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MEMORIA DE PRÁCTICAS

NOVI SAD (Serbia), julio 2008


Lara Jiménez García
FMUAM

El mes de prácticas que pasé en Serbia fue una experiencia inolvidable,


sobre todo por la gente que conocí allí.
Pero empecemos desde el principio: para llegar a Serbia el aeropuerto es el
Nikola Tesla de Belgrado. Desde allí hay que coger un autobús de las líneas
JAT para llegar al centro de la ciudad. Hay que bajarse en la parada de la
estación de autobuses o de tren (están muy próximas) y coger un nuevo medio
de transporte hasta Novi Sad. El tema del idioma es complicado: en las
estaciones, tiendas o restaurantes hay que recurrir a las mejores habilidades
de mímica para hacerse entender. O bien preguntar a la gente joven para que
puedan hacer de intérpretes, ya que suelen dominar muy bien el inglés y son
realmente cordiales.
En Novi Sad nos estaban esperando dos chicas de IFMSA que nos
acompañaron hasta la residencia de estudiantes Sajmište: no tiene grandes
lujos, pero dispones de sala de internet y está muy cerca del hospital, el Clinical
Center of Vojdvodina (excepto si vas a cursar las prácticas en el departamento
de cardiología y algún otro, que están en otra zona de la ciudad). El único
problema que hubo fue que el fin de semana del EXIT (un festival de música
que es todo un acontecimiento); nuestras habitaciones ya habían sido
reservadas: vamos, que nos quedábamos sin sitio dónde dormir durante 4
noches, con lo que supone el volver a hacer la maleta y el tener que “mudarte”.
Pero gente del comité se ofreció para realojarnos en sus pisos, siendo muy
amables y atentos, te hacían sentir como en tu propia casa.
En cuanto a la comida, el comité te da vales para un restaurante de
estudiantes que está bastante lejos, como a media hora andando. Además, no
varían mucho el menú, pero comer en cualquier restaurante, panadería o sitio
de comida rápida es muy económico.
En el hospital, aunque yo había pedido el servicio de cirugía general, me
dieron Traumatología y Cirugía Ortopédica. El equipo de médicos es muy
bueno y aunque no todo el personal habla inglés, se esfuerzan para que
aprendas. Tuve dos tutores (porque el que me habían asignado se fue de
vacaciones) y ambos fueron muy amables y atentos conmigo. El horario es de
8 a 12, pero no son muy estrictos en ese aspecto, ya que puedes recuperar
horas en alguna guardia por la tarde.
En cuanto al programa social, está muy bien organizado: todos los lunes se
queda para comentar cómo va la estancia y cada fin de semana estaba
programada una excursión: Karlovci, Belgrado, Kovilj, Subortica, lago Palic…
Alquilan un microbús para ir de un lado a otro y el precio no es demasiado caro.
En general, ha sido una experiencia genial. He conocido a gente de muchas
partes del mundo, visitado ciudades y países que no había imaginado y he
disfrutado cada uno de los días en Serbia.

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