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1.

MONARQUÍ
La leyenda explica de una manera un tanto fantasiosa la gestación y el nacimiento de Roma. A partir de
un cierto momento, el 21 de abril de 753 a.C, Roma comienza su andadura por el camino de la historia.
Desde Rómulo hasta el 509 a. C el gobierno estuvo en manos de los primeros reyes; esta etapa recibe el
nombre de monarquía.
En la primera fase se alternaron reyes sabinos y romanos y, a partir del cuarto, empezaron a tomar
presencia los etruscos. Fue frecuente que un rey de talante pacifista resultase ser sucesor de uno más
belicoso.
1.1 LOS REYES ROMANOS Y LOS SABINOS
Rómulo, primer rey de Roma abrió las puertas a gentes de pueblos aledaños y formó un selecto grupo
de cien varones, cuyos descendientes sería los llamados patricios.
Sin embargo, estos hombres debía resolver un problema básico:necesitaban mujeres. para ello,
celebraron una fiesta a la que invitaron a los habitantes de las zonas aledañas, las montañas sabinas, los
cuales acudieron con su rey, Tacio, en cabeza.
En el transcurso de estas, Rómulo y sus patricios se avalanzaron sobre las hijas y mujeres de los sabinos,
dando lugar a un colficto bélico entre ambos, el conocido como "Rapto de las Sabina" que tuvo su fin de
mano, precisamente, de las sabinas, que pidieron el fin de la violencia.
Los varones accedieron, la contienda cesó y ambos pueblos se fusionaron bajo el mando de Rómulo. A
ellos se unieron un sinnúmero de personas de Etruria, formándose entonces una asamblea que, al morir
Rómulo, designó a su sucesor, Numa Pompilio.
Numa dotó a la ciudad de un espíritu de civilización y concordia.Promovió la ley y el orden y dotó a sus
habitantes de un comportamiento ético elevado. Bajo su reinado se creó Colegio de los Pontífices y se
construyó un templo dedicado a Jano. Numa ordenó que este se mantuviese cerrado en tiempos de
paz.No imaginaba que, en la historia de Roma, estos pudiesen contarse con los dedos de las manos.
Tulo Hostilio de origen romano, trajo con su reinado épocas de enfrentamientos, destacando la
destrucción de la mítica Alba Longa y dos importantes enclaves etruscos: Veyes y Fidenas.
Anco Marcio, de origen sabino y nieto de Numa fue un rey mucho más religioso que Tulo Hostilio, abrió
el Aventino a varias etnias del lacio que estaban siendo sometidas. Mandó construir el primer puente de
la ciudad y el puerto de Ostia.
1.2 LOS REYES ETRUSCOS
A la muerte de Anco Marcio, el poder fue a parar a manos de reyes etruscos, situación que se mantuvo
hasta el final, siendo Tarquinio Prisco, Servio Tulio y Lucio Tarquinio los tres últimos.
Tarquinio Prisco, también llamado Tarquinio el Antiguo embelleció y modernizó Roma de forma
notable. Hizo edificar el Circo Máximo y construyó un sistema de drenaje y canalización de las aguas
pantanosas estancadas cuyo enclave principal recibiría el nombre de Cloaca Máxima.




Se le atribuye, así mismo, el aumento del número de senadores, de cien en tiempos de Rómulo a
doscientos. El caso es que encontró un final violento, siendo asesinado en el 578 a.C.
Servio Tulio fue un rey de gran importancia, puesto que llevó a cabo la primera reforma constitucional
de Roma. Dividió la población en cuatro sectores, organizó el ejército en centurias y formalizó un censo
de población basado en sus bienes y patrimonio, dividiéndola en cinco estratos o clases sociales; algo
elemental para delimitar los derechos y deberes de los ciudadanos.
Lucio Tarquinio o Tarquinio el Soberbio, hijo o nieto de Tarquinio Prisco, gobernó de un modo en nada
parecido al de su predecesor, de un modo tiránico y despótico al margen del Senado, lo que le hizo
granjearse con rapidez la antipatía del pueblo.
Además, un incidente protagonizado por su hijo, Sexto Tarquinio, quien violó a Lucrecia, esposa de
Colatino y matrona romana. La rebelión iniciada por un primo del ultrajado Colatino, Lucio Junio Bruto,
obligó a Lucio Tarquinio a exiliarse definitivamente.
Esto supuso el final de la Monarquía y el comienzo de la República, una época que va del 753 a.C al 509
a. C, en la que Roma comenzó su andadura y se constituyó desde el punto de vista geográfico y político,
si bien de un modo bastante primitivo que no obstante sentó las bases para que, en pocos años, Roma
pudiese empezar su expansión por el Lacio e Italia.

1. LA REPÚBLICA
La república comprende los cuatro siglos entre la caída de la monarquía de Tarquinio el Soberbio en el
509 a. C y la obtención por parte de Octavio del título de Augusto en el 27 a.C, que haría comenzar la
época imperial. La República estuvo marcada por conflictos políticos y guerras de conquista y expansión,
entre las que destacan especialmente las Guerras Púnicas.
2.1 LA REPÚBLICA ANTES DE LAS GUERRAS PÚNICAS (509-264 a.C)
Tras la caída de la monarquía, Roma intentó solucionar sus conflictos internos y sentar las bases políticas
y sociales de su posterior expansión militar.
La expansión por Italia
Después de derrotar a los volscos, sabinos y etruscos durante el s. V a.C, Roma venció a los samnitas y a
los giregos del Épiro, comandados por su rey, Pirro. De este modo, en el 272 a. C, Roma era
prácticamente dueña de Italia. Pero esta epansión se vio prontamente amenazzada por los catagineses,
que demostraban iguales intenciones de expansión. Bastó que los romanos tomasen la ciudad de
Mesina para desencadenar el conflicto de las Guerras Púnicas.
2.2 LAS GUERRAS PÚNICAS (264-146 a. C)
El conflicto fue largo aunque intermitente, no siendo hasta que Cartago cayó en manos de Escipión
Emiliano que se acabó definitivamente el conflicto.
La Primera Guerra Púnica




Comenzó con triunfos romanos, pero el hecho de que su caudillo Régulo fuese aprisionado en África
concedió a los cartagineses la ventaja necesaria para derrotar a los romanos en Drépano y Sicilia. no
obstante, estos recobraron fuerzas y acabaron haciédose con la victoria en las islas Égades, sumando
también Sicilia a su territorio.

La Segunda Guerra Púnica
Aníbal se lanzó a la conquista de Sagunto, en Hispania, y avanzó através de los Alpes hacia Italia.No
obstante, cuando Roma estaba apunto de caer, el general se detuvo a las afueras de esta para esperar
unos refuerzos que se retrasaban. Los romanos aprovecharon esta pausa para invertir las tornas de
mano del general Publio Cornelio Escipión, trasladando el combate a Cartago. Aníbal regresó para
defender su tierra, pero fue derrotado finalmente en la batalla de Zama, quedando Cartago convertida
en la primera provincia de Roma, a la que debía pagar tributos anuales.
Así, Roma se convirtió en dueña de todo el Mediterráneo occidental, poniendo su mirada en los países
de la costa oriental.

La Tercera Guerra Púnica
Cartago había sido vencida, pero no destruida, hasta que la aparición de nuevos brotes revolucionarios
dio lugar a su destrucción y, en consecuencia, al fin definitivo de las Guerras Púnicas. Ochenta años
después, Roma era ya dueña y señora del Mediterráneo, el Mare Nostrum

2.3 DESPUÉS DE LAS GUERRAS PÚNICAS
Las guerras de expansión estuvieron acompañadas de una gran inestabilidad política interior, quedando
fracturado el equilibrio que había sido establecido durante el s.III. a. C
Los Gracos
Los hermanos Tiberio y Cayo Graco llegaron como caídos del cielo para llevar a cabo una serie de
reformas que, si bien no llegaron a solventar la situación, si fueron de gran ayuda para paliarla,
mejorando las condiciones de vida del campesinado al promover una reforma agraria.

Las Guerras Civiles
Fue una época marcada por odios partidistas que desembocaron en más de una ocasión en Guerras
Civiles, favoreciendo la cálida bienvenida que tuvo por parte d euna población cansada de violencia la
llegada de Octavio, que supo establecer sus criterios y fundó el principado, principio del Imperio.

Mario y Sila




Aparecieron entre los s.II y I a.C dos rivales políticos de partidos opuestos, Mario y Sila. Mario lideró las
fuerzas populares mientras que Sila acaudilló los intereses más conservadores de los aristócratas. Sila se
enfrentó a Mario y le venció, proclamándose dictator y siendo obligado a abdicar por el Senado en el 79
a. C, muriendo un año después.

El primer triunvirato
La situación siguió siendo de inestabilidad hasta que César y Pompeyo, de gran carácter y habilidad
como estratega aparecieron en el escenario político, aliándose para formar un nuevo sistema de
gobierno en el que el poder sería compartido por tres hombres, el triunvirato. Así, se unieron para
completar este primer triunvirato con Craso, que aportó a la alianza unos considerables recursos
económicos.
El experimento funcionó, peor la muerte de Craso poco después llevó a un enfrentamiento entre
Pompeyo y Cesar, que fueron incapaces de situarse el uno frente al otro, quedando este asunto saldado
con la victoria de César en Farsalia.

Julio César
Ya solo, instauró medidas de gran calado: repartió tierras, ofreció repartos gratuitos de trigo, estableció
colonias y, sobre todo, tuvo en consideración porprimera vez a los habitantes de las provincias,
acumulando con esto cada vez más poder personal. El senado, temiendo que esto pudiera ir más lejos y
desencadenar un reestablecimeinto de la monarquía, puso fin a su vida en los Idus de Marzo, cuando
César tenía 56 años.

El segundo triunvirato y el fin de la república
A la muerte de César tomó el poder Octavio, quien se unió a Lépido y MarcoAntonio bajo la forma de un
segundo triunvirato. No obstante, el experimento volvió a fracasar y los tres hombre se enfrentaron.
Octavio eliminó a Lépido y declaró la guerra a Marco Antonio quien, más pendiente de Cleopatra que
de sus tropas, fue derrotado en el año 31 a. C, siendo entre este y el 27 a. C que Octavio sería investido
por el Senado con los títulos de Augustus y Princeps.
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EL PRINCIPADO DE AUGUSTO
Octavio fue investido en el 27 a. C con los títulos de Princeps y Augustus, preocupándose en primer lugar
por hacerse con el control del gobierno y el Estado Romano para luego empezar un proceso de
pacificación y diminución de los conflictos y tensiones interiores, la pax augusta.
A su vez, emprendió un proyecto de embellecimiento de Roma y exaltación de su cultura. El latín
comenzó a hablarse fuera de esta al convertirse en lengua de cohesion de los territorios conquistados y
los romanos fueron, del mismo modo, adoptando elementos de estos.





LAS DINASTÍAS IMPERIALES
No obstante el Imprerio tampoco estuvo falto de sobresaltos, siendo la cuestión sucesoria su principal
problema, llegando a gobernar, entre los siglos II y I a. C hasta tres dinastías distintas.
La dinastía Julio-Claudia ( 27-68 a. C) cuyos gobernantes se caracterizaron por su personalismo y
extravagancia, siendo el primero de ellos el hijastro de Augusto, Tiberio, que conquistó Germania y fue
sucedido por Calígula, cuyo juicio lindanba entre la cordura y la locura.
A este le siguió Claudio, un tipo extraño que logró anexionar Tracia y Britania al imperio, siendo asesinado
por su mujer,Agripina, para que su hijo, Nerón, le sucediese en el poder. Este comenzó gobernando con
acierto, rodeándose de consejeros de tanta valía como Séneca, pero no tardó en cambiar de rumbo y
orientar su gobierno hacia el despotismo y la crueldad, dando la espalda al Senado y al pueblo, llegando
a mandar matar a su esposa Octavia y a su madre. Durante su reinado, Roma sufrió un gran incendio del
que se culpó a los cristianos. Fuesen estos o Nerón los causantes, lo cierto es que la ciudad fue pasto de
las llamas.
Todos los gobernantes de esta dinastía murieron asesinados, salvo Tiberio. Y con ellos el caos fue
extendiéndose por el imperio mientras, paralelamente, la figura del emperador fue perdiendo prestigio.
Llegaron a sucederse en esta época de transición hasta tres emperadores en un mismo año Galba, Otón
y Vitelio, tras los cuales comenzaría la dinastía Flavia (69-98 a.C).
El primer gobernante de esta dinastía fue Vespasiano quien, consciente de que debía cambiar su actitud
para estabilizar la situación, orientó con éxito sus diez años de gobierno al reestablecimiento de la
comunicación con el pueblo y el Senado. Fue sucedido por su hijo, Tito, cuyos tres años de gobierno
estuvieron marcados por sus éxitos en Palestina y la destrucción de Jerusalén. Le siguió su hermano
Domiciano, que prosiguió con la conquista de Britania, pero dio la espalda al Senado, siendo asesinado.
En esta situación , el Senado decidió entregar el poder a uno de sus miembros: Nerva, con quien se
inauguró la dinastía de los Antoninos (98-192 a.C)
En sus dos años de gobierno, Nerva devolvió al Senado su importancia y dio un gran empuje a las
libertades públicas, prestando mucha atención, dada su avanzada edad, al problema de la sucesión, que
resolvió al dar en itálica con Trajano, su sucesor. Este conquistó las regiones aledañas al Rin y al Danubio,
así como la Dacia, llegando en una expansión sin precedentes a Armenia, Siria y Mesopotamia, sin por ello
desaternder los asuntos de Roma ( el foro y la columna triunfal que llevan su nombre, así como la
biblioteca Ulpia son prueba de ello) ni las provincias o las relaciones con el pueblo y el Senado.
Fue sucedido por Adriano que, consciente de que las posibilidades de expansión habían llegado a su
límite, se dentró en dotar al imperio de una organización administrativa eficaz, codificando la legislación,
mejorando las condiciones de vida de los esclavos y mandando, además, construir la famosa muralla de
Britania, que delimitaba sus fronteras.
A estos les sucedieron tres emperadores más, siendo el último de ellos Cómodo, cuyo asesinato dio
comienzo al declive de Roma, qeu se sumió en una etapa de altibajos, con solo unos cuantos emperadores
de gestión más o menos positiva. Desde entonces, Roma se topó con serias dificultades para mantener




cohesionado un Imperio que se extendía, a comienzos del siglo II, de Hispania al Caspio y de Britania a
Egipto, siendo el latín la lengua deuso público de todas sus gentes.
EL DECLIVE DEL IMPERIO
El Imperio empezó a resquebrajarse por su zona oriental desde finales del s.II d.C, cuando las legiones
situadas en Iliria decidieron pasar a la acción tras la muerte de cómodo, proclamando emperador a
Septimio Severo, que centró sus esfuerzos en asegurar la continuidad del Imperio, siendo sucedido por
su hijo, que sería apodado Caracalla, quien se dedicó al embellecimiento de la ciudad y extendió la
ciudadanía a todos los habitantes del Imperio. Fue asesinado y sucedido por otros dos emperadores
pertenecientes a la dinastía de los severos que sufrieron su misma suerte.
Tras el fin de esta dinastía, Roma estuvo sumida en una época caótica en que se sucedieron casi veinte
emperadores.
EL DOMINADO
Aprovechando esta situación, los pueblos conquistados quisieron alzarse y proclamar así su
independencia. Este habría sido el fin del Imperio, pero apareció en escena para evitarlo el último
emperador Ilirio, Diocleciano, que estableció un régimen de despotismo monárquico concentrado en su
persona, el dominatus. Se proclamó así dominatus, o lo que es lo mismo, dueño y señor de los destinos
de todo el Imperio, dando a entender que su cargo era de origen divino.
LA TETRARQUÍA
No obstante, consciente de que el Imperio era demasiado grande para ser gobernado por un solo
hombre, Diocleciano decidió compartir el poder con Maximiano, estableciendo un nuevo sistema
compuesto por dos augustus (Maximiano a cargo de occidente y dos caesares, nombrados a fin de
resolver el problema de la sucesión, los generales Cayo Cloro y Galeri o.
LA DESCENTRALIZACIÓN DEL IMPERIO
Ninguno de los cuatro residía en Roma. Maximiano se intaló en Milán para regir la parte más meridional
del imperio, como hizo Cayo Cloro con Galia y Britania desde Tréveris o Galerio desde Sirmio con las
provincias comprendidas entre el Sur del Danubio y el Mar Negro, quedándose Diocleciano con la zona
más oriental, que regía desde Nicomedia.
Esta descentralización estuvo acompañada de medidas del tipo político, militar, social y administrativo.
Las provincias fueron divididas en unidades más pequeñas y manejables, la vigilancia y fortificación en
las fronteras se aumentó, al igual que la red de calzadas. Inició una persecución de los cristianos al
considerar que estos amenazaban las bases religiosas del Estado e ideó también una reforma fiscal,
creando un sinnúmero de nuevas leyes. Veinte años después, siguiendo sus propias leyes, tanto él como
Maximiano dejaron el poder, que pasó a manos de Cayo Cloro y Galerio.
LA SEGUNDA TETRARQUÍA
El problema llegó a la hora de elegir a los caesares que habrían de completar la tetrarquía. Para esto
había varios candidatos : Maximino Daya, Majencio, Severo, Licinio y Constantino. Estos dos últimos
resultaron vencedores tras el conflicto fruto de este dilema.




CONSTANTINO
Constantino y Licinio se dividieron entonces el Imperio entre ambos, quedándose uno con oriente y otro
con occidente, pero esta situación no duró mucho y la disputa por la posesión total del Imperio se saldó
con la victoria de Constantino, cuya primera decisión crucal fue el Edito de Milán, en el que los cristianos
recibieron una la libertad religiosa. Así mismo, transladó la capital del imperio a Constantinopla, la
anterior Bizancio.
A su muerte, sus hijos se enzarzaron en una guerra civil de siete años, una inestabilidad de la que los
pueblos aledaños quisieron beneficiarse atacando la Galia y Britania.
Teodosio reforzó las fronteras amenazadas y recondujo la situación política interior. El cristianismo se
expandió y fueron abolidas todas las formas de paganismo. COnsciente de que era un gran Imperio para
un solo, hombre, dividió este entre sus hijos, Honorio y Arcadio. Aunque el imperio seguía siendo una
unidad, ya estaba dividido en un sentido práctico.
LA CAÍDA DE OCCIDENTE
Alarico, Teodorico y posteriormente Atila causaron destrozos en Italia, Genserico saqueó Roma y la
figura del emperador de Oriente se convirtió en un títere, siendo Rómulo el último al caer el Imperio en
manos de los germanos.
LA CAÍDA DE ORIENTE
Las cosas en oriente fueron más despacio, el emperador de Constantinopla favoreció la independencia
de su Imperio. Así mismo, un griego evolucionado ocupó el lugar del latín, siendo el último emperador
que lo utilizó como lengua oficial Justiniano. Esta se conoce como época Bizantina. Tuvo un final violento
igualmente, siendo conquistada por turcos otomanos. Así, acabó una cultura y comenzó una nueva era.
POR FIN, COJONES.