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AL-ANDALUS (SIGLOS VIII AL XIII)



1. LA CONQUISTA Y LA ISLAMIZACIÓN DE LA PENÍNSULA IBÉRICA

La conquista de Hispania por los musulmanes debe entenderse en el contexto de la
expansión del Islam desde la Hégira (622), cuando los fieles a Mahoma unificaron la
península arábiga y, tras su muerte en 632, iniciaron un avance explosivo que tuvo su
auge a principios del siglo VIII. Esa expansión fue protagonizada, en principio, por
ejércitos árabes pero fueron asimilando en su avance a las poblaciones autóctonas que
se islamizaron
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.



Después de la conquista de Arabia llevada a cabo por Mahoma y continuada por sus
seguidores se logró unificar el reino en el Califato (califa significa “sucesor”), primer
sistema de gobierno establecido en el Islam y que suponía la unidad en torno al líder
de la umma (comunidad) musulmana.
Los musulmanes acababan de conquistar el norte de África, constituyendo la provincia
de Ifriqiya, dependiente del Califato de Damasco. Aprovechando las disensiones
internas del reino visigodo, un pequeño ejército de bereberes cruzó el estrecho en 711
y derrotó al rey Don Rodrigo en la batalla de Guadalete, abriéndose camino hacia toda
la Península. Parece que la facción opuesta a Rodrigo, encabezada por Witiza, apoyó la
invasión y estableció pactos de capitulación con los musulmanes, más o menos
generosos, no habiendo, en general, conquista por las armas. Esto explicaría, en parte,
la rapidez de la conquista que se debió, sobre todo, a la habilidad de los caudillos
musulmanes, que supieron explotar las inconsecuencias sociales del reino visigótico y
aplicar la legislación textual de El Corán -infinitamente adaptable en aquel entonces- a
las necesidades de los neófitos y de aquellas poblaciones cristianas y judías que
quisieron conservar sus peculiaridades sin sentirse, por ello, discriminadas. El éxito del

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No deben confundirse los términos árabe y musulmán. El primero es un término étnico que se refiere a
la comunidad de lengua árabe; el segundo es un término religioso que se aplica a la comunidad que
practica la religión musulmana. En los primeros años, la nueva religión impregna a las tribus árabes; en
su extensión, además de expandir su religión, los árabes “arabizaron”, difundiendo su lengua y su
cultura, a buena parte de los pueblos que fueron conquistando quienes, no obstante, mantuvieron, en
mayor o menor medida, sus propias lenguas y culturas.
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Islam se explica, en primer lugar, porque la situación de algunos estamentos de la
sociedad visigótica era sumamente desagradable: el peso de los impuestos, la
existencia humillante de los siervos, la discriminación de los judíos, las continuas
sublevaciones de los vascones y la existencia de islotes paganos, sobre todo en las
zonas montañosas del Norte, hacían que gran parte de la población no se sintiera
representada en la monarquía unitaria que, bien o mal, habían llevado a cabo godos e
hispanorromanos.
No hay seguridad sobre las modalidades de asentamiento de los musulmanes. Parece
aceptado que los árabes se asentaron en las vegas más ricas (Guadalquivir, Genil, Tajo,
Ebro…) y en las costas andaluza y levantina: tomaron, pues, las mejores tierras. Los
bereberes
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se quedaron en zonas elevadas (la meseta y las sierras, así como
Extremadura y el Algarve). Los sirios, procedentes de los acantonamientos militares de
Siria y Egipto, recibieron tierras en el sureste. Este reparto desigual produjo tensiones
entre las distintas etnias.
La conquista estaba completa hacia 720 e Hispania se convirtió en una provincia
(emirato) del califato de Damasco conocida como Al-Ándalus.

2. LA EVOLUCIÓN POLÍTICA

Pueden diferenciarse varias fases bien delimitadas.

A. EL EMITATO DEPENDIENTE DE DAMASCO (711-756)

Esta etapa, cuando Al-Ándalus era dirigida por emires delegados del califa de Damasco,
se caracterizó por:

 El esfuerzo de los emires por controlar el territorio y centralizar el
poder en Córdoba. El sistema tributario tenía como fin dotar al
Estado de una base económica que le hiciese fuerte
 El conflicto de intereses entre el propio Estado y los
conquistadores, que rivalizaron por las mejores tierras. Las
revueltas bereberes de la década de los ’40 fueron sofocadas por
contingentes venidos de Siria
 La base tribal del ejército y del territorio acrecentó las divisiones y
debilitó el poder del Estado

B. EL EMIRATO OMEYA ( O EMIRATO INDEPENDIENTE) DE
CÓRDOBA (756-929)

Huyendo de la represión abasí, que había derrocado a los Omeyas, Abd al-Rahaman I
(Abderramán I) llegó a la Península en 755 y se proclamó emir independiente del
nuevo califato abasí de Bagdad (aunque, formalmente, seguía reconociendo su
autoridad religiosa). Fue el inicio de la consolidación del Estado cordobés, cuyas notas
más sobresalientes fueron:


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Los bereberes son las poblaciones pertenecientes a un conjunto de etnias autóctonas del norte de
África
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 Aumento de los recursos por la creciente presión fiscal, lo que
explicaría en gran parte las revueltas sociales
 Gran desarrollo económico y artístico


C. EL CALIFATO DE CÓRDOBA (929- 1031)

Abd al-Rahman III se declara califa independiente y hace de Córdoba una potencia en
el Mediterráneo gracias a varios factores:
 La pacificación de las rebeliones que se habían extendido en la
segunda mitad del IX
 La reorganización del ejército, tratando de hacer desaparecer su
organización tribal
 Una política exterior que estrechó las relaciones comerciales con
todo el entorno mediterráneo y salvaguardó las rutas caravaneras
africanas por las que llegaba el oro
 El aumento de la recaudación gracias al desarrollo de los negocios



A fines del X, durante la minoría de edad del tercer califa, Hixam II, el visir Al-Mansur
(Almanzor) aprovechó para tomar las riendas del gobierno y reforzar el ejéricito con
bereberes, para lo que necesitó mayor presión fiscal. Sus razias (incursiones en busca
de botín) dieron gran provecho al Estado pero, a su muerte, resicitaron las luchas
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intestinas en las que cada facción intentaba intervenir en el nombramiento o
deposición del nuevo califa, incluso con el apoyo de los reyes cristianos.

D. LOS REINOS DE TAIFAS (1031-1094)

Esas luchas internas condujeron a la disgregación del califato en diversos reinos
independientes o taifas, lo que los debilitó ante los reinos cristianos, a los que debían
pagar parias para evitar la guerra y conservar sus fronteras.
Había taifas árabes, formadas por los descendientes de la aristocracia que llegó en el
siglo VIII (taifas de Sevilla, Córdoba o Zaragoza), taifas bereberes (Badajoz, Málaga,
Granada, Toledo…) y taifas eslavas
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(Murcia, Valencia, Denia…). Las continuas guerras
entre ellas simplificaron el número de entidades independientes, creando unidades
políticas cada vez mayores. Algunas ciudades tuvieron gran auge en estos años (Sevilla,
Toledo, Zaragoza). Pero la toma de Toledo por Alfonso VI y su intención de llegar hasta
el Guadalquivir hicieron que algunos reinos musulmanes pidieran la ayuda de los
almorávides (una dinastía que reinaba desde Mauritania hasta Marruecos y que había
abrazado una interpretación rigorista del Islam), quienes derrotaron a Alfonso VI y
detuvieron su avance.


Los reinos de taifas


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Los eslavos eran la población de las fronteras septentrionales del Imperio, cautivos de las expediciones
al norte. Su consideración social era muy alta, tanto en su condición de esclavos como en la de libertos.
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E. LOS ALMORÁVIDES (1090-1146)

Los Almorávides crearon un reino unificado desde Mauritania hasta el Ebro,
reactivaron la economía al dejar de pagar las parias y crearon un espíritu de guerra
santa que censuró las actividades culturales y aumentó la intolerancia hacia las
minorías religiosas. De nuevo, las luchas internas provocaron la división territorial, las
llamadas segundas taifas que, para mantener la independencia, llegaron a pedir ayuda
a los reyes cristianos.

F. LOS ALMOHADES (1146-1224)

Eran otra dinastía africana enfrentada a los almorávides. Tras apoderarse de sus
territorios peninsulares llegaron a su cénit cuando vencieron a los cristianos en Alarcos
(1195) pero su declive quedó claro tras ser derrotados en las Navas de Tolosa (1212).
La pérdida de su reino en el norte de África y la falta de apoyo en la Península
acabaron con su reino en 1224.
Desde ahora ya no hay un frente musulmán común, desaparece la administración
central y apenas es posible una autoridad. Comienza ahora la etapa definitiva del
avance cristiano, del que sólo se salvará el reino nazarí de Granada, que sobrevivió
como vasallo de los reyes de Castilla y gracias a la riqueza de su comercio exterior, a la
crisis del siglo XIV y a la protección de las barreras montañosas.


3. LAS BASES EL DESARROLLO HISTÓRICO DE AL-ANDALUS

3. A LA ESTRUCTURA ECONÓMICA

Se basaba en formas mixtas agro-mercantiles: importancia de los regadíos, de nuevos
productos (azafrán, pasas, frutales, sobre todo higuera, almendro, morera). Tuvieron
gran importancia las actividades industriales, que dieron relevancia socioeconómica a
las ciudades: comparadas con las ciudades cristianas de entonces eran centros
económicos vitales (Córdoba, a fines del X, tenía 100.000 habitantes, sólo superada en
Europa por Constantinopla).

3. B LOS GRUPOS SOCIALES

El Islam sólo reconoce un grupo social, la umma o comunidad de creyentes.
Teóricamente, todos los creyentes son iguales, y tienen las mismas obligaciones y
derechos. Pero, además de la distinción entre libres y esclavos (la mayoría, africanos
subsaharianos), en las zonas conquistadas, si existía una población con un libro
revelado (cristianos y judíos), y se sometían mediante un pacto, estos no formaban
parte de la umma, aunque quedaban protegidos (dhimma= protección), tendrían su
propia justicia y conservarían sus ritos.
Los grupos sociales invasores eran árabes (la élite), eslavos, bereberes y sirios (éstos
sólo en guarniciones militares). De todos ellos, los bereberes eran los más numerosos.
Desde el punto de vista religioso, la mayoría era musulmana y de ésta los muladíes (los
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conversos cristianos al Islam y sus descendientes) eran la mayoría de la población
andalusí.
La población no musulmana tenía libertad de culto pero no podía acceder a cargos de
responsabilidad ni realizar matrimonios mixtos y debía vivir en barrios separados y
pagar un impuesto especial.
Se llamaron mozárabes los cristianos que vivieron bajo la dominación árabe.
Conservaron sus riquezas, sus instituciones, su jerarquía social y su Iglesia. Nunca
estuvieron aislados de los cristianos del norte, con los que hubo muchos contactos, e
influyeron ideológicamente en la marcha de la Reconquista. Hay dudas sobre su
número, muy arabizados con el tiempo. Como los invasores musulmanes eran
relativamente pocos era políticamente prudente dar autonomía a los cristianos
mientras ellos mismos se protegían del contagio de su influencia segregándolos,
dándolos el estatus de protegidos, que les impedía acceso al poder o a una posición
superior. En tiempos conflictivos, esa tolerancia era restringida hasta extremos
confiscatorios. Cuando la presión sobre ellos se hizo más fuerte optaron por la
emigración.
Por razones estratégicas, los judíos apoyaron a los invasores musulmanes debido al
trato discriminatorio que habían sufrido con los visigodos. Aunque los judíos también
eran protegidos, algunos de sus líderes alcanzaron puestos de responsabilidad en el
gobierno y prosperaron cultural y económicamente: es la llamada “edad de oro de la
judería española”. Como los cristianos, los judíos también sufrieron la presión de los
almorávides y almohades, rigoristas religiosos e intolerantes (lo que causó la
emigración de muchos de ellos hacia los reinos cristianos, donde hicieron posible entre
otras cosas, la actividad intelectual multilingüe en Toledo desde el siglo XI).
Al-Ándalus nunca fue un modelo de armonía, estuvo atravesado por conflictos raciales,
religiosos y políticos resueltos de forma tiránica por los poderes de turno.


Resumen de la sociedad andalusí




SOCIEDAD
ANDALUSÍ
MUSULMANES
(CREYENTES):
UMMA
NO
MUSULMANES
(PERSONAS DEL
LIBRO)
DHIMMIS
ÁRABES

BEREBERES

MULADÍES SIRIOS ESLAVOS MOZÁRABES JUDÍOS
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3. C EL DESARROLLO INTELECTUAL


Hubo una cultura andalusí original, alcanzando un alto nivel, sobre todo en los siglos X,
XI y XII, hasta el punto de que Al-Ándalus se convirtió en referencia para Europa y para
el resto del Islam, convirtiéndose además en transmisor principal de los conocimientos
griegos, árabes, chinos e hindúes llegados de oriente. El árabe se impuso como idioma
culto, aunque gran parte de la población empleaba lenguas romances o hebreo. Esta
diversidad lingüística se reflejó en la literatura.
A semejanza de lo que sucedió en el arte, los musulmanes comenzaron por recurrir a
los saberes legados por la civilización visigoda pero, fruto de los contactos con Oriente
y del deseo de algunos soberanos del al-Ándalus de hacer de sus cortes centros de
saber que rivalizasen con las ciudades del Oriente Medio, se desarrolló en Al-Ándalus
una ciencia que presentó aspectos originales. Mientras que el resto de Europa
permanecía ajena a algunos saberes, la ciudad de Córdoba era uno de los centros
culturales más importantes del Islam.
Al-Ándalus sirvió de puente entre Oriente y Europa para la difusión de las obras de los
filósofos clásicos griegos, en especial Aristóteles, a cuyo conocimiento contribuyó
especialmente Averroes, su traductor y comentarista, que dio origen a toda una
corriente de pensamiento, el averroísmo. Entre los judíos, el cordobés Maimónides
tuvo una gran influencia filosófica.