You are on page 1of 36

This article was downloaded by: [Boston University

]
On: 17 May 2014, At: 08:03
Publisher: Routledge
Informa Ltd Registered in England and Wales Registered Number: 1072954 Registered
office: Mortimer House, 37-41 Mortimer Street, London W1T 3JH, UK
Colonial Latin American Review
Publication details, including instructions for authors and
subscription information:
http://www.tandfonline.com/loi/ccla20
Los tejidos y la sociedad colonial
andina
Gabriela Ramos
a
a
University of Cambridge
Published online: 05 May 2010.
To cite this article: Gabriela Ramos (2010) Los tejidos y la sociedad colonial andina, Colonial Latin
American Review, 19:1, 115-149, DOI: 10.1080/10609161003643719
To link to this article: http://dx.doi.org/10.1080/10609161003643719
PLEASE SCROLL DOWN FOR ARTICLE
Taylor & Francis makes every effort to ensure the accuracy of all the information (the
“Content”) contained in the publications on our platform. However, Taylor & Francis,
our agents, and our licensors make no representations or warranties whatsoever as to
the accuracy, completeness, or suitability for any purpose of the Content. Any opinions
and views expressed in this publication are the opinions and views of the authors,
and are not the views of or endorsed by Taylor & Francis. The accuracy of the Content
should not be relied upon and should be independently verified with primary sources
of information. Taylor and Francis shall not be liable for any losses, actions, claims,
proceedings, demands, costs, expenses, damages, and other liabilities whatsoever
or howsoever caused arising directly or indirectly in connection with, in relation to or
arising out of the use of the Content.
This article may be used for research, teaching, and private study purposes. Any
substantial or systematic reproduction, redistribution, reselling, loan, sub-licensing,
systematic supply, or distribution in any form to anyone is expressly forbidden. Terms &
Conditions of access and use can be found at http://www.tandfonline.com/page/terms-
and-conditions
Los tejidos y la sociedad colonial
andina
Gabriela Ramos
University of Cambridge
En toda indagacio´ n sobre el vı ´nculo entre el poder y las ima´ genes en los Andes, la
consideracio´ n de los tejidos es ineludible. Los tejidos fueron el principal medio en el
que los habitantes de los Andes plasmaron y comunicaron sus ideas, y a trave´s del
cual formalizaron una amplia gama de relaciones sociales, polı ´ticas y con el a´ mbito de
lo sagrado.
1
Como lo demuestra una amplia literatura aparecida en las u´ ltimas
de´cadas, en los Andes los textiles ofrecen pistas sobre la forma co´ mo las poblaciones
andinas conceptualizaron el universo y organizaron los elementos que lo componen.
2
La capacidad expresiva del tejido no se limita al tiempo prehispa´ nico. En el perı´odo
posterior a la conquista, los tejidos y el vestido aparecen de manera recurrente en
diversas a´ reas, todas relacionadas entre sı ´: ocuparon un lugar central en las
averiguaciones sobre la polı ´tica econo´ mica del estado inca y la manera co´ mo este
conocimiento podı´a informar y beneficiar la conquista y la colonizacio´ n de los Andes,
y esta´ n presentes tambie´n en los debates sobre las estrategias para asegurar la
conversio´ n religiosa de sus pobladores. Los tejidos fueron tambie´n fundamentales
para asegurar la recepcio´ n de nuevos mensajes y afirmar en lo posible los nuevos
esquemas de autoridad y legitimidad: incas y virreyes los emplearon para propiciar
negociaciones polı ´ticas. Confrontados con las dificultades de comunicar ideas y
pra´ cticas a primera vista inasibles, las o´ rdenes religiosas, los cle´rigos y las cofradı´as los
utilizaron en la ornamentacio´ n de los templos y las ima´ genes cristianas, en el adorno
de sus celebrantes, adema´ s de evocarlas en los sermones religiosos. Poco despue´s del
contacto con los europeos y a lo largo del perı´odo colonial, un nu´ mero cada vez
mayor de hombres y mujeres andinos los llevaron como sen˜ales de adaptacio´ n a la
cultura de los conquistadores o como emblemas de sus antepasados. Por su poder
comunicativo y ubicuidad, el estudio de los tejidos y del vestido en general ofrece vı´as
para la comprensio´ n del universo simbo´ lico, de las jerarquı´as sociales, de la economı´a
polı ´tica y de la experiencia de grupos e individuos que vivieron los cambios por los
que atravesaron los Andes despue´s de la conquista. Pueden investigarse ası´ espacios,
dina´ micas y actores au´ n poco explorados de la experiencia colonial.
3
ISSN 1060-9164 (print)/ISSN 1466-1802 (online) # 2010 Taylor & Francis on behalf of CLAR
DOI: 10.1080/10609161003643719
Colonial Latin American Review
Vol. 19, No. 1, April 2010, pp. 115Á149
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Este artı´culo busca ahondar en la trayectoria histo´ rica de los tejidos andinos entre
fines del siglo XVI y las primeras de´cadas del siglo XVII, perı´odo que incluye los an˜os
inmediatamente posteriores a la conquista y los del establecimiento del sistema
colonial. Esta e´poca se caracteriza no so´ lo por una grave desintegracio´ n polı ´tica y
social y la desarticulacio´ n de la economı´a, sino tambie´n por los enormes esfuerzos de
adaptacio´ n cultural en que se enfrascaron las poblaciones andinas, que trataron de
redefinir los vı´nculos individuales y colectivos que daban sentido a sus vidas y a las
nuevas circunstancias que debı´an encarar en adelante. Cubrimos una e´poca signada
por las guerras de conquista y el establecimiento de las polı ´ticas e instituciones que
buscaron reorientar, cuando no transformar por completo, conceptos tan funda-
mentales en cualquier sociedad como los de autoridad, parentesco, orden, espacio,
riqueza, beneficio, poder, belleza, jerarquı´a, y moral.
Los especialistas han analizado el posible significado de las prendas andinas y sus
disen˜os tal como aparecen en los documentos, en las pinturas coloniales y en las
piezas que se han conservado. Han buscado desentran˜ar el significado de los tejidos y
establecer las reglas que gobernaban su disen˜o y uso para ası´ inferir los principios que
organizaban el estado inca (Zuidema 1991). El estudio de los sı ´mbolos, su
disposicio´ n, el uso del color y la textura de los tejidos apunta tambie´n a comprender
co´ mo la elite inca concibio´ y comunico´ su concepto del poder entre los grupos que la
conformaban y a las naciones que dominaron.
4
Las investigaciones sobre los tejidos
andinos en el contexto colonial han examinado co´ mo el contacto con las ima´ genes y
las ideas europeas contribuyo´ a transformarlos.
5
Esta investigacio´ n se centra en aspectos dina´ micos de la trayectoria de los tejidos
andinos. Los agentes que intervinieron en su fabricacio´ n, intercambio y uso ocupan
aquı ´ un lugar protago´ nico. Para abordar algunos de los cambios por los que
atravesaron despue´s de la conquista, busco mostrar el vı´nculo que guardaban los
tejidos coloniales con sus precedentes prehispa´ nicos. Para esto, considerare´ tanto las
prendas que se aseguraba eran propias de la elite inca del Cuzco como las que
correspondı ´an a estilos regionales, estas u´ ltimas pra´ cticamente desconocidas por la
historiografı ´a.
6
Mi objetivo es comprender en que´ medida los tejidos, a la par que
reflejaron cambios sociales significativos, se constituyeron en vehı ´culos de asuntos tan
vitales como la identidad y la memoria histo´ rica, el prestigio social y el poder, cuyas
formas concretas de expresio´ n busco recuperar a trave´s del ana´ lisis de testimonios
individuales tomados principalmente de la ciudad del Cuzco y otras partes de los
Andes.
Esta investigacio´ n se enfoca principal, aunque no exclusivamente, en un tipo de
tejido conocido como cumbi, considerado como el ma´ s fino de cuantos se hacı ´an en
los Andes, y cuyo uso durante tiempos prehispa´ nicos estaba restringido a la elite.
7
Empiezo por un examen de los tejidos de cumbi prehispa´ nicos, vistos por las
fuentes y la historiografı´a, a fin de situar su significado social, cultural y polı ´tico.
Seguidamente, me referire´ a su produccio´ n y circulacio´ n en el contexto colonial y
subrayare´ los cambios que se operaron despue´s de la conquista. En la tercera parte me
detengo en los propietarios de los tejidos y analizo sus actitudes frente a ellos,
116 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

particularmente en la esfera de los dones e intercambios. Esto permite apreciar la
interaccio´ n entre el presente y el pasado representados en los tejidos de cumbi
‘nuevos’ (coloniales) y antiguos (prehispa´ nicos), y comprender sus efectos sobre la
formacio´ n de la memoria histo´ rica y las identidades.
El cumbi prehispa´nico
Uno de los enfoques ma´ s fecundos que han guiado el estudio antropolo´ gico e
histo´ rico de los tejidos y la indumentaria es que su produccio´ n, distribucio´ n y uso
tienen un lugar central en el ordenamiento social.
8
En los Andes los tejidos
materializaban los vı ´nculos de cara´ cter familiar, religioso y polı ´tico que unı´an a
grupos de diverso rango, y representaban tambie´n las distinciones que los separaban.
Los tejidos tenı´an una parte sustancial en los rituales que marcaban procesos
diversos: desde las etapas que sen˜alan el ciclo vital humano, pasando por los eventos
que ordenaban el calendario agrı´cola y litu´ rgico, hasta los sucesos que aseguraron la
expansio´ n y consolidacio´ n del Estado.
La mayorı´a de estudios disponibles sobre los tejidos andinos se concentran en el
perı ´odo prehispa´ nico. Los investigadores han buscado comprender las correspon-
dencias entre el tejido y el sistema social y polı ´tico inca,
9
y han analizado las
caracterı ´sticas, materiales, te´cnicas, colores y motivos empleados en su fabricacio´ n.
10
Las fuentes histo´ ricas aseguran que los tejidos de cumbi antes de la conquista
pertenecı ´an a una esfera bastante estructurada y codificada. Estaba claramente
establecido quie´nes los tejı ´an y de que´ manera: tejedores varones especializados,
conocidos como cumbicamayocs, y mujeres que se encontraban al servicio exclusivo
del Inca, y posiblemente tambie´n de las elites provincianas (Rowe 1979). Algunos
trabajos sostienen que esta especializacio´ n vinculo´ ciertos tipos de tejido con el
ge´nero y el rango social de los productores (Costin 1998).
11
Las condiciones en que
trabajaban las distintas categorı´as de tejedores variaron segu´ n su ge´nero, nivel de
especializacio´ n, la demanda local, y las transformaciones introducidas por el estado
Inca. Es sabido que una categorı´a de tejedores estuvo conformada por mujeres que
fueron seleccionadas y aisladas en recintos especiales donde estuvieron dedicadas a
hacer ropa para el Inca y la gente de su entorno. Una cantidad importante de los
tejidos que producı´an estas mujeres se destinaba a fines rituales (Muru´ a 2001
[1613]).
12
Los tejedores de cumbi estuvieron distribuidos en regiones especı ´ficas a
trave´s de los Andes. No hay muchas evidencias documentales que muestren la
existencia de concentraciones de tejedores especialistas varones comparables a las
casas-talleres donde trabajaban las aqllas o mujeres escogidas. El caso de la colonia de
mitimaes establecida en Milliraya, una zona aledan˜a al lago Titicaca, representa una
excepcio´ n. Los incas trasladaron allı ´ a cientos de cumbicamayos y a otros artesanos
(Espinoza Soriano 1987). El sitio de Hua´ nuco Pampa, en el centro del actual
territorio del Peru´ , fue otro importante centro de produccio´ n textil (Morris y
Thompson 1985). Documentos administrativos aseguran que los cumbicamayos de
esta provincia enviaban cuotas de lo que producı´an a Hua´ nuco, a otros centros
Colonial Latin American Review 117
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

administrativos adema´ s del Cuzco, o ‘donde el Inga mandaba’ como parte del tributo
que sus comunidades pagaban a los incas (Ortiz de Zu´ n˜iga 1967Á72 [1562]). En
comparacio´ n con lo que tejı ´an las aqllas, las piezas que hacı ´an los cumbicamayos
circulaban ma´ s ampliamente, pues el Inca solı´a distribuirlas en gran nu´ mero en los
rituales que presidı´a.
Al tomar como referencia lo que afirman ciertas cro´ nicas y analizar las piezas que
se conocen hoy en dı ´a, algunos investigadores han planteado tambie´n que los incas
implementaron normas para regular el taman˜o y disen˜o de estos tejidos (Rowe 1979;
Julien 1999; Phipps 2004).
13
La idea de que entre los Incas se siguieron patrones
claramente establecidos para el tejido se refuerza por diversas versiones que aseguran
que el Estado, adema´ s de especificar las cantidades y medidas de las piezas que se
tejı ´an, proporcionaba los insumos necesarios a los tejedores y controlaba su
distribucio´ n (Murra 1962).
La forma co´ mo estos tejidos circulaban muestra la estrecha relacio´ n que tenı´an con
la vida ritual y polı ´tica, adema´ s de su papel como sen˜as de diferenciacio´ n social. Es un
hecho comu´ nmente aceptado que se trataba de objetos suntuarios. Su uso estaba
reservado a los miembros ma´ s notables de la sociedad, empezando por el soberano.
Los tejidos de cumbi tenı ´an un lugar prominente en la polı ´tica imperial y dome´stica
pues el inca los repartı´a entre sus aliados y allegados segu´ n su discrecio´ n, a la par que
un volumen importante se ofrecı´a regularmente a modo de sacrificio (Murra 1962;
Costin 1998). Llama la atencio´ n la coexistencia de la masiva y constante reparticio´ n
de estas piezas con las leyes suntuarias que regulaban su uso. Un aspecto crı´tico de la
polı ´tica inca habrı´a consistido en mantener un balance entre ambas. Es posible que
las restricciones se hayan basado en distintas variables, como la relacio´ n que el Inca
tenı ´a con los productores, las caracterı´sticas fı´sicas de determinadas piezas, si una
prenda habı´a formado parte del guardarropa del Inca, y el contexto polı ´tico en que las
prendas se daban a terceros. En su relato sobre las medidas que Inca Yupangui tomo´
para refundar y ordenar el Estado, Juan de Betanzos sostiene que este gobernante
ordeno´ ‘que ningu´ n cacique en toda la tierra, por sen˜or que fuese, no pudiese vestir ni
traer ropa fina . . .’ a menos que la hubiese recibido del Inca en compensacio´ n por sus
servicios (Betanzos 2004 [1551]). Una prenda que habı ´a sido usada por el Inca era
muy apreciada, sin importar cua´ l fuera su estado, pues constituı´a una extensio´ n de su
persona (Cabello Valboa 1951 [1586]). Las tradiciones orales aseguran tambie´n que
las coyas o mujeres del Inca repartı´an sus ropas entre sus subordinadas (Muru´ a 2001
[1613]). Dependiendo de su procedencia, forma y categorı´a, que les otorgaba un
margen de energı´a o valor, estos tejidos fortalecı´an o consagraban el rango social de
quienes los recibı´an y usaban.
14
Puesto que existieron tejedores en provincias que entregaban tributo en estos
textiles, se deduce que la produccio´ n de cumbi no fue prerrogativa de los incas o de la
regio´ n del Cuzco. Los incas debieron recurrir a ideas ampliamente vigentes en los
Andes, como que cada grupo e´tnico tenı ´a su propia forma de vestido,
15
adema´ s de
crear y poner en pra´ ctica medidas para limitar el uso de ciertas variedades de estos
tejidos. Distintas fuentes sugieren una fuerte asociacio´ n entre el cumbi y los incas.
118 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Estos cultivaron ese vı ´nculo en las tradiciones orales que daban cuenta de su origen, a
trave´s del desarrollo y la difusio´ n de ciertos disen˜os y colores que sirvieron como sus
emblemas, la sacralizacio´ n del soberano, y la realizacio´ n de rituales impresionantes
donde se usaban, distribuı´an y ofrecı´an estas prendas en sacrificio.
Los incas solı´an presentar su historia como una obra civilizadora. Los relatos que
recogieron los cronistas muestran el e´xito y la amplitud con que los incas difundieron
esa idea. En ellos el papel del vestido es significativo. El cronista Pedro de Cieza de
Leo´ n afirmo´ por ejemplo que cuando interrogo´ a los habitantes de las provincias
sobre co´ mo vivı´an antes que los Incas gobernasen, le respondieron que ‘todos bivı ´an
desordenadamente y que muchos andavan desnudos . . .’ (Cieza de Leo´ n 1985). Segu´ n
los relatos que los incas acun˜aron, el mandato imperial estaba prefigurado tambie´n
en su atuendo. Al referir una versio´ n del mito de origen de los Incas recogida de los
orejones o varones nobles de este grupo e´tnico, Cieza de Leo´ n escribio´ : ‘dizen que [los
primeros Incas] salieron [de una cueva] vestidos de unas mantas largas y unas a
manera de camisas sin collar ni mangas, de lana, riquı´simas, con muchas pinturas
de diferentes maneras, que ellos llaman ‘‘tocabo,’’
16
que en nuestra lengua quiere
dezir ‘‘vestido de reyes’’ . . . y que las mugeres salieron vestidas tan ricamente como
ellos . . .’ (Cieza de Leo´ n 1985, cap. VI, 14). La identificacio´ n de los tejidos de cumbi
con los incas se menciona reiteradamente en las cro´ nicas, especialmente que eran de
uso exclusivo de los gobernantes y sus esposas.
17
Cuando se les menciona como
presentes en los tratos diploma´ ticos, es claro que los disen˜os y te´cnicas del cumbi eran
claramente identificables como incas y aceptadas como tales por otros grupos.
18
Las cro´ nicas de Guaman Poma de Ayala y fray Martı ´n de Muru´ a contienen
ilustraciones de los ma´ s elaborados tejidos de cumbi del Cuzco (Cummins y
Anderson 2008; Phipps et al. 2008). Sin duda los sı ´mbolos ma´ s conspicuos son los
disen˜os geome´tricos conocidos como tocapos que distinguen a los atuendos que
vestı´an las personas de mayor rango
19
(ver Figura 1). Las tu´ nicas o uncus que
formaban parte de la indumentaria de ciertos funcionarios y militares, con disen˜os
conocidos como caxana
20
y ajedrezados, eran tambie´n distintivamente incas (Rowe
1979; Zuidema 1991; Rowe and Rowe 1996; Frame et al. 2004; Frame 2007) (ver
Figura 2). Algunas fuentes sugieren que en el a´ mbito de lo sagrado, la variedad de
disen˜os y colores empleados en los tejidos fue au´ n ma´ s amplia. Los escritos que
describen la compleja vida ritual de los incas refieren minuciosamente co´ mo en las
diversas festividades los participantes debı´an vestir atuendos de caracterı ´sticas
especı ´ficas. En algunos casos, los recibı´an durante el transcurso o al te´rmino del
ritual (Molina 1989 [1575]; Muru´ a 2001 [1613]). No so´ lo las personas vestı´an estas
prendas, sino tambie´n las efigies, objetos y animales que representaban distintas
manifestaciones de lo sagrado, adema´ s de recibir ofrendas en textiles, eran
ataviadas con estos tejidos (Muru´ a 2001 [1613]). En el curso de su expansio´ n
polı ´tica, los incas distinguieron a algunas guacas por sus atributos, influencia y
ubicacio´ n, ofrecie´ndoles atuendos que mandaron hacer especialmente. Los muros de
recintos sagrados fueron tambie´n decorados con motivos similares a los que se
encuentran en los textiles e incluso evocaban a las prendas de cumbi (Gisbert 1994;
Colonial Latin American Review 119
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Figura 1 Uncu o tu´ nica inca con tocapus. # Dumbarton Oaks Research Library and
Collection, Image Collections and Fieldwork Archives, Washington, DC.
120 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Figura 2 Uncu o tu´ nica inca caxana. Catalogue No. A307655, Department of Anthropology, Smithsonian Institution.
C
o
l
o
n
i
a
l
L
a
t
i
n
A
m
e
r
i
c
a
n
R
e
v
i
e
w
1
2
1
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Sillar y Dean 2002). Los habitantes de las provincias se ocuparon tambie´n de que los
objetos y lugares sagrados que los representaban y protegı´an tuvieran sus propias
ropas. Si debı´an trasladarse a otro lugar, hombres y mujeres llevaban consigo una
piedra vestida a la manera de su guaca originaria (Albornoz 1989 [1583?], 163Á64,
170Á71). Los trajes de cumbi eran el vehı´culo que hacı ´a tangible lo sagrado en el
entorno inmediato de las personas: al vestir con prendas de cumbi las piedras,
animales, artefactos, edificios y lugares sagrados eran humanizados a la par de hacerse
claramente identificables con un grupo o un personaje en particular. A su vez, llevar
estas prendas situaba a los usuarios en una relacio´ n fluida y propicia con lo divino.
21
El cumbi colonial
¿Que´ sucedio´ al violentarse el andamiaje que sostenı´a la produccio´ n y uso de tejidos
como el cumbi? ¿Quie´nes continuaron tejie´ndolos, bajo que´ sistemas y con que´ fines?
¿Que´ ocurrio´ al desaparecer las restricciones que limitaban su uso, y cua´ les fueron las
consecuencias en el a´ mbito social, religioso y polı ´tico de un cambio tan significativo?
Los mismos tejidos ofrecen pistas importantes. Una creciente y rica literatura estudia
la forma en que variaron las convenciones que gobernaron el disen˜o de las prendas de
cumbi, ası´ como la transformacio´ n de las te´cnicas y disen˜os de las prendas coloniales.
En las pa´ ginas que siguen, busco trazar algunos aspectos de la historia de los tejidos
andinos basa´ ndome en documentos que echan luz sobre los tejedores, los usuarios, y
la forma co´ mo unos y otros operaron en el a´ mbito colonial.
La conquista afecto´ gravemente la organizacio´ n sociopolı´tica sobre la que se
sustentaba la produccio´ n tanto de tejidos en general como los de alta calidad como el
cumbi. Sin embargo, como lo demuestra el minucioso examen que Catherine
Julien (1999) hizo de un conjunto amplio de tu´ nicas masculinas o uncus, las
caracterı ´sticas de esas prendas persistieron luego de la invasio´ n espan˜ola. Julien ha
propuesto que el sistema de produccio´ n textil prehispa´ nico no fue reemplazado
completamente por una organizacio´ n creada e impuesta por los espan˜oles.
22
Estos,
sostiene, adecuaron los patrones de produccio´ n a sus propios fines, lo que favorecio´ la
continuidad.
Lo que Julien propone es acertado y tiene consecuencias importantes para nuestra
comprensio´ n sobre el impacto de la conquista y la colonizacio´ n de los Andes. La
economı´a polı ´tica del colonialismo espan˜ol y la actitud de los conquistadores y
tempranos observadores de la cultura andina explican en parte la continuidad.
Debido al momento en que se produjo la conquista espan˜ola, a los rasgos de la
economı´a dome´stica peninsular, y al tipo de recursos que se buscaba explotar, el
comercio y la captura de mercados no fue el objetivo primordial de los
conquistadores, como sı´ lo fue la extraccio´ n de metales preciosos.
23
Una parte
significativa de la economı´a colonial andina se organizo´ alrededor de los asientos
mineros, especialmente Potosı´ (Assadourian 1980). La movilizacio´ n de mano de obra
barata fue prioritaria, alenta´ ndose todas aquellas medidas que redujeran los costos de
produccio´ n. En este contexto, la produccio´ n textil dome´stica continuo´ , a la par que se
122 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

formaron los llamados obrajes o talleres que producı´an tejidos para el consumo
masivo (Salas de Coloma 1979; Escandell Tur 1997). No hubo en los Andes una
crı´tica colonial a la desnudez, como ocurrio´ en otras partes del Nuevo Mundo, donde
conquistadores, colonizadores y misioneros plantearon la urgencia de vestir a los
pobladores andinos para ‘civilizarlos.’ Las alusiones a la relacio´ n entre indumentaria y
decencia que se encuentran en las fuentes son escasas (Cobo 1956 [1653]). Cuando se
aborda el asunto, se habla de propiedad, en el sentido de si hombres y mujeres se
vestı´an segu´ n su condicio´ n social y su pertenencia e´tnica. Desde la conquista en
adelante los europeos describieron los tejidos andinos con aprobacio´ n e incluso
elogios: el escribano que hizo la lista de objetos que se enviaron a Espan˜a
inmediatamente despue´s de los sucesos de Cajamarca describio´ algunos de los
tejidos como ‘mantos de la ma´ s extran˜a manera que se puede ver’ (Porras
Barrenechea 1937). An˜os ma´ s tarde, diversos observadores comentaron favorable-
mente sobre la dedicacio´ n de la poblacio´ n local al trabajo textil.
24
Los cronistas
apreciaron la calidad y vistosidad de los tejidos de cumbi y comprendieron su
potencial sociopolı´tico.
25
Si bien algunos de los ma´ s agudos observadores repararon
en sus connotaciones religiosas y en su capacidad para mantener viva la memoria del
pasado anterior a la conquista,
26
fueron pocos los que recomendaron suprimirlos.
Por el contrario, las autoridades coloniales los reconocieron y aceptaron y, tomando el
lugar de los soberanos incas, en las ceremonias de investidura entregaron a los curacas
ropas de cumbi y dema´ s insignias nativas de poder.
27
Algunos estudios sobre los tejidos andinos coloniales sostienen que con el
establecimiento del re´gimen colonial y la desaparicio´ n de las estructuras socio-
polı ´ticas que restringı´an el uso de las prendas de mayor prestigio, estas pasaron a estar
al alcance de todos cuantos estuvieran dispuestos a pagar por ellas. Se abrio´ ası´ un
espacio en donde las fisuras y rupturas en la trama social fueron utilizadas*a
menudo con provecho*por individuos y grupos emergentes que emplearon los
tejidos para afirmar su nueva posicio´ n. Si esto fue ası´, ¿Co´ mo ocurrio´ ? ¿Quie´nes
fueron los tejedores y sus clientes? ¿Co´ mo fue que una sociedad como la andina que
no estaba familiarizada con la economı´a monetaria resolvio´ el problema de ponerle
un precio a los tejidos? Dado el significado que habı´an tenido en el pasado, su
produccio´ n e intercambio ¿se realizo´ en un a´ mbito sumergido y marginal?
¿Conservaron o perdieron los tejidos su simbolismo y capacidad de sen˜alar con
precisio´ n la identidad de quienes los usaban? Utilizando informacio´ n hallada en los
archivos busco entender las formas y alcance de estos cambios, introducir algunos
matices en este proceso, y proponer algunas preguntas.
Las tasas de tributo ma´ s tempranas que determinaron que las poblaciones hicieran
pagos en especie incluyeron grandes cantidades de tejidos, incluidos los de cumbi
28
alenta´ ndose ası´ su produccio´ n bajo el re´gimen colonial. Si bien la hipo´ tesis de la
continuidad en la organizacio´ n productiva es convincente, este modelo no se siguio´
de manera uniforme a trave´s de los Andes, incluso allı ´ donde histo´ ricamente estos
tejidos se habrı´an fabricado en grandes cantidades, bajo direccio´ n estatal y siguiendo
las reglas estipuladas por los incas. Algunos ejemplos sugieren que los sistemas de
Colonial Latin American Review 123
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

produccio´ n inca tuvieron menos posibilidades de sobrevivir bajo el orden colonial.
Los habitantes de las inmediaciones del lago Titicaca soportaron una demanda
considerable por tejidos de cumbi y otras calidades, estimulada desde Potosı´, como se
deduce de las informaciones recogidas en la provincia de Chucuito en 1567 (Diez de
San Miguel 1964 [1567]). En esta regio´ n, las autoridades e´tnicas locales aseguraron
que la poblacio´ n mantuviera la produccio´ n tal como era antes de los incas, pero a
menudo excedieron considerablemente los lı ´mites y condiciones aceptados hasta
entonces. En contraste, los numerosos cumbicamayos que los incas establecieron en el
enclave de Milliraya, hacia el noreste del lago, abandonaron el lugar cuando llegaron
las noticias de la conquista (Espinoza Soriano 1987). An˜os ma´ s tarde, en 1611,
Capachica, otra localidad al pie del lago, notable porque habı ´a sido habitada por
tejedores especializados (Acosta 2002 [1590]), estaba pra´ cticamente despoblada pues
la mayorı´a de sus habitantes habı ´a huido (Rostworowski 2005b). En Hua´ nuco, los
pobladores y autoridades informaron a los administradores coloniales que ya no
tejı ´an cumbi para pagar el tributo, pues los encomenderos les exigı´an piezas de
algodo´ n (Ortiz de Zu´ n˜iga 1967Á72 [1562]). Allı ´, los cumbicamayos tejı ´an para los
caciques, aunque es probable que no lo hicieran de manera exclusiva. A los tejedores
se les exigio´ no solamente producir ma´ s sino tambie´n variar la calidad misma de sus
productos. La comercializacio´ n de los tejidos de cumbi llevo´ a que ciertos
encomenderos trataran de introducir modificaciones en los disen˜os que se producı ´an
a nivel local, lo que adema´ s de perturbar el estilo propio de la regio´ n, significaba ma´ s
trabajo y recursos. Esto es lo que probablemente sucedio´ en Jauja, cuyos caciques
denunciaron que los encomenderos se rehusaban a aceptar las piezas de cumbi que no
eran coloridas o no tuvieran acabados elaborados (Espinoza Soriano 1972). El nivel
que alcanzo´ la controversia fue tal que para zanjarla fue necesario que Felipe II
expidiera una Real Ce´dula que favorecı ´a a los caciques.
29
Hay pues indicios de que el
tejido de cumbi inca fue severamente afectado en el contexto colonial al caer en grave
crisis o incluso desaparecer los talleres estatales. Puede creerse que la disgregacio´ n de
los grupos de tejedores y abandono de los talleres tuvo consecuencias sobre los
productos textiles que circularon desde entonces en los Andes. Es posible que las
tensiones que surgieron en Jauja alrededor de los tejidos de cumbi se debieran a que
los encomenderos exigı ´an a los cumbicamayos locales que imitasen los prestigiosos
modelos procedentes del sur andino.
Al reemplazarse gradualmente el tributo en especie por la tasa en dinero en la
de´cada de 1570, y establecido un lugar en el comercio para los tejidos de cumbi, la
produccio´ n local se mantuvo vigente en distintos puntos de los Andes, estimulada
por la demanda procedente de las principales ciudades y centros mineros. Caciques,
comerciantes espan˜oles, curas, comunidades, y artesanos independientes se involu-
craron en ella. En 1586, el corregidor de Chumbivilcas informaba que en Cotahuasi y
Alca
30
parte de las ‘granjerı´as’ o negocios particulares de la poblacio´ n local consistı´a
en la produccio´ n de tejidos de cumbi. Espan˜oles e indios llegaban a esos pueblos a
comprar las piezas para luego venderlas en las ciudades (Jime´nez de la Espada 1965,
312Á13). La breve descripcio´ n no permite saber co´ mo estuvo organizada la
124 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

produccio´ n en este lugar. A fines del siglo XVI, en el curso de un pleito que siguieron
los comuneros de Chinchaycocha, en la sierra central, contra su gobernador, don
Cristo´ bal Luna Atoc, los cumbicamayos lo acusaron de no pagarles por su trabajo.
31
Don Cristo´ bal alego´ que segu´ n la tasa del tributo tenı ´a derecho a que los tejedores le
hicieran ropa de cumbi para su vestir, pero los argumentos intercambiados durante el
proceso muestran que los artesanos reclamaban porque Luna Atoc se habı ´a excedido
considerablemente en sus demandas. Ellos aseguraron que habı´an dejado de trabajar
en sus tierras para tejer para don Cristo´ bal, pero este u´ ltimo adujo que lo habı ´an
hecho por propia eleccio´ n. Mientras los tejedores explicaron que laboraron porque
temı´an la violencia con que los trataba don Cristo´ bal, la respuesta de este u´ ltimo
sugiere que al elegir tejer, conmutaban el trabajo agrı´cola. Seguramente, los tejedores
resentı ´an que*a diferencia de lo que ocurrı´a en el pasado*no recibı´an ningu´ n
sustento que les permitiera dedicarse al trabajo especializado. El gobernador de
Chinchaycocha sin duda perseguı ´a fines comerciales. De manera similar a sus pares
de Chucuito, don Cristo´ bal era propietario de grandes cantidades de pastos y ganado,
lo que le permitı´a controlar una parte significativa de la produccio´ n de lana.
Aprovechaba la especializacio´ n de la regio´ n en la produccio´ n de fibras y tejidos,
incluyendo el cumbi, y la ubicacio´ n estrate´gica de la provincia, con acceso a diversas
zonas productivas y no muy distante de la ciudad de Lima, todo lo cual le permitı´a
tener suministros de insumos, personal para movilizarlos, y mercados donde
comercializar los tejidos.
32
Por otro lado, en 1648, cuando el obispo del Cuzco llego´
al remoto pueblo de Antabamba
33
durante el curso de una visita pastoral, una
multitud de mujeres se planto´ en las inmediaciones de la iglesia para mostrarle las
grandes cantidades de lana que el doctrinero Pedro Go´ mez de Espinoza habı ´a
repartido entre la poblacio´ n para que hilasen y tejiesen. El cura era propietario de
hatos de ganado*tanto de Castilla como de la tierra*y tenı ´a instalada una tintorerı´a
en la casa parroquial, por lo que tenı ´a bajo su control todas las fases de la produccio´ n
de tejidos. Las piezas, algunas de cumbi, las enviaba Go´ mez de Espinoza a vender en
Potosı ´ en una recua de su propiedad.
34
Las mujeres denunciaron que Go´ mez de
Espinoza las apremiaba con azotes a trabajar y les pagaba con ajı ´, cuando lo hacı ´a.
Entre ellas, quienes recibı´an la mayor carga de trabajo eran las viudas y solteras.
¿Co´ mo aprendieron estas mujeres las te´cnicas del tejido de cumbi? ¿Fueron estas
mujeres las que reemplazaron a las do´ ciles y diligentes aqllas?
En estos ejemplos, los tejidos de cumbi esta´ n en el centro de las disputas. Su imagen
se veı´a desfigurada por las presiones comerciales, las llamadas ‘granjerı ´as.’
35
En vez de
hacer de la inequidad un hecho que salvaguardaba el orden social por todos aceptado,
la convertı´an en una realidad intolerable. Los caciques y otros personajes en posicio´ n
de autoridad acentuaban con su conducta los rasgos ma´ s rudos de la desigualdad: no
solicitaban a sus subordinados que trabajaran para ellos, sino que se lo exigı ´an por la
fuerza; se limitaban a enriquecerse y ya no repartı ´an los beneficios del trabajo. Esta
situacio´ n condujo eventualmente a erosionar su legitimidad. Los tejidos de cumbi
llegaron a representar el deterioro cuando no la desaparicio´ n de las pra´ cticas que en el
pasado los hicieron sı´mbolos de autoridad, jerarquı´a y cohesio´ n social.
Colonial Latin American Review 125
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Los tejidos de cumbi tenı ´an tambie´n otra faz. Algunas evidencias sugieren otras
formas de produccio´ n distintas a la descrita hasta aquı ´. Mujeres y hombres, la
mayorı´a de cierta solvencia econo´ mica y situacio´ n privilegiada, contrataban los
servicios de uno o ma´ s tejedores de cumbi, dependiendo de la pieza que encargaban.
Los cumbicamayoc se instalaban temporalmente en la casa de su cliente, y este
suministraba las fibras, los alimentaba, y les pagaba una suma previamente
acordada.
36
En un medio donde estos contratos debieron ser verbales, los indicios
documentales son difı ´ciles de hallar. Podemos enterarnos de estos acuerdos, de los
artesanos, de sus clientes y de los tejidos por referencias indirectas. En 1611, don˜a
Ana Quispe Asarpay, descendiente de Atahualpa y residente en un pueblo cercano al
Cuzco, dejo´ constancia en su testamento de que habı ´a contratado a dos hombres para
que le tejieran un acso
37
con disen˜o de tocapos. Ella les entrego´ la lana*aseguro´ que
tenı ´a suficientes ovillos de colores diversos para la obra*y se obligo´ a pagarles
catorce pesos,
38
una suma que representaba un 33% por encima del tributo anual que
pagaba un hombre del comu´ n.
39
Fijar una suma por el trabajo no debio´ ser sencillo;
es posible que en casos como este, el valor del tributo que los indios debı´an entregar a
la Corona sirviera ahora como referente para establecer la remuneracio´ n. La situacio´ n
colonial se hacı ´a palpable en la relacio´ n contractual y se insertaba ası´ en las fibras de
este tejido. En este ejemplo no es claro si los tejedores eran forasteros o de Papres, el
pueblo donde vivı´a don˜a Ana. Esta an˜adio´ que en otro telar tenı ´a una camiseta o
uncu de cumbi a medio hacer para su hermano, don Francisco Hilaquita, un noble
inca que vivı´a en la ciudad del Cuzco, que se identificaba como descendiente de
Huayna Capac. Don˜a Ana dispuso que sus albaceas vieran que se terminara de tejer
esta pieza. Sin embargo, a diferencia del vestido, no menciono´ quie´n habı´a estado
tejie´ndola o quie´n la terminarı´a. Es posible que el disen˜o de tocapo, por sus complejas
caracterı ´sticas, requiriese de artesanos especializados como los que habı´a contratado y
que acaso ella misma fuera quien tejı ´a la tu´ nica para don Francisco.
40
El uso del
tocapo en la prenda que don˜a Ana comisiono´ para ella pudo corresponder con los
patrones prehispa´ nicos que noto´ Zuidema (1991): ubicuos en las prendas femeninas y
limitados a los individuos de muy alto rango en las masculinas. El ejemplo citado no
representa un caso excepcional. Ana Visacarua, una mujer que residı´a en la ciudad del
Cuzco y que en 1589 se encontraba en Paucartambo cuando cayo´ gravemente
enferma durante una epidemia de viruela, listo´ entre sus pertenencias ‘dos cumbes
empezados a tejer.’ Es posible que uno o ma´ s artesanos trabajaran en su casa bajo una
modalidad parecida.
41
Otras mujeres que vivı´an en la ciudad del Cuzco tambie´n
dejaron constancia de encargos similares.
42
Una caracterı ´stica que parece peculiar a la regio´ n del Cuzco es la movilidad de los
artesanos. Posiblemente esto fue consecuencia de la disolucio´ n de los talleres estatales.
Dado que en el tejido del cumbi primaban la habilidad de los tejedores y la calidad de
las fibras antes que los instrumentos, no era indispensable que los cumbicamayocs
trabajasen en un lugar estable; bastaba con que tuvieran los suministros necesarios.
Llama la atencio´ n, en una zona donde las redes sociales eran tan importantes para la
sobrevivencia, la aparente facilidad con que los tejedores podı´an desplazarse, en
126 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

contraste con sus pares de la sierra central o las tejedoras de Antabamba, sometidos a
las arbitrariedades de caciques y curas. La regio´ n del Cuzco era especialmente
dina´ mica, conectada como estaba a distintos a´ mbitos productivos y mercados. La
produccio´ n y comercio de coca destinada a las zonas altas y centros mineros fue un
rubro fundamental en la economı ´a de la regio´ n, que estimulo´ la movilizacio´ n de
gente, recursos y otras actividades productivas (Glave 1989). Para cubrir las
demandas del tributo los caciques de Chucuito desplazaban a sus subordinados
hacia el Cuzco para acarrear la coca a los mercados del Altiplano y Potosı´ (Diez de
San Miguel 1964 [1567]). Es probable que entre estos trabajadores se hallasen
artesanos tejedores que complementaban su labor con los pedidos de particulares.
Los ingresos adicionales podı´an colocarlos en mejor posicio´ n para enfrentar los pagos
que debı´an entregar a sus caciques. El comercio y las migraciones a las zonas
productoras de coca propiciaron tambie´n los intercambios de ropa: algunos
habitantes del Cuzco llevaban prendas de lana a la regio´ n con la finalidad de
intercambiarlas*en el lenguaje de la e´poca, ‘rescatar’*por coca.
43
El problema del intercambio mercantil y la apreciacio´ n en dinero en una sociedad
que no habı´a tenido estos mecanismos y medios como su fundamento se hace
aparente al considerar la comercializacio´ n de los tejidos andinos, especialmente los
que tenı ´an un significado simbo´ lico especial como el cumbi. Se tratase de tejedores
procedentes de los centros especializados del Altiplano o de artesanos locales, la labor
del tejido estuvo estrechamente vinculada al comercio de coca. A fines de la de´cada de
1560, don˜a Marı´a Cusi Rimay, una mujer de la elite inca residente en la antigua
capital imperial, participaba en el comercio entre la ciudad del Cuzco y las zonas
productoras de coca al este de la provincia, e intercambiaba distintos productos,
especialmente tejidos.
44
La relacio´ n de bienes que dejo´ a su muerte muestra que la
coca se usaba como medio de cambio para diversas transacciones, entre las que se
incluı ´a la venta de ropa.
45
Por ejemplo, al sen˜alar a sus deudores, don˜a Marı ´a indico´
que habı´a vendido una lliclla
46
de cumbi en dos cestos de coca. Esta aparece tambie´n
como medio de pago cuando comisiono´ a un agente que contratara a tejedores que le
hicieran unas prendas de cumbi. El encargo es interesante, pues nos informa sobre los
precios acordados, tipos y calidad de las prendas a confeccionar: don˜a Marı´a entrego´
dos cestos de coca para que le tejieran tres llicllas: una de estilo can˜ari,
47
otra que
denomina como ‘de pallas,’
48
y una lliclla a la que se refiere sencillamente como ‘de
cumbi.’ El pedido incluı ´a tambie´n una camiseta de tipo caxana, disen˜o que aparece en
la ropa de un soberano, altos dignatarios incas y soldados lo que sugerirı´a una
connotacio´ n ‘imperial,’ puesto que fue replicado en otras partes de los Andes.
49
Una
de las llicllas*lamentablemente no dice cua´ l*debı ´a tejerse usando como modelo
otra que don˜a Marı´a entrego´ . Se puede apreciar co´ mo, a veces por iniciativa de los
descendientes de la nobleza inca, se continuo´ tejiendo los disen˜os prehispa´ nicos
durante el perı´odo colonial.
50
La calidad de las prendas que se encargan sugiere que
debieron usarse en ocasiones especiales, posiblemente rituales aunque no necesar-
iamente ‘paganas,’ que contribuyeron a mantener, recrea´ ndolos, los lazos sociales y la
identidad de los grupos que reclamaban descender de los Incas. Puesto que el
Colonial Latin American Review 127
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

prestigio de los incas y del Cuzco se acrecento´ con los an˜os, la produccio´ n de prendas
de cumbi con disen˜os que evocaban su memoria fue apreciada no solamente en esa
regio´ n, sino tambie´n ma´ s alla´ de sus confines.
51
Pese a que lı ´neas atra´ s he sugerido que el valor del tributo pudo servir de base para
los contratos de tejido, no hubo patrones claros sobre precios. La forma co´ mo se
tasaba la ropa de cumbi, en moneda, especie o trabajo, represento´ un problema mucho
ma´ s complejo. Tiene que ver con criterios que podemos intuir, como la antigu¨edad o
el disen˜o, pero tambie´n con actitudes que hoy en dı´a son difı´ciles de recuperar, como la
‘biografı´a’ de piezas especı´ficas (Kopytoff 1986). El alto precio que alcanzaron algunas
prendas de cumbi permitio´ a sus duen˜os intercambiarlas por bienes cuya produccio´ n
requerı´a de mucho trabajo. En 1589, Juan Chauahalla dio una camiseta nueva de
cumbi a un hombre llamado Felipe Inga, a cambio de cincuenta maderos que el
segundo se comprometio´ a trasladar desde la localidad de Guayllabamba*en el valle
del Urubamba*hasta la ciudad del Cuzco.
52
Don˜a Marı´a Cusi Rimay, a cuyos
negocios de tejidos y coca me he referido, explico´ en su testamento que una de sus
chacras de coca rendı´a en una cosecha cuatro cestos. Si recordamos que ella vendio´
una lliclla en dos cestos de coca y ofrecio´ pagar igual cantidad por las dos llicllas y
camiseta que encargo´ , podemos apreciar que los valores de los tejidos podı´an ser
considerables. Pero debemos disuadirnos de que los valores sean siempre altos y que el
cumbi fue invariable e indistintamente el tejido ma´ s apreciado: en un remate pu´ blico
de bienes que tuvo lugar en la ciudad del Cuzco en 1586 donde los postores eran todos
indı ´genas, una manta o yacolla de cumbi podı´a valorarse en menos dinero que una
manta de algodo´ n.
53
Estos ejemplos indican que nos hallamos ante condiciones que
impiden que estos tejidos se conviertan en objetos ‘normales’ de intercambio. La idea
de que no todas las piezas de cumbi eran iguales encierra, adema´ s de sus caracterı ´sticas
materiales, un entramado de vı ´nculos y jerarquı´as sociales expresadas en una historia y
simbologı ´a que demandan un estudio ma´ s detenido.
Se ha propuesto que la produccio´ n de piezas de corte europeo representa el cambio
ma´ s importante por el que atravesaron los tejidos andinos durante la colonia (Niles
1992, 52). A falta de evidencias que documenten co´ mo se contrato´ su factura, este
estudio no aborda la produccio´ n de los tejidos hechos para satisfacer la demanda
de espan˜oles. Sin embargo, en este a´ mbito habrı´a tambie´n que diferenciar las piezas
que se tejı ´an para, una vez terminadas, buscar un comprador, es decir las prendas que
formaban parte de la tasa del tributo y las que se producı ´an en las empresas
organizadas por espan˜oles, caciques y curas, de aquellas que no entraban al mercado,
pues se hicieron a pedido y llevaban el sello personal del usuario.
54
La mayor parte de
las piezas coloniales de caracterı ´sticas europeas que se han conservado muestran
que fueron hechas atendiendo un encargo particular: los disen˜os incluyen escudos de
armas, adema´ s de escenas e ima´ genes cuidadosamente seleccionadas (Iriarte 1992;
Stone-Miller 1992, 186Á205; Phipps 2004). Estas piezas siguieron una ruta hasta
cierto punto comparable a las prendas de vestir que encargaron indı´genas y mestizos,
pues ambas llevaban un distintivo que las hacı ´a real o potencialmente inalienables
(Weiner 1985). Si recordamos que antes de la conquista so´ lo el Inca y los curacas
128 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

tenı ´an derecho a llevar ropas tejidas especialmente para ellos, en el contexto colonial
una transformacio´ n significativa fue la multiplicacio´ n de obras particulares. Esto
demuestra los profundos cambios por los que atraveso´ la antigua elite Inca,
notablemente fragmentada, pero que a la vez tenı´a en estas prendas los emblemas
que unı´an a sus miembros con un pasado comu´ n. Como ha sugerido Cummins
(1998), a esta fragmentacio´ n le acompan˜o´ un proceso de reconstitucio´ n del pasado.
Esta actividad discurrio´ paralelamente a la reproduccio´ n de patrones prehispa´ nicos
bien establecidos y ampliamente aceptados.
55
Otros personajes se incorporaron en
este proceso de re-creacio´ n social y discursiva: mestizos, espan˜oles, y los ‘nuevos
ricos’ dentro del estrato indı´gena tambie´n intervinieron y dejaron su huella. Al
considerar el uso de los tejidos andinos y la interaccio´ n entre lo tradicional y lo
nuevo, notamos otros aspectos del lugar y significado que tuvieron en la sociedad
colonial.
Memoria, identidad y el tejido de la sociedad colonial
La manera co´ mo coexistieron distintos tipos de tejidos en el a´ mbito colonial ofrece
algunas pistas sobre los cambios en la memoria, la vida religiosa, y las identidades. La
diseminacio´ n de los textiles de mayor calidad que se tejı ´an en gran nu´ mero como
pago del tributo y el funcionamiento de las empresas comerciales los puso al alcance
de muchos. Sin embargo, esta situacio´ n no condujo a su depreciacio´ n general, ni a su
trivializacio´ n, como tampoco a una existencia indiferenciada, completamente fluida,
adaptable a una variedad de contextos culturales.
56
La oferta de tejidos de cumbi
debio´ llevar a que las prendas antiguas cobrasen ma´ s valor. Es posible que este efecto
alcanzara tambie´n a las prendas de cumbi nuevas hechas por encargo y que tenı ´an
disen˜os tradicionales o personalizados. Cuando sus usuarios decidieron adaptarlas a
nuevos contextos culturales, podemos tener la seguridad de que nos encontramos
ante transformaciones profundas e irreversibles.
Sugiero que en lo que respecta a los tejidos de cumbi, en los Andes pudo ocurrir un
proceso comparable al que estudio´ Weiner en el Pacı ´fico Sur (Weiner 1994). Al
investigar el kula, una forma de intercambio de objetos de adorno personal hechos
con conchas marinas, Weiner observo´ que piezas en apariencia similares no tenı ´an el
mismo valor y significado. Estas cualidades variaban segu´ n su historia, la forma en
que circulaban y la condicio´ n de sus poseedores. Las piezas ma´ s valiosas eran las ma´ s
antiguas, pertenecı´an a los individuos con ma´ s prestigio social, y no circulaban con
fluidez. Puede pensarse que, en comparacio´ n con las piezas de cumbi que se tejı ´an en
condiciones que no siempre eran auspiciosas y circulaban como mercancı´as, los
tejidos antiguos y de disen˜os especiales eran objetos simbo´ licamente ‘densos.’ Aunque
intercambiadas, muy excepcionalmente ingresaban al mercado. Pertenecı´an funda-
mentalmente a la esfera de los dones, donde se creaban, reinterpretaban y fortalecı ´an
los vı ´nculos sociales. Aunque por su naturaleza tendı ´a a ser conservador, este a´ mbito
no era de modo alguno esta´ tico; lo impulsan las respuestas de hombres y mujeres a
las cambiantes circunstancias propias del perı ´odo colonial temprano.
Colonial Latin American Review 129
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Para abordar el ana´ lisis de los tejidos en el contexto colonial, particularmente su
papel en la construccio´ n de la memoria y la identidad, considero su incidencia en los
a´ mbitos de la etnicidad y la jerarquı´a social.
Tejidos y etnicidad
¿Hasta que´ punto persistieron los distintivos e´tnicos en el contexto colonial y cua´ l fue
su condicio´ n? La ciudad del Cuzco es un lugar privilegiado para observar lo que
ocurrio´ . Las insignias que distinguı´an a los distintos grupos e´tnicos andinos no
desaparecieron repentinamente con la conquista. Diez an˜os despue´s de la invasio´ n
espan˜ola, Cieza de Leo´ n reporta haber visto en el Cuzco los distintivos de los
naturales de las provincias de Can˜aris, Xauxa o guancas, Chachapoyas, Canas y
Canchis (Cieza de Leo´ n, 1984 [1553], cap. XLV, 150). Garcilaso de la Vega afirma que
mientras vivio´ en el Cuzco, hasta la de´cada de 1550, la gente todavı´a los usaba
aunque, de´cadas ma´ s tarde, cuando escribı´a sus Comentarios Reales, le llegaron
noticias de que ya estaba ‘todo confundido’ (Garcilaso 1945 [1609], 2:cap. IV, 164).
En el transcurso de cuarenta o cincuenta an˜os, en que guerras, migraciones y cambios
en la presencia estatal indujeron transformaciones aceleradas en vastas partes del
territorio, mucha gente en los Andes habı´a modificado significativamente sus formas
de representar sus orı ´genes. Especialmente en las ciudades pudieron cobrar forma y
vigor la apariencia y atuendos gene´ricos de ‘indios’ en detrimento de los antiguos
distintivos regionales.
57
La informacio´ n documental de la que dispongo data de varias de´cadas despue´s. No
puede asegurarse que todas las prendas con denominaciones regionales que aparecen
en esta e´poca son de cumbi. Tampoco eran todas prehispa´ nicas. Interesa explicar su
procedencia y el contexto que las rodea. Como es de esperarse, algunas prendas de
caracterı ´sticas ‘provincianas’ sen˜alaban el origen de su duen˜o. A trave´s de estas
prendas, las nuevas generaciones nacidas o establecidas desde edad temprana en la
antigua capital inca evocaban el lugar de origen de sus ancestros. Entre las
disposiciones del testamento fechado en 1571 de un hombre residente en Cuzco
llamado Martı´n Canchacuyca, de origen guanca, en la sierra central, leemos que dejo´
a cada uno de sus dos hijos varones ‘un vestido guanca de manta y camiseta.’ Tal vez
se trate fundamentalmente de un recuerdo familiar, pero no por esto deja de ser una
sen˜al de co´ mo algunos grupos buscaron preservar los emblemas de su identidad
e´tnica varias de´cadas despue´s de la conquista. Hombres y mujeres de grupos e´tnicos
como los guancas, establecidos en el Cuzco y sus alrededores, ocupaban lugares
diversos en la jerarquı´a social dependiendo de las circunstancias de su arribo a la
capital imperial. Los incas trasladaron a guancas, chachapoyas, can˜aris y otros grupos
a la regio´ n no muchos an˜os antes de la conquista espan˜ola (Levillier 1935; Covey
2006). Una vez allı´, se integraron a distintos estratos sociales puesto que se
desempen˜aron como autoridades, veedores, artesanos o labradores. Otros debieron
llegar ma´ s tarde, acompan˜ando a los conquistadores (Espinoza Soriano 1972). Para
estos migrantes conservar, o incluso mostrar las sen˜ales de su identidad e´tnica no
130 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

tuvo un significado unı´voco dado lo diverso de su historia. Sin embargo, la
consideracio´ n de estas prendas se complica porque no so´ lo los migrantes o sus
descendientes las tenı ´an entre sus bienes. Por esto es posible que el uso de distintivos
e´tnicos en los tejidos encerrase otras historias. Entre los propietarios de prendas de
procedencia provinciana aparecen varios hombres y mujeres de origen posiblemente
cuzquen˜o, algunos de ellos de rango social elevado (ver Cuadro 1). Por ejemplo, en
1590, un noble inca llamado don Joan Pascac Ynga, poseedor de una de las ma´ s ricas
colecciones de prendas de alto estatus que he identificado, listo´ entre sus ropas una
‘camiseta de cumbi can˜ari.’ Anteriormente note´ el caso de don˜a Marı´a Cusi Rimay,
una mujer de la elite inca, quien en 1569 mando´ tejer una prenda de similares
caracterı ´sticas. Estos y otros casos que citare´ a continuacio´ n llevan a plantear
preguntas sobre co´ mo se representaban las identidades e´tnicas en circunstancias en
que usar los distintivos habı´a dejado de ser una obligacio´ n.
No so´ lo los uncus o tu´ nicas masculinas fueron distintivos relevantes. Los cinturones
tejidos con que las mujeres ajustaban sus vestidos o acsos, conocidos como chumbis y
mamachumbis, nombres de las piezas angostas y anchas respectivamente, tenı ´an
tambie´n disen˜os que evocaban un origen e´tnico. El estudio de las prendas femeninas
ha merecido menor atencio´ n que las ropas masculinas, aunque sabemos que algunas
de estas fajas fueron tejidas segu´ n un disen˜o especı´fico para ser usadas por las mujeres
de mayor rango durante la fiesta del maı ´z (Muru´ a 1946; Meisch et al. 2005; Phipps
et al. 2008).
58
A partir de un minucioso ana´ lisis del texto de Muru´ a en que describe un
cinturo´ n de ese tipo, Desrosiers ha sugerido que nuestra visio´ n sobre lo que es y
significa el cumbi deberı´a ampliarse ma´ s alla´ de las te´cnicas de tapiz y de piezas
bastante conocidas como los uncus (Desrosiers 1986). Sus ideas pueden iluminar la
lectura de las evidencias que los archivos guardan sobre los tejidos andinos.
Algunas descripciones de tejidos no encajan dentro de los rı ´gidos criterios con que
los investigadores nos hemos acostumbrado a clasificarlos o a imaginar quie´nes los
llevaban. Adema´ s de los chumbis claramente identificados como propios del Cuzco, y
cuyo disen˜o podrı ´a corresponder al que describio´ Muru´ a, notamos que a fines del
siglo XVI circulaban tambie´n en la ciudad chumbis conocidos como chachapoyas
59
y
can˜ar, que algunas mujeres de origen cuzquen˜o declararon tener entre sus
pertenencias o que habı´an encargado tejer (Cuadro 1). Estos indicios sugieren
cambios socioculturales significativos que pudieron estar opera´ ndose entonces.
Considerando las ideas que segu´ n las cro´ nicas regulaban la relacio´ n entre el vestido
y la procedencia e´tnica en los Andes, el hecho aparente que miembros de un grupo
incorporasen en su vestuario las ropas de otro plantea una interrogante sobre lo que
ocurrı´a. ¿Nos encontramos ante un cambio radical producto de la conquista? Casos
como e´ste pueden ocurrir en situaciones de intensa interaccio´ n e´tnica, pero no son
inevitables (Bawden 2005; Reycraft 2005).
El prestigio del grupo ma´ s poderoso parecerı´a razo´ n suficiente como para que los
que estaban en una posicio´ n de desventaja buscasen adoptar parcial o totalmente sus
emblemas por considerarlos ma´ s auspiciosos. Al observar las pertenencias de
hombres y mujeres procedentes de las antiguas provincias del Tahuantinsuyu no
Colonial Latin American Review 131
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Cuadro 1 Propietarios de prendas de origen o estilo guanca, chachapoya y can˜ari: Cuzco, 1571Á1668
Nombre Origen Fecha Tipo de prenda Descripcio´ n Destino
Martı´n Canchacuyca Guanca 1571 Manta y camiseta n.d. Hijos varones
Ine´s Petrona Cuzco 1586 Acso Dos acsos de cumbe negro de Xauxa Se vendan para hacer bien
por su alma
Joana Mexicana Yanaguara 1589 Lliclla Una lliclla blanca de avasca de los
guancas
Se venda para hacer bien
por su alma
Don˜a Catalina Chapo Cuzco 1612 Lliclla Dos llicllas de avasca parda de los
guancas
Hermana
Isabel Payco Anta, Cuzco 1623 Lliclla, n˜an˜aca Una lliclla de natural guanca con su
n˜an˜aca
a
hutuscoro
b
Hija
Don˜a Marı´a Cissa Huanoquite, Cuzco 1633 Lliclla Una lliclla guanca Hermana
Catalina Contreras Cuzco 1637 Lliclla Una lliclla que llaman Guanca, una
lliclla negra guanca con lista
amarilla
Hermana y prima a quien
crio´ como hija
Petrona Sebastiana Ocllo Cuzco 1668 Lliclla ‘una india chichera questa en casa
de don Diego Pascac me esta´
tejiendo una lliclla guanca con
campo morado’
n.d.
Marı´a Quipe Cuzco 1589 Mamachumbe Un mamachumbe de los
Chachapoyas
Hermana
Francisca Payco Cisa
Ocllo
Cuzco 1583 Chumbe Llicllas Un chumbe grande de Chachapoyas
Lliclla de cumbe de Pilpinto,
pacaje y can˜ari
Se venda para donar a
monasterios, hospitales
e indios pobres
Don Joan Pascac Ynga Cuzco 1590 Camiseta Cumbe can˜ari Se venda para misas
Angelina Tambo N
˜
usta Cuzco 1586 Chumbe Chumbe can˜ar n.d.
Fuente: Archivo Histo´ rico del Cuzco, Protocolos Notariales, siglo XVI.
a
Una pieza pequen˜a de tela que las mujeres de alto rango llevaban doblada sobre la cabeza. In˜aca: La mantellina de la cabec¸a; In˜aca yn˜acalla pachallicuni, o palla pallalla.
Vestirse galanamente la muger muy pintada. In˜aca n˜usta. La sen˜ora del ayllo de Incas, o noble (Gonza´ lez Holguı ´n 1989 [1608], 368).
b
‘Hutuscoro’ debe ser una palabra para describir una tonalidad. Su sentido literal es ‘Huttu ccuru, o, huttusccuru. El gusano que nace en la can˜a y le come la mac¸orca y la pudre’
(Gonza´lez Holguı´n 1989 [1608], 205).
1
3
2
G
.
R
a
m
o
s
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

llama demasiado la atencio´ n que entre ellas figuren ropas del Cuzco o que siguieran el
estilo inca (Bjerregaard 2007; von Hagen 2007). Parece tambie´n razonable que los
incas apreciaran y adoptaran desde muy temprano los textiles finos que introdujeron
los espan˜oles en los Andes (Cummins 1998; Phipps 2005). Sin embargo, no resultan
muy obvias las razones por las que hombres y mujeres del Cuzco, algunos
descendientes de las familias nobles incas, tuviesen entre sus pertenencias ropas
que identificaban a los grupos e´tnicos que fueron sus subordinados en el pasado no
muy lejano, cuya reputacio´ n entre los incas no era siempre estimada o que, en el
recuerdo ma´ s inmediato, colaboraron con los invasores.
60
La presencia de estas
prendas nos sugiere que debemos considerar con ma´ s cuidado sus posibles vı ´nculos
con la historia de la regio´ n. Tendrı´amos que contemplar los cambios sociales que los
incas introdujeron sucesivamente en los territorios bajo su control como parte de sus
campan˜as de expansio´ n imperial. Las informaciones recogidas por Toledo en los an˜os
1570 en la ciudad del Cuzco y sus alrededores muestran que individuos de otros
grupos e´tnicos, entre los que se encontraban hombres de origen can˜ari, chachapoya y
guanca, ocupaban puestos de autoridad en distintas localidades junto a otros de etnia
inca (Levillier 1935, 2:89). La existencia de objetos que representan estilos
provincianos en el Cuzco sugiere un escenario caracterizado por complejas jerarquı´as
sociales y la coexistencia de grupos e´tnicos diversos que an˜os despue´s de la conquista
encontraban necesario continuar expresando su historia y singularidad a trave´s del
tejido. A la vez, la situacio´ n que se inicia con la llegada de los espan˜oles pudo llevar a
nuevos contactos y alianzas entre grupos e individuos de distinta procedencia que se
sellaron con el intercambio de emblemas plasmados en textiles.
El destino que sus propietarios les dieron a estas prendas es un indicador adicional de
la importancia que le atribuı ´an. Notamos dos direcciones diferentes. La primera
muestra el intere´s de sus duen˜os por perennizar las tradiciones y distintivos e´tnicos
lega´ ndolos a las generaciones siguientes, mientras que la segunda utiliza las prendas
como una forma aparente de romper con el pasado y los sı ´mbolos que lo representan,
para manifestar su adhesio´ n al cristianismo. Observamos tambie´n que las descripciones
de las piezas, pese a ser escuetas, nos permiten percibir que los criterios indispensables
para reconocer objetos y estilos y, por medio de ellos, a grupos y personas estaban
suficientemente difundidos. Todos estos elementos tenı ´an una carga polı ´tica, histo´ rica.
La pregunta que nos suscita la existencia de piezas como las que hemos identificado es
¿co´ mo se reconocı ´a una prenda de origen guanca, can˜ari o chachapoya? La respuesta no
es sencilla: al menos en lo que toca a los tejidos de los guancas, como lo demuestran los
ejemplos que hemos recuperado, no hubo un color que las caracterizara. Sus duen˜os
mencionan el color negro, pero tambie´n el morado; la mayorı´a de veces parece ser
suficiente decir el nombre para saber co´ mo es el tejido. Teniendo en cuenta la lo´ gica que
‘anima’ a los textiles andinos (Desrosiers 1986; Frame 1994), es posible que su cara´ cter,
especificidad regional o e´tnica no sea algo que este´ so´ lo en su superficie, en la impresio´ n
visual, sino que estaba presente en la estructura misma del tejido (Cereceda 1986;
Conklin 1996; Franquemont et al. 1992; Franquemont 1996).
Colonial Latin American Review 133
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Caxana: Jerarquı´a e historia inca
Las prendas que representan la historia, vida ritual e identidad inca destacan connitidez
entre las posesiones de los habitantes del Cuzco colonial temprano. Al comparar la
descripcio´ n de algunas de ellas con los relatos de los cronistas sobre la vida ceremonial,
podrı ´a deducirse que los tejidos de cumbi cuzquen˜os reflejan la persistencia de las
pra´ cticas, el orden social y las ideas polı ´ticas que imperaban antes de la conquista. Pero
esta aseveracio´ n es insuficiente. La identificacio´ n de sus propietarios sugiere un
contexto abigarrado y cambiante. Para explicar este punto, considerare´ la tu´ nica
masculina llamada caxana que bajo el dominio inca se asocia con administradores,
especialistas religiosos, militares, y varones de la elite
61
(ver Figura 2).
El cle´rigo Cristo´ bal de Albornoz observo´ en los an˜os 1560Á80 que en las antiguas
provincias del Tahuantinsuyo los pobladores guardaban las vestiduras de sus guacas
de origen o pacariscas, ası´ como las ropas e insignias del Inca que les servı ´an como
recordatorio de sus hazan˜as militares. Denuncio´ que usaban estas ropas para celebrar
fiestas paganas que acomodaban al calendario cristiano con la anuencia de sus
doctrineros. Por ello, recomendo´ destruir todos los atuendos y accesorios que
estimularan entre los pobladores andinos la memoria de los tiempos anteriores a la
conquista (Albornoz 1989, 172). Por su simbolismo, los uncus o tu´ nicas caxana
debieron pertenecer al tipo de prendas que hombres como Albornoz sospechaban que
contribuı´an a fomentar la idolatrı ´a. El disen˜o predominante*cuadrados conce´n-
tricos dispuestos sobre un fondo blanco en la parte inferior de la tu´ nica*suele
identificarse inequı ´vocamente con los incas y aparece no so´ lo en los tejidos sino
tambie´n en otros medios como los queros
62
y la cera´ mica.
En su ana´ lisis de la iconografı´a del traje inca segu´ n aparece representada en la
cro´ nica de Guaman Poma, Zuidema (1991) propuso que las tu´ nicas de disen˜o caxana
se asociaban principalmente a los ritos agrı ´colas de siembra y que representaban a
hurin, una de las parcialidades que conformaban a los grupos de parentesco
cuzquen˜os. La idea de jerarquı´a social es u´ til para plantear otras propuestas de
interpretacio´ n. El significado de la imagen de la tu´ nica caxana puede ampliarse y
complicarse si lo comparamos con las informaciones provenientes de los archivos. Es
posible que este disen˜o este´ asociado con uno de los mitos de origen de los incas. Joan
Santa Cruz Pachacuti incluye en su cro´ nica un dibujo comentado donde indica las
tres ventanas de donde salieron las parejas de hermanos y esposos que dieron origen a
la estirpe de los incas (Pachacuti Yamqui Salcamaygua 1993). Cummins ha analizado
el sı ´mbolo ma´ s complejo que representa la ventana central, identifica´ ndola como
tocapo (Cummins 2002). Pachacuti la denomina Tampotocco, mientras que los
motivos que lo flanquean por su forma, taman˜o y disposicio´ n parecen ser sı´mbolos
de menor jerarquı´a. Pachacuti las llama Maras Tocco y Sutic Tocco, respectivamente
(Pachacuti Yamqui Salcamaygua 1993, 198). Los sı ´mbolos que las representan son
similares a los de la tu´ nica caxana. Es posible que las piezas con este disen˜o se
confirieran a manera de distintivos a hombres que ocuparon un lugar especial, pero
no la cima de la jerarquı´a social, sea porque pertenecieron a un linaje en particular o
134 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

porque fueron aliados de los incas, segu´ n el complejo entramado de alianzas que estos
u´ ltimos forjaron.
Una relacio´ n de propietarios de camisetas caxana que he podido identificar
contiene un total de doce individuos, diez hombres y dos mujeres (ver Cuadro 2). Se
trata de un grupo heteroge´neo si consideramos sus orı ´genes geogra´ ficos y e´tnicos.
So´ lo dos de ellos tenı ´an un vı´nculo notorio con el grupo ma´ s elevado de la elite inca,
y es evidente que para uno de estos la prenda simbolizaba su condicio´ n social.
63
Uno
de los nombrados es un tejedor: Joan Guatoco, un hombre residente en la parroquia
del hospital de naturales en la ciudad del Cuzco, el cual explico´ que habı ´a dado un
uncu caxana al camayo o mayordomo del alguacil mayor de la ciudad.
64
Pedro
Caillagua, un fabricante de sombreros que vivı ´a parte del an˜o en Paucartambo, puede
ser el comprador de la camiseta caxana que se vendio´ en la almoneda o remate
pu´ blico de bienes de Francisca Colloc, una de las dos mujeres que figura en la lista,
fallecida en 1586, tres an˜os antes que Caillagua.
65
Juan Utulu, un hombre sin duda
acomodado y que declaro´ estar sujeto al cacique de Lares, listo´ entre sus posesiones
una camiseta caxana por la que dijo haber pagado veinte pesos, un precio alto si
consideramos que en 1601 esta cantidad era casi cuatro veces el valor del tributo que
anualmente pagaba un hombre del comu´ n.
66
Au´ n si Utulu exagero´ la cifra, es claro
que su intencio´ n era enfatizar lo apreciada que era una prenda de ese tipo y el lugar
preferente que ocupaba entre sus posesiones. Entre los que pertenecı ´an a otros grupos
e´tnicos, puede especularse que tal vez tenı ´an estos uncus porque ellos mismos o sus
antecesores fueron militares. Joan Enrı ´quez Chuircho o Chuicoc, un hombre natural
de Xauxa, listo´ entre sus posesiones varios distintivos propios de un guerrero: armas,
escudo, accesorios tanto protectores como de adorno, y una trompeta. Posiblemente
razones similares expliquen por que´ tanto Pedro Cancho Livyac, un hombre natural
de Yauyos, como Pedro Halanoca, natural del Collao, poseı´an camisetas caxana.
Ambos procedı´an de regiones que continuamente suministraron guerreros a los
incas.
67
En cuanto a Utulu, podemos considerar que Laris o Lares, su lugar de origen,
fue uno de los pueblos que los incas fundaron para consolidar sus conquistas y
alianzas polı ´ticas, por lo que establecieron en ellos orejones o incas de privilegio
(Garcilaso de la Vega 1945 [1609]).
68
Aunque Utulu declaro´ que compro´ el uncu o
camiseta, es posible que su origen e historia fuera una razo´ n adicional para tenerla
entre sus pertenencias. Al analizar el destino que tuvieron estas prendas, de manera
similar a los ejemplos que vimos anteriormente, notamos que sus propietarios
dispusieron que fueran entregadas a sus familiares ma´ s cercanos. Los que no las
legaron a sus descendientes, posiblemente a instancias de sus confesores, encargaron a
sus albaceas que las vendieran y con el producto se dijesen misas por la salvacio´ n de
sus almas. La conversio´ n de los uncus caxana en ofrendas que confirmaban la
adhesio´ n de su duen˜o al cristianismo plantea una interrogante: ¿Hasta que´ punto fue
posible que estas prendas ingresaran al mercado de manera ano´ nima, libera´ ndose de
su significado original o, ma´ s precisamente, transforma´ ndolo? Creemos que muy
limitadamente. Como se explica en el Cuadro 2, en un caso parecerı ´a que la tu´ nica
fue efectivamente vendida. Sin embargo, es de intere´s notar que en el acta de remate
Colonial Latin American Review 135
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Cuadro 2 Propietarios de uncus de disen˜o caxana: Cuzco, 1559Á1601
Nombre F/M Origen Fecha Comentario Destino
Juan Guaman M Xaquixaguana 1559 n.d. Hijo
Don˜a Marı´a Cusi Rimay F Cuzco 1569 Encargo´ su tejido Marido
Don Cristo´ bal Concha Auqui
Ynga
M Cuzco 1569 Pariente de don Carlos
Inca
Hijo
Francisca Colloc F Cuzco? 1586 n.d. Venta para misas
Alonso Hanco M S. Toma´ s de los Hilatas 1586 Declaro´ tener 3 de estas
camisetas
Venta para cumplir
man das de testamento
Joan Chauahalla M Hacaris 1586 Declaro´ tener 2 de estas
camisetas
Venta y se reparta por
mitad entre su mujer
y su alma.
Joan Guatoco M Cuzco? 1586 Tejio´ camiseta para indio
camayo del alguacil mayor
del Cuzco
n.d.
Joan Enriquez Chuircho o Chuichoc M Xauxa 1588 ‘Coleccio´ n’ de objetos
antiguos, especialmente
de tipo militar
Venta para misas
Pedro Caillagua M Cuzco? 1589 Posiblemente compro´ uncu
en almoneda de bienes de
Francisca Colloc (1586)
Hijo
Pedro Cancho Liuiyac o
Livyac
M Yauyos 1589 Intercambiaba ropa por
coca
Hijo
Pedro Halanoca M Collao 1590 n.d. Nieto
Juan Utulu o Utullo M Santiago de Cachin, Laris 1601 Dijo haber pagado 20
pesos por el uncu
Venta para cumplir
mandas de
testamento
Fuente: Archivo Histo´ rico del Cuzco, Protocolos Notariales, siglo XVI.
1
3
6
G
.
R
a
m
o
s
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

la camiseta caxana es el u´ nico objeto para el cual no se indica un precio. Notamos
tambie´n que el posible comprador pocos an˜os despue´s no la vende sino por el
contrario la inmoviliza lega´ ndola a su hijo. Esta ‘resistencia’ del uncu caxana a tomar
la forma de mercancı´a es un indicador adicional de su relevancia, lo que a su vez
explicarı ´a por que´ inicios del siglo XVII las prendas de este tipo desaparecen de los
registros. Posiblemente desaparecieron por estas fechas de los espacios pu´ blicos y se
desgajaron de las ima´ genes que en el contexto colonial simbolizaban lo inca. Por que´
sobrevivieron tocapos como el motivo central en el dibujo de Santa Cruz Pachacuti y
no las ventanas secundarias representadas en el disen˜o del uncu caxana es una
pregunta que nos puede remitir a los cambios en la jerarquı´a social inca y a la manera
de registrar y mantener su memoria.
Visualmente, Guaman Poma (1989, 753, 804Á5) muestra los grandes cambios por
los que atraveso´ el disen˜o caxana. En tiempos prehispa´ nicos podı´a llevarla un valiente
guerrero que levanta victorioso la cabeza de su enemigo (ver Figura 3), o un chama´ n
que, a pesar de ser representado de manera diabo´ lica, goza plenamente de su poder
(ver Figura 4). En contraste, el cronista parecerı´a sugerir la domesticacio´ n y declive de
caxana en el contexto colonial: en su obra muestra a un ‘mandoncillo’ de diez indios
vestido en atuendo que parcialmente corresponde a la usanza espan˜ola, siendo su
componente indı´gena una tu´ nica de ese tipo (ver Figura 5). En un pasaje posterior, el
cronista presenta a un anciano ‘pregonero, alcayde y verdugo’ vestido en traje de
indio y enfundado en una tu´ nica caxana (ver Figura 6). El contraste con las ima´ genes
prehispa´ nicas no puede ser ma´ s marcado.
Esta investigacio´ n sobre los tejidos andinos, especialmente la variedad conocida
como cumbi y su relacio´ n con la sociedad nos permite proponer algunas ideas nuevas
sobre su cara´ cter y significado. Nuestros hallazgos se proyectan tanto sobre el perı´odo
colonial temprano como sobre la e´poca anterior a la conquista. Un primer punto a
subrayar es que la evidencia documental demuestra que, como planteo´ Desrosiers
(1986), el cumbi no es una categorı ´a de tejido andino u´ nica ni uniforme. Su
diversidad atan˜e a su procedencia, disen˜o y posiblemente, te´cnica. Esta diversidad se
corresponde con aspectos en los que hemos enfocado nuestra atencio´ n: las jerarquı´as
sociales y las identidades e´tnicas. Los casos de los cumbi provincianos y el disen˜o
caxana considerados aquı´ nos permiten intuir un panorama variado y complejo
representado en los tejidos. En segundo lugar, al considerar el cumbi no como una
categorı ´a abstracta o inerte sino como la materializacio´ n de relaciones sociales
podemos comprender estos tejidos como sen˜ales de la interaccio´ n entre diversos
grupos e´tnicos que buscan cada cual afirmar su identidad, pero que, por razones que
sera´ necesario seguir investigando, tambie´n intercambian las sen˜ales que los
representan. Esta aseveracio´ n no implica que hablemos de grupos organizados y
so´ lidamente cohesionados alrededor de ideas y pra´ cticas que constituyen su
identidad, concebida como un artefacto predeterminado y esta´ tico. En realidad, los
grupos suelen estar fragmentados y hay mucho de iniciativas individuales por las
cuales hombres y mujeres adaptan, innovan o deciden mantener una tradicio´ n. La
voluntad no es sin embargo suficiente para lograr que las tradiciones subsistan.
Colonial Latin American Review 137
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Figura 3 Auca camaioc guerrero. Guaman Poma, ‘‘Nueva coro´ nica y buen gobierno’’
(1615), 194 [196]. Biblioteca Real de Dinamarca.
138 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Figura 4 Pontı´fices (el gran hechicero). Guaman Poma, ‘‘Nueva coro´ nica y buen
gobierno’’ (1615), 277 [279]. Biblioteca Real de Dinamarca.
Colonial Latin American Review 139
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Figura 6 Alcaides pregonero verdugo. Guaman Poma, ‘‘Nueva coro´ nica y buen
gobierno’’ (1615), 804 [818]. Biblioteca Real de Dinamarca.
Figura 5 Mandoncillo de diez indios Chunga Camachicoc, Guaman Poma, ‘‘Nueva
coro´ nica y buen gobierno’’ (1615), 753 [767]. Biblioteca Real de Dinamarca.
140 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

El celo evangelizador y la necesidad de las elites nativas de participar en la vida
pu´ blica parecen haber favorecido la extincio´ n de ciertos tipos de disen˜os como el de
la tu´ nica caxana. Por que´ sobrevivieron otros motivos como los tocapos que aparecen
en las tu´ nicas y pinturas coloniales ma´ s tardı ´as para convertirse en emblemas del
pasado prehispa´ nico son interrogantes que quedan au´ n por resolver.
69
Agradecimientos
La investigacio´ n de archivo sobre la que se basa este artı ´culo fue posible gracias a la
beca 6338 de la Wenner-Gren Foundation for Anthropological Research. Agradezco a
Natalia Majluf, Susan Deans-Smith, y Sophie Desrosiers por sus comentarios a las
versiones anteriores de este trabajo, y a los dos lectores ano´ nimos de CLAR por sus
crı´ticas y sugerencias.
Notas
1
Murra (1962); Rowe (1979); Desrosiers (1992); Conklin (1996); Rowe y Rowe (1996); Cummins
(2007); Stone (2007); y Pillsbury (2002).
2
Cereceda (1986); Conklin (1996); Frame (1994); Desrosiers (1992); Franquemont (1996);
Franquemont et al. (1992); Rodman y Cassman (1995); Zuidema (1991); Pillsbury (2002, 2006);
Cummins (2007); Stone (2007); Young-Sa´ nchez y Simpson (2006).
3
Allman (2004); Comaroff (1994); Comaroff y Comaroff (1991).
4
Rowe (1996); Phipps (2008); Stone (2007); Cummins (2007).
5
Rowe (1951); Cummins (1993, 2007); Iriarte (1993); Wuffarden (1996); Dean (1999); Phipps
(2005); Zuidema (1991, 1994); Pillsbury (2002, 2006).
6
Contamos con un amplio y creciente repertorio de estudios de tejidos procedentes de sitios que
anteceden al surgimiento del estado inca. Ve´ase por ejemplo Conklin (1979); Paul (1990, 1996);
Frame (1994), Rodman y Ferna´ ndez Lo´ pez (2005); Rowe (1984).
7
Puede encontrarse una descripcio´ n sobre la te´cnica empleada para hacer estos tejidos en Rowe
(1996).
8
Murra (1962); Schneider (1987, 1994); Weiner y Schneider (1989); Bowie (1993).
9
Murra (1962); Zuidema (1991); Niles (1992); Costin (1998); Stone (2007).
10
Rowe (1978, 1996); Zuidema (1991, 1994); Rowe (1979); Desrosiers (1992); Phipps (2003,
2004); Phipps et al. (2008); Frame (2007).
11
La informacio´ n que ofrece Acosta (2002 [1590]) contradice este punto de vista. Al referirse a los
tejidos de cumbi, Acosta sostiene que todos, hombres y mujeres, de distinto rango social, estaban
capacitados para tejerlos.
12
Tomando en cuenta que la movilidad de las tejedoras era tan restringida y que sus mismos
productos circulaban muy limitadamente, es posible que estas mujeres se dedicaran a hacer el
tipo de cumbi ma´ s fino que, segu´ n Garcilaso (1945 [1609], 1:lib. V, cap. VI, 234Á35), estaba
destinado a los incas de sangre real.
13
Ve´ase tambie´n por ejemplo una referencia del cronista Juan de Betanzos sobre co´ mo Ynga
Yupangue ordeno´ a los caciques que dispusieran el tejido de ropa para ser puesta en los
depo´ sitos de la ciudad del Cuzco. Estas ropas debı´an hacerse segu´ n medidas que se les habı´a
especificado (Betanzos 2004, 100).
14
Tanto Garcilaso como Muru´ a sostienen que habı´a ma´ s de un tipo de cumbi y artesanos
especializados en su tejido (Garcilaso 1609 [1945]; Muru´ a (2001 [1613]).
15
Ve´ase por ejemplo Molina (1989 [1575?], 51, 56); Cobo 1956 [1653], lib. XIII, cap. II, 151).
Colonial Latin American Review 141
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

16
Se trata de un disen˜o geome´trico que caracteriza algunos elaborados textiles incas. Ve´ase
Gonza´ lez Holguı´n (1989 [1608], 344). Una detallada discusio´ n y bibliografı´a puede encontrarse
en Costin (1998, 126Á27). Algunos de los estudios ma´ s recientes son Cummins (2007), Frame
(2007) y Stone (2007).
17
Muru´ a (2001 [1613]), Libro Primero, cap. IV, 48; cap. XXII, 74; Libro Segundo, cap. XV, 369.
18
Por ejemplo, Huayna Capac entrego´ a los embajadores de la isla de la Puna´ ropa de cumbi del
Cuzco a cambio de los tejidos de algodo´ n y otros regalos que recibio´ de ellos (Muru´ a 2001
[1613], Libro Primero, cap. XXXVII, 124). Para otras referencias similares, ve´ase tambie´n Niles
(1992, 53). Ella sostiene que el ‘estilo Inca’ no puede asociarse con un grupo e´tnico o una e´poca
especı´ficos (1992, 56). Desde este punto de vista, el ‘estilo Inca’ serı´a suprarregional.
19
Rowe (1979); Zuidema (1991); Cummins (2007); Stone (2007); Frame (2007).
20
Segu´ n el diccionario de Gonza´lez Holguı ´n, ‘Kassana uncu’ es una camiseta ajedrezada de cumbi.
Ve´ase por ejemplo Guaman Poma (1989 [1615] 98, 226, 344).
21
Ve´ase a este respecto la interesante discusio´ n de Cummins sobre el concepto incaico del objeto
(Cummins 2002, 56; 2007).
22
Julien basa su argumento principalmente a partir de la comparacio´ n de las caracterı ´sticas fı ´sicas
de los uncus o tu´ nicas masculinas prehispa´ nicas y coloniales, contrastando estos datos con los de
las tasas de tributo del perı ´odo colonial temprano.
23
Pero no´ tense en fecha temprana las quejas de las autoridades e´tnicas de Chucuito sobre las
ventas forzadas de pan˜os que hacı´an algunos mercaderes espan˜oles en Diez de San Miguel (1964
[1567]).
24
Un ana´ lisis crı ´tico de las consecuencias que esto tuvo sobre la divisio´ n del trabajo segu´ n ge´nero
puede verse en Graubart (2000).
25
Cobo (1956 [1653]); Pizarro (1978 [1572]); Cieza de Leo´ n (1984 [1553], 1985); Za´ rate (1995
[1555]); Muru´ a (2001 [1613]); Betanzos (2004 [1551]).
26
Molina (1989 [1575]); Albornoz (1989 [1583?]); Muru´ a (2001 [1613]); Betanzos (2004 [1551]).
27
Para un ejemplo de co´ mo los curacas solicitaron a las autoridades coloniales que tomasen el
lugar del Inca para nombrarlos en sus cargos, entrega´ ndoles las insignias correspondientes, que
incluı´an ropa, ve´ase el auto del virrey Conde de Nieva en Levillier (1935Á42, 2). No´ tese la
interpretacio´ n de Cummins (1998, 2002) sobre esta aparente paradoja.
28
Aunque por lo general, en las tasas de tributo, los tejidos de cumbi representan la mitad de lo que
se entrega en los de menor calidad, conocida como avasca.
29
La Real Ce´dula exhortaba a los encomenderos a inhibirse de introducir cambios y admitir los
tejidos que la poblacio´ n local entregaba como tributo (Espinoza Soriano 1972, 392Á93).
Agradezco a Juan Carlos Estenssoro por llamar mi atencio´ n sobre esta referencia.
30
Estos pueblos pertenecen el dı´a de hoy al departamento de Arequipa, en el sur del Peru´ .
31
‘Expediente sobre el pleito seguido entre Cristo´ bal Luna Atoc, gobernador del pueblo de San
Juan de los Reyes (Junı ´n) y los yndios de dicho pueblo. Santiago de Carhuamayo, agosto 18 de
1599.’ Biblioteca Nacional del Peru´ , BN-A249 1599.
32
La tasa del tributo fijada en 1549 establecı ´a que los pobladores de Chinchaycocha debı´an
entregar cien vestidos de cumbi al an˜o (Rostworowski 2005a, 312).
33
Este pueblo esta´ situado en el actual departamento peruano de Apurı ´mac, al oeste del Cuzco.
34
Archivo Arzobispal de Lima, Apelaciones del Cuzco, legajo 8. En su obra escrita cincuenta an˜os
antes, Guaman Poma (1989 [1615], 563) sen˜alo´ el arraigo de esta pra´ ctica entre el clero.
35
‘ . . . y esta se llama propiamente grangerı´a, y de allı ´ se estendio´ a qualquier ge´nero de trato, del
qual se saque alguna ganancia y provecho . . .’ (Covarrubias 2003 [1611], 656).
36
Julien (1999) ha observado en su trabajo de campo la persistencia de este tipo de trabajo.
37
Un vestido de mujer a la usanza indı´gena, consistente en una pieza rectangular con la que se
envolvı´a el cuerpo. La pieza se sujetaba luego con una faja o chumpi.
38
El trabajo fue pactado en 14 pesos. Posiblemente tocaban 7 pesos a cada uno.
142 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

39
Unos cinco pesos con dos reales en 1611, segu´ n la tasa de tributo publicada por Rostworowski
(2005).
40
Garcilaso de la Vega afirma no obstante que los Incas no tejı´an ni hilaban (1945 [1609], 1:lib, V,
cap. VI, 235), pero esta afirmacio´ n es tan escueta y posiblemente sesgada que debe tomarse con
cuidado. El testamento de don˜a Ana Quispe Asarpay en: Archivo Histo´ rico del Cuzco,
Protocolos Notariales (en adelante AHC-PN) siglo XVII, Francisco de la Fuente, 107, ff. 155Á
162v.
41
Testamento de Ana Visacarua, AHC-PN, siglo XVI, Pedro de la Carrera Ron, 4, f. 863.
42
Por ejemplo, en 1589, Isabel Ullcama, una mujer que vivı´a en la ciudad del Cuzco, noto´ en su
testamento que habı´a dado 3 pesos a un hombre para que buscara quie´n le tejiera una lliclla de
cumbi. AHC-PN, siglo XVI, Pedro de la Carrera Ron, 4, f. 846. En 1600, Marı ´a de Contreras, una
mujer mestiza residente en el Cuzco listo´ entre sus pertenencias un acso de cumbe que estaban
‘terminando de tejer.’ AHC-PN, siglo XVII, Diego Gaita´ n, 110, f. 282.
43
AHC-PN, siglo XV, Pedro de la Carrera Ron, 4, f. 849.
44
El inventario de bienes incluye una cantidad inusual de prendas de cumbi y otras telas, muchas
nuevas, lo que sugiere que estaban destinadas a la venta.
45
AHC-PN, siglo XVI, Antonio Sa´ nchez 18, f. 910.
46
Manto que usaban las mujeres sobre los hombros.
47
Grupo e´tnico originario del territorio actualmente perteneciente a la repu´ blica del Ecuador. En
su estudio sobre la religio´ n inca, Cristo´ bal de Molina (1989 [1575?], 56) refiere de manera muy
escueta un mito de origen de los can˜aris, mencionando*aunque sin describirlo*el atuendo
que les era particular. Con el propo´ sito de proseguir con un tema central de su narrativa, que la
civilizacio´ n en los Andes se inicio´ con los Incas, Garcilaso de la Vega escribio´ que luego de
conquistar a los can˜aris, los Incas les dieron de vestir (1945 [1609], 2:lib. VIII, cap. V, 165).
48
Posiblemente un tejido vistoso y elaborado. ‘Palla: Muger noble adamada galana. Pallapalla
llappachallicuni. Vestirse pulida y galanamente.’ Gonza´ lez Holguı´n (1989 [1608], 273).
49
Rowe ha comentado una tu´ nica de algodo´ n procedente de la costa que lleva el mismo disen˜o
(Rowe 1979, 261). Ve´ase tambie´n Frame et al. (2004), quien describen y analizan una tu´ nica de
algodo´ n pintada con este mismo motivo encontrada en un fardo funerario hallado en la costa
central del Peru´ .
50
En su estudio sobre los uncus o tu´ nicas masculinas incas, Phipps (2005) sugiere que los tejedores
copiaron las prendas incas tenie´ndolas a la vista. Pillsbury (2002, 2006) ofrece estudios
pormenorizados de uncus coloniales con la finalidad de establecer su singularidad.
51
Un ejemplo de co´ mo una tu´ nica que se aseguraba pertenecio´ al Inca fue desplegada como
sı´mbolo de autoridad en la audiencia de Quito puede verse en Espinosa (1990). Un caso similar
en la sierra de Lima puede verse en Duviols (2003).
52
La distancia que separa ambos puntos es de unos 25 kilo´ metros a vuelo de pa´ jaro. AHC-PN,
siglo XVI, Pedro de la Carrera Ron, 4, f. 666.
53
‘Almoneda de bienes de Diego Payco yndio.’ Cuzco, Febrero de 1586. Archivo Histo´ rico del
Cuzco, Protocolos Notariales, siglo XVI, Pedro de la Carrera Ron, 4, f. 658v.
54
Los pedidos para que los cumbicamayos produjeran piezas de gusto europeo debieron hacerse
por intermedio de comerciantes, doctrineros y caciques. En vez de un modelo cuyo disen˜o y
taman˜o debı ´an ser copiados, los tejedores debieron recibir instrucciones especı ´ficas sobre las
medidas de la pieza y un dibujo en papel del motivo a reproducir en el telar, de manera similar a
como se hacı´an los tapices en Flandes u otros puntos de Europa. En 1611, por ejemplo, el
inquisidor Pedro Ordo´ n˜ez Flores, residente en la ciudad de Lima, listo´ entre sus posesiones una
pieza de cumbi. Se trata de un repostero*o tapiz que solı´a desplegarse sobre el balco´ n de la casa
en celebraciones pu´ blicas o sobre las cabalgaduras*y que llevaba por disen˜o su escudo de
armas. Era un distintivo personal, que denotaba su rango y procedencia, una pieza que no era
ano´ nima y que difı´cilmente podı ´a pasar a poder de terceros. Ve´ase la referencia en Ramos
Colonial Latin American Review 143
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

(1989). Sobre la difusio´ n de la hera´ ldica hispa´ nica entre la poblacio´ n andina y la incorporacio´ n
de sı´mbolos andinos en ella, ve´ase Cummins (1998, 2005); Estenssoro (2005).
55
Estos patrones ‘tradicionales,’ como ha demostrado Cummins (1998, 2003), no se mantienen
inalterables, sino que al inscribirse en otros materiales y ser representados junto con otros
motivos y composiciones, son tambie´n profundamente dina´ micos.
56
Postulo aquı´ una interpretacio´ n algo diferente de la que ha propuesto Cummins (1998, 94),
quien sostiene que los objetos que encarnaban y simbolizaban el pasado podı ´an indistintamente
someterse al papel de reliquia, don, trueque, o mercancı ´a.
57
Sobre el mandato para que la gente llevase las insignias y vestimentas que indicaban su
procedencia ve´ase Cieza de Leo´ n (1986 [ms.1554a], cap. XXIII, 68); Cobo (1956 [1653], lib. XII,
cap. XXIV, 113); Sarmiento de Gamboa (1960 [1572], 44, 249). La vida ritual fue ocasio´ n
privilegiada para el despliegue de vestimentas locales y distintivos regionales. Por ejemplo, al
te´rmino de la Citua, fiesta en la que se realizaban largos y elaborados rituales de purificacio´ n,
hacı´an su ingreso en la ciudad ‘todas las naciones que el Ynca avı ´a sujetado . . . venı´an con sus
huacas y vestiduras a uso de sus tierras, las ma´ s ricas que podı ´an haver . . .’ (Molina 1989 [1575],
94).
58
Puede tratarse de la fiesta que, segu´ n Cristo´ bal de Molina, se conocı´a como Aymoray (Molina
1989 [1575], 121).
59
Sobre los tejidos chachapoya, ve´ase el libro editado recientemente por Lena Bjerregaard (2007) y
Bjerregaard y von Hagan (2007). Agradezco a Christine Desrosiers por esta referencia.
60
El tema de los conflictos e´tnicos en los Andes centrales y del sur en el perı ´odo colonial temprano
es pra´ cticamente desconocido. Para una referencia sesgada pero de primera mano, ve´ase por
ejemplo lo que escribe Guaman Poma al explicar por que´ el inca no dio cargos de confianza a los
chachapoyas y can˜aris (Guaman Poma 1989 [1615], 345). Sobre los conflictos entre can˜aris e
incas en el Cuzco, ve´ase Dean (1999).
61
Guaman Poma (1989 [1615], 98, 149, 157, 194, 250, 252, 256, 281, 344, 352).
62
Vasos ceremoniales de madera.
63
Se trata de don Cristo´ bal Concha Auqui Inga, quien, dado el apelativo Concha Auqui, pudo ser
un hermano menor o sobrino de don Carlos Inca, descendiente de Huayna Capac (Gonza´ lez
Holguı ´n 1989 [1608], 67).
64
Otro cliente, para quien Guatoco habı ´a tejido una manta de cumbi, le debı´a todavı ´a los dos
cestos de coca que habı´an acordado por el trabajo. AHC-PN, siglo XVI, Pedro de la Carrera Ron,
4, f. 647.
65
La camiseta caxana que compro´ Caillagua es el u´ nico artı ´culo cuyo precio no figura en el acta del
remate.
66
A juzgar por el inventario de sus bienes, Utulu estaba lejos de ser pobre, pero es claro tambie´n
que aunque seguramente era un ‘notable’ por su posicio´ n econo´ mica, no era un noble. Un rasgo
excepcional de su inventario de posesiones es que todos los objetos tienen un precio, lo que
refuerza la idea que su intencio´ n fue destacar cua´ nto apreciaba los objetos que poseı´a antes que
proporcionar un dato contable. Su testamento en AHC-PN, siglo XVII, Francisco de la Fuente,
106, f. 252v.
67
Guaman Poma (194Á95) representa a un aucacamayoc vestido con un uncu caxana y escribe lo
siguiente: ‘hombres valientes soldados de guerra . . . questos dichos yndios se sacaba para la
batalla y guerra que tenia el ynga y se sacaba destos vallentones yndios mitimays estrangeros en
otras provincias . . ..’
68
Los incas de privilegio eran grupos con quienes los incas establecieron alianzas en fechas
relativamente tempranas de su proceso de expansio´ n. Vivı´an fuera de la ciudad del Cuzco. Su
condicio´ n era superior en comparacio´ n con otras etnı´as en el imperio, pero conseguida a costa
de la pe´rdida de territorio y el desplazamiento masivo de sus miembros a regiones que los incas
conquistaron. Ve´ase Bauer (1992).
144 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

69
Al momento de escribir este trabajo no tuve a la vista el artı ´culo de Mary Frame sobre los
tocapos en la obra de Guaman Poma (Frame 2007). El ana´ lisis que presenta es muy interesante,
aunque presenta una visio´ n esta´ tica de esos motivos y de la obra de Guaman Poma. Sobre este
punto ve´ase el comentario de Holland en la discusio´ n que sigue al artı´culo.
Referencias
Acosta, Jose´ de. 2002. Historia natural y moral de las Indias [1590]. Madrid: Dastin.
Albornoz, Cristo´ bal de. 1989. Instruccio´ n para descubrir todas las guacas del Piru y sus camayos y
haziendas [1583?]. En Fa´bulas y mitos de los incas, eds. P. Duviols y H. Urbano, 161Á98.
Madrid: Historia 16.
Allman, Jean Marie. 2004. Fashioning Africa: Power and the politics of dress. Bloomington: Indiana
University Press.
Assadourian, Carlos S. 1980. Minerı´a y espacio econo´mico en los Andes, siglos XVIÁXX. Lima:
Instituto de Estudios Peruanos.
Bauer, Brian. 1992. The development of the Inca State. Austin: University of Texas Press.
Bawden, Garth. 2005. Ethnogenesis at Galindo, Peru. En Us and them: Archaeology and ethnicity in
the Andes, ed. R. M. Reycraft, 12Á33. Los Angeles: Costen Institute of Archaeology, UCLA.
Betanzos, Juan de. 2004. Suma y narracio´n de los incas [1551]. Madrid: Polifemo.
Bjerregaard, Lena, ed. 2007. Chachapoya textiles: The Laguna de los Co´ndores textiles in the Museo
Leymebamba, Chachapoyas, Peru. Copenhague: Museum Tuscalanum Press/University of
Copenhagen.
Bjerregaard, Lena, y Adriana von Hagen. 2007. The Museo Leymebamba textile collection. En
Chachapoya textiles: The Laguna de los Co´ndores textiles in the Museo Leymebamba,
Chachapoyas, Peru, ed. L. Bjerregaard. Copenhague: Museum Tusculanum Press/University
of Copenhagen.
Boone, Elizabeth Hill, ed. 1996. Andean art at Dumbarton Oaks. 2 vols. Washington DC:
Dumbarton Oaks Research Library and Collection.
Bowie, Katherine A. 1993. Cloth and the fabric of northern Thai society in the nineteenth century:
From peasants in cotton to lords in silks. American Ethnologist 20 (1): 138Á58.
Cabello Valboa, Miguel. 1951. Miscela´nea Anta´rtica [1586]. Lima: Instituto de Etnologı´a,
Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Cereceda, Vero´ nica. 1986. The semiology of Andean textiles: The talegas of Isluga. En
Anthropological history of Andean polities, eds. J. V. Murra, N. Wachtel y J. Revel. Cambridge:
Cambridge University Press.
Cieza de Leo´ n, Pedro de. 1984. Cro´nica del Peru´. Primera parte [1553]. Lima: Pontificia Universidad
Cato´ lica del Peru´ .
***. 1985. Cro´nica del Peru´. Segunda Parte [ms. 1554a]. Lima: Pontificia Universidad Cato´ lica.
Cobo, Bernabe´. 1956. Historia del Nuevo Mundo [1653]. Madrid: Atlas.
Comaroff, Jean. 1994. Les vieux habits de l’empire: Fac¸onner le sujet colonial. Anthropologie et
Socie´te´s 18 (3): 15Á38.
Comaroff, Jean, y John Comaroff. 1991. Of revelation and revolution: Christianity, colonialism, and
consciousness in South Africa. Chicago: University of Chicago Press.
Conklin, William J. 1979. Moche textile structures. En The Junius B. Bird pre-Columbian textile
conference, eds. A. P. Rowe, E. P. Benson y A. L. Schaffer, 165Á174. Washington, DC: The
Textile Museum, Dumbarton Oaks, Trustees for Harvard University.
Conklin, William J. 1996. Structure as meaning in ancient Andean textiles. En Andean art at
Dumbarton Oaks, ed. E. H. Boone. Washington DC: Dumbarton Oaks Research Library and
Collection.
Colonial Latin American Review 145
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Costin, Cathy L. 1998. Housewives, chosen women, skilled men: Cloth production and social
identity in the late prehispanic Andes. Archaeological Papers of the American Anthropological
Association 8 (1): 123Á41.
Covarrubias, Sebastia´ n de. 2003. Tesoro de la lengua castellana o espan˜ola [1611]. Barcelona: Alta
Fulla.
Covey, R. Alan. 2006. How the Incas built their heartland: State formation and the innovation of
imperial strategies in the Sacred Valley, Peru. Ann Arbor: University of Michigan Press.
Cummins, Thomas. 1993. La representacio´ n en el siglo XVI: la imagen colonial del Inca. En Mito y
simbolismo en los Andes: la figura y la palabra, ed. H. Urbano, 87Á136. Cuzco: Centro de
Estudios Regionales Andinos Bartolome´ de las Casas.
***. 1998. Let me see! Reading is for them: Colonial Andean images and objects ‘como es
costumbre tener los caciques sen˜ores.’ En Native traditions in the postconquest world. A
symposium at Dumbarton Oaks, 2nd through 4th October 1992, eds. E. H. Boone y T.
Cummins, 91Á148. Washington DC: Dumbarton Oaks.
***. 2002. Toasts with the Inca: Andean abstraction and colonial images on quero vessels. Ann Arbor:
University of Michigan Press.
***. 2005. La fa´ bula y el retrato: Ima´ genes tempranas del Inca. En Los incas, reyes del Peru´, ed. N.
Majluf, 1Á41. Lima: Banco de Cre´dito del Peru´ .
***. 2007. Queros, aquillas, uncus, and chulpas: The composition of Inka artistic expression and
power. En Variations in the expression of Inka power: A symposium at Dumbarton Oaks, 18 and
19 October 1997, eds. Richard L. Burger, Craig Morris y Ramiro Matos Mendieta. Washington
DC: Dumbarton Oaks Research Library and Collection.
Cummins, Thomas, y Barbara Anderson, eds. 2008. The Getty Muru´a: Essays on the making of
Martı´n de Muru´a’s ‘Historia General del Piru,’ J. Paul Getty Museum Ms. Ludwig XIII 16.
Los Angeles: The Getty Research Institute.
Dean, Carolyn. 1999. Inka bodies and the body of Christ: Corpus Christi in colonial Cuzco. Durham:
Duke University Press.
Desrosiers, Sophie. 1986. An interpretation of technical weaving data found in an early 17th-
century chronicle. En The Junius B. Bird Conference on Andean Textiles, ed. A. P. Rowe, 233Á
41. Washington DC: The Textile Museum.
***. 1992. Las te´cnicas del tejido ¿tienen un sentido? Revista Andina 10: 7Á46.
Diez de San Miguel, Garci. 1964. Visita hecha a la provincia de Chucuito [1567]. Lima: Casa de la
Cultura.
Duviols, Pierre. 2003. Procesos y visitas de idolatrı´as: Cajatambo, siglo XVII con documentos y anexos.
Lima: Pontificia Universidad Cato´ lica del Peru´ / Instituto France´s de Estudios Andinos.
Escandell Tur, Neus. 1997. Produccio´n y comercio de tejidos coloniales: Los obrajes y chorrillos del
Cusco, 1570Á1820. Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolome´ de las Casas.
Espinosa, Carlos. 1990. The fabrication of Andean particularism. Boletı´n del Instituto France´s de
Estudios Andinos 18 (2): 269Á98.
Espinoza Soriano, Waldemar. 1972. Los huancas, aliados de la conquista. Tres informaciones
ine´ditas sobre la participacio´ n indı ´gena en la conquista del Peru´ . 1558Á1560Á1561. Anales
Cientı´ficos de la Universidad del Centro del Peru´ 1: 9Á407.
***. 1987. Migraciones internas en el reino Colla: Tejedores, plumereros y alfareros del estado
imperial inca. Chungara´ 19: 243Á89.
Estenssoro, Juan Carlos. 2005. Construyendo la memoria: la figura del inca y el reino del Peru´ , de la
conquista a Tu´ pac Amaru II. En Los incas, reyes del Peru´, ed. N. Majluf, 94Á173. Lima: Banco
de Cre´dito del Peru´ .
Frame, Mary. 1994. Las ima´ genes visuales de estructuras textiles en el arte del Antiguo Peru´ . Revista
Andina 24 (2): 349Á72.
146 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

***. 2007. Lo que Guaman Poma nos muestra, pero no nos dice sobre Tokapu. Revista Andina
44 (1): 9Á69.
Frame, Mary, Daniel Guerrero Zevallos, et al. 2004. Un fardo funerario del horizonte tardı´o del sitio
de Rinconada Alta, valle del Rı ´mac. Boletı´n del Instituto France´s de Estudios Andinos
33 (3): 815Á60.
Franquemont, Edward. 1996. The true treasure of Andean textiles. En Traditional textiles of the
Andes: Life and cloth in the highlands, ed. L. Meisch. Londres: Thames and Hudson.
Franquemont, Edward, Christine Franquemont, y Billie Jean Isbell. 1992. Awaq N
˜
awin: el ojo del
tejedor. La pra´ ctica de la cultura en el tejido. Revista Andina 10 (1): 47Á77.
Garcilaso de la Vega, Inca. 1945. Comentarios Reales de los Incas [1609]. Ed. A. Rosenblat. 2 vols.
Buenos Aires: Emece´.
Gisbert, Teresa. 1994. El sen˜orı´o de los Carangas y los chullpares del Rı´o Lauca. Revista Andina
12 (2): 427Á86.
Glave, Luis Miguel. 1989. Trajinantes. Caminos indı´genas en la sociedad colonial, siglos XVI/XVII.
Lima: Instituto de Apoyo Agrario.
Gonza´ lez Holguı´n, Diego. 1989. Vocabulario de la lengua general de todo el Peru llamada Lengua
Qquichua o del Inca [1608]. Lima: Universidad Nacional de San Marcos.
Graubart, Karen B. 2000. Weaving and the construction of a gender division of labor in early
colonial Peru. American Indian Quarterly 24 (3): 537Á61.
Guaman Poma de Ayala, Felipe. 1989. Nueva coro´nica y buen gobierno. 2da. reimpresio´ n facsimilar
[1a. impresio´ n facsimilar, 1936]. Parı´s: Institut d’Ethnologie, Muse´e de l’Homme.
Iriarte, Isabel. 1992. Tapices con escenas bı ´blicas del Peru´ colonial. Revista Andina 10 (19): 80Á105.
***. 1993. Las tu´ nicas incas en la pintura colonial. En Mito y simbolismo en los Andes: La figura y la
palabra, ed. H. Urbano, 53Á85. Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolome´ de
Las Casas.
Jime´nez de la Espada, Marcos. 1965. Relaciones Geogra´ficas de Indias. Peru´. Madrid: Atlas.
Julien, Catherine. 1999. Spanish use of Inca textile standards. Indiana 16: 57Á81.
Kopytoff, Igor. 1986. The cultural biography of things: Commoditization as process. En The social
life of things: Commodities in cultural perspective, ed. A. Appadurai, 64Á91. Cambridge:
Cambridge University Press.
Levillier, Roberto. 1935Á1942. Don Francisco de Toledo, supremo organizador del Peru´. 4 vols.
Madrid: Espasa-Calpe.
Meisch, Lynn, Joseph Fabish, y Horacio Rodrı ´guez. 2005. Coya belts: documentation of an
unbroken Inca weaving tradition in the Huamachuco Region of Peru. Ponencia. 45th Annual
Meeting of the Institute of Andean Studies, Berkeley, California, January 7Á8, 2005.
Disponible de http://www.peruviantextilestudies.com/coya_belts_ias.html.
Molina, Cristo´ bal de. 1989. Relacio´n de las fa´bulas y ritos de los Incas [1575]. Madrid: Historia 16.
Morris, Craig, y D. Thompson. 1985. Hua´nuco Pampa: An Inca city and its hinterland. Londres:
Thames and Hudson.
Murra, John V. 1962. Cloth and its function in the Inka state. American Anthropologist 64 (4): 710Á
28.
***. 1989. Cloth and its function in the Inka state. En Cloth and human experience, eds.
J. Schneider y A. Weiner, 275Á302. Washington DC: Smithsonian Institution Press.
Murra, John V., Nathan Wachtel, y Jacques Revel, eds. 1986. Anthropological history of Andean
polities. Cambridge: Cambridge University Press.
Muru´ a, Martı´n de. 1946. Historia del origen y genealogı´a real de los reyes incas del Peru´. Madrid:
Consejo Superior de Investigaciones Cientı´ficas.
***. 2001. Historia General del Peru´ [1613]. Madrid: Dastin.
Colonial Latin American Review 147
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

Niles, Susan A. 1992. Artist and empire in Inca and colonial textiles. En To weave for the sun: Ancient
Andean textiles in the Museum of Fine Arts, Boston, ed. R. Stone-Miller, 51Á65. Nueva York:
Thames and Hudson.
Ortiz de Zu´ n˜iga, In˜igo. 1967Á72. Visita de la provincia de Leo´n de Hua´nuco [1562]. Hua´ nuco:
Universidad Nacional Hermilio Valdiza´ n.
Pachacuti Yamqui Salcamaygua, Juan de Santa Cruz. 1993. Relacio´n de antigu¨edades deste reyno
del Piru. Cuzco y Lima: Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolome´ de las
Casas/Instituto France´s de Estudios Andinos.
Paul, Anne. 1990. Paracas ritual attire: Symbols of authority in ancient Peru. Norman: University of
Oklahoma Press.
***. 1996. Paracas textiles. En Andean art at Dumbarton Oaks, ed. E. H. Boone, 2, 347Á363.
Washington, DC: Dumbarton Oaks Library and Research Collection.
Phipps, Elena. 1996. Textiles as cultural memory: Andean garments in the colonial period. En
Converging cultures: Art and identity in Spanish America, ed. D. Fane. Nueva York: Abrams.
***. 2003. Color in the Andes: Inca garments and 17th-century colonial documents. Dyes in
History and Archaeology 19: 51Á59.
***. 2004. Garments and identity in the colonial Andes. En The colonial Andes: Tapestries and
silverwork, 1530Á1830, eds. E. Phipps, J. Hecht y C. Esteras. Nueva York y New Haven: The
Metropolitan Museum of Art / Yale University Press.
***. 2005. Rasgos de nobleza: los uncus virreinales y sus modelos incaicos. En Los incas, reyes del
Peru´, ed. N. Majluf. Lima: Banco de Cre´dito.
Phipps, Elena, Nancy Turner, y Karen Trentelman. 2008. Colors, textiles, and artistic production in
Muru´ a’s Historia General del Piru. En The Getty Muru´a: Essays on the making of Martı´n de
Muru´a’s ‘Historia General del Piru,’ J. Paul Getty Museum Ms. Ludwig XIII 16, eds. T.
Cummins y B. Anderson. Los Angeles: The Getty Research Center.
Pillsbury, Joanne. 2002. Inka Unku: Strategy and design in colonial Peru. Cleveland Studies in the
History of Art 7: 69Á103.
***. 2006. Inca colonial tunics: A case study of the bandelier set. En Andean textile traditions:
Papers from the 2001 Mayer Center Symposium at the Denver Art Museum, eds. M. Young-
Sa´ nchez y F. W. Simpson. Denver: The Frederick and Jan Mayer Center for Pre-Columbian
and Spanish Colonial Art at the Denver Art Museum.
Pizarro, Pedro. 1978. Relacio´n del descubrimiento y conquista del Peru´ [1572]. Lima: Pontificia
Universidad Cato´ lica del Peru´ .
Porras Barrenechea, Rau´ l. 1937. Las relaciones primitivas de la conquista del Peru´. Parı´s: Imprimeries
Les Presses Modernes.
Ramos, Gabriela. 1989. La fortuna del inquisidor: Inquisicio´ n y poder en el Peru´ 1594Á1611.
Cuadernos para la Historia de la Evangelizacio´n en Ame´rica Latina 4: 89Á122.
***. 2005. Los sı´mbolos de poder inca durante el virreinato. En Los incas, reyes del Peru´, ed. N.
Majluf. Lima: Banco de Cre´dito.
Reycraft, Richard M. 2005. Style change and ethnogenesis among the Chiribaya of far south coastal
Peru. En Us and them: Archaeology and ethnicity in the Andes, ed. R. M. Reycraft, 54Á72. Los
Angeles: Costen Institute of Archaeology, University of California Los Angeles.
Rodman, Amy O., y V. Cassman. 1995. Andean tapestry: Structure informs the surface. Art Journal
54 (2): 33Á39.
Rodman, Amy O., y Gioconda Arabel Ferna´ ndez Lo´ pez. 2005. North coast style after Moche:
Clothing and identity at El Brujo, Chicama Valley, Peru. En Us and them: Archaeology and
ethnicity in the Andes, ed. R. M. Reycraft. Los Angeles: Costen Institute of Archaeology,
University of California.
Rostworowski, Marı ´a. 2005a. La tasa de Chinchaycocha de 1549. En Obras Completas, 5:303Á14.
Lima: Instituto de Estudios Peruanos.
148 G. Ramos
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4

***. 2005b. La tasa toledana de Capachica. En Obras Completas, 5:335Á66. Lima: Instituto de
Estudios Peruanos.
Rowe, Anne P. 1978. Technical features of Inca tapestry tunics. Textile Museum Journal 17: 5Á28.
***. 1984. Costumes and featherwork of the lords of Chimor: Textiles from Peru’s north coast.
Washington, DC: The Textile Museum.
***. 1996. The art of Peruvian textiles. En Andean art at Dumbarton Oaks, ed. E. H. Boone.
Washington DC: Dumbarton Oaks Research Library and Collection.
Rowe, Anne P., y John H Rowe. 1996. Inca tunics. En Andean art at Dumbarton Oaks, ed. E. H.
Boone. Washington DC: Dumbarton Oaks Library and Research Collection.
Rowe, John H. 1951. Colonial portraits of Inca nobles. En The civilizations of ancient America.
Selected papers of the XXIXth International Congress of Americanists, 258Á68. Chicago: The
University of Chicago Press.
***. 1979. Standardization in Inca tapestry tunics. En The Junius B. Bird Pre-Columbian textile
Conference, eds. A. P. Rowe, E. P. Benson y A.-L. Schaffer, 239Á64. Washington DC: The
Textile Museum, Dumbarton Oaks, Trustees for Harvard University.
Salas de Coloma, Miriam. 1979. De los obrajes de Canaria y Chinchero a las comunidades indı´genas
de Vilcashuama´n: siglo XVI. Lima: Sesator.
Sarmiento de Gamboa, Pedro. 1960. Historia Indica [1572]. Madrid, Atlas.
Schneider, Jane. 1987. The anthropology of cloth. Annual Review of Anthropology 16: 409Á48.
***. 1994. In and out of polyester: Desire, disdain and global fibre competitions. Anthropology
Today 10 (4): 2Á10.
Sillar, Bill, y E. Dean. 2002. Identidad e´tnica bajo el dominio inka: una evaluacio´ n arqueolo´ gica y
etnohisto´ rica de las repercusiones del estado inka en el grupo e´tnico canas. Boletı´n de
Arqueologı´a PUCP 6: 205Á64.
Stone-Miller, Rebecca, ed. 1992. To weave for the sun: Ancient Andean textiles in the Museum of Fine
Arts, Boston. Nueva York: Thames and Hudson.
Stone, Rebecca. 2007. ‘And all theirs different from his’: The Dumbarton Oaks royal Inka tunic in
context. En Variations in the expression of Inka power: A symposium at Dumbarton Oaks, 18
and 19 October 1997, eds. R. L. Burger, C. Morris y R. Matos Mendieta. Washington DC:
Dumbarton Oaks Research Library and Collection.
von Hagen, Adriana. 2007. Stylistic influence and imagery in the Museo de Leymebamba Textiles.
En Chachapoya textiles: The Laguna de los Co´ndores textiles in the Museo Leymebamba,
Chachapoyas, Peru, ed. L. Bjerregaard. Copenhague: Museum Tusculanum Press / University
of Copenhagen.
Weiner, Annette. 1985. Inalienable wealth. American Ethnologist 12: 210Á227.
***. 1994. Cultural difference and the density of objects. American Ethnologist 21 (2): 391Á403.
Weiner, Annette, y Jane Schneider. 1989. Introduction. En Cloth and human experience, eds. A.
Weiner y J. Schneider, 1Á29. Washington DC: Smithsonian Institution Press.
Wuffarden, Luis Eduardo. 1996. Piadoso Cuzco. FMR. Revista de Arte y Cultura de la Imagen 32.
Young-Sa´ nchez, Margaret, y Fronia W. Simpson, eds. 2006. Andean textile traditions: Papers from the
2001 Mayer Center Symposium at the Denver Art Museum. Denver: The Frederick and Jan
Mayer Center for Pre-Columbian and Spanish Colonial Art at the Denver Art Museum.
Za´ rate, Agustı´n de. 1995. Historia del descubrimiento y conquista del Peru´ [1555]. Lima: Pontificia
Universidad Cato´ lica del Peru´ .
Zuidema, R. Tom. 1991. Guaman Poma and the art of empire: Toward an iconography of Inca royal
dress. En Transatlantic encounters: Europeans and Andeans in the sixteenth century, eds. R.
Adorno y K. Andrien, 151Á202. Berkeley: University of California Press.
***. 1994. Guaman Poma between the arts of Europe and the Andes. Colonial Latin American
Review 3: 37Á85.
Colonial Latin American Review 149
D
o
w
n
l
o
a
d
e
d

b
y

[
B
o
s
t
o
n

U
n
i
v
e
r
s
i
t
y
]

a
t

0
8
:
0
3

1
7

M
a
y

2
0
1
4