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Alberto Híjar Serrano

Estética, rebeldía y gente común

De 625 páginas y con tipografías muy legibles, De gente
común, prácticas estéticas y rebeldía social, editado por
la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y la
Fundación Jumex, recoge prácticas contestatarias de
Buenos Aires, Sao Paulo, México, Inglaterra y Estados
Unidos. La selección de Lorena Méndez, Brian Whitener
y Fernando Fuentes procura orientarse hacia la crónica
reflexiva y autocrítica con un final de “Líneas de fuga”
más bien abstractas y usuarias de términos propios de
la gente común movilizada. Tal ocurre desde el título
general aludiendo a la transgresión de la artisticidad
con sus instituciones, sus exaltaciones individualistas y
sus cánones separatistas de los diversos oficios de
significación.
La alusión a la gente común es planteada en la presentación de los compiladores acentuando la
afirmación de la gente común a partir de una respuesta del Subcomandante Insurgente Marcos
entrevistado por John Holloway describiendo el antipoder. “Es la rebeldía, la búsqueda por la
dignidad, el enojo, el hartazgo lo que mueve al trabajo vivo a organizarse para sobrevivir a la
reproducción de la opresión en el capital”. Los compiladores afirman a la gente común como los
capaces de levantarse en armas en 1994 y de privilegiar la acción contestataria para articular la
significación con el espacio público y el antipoder necesario. Es tal la importancia que se da a esta
exaltación de la sociedad civil “sin dios, sin amo, sin partido y sin marido” que cierra el libro un
texto de Holloway afirmando que “hay que cambiar el mundo pero no sabemos cómo hacerlo”,
por lo que no queda mas que experimentar en un “movimiento de movimientos” y con la claridad
de que “no queremos ser ellos, no queremos ser como ellos”.
Pedro Castillo, un organizador político y editor sobreviviente de la represión estatal, suele insistir
en que las llamadas movilizaciones en realidad no lo son por su carácter efímero. El Taller de Arte
e Ideología dice desde el siglo pasado que se trata de “movilizar para desmovilizar”. Tal es la
acción que Negri y Hardt problematizan como propia de la multitud donde cada quien regresa a su
individualidad grupal y personal luego del gran acto de masas. Un indicio de esto es la abundancia
de pancartas personales en sustitución de las mantas y los volantes de otros tiempos.
El libro importa porque evidencia las características de las acciones estéticas anticapitalistas, sus
límites contrarios a la militancia política estricta y la construcción de instituciones como las
Madres de la Plaza de Mayo y sus derivaciones que van con la implantación de líneas de acción
reproducidas por las redes sociales y por comunicaciones horizontales. Dificulta la comprensión
histórica de todo esto, suponer que el EZLN es de gente común porque no se explica así la digna
rabia organizada para las acciones de agitación y propaganda como la toma de municipios del 1 de
enero de 1994 o las ordenadas marchas y la manifestación del silencio. Una disciplina construida
durante decenios con leyes de guerra precisas y relevo de mandos constante, no son cosas de
gente común.
La Presentación asume un “cierto sentido descriptivo” que asume una tendencia desde finales del
siglo XIX y hasta los inicios del XX de “una serie de quiebres, cambios y rupturas en las prácticas
artísticas… el modernismo instituyó un quiebre de la propia naturaleza de la representación”.
Importa esta tesis que tiene que ver con los signos y las articulaciones conceptuales de
representación que suelen ignorarse en beneficio del puro panfleto, sea individualista o de
colectivos que actúan sin sesiones de crítica y autocrítica. A esto se oponen los talleres en donde la
creación colectiva incluido su efecto social, es sometido a evaluaciones y críticas que conforman lo
que José Revueltas llama democracia cognoscitiva como proceso donde la gente común deja de
serlo para advertir que la aparente normalidad es una trampa de sensaciones, sentimientos, ideas
y normas no dichas de reproducción de las relaciones de producción capitalistas. De aquí la
conciencia del desarrollo desigual y combinado y la necesidad de un conocimiento colectivo en
constante construcción.
Una “nueva madurez en el activismo artístico” considera el colectivo argentino Situaciones que da
lugar a la “introspección en los grupos y movimientos sociales acerca de cómo se posicionan,
cómo se vinculan con el gobierno y demás”, dice Julia de Iconoclasistas. O sea que no es lo mismo
trabajar con un gobierno patrocinador de la memoria histórica militante y libertaria de repudio a
la represión dictatorial, que sortear la demagogia de las oficinas de cultura del Estado mexicano.
En lugar de hacer como si éste no existiera es necesario enfrentar con claridad política las
relaciones con sus instituciones que hay que usar.
En fin, una educación radical marcha, tal como advierte La Lleca postulando el “desaprender para
saber”. El libro incluye notas del diario de Lorena Méndez sobre su trabajo colectivo “con los
varones y con el personal de la cárcel en general”. Afirma Lorena que hay que “aprender poniendo
el cuerpo: sobre la inteligencia movida por la energía del corazón… haciendo un lugar para las
emociones que surgen… hasta el punto de que puedan hablar de cosas personales y sentirse
escuchados y respetados”, nuevas relaciones sociales se construyen sobre la marcha y dejan de ser
espontaneidades de la gente común, al mismo tiempo que dan lugar a una convivencia donde
razón y corazón se apoyan durante el trabajo del proyecto al que hay que dar seguimiento si es
que se quiere cambiar realmente las cosas. De aquí la importancia del texto de Ultra-red
“Archivando la deuda” a propósito de su confrontación con proyectos de vivienda pública. “Al
concluir el proyecto, Ultra-red compiló en un archivo los materiales auditivos, textuales y visuales
generados a lo largo de ese año”. No hay que confundir el archivo con el amontonamiento de
papeles y objetos característico de quienes carecemos de orden documental y testimonial que
sustituimos con ejercicios de memoria penosos y parciales. La gente común ganapán y adocenada
tiene en orden sus recibos fiscales, sus documentos puestos al día, sus álbumes familiares, sus
facturas y avisos bancarios. La práctica antisistémica tendría que aprender archivonomía para
garantizar la memoria y poderla comunicar para el relevo opuesto al atesoramiento de
experiencias por algún dirigente insustituible. Mala señal si el poder represivo y autoritario se
reproduce en colectivos y talleres con dirigentes que lo saben todo para dar lugar a la flojera
reflexiva y crítica de quienes confían en la guía patriarcal o matriarcal.
La praxis estética irreductible al pragmatismo del momento tiene en el libro comentado un
importante instrumento de organización y de transformación política que hay que promover como
línea discursiva ahí donde haya un punto de disloque con el avasallante poder capitalista.

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FUENTE
Texto publicado en el diario Por esto! Dignidad, Identidad y Soberanía, Mérida, Yucatán,
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=33&idTitulo=348896

REFERENCIA
Este texto fue leído en la presentación del libro, el viernes 5 de septiembre de 2014, 17 horas, en
la UACM Plantel Del Valle, Calle San Lorenzo 290, Col. Del Valle, 03100 México, D. F.
Presentaron: Maai Ortíz, Hunab Ku Mata Caro, Francesca Gargallo, Fernando Fuentes, Alberto
Híjar, Lorena Méndez