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Cuestiones episternológicas
-
Oswald Wenrer, G. Mark Schoepfle
[a etnograffa y la epistenrologfa deberían ir siempre juntas.
Conio
etnógrafos no podemos estar completamente satlifechos de los funda-
menfos de nuestra ciencia. Nuestra preocupación por la episte,mología
ha de venir motivada por el hecho daque núestra empresaffi&'it UE
!:r9-0te ?gtoreferencia_i.
Usamos nuestias mentes pará estudiaiiii-riren-
tes de i-oiiii6l.-Eltás mentes son como las nuestras. pertenecen a la
misma especie, poseen la misma complejidad estructural y siguen el
mismo ciclovital. Por lo tanto, loflejiseurso etnográfico es. en último
lérmino, un discurso sobre nosoíros nlis@a
a-a6-orda@ e$f a dificil situaci-ón.
O. INTRODUCCIÓN
La etnografía puede ser, al nrismo tiempo, extremadame¡te fácil y
extremadamente difícil. Puede resultar fácil porque los etnógrafos son
seres humanos, y en consecuencia sientpre están fanliliarizados con los
seres humanos. Pero al misnlo tierrrpo puede resultar diffcil, porque cual-
guler aspecto de una efnograffa es diffcil
.de justificar..
nsré gq.Ue__víJ-
9¡¡!9
no.es exclusivo de la etnografía, sino que pargce formar parttde
la condición humanal-
*
De ,Epistemological
Concerns"- Cap. I .SrrÍ?rr¿tir. Fi¡ldtnrk. \¡al. l. Fnunrlations,:f
Etlinography ald lnterriewing. N*vbu¡i
put¡.
S¡r¡¡ P¡rhlic¿tir)ns 19R7. pp. il.8?.
I
De acuerdo l¡ el frrllh,n cientiñio. tn¡to i\la¡
planch
ct¡nrr¡ Bertranil Rr¡ssell orncn-
un¡on sus esludins rnirersi¡rfux cn econonrí;r. Plancl ah¡n¡Jomi econrintitili po¡ la físim
¡lnr-
guc lus cnconrrú denrasiatln dilicilcc. Itur el olnrrlrir¡. Russcll las ahln,Jon,i
¡nr
las rlr:rt::r¡i¡ii.
rrs. al cncontr¿rlas demtsiatjo fÍcilc¡.
I
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II4
OSW^LD
ü,ERNER' .G.'-
M^RT
SCH.EPFLE
CUESIIOJ.¡ES
EPI.STEMoLóG'|cAl .
t'.--
lil
tearse esta pregunta' Pero la falta de consenso
con respecto
a lo que
debería ser esta idea protorpir"
rugiere
que hay muchas variaciones
entre
las que elegir.
I.0. Introducción
cuandoaRobert"'"?l,J:o::,tJ"T:[tl"':fi
:i:rhT:ülil&ú+
sidelarse
emPresa
etnogri
i#tÍrm"i¿',;;i
etno{ fol k
i
gra f ía
( d esc ri
Pc
i ó n )'
Creemos
poder mostrar
que' en su nrayor parte' las etnografías
pue-
den ser agrupadas
t"" *;;;;;';;nc'r
nitídez'rn"diante
el us. de cielas
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il' :i; 3ilffi :i J:,%'LTJ,il?
::ll":i:lr:x#ilffi'::Jil:
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'"u"io'
oiig'n.' v'
más esp-
;ru;*;;;;
lo que no es la etnograría'
l.l. ,
Óhsificación
de las etnograffas
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ff*rg**uts***u',ffi
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conocimientos'
En I a secc i ón *
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¿. esrc capítulo
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rrna atención
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de,asestrategi*.e".,f''i¡#li{f $il*:lllyff
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.".¿.i'u'¡óp'-'J-*"\T:lH::::'¿."i'l*p.ii"'ciaetnográftcaque
üJJEsperánoseTi,x',1il1,::::i:*i*;:*'ilr,Hil:,?:'.iff I
se dan entre
lgt.dno.gt;;;taro
que los niveles
ol,nd
.n las etnogratias.
?H?:'rtlJ:,iji]'!.fi':,.,1ff
ffi ff l[,':"',lf ü1,;;emuevensu.sposr
En esta escala Podemo,
hilidades
de realizacton'
t. ¡,QuÉ
ES uNA
¡rNOCnnrfnt
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'^"i
"'
rrne et[oafáfía?"'
y la con-
ffidfi#ffiffitr1}$ii$,di'ffi
Muchos
antropólogos
cuhurales
y otra genle guelrr mortrado intsré¡ I
por estos temas han tono¿'t"¿o
titdicioñahlrcnic
que la etnografln
cs t

;;i,;;ttb.tt;".
La noción de pueblos primrlrvos na
tidiosa a'lo largo de t" r'itütií it'it iniiopotogit
(Pfister l98l)' En
el oasado, el término **'i;#
*i"1"'t
Jltitg"ir
entre
quienes viven
en civilizaciones
urbanas ffi;;il;*n
.n r*i.¿r¿.s
tribales;
en la
acrualidad.
no obstante.'il
;;tid,ry
:*.1í:ot-"
crear
problenras'
La etnograría
., .,
#u##40d,::';i[1ffi
ffi
;l ;:fl r iir"rl::
ji:
n¡¡n,::
l'.:Hl;X,:'l.i
::,,'i]:iü"ui."i",
,"i... E' ros, Esiados
unidos.
y
I'r'.¡.¿"r'i.i
.ttti" ¿t
'igi"]it
*ltaíía
vinti tle la rrtan': ti'¡ la ar'trt'-
pologfa gracias a
tft:
pit' Ü"' á; i" contribttcir'rnes lirintet'as
fue
él rechazo de muchas
't"í;*
p"'iJt*ien
aquella enoca'
que sosterrían
visiones unilineales
¿. l.'luoiuil,in.
Tales ieorías ienían el plt-p(rsitc'
rle nrostrar
(1) que la ti"litttitit
tttop"a
trci't"ntal
decilnonrinica
estaba
ntás avanzada
qut t'orquit'';;;;;i*tt
en el tnundo'
y (2) que los
I
q
^¿-
i',3; -E
o3c,ri{t
miembros de esta cultura más avanzada eran inherentemenfe más racio-
nales y h'manos gue ros otros puebros der grobo. Esr's primeros etnó-
grafos, sin embargo, señalaron ya entonces-dirigenternenie
que muchos
de los aspectos de Ia así ltamada victa curturar priñririva podían ser encon-
trados en nuestra propia casa. De este mod'o acrr¡rifieron que nuestras
propias flaquezas no son menos exóticas. supersticíosas, iriacisnares o
etnocéntricas que las de cualquier otra soci;dad.
il6
,
en que les resultan fan¡iliares. Es este
, del
Una y otra vez, los eln{grlfos han descubierto que los mismos ras- \ ".,-
J
vLta reL, ¡ur sr¡rugrarus t¡an oescuoleno que los mismos ras-
/!os
y pa.utas
.culrurales
hallados en las s.cietJades no industriarizadas
io
no civilizadas florecen entre ros profesionales,
ros académicos, ros
:políticos, los bur<ícratas, Ios niños de las escuelas y en general, a lo
ilargo
I
a lo ancho de las pobtaciones cle nuestra, .íu¿.¿.i y pu*Utor.
Los etnocentrisnlos exóticos nos rodea¡ por lodas partes, aunqul quizás
éstos resultan
,para
los etnógrafos más difíciles d. u"r. en la medida
imiento
ha conti
'
''
..
Esto no quiere decir que ros etnógrafos posean er monoporio der estu-
dio y la dilucidación der etnoc€nfrismo, y particurarmente
en ra actuari-
dad. en la nredida en que ra etnografía-vá ganando poputrriJ.o-rni..
otros cientÍficos sociales. Del mjs¡no modo, Jería dispirátado nrnm ou"
'la
etnografía ha recibido présramos y ha conrribuido'. d;J;ilil;;
,estilos
de investigación en elle-e¡reno de las ciencias sociales. No ous_
tu nte, ex isten al gunas d: fere$Las susranciareslüdlG&ñGr
¡ l rrirrJ"s
,
nrcdiante u¡ ejemplo.
Ll 4c¿ig,ümo-sc
parece a menudo a la ernografía. pero no es erno-
, r
gftf rco dr nrn08 por tres rszones. En primer lugar, los periorlistas rara-
,,,
t
l:l::_ro.:l$Iii
-p9r
vcr tas noticias desde er p.
ul!9_d!.[sp!3.1o¡
'/
0,e!¡XQ!.
Estc tipo,dc escrirorcc asunre a ¡nenudo un ar¡ñ dé ññl'ñi¡en-
cia cultural' quc lcr conrJurc ¡ rcalizar.juicios sobre dichos punros de
vísta. En c¡te ¡enrido, pucden permilirse
er rujo de considerar su orool,
vj¡ión como más objetlva, reil o_ penerrontcl qu. h
G ;;"p#iJ;;
el punr, rjc vl¡tr de lo¡ nrrivo¡,. r.oa etndgraioi no puio.n pármirirse
circ lqi',
.su
mpinción e¡ de¡cribir un¡ cuirur¡
"on
ü nuyoi n¿.iiJ.J
¡r orrtrml humrnrncnro porlbla,
_E¡
cierto que los buen'oi periodisras
romrR cn con¡ldernclón cl punto de vista nativo, pero no esián obrisa-
,\
dor. n,hncerlo. En segundo lugar. la tlescripci<in ¿" ,, ¿."ri*¡rri.il
' /
pcrlodfstico es una hisrqri¿.el..g+
]lq.
L lgJL]1cr_s.p?t3
ll!
gryp-o-dq
La.rivos-.
?
En esfe scnrido, er inrerés ernocénlrico é-n hs;ófñiai páü; aprop-iadó
.
cua¡do las consideramos como historias rje caso de algun'os *tiuJ*. éo*o
r1 fnlCrafia,.sin
embargo, no lo es. Finalmente. los périodistas tratan con
,, tg-Inllggej_e- Esro puede cautivar el interés del lecrr¡r (con
el.obieto
de vender perródicos), conro en er ejernpro proverbiar tJe ra historia"der
4
ohombre
que muerde al perro,; un .tniigrifo.
sin ernbargo, ;-á ,r.,á,
É.rd ar,& #
i¿
cuEsrroNEs e fl sre aa tóc t c ¡s
máximo (véanse las secciones 3.3. y,_4. l.). Observar a
de ellas sin
que ocurre)
il7
I
I
I
I
I
1."
i.i+É':'rv'r
l, !tr.'t",
I
interesado en describir cómo la gente se las ve con to munclano, con
la vida cotidiana.
-
Algunos tipos de sociología dan lugar a excelentes etnografías (p.ej.,
white ¡943). Otros EfrIlói descriptlvos
-como
por ej"ñplo, lo's qi,,
se basan en el procedimiento del
"espionajeu
(Mobre igZZl Stri.Hrn¿
y_ Schlesinger 19691- son sólo pasables. En estos eÉtuclios pu¡amente
observacionales el' etnocentrismo del observactor/etnógrafo álcanza un
-que
rde
[¿ etnografía tradicional es,.en parte, observación.participanfe, y en
parte c.o!"vjr-qlqió{¡.y enrrevista. Es irnporrante iealiáiiñi?éñEinat¡On
de los dos procedimientos. Cada etnógrafo puerle desarrolla¡ su propia
mezcla personal de estos dos componentes, nosofios reconrendamós que
la.observación y la entrevista (que consiste en hablár con la gente) se
hallen clara y explíciumente separadas (véase la sección 3).-Nueitro
,
punto de vista es que el lecfor de una etnografía debería ser capaz de
juzgar en qué medida el autor se ha basado en la observación y en qué
medida se ha basado en la conversación (más o menos formal) con ios
nativos. En muchas de las etnografías tradicionales resulta diiicil y.
a
menudo,imposible,esrimarqge_d¡JSS__sg--q¡lglnefOn_a,p_af.tlrdelasobser-
¡'-,.,",
y39¡!,Iss,.p_ej!9_qele¿fealiz¡j.asp9¡_elE¡{g¡afo
y cuaies p¡óiEa-i-r6n*'de
a;
/- ,
o,
la experiencia personal- d.e. los narivos ex_traíde poi mg-di,;-
d9"iql*-,ñ
ci-ones. Esta situación puede mejorarse.-
- ' '- '
[a etnograffa es equiparada a menudo con las metodologías cualitati_
1q1.Este
tipo-de metodologías viene siendo puesro;ñF;ácaÉllor
ñiA-
tigadores de la educación (p.ej., Rist 1973), sociólogos (p.ej., Becker
l96l), psicólogos
!p.ej.,
Barker I95l), economisraide ía ágricultura
(p.ej., Gladwin 1976): es decir, prácticamente por trxlas las d'ísciplinas
en el ámbito de las ciencias sociales. Es frecuenle oír que los métodos
etnográficos son menos
"cientfficos,;
y, como si se tralase de una cnn_
cesión, se tienen conro si fueran un rnal necesario oue comolernenle
tl-!$sd¡o-cuÁnlitativq.Sinembargolin.iiñrnE;;r;"*pr;?'"i.iñ
los.manuales estadfsticos. por ponér un ejemplo, hace paténtL la necesi_
dad constante de los datos etnográficos:
Debemos conocer al máximo el proceso por el gue se recopilan los daros. En
muchas in'estigaciones esfartísticas éste es'el er/¿brÍn m¿ís ¡/¿liil. cuando ha sitlrr
posible hacer una estirnación de la medida de los e¡rores no nruestrales en k¡s
estudios estadÍsticos, se ha podido ver que usualnrente estos errores son nrás sus-
tanciales que los e¡rores ntuestriles. Es preciso pre.guntar a tos fdc¡i$Ffar
ranc¡ares que los errores nlueslrales. Es preciso pre.guntar a los
ace¡ca de los métodos quc usant en suma. es prcciio ñacer /apo.ri
con el objeto de defiñiriÍ
cer los procesos de la medición (RobeÍs
1974:41. La cursiL
i
I
i
I
I
I
I
I
I
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I
I
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il8
OSWATD
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G' II'IARK
SCHOEPFLE
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o-*ufi**
?,x!lÍi;;;ftiJ;*;;lf
ll'1"l;'i',1:$i-ó¡'';;;;""'0""'
tututt"iz'n'
r''ggüffÑgg¿ur
(véase Fig'
l)'
-t:g*
lrin' t)' La maYorfa
oe
\
y íos enciclopédicos'
--.^-r-^o rrcl prnocentrismo nativo
como
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(T"ronontfa
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comenzaremosestainve.stiBa'::1',:.t1^:t|;,;:itton1¡$ül';:ül:
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lrto-ii.*Ptt
sucede'
t20 OSI4IALD. WERNERJ G' M ARK SCHOEPFLE
Intrctduc'ción
'"
Nuesfra discusión sobre la taxonomía de las etnografías, que.se pre_
senta en el árbol de la Figura l, consta de tres partei. En primer lugar,
revisaremos un precedentetistórico, el único
1ue
nosotrós s"pamds_
en.el que se ha inte¡tado hacer una clasificación de los trabajos etno"
gráficos. En segundo lugar, revisarenros las etnogra.Ías proZesuales.
Estas etnografial tratan de algunos aspectos del proieio social
-ya
sea
'mediante
el an¡ílisis funcional y sincrónico, o niediante el anrílisís dia-
'
crónico, como en el caso de la etnohistoria, la biografía, o ta descrip_
cíón de las activididades cotidianas. En tercer lugar. pr.estaremos aten_
ción a las aproximacíones enciclopédicas a la emógrafía (véase
también
la Sección 3.6.),
Un precedente histórico
i,.
Siguiendo a Grabner (l9ll),
Haekel (1970) propuso un sistema para
la clasificación de las.fuentes etnográficas. Nosotros usaremos esta cla-
sificación sólo parcialmente, porque aunque contiene todas las fuentes
posibles de.laS-etloglalas nuestro ínferéi se centra en la elaboración
de los i¡bos de etnografía. No obstánte, Ia clasíficación cle Haekel cons_
i*.q"+
k?.¿.
-l¿ _
.&
*t,
ffi
ir:t }r
tituye un punto de partida.útil.
fl)ilos
!UIp¡*g!-_9!S!!g!
de las experiencias clel trabaio de ..nrpo i
/etnográf,rco,
basadas en la olservacirín y en la enri-9!!qla;:cds'_
,
ii
tltul.n el núcleo de tos mare-ñáiéGiñoeidficos.
ffiJ[rr illO,al¡.
,
El autor subdivide a continuacióu estos infornles escritos del siguiente
modoi
(a)
Monogrrfl¡o completas sobre rribus (apro.xinración
holística),
(b) indagrcioncs, robrc aspec.tos parciales de li cultura y de la sociedad,
(c) informcc ¡obrc h invrstigación re¿Iizada to¡¡lanclo por objero a
la misnu tribu ¡ lo lar¡o de un lapso de tiempo
ireestuáios¡,
(d) cstudios dl¡trlbuciondo¡ que tcrnrinm cenrrdndoie en el repaio
do cicrlo¡ rrs¡ol culturalÉs lfmplcs¡.
(c) c¡tudiol robr! h rculturación, desdc punros cje visra sociológi-
cil, fl¡ncionrler, plicológicos c históricos.
(2¡ .lnformcl y documentos
etry!¡¡lgilggs
contemporáneos en los que
sc consigna la fecha..., (náéEi-igzO:¿S.)
'
(3)i"S,ngpIj¡r_f_e!$.rfre¡1fe
de nafivos (hisrorias de vida compte_
I tas e infornles sobre secciones o episodios parciales de la vida
i de un individuo),.
:
Los es(udios comparatilos rebasan el Ín¡bito de este trabajo.
CIJ ESTIONES EPISTEMO L&E
^S
(4) .TradiciSpg!.-Srales de los nativos.'.
I2t
(5)*Textosdadoseneldiscursonativoy.tracucidos.]íneaalínea
o libremente, que versan sobre iemas culturales, tradiciones y bio-
grafías". (Haekel 1970:50')
, Aunoue esta clasificación resume bie¡ la información etrográfica, no
'toma
en eonsideración algunos de tos desarrollos,recientes. Asimismo,
no hace explfcitas algunai distinciones crucialesllErr las siguienlés.sec-
, ciones desa¡rouaremós nuestra propia tipología y clisiutiremos, al mismo
i
tiempó, óad-a tipo de etnografía.
(,r"srtÍ*
procewales
SuMividiremos las etnografías que describen procesos sociales en ocho
rub_tipol.
Elnografa iirr,¡ro
I-a aproximación holística es considerada universalnrente-por los a-nf¡o-
oó,losós có;no la característica clistintiva cle la etBÓerafía clíísica. En efecto.
i, níii¿n de etnografía holística recuerda de inmediato a los clásic.s.
Ántropólogos .otá Fo* Boas (indios Kwaliutl. 1909.
),
Bronislaw Mali-
norysÉ (na'tivos de las islas Trobriand , D22), RarJcliffe-B^rcr'vn
(nati'cs
de las isüs Andaman. 1922), Rober Lou'ie (indios Crow, 1935)' así como
ot¡os que siguieron sus pasos, encajan en está c¡tegoría' La sección l'4'
explori con"malor detalle los numerosos subtipos y subclasiltcaciones
qu'" pu.¿* t"iit"tt" en este conjunto de etnognfías holísticas'7
Haekel reduce la aproximación holfstica a los libros y monografías
oue:tratan de tribus completas. Hoy en día no es posible continuar reali-
J-¿o ,rt" reducción. En la medida en que se ha incrementado el número
de antropólogos y se ha visto reducido el núnlero de poblaciones triba-
les, los átnóirafós han venido encontrando gg4¡unidadel socialgs ade-
,r.'
cuadas
parala descrips.iét-holí{!9g. En los años treinta. Ios etnÓgrafos
v
y-lollrólBiogoi rural.s (de los Estados Unidos) comenzaron a prestar
áron.iOn a bí
eedsqlgl9!.yJgdgp-s
como sujetos apropiados (p'ej',
los Tepotztan d;ftafi¿id,'i930; Bell' 1942). Muy pronto, estos pione-
ros fuéron seguidos por otros investigadores
(P.ej" Foster, 1948; Tax'
1953). Al mñmo tiempo, esla tendencia fue acompañada por estudios
geneiales de comunida-d, especialmente los realizados en comunidades
I¡-U-Ang.t
de Norte¿mérica
(p'ej., Warner y Lunt, l94l; Lynds' 1929)'
Por esta época, el método etnográfico se iba extendiendo a cualquier
prupo hu¡¡ano sqe
fuera aislable (p.ej., la sk"et-comer socíery de White,
ffia
enlalcrualidad. La etnogr.afía de peque-
nos
jrupos
(menores de l5 miembros) se denomina a veces
(microetno-
122
-- *gs_w_1.!2-_u.[RN¿-R,
C. Ir^RK SCHOEqFLE
CUE.9T'ONES EPI S T EM O LóGIC
^
S
Enwgrafa de los actividades cotidianas
123
Bl3fia".
McRat (1974)'rlesigna
a estas unidades con ra expresión ocurturas
de pequeño grupo" y reduce su tamaño ideal a cinco (más menos dos) miem_
bms.
N,lgunos de los mejores ejempros de este tipo se encuentrun en estu-
dios que han sido publicados y popularizados
¡nr
Spradlo y McCurdy (lg2).
l.L tendencia a,adaptar Ia aproximación etnográfica y holística a cuat-
quier unid-ad
lociar
representa una de ras prinóipales iaracte¡ísticas rje
la antropología aplicad|-.por ejemplo. Wollotr (i973¡ apticO la ernogra_
f,¡ l]*
elcuelas, Caudill (t959) alos
bospira&:s psiquirítricos, Cerrñain
(19791
a las unidades que prestan aterrció;;lo; enfermoi ¿e .¿n.éi,
Spradley y Mann (1975) al bar de Brady, y así sucesivamente.
./
(Fragntento
etnogróf.co holístico)
.
,
¡.Quizásrn.
for,nu,purrlela a la monografía etnográfica holística sea
Pr
tragmento etnográfico que se presenta conlo artículo o conlo capítulo
ile un libro. Esra fornra intenh póner en práctica ra descripción noiirt¡la
dentro de los límites d._y_1ne,lig igg. Ejenrplos inrpoianres de este
tiposeincluyenEritÍl6iTr@hé'tós-C-tnogril.ór.on,pilrdorporSpen_
cer et al. (1965)
en The nctÍit:e americans, o entre üs que'Haring y
Johnson (1940) agruparon unificando temas de culrura y
iersonaiO?a'.
'
.Tanfo
las etnografías compretas como ros.¡?ag'r enfos efnográrrcos han
sido considerados conjuntarnente bajo difeienies paradigm-ás teóricos-
Discutiremos este hecho con nrayoi detalle en la sección 1.4.
, EtnogntJía etnohistóri t:a hol íst i ca
I . .!lrulT.l,:,
las etnografías son escriras en un presente efno grenco.i
jl'clgLrlr Así, la etnografía entera se presenta conrofi t6rlaella hibie;
..'
tenrdo lugar en el mismo instante der tiempo. Mientras que muchos etnó-
',
Brafos,
con rrlayor o nrenor rigor, practican este tipo de descripción siir-
; :fon'9u
de una cultura, otros siguen una forma cle exposición nlás etno_

hrstorca. bn estos trabajos, la realidad cuJtural del presente etnográfico
se describe como el tesultado histórico rje acontecimienhs que sícedie.
lol
.n..]_plludg; Ul ejenrplo de esra aproxinracirin es ei rrabajo de
Cohen (1967) sóbre los Kanuri de Nigeiia en África Occidenrai.
i,..
In emografa cono sístenw de rcglos
'
i
Esfa aproxirnación a la etnografía surgió en los años cincuenta bajo
la influencia_de Floyd Lounsbury (1956f y Wa¡d GoodenouCh (19-56).
Está nuy.influida por la reoría lingüísrica éstructu¡alista y bña'ra deí-
cripción de una cuitura completa desde er punto de uiita ie ros nátivos,
con la.presunción de que tal descripción inuncia un conjunto explícito
de reglas que resultarfan váridas para comportarse corno uno de elros.
l¿ consi deración de I a
-cd
tul4-co4gg. s i s19¡ngig¡g-6@
I !':
1ry9
9!f
J
es la característica distintiva más importante de esta aproximaciÓn'
: En este marco epistemológico y teorico, no es posible apelar a un
, simple intento de einografía holística. Sin embargo, abundan aquí las
i
etnr¡grafías parciales. y especialmente las que tratan de las terminolo-
I Ej-astéi¡ñxiies¡o:
Uná nluestra representativa puede hallarse en la colec-
riion
¿.'fi6ui6s de Tyler (1969).
Un desarrollo posterior de esta aproximación es el intento de com-
-
.,
-
pr.nJ.t y describir cómo los naLivós tomalr d.ecisionef, por elemplo,r'-''
.
en la agricultura, el matrimonio o el comercio de pescado. $sn 6ls5[¿g¿-r+1r.;-]--,
bles erieste área los nombres de los Gladwin (1972), Christina Gladwin
(1976), y Naomi Quinn
(1978). El énfasis en la toma de decisiones reduce l
iuatqúier descripción a una etnografía parcial'
l"to
ul. rnisrno tiempoi
'
es neiesario conocer una cantidad considerable de cletalles etnográficos
aniesde 8€r capaces de describir con precisión cómo son tolnadas esas
decisiones.
L¡s defensores de la aproximación que versa sobre la toma de tieci-
siones sostienen que su estudio en un campo limitado
-como
por cient'
plo. et dela agricultura- requiere ya tal profundidad en la contprensión
rlel pensamieñto y la conducia de los nativos, que una etnograffa holft"
tica en el sentido tradicional
(es decir. una etnograffa con la prctcnsión
de cubrirlo n1eie,) llegarla a hacerse irnpracticable.
La de las actividades cotidianas es un árca relativamente inexplorada
de la investigación etnográfica. Un ciclo de 2trTtiras bfrece un nxrdo
sisfemático dá examinar holísticamente una cultura. En..este caso, incluso
la estancia de campo más corta supone una ntuestra retátivanrenie amplia
¿" dic{-q{óbservación
y conveisación. Poi supxesto, las actividadés
cotidiáñaC'soh tratadas en muchas de las etnografías más tradicionales.
,.
Éero las etnografías que usan sistemáticamente el d€!9m'q!-!ddad'
¿¡_Aryrygggl_¡
_!3s_c
rlPc!-tí n son esL'a sa s'
Es probable que el estudio pionero fuera realizado por Roberts (1956)
sobre'las activiáades cotidianas de los indios Zuñi del.sudoeste de los
Estados unidos. Este autor hizo que un ayudante de investigación Zuñi
grabase en magnefofón las descripciones de las actividades que obser-
íaba a través áe Ia ventana abierta de una casa. Las descripciones de
días típicos fueron utilizaclas también, totnando por otje19 los hogares
nrejicanos, en la obra Fite
families
de Oscar lrwis (1959)' Topper (1972)
utiíizó la noción de ¿fa-eiqueleto
-una
estructura invariante básica de
, cada tioo de clía-
para estudiar las actividades cotidianas de los Nava-
)
;os
trráicionrles. De este tnodo, ntostró que los nativos tenían sólo t¡-r:s
"lpqqg$_Tqt!:19:
días laborales, días de viaje y días ce|emoniales'
C{.IEST¡ONES EPI ST EMO LóG IC A S -
9_l Y
X
t o_.
110i!l
glr
._o:. .¡1¡ f
K
_
sc. H o E
p
F L E
Enngrafias biográfcas
125
Como hemos visto, Haekcl (1970)
rnenciona
las historias de vicla
,
-biografías
y autobiograffas.
El uso ¿.'roi"¡nlo'¡l"gr¿n.".,
pr,.l"q,'
il
luz sobre un rugar o-un riempo ;;;"J"
,,iurso
ranto etnográfico
..,
;j gráficos o nrareriares aurobiográficos
.¿iá¿* .?i el objero de dirucidar
if una cultura es relativamenfe
reciente.
-_.La
.tradición
etnográfica americana
-influida .por
Ia antropología
p.sicológica_ parece haber.trarado
el uso de lo, l,¡rinnu, O, uída con mavor
sinrparía que, por ejemplq la antropotogía
sl.i;íil;il."r.k'r"g*r;
üu*rl:
..jl^.k
blio.pionero el
!sr-e
canrpo fue la hiografía que
paul
Radin
(1920)
rearizó sobre un
iere winne'bago, .c*'rriig
Thunder".
Las bio-
grafías
mascurinas todavía predominaí-
rnrr.L üIngiulir.,
il,d.;;,
ha abierto brecha la de.Luije
OSAU UoirÁ¡r-Wotf
Wonan(hermana
dc
"Crashing
Thunder,).
,
So¡ notables por ta riqueza.de sus detalles etnográficos
las tres histo_
i!liÉ;,üÍ:,:ff F;:{iiii.,.",,1,*ii;¿ru,m.#i*:
ccr h vldr.y h épocr dc un'rfder'nar-ivo
i.l
p*.,n*.
Este mérodo ha
¡l¡lo rrnrblén urilrzrdo en anrroporogfa
,rb;;;;;'
h obra crtikrren of
S¿f^eftc,r (Lcwi¡
t96l), Algunrs,
"
óirá
i;; ül
n,mi",i'r:,{i'#rr7
?ii!}fi.""
crte¡orh (p'cj'
h ohia l/oras Man Luttrcr ¿. eíl-r"t
un nuevo r,c¡rrroto do ro¡ c¡rrdrt¡¡ ¡'bre hisrorius de vida inrprica
'iiiffii*d*
,,
prngruntdf lco; (Orcgory
1984),
Etnogrufia
seccional
A nienudo, el e$udio seccionai tja la'impresión
rje
' holísrica .n ri r.nii¿u'i*úi;;t.
ff #[il;:"r"r"
J_il,JÍ il::T:[l
nido revela qu€ estos fraba.ios son mucho ,n?r',=rrringi,lur.
,
Algunas etnografías más recientes, que se basan en estudios ecológi-
cos, describen el ciclo anual ¿e las aciivi¿a¿es.
¿;;;r*, en el año como
unidad de descrip;G-;6-es.
;;;;.
-¡;;;;;i"."á,
esrrategia repre-
::nru .rnu
nueva aproxin¡ación
cuandc¡ ,. ;;;;id';;;;n
,.ma exctusivo.
El trabajo de Sch.epfle et aI sobre t"i*rirr_.ii.ntr"
lo, pasrores
Navajo constituye un ejemplo apropiado.--
Quizás
el ejemplo mejor conotido de este género es el trabajo de
Spradley You ou,e
)'ourself
a dnutli (1970). A simple 'vista, este libro
parece üna etnografía holística sobre los vagabundos de Seattle (Was-
Írington) y sus alrededores. No obstante. para llevar a cabo este estudio,
Spradley hizo una elecci¡jn estratégica basada en una evaluación sencilla
dó la prioridad etnognífica: en el caso de que de hallen disponibles varios
subgrupos, estudiarel qtte sea mbnos conocido. De las lreb pohlaciorres
en inteiacción (los vagábundos. la policía, y la plantilla que trabajaba
en la rehabilitación de los alcohólicos). la menos conocida era la de
Ios vagabundos. Spradley los selecciontí conto foco de su esttrdio por-
que aunque no guardasen las convenciones, ni putlicasen una gaceta,
ni represlntaran a un grupo bien organizado, poseían de hecho una cul-
fura integrada con una terminología bien desarrollada. Spradley no estu-
dió un grupo de ragabwdos en interacción, sino una sección de todos
los'vatábún-ilos. Dé manera similar, Reichard (1939)' en The navaio
;ñdñlfiñ;, estudió la cultura Navajo destle el punto de vista de los
chantres ceremoniales, u.na sección de la g9nt6 -
lon
general de los Navajos.
Como ha mostrado Goflnlan (1961) en su estudio sobre los interna-
dos para enfermos mentales, la aproxirnación seccional no tiene por qué
impiicar necesariamente la selección de un tipo de personal. Goffman
esrudió una sección entre las institucignes que
P 994fggulg-iéparar
a aeterniñaáoigrupolG p;rsdas del-E-sto diia sociedl¿'
Nuestro propio trabajo Six Narajo school etlmograplri¿s
(Werner.
Schoepfle, á al. 19'1.6'l es, en apariencia, un estudio holístico de seis
escuelás Navajo, pero en realidad se trata de un estudio seccional sobre
determinados grupos en escuelas laicas. En este caso llevamos la prác-
tica seccional más lejos, pues nuestro interés se centró en los esrudianies
y eso excluyó a los maesfros, los administradores escolares y la conluni-
dad, excepio cuando tales grupos eran vistos a través de loi ojos de
los alumnós. De manera similar. el famoso estudio de Becker (1961)
sobre los estudiantes de medicina, Bq's itr rt'fiite, es seccional.
Un estudio etnográfico seccional célebre, en el cual la sección implica
actiludes o id@lgg,(as-rnás.que-tipos-dq.pqlontt.
es el trabajo de Studs
ñiIEI'(iSlzl, Wo*ing. Aunque se traia de una invesligación penetran-
ternente iluminadora de la sociedad esladounidense de la segunda nitad
del siglo XX, éscoge como foco un único aspecto importante de la vida:
las actitudes hacia el trabajo.
A medida que los antropólogos que se hallaban al nrarge.n de la aca-
demia han ido asumiendo rnetotlologías procedentes de otras ciencias
sociates, las etnografías seccionales se han hecho grathalnrente más sos-
llsticadas. Fanale (1982). por ejernplo, ulilizó un nrétodo análogo al eiiseñt'r
UgeslBl-der{rqn¿.de -u-n¿¡ol¡lbsq
(véase Cochran I 977) para desarrn-
llar uñ etnografía de los pastores Navajo en una anrplia zona geográ-
I
I
l
CUEST¡ONES-EP.¡
STEMOLóG'C
^S
t'
l?6 . -otwlLD
lr€RNER' G' M^RK sc'HoEPFLE
fica de la región de
oles cuatro esquinas"
(Arizona' Urah' Colorado-V
l::ry
Méjico). En lugar O. tn*p*"its
uniclades muestrales a hase de indivi-
duos seleccionaoo,
. ptttilát lensos o de listados similares de población'"
;;;;üi;ñ;puro
o'uuo a. rireas territoriates
(en millas cuadradas) den-
trodecuyoslímitesfueroi*t''"i't,¿u'todosloscabezasdefamilia.
En el marco de la Antropología
'Aplic'ada'.
la
oEtoourafía Dual" estu-
dia a una parte del p':uri-cJ y a"la birocracia
qu;lGñiñ;Tdbre
él'
il;.;;ri.
nueua fbrma de etnografíaseccional,iniciada
por el Pro-
,'rrti ¿. B,*grafía
y
pofftiu
n¡-Ulica de la Northwestern
University'
i'
".'*irri*"iE'
oot i.ll*ott,man
( I 983)' Nosotros esperamos
qug"l-a
, ffi#;';;;iu-ü
nnirnpotngía
Apticada ororgue un relieve aún n:avof
'
a-ia util¡zación
tle este tipo de etnografía'
/Etw,gra¡tos
frttogr'úficas
T- t'iuenruk¡gr¿ilirui '
'
\ El último tipo de etnognfía
que comentaretnos
se caracteriza
por nrez-
'
.rul¿¡ué-ü
,r¿ior. en í* .indgfaru fotogníficasJa
combinación
inclüp-
'i.;il,
,'i¡.eáiái;
*'ü"-fffi{i'.
texil e
llicenes'.
El primero de
estos tipos puede ser considerado
fácilmente como una clase de etnogra-
iü, ilt'.üóggrry-ggníficas
son generalmente holísticas'
y
Tl-T-:T:
oañadas de una prorusrci'ñfre fotografÍas'
Entre los libros que nos vlenen
:'il
"rerrüil.írt,
p"iiititpro,"la descriPción
de un pueblo de las tie-
rras ahas ecuatorianas
(ólii;ti Buitron is¿gl' o el trabajo.etnográftco
;;;ü;;,1 sobre los ninos ¿efili (Bateson
v
Mead.l942)' Quizrís
la etno-
e.rafía más completa
q"t ;-;pü sustancialnrente
en fotografías es el
i"ü"1;i;;Jt¡tgty
(1956) sobre los aborígenes de Fornrosa'
Suele ser común que la's pg!Ículas etnoelá-ficas' incluso cuando su dura-
ción es cle varias horas, siinilie liffiáli6ñ-a.las
etnografías
(para una
crítica de las películas t*gtef"tt'
véase Jarvie l9tt3)' Es decir' mien-
;;;;
ó;l;;il"s'"fí'
';;;i;
;;
'o*¡u'
normalmenre
conii¡ un produdo
'eon
valor propio. una sinple pelícuta mramenle-es
tan autónonra' Con
frecuencia.
las películas s-o'n u'i coinpttm"nto de las etnografías escritas'
Las colecciones
de pelfculas etnográfica's
realiza<las sobre una misma
.rff;;;;;rnt
i"títpt"atncia
niryor' Las peJículas sobre los Yano-
;;;t; Á Ñ;p"lton cñígnnn, itt ¿tl' Hot'o
"i,F¡
l
"
sl¿d'r' ccnrer scüre
ffi;"iil;;,
¿rr i.ir-irri,
y especialnrenre
las oelículas sobre los
r'
esouimalcs Natsilik ,1. Áittt biitÉ' constituy-en büenos ejemplos del
: ;il";. il;;j;;i;
á' p'ir'1'¡1¡ como etnográfÍa' No obsrante' Ash
v
','
éñ,;;,;:'
.nn l,u,1.. ngi,r
( 1975). demostraron
convincentenrente
cuánto
' dependen las inragenes'áe
iu* poí*o* habladas o de la narración cuando
ü"'*..*ot disponer de una inierpretación
contpleta de las acciones
que
'i
t. i.*ti¡."'A-r
rigít-'i'ie
áe sentido sin una comprensión
de las
paulas cle parentesco
üe los Yanomanto'
p
ü,'.it

gtrqsrgfra.g1cídlPi!!'Y .'j
*,ffi*iffig
(1912)
-que
Podría
clenom
.,#if
:J":iiir;l*'*ni:l*l'g;;**:;t*""1;ur
nonte di cal Enq cl oPa e rl m
ff*m
trt'ti'iffi #ti[*i*[ffi
sqr*'#ii:{:.,i,,:ft ,
Consecuentemente'
las
cambids
en-la
cultura
r
fronteraf'culturales'
_-- ..* rnrma muv Doco
utilizada
de
*]tt*pr*t*m*gmr,-W
Altas del Pení' Bajo
lcts,tYil]:¡:
;:";';";t número
de casas
periene-
fii**'m*[*$t*lt$gt,;;i.";g
maravilloso
estudio
so
c!^^
,¡,
[\]
i'r
i\
t+'t-
,i t"'i"pii"ttn
las fótografías'
f
rl
,.,*.. "'-'1 ""
ItE
.OSWALD
WERNER.
G. MARK SCHOEPFI.E
C¿'E.'I'ONES EPI STE MO LóC I( A S
Incluimos en esta dicotornía. bajo la etigueta
"Fragnlento
etnogiá-
fico,, todos los infornres etnográficos que suelen presenlarse en la
forn:a de un artículo largtr. Es preciso reconocer que este criterio no
es conrpletamente satisf¡ctorio: un afículcr hrgo puede ser más denso
en su espfritu que una monografía etnográfica. Por el momento, sin
enrbargo, no tenemos una solución mejor para contrastar las n¡clno-
grafías que poseen una dimensión de libro con los artículos que se
publican en las revistas.
AnalíticolSintítico
Se ha sostenido a menudo gue los etnógrafos deben contemplar la
cultura como un sistema, es <Iecir, deben nrirar más allá de las parfes
sirnplei de una cultura para advertir el nndo en que tales partes trabajan
conjunta_mente; ya sea esE!9grng4e,._gg!ngpau!ls, o
Cj!ánlt1mglrg,
conio
¡iioceios
interactivos. Desgiáciadarnente-l aspeco ;@d;
la etnoErafñ se suáé-iiñiitar r ñnu li¡!¡ SrJ3g_pg4g de_rñicüftura
-
emphzamiento, economía. organización social, religión, arte, ley,
mitología, y así sucesivanlente. Este mcxlo de proceder ha sido más popu-
lar porque es nás f¡icil de llevar a la priíctica.
Una forma extrema de presentación analítica de una etnografía es la
larga listarde ¡asgos que se hizo célebre gracias a Alfred Kroeber y
,
Harold Driver (p.ej.. Driver y Massey 1957). El libro de Reichard (1950)
'
Nawjo Religion, aungue algo más etnográfico. divide aun la religiónl
de los Navajo en componentes
-a
veces muy pequeños-, y ofrece una
información sólo limitada acerca de cómo funciona en la práctica el sis-
tema religioso tradicional al completo.
El mejor instrumento literario para presentar la
ngS:a_Lge.:li.gtÉ!,.g_ql:l¡-
témicg de Ia c-ultura_es el inforlne*reili$¡:hgg.hq-lLS""jln. En la-hisroria
de vida ficticia de Dezba: Wonnn of the Dc.r.rrrf, Reichard (1939) ofrece
un relato a la vez interesante y agradable de leer acerca del funcio¡ra-
miento global del sistenla culfural de los Navajo.
Már que una simplc dposición, bipqlü la dicotomía
e.Ul,ú¡gA&.!IÉ
tico forma un continuo, Toda elnograffa eslablece un conrpromiso enlre
la presc-ltaEión CnaTfiica de algunos datos (que se to¡nañ aparte), y la
pie3entación sintético/sistem¡ítica tle algunos ofros (que se exponen c'onto
un lodo en acción)..La proporción de lo síntético y lo analítico varía
en función de los intereses tlel aubr, de su estilo. etc. Conro he¡los
moslrado en el caso de Reichard, esta pro¡rrción tanlbién varía según
sea el objetivo de la publicación etlxrgráfica. En 19.50, la intcncirin de
Reichard era crear un libro de referencia para especialistas. En un libro
anlerior (1939), la autora quería ilusfrar. para un púhlico general. la
vida de las mujeres en la cultura tradicio¡lal Navajo.
129
1.3. Taxonomía de las etnografías
Il
La exposición precedente pue.re .ser resumida por nredio de una taxo_
nonría, que ha sido representada .n rorn,, J, k,.u"r ," i.lig"rii
siguiendo la pauta de esta taxonomía
realizarernos
a continuación
sqb_
divisiones más sutiles.
1.4. Rasgos distintivos de las etnografías
/ No exi.ste una clasificación taxonómica
de las elnografías
que puala I
represenfar por completo t, .omplfrurJ¿.
a¿"r',"_ subtipos posibles.
Esros subripos no constituyen
"*trniion",
ir*Jr¡*i
,¡;pl;J-éü;;
l). La cornplicación del grífico-se
¿.U, oi-.rrrnneuk)
de los grupos
crasifiqrtorios que hemos utirizado para¿¡tii"g-i.
r ras di'ersas
formas
efnográlicas.
,,
Algunos principios de clasificación _o
rflsgos clistintivos,
como los
llanraremos.aquí_
han aparecido ya en lir ,r..ión prcccdente.
En esta
sección los haremos más explícitoi.
E1 su,*y", p"nr, los rasgos dis_
tintivos que
.introduciremos sg¡_binalios;,inr,r.fJ.¡r"rno-r!
pues, a un
rugo dererminado v a su opuqq[g. l-oi ¿ós .¡liiro* .";ntbia.
i¡ü",
poscen más-de ¿óí itéjrenroi-de
conrrasre.
' I
Holtstíco/pa¡ticularista
,rili';,.'1T1,fi
lxjit.ü'ü:it".,:iT,ilfi;'fi
,:l,i'::ifi
fi
:',.J.:;::,i
lnbqfo dr Lswls thr Cráw,
-193s);.riirr-lrriril¡ár.
tré pahes
cte una
n¡.huru (como¡n
h obil d€ XlucÉhohn,v,ui)i'iiir¡r"¡,
isaal.
pn
ctle punto podúmil
cltrr mucho¡ orro, i,iríipür.
DttcÚ¡rcldn rvnpleta lFm gntennt
.
Ya hrmg¡ hreho r*r dr¡trncrón
€xpterh cn rr raxononrrr
rle ro' sec-
etánrñt¡rlil (!,t,), por
eJcmpto,,iii¡,ü
j,
i,iy,'??óil;b,;
il,".¡;
vrnd¡, una rlrhu der rudo¡Erc'afric;rá]¿¡*
"r
íra* tre.,cripción
"com- plcl$ de lr vfdr de eRtos_rativos; pi,, ,, prn"."Haring
y John.son
(19d0r25'39)
tanrbién sostienen qu" .* .unrpr.fo
su cornpendio
de ra
obru ¡Je Stayr. No obsranre, la piesenracióni;
;; coñrpendio
como
un alfculo en un libro nrás.arnplio,
qr. pnr.. a;i.rentes
objerivos de
tos de.la ernografía complela ai stayi, t;.;;;;;'.,
un fragmenro
etnográfico.
ñ
I
I
tJ0
.. ..- _osw,^LD yE¡lF.i.
c. ¡,t4.R!!.
scryqElF+E_
,
. -A
pro¡ísito
RePonaie/Fícciótt
, cron
la dist¡nc¡di"e
:i,:T]fi-T"jó.,
Anatírjco
r.r;q¡,rffii;#,:.",:*bt....;;;;ltffi
f;Jiff;li,*::¡-
W.',n:¡*H.i:;,x,:lu;..;;ffiffi
¿. l"'
-i"*ij'
rii,ll^::'t"
vo*t'u.
ii'
"'n*,.oo,i*'01'li;X1?#1",."r,.#ü:;g j,ü';,:!lünTT
que
ra obra
¿. ,!riñ1,ú.r,.1,ffTi:.,rf
tr
.gue
escribe
so¡r.
",,
^-l'-i:ccn9
de
9ue Sovink¡
".""'*"sorsl'sÍemálica ,in,.,
u u-n
#,T"ü
ili3,ffiJil,ü,ffif,i##iJ,Tr
¡Ésra
disrinción --
"{Jt-bano/Rural"',
-' i
-1li'
ffi*#frru
.,
jffilnffiffiifr*fu*
racas,
porque
sus
gentes
se involucraban
r
co¡no
la guerra
o ¡o,
ll
gond"tas gue iban diripidas
hacia el exterir¡r,
un sub+ipo
o. ,u, .uu't''t'
en busca de una u''i'ión'
una descripción
de una
:5::l':t
de tem¿ simple
se da cuando
se reaJiza
rl11*¡9fu**u**nt+sffffi
.
l¿ orienhción
cle tema
ggryi,il;ff
'ffi1ilii:,iilr'#]'.',',"lJaposiciónquemanriene
recitgen
a través de cuda rrr"ri*r."¡e;;";:iril
r':t":nunciados
que se
r*"&l{:qF#
¿ffi#*'ffi-
j;il:tnf
",*'li:liiri,i,if
il,
j¡ffi
mnr
f,ffi#:{ffi
:!,r,,+}i}ifr
[ü]*li#iir¡.f,iff
,
c¿./Es'rroNEs
E n sr E u o t_óo t c ¿ s
1-1t
üflffi tffi ftt
j::gt*,*i*,:.*try*1J"1ff
l]*,/
!9EaE4¡E su opuesi;
il,*+_lgg.nrulüüü#*t'll'
,
/fntitrilhadtd¿to./
,
Jt
#H"trffi'$_t,iiff.r,ll.i:n^tt*r.,,lirtiT,Hf,r,,,_,lt;
#¿l,ffi
i"lffiii,ir:,i,,ri,,-':tff
i|j#
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,
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de esracrase
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Fsta.efnografía
sobre los ';:--":"
\¡L or¡r¡ras
rearuz.y
Bemard (lg7g).
,'¿r:,'li:;";l',,;fx***,*il$f*,{h,*ru
I
^e etnografía
nafiva
nlá
i:**=*tr,3rft
.l;Éf#il.?.H,i?ifirur*#,-H¡
I
''
Lllitgtrtr',. ..,,. -
dependen las imágenes de las palaora" ,*....---
.
buscamos disponer de una interpretación conrplefa de las ácctoncs guv
\
se describen. A.r Fíght carece áe sentido sin una comprensión de ias ['t"',
pautas de parenlesco de los Yanomanro.
i1l.r-
I
Sl Se lvy...-
o!-yt{¿1j U/EtaNEn, c. MARK SCHOE?FLE
,/írrgro¡" natiw/Lenguaje
universal'.,
I
,. Constiluyen subtipos de las etnografías monolingües (monocultura_
'
les) aquéllas que los etnógrafos ercriben en sú leriguaje nativo sobie
'\rsus
propias genres, y que después son traducidas a at{uná d;i;, i.ü;;:
jes,lniversales
en los que r:
ryglj:*
las monografiaietnográficas
(i.ej.
Salinas Pedraza y Bernard 1978).
Algunas deJas etnografías monolingües están escritas por los propios
narivos en un lenguaje universar. Es decir. ra tracruccióJ t¡rr; ríg;i;;
la mente delpropio etnógrafo nativo. La etnografía ar r."rryrit.'*ui"
los Kikuyu (1938), Facing Mount Ken1w, p"rtón"..
a esta suúcategoría.
I O rgan iza ri ón nati va/Orgqniza c:ión del enó grafo
..
Esa distinción se aplica tanto a las efnografías natiras co¡no at coniunto
diverso de las ernografías r¡aducidas. Enir primer
Faso, ra ár*.niiiriüi ,
'
del rexto ernográfico se rea]iza po' medio rre infurnrantes natil".ffi;;;;.,- '
tro proyecto sobre la Encicloperlia Etnomúlica ile los Navajo (Werner y
Austin-Garrison, de próxima aparición), er ú¡dice
-es
decir, ios ríturoi
de los diez volúnrenes de que consta ra obra. así como sus c.ntenidos-
se nos sugirió durante dos reuniones mantenidas con los curanderos Navajo.
-
Por otra parte, la. etnografía sobre r.s otomi de sarinas
pedraza
y
Bernrrd (1978) comienza mn ra flora y ra fauna, según er,¡sten.,a ¿i
i,ffiTtfi
i,lli,ff tll,":#i',JÍ:'iñ r,y^!r!
"y;::{,:!:::,:!^iJr"1Íf
t/
llrtl dr rrr¡or- guc rJcriva de la experiinci, ,i.rr*,1.¿, .n Ir, ,innjrr_
llu euyo oflrtlvü rn lo comparación enrre cuttuias.
,'
flnú uplleltn/taorta tntplkita,
'
Tlerh Cunffi,orla dcrb¡t
Hlpg..qr_c-dly.r$q!!mr
¡ohrr tru
yanomnnro
de chagnon
IF'.{,
plmryw nrfuffi. pcofllcl *on nmno¡ exrilfciro¡ rl-o¡di
E Hl VIH H€llEC €Cl lU Ulllnn lmhrln. an al rrr" ,,t^^r" ,,..
at]gt tn,
flilw.
proptcl mn ntGno¡ explfcito¡ d¡¡dc
EnFc
llpi
ru uillnn lrubilo, en el
quc
nrloot¡ unr
-ltrleHalɡlm,
Erl rnl¡mo
npdo, l¡'sbÉ t¡i Henrv
¡ c6ñlltña !ñt €rpllere kln e hrulnente pllcoanrlfrici
t33
ricas, puelo que han sidodemasiadas las teorfas propuestas o apticadas
por los diferentes etnógrafos. La siguiente rista hi sido .gnc.ui¿a soió
para sugerilfq:nas de las principales corrientes en la teoría antropológica;
.
EI egfogue_de.la culrug.-rn4lg¡ial. que se dio especialmenre en las
euograt¡as más antiguas.
.
El
lRtedglg,
que sigue, a grandes rasgos, las orientaciones pro_
puestas por Harris,
¡
El cent¡ado en las ggs_¡¡gyligig¡gr del mundo (Benedict).
r
El enfoque simbólico (Geertz, Turner).
'
El e_!!I9!gle!.i{a (ttvi-Strauss).
o
El sociológico (Antropología
Social Británica).
----::-Y..-
I
El p¡lcpl_ftlqgr y psicoanalítico (Deveraux,
Henry, Roheim).
.
El.del
.inti::aecto¡i¡Eó,
incluyendo la sociolingüística (Gumpez,
Schieflin). 3.
.
El eng!g!gg4!jco, etnociencia tradicional
@erlin, Werner).
¡
El de la adapación .9o!Égg (lrons. Netting).
IJnidad de an¿ílisís
Esta clasific*ión también
.es
multivalente e inrprica úna di¡¡ensid¡¡.r
social, rma dimens.ión espacial,.una diurensión de ionocinlientu. y ,,uu
dimensión
¡emporal. cada una de ellas puede t()mar diversos val,.rres
(exclusivos).
DrMeNs¡ó¡¡ ioclli-
la descripción etnográfica se centra en este caso en un gruDo
urima_ r
rigeolmr.ena4q
-una
comunidad, una rribu, o incluso uníñáü¡fi:m,
cutturas de grupo pequeño (McFeat I974) con cinco (más menos dos)
partrclpantes se encuentran en uno de los extremos del continuo. El tra-
bqjo dc \ryhyE,Srreer,corner society (t943) podrfa situarse también en
eeta extremo, aunque le canlidad de micmbros del grupo estudiado sea
ll¡crtmcntc rupcrior. Entre los trabajos conterhporáneos más imoortan-
ti
tcr quc sc puedcn siluar en el éxlremo opues(o se encuentran los estu-
'1.
dios. de Hsu (1953, 1963) sobre las cülruras complejas dotadas Je
escritura.
Otra dimensión social es la'seccionili
gn
el Apafado 1.2 hemos men-
cionado a $praaby (19?0) como repiesentante ¿e ,sta aproximación.
Su descripción etnográfica se centra en una s-ección de üa sociedad:
es decir. en u_n
.!p9._dgjldry!duo cujdadosamiñIiEtffiio
ei
caso de_ Spradley, la sección abarca a iós vaga_bu-ld$.
Como ya hemos
mostrado, también una insritucir5n especjfis¡r
frtiii?
iiói consideáda como
una seccióñ-'([q. Goffia;l96fr-' '
--
, Golncldlando'eon *u rctonro . h iroJr*lu.'ri
rur¡ló tnnro ulla aproxinución reórica expli_
:fll,*If¡glw.s
of1ha Westeín
pucif.c
(t9,2i)
n.r.ntirn., sin emuario,
une orlentrclón teóric¿ relalivamentiimplícit;.
Orienta.ción teóríctt
Llegilnos aú e.n este.
Flnlo.
al printer conjunfo de rasg,os tlistintivos
multivalentes. Es inrposihle hacer jusÍicia
a tórJas la.s nri.ntr.ion.s t.á_
t35
CUEST¡ONES, EPI.STEMOLóG'CAS

134
ASWALD TVENNER. G. MARK SCHOEPFLE
un etnógrafo
(o etnógrafa) decida escribir acerca de su experiencia de
;;;ü;;;;;,nogr;fia.
y ese cornentario
parece ser esenc¡almente
ver-
dadero.
Hen'¡os reconocido
(de un nrodo un tanto arbitrarb) dos tipos-taxonú
r¡."t'i¿tit*-d,
"tnogmfási
las procesuales y las encrTlÓllé-clicas'
A
;il;";aó;,
hrt* ruL¿iui¿itlo las efnografías
procesuales en ocho suts
tipos; y hemos propuesto. adenás, un isquemá. abierto y cirnrplejo de
.Ls¡É...iOn transvirsal. Esperanros
que éstos dispositivos
puedan ayu-
;;;;'ilffiañ,
,tnog."f*
"n
la tarea de diseñar el curso de su investi-
gación según una u otra dirección'
Debería
quedar ctaro a partir de nuestra exposición
que los principios
¿e"falnü.fla
etnocientifica
cogniti'a,.que
son los que se proponen
;; eltJü;aj"'
pu"¿tn aplicarse a cualqlier tipo o subtipo de tarea etno-
;;á'ii';'-JJJi;'eiception'
quizás' de ias etnografías
que se sitúan en
:i;;t;;tterialista
y q,t tltttotttn el uso del lenguaje como instru-
;*;ñ ;iecogiot
¿.ittot'
f
arg n9¡9¡ros, l-a
-e{nografía
etnocientf-
i.r li,p"-"i
"f
uro Iq un, metodologfa sólida para accedel a lás visio$es
il;;;:
q,iti":i nativós io;iie;,n t'tt"t cle iu cultura' La ventaja fun-
damental dé nuestra tptniin*iOn
es riue trata.de superar los peligros
Ioiti.t"loi¡J""
tet ítpotrtntes'
los principales sessos etnocéntricos
;ffi;"t";;;;
"'"dt
¿j;t';ü'ii o inJon''il"te
a loietnógrafos'
Ade'
má¡. nuestro Dunto de nttit-fiopugnt
una serie de pnutas.para cjercitat
.üil;l;i;;i;.ffr.
Dadis iaicircunsrancias.
e.s diflcil hncer gran-
des co¡ag cn csts lerleno, et
ftttisu
reconocer-que las habilidadcd etno-
;ilrü;;
il-iñuestigilitoit,in
de recófrer un lorgo curnino hasta llegar
;:iJffi;iliiio.o-.iip."*os
que tae pdginas siguientes sirvan para
dar un
Paso
cn esta dirección'
z.,,lrnrnNAs
EPlsrEMqLÓGIcAS
PARA LA ETNOGMFIA
¡
/'DntEHstóx
EsPAcIAL o c¿ocnÁRcr
..r
/"Todos los etnógrafos seleccionan un
tsqenTio
e!
ilS-'ela-eirqggtj'a
G.i,g-[ggt.
El eipacio
que ocupa un grupo. determinaclo
puede vartar'
descle las tlinrensrones dll á¡ea'altamJnté circunscrita de loS pequeños
grrplt tp ;¡
'
en loscasos de las etnografías de alnracenes o estaciones
de bonrberos
que
Pueden
enconlrarse en Sprtatty y.McCurdy 1972) hasta
;;i;**;s
áe las burocracias, los pueblos' las ciudades' los esta-
¿ot. u i"t territorios de las naciones' Para una etnografía sobre el espa-
cio. véase Pixten e¡ a/. (1983)'
.
,'D¡r'leNslóN
DE coNoctMlENTo '
r.i I ¡ enroximación enciclopedica requiere un sisterqjg-ggLodDliento,
\-t
o ¿oniiitiá.U[g¡q!-conto
unidad de análisis' [a intención¡uede
ser
hofstica, como suceoe con e\ Eihhrliigí[ Dídionan' of the Natwio Lan-
g",tg.=dtbilo
pot fot Parlres Franiiscanos
(1912): o puede ser más
hien restringida, como en el estudio sobre las categorlas de.la cerveza
á"i'iar;í¡oi
Hage
( le72¡.
lblueNsróN
rEMroRAL.T
,.,'
').,
l1-:üf {3?Ti,''üt:i'J'ü!ültltrd;.ü,s:{íjlsh#,'#J/
-
i:"ri nt" Senzrds disciiuc Rolsmcnte los apefturus
Ye hcmoo prcstorJo ltcnción rl rlfo' o ul c.lclo diunro' como una inlpttr'
u.* ,ii¿rJ úr"grlnca-oi
anrfli¡l¡
(véu¡c la sccción 1.2), En cl milnlo
;;i;d;; Ñ;tot-ittginti
fácilmenic
proycctos qüc suPongan un análi'
;i;;;il;;r,
o de nrisis,¡Tomar el oño iomo unidad de andlisis parece
Itt.ifrtttt". sentido,
pÁi ejemplo, cuando se-trata de estudios sobre
"tii*i,t*
o ecologfa tschoepfle
e¡ ¿/' 1982)' Por supuesto' cada parte
i|i'ro, rrojl.. lJipm.¡nn",
Lspec iates. Los estudios h i sróricos requ ie-
t*
"ti¿t¿lt
tt¡',poiales mucho nlayores' entre. las que
¡abe
incluir la
,
Irirlri. J.
"i¿a.;'En
l, etnografía einohisrórica la unidad de análisis es !
il;;ildr;;í"u
':"
un
fitupo.
ya se trare.de una historia efectiva-r'1
mente recordad, o,l. unu tñinlia-sísceptible
de ser recordirda: en cual-'
;;t;;;. la unidad consisre en la historia recuperable de ese grupo
.
1P.
ej. Langness 1965)'
1.5. Resumen Y
conclusiones
Conlenzábamos
esta secciiln coh ulla pregunta'
'¿'Qué
e¡ una etno-
gttfiil' Conro henlos visto' la cuestión no tiene una respuestá strn-
itr,
n,tt.tr Launay ctlntentó medio en brorna que cualquier cosa que
oportunidades'
O.S.I\'ALD WENNER. G. MARK SCHOEPFLF.
2.0. Introducción
Cualquier estudio etnográfico que se precie trara de cglgb¡.elÉlqg-
centrismo inevitable e inlqqlg.¿lOd¡-etnóernfo. I¡ clave del ertoce;-
t@ Ir4ánnheiiri (t 936): et invesrigador de
,
cualquier culrura está a su vez en posesión de una cultura. y el pasado
'
culrural de una persona da color a todo lo que esa persona percibe. La
, neutralidad o la objetividad, aun siendo consideradas ob.jetivos distrin-
'
tes, nunca son alcanzables; a menos que se proceda
¡ror
medio de un
, incremento de la subjetividad (Frankel l98l). Es decir.-sólo cuancto diri-
jgínros
una nlirada crífica h¿cia nosotros y hacia nuestros métodos pode-
,,;mos aproximarnos asintóticanrente al otrjefivo de alcanzar una mayor
: fiabilidad en la descripción de otra cultura.
Lo opuesto det etnocentrismo es el fólái¡vjsmi, cultural. Fue a oartir

de ilSégun encia la cvn.
troversia acerca del uso adecuado del relativismo cultural.
para
resolver
este problema nos inclinamos por la solución de Bidnev (1967). Dicho
brevenlente, este autor propone.Una estricta separación entre ei re!4ti-
viq¡¡o qultural conro método y
Cl
'g!a!y¡¡!o
cultural como vabrlEii-
----
neyrechazEÍié-ctáñdñiillasegundaaproEiñéi6ñ'lGñ-o-ffi
rafos,
no podemos ser personas carentes de valores; situación que, por otra
purle, ni sería deseable ni sería posible, dada la paradoja de Mannheim.
MÉs aún, la carencia de valo¡es (o el .tod.o.v'ale,)
no se ajusfa a lA qqn- .
dleión hum¡no. No nos gueda otro reniédió'que evaluar.óontinüamente
¡l ermlnrl de la humanid¿d hacia un
"mundb
mejor".
.Eln.rntbnr$g,
nln¡ún etnógrafo podría trabajar sin la atlopción del
ml¡tlvlmto eullulrl como método. En este traba.io buscamps hacer una
nll¡rldn rultñ¡ Bl ilnoccnlrlmo,
puec
éste es. a nuesrro iuicio. el oro-
bhm nrÉl
ilnhdnlr i
dlffclf üi {fronrer clcscte ta éino"g'affa. et'uso
dr v¡nhnm rpltttmolóilflt, t¡l y eomo lo eshozamos eriesia sección.,
il Uil
Flllutl
mrb.hthlar qul
f0rmltÉ
0l rtnóBrafo actuar del nmdo
m{or prlbh m uil tlturclün
{ur
¡¡, dr por}t, difrcit,
l,l' €sadnl!ñB €Én¡*cnl
,
ffic CCfR{rnhnln hulnnns, lncluido el conocirniento culnrral. es incierto.
Elhen rrrültl|l:r rimnÉl
iirrl'dü¿
ñ il6?fiTirriii'cioñ.-N'iresiiá¡Ei;i.
rlgrrclug.qgqlglen nils prdximas no alcanzan a cubrir anrplias porció:iiéi
dol cam¡r tlC e¡tlnrulos que se da en el nlundo físico. Rrr ejemplo, los
re¡er.humanrrs \on círpaccs dc prcibir solanlentc un rango óstrócho de
,ru¡lacrirr
elett¡r,rutrctica
/aprrxin-,ad¿rnente
entre lrs
dffJ v ios Trjr-r na¡<!
r¡,ol¡r.9,de lanEi{udd.e onda L F,:-.,._., 1.;- -:;.¡i
.¿
riy¿ :.-r. iiiÉi.:irrj¡j
]'ls Lnilo
Qu€ .-
t::..r--ir::.
:r.r':- .::1.í- :{ir-;rJ:r: :c Sny&+jff..rt_:
I C2r"1i.,l,i,-
1",rgk¿ -i,¡
.._. ¿.¡.,.r.r.f. 1,. /
-
CT¡EST'ONES EP'S TE MO I-óGIC A S
F¡cun¡ 2
Espgcrno DE L^ RADTAc¡óN ELEcTRoMAGNÉTIcA
t37
I
I
I
UDEI DE
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-, -. lnlr¡t?olol
{00 600 100
vlolalr rarda ¡ñtrl!l¡
r.!tctto tl.lbh
?00
ralo
t
Norr: Las longirudes de onda se expresan es una c'scala lo¡arftnrica' erceplo püra-el in-seflo
' '-;ir,¡";
;i;'d;;; áe tuz. u¡s¡¡te.'L¿ cscata logarírmica rbarca desde l0
-rr.
una hillnoési'ra
pr* ¿,
""
,i,Á,o, r,r,t¿ 106 metms. o l0 nril¡r-ne,i de nletrl$. Adap!{rlo de snlder ll973:3.1).
Del mismo modo, nuestro sentido del oído es limitado. Los mtrrciéla-
gosyot'osaninalessoncapacesd-epercibirlongitrrdesdeondanrás
E"rti, y más largas que nosotros. La rnisma clase de limitaciones es
válida para otros receptores sensoriale-s humanos. Adenlás. el aprendi-
,i¡" di[Ao a través di nuestras experiencia-s sensoriales está colore¿rjo
lái*rrtro
estado nrenrat, que se.r;e afectado fácilmente po¡ la¡ébida,
ia fatiga, y otras cosas por él estilo. Igualnrenle dependiente del estadr¡
en et
!ue'nos
encontran.los es nuestra habilidad para aprender.de las
converiaciones que nlantenemos con otras person¿s. La transmisión del
.óno.irirnto es. pr lo tanto. prurblemática e incierta. Los.únicos obje'
ü; ffrd;
il"ciiculan
entre aquéllos.quenrantienen
una óonversación
són írs uiUrr.iones del aíre, Lds signilicados y las interpretaciones de
cstas vibráóiones pautadas se hallan en la mente del recepfor. Pue.sto
oue ninstin ser humano
posee exactamente la misma experiencia Yital
aue otro-. ninguna de las interprefaciones
que realiza un receptor se ade-
.ú, .rr.rrróte a los signifióa<Jos producidos por el emisor. la debili-
¿ad del sistema de la cómunicación humana es suficiente como para
justificar ta suposición de que dicha conlunicación no es nunca perfecta.
'En
.nntt.rtn.iu, to-,le ,9!!!!I'.!lgt!!13!9.
usando la elegante frase
tle Campbel I ( I 977f!L'TüÍeiu r¿if[P resu-'n i nros que. lo. que satretnos
es cierto*y operamos--65;tia-6;Fde
que esfe conocimienlo es corllo
)
--3
r
--,*''i
r18
si fue¡a vcrdadero, aun cuando nunca potJetnos estar seguros de ello
(r'éase en la sección 3.4. la noción de auto-refere¡rcia conro otro ele-
nlento que contribuye al carácter cor$etural del conocimiento humano;
véase también Werner 1975).
,, De la combinación del relativismo cultural conro método con el hecho
i
de que todo conocimiento humano es conjetural. es inevitable extraer las
siguientes ggllq]$lolg. En primer lugar, el relativ.isnro cultural nos obüga
a cgngede¡ e-!
¡¡ismo
peso al.cono-ciq4ien¡g d_e-lqg
!A!l_y.oj.q-u-9
e.!
flqg
r9!qg-
dp¡qf.
a.¡ggSJfg
pJ-opio.conocimigntg. Nuestra tarea como etnógrafói éq
desCúb-ir
el conocimiento etnocéntrico d,e-lqs nafivos. En segundo lugar.
.
si r.i'ñiinñiqu;todo
'c¡ñótíiñiilto
h;;i;no..t .*¡.tu*l liegámos I la
¡
nr i s ma conc I u s i ón : el con gci nr i ento__dSl
_q[Éggfuj,g
rgqlg.1r¡4-psrjsrón
i privlilegiada en comparación cg¡-e-l conoCiiñieñto il- é1. ¡¡4[vgr. Como etnó-
; ;rrfü.
;ñ¿n6aryi,;íñCnrñmos rrióéiñi'go ñ;ás qrié-*^ p"ü descripción
I del conocimiento cultural de los nalivos. Tratamos cle cornprender y si
i
es posible intentamos explicar. Necesitamos ser capaces de explicar cómo
es que los natiros ven el mundo.del modo éh que parecen hacerlo.
r
l-a pa¡i$oja de esta situación es que toda descripcitln, comprensión
i
y explñ.-aéióñ^del conocimie¡rto cultural de los nntivos se basa fundq-
mental'mente en doq¡!¡tem¿q
qonjeturales
de conocinriento que srrn rliver-
sos y que ésiiin aTññdñffiufrñiiññilln inconrpleta
-eltonrrinrieilt¡j
del nativo y el conocimiento del etnógrafo.'
El uso de ventanas epistemológicas a$un¡e que. cuando se recoge el
I
registro etnogrdfico por medio dc diarios y transcripciones, exislen opor-
'
tunidades favorables para aprender más acerca de una cultura de lo que
'
sería ptlsible aprender a part¡r dc las observaqionee otnocéntricas dc los
i
etnógrafns. consideradas aisladamente, o de los comenlarios elnocéntri-
cos de los infornlantes acerca de la cultura nativa (véase la sección 1.3.
, .
y especialnrente ¡as Figuras 6 y 7). Las venta¡a1e.gSte_np!éCfclt nos
iirpott.nunapenelracióll!14s_p_tgtullEauffi iftpel-d.r'ran-of¡-eseEs
cad á u nó-dE dito s dos- s isf e mas d d co noc im i e¡lo_Lon¡qq$lg5gpglgdq.
.iel-misj¡o.!íe-rripo.ésifirvemáñáí.ñ-offi de
I
sistemas de conocimiento diversgs., sino que tanlbién deben ser explora-
das en los sistenras dé conocimi-e-nto individuáles. En ainbos casos,.la
clave para su utilización es la anomalía.
2.2. La ano¡nalía
.
La.¿nornalía surse stilg_cp¡_la
diflcrrltad
(Kuhn 196?:64\. Aunque
cualquier persona puede percibir eventuahnente unn anonlalía. eslá pro-
bado que unos cuanl()s sujetos experimentales expuestos a una anonlalía
sinrple no llegan a
¡nrcibirla
incluso después rle cuarenfa ocasiones (como
media) de exposiciírn. En efecto. los sujetos de Bruner y Postman t 1949)
cttr.srtoNEs
Pnsreuotóar¡s
¡¡
sido e¡ Drovocar
urró ruPtu's ew'ü*
,r, *u* pfCIpigi ngt¡vof, L|
glnn-
tar ver a las otras culturas
ciencia, o la etnoaraffu
cos'niti,v?ünliT¡Jgli,ll*1l
l'
ñ nuutro Pro,Plo
nlanlcsrcncrErgt'rrru"""iiti'rri'rtioit'tr'*tcrllliriñlcfillllltlrrhlÉ'
A npnudo, la f¡¡tidiona
un'
rr-.¡

,rr¡ ¡rn ¡nrh¡reo^
iil[Ti.'iJ:J:lüffi e;i:iir'1iil4:::,¡'1.'i',iiil,*Tlln'$::
L?,,1"#ililllTlH'H¿ffi
;il;;;"'i''-1-'il:*l'."rr¡rtre¡via-
;t#H;
iliilc¡ en telación con nuc'tr$ oxPcctativas'
A lo largo de los años han sureido
d+gl$9*t$;^l:c;:
t; ao?::
ñ*-,.te=lT6l[iore de la
Pro-
tn.rA qu. í" pueden adscribt
t",s-t
T.?1.::
p:"*'";
ff [il[;1PJ;;,'vtiil;i;;i{ul*,::,':T::ii:'#i':::3::l: feslÓn' r¿ ptlmera' y gur&aD
los ¡afios,
Desde
,.ii*l l"iJ*nc ¡rhirinmnrel!9.
de los gp¡rrriEtlos de'
:üilffi;lr" :
ó.üüi Ji il ; i¡ ur; r oi i riio mra nJ es. p-u di
1 i:: T:=:::
t32
se sintieron
perturbados
ante una serie de cartas de la baraja que conte-
;il';iil;;
;'\"talía
-por
ejenrplo', qi*l
lT-l-:orazones
nesros'
Al
prolongarse la expos'cton
át'tui *u¡ett'* a esa anonralía'
se incremen-
taban sus oportunidades
pttt
+t
ttttinocieran
y fueran capaces de des-
cribir el rasgo inusual:
y ;; ;it;;l;s
de ellós nunca llegaron a iden-
tificar la fuente de
'u
PtrtuiUaciOn'
L¡s astrónomos
europeos
no registraron
hg óbscn¡cioncg
de lsn supsr'
novas antes de Galileo,
t"';;;tg''dt oltl'::I
nrcntc¡ ostaban llil'
das a los cielos inmutabl"'
¿? üins' Lns astrónolnos chinol'
por 8u pañc'
no lenían tales prejuicios.
y
foi
afn fueron,cnPacca
dc obcervar c¡lrcn
iias uariautes,
y de registrar
sus observaclone¡'
Qui¿ás
el mayor logro de la antropoloeh
cull1{ d¿l ll¡lo xx hoyr
sidoelprovocarunilup'u'ii'iltf-t'*-i:t^t::;ilT11il:tru'ffi :
t.
esta
PersPcctlva'
:ffi fi'fffi
i'li"p'lll".irií"11,;;';iJ;;;ü',*I*::l',:f '"tL'.:
LT:llffi¿lil.ffi
;i;;;i'ün'-orÍernn:itfl*Y:+:l¡1fl;*l5.i
rosD' En cons'euuE'Lro'
"''"
il";';t'f;irhi'ü*'tiiiiuiii"üiiócéntric¡rs
tlcl
vación
Y Por
lo tanto lien
étnlÉiafo.
J vision opuesta es mds optinrisl'tt
lilt't-l:'T:¡1,:'lJ:tili;]x:
.l. T'"#.l'i;ffi;
*ir'.'- de rccno'
Tc.ii,:-':.11':1':^:','Í':"'l.l;: de los ¡nlofmantEs
rrqt¡v\']'v;t;rlln.i"tti'i'tn¡le'
Esla pernpectivn
liende
digan es acePtado conlo tlllil
.O.t;ta/ALD
lvrRN6R,
G. MARN SCHOE1FLE
'a exagerar el énfasis en er.etnocentrismo
der nativo. y a menudo deses-
tima sus intentos de manipularu
1", ,irOg"f"r:.
Desde nuestro punfo de vista, la clave está en gue ni los informantes
nativos n¡ los etnógrafos. se encuentran
atrapados
en un disputa acerca
5:;f HJil:ij;:,llfl
ir,,*f :::i*:if,n'.*i:Ti[::hrT
¡iiiT_"Jiiilll,:'t@*iffi:J##:i;:,:
[Jde
noii.:iones. En esros casos, las .r.o¡"i"r'#¿_
.{tiá'ii.i.son aquerras
fue
presunran
por qué
",._iJilHXilf:Jrffi:: I
contradictorias o anómaias.-
En contrasre con el físico, el emógrafo
se halla en una posición ven_
tajosa para resolver los puntos de vista opr"ri*
En la naturaleza,
la
anomalía surge contra r1fg-ndo qu, ui.nJJoá,,'por
el paradigrna (teó_
rico)" 1¡1uh, 1962:6',..É1. ffs;.,o ¿eUe iárnurl'in,.¿¡rnt"
el lenguaje)
lo que es inusual, y por lo hnro difícit ;;ün,liplrr.
El ernrígrafo,
por su parte, suele tener a su disposición
clos iniormes verbales _el
suyo propio y er der infornranre- n,,tiuo. ¡rto, ¿or'int",n.r-prr,i.n
,o
coinparados y analizados paralelamente
p"; ,;.,ñ; de una nisma nrcttt_
dologío etnocientrfca gue,es igwrtnetrtr'rpt¡')fi)"o"r,r/¡a.r.
Es entonces
cuando el ernógrafo puede vJr
"on
n.,uyár. ;;;j;;'p",
qué reatizó et
,
enuncíado E¡ acercá de un acontecir¡.Áo
eu.n.icontexto
C¡, mien_ I
tran que er infomranre r.rr¡z¿ .i"nun.,d;:,il,imibrenrenre
acerca
¡del
"misrno,
oconrec¡mienro
er, p.* ,n J:"t;il"
C:; pues ambos
¡nuncladrn puecrcn
ser snmerirjós.'a
un-.rii¡*'ti"".ientífi
co idénrico
(tp¡tdl¡y,
ebmunlc¡ción personat).

A
ggnrlnulcrdn
v¡rgmor quc ras visiones
discrepantes
entre er etnó-
I
tnfb
y
rur tn,brñrnru
nriloi,inr;;;;,;ü;;T,ás
que una cre tas
t :Stl,r.3, $gp,ll tH-tr: :r
ernf1c,ii;'t.'ue"s.,
sen,iule. En esre
rrailÉs, ü Er*hc ss* i r€¿m i¡;Hibilr;
ri ri'JJ' ii,'J''r"r'l^'j'i
#ffiitg1c
r purdr,
: I q u; ñ ffi ll il; i,""i¡" ) u,, t
^
u,nd ; i;; í.
l**..tf=S*r
f
,.*+a.& +.-
('¿/t;.srroN¡s
e n sre u o ulc r.' ¡s
,,,1
Ia veilana etnológica
Quizás
ésa sea la más antigua de las ventanas epistemológicas en
anlropología. Los trabajos con¡parativos de E.B. Tylor y J,G. Frazer
pusieron la primera piedra. Al comparar los rasgos y las pautas culf ura-
les de diferentes pueblos de la tierra los antrop6logos culfurales obtie-
nen conocimiento sobré las variaciones y los universales culturales. En
realidad, esta venlr¡na es e¡
"espejo
pa¡a.ql.hor¡bre" del que halrlara
,Kluckhohn en 1949. Su rango abarca desde la compaiación controlada
jrelatir,amente
humanística de Eggan hasta la compaiaciones estaclísticas
<Ie Driver, Naroll y otros.
Esta ventana epistenrológica posee su dinlensión metotlológica. biisi-
camente, en su cualidad de instn¡nlcnto para intluir sobre la ecuacírín
personal del investigador. Su uso hasido
¡rerfeccionad;,
pnr los anticrpri.
logos sociales británicos.
La preparación
fiara el trabaio de can¡po r:onsta.ie tres fases. La fase
de formación inicial supone la realización de
lécturagl2¡ggg¡jeutes de
ll-Lrl9ie!¡r.4_ejlggIilrlq_my-ldial.
La siguiente fase irnpl ica el aprenJi:
za.ie de la lg¡gqg_¡3llya. Si no se conor:e la lengua que se hatrla en
el país, es necesa¡'io que el etntígrafo aprenda una lengua de confacto
de nrodo que pueda introducirse en el terreno, Finalmenfe, es preciso
rra,lízar una lectura exhaustiva de todos los ma_leríaies publicados sobre
la¿s¡asn h
(Fortes, comunicación personal).
Con la inmq¡qió¡ en la cuhura ohjeto a través de la lectura intensiva
y el estu¿iot delilsnzua seiñGn¿e alGrarE vis;,initnoEntriE6ñiat
del etnógrafo. Al verse expuesto a la diversidad etnográfica que se da
en el mundo, y luego a las variaciones qúe se dan en la zona en la
que pretende realizar traba.jo de campo, y a su(s) lengua(s) local(es),
el etnógrafo podrá comprender mejor lo que supone que hay y lo que
realmente hay en relación con sus expeclativas. A lo largo de este pro-
ceso. el etnógrafo, que se ha visto expuesto a un amplio abanico de
cuhuras, modifice su ecuación personal, haciéndose generalmente más
receptivo ¡ las diferencias cuhur¡les,
Arl puce, ecla ventsnn epistenrológica riene dos usos. En primer lugar
ayuda a iluminar la condición hunlana. En segundo lugar. ayuda a pre-
parar al etnógrafo para el trabajo de campo al reducir su etnocentris¡¡o.
Desgiaciadamente. este segundo aspecto es, para los etnógrafos, un acto
de [e. No existen experinrentos conl,rolados que hayan invesligado el
efecto que la innlersitin en la lengua y en la literalura de otra cultura
ejerce sobre el et¡rocentrismo natural del etnógrafo.
Podemos clarificar este proceso acudiendo a la analogía de la fonolrr-
gía. Cuanto más grande es la canticlad de sistenlas fonrrlógicos.que un
t4t
142
.- .
o_strl,ALD I.I,ERNER. c. M^Rx scHoEpFLE
lingüista conoce. mejg.es se hacen sus percepciones, es decir, se pro_
duce una reducción del número de distinciones fonorógica.s qr. r. r"
esc-apan al lingüista cuando se enfrenta a otm lengua. Li fonol'ogía. sin
embargo, es lo suficientemente sirnple como paia per'itir un-risacto
exhaustivo de la diversidad. Según ros Voegelin (üoegerin y Voegelin
1959). el número de fonemas en las lenguai del munlo .,n,.í, .1.-2 u
12 vocales. y de 7 a 80. cons.nantes. apioxinuctanrente. Los vrregerin
hacen uso de este conocinriento para red-uc-ir l¿s rjistinci.nes neceslrias
en el rec.nocimiento. de las pauürs fonológicas de cualquier lengua de
la tierr¡. En esfe sentido. buscar en las tran-.scripciones fonéticas díferen-
cias ent¡e las vtnales que vayan más allií de Ia docena, o buscar distin-
ciones consonánticas por encima de
g0
cs gasrar energía inútilnrente.
\Por
desgracia. no creemos que e$re niver creixhaustividid ilegue a ser
:alguna vez posible para los inventarios culturales de tas socieáades del
lnrundo.
E iguahnente, somos escé¡icos respecto a que la lectura de etno-
grafías pueda transformar la ecuación personal clel etnógrafo. conro es
obvio. nue_stro argunrento en este pun6 no se dirige cóntra la lectura
.
de etnognfías. sino contra la ignorancia que tenelnos ¿rce¡ca de sus efectos.
'L
(tt
rerúano de la visiQn-c.t.1
..1s¡éreo
clásica",
[.
ttace al menos 40 años, Kluckhohn suhrayó que unü huena etnogrn.
lfía ofrece una nvisión
en estéreo,, Con esta ixpiesión querfa dcciriue
/la etnografía. al rienrpo que intenra inr.rpi.triir-risitln interna de una
cultura, casi sienrpre cs llevadn a cabo pbr una neñii-,iitrst¡l fuern
4e.e*.Ulttrl.; Esta conrbinación de lo inrerno y io exrcrnó pnpnriffia
una comprensión-m¿ls. profunda que la qüe sueic conseguirje sl s,llo ne
lo'la en cuenta al
Eriyo
o al etnógraftr. Las tros visionós, consitrerada¡
con
i
untuntcnte, producéñ- üñ:t'?tlñ.erftl inrensid¡r
Quc rcdrndea lu des_ .+
cnpcton etnograftca.
_
Dada Ia impofancia de esta_observación. sorprentre que ros etnógra-
fos no hayan intentado nlaxinrizar esta visií)n en estéreó con anteróri-
dad' Todavía en 1979, en un anárisis de ras técnicas para tomar notas
de campo, Chanlbers y Bolton (1979) encontraron que los etnr.tgrafos
(antroprilogos
culturales que acababan cre regresar trei campo) nJoiie-
renciaban entre lo. que en este capítukr den.ininamos
"diario,
y lo que
llama¡nos .rtrnsgipcrolgso.
Todo.s r.s efnógrafos de su nruilIrívorvían
a casa con notas de campo generales. Sin enrbargo. la separación estricta
,
d3 estlrs dos tipos de documen{os conil*'a una venraja epistenrortígica:
!el
etnógrafo es permanente y explícifanrenre censcient€ de oué daf,rs"nro-
icde-
de visra nativo. U¡a sápa_
lración clara de ambas inrágenes es la clave de ra visión
"nisréiéo.
'
'":-'= '-
_-----":-- - *-
La tntormacton efnográhca se produce al nrenos segtin dos varieda_
I
des. En piinrell@arfE-nan
tle enuncia.Josjggca dJacorffiEilS
CUESI'ONES EPISTEMOLOGIC AS
que ocurrieron en otros tignrpos y lugares. Estos enunciados son impor-
i¡;tñ-¡a=ar. ¿¡ñ¡6 ¡'eiativaniAiifrtna de la mayoría de los trabajos
de campo etnográficos
(si se la compara, por ejemplo, con el ciclo de
la vida de los nativos). Nos referinros aquí a acontecimientos importan-
tes de las cutturas que no ocurren durante el tiempo de estancia del etn&
grafo en 9l terreno. Adernás, sienrpre hay acontecimientos a los que
el etnógrafo no asiste. ya sea porque no puede o porque no se le permite
h¡cerkl. Gracias a la capacidad de .dcsplazrmientt> dcl lenguaie hun¡atltl
(Hockett 1963), todos los hombres pueden hablar de acontecimientos
remotos en el tiempo o en el espacio.
z\
El segundo tipo de informacirin etnográfica se produce en forma de
/ p*tn.nlor d. qbserv
IUúes.
Más adelante veremos córno los
protocolos y la rememoración difieren sistemáticamente en el contexlo
rJe otra veníana epistemológica (véase más abajtl).i'L¡ que resulta impor-
tante destacar en este punto es que la.separación del diario y las trans-
.
cripciones permite al etnógrafo realizar una cJédrlple lusgetjaq$-
qrepancia, poi mcdio de la comparación entre:..,
(l) El enunciado del info¡mante'y el enunciadc¡ del etnógrafo,
.(2)
El enunciado del infor¡rante y el protocolo de observación pro'
ducido por cl etnóprafo,
'
(3) El protocolo de obnervackln prulucitlo por el infornrulle y cl enun'
ciado dcl etnógrsfo,
1
(4) Lor protocoloe de obscrvaciólt del infornlante y cl etnógrafo.
'*Unu
comparación minucio¡n de lo¡ dnto.q dc contprt proccdcntes de
diferente¡ fucntc¡ sdlo es posible cu¡rndo il ctndgrafo se aproxima al
lrabujo dc cempo con un nislerpa de ¡lblencitln y recuperación de los
dutos cuidsdo¡amente diseñudo, Es decir. tsnio ltls enunciados conlo los
prolocolos acerca de los misnros hechos' o tle hechos sinlilares. dehen'
ser f¡fcilmente identificables y accesibles en
,el
registro etnográfico.
La segunda ve,Ttana de visüin en esléreo,
la primera ventana estéreo se centra en la discrep4¡rcia entre lr.',s entrn-
ciados y los protocolos tie ohservac'itin que realizán el etnográfo y ios
infornlantes. En la nla),oría de los sislemts culturnles existe una tliscre-
pancia similar entre
@I1.,$!tlS¡gg.gs
t"tu
dicionalmenté. se han dado
(los inlerprcla(:it,rnes allernalivar¡ a los rjrlsit-
cuerdos entre los informantes. Por tlna parte. los desacucrdos puedcn
no haber sido tenidos en cuenta en absoluto, En este caso, la anolllalfa
(la
rliscreoancia de las visiones) situuletlenlc nl sale ¡ la stlnrrflr'ie.
y et
ffir-afo
aprenrle la cultura tJe lils nrrtivos cnriñ-mnilt-rcrrr ¡e,;h,¡
cualquier visitante o inDrigrnnte. Asf. con el pust rlel lietnpcl.
(rl etn('r-
grafo desarrolla una visión pcrsonal e integratla senteiantc a ln
'.lt
uqrrú-
143
,.1
IL
gfu,Ap tv.Er{NER.
G. I{ARK SCIIOE\FLE
IIos
.que
son parte de esa cultura. Inevitabrenlente,
esta aproximación
conduce a una visión gue describe la cultura nati'a conro niás homogé-
nea de lo gue en realidad es. l¿ anomalía es literal¡nente pasada
frr
alto, y por lo tanto no influye sobre la etnografía (véase
Festinge r Bhl.
.De esta nranera se creó la inrpresión de que las culruras
"p"iriUu.r,
son mds homogéneas de Io que lo son en la realidad.
'
Por otra pane, la discrer¡ancia puede ser criminatra conscientemente
romand' como
(correctao
una G las'ersional-C6ñsi¡leieñI¡6;lóAs
las denás como ufabricaciones".
Quizás
la fomia nlás ext¡ema de esfa
aproxinración- sea-la_que puso.en práctica el padre sebastian Englert
(1948) en la Isla de Pascua,. quien descanó mulhos relatos mitorógfcos
de los nativos gue sobrevivieron en el sigro xx como si fueran
"fibri-
cacionesn
Y
.fli€ntiraso cuando dichos relaios estaban en desacuerdo con
su propia noción de lo que era la vida en la isla antes de la colonización.
Ni el hecho de que fuera inrprobabre una visión homogdnea del nlundo
en.una isla quehabía sufrido cataclismos religios's ñdicales (se pasó
del culto Moai de las esratuas megalíticas al óulto del Honrbri-pájaro
que se profesa en nuesrros dia.$. ni Iaposibilidad cle que los elerne"ntos.
conflidivos de estos cultos pudieran haber sohrevivítj., parecienrn afec-
tar al padre sebastián. que acabó presenrancrtr
su trahaio conro si se tra-
ta¡'a de la
"auléntica
creencia" de los isleños de
paicua.
ii
ir
.
Las disc.repancias entre los. relatos de diferentes inl.or¡nantes puedqn
llcvnr ¡rl einógralb a deseubriniént's inreresantcs acerca de la cultura
Lflil!,¡¡lr¡r1(1973)
ha mosrra<to, por ejemplo, que los Brr.* ;;t
ul dg Etlr¡ofr licncn dos nrocedi¡nie-nüs
inúepóndierites para el cálculo
ftSl¡¡dlilg,
Sl no iiutr*¡era presrado arención a los cleiacuerdos entre
l0l trlg]Ul tfillvor, nunc¡ hebrfa podirlo descubrir esre hqcho. En este
Sl*|.FUI-,1!lll9n,tun
eqcciulmcnre cnrciar. daJo'qió l;; ;il;i;
til ills'ulo
glff€nfflr
l¡ srlucnch de l¡ orra.
Senrufi
$ d eeneelmhnle eultur¡l puetlen rtel:erse a nruchon
g!:l?p-S?-l!:g?!,
ru$ln
rrenstdn,' ei,..,i.,.r,rn que un lrnrire
EñÉLn uñ lf'trlh ¡oclal --y n,nianudo un ir.
l€ Cn'€Enfflfitt, Arlmhrno, tru dcnsuedá¡
lñ ffiFllil lrua¡ d¡ r,nntrover¡¡o am nuedsn
lcpñtlÉñ de nuprq¡ lfrrr¡lh, Ef
hcnárul, lr
n F €€neÉe nüJor cuando cl onólnftr eerm"
¡¡Én
In¡.
q!g_h
Arnte
estd de acuirdo conro
rt d
-e
n dt¡ gqr¡Til0,?e pili?lffi
ñiñfJi
(\tr'brner y Mrinning 1979).
9';
¡u, t€nlrntrl tle ht,; prc¡¡trnto,r twgociala,r
En l¡r
'feleera
P¡rfle rliscurirernos el problera rie la Ínecociación de
,la 1 -p¡gt
1 ¡1!.1¿"S!lulg!-Daliv-0"-i J Esl a i nle iaccitin con k s ;;ffi A
('t /¿.snoNrs Ensre.a o lóc ¡t' tt s
un hecho importante. que supone la confrontacitin
con el
ico existe la garantía de gue los problemas perci-
exrge una I
los dar fr¡rr¡a
l¡lerege
del-gu-écl3lo
t45
bidos por los etnógrafos en sus misas de"lraba.ict puedan ser tra-rlaclados
sin más. sobre el terreno. al lenguaje dé los nativos. Jt{uchos problentiq
efnográficos se forntulan en catego¡fu1que no exislen en ese lenguaie,!
Casi siempre. los intereses dcl etnógrafo dehen'siTrú un aiuste"
¡xrrque
I
cualquier traducción equivalenfe al lengua.je nativt'¡ srilo es aproxintatlir
respecto a los férminos relevantes clel lenguaje del etnógrafu. De este.
.modo.
la cobertura senlántica de los tén¡inos habrá de ajustarse hacia
,abajo
en el caso de que la ternriurlogía nativa sea ¡nás restríngicla. o
'hacia arriba si lo es la ternrinología del etnógrafo. En general. negociar
ia(s) pregunta(s) relevante(s) en relación con un probiema etnogiáfico
Hay pocos ejenrplos disponibles de negociacfón de preguntas que
sean adecuados para el análisis. Generalntenle. kls etnógrufos no ponen
en nrarcha sus cassettes hasta el nmrnenlo en el que la neg<rciacirín se
ha c;trnrpletado. En relaci<in con es{e punio hay tanlbién cuesfiones éti-
cas.
¡.Cuándo
es apropiado conectar r¡n cassette? Es regla conrún que
la negociación de las preguntas siga a una negociación s,"lbre el per¡niso
d_S_ggbg!ón.¡A veces el orden es el inverso. En anlb¿rs-iiiuaciónes eii=ste ,
un acuerdo tácito entre el etnógrafo y el infornranfe acerca del hecho
'
de que una entrevista es una ocasirin t'ormal. cuvo comienzo se señaliza
por un conjunto de conductas rJe entrada: se sifúa el nrícrófono, se pre-
para el lápiz y el papel para la recogida de notas. y tanto el etnógrafo
conro sus infon¡anfes se colocan en posturas có¡nodas.
Quizás
lo nrás
destacutrle sea que cuando llega esle nlonlento ya se ha completado la
negnciación acerca de la grabación y de las cuestiones que han de frrr-
mularse. y se ha alcanzado también un acuerdo acerca de lo que se espera
dcl infurman(e
Ln rJiscusión prer.'edente inrplica que seguirle la pista a la negociacitín
dc lnt preguntas cs una tarea diffcil. En casi todos los casos, los e(nó-
¡rnfos
se ven ¡bocaders a rlepenrler tJc su l¡renroria para récuperar kls
dctnllcti de cste intercnrnbio, Aunque tal recuperación siernpre lesulta
problernática, eslos aconlec:irilienlos son quizás los nrás inrporlanfes en
el curso de una etnografía. Una prinrera impresión sugiere que puede
ser tlifícil contrarrestar este problenra. A ntenudo.
lA_negr"uiariéq{e_lgs
r9unile.v-Ela-?jp_e9.!lt_d-e-lll_.:ui!_rila
Ii{itg__,lyl_lgilsgr_,1-{i.dr¡d_p!i.leL
_apg¡e_c;qq¡114qp!g!ant_99n-."!.:_g5f
LC!]¡.g-t[ó¡itf
í;-Puédesucecie-fci
i
Ft¡r .Steven Cobb qrtiin ll;rlnri nuesrrn atrn(irit¡ sohre csli lirntlnir t'pisternrllrigica.
in-
del
t4ó
e.ienrplo,
gue
du
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tt'EnNI:R'
G. Iv,,nR
st.rro¿¡,¡,¡.¿
**1t¡ii,**+.,ruií:*+*ffi
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.r.i.rti,,,,¡tirr,
_,.:JülH?#f
*,itniri:ffi--W
r.'o*-i.ri-i"llli.ii!
rc.rffiiii,"ffif,ffir,tri
trffir,*,:r,lx;fll#i;#;
Fmffi?#;::H;::1F",,.,#,::1.Í:
d.. la conl
nari-.,I,;: T,"T
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o..pto.,'*,¡i,
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r" r*''¡rr¡'"li
-''*ffit*fi*h,ffi
lcedén_gg
su,.y-'*.
r
jracióñ clara de ambas imágenes es ¡a ..-
t.l"rmmmAñ .t*gñIi¡-* pñ-ñl;;s según ¿65 rraried4-
i
$r
rn
iiiiii-rer-iugáiJfiñta
tle e.nggcj¿49¡ig{,ltle aloriiEiiniEfihg-
I
I
l
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l
grafo desarrolla urra
'
...'
,r¡.*;i,ii#*l"i*iXa;g3imvü#
OSI.I,ÁI,D I4'rRNER. G. MARK SCI¡OEPIN.E
deliberadanrente desviar al grupo ¿ci cürn-
C[TÉ',SITONES EPI ST E M E LóG I C
^
S
t49
pero sus consejos
El rcgistro de la observacirSn c¡ue se realiza nrient¡as se clesarrolla
el aconrecimiento parece ser nr¿is neutro. y p,xil:lenrente inrplica un rna¡,.i
acuerdo enfre ohservádores procedentes
de cliferentes entornos cultúru-
'{$'lryqirseuueepúeurlr,@
aís de¡n modo miís preciso. plr ¡¡C.r@d¡i_
gúAt..Veamos un e.ienrplo. LIna personi fr," inii"lu..i,ta; r, gJp,
ex¡rerinrental. Las intenciones de este grupo se habían planteado
".on]n
conlrarias a las de los experinrentadores.
La funcirin de esa persona con-
sistía en hacer. sugerencias acerca de la tarea encomendaáa .f g*fn,
fxro sus conseios huscaban deliberadanpnrp ,.locrrir¡r {r
^.,,^^
,t,,t ...,.*
I La di¡nensión cualitativa no puede ser pasada por alkr. Todos los fex-
i tos estadlsticos estabJecen axionláticanrente que ia estarJísf.ica srílo tiene
sglIgj|gtrmol3leo. a=ce rcE
_dg
l¡-1g ea!!Ia, a cerca d,eJ pioced i m iep f.o
ojilg.Eg[o.l y acerca
fle
la poblacirín de la que la muestra fue extraída
( Roberts I 97 4 :4 I
)
. T.üasJs¿rlJón- preguntas etnográfi cas.
En las encuestas a menudo se asun.le que las preguntas etnográficas
han.sido implícitarnente respondidas, incluso c,uando-és. no ,"a fl .osn;
y el investigador de una encuesta o de un experimento cree conocer
el unjverso de la población, aun cuando eso púeda ser improbable. EI
trabajo etnográfico nioderno nos ha enseñado que los seies hunranos
saben poco acerca de las.culluras que les rodean. y que al ntenos por
lo que respecta al conocinliento cultural sustantivo (por oposición al crmo-
cin¡iento meta-cultural. co¡lo por ejemplo, el que se cifra en la con_
ducta social de Ia etiqueta). pueden darse grandei discrepancias incluso
.
entre vecinos próximos. Existen nun¡erosos cuestionariós que circulan
\
por nuestras-mesas de trabajo y que no parecen guardar relación alguna
i con la realidad de nuestras vidas. se trata de eje*rplos claros eñ los
,
gue los diseñadores de la encuesta han asumido que ei mundo que ell.s
conocen es exaclamente corno nuestro mundo, desconociendo así. sinl-
. plenrente, su propia labor etnográfica.
,
Por otra parte. los datos etnográficos son nruchas veces difíeilcs tle
i
generalizar, y,en esle sentido los nétottos estadísticos,o las ir:rc:restns
lpueden completar significativarnente la descri¡rcitin etnogriilica. Sin
embargo, una etnografía es generalmenie nrás capaz de ilumir'rar lá din,e¡¡
sión humana-de un problenra. de tal manera que el lector puetJa pariur
un rato agradable tratando de conrprenderla. y mostrandrr eripafía irar:ia
ella.
Es evidente que la etnografía y las aproxinlac.iones cuanliiaii,,as ,ic
cllptA1l1¡,nr ut u a nre-nr q
@T-'
-
En nuestro propio trabajo henros'iskr ra conr¡rrern*ntariedau'rje ías
dos aproximaciones. Por ejemplo. en nuestt.a obia .ht i.iavtj¡t Sthttol
Ethnographies (Werner. Schoepfle et ol. 1976l,las etnograiías ntue.s-
tran con-c-laridad que los estudiantes Navajo preferían tenir pror'esores
{1vajo,
No obstante, sólo después de una éncuesta de ámbito'de aplica-
ción nacíonal a los Navajo, <¡ue se practicó sobre una rnuestra aleatolia
estratificada de estudiantes después de haber realizado las etnografías,
pudinros descubrir que los profesores Navajo generalnlente enú.ñaban
asignaturas populares (como la agricultura vocicional, el consu¡no o la
educación física). y que Ia popularidad de un grupo dado de profesores
p
podía ser separada con facilirJad de las asignaturas que impartía, Dicho
brevenrente, tanto la. etnografía como la eniuesra p.roi.n rár inrerprefa-
das c.on mayor precisión cuanckl se las consideraba conjuntanr.nü qr.
cuando se las consideraba por separarlo.
.
plimiento rJe su tarea. Los observadores siguíeron el añlniecimiento a
través de falsos espejos. Sus protocolos mosrraron inequívocanrente el
hecho de que el
"intrusou
hacía sugerehcias. sin enrbargti. cuancro reme-
¡noraban el aconrecimiento sólo unas pocas horas nrái tarde asociaban
el hecho de,"|¡¿ssr sugerenciasu con el hecho tje ..ser
sen,icial,. En ei
protocolo, la selvicialidad real del intruso no fi.¡e tonrada en consideración.
La cr:rnclusión inevitable es que según nuestras teorías lolk anrerica-
nas inrplÍcitas, o bien según nuestm organízación senlántica, oh'cer
suge-
renciasn y
"ser
servicial; son dos categorías esrrechanrenfe asrrciadis.
, En la rcnrenr'ración la teoría etnocéntrica r'olk prevalecc s.,bre l, ,*li-
id¿d de la observacirin.
.Los
implicacione-s de este hecho para cualquier etrrografía que confíe
prlmonlialmcnte en la remenroracitin son clarai. c'nro iirr",r¿'ntnr.i".i
g4$l lo¡ pf?lssel,o!$ objery41injofte gl
¡ri¡miffiffi-lo
tg$911¡_P*tglcl4ótl-afoy¡pr..ut-jt¡F:¡¡gela!,ro.s.srl*d.u;
f sngFn4tillln. d9., q¡9.
llsltlf l
jtco.¡¡l
eqi
¡¡en O¡¡lr pi rr e o*rii6ns-.
rñi-
gun
lllrut ¡
gonclur¡lonc|
inrportsntes sr¡lrre el siiióniállflcó-ntrc.ln¡lnt,,
cultuill nnlo ft lor lnformrnte¡ <rnno:ler ehógmfo. Entre los pi ,r"."-
lot hl cr tnsonlruril un nuyor ¡cucrd', y hab'ra rna nravor díinaridad
tnln lnt ntnttnrlrlsmt, Ln rnonurlfn ¡,cl¡¡riva de .'ñ i;ioriil;.r*
du rn ln mÉmérlr h¡ dr r* ñryor quc ri que se p'rxruzca e'rre rr¡s
!q,plo!11,,!!!,,
D¡ ¡rr¡ rnodo riún ¿rl.c¡tbtci n rn ínu.riigr.,il; rirr;_
ñúler ulluñlr ldltr eomplrrrlvm lnrerc¡onrcr nrbrc cr seüo dcl etnrl-
ltfB
€ñ Fhcldn 6nñ tl t.t¡o de ¡ur infornunte¡.
,i
*
b wnhun tle b rualltatltv tt h¡ ctnntikttivt
lr
I
,
En cl pasatlo, la aproxinraci<in cuaritativa y Ia aproxirnación cuantita-
tiva en ciencias sociah's.han.estad. yuxfapruestas.
A Ia prinrera se la
crcía dibil. idiográfica. descri¡rti'a. y
¡:ror
io tirnto
",,ro
científica,: a ra
:
segundir dur¡. nonlorérica, nunrérica. y en consecuencia .científica".
L:rs
',coslls,
sin enrbargo. nunca son tu iinrplcs.
CUEST1ONES EPI ST F.MO T.óA rc
^
S
I5t
t50
Suele crcurrir que la gente que hace etnografTas continúa haciéndolas'
y que aquéllos que prefieren las ent-uestas tanlpoco son propensos a cam-
i 6ia'r su orientación.
lna
e!!!l&rafía siernpre as
"en
pmfunclii¿i". y registra
\
las respuestas r un Ñ*"ETelativamente)
grande de cuesliones detalla-
i ¿r-t
qul se Dresentan
a una muestra pequeira de genle. a veces escogida
i,al
uzar. Poi el contrario. una encuesta sientpre lo es
"en
anrplitud", y
I ,..ng. las respuesfas a un- núntero (relativalirente) pequeño de cuestio-
i n., iu. son aplicadas a una muestra amplia cuidadosan'lente seleccio-
I nada. Reconoier Ia cornplementariedad de cstas dos técnicas es recono-
cer que su combinación répresenta otra inr¡nrtante venfana epistennlírgica.
2.4. Resumen
Y
conclusiones
tl
Conr,, etnógralbs nos hemos planteado una n¡eta alta: la expltxación
dc otras cultuás guarctando la mayor lideliclarl posiSle. dadas las linrita-
ciones quc afecta-n a la adquisición y nranten.intiento del conocimienlo
humano. Desde nuestro punto de vista. lg discrepanqía v la anomglía
son los r¡rincipales factores gue los ef.ntigrafos pueden tener en cueEt
para-aprender al¡o acerca detLa..l=^ul!-ura'
Hemos identificado siete fuentcs potenciales de anomalía, Estamos
seguros r.le qué debe de haber muchas nlás. No obslante. esperanns que
elie.cho rtc'prestar atención a estas sietc
-explotando
su contrihución
polenciul al ionocintiento etnográlico en profundidad y en exlensión-
constituya un prinrr paso en la institucitlnalización dc la anonulfa como
vchícultí fundámenAl'para
profuntlizar en la cornpren$ión cultural. E¡to
institucionalización sóio pu;de lograrse si insislinros en la necesidad de
llevar a cabo una tarea dé docunrentación ctrrográfica concienzuda.
(ronl-
binada con un sistema eficf¿ de manipulación y recuperacirln de los datos.
Es preciso acceder a un nivel de conocinriento tal que.los etnógrafos
upr.náun a conocer las culturas colno no podría hacerlo ningún visitante
casual.' La sistenratización de las discrepanciqs que dificultan nuestros
esluerzos cotidianos como etnógrafos puede conttucirnos a cunrplir este
objetivo.
(}SI{''ALD TVERN'IR. G. MARX SCHOFPFI.E
'EprsreuolocÍA DE LA oBSERvACIÓN
Y LA ENTREVISTA
3.0. Introducción
Lns materialistas sostienen que la observación es prin:aria y las entre-
vistas secundarias
(y eso cuando se considera que-las entrevistas valen
para algo). Más o menos. es la posición que delientle Harris
(1979)'
b.sgruói.dtt"nte. cuando los matcrialistas in(entan demoslrar la supc-
riorirlad de su método tienden a u¡ar é.ienrplos ehrocientfficos de lerccr
nivel basados en un traba.io de canpo superficial
-conro
es el caso de
las categorías raciales brasileñas
(Harris 1964) o el rlc la ttlnla tle dcci'
siones di los patrones de barcos
Pesquerts
en BahJa (Harris 1968; véase
tanrbién la ciítica de Fisher y Werner 1978). Nucetro punto de vi$ta
es más equilibrado. Reconocemos que la ohservsción posce unajmpor'
tancia fundamental. pero consideranrs tanlbién que tndo chógrafo dche
complementar las o-bservaciones con entrevist¡* dc primcr nivcl,
A continuación clarificaremos la naturaleza de [a rrbserrtación y la
entrevista. así conro su papel en las etnografías clnocientíficas cogniti-
vas. A l0 lurgrt de esle proceso, contfastarenlos el puntrl tle vist¡t nlate-
rialista con el ptrnto dc visia cognilivrr.
3.¡.
{
El punto de vista nuterialista
[¡ aproximación rnalerialjsta al trabajo de catnpc' clln¡rlfico puÉde
rrprerrntutbe equemáticnmente colno se mtlestrn en ln Figtrrn l, lil l¡lrer'
vsdor seleccionl un deternlinndo campo de ohservaclón
(cl cuuJrudo
de ln Figura), Esta selección cs net'csor.in. porque cn im¡xlhh ntrlret'
varkl lodo. En ente contpo tlc ohservutririn hny un or¡nnirltro
(rcprelen-
r0d0
por cl cfrculo), Nolotros (lo* etnrigrnfon) somor'obnerv&dÓra¡
que
nos.ncontramos en algÚn lugar fuera dol'canrpo, Dcsde uhf registrantos
lo que ocurre dcntro dél campo designado. Entr ¡ltuaciÚn pre.valeue tam-
biéñ cn les ciencies ffsicas, pero en ella¡ el ¡uuerdo intersubjetivo des-
cans¡ sobre to que ha datto en llamarse ltl¡ hechos
'brutos"
(Martin
1957:ll3)'
-por
ejernplo, el desplazamiento del organismo
-"hacia
arriba". Este hecho puede ser contemptado de un modo aún más con-
forme con la etiquetá de *bruto" si lo que observamos es que la distan-
cia enlre t¿
"piel"
del organismo y el l(¡nite inferior de nuestro can:po
de observación aumenta, ntientras que sutdistancia con respecto al línrite
-
superior dittinuY..,
I itiqrf de nuestra orie¡rláiffiñ-teór ic s.
-(yéase
nrás abaio).
.+-.-...#
r Ñuestra sospecha es que los hechos brutos no son hrutos en ahsolulo'
Su existencia iólo puede ser investigadu por medio de la contparación
entre dos teorías en competencin, l.a referencia a talcs hechos es un
dispositivo para comparar-y evalual dos a más teolas. La cuestión clave
qué srtge en este punto es la siguiente:
¿cómo
podrfamos saber lo que
¡
Vitse tambidn l¡ refercnci¡r tle frp¡rpcr n Irs nhcchos tluros"
(p,ei, l9?2:lf)4.119).
-1.
CUESI¡ONES EPISTE M O LóO IC A S
t53
152
Obse¡vador
W'ERNER, G, MARK SCHOEPFLE
Flcuu 3
El uuxpo DEL MATERIAL¡srA
Campo de ob¡ervación
Ftqun¡r 4
L¡ osssnv¡clóN úe,pe,Nue DE I-A TEoRfA
¡
vtnEnu eplntcmológicas, nresolucionesr (r,éase le Sección 2) que per-
mlUn h tnducción de un sistema de conocinlienfo a otro, y que'por
lO UntO dtpnden dc la ingenuidad del traducrorr. Por nueitra parte,
liunil!ilfi gU trhlÉn prccpciones hu¡nanas universates. pero éstasiiem-
pn ü!a! ffildrt pot prctuncloncs tcóricas que son inheienres a nuesrro
égnoclmhnto cullud y r nucrlns tr¡diciones lingüísticas. Más que cons-
,llluh
un thhmr dr pltclplondt u prlorí,los héchos bruros son inven-
'elonü qu rürullrñ ütllu prn lr tnducción cficaz o para la resolución
dr dhercponclar lnln torf¡r
Unr prophdrd.lnlgr:mnh dc lm obnnrrclcjne¡ hruras es que tienden
I lütf m¡nil llrlbulo¡ qur lor hochol crr¡ador de teorfa. y en conse-
fu¡neh llondrn r r3r mdt tbrlrucl0r (vdale lu eer.ckfn 3.2.)i Una intcr.
Ff€lmldñ
q$tnlrndftt! rlorganhnrocomo si fuera elsoll'y a la lfnea
hotl¿ontul fomo lfncr del hori¿onte, cornpondrla q-na imagen conro la
quo rc expre¡! en lu Figura 4,
Hcnlos inserlado en el campo de observación una línea horizontal
que va tle izquierda a derecha. Asunliendo que cl oiganisnto se mueve
I
Agrarlccewx a Judith A. Ahbot{ esta idea. .
hacia arriba(un hecho bruto que ambos observadores notarían (indepen-
dientemente be sus teorías) es el incremento de la distancia entre la línea
horizontal
*estiacionaria, y el organisnio circular
"en
movimienkl'
(véase
la flecha doble; las comiilas en este texto indican términos cargados de
tetría)fÉxiste acuerdo intersubjetivo sobre este hecho. Podríanlos lanr-
bién teier (por definición) un acuerdo intersubjetivo sobre la interpreta-
ción bruta dL estos hechos. Anlhos observadores pcxlrían estar de acuerdo.
por ejemplo, en que la línea horizontal es la línea del horizonte y en
que á oiganismo es et sol de nuestro sistema solai:,
Asumamos ahora que uno de los obserradores de la Figura 4 es ptole-
máigo, mientras que el otro es copernicano. Pueden estar de. acuerdo en
lós hechos brutos y en su interpretación bruta (es decir, el ineremento de
la distancia entre el círculo y la línea horizontal), pero si les preguntantos
qué es lo que reatmente está ocurriendo obtendre¡nos respuestas muy dife-
rbntes, Et'ptotemáico asegurará que el sol, frjado a una esfera de crist'al
rohtoria qüc gira de esle a oeste. eslá saliendo' El copernican-o'
Por
su
palc, nos'ascgurará que la salida del nol es en realidad un epifenómeno
-un
movimiento apaiente. Lo que realt¡enle ocurre, nos dirá, cs que el
sol permanece estacionario en el centro del sistema solar mientras que
la tierra rota alrerledor de su plopitl eje en dirección este-oesle'
Este ejemplo es muy simple. En primer lugar, no sienrpre es tan-sen-
cillo traiar distinciones entre ltrs hechos biritos y lÓs hechos teóricos'
En segundo lugar, los dos observadores son literalmente miembros de
d<.rs culturas diferenfes con conocintienlos cullurales nruy diferentes (véase
Kuhn 1962). Sus sistemas nativos de conocirnienlo{interpretación {eír-
los hechos brutos sin la existencia de teorías en conrpefencia? No
_dgq_¡eqrías
o_dos sisfemas de conoci
os brutos son rnuletas),
o. en e[ r,o,
t54
oJu/ÁLD WERNER. c' MARK SCII0EPFLE
rica) no pueden ser inferidos solamente a partir de su descripción de
iá. ú..ft"t brutos
(o de la de cualquier otro observador)' El único nredio
oo, ,i.u.L un etnógrafo puecle iener acceso al contenido de los dos
lrqumo.itOticos
(lñlk) qúe subyacen a anrbas.interpretaciones
cultura-
les es formular preguntasl Es decir' el qQnlenido"teó¡ico o concepJwl
'ía*-
¿, ,uo culiuti
p- de-wt-vis.lc,trs.E-r:t¿t''t-qnlcltlz\ltlry!-;üs-eE
"
qrcrsúilli.Ñ' .1e! lqnsuai
e"
-,
3.2.iEl punto de vista cognitivista
cur;.slroNgs
nnsrerot'ót;tt
¡s
r'
|55
lÉH[i",:ii"TJ:.1:i:J,1'Tifl
Ti:fl .1"T':;ri:ir''i*t"::lüllr
Frcum
5
Cocx¡clón
Y vlslóx INTERNA
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I
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lrttlllnlillli
:' lnl¡ln¡
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ohacia arribao,
En las etnrxi¡IiiU¡rnqd.eiliftcailoi
glnógdos n9 sólo sotnos ntienr-
¡ t fitoffi?l
ot t, *I t*"'lino inn@
siiñidA¡uE:liemb
f Ós-q uc I a Con¡
PP
nen'
P'cilc
nrOl ctln ve rsa r ace rc a
a.e,!66;;; srt*.f6-i¡ei'c¿
?llo-fr c-hinios observado' Por medio
Je estas conrlersaciones esperamos obtener infornlación acerca d¿
-las
oresüncirrnes teóricas
(conocimiento o significado$)
que esos organls-
inui,ro.irn a sus propias acciones. En esle proceso nos hacenros parte,
in.uitrttlt*.nt., dil cinrpo de observación' Es irrrportante destacar que
i"r trriirn""¡* d'e los infonnantes son testimonitrs sobre su propio mundo'
i"i y-.*t" .¡¡rs lo obsenan y lo interpret¡n' y tal y co¡no ellos se
obsárvan y se interpretan a sí mismos'
El
que practica una ciencia física (incluida la biología¡ puede permi-
ti;'.'i-ilj;A
contemplar al organismo como.un objeto nrudo de la
ciencia
(corno una
(cosaD). Desde este punkr de vista, se asuñle que
;i ;rt;¡" en que los órganisnros perciben lo que les sucede (si es que
i; ;;;;ih.- di aleún módo) es irrilevante para su conducta' Este estado
¿t iát.t i.'*l¿"?i .i.tto para algunas ciencias sociales
(como por ejem-
plo. la nrat:roeconomía).
p"to nó es válido para la nta¡'oría de ellas'
Ñ; ; u¡iiá,.t. .ui,l.ntemente'
para una aproxintación que se dedique
; ;r;i"r;;t;lnrerpreración
intérna de ta exisrencia. o el conocimiento
cuftural. En este caso. es crucial que los sujctos puedan ftoblrrr ac:erca
¡.'-r.-p.ti...¡a.
Es tlecir. estos sujetos conocen necesariantenfe un len-
,.,;i#tilT:il'i,llJ,li[:T;:'J,lHlllli,ili'T,l'lll]",t ,*;t[liilLlril*$1J:'crhc'
v
x'lt
',,
Er ors,anismo
recibe
varios input,s perccptitos
porenciares
plocedentes
del mun-do
externo tnttr"t"'i"'l'üttlff;i;
il istos.inptrts
y apafle de
los inputs del lengunje'
t'
'ttg^ñilí;
d
ser hunrano)
construye
denlro
de sf mismo
una visión
dFt*iil;i
;undo'
(No nos ocuparemos
aqur ¡
"
del
problema de en qué *ii¿t'ttü
ll'ión es aprenoioa
o se halla
genétr-
¿
ll"1#'ilñ;;*.,r:,ld',*i?llllHl";'"i'fl
:::l':"'Í"",ff
liil:
i,'.::.*":".i:':'J:JlJ?lJl'üil'i#;:';
jij;*l'".'rs?s)
n (W punto de vlsta cognitivo
y la etnociencia
"'
El único acceso clirecto
y razonable
que-lenenlos-a
estc punto de visla
.,í"''*'iü¿'lTlltliil*fi
ff sTif
.'11fift'$f'".Hi:1ii],":"l',1
para exPlotar
este acceso
,,Nuestra perspectiva
¿che nttlcho r vtrl F!'ersltr l19'?01' Ptlsk tl97l)i y \\trncr
(1975)'
il::liJ,f ffi ilLo:::"1,,Ti'1"-ln:n*!:::.l.habtarrFigura.s).E1
I
Ia necgsidad.de
ñablai.a nuestrofsl sujeroisl Est¿-la
:irnfl:i'ai¿ftitft
f
*-,r,i',,lmll^l,lilmm
esta den,nrinación porque descle.el mornento ,le la enrmrja en otra cul_
'utt
irürró
t:*ro
,lll
lnfprmnntc nltlvo (véase
la Figura i¡.
.o.swALD
n/Er{Nf,R.
G. MARK SCHOE1FLE
Ftc;tlR¡r 6
PRoDUcro DE LA MENTE ogL erHócnnro
TEXTO (1)
outpr¡t
se trans-
C['E.'T'ONES E PI ST EMA LOG IC AS
del tipo Yo-Cosa, como sucede por ejenrplo en la física. Por supuesto.
tanibiéñ-éri'la etnociencia tratamos de ob.ietivar. pero no lo hacenlos
con nuestras relaciones hunranas. Más bien, describinros el conocinriento
cultural tal y como se halla incorporado en un lengua.ie. considerándolo
como un objeto con determinadtrs atribulos. Denonrinaremos a las reglas
que gobiernan la descripción de este oh.ieto etnociencia
"feóricao
(para
más iJetalles, véase Gregory et al. 19181.
FlcrrRr 7
EI. otnnlo
y
I-^s lR¡NscRrrftoNtis
,i:l
"5rl-
3.4. Aufo-referencia .,
La situación de los científicos sociales. y especialnrente la de aquéllus
que tratan con los
"organísmos,
a los que estudian nlediante interaccio-
nes cara-a-cara. es aún nrás conrpleja. En prinrer lugar, el organisn:o
que observa y entrevista es del rnisr¡o orden de complejidad (conrpleji-
dad. esperanza de vida. etc.) que el organisnro que es observado y entre-
vistado (véase Mannhein¡ 1936): lankl el efnrígrafir como los nativos
son personas con cultura. Esla situáciiin es c{)nro la qtre se produciría
-
en ff$e--SilÚ6¡Era que.esperar que krs electrones esludiasen a otros
clectrones; o conro la que se daría en aslronomía. si las gulaxias estudia-
tlen a olras galaxias. Es obvio que cstas siluaciones son inrposibles. Sin
cnrbargo, la condición de la ciencia social cs lal que nosotros; los cientf{
ficos. .usamos nuesfra oropia lirenle huntana
para esludiar otra n¡enle
hu nla naF-eso con I h v a' p rob I e nr a s d@
ÍGilE-qu.
el lector interesado tlesee r-'irnsulfar a Briinowski (1966), Pia-
get (1971), Werner (1975). Hot.stadter (1979), y ornrs.)
La práctica tle la ciencia social
-y
en especial de la etnografía-
es como tratar de salfar lirándose de los cortlrrnes de los zapatos. Es
preciso hacer elnografía (anfes de continuar hacientJo estr.rdios experi-
nientales), pero a causa tJe la auto-refertncia la elnografía nrr puede lle-
varse a cabo sin caer cn la circularidad. En la,medida en qrte scíulros
t57
(
.r
I
1'
I
TEXTO
(2)
I
TO
(11
TEX
1,!jii[ü.ii!':ül!Jill,;:r:;:Jj;;f
Hi?,1,:iilffi
1;t?il3
ft I Eñ t ., I li f'nvlr¡tc ¡.n una nrez.cla de relatos cl" pri,n.r orJe,i
rrü,
:|il!'!ii
g,*+b,i
r:,'1l[:HlLruut[ lT.;;Hkl
drror er nopürern, mrmr*l
Cut
ii i_extó" i' ir' i.r.' r¡p¡¿arlrenre rnera-
Éhngrdflc',
.Eh'lvrm¡nrs,
drrs.TEXTo .r" nir.nün inre¡prera ra cur.
tutr nürlvt d¡¡dr el ountr¡-dcrl¡r¡
¿ellrnOt¡irf;
üuc
se a¡oya cn su
prnph cultu*),. Lp¡.inunclnJo¡
nnrr.er nntr?n;il i,,,,, pognciatnrcnte
rt nrrd nt I luol,
I
No ¡ r hF un mélodr g,, r,,,,, i Fiü- pirr' o;, ¿;jffi

.i,*
mtlltltntu,. eunque h melodologfr eino..ntif,rn
'i.'L
uprn*irr.
Como
:lj'11:P,::llr,flrclnlr
la notucirtn tJe esre pror.,ler¡i
frnpun.n.,n* ,¡u, ,.
r'lilcc un' separución rrrefrilológica
enrre el TE.\iO'r y el rÉir6
2, Llnntarcrnos al prímero de .*tJs texro, .Ji,o;o,
l'.ir.gun,lu
transcrip_
ciones (véase.
por cjenrplo. t-.v;t¡glCglj.'
-'"
En la ernocie¡cia' ra observación y ra conversatión
con los nafivos
se protlucen en una relacirin del tipo lo_ly, y no irni., cn una relacitín
_ .,i
/
,);al
!-
', '
\...t1
-i
ri
r'
i)
t!
;
la base de un input sen-
ptevto. y conro resulfadr_l
t59
158.
.
g'rll'4lP
$'EfiN'ER'
ai' m¡nrc scHgEPFLE
conscientes.de*".8::]::1."'#i:'"f
',]#in:,'#'.T:*?ltl
:::f-',f;
":!i::'#:fi
,:i:,*:',,.,ff
Xih'#Uffi*1il#*,lr
*t .nlot. En este senttdo'
1'::Ti::T":;ilI-;¿*" Bronowski
1966r
hlriulru"tunl
ffi
*o* deta'es'
véase
3.5. , Observación Y
gruPos humanos
cl,EsfloNEs -
EP's rtÚotóarc
¡s
H#f:+
wrulffi$ffiff*ffi
;;ll.jJil
ñm.rgg
trj";íi"#;ffi*4qq+**
F¡cuu
8
L¡ ¡NronulctóN
EN Los GRUPoS
ffi*,+;*r*t6t64ó9']
_,#h:';
ffi*#mrnm¡*mtn*ftt'iltlxlfl.,:T'Iiü
: r ?,',r"
r*liil[
tdi,ffi
ü;g+gffi
iijt*,t*t*tr#''¡i',u't;-,.ffiilr#*
lij'-?*J"i1i
3.6.,'Etnograflas'
enciclopedlar
y observaclón
rrqvrrosmediospor'":,;lij;'.,llü:ff :,ffi
t'"l,i,;ffi
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fl{d6iigt4_ryrl,;l;t*i.Hi"+i¡
En este sentirlo
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,,i:li:'#:ilii:,,o,.,sabem'.sque
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c¿,Esr¡oNEs_¡i-p¡.5reuotóctc¡s r/
l6t
blenra permite
Ia contenrplación
de lo.s sere,s humanos como
"of¡.is1qs,
-sid
introducir di.srorsirii_.
l* up""l,nr.ion.r'
nür.ruu.¡urlales
(esta_
ttísticas) pueden
ser adecuadas. pd,;;;;';;ü'.uio
p,trra ser irnpru_
denré ignorar la reacckíñ ru¡ra. S¡_tru'üie;;;;.bgl,
enrre observar o no disponer de otK) ripo de ;nn,rnru.¡,rn'r,,ui.ür#";^
social. cnrtrnces
parecerfa
más acert¿do saber.a.lgo qr. nu *.t.r'nr,ir,'¡o.luro
a costa de
incluir conocimiento
nrerodológi*'y-.pir,r,*lffinrnr.
i¡npuro; sin
enrbargo,
ha! que t?c.oro(.*
t* t¡,"í^iíri,i.r"ü"irir)*,¿"
de proceler.
El etnógrafo debe ser sienrpre extremadanenfe
cauleloso.
-v
en esle
senricfo no deberÍa abandonar
l pn,..Jiu.,[ni,,
i. ü')r,",trra (ya sca
furmal, ínformal o casual) nrás.qu'e .";irü;;;,
,te'iecesidad.
El punro
:"*f:l f:Í
es que ra praxi, ,rg i, ,-,r"gr;;;;
il.; puecre darse en
estado puro. No obstante es prcciso ,.r .ür*.ientes
i".ln, *rü, qr.
enfraña cada con:pronliso
gue t(¡n¡antos.
Siempre es.peligroso
conceder a la contlición.humana
y al conoci-
;Hlli:'jl"T::""3'::::::1"'::;.;;;;';.i'ffi
fi i¿HlIl::
fr
,r,Í'^o:,'.1"rj.
:n _ese
peI is ro es no r,a u a, .on t;
cl.nr,' ñ#' i,ij...#l
4). No obstante, no eiisren
cas. rtehe rhn¡,ro,o- ..-...'- llfl",{11
exactas a estos p¡'oblenlas,
y cada
ff l:::;L:,:t*',.:'1..::til.:ú.*'¿¡.iá'.'yi.i,i,iíi''",iüi'lll;'iriTl su conrribución
a ta expticación
ue atgún *spci,,;ilJ#í.,;,ilfil1,,::
Todo
ytq:l¡tt!.I-e_tt¡_qysta.Sókruw¡llSl..:l_r:u.ffi
ten4.tfQgig¡¡1g¡te válidos
1, at ,nrsnro riemnn nr,,^o /,,^ .^^_
;:ll"¡iilffi
5J:i:1"ó'":i#l¡r*:i:lr::ii*:FFi{"",'ü
.onipiliám.iiié'
oui,ii.r= .', .i;,;ilil''ú-
:,1ilo::::':::L1i:TTr.'"
ü;;;;l ili, ;;.1ü o?iJ*i"Jiliii,;
il cada caso, en primer
luuar nn?,,;;;,;.,"-.^;::::"FusuE
rsr ulcra'a en
lusar nor et n¡nhro-^ .:.^ lll ll"
gplltgtt."lgg!
firnre, y en segunrJo
f
-J;l:l;j,,qpg*
;; d;. #ffi
il,;i?"1#,'::,Tl:
!-uepg{ó"
Flt_trgigliL i.Lhg!:¡pl,srru.
antr:s-o-ud[a-F
ffif.'ffi;Hffi
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S';,*ffi .t
rullle-Í¿_enrbarg..
la .hierv¡rr irin"rr*ur,rl"iflr.lffiff-.
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J¡rgr_lLctr¡Lo!¿strñs'ffi
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163
t62
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y.44K.
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cuEST¡oNElEp¡sTEMoLóGIcAs
¡ L
^á,a.!g¡.
En efecto..el
nm,*r*rulm*ruNlW
3.8.
Resumen Y
conclusiones
Enrasseccion,:o:ff
.*ll\?'"i'Ji:T$ilff
i,f$Tiüi:,'.Tffi
ft [*!i"ifr
il]El{i{";jH,f'tri:#l#ili*"'H}iltii
'i:l'l*¡*}:lfi
:ülliT::s1il1il,,'xltr:l'f i"l"'.'Jüil''i
ii;rtlllll:":;#ffi
rl':ffi tr*1*ii'JH':'+i+"ó
i. es decir,
Ios
prodüctos
de la'menle
ol t"-.""*rt."nes
son
datos
i
*,,'oqs#,ütr+iffiHtidtrfi#,ff'"rF,sl#
:
rff*iqr+tqtutiirx*ffiffi
1,;n:'l,;+*rtil+*[rffm**ruiH*[
iiilllili,li'l:illli#ü;i.'inn'"*:'-':1':::,:ilffi
;
Fina,mcnte,d,,,'igptilg":'**f
:lilililil'ig'-t
hum¡no
ton mo(
3.7. El
Proceso
de
"entrar
en casaD
,
Schoepfle
et at. (1974) han explorarlo
lt:it-:::
compleia
que se
da entre la visión in"'n'' üiut"liüi v
lo observación
de un sistema
;cultlfral'
il sensible
al calor
Su analugía
se basa en el movimiento
de'un m'1s'
:t'Jr'ürrhilH:¡r#;T'l:'qüir"i{i¡.:¡':lüiiil;;ii
Ítfri,".t#[::'f
5i'*:$ur;¡"-n¡p.tJi:lfr iii?:sii:
damente
diseñarlo,
"ut'
ii?i't"t"tl"ttt
"n'it
t*tttt hacia el objetivo
dis-
ntinuyen
rápidamente Ot "i'ti"titg*n')
conforme
el nrisil se aproxlma
al
"blancoo.
*fir**g**ms**rffi
miembros
del grupo
'*ti"f'*t¿ol
estudio'etnográfrco'
El diario regis-
ra observaciones
y las;#"ü#;
conrien"n-entrevistas'
Esta idea
puede ilustrarse
por medio de la Figura 9'
Flcuu 9
Los nRocrsos
rrxocRÁrlcos
:o:n
"'n*
""
tt'
:tlnto'. -..
I
I
i ...:'
i-"-
I Et pto..¡o
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l.lnocralicó
Ob¡.rv¡clón {Dlst¡ot
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L¡ malor
aDrotlFtclófi
lr rl.ló¡
lñlarn¡ o
ntlll¡
FINAL
'
, .t.
Enlttvi!t.!
llrr¡!cllpclon!r)
t64
OSII'ALD lI/E¡Nf,,I,
G. MARK SC:HOEPFLE CITE.STTONES
-E.T'SIE
MOLÓGICAS
¡..
IÓ5
(Wallace
l96l
);
J
al qjjmg.Í9-trpqJ¡-d-e
esfar El_!e{a.cle los rJesar:uei--
dos. del conocimiento que n0 es c:onrparfido. un conoiimienii,'i',inir
ii
{i,e
se necggita para la división crer traba.io. ns., segunoa facera supune
prestar atencióri a los temas co¡rrovertidil.s (aqudkrJen
los que la gente
no concuerda). y por lo tanto a la .or-qanización
de la diversídai" (w*illace
l96l). Bajo esta dicotomía subyace la observacitín de que conrprende_
mos mejor una cultura si comprendemos la naturaleza di ros disacuer-
dos y las controversias que se dan entre sus nativos
f.Werner
y Manning
t979).
.
Finalmente, los etnógrafos necesitan entender el
"vg!g¡;gpg¡.!gi4l,,
¿Sl
lls_!C¿'¡g#
o-S
" dp .!$.
pjlhpqg,s, frl ses, te xros. etc. JJiñá-..úiilia,
pro también necesiran enrendei ras inreñciggag.rofurdgs¡telo.'-llaLhnles.
Nos referimos aquí a tos-conteuo-s, riifiñfrifficiñ-iñ l*".iór,tü-t.n.
y-el uso general del lengua.ie pira cumplir l.ines personales y soti.les.
Una parte del contexto de conocinliento viene dida por la capacidad
frpTl.
para deducir conocimiento nuqyo a partir de las prenrisas esta_
blecidas, y por la capacidad para apliiir esle nuevo concrcimiento a la
manipulación de objetos. personas, ten¡as. etc.. por rnedio del lenguaie.
i[-a.s
diversas combinaciones de estas dicotomías, ial y conro quedan-esbo-
;¿adas en las siguientes sec'ciones. producen estrategias efnográficas cada
,
vez nrás complejas y sofisticadas.
4.1 . Solamente la observacidn
A-nrenudo-, los etJrógrafos principiantes encuentral crifícir ra conrr¡ni-
cación con el nativo]una respuesia nada inf'ecuente a iste problenu
es abandóñá?'ióihpletanrente
la conversación y la entrevisfa cen.ro esÍra-
tegias etnográficas. En esta sifuación. o bien ei etnógmfo.,espíao (Moore
1922; Strickland y Schlesinger t969) con su nl'ilñá-Zñrjlhibuinr¡enro
de los nativos, o bien
"¡4erodeaD
por el campo intenÍando nabsorbero
s]l cultura' El
"espía,
evita todo contacto humano. ¡nientras que el
(mer0-
deador, se convierte en nafivo. Ninguno de los dos encuentra una ()p{)r_
tunidad óflima.para producir una einografía que refle.ie la visión cle krs
nativos con fidelidad.
En efecto, el espía no liene ocasitfn de hacerlo. Su etnogra[ía se lrasa
,enleramente en Io que hemos denonrinado TEXTO I {seciirin -1.3.), es
d9cir.
9n
el producto etnocéntrico de su propia nrente. Dado que el espía
elude deliberadan¡ente la conversacitin, no ixiste un cuerpo cie enrreuis-
tas en relación con el cual conrrásfar sus otrservaciones ínherenlenlenle
etnocéntricas.
El
"merodeador"
lo hace un poco mejor. I.a parficipación en las acli-
'idades
cotidianas de cualquier grupo li ayu,Ja'eventüai¡¡enre a ac'hu-
nr!¡.cl'r2lirdividuf,l__-s_e_-gpnb-il?
p.ar.a".ht!?r
t,t?.1_Q+e.-tlg__qglg:uilgnto
liT"!'::ii.:
"r:
ll1lqll 9:
y.r
l.+,
yq
io;ü,; Ji;
;_ i;ir n, $Eren E. ran ro tlTjf ii:"',hg1iq:1,9li1qil,yq,;d;.ildó;:i,nií;AJ'm
r(4,,pucsra a ¡a manera d.,,gl.
qq!,Jg- ideal;z-aáill"ljiiiljiiü
lós esiri¿iós sobñ ta'dinámrca
de sruDos nenrr¡ñ^o.^,.-,., r grupos-pegueños
co¡no irrs estudios
sociolingüísticos
subestimal
o--¡'vv
rLYuv¡¡u' surÍru ios estudlo$
cinricnro on¡i¡t a^aAi
^^...,
9_rob::*ir.plifican
la compleiídad
d;i ;;;_
::li:"j:,3:':lTÍ:'r::l':,lt':N";i;;;;;,i;;';;;1fi
:[Tff ;iffii
::T,f; :)Ht::','":".:::ll":qu"á;;;.l;ffi
'ff[l,il:';o;
::
ji-o"TÍL1."*^l:1'¡¡,,r.n,ñpq,l"n-iut,*.i¿l,rlff
fi lfi...J:l
[:i,#,Ílli:"?r.Hff]:r:r:i:!':o;'l'li#i,ü,,ffi ;:$::: senraría un nrodeto capaz de dár cuenra ,J. ;;; ffi;;.{:ir"rr_,ffiff:
i.
I
I
l,l
ll
t'
4. 1 ESTRATEGIAS
ETNoGnÁpIc¡s
Por estrategias etnognífi cas entendenros
las diferenres
gproil¿r3S¡g_
pe$ prácticas
a ra etnogra-fn. La.siguiente -¿..iii
esr¿i b¡sada en r¡rare_
riares próiéirTñié-s?á]'y9qtr.
r¡ ouriruu.iu**
.i' i, Nont *.srern
un i- versify's
Ethnographic
Field School, d" ;;Jr;';;periencia
ernográfica
y de nuestra lectura. Así nrisnro,.está
frr,lr;;;;j.
en algunas riuside-
raciones referentes a los fines ,¡lt¡nrnr-J"'i,
'.ir"g"r¡r.
4.0, Infroducción

Btrfo euh exposición s¡byacen
cuarro dicolomías. por
una pane.
el
dnrtrrnfn eonfrr en ra obsórvación
t ;;;;r.sación
(enrrevisra).
fi
üfi"iil]iltlrilqXlt]ig,*ri*ií:;[:rp;9s,;¡11;--.;;5'
i,-tdt1'ffl$d,,!j,l'-,",,i,ffi
[,¡i;il,,ffi
ffi ii,-t{,#,'-*',:.;
iüfl
l':l,li,li:llí
lJl! lxi'i'rj;liff
'..',l,itJ:ilf txTi:trlinti
miculo eultu*,, Ertc hecho ,,rro¿c i*,irnffi.*,
dado que,el
len-
¡uqic
hunrrno e¡,
por
¡f
l!n-tr, lirir)r;'t;;j;,'.,d,,,,ranrflrre usarnos
ol len¡uqfr ptra
rerllnr eomenterio¡
,rUi ll üe;ajc. Alf pues. los
elndtrrroi rccoscn rexto$
,:r]yi:,,1ry y iiici"[1,t,su]rupl)
y
¿nerá_
l:llil fitt:ll".ltlturo
y.cünocirnig11_9,4rei4-eq¡turai).
ka,a vez. ta dífe_
rencia (pe
se da en esra conrrapoii.tiiri
is ,ruvia o'i¡.ir,u.ru.
iá.ru¡i.iu-
ble. A¡ltbas partes se presentan
a ¡lenudo en un único fexto.
En terccr lufar. el elnógrafo
ha rje s-eguir la pistt
'*;.r.nr..,-n..,-.?'¿.rH#iri.nro*ir;ri;¿t,i¿tii###i.t#,t:*li
compartitro' 0 en ofros firninos, .1. ru
"'rilrr,i,rn r,e ra unifornlidad,
i
rl
-.!_-
1l-
ir
1
l
I
t!
tffi
oswáLD t,|',ERt\¡ER. G. ¡rtARK SCIIOEPFLE
C'{.'ESITON-E-S-
EP. IS T E M O LóG' C'
^
S
4.2. Observación
participante
tradicional
fttrse en el conoci¡¡iento cultural de los nativos. Este proceso parece
inevitable: cuando los seres humanos se sitúan en un nuevo conlexto
srrcial se atlaptan. o se aculturan; es tlecir. poco a poco se vuelven conlo
los intlividuós que pertencen a esa cultura. En este caso, el problema
resirje en el grado de aculturución. Cuando el etnógrafo aparéce en escena
va ha sido iñdoctrinado en su p.rpia cultura. Así, nluchos de los
nacen-
íos senránticosn del etnógrafo tienden a
Prevalecer
tlurante un largo tienpo
en cualquier ctonlinio cultural. En este sentido. siernpre se nrantiene algún
..
acento
(cono sucede con el acento fonológico). Es decir, al menos algunos
I
n,odos tle comprensión de la realidad por parte del etntígrafo per¡nane'
cen coloreadoi por su pasado. Desgraciadamente. el acento semántico
es muy difícit de detectar.
i
Ninguna aproximación a la etnograffa gTantlz.a la elirninación o' sim-
plemen"te, la detección del acento semántico' Sin embargo, cuando se
i.prrn la observación, o TEXTO l. de Ia crrn'ersación y la enlrevista'
nrExro2.mejoranparaeletnógrafolasoportunidadesdelocalizar
sus propitls sesgos'
.Tanloelespfacomoelmerodeadorplesentanunaimagendelaotra
cultura que pódría caracterizarse mediante la filrnrula
*tal y como yo
lo veo".
'Estas
aproxirnaciones o bien excluyen la conversación pof conl-
ft.to.
u bien eluden la recopilación sistemática ),el
análisis de las con-
uersaciones. consecuentemente
representan el tipo más fácil de erno-
n iu ir o u"
pued
-e.-se
r-l lem¿ o.a.-saün, S i nr pl ññii. eñtñilgTí'ñTffi
ñ*ñr ñti.leración con seriedad lo que dicen los nativos'
Como sucede con ia rnayorfa de las generalizaciones. aquí también
hav excpci¡uss. Un observrdor rnuy habilidoso y brillante. que trabaje
;íñr.lultuit
a la que conoce íntintantente. puede llegar muy lejtls
basándose solamente en la observacirín" como ha sido puesto en eviden-
cia por los trabajos de Erwing Goffman o Edward'I. Hall. No obstante.
ir.Uu¡tt sobre ei consiclerabte abisnro que se.abre enlre h cultura del
etnójratb y la cultura del nativo es n'ruy peligrosll' Es de notar' por
.ienil,¡. eue Goffman ha confiado tanlbién'exlensivanretlte
en fuentes
lirerarias
iara
producir sus ideas (p. ej. Gofhnan 1955)' Adem¿is sus
ohservaciónes ;e centran en asp€ctos familiares de nuestra propia cul-
tura. Consecttentenlente'
su trába.¡o
F)see
tlna dinlensión pública que
oDera como rnedio de conrprobación; trn mcdio c.on el que no cuenta
un etn.igrafo que trabaja en una cultura cxótica
¡'
rellxtta'
La realiz.acitín cle una etnografía en una cultula ntuy diferente de la
nuestr¿I. inaccesible para la nrayoría de lo$ lectores. supone una respon-
sabilidad añadida paia el etnógrafrr: éste dehe ser particularnrente cuida-
tloso a la hora de preveltirse contr¿ laS descripciones etnocéntricas. Separar
la observacíón figXfO
l) de la conversación
(TEXTO 2) rep'esenta
una salvaguarda en este sentido.
Este tipo de observación
se apoya. consiclerablemente
en la tttxerva:
i":1":T$¿"'iiTJ'l'lilHlll'
iii"'y'r. *""";ió;t
r"t L*"tito-*
"t"ográficoi
no se hacen explícitas'
De hecho, algunas
ptntt Jt ü etnografíi
pueden basarse enteramente
í" u
"riüitj3ün.-dt¡o
ta
iition
poiitiuisti sólo la observación
se con-
sideraba üátiaa, y ,nou tontntiüiá"
itturt de ser contrastada
con obser-
vaciones
(vease, por .L. tpi;' ;ilh' isi6: I ¡sl' Así' por ejemplo'
Firth
crevó
que la naturaleza ;;;;ti;l;t"it
etnocéntrica-de
su observación
iiiJrTiLJiil'-hrü,
,¡¿i, ,rperada con celo
"científico'.
En tanto
que
5 #j:,ilffi
';;;
tu; pl;#' i
"
i*" i"ü*' d:-"-.'i cultura' la impor-
tación de los puntos o" ut'tu'tinot¿tltricos
por parte.del etnógrafo
a tra-
vés de la bbséiu..ion
nuntl ¡-t t"*i*i
piobÉnrática'
Hoy en día' por
suDuesto; crécr.n lt ut'¡tiiuiJ'ltltnti¡ti
rje los etnósrafos
entrañir un
saito nl vacío.
gl
.n"'nn'i'i*"itn'tt^ttt"iit*r
puede miiorar la ohjeti*i'
;:il
;:ó-lü';;i
i;iil;i,"e"'*'¿'*rlco
o er acento senúntico'
No obstante, los etnógraftls
tradicionales
no contenrplarol
lt qt{tl'
oacitin como atgo protlen'liitut
¡ nttnot' esta es. la inrpresión
quc crea'
il;:.ffiü;iritn
prrti.ip.nie
ilegó a convertirse en el sirtc
quu nott
i'.
'i.?"áe,.ii.,
i ¡í' ,.";dü;.
;'
i'lniiiB'{lry{iigñr+of#,u¡ilÍ;
;;;. E;;"ri; sentido.
los etnógrafcrs
se han sensrb'
ñiiñrs de paricipación.
;ffiffi ffi; lue
evans'Pritch¡rd
rccibiera
una acogida
diferente tnit"'iá' N"t
'y
entre los Azandc'
La parric ipaciói,*tT:'.,Hil11,',ii,l,i#ll',il::l.Tiii
Jñl;t:
vos. Incluso un
PartlclPan
;il;;;i;;:ff
f.1-,_.,',T.::P:HlTl'Ji::il:¿?#:'llT',,',$,?;"1;
olo. de las conversacton
il;;t;i";;on
ias suricitnres
sutilezas conro.para
cotnorender la c.n-
veñación que no va di"td;;;ñid^
t elios' El cólor de la piel'
. los hábiros alimentarios' |';t;;;;";;;"p;r
el estilo' entoryecen
la parti-
cipación cornpleta'
A t"tli ;;;;' ; urtoüen lus- tle*aparicirmes
L::]11::::
'
del etnógrafo
para
<Poner al tlía sus ntrlas de campoD'
que alllln()ran
su condición ¿e miemt'rJ¿t
la ct'ltura nativa.' Incluso el hechotlt::lit
Hil;il;;;rente
¿urtntt las 24 horas del dfa no enttaña necesarra-
ü:ffi h#[l'''¡'iitn]ru'[-¡l,"r-¿tli$iii:htt:li#.*
un
problema t¿, *
"ittíon-t"n
rt ctnogroffa tradicional
proviene
.r, il' ffi;;i;;t,i.
;i'ff;;;'$ttl'r"Á{ry"'
Lu mavorru de
las definicione,
¿e tu nntiln Oi ct'iiiñ
que. se tenfnn en clrcnttl en oslil
época
(por ejenrplo, ht
il;'t;-t;fl;j;itir
Kruebet
v Kluclrüohn 1952)'
subravaban la cultura t"*.itli¡.q.-ggl'f.o,Jilgl
Ésrn visión del con-
:ü[rp#;.,;ir*rr¡rárr.
,i"d# fEñúé:siE'il[c
cuestitfn dc
"cónto
se
t68 ASW'^I.D II,ENNfN. O. M.4RK SCHOEPFLE
contemplan los seres humanos a sí mismos colectivanlente,. Tal dognta
extendido eslipulaba la honrogeneidad de Ia cultura huntana y exclufC
la diversidad.
Este hecho no puede sotprendernos del tor1o. [,a observación partici-
pante clásica forzaba a los etnógrafos a aprender la cultura extraña conio
lo haría cualquier ser hunrano inmerso en ella. Ello entrañaba una impor-
tantísi¡na ventaja
-la
de aceplar a krs nativos en su nivel de humanidad-.
pero. por otra phrte, esta ventaja se cobraba su precio: los etnógrafos
se instruían en la etnografía y después escribían acerca de sus síntesis
personales sobre la cultura de los nativos,
La etnociencia clásica no lo hizo mucbo mejor. T¡,ler 11969). en su
libro sobre el estado de la cuestión, se salió de la nonna al prestar aten-
ción a la variación. A menudo. el descubrinliento de la variación iba
acompañado de la desesperación que producía la inadecuación del modelo
disponible
(p.ej. Burling 1964). Nadie pareció darse cuenta. por ejem-
plo. de que las variaciones en la terminología del parentesco yanqui se
debían exclusivamcnte a'la ambigüedad o la inde¡erminación de las medi-
das de la distancia colateral. Esta variacitin es un hecho etnográfico sin-
tomático de nuestra propia eultura, y probablenrente se basa en la varia-
ción extensiva de nuestras pauLas de residencia.
La presentación de las rariaciones era la excepción nrás que la regla.
y ello incluso una vez fomrt¡lada la idea de Wallace (1961) stlbre la necesi-
dad que las culturas tienen de organitar la diversidad. o una vez hecha
l¡ ob¡¡crvación
(ntás antigua) sobre la terquedad con la que dos Crows ntan-
lenlon nur divergencias sobre la cantidad de los clanes Ornaha (Sapir 1938).
i,
'
$i
l

I
f
I
.t ,
tt t, I
I¡' I
il, I
ilt
t;
t:
El problonrr fundamental es que la descripción de ttna cultura como
vl¡hln eolectlvrmcnte compartida por todos sus nativos, y basada esen-
elrlntcnl¡ Én unt ¡fnGc¡t personal, es más fácil de realizar que una etno-
lrrfll
qm $ proocupe por documentar concienz-udamente las variacio-
ñer que m p¡odueen de lnformrnte a informanre. El esfudio de la variación
*c hrce dgcuntanhndg culdrdo¡nmentc quién dijo qué, lo que requiere
técnlcu¡ rollrtlc¡du
ilrl
cl nillnio de lns bases de datos así como una
teorfn que trrlc dc ln vrrl¡clón lntr.nculturnl'
4,1, Vrrlneldn y controvarrlr
Se¡luir ln pista a las variaciones entre los infonnantes individuales
reqrricre un estudio cuidadoso dc las transcripciones del TEXTO 2. En
cste caso ya no es suficiente con declarar; sinrplenrente,
"uno
de nlis
iltfornruntes clijo...o. N'lís bien lo que resulta crucial es la capacidad para
recupeial-!tnt-o--a-l9s ltabl-an-teg-qppj!.los
conro al.trs_co,¡lg¡1gl9e
sus
eiiüñf'Lrcioncs, a partir dcl diario, o preferibfóiñ-ciílde las transcrifl'iones.
I
&,i
t69
.,,*l,r#ii'tÍft#;iHf
iii':l#;'f
#iiJJ*':f'1"#ilTi1i:i'ü
trabaio. la división ¿t tu¿quüi'g'lpn
luntono.en
subsruoos
dotados
de siitemas de conocimienü;if$;¿t
(culturas)' ra eiilteñliá
de <life-
rentes
qscuglas o. p"nrunuilo'1lt"1ttt-1qt
tyllqryl
y el cambio'cultu-
ral. Aclarar
por qué to gt"tt tttponde
a tC niislru cuestión dc maneras
rliferentes forma
pale O" t*it'piitlft^a'
Pero. adernás existen variacio-
;:l;:i;#i"i'"1"
t"li'i'ii'i
n'i"no individuo.cuando
se le entre-
visra en diferentes
tnnt.''io''
ei
iótG¡¡s
dq' eJiqi¡agjó-n
.n:ntd
t-:-:l
;1ffi;:' #;;-ú'..ñ"
.". lr' ¡iii"ü iniriuista,
lcrs mismos
infornrantes.
dotados con el mismo.oro.iri.nio. fueden
haber atravesado
experien'
cias cotidianas tuy aiut""' ür"ttpátti"t
de los campos semántico/lexi-
# ñ;
p",' t
"
.nnj etu,ur-q ut
.qú {d9- :s-e--
glts'rp la lt !$14-p tpeul-l3
nor diferenres vías-de J¡.
,.i'tt1*inmorf li{4"iqil,9llgt"-t-Im
I:l:I$-cj?
lÍmiA"iat én loi. álem.ntos.-de..l?s "r-esP{S1?.!.'
t ¡\.
CI./ESTTONES
enSr9¡'¿ O t'óAtC ¡S
La variación no es' en sí nrisma' el único pt"blty;,:.t]:i"^:lt?.*^ti;
t"i",J:Jiff
';:'#;Jül;';ü;''1ii'1.1';aeyy¡-11"3'3¡,::1:1:Í:
4.4.
,
Conocimiento
sustantivo
y nteta-conocimiento
Esunhechoconocidoqueuslgssie.#.lH-*.ti|4t#,':i*:i*::
Esto imPlica.
cuando se tr
il:,il'5Jil;i
qr;l., .orr..ion.t
de texros del etnógrafo
pueden cttn-
tener enunciado,
¿"
"tonJi¡*iento
ob¡eto"
y enunciadrx
de
onleta-
conocimientoo.
fn ta prattica'-la's
¿ifeéncias
enrre esfos dos tipos de
texto
-por
una Pale'
tnunt'io¿t"
tt'Ute el-conocimiento
cultural'
y por
otra enunciados
acerca de ;;;;;ti;J"t
s<üre-el conrxinrienl'
cultural-
no son fácilmente
¿isctrniúLi"ü;;;;;'
el. nivel obieb v
el nreta-nivel
no son en realidad
¿n' n¡u'ü' tino nlás bien un.coniunto
de niveles
sobre niveles
(y sobre ni";t-"i iniiincadan'tntt
estratificado'
Todo ello
.lliilütt"tl,ii,
tu.io r^ tiit¡*táiot
etnográfica
como la separación
ana-
lítica entre niveles ob¡eto
y tüt-iiiutftísean
to<Javía nrás dificultosas'
,,3;;iu
ffii',
j#,1,1',i;l}ili'l3fi
L"r*éF?H"HJ'lJl["::,:l:
bres de objetos, tates conn
"pitniu" 'j'ltUof"'
.ail'i!tll-'
'hierba"'
*iobleo'
.lila',
"hierba
gigante,. etcá;;;- Pero incluso eslas.eliquetas
pttetlen estar
construidas .oto *t"-an'i'ütdo"ttttt
de los objetos' Estas etiquef as
;7
t7l
implican que .(el objeto) 'árbol' es rlenominatlo
(mediante el nombre)
'áibol'". y así sucesivamente. Por otra parte, el enunciado
"(la
pálabra)
''Arbol' tiene
(en su fornra escrita) cinco letras' es. claramenfe' un meta-
enunciado. El enunciado taxonó¡qlco
*un árbol es una planta"-es tanr-
bién una clase Gñ?ffiñ6. aunque quiais nrenos obvio. pues
irnptica que tanto loFáñ6iEs-Einro los nor'¡rbres que los desi8'nan.se
ctáifican <te un modo particular. L¡s*definjciones fo!$-.g
"la¡--@!15io-
.'F. !-gn- .
gg1qg!:--19!- Embién
q¡gt-a -9nu
ry,[!-qq,
as í como I os enu nc i ad os
ai;*i láü-iñteñ-iét c¡on dé
¡ialá6iál-o
frases en un contexto dado
(como por cjernpld:
"En
un cr.rntexfo nluteurític'
'
lingüístico.. un '¿irt¡rl'
., utu,,ln,.ñt. ún grafo". o. n'esrÁ tlesnladrarJo' es un rntüo fantiliar
o poco cortés de decir 'estás loco'o). Por otra parte. un discurso cor'¡r-
pléto puede caracterizarse como *formal'.
"informalo, "insultanten. "ama-
ü1.,, it.. En otras palúras, los rneta-enunciados se dan zubre una variedad
<te niveles diferentes y tbnnan un rnntinuo estratificado que va.
¡lor
decirlo
así. tle lo nrenos
cmetaD a lo mús
"meta".
Estos ntela-enunciados nos
rodean por todas partes. y nosottos saltamos continuamente hacia arriba
ó haci¡¡ abajo entre los diversos niveles.
Es difícil introducir sentido en esta conrplejidad' Hay. sin embargo,
un aspecto en ella que parece ser bastante claro. Si denontinanlos a los
nivelés más bajos de los meta-enunciados niveles relativamente
"sustan-
tivos"
(o ntós parecidos al lenguaje objeta), y a los niveles más altos
niveles
"meta-.sustantivos"
(o mús parc<'idos al lcnguaje comentaríol.
-entonces
la variación en el conocimiento cultural
Parece
ser nlayor en
los nivcles más sustantivos y disminuye confornre nos desplnzamos hacia.
los niveles más meta-sustantivos. Otro nmdo de decirlo es que es más
¡
probable que estémós en desacuerdo sobre los enunciados sustanlivos i
cle un hecito que sobre el modo de conducirse en una conversación'
.
Así, los detalles del conocimiento cultural cotidiano pueden ser contro-
verridos debido a la existencia de diferentes cogniciones. habilidades.
agudezas. perspectivas, etcétera; pero las reglas en la condr¡cta de la
\ eilqueta (meta-reglas) parecen responder a un consenso mucho más
\ arrrplio...En último término sqn,l=qs,
PlpJg;rqebs
l¡ls qu-e.lla¡ltigll,94gnidas
'
a las sociedades humanas.
CL'EsI'ONES
EPISTEMOI
OG'C' AS
un lénnino
dado
(conjunto de contraste)'
cuáles-tle^esos
ile¡rrs
sotr lrts
dominantes,
y cuáles
"
n'itin'*;;;;td;;
bajo un-taxón'
I¡s contexlos
de nivet más etevado
-.;'#;;;Ñ"
l"-:.:::ll.'que
se adscri-
il';;;;;."':e.eTI':i";J,::9J:',iru:*r',3tiiif; ilil.Tt:
taxononrfas
de alto ntvel
qut
:'F*ill:l'^:-,:;;--
i:rli^i"l"t"p.;lores
v'leplrados
del lenguaje'
El estudio
del conocimiento
nreta-folk
s1'sirve
^de
la misnra
teoría
cosnitiva
y de los nri*,.r.,o,
náJ,o
que aplicamos
a ros niveles
nlás
;:iiil;íF;j,*-?{{**ru:,'',l";,l::::l'ff llf l::.I,ff
illJ:ffii
ritics
e infcriore-s
es-_tn:t
Jili|iii-*lr'ra¿icatnrenre
nuevas
para abor-
que demanden
estrategns
:: '"n'i:::":"',;;;;; echar una ojeada
ctri-
ffi ffi"ffi
;'':i9::,\:u:t',',"1i;:llil'#li#ir"ismoinstrumen-
dadosa a los meta-ntveLeiJ"ii,i'ri"*i
iplicado
al conocimiento
nrás
. Hl
que ha venido stenr
, sustantivo.
En los últimos
años se ha realizatlo
una enorme
cantidad de trabujo
en srrciolingüística
y otra's ?;*t ;ilt
sin entbargo'
los avances
teóri-
cos han sido lentos'
4.5. Intenciones
,,,,ffi iJ,üff
',l'ü',"lii,Tlii'i:!.':ri'$i:
ifihúw"#itti:f$¡irfr
li,rlUtttg*i'¡1g;r111ffi
ü#,,tur;;¿¿r'r¡1¡1;qu,'.rpg;toi]i?,*i;*ili";:f:l::*
i,11i'.'¿iJ"it
?;l'.$H;;'
"
.''á'
i'ñ' v
nr ar er
con el lengua.¡e¡'
Las
preguntas
sobre el
"cótntlo
sott siernpre
más fáciles de respt-rnder
oue las
preguntas
'"b';'ti:;;;
Qué"'
Per.'
por otra
parte' lratar de
iomprender
tos n't¿i"'*"¿"
üi'pti'"ttt
tl:-:-':ll;j'"J"''
o sus rrodos
de
p,n.L¿,0 asr con,o
"i*m, ;:llru;::S:;mX
-',:**
I ii';
ti:H":,1'rn*:*4#d,+ruli1tt,¡*n:jffi
{'"¿giiil!'f
i'*l{i'#::::::::::::::fi
iTffiTÍil'iiüq.'r#L'H'[ixf
rfiif,'ffifffi
fiti
los octos intenctonale
ouerlen
venir alavigtl
lle l,ls casos, Pueden
t70
Cualquier etnografía de una siluación que to¡¡le en cuenla. esta com-
.
plejidad ie la vida cotidiana debe res¡nnder a la siguiente cuesticln:
"@
\
q,.!:g'itpnrtamiento qlgguqo-Ílglgi,Jo .l
-,lft-.Jltol
q es!1 situacrÓn
I G.tt.*ritrf
;
' lu'l.óñriñción), y la etnonretodología. pueden clasificarse conx) pro-
cetlimicntos que intentan dar respuesta a esta pregunta'
Tradicionatmente, las etnografias cognitivas o etnor.'ientíficas han venido
explorando los niveles t¡ás sustantivos, elevándose quizás un poco por
encrnra r1e ellos. Por ejeinplo, una relación taxonónlitra es una clase de
contexto que especifica aquellos iterns del lengua.ie con los que contrasla
t72
El discurso en la nrimera:s.fases
de una relación amorosa
es un eienl, pro trpico de rares intercam¡ios.
Eriro sr"loil.,
ra morivación
áebe
esrar to suficienfemenrl
3:",ylf ,.rn"
p.r";;;;;;,
a ros indivittuos
ta rerirada a posiciones
de relativa neuúridad.
Áf ,n¡smo tiempo. er dis- curso no debe disfrazarse hasta el punt,i,l.
ir.
.t inte.e,,
;"; ;;;;
iil:]jüf;
;'ll:i'ü:lf-,:,;."';''Ti,'5:TlT:.',il:T:{l;;:}r
En et caso de que sea ,*fÍf
.i
;ri;-ripi";; Juest¡¿n
debe permane_
cer lo suficientemente
anrbiguo. .ori,u pui.-lnrni"ner
Ia ficción cle que
nunca existió. A menudo, ño.tray
mnao ar'Jrr,,.guros
de si hubo
tal principio,
de manera
y.
tgsttn,ierafr;iJ;.,,
verse abocados
a la desagradable
sensación-áe
esta.r imaiinánJnii-lnr.orur,
o han de re_
.
currir a ra proyección
de su propia
rrp"rrir-r.;r'."
sihraciones
simirares. ,'.Raranrente
puede darse_un, l.espu.st",¡r.
nu rra arnbigua,
si es que
esto es posible en algún .oso.
t¡a!
nruriuu.ion.*'
esinusuaruerseenrrJnrad";''ñ;;;#;;#-l#-ft
$$ll49,iil¡J¡#i
{cl ¡
r,v1o, 4¡scu rsr¡. Este hr.h" il¡üi",bi"áÉi.l
cu?i rte rd'¡l;;;;i;;
-urtor.*
pr*oos
en juego
*.;ilt:?:i"llil.Jit;
:l :,iL,:r_:f
ilr que pemranec.e..ernográfiianicnr.
.,rn¡usr;
no obsfanre.
el stgu¡ente caso puede ser útil pará ilustrar el problerna.
(
Eilrado de una entret,ista de cinco minuto,,
I;r siguiente porción cle
en Pitrenger ¿ ¿.
tlsool?ientrerrista
psiquíÍtrica
apareció publicacla
OSII¿AI.D II{IRNEN.
G, IiARK SCHOEPFLE
¿Puede
sentarse
ahll
¿Qué le trae por aquí?
[:ri,¡*:l,f,l,.,1*:
""f
:.p_1ar,
lr{e pongo
i rritab re y deprinr ida.
Trdo ct murrdo y rou.s iru-.Jrui;';íil%ri[T;
AltOn mllmo donto como si no esruvieru
hablando
¿Ah
d?
¿l*
grn r mcnudo?
Pl; E¡e c¡
gl
Droblcmr. m¡ llcnlo hn m|,,, Cuando conrienzo
estoy
hlen,
'-"
r"¡r"' Luürru
T4l Blsn, quhfr rhon lo conriga,
P4t
¿Fuodo furnrr?
T5; Por supuesto,
¿A
qué se dedica?
P5: Soy enfermera, pero rrri n¡a¡ido
no quiere que trabaje.
T6:
¿,Cuántos años tiene?
P6: Treinta y uno, en rJiciembrt,.
Tli
Pll
;tu
cursrroNEs rnsr r u o tio t c ¡ s
T7:
¿Qué
quiere decir?
¿No
le permite trabajar? (Tose.)
P7: Bien (Tose.), por eiemplo, se supone que tendré alguna guardia
este mes, el próximo mes, en septiembre. Y él se pone tan apesadunr-
brado por mí que yo me enc;úentio"iúnstantemente ansiosa,..
Wooton (1975:&45) sostiene que Pittenger et al. (19ffi) pasaron por
alto un aspecto importante en lo ooncernienfe a las intenciones de los
aclores en este intercambio. Sostiene que la pregunta del psiquiatra rcbre
la edad de la mujer es insultante, puesto que implica que ella debería
ser lo suficientemente adulta y madura como para plantarle cara a su
marido. No obstante, la situación no es tan sinrple. Comparenlos las
posibles interpretaciones de las motivaciones de este diálogo. En prinrer
lugar, prestemos atención al psiquiatra:
Alternativa I (Haciendo tiempo):
.[¡
mejor será que diga algo inocuo. Eso ¡ne dará tiempo para pen-
sar el mejor modo posible de rnanejar la situación con el nraridoo.
Alternativa 2 (Ofensivo):
"Qué
soberana estupidez. Parece lo suficientemente nlayor como para
tomar sus propias decisiones sin prestar atención a su nlarido. Me
pregunto cuál será su edad".
,Alternativa
3 (Agradable):
"Oh-oh.
Parece una persona sensible. Volvamos a hacer algunas pre-
guntas inocentes para ronrper el hielo antes de entrar en el grueso
de las cosas,.
Alfemativa 4 (Confuso):
"¿Qué
hago ahora? No sé nada de esta mujer. Lr preguntaré la edad'.
Del mismo modo, pueden adscribirse diferentes motivaciónes a la
paciente en el mismo intercambio:
Alternativa I (inocente):
cVaya, esta pregunt¿ es fácil de responder'.
Alternativa 2 (aguda):
"¡El
muy borde! Sabe que no estoy preparada para acabar con este
matrimonio. No puedo creer que esté lratando de derrumbarme. Lo
nrejor que puedo hacer es responder directamenteo.
Alternativa 3 (irritada):
.¿Qué está tratando de hacer¡ne? Realmente, eslo no es asunto suyo.
Pero él es el doclor y no tengo más salida que responderu.
173
174
OSIryAI.D WERNER. G. MARK SCHOEPFI.E
I
I
i
Alternativa 4 (fatigada):
.No sé de qué va. Esto ya es demasiado' Sigarnos adelante"'
los t6 pares de combinaciones posibles de las motivaciones indivi-
duales puetlen extenderse fácilmente hasta formar un conjunlo incluso
mayor.'Tanrpxrco debería excluirse la posibilidad de-que sé dieran múl-
tipÉs motivaciones. No está del todo claro qué hecho ernpírico podríia
uiili-rr. para imponer restricciones a la interpretación. y a pafir-de
ahí reducii las posibilidades. La
"solución'
de Wooton (1975) no es sino
una entre ntuchas.
El caso precedente ilustra las dificultades que se encuentran al inten-
tar accedei a las motivaciones de los actores en cualquier intercambio
social. Las motivaciOnes de nuestras intenciones suelen ser relativamente
poco importantes mientras nos mantenemos en los niveles más sustanti-
vos del ienguaie. No obstante. ¿.t4¡.F
Iry.hlgiigl.+'J
d...J.en:tlt'ti.yl9¡grles
(la ironía. el surcasmo. etc'). ¡ru4c4 ldlry.g*"e.$tt.9!lt¡Ui,q!g'I9l!e.!eC,u.-
ios de ellas, Cuando la exploración del etnógrafo utiliza el lengua.ie para
busiái intormacitín, y no tanto como instrumento de rnanipulación. el
nivel cle anrbigüedad y de anrbivalencia puede perntanecer relativanrente
bajo, o al meños relativamente fácil de tletcctar. En los nivcles superio-
rei, la especulación acerca de las intenciones puede ser inevitable. pertr
en estos.laro*. cnn totla probabilidacl, kls contextos se dejar'án intencio-
nalmente en un nivel lo suficientemente implícito con¡o para r¡renosca-
bar la fiahilidad etnográfica
(empírica). También puede utilizarse
!a
gmpa-
tía prsmal, pero de nuevo se trata de una realidad inmune a la validación'
Adlmás. cuantlo hay una disfancia cultulal anrplia' la empatfa introduce
interpretaciones etnocéntricas.
4.6. Resumen Y
conclusiones
Hemos idenlificatJo cinco niveles principales (y varios strhniveles) de
dificultad etnográfica. L¿ posición del espía y la del rnelodeador se hallan
en el nivel ini'erior. Ambas describen el universo etno¡¡áfico respon-
diendo a la pregunta:
"¿Cómo
veo yo a estas personas?'' EI nlerodeador
posee rnás
¡nrtibili,ltd.s
de adentrarse en la cultura porque se ve en la
:
necesidad de hablar con los nativos.
ta etnografía tratlicitxal. que responde a la pregrrnta:
"¿'cónlo
se ven
estas perso-nas a sí misrnas colectivanlente?r. constittrye el siguiente nivel
de dificultad. A este nivel se accede por medio de una buena observa-
ción participante. y por medio de la etnociencia tradicional' La cultura.
y especiahnente lacültura de los así denominados pueblos nprinritivos',
se contentpla conlo una realidad homogénea, y consecuentenlente se pasa
por allo la variación.
I
\,,
I
175
C L' E.ST'ONES
EPIST EI'TO-LóG
IC A S
El siguiente nivel de dificultatl
inrplica dar cuenta de la variación del
conociririento
cultural' ü;t;
ts't¿to
un prilner'naso'
Necesitamos
saber no
*tlilo olo qut u'
#l"i*'
il;;:
ü"'tt'+ién
";'cómo
lo defien-
den?". e incluso'i,Por d'ü'l;;;n'i-io¿auln
más complejo v
difí-
cil resulta trataf de d"*"#;;;io,
rtttrtnr. de enunciados
ittrci '$1l
;";itt'";i;;"I*'ut,
ttlto*o
los enunciados.acerca
de los enuncta-
'
dos
que se refieren
t *J i"""tittil"i";
tt ¿*it' el continuo entre el
(
conoóiniento
del objeto ;
;i'nia;-;";"ti*itnto'
En este punto la cues-
);;'il;';;r,,iÉü"""1:;¿;i;;i;;lq'g+Pfii"¡,?lid'."?::'[3ifi ,1"?
;
tl"ioi. it.r"ida
la-acción
deltrabla)
en una srtuacro
Finalnrentb'
un área de gran interés perc:T¡fi.dt
dificultades
prác-
ticamente
insuperables
y H'tra*Ptt
",
"ffii11:jl
el área de las inten-
ciones
y delES motivaciones'
Tánto l" unas como las otras son inhe-
rente e inevitablemente ffi
#ii;;l
i;
-*:t:ul
clave'
"¿'qué
es lo
que parece molfvar tindiviiíaf
y cJlecrivanrenle)
a'los nersonus'?n'
clesa-
tía a cualquier
"'ouot'"JiL"ii^
;;;il';;i
iní'1''ina'nente
fiable' El
pnrblema tundamental ;;;;;i;t;
que existen pocos irxlicadoras
entpf'
ricos fiables,
po'qu"
"n'üi;;;"tf'
tie lus castis la nrrtivitciótt
pnreue
ser intencionaimente
antbivalente'
BIBLIOGRAFÍA
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Asrt, T. v CttroNor,
N'A' l9?5' Thr: tLt
fghr
(Pclfcul¡¡)' Dtrcttnrcntary
Educational
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