Requerimientos de Capital Humano en sectores productivos en el marco de la Protección Social

Diciembre de 2006
protección social

ÍNDICE

Presentación Introducción Objetivos del estudio Capítulo 1 Calidad del Empleo 1 Estabilidad laboral 1.1 Contrato de trabajo de los asalariados 1.1.2 Tipo de contrato de trabajo 1.2 Previsión 1.3 Seguro de Cesantía 2 Calificación del empleo 2.1. Calificación de la fuerza de trabajo ocupada según años de escolaridad 2.1.2 Escolaridad de la fuerza de trabajo por sexo y quintil de ingreso autónomo 2.1.3 Escolaridad de la fuerza de trabajo ocupada por categoría ocupacional 2.2 Capacitación 3 Síntesis de resultados en el marco de la protección social 3.1 Resultados generales por ramas de actividad y región 3.2 Síntesis regional Capítulo 2 Conclusiones y recomendaciones 2.1 Conclusiones generales 2.2 Conclusiones territoriales 2.3 Conclusiones sectoriales Capítulo 3 Apéndice metodológico 3.1 Relación entre fuerza de trabajo ocupada y trabajador asalariado 3.2 Cálculo del mes de Noviembre para Encuesta nacional de Empleo INE 3.3 Quintiles de ingreso nacional y regional 3.4 Correlación entre nivel de escolaridad y ejercicio de derechos y calificación laboral según rama de actividad Capítulo 4 Anexo: Caracterización de la oferta según otras fuentes 4.1 Oferta de trabajo según Censo 2002 4.2 Oferta de trabajo con base en Encuesta Nacional de Empleo. INE. Noviembre 2003 Bibliografía

3 5 9 10 10 10 19 29 37 41 42 44 47 53 58 58 61 72 72 73 74 75 75 75 75 75

80 80 88

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Presentación El estudio que se presenta consta de una introducción y tres capítulos. La introducción pretende sistematizar la complejidad e importancia que representa contar con capital humano calificado para asegurar la inserción internacional exitosa y por otro lado, las implicancias de avanzar hacia un sistema de protección social integral desde la perspectiva de derechos. El primer capítulo efectúa una revisión de la calidad del empleo y la calificación de la fuerza de trabajo analizando la existencia o no de contrato de trabajo, la situación de previsión de los trabajadores ocupados asalariados y la existencia o no de seguro de desempleo. En cuanto a calificación de la mano de obra, el análisis se centra en la escolaridad y acceso a capacitación. Todo el capítulo se basa en resultados de la Encuesta de Caracterización Socio Económica Nacional, CASEN, por sexo, quintiles de ingreso y rama de actividad económica, tanto para el país como sus regiones. Para efectos de comparación y homogeneidad de las series, se utilizan los resultados de los años 1992, 1996 y 2003 cuando ellos se encuentran disponibles según categoría de análisis. En un apartado, sintetiza estos resultados en el marco de la protección social, analizando según rama de actividad económica la estructura de las cuatro variables en el ámbito nacional y regional. Se optó por utilizar las ramas de actividad económica en el entendido de que la competitividad y la protección social van estrechamente ligadas a una inserción internacional exitosa y por tanto, dicha responsabilidad recae tanto en trabajadores como empleadores. Además porque los gremios empresariales se encuentran agrupados según rama, lo que facilita la conversación al momento de revisar líneas de política. El capítulo segundo presenta las principales conclusiones y recomendaciones, tanto desde una perspectiva general como en el ámbito territorial y sectorial. El capítulo 3 comprende el anexo metodológico, necesario para aclarar aspectos de procesamiento de la encuesta Casen, no necesariamente familiares para todos aquellos que tengan acceso a este documento. El capítulo cuatro es una anexo que presenta un resumen de los principales resultados de otras fuentes en cuanto a calificación de la mano de obra, con base en los años de escolaridad promedio. Los resultados del Censo 2002 sintetizan las principales conclusiones presentadas en el documento Perfil del Capital Humano en el Territorio1.

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Perfil del Capital Humano en el Territorio. Mideplan. Noviembre 2005. www.mideplan.cl (infopais)

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Igualmente se revisan los resultados de la Encuesta Nacional del Empleo, para Noviembre 2003. Este capítulo sólo pretende ser un referente del planteamiento de restricción estructural que presenta hoy en día el país en la calificación de la mano de obra y por otra, deja en evidencia la necesidad de levantar otras estadísticas que pongan de manifiesto los requerimientos de capital humano desde la empresa, ya que, todas las fuentes utilizadas provienen de encuestas o censo a hogares y una condición sine qua non para asegurar el éxito de las políticas de mejoramiento de capital humano proviene de los antecedentes de requerimientos y especialización que los afectados pueden entregar, es decir, la empresa. Finalmente, la bibliografía, que por su diversidad sistematiza la compleja relación entre protección social y competitividad. Este documento fue elaborado por Maritza España Valdivia, Michael Gillmore Evers y Verónica Miranda Briño, todos profesionales del Departamento de Competitividad Regional, de la división de Planificación Regional.

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Introducción La mayor equidad y ampliación de la protección social2 tienen efectos positivos sobre la economía en más de un sentido (Bonilla García y Gruat, 2003). En primer lugar, mayor y mejor acceso a educación y salud implica un mejoramiento del nivel medio de capital humano, lo cual es decisivo para el crecimiento sostenible y la competitividad en un mundo que premia cada vez más la inteligencia y la innovación, así como para mejorar el nivel productivo medio de las economías nacionales; estos elementos permitirían pasar de una competitividad espuria, basada en bajos salarios y explotación excesiva de los recursos naturales, a una competitividad auténtica, basada en la incorporación de valor intelectual agregado (CEPAL, 1990; CEPAL/UNESCO, 1992). En segundo lugar, mientras mayor es la protección social y mejor la garantía de los derechos sociales, menor es el nivel de conflictos; en otros términos, mayor es la disposición de los actores sociales a negociar acuerdos para resolver conflictos en las pugnas distributivas, en lugar de operar por otras vías que merman la gobernabilidad. En este sentido, una estructura distributiva menos desigual fortalece la estabilidad política y, con ello, alienta mayores inversiones y mejora el financiamiento, tanto en el plano externo como interno. En tercer lugar, la mayor equidad permite, indirectamente, reducir los altos costos de la pobreza y la desigualdad, en términos de deserción escolar, morbilidad evitable y maternidad no deseada, entre otros. Por último, un sistema de protección social, que ofrezca una cobertura más equitativa contra riesgos y una mayor igualdad de oportunidades en la formación de capital humano, alienta la confianza institucional y la reciprocidad de las relaciones entre los ciudadanos. En este sentido fortalece el capital social, que también es considerado un resorte importante para fomentar círculos virtuosos entre mayor confianza social y mayor dinamismo económico.3 Chile enfrenta el desafío de potenciar el desarrollo social y económico aumentando la productividad y capacidad de innovación de la economía. Los aumentos de productividad y la capacidad para innovar, desarrollando y transfiriendo nuevas tecnologías, se ven fuertemente condicionados por las destrezas y competencias de la fuerza laboral. La evidencia indica que el volumen de capital humano en Chile, medido por los años de escolaridad promedio de la población adulta, es moderado. El ritmo de acumulación y la tasa de

2 Las políticas sociales tendrán como objetivo no sólo superar la pobreza, sino también las desigualdades y discriminaciones que están en la base de los riesgos sociales que afectan a familias y personas, como son la pérdida del empleo, el trabajo precario, los bajos ingresos, la enfermedad, la falta de educación, que amenazan a niños, mujeres, adultos mayores o personas con discapacidad. El Sistema de Protección Social es el mecanismo que permite generar condiciones que brinden seguridad a las personas durante toda su vida, garantizándoles derechos sociales que les permitan finalmente reducir los riesgos en empleo, salud, educación y previsión, generando condiciones de mayor igualdad y oportunidades de progreso.(www.mideplan.cl : Sistema de Protección Social/Concepto) 3 LA PROTECCIÓN SOCIAL DE CARA AL FUTURO: ACCESO, FINANCIAMIENTO Y SOLIDARIDAD. Trigésimo primer período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Montevideo, Uruguay, 20 al 24 de Marzo de 2006.

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renovación del capital humano han sido lentos en comparación a los observados en países desarrollados, mientras su distribución es marcadamente desigual cuando se comparan trabajadores con diversos niveles de ingreso (menores ingresos van asociados a menor nivel educacional). Sin perjuicio de lo anterior, el capital humano es el principal patrimonio del país, correspondiendo al 78% de su riqueza total. Del porcentaje restante el 10% corresponde al capital natural –riqueza representada por los recursos naturales renovables y no renovables– y el 12% al capital producido –capital físico, edificaciones e infraestructura.4
Durante la última década Chile ha tenido importantes avances en materia de cobertura en educación básica y secundaria, lo que lo ha ubicado junto a países desarrollados en este indicador. La cobertura de educación superior muestra también un crecimiento importante acercándose rápidamente al observado en naciones desarrolladas. Estas tendencias indican que el flujo de estudiantes hacia el mundo del trabajo en las próximas décadas se traducirá en una fuerza laboral más calificada, con un promedio de educación cercano a los 12 años. Existe, sin embargo, abundante evidencia de que aún queda mucho por mejorar en la calidad de la educación inicial. Cuando se analiza el capital humano en la fuerza laboral actual, sin embargo, la situación es menos favorable. El 50% de la fuerza de trabajo no tiene estudios secundarios. Este fenómeno se relaciona con los bajos niveles de escolaridad de los trabajadores de menores ingresos (quintiles I, II y III) y de aquellos de mayor edad, que no se beneficiaron de los importantes aumentos en la cobertura educacional logrado en las últimas décadas por la Reforma Educacional5 que buscó mejorar la cobertura, calidad y equidad del sistema escolar. Estas exitosas políticas, sin embargo, apuntaron a asegurar que el flujo de las nuevas generaciones de estudiantes en edad escolar completaran su educación inicial y lograran así aprendizajes relevantes, pero no abordó directamente el problema de la fuerza de trabajo con bajo nivel educativo. Una medida complementaria, y de creciente relevancia para países con alta cobertura educacional como Chile, es la medición de las competencias reales de la fuerza de trabajo. La encuesta de Alfabetización Funcional de la Población Adulta6 (ver página 15) en que participó Chile en 1998 junto a los países de la OECD mostró que sólo un 14% de la población nacional supera el umbral mínimo requerido para un desempeño eficaz en la sociedad de la información. La encuesta reveló que los resultados fueron deficientes aun en el caso de la población adulta con mayores niveles educacionales. Esto abre interrogantes relevantes sobre la calidad de los aprendizajes no sólo en el sistema escolar, sino que en el de educación superior.

Brunner, J. J. y Elacqua, G. (2003), Informe Capital Humano en Chile, Escuela de Gobierno Universidad Adolfo Ibáñez, Santiago. (ver página 14) 5 INE. Comisión Bicentenario (2003). Cuánto y cómo cambiamos los chilenos. Balance de una década. 1992-2002. Ver también en: OECD (2004) Revisión de Políticas Nacionales de Educación en Chile. OECD: París, y Cox, C. (ed.) (2003)
4 6 Cifras de la encuesta Internacional de Alfabetización Funcional de Adultos aplicada en los países de la OECD y en la que Chile participó como invitado. Véase el reporte de resultados en Bravo, D. y Contreras, D. (2001) Competencias Básicas de la Población Adulta. Departamento Economía, Universidad de Chile.

Políticas Educacionales en el Cambio de Siglo: La Reforma del Sistema Escolar de Chile.

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Si bien el país ha crecido sostenidamente durante más de un década, diversos análisis concuerdan en destacar que para retomar tasas de crecimiento como las logradas durante los noventa, el país requiere de esfuerzos adicionales de mejoramiento de la productividad. Mejorar la productividad depende en importante grado de la innovación y el cambio tecnológico de las empresas y sectores claves de la economía, especialmente en el ámbito de recursos naturales. El capital humano juega un importante papel en la efectiva transferencia y adaptación de nuevas tecnologías, las que pueden resultar en productos y servicios de mayor valor agregado. Las menores destrezas de la fuerza de trabajo limitan severamente la adopción y difusión de nuevas tecnologías, constituyéndose en un cuello de botella para la innovación y productividad, pilares del crecimiento económico7. La magnitud del esfuerzo requerido para aumentar el capital humano de la fuerza laboral actual y futura supone tomar diversas medidas. Mejorar la calidad y equidad de la educación escolar es un desafío central. Pero también lo es mejorar el acceso a una educación superior de calidad, incluida aquella de carácter técnico-profesional, y la renovación del capital humano a través de la formación continua. La experiencia internacional muestra que un factor crucial para elevar la competitividad es eliminar las barreras a la productividad laboral. Para ello, es muy importante la expansión y mejoramiento de la educación formal y de la capacitación laboral, junto con la construcción de relaciones laborales armoniosas8. En consecuencia, el desarrollo y expansión de la educación técnica y profesional, tanto dentro como fuera del sistema escolar formal y en el marco del aprendizaje a lo largo de toda la vida, debe constituir un objetivo prioritario de las estrategias de educación. En particular, desde el lado de las empresas que hoy día están realizando los esfuerzos de certificación de sus trabajadores según competencias, la gran mayoría, sino todas, está orientada a aquellas que pertenecen a líneas de formación concordante con la enseñanza media técnico profesional, en sus diversas especialidades o a aquellas especialidades impartidas en los Institutos de Formación Profesional. Hoy es común señalar el profundo impacto que la globalización, las nuevas formas de organización de la producción y la difusión de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) han tenido sobre todos los ámbitos de la sociedad. El mundo del trabajo es uno de los ámbitos que ha experimentado mayores cambios y todo indica que este seguirá siendo el caso en las próximas décadas. Si bien en la actualidad se discute la validez de teorías que pronosticaban “el fin del trabajo” como resultado de la difusión de las TIC, es indudable que se observan importantes cambios en el contenido de gran número de ocupaciones (incluyendo la extinción de muchas de ellas), en las dinámicas del mercado de trabajo y en las trayectorias laborales de los trabajadores.

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8

and Certification, MIF-Fomin, Washington D. C.

Mulitlateral Investment Fund, Inter-American Development Bank (2003), Lessons from Innovation. Skills Standards

5. Banco Interamericano de Desarrollo (2001), Competitividad: el Motor del Crecimiento. El Progreso Económico y Social en América Latina. Informe 2001, Washington D. C.

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Algunas de las principales tendencias que se observan a nivel internacional son: • Aumento de las ocupaciones en sectores de servicios y menor empleo, como industrias • extractivas, construcción y agricultura. • Aumento del componente de información/conocimiento en la mayoría de las ocupaciones por efecto de la revolución tecnológica. • Virtual desaparición de oficios rutinarios que pueden ser reemplazados por sistemas de información. • Cambio en las competencias requeridas por el mundo del trabajo y mayores exigencias educacionales de la fuerza de trabajo. • Menor estabilidad en el empleo debido a la transformación de las ocupaciones, el imperativo de la flexibilidad y la intensificación de la competencia. • Emergencia de nuevas modalidades de empleo y formas de contratación (jornadas parciales, plazos fijos, teletrabajo, etc.) En el caso del mercado laboral nacional las principales tendencias que se observan son las siguientes: • Mayor tasa de participación. Los resultados del reciente censo indican que la tasa de participación en la fuerza de trabajo ha aumentado sistemáticamente en los últimos años, básicamente por la mayor incorporación de mujeres que cuentan con estudios secundarios completos o superiores. • Fuerza laboral más calificada. La fuerza laboral ha aumentado su nivel de escolaridad en una tasa mayor que el promedio de la población. Entre 1992 y 2002, el porcentaje de ocupados con educación básica incompleta disminuyó de un 29% a un 16%, y aumentó el de aquellos con educación superior, de un 15% a un 28%. • Esta tendencia es un reflejo de la expansión de la oferta educativa en todos los niveles, especialmente en la educación superior. El mayor incremento de escolaridad se da en personas de entre 45 y 59 años, lo que muestra que hay una demanda y un acceso creciente a oportunidades de educación para adultos. • Calidad del capital humano y nivel de competencias básicas. Reportes recientes sugieren que la existencia de capital humano en Chile es limitado en comparación a los países desarrollados, su ritmo de acumulación es lento y su distribución es poco equitativa. Si bien los niveles de escolaridad de la fuerza laboral siguen una tendencia al alza, no ocurre lo mismo con los estudios secundarios. Alrededor del 50% de la fuerza de trabajo (especialmente trabajadores de menores ingresos y de mayor edad) no dispone de estos estudios, lo que supone una importante brecha por superar. • Cambios en el empleo y estructura ocupacional. Entre 1992 y 2002 hubo un descenso del empleo en los sectores primarios, y un aumento en sectores como servicios financieros y de comercio. En sectores de industrias extractivas sofisticadas como la minería, se observan importantes cambios en los contenidos del trabajo hacia ocupaciones que requieren competencias más sofisticadas e intensivas en conocimiento y manejo de información. Desde el punto de vista de los niveles ocupacionales, el grupo de técnicos y profesionales de nivel medio es el que experimentó el mayor incremento en la estructura ocupacional durante la última década, pasando del 5% al 13,8%, lo que muestra una tendencia hacia una creciente tecnificación de la fuerza de trabajo.

8

Con esta marco, se plantearan algunas hipótesis importantes de corroborar tanto, por la pertinencia para la elaboración de políticas, como en la importancia que tiene para esta división avanzar en el proceso de descentralización. Objetivo General Identificar las brechas de requerimientos de formación del capital humano regional desde la oferta según información base encuesta CASEN y análisis de la situación laboral en el marco de la protección social Orientar medidas de política territorial y sectorial en función de los resultados obtenidos

Objetivos específicos Realizar un diagnóstico por regiones de la calificación de la fuerza de trabajo regional según años de escolaridad por grupo de ocupación, nivel de educación, sexo y quinquenio de edad. Identificar la situación de los ocupados desde la perspectiva de competitividad en el marco de la protección social, aprovechando la posibilidad de análisis por quintiles de ingreso que brinda la encuesta CASEN. Verificar la incidencia de la formación educacional en el ejercicio de los derechos laborales definidos en el marco de protección social

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Capítulo 1

Calidad Del Empleo

El concepto de calidad del empleo comprende factores relacionados con condiciones de trabajo, estabilidad laboral, protección social y remuneraciones. La calidad del empleo puede conceptualizarse como el conjunto de requisitos mínimos que debe tener una ocupación para considerarse como aceptable. Estos requisitos o factores se refieren a la protección social, protección de la legislación laboral (contratos), estabilidad, horas trabajadas, los ingresos del trabajo, el ambiente de trabajo y los riesgos, el contexto ético o moral, la participación y otros9. A continuación se analizan algunos indicadores relativos a la calidad del empleo, obtenidos de la Encuesta Casen años 1992, 1996 y 2003. La calidad y estabilidad de los empleos desempeñados tienen una incidencia central en la productividad y en la situación laboral de los trabajadores. La calidad de los empleos que se generan, pasa a ser un factor elemental en la política laboral, ya que una proporción importante de los nuevos empleos presentan características de inestabilidad, falta de protección y bajos ingresos lo que trae como consecuencia la persistencia de un contingente de ocupados en situación de deterioro laboral.

1.

Estabilidad laboral

La inestabilidad laboral ocasionada por la ausencia de un contrato de trabajo y de protección previsional, constituyen dos aspectos centrales en lo que a calidad de trabajo se refiere. La falta de protección derivada de una relación de trabajo no protegida y de no contar con una afiliación previsional, implica empleos de condiciones precarias. 1.1 Contrato de trabajo de los asalariados10

En relación a los ocupados asalariados, los datos de la Casen 1992 muestran que un 14,2% de los ocupados asalariados no contaban con contrato, cifra que se eleva a 21,9% en el año 1996, llegando en el año 2003 a 22,2%, lo cual se traduce como un deterioro de la calidad del empleo, afectando en el año 2003 a 972.239 ocupados en el Ocupados asalariados sin contrato Región 1992 1996 2003 ámbito nacional. Al analizar esta situación en el I 9,4 14,4 24,5 II 10,6 16,5 14,0 territorio se observa que en todas las regiones se ha III 13,0 17,3 16,3 incrementado el deterioro de la calidad del empleo IV 12,7 24,5 28,0 entre el período 1992-2003. Las regiones que arrojaron V 12,1 20,3 25,6 VI 10,8 26,4 21,2 los menores incrementos, en términos de puntos VII 28,9 38,3 29,3 porcentuales, son las regiones de Los Lagos y del Maule VIII 20,4 24,2 24,8 IX 18,1 26,7 29,7 con 0,4 y 0,3 puntos porcentuales, respectivamente. Por X 22,0 23,9 22,4 otro lodo, las regiones que sobrepasaron los 8 puntos XI 14,4 17,2 15,6 XII 4,9 22,5 15,8 porcentuales, a nivel país, son siete, en orden RM 11,1 19,0 19,7 decreciente, Coquimbo, Tarapacá, Valparaíso, Araucanía, País 14,2 21,9 22,2 Magallanes, O’Higgins y Metropolitana de Santiago,
Fuente: Encuesta Casen
9 Chacón, Boris. Calidad de los Empleos y su Incidencia en los niveles de pobreza en Chile 1990-1996. Departamento Estudios Económicos- Mideplan. 10 Se refiere a los empleados y obreros más el servicio doméstico puertas afuera.

10

con aumentos de (15,3), (15,1), (13,5), (11,6), (11,0), (10,4) y 10,4 puntos porcentuales, respectivamente. Asimismo, no se puede dejar de mencionar que las regiones de el Maule y La Araucanía son las que presentaron en el año 2003 los porcentajes más altos de ocupados en precarias condiciones laborales, siendo además la región de La Araucanía la que presenta de acuerdo a esta misma fuente (Casen) las mayores concentraciones de pobreza de su población con un 29,7%, lo cual hace aún más crítica la Estructura ocupados asalariados sin situación laboral. Un elemento necesario de incorporar en este 24,5 % 25,0 análisis es la condición laboral según sexo, ya que en los últimos años la ocupación femenina 20,0 20,3 20,5 ha ido en aumento, siendo según los datos 14,8 Hombre 13,9 Casen su incorporación bastante más precaria Mujer que lo acontecido con los varones. A nivel 10,0 nacional el año 1992, según Casen el 13,9% de 1992 1996 2003 años los hombres no poseía contrato laboral, en tanto este porcentaje se incrementaba a 14,8% en el caso de las mujeres. Esta situación se agudiza bastante en el año 2003, donde los hombres presentan un 20,3% de población ocupada sin contrato en tanto la población femenina ocupada alcanza a un 25% sin contrato. Cabe señalar, que claramente el sector femenino es el que progresivamente se ha ido incorporando en una situación más crítica en esta variable, ya que los hombres más bien tienden a mantenerse en un 20% desde el año 1996, en tanto las mujeres siguen incrementando su precariedad laboral y las mujeres en un 25,5%.
Región I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII RM País Sexo Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Ocupados asalariados sin contrato 1992 10,1 8,0 9,3 13,7 12,7 13,8 12,3 13,5 11,8 12,8 11,3 9,8 31,8 23,0 19,4 22,5 18,3 17,7 22,3 21,5 14,6 13,7 3,5 7,7 10,1 12,8 13,9 14,8 1996 15,1 13,1 12,2 28,9 14,2 23,8 24,3 24,9 18,8 23,2 26,2 26,8 38,8 37,1 23,6 25,3 25,7 28,6 25,0 21,6 15,6 20,3 18,1 28,6 16,1 23,3 20,5 24,5 2003 21,9 29,3 10,9 20,1 10,7 27,1 26,2 31,0 23,0 29,4 19,9 23,8 29,4 29,1 23,5 27,0 29,0 30,8 20,4 25,6 13,2 18,8 15,1 17,1 17,5 22,7 20,3 25,0

30,0

contrato según sexo

Si esta situación se observa desde el territorio, claramente es posible apreciar como el comportamiento dado en el país también se reproduce en las regiones, destacando la región de Magallanes el año 1992 con los menores porcentajes de ocupados asalariados sin contrato tanto en hombres como en mujeres con un 3,5% y 7,7%, respectivamente, situación que en el año 2003 varía, siendo las regiones de Antofagasta y Atacama las que presentan un menor porcentaje de precariedad laboral en los hombres con 10,9% y 10,7%, respectivamente. Por el contrario, en el caso de las mujeres son las regiones de Aysén y Magallanes las que presentan la situación laboral menos crítica de este segmento poblacional con un 18,8% y 17,1% sin contrato laboral.

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

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Por otro lado es necesario señalar que existen regiones que durante el período 1992 – 2003 disminuyeron la población masculina sin contrato de trabajo como es el caso de Atacama, Maule, Los Lagos y Aisén en un -2,1, -2,4, -1,8 y -1,4, puntos porcentuales respectivamente. Por el contrario, en el caso de las mujeres sólo se aprecian incrementos durante el período de análisis, siendo la región de Tarapacá con 21,3 puntos porcentuales la que presenta mayor variación y la región de Los Lagos con 4,1 puntos porcentuales la con menor variación en la calidad del empleo femenina.
Estructura ocupados asalariados sin contrato según rama de actividad
SERVIC.COMUN.SOC. Si se analiza la población ocupada asalariada sin contrato según rama de ESTAB.FINANC. actividad económica, el sector Servicios TRANSP. Y COMUNIC. Comunales y Sociales presenta la mayor COMERCIO precariedad de los empleos durante CONSTRUCCION todo el período (superando el 30% a ELECT.GAS Y AGUA partir del año 1996). Por el contrario el 2003 IND.MANUFACT. 1996 sector Electricidad, gas y agua presenta 1992 MINAS Y CANTERAS el menor porcentaje de ocupados AGRIC.CAZA SILV. asalariados sin contrato de trabajo. Sin embargo, no se puede dejar de ACT. NO BIEN ESPEC. mencionar que durante el período de 0 5 10 15 20 25 30 35 40 análisis se observa una disminución en la % Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003. precariedad del empleo en los sectores Actividades no bien especificadas, Silvoagropecuario, Minería e Industria Manufacturera, destacando en particular el sector Silvoagropecuario llegando a un descenso de 10,3 puntos porcentuales entre los años 1992 y 2003 situación dada por la correspondiente disminución de la participación de esta rama de actividad económica en la ocupación a nivel nacional. Por el contrario el sector Servicios Comunales y Personales presenta un incremento de 5,1 puntos porcentuales durante los años 1992 y 2003.

Al realizar este análisis de estructura de ramas de actividades según regiones, es posible observar en el cuadro siguiente como las regiones de O’Higgins y el Maule presentan la mayor precariedad en el ámbito de contratos de trabajos en el sector Silvoagropecuario, presentando en el año 2003 del orden del 50,3% y 53,9%, respectivamente, los asalariados ocupados sin contrato, situación crítica a pesar de haber decrecido esta condición desde el año 1992 en 4,8 puntos porcentuales en la Región de O’Higgins y 7,5 puntos porcentuales en la Región del Maule.

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Estructura ocupados asalariados sin contrato según rama de actividad económica y región

Act.no bien espec. Región 96 03 I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII RM País
** 0,9 ** 0,3 0,5 ** 0,2 1,1 0,9 0,2 ** ** 0,7 0,6 0,4 0,7 ** ** 0,2 0,0 ** 0,0 0,1 0,1 ** ** 0,2 0,1

Silvoagropec. 96
13,1 8,6 13,2 29,2 18,6 41,4 53,4 33,7 45,7 41,3 39,7 20,3 5,4 22,9

Minería 96
0,3 3,7 10,3 9,7 1,1 1,0 1,2 1,0 0,2 0,2 ** 2,5 0,3 1,2

Industria Manufact. 96
9,8 8,3 5,5 6,8 11,9 13,3 6,8 8,7 11,5 6,8 8,5 11,3 18,7 13,0

Elect.gas y agua 96
0,1 0,1 0,8 0,4 0,1 0,3 ** 0,3 0,2 ** ** 0,5 0,2 0,2

Construcción 96
9,9 11,4 7,1 6,5 10,6 6,5 5,1 6,9 5,1 6,4 5,1 11,9 9,6 8,2

Comercio 96 03

Transp.y Comunic. 96
13,0 11,1 8,8 9,1 8,4 4,9 3,9 7,3 4,4 6,0 5,8 8,5 7,1 6,9

Estab.Finan. 96
2,0 3,1 1,2 0,9 1,3 1,2 0,5 1,6 1,4 1,5 0,7 1,1 2,8 1,9

Serv.Com. Soc.Pers. 96 03
20,1 21,0 23,3 29,7 20,1 20,8 10,9 20,2 24,3 26,6 13,8 19,2 11,5 14,4 19,4 22,7 15,1 21,0 16,0 18,0 19,0 20,3 29,3 27,6 27,8 27,5 21,5 23,8

Total 96
100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100

03
12,2 8,0 16,1 27,9 13,4 33,8 38,5 27,7 38,7 35,1 33,7 9,2 4,7 18,2

03
0,4 3,7 5,3 1,8 0,2 0,4 0,1 0,1 0,1 0,1 0,2 0,3 0,1 0,4

03
8,2 9,4 7,3 8,9 9,0 9,7 9,8 12,2 10,0 8,5 8,9 15,3 14,4 11,7

03
0,0 0,0 ** 0,2 0,2 ** 0,0 0,1 0,0 0,2 ** ** 0,2 0,1

03
11,2 11,5 8,4 7,2 12,7 8,8 10,0 7,9 7,8 9,5 9,6 13,5 9,7 9,6

03
14,2 9,6 9,6 7,9 8,6 6,0 5,0 6,8 3,9 7,4 7,3 20,7 8,1 7,7

03
4,5 3,7 0,8 2,2 2,8 1,7 1,4 2,1 2,5 1,5 1,2 0,3 6,6 4,0

03
100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100

31,8 28,0 29,5 23,7 33,0 31,8 26,2 23,7 23,2 26,3 17,6 20,4 17,4 20,6 20,0 20,4 15,5 15,9 21,6 19,5 21,1 18,9 14,6 13,1 27,4 28,6 23,7 24,5

Fuente: Elaboración propia en base a Encuesta Casen 1992, 1996 y 2003. ** sin dato

13

Asimismo, la precariedad observada a nivel nacional en el sector Servicios Comunales y Sociales se confirma con un aumento de 2,4 puntos porcentuales entre 1996 y 2003. En 1996, las dos principales regiones que mostraban las mayores precariedades en este sector son las regiones de Magallanes y Antofagasta con 50,7% y 41,6%, respectivamente. En el 2003 las dos principales regiones en precariedad laboral fueron la de Aysén y Antofagasta con 44,7% y 42,3%, respectivamente. Observando de manera genérica el comportamiento de las regiones en esta rama de actividad económica, en ocho de ellas aumentaron sus porcentajes de asalariados sin contrato, respecto a su total regional. Estas regiones, en orden decreciente, son Aysén con 14,1 puntos porcentuales, la región de Los Lagos con 8,9 puntos porcentuales, la del BíoBío con 7 puntos porcentuales, Atacama con 6,1 puntos porcentuales, O’Higgins con 2,7 puntos porcentuales, del Maule con 1,9 puntos porcentuales, Coquimbo con 1,2 puntos porcentuales y Antofagasta con 0,7 puntos porcentuales, entre los años 1996 y 2003. Destacándose la Región de Magallanes con una disminución de 8.6 puntos porcentuales, pasando de 50,7% en 1996 a 42,1% en el 2003. Por el contrario, los sectores que a nivel nacional presentan los menores porcentajes de ocupación sin contrato de trabajo, son Actividades no bien especificadas, Minería y Electricidad, gas y agua. En el primer sector, se registraron los mayores porcentajes de ocupados sin contrato con 0,5% en la Región Metropolitana de Santiago en 1996 y en el año 2003 con 1,9% en la Región de Antofagasta; En el segundo sector, en 1996 su porcentaje máximo fue de 11,3% en la Región de Atacama y en el 2003 con 3,4% en la región de Antofagasta; En el sector Electricidad, gas y agua, durante el año 1996 obtuvo como porcentaje máximo de 2,2% en la Región de Magallanes y en el 2003 con 0,4% en la Región Metropolitana de Santiago.
% 80 60 40 20 0 Hombre Mujer
65,7 60,5 56,2 34,3 39,5

Asalariados sin contrato según sexo
1992 1996 2003
43,8

En el caso de los ocupados asalariados sin contrato de trabajo según sexo, se pasa de 328.267 en el año 1992 a 540.010 en el año 2003 en el caso de los hombres, significando un incremento de 64,5% de precariedad laboral. En tanto las mujeres pasan de 171.247 en el año 1992 a 420.848 en el año 2003, con un aumento del 145,8%. Sin embargo, a pesar de incrementarse en valores absolutos en

14

ambos sexos los ocupados sin contratos, claramente la incorporación de la mujer al mundo laboral ha sido más crítica, ya que su participación del total de asalariados sin contrato pasa de 34,3% en 1992 a un 43,8% en el año 2003, implicando un incremento de 9,5 puntos porcentuales, en tanto en los hombres se percibe un comportamiento contrario que se ve reflejado en el descenso de su participación de la ocupación asalariada sin contratos. Ocupados asalariados sin contrato de trabajo según sexo y quintil de ingreso
Años 1992 1996 2003 Años 1992 1996 2003 Años 1992 1996 2003 Total I 123.586 228.316 240.619 I 90.539 164.062 155.857 I 33.047 64.254 84.762 II 131.930 227.303 263.491 II 88.935 138.065 145.563 II 42.995 89.238 117.928 III 119.563 166.796 IV 85.867 135.113 V 38.568 89.628 94.955 V 20.956 43.956 47.191 V 17.612 45.672 47.764 Total 499.514 847.156 960.858 Total 328.267 512.218 540.010 Total 171.247 334.938 420.848 I 24,7 27,0 25,0 I 27,6 32,0 28,9 I 19,3 19,2 20,1 II 26,4 26,8 27,4 II 27,1 27,0 27,0 II 25,1 26,6 28,0 III 23,9 19,7 Total IV 17,2 15,9 V 7,7 10,6 9,9 V 6,4 8,6 8,7 V 10,3 13,6 11,3 Total 100,0 100,0 100,0 Total 100,0 100,0 100,0 Total 100,0 100,0 100,0

203.315 158.478 Hombres III 74.615 95.180 IV 53.222 70.955

21,2 16,5 Hombres III 22,7 18,6 IV 16,2 13,9

105.079 86.320 Mujeres III 44.948 71.616 98.236 IV 32.645 64.158 72.158

19,5 16,0 Mujeres III 26,2 21,4 23,3 IV 19,1 19,2 17,1

Fuente: Elaboración propia en base a Encuesta Casen 1992, 1996 y 2003.

Ahora bien, al incorporar al análisis anterior la variable quintil de ingresos, es posible advertir como todos los quintiles de ingresos presentan población ocupada asalariada sin contrato de trabajo, sin embargo es claramente visible como los quintiles de ingresos más bajos (I a III) muestran una situación bastante más precaria que los quintiles IV y V, comportamiento que se repite durante todo el período. Sin embargo, la tasa de crecimiento promedio anual por quintil de ingreso, indica que es el quintil V el que presenta la mayor tasa a 8,2% en tanto el I quintil lo hace a una tasa de 6,1% durante el período 1992-2003. Según la gráfica con información según sexo, el incremento de la precariedad laboral de las mujeres es a tasas de crecimiento muy superiores a las de los hombres, destacando en particular los quintiles II y V con crecimientos muy similares (del orden Tasa promedio anual asalariados sin contrato tasa de 9,1%), seguido por el quintil I con un según sexo y quintil de ingreso 10 crecimiento promedio de 8,6%. Por otro Hombre 9 Mujer 8,2 lado, llama la atención que en el caso de Total 8 7 los hombres es el V quintil de ingreso el 6,3 6,1 6 5,6 que manifiesta la mayor tasa promedio 5 4,8 anual con un 7,4%, superando en al menos 4 3 puntos porcentuales al resto de los 3 2 quintiles de ingreso.
1 0 I II III IV V

quintil

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

Al incorporar la variable territorial al análisis anterior se observa como entre los años 1992 y 2003 se alteran las estructuras de participación de los quintiles según región, cambio que es posible advertir en las siguientes gráficas: 15

Estructura asalariados sin contrato según región y quintil de ingreso, Año 1992
TOTA L R.M . XII XI X IX VIII VII VI V IV III II I 0 1 0 20 30 40 V IV III II I

Estructura asalariados sin contrato según región y quintil de ingreso, Año 2003
TOTA L R.M . XII XI X IX VIII VII VI V IV III II I 0 1 0 20 30 40 V IV III II I

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

La primera conclusión, es que los quintiles I, II y III concentran la precariedad laboral de la población ocupada asalariada sin contrato de trabajo en todas las regiones del país. En el año 1992, las mayores concentraciones en el I quintil se detectan en las regiones de Valparaíso, Los Lagos y Metropolitana (del orden del 26%), en el caso del II quintil las concentraciones se dan en las regiones de Tarapacá, Coquimbo y Valparaíso (31,2% en el caso de la primera región y con un 29% las restantes) y en el III quintil las concentraciones se dan prioritariamente en las regiones de O’Higgins y Maule, ambas con un alto componente rural y temporalidad, con concentraciones superiores al 30%. Destaca en particular en este año, el quintil IV en donde las regiones extremas del país (Aisén y Magallanes) presentan una elevada participación de ocupados sin contrato con porcentajes cercanos al 35%. En el año 2003, si bien se mantienen los quintiles precarios, se modifican las regiones que concentran ocupados sin contratos, y aumentan los porcentajes, lo cual apunta a un empeoramiento de la situación laboral de este grupo poblacional, tal es el caso de la región de Magallanes la cual en el I quintil concentra al 37% de población asalariada sin contrato, situación que se agudiza aún más al concentrar en el II quintil al 40% de su población. En el caso del III quintil, la mayor concentración se da en la región de Antofagasta con un 33,5%.

16

La segunda conclusión es que el V quintil, tanto en el año 1992 como 2003 presenta menores concentraciones de ocupados sin contratos, siendo en el año 1992, sólo tres regiones las que presentan porcentajes superiores al 10%, tal es el caso de Atacama, Antofagasta y Araucanía. Situación que varía en el año 2003, ya que si bien sigue siendo el V quintil el que presenta una mejor condición laboral, se incrementan las regiones con participaciones sobre el 10%, siendo sólo cinco regiones las que se mantienen por debajo de este porcentaje, como son Atacama (6,3%), Coquimbo (8,6%), O’Higgins (7,4%), Bio Bio (9,8%) y Magallanes (5,2%). En tercer lugar, a nivel país la concentración de la población en los distintos quintiles de ingreso tiende a mantenerse, con la excepción de los quintiles III que pasa de 23,9% en el año 1992 a 21,2% en el año 2003 y del V quintil que se incrementa en 2,2 puntos porcentuales, quedando en el año 2003 con un 9,9% de población sin contrato. Tasa promedio anual crecimiento población ocupada asalariada sin contrato según región y quintil de ingreso.
REGION I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII R.M. Total I 14,7 8,3 2,9 12,4 7,3 8,3 1,4 5,2 0,5 6,9 17,5 9,6 8,2 6,1 II 8,6 1,9 3,7 9,7 7,7 8,5 2,1 3,7 1,3 4,8 18,3 5,8 7,5 6,3 III 7,5 5,8 12,3 9,3 8,8 4,1 -0,8 3,0 1,0 3,7 5,3 8,7 6,6 4,8 IV 7,2 2,2 -0,3 8,4 7,2 10,3 1,8 2,5 3,5 -4,7 -6,8 2,9 5,8 5,6 V 12,5 4,1 -2,8 14,6 12,0 12,7 8,2 4,3 3,2 5,1 14,0 4,6 9,2 8,2 Total 10,1 4,8 3,8 10,4 8,1 7,7 1,5 3,7 1,6 2,8 11,3 6,5 7,3 5,9

MAX MIN

17,5 0,5

18,3 1,3

12,3 -0,8

10,3 -6,8

14,6 -2,8

11,3 1,5

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

Si se analiza la tasa de crecimiento promedio anual de los asalariados sin contrato durante el período 1992-2003, se aprecia que el V quintil presenta la mayor tasa con un 8,2%, siendo el III quintil el que presenta la menor tasa con un 4,8%. A nivel de quintiles, en el I quintil las tasas de crecimiento promedio anual van desde un 1,4% a 17,5% siendo las regiones de Maule y Magallanes las que presentan estos porcentajes, respectivamente. En el II quintil nuevamente la región de Magallanes presenta la mayor tasa con un 18,3% en tanto la menor tasa la presenta la región de Los Lagos con un 1,3%. A partir del II quintil las menores tasas de crecimiento promedio anual son decrecientes, es así que tenemos el caso de la región de Maule (-0,8% en el III quintil), Magallanes (-6,8% en el IV quintil) y Atacama (-2,8% en el V quintil). Por el

17

contrario, las mayores tasas promedio en estos quintiles se dan en las regiones de Atacama (12,3% III quintil), O’Higgins (10,3% en el IV quintil) y Coquimbo en el V quintil con un 14,6%. Al desagregar la tasa promedio anual según sexo, las estructuras varían bastante entre los quintiles y las regiones respectivas. En el caso de los hombres, la región de Magallanes presenta las mayores tasas promedio anual entre el I y III quintil, llegando del orden del 20% en los quintiles I y II, tasa que nuevamente se repite en el V quintil pero en la región de Tarapacá. Por el contrario las menores tasas (del orden del -10%) se registra en las regiones de Atacama y Magallanes (V y IV quintil, respectivamente).
REGION I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII R.M. TOTAL Maxímo Minímo I 9,5 9,5 -2,4 13,5 5,5 7,3 1,1 5,1 9,0 -1,0 4,3 20,3 6,5 4,9 20,3 -2,4 II 8,0 -4,1 2,6 8,3 7,0 7,9 -1,0 3,8 3,4 -1,0 -1,4 19,0 5,5 4,5 19,0 -4,1 Tasa Promedio Anual - Hombres III IV V 6,1 5,1 3,4 7,9 6,6 1,1 -2,2 1,2 6,9 0,3 1,5 9,2 6,8 3,1 9,2 -2,2 4,9 2,5 -4,0 8,1 4,6 9,4 2,4 1,3 2,1 1,1 -5,1 -10,4 3,5 4,4 8,1 -10,4 19,7 3,4 -9,8 8,8 9,8 14,7 7,7 3,6 3,5 -0,9 -6,2 13,8 9,4 7,4 19,7 -9,8 TOTAL 8,3 3,3 -0,9 9,5 6,3 6,5 0,3 3,2 5,2 -0,4 -0,7 12,9 6,1 4,5 12,9 -0,9 I 30,0 6,9 10,3 10,4 10,8 11,5 2,3 5,7 11,6 3,9 12,8 13,6 10,7 8,6 30,0 2,3 II 9,6 13,3 6,6 12,0 8,7 10,0 11,7 3,4 11,5 5,9 14,7 17,6 9,9 9,2 17,6 3,4 Tasa Promedio Anual - Mujeres III IV V 10,3 6,9 18,3 11,5 12,7 9,0 1,9 5,5 13,1 2,1 7,1 -0,9 6,3 7,1 18,3 -0,9 13,7 2,0 4,5 9,1 10,6 12,1 0,3 4,2 4,2 7,9 -3,8 -3,9 8,2 7,2 13,7 -3,9 6,6 5,2 7,6 25,8 14,8 10,5 8,7 5,3 5,6 9,2 13,9 14,1 9,0 9,1 25,8 5,2 TOTAL 13,5 6,9 10,2 11,9 10,8 10,4 4,4 4,8 8,9 5,3 8,4 9,4 8,8 8,2 13,5 4,4

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

En el caso de las mujeres llama la atención la tasa promedio anual de los quintiles I y V, en las regiones de Tarapacá y Coquimbo, que alcanzan valores de 30% y 25,8%, respectivamente. Por el contrario, las menores tasas se dan en la región de Magallanes en los quintiles III y IV con 0,9% y -3,9%, respectivamente. Para el resto de los quintiles, las cifras se mueven entre 2,3% (Maule) y 18,3% (Atacama).

18

1.1.2

Tipo de contrato de trabajo

La situación de empleo permanente o no permanente es otro % Año 1996 120 indicador de la calidad del trabajo desempeñado. La situación Hombre Mujer 100 de no permanente, incluye a las categorías plazo fijo, por 29,9 35,3 80 temporada, por tarea o servicio. En relación a este tema sólo se cuenta con información a partir del año 1994, pero para seguir 60 70,1 la lógica de los años analizados anteriormente se comenzará a 40 64,7 partir del año 1996. 20 En condición de empleo % 0 Año 2003 permanente se encontraba en el 120 Permanente No Permanente Hombre Mujer año 1996 el 76,8% de los 100 ocupados, llegando al año 2003 a 36,0 80 40,9 sólo el 68%. De la población que presentaba contrato permanente 60 el 64,7% lo concentraban los varones en el año 1996 bajando su 64,0 participación a un 59,1% en el año 2003. Por el contrario de la 40 59,1 población que presentaba condición de empleo no permanente el 20 70,1% correspondía a varones en el año 1996, bajando su 0 participación a un 64% en el año 2003. Se concluye que según Permanente No Permanente tipo de contrato las mujeres son las que han incrementado su precariedad en el ámbito laboral, a pesar de ser los varones los que presentan la mayor condición crítica. Al analizar este comportamiento en el resto del territorio, se observa que en las regiones se mantiene el resultado descrito a nivel país. Destaca que en los asalariados con contrato permanente las mayores participaciones en los varones está en las regiones de Antofagasta y O’Higgins (71,8% ambas regiones) en el año 1996, en tanto en el año 2003 se encuentra en el extremo norte del país Tarapacá y Antofagasta (66,3% ambas regiones), además es posible advertir como se va notando la incorporación de las mujeres en el mercado laboral, al ir disminuyendo las particiones de los varones.
Permanente 1996 Hombre Mujer Total 2003 Hombre Mujer Total 1996 Hombre Mujer Total 2003 Hombre Mujer Total 64,4 35,6 100,0 67,0 33,0 100,0 69,6 30,4 100,0 69,6 30,4 100,0 59,5 40,5 100,0 68,0 32,0 100,0 68,5 31,5 100,0 67,9 32,1 100,0 67,9 32,1 100,0 65,9 34,1 100,0 57,2 42,8 100,0 62,3 37,7 100,0 59,3 40,7 100,0 64,0 36,0 100,0 66,3 33,7 100,0 I 70,0 30,0 100,0 66,3 33,7 100,0 II 76,0 24,0 100,0 63,6 36,4 100,0 III 67,6 32,4 100,0 58,9 41,1 100,0 IV 72,3 27,7 100,0 60,0 40,0 100,0 V 68,9 31,1 100,0 65,6 34,4 100,0 VI 69,4 30,6 100,0 62,2 37,8 61,8 38,2 58,0 42,0 100,0 IX 74,6 25,4 100,0 60,5 39,5 100,0 X 76,4 23,6 100,0 57,5 42,5 100,0 XI 77,9 22,1 100,0 61,4 38,6 100,0 XII 66,4 33,6 100,0 56,7 43,3 100,0 RM 63,8 36,2 100,0 59,1 40,9 100,0 Total 70,1 29,9 100,0 I 65,7 34,3 100,0 II 71,8 28,2 100,0 III 71,2 28,8 100,0 IV 67,4 32,6 100,0 V 64,5 35,5 100,0 VI 71,8 28,2 100,0 VII 69,0 31,0 100,0 VIII 66,9 33,1 100,0 IX 68,4 31,6 100,0 X 70,1 29,9 100,0 XI 65,7 34,3 100,0 XII 60,5 39,5 100,0 RM 61,2 38,8 100,0 Total 64,7 35,3 100,0

100,0 100,0 No Permanente VII 74,3 25,7 100,0 VIII 75,6 24,4 100,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

19

En el caso de las mujeres, la mayor concentración se da en las regiones de Magallanes y Metropolitana, el año 1996 con un 39,5% y 38,8%, respectivamente, En tanto en el año 2003 vuelve a liderar la región Metropolitana con un 43,3% de asalariadas mujeres con contrato permanente. Por el contrario, la situación de los asalariados sin contrato permanente y por ende en una situación laboral más precaria se encuentra en el año 1996 en las regiones de Aisén en el caso de los varones con un 77,9% de participación y en la región Metropolitana en el caso de las mujeres con un 36,2%. Para el año 2003, al igual que en el caso de los asalariados con contrato permanente es posible advertir como la participación de los varones disminuye siendo las regiones de Atacama y Coquimbo las que presentan la mayor participación de varones con 69,6% en ambos casos, en tanto en las mujeres la región de Aisén presenta un 42,8% de asalariadas sin contrato permanente.
Diferencia en tipo de contrato mujeres, años 1996-2003

En particular se hace necesario señalar el caso de los contratos de las mujeres, entre las cuales en los asalariadas con contrato permanente destaca el caso de las regiones de La Araucanía y Los Lagos, quienes incrementan su participación en 10,4 y 9,7 puntos porcentuales, respectivamente. Por el contrario, en las regiones extremas, Tarapacá y Magallanes hay una disminución en la participación de las mujeres en -0,6 y -0,9 puntos porcentuales, respectivamente.

RM

XI

IX

VII

V

III

C.No Permanente C.Permanente

I Puntos porcentuales En la condición de asalariadas sin contrato 0 5 10 15 20 25 permanente, es posible advertir como la -5 precariedad laboral de este segmento poblacional se incrementa notablemente en la región de Aisén con 20,7 puntos porcentuales de diferencia en relación al año 1996. En tanto en la región de Atacama se observa una disminución de esta categoría en -2,0 puntos porcentuales.

Si observamos el cuadro siguiente en el que el tipo de contrato se desagrega por rama de actividad económica, claramente se advierte como los sectores Servicios comunales y sociales y Comercio concentran la mayor participación de los asalariados con contrato de trabajo permanente tanto en el año 1996 como 2003, no obstante en el año 2003 el sector Servicios comunales y sociales incrementa su participación en 5,7 puntos porcentuales. Por el contrario, en el contrato no permanente del año 1996 los sectores más precarios son Silvoagropecuario y Construcción, ambos con claras características de temporalidad, situación que para el año 2003 se mantiene en el caso del sector Silvoagropecuario, en tanto se incorpora el sector Servicios comunales y sociales con un 25,7% de participación del total de la contratación asalariada.

20

Por otro lado, los sectores con menor participación independiente del tipo de contrato son Electricidad, gas y agua; Actividades no bien especificadas y Minería, que en el contrato permanente no sobrepasan el 3% de participación y en el contrato no permanente es del orden del 2% del total de los asalariados.
Estructura según tipo de contrato y rama de actividad económica ACT. NO BIEN ESPECIFICADAS AGRIC.CAZA SILVICULTURA EXPLOTACION MINAS Y CANTERAS IND.MANUFACTURERAS ELECTRICIDAD GAS Y AGUA CONSTRUCCION COMERCIO MAYOR/MENOR REST.HOTELES TRANSPORTE Y COMUNICACIONES ESTAB.FINANCIEROS SEGUROS SERVICIOS COMUNALES SOCIALES Total 1996 Permanente 0,6 11,7 2,1 15,9 0,8 5,5 20,1 7,5 7,4 28,5 100,0 No Permanente 0,5 25,5 1,3 11,2 0,4 19,6 13,9 5,8 3,1 18,8 100,0 2003 Permanente 0,3 7,4 2,1 15,1 0,9 4,3 18,3 8,3 9,0 34,2 100,0 No Permanente 0,1 23,3 1,5 10,8 0,4 16,1 11,5 6,0 4,6 25,7 100,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

Al realizar la mirada a nivel de regiones según asalariados con contrato permanente es posible decir lo siguiente: • En el sector silvoagropecuario destaca la alta participación en las regiones de la Araucanía y Los lagos en el año 1996, situación que se mantiene para esta última en el año 2003, pero aparece la región de O’Higgins a cambio de la Araucanía. • En el sector minero, como era de esperar la concentración de los asalariados se encuentra en las regiones de Antofagasta y Atacama, en ambos períodos de análisis. • La Región Metropolitana concentra su supremacía en el sector industria manufacturera. • En el sector comercio la región de Tarapacá presenta la mayor participación en ambos años, a pesar de que el año 2003 presenta una leve disminución de 1,4 puntos porcentuales. • En el sector Transporte y Comunicaciones destaca la región de Magallanes en el año 2003 con una participación del 13,6% de este sector en el total de los asalariados regionales. • Finalmente, en Servicios, comunales y personales que al igual que en el ámbito nacional concentra las mayores participaciones regionales, destaca en el año 1996 la región de Magallanes con un 41,3% en tanto para el año 2003 es la región de Coquimbo quien presenta la mayor participación de su población asalariada en este sector.

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Estructura ocupados asalariados con contrato permanente según rama de actividad económica y región

Región I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII RM País

Act.no bien espec. 96 0,4 0,2 0,1 03 ** ** **

Silvoagropec. 96 7,9 2,1 14,4 19,9 10,6 25,2 25,5 18,1 34,3 29,8 25,3 11,2 3,0 11,7 03 1,9 2,2 8,6 12,1 8,1 20,2 18,4 11,5 10,9 20,6 15,4 8,8 2,9 7,4

Minería 96 3,7 21,7 20,6 7,8 2,6 4,7 0,4 1,0 0,2 0,0 0,5 3,2 0,3 2,1 03 10,0 19,3 14,3 6,9 1,8 5,1 0,2 0,7 0,1 0,4 3,8 0,1 0,6 2,1

Industria Manuf. 96 9,7 10,6 6,2 8,1 12,4 13,3 14,2 15,7 10,3 12,2 5,1 9,1 20,0 15,9 03 8,5 7,9 10,1 7,4 11,3 10,6 13,5 18,1 13,0 12,7 12,0 8,8 17,7 15,1

Elect.gas y agua 96 2,5 1,0 0,4 0,6 1,3 0,6 0,5 0,6 0,7 0,7 0,4 0,2 0,7 0,8 03 0,9 1,6 1,0 1,6 0,9 0,7 1,0 0,7 1,0 0,9 1,3 0,2 0,9 0,9

Construcción 96 4,8 4,8 4,7 5,7 5,8 3,8 6,0 5,6 3,5 4,8 6,5 6,8 5,9 5,5 03 3,1 8,9 3,4 2,5 5,0 3,7 3,1 4,3 4,6 3,4 3,6 3,4 4,3 4,3

Comercio 96 03

Transp.y Comunic. 96 10,6 9,9 7,3 7,2 8,9 7,1 6,2 7,1 5,2 6,9 7,4 3,6 7,5 7,5 03 6,6 10,5 6,1 6,6 11,2 7,0 8,0 9,0 9,2 6,8 6,0 13,6 7,9 8,3

Establecim Serv.Com.Soc Financieros .Pers. 96 4,7 6,2 4,8 4,0 5,8 4,7 3,8 4,7 3,0 3,1 2,5 4,2 10,6 7,4 03 10,7 6,7 6,1 6,2 6,0 6,3 4,4 6,0 7,7 4,0 3,0 3,6 12,0 9,0 96 03

Total 96 03 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100

26,1 24,7 19,7 16,6 18,5 18,9 21,4 18,1 20,4 18,8 18,9 16,8 19,6 17,4 19,2 15,1 17,5 16,5 17,2 16,5 16,4 15,5 20,6 22,1 20,8 19,2 20,1 18,3

29,5 33,7 100 24,0 26,0 100 23,0 31,4 100 25,4 38,7 100 31,6 36,2 100 21,5 29,5 100 23,5 33,8 100 27,8 34,4 100 25,2 36,9 100 25,2 34,5 100 35,3 38,2 100 41,3 38,2 100 30,2 34,3 100 28,5 34,2 100

0,1 0,2

0,7 0,7 0,1 0,1 0,4 0,2 0,2 0,2 0,2 0,1 0,2 0,2 0,7 1,2 ** 1,3 0,9 0,3 0,6 0,3

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003. ** sin dato

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Estructura ocupados asalariados con contrato no permanente según rama de actividad económica y región

Región I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII RM País

Act.no bien espec. 96 03 0,1 0,5 0,3 0,9 0,0 0,1 0,1 0,0 0,5 0,1 0,3 0,0 0,3 0,0 0,7 0,3 0,8 0,9 0,1 ** ** ** 0,5 0,0

Silvoagropec. 96 13,1 1,3 25,5 30,4 21,9 44,6 55,2 27,9 30,9 28,0 35,1 10,5 11,8 25,5 03 9,0 2,6 29,5 36,1 23,2 55,3 49,6 23,3 27,4 24,2 19,0 11,6 9,0 23,3

Minería 96 3,7 7,7 9,9 6,3 0,6 1,4 1,4 0,8 0,3 ** 0,3 1,1 0,2 1,3 03 3,9 11,5 7,4 5,7 1,5 2,4 0,5 0,3 0,3 0,4 1,1 0,0 0,2 1,5

Industria Manuf. 96 10,1 13,7 5,0 5,3 9,3 8,7 7,4 12,2 6,5 13,3 5,4 13,3 15,0 11,2 03 9,2 8,8 7,4 5,8 7,2 6,9 8,1 16,4 6,9 11,0 9,4 16,7 13,3 10,8

Elect.gas y agua 96 0,0 0,1 0,1 0,7 0,6 0,7 0,5 0,4 0,4 0,9 0,4 1,3 0,2 0,4 03 0,0 0,6 1,4 0,2 0,8 0,3 0,5 0,3 0,1 0,2 ** 0,6 0,4 0,4

Construcción 96 19,6 28,4 19,0 21,9 23,9 11,5 14,3 20,2 22,2 20,0 26,8 23,4 19,6 19,6 03 18,1 24,0 15,0 15,8 16,7 8,9 11,5 13,2 19,2 17,8 18,5 14,9 18,4 16,1

Comercio 96 03

Transp.y Comunic. 96 9,4 9,0 3,9 4,4 6,8 6,5 2,9 5,4 6,0 5,3 6,7 9,5 6,1 5,8 03 12,6 9,5 7,4 5,7 9,2 4,9 4,3 5,4 2,9 5,8 3,7 9,0 5,3 6,0

Estab.Financi Serv.Com.Soc eros .Pers. 96 1,4 2,8 3,9 1,8 3,4 1,3 1,6 2,4 1,9 1,8 0,7 3,0 5,1 3,1 03 4,7 8,0 2,1 2,2 2,7 1,9 1,5 3,5 2,5 1,5 2,2 6,6 8,4 4,6 96 03

Total 96 03 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100

16,0 13,9 14,0 9,8 13,0 11,1 13,3 11,3 12,5 12,4 12,2 6,3 7,9 9,2 14,0 9,4 11,4 11,3 10,2 10,2 8,1 10,0 14,2 11,6 18,0 14,2 13,9 11,5

26,7 28,0 100 22,7 24,4 100 19,8 18,7 100 15,9 17,1 100 20,5 26,3 100 12,8 13,1 100 8,6 14,9 100 16,1 28,0 100 19,6 29,4 100 20,0 28,9 100 15,6 36,1 100 23,5 28,9 100 23,4 30,8 100 18,8 25,7 100

0,5 0,1 0,5 0,1

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003. ** sin dato

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Por su parte en lo que dice relación a los asalariados en la categoría sin contrato permanente en el cuadro que se presenta a continuación es posible advertir los siguientes eventos: • No es de extrañar que en el sector silvoagropecuario se presenten las mayores tasas de participación de asalariados sin contrato permanente, ya que es sabida la temporalidad y precariedad de este sector económico, según los antecedentes entregados en el cuadro precedente, las regiones de O’Higgins y el Maule en ambos años de análisis presentan elevadas tasas de población asalariada en condiciones laborales críticas (55,3% y 49,6%, respectivamente). • En el sector minero como era de esperarse nuevamente resalta la región de Antofagasta, sobre todo en el año 2003. • En la industria manufacturera a diferencia del cuadro anterior, la precariedad se constata en las regiones del Bio Bio y Magallanes. • La región de Antofagasta vuelve a resaltar al mostrar una débil condición laboral en ambos años en el sector construcción. • Por otra parte la región Metropolitana destaca en los sectores de Comercio y Servicios comunales, sociales y personales, donde en este último la precariedad laboral alcanza al 30,8% de sus asalariados sin contrato permanente. • Igualmente, la región de Tarapacá presenta altas concentraciones en los sectores Transporte y Servicios comunales, sociales y personales, con participaciones de 12,6% y 28% en el año 2003, respectivamente. • Finalmente, se advierte en el sector Servicios comunales, sociales y personales la elevada concentración de asalariados sin contrato permanente en las regiones de Aisén y Metropolitana, con un 36,1% y 30,8%, respectivamente. Al observar el cuadro siguiente, se aprecia como los asalariados con contrato permanente tienden a concentrarse en los quintiles III, IV y V, tanto en el año 1996 como 2003, destacando en particular el caso de las mujeres las cuales presentan su mayor participación en el V quintil incluso superando a la media nacional. Por el contrario los varones tienden a concentrarse en los quintiles III y IV. Por otro lado se debe señalar que en el quintil más pobre (I quintil) la participación de asalariados en general es baja, sobretodo en el caso de las mujeres las cuales no superan el 6,6%. Permanente No permanente En el caso de los asalariados con 1996 Hombre Mujer Total Hombre Mujer Total contrato no permanente, el 13,0 6,6 10,8 28,4 17,2 25,0 I comportamiento es totalmente 19,0 13,8 17,2 26,2 25,8 26,1 II 21,4 20,6 21,1 20,0 22,3 20,7 III opuesto al antes descrito, es decir las 22,9 26,8 24,2 16,1 22,2 17,9 IV mayores participaciones se dan en los 23,8 32,3 26,7 9,3 12,6 10,3 V quintiles más precarios en tanto en el 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 Total quintil más rico la participación es del Permanente No permanente orden del 10%. En el caso de los 2003 Total Hombre Mujer Total Hombre Mujer hombres las mayores participaciones 11,5 6,5 9,5 26,4 17,0 23,0 I se dan en los quintiles V y IV, en tanto 21,3 15,3 18,9 26,5 26,7 26,6 II 22,4 22,1 22,3 21,3 24,2 22,4 III en el caso de las mujeres se 23,8 27,4 25,2 16,8 19,3 17,7 IV concentran en los quintiles IV y III, 20,9 28,7 24,0 9,0 12,7 10,3 V sin embargo a diferencia del cuadro 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 Total Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003. anterior aquí las mujeres presentan

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una precariedad laboral superior a la de los hombres al concentrar en el I quintil sobre el 12% de sus asalariadas sin contrato laboral permanente.
Estructura de los ocupados por tipo de contrato Permanente según región, sexo y quintil de ingreso I Región I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII RM Total Hom-96 Hom-03 Hom-96 II Hom-03 III Hom-96 Hom-03 Hom-96 IV Hom-03 Hom-96 V Hom-03 Total Hom-96 Hom-03

10,0 13,8 12,8 12,5 14,9 9,4 12,0 11,2 15,1 12,7 11,8 13,4 14,9 13,0
I

12,5 13,7 11,5 11,7 14,1 9,9 10,3 8,6 7,1 10,0 11,5 15,6 15,0 11,5

19,4 17,9 17,0 17,4 20,2 18,8 18,6 17,7 20,4 19,3 18,4 18,5 19,8 19,0
II

21,2 16,6 15,2 20,2 22,6 22,1 21,6 20,1 18,4 22,5 20,8 21,8 21,5 21,3

19,6 22,5 20,7 21,9 20,9 22,5 20,4 21,5 20,5 22,7 19,8 20,4 20,4 21,4
III

16,9 24,4 21,6 19,3 22,3 24,3 23,4 25,1 26,3 25,6 21,0 25,0 22,7 22,4

25,2 24,0 24,3 23,5 22,2 24,3 22,9 24,0 22,1 22,6 25,1 25,8 22,4 22,9
IV Muj-96

23,6 22,0 26,2 24,6 22,7 24,0 21,5 23,5 25,7 23,6 22,1 17,2 23,1 23,8

25,8 21,8 25,3 24,6 21,8 24,9 26,1 25,6 21,8 22,7 24,8 22,0 22,5 23,8
V

25,8 23,3 25,5 24,2 18,4 19,6 23,2 22,7 22,5 18,3 24,6 20,5 17,7 20,9

100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
Total

100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

Región I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII RM Total

Muj-96

Muj-03

Muj-96

Muj-03

Muj-96

Muj-03

Muj-03

Muj-96

Muj-03

Muj-96

Muj-03

7,6 11,5 8,1 7,2 6,4 4,2 6,0 4,6 9,5 5,9 9,7 13,8 7,8 6,6

6,9 12,2 6,6 8,9 6,4 5,1 5,3 4,2 6,1 7,1 8,5 14,7 8,9 6,5

18,1 19,2 14,6 17,8 18,4 9,5 10,2 11,1 15,1 13,2 20,8 14,9 16,4 13,8

17,0 20,5 12,2 14,8 16,6 13,4 12,7 12,4 16,2 13,6 15,4 21,8 17,5 15,3

20,5 20,1 21,2 18,3 22,6 22,0 22,6 18,3 21,1 16,4 12,8 16,1 21,2 20,6

20,5 17,9 27,0 17,2 23,6 19,1 20,1 22,0 14,6 23,0 26,0 21,1 24,6 22,1

29,2 20,6 21,7 21,0 24,4 29,6 22,1 26,6 23,2 29,0 27,1 28,2 25,2 26,8

24,8 26,1 25,5 27,0 26,1 29,3 27,1 28,9 21,7 26,0 20,3 20,8 25,5 27,4

24,6 28,7 34,4 35,7 28,2 34,6 39,1 39,4 31,1 35,5 29,7 27,0 29,5 32,3

30,7 23,3 28,7 32,1 27,4 33,1 34,8 32,5 41,4 30,3 29,9 21,6 23,5 28,7

100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

Del cuadro anterior es posible apreciar las estructuras de participación por quintil de ingreso según región y sexo en los contratos permanentes de los ocupados. El comportamiento en las regiones es similar al detectado en el ámbito nacional, sin embargo es posible destacar las siguientes apreciaciones al interior de los quintiles de ingreso: • En el I quintil varones, tanto para el año 1996 como 2003, las regiones que concentran una mayor participación en este quintil son Valparaíso, Araucanía y Metropolitana en el año 1996, en tanto en el 2003 se repite la Metropolitana y aparece la región de Magallanes, en ambos años la mayor participación es del orden del 15%, superior a la media nacional. En el caso de las mujeres, en ambos años las regiones que destacan por su elevada participación son Antofagasta y Magallanes, con porcentajes que tienden a duplicar la media nacional de este quintil. • En el II quintil varones las regiones que destacan por su participación son Valparaíso tanto en el año 1996 como 2003 y las regiones de la Araucanía (año 1996) y Los Lagos (año 2003). En el caso de las mujeres las regiones con mayor participación en este quintil son Antofagasta, para ambos años, además de las regiones de Aisén y Magallanes, años 1996 y 2003, respectivamente.

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En el caso del III quintil las mayores diferencias de participación con la media nacional se da en el año 2003, destacando en el caso de los varones la región de Araucanía y en las mujeres la región de Atacama. En el IV quintil destacan las mujeres en las cuales la participación en este quintil alcanza cifras que llegan al 29% en ambos años, siendo las regiones de Tarapacá, O’Higgins y Los Lgos, las que presentan la situación antes señalada. En el caso de los varones la participación alcanza niveles inferiores a los de las mujeres, llegando a porcentajes del orden del 25% y 26%, siendo las regiones de Tarapacá, Atacama, Araucanía, Aisén y Magallanes, las que presentan en algún año de análisis la característica antes mencionada. Finalmente, en el V quintil destaca claramente la participación de las mujeres, las cuales en el año 2003 llegan a un porcentaje de 41,4% en la región de Araucanía y de 34,8% en el Maule, porcentajes bastantes superiores a lo manifestado por los varones los cuales en el año 2003 sólo llegan a una participación del orden del 26% en las regiones de Tarapacá y Atacama.

No obstante, al analizar las diferencias según región, sexo y quintil de ingresos entre los años 1996 y 2003, se advierte que los principales incrementos se dan en los quintiles II y V, tanto en varones como mujeres, reflejándose en la región de La Araucanía en el caso de los varones y en las regiones de Valparaíso y Aisén en las mujeres. Por el contrario, las mayores disminuciones en la participación de los ocupados con contrato tipo permanente se da en la región de La Araucanía, tanto en varones como en mujeres, sin embargo en el caso de los varones se da en el I quintil (-8 puntos porcentuales) en tanto en las mujeres se refleja en el V quintil (-6,5 puntos porcentuales). Asimismo, a nivel nacional también se advierte que los mayores cambios se dan en el II quintil, tanto en varones como mujeres siendo del orden de los +7 puntos porcentuales en ambos casos. Por el contrario, las menores fluctuaciones se encuentran en el IV quintil en varones (+0,1 puntos porcentuales) y en el I quintil en mujeres (-0,1 puntos porcentuales).

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Diferencia hombres años 1 996-2003
RM XII XI X IX VIII VII VI V IV III I II I -10 -5 0 5 10 15
-10 -5

Diferencia mujeres años 1 996-2003
RM XII XI X IX VIII VII VI V IV III

II V

III

I IV

II V

III II I 0 5 10 15

IV

El cuadro que se presenta a continuación muestra la estructura de los ocupados por contrato No Permanente según región, sexo y quintil de ingreso, y se concluye que: • En el I quintil destaca la región de Tarapacá por ser la que mayor participación presenta en este grupo poblacional, tanto en varones como en mujeres, incorporándose en el año 2003 la región de Magallanes en el grupo varones con una participación del 35,3% de su población ocupada. Debe señalarse además que la participación de ambas regiones dista bastante de la media nacional de este quintil de ingresos para ambos años de análisis. • Nuevamente en el quintil II destaca una región, en este caso la de Atacama, la cual presenta tanto en varones como en damas una alta participación en este quintil por sobre el 30%. También en este caso, se incorpora la región de Aisén en el año 2003 con una alta concentración de su población ocupada en este quintil en la categoría varones. • En el III quintil en el año 1996 la principal participación se da en la región de Tarapacá en varones con un 32% y en las mujeres en las regiones de Atacama, O’Higgins, Maule y Araucanía con porcentajes del orden del 27%. En el año 2003 se percibe un descenso en las particiones en todas las regiones, siendo en el caso de los varones la región de Coquimbo con 25,2% la participación más alta, en tanto en mujeres se repite la región de Coquimbo y se incorpora O’Higgins, en ambos casos con participaciones del 30% aproximadamente. • En el IV quintil en mujeres destaca la región de Los Lagos con la participación más alta en este quintil en ambos años de análisis. En tanto los varones manifiestan una participación del 21,3% en ambos años (tasa de participación más alta) en las regiones de Valparaíso y Los Lagos. • Finalmente en el V quintil mujeres, destacan las regiones de Los Lagos y Aisén que en el año 2003 casi duplican en participación (del orden del 22%) a la media nacional, hecho

27

que en los varones también se refleja con un 18% en la región de Antofagasta en el mismo año (media nacional 9%).

Estructura de los ocupados por tipo de contrato No Permanente según región, sexo y quintil de ingreso I Región I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII RM Total Hom-96 27,9 26,7 26,4 22,7 26,5 23,7 24,6 26,6 20,7 22,7 18,4 23,0 25,1 28,4 I Región I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII RM Total Muj-96 32,9 22,6 13,6 17,0 17,1 13,2 13,2 11,4 10,5 18,5 20,1 14,5 20,0 17,2 Muj-03 27,7 16,2 17,8 16,1 18,4 16,9 14,8 14,8 10,7 13,0 13,6 21,8 22,6 17,0 Muj-96 23,5 24,9 36,8 30,2 20,9 26,6 22,8 20,5 22,5 23,8 21,8 32,6 23,0 25,8 Hom-03 23,7 17,3 20,4 23,5 24,2 24,5 22,5 24,5 21,6 22,5 18,6 35,3 28,7 26,4 Hom-96 20,3 27,7 34,5 24,6 23,5 23,7 22,4 27,2 24,9 25,2 28,1 24,6 27,2 26,2 II Muj-03 20,5 27,5 34,6 25,3 24,7 23,9 26,8 17,3 18,9 19,1 23,1 32,0 28,1 26,7 II Hom-03 25,4 22,7 30,8 26,1 28,6 26,1 23,7 25,9 25,9 25,4 31,5 29,9 24,3 26,5 III Hom-96 32,0 19,7 20,2 24,0 18,3 23,6 26,0 19,1 24,8 27,9 30,0 27,2 22,8 20,0 III Muj-96 14,8 21,8 27,1 24,0 23,4 27,5 27,7 26,0 27,1 10,7 26,2 19,9 24,6 22,3 Muj-03 21,6 16,8 24,7 29,4 21,6 30,8 27,8 26,9 28,3 21,8 21,0 19,7 21,5 24,2 Muj-96 21,3 12,7 16,0 12,6 24,2 18,1 26,2 24,8 20,5 28,2 22,6 18,9 22,4 22,2 Hom-03 22,4 22,4 19,1 25,2 23,5 24,5 24,6 22,1 22,5 20,0 21,8 13,5 22,6 21,3 Hom-96 7,4 11,3 12,7 17,4 21,3 19,3 18,0 15,7 18,4 11,9 14,5 9,4 15,1 16,1 IV Muj-03 16,8 20,1 16,2 16,9 21,5 17,5 18,5 22,8 21,9 25,0 20,1 12,8 15,7 19,3 Muj-96 7,4 18,1 6,5 16,2 14,4 14,6 10,1 17,3 19,4 18,8 9,2 14,1 10,0 12,6 IV Hom-03 18,0 20,1 20,3 17,3 15,0 16,8 18,5 16,9 19,0 21,3 17,5 16,1 15,8 16,8 Hom-96 12,5 14,6 6,1 11,4 10,4 9,7 9,0 11,4 11,3 12,2 8,9 15,8 9,7 9,3 V Muj-03 13,5 19,4 6,6 12,3 13,7 11,0 12,1 18,1 20,2 21,2 22,1 13,7 12,1 12,7 V Hom-03 10,5 17,5 9,3 8,0 8,7 8,2 10,7 10,7 11,1 10,8 10,5 5,3 8,6 9,0 Total Hom-96 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 Total Muj-96 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 Muj-03 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 Hom-03 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

En relación a las mayores diferencias detectadas entre los años 1996 y 2003 según sexo, quintiles y regiones (ya sea aumentos o disminuciones en las participaciones) es posible advertir que los mayores incrementos al igual que en los contratos permanentes se dan en el II quintil destacando la región de Atacama con un aumento de 19 puntos porcentuales en el caso de las mujeres y de 14,1 puntos porcentuales en los varones. Por el contrario las mayores disminuciones en la participación se detectan en el quintil V de varones con -13,7 puntos porcentuales y en el IV quintil en las mujeres con un -12,1 puntos porcentuales, en ambos casos es la región de Magallanes la que manifiesta las variaciones antes mencionadas. Llama la atención el incremento de la participación en 12 puntos porcentuales en los varones de la región de Magallanes lo que implica un incremento en la precariedad de este sector ocupacional, situación que también se da en las mujeres pero a menor escala (7,3 puntos porcentuales).

28

RM XII XI X IX VIII VII VI V IV III II

RM

XII

XI

X

IX

VIII

VII

I III V

II IV
VI

I
V

II V

III

IV

IV

III

II

I
I

-20

-10

0

10

20
-20 -10 0 10 20 30

1.2

Previsión

En relación a la proporción de ocupados que cotiza en algún sistema previsional, los antecedentes proporcionados por la encuesta Casen muestran que se ha producido un leve incremento de dicha proporción de un 61,5% en el año 1992 a 64,6% en 1996 y 63% en el año 2003. Esto significa, sin embargo que en el año 2003 se encuentran 2.126.651 de ocupados que no cotizan en ningún sistema previsional, situación que denota una alta precariedad en esta variable para la población trabajadora de este país.
1992 Región I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII RM Total SI NO SIN DATO 2,5 1,3 1,0 1,9 3,5 1,2 0,9 3,1 3,4 3,5 0,7 3,5 2,4 2,5 COTIZA COTIZA 69,9 27,6 68,9 68,0 53,8 63,1 65,2 51,9 57,9 50,7 54,4 62,8 74,6 64,4 61,5 29,9 31,0 44,3 33,4 33,7 47,1 39,0 45,9 42,1 36,5 21,9 33,1 36,0 Total SI NO 1996 SIN DATO 0,0 1,0 0,6 0,4 1,0 0,3 0,1 0,6 0,3 0,2 0,3 0,2 0,3 0,4 COTIZA COTIZA 100,0 67,8 32,2 68,6 68,6 60,3 65,6 65,5 52,4 63,3 46,6 55,6 63,2 71,6 69,5 64,6 30,4 30,9 39,3 33,4 34,1 47,4 36,0 53,1 44,2 36,5 28,3 30,2 35,0 Total SI NO 2003 SIN DATO 2,1 3,5 1,0 0,5 2,4 0,6 1,0 2,4 0,8 1,2 1,0 2,1 1,3 1,5 COTIZA COTIZA 100,0 60,7 37,3 69,2 66,4 56,6 62,3 68,1 55,6 59,9 51,0 58,0 63,3 72,7 66,3 63,0 27,3 32,6 42,8 35,4 31,3 43,4 37,6 48,2 40,9 35,8 25,3 32,4 35,5 Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

29

Al bajar este análisis nacional al territorio, se advierte una elevada precariedad en lo referente a cobertura previsional de los ocupados en algunas regiones, que no ha variado en el transcurso del período 1992 – 2003, como es el caso de Maule, Araucanía , Coquimbo y Los Lagos, regiones que se mantienen durante el período con tasas de población ocupada que no cotiza sobre el 40% ( con excepción de la región de Coquimbo en el año 1996), superior a lo menos en 5 puntos porcentuales con respecto a la media nacional. En particular las regiones de el Maule, Coquimbo y Los Lagos disminuyen en el año 2003 la población que no cotiza con respecto al año 1992 en 3,7; 1,5 y 1,2 puntos porcentuales, respectivamente. Por el contrario, en la región de la Araucanía se observa que la precariedad laboral se incrementa en 2,3 puntos porcentuales quedando con un 48,2% de población ocupada regional que no cotiza en ningún sistema previsional. Por el contrario, la región de Magallanes presenta en el transcurso del período de análisis la mayor participación de población ocupada regional que cotiza en algún sistema previsional, presentando porcentajes superiores al 70% y superiores a la media nacional en el año 2003 del orden de los 10 puntos porcentuales. Desde una mirada de género se Sexo SI NO SI NO SI NO advierte que los hombres se COTIZA COTIZA COTIZA COTIZA COTIZA COTIZA encuentran más desprotegidos, Hombre 68,1 66,2 66,5 64,9 64,2 60,0 31,9 33,8 33,5 35,1 35,8 40,0 lo que resulta obvio pensando Mujer 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 que corresponden a la mayoría Total Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003. de la fuerza laboral del país. Sin embargo no es posible dejar de mencionar como las mujeres han ido incrementando su precariedad laboral, ya que pasan de un población que no cotiza de 33,8% en el año 1992 a una participación de la población ocupada que no cotiza del 40%, unido posiblemente a su incorporación en los últimos años en la fuerza de trabajo, pero en condiciones más desfavorables. Desde el punto SI NO SIN SI NO SIN SI NO SIN Total Total Total Total de vista del total COTIZA COTIZA DATO COTIZA COTIZA DATO COTIZA COTIZA DATO de población Hombre 62,1 35,4 2,5 100,0 65,2 34,4 0,4 100,0 64,5 33,9 1,5 100,0 ocupada por Mujer 60,2 37,3 2,5 100,0 63,5 36,0 0,4 100,0 60,5 38,0 1,5 100,0 sexo, tanto Total 61,5 36,0 2,5 100,0 64,6 35,0 0,4 100,0 63,0 35,5 1,5 100,0 hombres como Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003. mujeres tienden a tener un mismo comportamiento en la participación de las coberturas previsionales, detectándose sin embargo una mayor precariedad en las mujeres, sobretodo en el año 2003 donde del total de mujeres que se encuentran ocupadas un 38% de ellas no cotiza en ningún sistema previsional, superando a los varones en igual situación laboral en 4,1 puntos porcentuales. Las gráficas que se presentan a continuación sintetizan la estructura de la población ocupada que no cotiza por regiones, es posible advertir que para el año 2003 toda la población ocupada masculina que no cotiza disminuye en todas las regiones con respecto al año 1992, siendo en particular en las regiones Antofagasta, Atacama y Aisén donde se perciben las mayores disminuciones. Por el contrario en el caso de las mujeres, en todas las regiones del país la
1992 1996 2003

1992

1996

2003

30

precariedad laboral de este segmento se ve incrementada entre los años 1992 y 2003, siendo en la región de Atacama donde se hace más visible esta situación con un incremento de 15,4 puntos porcentuales de la población regional ocupada sin cobertura previsional, seguida por la región de Antofagasta con un incremento de 13,1 puntos porcentuales.
Hombres RM
2003 1992

RM

XI

XI

Mujeres
2003 1992

IX

IX

VII

VII

V

V

III

III
I

I 0 20 40 60 80

0

10

20

30

40

50

De la información obtenida a través de la encuesta Casen es posible apreciar que la población ocupada por rama de actividad económica según cobertura previsional en el caso de los ocupados que cotizan tienden a concentrarse en los sectores Industria Manufacturera, Comercio y Servicios comunales y sociales, siendo este último sector el que predomina en participación sobretodo en el año 2003 donde alcanza un porcentaje de 30,5%. Por el contrario, las ramas de actividades que concentran los ocupados que no cotizan son Silvoagropecuario, Comercio y también servicios comunales y sociales, siendo en este caso el sector comercio el que alcanza el mayor porcentaje en el año 2003 con un 24,5%. Las menores participaciones en la población ocupada nacional ya sea cotizando o no, se da en los sectores económicos Actividades no bien especificadas y Electricidad, gas y agua, en ambos con participaciones inferiores al 1% durante todo el período de análisis.
1992 RAM DE ACTIVIDAD A ACT. NO BIEN ESPECIFICADAS AGRIC.CAZA SILVICULTURA EXPLOTACION M INAS Y CANTERAS IND.M ANUFACTURERAS ELECTRICIDAD GAS Y AGUA CONSTRUCCION COM ERCIO M AYOR/M ENOR REST.HOTELES TRANSPORTE Y COM UNICACIONES ESTAB.FINANCIEROS SEGUROS SERVICIOS COM UNALES SOCIALES Total SI NO SIN DATO 2,1 13,3 1,3 14,2 1,3 7,6 15,3 8,4 6,3 30,2 100,0 COTIZA COTIZA 0,7 0,6 11,6 2,7 19,1 1,1 9,3 14,8 6,9 5,6 28,3 100,0 22,9 1,2 13,0 0,2 8,2 23,7 6,9 1,9 21,5 100,0 Total SI NO 1996 SIN DATO 1,7 15,5 13,8 11,8 0,1 4,3 12,6 5,2 2,9 32,2 100,0 COTIZA COTIZA 0,7 0,7 0,3 10,2 2,5 17,1 0,9 8,9 16,1 6,9 8,2 28,5 100,0 23,5 0,7 10,6 0,3 8,6 23,5 7,4 3,1 22,0 100,0 2,1 16,8 0,8 8,8 18,0 7,0 4,3 25,9 100,0 Total SI NO 2003 SIN DATO 1,0 9,9 1,2 12,0 0,6 8,6 19,5 10,5 6,3 30,5 100,0 COTIZA COTIZA 0,6 0,3 0,1 10,4 2,1 14,2 0,8 8,0 17,3 7,8 8,5 30,5 100,0 18,2 0,4 11,7 0,1 9,6 24,5 7,7 4,0 23,8 100,0 1,9 14,8 0,7 8,8 18,7 7,1 6,4 26,3 100,0 Total 0,2 13,1 1,5 13,3 0,6 8,6 19,9 7,8 6,9 28,1 100,0

15,7

14,9

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

31

En lo que dice relación a la distribución de la población ocupada regional según quintil de ingreso y que No poseen cobertura previsional, se observan tres grandes concentraciones a través de todo el país en los sectores económicos Silvoagropecuario, Comercio y Servicios Comunales, sociales y personales. En el sector Silvoagropecuario las mayores participaciones van desde un 29,2% (región de Coquimbo) a 53,4% (región del Maule) en el año 1992 llegando al año 2003 a ser de 27,7% (región de Bio Bio) a 38,7% (región de O’Higgins), siendo el grupo de regiones desde Coquimbo a Aisén (excepto Valparaíso) las que presentan importantes participaciones en esta rama de actividad económica. En el caso del sector Comercio, las mayores participaciones en el año 1992 fluctúan entre 23,2%(región de Valparaíso) y 33,0% (región de Atacama), en tanto para el año 2003 tiende a mantenerse el comportamiento desplazándose las más altas participaciones entre 23,7% (región de Antofagasta) y 31,8% (región de Atacama), siendo las regiones involucradas en este caso toda la zona norte y centro del país desde la región de Tarapacá a la Región Metropolitana. Finalmente el sector Servicios comunales, sociales y personales presenta un comportamiento similar al de comercio en cuanto a las regiones involucradas (desde Tarapacá a la Región Metropolitana con excepción de Coquimbo, más la región de Magallanes en el extremo sur del país), siendo las fluctuaciones de las mayores participaciones entre 20,1% (regiones de Tarapacá y Atacama, ambas en el año 1992) a 29,7% (región de Antofagasta en el año 2003), comportamiento que se repite en ambos años de análisis. Finalmente, se observa que existen sectores en que en general disminuye su participación en la ocupación y por ende también su precariedad en cuanto al tema de cobertura previsional, como es el caso del sector Silvoagropecuario donde es posible detectar una disminución de 14,9 y 11,1 puntos porcentuales en las regiones de Maule y Magallanes, respectivamente. Por el contrario, en los sectores Transporte y comunicación y Servicios comunales, sociales y personales se observan incrementos de participación en regiones de la ocupación sin cotización como es el caso de Magallanes con 12,1 puntos porcentuales en Transporte y de 9,3 puntos porcentuales en la región de Coquimbo en el sector Servicios comunales, sociales y personales.

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Región

I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII RM Total

Act.No Elect.Gas Bien Silvoagropec. Mineria Ind.Manufac. Construcción Comercio Transp.Comunic. Estab.Financ. Serv.Comun.Soc. Total Y Agua Espec. 92 03 92 03 92 03 92 03 92 03 92 03 92 03 92 03 92 03 92 03 92 03 ** 0,4 13,1 12,2 0,3 0,4 9,8 8,2 0,1 0,0 9,9 11,2 31,8 28,0 13,0 14,2 2,0 4,5 20,1 21,0 100,0 100,0 0,9 0,7 8,6 8,0 3,7 3,7 8,3 9,4 0,1 0,0 11,4 11,5 29,5 23,7 11,1 9,6 3,1 3,7 23,3 29,7 100,0 100,0 ** ** 13,2 16,1 10,3 5,3 5,5 7,3 0,8 ** 7,1 8,4 33,0 31,8 8,8 9,6 1,2 0,8 20,1 20,8 100,0 100,0 0,3 ** 29,2 27,9 9,7 1,8 6,8 8,9 0,4 0,2 6,5 7,2 26,2 23,7 9,1 7,9 0,9 2,2 10,9 20,2 100,0 100,0 0,5 0,2 18,6 13,4 1,1 0,2 11,9 9,0 0,1 0,2 10,6 12,7 23,2 26,3 8,4 8,6 1,3 2,8 24,3 26,6 100,0 100,0 ** 0,0 41,4 33,8 1,0 0,4 13,3 9,7 0,3 ** 6,5 8,8 17,6 20,4 4,9 6,0 1,2 1,7 13,8 19,2 100,0 100,0 0,2 ** 53,4 38,5 1,2 0,1 6,8 9,8 ** 0,0 5,1 10,0 17,4 20,6 3,9 5,0 0,5 1,4 11,5 14,4 100,0 100,0 1,1 0,0 33,7 27,7 1,0 0,1 8,7 12,2 0,3 0,1 6,9 7,9 20,0 20,4 7,3 6,8 1,6 2,1 19,4 22,7 100,0 100,0 0,9 0,1 45,7 38,7 0,2 0,1 11,5 10,0 0,2 0,0 5,1 7,8 15,5 15,9 4,4 3,9 1,4 2,5 15,1 21,0 100,0 100,0 0,2 0,1 41,3 35,1 0,2 0,1 6,8 8,5 ** 0,2 6,4 9,5 21,6 19,5 6,0 7,4 1,5 1,5 16,0 18,0 100,0 100,0 ** ** 39,7 33,7 ** 0,2 8,5 8,9 ** ** 5,1 9,6 21,1 18,9 5,8 7,3 0,7 1,2 19,0 20,3 100,0 100,0 ** ** 20,3 9,2 2,5 0,3 11,3 15,3 0,5 ** 11,9 13,5 14,6 13,1 8,5 20,7 1,1 0,3 29,3 27,6 100,0 100,0 0,7 0,2 5,4 4,7 0,3 0,1 18,7 14,4 0,2 0,2 9,6 9,7 27,4 28,6 7,1 8,1 2,8 6,6 27,8 27,5 100,0 100,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003. ** sin dato

33

Al hacer el análisis considerando el nivel 30 socioeconómico de la población ocupada según COTIZA I II III IV V cobertura previsional, la distribución por 25,4 25 24,9 23,8 quintiles de ingreso varía drásticamente en el caso de la población que cotiza, es así que el 20 quintil de ingresos más bajos presenta la menor participación en la cobertura 15 11,8 previsional de la población ocupada variando su 11,2 9,9 10 participación entre un 11,8% en el año 1992 y un 9,9% en el año 2003, es decir incluso 5 disminuye su cobertura previsional en 1,9 puntos porcentuales durante el período de 0 análisis. Por el contrario y como era de 1992 1996 2003 Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003. esperarse el quintil más rico presenta la mayor cobertura de la población ocupada con porcentajes que varían de un 23,8% en el año 1992 a 25,4% en el año 2003.
25,0

NO COTIZA
19,5

I 19,0

II

III

IV

V

20,0
17,6

18,4

18,7

18,0

15,0

10,0

5,0

0,0 1992 1996 2003
Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

En el caso de la población ocupada que No cotiza su comportamiento es bastante más homogéneo que la situación anterior. Las mayores concentraciones de población ocupada no cotizando se encuentran en los quintiles II al IV, en tanto los quintiles extremos I y V presentan comportamientos muy similares, es así como en el año 1992 el I y V presentan una participación de 17,6% y 18,4%, respectivamente, en tanto que en el año 2003 ambos quintiles alcanzan similar participación del orden del 18% .

Del cuadro que se presenta a continuación, se percibe que en las regiones la población ocupada que cotiza presenta un comportamiento similar al detectado en el país, sin embargo es necesario señalar que en el año 2003 un grupo de regiones, desde el Maule a Aisén, la población que cotiza en el I quintil disminuye, como es el caso de la región de la Araucanía, de 6,3% en tanto la media nacional es de un 9,9%. Por el contrario, en el V quintil se observan las mayores participaciones a nivel regional, destacando el notable incremento ( 8 puntos porcentuales) de la población ocupada cotizando en la región de la Araucanía alcanzando tasas de participación del 32,3% en el año 2003. No obstante, existen tres regiones que presentan su mayor participación en el IV quintil, siendo estas Atacama, O’Higgins y Metropolitana, con porcentajes que fluctúan entre el 23,5% y 25,2%.

34

En el análisis de la población ocupada femenina que no cotiza 25 1992 según quintil de ingreso, aquellas 1996 20 2003 ubicadas en los quintiles más bajos tienden a empeorar su 15 situación en el transcurso del periodo, ya que si bien se 10 incorpora a la fuerza laboral lo está haciendo sin una cobertura 5 previsional adecuada. Es así que 0 en los quintiles I, II y III se I II III IV V incrementa entre el año 1992 y Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003. 2003 en 1,9, 3,5 y 0,4 puntos porcentuales, respectivamente. Por el contrario en los quintiles ricos, se aprecia una contracción durante el transcurso de los años de -2,6 y -3,3 puntos porcentuales en los quintiles IV y V, respectivamente.
Participación ocupación mujeres No cotiza por quintil de ingreso

Los hombres tienen un Participación ocupación hombres No Cotiza por quintil de ingreso 25,0 comportamiento diferente que 1992 se percibe claramente en la 1996 2003 20,0 gráfica. En los quintiles extremos I y V, se aprecia una 15,0 clara tendencia al incremento con una variación de un punto porcentual de incremento entre 10,0 los años 1992 y 2003, lo que significó en el caso del I quintil 5,0 pasar de 19% a 20,1%, en tanto en el V quintil se aprecia en el 0,0 I II III IV V año 2003 una participación de Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003. los hombres ocupados sin cobertura previsional de 18%. Por el contrario, en el resto de los quintiles de ingreso el comportamiento es a la disminución de la ocupación masculina sin cotización siendo la principal disminución la detectada en el III quintil de ingreso con una reducción entre los extremos del período de -1,5 puntos porcentuales. Al complementar el análisis anterior incorporando la variable territorial, el comportamiento es bastante similar al mostrado en el nivel nacional, sin embargo destacan algunos hechos que es relevante mencionar en el caso de los hombres. En el I y II quintil de ingreso la mayor participación está dada por la región de Magallanes con un 24,3% y 27,8%, respectivamente. En tanto en los quintiles III y V las mayores participaciones están dadas en las regiones de Antofagasta y O’Higgins, con un 26,9% y 23,3%, respectivamente. Sin embargo, los mayores cambios producidos entre los años 1992 y 2003 en los distintos quintiles por región son: en el I quintil en la región de Bio Bio cuya población ocupada sin cotización se incrementa en 6,9 puntos porcentuales (11.528 personas), en el II y IV quintiles

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los mayores incrementos se dan en Magallanes con 4,4 y 5,0 puntos porcentuales, respectivamente, en el III quintil la región de Antofagasta presenta un aumento de 6,2 puntos porcentuales y finalmente en el V quintil es la región de O’Higgins con 7,1 puntos porcentuales la que presenta una mayor variación positiva. Por el contrario, las disminuciones en participación de su población regional ocupada sin cobertura previsional, se da en Atacama y Antofagasta en los quintiles I y II respectivamente, en el III quintil son dos las regiones que manifiestan los mayores cambios O’Higgins y Magallanes, con disminución de 6,4 y 6,9, puntos porcentuales, respectivamente y finalmente, en los quintiles más ricos IV y V, las regiones de Tarapacá y Coquimbo disminuyen en 4,1 y 6,1 puntos porcentuales, respectivamente.
O cupados H om bres N o cotizan, región y quintil de ingreso autónom o regional y nacional

R egión
92 I II I II IV V VI VII VIII IX X XI XII RM Total 17,4 15,4 19,1 16,9 19,1 18,8 19,7 17,0 15,6 17,1 14,7 23,4 18,7 19,0

I 03 20,1 19,3 15,1 22,3 16,5 17,1 16,6 23,9 18,9 19,1 17,2 24,3 18,8 20,1 92

II 03 25,0 21,5 23,1 20,7 20,3 20,4 19,2 19,9 20,7 19,1 16,8 27,8 19,3 20,7 92 22,7 27,2 21,3 18,2 20 ,6 21 ,4 22,6 21,0 22,7 19,7 21,9 23,4 19,5 21,1

III 03 22,9 26,9 20,9 22,2 23,1 20,3 25,1 20,4 19,3 21,2 23,2 15,9 23,7 20,9 92 24,1 20,6 21,5 24,0 23,4 26,7 23,9 21,2 21,0 23,3 19,1 22,9 21,9 22,5

IV 03 15,2 17,3 20,3 18,8 21,1 18,9 22,6 18,4 23,6 22,9 23,2 20,4 19,3 20,2 92 16,6 17,2 19,2 19,6 21,0 18,8 19,7 16,9 19,6 20,8 21,4 21,5 22,5 15,5 21,8 20,4

V 03 16,9 15,1 20,6 16,0 19,1 23,3 16,5 17,4 17,4 17,7 19,6 11,5 18,9 18,0

17,1 22,1 17,3 16,1 14,2 20,0 19,3 18,5 21,8 14,9 18,0 17,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

En el caso de las mujeres son visibles los cambios ocurridos entre el período 1992-2003, donde se percibe que en los quintiles más precarios (I y II) la situación laboral de la mujer ocupada se ve desmejorado, principalmente en las regiones extremas de Tarapacá y Magallanes con participaciones del 28% y 37,3% en el año 2003 en los quintiles I y II, respectivamente, lo que significó un incremento de 16 y 10,9 puntos porcentuales, respectivamente. Por otro lado, la región de Aisén, presenta una mayor participación de su población ocupada femenina sin cobertura provisional en los quintiles IV y V, respectivamente, con participaciones del 24,7% y 26,2%, respectivamente, donde además esta región en el V quintil resulta ser la que mayor incremento de precariedad tuvo su población incrementando su participación en 6,5 puntos porcentuales. En el III quintil las participaciones en el año 2003, fluctúan entre un 16,2% en la región de Magallanes y un 26,7% en la región de Atacama, no obstante esta última presenta una alta tasa que no ha variado mucho con respecto a su situación inicial en el año 1992 (incremento de 1,1 puntos porcentuales), siendo la región de Coquimbo la que presenta el mayor incremento con 5,7 puntos porcentuales entre el período en análisis.

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O cupados M ujeres N o cotizan, región y quintil de ingreso autónom o regional y nacional

R egión
92 I II III IV V VI V II V III IX X XI X II RM T otal 12,0 19,2 11,9 14,8 14,4 13,8 13,3 14,6 10,3 15,5 14,5 18,8 15,9 14,6

I 03 28,0 17,0 18,8 17,4 16,8 11,4 15,4 16,3 13,7 16,0 14,2 20,9 19,9 16,5 92

II 03 15,7 25,3 16,5 21,2 23,1 19,7 21,5 18,4 20,0 19,7 18,3 37,3 22,6 22,8 92 17,7 16,7 23,0 17,0 22,0 18,6 14,9 20,8 20,5 18,2 27,2 26,4 18,7 19,2

III 03 21,2 22,9 26,7 23,4 22,4 24,7 22,9 25,4 22,2 21,1 16,5 16,2 22,4 22,2 92 21,2 27,3 25,6 17,6 18,0 24,0 22,7 21,6 21,3 22,6 12,2 24,6 23,3 21,7

IV 03 20,7 17,8 17,9 16,1 21,1 23,9 22,5 19,8 21,8 20,9 24,7 9,4 19,9 20,6 92 21,3 20,2 17,7 28,5 22,1 23,1 25,5 20,9 25,2 23,4 19,7 13,8 18,5 21,3 27,8 16,5 21,8 22,0 23,4 20,5 23,6 22,0 22,7 20,4 26,4 16,4 23,6 23,2

V 03 14,3 17,0 20,0 21,9 16,7 20,2 17,6 20,1 22,3 22,3 26,3 16,1 15,2 18,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

1.3

Seguro de Cesantía

El Seguro de Cesantía es un instrumento de Seguridad Social del Gobierno de Chile, creado por la Ley 19.728, publicado en el Diario Oficial el día 14 de mayo de 2001, para proteger a los trabajadores cuando éstos quedan cesantes. Cada trabajador dependiente regido por el Código del Trabajo, tendrá una cuenta individual, donde tanto él como su empleador deberán cotizar mensualmente una fracción o porcentaje de su remuneración. Al momento de quedar cesante, el trabajador podrá retirar los recursos acumulados en su cuenta individual y, de ser necesario, recurrir a un Fondo Solidario, el cual será constituido con parte de los aportes de los empleadores y con aportes del Estado. Mediante el Seguro de Cesantía, las personas que quedan cesantes mantendrán algún nivel de ingreso, facilitando además la situación de aquellas personas que renuncian en búsqueda de nuevos puestos de trabajo. El seguro opera cuando el trabajador pierde su trabajo ya sea por causa voluntaria (renuncia) o involuntaria (despido). Al perder su empleo, la persona tendrá derecho a retirar Giros Mensuales de la cuenta individual, siempre y cuando tenga acreditadas doce (12) o más cotizaciones en forma continua o discontinua.
Beneficios Del Seguro De Cesantía Límite Inferior 1º 2º 3º 4º 5º $ 65.000 $ 54.000 $ 46.000 $ 38.500 $ 30.000 (% remuneración) 50 % 45 % 40 % 35 % 30 % Límite Superior $125.000 $112.500 $100.000 $87.500 $75.000

Fuente: www.estudio-juridico.cl

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De acuerdo a la consulta realizada por primera vez en la Encuesta Casen el año 2003 referente a si en los hogares encuestados se encontraban personas afiliadas al seguro de desempleo, se observó que a nivel nacional sólo un 17,5% se encontraba con seguro lo que en términos absolutos es 598.360 personas, en tanto un 66,2% señalan no poseer seguro de desempleo (2.270.957 personas), llamando la atención el porcentaje de personas (16,3%) que dice “no saber” respecto al tema, ya que de alguna manera también indica vulnerabilidad laboral.
¿Se encuentra afiliado al seguro de desem pleo? Regiones Si I II III IV V VI VII VIII IX X XI XI I 21,6 28,1 20,0 14,1 15,4 18,0 17,5 17,0 16,7 17,9 16,4 21,0 No 60,1 52,3 67,5 75,2 67,1 73,4 69,2 61,9 70,6 62,1 63,4 65,0 N o sabe Total 18,3 19,6 12,5 10,7 17,5 8,6 13,3 21,1 12,7 20,0 20,1 14,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

Si se analiza esta pregunta a nivel territorial en general se mantiene el comportamiento nacional, con la excepción de las regiones del extremo norte (Tarapacá, Antofagasta y Atacama) y Magallanes en el extremo sur, donde los porcentajes de afiliación al seguro de desempleo son superiores a la media nacional. En particular, lo acontecido en la región de Antofagasta que supera en 10,6 puntos porcentuales al resultado obtenido a nivel país.

En el caso de las personas que no se encuentran cubiertas con este seguro, es posible advertir dos RM 17,1 66,5 16,4 100,0 situaciones de comportamientos contrarios, como es País 17,5 66,2 16,3 100,0 Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003. el caso de regiones que superan por bastante a la media nacional como es el caso de Coquimbo (75,2%), O’Higgins (73,4%) y Araucanía (70,6%) y por el contrario la región de Antofagasta con 13,9 puntos porcentuales por debajo de la media nacional. Finalmente, la respuesta “no se” a nivel de regiones también tiene un alto porcentaje (similar a la respuesta “si”), no obstante destaca la región de O’Higgins con sólo un 8,6% de personas que dicen desconocer su situación particular. En el siguiente cuadro se presenta la estructura por rama de actividad económica por regiones de aquellas personas que NO se encuentran afiliadas al seguro de desempleo.
Ramas actividad económica Act.no bien espec. Silvoagropecuario Minería Ind.manufacturera Elect.,gas y agua Construcción Comercio Transp.y comunic. Estab.financ. Serv.comun.soc. Total I 0,5 6,4 7,3 10,2 0,5 12,0 25,1 15,6 9,3 13,1 100,0 II 0,7 1,0 12,0 12,7 0,9 12,4 24,0 12,9 9,7 13,9 100,0 III 0,1 27,0 8,9 8,6 1,1 8,0 21,3 8,6 5,5 11,0 100,0 IV 0,0 30,4 6,1 9,3 0,8 10,8 19,2 7,5 5,7 10,2 100,0 NO se encuentra afiliado al seguro de desempleo V 0,5 16,4 1,2 11,2 0,9 12,8 22,1 12,7 6,1 16,1 100,0 VI 0,0 45,8 2,0 10,4 0,5 6,4 14,2 7,0 4,1 9,6 100,0 VII 0,2 42,0 0,3 13,1 0,7 8,1 16,5 7,7 3,1 8,4 100,0 VIII 0,2 23,2 0,3 20,1 0,7 8,9 16,3 10,0 5,7 14,5 100,0 IX 0,1 24,9 0,2 14,6 0,8 13,2 20,3 5,6 6,0 14,2 100,0 X 0,1 28,5 0,4 14,2 0,5 10,0 18,6 10,3 4,0 13,5 100,0 XI 1,4 21,5 5,0 15,8 0,4 10,7 22,6 7,3 4,9 10,4 100,0 XII 0,9 13,8 0,2 13,2 0,1 7,5 22,4 17,0 6,0 19,0 100,0 RM 0,4 5,5 0,5 20,4 0,7 9,0 22,3 8,7 12,7 19,9 100,0 País 0,3 16,6 1,4 16,7 0,7 9,6 20,5 9,3 8,9 16,1 100,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

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En cuanto a las concentraciones por ramas de actividad según regiones, se observan dos grandes agrupaciones centradas en los sectores económicos de Comercio y Silvoagropecuario. En el primero, las regiones que presentan una mayor población sin afiliación se encuentra en I, II, III, V, RM, XI y XII, con fluctuaciones de participación que van desde 21,3% a 25,1%, en las regiones de Atacama y Tarapacá, respectivamente. En el segundo sector (Silvoagropecuario), las mayores participaciones por región en este sector se encuentran en la III y IV región, así como entre la VI y X región, las fluctuaciones en los porcentajes van desde un 23,2% en el Bio Bio a un 45,8% en O’Higgins. Por el contrario, los sectores que menos personas concentran con problemas de afiliación al seguro de desempleo son Actividades no bien especificadas y Electricidad, gas y agua. Por otro lado, si el análisis se realiza según población concentrada en ramas de actividad, como era de esperarse las mayores participaciones se encuentran en la región Metropolitana, sin embargo en dos sectores económicos destacan otras regiones como son Antofagasta en el sector Minero y O’Higgins en el sector Silvoagropecuario. En cuanto a la Región Metropolitana su mayor participación la encuentra en el sector de Establecimientos Financieros con un 67,1%.
NO se encuentra afiliado al seguro de desempleo I 3,6 0,8 11,2 1,3 1,5 2,7 2,6 3,6 2,2 1,7 II 5,5 0,2 22,0 2,0 3,1 3,3 3,0 3,6 2,8 2,2 III 0,3 2,5 9,9 0,8 2,3 1,3 1,6 1,4 1,0 1,1 IV 0,2 7,4 17,7 2,3 4,4 4,6 3,8 3,3 2,6 2,5 V 15,3 9,6 8,0 6,5 12,1 13,0 10,5 13,3 6,7 9,7 VI 0,2 18,0 9,1 4,0 4,3 4,4 4,5 4,9 3,0 3,9 VII 4,6 15,4 1,3 4,8 5,6 5,1 4,9 5,0 2,1 3,2 VIII 6,0 14,0 2,2 12,0 9,3 9,3 7,9 10,7 6,5 8,9 IX 1,0 6,5 0,6 3,8 5,0 5,9 4,3 2,6 2,9 3,8 X 2,2 9,0 1,3 4,4 3,5 5,4 4,7 5,8 2,3 4,3 XI 1,9 0,6 1,6 0,4 0,3 0,5 0,5 0,3 0,2 0,3 XII 2,4 0,7 0,1 0,7 0,1 0,7 0,9 1,5 0,6 1,0 RM 56,7 15,4 15,0 57,1 48,6 43,8 50,8 43,9 67,1 57,4 País 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

Ramas actividad económica Act.no bien espec. Silvoagropecuario Minería Ind.manufacturera Elect.,gas y agua Construcción Comercio Transp.y comunic. Estab.financ. Serv.comun.soc.

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

Al analizar el tema del seguro de desempleo ¿Se encuentra afiliado al seguro de desempleo? Quintil de según afiliación por quintil de ingreso, se Si No No sabe Total ingreso 11,4 16,5 15,7 15,5 observa que la distribución en tres de los I II 20,2 22,0 22,2 21,7 cinco tramos de ingreso es bastante similar III 23,8 23,0 24,1 23,3 el comportamiento entre los que si tienen IV 23,6 21,7 21,9 22,1 seguro y los que no lo poseen, dando las V 21,0 16,8 16,1 17,4 similitudes en los quintiles centrales (II al Total 100,0 100,0 100,0 100,0 IV), en tanto en los quintiles extremos hay Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003. diferencias entre ambas opciones de respuestas. Es así que en el quintil más pobre se alcanza un 16,5% de población No afiliada en tanto sólo un 11,4% en este quintil dice poseer el seguro. Por el contrario, en el quintil más rico los comportamientos son opuestos, es decir el 16,8% dice no poseer el seguro, en tanto el 21% señala lo contrario. Al realizar este análisis según desagregación territorial en la población No afiliada a un seguro de desempleo, el comportamiento es básicamente el mismo, con la excepción de dos regiones que presentan un comportamiento particular. Tal es el caso de la región de Magallanes la cual en el I quintil tiene un porcentaje de 26,2% de personas en la región sin afiliación superando en 9,7 puntos porcentuales a la media nacional. Por otro lado, está la región de La Araucanía con un elevado

39

porcentaje (21,9%) de población regional sin afiliación en el V quintil, superando a la media nacional en 5,1 puntos porcentuales.
R e g io n e s I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII RM P a ís N O s e e n c u e n t r a a f ilia d o a l s e g u r o d e d e s e m p le o s e g ú n q u in t il d e in g r e s o

I 1 8 ,0 1 8 ,8 1 9 ,3 1 9 ,0 1 6 ,7 1 7 ,3 1 6 ,4 1 4 ,5 1 2 ,3 1 3 ,3 1 3 ,5 2 6 ,2 1 6 ,8 1 6 ,5

II 2 3 ,9 1 5 ,9 2 4 ,9 2 4 ,7 2 2 ,6 2 4 ,7 2 3 ,1 2 1 ,7 1 9 ,9 2 2 ,5 2 5 ,7 2 6 ,2 2 1 ,3 2 2 ,0

III 2 0 ,7 2 5 ,3 2 1 ,8 2 3 ,3 2 1 ,9 2 4 ,8 2 4 ,4 2 3 ,4 2 0 ,4 2 3 ,3 2 6 ,9 2 6 ,9 2 2 ,9 2 3 ,0

IV 1 7 ,8 2 0 ,8 2 0 ,8 1 8 ,4 2 1 ,7 1 9 ,8 2 1 ,6 2 2 ,6 2 5 ,5 2 2 ,2 1 6 ,5 1 0 ,6 2 2 ,2 2 1 ,7

V 1 9 ,6 1 9 ,2 1 3 ,2 1 4 ,6 1 7 ,0 1 3 ,4 1 4 ,6 1 7 ,8 2 1 ,9 1 8 ,7 1 7 ,3 1 0 ,1 1 6 ,8 1 6 ,8

T otal

1 0 0 ,0 1 0 0 ,0 1 0 0 ,0 1 0 0 ,0 1 0 0 ,0 1 0 0 ,0 1 0 0 ,0 1 0 0 ,0 1 0 0 ,0 1 0 0 ,0 1 0 0 ,0 1 0 0 ,0 1 0 0 ,0 1 0 0 ,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

En relación a la distribución por quintil de ingreso en las distintas ramas económicas para la población no afiliada al seguro de desempleo, el sector Actividades no bien especificadas logra su mayor participación en el V quintil con un 35,3%, al igual que los sectores Minería, Electricidad, gas y agua, Establecimientos financieros y Servicios comunales, sociales y personales, con un 34%; 30,1%; 31,2% y 27,4%, respectivamente. En tanto los sectores Silvoagropecuario y Construcción, presentan su mayor participación en el II quintil de ingreso con porcentajes de 29,4% y 26,4%, respectivamente. Por otro lado, los sectores económicos de Industria Manufacturera y Transporte y comunicaciones, destacan por su concentración en el III quintil con márgenes del 24%. Finalmente, el sector Comercio alcanza su mayor participación en el IV quintil con un 26%.
Ramas actividad económica Act.no bien espec. Silvoagropecuario Minería Ind.manufacturera Elect.,gas y agua Construcción Comercio Transp.y comunic. Estab.financ. Serv.comun.soc. Total NO se encuentra afiliado al seguro de desempleo según quintil de ingreso I 10,2 26,2 9,6 16,9 12,5 22,7 14,2 17,2 6,8 11,0 16,5 II 12,9 29,4 18,5 23,9 17,9 26,4 20,5 22,7 13,2 16,6 22,0 III 18,3 25,3 18,2 24,7 23,4 21,3 23,6 24,5 21,4 19,8 23,0 IV 23,3 14,0 19,7 20,5 16,1 18,6 26,0 20,6 27,4 25,1 21,7 V 35,3 5,0 34,0 14,1 30,1 10,9 15,7 15,0 31,2 27,4 16,8 Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

Un resultado distinto de análisis es posible obtener si la mirada se realiza al revés de lo expuesto con anterioridad, es decir, en que sectores se concentra principalmente la población No afiliada según quintil de ingreso, cuyo resultado obtenido es que los quintiles más precarios económicamente (I y II) se concentran en el sector Silvoagropecuario (26,3% y 22,2%, respectivamente), en tanto el III y IV quintil lo hacen en el sector económico de Comercio (21% y 24,5%, respectivamente) y finalmente el quintil más rico (V) alcanza su mayor

40

participación en la rama económica de Servicios comunales, sociales y personales con un 26,3% de concentración.
Ramas actividad económica Act.no bien espec. Silvoagropecuario Minería Ind.manufacturera Elect.,gas y agua Construcción Comercio Transp.y comunic. Estab.financ. Serv.comun.soc. Total NO se encuentra afiliado al seguro de desempleo según quintil de ingreso I 0,2 26,3 0,8 17,1 0,5 13,2 17,7 9,7 3,6 10,8 100,0 II 0,2 22,2 1,2 18,2 0,6 11,5 19,1 9,6 5,3 12,2 100,0 III 0,2 18,2 1,1 17,9 0,7 8,8 21,0 9,9 8,2 13,9 100,0 IV 0,3 10,7 1,3 15,8 0,5 8,2 24,5 8,8 11,2 18,7 100,0 V 0,6 4,9 2,8 14,0 1,3 6,2 19,1 8,3 16,4 26,3 100,0 Total 0,3 16,6 1,4 16,7 0,7 9,6 20,5 9,3 8,9 16,1 100,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

2.

Calificación del empleo11

El nivel de calificación de los trabajadores constituye un aspecto relevante de las políticas de empleo. El grado de calificación de la fuerza de trabajo además de ser un elemento de importancia en el análisis de la calidad de los empleos, tiene incidencia en dos temas centrales: la primera, en la productividad y en la posibilidad de generar una capacidad productiva eficiente y competitiva; y la segunda, en la obtención de mejores remuneraciones y acceso a empleos más calificados. En esta sección se analizan dos aspectos relacionados con la calificación del trabajador, una de ellas es el nivel de calificación de la fuerza de trabajo ocupada medida en términos de años de estudios y la capacitación destinada al adiestramiento de los trabajadores.

Chacón, Boris. Calidad de los Empleos y su Incidencia en los niveles de pobreza en Chile 1990-1996. Departamento Estudios Económicos- Mideplan.

11

41

2.1

Calificación de la fuerza de trabajo ocupada según años de escolaridad

De acuerdo a información Casen, la fuerza de trabajo ocupada, entre 1992 y 2003, registró un crecimiento neto de 1.115.181 personas. En efecto, este aumento de la población ocupada, fue el resultado de haber crecido a una tasa promedio anual de 1,9% permitiendo la creación de 91.478 puestos laborales anualmente durante este período. Los años medios de escolaridad de la fuerza de trabajo ocupada, según Casen 1992 alcanzaban a 9,7 años, cifra que se incrementa en el año 1996 a 10,3 y finalizando en el 2003 con 11 años de escolaridad promedio.

Al comparar los resultados Casen 1992, 1996 y 2003 de los resultados en años medios de estudios promedio de cada una de las regiones del país con lo obtenido a nivel país, el número de regiones que logró superar la media nacional disminuye con el pasar de los años. Tanto es así, que solamente las Regiones Metropolitana de Santiago, Antofagasta, Tarapacá y Valparaíso lograron superar en todos los años, los años de escolaridad promedio a nivel nacional. En el año 1992, fueron seis las regiones del país que superaron la media nacional de 9,7 años de escolaridad. Estas regiones son, en orden decreciente, en términos de años de escolaridad, las Regiones de Tarapacá, Metropolitana de Santiago, Antofagasta, Maule, Valparaíso y la Región de Magallanes, con años de escolaridad de 10,7 años, 10,4 años, 10,3 años, 10 años, 10 años y 9,8 años, respectivamente. Los resultados de 1996, evidencian que solamente cinco regiones superaron los años de escolaridad a nivel nacional que fue de 10,3 años. Estas regiones, en orden decreciente, fueron las de Tarapacá, Metropolitana de Santiago, Antofagasta, Atacama, Valparaíso y Magallanes, con años de escolaridad promedio de 11 años, 11 años, 10,9 años, 10,5 años y 10,3 años, respectivamente.

42

Queda de manifiesto preguntarse ¿qué ocurrió con las demás regiones que no lograron obtener resultados por sobre la media nacional?. De acuerdo a encuesta Casen 2003, los años de escolaridad promedio era de 11 años a nivel nacional. Analizando los resultados obtenidos por las regiones, solamente cuatro de ellas superaron este indicador a nivel país. Estas regiones, en orden decreciente, son las Regiones Metropolitana de Santiago con 11,8 años de escolaridad, la Región de Antofagasta con 11,7 años de escolaridad, la Región de Tarapacá con 11,4 años de escolaridad y la Región de Valparaíso con 11,1 años de escolaridad. Las estadísticas que entrega la Casen no ayudan a responder esta pregunta específica dado que son múltiples los factores que podrían estar incidiendo en este resultado. Pero si se puede obtener una aproximación midiendo las brechas de años de escolaridad de cada una de estas regiones con respecto al resultado obtenido en cada uno de los años de este estudio, análisis que se presenta a continuación.
Diferencia regional respecto de la media nacional. Casen 1992, 1996 y 2003.

2,0

0,0

-2,0

I -1,0 -0,7 -0,4

II -0,6 -0,6 -0,7

III 0,0 0,0 0,7

IV 0,5 0,8 0,6

VI 0,8 1,4 1,2

VII 1,5 1,8 1,7

VIII 0,5 0,3 0,5

IX 0,9 1,5 0,9

X 1,0 1,5 1,2

XI 1,3 1,5 1,1

XII 0,0 0,2 0,1

RM -0,7 -0,7 -0,8

1992 1996 2003

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

Preocupante es la situación de las Regiones del Maule, Los Lagos y Aisén que en todos los años ostentaron brechas significativas, si se las compara con las demás regiones; la Región de Atacama, solamente en el 2003 no logró superar el resultado nacional, con una brecha de 0,7 años de escolaridad, seguida por la Región de Magallanes que en los dos últimos años no superó el umbral de comparación. Las demás regiones con brechas menores a un año de escolaridad aún no han logrado superar los resultados nacionales en cada uno de los años evaluados. Transcurrido los once años que conforma el período 1992-2003, todas las regiones del país incrementaron sus años de escolaridad promedio. En el país el aumento fue de 1,3 años de escolaridad promedio y en las regiones, en su conjunto, de 1,1 años de escolaridad, siendo el mayor aumento en la Región de Aisén con 1,5 años de escolaridad y el menor aumento en la Región de Atacama con 0,7 años de escolaridad promedio.12 Interesantes son los resultados por región y desagregado por quintil de ingreso autónomo. De manera genérica, en todos los quintiles de ingresos aumentaron sus años de escolaridad promedio en el 2003 respecto a 1992. Los únicos guarismos que discrepan de esta tendencia positiva de los resultados educacionales, se vieron en dos regiones del país. La Región de la Araucanía entre los años 1992 y 2003 disminuyó en 0,3 años de escolaridad en el I quintil de ingresos; La Región de Atacama con una disminución de 0,4 años de escolaridad en el V quintil.
12

En el apéndice se explica la diferencia que se origina en el uso de quintiles de ingreso regional y nacional

43

Las regiones que lograron los mayores incrementos en años de escolaridad promedio, entre 1992 y 2003, por quintil de ingresos fueron, en el I quintil la Región de Magallanes al aumentar en 2 años de escolaridad promedio, al pasar de 7,8 años en 1992 a 9,8 en el 2003; en el II quintil la Región de Antofagasta, con un aumento de 1,8 años de escolaridad; igualmente logró obtener los mayores incrementos de escolaridad promedio en los quintiles II y III, respecto a sus pares regionales; la Región Metropolitana de Santiago obtuvo el mayor incremento de años promedio de escolaridad con 1,7 años en el IV quintil de ingresos; en el V quintil fue la Región de Aisén que logro el mayor aumento en años de escolaridad promedio, entre 1992 y 2003, con 3 años de escolaridad promedio. 2.1.2 Escolaridad de la Fuerza de Trabajo por Sexo y Quintil de Ingreso Autónomo.

Como se ha mencionado anteriormente, la fuerza de trabajo ocupada, entre 1992 y 2003, creció a una tasa promedio anual de 1,9%, permitiendo la creación de 91.478 puestos laborales anualmente. Esta velocidad de incorporación permitió que en el país se crearan 1.115.181 nuevos puestos de trabajo entre los años extremos del período. Del total de estos puestos laborales creados, las mujeres representan el 59,5% de ellos, permitiéndoles aumentar de 1.512.021 mujeres trabajadoras en 1992 a 2.174.953 mujeres en el 2003. En efecto, este resultado solamente fue posible por haber logrado crecer a una tasa promedio anual de 3,3%, entre los años 1992 y 2003, lo que se traduce en una incorporación anual de 49.897 mujeres en el mercado laboral. Los hombres ocuparon el 40,6% del total de los puestos laborales creados entre los años 1992 y 2003. Lograron crecer a una tasa promedio anual de 1,2%, caracterizando la ocupación masculina de poco dinámica, si la comparamos con la tasa de crecimiento promedio anual del país que fue de 1,9%.

44

La dinámica de incorporación de la población ocupada femenina en el mercado laboral, también se vio reflejada en todos los quintiles de ingresos autónomos. A nivel nacional, la ocupación femenina ascendió en 2,1 puntos porcentuales por sobre la tasa promedio anual de la ocupación masculina. Por quintil de ingresos, en orden decreciente, en términos de puntos porcentuales, el I quintil, con 3,8 puntos porcentuales, el II quintil con 3,4 puntos porcentuales, el III quintil con 2 puntos porcentuales, el IV quintil con 1,4 puntos porcentuales y el V quintil con 1,2 puntos porcentuales, que permitió en este último quintil de ingresos, la incorporación de 11.714 mujeres anualmente en el mercado laboral. La información obtenida por años de escolaridad promedio por quintil de ingresos, constata que solamente la población ocupada del V quintil poseía un nivel de educación media completa o superior, al lograr años de escolaridad promedio superiores a los 12 años en cada uno de los años. En todos los quintiles de ingresos autónomos aumentaron sus años de escolaridad promedio, entre 1992 y 2003. Pero a mayores niveles de ingresos el logro educativo es mayor. Tal es así, que el V quintil de ingresos aumentó en 1,5 años de escolaridad, el IV quintil en 1,3 años de escolaridad, el III quintil en 1,2 años de escolaridad, el II quintil en 1,1 años de escolaridad y el I quintil de ingresos aumentó en 0,7 años de escolaridad. En cuanto a la diferencia respecto de la media nacional por quintil de ingresos, solamente los ocupados en el IV y V quintiles lograron superar la media nacional, aumentando la diferencia, en términos educativos, con los quintiles de menores ingresos autónomos. Tanto es así que en el V quintil de ingresos superó la media nacional en 2,9 años de escolaridad promedio en 1992, en 3 años de escolaridad predio en 1996 y en el año 2003 superando en 3,1 años de escolaridad promedio la media nacional que fue de 11 años.

45

4,0 3,0 2,0 1,0 0,0 -1,0 -2,0 -3,0 -4,0 1992 1996 2003

Diferencia por quintiles respecto de la media nacional. Casen 1992, 1996 y 2003.

I -2,2 -2,8 -2,8

II -1,5 -1,6 -1,6

III -0,6 -0,6 -0,6

IV 0,5 0,6 0,5

V 2,9 3,0 3,1

En cuanto a la distinción del indicador por género, es posible observar el alto promedio de escolaridad alcanzado por las mujeres respecto a los hombres en cada uno de los quintiles de ingresos autónomos, situación que se da en todos los años del período estudiado. A nivel general, las mujeres lograron superar en este indicador, en 1,1 años de escolaridad promedio en 1992 y 1996, bajando a 0,8 años de escolaridad Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003. promedio en el 2003. El comportamiento del indicador en las trece regiones del país, confirma los resultados obtenidos a nivel nacional, en que la escolaridad promedio de las mujeres es superior a la de los hombres. Tanto es así que la escolaridad promedio femenina supera a la masculina en todas las regiones y en todos los años de este estudio.

Para ser concluyente con los resultados regionales, se comparó la brecha que existe entre los resultados mínimos de este indicador entre mujeres y hombres. En 1992 la escolaridad promedio de los hombres fue 7,7 años y de las mujeres de 9,7 años, con una diferencia de 2 años de escolaridad a favor de las mujeres; En 1996 las mujeres superaron a los hombres en 1,6 años de escolaridad promedio, al obtener como resultado mínimo regional de 9,7 años y los hombres con 8,1 años; En el años 2003 la escolaridad promedio de los hombres fue de 8,8 años y las mujeres de 10,3 años, lo que superaba a los hombres en 1,4 años de escolaridad promedio.

46

En la gráfica a continuación se puede observar la marcada desigualdad entre la superioridad de los años de escolaridad promedio de la fuerza ocupada femenina respecto a sus pares masculinos. A modo de ejemplo, la Región de la Araucanía registró la mayor brecha entre los años de escolaridad masculina respecto a la femenina con 1,8 años.
3,0 2,0 1,0 0,0 1992 1996 2003

Diferencia en años de escolaridad promedio entre mujeres y hombres por región. Casen 1992, 1996 y 2003.

I 0,6 0,2 0,4

II 0,4 0,4 0,0

III 0,9 1,2 0,5

IV 1,3 1,5 1,3

V 0,9 0,5 0,7

VI 1,4 1,6 1,2

VII 2,0 1,7 1,4

VIII 1,8 2,0 1,4

IX 1,8 1,5 1,8

X 1,7 1,7 1,4

XI 2,0 1,2 1,6

XII 1,2 0,8 0,1

R.M. 0,4 0,6 0,3

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

2.1.3.

Escolaridad de la Fuerza de Trabajo Ocupada por Categoría Ocupacional.

De acuerdo a información entregada por la Encuesta de Caracterización Socioeconómica CASEN, entre 1992 y 2003 se crearon 1.115.181 nuevos puestos laborales, de los cuales desde el punto de vista de generación de empleos, las categorías ocupacionales más dinámicas, en orden decreciente son FF.AA. (+105,6%), Servicio Doméstico (+50,1%), Patrón o Empleador (+37,9%), Empleado u Obrero (+22,6%), Trabajador por Cuenta Propia (+15,1%) y la categoría ocupacional Familiar no Remunerado (+12,6%).

Al analizar la estructura porcentual de la población ocupada por categoría ocupacional, en cada uno de los años de este estudio, en promedio, el total de ocupados correspondió, en orden decreciente, 68,1% en la Categoría de Empleado u Obrero, el 20,9% en Trabajador por Cuenta Propia, el 4,7% en Servicio Doméstico, el 3,8% en Patrón o Empleador, el 1,4% en Familiar no Remunerado y en la categoría FF.AA con 1,1% de estructura promedio.

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Como se ha mencionado, de los 1.115.181 puestos laborales creados entre los años 1992 y 2003, las mujeres ocuparon el 59,5% de ellos, permitiéndoles aumentar de 1.512.021 en 1992 a 2.174.953 mujeres en el 2003. En efecto, este resultado permitió aumentar su participación relativa en cada una de las categorías ocupacionales a excepción de la categoría de servicio doméstico. En términos de importancia relativa las mujeres, entre los años 1992 y 2003, aumentaron su participación en 5,3%, pasando de 31,4% en 1992 a 36,7% en el 2003. El cuanto al aumento de la importancia relativa femenina por categoría ocupacional, en orden decreciente, en puntos porcentuales, la categoría Familiar no Remunerado creció en su importancia relativa de 11,1 puntos porcentuales, Patrón o Empleador con 7,7 puntos porcentuales, Empleado u Obrero con 5 puntos porcentuales, Trabajador por Cuenta Propia con 4,5 puntos porcentuales, FF.AA. con 1,9 puntos porcentuales y en la categoría Servicio Doméstico disminuyendo en 1,1 puntos porcentuales.

Importancia Relativa Femenina por Categoría Ocupacional.

100,0 80,0 60,0 40,0 20,0 0,0 Empleado u Obrero 1992 1996 2003 28,9 31,0 33,9 Familiar no 53,7 56,9 64,8 Patrón o Servicio Trabajado r Cuenta 27,3 28,4 31,7

FF.AA. 6,4 7,4 8,3

empleador Domestico 20,3 25,1 28,0 97,8 97,5 97,8

Sin Dato 15,3 40,1 0,0

Total 31,4 33,2 36,7

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

Previo al inicio de los comentarios del indicador en años de escolaridad promedio por categoría ocupacional, vale destacar que las FF.AA, Patrón o Empleador y la categoría Empleado u Obrero, poseen los mayores niveles en años de escolaridad promedio en comparación con las otras tres categorías ocupacionales. Lo anterior, no es una sorpresa, pero si es interesante observar en cuales de estas seis categorías aumentaron sus años de escolaridad entre los años extremos del período, así como cuanto aumentó o diminuyó la brecha, respecto al total nacional de este indicador.

48

Todas las categorías aumentaron sus años de estudios, entre los años 1992 y 2003, en orden decreciente, son las categorías ocupacionales de Empleado u Obrero y FF.AA con 1,3 años de escolaridad promedio, con 1,2 años de escolaridad promedio en las categorías de Trabajador por Cuenta Propia, Servicio Doméstico y Familiar no Remunerado y con 1,1 años de escolaridad promedio Patrón o Empleador. Esta última categoría ocupacional, se explica por poseer los mayores años de escolaridad, respecto a las demás categorías ocupacionales, con 11,8 años en 1992, 12,2 años en 1996 y en el 2003 con 12,8 años de escolaridad promedio. Los Trabajadores por Cuenta Propia, servicio doméstico y los familiares no remunerados, son los que se encuentran con mayor vulnerabilidad social por no haber superado ni igualado este indicador a nivel nacional. De estas tres categorías ocupacionales, los trabajadores de Servicio Doméstico presentan las mayores brechas, siendo de 2,4 años en 1992, 2,6 años en 1996 y en el 2003 con 2,5 años.

3,0 2,0 1,0 0,0 -1,0 -2,0 -3,0 Patrón o Empleador 1992 1996 2003 2,1 2,0 1,9

Brechas de Años de Escolaridad por Categoria Ocupacional

Trabajador Cuenta Propia -1,4 -1,6 -1,6

Enpleado u Obrero 0,6 0,6 0,6

Servicio Domestico -2,4 -2,6 -2,5

Familiar no Remunerado -1,0 -2,2 -1,1

FF.AA. 2,0 1,8 2,1

Fuente: Elaboración propia en base Casen 1992, 1996 y 2003.

Continuando con la metodología de dimensionar la brecha existente entre el indicador de escolaridad promedio nacional de una respectiva categoría ocupacional con los guarismos de dicho indicador por género y en cada una de las regiones del país. Los resultados son los siguientes:

49

• Categoría Ocupacional Patrón o Empleador, su escolaridad promedio, a nivel nacional, en 1992 fue de 11,8 años, en 1996 de 12,2 años y en el 2003 con una escolaridad promedio de 12,8 años. De las trece regiones del país, solamente la Región Metropolitana de Santiago ha logrado superar, en cada uno de los años de este estudio, los años de escolaridad promedio a nivel nacional de esta categoría ocupacional, así como por género.

• La población ocupada en la Categoría Ocupacional de Trabajador por Cuenta Propia, ostentó una escolaridad promedio de 8,3 años en 1992, 8,6 años en 1996 y en el 2003 de 9,4 años, aumentando en 1,2 años su escolaridad promedio, entre los años extremos del período. De las trece regiones del país, solamente las Regiones de Valparaíso y Metropolitana de Santiago, lograron superar este indicador a nivel nacional, en todos los años y este resultado se dio tanto en la ocupación masculina como en la femenina. En las Regiones de Antofagasta y la del Bío Bío es superior la escolaridad promedio de la ocupación femenina respecto a sus pares masculinos.

50

• La Categoría Ocupacional Empleado u Obrero, se caracterizó por poseer una población ocupada que ha aumentado en 1,3 los años de escolaridad promedio entre los años extremos de este estudio, cuyo indicador en 1992 era de 10,3 años de escolaridad promedio y en 1996 y 2003 con 10,8 años y 11,6 años, respectivamente. Interesante observar que al comparar los años medios de esta categoría ocupacional con lo obtenido por género, se aprecia que la ocupación femenina supera largamente a la masculina, en casi tosas la regiones del país y en cada uno de los años. La excepción de este comportamiento, se dieron en la Región del Maule que superó la masculina en los años 1992 y 1996 y la Región del Maule en el 2003; La ocupación masculina, solamente ha logrado superar este indicador a nivel nacional, en las Regiones de Tarapacá, Antofagasta y Metropolitana de Santiago.

• Entre los años 1992 y 2003, se incrementó en 1,2 años de escolaridad promedio en la Categoría Ocupacional de Servicio Doméstico. En 1992 este indicador era de 7,3 años, en 1996 de 7,6 años y en el 2003, logrando 8,5 años de escolaridad promedio. De acuerdo a los datos arrojados por la metodología aplicada en este análisis, solamente la Región de Tarapacá ostentó la hegemonía de superioridad en años de escolaridad promedio en todos los años y por género.

51

• La Categoría Ocupacional Familiar no Remunerado, entre los años extremos del período aumentó en 1,2 años su escolaridad promedio, obteniendo en 1992 8,7 años de escolaridad promedio y en los años 1996 y 2003 con 8 años y 9,8 años, respectivamente. De acuerdo a los resultados obtenidos, no existe una región que se haya caracterizado como hegemónica, respecto de superar en años de escolaridad al indicador a nivel nacional y por género.

• La fuerza de trabajo ocupada de la Categoría Ocupacional FF.AA, entre los años 1992 y 2003 aumentó en 1,3 años de escolaridad promedio. Este esfuerzo, le permitió pasar de 11,7 años de escolaridad promedio en 1992 a 12,1 años en 1996 y culminado el año 2003 con una escolaridad promedio en 13,1 años. Al observar los resultados por región y género, solamente en el 2003 y en la ocupación femenina se logró superar este indicador a nivel nacional, en todos los años del estudio, en la Región Metropolitana de Santiago; similar comportamiento en la ocupación masculina en esta categoría ocupacional, se dio en la Región de Antofagasta.

52

2.2

Capacitación

La capacitación para el trabajo, se plantea como uno de los objetivos centrales de la política laboral. Mediante la misma, se busca entregar a los trabajadores el conocimiento técnico requerido para insertarse en trabajos bien remunerados e incrementar la productividad laboral. De los datos obtenidos a través de la encuesta Casen 2003, a nivel nacional el 15,4% de la población ocupada ha asistido a algún curso de capacitación a través de la empresa, en tanto sólo un 3,0% manifiesta haberse capacitado a través de algún Programa Social del Estado y sólo un 2,4% dice haber realizado algún curso ya sea por recursos propios o por otro medio. Por el contrario, la gran parte de la población ocupada (78,9%) responde No haber asistido a ningún curso de capacitación, lo que destaca lo crítico de la situación ya que en este mundo globalizado es vital que la capacitación laboral sea un elemento permanente de ajuste a los tiempos en que se viven, donde la actualización de los conocimientos es condición básica para insertarse en trabajos mejor remunerados e incrementar la productividad laboral.
Región Si, a través ¿Ha asistido a algún curso de capacitación laboral en el último año? Si, a través de Prog. Si, con Si, otro medio No ha asistido No contesta 2,3 2,4 0,8 2,3 1,4 1,0 1,5 1,4 1,9 1,9 1,5 1,9 2,3 1,9 1,2 0,4 0,6 0,3 0,3 0,5 0,5 0,6 0,5 0,5 0,2 0,1 0,4 0,5 75,2 65,2 71,9 77,8 79,5 83,5 83,7 78,9 81,9 80,0 75,8 78,0 78,8 78,9 0,3 1,3 0,2 0,1 0,1 0,0 0,0 0,0 0,2 0,1 ** ** 0,3 0,2 Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 Sociales del I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII RM Total de su empresa Estado 16,7 28,4 21,7 16,0 14,3 12,4 11,3 16,1 12,0 14,3 18,7 18,0 15,5 15,4 4,4 2,4 4,9 3,6 4,4 2,6 3,0 3,0 3,5 3,2 3,9 2,0 2,6 3,0 recursos propios

Fuente: Elaboración propia en base Casen 2003.

El comportamiento a nivel territorial no dista mucho del análisis nacional, sin embargo destacan algunas regiones en particular por presentar algunas diferencias, como es el caso de las regiones de Antofagasta y Atacama que presentan porcentajes superiores a la media nacional en la categoría capacitación a través de la empresa de 13 y 6,3 puntos porcentuales, respectivamente. Por el contrario, en la categoría capacitación a través de Programas Sociales del Estado, existen cuatro regiones con porcentajes inferiores a la media nacional ( no olvidar que en sí la media nacional es bastante baja, sólo un 3%) como es el caso de Antofagasta, O’Higgins, Magallanes y Metropolitana. En el caso de la categoría que da cuenta de la No participación en curso de capacitación laboral, sobresalen las regiones de O’Higgins, Maule, Araucanía y Los Lagos, con porcentajes

53

por sobre el 80% de su población ocupada, lo cual las deja como las más precarias en lo que ha renovación de conocimientos se refiere. Si la mirada se realiza en otro sentido, analizando la descomposición por cada una de las categorías referente a la participación en cursos de capacitación según regiones, por un tema de concentración de población las mayores participaciones en las distintas categorías las obtienen las regiones Metropolitana, Bio Bio y Valparaíso, sin embargo con distancias bastante considerables entre las mismas, ya que la gran concentración la alcanza la región Metropolitana que fluctúa con participaciones de 37,1% ( capacitación a través de programas Sociales del Estado) y 52,6% ( capacitación con recursos propios).

Región Si, a través

¿Ha asistido a algún curso de capacitación laboral en el último año? Si, a través de Prog. Si, con Si, otro medio No ha asistido No contesta 3,3 4,0 0,7 4,6 7,1 2,6 4,6 7,9 4,7 6,5 0,5 1,0 52,6 100,0 7,1 3,0 2,2 2,4 5,9 5,3 6,6 13,4 5,4 6,8 0,3 0,1 41,6 100,0 2,6 2,7 1,5 3,8 9,9 5,5 6,2 10,8 5,0 6,6 0,6 1,0 43,8 100,0 3,0 17,4 1,4 1,0 5,6 0,3 0,1 0,9 3,6 3,3 ** ** 63,4 100,0 Total 2,8 3,2 1,6 3,9 9,8 5,2 5,9 10,8 4,8 6,5 0,6 1,0 43,9 100,0 Sociales del recursos propios 4,0 2,5 2,6 4,6 14,1 4,6 5,8 10,8 5,6 6,9 0,8 0,7 37,1 100,0

I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII RM Total

de su empresa Estado 3,0 5,9 2,3 4,0 9,1 4,2 4,3 11,3 3,7 6,1 0,8 1,2 44,2 100,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 2003.

Si se revisa el grado de preocupación en las distintas ramas de actividad económica reflejado por la capacitación de sus empleados, los sectores de Minería, Electricidad, gas y agua y Establecimientos financieros se han preocupado de capacitar con fondos propios a su población laboral (50,5%; 37% y 24,2%, respectivamente), en tanto sólo en el sector Servicios comunales y sociales se aprecia un 4,5% (participación máxima) con Programas Sociales del Estado. Con fondos propios son los sectores de Actividades no bien especificadas, Establecimientos financieros y Servicios comunales y personales, los que presentan capacitación con fondos propios en porcentajes superiores a la media nacional, en particular en Actividades no bien especificadas con un 6,6% (superior en 4,7 puntos porcentuales a la media nacional).

54

Finalmente, las actividades económicas que no muestran mayor interés en capacitar a sus trabajadores son los siguientes: Silvoagropecuario, Industria manufacturera, Construcción y Comercio, con población laboral sobre el 80% que no ha sido capacitada laboralmente.

Rama económ ica Si, a través

Si, de

¿H a asistido a algún curso de capacitación laboral en el últim o año? a través Prog. Si, del recursos propios Si, otro m edio N o ha asistido N o contesta T otal con

Sociales de su em presa Estado Act.N o bien especif. Silvoagropecuario M inería Ind.manufact. Elect.gas y agua Construcción Com ercio T ransporte y Com unic. Estab.Financ. Serv.Com.Sociales T otal

11,6 6,9 50,5 14,7 37,0 10,6 12,2 16,2 24,2 19,1 15,4

1,7 2,6 1,1 2,2 1,0 2,1 2,7 3,2 2,1 4,5 3,0

6,6 0,8 0,6 1,4 0,2 1,0 1,2 1,9 3,6 3,2 1,9

0,0 0,3 0,1 0,2 0,0 0,3 0,3 0,2 0,7 0,9 0,5

75,4 89,3 47,5 81,2 61,4 85,8 83,5 78,1 69,3 72,1 78,9

4,7 0,1 0,1 0,2 0,4 0,3 0,2 0,3 0,2 0,3 0,2

100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 2003.

Ahora bien, según categoría de respuesta a la consulta de capacitación por sector económico, la principal observación que se puede realizar es que en todas las categorías contempladas en la pregunta Casen referente a la asistencia a un curso de capacitación laboral, el sector Servicios comunales y sociales presenta las mayores participaciones en cada una de ellas, fluctuando entre los porcentajes de 25% (no ha asistido a capacitación) y 52,1% (ha asistido a capacitación por sus propios medios). Asimismo, destaca el sector Comercio con un 21,3% de ocupados que no ha asistido a capacitación laboral, siendo el segundo sector con mayor porcentaje en esta categoría.
Rama económica Si, a través ¿Ha asistido a algún curso de capacitación laboral en el último año? a través Prog. Si, del recursos propios Si, otro medio No ha asistido No contesta Total con

Si, de

Sociales de su empresa Estado A ct.No bien especif. Silvoagropecuario Minería Ind.manufact. Elect.gas y agua Construcción Comercio Transporte y Comunic. Estab.Financ. Serv.Com.Sociales Total

0,2 5,9 4,9 12,8 1,4 5,9 15,9 8,3 10,9 33,8 100,0

0,1 11,5 0,6 10,0 0,2 6,0 17,8 8,4 4,8 40,7 100,0

0,9 5,2 0,5 10,0 0,1 4,6 12,6 7,8 13,0 45,5 100,0

0,0 9,1 0,3 7,2 0,0 5,2 11,8 3,9 10,2 52,1 100,0

0,2 15,0 0,9 13,8 0,4 9,4 21,3 7,8 6,1 25,0 100,0

5,1 6,8 0,8 9,0 1,0 11,1 14,9 9,3 6,3 35,7 100,0

0,3 13,3 1,5 13,4 0,6 8,7 20,1 7,9 7,0 27,3 100,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 2003.

Una mirada importante de realizar a la hora de ver las cifras, es la que entrega la capacitación según quintil de ingresos, de tal manera de apreciar si en este ámbito se observa tal grado de desigualdad como es en el resto de las variables aportadas en la encuesta Casen, principalmente pobreza e ingresos. En el cuadro a continuación destaca que en general en los cinco quintiles de ingreso un elevado porcentaje no ha asistido a ningún tipo de capacitación

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laboral, siendo el I quintil el más crítico con un 88,4% de su población ocupada sin capacitación, en tanto el V quintil presenta un porcentaje de 66,9%. Por el contrario, en la categoría de capacitados por la empresa, el I quintil alcanza sólo un 8,1% en tanto el V quintil lo hace con un 23,6% en esta categoría de respuesta, siendo en general baja la preocupación de las empresas por capacitar a sus empleados. Ahora bien, en la categoría de capacitación a través de Programas sociales del Estado llama la atención que sean los quintiles más ricos quienes hacen un mayor uso de este beneficio con un 3,5% y 3,2% de ocupados (V y IV quintil, respectivamente), en tanto el I quintil y más precario sólo presenta un 2,6% de capacitación por el Estado.
Quintil de Si, a través ¿Ha asistido a algún curso de capacitación laboral en el último año? Si, a través de Sociales ingreso de su empresa Estado Prog. Si, del recursos propios Si, otro medio No ha asistido No contesta Total con

I II III IV V Total

8,1 11,0 13,0 17,9 23,6 15,4

2,6 2,8 2,8 3,2 3,5 3,0

0,3 0,6 0,9 2,0 5,0 1,9

0,4 0,3 0,4 0,4 0,7 0,5

88,4 85,1 82,6 76,3 66,9 78,9

0,1 0,2 0,2 0,3 0,2 0,2

100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 2003.

Si el análisis fuera por las categorías de respuesta según quintil de ingreso se aprecia que en la capacitación a través de la empresa el I quintil sólo representa un 7,1% (generalmente dado por estar ocupados en empresas más precarias) en tanto en el V quintil el porcentaje de respuesta se incrementa a un 34,1%. Sin embargo, en la capacitación a través de Programas Sociales del Estado se observa que los principales usuarios se dan a partir del III quintil en tanto en el I quintil este porcentaje es de sólo un 11,7%. En la categoría capacitación con recursos propios, los porcentajes obtenidos no asombran ya que el V quintil alcanza en este ámbito un 57,4% de capacitación laboral, en tanto el quintil más pobre (I quintil) tan sólo lo hace en un 2,4% situación que no extraña ya que las condiciones precarias económicamente de este sector económico vuelve muy complejo que se destinen ingresos a actividades que no sean las básicas en calidad de vida (alimentación, salud, educación, vivienda). Finalmente, en la categoría que informa no haber asistido a capacitación alguna, la distribución porcentual entre los distintos quintiles de ingreso es bastante homogénea, siendo los quintiles extremos los que representan un porcentaje relativamente menor dado principalmente por la concentración de población ocupada en estos quintiles.

56

Quintil de Si, a través

¿Ha asistido a algún curso de capacitación laboral en el último año? Si, a través de Sociales Prog. Si, del recursos propios Si, otro medio No ha asistido No contesta Total con

ingreso

de su empresa Estado

I II III IV V Total

7,1 13,8 18,7 26,3 34,1 100,0

11,7 17,7 20,8 23,8 25,9 100,0

2,4 6,5 10,4 23,3 57,4 100,0

10,9 14,5 18,1 20,0 36,5 100,0

15,1 20,9 23,2 21,9 18,9 100,0

7,1 17,8 23,8 27,4 23,8 100,0

13,5 19,4 22,1 22,7 22,2 100,0

Fuente: Elaboración propia en base Casen 2003.

En una mirada territorial por quintil de ingreso en el ámbito de las capacitaciones laborales, parece interesante analizar tres categorías en particular como son: capacitación a través de la empresa, capacitación a través de Programas Sociales del Estado y la categoría No ha asistido a capacitación. En el caso de la primera categoría en el I quintil de ingreso destacan las regiones de la Araucanía y Antofagasta por presentar los porcentajes extremos con un 2,1% y 9,9%, respectivamente. En el II quintil la región de Tarapacá con un 10,7% presenta el menor porcentaje en esta categoría en tanto la región de Magallanes presenta el máximo con un 19,4% de capacitación, asimismo esta región destaca en el III quintil con la participación más alta en este quintil con un 27,9%, es decir 9,2 puntos porcentuales por sobre la media nacional. La región Metropolitana destaca en el IV quintil con la participación más alta con un 27,8%. Finalmente, la región de La Araucanía llama la atención con su elevada participación en el V quintil en la categoría de capacitación laboral por la empresa con un 53,1%, siendo que el menor porcentaje sólo alcanza al 29,7% en la Región Metropolitana. En la siguiente categoría de capacitación a través de Programas Sociales del Estado por quintil de ingreso, en el I quintil los mayores porcentajes están concentrados en el extremo norte del país, es decir las regiones de Tarapacá, Antofagasta y Atacama, con porcentajes bastante superiores a los alcanzados por el resto de las regiones. En el II quintil destaca la región de Valparaíso con 10 puntos porcentuales por sobre la media nacional en su participación en esta categoría, en tanto que el menor porcentaje corresponde a la región de O’Higgins con sólo un 10,1%. En el III quintil la mayor participación está presente en la región de Tarapacá con un 26,2% superior en 13,4 puntos porcentuales a la región con menor porcentaje que en este caso es Antofagasta. En el quintil IV la región de O’Higgins presenta la mayor capacitación por esta vía, en tanto la región de Magallanes es el caso contrario con sólo un 7,9% de su población ocupada capacitada por programas del estado. En particular, esta región llama la atención porque en el V quintil es la región que presenta un 54,3% de capacitación laboral a través del Estado siendo un porcentaje elevadísimo con respecto al resto de las regiones y a la media nacional, por el contrario en este mismo quintil la región extrema del norte Tarapacá presenta sólo un 13,7% en esta categoría. Finalmente, en la categoría de no haber participado en capacitación laboral alguna, los comportamientos en la totalidad de las regiones son similares a lo manifestado en el ámbito

57

nacional, con concentraciones en los quintiles II, III y IV, en tanto en los quintiles extremos I y V presentan menores participaciones en esta categoría en particular.
Regiones/Q uintil de ingreso I II III IV V Total I II III IV V Total I II III IV V Total
¿Ha asistido a algún curso de capacitación laboral en el último año?

I 9,2 10,7 18,7 23,5 37,9 100,0 18,6 23,2 26,2 18,2 13,7 100,0 17,4 23,4 19,8 20,6 18,7 100,0

II 9,9 14,8 21,5 22,6 31,2 100,0 21,2 14,8 12,8 22,8 28,4 100,0 16,4 21,3 22,4 22,5 17,4 100,0

III 6,7 16,8 16,9 23,3 36,4 100,0 23,5 22,5 20,0 15,0 18,9 100,0 15,0 21,0 23,6 23,3 17,2 100,0

IV 6,2 13,8 16,3 24,1 39,7 100,0 12,7 19,4 23,9 13,7 30,2 100,0 16,6 21,4 23,0 20,7 18,3 100,0

V 8,6 12,1 19,9 26,8 32,5 100,0 10,1 27,7 20,7 22,5 19,0 100,0 14,8 22,2 22,3 21,6 19,0 100,0

VI 5,6 12,4 18,5 26,3 37,2 100,0 7,0 10,1 22,7 29,0 31,2 100,0 13,7 21,0 23,9 21,9 19,5 100,0

VII 5,7 13,6 15,0 25,1 40,5 100,0 13,8 11,5 14,6 22,7 37,4 100,0 13,5 20,1 24,5 23,0 18,9 100,0

VIII 4,8 12,5 17,8 26,8 38,1 100,0 9,9 19,5 19,9 17,3 33,4 100,0 14,8 18,9 23,8 22,0 20,4 100,0

IX 2,1 14,3 9,5 21,0 53,1 100,0 10,7 13,2 18,5 24,9 32,7 100,0 13,3 20,1 22,7 23,5 20,4 100,0

X 5,2 12,2 15,7 28,5 38,4 100,0 8,5 13,7 16,3 23,1 38,5 100,0 13,9 19,7 22,9 23,7 19,8 100,0

XI 5,6 15,8 15,8 19,4 43,4 100,0 12,5 17,8 20,0 19,5 30,2 100,0 14,0 19,4 22,4 24,6 19,7 100,0

XII 8,7 19,4 27,9 13,4 30,6 100,0 6,0 12,8 19,1 7,9 54,3 100,0 18,0 23,8 18,4 22,2 17,6 100,0

RM 7,9 14,6 20,0 27,8 29,7 100,0 11,5 16,0 22,7 28,7 21,1 100,0 15,7 21,3 23,3 21,4 18,2 100,0

Total 7,1 13,8 18,7 26,3 34,1 100,0 11,7 17,7 20,8 23,8 25,9 100,0 15,1 20,9 23,2 21,9 18,9 100,0

Si, a través de su empresa

Si, a través de Prog. Sociales del Estado

No ha asistido

Fuente: Elaboración propia en base Casen 2003.

3. 3.1

Síntesis de resultados en el marco de la protección social Resultados generales por rama de actividad y región.

La revisión realizada en el capítulo anterior concluía que según quintiles de ingreso, los trabajadores (as) más vulnerados en sus derechos se encontraban principalmente entre los quintiles I y III, es decir, los más pobres, por otro lado, es coincidente con una menor escolaridad promedio. Igualmente, las ramas de actividad económica que presentan la condición más deficitaria son las que absorben la mayor cantidad de empleo, agricultura, construcción, servicios comunales y sociales y comercio. Cabe hacer la reflexión respecto de las altas tasas de población sin seguro de desempleo en relación a la situación contractual y de previsión. En este aspecto es probable que por el poco tiempo que lleva en aplicación esta obligación, por un tema cultural, ésta no esté incorporada dentro de los deberes y derechos de los ocupados y empleadores, lo que no elimina la preocupación al respecto considerando que la estabilidad en el trabajo se ha transformado en una de las características predominantes de la nueva relación laboral. Sin embargo, cabe la duda acerca de si la pregunta recoge bien la situación, pues pudiera ser que el empleador esté cumpliendo con su obligación legal y el trabajador no sabe o responde no, dado que él no está aportando su parte correspondiente.13 Lo que corroboraría los altos porcentajes del item no sabe, destacado en el punto correspondiente al análisis de seguro de desempleo.

13

La pregunta se realiza en CASEN 2003 y corresponde a la O27 del formulario: ¿Se encuentra afiliado al seguro de desempleo?. A)Si, B)No, C) No se

58

En cuanto a la capacitación, si bien desde la reforma laboral y los requerimientos de desarrollo de competencias laborales se han iniciado las modificaciones, en parte ello responde a la inflexibilidad de la oferta existente, tanto pública como privada. En el caso público, a la escasa relación entre los requerimientos efectivos de la empresa y lo que se creía fundamental de entregar vía franquicia SENCE o por otra vía, a ello también se agrega la dificultad de aportar contenidos a una fuerza de trabajo en general con baja calificación. En el caso privado, el criterio de la rentabilidad primando sobre las necesidades ha hecho que ésta se oriente hacia las empresas de mayores recursos, las que en general tienden a tener una fuerza de trabajo de mayor calificación y además pueden capacitar de acuerdo a sus necesidades específicas. Síntesis de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por rama de actividad económica según ejercicio de derechos laborales y calificación. Casen 2003 Ramas de Actividad Económica Act. No Bien Especificadas Agricultura Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Rest.Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Sin Contrato 17,6 34,6 4,8 17,4 8,6 27,0 21,0 25,3 14,6 24,8 22,2 No Cotiza 23,6 50,2 10,7 32,5 10,7 41,2 45,2 36,9 21,9 31,6 37,0 Sin Seguro Desempleo 83,2 86,8 70,8 81,6 73,5 80,1 82,3 82,4 78,6 85,6 82,5 Sin Capacitación 80,0 89,4 47,6 81,3 61,7 86,1 83,7 78,4 69,5 72,4 79,2

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

Sin duda la situación más precaria la enfrentan los trabajadores ocupados en el sector agrícola, que presenta las mayores tasas de incumplimiento en los cuatro itemes considerados superando la media nacional en 11,3 puntos porcentuales de su población ocupada sin contrato, 13,2 puntos porcentuales sin aporte previsional, 4,3 puntos porcentuales de su población contratada sin seguro de desempleo y 10,2 puntos porcentuales entre aquellos que no han recibido algún tipo de capacitación. Le sigue en importancia el sector construcción, aunque no en los valores tan marcados respecto de la media nacional, ya que supera en 3,2 puntos porcentuales a la media nacional en población sin contrato de trabajo, 4,2 puntos porcentuales para aquellos que no cuentan con aporte previsional y 6,9 puntos porcentuales en el caso de los que no han recibido capacitación y, contrariamente, se encuentra 2,4 puntos bajo la media nacional en cuanto seguro de desempleo. El sector Servicios comunales sociales y personales sólo excede la media nacional en el caso de los que no cuentan con contrato de trabajo y seguro de desempleo 1,5 y 3,1 puntos porcentuales respectivamente. En cambio se encuentra bajo la media nacional en 5,4 y 6,8 puntos porcentuales respectivamente, entre su población que no está cotizando y que no ha recibido capacitación.

59

La mejor situación relativa se encuentra entre los trabajadores asalariados del sector minería, para todas las variables se ubica bajo la media nacional con 18,5 puntos porcentuales en el caso de la población ocupada que no cuenta con contrato de trabajo, 26,3 puntos para aquellos que no cotizan, 11,7 en los que no cuentan con seguro de desempleo y 31,6 puntos para aquellos que no han tenido algún tipo de capacitación. En el caso de las regiones, previamente se realizará una breve revisión de la situación general para estas variables, para desarrollar posteriormente por región el mismo análisis por rama de actividad. Síntesis de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por regiones según ejercicio de derechos laborales y calificación. Casen 2003 Regiones I de Tarapacá II de Antofagasta III de Atacama IV de Coquimbo V de Valparaíso VI Libertador General Bernardo O´Higgins VII del Maule VIII del BíoBío IX de La Araucanía X de Los Lagos XI Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo XII de Magallanes y la Antártica Chilena Región Metropolitana de Santiago Total País Sin Contrato 24,5 14,0 16,3 28,0 25,6 21,2 29,3 24,8 29,7 22,4 15,6 15,8 19,7 22,2 No Cotiza 37,3 27,3 32,6 42,8 35,4 31,3 43,4 37,6 48,2 40,9 35,8 25,3 32,4 35,5 Sin Seguro Desempleo 78,4 71,9 80,0 85,9 84,6 82,0 82,5 83,0 83,3 82,1 83,6 79,0 82,9 82,5 Sin Capacitación 89,7 66,4 72,1 77,8 79,6 83,5 83,7 78,9 82,1 80,2 76,0 78,1 79,2 79,2

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

En este caso, en términos comparativos, son dos las regiones que presentan la situación más precaria en la condición de su fuerza de trabajo asalariada para los indicadores elegidos, Maule y La Araucanía. La región de La Araucanía exhibe una brecha respecto de la media nacional de 7,5 puntos porcentuales de la población ocupada que no cuenta con contrato de trabajo, 12,7 puntos porcentuales en el caso de los que no cotizan; 0,8 puntos porcentuales de distancia en la población asalariada sin subsidio de desempleo y 2,9 puntos en lo que se refiere a la población que ha recibido capacitación. La región del Maule muestra brechas menores en lo referente a población asalariada ocupada sin contrato y sin cotizar, con 7,1 y 7,9 puntos porcentuales respectivamente. Igualando a la

60

media nacional en el caso de la población sin subsidio de desempleo y con 4,5 puntos porcentuales de diferencia respecto de la media de capacitación nacional. En cambio, las mejores posiciones relativas se ubican en dos regiones del norte Antofagasta y Atacama y en el extremo sur en Magallanes, la región Metropolitana sólo se encuentra en una situación más precaria, respecto de la media nacional, sólo en lo referente a población sin subsidio de desempleo, donde la brecha es de 0,4 puntos porcentuales.

3.2

Síntesis Regional

La decisión de presentar cuadros resúmenes, con iguales indicadores por región obedece a la necesidad de presentar la realidad en la perspectiva territorial, ya que si bien, el análisis anterior muestra que la precariedad del empleo obedece a una temática regional y sectorial, es una tarea de las regiones el asegurar la minimización de estos porcentajes, su característica productiva tiene una directa incidencia en el logro de las metas, como asimismo obliga a la autoridad central a dimensionar correctamente la imposición de metas específicas, generalmente de índole cuantitativa, al momento de definirlas.

I Región de Tarapacá
Cuadro resumen de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por rama de actividad económica según ejercicio de derechos laborales y capacitación. Casen 2003 Sin contrato 19,0 41,1 4,0 23,4 0,8 33,4 17,0 42,3 19,5 24,7 24,5 22,2 No cotiza 29,7 63,6 3,4 33,4 1,2 43,1 46,3 46,1 23,5 28,4 37,3 35,5 Sin Seguro desempleo 100,0 86,6 64,6 80,0 100,0 67,7 86,5 86,7 65,4 79,0 78,4 82,5 Sin capacitación 30,0 88,2 29,7 76,4 75,2 93,6 84,0 85,7 54,4 68,3 89,7 79,2

Act. No Bien Especificadas Agricultura Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Rest.Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Región Total País

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

La región como agregado presenta porcentajes de vulnerabilidad superiores a la media nacional en casi todos los indicadores considerados, con la excepción de la población ocupada sin seguro de desempleo. Por ramas de actividad económica es en agricultura donde se encuentran los trabajadores en condiciones más precarias, seguido de transporte y comunicaciones y construcción.

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Llama la atención que en el sector electricidad gas y agua, el 100% de la población ocupada asalariada no cuente con seguro de desempleo, siendo este aspecto relevante, cabe señalar que representan sólo el 0,6%, de toda la población sin seguro de desempleo, en valores absolutos, corresponde a 380 trabajadores. En contraposición, los trabajadores ocupados en la minería son los que presentan menos grado de vulnerabilidad y a la vez mayores porcentajes de capacitación.

II Región de Antofagasta Cuadro resumen de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por rama de actividad económica según ejercicio de derechos laborales y capacitación. Casen 2003 Sin contrato 63,0 6,0 2,8 8,6 0,2 8,6 19,1 14,6 15,0 23,1 14,0 22,2 No cotiza 43,9 54,4 7,8 30,0 0,2 23,2 36,2 24,9 16,6 32,5 27,3 35,5 Sin Seguro desempleo 66,0 53,6 69,8 70,4 66,2 58,9 83,6 68,2 71,5 85,5 71,9 82,5 Sin capacitación 74,3 81,2 39,9 61,2 58,2 67,2 78,8 74,1 56,1 69,8 66,4 79,2

Act. No Bien Especificadas Agricultura Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Rest.Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Región Total País

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

La región de Antofagasta, caracterizada como minera, presenta los menores porcentajes de población vulnerable, tanto en términos agregados, todas las tasas son inferiores a la respectiva media nacional, como en el sector minería propiamente tal, a su vez es la que registra el mayor porcentaje de ocupados asalariados con capacitación, lo que ilustra claramente la necesidad de este sector de disponer de fuerza de trabajo de alto nivel de calificación.

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III Región de Atacama Cuadro resumen de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por rama de actividad económica según ejercicio de derechos laborales y capacitación. Casen 2003 Sin contrato s.d 19,6 4,3 2,7 s.d 10,4 16,2 29,6 7,4 25,0 16,3 22,2 No cotiza s.d 33,8 16,6 25,9 s.d 31,2 49,5 38,5 7,2 29,9 32,6 35,5 Sin Seguro desempleo 100,0 88,8 65,0 70,2 74,9 77,8 78,9 87,5 74,5 89,7 80,0 82,5 Sin capacitación s.d 84,8 56,0 63,6 78,7 77,0 76,1 77,8 62,0 67,7 72,1 79,2

Act. No Bien Especificadas Agricultura Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Rest.Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Región Total País

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

La región de Atacama muestra tasas de vulnerabilidad general inferiores a la media nacional, al igual que en lo relativo a la calificación de su mano de obra asociada a capacitación. Sin embargo, en términos de ramas económicas, la mayor debilidad se aprecia en la fuerza de trabajo ocupada en el sector transporte y comunicaciones, que supera con creces la media nacional y regional. IV Región de Coquimbo Cuadro resumen de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por rama de actividad económica según ejercicio de derechos laborales y capacitación. Casen 2003 Sin contrato s.d 41,8 8,5 23,8 1,6 27,9 22,5 37,1 16,5 25,9 28,0 No cotiza s.d 53,0 15,1 49,5 11,4 37,8 50,9 47,4 25,6 34,7 42,8 Sin Seguro desempleo 100,0 90,6 69,6 92,1 51,9 89,4 84,0 81,8 80,0 90,1 85,9 Sin capacitación 100,0 89,9 57,1 82,3 59,0 84,0 84,7 76,3 60,2 65,6 77,8

Act. No Bien Especificadas Agricultura Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Rest.Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Región

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Total País

22,2

35,5

82,5

79,2

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

La región presenta grados de vulnerabilidad mayores que la media nacional y menores porcentajes de calificación en relación al país. Los trabajadores más afectados se emplean en el sector agrícola, tanto en lo que se refiere a vulnerabilidad del empleo cono a calificación. Por el contrario el sector que presenta la mejor posición relativa corresponde al de los empleados en electricidad gas y agua y en segundo lugar, minería.

V Región de Valparaíso Cuadro resumen de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por rama de actividad económica según ejercicio de derechos laborales y capacitación. Casen 2003 Sin contrato 1,5 31,0 3,8 15,2 6,6 30,3 26,8 26,6 17,3 27,3 25,6 22,2 No cotiza 15,0 38,5 6,8 31,1 10,5 43,4 45,7 29,9 21,5 31,7 35,4 35,5 Sin Seguro desempleo 80,8 82,2 75,2 80,2 75,5 87,4 86,3 85,9 85,2 86,5 84,6 82,5 Sin capacitación 87,4 88,0 48,9 80,6 50,0 91,2 84,3 76,4 71,4 72,7 79,6 79,2

Act. No Bien Especificadas Agricultura Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Rest.Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Región Total País

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

La región de Valparaíso muestra grados de vulnerabilidad y calificación de su mano de obra ocupada asalariada en valores cercanos a la media nacional. Sin embargo, el porcentaje de la población que no cuenta con contrato de trabajo y seguro de desempleo es superior a la media nacional, a diferencia de los que no cotizan que se encuentran bajo la media nacional. En cuanto a calificación de su población ocupada, aquellos que no han recibido capacitación superan levemente a la media nacional. En cuanto a ramas de actividad económica, la que presenta la mayor vulnerabilidad es la población ocupada en el sector construcción, los porcentajes exceden con creces la media regional y por ende la nacional. En relación a la calificación de la mano de obra, también el mayor porcentaje de ocupados que no han accedido a capacitación se encuentran en este sector.

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Nuevamente, las menores tasas de vulnerabilidad y mayores esfuerzos de calificación se encuentran en los ocupados del sector minería. VI Región del Libertador General Bernardo O´Higgins Cuadro resumen de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por rama de actividad económica según ejercicio de derechos laborales y capacitación. Casen 2003 Sin contrato 11,0 26,5 1,7 17,6 s.d 25,7 18,3 21,7 6,6 21,0 21,2 22,2 No cotiza 11,0 32,4 4,2 32,1 s.d 39,2 40,0 29,2 13,0 29,0 31,3 35,5 Sin Seguro desempleo 11,0 86,0 71,4 84,1 75,8 70,6 81,2 82,5 67,2 81,5 82,0 82,5 Sin capacitación 100,0 92,6 43,5 81,5 53,7 87,0 88,0 84,5 66,7 74,7 83,5 79,2

Act. No Bien Especificadas Agricultura Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Rest.Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Región Total País

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

La región presenta tasas de vulnerabilidad inferiores a la media nacional, sin embargo en cuanto calificación de la mano de obra ocupada, exhibe un alto porcentaje, superior al país. Por ramas de actividad económica, son los ocupados en agricultura los que presentan mayor vulnerabilidad e igualmente bajos esfuerzos de calificación. En el caso de esta región el sector agrícola es uno de los más importantes dentro de su estructura productiva, por lo que estos resultados son una causa de preocupación, en particular porque la industria agroexportadora tiene una de sus bases importantes en ella, tanto en lo referente a vino como fruta de exportación. Lamentablemente, la encuesta CASEN no permite discriminar los trabajadores de la agricultura tradicional de los de exportación, ya que, dentro de los esfuerzos de calificación de mano de obra que las empresas están implementando bajo el modelo de competencias, la agricultura de exportación está recibiendo una importante atención. Sin embargo, cuando se revisan las características de los ocupados según temporalidad del contrato de trabajo, en aquellos contratados bajo el régimen de plazo fijo se observa un alto grado de escolaridad, lo que tendería a dar fuerza al punto de distinguir entre ambos tipos de industrias.

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VII Región del Maule Cuadro resumen de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por rama de actividad económica según ejercicio de derechos laborales y capacitación. Casen 2003 Sin contrato s.d 40,9 2,0 19,7 s.d 38,7 21,2 26,4 13,6 23,7 29,3 22,2 No cotiza s.d 53,3 17,5 37,2 2,1 54,3 49,0 36,1 23,1 29,5 43,4 35,5 Sin Seguro desempleo 100,0 86,6 65,7 78,1 69,3 78,6 82,4 83,2 75,0 78,6 82,5 82,5 Sin capacitación 69,7 91,4 43,4 86,2 90,1 87,6 83,6 88,4 62,9 70,7 83,7 79,2

Act. No Bien Especificadas Agricultura Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Rest.Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Región Total País

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

Aún con estructura similar, la región del Maule presenta una situación más precaria, respecto de la media nacional que la región de O´Higgins. Por rama de actividad económica es nuevamente el sector agrícola el que presenta la situación más precaria en su fuerza de trabajo ocupada, como también un menor esfuerzo de calificación de la misma, de hecho, esta tasa es la más alta del país en ese sector, es decir, tan sólo un 8,2% de los asalariados ocupados en el sector han accedido a algún tipo de capacitación. También en este caso resultan valederos los argumentos de avanzar en la distinción entre sector agrícola tradicional y el de exportación, ya que, para poder competir con éxito en el resto del mundo estas últimas empresas están obligadas a avanzar en diferentes aspectos de certificación, donde parte importante de ellos está asociado al cumplimiento de los derechos del trabajador.

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VIII Región del BíoBío Cuadro resumen de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por rama de actividad económica según ejercicio de derechos laborales y capacitación. Casen 2003 Sin contrato 5,1 39,1 0,2 17,3 3,5 27,9 21,2 25,8 11,4 25,1 24,8 22,2 No cotiza 7,7 56,7 12,2 28,8 5,6 37,4 45,1 33,7 18,4 30,8 37,6 35,5 Sin Seguro desempleo 100,0 91,3 64,3 78,8 75,4 77,7 81,5 86,2 74,2 85,5 83,0 82,5 Sin capacitación 96,9 87,0 72,3 74,2 49,5 86,5 83,3 76,7 69,1 73,8 78,9 79,2

Act. No Bien Especificadas Agricultura Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Rest.Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Región Total País

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

La región del BíoBío, muestra en términos agregados condiciones de precariedad mayor que la media nacional. Aún cuando sigue manteniendo un importante porcentaje de su fuerza de trabajo ocupada en el sector agrícola, que es el que una vez mas lidera la condición de precariedad de su fuerza de trabajo asalariada. No obstante presenta una estructura productiva más diversificada que las dos regiones anteriores, con un importante sector industrial, que por el contrario muestra niveles de precariedad inferiores a la media regional y nacional, por el contrario, el sector construcción, otro importante motor de crecimiento regional también muestra indicadores de precariedad y baja calificación de mano de obra, obedeciendo a la estructura nacional de esta rama.

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IX Región de La Araucanía Cuadro resumen de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por rama de actividad económica según ejercicio de derechos laborales y capacitación. Casen 2003 Sin contrato 50,7 42,7 24,3 19,8 2,2 32,3 26,2 39,1 11,4 28,5 29,7 22,2 No cotiza 50,7 71,5 35,7 46,0 3,9 42,8 47,5 32,8 24,7 37,3 48,2 35,5 Sin Seguro desempleo 50,7 90,8 70,9 83,3 95,3 85,1 88,8 72,8 63,1 78,9 83,3 82,5 Sin capacitación 100,0 93,2 80,7 85,4 47,2 87,1 86,1 74,8 65,5 70,7 82,1 79,2

Act. No Bien Especificadas Agricultura Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Rest.Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Región Total País

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

En su momento se destacó que entre las regiones con mayor grado de precariedad a nivel nacional, se encontraba La Araucanía. Esta situación se corrobora al comprobar que la mayoría de las tasas según rama de actividad exceden a la media nacional, la única excepción se encuentra en el sector electricidad gas y agua. Vale recordar que junto con Maule, son las que presentan menores años de escolaridad de su fuerza de trabajo y las mayores tasas de pobreza en el país, por lo que se transforma en una región prioritaria en todo aspecto de política económica y social.

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X Región de Los Lagos Cuadro resumen de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por rama de actividad económica según ejercicio de derechos laborales y capacitación. Casen 2003 Sin contrato 7,7 24,7 1,7 13,9 0,4 21,6 21,7 32,0 8,9 24,6 22,4 22,2 No cotiza 38,4 53,5 18,7 32,1 15,0 43,7 47,1 43,1 19,9 28,8 40,9 35,5 Sin Seguro desempleo 41,5 82,4 64,9 77,6 69,3 81,7 81,1 88,9 82,0 86,4 82,1 82,5 Sin capacitación 67,6 87,9 83,8 80,6 72,8 90,4 84,1 80,9 58,3 67,8 80,2 79,2

Act. No Bien Especificadas Agricultura Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Rest.Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Región Total País

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

La región de Los Lagos presenta tasas superiores a la media nacional con excepción de la población que no cuenta con seguro de desempleo, que es levemente inferior a la media nacional, sin embargo es importante recordar lo alto que son estos porcentajes en su propio mérito. En cuanto ramas de actividad económica, las que muestran los mejores indicadores tanto en vulnerabilidad como en esfuerzos de calificación de su mano de obra se encuentran una vez más en electricidad gas y agua y servicios financieros. Por el contrario, el sector más precario corresponde a la mano de obra ocupada en transporte y comunicaciones.

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XI Región de Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo Cuadro resumen de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por rama de actividad económica según ejercicio de derechos laborales y capacitación. Casen 2003 Sin contrato s.d 20,4 s.d 6,6 s.d 11,9 11,4 30,1 11,3 18,7 15,6 22,2 No cotiza s.d 55,5 3,3 31,4 s.d 36,3 41,1 41,9 19,8 23,4 35,8 35,5 Sin Seguro desempleo 100,0 83,1 85,6 79,5 73,3 75,5 89,3 89,8 100,0 77,9 83,6 82,5 Sin capacitación 0,0 88,3 62,4 75,9 48,7 82,0 81,7 86,6 60,4 63,9 76,0 79,2

Act. No Bien Especificadas Agricultura Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Rest.Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Región Total País

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

En términos agregados la región presenta una situación combinada respecto de la media nacional, por un lado alcanza un porcentaje inferior al país en cuanto población ocupada sin contrato y mayores esfuerzos de calificación en las ocupados que han accedido a capacitación, sin embargo, está sobre el país en cuanto a población que no cotiza y sin seguro de desempleo. Como rama de actividad económica, los ocupados en transporte y telecomunicaciones son los más afectados tanto en precariedad de su empleo como en acceso a mayor calificación. Seguido de los ocupados en agricultura.

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XII Región de Magallanes y de la Antártica Chilena Cuadro resumen de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por rama de actividad económica según ejercicio de derechos laborales y capacitación. Casen 2003 Sin contrato s.d 17,6 s.d 11,7 s.d 14,1 5,9 30,9 6,2 18,7 15,8 22,2 No cotiza s.d 24,9 82,5 33,6 s.d 41,9 15,9 40,9 2,2 20,8 25,3 35,5 Sin Seguro desempleo 51,2 75,9 78,4 80,5 100,0 75,4 73,3 83,8 72,5 91,2 79,0 82,5 Sin capacitación 100,0 81,7 100,0 80,3 93,4 91,4 79,2 84,8 23,3 74,3 78,1 79,2

Act. No Bien Especificadas Agricultura Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Rest.Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Región Total País

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

En el análisis regional, Magallanes era una de los que presentaba los mejores indicadores de su población ocupada en relación a la media nacional, sin embargo, marcada por los temas de accesibilidad al igual que Aisén presenta su mayor debilidad en la fuerza de trabajo ocupada en el sector Transporte y comunicaciones. Región Metropolitana de Santiago Cuadro resumen de la Distribución de la fuerza de trabajo asalariada por rama de actividad económica según ejercicio de derechos laborales y capacitación. Casen 2003 Sin contrato 2,5 32,1 7,2 16,2 11,2 24,0 18,3 19,7 14,5 22,1 19,7 22,2 No cotiza 16,2 38,0 7,9 29,2 12,4 38,5 42,1 34,5 20,9 29,0 32,4 35,5 Sin Seguro desempleo 87,6 88,1 80,9 83,2 74,1 82,2 81,2 81,3 80,5 86,4 82,9 82,5 Sin capacitación 82,4 88,4 51,1 83,8 63,1 85,6 83,6 77,2 72,4 73,8 79,2 79,2

Act. No Bien Especificadas Agricultura Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Rest.Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Región Total País

Fuente: elaboración propia con base en puntos 1.1; 1.2; 1.3 y 2.2

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El peso relativo de la región, que tiende a marcar todas las medias nacionales, muestra que las mayores debilidades se encuentran en la población ocupada en el sector agricultura, seguida de construcción y servicios comunales, sin embargo, en términos agregados se encuentra bajo la media nacional en cuanto a la población ocupada que cotiza y cuenta con contrato de trabajo, tan sólo supera en 0,4 puntos porcentuales a la media nacional en cuanto población que no cuenta con seguro de desempleo, e iguala dicha media en lo referente a esfuerzos de calificación de mano de obra a través de capacitación.

Capítulo 2 2.1

Conclusiones y Recomendaciones

Conclusiones generales

Dada la importancia consensuada por distintas fuentes y confirmada en diferentes estudios sobre la educación y su incidencia en la calidad del capital humano, lo lógico es también suponer que a mayor educación una población mejor informada estaría en condiciones de hacer uso de derechos que por ley les son otorgados. En este sentido, si bien se aprecia una relación positiva entre escolaridad y ejercicio de derechos, los datos no dan cuenta de que esta variable sea la más significativa en una perspectiva de protección social. Es por ello que se procedió a realizar un análisis estadístico un poco más exigente, basándose sólo en correlación de datos, cuyos resultados se muestran en el apéndice metodológico y que confirman que aún existiendo la relación de signo esperada entre educación y ejercicio de derechos o en esfuerzos por mejorar la calificación laboral, pareciera existir otro tipo de elementos que inciden en los resultados, en el marco de la protección social, que arroja la encuesta Casen tanto en el ámbito territorial como por ramas de actividad económica.14 Esto tiene implicancias en dos aspectos; el primero el origen de los datos con que se caracteriza la oferta. En un caso corresponde al Censo y en otros a encuestas de hogares. En la actualidad no se cuenta con ningún levantamiento que permita acceder a información de este tipo desde el lado de la demanda. Menos aún hay estadísticas disponibles que permitan recoger este tipo de información para todos los sectores productivos que arrojen luces sobre el grado de cumplimiento empresarial y sus razones para hacerlo o no. Sólo existe información parcelada, de algunos sectores, para requerimientos específicos; el resto se basa en antecedentes históricos o en supuestos o mitos que en ningún caso se traducen en fuentes confiables para efectos de diseño, evaluación y seguimiento de política pública. Por tanto, la conclusión en este sentido es la necesidad urgente de elaborar estadísticas de alguna periodicidad que den cuenta de esta información desde el lado de la demanda de trabajo. Tanto en lo que se refiere a requerimientos de capital humano desde la empresa y así mejorar la información del sistema de capacitación, como desde la perspectiva de derechos.
14

Aún cuando puede argumentarse que la muestra de datos es limitada, la correlación entre el total de población asalariada y el ejercicio de derechos sólo es significativa con un R2 de 80% en el caso de la existencia de contrato de trabajo, para el resto de las variables apenas alcanza el 71%.

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En este último ámbito si es que efectivamente hay un grado de incumplimiento desde la empresa , conocer los motivos a fin de detectar las dificultades e introducir las modificaciones correspondientes. O, si los resultados se deben a desconocimiento del trabajador, desarrollar campañas de información que les informen de su situación laboral en el marco de la protección social. Tanto una como otra situación dan origen a medidas de política absolutamente diferentes en el corto y mediano plazo y cuya efectividad, depende precisamente de disponer de la información adecuada, actualizada y pertinente. En segundo lugar, asociado al punto anterior, pareciera que no hay necesidad de contar progresivamente con fuerza de trabajo cada vez más calificada, pero tal como se reflexiona en el punto respectivo: ¿la demanda está absorbiendo esta mano de obra de mayor calificación porque es la que necesita o porque es lo que hay?, ¿pudiera ser que las altas tasas de trabajadores no capacitados obedezcan a que el empleador contrata lo que necesita y está disponible en el mercado?. De ser afirmativa la respuesta, es obvio que no incurrirá en programas de capacitación , ya que, desde esta perspectiva ella se traduce en un costo y no en inversión. ¿Pudiera estar operando el efecto normalmente perverso que se atribuye al trabajador capacitado?. Es decir, los empleadores con reacios a capacitar porque cuando el trabajador adquiere mayor calificación se cambia a otra empresa. Si es así, la miopía empresarial está causando un efecto negativo en la productividad global, tanto de la empresa como del país. Ello, porque se debe entender que a mayor calificación, mayor es la necesidad de cambio de la propia empresa para poder aprovechar el resultado de la capacitación. Es difícil suponer que si todo queda igual, el trabajador no dará cuenta de modificaciones que se deban realizar para poder aplicar los nuevos conocimientos, de no ser así empieza a operar el mecanismo de la frustración que normalmente induce al cambio de trabajo, la mayoría de las veces por un tema de salud mental. 2.2 Conclusiones territoriales

Al igual que en otros indicadores, tanto económicos como sociales, la precaria situación de las regiones del Maule y La Araucanía se reproducen en el marco de la protección social. Esta persistencia de precariedad indica que, independiente de los esfuerzos de políticas o programas que se realicen en diferentes perspectivas, se requiere de una intervención sistémica en estas dos regiones, que aúne voluntades y recursos aprovechando la sinergia de sectores público y privado en todas sus dimensiones. En la posición opuesta se encuentran las regiones de Magallanes y Antofagasta. Es efectivo que en ambas se observan los mayores niveles de escolaridad de la fuerza de trabajo en relación al resto del país y la media nacional, lo que tendería a corroborar la hipótesis de relación positiva

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entre escolaridad y mayor ejercicio de los derechos laborales. Sin embargo, no por ello han podido librarse de las tendencias nacionales en los respectivos items.15 Por tanto, si bien pareciera existir una relación importante entre educación y cumplimiento o ejercicio de los derechos laborales, indudablemente hay otros elementos que afectan estos resultados. Uno de ellos está dado por la tendencia nacional, en parte asociada a la fijación de normas nacionales que se definen sin considerar apropiadamente las especificidades regionales. Por otro lado, hay elementos culturales, que por su naturaleza son difíciles de romper, entre ellos se puede nombrar la vieja costumbre de parte del trabajador, de aceptar el no pago de imposiciones porque su ingreso líquido se ve disminuido. Igualmente, como se observará en las conclusiones sectoriales, el peso relativo del comportamiento de los sectores económicos que actúan como rama sin necesariamente incorporar la particularidad regional, salvo en las ventajas comparativas en la dotación de factores. 2.3 Conclusiones sectoriales

De acuerdo a la revisión realizada, los sectores que presentan mayor precariedad en cuanto indicadores de protección social son agricultura, construcción, servicios comunales y sociales y comercio, en conjunto ellos representan alrededor del 68% de la generación de puestos de trabajo, en órdenes de magnitud, una cifra cercana a los tres millones de ocupados asalariados. Si bien, no es el objetivo de este trabajo dimensionar el costo que significa en términos de recursos fiscales futuros estos valores, no deja de ser un tema de preocupación a la hora de considerar el costo en cuanto pensiones mínimas, atención de salud y generación de alternativas de sobrevivencia ante eventuales situaciones de desempleo. Por otra parte, y relacionado con las conclusiones territoriales, no resulta fácil eludir el peso relativo que tienen las ramas de actividad en la incidencia de la situación de protección en todo el país, es evidente que en aquellas regiones donde ellas tienen una mayor participación relativa en la generación del PIB regional, hay una relación con la masa de trabajadores en condiciones de mayor precariedad, sin embargo, como ramas de actividad es posible identificar situaciones que se reproducen a lo largo del territorio, lo que remite a focalizar esfuerzos que permitan identificar las razones por las cuales los grados de incumplimiento son mayores en unas ramas que en otras. La educación pareciera ser un factor importante en lo que a ejercicio de derechos laborales se refiere, sin embargo, no es necesariamente el único ni el más importante, la revisión por quintiles de ingreso demuestra que los más afectados en términos relativos son efectivamente los trabajadores que se ubican en los quintiles I, II y III, sin embargo, las tasas de
15

A modo de ejemplo, el porcentaje de trabajadores asalariados sin capacitación en Antofagasta alcanza al 64%; valor que siendo el inferior del conjunto de regiones es igualmente alto si se considera que la capacitación es una de las alternativas para aumentar la calificación de la fuerza de trabajo , situación similar a lo que ocurre a los trabajadores sin seguro de desempleo.

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incumplimiento son igualmente altas en los quintiles superiores, dependiendo de la rama de actividad económica a que se haga referencia. En contraposición, el sector minería es el que presenta los mayores porcentajes de cumplimiento en ejercicio de derechos laborales y de capacitación. Es también el sector que cuenta, en términos relativos, con la mano de obra de mayor calificación, medida, ya sea por años de escolaridad o por tipo de formación. Sin embargo, se debe considerar que la actividad sindical del sector sigue siendo una de las más poderosas, factor que no se encuentra presente en el resto de las actividades, lo que introduce desde ya un elemento diferenciador y probablemente de alta incidencia en los buenos resultados del sector; lo que se traduce a su vez en que, las regiones mineras o los sectores mineros de otras sean las que alcancen la mejor posición relativa en cuanto cumplimiento de estas obligaciones, como es el caso de Antofagasta y Atacama y el sector minero de O´Higgins.

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Capítulo 3 3.1

Apéndice metodológico

Relación entre fuerza de trabajo ocupada y trabajador asalariado.

La encuesta Casen informa de 5.929.790 trabajadores ocupados a Noviembre de 2003. Sin embargo, para efectos de contrato, previsión y seguro de desempleo, la referencia es el subconjunto ocupado asalariado conformado por empleados y obreros mas servicio doméstico puertas afuera. Este grupo representa el 67,7% de los trabajadores ocupados y, a noviembre 2003, la encuesta Casen totalizó 4.013.257. Se excluye servicio doméstico ante la imposibilidad de discriminar entre trabajadores puertas adentro de puertas afuera. En el caso de años de escolaridad promedio y capacitación, la consulta se realiza sobre el total de fuerza de trabajo , ya que, obtener la consulta asalariado no asalariado, según rama de actividad económica, contrato, previsión y seguro de desempleo disminuía notablemente la representatividad muestral, igualmente al exigir que se entregara por quintiles de ingreso. 3.2 Cálculo del mes de noviembre 2003 para encuesta de empleo INE

Dado que la encuesta de empleo del INE se presenta en trimestres móviles, se tomaron los trimestres, Septiembre-Noviembre; Octubre- Diciembre y Noviembre – Enero, sumando los respectivos totales y dividiendo por tres para obtener el mes central, en este caso Noviembre.

3.3

Análisis según quintiles de ingreso

La encuesta Casen facilita una mayor focalización en el estudio de las cifras al brindar la posibilidad de segmentar la muestra en quintiles de ingreso. Sin embargo este aporte puede llevar a errores por desconocimiento cuando se trata de conformar el país desde una consulta nacional u obtener el país a través de la suma de los totales regionales. En este caso se produce una diferencia entre ambos procedimientos originados en el uso de quintiles de ingreso, válido para deciles y percentiles. En el caso de las regiones, cualquier información que se pretenda analizar por quintiles de ingreso requiere que la consulta estadística defina el uso de quintil de ingreso regional, en cambio en el caso del país se usan los quintiles de ingreso nacional. Ello porque la representatividad muestral y por ende los casos utilizados son diferentes entre una y otra alternativa, lo que finalmente resulta en una diferencia entre los totales nacionales obtenidos en un caso por agregación de los resultados regionales y aquellos derivados de la consulta para el país.

3.4

Correlación entre nivel de escolaridad y ejercicio de derechos según rama de actividad.

En la perspectiva de protección social, hay factores fundamentales que abordar cuando se analiza el mercado del trabajo y estos se recogen a través de la encuesta Casen.

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Es por ello que en este trabajo, relacionado con el capital humano productivo, se plantea la hipótesis de que a mayor educación existe mayor conciencia de estos derechos y de las consecuencias de no ejercerlos, por lo tanto, se espera que quienes tienen niveles de formación educacional superiores, al momento de pertenecer a la fuerza de trabajo ocupada, deberían contar con este compromiso legal. En el capítulo 1 se observa esta correlación positiva, al realizar el análisis de las diferentes variables según quintiles de ingreso, tanto para el número de ocupados asalariados como según años de escolaridad. Para probar la hipótesis respecto de la relación entre educación formal y el ejercicio o no de estos derechos, se revisó la distribución de la fuerza ocupada según rama de actividad económica y tipo de formación educativa y se evaluó la correlación simple entre rama de actividad económica y nivel de educación a partir de la encuesta Casen, en general se obtuvo un R2 aceptable para las ramas que concentran mayor fuerza de trabajo, sin embargo en la mayoría de los casos los valores por rama de actividad económica no alcanzan el obtenido para el total de ocupados, lo que en principio da cuenta de una limitación muestral. En parte porque las correlaciones se establecieron con un nivel limitado de datos, correspondientes a Casen 2003. En cuanto sectores productivos, el sector que muestra la correlación más baja para todas estas variables es servicios financieros.
Valor de R2 por rama de actividad económica y ejercicio de derechos y calificación Rama/contrato Agricultura. Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio por Mayor y Menor Restaurantes Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Fuente: elaboración propia. Sin contrato 0,6292 0,7302 0,7195 0,5718 0,4693 0,6865 0,6444 0,1411 0,6794 0,8102 Sin previsión 0,6027 0,4047 0,7662 0,5061 0,5659 0,7405 0,4048 0,2207 0,6163 0,7162 Sin seguro desempleo 0,6536 0,3515 0,5015 0,6137 0,5872 0,6216 0,3296 0,3634 0,7529 0,7104 Sin capacitación 0,4919 0,7776 0,6117 0,528 0,6221 0,6914 0,7456 0,4237 0,6284 0,6544

Tal como se esperaba, se aprecia una correlación positiva entre nivel de educación y cada una de las variables. En este caso, la correlación simple salvo en el caso de los sectores industria manufacturera y comercio, cuyos valores inclusive exceden la correlación total, es inferior a la observada en el caso de la existencia de contrato. Nuevamente, en el conjunto de sectores, el que presenta la correlación más baja es servicios financieros y seguros.

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Los cuadros resumen muestran que mientras mayor es el nivel de estudios aprobado, aumenta el porcentaje de ocupados que cuenta con contrato de trabajo, con previsión, seguro de desempleo y acceso a capacitación . Sin embargo, si se observan los valores en su propio mérito los porcentajes de trabajadores que no cuentan con contrato son bastante altos16, fluctúan en un rango de 72% en el caso de aquellos que nunca estudiaron y que se emplean en el sector comercio, hasta el más bajo de 1,3% para aquellos con estudios en Centros de Formación Técnica o Institutos Profesionales que se ocupan en el sector Minería. Por otra parte, los sectores minería y electricidad gas y agua tienen en común estar entre los menos significativos en cuanto a absorción de empleo y a ser reconocidos como demandantes de mano de obra de alta calificación. Por lo tanto, los resultados son consistentes con las características de ambos sectores. De acuerdo a la media nacional de población que no cotiza, los únicos dos sectores que superan dicho valor son agricultura y comercio con 30,7% y 30,0% respectivamente. Según nivel de escolaridad, los mayores porcentajes afectan a los trabajadores sin educación formal o con enseñanza básica incompleta, es decir, menos de 8 años de escolaridad formal. El mayor porcentaje de trabajadores asalariados sin subsidio de desempleo, tal como se destacara en capítulos anteriores corresponde a los ocupados de la agricultura seguido de los de servicios comunales sociales y personales. Tanto en agricultura, como servicios comunales el mayor porcentaje que no cuenta con subsidio de desempleo corresponde a trabajadores sin educación formal, con un 93,8% y 95,5% respectivamente. En cambio los menores porcentajes de trabajadores sin subsidio de desempleo, pero con tasas altas aún, se encuentran nuevamente en minería y electricidad agua y gas. En cuanto al acceso a capacitación, los mayores porcentajes de fuerza de trabajo asalariada que no ha accedido a capacitación se encuentran entre los trabajadores sin formación formal que se ocupan en los sectores construcción y comercio con 99,8% y 98,3% respectivamente. En oposición, en el sector minería se encuentran los mayores porcentajes de formación a través de capacitación con un 24,2% que no ha asistido nunca y que asistió a un centro de formación técnica o instituto profesional completando toda su educación y 26,8% en el caso de trabajadores con enseñanza universitaria incompleta.

16

Se excluye el 100% de EGA, para efecto de todo el análisis, porque puede deberse a un problema de muestra o a alguna razón específica imposible de detectar a través de la información entregada por la encuesta, ya que, en términos absolutos corresponde a 17 trabajadores de un total aproximado de 33.000.

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Distribución de la fuerza de trabajo asalariada sin contrato según rama de actividad económica y nivel educacional (porcentajes)
Agricul t Sin Educación Formal Básica Incompleta Básica Completa. Media C/H Incompleto Media C/H Completo Media T/P Incompleto Media T/P Completo C.F.T/I.P Incompleta. C.F.T/I.P Completa. Universidad Incompleta Universidad Completa Sin Dato Total 49,3 45,3 37,7 37,2 29,1 37,0 23,1 8,6 15,5 16,2 15,7 37,7 37,4 Minas 25,8 12,7 6,7 12,3 9,6 7,4 4,7 1,3 1,8 2,7 6,3 17,5 7,0 Industri a 35,6 27,1 23,9 22,9 17,6 16,6 16,8 16,5 11,8 23,5 7,7 5,6 18,9 EGA 100,0 11,0 7,4 10,6 8,5 0,0 3,5 4,1 21,1 1,3 11,6 9,3 Construc 43,6 36,8 33,2 31,5 25,7 38,5 26,8 10,0 9,8 33,5 14,0 28,8 29,4 Comerci o 72,0 40,7 34,7 30,6 17,5 35,0 17,4 23,8 15,7 32,2 7,1 1,1 23,0 Transpor te 45,5 33,0 34,1 32,4 27,8 36,8 19,2 24,4 15,9 23,9 16,2 29,9 26,8 Serv. Fin 6,1 28,8 15,3 20,5 16,6 23,8 16,6 19,3 10,0 22,4 11,0 14,5 16,1 SCSP 53,5 48,3 41,3 42,5 27,7 31,8 23,9 28,0 15,8 30,0 8,1 34,0 27,0 Total 25,6 50,1 50,1 37,9 27,1 27,1 27,1 24,5 17,6 17,6 17,0 25,6 22,2

Fuente: elaboración propia.

Distribución de la fuerza de trabajo asalariada que no cotiza según rama de actividad económica y nivel educacional (porcentajes)
Agricul t Sin Educación Formal Básica Incompleta Básica Completa. Media C/H Incompleto Media C/H Completo Media T/P Incompleto Media T/P Completo C.F.T/I.P Incompleta. C.F.T/I.P Completa. Universidad Incompleta Universidad Completa Sin Dato Total 40,8 36,6 30,1 29,0 22,2 35,4 19,6 21,4 12,6 20,7 15,1 32,6 30,7 Minas 41,9 18,1 12,0 4,8 5,0 1,3 1,9 32,3 2,7 0,2 2,7 12,6 6,1 Industri a 40,9 27,9 21,3 22,0 16,5 14,8 16,2 19,0 10,1 22,2 9,4 1,1 18,4 EGA 100,0 5,1 13,6 23,2 2,1 31,3 1,0 0,0 12,2 2,9 7,1 s.d 7,1 Construc 31,8 22,6 18,5 19,4 18,8 22,1 15,4 9,2 7,5 21,7 15,2 25,2 18,9 Comerci o 62,1 51,0 39,0 37,5 24,4 34,2 19,2 28,8 14,1 32,9 9,9 35,9 30,0 Transpor te 41,5 23,1 20,6 20,8 21,5 27,7 16,0 19,9 7,7 18,4 6,9 35,9 19,1 Serv. Fin 0,0 21,6 16,1 8,8 9,5 15,0 15,4 13,4 11,1 19,4 12,2 1,8 12,8 SCSP 40,2 36,7 28,6 30,4 20,5 27,1 16,7 21,4 12,9 29,8 6,8 22,9 20,8 Total 43,4 35,5 27,5 27,1 19,9 26,0 16,6 21,2 11,6 25,5 8,8 24,8 22,5

Fuente: elaboración propia.

Distribución de la fuerza de trabajo asalariada que no cuenta con seguro de desempleo según rama de actividad económica y nivel educacional (porcentajes)
Sin Educación Formal Básica Incompleta Básica Completa. Media C/H Incompleto Media C/H Completo Media T/P Incompleto Media T/P Completo C.F.T/I.P Incompleta. C.F.T/I.P Completa. Universidad Incompleta Universidad Completa Sin Dato Total Agricul t 93,8 90,5 87,0 86,5 83,8 82,9 75,9 80,6 73,2 75,6 77,3 93,6 86,8 Minas 69,4 75,1 79,3 65,4 74,6 63,5 56,2 88,4 56,3 69,7 80,7 100,0 70,8 Industri a 80,3 84,5 85,7 84,7 81,1 76,6 77,1 76,6 79,2 78,8 84,4 98,6 81,6 EGA 100,0 82,8 86,1 77,0 70,3 48,1 71,5 47,7 78,2 54,1 76,3 s.d 73,5 Construc 90,6 84,7 81,8 82,2 79,5 80,5 75,4 68,5 66,0 79,9 75,1 91,1 80,1 Comerci Transpor o te 94,6 100,0 89,4 80,7 89,1 89,3 87,4 87,6 81,1 85,0 85,7 90,3 77,2 81,7 81,3 74,1 77,4 73,8 84,8 62,5 80,5 75,7 100,0 100,0 82,3 82,4 Serv. Fin 100,0 74,8 85,9 90,7 79,1 77,1 82,2 77,5 76,1 78,8 71,7 89,5 78,6 SCSP 95,5 89,9 86,2 87,4 86,0 86,6 83,6 86,3 82,3 84,0 85,5 91,5 85,6 Total 92,3 87,7 86,3 85,8 81,9 82,1 78,1 78,8 77,2 79,3 80,7 95,2 82,5

Fuente: elaboración propia.

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Distribución de la fuerza de trabajo asalariada que no cuenta con acceso a capacitación según rama de actividad económica y nivel educacional (porcentajes)
Agricul t Sin Educación Formal Básica Incompleta Básica Completa. Media C/H Incompleto Media C/H Completo Media T/P Incompleto Media T/P Completo C.F.T/I.P Incompleta. C.F.T/I.P Completa. Universidad Incompleta Universidad Completa Sin Dato Total 96,0 95,0 91,7 90,2 83,7 88,2 71,7 71,9 73,4 62,7 60,2 98,3 89,4 Minas 89,9 87,7 62,2 55,3 36,7 42,1 47,2 56,5 24,2 26,8 45,5 52,1 47,6 Industri a 93,1 92,0 89,8 87,1 80,4 86,1 77,7 75,3 61,5 79,9 67,3 83,3 81,3 EGA 100,0 87,4 73,6 76,0 63,2 74,2 62,1 45,1 65,9 81,8 30,5 61,7 Construc 99,8 93,9 92,4 87,1 86,2 88,8 80,9 60,8 73,6 63,8 71,6 89,2 86,1 Comerci o 98,3 93,7 90,3 89,6 83,0 84,7 75,0 76,7 74,7 81,2 71,7 94,2 83,7 Transpor te 100,0 92,8 89,7 83,7 80,8 79,9 73,7 70,1 61,0 60,4 60,9 86,8 78,4 Serv. Fin 66,4 89,4 85,5 83,0 72,9 70,1 72,2 68,6 63,5 66,3 63,5 68,8 69,5 SCSP 98,2 94,2 91,2 89,0 76,2 78,3 71,7 63,7 59,1 72,1 47,2 88,3 72,4 Total 96,9 94,0 90,6 87,6 79,5 82,5 73,8 70,1 64,2 71,0 55,6 88,6 79,2

Fuente: elaboración propia.

Ecuaciones de ajuste por rama de actividad económica para trabajadores asalariados sin contrato y sin previsión
Rama/contrato Agricultura. Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Restaurantes Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Fuente: elaboración propia. Sin contrato de trabajo y = 0,3704x2 - 6,3902x + 47,82 y = 0,552x2 - 8,8269x + 38,756 y = -11,609Ln(x) + 37,792 y = -27,613Ln(x) + 61,976 y = 0,384x2 - 5,733x + 35,411 y = 0,673x2 - 11,618x + 71,481 y = 0,4591x2 - 7,0348x + 42,523 y = -0,2723x2 + 3,4751x + 4,1865 y = 0,2821x2 - 5,5787x + 45,472 y = 0,3906x2 - 6,9685x + 48,128 Sin previsión y = 0,3704x2 - 6,3902x + 47,82 y = 0,552x2 - 8,8269x + 38,756 y = -11,609Ln(x) + 37,792 y = -27,613Ln(x) + 61,976 y = 0,384x2 - 5,733x + 35,411 y = 0,673x2 - 11,618x + 71,481 y = 0,4591x2 - 7,0348x + 42,523 y = -0,2723x2 + 3,4751x + 4,1865 y = 0,2821x2 - 5,5787x + 45,472 y = 0,3906x2 - 6,9685x + 48,128

Ecuaciones de ajuste por rama de actividad económica para trabajadores asalariados sin seguro de desempleo y sin capacitación
Rama/contrato Agricultura. Caza Silvicultura Explotación Minas Y Canteras Industria Manufacturera Electricidad Gas Y Agua Construcción Comercio Mayor/Menor Restaurantes Hoteles Transporte Y Comunicaciones Establecimientos Financieros Seguros Servicios Comunales Sociales Total Fuente: elaboración propia. Sin seguro de desempleo y = 0,405x2 - 6,2592x + 102,13 y = 0,5924x2 - 6,6246x + 84,174 y = 0,3717x2 - 4,4402x + 91,017 y = 0,9266x2 - 13,979x + 113,26 y = 0,4711x2 - 6,8668x + 98,727 y = 0,4768x2 - 6,5767x + 102,63 y = 0,4201x2 - 6,6617x + 103,94 y = 0,3237x2 - 5,1419x + 97,839 y = 0,2502x2 - 3,6927x + 97,531 y = 0,4131x2 - 5,848x + 99,432 Sin capacitación y = 0,4568x2 - 8,1276x + 110,02 y = 1,012x2 - 17,12x + 108,65 y = 0,2704x2 - 5,4378x + 101,84 y = 0,2755x2 - 7,4529x + 101,12 y = 0,437x2 - 8,0193x + 110,81 y = 0,4702x2 - 7,5487x + 108,02 y = 0,5132x2 - 9,434x + 111,85 y = -0,0394x2 - 1,0577x + 81,524 y = 0,5317x2 - 9,9182x + 113,11 y = = 0,4281x2 - 8,1147x + 109,1

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Capítulo 4

Anexo: Caracterización de la oferta según otras fuentes

1 Oferta de trabajo según Censo 2002 De acuerdo al censo 2002, la población mayor de 15 años presenta una escolaridad media de 8,51 años, lo que equivale a enseñanza media incompleta, ubicándose en el rango inferior de este nivel de estudios. Según situación de ocupación y tramo de edad, la escolaridad en el país se observa en el cuadro siguiente: Escolaridad de la Fuerza de trabajo según situación de ocupación y tramo de edad quinquenal. Censo 2002
Tramo De Edad 15-19 20-24 25-29 30-34 35-39 40-44 45-49 50-54 55-59 60-64 65-69 70-74 75-79 80 y mÁs Total ocupados Escolaridad Nº promedio 163.053 9,6 465.223 11,1 662.605 11,8 697.438 11,6 712.276 11,0 650.466 10,8 511.464 10,6 392.430 10,0 265.956 9,3 158.081 8,6 71.025 8,4 34.750 8,7 12.077 9,0 9.283 10,0 4.806.127 10,8 cesantes Escolaridad Nº promedio 5.305 9,2 18.935 10,6 27.725 11,4 28.969 11,1 28.026 10,3 24.569 9,8 19.195 9,4 15.836 8,7 11.434 8,1 7.685 7,4 3.309 7,1 1.726 7,5 666 7,0 588 7,6 193.968 9,9 primera vez Escolaridad Nº promedio 33.812 10,5 39.310 11,8 18.473 13,3 6.842 10,8 4.860 9,1 3.815 8,7 2.708 8,2 1.886 7,5 1.193 6,7 718 5,9 339 6,2 210 6,6 109 7,3 129 7,2 114.404 11,1

Fuente: elaboración propia con base en Censo 2002.

En el gráfico se aprecia que según tramo de edad y concordante con la evidencia antes mencionada respecto de la calificación de la fuerza laboral, en los tramos de menor edad se observan mayores años de escolaridad que en la población activa adulta. En particular destaca el tramo entre 25 y 29 años, que se encuentra cercano a la enseñanza media completa, sobresaliendo el grupo que busca trabajo por primera vez, que alcanza 13,3 años de años de escolaridad promedio. En los tramos de edad de 15 a 29 años, también se constata que los que buscan trabajo por primera vez tienen más años de escolaridad que los ocupados y éstos a su vez mas que los cesantes. Sin embargo, a partir de los 30 años, son los ocupados, seguidos de los cesantes y finalmente quienes buscan trabajo por primera vez los que presentan mayores años de escolaridad, en orden decreciente.

81

Escolaridad media de la fuerza de trabajo. Censo 2002
14 12 10 escolaridad 8 6 4 2 0 15-19 2024 2529 3034 3539 4044 4549 5054 5559 6064 6569 7074 7579

ocupados cesantes primera vez

80 y Total mas

quinquenios

Otro aspecto que se observa, es que la fuerza de trabajo que busca trabajo por primera vez y los cesantes a partir de los 50 años de edad tienen, en promedio, enseñanza básica incompleta, no así en el caso de los ocupados, que se mueven en el rango de enseñanza media incompleta. Tan sólo quienes buscan trabajo por primera vez y que se encuentran en el rango de edad entre los 24 y 29 años presentan estudios superiores. La situación en general se reproduce en la mirada territorial, es decir, los que buscan trabajo por primera vez tienen mayor escolaridad que los ocupados y que los cesantes, sin embargo se observan diferencias entre regiones, que se aprecian en el gráfico siguiente

Escolaridad media de la fuerza de trabajo regional, según situación de ocupación. Censo 2002.
12 11 10 9 8 7 6 I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII RM S/N total
ocupados cesantes 1º vez

82

La región con menor escolaridad de su fuerza de trabajo, para cualquier situación de ocupación es el Maule, en oposición las regiones de Tarapacá y Antofagasta junto a la Metropolitana de Santiago son las que exhiben mayores años de escolaridad para su fuerza de trabajo. Escolaridad promedio de la fuerza de trabajo según situación de ocupación y regiones. Censo 2002.
Región Tarapacá Antofagasta Atacama Coquimbo Valparaíso O´Higgins Maule BioBio Araucanía Los Lagos Aysén Magallanes Metropolitana Desconocido Total ocupados Escolaridad Nº promedio 130.786 11,4 158.907 11,5 75.546 10,8 164.087 10,4 465.114 11,0 239.016 9,9 267.179 9,4 513.306 10,5 223.057 10,0 319.992 9,7 31.758 9,8 55.503 10,9 2.136.748 11,3 9,5 25.128 4.806.127 10,8 cesantes Escolaridad Nº promedio 21.920 10,6 17.242 10,8 9,8 12.498 9,7 31.543 75.410 10,1 9,0 32.948 8,3 42.645 78.943 9,6 9,1 37.863 40.950 8,8 3.062 8,6 10,0 5.104 274.536 10,4 9,1 1.433 676.097 9,9 primera vez Escolaridad Nº promedio 3.583 11,3 2.918 11,7 2.045 11,2 5.018 11,1 11.443 11,5 4.491 11,2 7.212 10,4 17.919 11,2 8.684 10,3 7.677 10,1 441 10,1 784 11,2 41.989 11,4 200 10,2 114.404 11,1

Fuente: elaboración propia con base en Censo 2002

Una vez dimensionada la escolaridad y número de la población activa, para efectos de determinar el perfil de formación es necesario conocer el nivel de educación de este grupo en consideración a las tendencias que se están observando desde la perspectiva de la oferta. Escolaridad de la fuerza de trabajo activa según nivel de educación. Censo 2002
ocupados Nº 57.509 49.335 8.958 1.150.473 1.428.103 152.829 247.090 270.796 22.318 4.711 10.143 56.169 208.112 315.148 824.433 4.806.127 escolaridad % 0,0 1,2 0,0 1,0 3,5 0,2 5,9 23,9 11,1 29,7 10,0 3,2 5,1 11,9 11,6 5,6 11,6 0,5 11,3 0,1 10,8 0,2 11,7 1,2 14,3 14,5 15,6 10,8 4,3 6,6 17,2 100 Nº 9.769 7.887 1.324 211.890 216.584 19.449 34.599 36.307 3.028 567 682 7.618 25.358 39.336 61.699 676.097 cesantes escolaridad % 0,0 1,4 0,0 1,2 0,2 4,1 5,9 31,3 11,0 32,0 9,6 2,9 11,8 5,1 11,5 5,4 11,5 0,4 11,4 0,1 9,9 0,1 11,7 1,1 14,3 14,4 15,4 9,9 3,8 5,8 9,1 100 buscan trabajo por primera vez Nº escolaridad % 817 0,0 0,7 1.323 0,0 1,2 287 3,8 0,3 20.244 6,2 17,7 44.461 11,3 38,9 809 9,2 0,7 10.466 11,7 9,1 6.871 11,6 6,0 747 11,5 0,7 170 11,3 0,1 50 8,6 0,0 2.256 11,6 2,0 3.515 7.333 15.055 114.404 14,4 14,6 15,8 11,1 3,1 6,4 13,2 100

Nunca Asistió Pre-Básica Especial/Diferencial Básica/Primaria Media Común Humanidades Media Comercial Media Industrial Media Agrícola Media Marítima Normal Técnica Femenina Centro de Formación Técnica Instituto Profesional Universitaria Total

83

En términos de estructura, en el país, un porcentaje superior al 50% de la fuerza de trabajo presenta formación correspondiente a la enseñanza científico humanista, y a enseñanza básica primaria, seguida en un porcentaje más lejano por la fuerza de trabajo con formación universitaria. Sin embargo para las tres situaciones de ocupación, la fuerza de trabajo con enseñanza media común es un porcentaje mayor que la que sólo alcanzó enseñanza básica o primaria. Este resultado corrobora una de las tendencias identificadas relativas a la mayor preparación formal de la fuerza de trabajo de menor edad. En cuanto a aquellos que cuentan con formación técnica, su porcentaje alcanza al 23,6% de los ocupados, 21,8% de los cesantes y 27,5% del grupo que busca trabajo por primera vez, lo que muestra la incidencia estructural del tipo de formación formal que se ha privilegiado en nuestro país durante décadas, ya que ella tiende a mantenerse en todas las regiones. Revisando exclusivamente la situación de los ocupados por región y tipo de formación se observa que, concordante con los resultados nacionales, los mayores porcentajes de formación educacional corresponden a enseñanza básica, media, técnica industrial y universitaria. Destacando las regiones Metropolitana y de Antofagasta como aquellas con el mayor porcentaje de su fuerza de trabajo ocupada con formación universitaria, seguida de Tarapacá. En todo caso, aceptando que para estos efectos, cada región es un sistema cerrado, lo que significa que no hay desplazamientos entre regiones, también se aprecia un comportamiento inverso entre la fuerza de trabajo que cuenta con formación básica y aquella con enseñanza media. Es decir, a mayor porcentaje de fuerza de trabajo con enseñanza básica, menor porcentaje de fuerza de trabajo con enseñanza media, como se observa en el gráfico.
Distribución de la fuerza de trabajo ocupada según región y tipo de formación educacional Censo 2002
120,0 100,0 80,0 60,0 40,0 20,0 0,0 resto Universitaria Instituto Profesional Centro de Formación Técnica Media Industrial Media Común Bá i /P i i I 13,8 17,7 6,0 5,1 7,0 32,8 17 5 II 10,9 18,4 8,3 4,7 8,0 32,3 17 4 III 12,3 15,5 5,1 3,4 7,0 31,6 25 1 IV 11,7 13,0 5,7 4,0 5,5 31,0 29 1 V 11,8 15,6 7,3 4,9 4,2 34,8 21 3 VI 11,0 10,2 5,2 3,6 4,4 30,0 35 6 VII 13,1 9,5 3,7 3,1 4,0 27,6 39 1 VIII 11,8 14,3 5,5 3,6 6,3 29,5 29 2 IX 13,5 14,2 3,9 2,9 5,4 26,8 33 3 X 11,9 11,9 4,2 3,4 3,9 27,5 37 3 XI 8,8 13,0 4,5 3,6 2,5 31,7 35 9 XII 11,4 16,3 5,7 3,9 9,0 29,3 24 4 RM 13,7 18,6 7,6 4,7 6,0 29,5 19 8 s/i 15,9 13,7 4,9 3,0 4,9 28,1 29 5 total 12,8 15,9 6,4 4,2 5,6 29,9 25 2

84

Estructura de la Fuerza de Trabajo ocupada según nivel de educación y rama de actividad en el país. Censo 2002
Nivel educación Básica/Primaria Media Común Media Industrial Centro de Formación Técnica Instituto Profesional Universitaria Resto Total 1 61,7 18,7 2,0 1,0 1,4 2,8 12,4 100 2 55,3 21,2 3,8 1,3 2,2 6,0 10,2 100 5 47,5 28,3 5,1 1,9 3,0 6,0 8,2 100 10 45,6 28,3 8,5 1,0 2,3 5,8 8,5 100 11 9,6 23,4 12,2 3,6 6,9 34,7 9,6 100 12 6,3 5,6 4,0 12,7 19,0 50,8 1,6 100 13 16,5 29,1 12,3 4,7 7,3 23,6 6,5 100 14 28,0 29,8 11,3 3,7 5,9 12,4 8,9 100 15 30,3 35,9 6,5 3,2 4,7 7,6 11,8 100 16 19,8 30,2 6,8 4,8 7,1 20,1 11,2 100 17 24,5 35,7 7,6 3,3 4,8 7,8 16,3 100 18 20,4 36,1 4,9 4,1 5,2 5,8 23,5 100 19 30,0 35,8 7,0 2,4 3,6 5,1 16,1 100 20 44,1 28,8 7,7 1,8 2,6 5,2 9,8 100 21 18,9 32,2 13,1 3,7 6,6 15,6 9,9 100 22 9,7 32,7 10,4 5,9 9,7 19,2 12,4 100 23 18,8 23,6 7,9 4,4 7,1 29,0 9,2 100

(continuación) Estructura de la Fuerza de Trabajo ocupada según nivel de educación y rama de actividad en el país. Censo 2002
Nivel educación Básica/Primaria Media Común Media Industrial Centro de Formación Técnica Instituto Profesional Universitaria Resto Total 24 11,4 29,9 8,1 5,7 9,5 24,1 11,3 100 25 20,5 35,8 12,4 4,0 6,2 10,0 11,2 100 26 31,9 30,5 10,2 3,3 4,7 9,5 10,0 100 27 20,4 31,1 16,2 3,7 5,8 13,6 9,2 100 28 22,6 34,1 17,7 3,5 5,1 7,6 9,4 100 29 18,9 29,1 18,2 4,9 7,6 10,3 10,9 100 30 5,0 28,6 11,8 8,2 13,5 18,5 14,4 100 31 12,8 29,1 18,4 5,9 8,9 14,5 10,3 100 32 7,0 24,6 15,2 8,1 12,0 21,9 11,1 100 33 6,6 25,5 11,2 9,5 15,6 19,5 12,0 100 34 19,5 30,5 15,2 5,3 7,2 11,2 11,2 100 35 12,0 27,0 18,2 6,3 9,4 19,0 8,0 100 36 28,2 35,6 9,4 3,0 4,3 8,2 11,2 100 37 36,1 29,3 6,0 2,6 4,3 6,8 14,9 100 40 12,7 28,0 16,1 5,4 8,5 20,2 9,1 100

Nota: se presentan los porcentajes de ocupados por nivel de educación en aquella formación que en al menos una de las actividades representa un porcentaje igual o superior al 10,0%.

85

(continuación) Estructura de la Fuerza de Trabajo ocupada según nivel de educación y rama de actividad en el país. Censo 2002
Nivel educación Básica/Primaria Media Común Media Industrial Centro de Formación Técnica Instituto Profesional Universitaria Resto Total 41 22,1 30,3 7,5 4,6 6,9 17,9 10,7 100 45 40,2 28,4 7,5 2,1 3,0 8,0 10,8 100 50 19,4 33,9 14,5 5,1 7,8 8,4 10,8 100 51 21,1 30,3 5,6 5,6 8,9 14,9 13,6 100 52 16,1 39,0 5,8 4,5 7,1 11,2 9,2 100 55 21,6 40,5 4,2 4,2 6,9 8,3 14,3 100 60 24,8 41,9 9,0 2,7 3,9 4,8 12,9 100 61 13,8 26,6 6,9 6,5 11,1 23,5 11,6 100 62 2,6 19,1 6,6 13,1 21,7 29,7 7,2 100 63 23,0 34,4 7,5 5,1 7,6 9,8 12,6 100 64 4,4 29,0 7,8 8,0 13,6 25,6 11,6 100 65 1,7 19,9 2,5 10,8 18,1 34,8 12,2 100 66 0,9 19,7 2,1 12,0 19,3 34,4 11,6 100 67 1,4 15,7 2,6 9,1 16,2 43,3 11,7 100 70 8,4 22,7 2,7 7,8 12,9 30,3 15,2 100

Estructura de la Fuerza de Trabajo ocupada según nivel de educación y rama de actividad en el país. Censo 2002
Nivel educación Básica/Primaria Media Común Media Industrial Centro de Formación Técnica Instituto Profesional Universitaria Resto Total 71 12,8 31,4 10,0 7,1 11,7 15,5 11,5 100 72 1,1 14,3 5,2 10,5 19,6 40,7 8,6 100 73 4,0 11,2 3,6 5,7 9,3 58,8 7,4 100 74 12,7 26,6 5,6 6,2 10,7 24,5 13,7 100 75 9,3 32,3 5,8 7,5 8,7 24,8 11,6 100 80 6,6 12,7 1,4 4,0 7,0 59,5 8,8 100 85 4,7 24,6 1,9 9,8 10,7 36,3 12,0 100 90 50,0 28,8 4,5 1,1 2,2 3,8 9,6 100 91 16,7 23,6 3,3 5,4 9,1 26,6 15,3 100 92 11,4 27,5 4,7 5,8 11,6 28,5 10,5 100 93 27,4 36,8 1,7 2,9 5,1 7,3 18,8 100 95 48,7 32,0 1,1 1,4 1,6 1,2 14,0 100 99 6,2 14,2 2,3 5,0 9,7 54,5 8,1 100 Total 39,0 24,5 3,3 2,4 3,9 10,1 16,8 100

Clasificación de ramas económicas. Censo 2002

86

1; Agricultura, Ganadería, Caza Y Actividades De Tipo Servicio Conexas 2; Silvicultura, Extracción De Madera Y Actividades De Tipo Servicio Conexas 5; Pesca, Explotación De Criaderos De Peces Y Granjas Piscícolas; Actividades De Tipo Servicio Relacionadas Con La Pesca 10; Extracción De Carbón Y De Lignito; Extracción De Turba 11; Extracción De Petróleo Crudo Y De Gas Natural; Actividades De Tipo Servicio Relacionadas Con La Extracción De Petróleo Y De Gas, Excepto La Actividades De Prospección 12; Extracción De Minerales De Uranio Y De Torio 13; Extracción De Minerales Metalíferos 14; Explotación De Otras Minas Y Canteras 15; Elaboración De Productos Alimenticios Y De Bebidas 16; Elaboración De Productos De Tabaco 17; Fabricación De Productos Textiles 18; Fabricación De Prendas De Vestir; Adobo Y Teñido De Pieles 19; Curtido Y Adobo De Cueros; Fabricación De Maletas, Bolsos De Mano, Artículos De Talabartería Y Guarnicionería, Y Calzado 20; Producción De Madera Y Fabricación De Productos De Madera Y De Corcho, Excepto Muebles; Fabricación De Artículos De Paja Y De Materiales Trenzables 21; Fabricación De Papel Y De Productos De Papel 22; Actividades De Edición E Impresión Y De Reproducción De Grabaciones 23; Fabricación De Coque, Productos De La Refinación Del Petróleo Y Combustible Nuclear 24; Fabricación De Sustancias Y Productos Químicos 25; Fabricación De Productos De Caucho Y De Plástico 26; Fabricación De Otros Productos Minerales No Metálicos 27; Fabricación De Metales Comunes 28; Fabricación De Productos Elaborados De Metal, Excepto Maquinaria Y Equipo 29; Fabricación De Maquinaria Y Equipo N.C.P. 30; Fabricación De Maquinaria De Oficina, Contabilidad E Informática 31; Fabricación De Maquinaria Y Aparatos Eléctricos N.C.P. 32; Fabricación De Equipo Y Aparatos De Radio, Televisión Y Comunicaciones 33; Fabricación De Instrumentos Médicos, Ópticos Y De Precisión Y Fabricación De Relojes 34; Fabricación De Vehículos Automotores, Remolques Y Semirremolques 35; Fabricación De Otros Tipos De Equipo De Transporte 36; Fabricación De Muebles; Industrias Manufactureras N.C.P. 37; Reciclamiento 40; Suministro De Electricidad, Gas, Vapor Y Agua Caliente

87

41; Captación, Depuración Y Distribución De Agua 45; Construcción 50; Venta, Mantenimiento Y Reparación De Vehículos Automotores Y Motocicletas; Venta Al Por Menor De Combustible Para Automotores 51; Comercio Al Por Mayor Y En Comisión, Excepto El Comercio De Vehículos Automotores Y Motocicletas 52; Comercio Al Por Menor, Excepto El Comercio De Vehículos Automotores Y Motocicletas; Reparación De Efectos Personales Y Enseres Domésticos 55; Hoteles Y Restaurantes 60; Transporte Por Vía Terrestre; Transporte Por Tuberías 61; Transporte Por Vía Acuática 62; Transporte Por Vía Aérea 63; Actividades De Transporte Complementarias Y Auxiliares; Actividades De Agencias De Viajes 64; Correo Y Telecomunicaciones 65; Intermediación Financiera, Excepto La Financiación De Planes De Seguros Y De Pensiones 66; Financiación De Planes De Seguros Y De Pensiones, Excepto Los Planes De Seguridad Social De Afiliación Obligatoria 67; Actividades Auxiliares De La Intermediación Financiera 70; Actividades Inmobiliarias 71; Alquiler De Maquinaria Y Equipo Sin Operarios Y De Efectos Personales Y Enseres Domésticos 72; Informática Y Actividades Conexas 73; Investigación Y Desarrollo 74; Otras Actividades Empresariales 75; Administración Publica Y Defensa; Planes De Seguridad Social De Afiliación Obligatoria 80; Enseñanza 85; Actividades De Servicios Sociales Y De Salud 90; Eliminación De Desperdicios Y De Aguas Residuales, Saneamiento Y Actividades Similares 91; Actividades De Asociaciones N.C.P. 92; Actividades De Esparcimiento Y Actividades Culturales Y Deportivas 93; Otras Actividades De Tipo Servicio 95; Hogares Privados Con Servicio Domestico 99; Organizaciones Y Órganos Extraterritoriales 0; Ignorado

88

2

Oferta con base en Encuesta Nacional de Empleo. INE. Noviembre 2003 Estructura de la ocupación según formación educacional por rama de actividad. Nov 2003.

INE Nunca Estudió Kinder Básica Primaria Humanidades Media Común Media Técnico Profesional Normal Instituto Profesional Centro Formación Técnica Universitario Ignorado Total general

Agricultura

comercio

Servicios construcción EGA financieros minería industria SCSP transporte total

5,2

0,8 0,0 22,8 5,3
44,0

1,2 0,0
39,5

0,1 0,0 9,0 2,1

0,3 0,0 9,4 2,9 28,4
13,3

1,1 0,0 22,4 3,6 36,6
11,7

0,6 0,0 10,8 5,5

0,8 0,0 9,0 4,6

0,3 0,0 5,2

1,3 0,0 4,2

0,0
70,1

21,3 24,2
43,3 37,4 10,7

1,7 15,8 2,5 0,0 1,4 0,4 2,4
0,5

3,0

40,3 33,4 3,0 15,1

52,6 36,4 11,6 11,2

8,1 0,0
6,5 2,6

8,9 0,3 5,6 2,1 0,2

0,0

0,0

0,0 11,8
2,4 31,5

0,0 5,0
2,9 16,2 0,6

0,1
7,8

1,0 4,1

0,1
6,5 2,4

3,4 7,0 1,0 0,1 0,0 0,4

1,8 3,0 9,2 29,7 0,1 0,2 100 100

9,8 0,2 100

8,4 33,0 100 100

10,1 15,8 0,2 100 100

0,0 100

100

100

sobre la media nacional

Fuente: Encuesta Nacional de empleo. INE.

Según la información obtenida de la Encuesta Nacional de Empleo elaborada por INE, del total de ocupados por rama de actividad; el grupo de mayor representatividad, con un 37,4%, corresponde a los ocupados con formación de enseñanza media científico humanista, a su vez este grupo se ubica sobre la media nacional en los sectores industria (52,6%), comercio (44,0%), transporte y comunicaciones (43,3%) y construcción (40,3%). Luego con un porcentaje de 24,2% están los ocupados con enseñanza básica, éstos a su vez, con un porcentaje superior a la media nacional se concentran en el sector agricultura (70,%) y 39,5% en construcción. Los trabajadores ocupados con formación universitaria representan apenas el 15,8% de la fuerza de trabajo y se distribuyen en porcentaje superior a la media, en orden decreciente, en los sectores electricidad gas y agua (33,0%), servicios financieros (31,5%), servicios comunales sociales y personales (29,7%) y minería (16,2%). En tanto los ocupados con formación media técnico profesional, de centros de formación técnica e institutos profesionales en conjunto alcanzan una representatividad de 16,6% , predominando aquellos con enseñanza media técnico profesional con un 8,9%. Aquellos en que no es posible conocer su formación educacional representan un 0,2% del total de ocupados.

89

Distribución de la ocupación según formación educacional por rama de actividad. Nov 2003.
INE Nunca Estudió Kinder Básica Primaria Humanidades Media Común Media Técnico Profesional Normal Instituto Profesional Centro Formación Técnica Universitario Ignorado Total general
Servicios Agricultura comercio construcción EGA financieros minería industria SCSP transporte total

52,6 67,3 38,6

12,8 11,8 19,2
25,6 24,0

7,9 0,0
14,2

0,1 0,0 0,2 0,3 0,5 1,0 0,0 0,7 0,0

2,0 0,0 3,5 6,4 6,9
13,5

1,0 0,0 1,1 1,0 1,1
1,5

5,1 16,3 0,0 20,9 5,3 9,4
15,8 27,5 16,8 24,6 15,6 31,7

2,4 100 0,0 100 8,5 100
11,9 100 11,1 100 11,6 100

5,3 5,6 3,7 1,7 3,4 2,7 2,0
31,9

6,2
9,4

18,5 3,5
23,7 24,7

2,9 1,0 5,4 3,9

0,8
19,2 10,4 18,0

0,0 1,0
1,6

3,4 87,6
16,7 18,6

2,0 100
11,2 100 10,7 100

9,8 36,1 6,9 47,3 5,8 26,2 11,9 25,3

12,7 15,6 20,4

4,6 1,2 5,1 1,0 8,7 0,6

1,2
3,7

6,1 100 8,7 100 9,6 100

2,0 9,1

13,3

1,2

sobre la media nacional

Fuente: Encuesta Nacional de empleo. INE.

Si el análisis se realiza por tipo de formación, del cuadro anterior se aprecia que en el sector agrícola, que representa el 13,3% de la fuerza de trabajo ocupada, la mayoría de sus trabajadores se concentra en formación que a lo más alcanza la enseñanza básica. Una situación similar, aunque bastante menos aguda se observa en el caso del sector construcción En cambio, en la condición opuesta, el sector servicios comunales sociales y personales tiende a concentrarse en ocupados con enseñanza media y superior17. En los sectores restantes se observa un patrón similar al anterior, donde además, la concentración según tipo de formación, responde a los requerimientos sectoriales. En concordancia con el análisis realizado con base en encuesta Casen y el comportamiento de la misma relación en la encuesta de empleo INE, los resultados en cuanto estructura de ambas informaciones son coincidentes. De acuerdo a la encuesta de empleo del INE para el mes de noviembre 2003, se observa un fuerte predominio de la fuerza de trabajo ocupada con formación correspondiente a enseñanza media común y enseñanza básica, lo que permite concluir que un porcentaje superior al 61% de la fuerza de trabajo alcanza a lo más 12 años de escolaridad formal y, de acuerdo al estudio perfil del Capital Humano en el Territorio18, corresponde en su mayoría a población menor de 35 años, ya que, este estudio confirma que según tramo de edad, la fuerza de trabajo más joven supera en escolaridad a sus mayores, para toda condición de ocupación. Desde la perspectiva de requerimientos de capital humano, el mismo estudio demuestra que, en orden decreciente, los que buscan trabajo por primera vez cuentan con mayores años de escolaridad que los ocupados y que los cesantes, lo que podría conducir a la conclusión de que el
17

Vale la pena destacar que dentro de este espectro, los ocupados con enseñanza formal se ubican casi en su totalidad en este sector, lo que da cuenta de una fuerza de trabajo de edad avanzada, que en promedio ronda los 60 años y más , sin embargo es importante observar que este grupo representa apenas el 0,3% de la fuerza de trabajo ocupada total y, en números absolutos corresponde a 14.999 trabajadores en todo el país. 18 Perfil del Capital Humano en el Territorio. Mideplan, diciembre 2005. Infopaís (www.mideplan.cl)

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mercado del trabajo privilegia cada vez más una fuerza de trabajo con al menos 12 años de educación formalT19.
P PT

Si se revisa el tiempo de búsqueda según formación educacional, bajo el supuesto de que a mayor escolaridad, mayor probabilidad de encontrar trabajo, no se observa una clara relación entre ambas variables, lo que si es evidente es que a medida que pasa el tiempo, empieza a funcionar el mecanismo de desincentivo a la búsqueda o eventualmente, encontraron trabajo, tal como se aprecia en el gráfico siguiente:

Distribución del Tiempo promedio de búsqueda de trabajo según formación educacional (meses) 100,0 %

50,0

0,0
3 meses 2 meses 1 mes

Sin 18,3 23,2 35,1

Bas. 12,6 22,8 41,6

Bas. 9,6 27,5 43,6

Media 9,7 24,9 41,0

Media 11,7 27,5 35,5

Media 8,1 32,6 44,3

Media C.F.T/I C.F.T/I Univ. 11,6 25,8 34,6 11,1 21,3 37,0 11,8 18,6 27,8 9,8 17,8 46,2

Univ. 9,9 26,6 21,2

Sin 2,7 25,3 49,7

Total 11,0 25,1 37,7

Fuente: elaboración propia con base en Encuesta Casen 2003

En términos agregados, hay un 37,7% que lleva un mes buscando trabajo, este valor desciende al 25,1% en el segundo mes y ya en el tercer mes, sólo hay un 11%T20.
P PT

En síntesis, ambas fuentes confirman el hecho de que el sector agricultura caza pesca y silvicultura agrupa un alto porcentaje de su fuerza de trabajo ocupada a lo más con enseñanza básica completa, es decir, aproximadamente 8 años de escolaridad promedio, situación similar a la del sector construcción pero con porcentajes inferiores. En cambios, los sectores minería, servicios financieros y electricidad gas y agua tienen a tener mayores porcentajes de ocupados con enseñanza media científico humanista o técnico profesional y universitaria.

19 Sin embargo, cabe hacer la observación de que la información de empleo se obtiene de encuestas a hogares y no a las empresas, por lo tanto, aún en forma indirecta, por esta vía no se puede saber lo que requieren los empleadores. Más aún, pudiera ser que la demanda sólo esté absorbiendo lo que hay en el mercado, y no lo que necesita y un factor que le permite discriminar es precisamente la educación formal, bajo el supuesto de que ésta entrega un mínimo de capacidades para abordar el entorno laboral. 20 La consulta de Casen (corresponde a la pregunta O4 de Casen 2003: ¿Cuántas semanas ha estado buscando trabajo?), entrega búsqueda de trabajo hasta 260 semanas, para el gráfico se utilizó el equivalente de 4 semanas igual un mes, lo que representa un 73,8% de las personas que buscan trabajo en el período de la encuesta.
TP TP TP TP

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