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GLOBALIZACIÓN DE LOS PROCESOS PRODUCTIVOS Y DESARROLLO DE CAPACIDADES LOCALES: ANALISIS DEL CASO MEXICANO Mario Capdevielle La economía mexicana

se sustenta en los bajos salarios y en la disponibilidad de recursos naturales. El nuevo patrón de especialización productiva y comercial de la economía nacional está sustentado en el trabajo poco cualificado, la proximidad geográfica a los Estados Unidos y la disponibilidad de recursos naturales con bajas restricciones ambientales. Esta modalidad de inserción en la economía mundial destruyó capacidades locales existentes y limitó la creación de nuevas capacidades tecnológicas. 1. Introducción Sin embargo, la globalización de los procesos productivos crea y destruye capacidades productivas y tecnológicas; genera un proceso de destrucción creadora, el cual, al ser un proceso global, debe ser evaluado considerando tanto que es lo que se crea y destruye en términos de valor, como dónde acontece esto geográficamente. Los riesgos macroeconómicos de los procesos de globalización, así como la mayor heterogeneidad estructural entre regiones y sectores sociales, son resultado en última instancia de este proceso de creación-destrucción. 2. Dinamismo y cambio estructural La economía mexicana presentó un alto ritmo de crecimiento y transformó su composición durante el periodo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI), 1940/1982, con una aceptable estabilidad macroeconómica. Se incremento la importancia relativa de la Industria Manufacturera (IM), actividad que indujo cambios tecnológicos y organizacionales orientados por una lógica industrial en el conjunto de la economía, y se caracterizó por incluir bienes con una mayor elasticidad ingreso, complejidad tecnológica, eslabonamientos productivos locales, uso de trabajo cualificado y, en general, por presentar rendimientos crecientes a escala en los procesos productivos. El desarrollo tecnológico característico de la época se sustentó en la imitación o adquisición de tecnología en un contexto de mercado protegido, cuyo rápido crecimiento permitió desarrollar de forma limitada capacidades productivas y tecnológicas en diversos campos en los que participaron empresas públicas y privadas. En los años setenta, el modelo ISI afronta una crisis por la incapacidad de mantener el ritmo de cambio técnico que exigía el desplazamiento en la frontera tecnológica internacional, en el contexto de la economía cerrada. No se desarrollaron las industrias de bienes de capital e insumos estratégicos, ni se pudo financiar las importaciones de estos bienes con exportaciones manufactureras. Desde los años ochenta, y durante los noventa, la política de apertura y desregulación de la economía (AD) facilitó la incorporación a las nuevas corrientes del comercio internacional, de forma predominante hacia procesos de producción globales, los cuales presentan un crecimiento extraordinario con una relación inversa respecto al resto de la actividad productiva caracterizada por el relativo estancamiento. El sistema económico adquiere una elevada heterogeneidad productiva y tecnológica, donde pueden distinguirse dos sectores: uno global, cuya producción se destina al mercado mundial, y otro local, cuya producción se orienta principalmente al mercado interno, aunque también participa del mercado internacional. El sector global comprende las cadenas de producción segmentadas e internacionalizadas que importan la casi totalidad de los insumos con la finalidad de exportar el producto elaborado, en distintas fases de producción, bajo

regímenes arancelarios especiales. Los bienes elaborados en este sector son altamente competitivos, incluso una parte significativa de los mismos son de alta tecnología, pero con un bajo valor agregado local. El sector orientado principalmente al mercado interno, de menor dinamismo, presenta elevada y creciente heterogeneidad tecnológica, con un aumento considerable en la productividad de las empresas líderes, que incrementan las brechas de productividad en el interior de las distintas ramas de actividad, lo cual pone de manifiesto que las mejores prácticas productivas y tecnológicas no se difunden en el interior de las mismas (Capdevielle, 2005). La especialización productiva y comercial explica que el comercio internacional crezca a un ritmo elevado mientras que el producto lo hace a tasas relativamente bajas con altas fluctuaciones. La composición de las exportaciones manufactureras se altera de forma significativa, donde los productos correspondientes a cadenas de producción global (PITEX-Maquila) tienen un crecimiento relevante, en términos absolutos y relativos. Tales exportaciones globales presentan una elevada especialización, concentrándose en muy pocas actividades y productos específicos, llegando a representar más del 80% de las exportaciones totales en el año 2000. Las exportaciones manufactureras no globales, con un mayor de integración nacional, presentan una clara tendencia a reducir su importancia relativa a pesar de aumentar su valor absoluto. El superávit global y el déficit global son parte de un mismo proceso de apertura y conforman el nuevo modelo de especialización productiva y comercial. La falta de regularidad en el gasto es una problemática que se agrega a un reducido nivel y composición público – privado. En términos dinámicos, el no poder mantener a lo largo del tiempo un ritmo sostenido de inversión en C&T destruye en los periodos de baja inversión capacidades adquiridas en periodos anteriores, ligadas a procesos de aprendizaje individual y organizacional, y crea un desincentivo a la permanencia de los distintos agentes que participan en este proceso. Lo mismo sucede con el gasto en educación superior y total. La carencia de capacidad científica y tecnológica, en el actual modelo de Apertura y Desregulación de la economía, a una especialización en segmentos con poco valor tecnológico agregado en los procesos de producción local y global. En la producción global, los procesos se concentran en aquellas fases intensivas en el uso de mano de obra no cualificada, donde la diferencia salarial es significativa con los Estados Unidos, mientras que los procesos orientados al mercado local también sustituyen insumos locales por importaciones en los segmentos de mayor valor agregado tecnológico. 3. Productividad y competitividad En las primeras dos décadas, que corresponden a la ISI, la productividad del trabajo y el total de los factores crecen en un contexto de aumento simultaneo del empleo, la inversión y el producto. El crecimiento en la inversión correspondió tanto al sector privado, nacional e internacional, como al sector público, que participa activamente en la actividad productiva directa mediante empresas publicas así como en la construcción de infraestructura, cuyo financiamiento se realizó principalmente con endeudamiento externo. En los años ochenta hay un estancamiento de la productividad total y factorial, este periodo se caracteriza por la implementación de programas de estabilización macroeconómica

en un contexto recesivo, que tuvieron un fuerte impacto sobre la conducta de los agentes productivos y la operación de los mercados, así como el inicio de una política de apertura y desregulación acelerada de la economía. La crisis de la deuda de 1982 limitó las posibilidades de inversión pública y el contexto recesivo no indujo la inversión privada. La privatización de empresas públicas fue un factor de atracción de la inversión privada, pero por su naturaleza limitada al valor de esas empresas y no aditiva respecto al conjunto de la economía, junto a las reformas que facilitaron la inversión externa. El último periodo corresponde a la apertura de la economía, desde principios de los años noventa; la economía y la productividad del trabajo en estos años crecen a un ritmo inferior al del periodo sustitutivo, con una tendencia al estancamiento en los primeros años del nuevo milenio, a pesar de la estabilidad macroeconómica, donde las actividades mas dinámicas son aquellas de menor productividad relativa, mientras que las menos dinámicas incrementan su productividad laboral sobre la base de una contratación del personal ocupado (Capdevielle, 2005). En conclusión, el extraordinario incremento del comercio exterior mexicano sólo ha permitido un crecimiento económico reducido que no se ha sustentado en el aumento de la productividad; situación que denota la incapacidad de la economía para la generación y apropiación de los frutos del progreso tecnológico. Los factores determinantes de la competitividad nacional son los bajos costos laborales y la disponibilidad de recursos naturales. Ventajas que no son resultado de incrementar la eficiencia económica. La falta de capacidad tecnológica e innovadora ante un proceso internacional de acelerado cambio tecnológico ha limitado la creación de ventajas competitivas dinámicas y determinado una modalidad de especialización productiva y comercial, tanto por tipo de bienes como por fases del procesos de producción, que incorporan un reducido valor agregado tecnológico. Asimismo, el lento crecimiento de la economía y una especialización productiva inconveniente reducen la actividad innovadora, dado que restringen la incorporación de capital, los procesos de aprendizaje y los efectos sinérgicos a ellos asociados, a la vez que son resultado de la falta de capacidad tecnológica e innovadora. 4. Distribución del ingreso y remuneraciones: regresividad y caída tendencial La distribución del ingreso de México es, en términos comparados internacionales, sumamente inequitativa; una de las más desiguales del mundo, en términos de su distribución personal del ingreso medido por los coeficientes de Gini. Durante el periodo de ISI, las remuneraciones medias del personal ocupado incrementaron su capacidad adquisitiva de forma constante, en particular a partir de los años setenta tales remuneraciones alcanzaron en términos reales su nivel histórico más alto a mediados de los años setenta. Los momentos de contracción más relevantes son las crisis seguidas por recuperaciones parciales. Los salarios mínimos llegaron a representar en el año 2000 una capacidad adquisitiva de nivel equivalente a un tercio del máximo histórico alcanzado en 1976. La disminución del nivel medio de las remuneraciones y su pérdida de importancia en el PIB son compatibles con el tipo de especialización productiva y comercial de la economía, y han permitido sustentar las nuevas inversiones de capital, al elevar la rentabilidad del mismo.

La variable central en los programas de ajuste económico ha sido el salario real, como instrumento para alcanzar la estabilidad macroeconómica (un fenómeno a corto plazo), pero su nivel favoreció la especialización productiva (determina el desempeño en el largo plazo) en actividades intensivas en el uso de mano de obra poco cualificada. Una especialización en fases de procesos de producción globales intensivas en trabajo, en especial poco cualificado, implica tanto un lento crecimiento como una competitividad frágil y potencialmente efímera. Las ventajas de costos salariales pueden perderse a medida que las organizaciones diversifican geográficamente los procesos productivos. Los bajos salarios, la pobreza y la inequidad en la distribución del ingreso pueden ser considerados factores que limitan la capacidad de innovar y adoptar tecnologías avanzadas, al restringir la movilidad social y la formación de recursos humanos. El combate a la pobreza e inequidad, en adicción a su carácter ético, ofrece una oportunidad para mejorar la capacidad productiva, tecnológica e innovadora de la sociedad. 5. Esfuerzo tecnológico y especialización productiva La intensidad tecnológica de los bienes producidos en cadenas globales no implica que ese valor tecnológico sea creado localmente, si no se realizan localmente esfuerzos significativos para el desarrollo tecnológico. El sector productivo realiza un bajo y homogéneo esfuerzo en México, mientras que en los países más desarrollados tiene una mayor magnitud y es muy disperso entre sectores de distinta intensidad tecnológica. Este comportamiento se explica por la importancia adquirida por cadenas de producción global que en algunos casos producen localmente bienes de alta intensidad tecnológica, pero fundamentalmente en aquellas fases del proceso productivo intensivas en el uso de mano de obra. Otro indicador de la incapacidad del sistema productivo para apropiarse de rentas tecnológicas es el muy reducido y decreciente nivel de patentamiento de las empresas locales. La reducción absoluta para las empresas residentes, en un contexto de acelerado crecimiento del patentamiento, es indicativo del papel marginal y tecnológicamente subordinado de estas empresas. Un elevado y creciente déficit son el resultado de los costos que representa para la economía no desarrollar capacidades tecnológicas. Un déficit que no corresponde con dinamismo productivo y una especialización virtuosa, denota deficiencias en el sistema productivo e innovador nacional. 6. Conclusiones La especialización productiva y comercial de la economía mexicana ha permitido generar un mayor nivel de empleo y capacidad exportadora, e integrar redes productivas globales sobre la base de las diferencias salariales y la proximidad geográfica, sin incrementar de forma significativa la integración local de la producción global. No se han desarrollado las capacidades productivas y tecnológicas significativas, tanto en los sectores globales como en aquellos orientados al mercado interno.

El problema no es la especialización en procesos globales, sino la inconveniencia de sustentar esta especialización en bajos salarios, como resultado de la carencia de capacidades productivas sistémicas. La cuestión relevante es la dificultad del sistema productivo para crear valor tecnológico, crecer y generar ventajas competitivas dinámicas, en los procesos globales y en los que no lo son. La inequidad distribución del ingreso refuerza este proceso. El comercio sustentado en procesos globales tiende a incrementarse en el ámbito mundial, aun cuando se concentra en un relativamente reducido número de actividades económicas, pero su evolución futura para la economía mexicana es incierta. Los cambios tecnológicos pueden llevar a una localización geográfica de diversas fases de los procesos de producción global que perjudiquen la producción nacional, tanto hacia países desarrollados, vía la sustitución del trabajo no cualificado por capital (robotización), como hacia otros países en desarrollo de menores salarios, vía la reducción de costos de transporte y el crecimiento de las capacidades productivas de estas economías.