You are on page 1of 64

UNIVERSIDAD JOSE CARLOS MARIATEGUI

FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS, EMPRESARIALES Y PEDAGOGICAS
ESPECIALIDAD DERECHO






CURSO
Derecho Civil II

Alumno: Rodríguez Flores, Juan Ramón
Código: 10106C242D
Ciclo: 2013 – II

DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 2



INDICE

1. FUNDAMENTO HISTORICO DEL ACTO JURIDICO
2. EL ACTO JURIDICO EN EL CODIGO CIVIL PERUANO
3. CLASIFICACIONES DEL ACTO JURIDICO
4. MANIFESTACION DE LA VOLUNTAD EN EL ACTO JURIDICO
5. CAPACIDAD Y EL OBJETO EN EL ACTO JURIDICO
6. FORMAS DE LOS ACTOS JURIDICOS
7. INTERPRETACION DEL ACTO JURIDICO
8. MODALIDAD DEL ACTO JURIDICO
9. SIMULACION EN EL ACTO JURIDICO
10. EL FRAUDE EN EL ACTO JURIDICO
11. VICIOS DE LA VOLUNTAD
12. NULIDAD DEL ACTO JURIDICO
13. VALIDEZ DEL ACTO JURIDICO
14. CONCLUSIONES
15. BIBLIOGRAFIA













DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 3


FUNDAMENTO HISTÓRICO DE LA TEORÍA GENERAL
DEL ACTO JURÍDICO
En el siglo XVIII, y a la luz de los principios filosóficos de la Ilustración, se
consagra y reafirma que el hombre es libre en todo el ámbito de su actuar.
Como supremo juez de sus actos, el hombre se vincula con otros y
compromete su libertad personal sólo si así lo quiere.
En el campo jurídico este concepto tan amplio de la libertad personal se
manifiesta en el denominado principio de la autonomía de la voluntad, en virtud
del cual se considera que el hombre se relaciona y se obliga con otros porque
tal ha sido su voluntad. De esta manera, se entiende que las personas tienen
plena libertad para realizar los actos jurídicos que estimen adecuados para la
satisfacción de sus intereses, pudiendo, asimismo, determinar el contenido y
los efectos de dichos actos.
Esta facultad de las personas para celebrar los actos jurídicos a través de los
cuales puedan crear, modificar o extinguir derechos subjetivos, es la que
reconoce el principio de la autonomía de la voluntad o de la libertad contractual,
como también se le denomina. Dicho principio, entendido y aplicado a ultranza,
a extremos que algunos le atribuyen el carácter de dogma, constituye el
fundamento o piedra angular sobre el cual descansa la Teoría General del Acto
Jurídico.

EL ACTO JURUDICO EN EL CODIGO CIVIL PERUANO
En la delimitación conceptual que traza la doctrina nacional tradicional, es el
hecho jurídico, voluntario, lícito, con manifestación de la voluntad y efectos
jurídicos. Así, se ha afirmado que el acto jurídico "es una especie dentro del
hecho jurídico, pues aquél descarta la involuntariedad y la ilicitud. Lo primero
es indudable. La palabra misma 'acto' indica como una determinación de
voluntad. Mas, algunos son de opinión que el término acto jurídico debe
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 4


comprender el hecho voluntario, tanto el lícito como el ilícito (Enneccerus). Este
parecer es inaplicable dentro de la sistemática de nuestro Código Civil, que
asigna el carácter de licitud al acto jurídico" (LEÓN BARANDIARÁN).
El artículo 140 del Código Civil, primer párrafo, establece que "el acto jurídico
es la manifestación de voluntad destinada a crear, regular, modificar o extinguir
relaciones jurídicas".
La Teoría del Acto Jurídico es producto de la doctrina clásica francesa, la cual
no fue recogida por el Código Civil francés de 1804. Sin embargo, dicha teoría
fue asimilada, aunque con ciertas variantes, en Latinoamérica. Así tenemos
que fue recogida por el Código Civil chileno de 1857, por el Esbo 90 de Texeira
de Freitas y por el Código Civil argentino, cuyo artículo 944 inspiró a Olaechea,
quien en 1925 presentó en el Anteproyecto a la Comisión Reformadora del
Código Civil peruano de 1852, la siguiente propuesta: "Son actos jurídicos los
actos voluntarios y lícitos que tengan por fin crear, modificar, transferir,
conservar o extinguir derechos". El artículo 1075 del Código Civil de 1936 no
definió lo que es el acto jurídico.
Según acreditada doctrina nacional (LOHMANN LUCA DE TENA), el acto
jurídico se diferencia del negocio jurídico en los siguientes aspectos:
 El presupuesto de los negocios jurídicos es la declaración o
manifestación de voluntad. No ocurre lo mismo en todos los actos
jurídicos ni en los actos ilícitos por negligencia.
 La finalidad de las partes en el negocio es la de crear un vínculo; en los
actos no negocios, el vínculo aparece por imperio de la ley, sin tener su
origen en una manifestación volitiva.
 La intención es indispensable en el negocio jurídico, no necesariamente
en el acto jurídico.
Para aquellos que siguen la doctrina tradicional, el problema de la distinción
entre acto y negocio jurídico se reduce al de una "sinonimia conceptual" (VIDAL
RAMIREZ), optando por el nomen iuris de acto jurídico "por razones de
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 5


tradición jurídica" (ZUSMAN TINMAN, DE LA PUENTE Y LAVALLE). Desde mi
particular punto de vista, se observan las siguientes distinciones:
Tanto el acto como el negocio jurídico son especies del género hecho jurídico;
pero el negocio jurídico es una subespecie del acto jurídico.
El acto jurídico se materializa a través de la manifestación de la voluntad
[entendida como "la exteriorización de un hecho psíquico interno, que
consciente y voluntariamente trasciende del individuo y surte efectos ante
terceros con valor expositivo, aunque estuviera lejos del ánimo del agente el
querer producir tales efectos" (LOHMANN LUCA DE TENA)]; el negocio, a
través de la declaración de la voluntad [entendida como "aquel acto
responsable que exteriorizando la 'coordinación jerárquico de nuestros deseos',
tiene como propósito producir efectos jurídicos mediante la comunicación de la
voluntad contenida en la expresión" (LOHMANN LUCA DE TENA)]. Nótese que
la relación entre manifestación y declaración de voluntad es de género a
especie. Sin embargo, en ambos supuestos, las consecuencias jurídicas ya se
encuentran predeterminadas por el ordenamiento jurídico.
Dentro de esta concepción es también acto jurídico el hecho humano voluntario
ilícito. La licitud (o ilicitud) de un hecho humano voluntario no puede desvirtuar
su naturaleza de acto. Para un sector de la doctrina, el negocio jurídico solo
puede ser lícito, por cuanto el ordenamiento jurídico faculta a las partes para
autorregularse en virtud del principio de la autonomía privada, teniendo ésta
como límite su ''fin lícito" (STOLFI). Sin embargo, para otro sector de la doctrina
(MESSINEO), en opinión que comparto, también podría configurarse un
negocio jurídico ilícito.
Lo que se legisla en el artículo 140 del Código Civil (teniendo corno
antecedentes el artículo 1075 del Código de 1936 y el artículo 1235 de( Código
de_1852) no-ese acto jurídico sino el negocio jurídica. porque alude a la
intención de las partes para:: determinar sus efectos y a sus requisitos:
 Agente capaz
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 6


 Fin lícito
 Objeto física y jurídicamente posible
 Observancia de la forma prescrita por ley, bajo sanción de nulidad
Estos son los elementos propios de los negocios jurídicos. En mi opinión, el
acto jurídico es aquel hecho humano realizado voluntariamente, lícito o ilícito,
del cual surgen efectos jurídicos. Ejemplos de actos jurídicos tout court: el
reconocimiento de deuda (artículo 1996.1 C.C.), notificación de la cesión
(artículo 1215 C.C.), et hallazgo (artículo 935 C.C.), entre otros.
Se sostiene que el identificar el concepto del acto jurídico con el de
manifestación de voluntad, "es inexacto y ha contribuido a oscurecer el
concepto del acto jurídico" (TABOADA CÓRDOBA).
Frente a la doctrina francesa que crea la Teoría del Acto Jurídico, surge la
doctrina alemana instituyendo la Teoría del Negocio Jurídico, que luego fue
seguida por los españoles y los italianos. La Teoría del Negocio Jurídico se
origina en la corriente pandectista alemana y se consagra, entre otros cuerpos
legislativos, en el Código Civil alemán de 1900. El negocio jurídico es definido
como "el acto con el cual el individuo regula por sí los intereses propios en las
relaciones con otros (acto de autonomía privada), y al que el Derecho enlaza
los efectos más conformes- a la función económico-social que caracteriza su
tipo (típica en este sentido)" (BETTI). La doctrina nacional ofrece una
explicación que intenta justificar la sinonimia conceptual entre acto y negocio
jurídico, basándose en la doctrina española: el término francés acte tiene dos
sinónimos, uno masculino que significa acta (documento) y otro femenino que
significa acto (negocio). Al ser imposible usar el término affaire juridique para
traducir el negocio jurídico, se usó la locución acte. Por consiguiente, por una
confusión en la traducción, se equiparó acto con negocio jurídico, para
distinguirlo del acta (VIDAL RAMIREZ).
Para cierto sector de la doctrina española, "la línea divisoria entre el negocio
jurídico y el acto jurídico en sentido estricto deriva de la propia definición de
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 7


aquél. En el negocio, el autor o autores autorregulan sus propios intereses,
establece o establecen una norma de conducta vinculante para su satisfacción.
En cambio, en el acto jurídico que consideremos se halla ausente todo
contenido normativo. El agente no tiene el poder de configurar las
consecuencias porque están predeterminadas por la ley" (DIEZ-PICAZO y
GULLÓN).
La doctrina italiana define al negocio jurídico como "una manifestación de la
autonomía de la 'persona' que, con su propia voluntad, atiende a la satisfacción
de sus necesidades mediante la creación, modificación o extinción de
relaciones jurídicas, que pueden ser o no patrimoniales (v.g., derechos de
familia). El negocio jurídico está formado, pues, por una o más declaraciones
de voluntad dirigidas a tal fin" (BARASSI).
Se afirma, con razón, que "la noción de autorregulación de intereses privados,
deducida de la consideración de la realidad económico-social, constituye el
dato básico a tener en cuenta para establecer la noción de negocio jurídico"
(SCOGNAMI-GUO).
Hace algunas décadas, precursoramente en nuestro medio, se sostuvo que "el
negocio jurídico es, pues, un acto jurídico como cualquier otro. Dicho negocio
jurídico no produce efectos por sí, sino porque el ordenamiento jurídico lo
reconoce y le presta su fuerza. Está contenida en él la voluntad del sujeto, pero
los efectos del negocio derivan de la ley" (J.E. CASTAÑEDA). Agrega esta
doctrina que "el acto jurídico se distingue del negocio jurídico que en éste no
solo encontramos una expresión de la voluntad del hombre, sino que se trata
de una voluntad que persigue un fin que la ley protege y que es una voluntad
manifestada, expresada, exteriorizada. No es posible concebir un negocio
jurídico sin declaración de voluntad".
Otro sector de la doctrina nacional ha sostenido que "el negocio jurídico está
constituido por una declaración de voluntad privada encaminada a un fin
práctico susceptible de producir efectos jurídicos previstos y aun imprevistos.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 8


Es decir, pues, que no se basta la voluntad interna aunque sea legítima; es
necesario que dicha voluntad se exteriorice. El negocio jurídico es
manifestación de voluntad dirigida a un fin práctico y lícito (si fuera ilícito no
sería negocio jurídico)" (A. FERRERO COSTA).
Merece particular atención la doctrina que afirma que el negocio jurídico "es un
mandato particular de origen eminentemente social que determina una nueva
situación económica y jurídica que depende del ejercicio 00 la autonomía
atribuida al privado" (PALACIOS MARTINEZ).
Para la doctrina nacional que más rigurosamente ha defendido la autonomía
conceptual del negocio jurídico, éste es entendido como la "declaración o
declaraciones de voluntad de Derecho privado que por sí o en unión de otros
hechos, estarán encaminadas a la consecución de un fin práctico, lícito y
admitido por el ordenamiento jurídico el cual reconoce a tales declaraciones
como el sustento para producir efectos prácticos queridos y regular relaciones
jurídicas de derecho subjetivo. Es decir, el Derecho recoge una pretensión
social y económica establecida por los agentes y le atribuye, luego de
merituaria, un valor jurídico" (LOHMANN LUCA DE TENA). Sus características
son las siguientes:
a) El negocio jurídico es una figura de Derecho privado.
b) Entre el contenido de la voluntad y el efecto que el Derecho atribuye a un
negocio no hay una inmediata relación de causalidad.
c) Las consecuencias jurídicas son paralelas a las de carácter económico o
social que los agentes han querido estatuir.
d) Los efectos serán esenciales, naturales o accidentales.
e) La declaración de voluntad, o el acuerdo de varias, puede requerir en
ocasiones de otros supuestos para obtener la finalidad práctica deseada (no el
nacimiento del negocio).
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 9


f) El negocio aspira al logro de un fin que normalmente reviste un aspecto
económico.
Respecto de quienes sostienen que el negocio jurídico se distingue del acto
jurídico, porque en el primero los efectos jurídicos son establecidos por las
partes y en el segundo, por la ley, se afirma que "las declaraciones de voluntad
por sí solas, o junto con otros requisitos, forman el supuesto de hecho de un
negocio jurídico. Si la voluntad manifestada es capaz de producir efectos
jurídicos es porque ha estado incorporada en un supuesto de hecho,
fattispecie, tatbestant, presupuesto abstracto, porque ha formado parte de él.
La voluntad manifestada por sí misma, si no está contenida en un supuesto de
hecho, es incapaz de producir efectos jurídicos. El efecto jurídico nace como
consecuencia de la realización del supuesto de hecho de un negocio jurídico,
respecto del cual la declaración de voluntad es uno de sus requisitos. En el
negocio jurídico la declaración de voluntad es reconocida como fundamento de
un efecto jurídico y este reconocimiento se produce a través del supuesto de
hecho. El supuesto de hecho negociar es el conjunto de requisitos tenidos en
cuenta por el ordenamiento jurídico, entre los cuales figura una o más
declaraciones de voluntad, para la producción de efectos jurídicos" (TABOADA
CÓRDOBA).
Resumiendo: los actos jurídicos en sentido estricto tienen lugar cuando no hay
negocio. Se trata de actos voluntarios -no hechos- (que producen efectos
jurídicos) y hay negocio cuando el autor o autores manifiestan su voluntad, a
efectos de auto irregular sus propios intereses, con la consecuencia de crear
(modificar o extinguir) o regular relaciones jurídicas. En efecto: si abordamos al
negocio jurídico desde un punto de vista económico-social (empírico) lo
entenderemos como la autorregulación de los propios intereses y, si lo
entendemos como categoría técnico-jurídica, será aprehendido como una
manifestación de voluntad destinada a establecer (en el más genérico de los
sentidos) relaciones jurídicas.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 10


Se sostiene que "en el negocio jurídico los efectos no han sido previstos con
anterioridad, ni taxativamente, por el ordenamiento jurídico; los efectos deben
vincularse, más bien, y según cada caso, con la declaración de voluntad (según
las doctrinas más antiguas) o con la composición de intereses fijadas en la
regla que el negocio (entendido como acto de autonomía) expresa" (G.B.
FERRI). No estoy de acuerdo con esta posición: es una falacia sostener que la
diferencia entre el acto y el negocio jurídico estriba en que los efectos jurídicos
están predeterminados por ley, en el primero y los fijan las partes, en el
segundo. Tanto en el negocio jurídico como en el acto, los efectos están
predeterminados por el ordenamiento jurídico. Lo que sucede es que en el
ámbito del negocio jurídico, los efectos están delimitados por normas
supletorias, imperativas, o inspiradas en el orden público (y, si se quiere, en las
buenas costumbres): es justamente que la autonomía de la voluntad (a través
del instrumento negocio jurídico) se puede desplegar (e imponer) sobre las
normas supletorias y producir efectos jurídicos, porque así lo ha decidido (y
predeterminado) el ordenamiento jurídico, como reconocimiento (y
consecuencia, a su vez), obviamente, de la persona entendida como un valor
(o como dice nuestra Constitución: un "fin supremo de la sociedad y del
Estado"). He aquí la verdadera diferencia, a mi modo de ver, entre el acto y el
negocio jurídico.
Autorizada doctrina nacional afirma que "la noción de acto jurídico tiene, en el
fondo, dentro de su propia teoría, el mismo contenido que la del negocio
jurídico en la teoría de éste, y que ambas cumplen adecuadamente su rol en el
ámbito de sus respectivas teorías" (DE LA PUENTE Y LAVALLE).
Un sector de la doctrina brasileña (LlMONGI FRANCA) parte de la premisa que
"no existe unanimidad de opinión" sobre la diferencia entre negocio y acto
jurídico, así como advierte que, sin negarse "sobre la viabilidad de la distinción
doctrinal", no se le encuentra a ésta "ninguna utilidad práctica para la vida del
Derecho".
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 11


No obstante todo este planteamiento doctrinario, el cual es válido, al existir una
serie de negocios (o de "actos" como prefiere nuestro Código), tan distintos uno
de otros, que llama a cuestionamiento la presencia de un Libro separado de
Acto Jurídico, cuando contamos ya con una sección dedicada a la parte
general de los contratos, al matrimonio y a los testamentos ¿qué tipo de actos
jurídicos se regulan en este Libro? ¿No se podría fusionar el Libro de Acto
Jurídico con la parte general de los contratos? Una audaz doctrina italiana ha
observado que "ni el contrato en general del Derecho francés, ni el negocio
jurídico del Derecho alemán tienen referentes en el mundo de la realidad;
existen solamente en el mundo del Derecho, solo en el escenario jurídico
verbal izado, como afirmaría la filosofía analítica. El contrato en general, aun en
la limitada acepción de los common lawyers, se concilia mal con el empirismo
anglosajón, y la literatura jurídica lo emplea como categoría descriptiva,
mientras que en clave operativa se continúa haciendo referencia a los
particulares tipos contractuales. La locución contract ha entrado en el Uniform
Comercial Code norteamericano, pero solamente para designar la
compraventa, como sinónimo de sale" (GALGANO).
En sentido contrario, se sostiene que "dado que el negocio jurídico es, precisa-
mente, una categoría conceptual, no se puede exigir que la ley adopte una
posición explícita en relación con la misma, pero tampoco es dable deducir del
silencio de la ley una indicación distinta de la que sigue (que sí puede
compartirse): que es inoportuno efectuar una decisión de campo en una
materia que hasta ahora suscita arduos debates" (SCOGNAMIGLlO).
Debe tenerse en cuenta que este debate doctrinario se da en un contexto
jurídico en el cual no hay una regulación jurídica del negocio a nivel legislativo
(concretamente en el Código Civil italiano). Sin embargo, hace llamar la
atención sobre la necesidad de contar con esta "categoría conceptual", a nivel
doctrinario (o si se quiere de dogmática jurídica) sin que ella, necesariamente,
se encuentre regulada en un Código Civil (como sería en el caso peruano).

DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 12


CLASIFICACION DE LOS ACTOS JURIDICOS
Los actos jurídicos son la manifestación o declaración de la voluntad, de una o
más partes, que se realiza con la intención de producir efectos jurídicos, ya sea
de creación, modificación o extinción de derechos y deberes.
Desde este punto de vista, el acto jurídico (en adelante, AJ) es susceptible de
clasificarse desde distintos puntos de vista, o en base a distintos criterios.
1. UNILATERALES Y BILATERALES.
Criterio de clasificación: número de partes o voluntades necesarias para que el
acto se perfeccione, para que nazca a la vida jurídica.
a.) AJ Unilateral es aquel que resulta de la manifestación de voluntad de una
sola parte.
• Por ejemplo, el testamento (definido en el artículo 999) resulta de la voluntad
del testador.
• Por ejemplo, el reconocimiento de un hijo. Se perfecciona por la sola voluntad
del reconociente, independiente que el hijo después puede repudiar el
reconocimiento.
b.) AJ Bilateral es aquel que se perfecciona con el acuerdo de voluntades de
dos o más partes.
Algunos distinguen entre AJ bilaterales y AJ plurilaterales. El AJ Plurilateral es
aquel que resulta del acuerdo de voluntades de más de dos partes, como por
ejemplo, en el contrato de sociedad. Aunque, sin embargo, en términos
doctrinales es también considerado como AJ bilateral.
Los contratos son siempre AJ bilaterales, desde el punto de vista del AJ. No
hay, por lo tanto, contratos que nazcan por el acuerdo de voluntad de sólo una
parte. La doctrina se constituye sobre la Teoría del Contrato. A partir de ahí y
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 13


las normas del Código Civil (al inicio del Libro IV) se construye la Teoría del
Acto Jurídico.
El Código Civil (en adelante, CC) habla a veces de “partes”.
Art. 1438. Contrato o convención es un acto por el cual una parte se obliga
para con otra a dar, hacer o no hacer alguna cosa. Cada parte puede ser una o
muchas personas.
• Por ejemplo, si en una sucesión de un inmueble heredan la madre
sobreviviente y sus cuatro hijos, al vender el inmueble los cinco serán la parte
vendedora.
AJ Bilateral es sinónimo del concepto de convención. Por lo tanto, la
convención es un AJ bilateral, en términos generales, por lo que puede crear,
modificar o extinguir derechos y obligaciones.
Cuando la convención crea derechos y obligaciones, toma el nombre de
contrato. Por tanto, la convención es el género, y el contrato es una especie de
convención. Hay convenciones que no crean derechos, por lo que la relación
entre convención y contrato es una relación de especie ajena.
• Por ejemplo, en el contrato de compraventa, el vendedor tiene derecho a que
le paguen el precio, y el comprador la obligación de pagarlo; asimismo, el
comprador tiene derecho a que le entreguen la cosa, y el vendedor tiene la
obligación de entregarla.
Tenemos entonces que también hay convenciones (= AJ bilaterales) que están
destinadas a modificar o extinguir derechos.
• La convención modifica derechos, por ejemplo, en una cesión de créditos. Se
modifica el contrato que existía a través de esta tradición de derechos
personales. Si cedo mi crédito, se debe notificar al deudor porque el titular del
derecho o acreedor ha cambiado; desde la notificación se perfecciona. En este
caso, la situación jurídica que existía ha cambiado, se modificó.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 14


• La convención extingue derechos, por ejemplo, en el pago (cumple y entrega
lo debido). El pago es la “prestación de lo que se debe” (CC), y desde ese
momento se extingue el derecho a través de la convención (pago del deudor).
Esta diferencia conceptual entre convención y contrato (no toda convención es
contrato; todo contrato es convención) es muchas oportunidades el Código no
la respeta ni la reconoce. Así, por ejemplo, el artículo 1438 habla de “Contrato
o convención…”, haciendo sinónimos los términos.
2. GRATUITOS Y ONEROSOS.
Criterio de clasificación: utilidad que produce el AJ.
a.) AJ Gratuito es aquel que tiene por objeto el beneficio o utilidad de sólo una
de las partes.
• Por ejemplo, una donación (el beneficiado es el donatario).
b.) AJ Oneroso es aquel que tiene por objeto el beneficio o utilidad de ambas
partes.
• Por ejemplo, la compraventa (los beneficiados son comprador y vendedor).
Es importante esta clasificación a partir de la clasificación de los contratos.
3. ENTRE VIVOS Y MORTIS CAUSA.
Criterio de clasificación: momento en que los AJ producen sus efectos.
a.) AJ por Causa de Muerte es aquel cuyos efectos están subordinados a la
muerte de una persona.
• Por ejemplo, el testamento está subordinado a la muerte del testador, salvo
que el contrato haga algún tipo de declaración que no tenga que ver con
disposiciones patrimoniales (por ejemplo, “Fulano es mi hijo”). En general, el
testamento produce efectos desde que la persona (testador) muere.
No todo acto en que la muerte produzca efectos es un acto mortis causa.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 15


• Por ejemplo, el contrato de renta vitalicia (de quien entrega dinero y se
obligan a pagarle una renta) asegura una renta “mientras viva”. Es una pensión
de vejez, por lo que cuando muera, se produce un efecto con la muerte.
• Por ejemplo, el contrato de mandato se extingue por la muerte del mandante
o mandatario, al ser un contrato de confianza.
Ambos contratos (de renta vitalicia y de mandato) no son contratos que
produzcan efectos desde la muerte. Los contratos mortis causa, en cambio,
quedan subordinados a la muerte para producir efectos.
b.) AJ Entre Vivos es aquel cuyos efectos no están sujetos a la muerte de una
persona. Son la regla general.
4. FORMALES Y NO FORMALES.
Criterio de clasificación: si el acto para existir o para producir plenos efectos,
requiere o no cumplir con ciertas formalidades (requisitos de existencia).
a.) AJ Formal es aquel que requiere del cumplimiento de ciertas formalidades.
• Por ejemplo, la compra venta de un bien raíz requiere, como requisito de
existencia, el que se celebre por escritura pública.
• Por ejemplo, desde el punto de vista de las formalidades ad probationem, un
contrato que contenga la entrega o promesa de una cosa que valga más de 2
UTM, debe constar por escrito.
b.) AJ No Formal es aquel cuya existencia y eficacia no está subordinada a la
observancia de formalidades.
A pesar de que en la práctica siempre hay que tener presente el caso de las
formalidades de prueba, los AJ no formales son la regla general. Sin embargo,
tienen tantas limitaciones que, al final, la afirmación se deteriora bastante. Los
AJ más importantes son siempre solemnes (formalidades de prueba,
habilitantes, etc.).
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 16


5. PUROS Y SIMPLES Y SUJETOS A MODALIDAD.
Criterio de clasificación: manera en que los AJ producen sus efectos.
a.) AJ Puros y Simples son aquellos que producen sus efectos desde que se
celebran, y en principio, de manera indefinida.
b.) AJ Sujetos a Modalidad son aquellos cuyos efectos normales se encuentran
alterados o afectados por la presencia de una modalidad, ya sea que lo afecte
en cuando a su nacimiento, exigibilidad o extinción.
La regla general lo constituyen los AJ puros y simples, porque por regla general
las modalidades (plazo, modo o condición) son elementos puramente
accidentales de los AJ (requieren que las partes las introduzcan) y además, no
son aplicables de modo uniforme a todos los AJ, sino a los AJ de carácter
patrimonial (no por ejemplo, al derecho de familia).
• Por ejemplo, “te vendo, siempre que me pagues tal cosa” o “te vendo, y me
pagas el precio a plazo”.
Si no se dice nada, se entrega la cosa inmediatamente, al momento que se
celebra el acto (es lo normal). Se altera este efecto normal con las
modalidades, salvo que el acto conlleve en sí mismo una modalidad (como
parte de su esencia), pero eso es excepcional.
• Por ejemplo, el contrato de promesa (artículo 1554), que debe contener un
plazo o condición que fije la época de la celebración del contrato.
6. TÍPICOS Y ATÍPICOS.
Criterio de clasificación: si tienen los AJ o no asignada una reglamentación
legal.
a.) AJ Típicos son aquellos que tienen asignada una regulación legal (están
tipificados en la ley).
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 17


• Por ejemplo, el contrato de compraventa está reglamentado (Libro Cuarto,
Título XXIII, artículos 1793 y siguientes).
b.) AJ Atípicos son aquellos que no tienen reglamentación legal.
• Por ejemplo, los contratos informales, como los cibernéticos, no están
reglamentados.
La capacidad de crear AJ a través de la libertad contractual es enorme. De esta
manera, hay muchos contratos que no están regulados por el legislador, por lo
tanto se regularán por las reglas generales de los contratos.
7. PATRIMONIALES Y DE FAMILIA.
Criterio de clasificación: finalidad del AJ.
a.) AJ Patrimoniales tienen por objeto regular derechos y obligaciones de
contenido pecuniario. Tienen por objeto prestaciones que se pueden avaluar en
dinero.
b.) AJ De Familia están destinados a regular las relaciones personales de
quienes integran o constituyen un grupo familiar. Tienen por objeto derechos y
obligaciones de contenido no patrimonial.
• Por ejemplo, el régimen sobre mantención de relación regular y directa con el
menor (derecho de visita).
• Por ejemplo, la adopción.
La importancia de la clasificación es la normativa que se va a aplicar.
Los AJ patrimonial es se rigen por el principio de autonomía de la voluntad de
las partes, por lo que muchas de las normas que informan estos actos tienen el
carácter de normas supletorias de la voluntad de las partes. Por lo tanto, las
partes pueden modificar, derogar o sustituir estas normas por las que ellos han
querido establecer, mientras que si las partes nada hayan dicho, se aplicarán
aquellas normas.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 18


• Por ejemplo, en un contrato de compraventa se puede pagar el precio en 5
años más, sin reajuste de interés, si las partes así lo estipulan.
Los AJ de familia utilizan normas regidas por disposiciones de orden público, y
por lo tanto inderogables por la voluntad de las partes.
• Por ejemplo, no puedo celebrar un contrato de matrimonio de manera distinta
a la establecida en el CC.
8. CONSTITUTIVOS, DECLARATIVOS Y TRANSLATICIOS.
Criterio de clasificación: efectos que produce el acto.
a.) AJ Constitutivo es aquel AJ con el que se produce, al celebrarlo, la
verdadera creación de un derecho nuevo o da origen a una situación jurídica
nueva.
• Por ejemplo, al celebrar un contrato de matrimonio, se constituye el estado
civil de “casado”.
• Por ejemplo, en el reconocimiento de un hijo, se confiere el estado civil de
“hijo”, matrimonial o no matrimonial. Algunos dicen que este reconocimiento es
un acto declarativo.
b.) AJ Declarativo es aquel que se limita a reconocer una situación jurídica
preexistente.
• Por ejemplo, según el artículo 718, si por una herencia 6 personas son
dueñas de un inmueble dividido en 6 lotes, y por un acto declarativo se le
asigna a cada una de ellas un lote, se entenderá, en virtud de tal acto, que la
persona ha sido dueña y ha poseído desde siempre y exclusivamente ese lote
(desde que heredó, con exclusión de los otros partícipes de la comunidad, que
nunca fueron dueños). En este caso, el acto por el cual se adjudica es
declarativo, porque declara una situación jurídica preexistente, es decir, no crea
ni transfiere.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 19


c.) AJ Translaticios son aquellos que sirven de antecedente para la
transferencia de un derecho ya existente.
• Por ejemplo, según el artículo 703 inciso tercero, son translaticios de dominio
la venta, la permuta y la donación entre vivos.

ELEMENTOS DEL ACTO JURIDICO
Si bien es cierto que el concepto de acto jurídico es una abstracción, no por
eso deja de tener una estructura, la doctrina considera que usar la
denominación de elementos es la más generalizada, en su desarrollo, existen 3
distinciones de elementos: Los elementos esenciales, los elementos naturales
y los elementos accidentales.
Elementos esenciales: son los componentes imprescindibles de todo acto
jurídico, sin que la autonomía de la voluntad pueda soslayarlos, además estos
elementos son los que permiten que un acto jurídico se concretice y pueda
alcanzar su denominación distinguiéndose de otros actos jurídicos. La doctrina
y la ley en casi todos los países de sistema de derecho continentales uniforme
en señalar que estos requisitos son la manifestación de la voluntad, la
capacidad, el objeto, la causa y la forma o solemnidad. Sin embargo debe
distinguirse entre los elementos esenciales de carácter general (los ya
expuestos) y los de carácter especial que son los que requieren cada acto
jurídico en particular, pero que deben concurrir con los elementos de carácter
general, en una compra-venta por ejemplo los elementos esenciales especiales
serían el bien que se vende y el precio que debe ser pactado.
Elementos naturales: son los que están insertos en la naturaleza de un acto
jurídico concreto y determinado, de tal manera que el derecho se los atribuye
aun cuando las partes no los hayan incluido. Su presencia en el contenido de
un acto jurídico determinado con prescindencia de la voluntad de las partes es
lo que los hace elementos naturales. Messineo señala que se les suele
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 20


considerar así, pues no son verdaderos y propios elementos sino más bien
efectos implícitos de determinados negocios. No obstante que la ley reconoce
la presencia de estos elementos, la autonomía de la voluntad puede separarlos
del acto jurídico sin que su separación afecte la validez del acto jurídico. En un
préstamo de dinero, por ejemplo, los intereses.
Elementos accidentales: son incorporados al acto jurídico por voluntad de las
partes en ejercicio de su autonomía sin que esto afecte la validez del acto
jurídico, pero siempre que no se desvirtúe la esencia del acto y no exista
prohibición de la ley. Los elementos accidentales se diferencian de los
naturales porque son ajenos al acto jurídico, así estos serán modalidades
alternativas de realizar el acto jurídico, Por ejemplo en una compraventa las
modalidades serían la condición, el cargo y el plazo.


LA MANIFESTACION DE LA VOLUNTAD EN EL ACTO JURIDICO
Para que los actos humanos produzcan efectos jurídicos es necesaria la
manifestación de voluntad del agente mediante signos que se puedan
considerar expresivos.
La declaración de voluntad es uno de los elementos esenciales de todo
negocio jurídico; es, además, la piedra angular del sistema del negocio jurídico.
Pero no cabe identificar ambos conceptos como hiciera la tesis subjetivista
tradicional, así:
- Puede existir un negocio jurídico formado por varias declaraciones de
voluntad, y puede estar integrado también por otros elementos reales o
formales.
- Existen declaraciones de voluntad que no llegan a constituir negocios
jurídicos (al igual que no todos los actos jurídicos -que presuponen una
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 21


voluntad-, constituyen negocios jurídicos). Así, son declaraciones de voluntad,
pero no negocios, la mayor parte de los actos de ejercicio de un derecho frente
a otro -v. gr., requerimiento de pago, ejercicio de una facultad de optar, etc.
Acerca del valor respectivo de voluntad y declaración se han formulado
diversas teorías que posteriormente trataremos.
1. Formas de la declaración de voluntad
La manifestación de voluntad puede ser:
a) Expresa, ya mediante un lenguaje, verbal o escrito, ya mediante signos
inequívocos o conducta expresiva del declarante.
b) Tácita, que se infiere de hechos concluyentes (facta concludentia).
c) Presunta, que resulta, por precepto legal, de hechos no concluyentes.
Desde otro punto de vista, las declaraciones de voluntad pueden ser
recepticias (emitidas para que lleguen a otro, no produciéndose el efecto de la
declaración, por tanto, sin notificación -v. gr., oferta de contrato, aceptación
contractual, etc.) y no recepticias (que no van dirigidas a nadie en particular, y
producen su efecto sin necesidad de notificación -v. gr., aceptación de
herencia-).
2. El silencio como declaración de voluntad negocial
Frente a posiciones extremas, positiva y negativa, cabe señalar que hay
supuestos en que el silencio puede ser considerado como una declaración de
voluntad; cuando, dada una determinada relación entre dos personas, el modo
corriente de proceder implica el deber de hablar, ya que si el que puede y debe
hablar no lo hace, se ha de reputar que consiente en aras de la buena fe.
Existe una definida corriente jurisprudencial, según la cual, para estimar el
silencio como expresión de consentimiento, basta la concurrencia de dos
condiciones: una, que el que calle pueda contradecir, lo cual presupone, ante
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 22


todo, que haya tenido conocimiento de los hechos (elemento subjetivo); y otra,
que el que calle tuviera obligación de contestar, o, cuando menos, fuere natural
y normal que manifestase su disentimiento (elemento objetivo).
En definitiva, no se puede dar una regla unívoca y general para todos los
casos, sino que la solución dependerá, en cada supuesto concreto, de la
valoración de las circunstancias concurrentes, de acuerdo con las exigencias
de la buena fe.
3. Discordancia entre la voluntad y declaración.
A) El valor respectivo de la voluntad y la declaración.
En caso de divergencia entre lo querido y lo declarado, ¿qué debe prevalecer?
Según la teoría clásica de la voluntad («Willenstheorie») prevalece lo querido;
la voluntad es lo primordial y la declaración tiene un valor meramente
instrumental (SAVIGNY).
La teoría declaracionista («Erklärungstheorie») da, en cambio, primacía a la
declaración, en aras de la seguridad del tráfico (BAHR, KOHLER, THON).
Para WINDSCHEID, cuando la divergencia entre declaración y voluntad se
deba a dolo o culpa lata del declarante, éste deberá responder de lo declarado,
como si verdaderamente lo hubiera también querido (teoría de la
responsabilidad).
La doctrina moderna sigue una línea intermedia.
En definitiva, la divergencia entre lo querido y lo manifestado supone un
conflicto de intereses que no puede ser resuelto con una regla de carácter
general. No obstante, podemos señalar los siguientes criterios:
1.º En vía de principio debe darse preferencia a la voluntad interna sobre la
voluntad declarada. Según este criterio, debe presumirse que coinciden la
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 23


voluntad declarada y la voluntad real, por lo que la divergencia ha de ser
probada por quien la afirme.
2.º Dicho principio debe ser atenuado por el de buena fe o confianza (por lo
que si el destinatario, diligentemente y de buena fe confió en la declaración,
debe ser protegido), por el principio de responsabilidad (por lo que si la
divergencia es imputable al declarante, que pudo evitarla con diligencia y de
buena fe, queda vinculado por la declaración), y el de seguridad del tráfico.
B) Formas de discordancia entre la voluntad y declaración.
La divergencia entre lo querido y lo manifestado puede ser:
A) Inconsciente, que se produce en los casos de error obstativo o error en la
declaración (que no debe confundirse con el error de la voluntad).
B) Consciente. Como casos de divergencia consciente se citan:
a) Declaraciones iocandi causa o por broma, emitidas sin seriedad; son nulas,
pero si el destinatario no advierte la falta de seriedad, podrá exigir el
resarcimiento de los daños y perjuicios que haya experimentado.
b) Reserva mental, que existe cuando el declarante oculta (se reserva) una
voluntad contraria a lo declarado; no quiere, en realidad, los efectos jurídicos
que, sin embargo, indica como queridos. En estos casos hay que admitir la
declaración emitida, por lo que el acto es válido, a menos que la otra parte
conozca la reserva mental -con las dificultades de prueba que lleva consigo-,
en cuya hipótesis, ésta deja de ser tal y vale la voluntad real, siendo, por
consiguiente, nulo el acto. No obstante, la doctrina exceptúa de esta solución el
matrimonio por razones morales y sociales.
c) La simulación, si bien se trata de una figura con perfiles propios que es
objeto de un tratamiento jurídico especial (DÍEZ-PICAZO, advierte que esta
hipótesis no pertenece, en rigor, a la rúbrica de los vicios de la declaración, por
existir entre las partes un acuerdo simulatorio) (V. actos concluyentes; acto
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 24


jurídico; autonomía de la voluntad privada; contrato; negocio jurídico; negocios
jurídicos anómalos; testamento).

CAPACIDAD Y EL OBJETO DEL ACTO JURIDICO
La capacidad jurídica se refiera a la aptitud de una persona para ser titular de
derechos y obligaciones; de ejercer o exigir los primeros y contraer los
segundos en forma personal y comparecer a juicio. La capacidad jurídica
permite crear, modificar o extinguir relaciones jurídicas de forma voluntaria y
autónoma.
La capacidad jurídica está íntimamente relacionada con la voluntad,
entendiéndose esta como la facultad psíquica que tiene el individuo o persona
para elegir entre realizar o no un determinado acto, y depende directamente del
deseo y la intención de realizar un acto o hecho en concreto. Tiene relación
también, con la capacidad que tiene la persona para tomar decisiones sin estar
sujeto a limitaciones; libremente, sin secuencia causal ni imposición o
necesidad.
La capacidad jurídica nace con el inicio de la existencia legal de toda persona,
esto es, según el Código civil cuando la persona nace, esto es, cuando se
separa completamente de su madre.
Sobre la capacidad, el código civil contempla que:
“Para que una persona se obligue a otra por un acto o declaración de voluntad,
es necesario:
1o.) que sea legalmente capaz;
2o.) que consienta en dicho acto o declaración y su consentimiento no
adolezca de vicio;
3o.) que recaiga sobre un objeto lícito;
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 25


4o.) que tenga una causa lícita.
La capacidad legal de una persona consiste en poderse obligar por sí misma, y
sin el ministerio o la autorización de otra”.
La ley prevé que toda persona es legalmente capaz, excepto aquellas que la
ley, espesamente considera o declara incapaces.
La ley parte de la presunción que toda persona es legalmente capaz, y que
solo en aquellos casos expresamente señalados por la misma ley, se debe
entender que una persona, en tales condiciones es incapaz para asumir
responsabilidades o para ejercer o exigir derechos.
Señala el mismo Código civil que: “Son absolutamente incapaces los
dementes, los impúberes y sordomudos, que no puedan darse a entender por
escrito.
Sus actos no producen ni aún obligaciones naturales, y no admiten caución.
Son también incapaces los menores adultos que no han obtenido habilitación
de edad y los disipadores que se hallen bajo interdicción. Pero la incapacidad
de estas personas no es absoluta y sus actos pueden tener valor en ciertas
circunstancias y bajo ciertos respectos determinados por las leyes.
Además de estas incapacidades hay otras particulares que consisten en la
prohibición que la ley ha impuesto a ciertas personas para ejecutar ciertos
actos.
Vemos aquí, que la ley señala como incapaces a los menores de edad, siendo
estos los individuos o personas que aún no ha alcanzado la edad adulta. La
minoría de edad comprende toda la infancia y, a menudo, la adolescencia o
parte de ella, y por lo general se considera que se es menor de edad hasta que
no se cumpla 18 años.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 26


Las expresiones mayor de edad o mayor, empleadas en las leyes comprenden
a los menores que han obtenido habilitación de edad, en todas las cosas y
casos en que las leyes no hayan exceptuado expresamente a estos.
La minoría de edad y por consiguiente la ausencia de plena capacidad legal
para obrar, suponen una serie de límites tanto a los derechos como a las
responsabilidades derivadas de sus actos (sean o no capaces para realizarlos)
de la persona menor de edad. La le establece límites sobre actuaciones que
considera que el menor no tiene capacidad legal suficiente para hacer por su
cuenta y riesgo, y se le exime de la responsabilidad de actos que se considera
no se le pueden imputar por su falta de capacidad para actuar.
La ley establece dos tipos de incapacidades; absolutas y relativas:
Son absolutamente incapaces los dementes, los impúberes y sordomudos, que
no pueden darse a entender
Son también incapaces los menores adultos que no han obtenido habilitación
de edad y los disipadores que se hallen bajo interdicción. Pero la incapacidad
de estas personas no es absoluta y sus actos pueden tener valor en ciertas
circunstancias y bajo ciertos respectos determinados por las leyes.
Las principales diferencias entre la incapacidad absoluta y relativa radica en
que:
1- Los incapaces absolutos necesitan un representante para participar en sus
derechos y los relativos requieren de un representante o permiso del
representante.
2- Los actos de los incapaces absolutos adolecen de nulidad absoluta y los de
incapaces relativos, adolecen de nulidades relativas
3- Los actos de los absolutos no producen obligaciones y los relativos producen
una obligación natural, entendidas estas como “las que no confieren derecho
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 27


para exigir su cumplimiento, pero que cumplidas autorizan para retener lo que
se ha dado o pagado, en razón de ellas”.
Sobre las nulidades relativas y absolutas, el código civil contempla:
“La nulidad producida por un objeto o causa ilícita, y la nulidad producida por la
omisión de algún requisito o formalidad que las leyes prescriben para el valor
de ciertos actos o contratos en consideración a la naturaleza de ellos, y no a la
calidad o estado de las personas que los ejecutan o acuerdan, son nulidades
absolutas.
Hay asimismo nulidad absoluta en los actos y contratos de personas
absolutamente incapaces.
Cualquiera otra especie de vicio produce nulidad relativa, y da derecho a la
rescisión del acto o contrato.
Como se ha podido observar, los actos pueden ser nulos o válidos, y es preciso
tener en cuenta que la nulidad es una sanción legal a un acto jurídico por no
cumplir los requisitos legales necesarios para consolidad su validez. Además,
Las nulidades siempre tienen que ser declaradas por un juez.

FORMA DE LOS ACTOS JURIDICOS
Para la realización del acto jurídico se requiere no solo la voluntad interna del
sujeto, si también que dicha voluntad se manifieste exteriormente por algún
medio. La forma es la manera o medio por el cual el sujeto manifiesta
exteriormente su voluntad.
Es un elemento esencial del acto jurídico, pues todo acto exige alguna forma
que lo dé a conocer. Según la formalidad que la ley establezca para el acto
podemos clasificarlo en : a) No formales: cuando la ley no les impone ninguna
formalidad especial y deja la forma librada a la elección de las partes; b)
Formales: cuando la ley exige determinadas formalidades para su realización,
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 28


tales como: que se haga por escrito, en presencia de testigos, que sea hecho
ante escribano u oficial público, etc., conforme a ley, o con el concurso del juez
del lugar.
Los actos formales se clasifican en:
Solemnes: cuando la ley exige formalidades determinadas como requisito de
validez (ad solemnitatem), pues si el acto carece de las formalidades exigidas
será nulo.
No Solemnes: en estos casos la ley exige formalidades determinadas pero no
como requisito de validez, sino como requisito “ad probationenm” o sea, al solo
efecto de prueba. Si se omite la formalidad exigida, el acto igual será válido,
pero su existencia deberá ser probado por otros medios de prueba.
Instrumento Público:
Es el otorgado con todas las formalidades que la ley establece en presencia de
un oficial público a quien la ley confiere facultades para autorizarlo. La
intervención del oficial público otorga al acto seriedad y seguridad pública y da
fe acerca del contenido del instrumento. Prueba perse su autenticidad; en
principio es auténtico y valido, cosa que el privado no tiene.
Efectos de los Instrumentos Públicos:
a) la ley les confiere autenticidad entre las partes y frente a terceros;
b) tiene fuerza ejecutiva;
c) su fecha es considerada cierta;
d) sus copias tienen el mismo valor que los originales;
Requisitos de Validez:
1) que se celebre ante oficial publico
2) que el oficial público sea capaz para otorgarlo.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 29


3) que el oficial público sea competente para otorgarlo, en razón de materia y
territorio.
4) que se observen las formalidades establecidas por la ley (cabe destacar que
las formalidades son diferentes para cada tipo de instrumentos, pero hay dos
requisitos que, por lo general, se exigen en todo instrumento público que son la
firma y la concurrencia de testigos.
El instrumento público debe ser firmado por todos los interesados que
aparezcan como parte en él, si alguno no lo firmare el acto seria de ningún
valor para los que lo hubieran firmado y si alguno de los interesados no pudiese
o no supiese firmar se dejara constancia de ello en el instrumento y se recurrirá
a la firma a ruego, es decir, se le pedirá a otra persona que firme en nombre de
él.
La mayoría de los instrumentos públicos, deben ser otorgados con la
concurrencia de testigos y estos pueden ser instrumentales (su presencia sirve
para dar más garantías de veracidad al acto); de conocimiento (su presencia es
al solo efecto de justificar la identidad de las partes del acto) u honorarios
(generalmente así se llaman los testigos de matrimonio).
Enumeración Legal:
1.- Las escrituras públicas hechas ante escribanos públicos en sus libros de
protocolo, o por otros funcionarios con las mismas atribuciones, y las copias de
esos libros sacadas en la forma en que prescribe la ley. Las copias de
escrituras también son instrumentos públicos y hacen buena fe.
Protocolo: libro de registro en el cual el escribano va extendiendo las escrituras
matrices. Debe estar numerado, rubricado o sellado y las escrituras se deben
incorporar por orden cronológico.
Escritura Matriz: son las escrituras originales que el escribano extiende en su
libro de protocolo.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 30


Protocolización: consiste en la incorporación de un instrumento al protocolo del
escribano, puede ser un instrumento público o privado, generalmente se trata
de estos últimos. La protocolización convierte al instrumento en un instrumento
público. La protocolización debe ser ordenada por el juez.
2.- Cualquier otro instrumento que extendieren los escribanos o funcionarios
públicos en la forma en que las leyes hubieran determinado. Jueces de Paz:
actas, partidas de nacimiento o defunción o matrimonio, actas del oficial de
justicia.
3.- Los asientos en los libros de los corredores, en los caso y en la forma en
que lo determine el código de comercio.
4.- Las actas judiciales hechas en los expedientes por los secretarios y las
copias de esos actos.
5.- Las letras aceptadas por el gobierno, los billetes o cualquier título de crédito
emitido por el tesoro público.
6.- Las inscripciones de la deuda pública, nacionales o provinciales.
7.- Los billetes, libretas y yoda cedula emitida por los bancos, autorizados para
tales emisiones.
8.- Los asientos de los matrimonios en los libros parroquiales o en los registros
municipales.
9.- Las acciones de Sociedades Anónimas autorizadas especialmente y
emitidas en función de sus estatutos.
10.- Las letras de particulares, dadas en pagos de derechos de aduana con la
anotación de que pertenece al tesoro público.
Esta enumeración no es taxativa y también se consideran instrumentos
públicos por ejemplo: a las cedulas de identidad, las actas policiales, los
certificados de transferencia de automotores.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 31


Fuerza Probatoria:
Los instrumentos públicos hacen buena fe: a) de la existencia material de los
hechos, que el oficial publico hubiese anunciado como cumplido por el mismo o
que han pasado en su presencia en cuanto al hecho de haberse ejecutado el
acto; c) de las convenciones, disposiciones, pagos, reconocimientos, etc.,
contenidos en ellos de las enunciaciones de los hechos o actos jurídicos
directamente relativos al acto jurídico que forma el objeto principal.
La fuerza probatoria de los instrumentos públicos puede acrece valer contra la
parte, sus sucesores y también contra los terceros.
Contratos que se oponen a terceros: (por excepción) a) beneficiados o
perjudicados por los actos jurídicos cumplidos por su autor, si ellos constituye
un antecedente de derecho transmitido; b) afecta a los sucesores singulares de
un derecho las obligaciones contraídas por el autor de su derecho. Respecto a
la cosa transmitida con tal que esas obligaciones sean de las “que no graban a
una o más personas determinadas” y sino indeterminadamente al poseedor de
una cosa determinada. Las obligaciones que comprenden al que ha transmitido
una cosa, respecto de la misma cosa, pasan al sucesor universal y al sucesor
particular; pero el sucesor particular no está obligado con su persona o bienes,
por las obligaciones de su autor, por la cuales lo representa, sino con la cosa
transmitida. (Gravámenes, hipotecas, anticresis, contribuciones de mejoras,
que cabalgan la cosa y alcanzan al comprador); c) cuando los sucesores
universales (legatarios o adquirientes de un bien determinado), pueden invocar
los derechos de su autor, que aunque no estén comprendidos en el título
transmitido deben reputarse accesorios del objeto adquirido. Eje: cesión de
crédito: en este acto cedo las fianzas y garantías y el cesionario recoge todos
los accesorios.
Impugnación del contenido del instrumento público:
Tanto los instrumentos públicos como los instrumentos privados sirven de
medio de prueba, pero hay diferencias con respecto a la fuerza probatoria de
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 32


cada uno. Tratándose de un instrumento privado, la autenticidad del documento
debe ser probada (prueba que generalmente se lleva a cabo mediante el
reconocimiento de la firma de las partes). Tratándose de un instrumento
público, este prueba su autenticidad por si mismo “per se”, ya que la ley
presume que tanto el documento como su contenido son auténticos, en virtud
de las garantías que lo rodean (lo otorga un oficial público), la ley considera
que el instrumento público hace plena fe hasta que sea argüido de falso, si
alguien quiere demostrar lo contrario – Impugnarlo – deberá probar lo que
pretende, por medio de la querella de falsedad (mediante acción civil o acción
criminal)
Respecto al contenido de los instrumentos públicos, la ley distingue entre:
a) Hechos cumplidos por el oficial público o que han pasado en su presencia.
(sobre estos hechos el instrumento público hace plena fe hasta que sea
argüido de falso; b) Hechos declarados por las partes ( o clausuras dispositivas
del instrumento), estos hechos hacen plena fe, pero la misma puede ser
destruida simplemente con prueba en contrario, no requiriéndose de la querella
de falsedad, porque son hechos que no ha realizado o presenciado el oficial
público, sino hechos que las partes dicen - al oficial público – haber cumplido y
que el oficial público se limita a exponerlos en el instrumento público, pero sin
garantizar su veracidad; c) Simples enunciaciones: el código nada dice sobre
las simples enunciaciones hechas accidentalmente por las partes y que son
directamente relativas al acto, pero la doctrina considera que solo valen como
un principio de prueba por escrito.
Instrumentos Privados:
Concepto: son aquellos que las partes otorgan sin que medie intervención de
ningún oficial público.
Principio de la libertad de formas: los instrumentos privados no requieren
formalidades especiales, rigiendo para ello el principio de libertad de formas:
las partes pueden otorgarlos en la forma en que juzguen más conveniente
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 33


aunque hay dos requisitos que no pueden faltar en los instrumentos privados:
la firma de las partes y el doble ejemplar.
1) La Firma: es el nombre escrito de una manera particular.
La firma es un requisito esencial para la existencia de todo acto bajo la forma
privada. Los signos o iniciales de los nombres y apellidos no pueden
reemplazar a la firma de una personas, salvo que quien los puso, los
reconociera voluntariamente como propios o que esos signos o iniciales,
fuesen su manera habitual de firmar.
Mediante la firma se manifiesta la voluntad de celebrar el acto y también la
conformidad con el contenido del documento. La firma debe ser extendida al
final del documento de modo talque no quede lugar para agregar frases y dar
lugar a fraude.
La opinión de La mayoría no acepta que la impresión digital reemplace a la
firma una persona, porque si bien la impresión digital sirve para identificar a
una persona, no sirve para demostrar que ella conoce el contenido del
documento, pues un analfabeto mal puede dar conformidad de lo que dice el
documento, si él no se puede enterar por que no sabe leer ni escribir. También
facilitaría fraudes, pues sería posible estampar la impresión digital de un
fallecido en un documento. En materia laboral se admite que el empleado que
no sabe firmar ponga su impresión digital en el recibo de sueldo.
La Firma a Ruego: cuando una de las partes pide “ruega” a otra persona que
firme el documento por él, sea porque él no sabe o no puede hacerlo. Si bien la
firma a ruego es válida en un instrumento público, en un instrumento privado es
discutible su validez. Para algunos es válida, pues hay una autorización o
mandato verbal de quien no sabe o no puede firmar a otra persona para que lo
haga por el; para otros, solo sirve como principio de prueba por escrito; por
ultimo para la jurisprudencia y la opinión mayoritaria no la admiten, pues la
firma de las partes es una condición esencial del documento.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 34


2) El doble ejemplar: cuando en un acto jurídico o en un contrato hubiese
partes con un interés distinto, es decir, con intereses opuestos, se deben hacer
tantos ejemplares, como partes haya.
¿Por qué se exige el doble ejemplar? Para que ambas partes puedan probar el
acto, ya que si no solo una podría hacerlo.
El doble ejemplar solo se exige para los actos que contengan “convenciones
bilaterales perfectas”. Excepción: Si una de las partes ya cumplió su obligación,
solo se le dar un ejemplar a ella para que pueda exigir el cumplimiento de lo
pactado a la otra parte. No se exige el doble ejemplar en convenciones
bilaterales imperfectas (deposito), ni unilaterales (donación, fianza).
Si falta el doble ejemplar el instrumento es nulo, pero es válido el acto que se
pretendía instrumentar. En efecto el acto subsiste, y las partes podrán exigirse
sus respectivas obligaciones, si por otros medios de prueba – que no sea el
documento privado – pueden probar que el acto se celebró.
Fuerza probatoria de los instrumentos privados: (diferencias con el instrumento
público)
Los instrumentos públicos prueban su autenticidad por si mismos, por el
contrario, los instrumentos privados deben ser probados. Si una de las partes
quiere hacer valer un instrumento privado, deberá probar que es auténtico,
para lo cual es necesario que la otra parte reconozca el documento, o más
concretamente: que reconozca su firma.
Sobre el reconocimiento de firma el código civil establece que: todo aquel
contra quien se presente en juicio un documento privado firmado por él, está
obligado a declarar si la firma es suya o no. Si manifiesta que no es su firma, o
los sucesores de él declarasen que no la conocen, se ordenara el cotejo y
comparación de la letra. Pueden también admitirse otras pruebas sobre la
verdad de la firma que lleva el acto.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 35


El reconocimiento judicial de la firma (voluntaria o declaración del juez) prueba
la autenticidad del instrumento y la veracidad de su contenido. Luego de
reconocido el instrumento privado, tiene el mismo valor que el instrumento
público entre las partes y sus sucesores pero no contra terceros, porque para
que tenga efectos contra ellos se requiere otro requisito: la fecha cierta.
Fecha Cierta: es aquella que se puede considerar verídica, autentica. Se exige
para evitar que las partes de común acuerdo simulen actos poniendo fechas
falsas (anteriores o posteriores a la fecha real del acto) para perjudicar a
terceros. ¿Cómo se adquiere la fecha cierta? Hay 4 modos en que un
instrumento privado puede adquirir fecha cierta: a) la de su exhibición en juicio
o en cualquier repartición publica... si allí quedase archivado; b) la de su
reconocimiento ante un escribano y dos testigos que lo firmasen; c) la de su
trascripción en cualquier registro público; d) la del fallecimiento de quien lo
firmo como parte o como testigo, o de quien lo escribió de su puño y letra.
La enumeración no es taxativa, pues puede haber otros casos en el que el
documento no pudo ser firmado posteriormente. Ej.: un documento tendría
como fecha cierta, el día en que el firmante hubiese sido amputado de ambas
manos.
Documentos firmados en blanco:
Puede suceder que una de las partes, en confianza firme el documento en
blanco para que la otra luego lo llene de acuerdo a lo que han convenido. Se
considera que hay un mandato del firmante la otra parte para que lo llene.
Estos documentos firmados en blanco tras ser llenados por la otra parte son
válidos si la parte que los firmo en blanco, reconociere su firma y está de
acuerdo con el contenido dado al documento. Por el contrario puede oponerse
al contenido: a) si considera que se ha abusado de su firma en blanco. En este
caso deberá probar que lo que dice el documento no es lo él ha tenido la
intención de hacer o contratar. Esta prueba no puede hacerse por testigos pero
si se podrán utilizar otros medios (presunciones, otros documentos). Si se
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 36


declara la nulidad del contenido, ella tendrá efecto entre las partes, pero no
podrá ser opuesta a terceros de buena fe que hubiesen contratado con quien
lleno el documento; b) si el documento fue sustraído a la persona a la cual se le
dio y hubiese sido firmado por un tercero. En este caso deberá probar la
sustracción y el abuso de su firma en blanco, pero a diferencia del caso anterior
se admite todo tipo de prueba, incluso testigos, y la nulidad puede oponerse a
terceros aunque sean de buena fe.
Cartas Misivas:
Las cartas misivas son comunicaciones escritas que una persona dirige a otra,
generalmente en sobre cerrado, manifestándole sus pensamientos sobre
alguna cosa.
Las cartas enviadas por una parte del litigio a la otra parte, en estos casos se
considera que la carta puede ser presentada y admitida en el juicio como medio
de prueba.
Las cartas dirigidas a un tercero, estas aunque en ellas se mencione una
obligación, no serán admitidas como para su reconocimiento.
La doctrina sostiene que la prohibición es para las cartas confidenciales
(intimas), no así para cartas que no lo sean (Ej. Comerciales).a

INTERPRETACION DEL ACTO JURIDICO
La interpretación del Acto jurídico es una actividad que consiste en establecer
el significado o alcance de las normas jurídicas y de los demás estándares que
es posible encontrar en todo ordenamiento jurídico y que no son normas, como
por ejemplo, los principios. En consecuencia, hablar de interpretación del
derecho es igual a referirse a una actividad que comprende a todas las normas
jurídicas, y no únicamente a las normas legales que produce el órgano
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 37


legislativo. De ahí que la interpretación de la ley sea una especie de
interpretación jurídica.
Modalidades de interpretación
De partida, la interpretación de un orden jurídico puede asumir una de estas
dos modalidades: puede ser auténtica o no auténtica.
La interpretación es una actividad que tiene lugar cuando el lenguaje en que se
expresa el derecho (Constitución, ley, etc.) es interpretado por los órganos
encargados de su creación a fin de crear los materiales jurídicos que los
completen. Esto es lo que se conoce como interpretación auténtica. En otras
palabras, en esta clase de interpretación el mismo órgano que se encarga de
crear la norma jurídica va a determinar su alcance o sentido. La interpretación
auténtica se realiza sobre una "norma genérica". En el caso de aplicación del
Derecho, el órgano que aplica la norma al caso concreto también realiza una
interpretación, caso de una decisión administrativa tratándose de una autoridad
o una sentencia en el caso de un tribunal.
En contraste, la interpretación no auténtica es aquella realizada por personas u
órganos que no tienen la posibilidad de aplicar el Derecho que interpreta. Aquí,
nuevamente es posible hacer una distinción entre la interpretación que llevan a
cabo los juristas, a quienes corresponde solamente identificar y describir el
Derecho con fines de conocimiento o difusión (doctrina); y la que realizan los
propios sujetos normativos, que pueden establecer el significado de las normas
jurídicas que regulan su comportamiento.
Objeto de la interpretación jurídica
El objeto de la interpretación del Derecho, como se dijo anteriormente, es el
mismo Derecho, o, si se prefiere, las normas jurídicas y otros estándares como
los principios generales del Derecho. Como, a su vez, las normas jurídicas
reconocen múltiples fuentes, la interpretación del Derecho reconoce múltiples
especies:
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 38


Interpretación de la ley
Interpretación de contratos
Interpretación del tratado internacional
Interpretación de la sentencia
Interpretación auténtica
La interpretación de la ley es la operación que consiste en establecer algún
sentido de las normas jurídicas que forman el derecho legislado. Se trata de un
tipo de interpretación jurídica.
Interpretación de la ley
Clasificaciones de la interpretación de la ley
En cuanto a las clasificaciones más frecuentes de la interpretación de la ley,
ellas se hacen desde el punto de vista del agente que la lleva a cabo, desde el
punto de vista del resultado a que conduce, y desde el punto de vista de si la
actividad interpretativa se encuentra o no reglada por el ordenamiento jurídico.
1. En atención al agente que la lleva a cabo, es posible distinguir entre
interpretación pública e interpretación privada.
La interpretación pública se clasifica en interpretación legal, judicial y
administrativa.
En cuanto a la interpretación privada, se trata de la que realizan los propios
sujetos de derecho, los juristas y las que llevan a cabo los abogados en su
condición de expertos en derecho.
2. Desde la perspectiva del resultado a que conduce, la interpretación legal se
clasifica en estricta, extensiva y restrictiva.
Interpretación estricta es aquella que conduce a la conclusión de que el texto
legal debe ser interpretado únicamente a los casos que él expresamente
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 39


menciona, sin extenderse a más casos de los que este contempla ni
restringirse a menos de los señalados por el legislador.
Interpretación extensiva, en cambio, es la que como resultado de la misma se
concluye que la ley debe aplicarse a más casos o situaciones de los que esta
expresamente menciona.
Interpretación restrictiva, por último, es aquella en cuya virtud se desprende
que la ley objeto de interpretación debe aplicarse a menos situaciones de las
que ella menciona expresamente.
3. La última clasificación de la interpretación legal es la que distingue entre
interpretación reglada y no reglada.
Interpretación reglada es aquella que en cuanto al método que debe seguir el
intérprete para establecer el o los significados de las normas legales
interpretadas se encuentra normado por el respectivo ordenamiento jurídico.
Interpretación no reglada, en contraste, es aquella que no se encuentra
regulada por el ordenamiento, de modo tal que el intérprete puede atribuir el
significado a la norma legal de una manera más libre que en la anterior.
Métodos o elementos de la interpretación de la ley
Métodos o elementos de interpretación de la ley son los medios de que dispone
el intérprete para establecer el o los posibles sentidos y alcances de la ley
interpretada. Estos medios son comúnmente aceptados por la doctrina y en
ocasiones consagrados expresamente por los propios ordenamientos jurídicos.
Estos elementos son el elemento gramatical, el histórico, el lógico, el
sistemático y el teleológico.
1. El elemento gramatical o elemento literal es aquel que permite establecer el
o los sentidos y alcances de la ley haciendo uso del tenor de las propias
palabras de la ley, es decir, al significado de los términos y frases de que se
valió el legislador para expresar y comunicar su pensamiento. Este método
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 40


interpretativo parte del supuesto que la voluntad e intención del legislador está
impregnada en la ley; y como la ley está escriturada, entonces la mejor manera
de descifrar la verdadera intención legislativa es a través de las palabras de
que hace éste.
2. El elemento histórico permite interpretar el derecho legislado aludiendo para
ello a la historia del texto legal que se trata de interpretar. Esta historia se ve
reflejada en cada una de las historias o etapas del proceso de formación de la
ley.
3. El elemento sociológico es el que debe atenderse al interpretar las normas ,
a la "realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas". Si una norma
nacida en un contexto histórico determinado se debe aplicar en un tiempo
diferente, puede producir un resultado indeseable si el cambio de las
circunstancias es lo suficientemente sensible. No basta con saber por qué y
para qué se dictó la norma en concreto, sino también si las nuevas
circunstancias reinantes consienten o no que permanezca invariado el sentido
original.
4. El elemento sistemático permite interpretar la ley atendiendo a las
conexiones de la misma con la totalidad del ordenamiento jurídico del cual
forma parte, incluidos los principios generales del derecho. Se trata de
considerar la norma jurídica, no como un enunciado aislado, sino como una
parte de un conjunto más amplio que le proporciona sentido, fundamento y
coherencia.
5. El elemento teleológico, por último, es aquel que permite establecer el
sentido o alcance de un precepto legal atendiendo al fin de esta, es decir, a los
determinados objetivos que se buscó conseguir mediante su establecimiento.
En Perú, los métodos de interpretación del acto jurídico se regulan, con
carácter general, en los artículos 168 al 170 del Código civil.2
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 41


Con respecto a las normas del Procedimiento Administrativo éstas se
interpretan conforme a los principios contemplados en el artículo IV de la Ley
Nº 27444 "Ley del Procedimiento Administrativo General", así como los
artículos V, VI y VII de la citada norma. Los artículos mencionados consagran
la interpretación sistemática por integración del derecho administrativo
peruano.

MODALIDADES DEL ACTO JURIDICO
Las modalidades son limitaciones a los actos jurídicos en cuanto a su
nacimiento, extinción o su forma de realizarse, es decir, son hechos o
circunstancias que limitan la voluntad de las partes y de cuya realización
depende el nacimiento o extinción de obligaciones.
Las modalidades del acto jurídico son:
1 La condición
Es un acontecimiento futuro de realización incierta del cual dependen el
nacimiento o la extinción de los efectos del acto jurídico.
Existen dos clases de condición:
Suspensiva: los efectos del acto jurídico no se producen hasta que no se
cumplen los requisitos o circunstancias de la condición. Por ejemplo, un
contrato de seguro contra accidentes automovilísticos, en donde la obligación
para la compañía de seguros y los derechos para el asegurado no se producen
hasta que se origina un accidente.
Resolutorio: es el acontecimiento futuro e incierto que al realizarse extingue
los efectos del acto jurídico. Por ejemplo, la pensión de viudez generara por
efectos de la muerte de un trabajador por riesgo de trabajo derechos para la
persona viuda (pensión mensual vitalicia), pero dicha pensión esta sujeta a una
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 42


condición resolutoria, es decir, que el viudo o viuda no contraiga matrimonio
pues si lo hace la pensión se extingue.
2 Término
Se llama término al acontecimiento futuro de realización cierta del cual
depende el nacimiento o la extinción de los efectos jurídicos de un acto.
Existen dos clases:
Suspensivo: Se define como el acontecimiento futuro e inevitable a partir de
cuya realización se producen los efectos del acto. Por ejemplo, en un contrato
de préstamo de dinero se establece que el deudor cumplirá con su obligación el
próximo 30 de abril de 2004.
Extintivo: Es cuando existe un acontecimiento futuro y cierto que al llevarse a
cabo pone fin o extingue los efectos del acto jurídico. Por ejemplo, la
celebración de una contrato de arrendamiento por tiempo determinado en el
que al llegar la fecha de vencimiento fijado en dicho contrato, se extinguen los
efectos jurídicos del mismo.

LA SIMULACION EN EL ACTO JURIDICO
la simulación constituye una alteración aparente de la causa, la índole o el
objeto de un acto o contrato, el cual carecerá de la voluntad real de los
agentes que intervienen. El acto o negocio es simulado cuando las partes, con
el fin de engañar a terceros establecen un acuerdo para crear, modificar o
extinguir relaciones jurídicas, mostrando un valor exterior aparente, y que por
tanto no producirá efectos jurídicos entre ellas, sea porque la voluntad real no
coincide con la voluntad declarada o porque se pretende ocultar la verdadera
naturaleza del acto.
Entonces, un acto jurídico es simulado cuando, sin tener la voluntad de hacer
algo, los agentes fingen celebrarlo, llevando a cabo una conducta exterior que
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 43


consiste en el otorgamiento del acto verdadero, pero sin voluntad de realizarlo
efectivamente. No existe, entonces, el deseo de darle vida al acto, sólo se
persigue hacer creer a los demás algo. Se trata pues, de una “realidad” de
engañosa apariencia VACÍA DEL NECESARIO PROPÓSITO NEGOCIAL, en el
que voluntad no verdadera se hace para que nazca una apariencia. Así, lo
interno, lo querido y lo externo, lo declarado, están en oposición consiente.
Así, la simulación se constituye en la declaración de un contenido de una
voluntad no real, emitida conscientemente y de acuerdo entre las partes, para
producir, con fines de engaño, la apariencia de un negocio jurídico que no
existe o que es distinto de aquel que realmente se ha llevado a cabo.
En tal sentido, lo que caracteriza a la simulación es precisamente la
inconcurrencia de la voluntad declarada y la voluntad real de quien la
manifiesta.
Uno de los elementos distintivos de esta figura es la contradicción deliberada y
consiente entre lo querido y lo declarado, realizada con el fin de producir una
apariencia que engañe a terceros. Sobre este punto la jurisprudencia ha
precisado que el acuerdo simulatorio está dirigido a dar creación a un acto sin
contenido, ya que en la voluntad de los simulantes no existe intención de que el
acto produzca efectos jurídicos más allá del propósito de engañar a los demás.
De ello es posible deducir que los elementos para identificar un acto simulado
son: la presencia de una declaración deliberadamente disconforme con la
intención, el concierto y acuerdo de las partes y el propósito de engañar a
terceros. Es precisamente este último elemento donde DIEZ PICAZO ubica la
esencia misma de la simulación, con lo cual explica también la finalidad que se
pretende alcanzar con el negocio simulado.De acuerdo a la distinción que hace
la doctrina respecto de los tipos de simulación, existen dos grandes clases. Por
un lado, la simulación absoluta; y por otro la simulación relativa.
La simulación absoluta es la forma más simple y condenada, por lo que recibe
una mayor sanción. Este tipo de simulación supone haber creado, en su
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 44


totalidad, la apariencia de un negocio, aunque en realidad no se quiso nada23;
es decir no se quiso dar vida al negocio verdadero. La voluntad real no coincide
con la voluntad manifestada. Los simulantes quieren solamente la declaración,
pero no sus efectos, esto es, se crea una mera apariencia carente de
consecuencias jurídicas entre los otorgantes, siempre, destinada a engañar a
terceros. Hay una declaración exterior vacía de sustancia para los declarantes.
Un ejemplo de simulación absoluta se evidencia cuando A y B comparecen
ante notario, y en escritura pública “A” vende a “B” un inmueble confesando A,
haber recibido el precio pactado con B, hecho que en realidad no se produjo24.
Al explicar este ejemplo MESSINEO sostiene que en base al acuerdo
simulatorio, la cosa ficticiamente vendida permanece en el patrimonio del
fingido enajenante, mientras que en el patrimonio del fingido adquiriente queda
lo que se dice ser el precio de la cosa.
Otro claro ejemplo de este tipo de situación es el caso del deudor que simula
una venta, previo acuerdo con un tercero, con la finalidad de reducir su
patrimonio y no permitir que otro pueda cobrar un crédito debido. Lo que a este
ejemplo respecta es que no hay acto jurídico alguno, sólo una apariencia del
mismo. En ambos ejemplos, las partes se proponen celebrar un acto que es
inexistente, ficticio e ilusorio. Se tiene sólo una mera apariencia, una vana
sombra, un cuerpo sin alma. Entonces, el negocio absolutamente simulado es
el que, existiendo en apariencia, carece en absoluto de un contenido serio y
real. El negocio se limita a una forma vacía destinada a engañar al público: a
un fantasma.
Por su parte, la simulación relativa supone haberse creado la apariencia de un
negocio que en realidad no se quiso y que además oculta otro; es decir se trata
de un disfraz. El negocio que aparece en la realidad no contiene la voluntad
real de los agentes intervinientes. En este caso, si bien configura un acto
simulado, tal como sucede en la simulación absoluta, también se requiere de la
presencia de un acto disimulado. La simulación relativa plantea la existencia de
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 45


un negocio oculto, en el cual la voluntad real se manifiesta y se perfecciona,
pero se disimula. El primero de los actos sirve para disimular el segundo.
Este tipo de simulación se configura con la existencia de dos actos; un acto
simulado y un acto disimulado, exigiéndose que las partes realicen un acto real
aunque distinto del que parece exteriormente. Existe la ocultación de un
negocio verdadero bajo la forma de una mentira. La relación entre ambos actos
es lo que permitirá distinguir la sanción que este tipo de simulación merece.
En la simulación relativa los actos que la constituyen tienen en esencia un acto
falso, y por demás irreal, que no tiene en su contenido la voluntad verdadera.
En ambos tipos de simulación se sanciona el acto simulado con la nulidad, y el
acto disimulado con anulabilidad, volviéndose, este último, incluso, susceptible
de confirmación.

EL FRAUDE EN EL ACTO JURIDICO
La palabra "fraude" viene de las locuciones latinas: fraus, fraudis que significan
falsedad, engaño, malicia, abuso de confianza que produce un daño por lo que
es indicativo de mala fe, de conducta ilícita, es decir, no tiene un significado
inequívoco, unas veces indica astucia y artificio, otras el engaño, y en una
acepción más amplia una conducta desleal; en fin, toda acción contraria a la
verdad y a la rectitud; que perjudica a la persona contra quien se comete. Una
conducta fraudulenta persigue frustrar los fines de la ley o perjudicar los
derechos de un tercero.
MAYNZ, señalaba a su vez, respecto de la noción de fraude, que el término se
utilizaba generalmente como sinónimo de dolo, pero en una acepción
particular, hace referencia al resultado del dolo, al daño causado por las
maniobras fraudulentas.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 46


A partir de lo expuesto, resultan obvias las dificultades existentes para elaborar
un concepto unívoco y omnicomprensivo de las distintas acepciones de fraude.
os conceptos hasta aquí expuestos permiten delinear una noción genérica, más
amplia que la del fraude a los acreedores, cuya figura legisla nuestro Código
Civil, y cuya configuración atañe a la propia Teoría General del Acto Jurídico y
que se esparce desde ella por diversas ramas del derecho.
Origen y naturaleza jurídica
En principio se desarrolló esta institución en la antigua ROMA, como resultado
de la evolución de la responsabilidad del deudor frente a su acreedor, pues
aparece cuando la responsabilidad deja de ser personal para tornarse en
patrimonial, es decir, desde que se sustituye la ejecución en la persona del
deudor por la ejecución en sus bienes. De este modo la responsabilidad
personal por deudas se atenuó y dio lugar a la aparición, en la etapa del
Derecho Pretoriano, de la denominada Acción Pauliana. Luego de mucho
tiempo pasó a Europa, donde es recogido por el Derecho medieval español;
para luego ser adoptado por todo el derecho europeo.
Concepto
TEOFILO IDROGO señala "Por medio del fraude, el deudor realiza actos
jurídicos reales y legales disponiendo u ocultando sus bienes a título oneroso o
gratuito para burlar a la ley o perjudicar los derechos de sus acreedores". Se
trata de una acción voluntaria y con mala fe del deudor para reducir su
patrimonio en perjuicio de sus acreedores o del Estado, transgrediéndose
norma imperativas, transfiere sus bienes porque el dinero es más de ocultar
que lo bienes muebles o inmuebles, que están amenazados por futuras
medidas cautelares por parte de los acreedores.
Clasificación
Fraude a la Ley
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 47


Por el fraude a la ley se evade la aplicación de una ley (ley defraudada)
amparándose en otra ley (ley de cobertura) que sólo de modo aparente protege
el acto realizado caso en el cual debe aplicarse la ley que se ha tratado de
eludir o si ello no es posible, anular el acto, independientemente de que con
este se haya o no causado daño.
Con el acto realizado en fraude la ley se persigue obtener un resultado similar o
igual al prohibido por una norma imperativa apoyándose en otra norma que no
es prohibitiva. El acto in fraudes Regis tiene una apariencia de legalidad que le
confiere la norma de cobertura pero en realidad carece de legalidad por haber
sido hecho con el fin de eludir una norma imperativa que lo prohíbe, por lo que
carece de idoneidad para producir un resultado similar al prohibido y por
consiguiente es nulo .
La nulidad del acto en fraude de la ley no necesita de especial justificación por
el ordenamiento jurídico. Nuestro código no contiene un artículo que lo declara
expresamente pero en todo caso está previsto en el art. V del T.P del C.C. que
la letra dice "Es nulo todo acto jurídico contrario a las leyes que interesan al
orden público o las buenas costumbres", que puede servir de apoyo textual
para declarar la nulidad de un acto jurídico realizado en fraude de la ley.
Fraude de los Acreedores
El fraude a los acreedores hace referencia a los actos celebrados por el deudor
con los cuales renuncien a derechos, o disminuya su patrimonio conocido,
provocando o agravando su estado de insolvencia, en perjuicio de sus
acreedores, presentes o futuros, que se ven impedidos de obtener la
satisfacción total o parcial de sus créditos.
El estado de insolvencia consiste en un desequilibrio patrimonial en el que el
pasivo es mayor que el activo por tanto, el insolvente, no cuenta con bienes en
su patrimonio para afrontar y cumplir con sus obligaciones (deudas)
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 48


El patrimonio presente o futuro de los deudores constituye para los acreedores
una garantía patrimonial genérica o común del recupero de sus créditos; por
eso, a dicho patrimonio se le dice también "prenda general o común". Se
pueden considera tres tipos de acreedores:
Quirográficos, aquellos cuyo crédito no está respaldado con garantías
específicas.
Privilegiados, aquel en que la ley favorece que su crédito debe ser pagado
con preferencia a otros.
Garantizado, aquel que cuenta con garantías específicas (prenda hipoteca).
Los actos "in fraudem creditorium" son los actos por los que los deudores
buscan la no satisfacción de sus deudas realizando actos jurídicos que tienden
a desaparecer o reducir sus bienes para mantenerlos a salvo de la ejecución
judicial, evitando con esto el cumplimiento del pago de sus créditos.
El deudor tiene un derecho de libre administración y disposición de su
patrimonio que sin embargo está limitado a razón de no provocar o agravar con
sus actos su insolvencia en perjuicio de sus acreedores; entonces la ley le da al
deudor libertad de disponer de sus bienes pero le impone que satisfaga las
expectativas con sus acreedores.
La conducta fraudulenta del deudor que deliberadamente persigue eludir el
cumplimiento de sus obligaciones en perjuicio de sus acreedores puede
manifestarse de diversas formas:
El acto simulado, es el medio torticero utilizado por el deudor para impedir que
el acreedor cobre.
El Deudor, Acreedor de un Tercero, es cuando el deudor no ejerce acciones
que le compete contra el acreedor, privando a sus propios acreedores de ver
incorporado ese crédito a su patrimonio. O cuando terceros promueven
acciones contra el deudor y éste no se defiende poniendo, así, en peligro la
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 49


integridad de su patrimonio que a la postre perjudicaría a sus acreedores, es
decir, que con su inacción o pasividad, en el ejercicio o defensa de sus
derechos evita crearse un patrimonio o adquirir nuevos bienes o que su
patrimonio se mantenga en su integridad, con el propósito de que no existan
bienes que puedan ser realizados por su acreedor
El deudor puede enajenar o gravar realmente sus bienes o renunciar a
derechos, frustrando de este modo la posibilidad de cobro de sus acreedores.
Diferencias
El acto jurídico en fraude de la ley adolece de invalides absoluta, es nulo sin
importar sin con él se causó o no daño. En cambio, el acto jurídico celebrado
en fraude de los acreedores, para ser declarado ineficaz vía acción pauliana es
necesario que con él se haya causado perjuicio al acreedor accionante
El acto jurídico en fraude a la ley no se encuentra expresamente señalado en
nuestra codificación civil. En cambio, el acto jurídico celebrado en fraude los
acreedores se encuentran codificados en el Código Civil.
ACCIONES QUE PROTEGEN A LOS ACREEDORES
Acción subrogatoria
La acción subrogatoria también denominada indirecta, oblicua o refleja, ha sido
definida como la facultad que la ley concede a los acreedores para que
sustituyéndose a su deudor ejerciten los derechos y acciones de éste, cuando
tales derechos y acciones, por la negligencia o mala fe de dicho deudor,
estuvieren expuestos a perderse para la prenda general con perjuicio para sus
acreedores. La acción subrogatoria, pese a su nombre, no es un supuesto de
subrogación, ni se puede decir, propiamente hablando, que el acreedor que la
ejercita actúa en nombre del deudor. El acreedor actúa en nombre propio en
virtud de la facultad que le da la ley.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 50


León Brandarían explica "Por la acción subrogatoria un acreedor puede
ejercitar una reclamación a nombre de su deudor, para que el patrimonio de
éste se acrezca, con el cual el acreedor halla medio de hacerse pago de su
crédito, haciendo que tal patrimonio responda por aquél".
Titularidad de la acción subrogatoria
El acreedor, al ejercitar un derecho del deudor inactivo no tiene por qué
limitarse a reclamar al tercero cuanto a él le debe el deudor, sino la totalidad
del crédito o derecho que el deudor tenga contra un tercero. Mediante el
ejercicio de la acción subrogatoria, el crédito habrá de considerarse integrado
en el patrimonio del deudor y por tanto, beneficiará también a todos los demás
acreedores, y acaso alguno de ellos ostente un derecho de crédito preferente al
del acreedor litigante.
Esta entrada o ingreso de lo obtenido en el patrimonio del deudor inactivo
justifica la denominación de indirecta u oblicua que se aplica también a la
acción subrogatoria: el acreedor que ha litigado no cobra directamente del
tercero, sino del deudor.
Así resulta que el acreedor que ejercita la acción subrogatoria no tiene un
derecho de prelación o preferencia sobre los eventuales restantes acreedores
del deudor. Las reglas de prelación aplicables serán las generales, y en
consecuencia, la acción subrogatoria presenta un escaso atractivo par el
acreedor.
Efectos de la acción subrogatoria
El efecto fundamental de la acción oblicua es hacer entrar el derecho o crédito
directamente en el patrimonio del deudor.
Inconvenientes de la acción subrogatoria
Con criterio se ha señalado que la acción subrogatoria tiene el grave
inconveniente, para el acreedor que la ejerce, que los bienes o recursos
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 51


obtenidos por medio de ella ingresan al patrimonio del deudor, sin ninguna
ventaja o preferencia para él, que ha asumido el costo y los riegos de su
ejercicio. Incluso, puede darse el caso que el resultado de la acción
subrogatoria redunde en beneficio de otro acreedor preferente. Afirma SALVAT
que para los acreedores les sería mucho más cómodo y ventajoso tener una
acción directa contra el deudor de su deudor, la cual los facultaría actuar en su
propio nombre, en vez de hacerlo en nombre de su deudor. El brillante jurista
sostiene que ello representaría para los acreedores dos grandes beneficios: a)
Les permitiría conservar en su exclusivo beneficio el importe íntegro de la
condenación contra el deudor de su deudor, es decir, los bienes o recursos
obtenidos por su ejercicio, hasta el importe de sus créditos y b) Los eximiría de
escapar a las defensas fundadas en causas exclusivamente personales a su
deudor. Vislumbrando tales inconvenientes y con un criterio sumamente
pragmático, el derecho germánico se aparta de la tradición romana y rechaza él
celebre Art.1166º del Código Napoleónico; los acreedores están facultados
para embargar y hacerse ceder por el juez de la ejecución, la acción o el
derecho especial del deudor, y luego realizarlos directamente. Se advierte que
en dicho régimen han prevalecido las soluciones de carácter ejecutivo,
especialmente en el plano del derecho procesal, y no por vía del derecho
sustantivo, aunque de él dependa el derecho ejercido, ocupándose más de la
prestación misma, que de la persona incursa en el incumplimiento de la deuda.
El derecho anglosajón apartándose también de la influencia franco romana, no
ha incorporado la acción oblicua, tiene mucha similitud con el sistema alemán,
pues los objetivos perseguidos se logran por medio del embargo (attachement
of debts) en el que el acreedor que obtiene una decisión judicial (judgement of
crédito) puede ejercer los derechos de su deudor.
La Acción Pauliana
La acción pauliana, de ineficacia o revocatoria es la que compete al acreedor
para pedir que judicialmente se declaren ineficaces respecto de los actos con
los cuales su deudor renuncia a sus derechos (renuncia a sus legados,
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 52


constitución de patrimonio familiar, etc.) o con los que disminuya su patrimonio
conocido, disponiéndolo (donación, venta, etc.) o gravándolo (prenda, hipoteca,
etc.), de tal forma que le cause un perjuicio, imposibilitándolo o dificultando el
recupero de su crédito. Declarado el acto ineficaz, el acreedor accionante
podrá ejecutar su crédito sobre los bienes objeto del acto fraudulento, no
obstante que ya no pertenecen al deudor.
LEÓN BARANDIARAN señala que por medio de la Acción Pauliana el acreedor
obra en nombre propio y demanda que quede sin efecto el acto realizado por
su deudor, que comporta una disminución en el patrimonio de éste, que así
queda reducido a la insolvencia, o sea, que carece de medios para pagar su
insolvencia.
Con esta acción se tutela el derecho de los acreedores, protegiendo al mismo
tiempo el derecho de los terceros, adquirentes o subadquirentes a título
oneroso y de buena fe. Coloca a los bienes materia de la enajenación
fraudulenta en situación de que puedan ser embargados y rematados
judicialmente por el acreedor. Satisfecho el interés del acreedor, subsiste el
acto celebrado entre el deudor que enajeno y el tercero que adquirió.
Si el patrimonio del deudor constituye garantía patrimonial común de sus
obligaciones o expectativa de ellas (cuando se trata de obligaciones sub
conditione), está obligado a actuar con responsabilidad, diligencia y honestidad
en los actos de renuncia a derechos, o de disposición o gravamen de sus
bienes, conservando lo necesario para cumplir con sus obligaciones. Sobre
este fundamento radica la acción pauliana, conferida por la ley a los acreedores
para impugnar los actos de los deudores que perjudiquen su derecho, a fin de
que puedan ejecutar los bienes integrantes de la garantía general. La acción
revocatoria tiene por finalidad privar de eficacia a los actos de enajenación
fraudulentos realizados por el deudor. Al igual que la acción revocatoria tiene
también carácter subsidiario y el acreedor sólo podrá ejercitarla cuando no
cuente con otro medio de satisfacer su derecho de crédito, burlado por el acto
dispositivo fraudulento del deudor.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 53




VICIOS DE LA VOLUNTAD
En Derecho, se denominan vicios de la voluntad, vicios del consentimiento o
vicios de los actos voluntarios a ciertos defectos congénitos de ellos,
susceptibles de producir la invalidez de los actos que los padecen. El error es
la falsa representación mental de un objeto de conocimiento por ignorancia, o
falta de conocimiento pleno sobre un objeto, o por falta de raciocinio, una
intelección defectuosa
Un acto jurídico se reputa voluntario cuando es serio, manifestado, sincero,
libre y espontáneo. Si falla cualquiera de estas características estamos frente a
un acto jurídico que no producirá sus efectos propios.
Teniendo en cuenta estas características:
Obstan el discernimiento: la inmadurez y la insania.
Obstan la intención: el error o ignorancia y el dolo.
Obstan la libertad: la violencia, la simulación y el fraude, aunque algunos
estudiosos del derecho incluyen a la lesión.
Contendrán vicios del consentimiento aquellos actos jurídicos que no hayan
sido realizados con intención y libertad, mientras que los realizados sin
discernimiento serán actos jurídicos inexistentes.
Vicios que afectan la intención
En Derecho el error es una "mala apreciación de la realidad determinada por la
ignorancia, es decir, por no haber tenido la parte conocimiento de todas las
circunstancias que influyen en el acto concertado, o por la equivocación, es
decir, por no haber valorado exactamente la influencia de dichas
circunstancias".
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 54



Error
El error puede entonces ser equivocación o ignorancia, pero el resultado en
ambos casos es el mismo; una falsa representación de la realidad, y eso en
definitiva es el error jurídico. La duda en todo caso excluye al error, pues quien
obra a sabiendas que puede estar equivocado, desconociendo con exactitud
las consecuencias de sus actos, no puede invocar luego su propio error. En
error en cambio el sujeto desconoce ciertas consecuencias del acto que
celebra y cree que su representación de la realidad es acertada
Clases de error
El error en definitiva puede ser de dos tipos, error de hecho y error de Derecho.
El primero es aquella falsa representación de la realidad que recae sobre
situaciones fácticas, como creer comprar una vaca y en verdad comprar un
cerdo (error in re), o dar un mandato a Juan cuando se da a Diego (error in
persona), o celebrar una compraventa cuando celebró un usufructo (error in
negotio)
El segundo es aquel que recae sobre situaciones jurídicas, como suponer que
el arrendador se hace dueño de cierta cosa, o que la compraventa de cosas
inmuebles es consensual (en la mayoría de las legislaciones, que siguen la
doctrina continental, la compraventa de inmuebles es solemne).
El error de hecho es generalmente un vicio del consentimiento, mientras que el
error de derecho es comúnmente rechazado como tal, siguiendo al código
francés y a Pothier. El código civil señala expresamente que el error sobre un
punto de derecho no vicia el consentimiento, con ciertas excepciones en lo
relativo al cuasicontrato de pago de lo no debido, que obedecen más que nada
a un asunto de rechazo al enriquecimiento sin causa.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 55


Al menos en la legislación que sigue a Pothier, sólo el error de hecho vicia el
consentimiento. Pero éste no lo hace siempre, debiendo distinguir tres clases
de error: error esencial u obstáculo, el error sustancial, o el error accidental.
Error esencial
Error esencial u obstáculo es aquel que recae sobre la identidad del acto o
contrato que se celebra, o sobre la identidad de la cosa que es objeto de dicho
acto o contrato. El error de hecho vicia el consentimiento cuando recae sobre la
especie de acto o contrato que se ejecuta o celebra, como si una de las partes
entendiese empréstito y la otra donación; o sobre la identidad de la cosa
específica de que se trata, como si en el contrato de venta el vendedor
entendiese vender cierta cosa determinada, y el comprador entendiese
comprar otra.
Este error vicia siempre el consentimiento, y en su sanción se distingue entre
quienes aceptan la teoría de la inexistencia, y quienes la rechazan. Los
primeros señalan que en este caso no se configura consentimiento alguno y
por tanto el acto o contrato debería ser sancionado como inexistente, para los
segundos aquello es cierto, pero no contemplando el código civil la sanción de
inexistencia, debe aplicarse la de nulidad absoluta.
Error sustancial
Este tipo de error se produce cuando, no habiendo error sobre la identidad de
la cosa objeto del contrato, existe aquel sin embargo en alguna sustancia o
calidad esencial que en realidad no tiene.
El error de hecho vicia asimismo el consentimiento cuando la sustancia o
calidad esencial del objeto sobre el que versa el acto o contrato, es diversa de
lo que se cree; como si por alguna de las partes se supone que el objeto es
una barra de plata, y realmente es una masa de algún otro metal semejante.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 56


Es como si alguien creyera comprar un sillón dieciochesco que en verdad es
contemporáneo, o creyera diamante el vidrio o vacuno la carne de caballo. Lo
básico es que se trate de cualidades esenciales de la cosa.
Error accidental
Señala finalmente el código de Bello en el artículo 1454 inciso segundo que "El
error acerca de otra cualquiera calidad de la cosa no vicia el consentimiento de
los que contratan, sino cuando esa calidad es el principal motivo de una de
ellas para contratar, y ese motivo ha sido conocido de la otra parte".
Así una pintura al óleo, realizada por un artista famoso que en verdad es de un
novato. O el Error en la persona, donde señala el artículo 1455 que "el error
acerca de la persona con quien se tiene intención de contratar no vicia el
consentimiento, salvo que la consideración de esta persona sea la causa
principal del contrato". Esto se refiere principalmente a los contratos intuito
persona.
En cuanto a la sanción, tanto el error sustancial y el accidental, cuando vician el
consentimiento. Se sancionan con nulidad relativa.
Especies de error
Error de hecho: es el falso conocimiento que se tiene de las cosas.
Error de derecho: es el falso conocimiento de la ley.
Error de hecho
Error obstáculo: es aquel que no vicia la voluntad sino que la destruyen por
completo. Es el error que recae sobre la naturaleza del acto (error in negotio) o
sobre la identidad del objeto (error in corpore)
Error esencial: es el error que versa sobre la persona con quien se celebra el
acto (error in personam) o sobre la cualidad substancial de la cosa (error in
substantia)
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 57


Error ligero: es el referido a cualidades accidentales de la cosa, sobre su
valor, sobre los motivos para contratar, etc.
Los dos primeros tipos de error de hecho son susceptibles de producir la
anulación del acto que vician, pero el último no ejerce influencia alguna sobre la
suerte del acto.
Error de derecho
La ley se presume conocida por todos, esta regla clásica que tiene su origen en
el derecho romano (error juris nocet) tiene un claro fundamento que los autores
han puesto siempre de relieve. De otro modo, la ley, perdería su carácter
obligatorio conforme las personas aleguen su desconocimiento para librarse de
su manda. Por ello el error de derecho no puede ser presentado como un vicio
de la voluntad.
Dolo
Los actos no lícitos son actos voluntarios, reprobados por las leyes, que causan
un daño imputable al agente en razón de dolo o culpa. El dolo es uno de los
vicios de los actos voluntarios, conjuntamente con el error, la fuerza o
intimidación, la simulación y el fraude.
Definición: "acción dolosa para conseguir la ejecución de un acto es toda
aserción de lo que es falso o disimulación de lo verdadero, cualquier artificio,
astucia o maquinación que se emplee con ese fin" El dolo consiste en la
intención positiva de inferir injuria a la persona o propiedad de otro. Hay dolo
cuando, con palabras o maquinaciones insidiosas de parte de uno de los
contratantes, es inducido el otro a celebrar un contrato que, sin ellas, no
hubiera hecho.
Requisitos del dolo
Son cuatro los requisitos para que el dolo determine la anulación del acto:
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 58


Que haya sido grave: es decir que se apto para engañar a una persona que
pone un cuidado corriente en el manejo de sus asuntos. Si fuera tan grosera
que una mínima precaución lo hubiera puesto al descubierto, el dolo no es
grave.
Que haya sido causa determinante de la acción del sujeto a quien se vicia
la voluntad: se entiende por tal el engaño sin el cual el acto no se hubiera
llevado a cabo.
Que haya ocasionado un daño importante: es decir de una significación
económica para la persona que lo sufre.
Que no haya habido dolo recíproco: la justicia no puede ponerse a discutir
sobre las trampas que empleen los inescrupulosos.
Vicios que afectan la libertad
Fuerza o intimidación
La fuerza es el apremio físico o psicológico hecho sobre el sujeto con tal de
que preste el consentimiento para la celebración de una acto jurídico. Se dice
que hay dos tipos de fuerza: la física y la moral; la primera no es vicio del
consentimiento pues no hay voluntad, hay una apariencia de voluntad que en
verdad no existe. La fuerza moral es vicio del consentimiento, pues el sujeto
presta su voluntad aunque ésta no es libre ni espontánea, pues se le ha
amenazado con un mal futuro que de no celebrar el acto le podría llegar a
ocurrir.
Vicios de los actos jurídicos
Simulación
Hay simulación cuando bajo la apariencia de un acto se oculta otro distinto o
cuando el acto contiene cláusulas que no son sinceras, o fechas que no son
verdaderas, o cuando por él se constituyen o transmiten derechos a personas
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 59


interpuestas que no son aquellas para quienes en realidad se constituyen o
transmiten.
Fraude
Hay fraude cuando una persona insolvente enajena bienes con el fin de
sustraerlos a la ejecución de los acreedores, pero con una voluntad real, lo que
distingue el acto fraudulento del acto simulado.
Así, el fraude de acreedores en sentido estricto, señala el maestro Guillermo
Lohmann, es concisamente, un problema de comportamiento impropio o
imperfecto del deudor ante una legítima aspiración del acreedor.
En sentido ortodoxo el fraude es siempre genuinamente doloso; ausencia
consiente de buena fe y voluntad maliciosa de impedir el cobro del acreedor.
No hay que negar, que se puede cometer fraude a los acreedores mediante
diversas formas, una de ellas es la simulación; se puede simular más
acreedores, enajenar bienes ficticiamente, etc. Empero, todas estas
modalidades de conductas dolosas – que suelen calificarse como delito civil-
ofrecen un común denominador constituido por dos elementos que han de
presentarse de consuno: a- un perjuicio a los acreedores; b- una deliberada
intención del obligado de eludir sus compromisos o, si no hay tal intención, una
conciencia que su conducta puede ser perjudicial.
Lesión subjetiva
Cuando alguno, explotando la suma ignorancia, notoria inexperiencia o extrema
miseria del otro, obtiene un lucro excesivo que sea evidentemente
desproporcionado a lo que él por su parte se obliga, el perjudicado tiene
derecho de pedir la rescisión del contrato, y de ser ésta imposible la reducción
equitativa de su obligación.
También podrá demandarse la nulidad o la modificación de los actos jurídicos
cuando una de las partes explotando la necesidad, ligereza o inexperiencia de
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 60


la otra, obtuviera por medio de ellos una ventaja patrimonial evidentemente
desproporcionada y sin justificación.
NULIDAD DEL ACTO JURIDICO
Concepto de validez del acto jurídico.
La nulidad es, en Derecho, una situación genérica de invalidez del acto jurídico,
que provoca que una norma, acto jurídico, acto administrativo o acto judicial
deje de desplegar sus efectos jurídicos, retrotrayéndose al momento de su
celebración. Para que una norma o acto sean nulos se requiere de una
declaración de nulidad, expresa o tácita y que el vicio que lo afecta sea
coexistente a la celebración del mismo.
Características
• Es legal, aunque es declarado judicialmente; no es creado por los
jueces sino que es creado por una la ley.
• Sólo es aplicable a actos jurídicos, sólo ellos son susceptibles de
nulidad.
• El defecto tiene que ser originario, intrínseco y esencial.
Casos de nulidad
La nulidad de un acto puede producirse por muchos motivos, entre los cuales
podemos mencionar:
• Ausencia de consentimiento real en un acto jurídico que lo requiera.
• Incumplimiento de requisitos formales en un acto jurídico que lo
requiera.
• Ausencia de causa que da origen al acto jurídico. Simulación del acto
sin verdadero ánimo de realizarlo (ius jocandi).
• Ausencia de la capacidad de las personas que realizan el acto:
menores de edad o incapaces.
• Objeto ilícito, es decir, está prohibido por ley.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 61


Hay que tener en cuenta que la nulidad es la sanción más grave que se puede
imponer a un acto jurídico. Por lo tanto los órganos jurisdiccionales son muy
estrictos a la hora de interpretar estas causas.
Clasificaciones
La nulidad se puede clasificar doctrinariamente:
• Nulidad expresa o nulidad virtual.
• Nulidad manifiesta o no manifiesta, que coincide con la nulidad y
anulabilidad respectivamente.
• Nulidad absoluta y nulidad relativa.
• Nulidad total y nulidad parcial.
Actos nulos y actos anulables
• Cuando el defecto está determinado a priori por la ley, y el vicio es
rígido en la mayoría de los casos, se trata de actos nulos y de nulidad
manifiesta. En los actos nulos el vicio se encuentra patente en el acto
y no es susceptible de confirmación.
• Cuando el acto es afectado por un vicio no manifiesto y flexible en la
mayoría de los casos, se está ante un acto anulable y de nulidad no
manifiesta. En los actos anulables es requisito realizar una
investigación previa a la sanción de nulidad y es susceptible de
confirmación.
Nulidad absoluta y nulidad relativa
• Cuando un acto es nulo, afectando una norma de orden público y
vulnerando a toda la sociedad, no tiene ningún efecto jurídico, y
cualquier juez, puede por lo general, declarar la nulidad de oficio. Se
le conoce como nulidad absoluta o insaneable.
• Cuando un acto es de nulidad relativa, existen unos interesados que
pueden pedir la anulación del mismo. Mientras tanto, el acto es
válido. También se le conoce como nulidad saneable.
DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 62


VALIDEZ DEL ACTO JURIDICO
La realidad de la validez faculta al acto jurídico no sólo de existencia perfecta,
sino que va a producir los efectos jurídicos para los cuales estaba concebido.
Por ende, el nacimiento del acto jurídico, cumpliendo con sus requisitos de
validez, va a darle eficacia dentro del mundo del Derecho a sí mismo como a
los resultados que produzca.
Elementos de validez de acto jurídico.
Los siguientes son los elementos de validez de los actos jurídicos:
Que el acto tenga fin, motivo, objeto y condición de lícitos. Llamamos a este
elemento licitud del acto jurídico.
Que la voluntad se exteriorice de acuerdo con las formas legales o de alguna
manera. Este elemento se denomina formalidad.
Que la voluntad se exprese sin vicio alguno (error, dolo o lesión.) Es decir que
sea una voluntad libre, definida y cierta. Se llama a este elemento ausencia de
vicios en la voluntad o voluntad sin vicios.
Que la voluntad se otorgue por persona capaz. Se denomina a esta condición
capacidad de las partes.
Que el objeto sea susceptible en el ordenamiento jurídico, es decir que sea
legítimo. Se le denomina licitud del objeto u objeto lícito.
Ciertos autores mencionan sólo cuatro elementos; ya sea la licitud del acto, la
formalidad, la voluntad, la capacidad y omiten la licitud del objeto ya que lo
incluyen dentro de la licitud del acto o viceversa, como lo enumera el profesor
Sousa Lennox, que omite la licitud del acto por la del objeto.


DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 63


CONCLUSION
Un tema muy extenso de tratar y con muchas posiciones doctrinales que sin
embargo no dejan de ser muy importantes para poder afianzar los conceptos
sobre el Acto Jurídico. He esbozado este material basándome en el Syllabus
de la Universidad, tratando de colocar los conceptos más aproximados a
nuestra realidad y entorno jurídico.

Espero haber esbozado los elementos necesarios para la mejor comprensión
de este curso.
















DERECHO CIVIL II


Juan Ramón Rodríguez Flores - 10106C242D Página 64



BIBLIOGRAFIA
Revista de Investigación Jurídica Universidad Toribio de Mogrovejo
Constitución Política del Perú
Código Civil Peruano
Enciclopedia Libre Wikipedia
Luis Pasara, La Enseñanza del Derecho en el Perú, Ministerio de Justicia 2004
Lohmann, Juan Guillermo, El Negocio Jurídico, Lima 1994.
Vidal Ramírez, Fernando, La Teoría General del Acto Jurídico, Lima 1995.
Vidal Ramírez, Fernando, El Acto Jurídico en el Código Civil, Lima 1985