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Exaltación de la Santa Cruz

14 septiembre 2014
Evangelio de Juan 3, 13-17
Dijo Jesús a Nicodemo:
— Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del
hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serien!e en el desier!o, as" !iene que
ser elevado el Hijo del hombre, ara que !odo el que cree en él !en#a vida
e!erna.
$an!o amó Dios al mundo que en!re#ó a su Hijo único ara que no
ere%ca nin#uno de los que creen en él, sino que !en#an vida e!erna. &orque
Dios no mandó a su Hijo al mundo ara condenar al mundo, sino ara que el
mundo se salve or él.
''''''
LA CRUZ DE ES!S" #$ %A&$A #$ %$'(
Para comprender mejor el texto, quizás sea útil alguna
puntualización previa acerca de este capítulo tercero del evangelio de
Juan.
Lo primero que ha que se!alar es que, desde un punto de vista
literario, este capítulo es un aut"ntico rompeca#ezas. $l lector aprecia
saltos de la primera persona del plural %&nosotros'( a la tercera del
singular, así como repeticiones a!adidos )orzados que, en conjunto,
constituen una especie de galimatías, en una monotonía de temas
reiterados, que se uxtaponen sin llegar a alcanzar un conjunto #ien
tra#ado.
*odo ello indica algo evidente+ este texto no es producto de una
redacción momentánea, ni es o#ra de un único autor. ,urante un
tiempo prolongado, se han ido a!adiendo re-exiones que surgían en
medio de la comunidad, que algún nuevo glosador uxtaponía al
texto original.
$stas anotaciones tienen que servir al lector para que no
intente acercarse a este capítulo como si se tratara de algo #ien
ela#orado, en torno a un tema o hilo conductor claramente de.nido.
*endrá que verlo, más #ien, como una serie de re-exiones
simplemente uxtapuestas, provenientes de momentos di)erentes de
la vida de la comunidad.
$n segundo lugar, todo este capítulo expresa el diálogo de las
comunidades joánicas con el judaísmo, representado en la .gura de
/icodemo. $ste aparece como un hom#re honesto #uscador, que va
al encuentro de Jesús. Por eso, es precisamente a /icodemo %al
judaísmo( a quien se le va a insistir en la necesidad de &nacer de
nuevo', tema que constitue el eje verte#rador de todo ese capítulo.
$n el texto que leemos ho, aparece la imagen de 0ois"s
levantando la serpiente en el desierto. Para el pue#lo judío, la imagen
de la serpiente recorda#a, a la vez, las quejas del pue#lo la
misericordia de 1h2h. *al como se narra en el Li#ro de los /úmeros
%34,567(, ante la dureza de la marcha a trav"s del desierto, el pue#lo
empezó a murmurar contra 0ois"s contra 1h2h, que envió
serpientes venenosas cua mordedura les provoca#a la muerte. *ras
el arrepentimiento la intercesión de 0ois"s, este reci#ió el encargo
de colocar una serpiente de #ronce so#re un asta+ #asta#a mirarla,
para quedar curado del veneno mortal.
8uando este texto se lee de una manera literalista 9propia de
una consciencia mítica6, se conclue )ácilmente en una idea mágica
de la salvación. ,e hecho, esto )ue lo que ocurrió en la historia del
cristianismo+ la idea de la expiación marcaría dolorosamente la
consciencia colectiva cristiana durante más de un milenio.
Pero esa es solo una lectura, hecha desde un determinado nivel
de consciencia. :sí como el pue#lo judío pudo creer que #asta#a
mirar a una serpiente de #ronce para quedar curado de la mordedura
venenosa, de un modo similar, durante siglos, muchos cristianos
pensaron que la salvación venía producida por la muerte de Jesús en
la cruz.
;uiero insistir en el hecho de que, mientras alguien se halla en
ese nivel de consciencia, tal lectura es asumida sin di.cultad. Lo cual
no quiere decir que no contenga consecuencias sumamente
peligrosas, entre las que ha#ría que apuntar las siguientes+
• imagen de un dios o)endido vengativo hasta el extremo<
• idea de un intervencionismo divino, ar#itrario desde
&)uera'<
• idea de una pecaminosidad universal, previa incluso a
cualquier decisión personal %creencia en el &pecado
original'(<
• instauración de un sentimiento de culpa#ilidad, hasta
alcanzar límites patológicos<
• creencia en una salvación &mágica', producida desde el
exterior.
=in em#argo, es posi#le otra lectura que, reconociendo el
carácter &situado' , por tanto, inevita#lemente relativo de los textos
sagrados, accede a un nivel de maor comprensión li#era al
creente de tener que seguir a)errado a un pensamiento mágico o
mítico que, por la propia evolución de la consciencia le resulta a, no
solo insosteni#le, sino perjudicial.
,esde esta nueva lectura, el cristiano sigue .jando su mirada
en Jesús, en Jesús cruci.cado. Pero a no es una mirada in)antil ni
in)antilizante. :hora ve en Jesús en su destino 9provocado por la
injusticia de la autoridad de turno6 lo que es el paradigma de una vida
completamente realizada+ .el entregada hasta el .nal. Por ese
motivo, el hecho de &mirar la cruz' empieza a ser a salvador+ nos
hace descu#rir en qu" consiste ser persona.
Pero no se trata solo de una mirada &externa', que podría
desem#ocar, en el mejor de los casos, en una conducta imitativa, que
no dejaría de ser alienante. ,esde una consciencia transpersonal
desde el modelo no6dual de conocer, la lectura se ve enriquecida
hasta el extremo.
:l ver a Jesús, nos estamos viendo a nosotros mismos. ,esde
esta nueva perspectiva, Jesús no es un &mago' que nos salvara desde
)uera< tampoco es un &ser celestial separado' di)erente de nosotros.
$s lo que somos todos>, aunque sigamos sin atrevernos a
reconocerlo.
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