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OBJETIVO: 1)Brindar los conocimientos y actitudes que necesitan para hablar de su fe a los demás.

2)Hacerles comprender que tienen la responsabilidad de testificar. 3)Prepararlos para testificar con buen criterio.

Sección 1: ¿POR QUÉ TESTIFICAR?

Nuestra influencia hace diferencia La última clase hablamos del Cielo. Sabemos que se trata de un lugar estupendo. Hoy vamos a hablar sobre cómo hacer para ofrecer a más personas la oportunidad de experimentarlo. Mucha gente pasa por la vida bregando con la soledad, la insatisfacción, problemas de salud, problemas económicos, decepciones, de todo. La diferencia, sin embargo, es que ahora transitan por la senda de la vida acompañados por Jesús.

¿No nos gustaría que otras personas conocieran a Jesús como lo conocemos nosotros? En eso consiste la «testificación». Testificar es compartir el amor de Jesús con otro ser humano, atestiguar de que creemos en Jesús. El objetivo es que la persona a quien testificamos también acepte a Jesús como salvador.

¿A qué nos referimos con la palabra «testificar»? VERSICULO CLAVE Hechos 1:8 - Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Empleamos la palabra «testificar» para referirnos al hecho de hablarles a otros de Jesús, de la salvación y de nuestra fe. Hay muchas formas de testificar. Se puede hacer por medio de una sonrisa, un abrazo o un acto de generosidad. Sin embargo, lo que hace que esos actos trasciendan el concepto de «obrar con amor» para convertirlos en testificación, es incorporar a Jesús en ellos de alguna forma .

Le dices o le transmites de algún modo que Él la ama, que le ofrece la oportunidad de alcanzar la vida eterna a cambio de que solamente lo acepten como salvador. Eso es testificar. En eso consiste «predicar el Evangelio a toda criatura», tal como Él nos lo ha encomendado.

Jesús encomendó la «Gran Comisión» a todos los creyentes Mateo 28:19-20 - «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo». Amén.

Romanos 10:14-15- ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: «¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!»

«Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura» (Marcos 16:15) no da la impresión de que sea optativo, ¿verdad? ¡El mensaje es muy claro! Jesús volvió a dejar bastante en claro que era deber de todo creyente predicar el Evangelio, cuando dijo: Juan 15:16a - No me elegisteis vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto.

La sal de la tierra Durante una reunión, varios jóvenes comentaban el texto: «Vosotros sois la sal de la tierra» (Mateo 16:13). Se hizo una sugerencia tras otra sobre la acepción de «sal» en dicho versículo. -La sal da un sabor agradable -dijo uno. -La sal evita la descomposición -dijo otro.

Entonces una muchacha china habló basada en una experiencia que ninguno de los demás había tenido: -La sal da sed -dijo, y cayó el silencio en toda la sala. Todos estaban pensando: ¿He hecho que alguien sienta sed de conocer a nuestro Señor Jesucristo?

¿A cuál Martín conoces tú? Al comienzo de la Reforma, Martín de Basilea llegó a conocer la verdad, pero temeroso de hacer profesión pública de ella, escribió en un pergamino: «Oh misericordiosísimo Cristo, sé que únicamente me puedo salvar por los méritos de vuestra sangre. Santo Jesús, reconozco lo que sufristeis por mí. ¡Os amo! ¡Os amo!» Acto seguido, retiró una piedra del muro de su cuarto y lo escondió allí. Tardó más de cien años en descubrirse.

Hacia la misma época, Martín Lutero descubrió la verdad que se encuentra en Cristo. Dijo: «Mi Señor me ha confesado delante de los hombres; no vacilaré en confesarle delante de reyes». El mundo sabe lo que sucedió a continuación, y hoy en día honra la memoria de Lutero, pero, ¿quién se acuerda de Martín de Basilea o sabe quién es siquiera?

Tenemos una responsabilidad para con las personas que conocemos Hechos 26:18 - Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en Mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

Si no le ofrecemos a alguien la oportunidad de alcanzar la salvación, sufrirá las consecuencias, y nosotros también.
Marcos 8:38 - Porque el que se avergonzare de Mí y de Mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de Su Padre con los santos ángeles. 1 Corintios 9:16 - Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!

«El amor de Cristo nos obliga» Mateo 9:36 - Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. 2 Corintios 5:14a - El amor de Cristo nos obliga

Cómo podemos cambiar el mundo mediante la testificación Aunque no hayas cambiado una nación, si has cambiado aunque más no sea una vida por el poder de Dios, has cambiado una parte del mundo. Si se puede transformar una vida, eso demuestra que es posible transformar otras, y que por ende se puede cambiar el mundo a partir de una sola persona. Todo eso como resultado de haber compartido el amor de Dios con alguien.

La testificación trae aparejadas recompensas celestiales Daniel 12:3 - Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. Lucas 12:8 - Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios.

Al reunirte con esa alma en el Cielo te vas a sentir muy agradecido, no cabrás en ti de la alegría y sentirás que todo valió la pena. A su vez, esa persona te agradecerá por toda la eternidad que le hayas hablado del amor de Jesús y la hayas ganado para Él. Lo más preciado y valioso que Dios haya creado es el alma humana. ¡Las almas son eternas! I Juan 2:17 - Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Las almas salvadas son lo único de este mundo que nos llevamos con nosotros. Como escribió Pablo a uno de sus rebaños:, 1 Tesalonicenses 2:9,13,19 - Os predicamos el evangelio de Dios. Cuando recibisteis la Palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la Palabra de Dios. Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en Su venida?

Hay regocijo en el Cielo cada vez que se salva un alma. Lucas 15:10 - Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

Sección 2: Instruirse en la testificación

Cómo se testifica
Proverbios 11:30 - El fruto del justo es árbol de vida; y el que gana almas es sabio. Hay muchas formas de testificar. En esta clase nos gustaría ayudarlos a interiorizarse un poco más en profundidad de las diversas formas de testificar con eficacia, entre ellas, cómo explicar la salvación, cómo responder preguntas, cómo rezar con alguien, y cómo testificar de forma que le resulte interesante y atractivo al oyente.

Antes de echar un vistazo a las principales enseñanzas de esta clase, hay algunos puntos que conviene tener presentes.

1) Ora y pídele al Señor que te guíe
Al igual que todo lo demás en la vida, tendrán más éxito y menos problemas si le piden al Señor que los guíe. Pídanle al Señor que les hable acerca de aquellos a quienes quiere que testifiquen. Si se lo preguntan, Él les indicará la mejor forma de encararlo y el momento más oportuno.

2) Sé flexible Tienes que estar preparado para modificar tu forma de testificar dependiendo de las necesidades e intereses de tus interlocutores y las circunstancias que te rodeen.

3) Sé prudente
No todos los métodos de testificación son siempre apropiados en todas las circunstancias. Por ejemplo, la distribución pública de material impreso es contra la ley en algunos países. El Señor espera que hagamos uso de prudencia en cuanto a quién testificamos y la forma y el momento en que lo hacemos. «He aquí, Yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas» (Mateo 10:16).

4) El sentido de la oportunidad Cuando de familiares y amigos se trata, gran parte de nuestra testificación podemos incorporarla en las conversaciones que sostenemos con ellos sobre otros temas. No es recomendable que llegues a casa y en frío te pongas a testificarles constantemente.

Tus amigos y familiares te estarán observando para ver qué beneficios te ha reportado la nueva fe que has abrazado. Si ven que has cambiado para bien, si ven un ejemplo de alguien que está feliz, que es considerado y amoroso, eso será un testimonio mucho más eficaz que cualquier sermón.

5) Muéstrate dispuesto Cuando de predicar el Evangelio se trata, la mejor habilidad es la disponibilidad. Puedes ser un testigo en el colegio, en el trabajo, en el vecindario o ciudad, o en suelo extranjero. Si estás dispuesto a ser lo que Jesús quiere que seas y haces lo que Él te pide, Él puede hacer de ti un testigo eficaz, cualquier sea tu edad y experiencia.

La testificación personal Muchos conquistadores de almas han encontrado que la forma más eficaz de hacerlo es por medio de conversaciones personales. Hablan con alguien y le prestan oído a fin de saber cómo adaptar la testificación a sus necesidades individuales.

Sección 3: LOS SIETE PASOS DE LA TESTIFICACIÓN

Esquema de los Siete pasos de la testificación

#1 - Buscar a quién testificar #2 - Hacer preguntas #3 - Escuchar #4 - Darles las respuestas de Dios #5 - Conseguir que arriben a una decisión #6 - Visitar y atender a quienes conducimos al Señor #7 - Orar por la gente

[#1] BUSCA A ALGUIEN A QUIEN TESTIFICAR Podemos dividir a las personas a las que testificamos en dos categorías: En primer término están aquellos de tu entorno, con quienes tienes relación a diario y no necesitas romper tu rutina para encontrarte con ellos: tus familiares, tus compañeros de trabajo o de estudios, tus amigos, el dependiente de la tienda donde compras todos los días o de la estación de servicio donde cargas gasolina, etc.

En la otra categoría están los desconocidos. Evidentemente, tu forma de testificarles a ellos sería ligeramente distinta que la que emplearías con alguien a quien testificas casi a diario. Un principio orientador a seguir es que con aquellos a quienes ves todos los días puedes ir más despacio. En cambio, a alguien que es posible que nunca más vuelvas a verlo, conviene tratar de conducirlo a la salvación, de ser posible.

[#2] HAZ PREGUNTAS

¿Cómo vas a saber quién es, qué es, qué hace, cuál es su creencia religiosa o cualquiera otra cosa de esa persona si no le haces preguntas? Una de las mejores formas de iniciar una testificación es exactamente igual a la forma en que uno traba relación con alguien a quien no conoce: «Hola, ¿cómo estás? Qué lindo día, ¿no?» Habla del tiempo o de cualquier otra cosa.

[#3] ¡ESCUCHA!

Espolea a la persona para que te abra el corazón; escúchala y déjala desahogarse. Santiago 1:19a - Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse.

Al testificar somos médicos de almas ¿Cuál es la función de un médico? Uno lo consulta porque tiene algún problema. ¿Acaso se pone a recetarle medicamentos de entrada? Indúcela, pues, a hablar y escucha lo que te diga. Así podrás averiguar lo que le pasa, cuáles son sus problemas o su historial. Casi todo el mundo se pone a hablar si le manifiesta un poco de interés, de amor, de consideración, y se le hacen preguntas.

[#4] DALE LAS SOLUCIONES Y RESPUESTAS DIVINAS

[#4] DALE LAS SOLUCIONES Y RESPUESTAS DIVINAS Una vez que la persona ha dicho lo que quería y te ha contado todos sus problemas. puedes comenzar a darles las respuestas divinas: «¿Sabes lo que dice aquí, lo que dice ahí? ¿Sabes lo que dice Dios al respecto? ¿Sabes lo que significa en realidad?», etc.

•Cuéntale tu testimonio personal, háblale de lo que el Señor ha hecho por ti. •Ilustra con anécdotas lo que quieres decir. •Al testificar, emplea la Palabra. •Dale a leer la Palabra a la persona a quien testificas. •Testifica con sencillez.

•Lo único que se necesita saber para ganar almas es Juan 3:16. •Haz hincapié en Jesús. •Busca puntos de coincidencia. Convence con amor. No discutas. •Evita las confrontaciones.

[#5] PROCURA QUE LA PERSONA ARRIBE A UNA DECISIÓN

[#5] PROCURA QUE LA PERSONA ARRIBE A UNA DECISIÓN Ayúdala a darse cuenta de que necesita de Jesús, y que no puede ser indigna de Él. Lucas 5:31-32 - Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

•Lleva a la persona a tomar una decisión. •Tiene que ser decisión suya. No se puede forzar. • Ora con ella para que acepte al Señor. •Qué hacer con los dubitativos. a) Los vacilantes b) Quienes tal vez ya sean salvos c) Quienes no están muy convencidos de que necesitan a Jesús d) Quienes se muestran demasiado tímidos para orar

[#6] VISITA Y ATIENDE A QUIENES HAS CONDUCIDO AL SEÑOR Guía a tu «bebé» a través de las etapas de crecimiento por las que tú pasaste cuando te convertiste al Señor. 2 Timoteo 2:2 - A Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros..

Más consejos prácticos del apacentamiento.
•Si se trata de alguien a quien no conoces personalmente, pregúntale si le gustaría volver a reunirse contigo para recibir algunas clases e informarse más. •Pídele su dirección y número de teléfono para puedan volver a encontrarse o para que les puedas enviar material impreso por correspondencia.

•Si hay publicadas revistas Conéctate en un idioma que el nuevo converso entienda, anímalo a suscribirse. • Una vez que hayan terminado el curso de las 12 Piedras Fundamentales pueden impartírselo a otras personas.

[#7] ORA POR LAS PERSONAS No dejes de orar por la gente que conoces y a quien testificas. La oración es muy eficaz. Ya sea que acepten al Señor contigo o no, de todos modos ora por ellos.

OBJETIVO: •Ayudarnos a superar los obstáculos típicos de la testificación, tales como el desaliento, la preocupación por no saber qué decir, etc. •Presentarles otras formas de testificación, como por ejemplo la distribución de material impreso.

_ ¿Han intentado testificarle a alguien? ¿Qué sucedió? _ ¿De qué forma han reaccionado sus amigos o familiares ante su nueva fe? _ Al testificar, ¿les plantearon alguna pregunta que no podían responder?

Sección 1: MÁS CONSEJOS SOBRE LA TESTIFICACIÓN

Si tu vida está llena del Señor, se desbordará sobre los demás Juan 3:11 - De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. Hechos 4:20 - porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

Si tienes el amor de Jesús no puedes ocultarlo
Mateo 5:14-16 - Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los Cielos.

Me gusta mucho señalarlo
       

Hace algunos años, dos barcos se cruzaron en el Misisipí. Un negro anciano conversaba con un amigo blanco en la cubierta de uno de ellos cuando de pronto dijo muy entusiasta: -¡Mira! ¡Ahí está el capitán! -¿Por qué me señalas al capitán tan entusiasmado? -preguntó el amigo blanco.

-Hace años -respondió el negro con gratitud-, cuando iba por el río como ahora, me caí al agua. No sabía nadar y empecé a hundirme, pero el capitán me rescató. Desde aquel día me gusta mucho señalarlo. Cuando estábamos perdidos en el pecado, las olas del mismo nos vencían. Pero el Capitán de nuestra salvación, nuestro Señor Jesús, nos rescató. ¿No deberíamos «señalárselo» gozosamente a los demás?

Tienes que estar convencido del producto
¿Te topaste alguna vez con un vendedor que trataba de venderte algo y le preguntaste si él mismo usaba el producto, cómo le había resultado y si él estaba convencido de él? Si te responde con entusiasmo lo bueno que es y el buen resultado que le dio, puede que tú lo compres. Corintios 4:13 - Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: «Creí, por lo cual hablé», nosotros también creemos, por lo cual también hablamos,

Llénate el corazón de antemano Si estás lleno del amor del Señor, de Su Espíritu y de Su Palabra, y estás deseoso de divulgarlo, cuando abras la boca, Él la llenará y te saldrá espontáneamente del corazón. Mateo 12:34 - De la abundancia del corazón habla la boca.

El que conquista es el Espíritu Santo El Espíritu Santo puede valerse de nuestras palabras para hablarle al corazón a la gente a fin de hacerle entender lo que tratamos de decirle. Como dijo Pablo: 1 Corintios 2:4-5 - (4)Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, (5) para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

No tienes que saber todas las respuestas.

Jesús es la respuesta
No tienes que sentirte mal porque no conozcas todas las respuestas. Simplemente habla de lo que sí sabes. Cítales algunos versículos que sí sepas. Puedes contarles tu propio testimonio; puedes hablarles de lo que el Señor ha hecho en tu vida. Juan 9:25 - Entonces él respondió y dijo: «Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo».

Preguntas capciosas Ten cuidado con aquellos que te plantean preguntas no porque quieran saber, sino con el solo fin de tenderte una trampa, como hacían los fariseos santurrones, que ya tenían una postura tomada. Tito 3:9 - Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho.

Las esposas ajenas El fogoso evangelizador, Billy Sunday, fue interrumpido una vez en su discurso por uno de los presentes, que le gritó importunamente la pregunta, entonces popular en círculos agnósticos y ateos: «¿Quién fue la mujer de Caín?»

Billy Sunday se apresuró a replicar: «Respeto a todos los sedientos de conocimiento, pero permítame que le advierta, joven, que no es muy sensato arriesgarse a perder la salvación por exceso de curiosidad acerca de las mujeres ajenas.

La Palabra impresa:  distribución de publicaciones Distribuir folletos y otras publicaciones cristianas es una forma estupenda de divulgar el mensaje. Salmos 119:105 - Lámpara es a mis pies Tu palabra, y lumbrera a mi camino.

¿La Biblia o la cena?
El jefe de una tribu de las Nuevas Hébridas estaba sentado leyendo tranquilamente la Biblia cuando lo interrumpió un comerciante francés. -Bah -dijo el francés-. ¿Por qué lees la Biblia? Seguro que has caído en manos de los misioneros, pobre imbécil. ¡Tírala! la Biblia nunca ha servido para nada. Y el jefe de la tribu le dijo con toda calma: -¡Si no fuera por esta Biblia, ahora mismo estarías en mi olla!

El milagro de la música Alguien escribió una vez: «La música es el lenguaje de los ángeles». El testimonio contenido en una canción es una forma muy eficaz de transmitir el mensaje. Hechos 16:25 - Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.

Manifiesta amor
El testimonio más contundente que puedes dar es el amor, porque el único amor de Dios que puede ver la gente es el que ve en ti. Siempre tenemos que dejar un poco de amor en el corazón de aquellos con quienes nos cruzamos, aunque más no sea con una palabra, una sonrisa o una mirada de compasión, para sepan que Dios los amó ese día. 1 Timoteo 4:12b - Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.

No te olvides que parte de tu ejemplo es el gozo del Señor Retrata al Señor tal como es: un Dios alegre, que ama y se regocija en el amor y la felicidad. Un semblante alegre contribuye a conquistar corazones.

Un ejemplo es más elocuente que un sermón La gente tiene que llegar a amarte primero antes de aprender a amar a tu Dios. El Dr. Dwight L. Moody, evangelizador de fama mundial, decía: «¡La única Biblia que lee la gente es la que lleva zapatos!» Es decir, nosotros mismos.

La familiaridad Tal vez descubras que el testimonio más contundente que puedes dar a quienes te conocen bien no está en las palabras que les digas, sino en el ejemplo que les des. A medida que Jesús obre en tu corazón, verás que ciertos aspectos de tu personalidad y comportamiento cambian. Mateo 13:57 -No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.

No te des por vencido Aunque no veas enseguida los resultados de tu testificación, de algún modo sí estás consiguiendo resultados. El Señor nos ha prometido que Su Palabra no volverá vacía, que cumplirá el propósito para el que fue enviada. ¡La testificación nunca falla! Aunque no consideres que tienes mucho éxito en lo que a ganar conversos se refiere, estás haciendo llevando a cabo a la labor que el Señor te encomendó, de modo que sí estás teniendo éxito.

Sección 3: CÓMO CONDUCIR A ALGUIEN AL SEÑOR 

Preguntas típicas con respuestas de la Palabra. 

Soy básicamente una persona decente ¿Por qué necesito a Jesús?

¿Por qué Jesús? ¿Qué hay de otros grandes hombres como Confucio, etc.?

¿No puedo alcanzar el Cielo con mis buenas obras?

Si tengo a Jesús en mi corazón, ¿entonces puedo hacer lo que me dé la gana?

Si existe Dios, ¿por qué es que tengo tantos problemas?

Hice algo terrible. ¿Podría Dios perdonarme?

¿Cómo puedes demostrar la existencia de Dios?

¿Por qué tengo que aceptar a Jesús?

Si me porto mal, ¿puedo perder mi salvación?

¿Qué o Quién es Dios?

¿Qué hay de los diez mandamientos?

¿Por qué habría de amar a los demás si ellos no me aman a mí?

Querido Jesús, te pido que entres dentro de mi, se que soy pecador y que te necesito, por favor perdóname todos mis pecados y regálame la vida eterna, te entrego mi vida, y lléname de tu Espíritu Santo….Amén.