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Anexo 1.

2

Sesión 2
Distinciones entre conflicto, agresión y violencias
sociales.

Violencia y violencias sociales
1


En nuestro país y en la región Latinoamericana y Caribeña un conflicto de alta
relevancia son las situaciones de violencias. Ellas han sido mecanismo de relación
entre individuos en distintas sociedades y épocas
2
. Por ancestral que sea esta
práctica, no implica que debamos dejar de lado su análisis, prevención y
destitución de estilos relacionales; aunque para algunos su antigüedad
sería lo que explica que siga sucediendo y para otros la naturalización de
estas prácticas bajo la noción de que “siempre ha sido así”. Si se aceptara ese
tipo de reflexión, lo que sigue inmediatamente es aceptar que se trata de situaciones
imposibles de cambiar o incidir en ellas, pues se vuelven inmodificables.

Por ello, se invita primero a analizar las formas de manifestación que hoy adquieren
las violencias en la cultura escolar, ubicarlas en los contextos en que se dan, distinguir
los actores que participan de ellas, los diversos factores que la genera, los mitos y
socio relatos que la mantienen y desde ahí, buscar estrategias que permitan construir
nuevos modos de relación social en que no se recurra a las violencias como
instrumento para resolver tensiones.

La violencia remite a una relación social, en que individuos, grupos o instituciones
– por separado o simultáneamente - actúan contra seres humanos, otros seres vivos,
instituciones sociales y/o contra la naturaleza impidiendo su despliegue en
plenitud
3
. En términos específicos, violencias refieren a prácticas e ideas que reduce
a los seres humanos y a la naturaleza a la condición de objeto, le inhiben, castran, le
vuelve dependientes, sin autonomía. Es más, puede llegar en el extremo de dicha
violencia, a generar la convicción de incapacidad de ser autónomo-autónoma y a que
en esa situación estos sujetos sientan culpa por ello.

La violencia en las relaciones humanas tiene diversas manifestaciones, un
elemento común a todas ellas es la relación de dominio y sumisión entre las
partes involucradas. La violencia se da en una relación de exceso en que los
límites son transgredidos lo que configura una relación del tipo abusivo
4
.
Un aspecto central en la reflexión y análisis del problema en su contexto es

1
Basado en el texto Violencias en jóvenes como violencias sociales, de Klaudio Duarte. 2005.
2
Salazar, Gabriel. 1985.
3
Gallardo, Helio. 2005.
4
Aaron, Ana María y Milicic, Neva. 1999.


plantear una distinción conceptual entre algunos elementos que suelen confundirse y
que son relevantes en el proceso que promueve esta Caja de Herramientas
pedagógicas: conflicto, agresividad, agresión y violencias propiamente tal.

La noción de conflicto refiere a un desacuerdo u oposición entre dos o más
personas o grupos que se perciben en posiciones antagónicas o incompatibles. Los
conflictos en sí mismos no son ni buenos ni malos. Son inherentes a la convivencia
social dada la natural diferencia entre las personas. Si cada sujeto es único e
irrepetible, es de esperar que en la interacción social de sujetos diferentes surjan
posiciones diferentes, y que alguna vez, la posición de uno sea percibida como
amenaza para el logro de los objetivos de otro.

Los conflictos han sido connotados negativamente; sin embargo, la teoría de
conflicto hoy aporta elementos de valor al proceso de análisis y resolución de
conflictos para el desarrollo y fortalecimiento de las capacidades humanas como de las
instituciones. El conflicto da cuenta de situaciones que hay que modificar, rectificar,
fortalecer o cuidar.

La agresividad es una energía interna que forma parte de la conducta humana,
considerada positiva y necesaria para el desarrollo de las y los sujetos y que está
influida por los procesos de socialización en cada sociedad y cultura
5
. También es
concebida como una fuerza que se moviliza frente a determinadas insatisfacciones,
frustraciones o un querer conquistar algo, permitiendo al ser humano sobrevivir y
defenderse
6
.

La agresión es un acto hostil, mal intencionado, dirigido a producir daño físico,
psíquico o material a otro. Es un desplazamiento inadecuado de la agresividad. Implica la
transgresión de derecho o un límite por la falta de control, abuso de poder o de la
fuerza.

Estos tres conceptos permiten acercarse al análisis de situaciones de violencias
asumiéndolas como una producción socio histórica, en que los contextos específicos
definen en buena medida el carácter y condición de dichas violencias, así como las
características de los actores que en ellas participan. La violencia siempre apunta a
ejercicio de abuso de poder que involucra el empleo de la fuerza, la coerción y
amenaza. Es una situación que se vive en un contexto de desigualdad y desequilibrio
del poder
7
.

Las violencias son de distinto tipo y alcance. Dependerá, del lugar desde donde se
piensen, los contextos específicos y globales, y los actores que se vinculan en ese
análisis, las violencias que podamos distinguir. Por ejemplo, entre otras se puede

5
Ceballos, Rita. 2004.
6
Aarón, Ana María y Walker Cristián. 2003
7
Aarón, Ana María y Milicic Neva. 1999.


hablar de: violencias político - militares, como mecanismo de resolución de disputas
en algunos países; violencias sociales, como expresión de la exclusión de grandes
sectores de la población empobrecida de los servicios básicos para vivir y de
educación, salud, vivienda y trabajo dignos. Otra manifestación de violencias sociales
son los desplazamientos y migraciones forzadas que grupos poblacionales deben
sufrir; violencias de género, contra mujeres y poblaciones lesbianas, gay,
transexuales, travestis y bisexuales, por medio de discriminación, abusos sexuales y
femicidio; violencias generacionales, contra niños y niñas que viven en las calles;
violencias delictuales, cometidas por individuos y grupos para asaltar, robar, matar;
violencias simbólicas, aquellas que se expresan en muchos medios de comunicación
y en publicidad, que cosifica a sujetos, volviendo objetos de consumo y ganancia sus
problemas cotidianos o propuestas de alternativa
8
.

Es decir, estas violencias existen y forman parte de la cotidianidad, se manifiestan
en las comunidades, en los países y en la región y es preciso analizarlas. Para ello
hemos de distinguir los planos de análisis, o el eje desde el cual situarse para realizar
dicha lectura de lo social.

Interesa abordar en este texto las violencias ejercidas hacia niñas, niños y jóvenes,
entre ellos y también por ellos, en especial en sectores empobrecidos y capas medias.
Las razones que motivan este abordaje son variadas, pero hay tres que ayudan a
ubicar a quienes trabajan con esta Caja de Herramientas y se relacionan con los
modos con que se han construido las imágenes sociales sobre estas violencias y cómo
ellas terminan incidiendo de manera significativa en los tipos de relaciones que se
establecen con estos sujetos y sus agrupaciones, en los distintos espacios sociales:
familia, barrio, iglesia, sistema educativo, espacio laboral, medios de comunicación,
gobierno local: 1] Violencia infantil y juvenil: existe una marcada tendencia en el
imaginario social que culpa a niñas, niños y jóvenes como agentes y causantes de
violencias sociales en nuestras sociedades, desde una mirada estigmatizadora
respecto de ellas y ellos como sujetos intrínsecamente violentos, en tanto estarían en
un período de su vida marcados por la inestabilidad, confusión y desorientación, lo que
les lleva a actuar de esa manera
9
; 2] Criminalización de lo infantil y juvenil:
existen procesos de violencia social en nuestro país, entre los que, desde la óptica de
los medios de comunicación, se tiende a destacar la masividad en la delincuencia de
niños y jóvenes
10
. 3] Internalización en niños, niñas y jóvenes: existen procesos
crecientes o tendencias dentro de las poblaciones jóvenes y niñez para asumir los
discursos dominantes presentes en nuestras sociedades, por lo que tienden a
comportarse según lo determinan dichos discursos, es decir “Si dicen que somos
violentos... ¡somos violentos!”.


8
Cada sujeto y cada grupo social vive posiblemente más de una de estas violencias simultáneamente, a partir de sus características y contextos, de su
posición social, etc. Por ello, en este análisis buscamos hacernos de una matriz que nos permita comprender esa complejidad de lo social.
9
Muñoz, Víctor. 2004.
10
Cooper, Doris. 2005.


Un último alcance. Hasta ahora se ha hablado de violencias usando la expresión
en plural, para dar cuenta de una idea básica: no existe la violencia, sino que
existen las violencias, como una diversidad de modos de expresión de esta
práctica en la interacción social que, al ser analizada como unívoca, lleva a
confusiones, errores y en muchos casos al despliegue de estrategias
inadecuadas para resolver este tipo de situaciones sociales. Lo planteado
hasta ahora, y que seguiremos mostrando, es que las manifestaciones de violencias
en nuestro país son diversas y con causas múltiples, así como también son variadas
sus consecuencias.

Al hablar de violencias, se abren una multiplicidad de miradas y concepciones. Algunos
de los enfoques más usados son:

1] Se nace violento o violenta. Existen quienes definen violencia como una
capacidad innata de los seres humanos. Se trata de un instinto de lucha heredado y
compartido con otras especies animales y permite la sobrevivencia. También se señala
que este instinto sería una pulsión o deseo de muerte que generaría la agresión y que
estaría en todos los seres humanos, lo cual lleva a la destrucción o a la
autodestrucción
11
. En este enfoque, esta fuerza de destrucción presente en los seres
humanos, no responde a factores del medio social en que estos individuos viven. Para
enfrentar este tipo de violencia sólo habría que reorientar-sublimar dichas fuerzas
instintivas para que no se desplieguen destructivamente, sino que lo hagan de manera
constructiva.

2] No se nace violento o violenta, se construye como tal. Los factores del medio
social en que vive un individuo o un grupo social son los que inciden en los tipos de
conductas que se desarrollan. Aquí se plantea que la violencia es una práctica
aprendida de diversos modelos existentes en las sociedades y que son transmitidos
por los diferentes mecanismos de socialización. También se señala que el descontento,
que surge de las frustraciones al no lograr alcanzar ciertos objetivos, es un disparador
de agresiones de diverso tipo que se transforman en violencias, es decir, “cada sistema
social propicia situaciones que exigen violencia o el que enseña a lograr el éxito a
través de la violencia”
12
. De esta forma, las violencias se incorporan como modo de
relación y comunicación.

3] Violencia en la historia, la importancia de la biografía. Para esta mirada, las
violencias tienen un carácter sociohistórico que marca la vida de cada individuo en
lo particular según el tipo de sociedad en que se desarrolla. En esa biografía la
naturaleza propia de cada ser humano está abierta a recibir –aceptar o rechazar- los
estímulos diversos que el medio social le entrega o impone
13
. En ese sentido la violencia
y agresión serían fuerzas y/o energías que el medio social potencia o inhibe. Esta

11
Ceballos, Rita. 2004.
12
Martín-Baró, Ignacio. 1983. Página 399.
13
Ceballos, Rita. 2004.


perspectiva plantea una integración de las dos anteriores atribuyendo importancia a
ambos aspectos: lo que el sujeto trae en su estructura psicológica y biológica y las
influencias que el medio social tiene en él.

A partir de estos enfoques, brevemente presentados, surgen interrogantes en
torno a los intereses socio políticos que están presentes en ellos. Por ejemplo, en la
perspectiva que naturaliza la violencia en los individuos, queda la sensación que
ella es imposible de cambiar pues está instalada en los genes de las personas. De esa
manera, se justifica que las sociedades desplieguen mecanismos de control y
represión para reorientar esas pulsiones instintivas, para adecuarlas (normalizarlas) a
lo socialmente esperado.

De igual manera, centrar todo el análisis en los contextos tiene ventajas, pero no han
de cerrar la posibilidad de que en ciertos casos los hechos de violencia puedan ser
explicados por situaciones específicas que determinados individuos viven a partir de
su propio desarrollo biográfico. En ese sentido, si bien no se comparte la explicación -
justificación que individualiza las causas de la violencia es necesario dejar abierta esa
línea de análisis para determinadas casos específicos.

Otro modo de abordar analíticamente la temática de las violencias es hacer la
distinción entre lo estructural, lo institucional y lo situacional. Un elemento a la
base de este enfoque es la caracterización del sistema social como un orden en que se
legitiman ciertas violencias. Desde ese parámetro se puede plantear la existencia de
violencias estructurales que impiden el pleno desarrollo de las y los sujetos.

Violencias institucionales refieren a los modos en que determinadas organizaciones
de la sociedad ejercen control sobre la población beneficiaria, afectando sus
posibilidades de despliegue y crecimiento. Estas violencias institucionales constituyen
modos de expresión de las violencias estructurales antes señaladas. Por ejemplo:
violencias en la escuela, en la familia, violencias racistas, violencias generacionales,
violencias de género, violencias heterosexistas, violencias políticas, violencias
clericales, violencias culturales, entre otras.

Violencias situacionales, refieren a los casos en que se materializan las violencias
estructurales e institucionales. Constituyen situaciones específicas que en la
cotidianidad pueden observarse: golpes, gritos, desprecios, garabatos, falta de apoyo,
delincuencia, muerte en guerras, violación y abuso sexual, agresión física en el colegio,
la discriminación contra quienes tienen opciones sexuales no heterosexuales, que
pertenecen a grupos étnicos, entre otras expresiones.

La distinción propuesta busca contribuir como una herramienta analítica, por ello no
se la puede asumir como una radiografía de lo social. Se trata de planos de análisis
que están interconectados y vinculados, siendo uno de los objetivos de éste elaborar
dichas vinculaciones y relaciones. De igual manera, esta herramienta posibilita




Anexo 1.2.
comprender las situaciones específicas de violencias en el contexto institucional y
estructural en que ellas se producen, y al mismo tiempo, debiera permitirnos la
lectura de esas condiciones estructurales de nuestra sociedad en sus manifestaciones
concretas y situacionales.

Otro aspecto en esta línea de reflexión, considerando que el lenguaje construye
realidad. Importa poner en discusión el uso de “lo juvenil o lo infantil” como adjetivo
calificativo, que en el discurso social, preferentemente adulto-céntrico, refiere a las
acciones o producciones realizadas por niñas, niños y jóvenes y a lo que la sociedad
en su conjunto también construye sobre ellas y ellos. Se ha de cautelar su uso, pues el
discurso adulto en sociedad como la nuestra, al calificar situaciones con el adjetivo de
“juvenil” genera la significación de algo que es propio de esos sujetos y les pertenece
de por sí. Así, cuando se habla de violencia juvenil, queda la significación de que se
trata de un hecho propio de estos sujetos y que se puede explicar porque son
jóvenes. Es decir, estas violencias les pertenecen, son parte de sus vidas y de sus
formas de ser. Del mismo modo, hablar de violencia infantil como una construcción
social en el imaginario que nos lleve a pensar que ella existe pues quienes las cometen
son niños y niñas por su condición de tal; es decir, sujetos que todavía no son,
inmaduros, sin voz
14
.

Interesa precisar la preocupación analítica por las violencias de niñas, niños y
jóvenes, es decir, de un cierto tipo de sujetos y grupos que la efectúan - y las
violencias en estos grupos etáreos– es decir, que asume determinadas características
distintivas de acuerdo al tipo de cultura específica de que se trate. No son dos violencias
distintas, sino distinciones analíticas para mejor precisión. En esta Caja de
Herramientas se aborda prioritariamente la noción de violencias de niñas,
niños y jóvenes, asumidas como expresiones de violencias sociales que se
producen y manifiestan en determinados contextos, no son exclusivas ni
excluyentes de niñas, niños y jóvenes, por lo cual la mirada ha de ampliarse a
considerar contextos, orígenes, modos de expresión, mecanismos que las
fundan, entre otros.

Violencias sociales remite a una noción de complejidad social y permite
vincular las manifestaciones concretas – no quedarse en ellas - con sus causas y
consecuencias, abordando las diversidades de ellas, sus dinamismos, sus variaciones
según contextos y tipos de población, y al mismo tiempo permite considerar su
carácter de producción en la historia, por lo tanto sus posibilidades de cambio y
transformación.

14
La palabra infancia viene del latín „infans‟ que significa “el que no habla”.