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MATERIA

:
DIVERSIDAD CULTURAL

TEMA:
LA DIVERSIDAD CULTURAL COMO DEBATE CONTEMPORANEO.

CATEDRATICO:
LADI. JOSE ROBERTO GOMEZ GOMEZ

ALUMNOS:
NERY DEL CARMEN PADILLA GARCIA.
DANIEL CHABLE RAMOS
JOSE JESUS HERNANDEZ MORALES
JULIO CESAR RAMIREZ TUYUB
JOSE AMAURI CRUZ ARIAS
JANEYRA BANESA GARCIA DAMIAN

EQUIPO: 1 GRUPO: 101



VILLAHERMOSA TABASCO, 07 DE SEPTIEMBRE DEL 2014.
INTRODUCCION
En esta unidad vimos aprendimos, identificamos y explicamos sobre la diversidad
cultural como debate contemporáneo, que es lo que está pasando en nuestro país
y en el mundo, que nos afecta cuales son las consecuencias de la globalización
que es, como está cambiando al mundo, a quienes beneficia y a quienes perjudica
y que repercusiones tiene en nuestras vidas, como es que la tecnología que cada
día avanza mas, es la que ayuda a que este proceso sea más efectivo en la
globalización. Otro tema es la identidad, exclusión y racismo: reflexiones teóricas y
sobre México en esta unidad abordaremos la identidad de las personas como
conjuntos de valores tradiciones, creencias y costumbres, como ha cambiado a lo
largo de la historia nuestra identidad ya no están adoptando el modelo de su
cultura de origen si no el modelo que ha traído la globalización. Y el gobierno
debería hacer medidas para preservar y promover la cultura, ya que México es
uno de los países más ricos en cultura y es por eso que debe resaltar.
La diversidad cultural, educación y problema sociales, la diversidad ha traído
formas que influyen en la sociedad ha hecho que se presente mas formas y estilos
de vida en la sociedad y que se modernicen las personas , la educación y los
problemas sociales que hay en nuestro país como son la obesidad, los suicidios y
otros problemas que no están afectando cada vez mas, están haciendo que la
población estudiantil se desinteresen por las escuelas y quieran entrar al sector
productivo aunque sabemos que nuestro país no está en las mejores
condiciones.la perspectiva y retos de la diversidad cultural en América latina esto
es como vemos la diversidad cultural en América latina ya que somos unos de los
países que está adoptando otro modelos, y desde nuestro punto de vista esta
cambiado por las tecnologías, y que debemos hacer para la sustentabilidad ya que
la globalización está provocando serios cambios aunque esto es un proceso que
está en continuo movimiento no se puede cambiar pero si podemos hacer cosas
para preservar nuestra identidad de nuestras culturas y hacer frente a los retos de
la diversidad cultural .
Aunque sabemos que la diversidad en nuestro país es muy buena el gobierno
debe implementar el desarrollo de las diferentes etnias que existen para que
preservemos el acervo, tradiciones en cada uno de los estados del país y no se
vayan perdiendo .otra cosa que sabemos que la educación en nuestro país no es
buena en el sentido de que el gobierno no apoya a la escuelas como debe de ser,
y las particulares son muy caras, pero puede implementar la cultura. Los
problemas sociales en nuestro país están afectando cada vez más y es necesario
que nosotros mismos pongamos un alto a lo que está pasando con eso de la
obesidad en los niños y jóvenes ,las madre solteras, los divorcios .Desde nuestro
punto de vista la globalización en los países latinos se está haciendo cada vez
más notables con la introducción de las nuevas tecnologías y la creciente
interdependencia y comunicación de los países ,es por eso que tenemos que
cuidar y preservar nuestra cultura misma para que no la perdamos ,los pueblos y
las comunidades indígenas de México vivan en condiciones extremadamente de la
equidad y el bienestar que podemos hacer que tengan las misma igualdad que
todos. El reto de las oportunidades de la globalización es para que las
aprovechemos, tengamos beneficios pero que conservemos nuestra identidad
cultura.

























EL PROBLEMA DE LA SINTESIS CULTURL EN AMERICA LATINA
Entre los múltiples fenómenos y consecuencias que el mundo globalizado ha
generado, emerge la posible disolución cultural de las identidades de los pueblos.
Sin embargo, la investigación, el análisis, las reflexiones y la interpretación crítica
de los temas y conceptos sobre cultura e identidad en América Latina lejos están
de haberse agotado; estos resurgen en el nuevo pensamiento latinoamericano
con una fuerza mayor tanto en la teoría como en la práctica socio-política en los
países de América Latina.
“En efecto, la globalización del capitalismo mundial es un proceso histórico-social
que ha producido, nuevas realidades en el concierto internacional así como
transformaciones en las relaciones socio-culturales mundiales. Entre estos
cambios resaltan las diversas crisis globales que han alterado la política, la
economía, la sociedad y particularmente, la cultura y los procesos pluriculturales e
interculturales globales así como la amenaza a las identidades culturales a nivel
internacional”.
En América Latina, las identidades culturales y sus nuevas formas de hacer y de
pensar, están definiendo los rumbos de las sociedades y las naciones
latinoamericanas. Se vive en un mundo en el que van juntos el renacimiento de
las identidades locales; aquello que había estado históricamente de alguna forma
subordinado, ahora invade y busca reconocimiento y justicia.
“Hoy observamos que son las culturas las que en la actualidad están en pie de
guerra, de marcha, de afirmación y explosión. Y lo que demandan los individuos
que las impulsan es la libertad para decidir sus propios destinos y libertad para
elegir su identidad y sus formas de participación.”
En este sentido, la cultura y las identidades culturales han dejado de ser el reflejo
de los dictados de las élites económicas. Ellas ordenan sus propios contenidos y
orientaciones sociales.
Las luchas políticas en América Latina y en el mundo, defienden cada vez más el
modelo cultural de la sociedad y sentidos de vida colectivos, donde la diversidad
cultural, el respeto, el reconocimiento a las culturas nacionales sean tenidos en
cuenta, se integren al desarrollo y no sean excluidas de este.
En América Latina, las identidades y culturas tradicionales como las campesinas,
indígenas y negras, resisten y construyen nuevas alternativas a la dominación de
la globalización cultural, lo que ha impedido el injerto automático de otras culturas
foráneas por su capacidad de defender lo propio, lo autóctono de estas tierras.
De ahí entonces, la importancia y la necesidad impostergable de analizar desde la
visión histórica y la perspectiva actual, el pensamiento filosófico y político
latinoamericano y los temas de la identidad y la cultura de América Latina, para
comprender la ubicación y el papel de la identidad latinoamericana en el mundo
global que nos asiste hoy.

El problema de la identidad y de la cultura en el pensamiento latinoamericano
tiene gran un camino recorrido, todos los que han planteado el tema por una
causa u otra, han contribuido al análisis que se haga para comprender mejor el
impacto que ha tenido el proceso de globalización en América Latina.
El problema de la síntesis cultural de América latina, es un trabajo de análisis
sobre el tema, elaborado por Andrei Kofman, de origen ruso y se centra
principalmente en cuestionar la teoría del mestizaje cultural que plantea que la
realidad cultural latinoamericana es producto de interacción de culturas diferentes
que dan forma a una nueva cultura sintética.
Efectivamente los términos “Mestizaje Cultural”, “Transculturación”, “Síntesis
Cultural”, están ampliamente difundidos y tienen una presencia solida al momento
de que se realizan estudios sobre temas latinoamericanos, en este caso el tema
de la identidad cultural latinoamericana.
De acuerdo a la teoría del mestizaje cultural, se tiene entonces que las diversas
expresiones de la cultura latinoamericana como la literatura, la pintura, la música,
etc., son sintéticos, es decir están formadas por la mezcla de elementos europeos
e indígenas o africanos. Por consiguiente se considera que el mestizaje forma la
base fundamental de nuestra cultura. Sin embargo el autor de este trabajo de
análisis, la teoría del mestizaje cultural contiene algunos momentos dudosos, por
lo que el autor se avoca a dar precisiones y correcciones al respecto.
En primer lugar, el autor subraya que el proceso de transculturación de nuestros
pueblos, ósea, de mestizaje cultural, tiene múltiples formas y distingue 3
principales.
El primer tipo es la coexistencia de elementos culturales sueltos, cada uno de los
cuales conserva su idiosincrasia; es lo que se puede llamar la “simbiosis”, este tipo
de interacción cultural predomino en la época de la conquista y la colonia, pero se
conserva hasta hoy.
Al segundo tipo de transculturación el autor lo denomina “Eclecticismo”, se trata de
una mezcla de elementos culturales distintos, cada uno de los cuales todavía se
distingue en el conjunto, pero que pierden algo de su idiosincrasia, se empobrecen
y simplifican.
El tercer tipo de transculturación, surge cuando los elementos culturales
constituyentes pierden su idiosincrasia, no se distinguen y forman en conjunto una
nueva expresión. El ejemplo de síntesis podría ser la fiesta del día de muertos,
celebración que une las tradiciones europeas medievales con las autóctonas, de
tal modo, que no se puede definir donde empieza lo uno y donde acaba lo otro.
Hay que destacar el hecho de que en América latina coexisten todos estos tipos
de interacción cultural.
En segundo lugar, el autor cuestiona en su análisis, el hecho de que la mayoría de
los trabajos presentan la síntesis cultural como una interacción de distintos
elementos culturales en igualdad de condiciones, sin tomar en cuenta que en el
proceso de interacción una cultura siempre juega el papel dominante, ósea,
adopta menos y entrega más, y por lo tanto debilita en parte a otra cultura más
floja, pasiva.
En el caso de América latina, estas observaciones tienen significación especial
porque aquí, por razones históricas y políticas, la cultura ibérica siempre ha sido
dominante y modeladora, entonces debemos tener en cuenta que el nuevo
mundo, la influencia que ejercía la cultura española sobre la africana y aborigen,
siempre fue mayor, de tal manera que las culturas africanas e indígenas entraron
en la órbita de la cultura española, transformándose, empobreciéndose y
acomodándose y no a la inversa.
Por otro lado, la teoría del mestizaje cultural parte del criterio de que lo racial
define lo cultural, sin embargo son cosas completamente distintas, por lo tanto
equiparar lo racial con lo cultural contradice el concepto de unidad cultural
latinoamericano, ya que desde el punto de vista racial y étnico, el continente en su
conjunto en los países que lo integran no son homogéneos.
A manera de conclusión, dentro de los tipos de interacción cultural destaca entre
ellas la síntesis como la más plena manifestación del mestizaje cultural, hay que
recordar que en sus fundamentos las culturas europeas son sintéticas, por
ejemplo, la cultura española está compuesta de tradiciones celta, goda, platina,
árabe, judía y gitana.
Si la síntesis cultural se identifica con la madurez cultural, podría llegarse a la idea
de que la cultura latinoamericana aun es inmadura e insuficiente. Sin embargo se
considera que la cultura en general no tiene fines ni tareas y se desarrolla
espontáneamente y en dirección imprevisible y quizás el criterio de la madurez de
las culturas europeas no conviene en lo absoluto a la cultura latinoamericana y
puede resultar que el mosaico de elementos que la conforman sea la más plena
manifestación de su idiosincrasia.

GLOBALIZACIÓN EDUCACIÓN Y DIVERSIDAD CULTURAL
En la presente monografía se pretende dar a conocer las diferentes políticas
educativas que surgieron en torno a los constantes cambios en la sociedad. Para
ello el trabajo se centraliza en cómo la institución escolar debe adecuarse a los
cambios sociales, analizando la diversidad cultural, social y étnica en el marco de
la globalización. Con el objetivo de reflexionar acerca de la política educativa
homogeneizadora y su continuidad en el ámbito escolar; teniendo en cuenta que
son políticas funcionales a la segmentación y al encubrimiento de las
desigualdades socioeducativas, detrás de un rechazo de medidas aptas para la
aceptación de la diversidad que se impone como consecuencia del continuo
cambio mundial.

Ante ese objetivo citamos en la monografía a personas idóneas en el tema en
cuestión como lo son Edgar Montiel, funcionario de la UNESCO ( Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura); Sofía Thisted y
Patricia Redondo Doctoras en educación escribieron artículos de su especialidad
en diversas publicaciones educativas nacionales e internacionales; Eva Giberti
psicoanalista, docente universitaria y asistente social; Elena Achilli antropóloga,
realizó varias investigaciones acerca de la formación docente y Abel Posse
diplomático, dictó numerosos cursos en universidades y centros culturales de
Argentina.

Globalización: la educación frente a la diversidad.

Desde el siglo XVIII el papel del Estado se remite a la conformación del Estado-
Nación unificada bajo una “cultura nacional” construida y transmitida por una
educación homogeneizadora, arraigada a un mismo patrón cultural y a una única
lengua nacional. No obstante, en las últimas décadas del siglo XX ese ideal fue
perdiendo vigencia en el marco del proceso de globalización. En ese proceso las
nuevas tecnologías y la creciente interdependencia entre los países del mundo
han unificado las sociedades y las culturas bajo un mismo sistema global. Es
necesario dar cuenta de la realidad: ninguna sociedad escapa de la globalización y
es esta la que provoca sobre las identidades la fragmentación y la homogeneidad.
Por lo tanto, se hace cada vez más necesaria la reformulación de las identidades
culturales con el objetivo de reelaborar una forma de enseñanza adecuada a los
cambios constantes que sufre la sociedad. Es sobre este punto de inflexión sobre
el cual se basan diferentes posturas acerca de qué manera abordar esa compleja
realidad.

Montiel propone revertir esas tendencias homogeneizadoras de la globalización,
es decir la nueva forma de identificación multiétnica, políglota con elementos de
diversas culturas; a través de adecuadas políticas culturales que estimulen el
desarrollo y el diálogo con el fin de garantizar la diversidad y el pluralismo cultural
desde la educación intercultural; de esta manera la globalización podría verse
como una apertura de las identidades haciendo un buen uso de las nuevas
tecnologías.

Por su parte Redondo y Thisted al igual que Montiel tienen presente esa compleja
realidad y buscan revertirla pero desde un punto de vista social y un tanto más
particular ya que a diferencia de Montiel se refieren específicamente a la Argentina
y no a toda Latinoamérica; según ellas las escuelas que eran concebidas para la
igualdad hoy se ven desbordadas por la diversidad; mientras la política fragmenta
el sistema educativo aumenta la brecha de desigualdad social constituyendo de
esta manera escuelas en los márgenes. Para contrarrestar esa situación las
autoras creen necesaria la implementación de nuevas funciones de la escuela: la
inclusión social y la formación de comunidades educativas para realizar acciones
de carácter transformador.

A diferencia de Montiel, Achilli expone la importancia de la educación intercultural
pero enfatiza la necesidad de contextualizar la educación intercultural para
enfocarse sobre sus falencias y sostiene así el concepto de “pedagogías
culturalizadas” para referirse a pedagogías que neutralizan el trabajo con los
conocimientos y que constituyen una preocupación al momento de referirse a la
función que se pretende de la educación intercultural debido a que puede
incurrirse a trivializar y banalizar la diversidad sin lograr un intercambio fructífero.
Achilli también se refiere a las comunidades educativas que proponen Redondo y
Thisted pero desde otro punto de vista puesto que propone preguntarse acerca del
papel que se le es otorgado para evitar las segregaciones sociales y culturales
dentro del mismo ámbito educativo.

Giberti en su artículo toma esa realidad y realiza un cambio de enfoque; en el
mismo podemos advertir un punto de concordancia con Montiel puesto que
propone un buen uso de las nuevas tecnologías para mejorar la educación y la
cultura; los alumnos viven en red en contacto con las nuevas tecnologías
obligando a modificar las estrategias de enseñanza, por lo tanto propone que sea
la sociedad la que se actualice respondiendo a las demandas de la escuela,
abandonando el modelo tradicionalista que sólo conduciría a un estancamiento de
la formación de los jóvenes y desacreditando las opiniones simplistas de quienes
reclaman “más educación”, asociando educación con reprimir, ordenar y regular
las aspiraciones de los escolares que según la autora constituye la verdadera
violencia sobre la educación.

En contraposición a Giberti en una nota de opinión de Posse se concibe la
realidad de las diversidades ante la globalización como una consecuencia
provocada por la indisciplina colectiva que genera la realidad de subcultura en la
cual están inmersos los jóvenes. Esa caída educativa, cultural y espiritual en los
jóvenes es provocada por la costumbre permisiva y la indisciplina que surgen tanto
del Estado como de los núcleos familiares. Posse propone una salida de esa
realidad bajo la disciplina y la autoridad que debe ejercerse sobre los jóvenes, en
un claro enfoque homogeneizador.

Si bien a partir del marco de globalización pueden generarse diferentes posturas
acerca de cómo y qué métodos deben constituirse para abordar la realidad, todas
dan cuenta de la realidad Argentina, como país multilingüe, con gran diversidad
étnica donde actualmente se cuenta, además de la población migrante, con una
alta proporción de pueblos indígenas; e inician bajo la nueva condición teórica y
práctica proyectos culturales y educativos.


El rol de las políticas educativas en el proceso de globalización.

El proceso de globalización provoca fragmentación y homogeneización en las
identidades, surge así la necesidad de preguntarnos sobre cuál debe ser la política
educativa adecuada que dé cuenta de la diversidad lingüística, cultural y étnica en
ese marco de la globalización, sobre esa base emergen distintas posturas acerca
de cómo abordar la cuestión; todas esas posturas derivan en un mismo objetivo:
lograr una política educativa adecuada promotora de una sociedad multilingüe,
con diversidad y pluralidad cultural.

El concepto “globalización” es un muy complejo y si bien abarca las
interdependencias entre los países bajo un mismo sistema global ya sea cultural y
social-con todo lo que ello implica- podemos centrarnos en un punto donde la
globalización parece tener su origen: la economía global. Hacia 1971 el sistema
monetario internacional entró en crisis por lo cual fue necesaria la apertura
comercial y la globalización económica.

En Argentina empezaron de esta manera a implementarse políticas neoliberales,
las cuales se asentaban sobre esa base de pensamiento de comercio libre. La
educación no quedo exenta de esa nueva ideología; en palabras de Friedman: “Es
bastante deseable que todos los jóvenes…tengan la oportunidad de recibir
instrucción; siempre que estén dispuestos a pagar por ella.” Ese modelo fue como
un comercio que llevó a la educación a convertirse en un producto más dentro del
mercado de servicios, despojándola de ser un derecho humano, lo que implicó una
brecha más amplia entre ricos y pobres que culminó con la marginalidad y la
exclusión, porque sólo podían acceder a la educación aquellos que tuvieran los
recursos necesarios para poder “comprarla”. Para este modelo la “mejor
educación” sólo puede obtenerse sobre la base del mercado global, sin embargo
con sólo un ejemplo podemos notar las falencias de esa idea: un país como Cuba
que no pertenece a ningún tipo de dependencia comercial global es considerado
como una de las mejores educaciones latinoamericanas.

En La Ley de educación n º 24.195 (sancionada en 1993) se presentan los
argumentos neoliberales en nuestra educación. “El Estado Nacional promoverá
programas, en coordinación con las pertinentes jurisdicciones, de rescate y
fortalecimiento de lenguas y culturas indígenas, enfatizando su carácter de
instrumentos de integración”. Alcanza con citar un fragmento para darnos cuenta
de que existe en esa Ley una representación de otredad y la distancia con la
“normalidad”; además se considera allí que las lenguas y culturas deben ser
instrumentos de “integración”, es una mirada que bajo una aparente pluralidad
encubre una visión etnocéntrica; un modelo “igualador” y homogeneizador. A partir
de estas políticas homogeneizadoras que intentan aparentar ser plurales podemos
notar la carencia de una visión abierta a la diversidad cultural, lingüística y étnica;
y por el contrario la provocación de un panorama en el cual crece la desigualdad
social y cultural, en base a la comercialización educativa.

Estamos en condiciones de afirmar que las políticas homogeneizadoras en el
ámbito escolar educativo no pueden continuar en el marco de la globalización
donde la sociedad debe adecuarse a los continuos cambios para dar cuenta
realmente de la diversidad y pluralidad que lejos de ser algo negativo deben
concebirse como algo sumamente positivo y enriquecedor.

De esta manera crece; en forma paralela a las políticas homogéneas, la necesidad
de una educación que oriente a socializar valores humanos, con esto se quiere
decir una educación que vaya en contra de la corriente neoliberal. Surge así la Ley
de Educación Nacional (sancionada en 2006) es un modelo que da cuenta de la
diversidad lingüística, cultural y étnica y que por lo tanto responde a la realidad
que nos presenta la globalización-es decir a la fragmentación y la homogeneidad,
pero cabe aclarar que es una Ley que entra en vigencia sobre un sistema
educativo pauperizado que todavía conserva secuelas del neoliberalismo.
Entonces, es necesario que el sistema educativo supere esas secuelas para dar
paso a un modelo de educación Intercultural para lograrlo es fundamental asumir
responsabilidades compartidas entre el sistema escolar, social y político.

IDENTIDAD, EXCLUSION Y RACISMO: REFLEXIONES TEORICAS Y SOBRE
MEXICO.

IDENTIDAD : Conjunto de rasgos propios de un individuo que los caracterizan
frente a los demás.

EXCLUSION: La idea de exclusión se aplica al ámbito social cuando se hace
referencia a la acción de marginar voluntaria o involuntariamente a una porción de
la población. Aunque normalmente se relaciona el término de exclusión social con
aspectos socioeconómicos, esta marginación también puede estar vinculada con
otras razones, como por ejemplo ideológicas, culturales, étnicas, políticas y
religiosas.

RACISMO: El racismo es una forma de discriminación de las personas recurriendo
a motivos raciales, tono de piel u otras características físicas de las personas,
unas se consideran superiores a otras.

Una cantidad considerable de ciudadanos del mundo hablamos hoy
insistentemente acerca de la necesidad de erradicar de manera consciente y
activa la exclusión, la discriminación, la intolerancia, la xenofobia o el racismo,
temas todos que abordaremos en este ensayo. Haremos hincapié especial en el
último de ellos: el racismo o la discriminación racial.

La discriminación en México dio inicio con la llegada de los españoles a tierras
mexicanas, ya que la raza blanca siempre se ha sentido superior.
A pesar de que el artículo 4° de la Constitución Política establece la igualdad de
condiciones para todos los mexicanos, sin distinción de género, edad, sexo o raza,
La identidad no sólo alude a los rasgos físicos que distinguen a los pueblos; para
que un pueblo pueda constituirse en nación requiere delimitar su espacio
geográfico en el cual manifieste en distintas expresiones su cultura.

La nación llega a ser más completa e internamente más homogénea cuando la
comunidad comparte la historia, las tradiciones, la religión y las costumbres
.Nuestra cultura e identidad nacional se fortalecen con el conocimiento de nuestra
historia, de las historias regionales, la creación y el disfrute de nuestra pluralidad
cultural, la preservación, enriquecimiento y divulgación del patrimonio histórico,
arqueológico y artístico, así como la protección del acervo cultural de los diversos
grupos étnicos del país.

De tal modo, partimos aun si no estamos plenamente conscientes de ello de un
reconocimiento previo de que todos los habitantes de nuestro planeta tenemos un
valor (no una esencia o una identidad) igual como seres humanos. Sin embargo,
por más llano que parezca, este reconocimiento engendra susceptibilidades y
paradojas de primera magnitud. Susceptibilidades porque toca aspectos
puntillosos de la sensibilidad de individuos, grupos, colectividades, sociedades o
naciones (o ambas). Aspectos como la sangre; los antepasados o los orígenes; el
terruño; la pertenencia; la identidad personal y la identidad colectiva, en las que se
hallan presentes pequeñeces como la Historia y la memoria colectivas, la religión,
las tradiciones y costumbres, el color de la piel, el arte culinario o la lengua y,
finalmente, la(s) manera(s) de ver, de sentir y de enfrentar a los otros: los
diferentes. Paradojas porque al hablar de derechos iguales nos enfrascamos en
una contradicción central: [. . .] aquella entre el universalismo que concierne a los
seres humanos y el universalismo que concierne a las culturas.

La identidad es [ . . .] la percepción colectiva de un nosotros relativamente
homogéneo ( el grupo visto desde dentro) por oposición a los otros (el grupo de
fuera), en función del reconocimiento de caracteres, marcas y rasgos compartidos
que funcionan también como signos y emblemas, así como de una memoria
colectiva común (Fossaert, 1983).

Tal percepción colectiva es a la vez tangible e intangible. Está compuesta de lo
imperceptible por lo que se echan a andar los mecanismos de la significación que
le son propios a la memoria colectiva de una colectividad humana. Sea cual fuere
esta colectividad, sus miembros comparten un territorio, una historia y una cultura
específicos, que los hacen sentirse idénticos ( así : entrecomillado).

La identidad colectiva de la identidad individual no está más que parcialmente
exenta es entonces una construcción social, una manera de representarse, de
darle significación al nosotros. Es una idea en la cabeza y un sentimiento en las
tripas de muchos que se viven como idénticos. Sin embargo, no es una simple
idea, sino al revés: es una idea por la que, simplemente (como dice Lisón
Tolosana) podemos dar la vida y quitársela a otros. Se entiende entonces por qué,
cuando uno analiza las relaciones o los conflictos entre grupos socioculturales
llamados conflictos interculturales o interétnicos, uno de los vehículos privilegiados
del análisis es la construcción identidad, que no existe sin su contraparte: la
construcción de la otredad.

Desde la perspectiva de la identidad-otredad como construcción social
históricamente determinada, podemos aproximarnos al racismo desde su origen:
la intolerancia y la exclusión.

Si definimos la exclusión como [. . .] la negación sistemática, en la Historia, de la
idea y de la práctica a ella asociada, de que los otros son simplemente otros
(Castoriadis, 1985), veremos que se trata de un fenómeno mucho más universal
de lo que se admite.

Parecen ser universales: la [. . .] aparente incapacidad de constituirse uno mismo
sin excluir al otro, y la aparente incapacidad de excluir al otro, sin desvalorizarlo y,
finalmente, sin odiarlo (Op. cit., 1985: 12). No obstante, esa manera de
representarse al otro tiene su historia. En el tiempo humano de cuyo andar no hay
historia registrada, existe sólo un nosotros y nuestro proceso de autoafirmación.
Posteriormente, las comunidades humanas encuentran a los otros y, a partir de
ahí, hacen frente a tres posibilidades: considerar a las instituciones de esos otros
como superiores; considerarlas como iguales o equivalentes; o considerarlas
como inferiores.

En México, el racismo asimilacionista en su versión moderna nació como ideología
en las primeras décadas del siglo XIX (en el centro mismo del país), cuando
empezó a esbozarse aquel proyecto de construcción de la identidad nacional que
parecía partir de un ideal biosocial distinto del de Gumplovicz y Gobineau, pues
proclamaba que (en la construcción del Estado-nación) era la superioridad de las
razas mixtas y no la pureza de la sangre lo que garantizaría una nacionalidad
firme y sólida.

Por ello, en 1830 José María Luis Mora el padre del pensamiento liberal mexicano
escribió que los indios eran cortos y envilecidos restos de la antigua población
mexicana, lo cual para él llevaba a la conclusión lógica de que era indispensable
poner en marcha un proyecto que debía conducir (en el lapso de un siglo) a la
fusión completa de los blancos y de los indios así como a la extinción de la raza
india.

Sabemos que el Estado mexicano se vio obligado a intentar cambiar su discurso
asimilacionista a partir de los años setenta y a avanzar hacia el planteamiento de
la plurietnicidad y el multiculturalismo como base de la nueva actitud, legislación y
política hacia los pueblos indios de nuestro país. Sabemos también que ese
cambio de discurso no se ha traducido en una política clara de reconocimiento de
la diferencia que haga mínimamente honor a los nuevos términos plasmados en el
artículo 4o. constitucional.

La lucha por los derechos humanos y por la posibilidad de la escucha y el
reconocimiento de lo que puede haber de justo en las razones culturales de los
otros, son dos temas en los que México se halla enfrascado en el momento actual.
En el ámbito de los derechos humanos, lo está gracias a múltiples y puntuales
luchas en el amplio y diverso territorio de lo civil. En el campo de la diversidad
étnica y cultural, lo está porque la creencia de que somos un país no racista es un
mito fundador que se nos desmorona entre los dedos gracias a insistentes voces
indígenas que, aunque diversas, coinciden en muchos puntos. No obstante, lo
está sin que hayamos demostrado todavía una clara disposición a encontrar otro
mito refundador: alguno que por lo menos dé mayor cuenta del reconocimiento
pleno de nuestra diversidad étnica y cultural.


DEL ESTADO HOMOGENEO AL ESTADO PLURICULTURAL

Villoro comienza poniendo en claro que es nación, etnia, pueblo y estado.
Una nación es un ámbito compartido de cultura. Un individuo pertenece a una
nación en la media que se integra a esta. Pertenecer a una nación es una forma
de vida. Una nación es una entidad con la que se auto-identifican un número de
personas, sin importan que tan distintas puedan ser sus características de los
demás. La nación es una continuidad en el tiempo pero también en el espacio.
Hay dos tipos: históricas y proyectadas. Las primeras se basan en la sociedad, en
la continuidad cultural, en las costumbres y creencias colectivas. Las segundas es
por voluntad, es la decisión de construirla.

La pertenencia a una nación se define como una identificación con una forma de
vida y una cultura; la pertenencia a una Estado es por el uso de la autoridad y el
sistema normativo. Pertenecer a una nación es la identidad del individuo y
pertenecer al estado no es una elección de vida; podemos aceptar al Estado por
miedo o por conveniencia. Mientras que ser parte de una nación es por elegir un
rasgo de nuestra personalidad.

La nación cumple la función de que todo hombre pertenece a una comunidad y de
afirmar su identidad en ella. El Estado cumple la función de seguridad y orden. El
Estado puede dominar una nación o naciones pero no podrá identificarse con ellas
porque son completamente distintos.

Otros dos conceptos serian etnia y pueblo. Etnia es un conjunto de individuos
unidos por el uso de una misma lengua o dialecto.

Una nación podría ser un conjunto de etnias que conservan una cultura en común
y un territorio.

Un pueblo sería una forma de comunidad humana unidas por la voluntad de
construir una unidad con un fin en común.

Un Estado es un poder político que se ejerce sobre uno o varios pueblos, o un
parte del pueblo. El Estado está conformado por individuos iguales entre sí,
sometidos a una regulación homogénea. Mientras que la nación es por voluntad
del pueblo, fue producto de la decisión de las personas que comparten una
cualidad: Ser ciudadanos.

La nación necesita del Estado y el Estado de la nación. El Estado es el poder y
las normas; la nación son los ciudadanos, así que, ambos necesitan de los dos. La
nación necesita normas que rijan y mantengan el orden entre los ciudadanos para
que pueda haber un ambiente de armonía. En este punto es donde surge el
Estado-nación. Nación y Estado deben de coincidir. Debe de haber una relación
entre unidad nacional y política. A toda nación, un Estado, a todo Estado una
nación.

El estado- nación se consolida al tener a todos sus miembros sujetos al mismo
sistema educativo. Es soberano, es una unidad colectiva con los mismos
objetivos. El Estado-nación es resultados del dominio político de un grupo sobre
los demás.

Según Benedict Anderson, el Estado-nación es una realidad imaginada. La nación
proyectada por un grupo fundador, al llevarse a cabo, se constituye como un
Estado.

La nación-Estado tiene que manifestar su identidad en una nueva cultura. La
cultura nacional da a los miembros del Estado-nación un nuevo sentido de
pertenencia a un grupo. El nacionalismo eleva el sentido de pertenencia de los
individuos a la nación.

Por ejemplo, en México se crea el Estado-nación en 1924, en la primera
constitución del México independiente. La soberanía recae en el pueblo, conjunto
de individuos con los mismos derechos. Esta nueva nación conformada como
Estado-nación se da porque los criollos y mestizo principalmente ya no querían
sentirse menos que los españoles, querían un trato igual. Por lo que empieza un
movimiento donde se crea un Estado-nación que les daría un sentimiento de
pertenencia a un grupo con características muy similares: mismas costumbres,
creencias y forma de vida.

Frente al estado-nación homogéneo hay una posibilidad de un Estado plural que
responda a las necesidades actuales, constituido por diversas etnias, culturas,
comunidades con un fin en común.

Villoro también nos habla sobre las crisis por la que pasa el Estado plural. Esto se
debe a la globalización. La globalización nos ha llevado a caer en diversos
problemas como: el consumismo, la contaminación, el crecimiento demográfico, el
agotamiento de los recursos naturales, entre otros. Otro punto seria el asegurar la
paz mundial.

El peligro más importante del Estado plural, sería que los diferentes grupos que lo
componen estuvieran en conflicto.

El que los distintos grupos quisieran obtener la supremacía y se desatara la
violencia. Que resurgieran conflictos del pasado, conflictos que se hubiera dando
entre las etnias y que dañaran el Estado plural que han conformado. El Estado
tendria que evitar esta situación a toda costa, para poder seguir funcionando y no
desintegrarse. La negociación y la comunicación seria las formas más adecuadas
e inteligentes para combatir este tipo de problemas. Así como tener en mente que
tiene un mismo propósito en común.

El principal objetivo del Estado seria la igualdad de oportunidades y la
cooperación entre todas las culturas, comunidades e individuos que conforman el
país.

La nación es el incorporarse a una forma de vida, es una cultura de continuidad,
con un territorio real. El estado es conjunto de normas y leyes para crear orden
entre los miembros. Es una forma de hacer las cosas donde hay un mando.El
Estado- nación es la unión de los dos conceptos anteriores, esta conformado
entonces, por normas y leyes, una territorio, una población y las relaciones que
hay entre ellos. Es una nueva forma de vida que da un sentido de pertenencia a
los miembros de este.El estado plural es la unión de las naciones para un fin
común. Por ejemplo, la ONU , conformada por diversos países, cuyo principal
objetivo es preservar la paz mundial. El Estado plural busca una equidad entre los
miembros donde todos estén incluidos.

IDENTIDAD ETNICA Y RELACION DE LOS PUEBLOS INDIGENAS CON EL
ESTADO MEXICANO.

La identidad étnica o cultural, concebida como una esencia permanente,
constituye una versión contemporánea del racismo, reformulado en términos de
razas sociales. Es un falso concepto. No hay identidad, sino historia. El
nacionalismo fundado étnicamente representa un caso particular de etnomanía y,
en los contextos democráticos, juega siempre como una fuerza antidemocrática y,
por tanto, reaccionaria. No hay etnias homogéneas, sino sociedades internamente
plurales. El multiculturalismo implica una interpretación zoológica de la sociedad
humana, al suponer erróneamente que las culturas particulares son como
especies biológicas distintas. Pero son realizaciones históricas del mismo patrón
cultural universal, abiertas al flujo intercultural. Por eso, debemos considerar el
etnicismo, el nacionalismo y el multiculturalismo como tendencias patológicas
hacia la balcanización del planeta y obstáculos para la emergencia de una
sociedad mundial pluralista e integrada.

Los pueblos indígenas de México son las colectividades que asumen una
identidad étnica con base en su cultura, sus instituciones y una historia que los
define como los pueblos autóctonos del país, descendientes de las sociedades
mesoamericanas. El Estado mexicano reconoce a los pueblos indígenas al
definirse en su Constitución Política como una nación multicultural fundada en sus
pueblos indígenas.2 De acuerdo con un cálculo del Instituto Nacional Indigenista
(INI), actualmente Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas
(CDI), en 2012 la población indígena era de aproximadamente quince millones de
personas.3

En contraste con otros países de América Latina, donde los pueblos indígenas
corresponden en su mayoría a un solo grupo lingüístico, cuyo idioma ha sido
elevado a la categoría de cooficial en compañía del español, en México existen
alrededor de 65 pueblos indígenas que hablan entre sesenta y dos y más de una
centena de lenguas diferentes (dependiendo de la fuente consultada).

Como parte de las leyes de derechos lingüísticos de los pueblos indígenas, que
son leyes reglamentarias del artículo 2º de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, las lenguas de estos pueblos son reconocidas como lenguas
nacionales, en la misma categoría que el español; pero en la práctica, su uso
oficial está extremadamente limitado, se reduce a: la publicación de algunas leyes;
su uso en la educación bilingüe, en los niveles más bajos; la publicación de
materiales de divulgación; y ocasionalmente, algunas estaciones radiodifusoras
transmiten, parcial o totalmente, en lengua indígena y algunos sitios de Internet.

En México, la población indígena está distribuida por toda la nación pero se
concentra especialmente en la sierra Madre del Sur, la Península de Yucatán y en
las zonas más remotas y de difícil acceso, tales como la Sierra Madre Oriental, la
Sierra Madre Occidental y áreas vecinas a éstas, no es numerosa la población
indígena en México debido al mestizaje, pero la presencia de los nativos
mexicanos dentro de la identidad nacional está muy presente por el alto desarrollo
de las culturas mesoamericanas. La población mestiza de México se ve
fuertemente influenciada e identificada por el indigenismo a diferencia de otras
naciones con contingentes indígenas.

El estado con mayor población indígena es Oaxaca aunque mucho de ella ha
emigrado y el que tiene mayor población indígena viviendo en su propio territorio
es Yucatán. Grupos étnicos como los zapotecos, mayas, nahuas,
purépechas, mixtecos, yaquis,kikapúes y otomíes han logrado mejorar sus
condiciones de vida y se han adaptado fácilmente a la cultura del comercio y la
globalización; a pesar los esfuerzos realizados por diferentes organismos
gubernamentales y no-gubernamentales en pro del reconocimiento legal de la
cultura y de la calidad de vida de los pueblos originarios de México, existe aún en
otros grupos indígenas con un alto grado de marginación, discriminación,
desnutrición y pobreza extrema que los está llevando a la extinción de su cultura.

La importancia de la identidad étnica en enfrentar una variedad de situaciones de
la vida particularmente esas de un estremado stress ha ido uno de los enfoques
de la literatura actual. La búsqueda de identidad es un tema latente en nuestra
sociedad. Los científicos sociales usan el termino Identidad en una variedad de
formas para explicar este fenómeno. Algunos vocabularios tales como crisis de
identidad, encontrándose, actualización de sí mismo y otros son usados con este
término.

Para el propósito de este ensayo, la identidad está conceptualizada como un
sistema internalizado que representa una organizada e integrada estructura física
que requiere la distinción y el desarrollo mental entre el mismo interior y el si
mismo exterior- social (Adams, Gullota y Montemayor, 1992). La etnicidad se
refiere a una característica específica de una herencia y tradición cultural única
compartida que persiste a través de las generaciones y que es parte de uno
mismo.

Identidad Étnica

Es definida como un gran conocimiento de sí misma como parte de un grupo
étnico especifico el cual es seguido por un gran sentido de respeto y orgullo, y
este constituye una base para el desarrollo de un concepto saludable de sí mismo.
La identidad del individuo se desarrolla desde la niñez, con las experiencias
positivas y negativas que se adquieran durante el desarrollo psicológico, social y
fisiológico.

El concepto de identidad es un término amplio el cual describe los aspectos
generales de la personalidad total del individuo- esto incluye la asimilación, o
integración de nuevas culturas, por ejemplo normas sociales, valores, creencias,
costumbres, culturales, etc. La identidad es determinada por las características
interpersonales e intrapersonales, el contexto ecológico y las interacciones de los
componentes significativos del mundo único del individuo, por ejemplo, la familia.

Cuando integramos nuestras culturas en nuestra identidad personal nosotros
estamos reconociendo la influencia de diferentes contextos donde hemos crecido
y donde estamos viviendo. La identidad étnica se desarrolla con las experiencias
de la vida, Muchas veces los estereotipos que la sociedad tienen sobre nuestras
culturas puede afectar la formación de la identidad étnica en algunos
adolescentes, porque muchas veces el estereotipo que la sociedad coloca sobre la
cultura (s) puede causar humillación de o vergüenza acerca de tu(s) cultura(a) y
puede ser un gran recurso para los conflictos de la identidad étnica del
adolescente.

Rotheran y Phinney 1987: Definen la identidad étnica como un sentido de
pertenecer a un grupo étnico, y la parte del pensamiento, percepción, sentimiento
y comportamiento del individuo que se identifica con la membrecía de un grupo
étnico.

La formación de la identidad étnica es un proceso muy complejo. Este envuelve
una interacción de factores contextuales y desarrollo mental. Por ejemplo, la
familia es la mayor fuerza en este proceso. La familia provee a sus hijos con su
primera experiencia como miembro de un grupo étnico particular y con el sentido
de pertenencia. Los padres que tienen dificultades con su propia identidad podrían
facilitar los conflictos en los adolescentes. La identidad étnica es esencial para el
funcionamiento psicológico del individuo.

Pensar al México de hoy como una Nación multicultural es todavía un anhelo. si
bien nuestro país se reconoce como una Nación pluricultural, sustentada
originalmente en sus pueblos indígenas, todavía no es un Estado-nación que
promueva, de manera plena, y que acepte, como parte de su condición, la
diversidad y las muchas identidades que generan las culturas indígenas que
conviven en un territorio de cerca de dos millones de kilómetros cuadrados.

La sociedad nacional no conoce cabalmente a sus diversos integrantes que
hablan más de 60 lenguas originarias. Muchos mexicanos piensan que su país
tiene una historia única y desconocen las otras historias que construyeron los
pueblos indígenas a lo largo de más de cinco siglos.

Aún hace falta trabajar para reconocer y aceptar las muchas identidades que hay
en mi país. Implica que todos los ciudadanos reconozcamos la diversidad, y que
esta aceptación se convierta en nuevas acciones y políticas públicas que nada
tienen que ver con las viejas políticas integracionistas o asimilacionistas, sino con
el respeto a todos los derechos de los pueblos indígenas y sus integrantes. La
acción pública de las instituciones federales, estatales y municipales debe tomar
en cuenta a las autoridades e instituciones indígenas. Sí asumimos que México
tiene más de 60 rostros indígenas aceptaremos el carácter multicultural de nuestra
Nación.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce a México
como una Nación pluricultural. Pero, ¿realmente los mexicanos queremos ser
parte de una Nación multicultural?, ¿quiénes desean una Nación así?, ¿el
gobierno, los diputados, los senadores, los políticos, los empresarios, los
comerciantes, los industriales, los campesinos, los indígenas?, ¿quiénes apuestan
sus recursos al desarrollo de una Nación multicultural?, quizá todos, de distintas
maneras. Pero hay quienes sí ponen todo para lograrlo: me refiero a los pueblos
indígenas.


Hoy nadie puede negar la presencia viva de los pueblos indígenas, sus aportes y
soluciones a los problemas del mundo moderno. Nadie debe aceptar hoy el
dominio de un pueblo sobre otro. Quien lo hace no reconoce al otro como igual.
Por esta razón cada uno de los pueblos indígenas busca la igualdad de
oportunidades, exige el derecho a administrar sus propios asuntos, comunitarios,
regionales o nacionales. Cada integrante de un pueblo indígena espera ser
tomado en cuenta en el diseño de las políticas públicas que le atañen.

Los pueblos indígenas creen en el reconocimiento de la diversidad cultural como
un derecho público; en que el Estado tiene la obligación de hacer que coexistan
sus formas de gobierno, sus lenguas, valores, identidad cultural, derechos plenos.
Tienen la certeza de que, en el futuro, su permanencia como pueblos está
garantizada en condiciones de mayor equidad socio-política y con mejores niveles
de salud, educación, vivienda, ingresos, empleo.

Desde 1992, México se reconoció como una Nación pluricultural y, en el año de
2001, la Reforma Constitucional llevó a la aceptación de Derechos de los pueblos
indígenas.

LA POLITICA DE LA TOLERANCIA

Por Erik Jesús Sayago Anell
Se ubica el desarrollo de la tolerancia en 5 regímenes distintos: imperialismos
multinacionales, comunidad internacional, confederaciones, estados nacionales y
sociedades inmigrantes, los regímenes más antiguos fueron imperios
multinacionales: Persia, Egipto, Roma en ellos ya se daba la tolerancia y estaban
conformados por grupos organizados en comunidades autónomas o
semiautónomas que se reglamentaban en sí mismas en ámbitos muy variados.
Una burocracia imperial mantenía el poder del cuerpo político y toleraba las
diversas formas de vida, cultura y política de las comunidades autónomas, era una
tolerancia natural, necesaria y de sobrevivencia.

La intolerancia había tenido un impulso decisivo en el monoteísmo religioso al
desquebrajarse la unidad religiosa en el occidente medieval donde sobrevinieron
la violencia y la guerra, las fracciones religiosas ven en el otro la personificación
de la maldad, la persecución y ejecución de los herejes es la divisa de la
intolerancia; la lucha del bien contra el mal no permite concesiones ni
contemplaciones, así que luego de matarse y aniquilarse entre sí, se accede a una
conciencia de época en la que se asume la actitud de tolerar al que no es como
nosotros. La tolerancia moderna empieza por ser religiosa y se extiende luego a
los planos seculares.

La tolerancia tiene varios niveles que van desde la actitud de la resignación ante el
otro hasta la intención abierta de entender y comprender lo diferente:
precisamente en 5 niveles: la primera actitud, algo ligada a la tolerancia religiosa,
consiste en la aceptación resignada de la diferencia para mantener la paz. Una
segunda postura refleja un estado de indiferencia pasiva y relajada ante la
diferencia. La tercera es propia de cierto estoicismo moral que consiste en
reconocer el derecho que tienen los otros a ejercer sus atributos, aunque no sean
atractivo para nosotros. La cuarta forma expresa apertura, curiosidad y ganas de
aprender, en tanto que la quinta actitud tolerante es de adhesión y admisión
entusiasta por la diferencia. La tolerancia se ha desarrollado desde su
manifestación más elemental hasta su adhesión entusiasta por abrirse a otros
mundos y realidades.

El poder puede recubrir y esconder la violencia, pero no la puede anular, esta
dimensión de la política como guerra y conflicto tiene varios autores en la política
dl antagonismo: Carl schmit menciona que la política debe entenderse como una
relación de amigos y enemigos, no hay sitio para matices ni puntos medios;
aunque pudiera sobrevivir a la negociación, los acuerdos de paz siempre serán
precarios y se sustentarían sobre política bélica o de conflicto. Para Foucault uno
de los herederos de la visión negativa sobre el poder y la política, sostiene que
esta es la prolongación de la guerra por otros medios. Clausewitz uno de los
clásicos de la teoría militar para quien la guerra seria la continuación de la política
por otros medios. Cuando la política se apoya en el antagonismo es porque se
requiere de aniquilar al adversario.

Es evidente que ante las acciones delictivas y criminales tiene que actuarse con
mano firme y con intolerancia, hay que recordar que en la modernidad suele
restringirse el ámbito de lo sagrado y se amplía el ámbito de lo permisible, la
modernidad permite un proceso que lo que antes estaba prohibido ahora no lo
esté más. La política de cero tolerancias deja mucho que desear porque relegan a
los grupos peligrosos de las sociedades y el combate al crimen no puede hacerse
solo con medidas políticas; tiene que actuarse de varios frentes.

TOLERANCIA, RACISMO, FUNDAMENTALISMO Y NACIONALISMO.

¿Qué es la tolerancia? La palabra proviene del latín tolerantĭa. En pocas palabras
la tolerancia puede ser definida como el respeto y la aceptación que se tiene
hacia opiniones, creencias, sentimientos o ideas de otros, incluso cuando difieren
o son antagónicas a las propias.

Sin embargo debe ser aclarado que este es un concepto mucho más amplio, ya
que significa aceptarse y respetarse a uno mismo y luego a los demás, sin
importar su status social, la religión a la que adhiera o a la etnia a la que
pertenece. Para practicar la tolerancia es necesario escuchar a los que opinan y
sienten de manera diferente, apreciando su percepción sobre el tema tratado.

La tolerancia es considerada como una cuestión de la moral y de la vida en
sociedad, ya que vivimos en sociedades pluralistas. Es por ello que se la
considera como una gran virtud y una responsabilidad cívica. Hay quienes incluso
postulan a la tolerancia como uno de los pilares de una cultura democrática real.
Ya que esta posibilita una mayor integración y a su vez, la construcción de los
cimientos de una verdadera identidad de los pueblos.

Hay posturas que consideran que la tolerancia requiere de una distinción entre lo
correcto y lo incorrecto, del bien y el mal. El mal, la mentira o lo incorrecto, no
pueden ser tolerados. La tolerancia debe buscar un bien supremo, pero de una
manera correcta, es por ello que en esta postura no se acepta la frase “el fin
justifica los medios”. Además, los defensores de esta posición sostienen que la
tolerancia no puede ser un mero hecho teórico sino que debe verse reflejado a
partir de la acción.
RACISMO

Se entiende como racismo la defensa del sentido racial de un grupo étnico,
especialmente cuando convive con otro u otros, así como designa la doctrina
antropológica o la ideología política basada en este sentimiento.

Existen autores que proponen distinguir entre el racismo en sentido amplio del
racismo en sentido restringido. En el primer caso se trataría de una actitud
etnocéntrica o “sociocéntrica” que separa el grupo propio del ajeno, y que
considera que ambos están constituidos por esencias hereditarias e inmutables
que hacen de los otros, de los ajenos, seres inadmisibles y amenazadores. Esta
concepción de los demás conduciría a su segregación, discriminación, expulsión o
exterminio y podría apoyarse en ideas científicas, religiosas o en meras leyendas
o sentimientos tradicionales. En cambio, el racismo en sentido restringido sería
“una doctrina científica que afirma la determinación biológica hereditaria de las
capacidades intelectuales y morales del individuo, y la división de los grupos
humanos en razas, diferenciadas por caracteres físicos asociados a los
intelectuales y morales, hereditarios e inmutables”. Afirma también la superioridad
intelectual y moral de unas razas sobre otras, superioridad que se mantiene con la
pureza racial y se arruina con el mestizaje. Este tipo de racismo, cuyo modelo es
el nazi, conduce a defender el derecho natural de las razas superiores a
imponerse sobre las “inferiores”.

FUNDAMENTALISMO

Fundamentalismo, corriente religiosa o ideológica que promueve la interpretación
literal de sus textos sagrados o fundacionales (por encima de una interpretación
contextual), o bien la aplicación intransigente de una doctrina o práctica
establecida. Por lo que considera un determinado libro, como autoridad máxima,
ante la cual ninguna otra autoridad puede invocarse y la cual incluso debería
imponerse sobre las leyes de las sociedades democráticas.
Por ejemplo, en principio, la palabra fundamentalismo se refiere a un movimiento
islámico que propugna una estricta aplicación de la ley coránica a la vida social.1
También se puede referir a un movimiento cristiano que se basa en una
interpretación literal de la Biblia —literalismo bíblico—, que surge en Estados
Unidos a inicios de la Primera Guerra Mundial.

El término además se lo identifica con las corrientes antimodernistas de distintas
religiones. A veces se lo confunde con el milenarismo y con el mesianismo o se lo
asocia con fanatismo o extremismo, aunque este último término se suele reservar
para actitudes específicamente políticas. El término integrismo, que es el
tradicional en español para referirse a este fenómeno, está semánticamente muy
próximo, aunque en una interpretación estricta el fundamentalismo designa un
fenómeno moderno (una forma de rechazo a las consecuencias secularizadoras
de la modernidad, pero surgido desde la modernidad tecnológica), mientras que el
integrismo promueve una respuesta tradicionalista.

NACIONALISMO

El nacionalismo es una ideología y un movimiento sociopolítico, basado en la
conciencia de la nación, que expresa la creencia en la existencia de ciertas
características comunes en una comunidad nacional o supranacional, y el deseo
de modelarlas políticamente. El sentimiento de pertenencia a la nación propia se
llama patriotismo, que llevado más allá de ese sentimiento se convertiría en
nacionalismo.
Con precedentes en la Edad Media, sobre todo en las monarquías absolutas, a
partir de la Revolución Francesa surge el nacionalismo moderno, simultáneamente
con el apogeo de la burguesía industrial. Posteriormente, la lucha frente un ejército
invasor (guerras napoleónicas), o el deseo de independencia (América) dieron al
nacionalismo un nuevo impulso.
En el siglo XIX afirmaron, tanto la burguesía como el nacionalismo, que triunfarían
juntos en las unificaciones italiana y alemana.
En el siglo XX, el nacionalismo tuvo dos grandes momentos: el surgimiento de las
ideas nacionalistas en colaboración con las teorías racistas, como en Alemania
(nacional-socialismo), en Italia (fascismo) y en Japón; y el nacionalismo que surgió
en los países colonizados después de la II Guerra Mundial, y también en la
actualidad se manifiesta en el Tercer Mundo, frente a las formas neo-coloniales de
explotación.
Existen diversas formas de nacionalismo, por ejemplo, el nacionalismo romántico,
el nacionalismo étnico o cultural, el nacionalismo religioso, el nacionalismo cívico o
liberal, el nacionalismo económico, el nacionalismo de izquierda, el nacionalismo
banal, el nacionalismo musical, el nacionalismo centrípeto o integrador, el
nacionalismo centrífugo o desintegrador, el nacionalismo de tercera generación,
etc.










CONCLUSION:


La población de nuestro país es muy diversa en cuanto a sus manifestaciones
culturales y a la sociedad en que se desarrollan; con todo, compartimos una
misma historia, formamos un Estado y aspiramos a vivir en un país que sea cada
día mejor, a pesar de las diferencias que nos distinguen unos de otros.

Hoy en día en nuestro país la mayoría de la población es mestiza, aunque hay
regiones del país en que la población presenta características marcadamente
europeas, indígenas o negroides, además de las de otros grupos que a lo largo del
tiempo han venido a establecerse en nuestro territorio.

El constante intercambio cultural entre la variada población permitió que nuestro
lenguaje, arte, costumbres y tradiciones se enriquecieran, dando origen a
manifestaciones culturales muy propias de nuestro país que hoy en día forman
parte de la riqueza y diversidad de la cultura mexicana.






















BIBLIOGRAFIA:

www.redalyc.org/articulo













www.buenastareas.com











http://www.journals.unam.mx/index.php/rms/article/viewFile/5991/5512



http://clubensayos.com/Informes-De-Libros/Identidad-Exclusi%C3%B3n-Y-
Racismo-Reflexiones/652957.html







envia.xoc.uam.mx/tid/lecturas/Unidad%20II/Villoro_estado.pdf









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