You are on page 1of 6

8 señales de que tú vida necesita un cambio

¿Cómo reconocer cuando llega la hora de cambiar? Algunos individuos tienen
cierta facilidad para detectar las necesidades de cambios y no se intimidan a la
hora de modificar lo que está mal con sus vidas. Para otras personas (quizá la
mayoría), es difícil aceptar que hay algo que necesita ser modificado, y resulta
mucho más complicado tomar la iniciativa del cambio.

Nuestro cuerpo, nuestra mente y, sobretodo, nuestra actitud, siempre son buenas
señales que nos pueden dar pistas tanto de cosas buenas como malas en relación
con nuestro estado físico y mental. Siempre que algo va por el camino
equivocado, habrá indicios de que la situación está mal y que necesita ser
cambiada. Si el cambio que requieres es en el trabajo, en las relaciones, en los
hábitos, en la rutina, en tu apariencia, en el estilo de vida que llevas o en el
ambiente donde vives, sólo tú puedes saberlo, pero éstas son las señales más
comunes que indican que, con seguridad, tu vida necesita algún tipo de
cambio.

La felicidad de los buenos momentos no es duradera.
Sales con tus amigos y te diviertes, pasas el día en tu sitio favorito o haces alguna
actividad que te gusta mucho. Durante el tiempo en que desarrollas estas
actividades te sientes muy feliz, pero luego de que terminan y te retiras al hogar, la
sensación de bienestar desaparece, los problemas regresan y empiezas a sentirte
desanimado. La felicidad generada a partir de las buenas experiencias es la
que tiende a permanecer durante más tiempo, por lo tanto, si no estás logrando
conservarla, debe haber algo mal en algún aspecto de tu vida que impide que ésta
perdure.

Padeces dolor de cabeza e insomnio con frecuencia.
En primer lugar, lo recomendable es que vayas al médico a una revisión para
descartar alguna enfermedad que esté provocando estos síntomas. En la mayoría
de los casos se debe al estrés, el cuerpo y la mente sobrecargados con hábitos
inadecuados, lo que es un indicio de que algo necesita ser cambiado. En este
caso, únicamente tienes dos opciones: buscar lo que está causando estos
síntomas y cambiar o aprender a vivir con la incomodidad que provocan.

Las cosas que te divertían perdieron la gracia.

Si te quedas sin energías o ganas para hacer aquello que te gusta, como
practicar tus pasatiempos o estar con tus amigos, será mucho más difícil que
cumplas con las obligaciones cotidianas. ¿Existía alguna cosa que te hacía feliz, y
de un momento a otro dejó de darte placer? Esto puede ser una señal de que
factores perjudiciales están comenzado a afectar aquello que considerabas bueno.
Es un claro indicio de que algo no está yendo bien y requiere que identifiques qué
es antes que termine por dominar todas las áreas de tu vida.

Tu círculo de amigos y familiares cercanos es cada vez menor.
Es normal que, a medida que pasa el tiempo y llegan las obligaciones, tengamos
menos tiempo para convivir con todas las personas que conocemos y el número
de amistades vaya disminuyendo. Sin embargo, si en algún momento te das
cuenta que te apartas cada vez más de las personas y no logras encontrar unos
cuantos momentos para compartir con ellas, se hace necesario que verifiques lo
que está ocupando tanto tiempo de tu vida y que analices si realmente es más
importante para tu felicidad que estar con aquellas personas que disfrutas.

Tu autoestima está bajo.

Si se te han ido las ganas de arreglarte para salir, no te gusta lo que ves en el
espejo, no sientes orgullo de las acciones buenas que llevas a cabo y te sientes
inseguro en diversas situaciones, probablemente algo en tu vida necesita sufrir un
cambio, y no siempre una baja autoestima es sinónimo de problemas con la
apariencia. No descartes esta hipótesis, pero también observa el trato que te dan
las personas con las que convives, si te sientes valorizado y si estás de acuerdo
con el estilo de vida que llevas. La solución al problema puede estar en cambiar
alguna de estas condiciones.

No consigues escapar de la rutina.
Por más que tengas la voluntad de hacer otras cosas, además de las obligaciones
del día a día, no tienes los ánimos suficientes como para salir con los amigos
durante la semana o asistir a las clases de baile que tanto querías. Probablemente
haya algo consumiendo toda tu energía y afectando tu voluntad de vivir. Si este es
tu caso, es hora de detenerte y definir las prioridades para descubrir una forma de
encontrar el equilibrio entre placer y obligaciones.

Vives aburrido.

En casa, en el trabajo, en la escuela, en la universidad, cuando estás con tu pareja
o con los amigos, e incluso cuando tienes un montón de cosas para hacer, nada te
da ánimos. En todos los momentos tienes el deseo de estar haciendo alguna otra
cosa, y cuando cambias a otra actividad, continúas desanimado. En este caso, el
problema probablemente resida en tu mente, que se rehúsa a ver el lado bueno
de las cosas y está condicionada a hacer el mínimo esfuerzo, debido a que se
acostumbró a creer que no vale la pena esforzarse para nada.

Ves el reloj cada cinco minutos.
Es normal que de vez en cuando queramos que se llegue la hora de salida del
trabajo o de la escuela, o que el tiempo pase porque tenemos algo importante por
hacer. El problema comienza cuando, todos los días, la mayor parte del tiempo,
todo lo que quieres es que el tiempo pase, incluso si no va a suceder nada
diferente. Eso significa que no hay nada de interesante en ningún momento de
tu día, lo que lleva a concluir que un cambio urgente se hace necesario para que
tu vida no pase tan en vano.