
claridad, las víctimas de tamaño
estropicio son tanto los pueblos
indígenas y comunidades, que
adicionalmente se ven socialmente
afectadas como producto de las
divisiones que generan los acuerdos
con los empresarios piratas, como
toda la nación que sufre las con-
secuencias de la corrupción y del
empobrecimiento del patrimonio
forestal y el inexorable avance del
calentamiento global.
FredericaBarclay
Con el olfato
desarrollado
para encontrar
negocios
prósperos y
embaucar a
incautos, Nilsson
puso su puntería
en la Amazonía
peruana y se
trazó la meta de
ser el precursor
de los negocios
ambientales.
EMERSONSANDI
PRESIDENTE DE ORPIO, LA
CENTRAL INDÍGENA REGIONAL
CON BASE EN IQUITOS
Los
occidentales
nos están
vendiendo.
ESTÁVERDE. La política de reducción de emisiones de carbono aún está en diseño.
PREMIO SALWAN 68 69
64/69
El Gobierno Regional también les
ha dado la espalda. Wilfredo Panduro,
de la Gerencia de Recursos Naturales,
sostiene que primero se deben esta-
blecer las condiciones para entrar en
este negocio. Lo último que sabemos
es que Nilsson ha salido del país y que
James King ha fallecido de un infarto
fulminante. La única cara visible de
estas empresas en Iquitos es el aboga-
do Gerardo Arrieta, que no quiso dar
declaraciones.
Nilsson no las tiene todas consigo:
no sabía que el bosque tiene guardianes.
TERMITAS
De cómo las mafias madereras se
aprovechan y estafan a las comunida-
des indígenas en la Amazonía.
Dicen que allá en el lejano bosque
ya no canta el cucú. Le talaron el árbol
y se acabó la canción. La canción.
Hablar de tala ilegal de madera es
una redundancia. La diferencia entre
la práctica legal y la ilegal es, en este
oficio, apenas un eufemismo. Mucho
verso ha corrido sobre el tema y los
intentos legales por aminorar la de-
predación de los bosques han sido
buenos… intentos.
Según una investigación realizada
por el antropólogo Carlos Cornejo en
el año 2007, el 98% de lo extraído en
el país es tala ilegal, y diversos infor-
mes estatales dan cuenta de que cer-
ca del 90% de la madera que se vende
en Loreto es igualmente ilícita.
Abel Benítez, director del Progra-
ma Regional de Manejo de Recursos
Forestales y Fauna Silvestre de Loreto,
lo corrobora: “Todo el modelo forestal
que se implementó en el Perú se basó
en la ilegalidad y la corrupción. Debe-
mos revisar el informe de la Defenso-
ría del Pueblo del 2010, que dice que
90% de madera que salió de Loreto
es ilegal y que el 80% de funciona-
rios que han trabajado en el INRENA
tiene problemas de corrupción. Trági-
co pero real”. Benítez refiere que a él
mismo le ofrecieron una vez 300 mil
soles para dejar pasar un cargamento
de madera ilegal.
La extracción no regulada de ma-
dera está dentro de ese tinglado de
actividades ilegales como el narcotrá-
fico o la minería informal. Se trata de
mafias poderosas, blindadas por una
eficaz red de funcionarios públicos.
Como en los demás casos, la activi-
PIRATASDELCARBONO. David Nilsson y James King ofrecieron suculentas
ofertas a las comunidades. Acambio, administraban las ganancias por cien años. EXTRACCIÓNILEGAL. Existen mafias poderosas, blindadas por una eficaz red de de funcionarios públicos.
dad policial empieza y termina en el
eslabón más débil. ¿Cuántos ‘capos’
de la madera han sido detenidos algu-
na vez en nuestra historia? ¿Cuántas
mafias han sido desarticuladas? No se
moleste en contarlas que el Estado no
se molesta en encontrarlas.
En la actualidad existen muchas
comunidades indígenas involucradas,
sin siquiera saberlo, en el despojo de
su propio hábitat. Como no tienen re-
cursos para explotar sus bosques, se
ven forzados a hacer convenios con
empresas que sí cuentan con las con-
diciones adecuadas.
LAESTAFAACUZCO
Estos contratos son dispares cuando
no irregulares. En muchos casos las
comunidades terminan endeudadas
y sancionadas. La empresa, en cam-
bio, con la que hicieron el trato, muy
bien y hasta la vista. Ni siquiera se
podría decir, como en el fútbol, que
ganaron experiencia, porque muchas
veces no llegan a enterarse de qué
trató todo el asunto.
Es el caso de la comunidad Cuz-
co de la cuenca del Yanayaku. Ellos
hicieron trato con un empresario lla-
mado Joel Campos. Ahora la comuni-
dad tiene una deuda cuantiosa con el
Estado que no sabe cómo saldar.
“Los moradores, en acuerdo co-
munal, solicitamos a INRENA un per-
miso para extraer madera. Como no
teníamos recursos económicos, em-
pezamos a trabajar con las empresas.
Nilsson ha salido
del país y King
ha fallecido
de un infarto
fulminante. La
única cara visible
de estas empresas
en Iquitos es
el abogado
Gerardo Arrieta,
que no quiso dar
declaraciones.
Muchas
comunidades
indígenas están
involucradas,
sin saberlo, en
el despojo de su
propio hábitat.
Como no tienen
recursos, se ven
forzadas a hacer
convenios con
empresas.
PREMIO SALWAN 70 71
Al cuarto año la empresa nos manda un
consultor que hizo un mal informe. No-
sotros no teníamos la cantidad de cedro
que decía el permiso, pero el señor Joel
dijo: ‘Si no tienen esa madera, no impor-
ta’. Entonces él movilizó su tala ilegal con
nuestro permiso. Ahora el Estado nos ha
sancionado y tenemos una multa de
20.000 soles”, relata Ángel Yaicate.
Cuando uno conversa con otros
pobladores se encuentra con un sin-
número de versiones, producto de las
pugnas internas en cada comunidad y
del discurso de aquellos que buscan
aprovecharse de sus riquezas natura-
les. Algunos (o muchos, depende de
cada caso) terminan echándole la cul-
pa de todos sus males a las ONG. Más
allá de algunas infaustas experiencias,
estas instituciones, junto con los orga-
nismos estatales, son una presencia
incómoda para aquellos que ocultan
sus fechorías en la frondosidad de
un bosque al que al mismo tiempo
destruyen.
CONTRAGOTEPAGO
Cuando hablamos de taladores ilega-
les no debemos pensar en un grupo
de personas con pinta de safari que,
armadas hasta los dientes, se internan
con sus máquinas en la selva, cortan
todo lo que pueden y se van camufla-
dos, cual película de Tarzán.
Toda la madera que sale de Lore-
to producto de la ilegalidad es oficial-
mente impecable. ¿Que cómo hacen
eso? Acá entran a tallar unos perso-
najes llamados “habilitadores de ma-
dera” que sirven de enlace entre los
taladores ilegales y la comunidad.
Los taladores tienen madera alma-
cenada que han cortado de dios sabe
dónde. (No descartar parques nacio-
nales, reservas, santuarios y todos
los etcéteras que la verde Amazonía
ofrezca.) Las comunidades, por su
parte, tienen un permiso en el que se
indica la cantidad y calidad de madera
que se puede extraer. Muchas veces
No son caucheros:
son madereros,
taladores
inclementes. No
son termitas,
pero cómo se les
parecen.
De momento, la comunidad de
Cuzco está impedida de extraer made-
ra. Pero algunos no toleran esa situa-
ción y han empezado a desobedecer
esa prohibición para poder resolver
sus apremios económicos.
La pregunta es: ¿Cómo resolve-
rá su deuda la comunidad? Lo más
probable es que haga trato con otra
empresa y vuelva a endeudarse. La
empresa podría ser, por ejemplo, la
Amazon Holding de alguien llama-
do David Nilsson (ver “Piratas del
carbono”). Así el círculo se repite.
No por tontos ni por ingenuos, sino
porque el sistema (no el que está es-
crito en las leyes sino el real) no les
da otra salida.
Los
madereros
entraban a las
comunidades y
enamoraban a
los indígenas con
aguardiente. Les
pedían el acta con
el cuento de que
van a sanear sus
títulos, cuando la
mayoría de esas
comunidades
ya tenía título, y
les hacían frmar
documentos con
hojas en blanco. En
esos documentos
les autorizaban
para que extraigan
madera de sus
comunidades.
JUANCARLOSTORRES
ABOGADO AGUARDIENTE. Los taladores ilegales muchas veces pagan a las comunidades con trago.
PREMIO SALWAN 72 73
PREMIOS SALWAN 2012 68/73
el informe es fraguado, al gusto del
cliente. Ponen una cantidad inexis-
tente de madera fina. El talador ile-
gal saca su madera tranquilo y por la
puerta grande con el aval que le da el
documento de la comunidad. Cuando
llega la inspección y detecta que se ha
extraído la madera de forma irregular,
quien paga pato es la comunidad.
El caso de Cuzco se multiplica por
toda la Amazonia. El abogado Juan
Carlos Torres, de la Vicaría San José
del Amazonas, cuenta su experiencia
en la cuenca del río Napo:
“Los madereros pagaban a los
habilitadores para que les traigan
madera de las comunidades y las cer-
tificaban en sus concesiones. Cuando
detectaron eso empezaron a entrar
a las comunidades y enamoraban
a los indígenas con el chimichurri
(aguardiente). Les pedían el acta con
el cuento de que van a sanear sus títu-
los, cuando la mayoría de esas comu-
nidades ya tenía título, y les hacían fir-
mar documentos con hojas en blanco.
En esos documentos les autorizaban
para que extraigan madera de sus co-
munidades. Muchas comunidades del
Napo, en la frontera con el Ecuador,
han caído en eso”.
HASTACORTARELÚLTIMO
TRONQUITO
El antropólogo Alberto Chirif resume
muy bien la relación entre los empresa-
rios taladores y las comunidades: “Los
madererosofrecenalosindígenasbienes
sobrevaluadosqueellosdebenpagarcon
maderasubvaluada. Cuandolaagotanen
unacomunidad, semarchanaotra”.
LEYESYTRAMPAS
Veamos cómo ha funcionado todo
este asunto de la explotación de la
madera. En 1975, cuando se dio la
primera Ley Forestal, la tala ilegal ya
era un problema pero no cobraba las
proporciones que alcanza hoy. Cuan-
do se dice que la tecnología es una
gran aliada de la humanidad, ésta
incluye también a los depredadores.
De la sierra normal a la proliferación
de la motosierra y los tractores hay
décadas de desarrollo pero también
de impunidad.
El espíritu de la citada Ley era el
aprovechamiento sostenible de la
madera. Se permitía la explotación en
grandes concesiones de hasta 100 mil
hectáreas otorgadas a empresas pri-
vadas, cooperativas y comunidades
por un periodo renovable de 10 años.
A los pequeños extractores se les
otorgaba un máximo de mil hectá-
reas. Esta segunda forma estaba li-
berada, a diferencia de la primera, de
una serie de requisitos técnicos por-
que se pretendía incentivar a los pe-
queños extractores. Pero los grandes
empresarios no tardaron en sacarle la
vuelta a la Ley.
Los pequeños extractores, lejos
de beneficiarse, terminaron siendo
el peón más efectivo de los grandes
industriales, quienes por su interme-
dio se hicieron de la producción de
grandes extensiones de terreno. Algo
similar a lo que ocurre ahora con las
comunidades indígenas.
Las consecuencias fueron negati-
vas. El número de pequeños extracto-
res se incrementó, lo que benefició en
realidad a los grandes acopiadores de
madera. La capacidad de fiscalización
del Estado quedó bloqueada y la de-
forestación creció. Los dos años que
se ponían como límite incentivaban el
“saca todo lo que puedas” y aún más,
ya que en ese tiempo no se exigía pla-
nes de manejo de bosques.
Esta Ley duró 25 años. Para fina-
les de los 90 el incremento de la tala
ilegal era ostensible. La nueva ley,
promulgada el año 2000, contempla-
ba nuevos aspectos destinados a la
protección del ambiente. Ampliaba el
tiempo de concesión hasta 40 años
para incentivar un manejo más sos-
tenible, y ordenaba el territorio fores-
tal en categorías, pero, a la vez, abría
otros flancos y fines. Con el argumen-
to de frenar la tala ilegal, se hicieron
concesiones en varias comunidades
y reservas.
Luego de 12 años de aplicación, es
necesario preguntarse: ¿Disminuyó la
tala ilegal en los bosques de la Ama-
zonía? ¿Se redujo la mafia de talado-
res? ¿Hubo menos aprovechamiento
de las leyes y se explotó menos a las
comunidades indígenas? En todos los
casos, la respuesta es no. Regresemos
al inicio de este reporte: el 98% de la
tala es ilegal.
Hace algunos meses ha entrado
en vigencia una nueva ley forestal,
que ha sido también criticada, entre
otras cosas por no haber sido consul-
tada con los pueblos indígenas de ma-
nera adecuada.
Este asunto, como tantos otros
problemas en el país, no parece prove-
nir de las leyes. El problema de la su-
A veces les pagan poco, otras ve-
ces nada. Algunas veces les pagan
en víveres, otras en trago. No son
caucheros: son madereros, taladores
inclementes. No son termitas, pero
cómo se les parecen. Ellos prefieren
llamarse empresarios.
“Aquí las empresas más que em-
presas son bandas. No existen los em-
presarios forestales: hay asaltantes
forestales o no sé cómo se les puede
llamar. No hay siquiera una noción
de capitalismo. La idea es dónde se
puede robar más rápido, hasta que el
recurso se acabe. Un verdadero em-
presario trataría de cuidar su recurso
y estaría interesado en el desarrollo a
largo lazo. Sacan madera con la mis-
ma mentalidad con la que sacan co-
bre”, opina Chirif.
Es que en el Perú existe una confu-
sión perversa y permitida. La extracción
de madera, un recurso renovable, se rea-
liza como si fuera no-renovable. A tajo
abierto, hasta cortar el último tronquito.
Pero no siempre la relación es de
maligna-armonía. En otras comuni-
dades, sobre todo en las que perma-
necen en aislamiento voluntario, los
indígenas no han permitido que los
taladores ingresen en su territorio.
Como las armas de la ley no son efec-
tivas, han empleado las otras. Aunque
la información es escasa y la mayoría
de historias se pierden allá en el lejano
bosque, se sabe que ha habido diver-
sos episodios con muertos y heridos
de ambos bandos. Pero el combate es
desigual: los arcos y las flechas resul-
tan precarios ante las armas de fuego
de los madereros.
Toda la madera
que sale de
Loreto producto
de la ilegalidad
es oficialmente
impecable. ¿Que
cómo hacen eso?
Con los llamados
“habilitadores
de madera” que
sirven de enlace
entre los taladores
ilegales y la
comunidad.
Todo el
modelo forestal
que se implementó
en el Perú se basó
en la ilegalidad
y la corrupción.
Debemos revisar
el informe de la
Defensoría del
Pueblo del 2010,
que dice que 90%
de madera que
salió de Loreto es
ilegal y que el 80%
de funcionarios
que ha trabajado
en INRENA tiene
problemas de
corrupción.
ABELBENÍTEZ
DIRECTOR DEL PROGRAMA
REGIONAL DE MANEJODE
RECURSOS FORESTALES Y
FAUNA SILVESTRE DE LORETO
PREMIO SALWAN 74 75
68/75
pervisión, que teóricamente debería
ser la alternativa para que la tala ile-
gal deje de prosperar, encuentra en el
presupuesto, más que una limitación,
una imposibilidad absoluta:
“El problema de no es de leyes
sino de su administración. Cornejo
señala que si se cumplieran todos los
requisitos, con la cantidad de contra-
tos forestales que tiene Loreto, un año
solo serviría para hacer la supervisión
de un 15% o un 20%. La cosa es muy
complicada. Las distancias son muy
grandes y la institucionalidad cada
día está peor. Desde 1975 a la fecha
los procesos de extracción de madera
son cada día peores, no por las leyes
sino porque el atractivo de maderas
para el capital ha crecido inmensa-
mente”, señala Alberto Chirif, quien
participó en la elaboración de la Ley
de 1975.
La preocupación por regular
la explotación maderera no ha ido
acompañada de una legislación que
penalice severamente la deforesta-
ción. Éste y otros delitos ambientales
son tratados de una manera bastante
condescendiente por nuestra justicia.
Un promedio de tres años de prisión
que termina siendo no efectiva para
los delincuentes disfrazados de em-
presarios, de parte de una justicia que
a veces parece cómplice.
Para Abel Benítez, la mejor ma-
nera de combatir la tala ilegal es fo-
mentando la extracción legal. Dice
que cuando él empezó en su función,
encontró que de las 254 concesiones
solamente funcionaban 8. Pero, se-
gún las cifras, la tala nunca se ha to-
RESERVA. Las 70millones de hectáreas de bosques de la Amazonía peruana son gigantescos almacenes de carbono.
PREMIO SALWAN 76 77
70/77
recurrir a otros mecanismos para
pagarlas, como podrían ser laborar
para otro empleador o solicitar un
préstamo a otra persona. El trabaja-
dor endeudado tiene que pagar su
deuda trabajando para el patrón-en-
ganchador con quien se endeudó, y
así entra en un círculo vicioso de ade-
lantos, engaños, más anticipos y más
deudas”.
Llámale caucho, llámale cedro,
llámale Fitzcarrald, llámale Nilsson.
La relación entre la selva y lo salvaje
es más real de lo que parece. El apro-
vechamiento y la explotación de las
comunidades indígenas sigue siendo
brutal y salvaje. Legislar sobre la tala no
es complicado, pero ¿cómo controlar la
inconmensurable ambición humana?
mado una pausa. Por el contrario: ha
crecido de manera desmesurada y
apurada. Su gestión está dando una
serie de facilidades para que las con-
cesiones estancadas se echen a an-
dar, pero se encuentra, según él, con
la indiferencia del Gobierno Central.
“Como solo representa el 1% del PBI,
no le prestan atención; sin embargo,
el 90% de nuestra población vive del
sector forestal.”
Aun así, una frase nos sacó del
cuadro y resulta preocupante en
funcionarios que tienen que ver con
una actividad con dos aristas que a
veces colisionan: la económica y la
ambiental: “Un árbol parado en la
selva no vale nada”. Lo mismo le es-
cuchamos decir a un tal García tiem-
po atrás. Plop.
El combate a la tala ilegal no pue-
de realizarse si no se tiene en cuenta
un factor primigenio, que más bien
explica la corrupción de funcionarios.
El año 2008, la región Loreto expor-
tó 45 millones de dólares en madera,
cuatro veces más que los años ante-
riores. Luego la producción cayó pro-
ducto de la crisis económica mundial
y la guerra a la mafia en México, los
principales compradores. Si tenemos
en cuenta que la mayor parte de la
población de Loreto vive directa o in-
directamente del sector forestal, nos
encontramos ante un problema bas-
tante serio. Ya que casi toda la made-
ra exportada ha sido de procedencia
ilegal. Terminar con la ilegalidad sig-
nifica también terminar con la gallina
de los huevos de oro. Por eso, cuando
se dice “solución integral” no se están
hablando piedras.
NOSOTROSMISMOSSOMOS
Durante años las comunidades indí-
genas han visto pasar y repasar las
embarcaciones que invaden las mon-
tañas para apoderarse de los cedros,
caobas y cuanta madera puedan. Ya
se cansaron. Ahora ellos mismos quie-
ren explotar su madera.
La ley les permite usar su bosque,
mientras no esté dentro de ninguna
área de reserva, mediante un plan de
manejo. El plan debe constar a su vez
de varios Planes Operativos Anuales
(POA). Luego de que terminan un POA
están obligados a reforestar, cosa que
al finalizar el último POA están en con-
diciones de volver a explotar la prime-
ra zona.
Todo bonito, hasta ahí. Pero hacer
el plan de manejo implica un estudio
detallado de los tipos de madera. Tie-
ne que haber un estudio de precios
para saber cuánto dinero les va a re-
vertir la extracción. Además de los
trámites y la burocracia que, así digan
que no, todos sabemos que cuestan
tiempo y dinero. Peor aún: a más dine-
ro, menos tiempo.
Por eso las comunidades deben
trabajar con empresas privadas que les
sacan la pepita del alma. En Loreto se
escuchan relatos trágicos, como si la
historia se hubiese detenido, como si los
tiempos del caucho no hubieran pasado.
Cualquier tipo de reclamo o de en-
frentamiento con esas empresas es
ilusorio. Los indígenas no tienen capa-
cidad de seguimiento. Un viaje de la
comunidad de Cuzco a Iquitos cuesta
aproximadamente 200 soles, además
de ¿estadía?, ¿abogado? Y ni qué decir
de comunidades más alejadas.
Los problemas en el triángulo ma-
dereros - tala ilegal - comunidades
indígenas van mucho más allá de la
estafa. Un estudio sobre peonaje por
deudas realizado por Eduardo Bedoya
G., Álvaro Bedoya S. y Patrick Belser
da cuenta de relaciones de servidum-
bre y semiesclavitud en la Amazonía.
Es que en comunidades menos ribere-
ñas la cosa pinta mucho peor:
“Las deudas constituyen un instru-
mento de retención de trabajadores y
de transformación de la mano de obra
libre en fuerza de trabajo sometida
forzosamente. Atrapado por las refe-
ridas deudas, el trabajador no puede
Ya que casi
toda la madera
exportada desde
Loreto ha sido de
procedencia ilegal.
Terminar con la
ilegalidad significa
también terminar
con la gallina de
los huevos de oro.
La relación entre
la selva y lo salvaje
es más real de
lo que parece. El
aprovechamiento
y la explotación de
las comunidades
indígenas sigue
siendo brutal y
salvaje.
El trabajador
endeudado tiene
que pagar su
deuda trabajando
para el patrón-
enganchador con
quien se endeudó,
y así entra en un
círculo vicioso de
adelantos, engaños,
más anticipos y
más deudas.
EDUARDOBEDOYAG.
ESTUDIOSOBRE PEONAJE
POR DEUDAS
IDEELE
Revista creada hace 28 años
por el Instituto de Defensa Legal.
Reflexiona sobre temas de derechos
humanos y pueblos indígenas, entre
otros. Dirigida por Patricia Wiesse.
SOBRE LOS AUTORES
PATRICIAWIESSE
Comunicadora. Ha capacitado
a comunicadores endistintas
provincias yha realizado
reportajes sobretemas sociales,
medioambientales yamazónicos.
Dirigela revista Ideele.
GERARDOSARAVIA
Periodista yantropólogo. Estudióen
la UniversidadJaimeBausateyMeza
yenla UniversidadNacional Mayor
deSanMarcos. Es Editor General dela
Revista Ideeleydocentedela PUCP.
PREMIO SALWAN 78 79
Dos jóvenes asháninkas y un machiguenga son
parte de la primera promoción de docentes
bilingües de la Universidad Sedes Sapientiae con
sede en Atalaya superaron la violencia terrorista y
ahora encaran el futuro de sus comunidades.
Resistencias
contra el miedo
TEXTO
NELLY LUNA
FOTOS
LESLIE SEARLES
VOCES INDÍGENAS. Los
tres jóvenes, egresados de
la Facultad de educación
Bilingüe, lamentan que la
historia oficial del perú se haya
olvidado de ellos.
PREMIO SALWAN 80 81
N
o hay juegos infantiles en
los recuerdos de Tsinke,
Maranke y Chekopi. Solo
huidas y desvelos, carreras
agitadas, casas de palos levantadas
en las noches y destruidas de madru-
gada. Las memorias de estos nativos
amazónicos evocan un desplazamien-
to permanente por la persecución
senderista de los años 80 e inicios de
los 90. “Yo no recuerdo que jugara,
recuerdo que nos escondíamos”, dice
Chekopi. Corrían cada vez que escu-
chaban la voz de alerta.
El pueblo asháninka no tenía un
vocablo que definiera tanto horror,
tuvo que inventarlo. “¡Kakitaki kit-
yonkariki!” (vienen los rojos, una tra-
ducción literal a como llamaban los
colonos a los terroristas), “¡Kakitaki
ovayiri!” (vienen los que nos harán
daño), gritaban cada vez que algún
extraño acechaba el campamento.
En aquellas correrías no había tiempo
para jugar, menos para estudiar. Tal
vez por eso Maranke, Tsinke y Cheko-
pi se hicieron docentes y hoy están a
punto de obtener su licenciatura. Inte-
gran la primera promoción del Progra-
ma de Docencia Bilingüe Intercultural.
Esa es su revancha contra la huida,
su manera de superar el miedo. Y de
arraigarse.
MARANKE, ÁGIL COMO CULEBRA
Maranke conserva la manera cere-
moniosa con la que se dialoga en las
comunidades indígenas. Se pone de
pie para presentarse, lleva las manos
atrás, sus ojos achinados recorren
el salón, yergue el cuello y, tras un
breve silencio, dice que vive en la co-
munidad indígena de Puerto Ocopa,
que tiene 23 años y que es el tercer
varón de 5 hermanos. Su nacimiento,
en 1989, fue un prodigio del azar: “Mi
mamá me cuenta que nací en el mon-
te, en una quebrada, dio a luz y no
pudo ni descansar, tenía que seguir
caminando, cómo lo habrá hecho con
todo ese dolor”. Sus padres huían de
la violencia terrorista, que hacía unas
semanas había asaltado su comuni-
dad para secuestrar a niños y jóvenes.
TALLERES
El Centro Amazónico de
Antropología y Aplicación
Práctica (CAAAP) impulsó un
trabajo sobre memoria en las
comunidades asháninkas.
El objetivo: incrementar la
participación en política
por parte de las víctimas
afectadas por la violencia,
con el fin de implementar
las recomendaciones de la
Comisión de la Verdad.
HISTORIAORAL
Este trabajo se realizó el año
pasado, paralelamente a
los talleres distritales sobre
recuperación de la memoria
colectiva. Se elaboraron cartillas
sobre las historias orales, las
cuales fueron entregadas en
asambleas comunales.
ESTUDIOS SUPERIORES
27 alumnos de diferentes
pueblos indígenas se han
graduado como bachilleres en
educación bilingüe intercultural,
luego de cinco años de estudios
en la Universidad Católica
Sedes Sapientiae de Atalaya
(Ucayali).
Memoria
colectiva
A finales de la década de los 80
Sendero Luminoso controlaba gran
parte de la selva central. Miles de ashá-
ninkas abandonaron sus comunida-
des para escapar del cerco de los se-
diciosos. No existen datos precisos,
pero el informe de la CVR estima que
de 55 mil asháninkas que habitaban
la selva central, unos 10 mil se vieron
obligados a abandonar sus comunida-
des, 5 mil estuvieron cautivos por Sen-
dero, 6 mil murieron y alrededor de 30
comunidades desaparecieron.
Los que no lograban escapar eran
adoctrinados y obligados por los sen-
deristas para trabajar y pelear con
ellos. Y con las chacras abandonadas,
la comida comenzó a escasear. “Cuan-
do ya no había que comer, los niños
comían tierra”, narró una víctima a los
miembros de la CVR.
Años después, en el 2006, Ma-
ranke no dudó en postular a la escue-
la de educación bilingüe que abría la
Universidad Sedes Sapientiae en Ata-
laya, Ucayali. Maranke es optimista.
El pueblo
asháninka no
tenía un vocablo
que definiera
tanto horror, tuvo
que inventarlo.
“¡Kakitaki
kityonkariki!”
(vienen los rojos,
una traducción
literal a como
llamaban los
colonos a los
terroristas).
OPTIMISMO. Es necesario enseñar a las personas a que sean más personas”, dice Maranke.
FOTO: LESLIE VILLAPOLO
PREMIO SALWAN 82 83
Sus ojos brillan y sus manos pierden
el control cuando habla del futuro:
“Enseñar la realidad, explicar lo que
pasó, la violencia terrorista, decir que
no solo fueron ellos, también los mi-
litares cometieron abusos. Enseñar
para recordar, aunque algún día tam-
bién me gustaría tener mi chacra, mi
mamá me ha dicho que donde está mi
ombligo, allí será mi chacrita”.
–¿Y dónde es eso?
–En la quebrada donde nací.
TSINKE, ASTUTO COMO UN PEZ
Quiere que lo llamemos Tsinke,
como el pez venenoso que recorre
las aguas del río Ene. Él, que quiso
estudiar algún idioma extranjero
para escapar del dolor, de los recuer-
dos, para conocer otras realidades;
ahora es uno de los más entusiastas
egresados de la sede de educación
bilingüe. Es machiguenga. “Yo que-
ría irme lejos, pero luego entendí
que para entender lo que pasa afue-
ra, primero tengo que entender lo
de adentro”. Tsinke habla despacio,
con el sosiego que caracteriza a los
de su pueblo.
Las cicatrices que lleva en la es-
palda y cabeza le recuerdan ese día
de agosto de 1993, cuando un grupo
de senderistas atacó la comunidad
de Tahuantinsuyo, en el valle de Tsi-
riari. Asesinaron a sus padres y lo hi-
rieron de dos cortes a él. “Yo he visto
cómo mataron a mis papás”. No hubo
tiempo para el dolor ni espacio para
el duelo. Fue trasladado a Lima y es-
tuvo casi medio año internado en el
Hospital del Niño. De las 70 familias
COMENTARIO
DEL JURADO
R
esistencias contra el miedo
aborda la dramática historia
detres jóvenes selváticos. Dos
asháninkas yunmachiguenga, para
más señas, quesobrevivierona las
incursiones sanguinarias ybruta-
les deSenderoLuminosoensus
respectivas comunidades, durante
los desquiciados tiempos enquela
sinrazóndela amenaza terrorista se
hizoomnipresente.
La nota de Nelly Luna nos
lleva de la mano, con delicadeza y
dejando de lado el morbo, a evocar
los recuerdos de estos nativos que
lo perdieron todo en los ochentas,
pero que, a pesar de ello, supieron
salir adelante y aprendieron a mirar
el futuro. Su lectura, de otra parte,
nos enrostra en la cara una realidad
que a veces no queremos ver. El
ombliguismo del limeño. El centra-
lismo que enceguece. La exclusión
encubierta y disfrazada de ignoran-
cia. “El Perú tiene una Historia oficial,
pero esa no es justa. No habla de la
historia de los pueblos indígenas
amazónicos, no nos incluye. En los
libros de Historia nadie habla de
nosotros (…) no todo es Lima”, anota
Chekopi, uno de los testimonios que
recoge la periodista de El Comercio.
El reportaje galardonado tiene
puesta su mirada en aquello y nos
remite asimismo a una época que,
vista en retrospectiva, nos deja la
angustiosa sensación de estar ante
un censo de sobrevivientes.
PedroSalinas
“El Perú tiene una historia ofi-
cial, pero esa no es justa. No habla
de la historia de los pueblos indíge-
nas amazónicos, no nos incluye. En
los libros de historia nadie habla de
nosotros, cómo esperan que los es-
colares entiendan la Amazonía si no
hablan de nosotros, cómo quieren
que entiendan que hay personas di-
ferentes, que pensamos diferente si
no hablan nada de nosotros”.
–¿Qué planteas para cambiar esa
historia?
–Se debería traducir el informe
de la CVR sobre los pueblos indíge-
nas e incorporarlo a los textos.
Es doloroso, pero hay que hacer-
lo, no todo es Lima...
–¿Y no has pensado en venir
a la capital a enseñar en algún
momento?
–No me gusta Lima, huele feo.
que vivían en su comunidad solo
quedaron 10. Todos los demás fueron
asesinados. Tsinke tiene una hipóte-
sis sobre el ensañamiento de aquella
noche: “Dicen que al jefe de la comu-
nidad lo habían obligado a entregar a
tres niños, pero no lo hizo”.
CHEKOPI, VELOZ COMO FLECHA
Un día Chekopi le preguntó a su papá:
¿Por qué paseamos tanto?
El padre, aturdido por la inocen-
cia de su pequeño, lo miró y sonrió.
Le dijo que no se preocupara, que se
movían de un lugar a otro para que
no les hicieran daño. “Entendí enton-
ces que debíamos movernos rápido y
sin hacer ruido”. A los 10 años Chekopi
ya sabía utilizar una escopeta y elabo-
rar sus propias flechas. Ahora tiene 27
años, es asháninka del Gran Pajonal
(Ucayali) y también será docente.
A los 10 años
Chekopi ya
sabía utilizar
una escopeta
y elaborar sus
propias flechas.
Ahora tiene
27 años y será
docente.
A finales de la
década de los 80
Sendero Luminoso
controlaba gran
parte de la selva
central. Miles
de asháninkas
abandonaron sus
comunidades para
escapar del cerco
de los sediciosos.
Dicen que
al jefe de la
comunidad lo
habían obligado
a entregar a tres
niños, pero no lo
hizo.
TSINKE
POBLADOR MACHIGUENGA
SOBRE EL AUTOR
NELLY LUNA AMANCIO
Periodista. Ha recibidovarios premios
nacionales einternacionales, como
el dela SociedadInteramericana
dePrensa yel del Concurso
IberoamericanodePeriodismodeJack
F. Ealyyel Institutodelas Américas.
EL COMERCIO
El Decano de la prensa
nacional, fundado en 1839.
Actualmente es dirigido por
Francisco Miró Quesada R.
PREMIO SALWAN 84 85
Indígenas de la provincia de Tahuamanu ratifican que la obra acentuaría la
tala ilegal de madera, las invasiones y el narcotráfico. Congresista Tubino
asegura que vía no impactaría en áreas naturales protegidas y que gente de
Purús vive encarcelada.
ALZANLAVOZ. Lo más justo para los pobladores es hacer una consulta previa antes de que el proyecto se ejecute.
Nativos yines en
Madre de Dios
rechazan vía
que los uniría
con Purús
TEXTO Y FOTOS
RALPH ZAPATA
B
élgica también es el Perú. Es lo primero que aclara Ilson López Añez,presi-
dente de la comunidad nativa de Bélgica, a una hora de Iñapari, en Madre
de Dios. Allí viven 110 pobladores de la etnia Yine, quienes han rechazado
el proyecto de ley 1035, que declara de necesidad pública la interconexión
terrestre entre Purús (Ucayali) y Tahuamanu (Madre de Dios).
“Dicen que ese proyecto traerá desarrollo, pero nosotros vivimos aquí tranqui-
los, nadie nos molesta. Estamos al lado del río, cultivando la chacra; este es nuestro
territorio, donde vivieron nuestros antepasados. Una vía traerá gente foránea, que
arrasará nuestra madera, nuestra shiringa [caucho]. ¿Acaso quieren desplazarnos
como ganado?”, comentó.
En Madre de Dios no son los únicos que se oponen a este proyecto. Los tres
alcaldes distritales de la provincia de Tahuamanu (Iñapari, Iberia y Tahuamanu),re-
presentados por Celso Curi, de Iñapari, los respaldan.
“En vez de gastar tanta plata –US$277 millones– en una carretera o ferroca-
rril deberían invertir en los colegios y
en equipar nuestros centros de salud.
Hay que resguardar nuestra biodiversi-
dad y el patrimonio cultural y mejorar
nuestra frontera. Estamos a años luz de
nuestro vecino Brasil”, comentó Curi.
PROYECTOCONTROVERTIDO
El congresista Carlos Tubino, principal
impulsor del proyecto, argumentó que
la mayoría de gente de la provincia de
Purús vive aislada, casi encarcelada.
Que urge conectarlos con Iñapari y con
la Interoceánica. Rechaza que la vía,
sea carretera o ferrocarril, atraviese las
áreas naturales protegidas de la zona.
“Primero, se trata de un proyecto
declarativo, no es que mañana se vaya
a construir la vía. Si es un ferrocarril,
mejor, porque no habría impacto en la
En vez de
gastar tanta plata
–US$277 millones–
en una carretera
o ferrocarril
deberían invertir
en los colegios
y en equipar
nuestros centros
de salud.
CELSOCURI
REPRESENTANTE INDÍGENA
naturaleza. Quienes se oponen son las
ONG que negocian con el Parque Na-
cional Alto Purús y tienen amistad con
el Ministerio del Ambiente. La conexión
aérea no funciona ni lo hará jamás. El
costo de vida en Purús es altísimo, y
por eso la gente reclama una vía terres-
tre”, reiteró.
No opina lo mismo Arsenio Calle,
jefe del Parque Nacional Alto Purús,
quien señala que no todos quieren la
conexión terrestre. Según el Ministerio
de Salud, más del 70% de la población
de Purús es indígena y el resto son co-
lonos que viven en Puerto Esperanza,
la capital. “Es gente de Pucallpa, comer-
ciantes y extractores de madera. Una
vía sí afectaría las áreas protegidas y a
los indígenas en aislamiento volunta-
rio, que son nómadas”, explicó.
PREMIO SALWAN 86 87
A10. ELCOMERCIO
REGIONES
LUNES3DESETIEMBREDEL2012
-PREMIO- Laceremoniade premiaciónse realizóenLima, el sábado1 de setiembre.
TACNA HUANCAYO PIURA ICA CAJAMARCA MOQUEGUA CUSCO LIMA AREQUIPA
15º 17º 8º 20º -5º 20º 23º 10º 4º 21º 10º 27º 18º 27º -1º 19º 10º 21º BAJO MODERADO MODERADO MODERADO MODERADO MODERADO MODERADO MODERADO BAJO
PRONÓSTICO DEL TIEMPO (PARA MAÑANA) E ÍNDICE DE RADIACIÓN SOLAR (PARA HOY)
FUENTE: SENAMHI
El rebrotederabiasilvestreenla regiónAmazonasdejóunmenor deedadmuertoydospersonas gravementeenfermasenel dis- tritodeSantaMaríadeNieva, enla provinciadeCondorcanqui. Aun- quenosehandadoaconocerlas identidadesdelosafectados, se sabequepertenecenalascomu- nidadesnativasdePunkushapy AltoKuip. Segúninformaronre- presentantesdelareddesaludde Condorcanqui, enamboslugares sehanreportadocasosde rabia pormordedurademurciélagoen variasoportunidades. Losdos enfermoshansidotrasladadosal hospital deBagua.
AMAZONAS Unmuertoydosenfermos gravespor rebrotederabia
LIMA PeriodistadeEl Comercio ganóconcursoamazónico
RalphZapataRuiz, correspon- sal enel Cuscodeestacasaedi- tora, ganóel primerpremio del SegundoConcursode PeriodismoAmazónico FernandoSánchezVela. “Cuandoel orolegalizalo ilegal”esel reportajeque sehizoacreedoral pre- mio, yenél semuestra el circuitodemi- neríailegal que sedesarrolla enlazonade- nominadaLa
CAJAMARCA Yanacochaanunciaque reducirápersonal
LaempresamineraYanacocha anunció, medianteuncomunica- do, quereducirápersonal acausa deladisminuciónensuproduc- ción. Laempresaniegaqueesta decisióntengaqueverconlasus- pensióndel proyectoConga. “La disminucióndetrabajadores estárelacionadadirectamente conladisminuciónenlaproduc- ción(porque)reduceel volumen detrabajoyobligaacontarcon menosempleados”, dijoCarlos Davey, vicepresidentedeRecur- sosHumanosdeYanacocha.
CIFRAS
2.115
víctimasdelaviolenciapolítica hansidorecuperadasporel Ins- titutodeMedicinaLegal del 2003 alafecha. Losrestosdel 50%de ellasseentregaronasusdeudos.
22
comunidadesdeSanMartínpo- drántenerluzeléctricalospróxi- mosmeses, graciasaunconvenio firmadoentrelasautoridadeslo- calesyel presidentedel gobierno regional, CésarVillanueva. LosenfermosllegaronaBagua.
ARCHIVO
Indígenas de provincia de Tahuamanu ratifican que obra acentuaría la tala ilegal de madera, las invasiones y el narcotráfico.
Congresista Tubino asegura que vía no impactaría en áreas naturales protegidas y que gente de Purús vive encarcelada.
Nativos yines en Madre de Dios
rechazan vía que los uniría con Purús
REPORTAJE
B
élgicatambiénes el Perú. Eslopri- meroqueaclara IlsonLópezAñez, presidentedela comunidadnativadeBélgica,a unahoradeIñapari,enMadre deDios.Allíviven110poblado- resdelaetniaYine,quieneshan rechazadoelproyectodeley 1035,quedeclaradenecesidad públicalainterconexiónterres- treentrePurús(Ucayali)yTa- huamanu(MadredeDios). “Dicenqueeseproyectotrae- rádesarrollo,peronosotrosvivi- mosaquí tranquilos, nadienos molesta. Estamos al lado del río,cultivandolachacra;estees nuestroterritorio, dondevivie- ronnuestrosantepasados. Una vía traerá gente foránea, que arrasaránuestramadera,nues- tra shiringa [caucho]. ¿Acaso quierendesplazarnoscomoga- nado?”, comentó. EnMadredeDios nosonlos únicosqueseoponenaestepro- yecto. Los tres alcaldes distri- tales delaprovinciadeTahua- manu(Iñapari, IberiayTahua- manu),representadosporCelso Curi, deIñapari, losrespaldan. “Envezdegastartantaplata –US$277millones–enunaca- rreteraoferrocarrildeberíanin- vertirenloscolegiosyenequipar nuestros centros desalud. Hay que resguardar nuestrabiodi- versidadyelpatrimoniocultural ymejorarnuestrafrontera.Esta- mosaañosluzdenuestrovecino Brasil”, comentóCuri.
Proyectocontrovertido El congresistaCarlos Tubino, principalimpulsordelproyecto, argumentóquelamayoríade gentedelaprovinciadePurús viveaislada, casi encarcelada. QueurgeconectarlosconIña- pari yconlaInteroceánica. Re- chazaquelavía, seacarreterao ferrocarril, atravieselasáreas naturalesprotegidasdelazona. “Primero, setratadeunpro- yectodeclarativo,noesquema- ñanasevayaaconstruirlavía.Si esunferrocarril, mejor, porque nohabríaimpactoenlanatura- leza. Quienesseoponensonlas ONG que negocian con el Par- que Nacional Alto Purús y tie- nenamistadconel Ministerio delAmbiente.Laconexiónaérea nofuncionani loharájamás. El
RALPH ZAPATA
ALZARÁNLA VOZ. EstemarteshabráunforoenPuertoMaldonadoenel quesedebatiránlosimpactosdelafuturavía.
FOTOS: RALPHZAPATA costodevidaenPurúsesaltísi- mo, ypor esolagentereclama unavíaterrestre”, reiteró. NoopinalomismoArsenio Calle, jefedel ParqueNacional AltoPurús, quienseñalaqueno todosquierenlaconexiónterres- tre.SegúnelMinisteriodeSalud, másdel 70%delapoblaciónde Purúsesindígenayel restoson colonosquevivenenPuertoEs- peranza, lacapital. “Esgentede Pucallpa,comerciantesyextrac- toresdemadera.Unavíasíafec- taríalasáreasprotegidasyalos indígenasenaislamientovolun- tario,quesonnómadas”,explicó. Nativos yines comoCacilda Cuchitinelli, de 70 años, tam- bién rechazaron la iniciativa legislativa. “Nadiehavenidoa consultarnos, comosi noexis- tiéramos. Soyunadelasfunda- dorasdeestacomunidadysiem- prehemos vividoconnuestras costumbresyrecursos.Estamos repoblandotaricayas, tenemos uncementerioderestosfósiles,y acincohorasdeaquíestánnues- tros hermanos enaislamiento voluntario”, dijo.
ElpresidentedelaFederación NativadeMadredeDios(Fena- mad), JaimeCorizepa, además advirtió que una vía causaría invasiones, talailegal ynarco- tráfico. “El interés defondoes económico.Haymuchapresión delosmadererosquepretenden acabarconlacaobayelcedrode PurúsyBélgica. Nosotrostene- moslaexperienciadelaIntero- ceánica,quehatraídodeforesta- cióneinvasionesporlaminería ilegal”, narró.
SÍ, SONPERUANOS Enloquesí concuerdanTubi- no, Calleyotros especialistas esqueurgefortalecerlapresen- ciadel EstadoenPurús eIña- pari. Bélgica, por ejemplo, con 53.743hectáreasdebosque, es unacomunidadolvidada, más cercanaaBrasil queanuestra propiapatria. Una alternativa que ya se pusoenmarcha–explicóel ge- rentedeRecursosNaturalesdel GobiernoRegionaldeMadrede Dios, César Huisa– es la venta
PROYECTOS. LacomunidaddeBélgicadiseñauncircuitoqueabar- cael bosque, el cementeriode fósilesylaproduccióndelashiringa.
BRASIL
PER PEEERÚ E ÚÚ
UCAY CA CAYALI ALI
MADRE E
DE DIOS
Puerto Esperanza
Iñapari
Reserva Territorial Mashco Piro
Parque Nacional Alto Purús
Reserva Comunal Purús
Reserva de los indígenas no contactados
Reservas territoriales Carretera prevista Interoceánica
LEYENDA
Zona detallada
FUENTE: SOCIEDAD PERUANA DE DERECHOAMBIENTAL EL COMERCIO
RUTAPROPUESTA
debonosdecarbono. Lacomu- nidaddeBélgicayaseembarcó eneseproyectoapoyadoporAi- der. Perounavíaqueatraviese subosquecausaríaunimpacto negativoenlosposiblescompra- dores.Lomásjusto,aceptótam- biénTubino,eshacerunaconsul-
tapreviaantesdequeelproyecto seejecute.Peroelcongresistafu- jimoristaaclaróquelaconsulta noesvinculanteyque, al final, eselEstadoquiendecide.Esolo sabenIlsonysugente, quienes reclamandecidirsufuturoyque nadieselosimponga.
TRABASDELEY LaLey26834señalaqueenlas áreascomoel ParqueNacio- nal AltoPurúsnosedeberealizar modificacionesotransformacio- nesdel ambientenatural.
COMUNIDADESENPELIGRO El MinisteriodeCulturaasegu- raquesepodríanafectarlosde- rechosdelospueblosindígenas Sharanahua, Culina, Cashinahua, Matasanahuayel puebloYine.
MÁSDATOS
OTRA SOLUCIÓN Arsenio Calle, jefe del Parque Alto Purús, señala que se debe fortalecer la conexión aérea yfluvial conBrasil.
Pampa, enlaregióndeMadrede Dios, dondeel Estadoyel princi- piodeautoridadestánausentes desdehacemuchotiempo.
COMENTARIO
DEL JURADO
E
ste texto presenta en un
caso concreto de una
región de la selva peruana,
los desafíos y retos del desarro-
llo y la conservación del medio
ambiente en un país pobre.
¿En nombre del progreso y del
supuesto bien común se puede
obviar los reclamos y derechos
sobre un territorio de una comu-
nidad nativa? Esa es la disyuntiva
que presenta el reportaje bajo el
antagónico disfraz de una pro-
puesta formal desde el congreso
y la voz aislada de los protago-
nistas reales de la historia: la
comunidad nativa de Bélgica.
Es decir, el mundo legal ver-
sus el mundo real. En el centro de
la controversia, el mundo político
que actúa como impulsor del
desarrollo pero no siempre bien
conectado con la realidad de
los ciudadanos a los que dice
defender.
Otro de los aspectos más
llamativos de esta nota fue, ade-
más, otorgar una voz y un rostro
visible a nativos que son ajenos
para los lectores consuetudina-
rios de la prensa. Acercar esa
realidad de una región peruana y
marginal de Madre de Dios, una
zona de frontera a veces incluso
con más vínculos comerciales y
culturales con el gigante Brasil,
dice mucho del compromiso con
la verdad y de la responsabilidad
informativa de la prensa.
LuisJaimeCisnerosHamann
Nativos yines como Cacilda Cu-
chitinelli, de 70 años, también recha-
zaron la iniciativa legislativa. “Nadie
ha venido a consultarnos, como si no
existiéramos. Soy una de las funda-
doras de esta comunidad y siempre
hemos vivido con nuestras costum-
bres y recursos. Estamos repoblando
taricayas, tenemos un cementerio de
restos fósiles, y a cinco horas de aquí
están nuestros hermanos en aisla-
miento voluntario”, dijo.
El presidente de la Federación Nati-
va de Madre de Dios (Fenamad), Jaime
Corizepa, además advirtió que una vía
causaría invasiones, tala ilegal y narco-
tráfico. “El interés de fondo es económi-
co. Hay mucha presión de los madere-
ros que pretenden acabar con la caoba
y el cedro de Purús y Bélgica. Nosotros
tenemos la experiencia de la Interoceá-
nica, que ha traído deforestación e inva-
siones por la minería ilegal”, narró.
SÍ, SONPERUANOS
En lo que sí concuerdan Tubino, Calle
y otros especialistas es que urge forta-
lecer la presencia del Estado en Purús
e Iñapari. Bélgica, por ejemplo, con
53.743 hectáreas de bosque, es una
comunidad olvidada, más cercana a
Brasil que a nuestra propia patria. Una
alternativa que ya se puso en marcha –
explicó el gerente de Recursos Natura-
les del Gobierno Regional de Madre de
Dios, César Huisa– es la venta de bonos
de carbono. La comunidad de Bélgica
ya se embarcó en ese proyecto apoya-
do por Aider.
Pero una vía que atraviese su bos-
que causaría un impacto negativo en
los posibles compradores. Lo más jus-
to, aceptó también Tubino, es hacer
una consulta previa antes de que el
proyecto se ejecute. Pero el congresis-
ta fujimorista aclaró que la consulta no
es vinculante y que, al final, es el Estado
quien decide. Eso lo saben Ilson y su
gente, quienes reclaman decidir su fu-
turo y que nadie se los imponga.
TRABAS DE LEY
La Ley 26834 señala que en las áreas como
el Parque Nacional Alto Purús no se debe
realizar modificaciones o transformaciones
del ambiente natural.
COMUNIDADES ENPELIGRO
El Ministerio de Cultura asegura que se
podrían afectar los derechos de los pueblos
indígenas Sharanahua, Culina, Cashinahua,
Matasanahua y el pueblo Yine.
Ruta
propuesta
EL COMERCIO
El Decano de la prensa
nacional, fundado en 1839.
Actualmente es dirigido por
Francisco Miró Quesada R.
Urge fortalecer
la presencia del
Estado en Purús
e Iñapari. Bélgica,
por ejemplo, con
53.743 hectáreas
de bosque, es
una comunidad
olvidada, más
cercana a Brasil
que a nuestra
propia patria.
Nadie
ha venido a
consultarnos,
como si no
existiéramos.
Soy una de las
fundadoras de
esta comunidad
y siempre
hemos vivido
con nuestras
costumbres y
recursos.
CACILDACUCHITINELLI
NATIVA YINE
PROYECTOS. La comunidad de Bélgica diseña un circuito que abarca el bosque,
el cementerio de fósiles y la producción de la shiringa
SOBRE EL AUTOR
RALPHZAPATA
Periodista del diarioEl Comercio
desde2008. Ha trabajadoen
Lima, Piura yCusco, abordando
temas referentes a contaminación
ambiental, comunidades nativas y
narcoterrorismo.
PREMIO SALWAN 88 89
86/89
PABLOAMARINGO. AYA-MAYUYWAYRA, 2005.
PREMIACIÓN
PREMIO SALWAN 90 91
2012 2011
Miembros del jurado y ganadores del Premio Salwan 2011. De izquierda a derecha: Igidio Naveda, Fermín Tiwi, Ramiro Escobar, Richard C. Smith,
Gerardo Saravia, Karen Espejo.
De izquierda a derecha: Igidio Naveda, Fermín Tiwi, Patricia Del Río,
Richard C. Smith. Santiago Alfaro presenta mención honrosa a Francisco
Bardales (La Mula).
Frank Boeren, director de Oxfamen el Perú.
De izquierda a derecha: Santiago Alfaro, Richard C. Smith, Pedro Salinas, Fermín Tiwi e Isabel Álvarez. Isabel Álvarez hizo una presentación
sobre la biodiversidad y la alimentación en la Amazonía peruana.
Eugenio Maestri, representante de El Comercio,
recibe de Richard C. Smith los premios de Nelly Luna
Amancio y Ralph Zapata.
Miembros del jurado y ganadores del Premio Salwan 2012. De izquierda a derecha:
Santiago Alfaro, Fermín Tiwi, Gerardo Saravia y Richard C. Smith.
Richard C. Smith durante su exposición sobre los Pueblos
indígenas en el Perú.
PREMIO SALWAN 92 93
EXPOSICIONES
HARRYCHÁVEZ. RECUERDODE IQUITOS, 2009.
PREMIO SALWAN 94 95
MARÍA EUGENIA YLLIA
Curadora
La Amazonía peruana no sólo es el territorio más vasto del Perú,
es también el más diverso tanto en especies naturales como en lenguas y cultu-
ras. Allí conviven alrededor de medio centenar de grupos étnicos, cada uno con
una peculiar y singularísima forma de ver, amar y estar en el mundo.
No sólo la lucha política por la dignidad, la ciudadanía y el territorio ha unido a
estos pueblos. También lo ha hecho el arte y por eso mismo puede contribuir
a que el resto de peruanos entendamos y sintamos su alma y razón de ser. Sin
embargo, durante mucho tiempo una visión ortodoxa de lo “artístico” despre-
ció y relegó las creaciones plásticas de la Amazonía. Sólo se les daba un espacio
en los museos antropológicos o se las adquiría como souvenirs turísticos.
En los últimos años algo de esto ha cambiado. Gracias a la obra pionera de Pablo
Amaringo, quien comenzó a rescatar las cosmovisiones amazónicas, decenas
de artistas nativos han adquirido prestigio, incluso en el circuito de las galerías.
Ese es el caso de Brus Rubio, Rember Yahuarcani, Bahuan Jisbë o Shöyen Sheca.
Lo mismo sucede con el arte de mestizos urbanos. El reconocimiento a la obra
de un artista como Christian Bendayán nos ha hecho revalorar las creaciones
de un pionero de la pintura amazónica como César Calvo de Araujo pero tam-
bién a mirar con otros ojos el arte callejero y espontáneo de Lu.cu.ma o Lewis
Sakiray.
Esta breve exposición reproduce las obras de algunos de estos artistas y quiere
invitar al espectador a reflexionar sobre la realidad amazónica a partir de sus
visiones. Muchas veces los prejuicios empañan la mirada, encogen el corazón,
alimentan la indiferencia. Aquí lo que se pretende es lo contrario: provocar la
solidaridad, liberarnos de los clichés, hacernos ver con nuevos ojos aquello que
creíamos conocer para, de esta manera, poder lograr la anhelada transparencia
del ver y el sentir.
El conocimiento de la diversidad y del comportamiento
de las especies vegetales y animales, así como el manejo equilibrado del me-
dio ambiente, constituye uno de los mayores aportes del hombre amazónico
al mundo. Estos saberes se reflejan en el aprovechamiento de los recursos ali-
menticios y en la domesticación de la naturaleza que, a lo largo de siglos, han
conformado su dieta tradicional.
Muchos de los alimentos y formas de preparación culinaria han sido descritos
tempranamente por misioneros y etnógrafos en el pasado; sin embargo, no po-
demos dejar de señalar la importancia de elementos foráneos que recrean e
innovan la gastronomía regional.
El origen de los alimentos es detallado en los mitos amazónicos. Ellos explican
el lugar donde habita el héroe creador, en que los frutos crecen espontánea-
mente en medio de jardines y se siembra y cosecha sin esfuerzo. Otros mitos
describen el origen de los productos básicos como el agua, la masa de yuca,
el pescado o la sal; así como de algunas plantas importantes de propiedades
curativas como la ayahuasca.
En las sociedades amazónicas la actividad alimenticia es una de las principales
formas de identidad y continuidad cultural. El intercambio de comida sustenta
las redes de interacción al interior de la comunidad y define los roles de género.
En esta exposición se pone de relieve esta temática incorporada en la pintura
amazónica a través de bodegones, paisajes, fiestas tradicionales, escenas urba-
nas u otros repertorios en los que desborda la exuberancia de las formas y colo-
res de sus frutos, así como la multiplicidad de especies terrestres y marinas que
conforman su gastronomía, lo que podemos apreciar en las obras de César Calvo
de Araujo, Víctor Morey, Nancy Dantas, Enrique Casanto, Alberto Ayarza, Christian
Bendayán, Eduardo Meza Saravia, Gino Ceccarelli, Elena Valera, Yolanda Panduro,
Emilio López, Lastenia Canayo, Víctor Churay, Roldán Pinedo y Brus Rubio.
La visión transparente (2011) Saberes y sabores (2012)
En el marco de las ceremonias de premiación del 2011 y el 2012 fueron
inauguradas dos exposiciones de arte amazónico en espacios públicos de Lima.
Con ellas se buscó promover que los ciudadanos conozcan la Amazonía y a los
pueblos indígenas a través del arte.
ALFREDO VILLAR
Curador
DAYSI RAMÍREZ. KALIENTE Y
EXPLOSIÓN, 2010.
YOLANDAPANDURO. MUJER
ESPÍRITUDEL AJOSACHA, 2005.
EMILIOLÓPEZ. PIJUAYOS ROJOS,
2010.
CHRISTIANBENDAYÁN. ORILLA,
2007.
LUIS SAKIRAY. SUENA EL
MANGUARÉ, 2010.
AMAZONÍA
EXPOSICIÓN
GINOCECCARELLI. CAIMITOS,
2008.