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Semántica y Pragmática: significado, nombramiento, referencia, uso

,
propiedades lingüísticas, análisis internalista versus análisis externalista.

Emilio Rivano Fischer
Clase en curso Semántica General; Pregrado; Universidad de Concepción, 2007
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1. Precisemos la distinción entre pragmática (uso) y semántica (sistema
interno) que ha ocupado parte de la discusión de este curso.

2. Manuel usa el plato como bandeja (lleva allí dos tazas de té, galletas,
azúcar y limón). Lo que Manuel tiene en las manos ¿es un plato o es
una bandeja?

3. La pregunta no tiene una respuesta. También podríamos decir: la
pregunta requiere precisión, está incompleta. La pregunta nos pide
categorizar algo como a o como b. Pero no explicita los criterios para lo
uno o lo otro. En este caso, hay criterios de función, de diseño, de
construcción, de propósito, de supuesto, de calidad, entre otros (como
convención, estética, perspectiva, figuración). También está el criterio
del nombre común, pero la pregunta del contexto, es decir, si se trata de
un plato o de una bandeja, desde que se sostiene como pregunta válida,
cuestiona ese criterio.

4. Recorramos distintas respuestas dependiendo del criterio: (a) de
acuerdo al diseño, el objeto fue diseñado como plato, no como bandeja;
(b) de acuerdo a la función en uso, el objeto es empleado como bandeja,
no como plato; (c) de acuerdo al propósito original, el objeto fue pensado
como plato; (d) de acuerdo al propósito del usuario, es bandeja; (e) de
acuerdo al supuesto, el objeto es plato, por ejemplo para quienes lo
venden y quienes lo compran, o quienes lo construyen; (f) de acuerdo a
la calidad, el objeto es, supongamos, un eficiente plato para comer, y
una bandeja relativamente eficiente y relativamente deficiente (la
evaluación requiere siempre de criterios, criterios de eficiencia, en este
caso: eficiencia en qué capacidad y bajo qué escala o estándar).

5. Nótese que lo anterior no tiene nada que ver ni con (la palabra) ‘plato’, ni
con (la palabra) ‘bandeja’. La pregunta del contexto que suponemos no
es sobre estas palabras. La pregunta sobre si algo es un plato, un
platillo, una bandeja u otra cosa en el contexto que visualizamos es
sobre una práctica humana, y su categorización o nombramiento, o una
estipulación en alguna dirección. Las palabras continúan siendo los
mismos objetos lingüísticos, independientemente del contexto de uso
particular.

6. Por un lado, el término ‘plato’ mantiene sus propiedades. Hay
propiedades fonéticas que se hacen perceptibles: se inicia con la bilabial
explosiva no sonora seguida de la líquida ápico-alveolar y de la vocal
abierta-baja-media, es bisilábico, (como otros términos bisilábicos del
vocabulario español) lleva acento inicial, rima con ‘gato’. Hay
propiedades gramaticales o formales que se manifiestan en la
morfología y en las relaciones sintácticas de la palabra: es sustantivo,
está en singular, tiene género masculino intrínseco, es derivado de una
raíz nominal (junto con otros términos, como ‘platillo’ y ‘platón’), se
combina en forma regular con artículos, preposiciones, adjetivos, verbos
y otras palabras de acuerdo a principios sintácticos. Tiene propiedades
semánticas: la palabra representa un objeto (contable, visible, tangible,
figurable, estable, perspectivizable, etc.), utensilio, plano, porta-comida,
y en el que se come. Otras propiedades semánticas presentan valores
múltiples: oval, se usa sobre mesa, es personal (en su uso). Nótese que
estas son propiedades de la palabra ‘plato’, no se trata de algún objeto,
o de algún uso particular de la palabra. Estas propiedades se mantienen
independientemente de (las propiedades de) un contexto como el que
nos guía u otro.

7. El caso es distinto si se indaga sobre la categorización lingüística de un
objeto en un contexto dado. Tal objeto puede ser el producto de una re-
categorización. Ese no es el contexto que nos entretiene. Nuestro caso
es:

A- Eso con lo que Manuel lleva el té, las galletas y el limón, ¿es un
plato o es una bandeja?
B- …

Es decir, es un caso en el que A pregunta por lo turbio o paradoxal que
resulta nombrar lo que Manuel trae en sus manos: desde cierta
perspectiva, es un plato; desde otra, una bandeja. Las propiedades
lingüísticas de las palabras ‘plato’ y ‘bandeja’ permanecen intactas en
este contexto.

8. La pregunta no es sobre la palabra ‘plato’ sino sobre nombrar cosas –
una paradoja del nombramiento. Las palabras no nombran, nosotros
nombramos. El nombramiento está en el plano pragmático, lo que
hacemos con el lenguaje (no en plano lingüístico, sistémico, interno).

9. Podemos hacer cosas con expresiones como “el plato que lleva Manuel
es una bandeja”, “ese plato es una bandeja”, “esto no es un plato, es
una bandeja”, etc. Es decir, pueden producirse estas expresiones en
contextos con sentido. No por ello dejan de ser estas palabras los
objetos lingüísticos que son. El contexto no ha afectado su naturaleza
lingüística.

10. El nombramiento -aquello que nos ocupaba al introducir las nociones de
referencia, denotación, proposición y extensión al comienzo de este
curso, y que se sostiene desde los inicios de la reflexión filosófica y por
doquier como fenómeno central del lenguaje- resulta ser una actividad
fuera del lenguaje, si bien adyacente al mismo. Así como la pregunta, la
afirmación, la promesa, la insinuación, el insulto, la enumeración, la
inferencia, entre un número indeterminado de otros tipos de actos de
habla, el nombramiento empalma con el lenguaje, pero no lo constituye.
Estos actos se encuentran en otros planos (son productos de otras
facultades humanas, distintas a la del lenguaje).

11. En los casos de re-categorización tenemos variantes como:

i. el Manuel es un plato (por “Manuel es todo un personaje”)
ii. es muy plato el Manuel (por “Manuel es muy chusco”)
iii. A- ¡Me platié!
B- ¿Qué quiere decir eso?
A- Que me expuse y quedé en ridículo
B- ¿Y porqué te platiaste?

En (i) el término ha cambiado de significado (relativo a “plato para
comer”), pero sus propiedades fonéticas permanecen y algunas de sus
propiedades gramaticales (es sustantivo, masculino intrínseco), pero
aparentemente no otras (su pluralización es dudosa (“Manuel y Javier
son unos platos”. Mejor: “Manuel y Javier son un plato los dos”)). En (ii.)
ha cambiado la categoría: es ahora un adjetivo. La raíz es la misma en
(ii.) y en (i.): deriva en un sustantivo en esta última y en un adjetivo en la
anterior. En (iii.) tenemos un verbo, aparentemente también derivado de
la misma raíz. (Esto puede formularse de otra manera, también informal,
pero más acorde con los nuevos alcances de la teoría lingüística: La raíz
“original” PLATO-1 continúa funcionando bajo los mismos principios. Es
el mismo objeto léxico. Una “nueva” raíz, PLATO-2, se ha formado y
constituye (define, registra, genera, etc.) un “espacio” gramatical distinto,
“propio”.)

12. La semántica no es la pragmática. Para establecer los objetos
semánticos nos guiamos por propiedades internas de las palabras. Son
propiedades constitutivas y formales. Por el lado de los objetos
pragmáticos, no tenemos criterios formales para nuestra orientación.
Nos encontramos con los actos de habla que apuntan a tipos de usos
lingüísticos. En pragmática permanecemos en un plano descriptivo
general.

13. Es posible que PLATO-2 se haya originado a partir de PLATO-1 por
extensión semántica. Hay opciones: (a) Los rasgos de plano, vacío,
simple, superficial, expuesto, en PLATO-1, tienen de hecho todos ellos
lecturas metafóricas que se avienen al (nuevo) significado en PLATO-2.
(b) El rasgo de “exposición de alimento (elementos de la ingestión)” en
PLATO-1 acaso se ha “metaforizado” en “exposición de personalidad
(rasgos de la intimidad)”. Esto último justifica nuevos desarrollos. Por un
lado, lo que es metáfora requiere de un tratado particular. Por otro lado,
el circuito no es simple. Grosso modo, supone la creación por vía
pragmática de un elemento léxico. Pero “vía pragmática” aquí requiere
precisión: se trata obviamente de la vía natural para la activación de
significados semánticos “legítimos” en términos internos: sólo tendrán
éxito lingüístico los objetos que el niño pueda generar en forma
automática ante una exposición limitada de los mismos en el entorno. Es
decir, sólo las computaciones ya disponibles serán activadas. No habrá
creaciones aleatorias o caprichosas en este plano de competencia
lingüística. El niño “aprenderá” (es mejor decir “activará”, o “generará”)
un objeto PLATO-2 sólo si éste se aviene a lo que el niño trae consigo; y
su integración al lenguaje del niño se hará independientemente de una
eventual conciencia sobre procesos metafóricos u otros detalles de uso
que hayan llevado a la “creación” de esta palabra.

Lecturas

Chomsky, N. & Emilio Rivano, 2000. “Chomsky on mind modules, meaning, and
Wittgenstein. Question and reply”. RLA, Revista de Lingüística Teórica y
Aplicada, Vol. 38 Universidad de Concepción.
Rivano, Emilio. 1999. "Un modelo para el análisis de la metáfora". Logos. No.9.
Ediciones de la Universidad de La Serena.
--- 2003. Semántica: discusión general y glosario básico. Editorial Universidad de
Concepción. Serie, Monografías.
--- 2005. “Forma escénica, cognición lingüística y cognición conceptual. Una teoría
modular de la metáfora” Logos. No.16. Ediciones de la Universidad de La
Serena.