Cansado de llamarme Juan…

Presentación del Libro
Saben, hablar de Juan Carlos M. Campos pareciera sencillo, como es él, pero es
sumamente difícil cuando hay tanto que decir, tengo el honor de considerarme amiga de
este poeta Chileno compatriota de Neruda y otros grandes poetas y ser la que presente
este libro virtual Cansado de llamarme Juan ...! y créanme no ha sido f"cil, uno busca
lo importante, pero es que todo es esencial en él, es como subirse a una escalera
imaginaria y encontrar en cada pelda#o un trocito de vida que nos impulsa a continuar
el ascenso, eso son sus poemas, hay detalles tan hermosos en ellos que basta cerrar los
o$os para transportarnos y darle vida a esos persona$es que encierran sus versos, para
sentirnos atrapados en sus poemas e impulsarnos a subir un nuevo escal%n con la
seguridad que nos espera un hermoso poema, &por qué digo esto' porque después de
leer sus dos primeros traba$os, no he podido evitar seguir la trayectoria de su obra.
Separar la vista de su poesía, de esa magia que con llevan sus poemas, lo comparo con
una gran escalera, donde cada tramo lleva impreso diferentes contenidos( persona$es,
paisa$es, amores y desamores, ausencias y presencias, esa descripci%n que hace de sus
persona$es, esos recuerdos tan detallados de sus paisa$es nos hacen imaginar el
momento ahí vívido por el autor, aquellos momentos de la vida que fueron tan
bellamente descritos, del sentir el amor a través de sus versos, el dolor de una ausencia,
es una hermosa forma de comunicarse con la gente, con el amor, con el mundo y él lo
hace con la herramienta mas pura, su poesía.
Juan Carlos Mu#o) Campos Chileno de nacimiento, creci% ba$o el cuidado de su madre
y el e$emplo de su abuelo, que inculcaron en él la sencille), la humildad de las personas
grandes de espíritu, el amor al campo, la lealtad, el valor de la amistad, el amor a la
familia, la honestidad, a escuchar a través del viento, a percibir los aromas de la vida, a
ser un espíritu libre, ese es Juan Carlos M. Campos un alma libre que naci% para ser
poesía.
*icen que en la vida uno debe amar, sembrar y escribir para ser recordado, yo en lo
personal pienso que solo aquel que siembra en buena tierra nunca ser" olvidado, porque
siempre su arado y su semilla estar" en tierra fértil, su poesía es tierra de cultivo...
+os invito a de$ar volar el alma, los pensamientos, a de$ar libres los sentidos para
disfrutar de su poesía.
Cristina ,. Sierra
Palabras del autor
Jugar a ser poeta después de tanto tiempo llam"ndome Juan, me ha llevado a plantearme
si es correcto el uso, el derecho a ser llamado poeta y serlo no es cosa f"cil, gritar cosas
desde la esencia misma del alma, desnudar sentimientos, buscar ra)ones, hablar con
aves, $ugar con el viento, de$ar volar los sue#os, adivinar tiempos y
situaciones diversas, no sé, creo que talve) seguiré siendo el mismo Juan, m"s ahora
s%lo llevo en mi cora)%n el agradecimiento de permitirme, decirme íntimamente
poeta, sin serlo.
-odo ser dedicado a esto de escribir, sue#a con ver publicado un libro con sus poemas,
con la esencia de sus pensamientos, su obra, agrade)co a .oetas -raba$ando.Com, la
oportunidad que nos brindan a tantos, que como yo so#amos ver un día publicada
nuestra obra, a ver esa semillita germinar y que no se pierda con el tiempo, al publicar
virtualmente este, nuestro deambular por la literatura, es para mi un orgullo ser
presentado por la *ra. Cristina ,. Sierra., quien gentilmente se permite llamarme poeta,
y ha tenido la paciencia infinita de leerme, lo cual para mí es un honor.
Mi estilo de ver la naturale)a, desde la simple)a, el tomar contacto a diario con aquellos
seres que alegran mis días en el campo que tanto amo, lo disfruto y trato de presentarlo
en éste, mi primer libro virtual.
+a poesía est" en el pueblo, la grita el campesino, la escribe el obrero, el pescador, el
médico, el que nada posee, soy simplemente, Juan que quiso ser poeta en las alas de
un )or)al.
/racias
Juan Carlos Muñoz Campos
Cansado de llamarme Juan…
Cansado de llamarme Juan, me he nombrado poeta,
llené de versos las alfor$as y emprendí mi via$e
por los $ardines, buscando violetas,
01lor peque#ita pero que es un universo2
3ntre todos los prados no encontré ni violetas ni una lis.
Soy poeta, peque#o mundo en cuerpo de hombre,
mi llanto es poesía y mi risa un verso.
Cansado de llamarme Juan, me he nombrado poeta.
.astor constelar de estrellas y de luceros,
4rtesano que moldea la lu) del día en
coplas del viento,
escultor de rimas disonantes y de romances,
Cansado de llamarme Juan me nombré poeta.
A mi Madre
5ablar de la infancia es evocar los sue#os
de pantal%n corto, )apatos gastados,
de tardes ahumado a orillas de la fogata
al borde de alg6n río,
es hablar de sue#os truncos,
de miedos y alegrías, de paseos
con el 00.illín22 aquel amigo, mi perro,
tardes enteras sobre el cerro persiguiendo
mariposas y lagarti$as,
recogiendo piedras de cuar)o con formas de cora)ones.
.ero es también la ni#e) de este poeta
el recuerdo atesorado en la b%veda del pecho
con mil $uncos de agua en el río Claro,
es atardecer en el potrero ba$o las encinas,
sacando pececillos dorados en los charcos,
hablar de mi ni#e) es como so#ar con una caricia,
como si la seda de tu vestido y el perfume viven
inundando con la adici%n a tu piel,
es so#ar una ve) m"s con la fantasía,
con las caricaturas de la )orra y el cuervo
es sentir en un abrir y cerrar de o$os
a mi madre, caminar conmigo de la mano.
Tía Sani
3scribo, mientras fluyen mil recuerdos,
mientras la m6sica de *ebussy
arranca como notas de lluvias mansas
y evoco tu mirada vacía de lu),
tenías en tus o$itos la noche eterna
y sin embargo tenías la lu) del mundo para mí.
Cu"nto te e7tra#o, 00*ios c%mo te e7tra#o22
tenías la caricia $usta, en tus manos
con las que veías,
-ía Sani, eterna madre de tu sobrino 8el gordo!
5oy escucho a *ebussy
y has venido desde el cielo
s%lo para de$ar en aquel retrato tuyo
aquel que dibu$% Misari, un beso
te he e7tra#ado y tu recuerdo brota
sin que nada lo contenga.
-e he e7tra#ado...
Alicia
4quella que ríe con sus o$itos
de ni#a feli), ella es 4licia.
Min6scula mariposita de la selva Maya,
nota suspendida en el aire
que se ha fugado del canto
espléndido de un 9or)al.
.rincipio de una historia,
adoptada flor efímera,
de$adme llamaros hi$a.
.oema breve escrito
por *ios, de su pu#o y letra,
eres innata poesía.
4quella de los o$itos
que ríen, ésa es mi hi$a
4licia.
+igera como la bri)na,
fresca como rocío
llamadle a ella
.oesía.
Ape...
:ie$o, vie$o con la fuer)a del viento,
con el cansancio del tiempo sobre la piel,
sobre los hombros llevabas toneladas de sue#os,
eras el :ie$o, mi amigo, mi compadre 4pe,
el que ense#aba lo que era la vida,
lo que dan)aba la gaviota.
3ras aquel que tenía la frescura de la risotada,
siempre a tiempo, amigo, pero m"s que amigo,
recuerdo aquella tarde en la playa sacando limayes
y c%mo reías cuando me envolvi% la ola.
;a no est"s en las playas de tu Constituci%n
pero sigues viviendo en mi recuerdo,
vie$o capit"n de lanchas de sue#os del bar,
marinero de tierra, piloto de guerra entre los
tiuques de la tarde, "rbitro de canchas celestes,
4pe, vie$o amigo a#orado, hoy en tu cumplea#os,
cumplirías no sé, uno menos de eternidad,
recibe all" donde est"s el recuerdo de tu amigo
de tardes enteras charlando, sobre los paisa$es
del río Maule.
Saladino :alladares 4ravena, maestro del maestro
que hiciste de mí, hoy descansas de tu andadurías
por las tierras mauchas, ya luego partiré,
en alg6n bar entre estrellas brindaremos nuestra amistad.
Conde de las olas
<ogaba en el Maule, río arriba.
Nieves :ergara, de pelo suelto
barba hirsuta, o$os vívidos
menudo cuerpo, risa sencilla.
3stira el torso en cada
ocasi%n que los remos
impulsan el bote,
=echinan las chumanceras,
cru$en las cuadernas
su nave corre río arriba
,tea el ribere#o paisa$e
buscando un po)>n donde
fondear el ancla.
Manos diestras, h"bil, pescador,
encarna sus an)uelos con avide)
?no a uno va subiendo los
pescados por babor,
los destripa con arte,
con el respeto que sienten
los pescadores, por la muerte del pe).
Nieves :ergara, Capit"n
del bote del vie$o
Segundo =amíre) .alacios,
@otro $ardinero que ya parti% al $ardín celesteA
3l amigo de las noches de bohemia,
cuando la madrugada nos atrapaba
en alg6n bar, con las botellas de tinto pipe#o
vacías.
,trora pescador de río,
hoy 4lcalde de Mar,
Conde de las olas,
=ey del feudo de las gaviotas,
emperador de los ocasos
del mar de Constituci%n.
<oga río arriba y yo
voy en la popa del bote
de sus recuerdos.
A Nieves Vergara
Abuela
+a plancha a carb%n est" lista
y las camisas blancas, recién almidonadas(
te dispones abuela a planchar,
como a diario, las camisas,
tu delantal a la cintura y salpicas
agBita de arro) sobre la tela blanca.
3ntonas una $ota espa#ola,
así te recuerdo abuela,
con tu mo#o de tomate.
Cué proli$a eras abuela,
cu"nto cuidado ponías en ello.
4buela &le planchas ahora camisas
a san 4lberto 5urtado'
+as tardes $unto al costurero,
los cuentos de los ni#os de migas,
los barquitos de papel en el río de la calle.
; sobre el brasero un tro)o de queso
para tomar mate con cedr%n, toron$íl,
cardenal, menta
y poleos traídos de los potreros.
Cuando miro pasar las nubes con mil formas
de animales y dragones, te recuerdo abuela.
Con agBita de arro),
en alg6n rinc%n del cielo.
4quí llora tu bisnieto cincuent%n
pero con el alma de ni#o que t6 le de$aste.
Matías Catrileo
5oy de su pecho, ha nacido un copihue,
libre como lo fue su pueblo,
ro$o de sangre valiente y altiva,
la tierra absorbi% su alma
y la cubri% de /loria.
Matías Catrileo, tenías veinti6n a#os,
pero llevabas la historia de 4rauco
por tus venas, y una bala
trunc% la historia reciente
para instalarte entre los m"rtires
de t6 pueblo ind%mito.
5oy el volc"n ha guardado silencio.
ha partido un bravo Mapuche,
la bala del 5uinca le rob%
la vida, así como a su pueblo
le han robado la tierra.
5uilqui, con el dolor en la garganta,
hoy no canta su trino,
-raro vol% sobre los bosques de araucarias
y en el silencio de las quebradas llenas
de pangues un copihue ha llorado
una l"grima de sangre y fuego...
Volodia...Canto de libertad
Me quedaré con el muchacho del siglo veinte,
con :alentín, nacido poeta, lu), camino eterno,
traspaso de poemas entre .ablo y :olodia,
amistad de Camarada.
+uchador de causas y e7celso amante de
la libertad de su pueblo, que orgulloso
le devolvi% el decirse Chileno.
5i$o del salitre, 4raucaria de Chile,
3l Siglo, 3scucha Chile...
/ritos que llamaban a ser y renacer en patria.
3star"s $unto a los que te faltaban,
reencontraras a .ablo, :icente, +ucila y
de =oDha.
3l cielo ya se apronta a los nuevos versos de
el Muchacho del siglo veinte.
Siempre presente, ahora y siempre
*escansa en pa7.
n loco poeta
?n loco y abandonado poeta
quiso ver morir el sol
desde lo alto de una roca
en mi playa Maulina.
Cerr% sus manos queriendo
atrapar el 6ltimo rayo del día,
tom% de la arena un mont%n de granos,
escondi% al sol.
3sa noche la playa brill% con esplendor,
los peces que nadaban
entre sus aguas no entendían,
&por qué si había luna, parecía de día'
+as gaviotas sin poder dormir, preguntaban
&Cuién se atrevi% a esconder al sol
entre las arenas',
&Cuién no desea amane)ca de nuevo'
Cued%se el poeta dormido
$unto a tan caro tesoro y el viento del norte
y la camanchaca, le cubrieron en su sue#o
del que ya $am"s despert%.
3l loco poeta hoy yace entre las rocas
y el sol cada noche al morir,
se esconde entre sus manos
de versos vacías
!a Muerto un "iño
@4 los ni#os que murieron en una c"rcel
de menores en .uerto Montt, ChileA
5oy ha muerto un ni#o,
tenía el Sol en sus o$os,
una +una pegada en su fa),
su vida era una espiga de trigo
cegada antes de madurar.
Sus oídos no oyeron al mirlo cantar
sobre los sauces, ni vio los atardeceres
en el mar, no $ug% con las estrellas
ni supo del amor.
5oy ha muerto un ni#o
que tenía sobre sus hombros el
estigma de ser un pilluelo,
un mo)albete rebelde.
Cuemado $unto a otros ni#os,
ha muerto envuelto en la flama
de una $usticia del hombre
y se llev% el dolor.
Sus pasos andar"n en otros campos.
Nadie se ha conmovido en el café,
&s%lo porque era delincuente'
.ero la vida de un ni#o vale
lo mismo que la de un rosal.
Proleta…#ida mía
-oma el fusil, mira su largo talle,
esgrime con él el aire.
4punta, aprieta el gatillo,
y de aquel aparato de muerte
brotar" la brutalidad,
la ba$e)a, así como se mata
periodistas, se mata un pueblo.
;o, tomo el l"pi), escribo
sobre una ho$a blanca,
arro$o sobre ella el verso
sin miedo, sin dolor.
Jam"s he escrito de la miserable vida
que guardo en mí,
sumido en los sue#os del proleta,
sin sindicatos ni confederaciones,
sin estibar poderes de facto.
Sin vomitar odios por no sentir lo mismo
que aquel.
S%lo escribo, soy un mísero poeta
descubriendo en el virginal blanco
de la ho$a vacía, un campo donde sembrar,
como un labriego ara su parcela.
Mi arado ser" el verso,
para sembrar versos,
con mis manos rotas,
con sudor de sol en la piel,
como un $ornalero sudado.
+levo en mis semillas la libertad
del pensar.
3n la ho$a est" la $usticia,
en mis versos, mi verdad.
A Claudina
Caminé por calles solas, frías
en .raga y adiviné que las estrellas
caerían una a una
sobre el campo de girasoles,
creí verte entre ellas,
alumbrabas todo, eras
peque#a gran amor
y los $ardines de .raga
tenían tu aroma de madreselva
en flor,
+os gorrioncillos me se#alaban
entre la bruma la sombra
de un a#oso "rbol
donde de$é un cora)%n
grabado.
No sabía a6n tu nombre,
s%lo puse el mío y
ternura
solo el mío y ternura
como te llamas hoy.
Vida
:ida, vida rota entre
las heridas de mis manos
y las espinas de tantas
rosas que desho$é,
s%lo para ti
:ida, amada vida
qué me dar"s ahora,
si ya pasé los cincuenta a#os,
me dar"s s%lo versos.
:ida, te siento ir ya de mi cuerpo,
pero antes, dé$ame decirle
que la amo,
que lo que me resta de ti
es para ella.
:ida, dé$ame navegar solo
sobre las olas de su mar,
no te pido nada m"s.
:ida estamos listos
t6 te vas y yo te sigo
Vamos a Volar
-e invito a volar
subiremos $untos
t6 en mi gar)a negra,
yo en tu gaviota a)ul.
-e llevo a mi palacio
de diamante bruto,
de poligonales aristas,
te prometo una velada
entre el sol mayor de la séptima
gala7ia, el mar de estrellitas
enanas de la quinta dimensi%n
:en, sube a mi gar)a negra,
que yo le he dicho
que est"s triste,
para que con sus plumas
negras te dé caricias
blancas.
S%lo volemos,
ven...
Aromas de amor
&-iene aromas el amor'
Claro el amor tiene aroma
de cuerpo desnudo, de piel
sudada, de placer vivido.
4romas de orquídeas
silvestres, salva$es
perfume de libido.
4roma de canela
de le#a de inviernos
del sur austral
4romas de vino tinto
de tequila y ron,
perfume rebelde.
-ienes el aroma
de la tarde, cuando
se riega el $ardín
3l amor siempre
tendr" aromas
de tiE
$uetzales…
4rrastré desde soles distantes,
luces de tonos perfectos,
para fi$arlas en el iris
de tus o$os, alegres.
=ayos de mil colores
escapados se prendieron
en el pluma$e del quet)al,
y en frente a mí
adornada con una corona
imperial de plumas
apareces princesita a)teca,
de tu vestido de oro
refle$os, de tu mirada
s%lo fluye miel de estrellas
y ante esa imagen
doblo mis rodillas,
venero la suerte de
veros plena e imperial.
1lorece la selva en tus o$os,
inundas de lu) mis sombras,
y yo riego de versos el camino
a tus sue#os.
%&'ame
*ame un momento de silencio,
que de tu boca no fluya una palabra
y tendré miedo de no volver
a oír de tus labiosEde miel
un te quiero.
*é$ame recordar la melodía
de tu vo), para sentir que aun
no estando aquí, te presiento,
suave como la brisa de 4bril.
*é$ame, que en el silencio
tuyo descanse mi vo), y diga
tu nombre en una desesperada
emoci%n, la ine7plicable
ra)%n del amor.
Cuiero en tu silencio,
te quiebres en el recuerdo
del beso 6ltimo,
y brote de tus o$os,
la mirada de seda
que envuelve mi alma.
No quiero, no, ser el que
rompa aquel cristal, en que
se encierra aquel,
tu silencio.
;a escucho el eco
de los latidos de mi cora)%n
en mi pecho,
y t6, allí en el silencio,
y en la inquietud
de no perderte.
*é$ame solo, con
la inquietud de amarteE
(a#iota
-e busqué hoy, entre los man)anos
desnudos, s%lo encontré sombras frías,
t6 ya no estabas.
+as sombras se estiraban
entre las desnudas ramas,
mas t6 ya te has ido,
ni el vuelo de los gorriones
ni el trino del mirlo
hi)o que el frío de tu ausencia
se fuera de mí.
-e busqué entre las florecillas del campo
y las mariposas, me decían se fue.
Solo y triste, recorrí el huerto
gritando en silencio
tu nombre, simplemente gaviota.
Sólo tu)a
Cuise tomar la lu) de la luna,
hacerla rayos de plata,
vestirla de aromas de hierbas
nocturnas, pero la luna
ya tenía due#a.
Cuise esconderme de sus rayos
como saetas que escudri#an
la oscuridad, y la luna
siempre me encontr%.
Subí por las laderas de los 4ndes
hasta la cima oscura de la noche
y la luna se había fugado.
Se escondi%
entre los cabellos de mi amada,
se aferr% a su piel,
se quebr% en cristales de escarchas,
se puso escamas y ba$%
al fondo del mar.
S%lo quise tomar la luna y ella
ya era tuya
s%lo tuya...
n ma*o
Si fuese un mago fabuloso
pondría un tit"n enorme
con cadenas a detener
el pasar del tiempo.
.ondría elefantes
tractando el mundo en sentido contrario,
los relo$es andarían al revés
y la noche duraría s%lo lo $usto.
; el día se detendría a tu lado,
no seríamos m"s que nosotros, t6 y yo
fundidos en amor sin edad ni tiempo.
+o so) a*ua
=efle$os de rayitos de sol
Corría entre los $uncos el agua pura,
refle$o de rayos de sol,
saetas que entran por tus o$os
y se clavan en im"genes dispersas,
casi tan dispersas como tus cabellos negros.
3l agua canta canciones de cristal
mientras los $uncos te$en caricias
de brisa fresca.
-us pies descal)os, sobre el prado
y la desnude) de tu espalda,
cayendo sobre el espe$o de agua cantora,
refle$o m"gico, caricia adivinada.
Corría el agua entre los $uncos
como antes mis manos entre
los $uncos de tu talle.
5oy soy el agua, t6 los $uncos.
+a no te amo
Si quisiera escribir en la noche,
si quisiera cantar al alba,
s%lo diría que te amo,
y eso no es cierto, lo sabes.
Si quisiera decir te amo mentiría
y sería muy cruel.
;a no, ya no te amo.
Sabes, lo que siento ya,
es m"s grande que el amor,
es casi adicci%n a ti.
=espiro tu aroma y vivo,
beso tus labios y vivo
&3ntonces'
&C%mo decir que te amo'
Creo comprendes que ya no te ame,
porque eso ya es mínimo,
Si hasta el universo es finito
para decirte amor...
La (arza "e*ra
&Cuién eres t6, gar)a de negro pluma$e'
:olantes del recuerdo sin sombras,
desde el rinc%n de los mitos.
&4caso buscas enturbiar los sue#os
sin fronteras de este espíritu rebelde'
No develes mis íntimos deseos,
no divulgues la necesidad que
tengo de besarle.
3stili)ada ave )ancuda, oscura
como la sombra, e7tran$era
en el campus de lirios a)ules,
devuélveme su sombra mansa.
-e pregunté, responde
&Cuién te ha enviado a perturbar
mi espíritu'
&3res acaso un mont%n de plumas
sin ra)%n'
S%lo te pido no digas, no develes
el secreto de mi amor por ella...
Acuarelas
Me)cla de colores,
tonos de vida
y de pasi%n,
odios, rencores
desa)%n,
qué sería del paisa$e
sin el color.
Cué sería de poeta
sin la me)cla de colores,
esos que inspiran versos
como el color de miel de tus o$os.
3l pintor plasma telas
de tonos m6ltiples
me)cla el a)ul,
el verde, el ro$o,
el $a)mín.
3l poeta s%lo
tren)a palabras,
las escribe en papel
que una ve) tuvo vida,
"rbol, vida, muerte de flores
de lunas, de estrellas.
Colores, acuarelas
sentires, pasi%n, odios
paisa$es devorados por tus
o$os de miel.
+os colores, refle$os,
dolores, me)cla,
aguas locas que ba$an
desde tus o$os
lu), oscuridad,
amor...
Su ausencia ,o) duele…
0Cue te rebeles alma, que te rebeles2
Cue aquel amor ausente, duele,
Cue rebana la carne duele
03sconde la dicha cobarde2
0Cue te rebeles alma, que te rebeles2
Cue con una caricia ella enga#a,
que su vo) trama un verso, y mata.
Mientras el dolor se agolpa en el pecho
y el eco en el alma vacía resuena a l"grimas de hiel
0Cue te rebeles alma, que te rebeles2
0Cue su ausencia hoy duele2
Lle#as #ida
+levas en tu vientre,
un terroncito de miel,
dos sonrisas de cristal
y en tu cuerpo anida
eso llamado vida.
+levas en tus senos
el )umo de la m"s pura
y clara pa).
3res una rosa a punto de parir,
el aroma de dos botoncitos,
de o$itos vívidos y claros,
est"s llenita de poesía.
; en el rega)o guardas una
oda y un romance
hechos de puro amor.
?n Sol y una +una
de cabello ri)ados por el viento
libre, sobre nuestras costas.
+levas la vida
siendo tan leve
como el rocío.
Te e-trañ&
=ecordaba esas tardes cuando
camin"bamos de la mano,
por las playas de Constituci%n.
+os 4lcatraces nos saludaban
con vuelos ma$estuosos.
37tra#é esas tardes,
0-antas tardes2
si las contase todas,
0serían siglos2
-e e7tra#é, *ios c%mo te e7tra#é,
+a puesta del Sol
contemplada desde la :ega de los
patos,
el viento sobre nuestros rostros,
las olas rompiendo en aquel malec%n,
una peque#a lancha $ugueteando sobre
las olas,
y el Sol,
0C%mo moría el Sol2,
sus rayos se negaban a morir entre
los pinos del bosque después de
ba#arse entre las espumas.
=ecordé aquellas tardes,
ya le$anas y que se a#oran
como tus caricias
cuando camin"bamos
0Solos, tomados de las manos2
-e e7tra#é...
%elia…
*esde el volc"n ,sorno
a orillas del lago +lanquihue,
como una chispita de fuego
naciste en .uerto ,ctay.
+a nieve fue tu cal)ado,
las huellas tuyas corriendo
descal)a en las noches de
intensas neva)ones, qué recuerdos...
+os Copihues se prendieron
en el ro$o de tus labios
mil mariposas nocturnas
te dieron vida.
.uerto ,ctay, .to. :aras, =ío Negro, Coyhaique, 4ysén,
:alparaíso, +os 4ndes, donde pariste
a este loco poeta.
-alca donde elegiste partir.
4hora te e7tra#o, si te veo,
en las siluetas de los "rboles
a los que tiempo dedicabas a
descifrar para que yo las imaginara.
te veo peque#ita y gran mu$er.
*elia, madre, c%mo se te e7tra#a
cu"nto,
cu"nto
me falt% decirte muchas veces te amo,
cu"nto, cu"nto...
4 mi madre *elia Campos C.
Acampemos en el mar de la tran.uilidad
-e invito a que acampemos en la luna
armaremos nuestro via$e en silencio
en la quietud de la noche, esperaremos
el primer autob6s que pasa en la esquina
donde nacen los sue#os locos.
-e contaré mil historias, de cometas y luceros
de aventuras entre los aerolitos de Saturno,
de aquellos via$es en alas de mi gar)a negra
miraremos desde lo alto tu casa vie$a,
ella nos contar" tus historias de ni#e)
y reiremos como ríen los amigos
sin tapu$os ni tab6es.
+levaré un tro)o de lu) a)ul
para alumbrar la parte oscura
y un coro de selenitas nos cantar"n
poemas en sol mayor, que hablar"n
de nubes y tormentas en el mar de la tranquilidad
si bien es un mar seco, quiere verte nadar en sue#os,
en mis alfor$as llevaré un vino tinto
de mi valle preferido, un cabernet, un tro)o de pa),
un libro de poemas de Neruda, la amistad.
4camparemos no sé de qué lado pero
hoy la luna est" llena.
Mi gar)a negra y tu gaviota a)ul
vendr"n volando m"s tarde
por si quieras seguir al cometa,
s%lo quise invitarte a acampar en la luna.
Miradas
Mi mirada busca la plata
de sus sienes,
pero march% tranquila,
busc% la pa)
del fondo de la tierra,
donde brotan
la violetas, que tanto
le gustaban,
la triste)a de la vo),
se e7tra#a.
Mi mirada busca
su sombra
cansina, y sus o$os
profundos, pero
en el cielo han brillado
dos luceros.
Mi mirada
se cansa ba$o
la l"mpara, hurgando
entre las fotografías,
la figura suya
y el hori)onte
del atardecer.
Mi mirada buscaba
s%lo a mi Madre.
An*&lica
,$os a)ules, profundos
de mirada dulce, refle$os
del celeste de los cielos,
&qué ha pasado hoy, que os
recuerdo'
4miga entra#able,
serenidad hecha belle)a
de mu$er simple,
estatura peque#a.
:ienes en mis sue#os
s%lo para que te contemple
sobre las arenas de Constituci%n
corriendo como una brisa.
4ngélica, recuerdos,
charlas interminables
ca)ando los arco iris de la
tarde.
s%lo un recuerdo...
(abriela
+os robles de la cordillera
de :ilches a6n conservan
aquel cora)%n, que con
mi pu#al de$é dibu$ado
aquel verano, el 6nico
verano, mi verano.
+a miel de tus o$os,
la dul)ura de tus besos,
la suavidad de tu vo).
+a sombra tuya y la mía
corriendo sobre un mar
de ho$as muertas, quebradas.
Sé que en el cielo estar"s
corriendo sobre las nubes
que haces pasar sobre :ilches.
3l cuerpo se fue, pero vuestro
recuerdo, $am"s.....
?n gran amor.....
(alopes
3ntre los potros blancos
que cru)an los cielos
de la tarde, la golondrina
del invierno dibu$a
entre sus revoloteos
mil formas caprichosas,
aseme$an tus cabellos
sueltos como cascadas.
4rreboles salm%nidos
de furiosas batallas
conllevan a los potros
a perderse entre las
líneas del hori)onte
pintado ya de luceros.
+a tarde se estremece,
se fuga tranquila, camino
a la profundidad de la noche
y yo solo, solo y miserablemente
peque#o, pienso en tus o$os
que admiraban los atardeceres,
Madre.
Cué atardeceres admirar"s desde
lo alto, madre, que yo ac" solo,
adivino tu sombra, entre aquellos
potros blancu)cos que tra$iste
de 4ysén, y los esparciste,
en mis atardeceres.
/Viste #olar los (ansos0
Cuando te encontré tendida
de espaldas y con los o$os
abiertos sin mirar, absorta
en qui)"s que recuerdos.
Cuise cerrar tus labios,
abra)arte, llenarte de amor
cantar una canci%n o dos,
tenderme a tu lado, rubor.
Cuando te encontré, mirando
sin ver, sin sentir, ida.
3n el silencio oscuro, temor,
al)aste el vuelo, vida.
Cuise llorar, no entendí
que volaste alto, enmudecí,
solo pienso &si viste volar
los gansos' , ya es hora.....
Sonríe…
5i$o lo que veas es tuyo,
todo ese cielo plagado
de estrellas fulgorosas,
de los vientos que sacuden
estrellas blancas y negras,
soy el due#o absoluto,
ese mar inquieto de olas
altas de blancos ribetes,
esa arena negra como noche
también es mía.
5i$o puse calor al sol,
el fuego de mi pasi%n
adormece la luna,
y los ríos que se desprenden
raudos de la monta#a
los guardo para ti,
también la basura que
ensucia el paisa$e,
es mía, perdona hi$o,
pero ese humo que cubre
la ciudad fue mío.
.ero también la pa)
que se quiebra por dinero,
por poder, la metralla
la sombra oscura de
ese ca)a, la silueta del
cohete ,son mías
.ero hi$o eso dé$alo
no te manches la vida
no mates por matar,
por que te ordenan,
ni siquiera por defenderme.
Sonríe, hi$o solo sonríe,
y toma de tu padre vie$o,
lo que el tiempo le dio,
se llama e7periencia
ese cielo, ese mar
el calor del sol...
ya ahora son tuyos,
sonríe te creer"s due#o
del mundo...
hasta que cumplas cincuenta...
5i$o solo sonríe
y escribe un verso libre...
como los sue#os @lo 6nico libreA
4h, la basura mía no la desparrames
ad$6ntala a mi tumba cuando
me vaya...
Cosa rara el artista
*icen que los artistas no lloran cuando
otro se va, que aplauden.
Cué cosas raras los artistas,
pintan estrellas en la oscuridad,
congelan llamas a)ules,
cantan en silencio con gestos,
dibu$an sonrisas con palabras,
escriben m6sica con versos,
aman sin cuerpo, estrechan abra)os
desde miles de Dil%metros,
duermen de día y viven de noche,
otros s%lo conocen el arte
en libros.
;o, fot%grafo, pintor, escultor, poeta,
escritor,
vago de atardeceres, ladr%n de sue#os,
bohemio de día.
Canto al amor, a ése que prodigas
desde tu distante lar.
1ntre t2 ) )o
&Sientes ese silencio
ba$o tus pies',
el pasado, la historia
yace prisionera
ba$o esa l"pida
de esta oscura
b%veda.
Como ha pasado mi historia,
mi raí), enmarcada en
un calidoscopio, lu)
refle$ada en el prisma
de espe$os, que fue
mi vida.
*esfiguradas figuras,
adivino en esta morgue
oscura.
.iel reseca,
venas henchidas
por los líquidos, químicos
preservantes de cad"veres.
&Cuién fuiste t6'
&*e tan alto porte'
4l parecer, eres mi abuelo,
0Sí, te recono)co2
a6n esbo)as tu sonrisa,
eres *on 3rnesto Mu#o).
+a ciencia, sin conciencia
estudia tu cuerpo
te desgranas, cual pu))le
científico,
&.odr"n ellos descifrar
lo generoso que fuiste'
+as oscuras intenciones médicas,
desmembraron el cuerpo, desechando
tro)os sin interés, sin saber
quién eras.
3n mi quir%fano
de ciru$ano lírico,
cual tanat%logo, escudri#o
solo esa sonrisa, la misma
que me regalabas
en las tardes cuando
charl"bamos en la
pla)a 4bate Molina,
tu historia y la mía.
&Sientes el silencio
ba$o la planta de tus pies',
esta es la raí) geneal%gica,
04quel de la camilla2
entre las desfiguradas
figuras,
ése es tu bisabuelo
*on 3rnesto.
Cuando a mí me llegue
el momento, que la ciencia
haga lo que tenga que hacer
si puedo dar vida
ahí estoy, que arranquen
mis %rganos.
Cue yo he de$ado
mi propia historia.
-6E
n *rito de libertad
4 la tierra lancé el grito de +ibertad,
lo cultivé, como se cultivan las hortali)as
lo regué con la sangre de mis manos
y las gotas de sudor, que alguna ve)
rodaron por mi frente,
grité fuerte, tan fuerte que
de ella brot% el fuego
de la lucha, por los derechos
de ser tratados, respetados como personas.
3n la tierra,
sembré $usticias, derechos,
sue#os de uni%n, entere)as, labran)as
de manos sucias de sudor , tierra ,
de esperan)a,
humillaciones, por ser pobre,
pero, la tierra,
sí, la tierra
me ha dado nardos como tus manos,
frutos maduros como tus labios
y me ha dado abrigo
como cuando en tus bra)os me refugio.
+a tierra, sin el grito de fuertes ecos,
encendidos, no es tierra,
las in$usticias, rompen terrones
cortan las espigas,
pero los sue#os,
nuestros sue#os de $usticia,
ésos, se han guardado en la tesorería del pueblo,
ese pueblo al que pertene)co
en el que nací desnudo
y donde desnudo he amado
donde desnudo moriré,
una y mil veces por el ideal,
de ser igual,
sin distingos,
entre el patr%n y el inquilino.
Se nace en la tierra libre,
en la tierra verde y reseca,
de esta se#ora,
la se#ora 4mérica.
S%lo la tierra se vuelve cripta,
donde reposa el cad"ver de los sue#os,
de a#orar ser
el labriego de $usticia y
+ibertad
La 2ltima batalla de un tit3n
Se march% suavecito, casi sin moverse, en pa), silente, resignado,
a perderse entre las hierbas secas de la calle 3cheverría, sus huellas
casi imperceptibles, marcaban el camino sin retorno, resolvi% que así
fuera. Subi% a su lancha formidable tro)o de roble maulino hecho
ingenio, su tripulaci%n e7perta, maestra combatiente de olas,
tempestades, viento sur.
+a mirada firme del capit"n, su vo) reson% como un trueno,
soltaron amarras, el vie$o .e) :olador enfilo por la corriente del
Maule hasta el campo de batalla de los titanes del mar, la barra
del Maule trampa de agua que cobra por pea$e vidas.
+as toninas y las gaviotas estaban e7pectantes, la lid seria dura,
?n fuerte golpe de agua en la quilla y el .e) :olador
se al)a tremendo, imponente y a la ve) indefenso, y un tumbo
y otro tumbo, y la embarcaci%n voltea a la derecha luego
gira a la i)quierda y otro golpe barre la cubierta, arranca
a los dos hermanos Coipitos, luego otro y otro,
el mar como si fuera un padre los envuelve en un manto
de espumas blancas.
4ferrado al tim%n de pie, como si fuese una estatua
el capit"n vie$o =umano hi$o adoptivo del Maule,
miro al cielo con sus enormes o$os de vie$o lobo de mar
otea la lontanan)a consternado ve como se van uno a uno
sus marinos, solo a Chuflay le perdona la vida
el rey Neptuno, nad% mar adentro fue su padre el rescatador
abra)o de padre e hi$o llanto de var%nE
+a campana de la .o)a llam% a desgracia, &Cuién ser" el que volc%'
los vie$os pelícanos volaron sobre la lancha y se marcharon
dicen que llevaban el alma de aquel capit"n, el mar se
troc% calmo , culpable , una ve) m"s cobr% la inmolaci%n
de marinos, sus hi$os...
5oy, el nuevo .e) :olador rompe olas ba$o el mando
de Chuflay, los otros n"ufragos los reclut% Neptuno
$am"s volvieron solo el gringo Cheo reposa en
un pante%n... .or eso se march% suavecito casi sin moverse...
4 los que no volvieron del .e) :olador
4brero
Manos rugosas, "ridas como la tierra
amplio pecho, animal felino
de los andamios.
Ce$as rotas de sudor
cora)%n de poeta constructor,
gal"n de piropos
trinos de gorri%n urbano.
,brero despectivo de la vida
simple, creador de sue#os
amante de pasi%n sin
fronteras, crisol de soles
corporales.
&Cué haces obrero
con tus manos "speras,
si cuando acaricias
la piel de tu hi$o
se vuelven de seda'
4nimal ind%mito
domado en la pa)
del hogar, sangre
a)ul oscura de reale)a
desconocida, príncipe.
4rmador de laberintos,
cavernícola contempor"neo,
caballero de estilo pobre
so#ador bohemio.
4sí es el obrero
charqueado de sol,
de mar,
de patria,
de sue#os.
"iño pobre
-us manos entumecidas,
tiritando de frío,
sales del agua de la pileta
de la .la)a de los 5éroes
de =ancagua, ni#o pobre.
5éroe tímido
de noches heladas,
como helada es
el hambre de tus hermanos.
Son unas pocas monedas
pero se vuelven pan,
para tu madre, arriesgas
ante la noche y el frío.
-us o$itos se vuelven
estrellitas h6medas,
ni#o pobre de las piletas,
*e los deseos, héroe
de piel a)ulada y cora)%n
de fuego.
4n%nimo héroe de las
.la)as de =ancagua.
Tardes de cordillera
4 media tarde,
en los senderos
rodeados de robles,
las sombras se entrela)an
con rayitos de sol tenues,
la m6sica de los arroyuelos,
fresca huele a hierbas,
a helechos, quilas.
+as ho$as muertas,
tierra de ho$as,
paraíso, universo de
diminutos seres,
manantial de vida.
+os p"$aros trepan
saltando de rama en rama
los gruesos robles,
a veces dibu$an invisibles
piruetas tras los insectos,
sus gor$eos se quiebran
en un eco claro.
+as aguas de las lagunas
sombreadas de Chilcas,
pangues y culenes
absorben el paso
de un e$ército de nubes.
-repo un vie$o hualle,
domino las copas del
bosque, y desde lo alto
silbo un trino, para anunciarle
a las aves que soy yo
el )or)al que vuela
libre.
+os versos se me arrancan
corriendo sobre el papel verde
de los bamb6es, y el celeste
puro del cielo de la cordillera,
los cerros atr"s se cubren
de blanco manto, salpicado
de amarillos y verdes claros.
4 media tarde entre
los senderos de mi monta#a
de :ilches 4lto
imagino tus o$os negros,
mi gar)a negra vuela
esperando a su
gaviota a)ul.
+a tarde se escapa
libre, camina a la
cumbre del Cui)ap6
a encontrar la noche.
Mis senderos las sombras
y tus o$os negros.
Talca...Constitución...Via'e en 5uscarril
.or la trocha angosta del 6ltimo ramal,
via$a el buscarril amarilloa)ul y plata,
con su canto interminableF :oy paGConti, voy paG Conti...
y pasamos entre los sauces sedientos,
que se agachan a beber de los canales y regeros.
4 la orilla entre las moras, aparecen
potreros verdes, cubiertos de H .alG quererH,
flores amarillas que desho$amos para saber
si nos quieren, y entre ellos asoman el pecho
ro$o sangre las +loycas. y su cantar alegre.
+a primera estaci%n Colín, casona alta, amarillenta,
casi dormida, allí anta#o los burros rebu)naban a coro,
y en las carretelas se veía como los tomates llamaban
a un H Chanchito en piedraH con pancito amasado.
3n =auquen, la vista se pierde entre la vastedad de vi#as.
verdes y de cintur%n negro de racimos de uva Merlot y .aís.
Corinto asoma a la vuelta de una curva, y el pueblo se ve,
vestido de colores y de techos plateados de )inc y de te$as
vie$as, entre todos la Iglesia, antigua y blanca,
donde recuerdo la figura del .adre ,liva.
+a estaci%n se antepone a las vi#as de *on /uillermo,
la calle de acceso con ciruelos amarillos, esos Hcora)%n de palomaH,
y otros ro$os, entreme)clados con los Moros y los espinos e7tran$eros,
forman el m"s e7tra#o corredor de "rboles del ramal,
a mi memoria vuelven aquellos días en que esta estaci%n se llenaba
de carretas con sandías, melones y tomates HCora)%n de bueyH
y al vie$o HChepe Ménde)!, mi amigo.
Mi via$e en el buscarril, contin6a, pasamos por el HMorroH
y al frente donde estuvo alguna ve) .uerto .erales. el puerto fluvial
ya e7tinto, gracias al progreso que embanco el Maule.
Curtiduría adivinada estaci%n entre el verdor de los pinos y el a)ul
de las aguas del Maule.
H/on)"le) <astíasH +a estaci%n del .oeta de las tierras pobres
donde su vida fue feli) mirando el pasar de las aguas del =ío Maule,
y donde escribi% su obra. 4llí las .alomitas con sus delantales
blancos y sus canastas de mano, ofrecen los huevitos duros y las
de rescoldo, una escena rural plena.
+uego, -oconey, .ichaman, 1orel, 5uinganes,
Maquehua, =ancho 4stillero,
y Constituci%n, con el aire salado en la cara, y via$é
en el 6ltimo -ren de trocha angosta de Chile.
.or el camino entre los rieles, puentes y paisa$es ribere#os,
a6n se percibe el olor a campo y a hierbas con la libertad
de los p"$aros y el croar de las ranas...
; el canto del riel ahora diceF :oy llegando... voy llegando...
3n memoria de aquellos que perdieron la vida
dibu$ando con rieles los paisa$es del Maule.
Salieron pa6dentro
Interminables cru$idos de maestras,
de roble maulino ,las redes en el
vientre del bote, y los sue#os.
=oble maulino, hi$o de
la monta#a y del viento,
amo del mar
naciste libre, mueres
para navegar, saltando
olas, desafiando tempestades,
rel"mpagos err"ticos,que
ba$an desde la quebrada.
:iento sur de olas ri)adas,
caras curtidas de sal y l"grimas,
manos aguerridas,rotas por an)uelos
de acero, garfios que arrastran muerte.
Salieron paGdentro, el mar los llam%
con el silencio del rayo del alba,
sol que raya los cerros verdes
de pinos invasores llamados
progreso, yo les llamo asesinos
de robles, hualles, ma#ios
trébol,peumos, quillayes...
.escadores, maulinos
capitanes de faluchos,
proas siempre firmes,
agricultores de olas,
el norte, el lucero de la
ma#ana, cru) del sur,
osa mayor, osa menor.
Salieron paGdentro
y de vuelta traen, paGfuera,
un tesoro de escamas
latiendo en la quilla.
3n la popa, la sombra
de otros capitanes.....
San toro, el tolo)a, Mu#o),
:alladares, pata ancha,
Cuico *ía), Carlos *en)er,
=eynaldo ,rti).....
Son muchos, el gringo Cheo.
Salieron pa Gdentro.....
muchos $am"s volvieron
4 los pescadores a quienes,
s%lo el mar les ama.
$uilla)…
3ra ro$o el "rbol y no sabía él ni menos sabría yo,
se vestía de ro$o y se confundía con los arreboles
y destilaba aromas a mieles y abe$as, por las tardes,
y el cerro se vestía de levita verde en tonos de hierbas frescas.
Sus flores aromati)an al bosque, y el )or)al allí se anida,
y le canta en el universo de estrellas que llenan sus vainas secas,
formando el $usto universo en el cosmos verde de su folla$e,
3ra ro$o y yo no sabía, y sus ramas al cielo como bra)os,
de bra)os casposos y le#osos querían alcan)ar a las nubes
y sus ramillas querían escribir poemas, y encontr% en
siringa canora consuelo, y el crep6sculo se hi)o verso para él.
3ra un Cuillay de madera ro$a y piel desnuda en su $uventud,
y yo ni siquiera lo sabía...
Tañir de oro ) bronce…
.or ahí en un rinconcito, entre el cerro y el mar,
est" +a -rinchera .eque#a formaci%n de casas
de adobes vestidas de blanco a#e$o casi plomi)o,
y de faldas de 5ortensias a)ules y blancas.
Su gente, habitantes sin prisa, llenos del aire puro,
que da el mar y los pinos.
/ente de mirada serena, acento rural, hombres de o$otas
arados y hacha. Mu$eres de delantal y tren)as.
*uermen ba$o un cielo pleno de estrellas m"s a)ules, y
con el arrullo del mar, que limpia los pies de arena de la playa.
.ero lo que hace 6nico el silencio de allí, es el ta#ir de la campana
me)cla de bronce y oro, que rebotando de quebrada en quebrada,
anuncia la oraci%n y el Santo ,ficio...
.or alí entre el mar y el cerro, cerca de Chanquihuque est"
durmiendo entre la calma y ba$o las estrellas a)ules
+ a -rinchera Muy cerca del Mataquito...
Con el ta#ir del oro y bronce...
*e la campana de la capilla.
1l sol al amanecer
Se levant% casi durmiendo, casi lleno de ilusiones,
mir% el campo estaba lleno de verdes y a)ules,
estir% un bra)o por detr"s del volc"n,
otro por el lado de los cerros recortados a traslu),
Se sinti% el silbar de miles de aves, que despertaban
con él. Su cara brill% de contento cuando una nube
errante de "ureo color le limpi% su camino en el cielo.
<a$% a las casas de San Clemente, pueblo vie$o
que se desparrama por el valle, entr% a cada rinc%n,
busc% puertas y ventanas y se col% como si fuese su morada
se descomponía en colores de un prisma y se me)cl%
en las fachadas de las adustas casas
por allí de$% un morado lila, y por ac" un ro$o antiguo,
en la esquina dibu$% un paisa$e de amarillo
y se quería esconder entre las rosas de un rosal.
Casi durmiendo se pase% el Sol por los valles
de los campos de 5uilquilemu...
7rente a 8rente
;o...,
yo me miro ante mí,
parado, de cuerpo entero,
frente a frente en el espe$o,
simulando mi propia vida.
No escondo ni mis manos, ni reh6yo
mi mirada, en mi mirada.
3scudri#o, en las arrugas de mi frente,
vie$as amigas, nacidas de la lucha
inclemente entre el humo del cigarro, la noche y la
vor"gine de los a#os.
Si buscara el motivo, tal ve) no lo encontraría,
no sé porqué me he puesto en la frente,
un marbete, de los datos en que etiqueto
los versos, enumerando met"foras,
que valen menos que un maravedí.
Mi tiempo en el geno donde me encerr% el alcohol de sus
ga)mo#erías, el lega$o de versos y su piel tersa.
Me miro aquí parado, frente a frente,
desnudo del sentimiento, sin la piel de lobo,
con que me disfra)o de se#or. Me observo, sin miedos
miro mis manos sucias de sol y sudor, pero m"s limpias
que otras. No me cabe ni el perd%n ni el olvido, asumo
mis actos, si lo de$é lo sostengo, si lo sé, lo callo.
No me meto en pieles a$enas, suficiente tengo ya con la mía,
y ac" desnudo sin ella, siento que he desenterrado
vie$os rencores, entre mi sentir y mi proceder.
+a amé, es cierto, ya no la amo, pero la recuerdo
con ese sentimiento, era dulce como la ca#a, por eso
se qued% apegada a mí, eres lison$era, bueno eres
t6 dentro de mis propios o$os, soy yo mismo,
frente a frente.
*e$o a mi poesía, tranquila reposando en el mantillo
de las envidias, entre la ra)%n y el cora)%n.
9*lo*a del espino
Cu"ntos a#os que somos amigos, t6 y yo, espino'
he visto florecer tus ramas en cada primavera, sin prisa,
te engalanas de flores amarillas, de fragancias ligeras,
concedes al Cherc"n anidar en tu rega)o.
5as crecido, yo también,
somos ambos ya mas vie$os.
4 la memoria vienen aquellas días, que dormité a tu sombra,
mientras el mirlo trinaba alegre y me arrullaba,
entre tus ho$as y espeso rama$e
quedaban atrapados mis sue#os de $uventud.
&=ecuerdas aquel primer beso cuanto $ugaba con ella'
0.arecíamos mariposas entre las hierbas2
Sabes espino, envidio tus a#os calmos,
has sido el refugio de poetas enamorados, nido de aves,
que te han regalado sus primeros trinos,
antes de emprender el vuelo
entre tus ramas has atesorado secretos, sue#os.
yo s%lo he pasado mi vida en la ciudad,
luchando por sobrevivir y alguna ve) qui)"s alcan)ar un sue#o.
Cuisiera contarte mis alegrías, pero también mis penas,
como t6 amigo, formé un nido, que hoy es mi cobi$o,
alegre de verte de nuevo amigo espino,
de $ugar con los recuerdos.
; la pena que siento, es no poder volver a ser ni#o
y $ugar a la ronda ba$o tu sombra.
4migo espino, cu"ntos a#os han pasado,
la vida nos ha echo m"s vie$os, pero no por eso
hemos de$ado de dar sombra,
ni hospeda$e a las aves que buscan un nido.
Cuando sea la hora de marcharme espino,
quiero inundar el pecho de la fragancia de tus flores.
; sé que mandaras en el aire tu adi%s.
Pa- #eritas est in sepulcro
Cargo sobre mi espalda la vida,
entre mis sienes los o$os maravillados
pero ya cansados, de luces tenues
de amaneceres y ocasos a orillas
de mil caminos que recorrí.
+a vida, qué ha pasado en mí vida'
Nací como todos desnudo, y de una
nalgada aprendí a llorar, y conocí
el rega)o de mi madre.
Crecí apegado al silencio de los cuartos
vacíos, de la ausencia de mi padre,
lo asumo, lo digiero, mastico y trago,
pero ello no me marc%.
4dolescente, enamorado y lacho
seg6n se dice de mí.
4puesto no, nunca fui apuesto, s%lo
tentadito y las chicas aun recuerdan,
mis bra)os y abra)os.
.ero soy feli), sí soy feli),
tengo de tesoro hi$os y de
fortuna una buena esposa,
tengo el amor desde le$os,
pero me ama, la vida.
3spero de la muerte, sí espero que llegues,
que te acerques en tu corcel negro,
que cercenes mi cuello
con tu guada#a, pero antes
dé$ame decir que he amado.
S%lo quiero de epitafioF
.a7 veritas est in sepulcro.
3n mi corte$o deseo un coro de )or)ales,
y que las alas de mi gaviota a)ul
me cubran de su sombra.
+a vida, a6n vivo.

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