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APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO (Ausubel) La medida en que las experiencias formales de aprendizaje influyen en el crecimiento personal de los alumnos, está condicionada por los conocimientos previos pertinentes con que inician su participación en las mismas. El alumno que inicia un nuevo proceso de aprendizaje lo hace a partir de las creencias, representaciones y conceptos que ha construido en su experiencia previa y que utiliza como instrumentos de lectura y de interpretación, condicionando así el nuevo aprendizaje. Para que el aprendizaje sea significativo deben cumplirse tres condiciones: • Que el contenido se presente como potencialmente significativo, es decir, que tenga una estructura lógica y clara; no debe ser arbitrario ni confuso. • Que el contenido sea potencialmente significativo para el alumno: tiene que haber en la estructura cognitiva del alumno elementos pertinentes que se puedan relacionar con el nuevo contenido. • Que el alumno tenga una disposición para aprender significativamente; esto implica tanto una motivación e interés hacia la temática, como una disposición a hacer el esfuerzo de relacionar lo nuevo con lo sabido. Una consecuencia importante de este principio es que la clave no está en si es más importante el aprendizaje de ciertos contenidos o el aprendizaje de procesos mentales, sino en si lo que se aprende es o no significativo; esto quiere decir que el nuevo aprendizaje debe poder relacionarse en forma sustancial con lo ya sabido, y ocupar un lugar definido en las estructuras de conocimiento. Si por el contrario el alumno se limita a memorizar, sin establecer vínculos de significado con sus conocimientos previos, estamos ante un aprendizaje mecánico o memorístico repetitivo. La primera de las condiciones exige del maestro el esfuerzo de estructurar los contenidos de manera clara y lógica. La segunda, hace necesario conocer el momento de desarrollo de sus alumnos y la cantidad y calidad del conocimiento que poseen; la tercera y última condición para que el aprendizaje sea significativo implica que el alumno debe ser activo, pues la disposición para aprender significativamente no nace por sí misma, sino que exige el esfuerzo de buscar relaciones sustanciales de lo nuevo con aprendizajes previos. La labor del profesor aquí es vital, para ayudar al alumno a establecer tales relaciones; el uso de ejemplos de la vida cotidiana puede ser una alternativa válida.

Cambios e innovación y sus impactos en educación

ZONAS DE DESARROLLO PRÓXIMO (Vigostky) Es preciso diferenciar entre lo que el alumno es capaz de hacer y de aprender por sí solo, y lo que es capaz de hacer con la ayuda y el concurso de otras personas. A esta diferencia entre el nivel de desarrollo actual y el nivel de desarrollo potencial Vigostky la denomina Zona de Desarrollo Próximo. La enseñanza efectiva es la que parte del nivel de desarrollo del alumno, pero no para acomodarse a ese nivel y quedarse allí, sino para colaborar con él en la ampliación de esas zonas en que progresivamente el alumno es capaz de moverse

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ya sin ayuda del otro. Destacamos dos consecuencias importantes para la labor educativa: • Todo aprendizaje sucede en la interacción con los demás; la colaboración en el proceso de aprender es fundamental; no sólo del profesor hacia el alumno, sino de los alumnos entre sí; en esta colaboración se rescata el papel del profesor, que amplía las zonas de trabajo y provee oportunidad de ir internalizando los nuevos aprendizajes. • Todo aprendizaje está mediado por la cultura; y el medio o vehículo principal es el lenguaje. La necesidad de practicar el uso del lenguaje y de usarlo con corrección es un requisito indispensable para la construcción progresiva del pensamiento y la asimilación de los valores culturales. Superar las zonas de desarrollo próximo tiene que ver con el tema de aprender a aprender: ser capaz de realizar aprendizajes significativos por sí solo, en una amplia gama de situaciones y circunstancias. A esta meta debe otorgársele la mayor importancia en nuestro mundo actual, pues la velocidad de cambio y aumento de los conocimientos exige cada día mayores habilidades para explorar nueva información, ser capaz de seleccionar la pertinente, así como la regulación y planificación de la propia actividad. ESQUEMAS MENTALES La estructura cognitiva del alumno, cuyo papel central se ha puesto de relieve en los dos puntos anteriores, puede concebirse como un conjunto de esquemas de conocimiento. Un esquema es un conjunto organizado de conocimiento, que puede contener conceptos, reglas y procedimientos para utilizarlos en situaciones y acciones, referencias a otros esquemas, y también valoraciones y normas. La nueva información adquirida se conecta a uno o más esquemas de conocimiento; el recuerdo de los aprendizajes previos queda modificado por los nuevos aprendizajes; los esquemas pueden forzar la nueva información para hacerla calzar en ellos; los esquemas permiten hacer inferencias en situaciones nuevas; un esquema integra conceptos con habilidades y valores. Aprender a evaluar los propios esquemas y a reconstruirlos es el componente esencial del aprender a aprender. Así entendida la estructura mental, podemos decir que la tarea esencial de la educación escolar consiste en la modificación constructiva de los esquemas mentales del alumno (y del profesor). Inspirándose en el modelo de equilibración de las estructuras cognitivas de Piaget, podemos caracterizar el proceso como un continuo avance: desde un punto de partida equilibrado (conocimientos previos, zona de desarrollo actual); desequilibrio ante situaciones, valores y conocimientos nuevos (zona de desarrollo próximo, diferenciación progresiva) equilibrio, mediante internalización de lo nuevo y reconstrucción de los esquemas (asimilación, zona de desarrollo efectivo). ¿QUE CAMBIA EN EDUCACION? o ¿POR QUE DEBEMOS CAMBIAR? Hablar de lo nuevo exige hacer referencia a lo acostumbrado, a lo anterior y

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conocido. ¿Qué hay de nuevo en educación? En lo que significa educar, casi nada. El esfuerzo de cualquier sociedad por ayudar a crecer y a formarse a todos sus miembros sigue siendo fundamentalmente el mismo. Pero nuestros tiempo se van caracterizando por fenómenos que antes no existían o no tenían la misma importancia para la educación. En esta actividad queremos destacar tres: El conocimiento. Los avances en el conocimiento son vertiginosos. De los que influyen directamente en la labor de educar se destacan sin duda los referidos a la forma en que se adquiere, se estructura y se utiliza el conocimiento. Es un tema que ha comenzado a interesar a estudiosos de campos diferentes: los neurólogos, interesados en el cerebro y su funcionamiento; los lingüistas, que tratan de aclarar la relación estrecha entre el conocimiento y el lenguaje; la Inteligencia Artificial, que intenta construir procesos inteligentes en el laboratorio, para que sean ejecutados por computadores; los psicólogos, en particular los psicólogos cognitivos, que estudian el funcionamiento de las capacidades que permiten al hombre representar simbólicamente el mundo y relacionarse con él. Todo ello está comenzando a constituir un conjunto de saberes sobre la forma en que asimilamos, construimos y utilizamos eso que llamamos conocimiento. Y este es un tema central para la educación: cuanto más sepamos sobre cómo cada persona construye su conocimiento, más claridad podremos tener sobre cómo hacer más eficiente esa tarea; y en eso consiste una gran parte de la labor educativa. Pero igualmente, la mayor diversidad plantea al educador nuevos retos: la necesidad de tener criterios para ver posibles contradicciones, para elegir entre aquellos principios que mejor pueda aplicar a su realidad. Y la exigencia de mantenerse informado, de continuar educándose él mismo; y en esto, sin duda, las nuevas tecnologías ofrecen grandes ventajas, porque permiten explorar y consultar fuentes actualizadas; y facilitan el compartir con otros dudas e iniciativas. La Tecnología. Los avances de las ciencias se están traduciendo de inmediato en productos tecnológicos, que ha invadido nuestras vidas en todas sus dimensiones. Desde el punto de vista de la educación, las tecnologías de comunicaciones están compitiendo seriamente con la escuela, en el sentido de poner a disposición de todos información y saberes que antes eran patrimonio de unos pocos, de quienes tenían la fortuna de saber leer, escribir y tener acceso a bienes culturales encerrados en libros o en instituciones especiales. Los computadores, con su gran capacidad de almacenar información de todo tipo, y la posibilidad de conectarse entre sí, están haciendo llegar a todas partes casi todo el conocimiento elaborado antes y ahora, a la disposición de quien quiera consultarlo. También, como contrapartida, demandan habilidades y destrezas nuevas: saber usarlos; saber qué pueden aportar a nuestra labor docente; y prepararnos para organizar y promover en nuestros alumnos maneras de trabajo más autónomas y más colaborativas a la vez. La Globalización. Consecuencia en parte de lo anterior, asistimos a un fenómeno nuevo: las culturas se están conociendo mutuamente, se están intercambiando no solo conocimientos, sino formas de ver el mundo, de entender la vida en sociedad, de valorar las cosas y de actuar. Si hace unos treinta o cuarenta años

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se juntaban gentes de diversas latitudes, aun hablando el mismo idioma, era complicado que se entendieran entre sí; hoy son ya numerosos los grupos de niños que trabajan juntos, desde los lugares más apartados del mundo, y son capaces de comprender los puntos de vista de todos y de enriquecerse mutuamente con visiones amplias de la realidad, cada vez menos local y más universal. Y de nuevo los retos: no es posible compartir si no se tiene algo que ofrecer al otro; el riesgo de imitaciones indiscriminadas, de asumir valores contradictorios y sin raíces, aumenta. La globalización exige reafirmar la propia cultura, hacer consciente lo que somos, como personas y como comunidades culturales; interesarse por los propios valores y tener así una base sólida de contraste y de aceptación de lo diferente. ¿Cómo adelantarnos, desde la escuela, a las consecuencias que estos fenómenos están teniendo, querámoslo o no? ¿Cómo ayudar a las generaciones más jóvenes para que estas nuevas tecnologías y fenómenos colaboren en la construcción de hombres más equilibrados, más solidarios y más capaces de crear mundos más amables? ¿Cuáles son los nuevos desafíos? - Introducir el uso de nuevas tecnologías informáticas y de telecomunicaciones en la institución escolar, para incorporar sus ventajas y orientar su uso positivo por las nuevas generaciones. - Hacerlo con una estrategia que desarrolle el espíritu colaborativo y global, poniendo en contacto comunidades escolares de diversas culturas y países, de modo que el conocimiento mutuo y el intercambio de formas de vivir, generen perspectivas amplias y corresponsabilidad por los destinos de todos. - Sustentar todo este trabajo en modelos actuales de construcción del conocimiento, en principios rigurosos, que favorezcan el desarrollo armónico de ciudadanos aptos para comprender los nuevos tiempos y crear colaborativamente las formas de cultura que estos exigen. ¿DÓNDE QUEDAN UBICADOS LOS PROFESORES EN TODOS ESTOS CAMBIOS? Este cambio generalizado (social, cultural, tecnológico) pone a los profesores ante nuevos contextos a los que no es fácil adaptarse y ante retos que no son fáciles de enfrentar. Podemos representar esta situación mediante una metáfora: Imagine que sale usted un día cualquiera a dar un paseo, tarde en la noche, y de pronto lo asaltan; le roban su cartera y todas sus pertenencias. ¿Qué haría usted al día siguiente? ¿Qué hará en el futuro? Tal vez decida no salir más a la calle, o no salir de noche; quizá no pasará nunca más por ese lugar; puede aprender karate; o, aunque sea mala idea, decida comprar una pistola. Nada de esto cambiará el hecho de que su contexto ha cambiado, de que ya no puede usted ver su barrio o hacer sus paseos como antes. Usted no lo deseó, ni hizo nada para que sucediera; solamente se dio el cambio. Hoy la educación ha sido asaltada; usted, como miembro de su comunidad educativa está sufriendo ese asalto, quiéralo o no. Lo que estamos haciendo es adaptarnos a este nuevo contexto. ¿De Qué manera podemos hacerlo? Algunos elaborarán nuevas teorías, nuevas formas de enseñar; otros hablan de cambio de roles; otros de la necesidad de incorporar nuevos recursos. Son todas respuestas que intentan hacer frente a estos cambios.

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Temas de Reflexión • En el contexto de sus instituciones y pensando en las necesidades externas e internas ¿Cuáles son los factores que hacen necesario ofrecer un servicio educativo de más calidad? • ¿Qué aspectos formativos, afectivos o experienciales de los rectores, educadores, alumnos y padres de familia impiden cambios institucionales? • ¿Qué aspectos de los rectores, educadores, alumnos y padres de familia promueven transformaciones institucionales? • Teniendo en cuenta elementos de la lectura ¿Qué estrategias podrían favorecer actitudes de apertura al cambio en la comunidad educativa? • ¿Qué relación puede establecer entre innovaciones tecnológicas y nuevas tendencias pedagógicas?

Tomado del material del programa WORLD “Enlaces Mundiales para el Desarrollo”, para capacitación de docentes. 1997

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