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CONFERENCIAS DE PAZ

el siglo XXI. Europa, fuente tradicional de los grandes conflictos mundiales, es sometida por su
parte a un régimen de paz duradera gracias a la integración regional (Tratado de Roma, 1957)
que, más allá de sus grandes deficiencias, se arraigó de manera más o menos sólida con el
tiempo, superando las crisis que pusieron a prueba su resiliencia.
Después de 1991 y la caída de la su- perpotencia soviética, el sistema in- congruente de la
Guerra Fría deja lu- gar a un régimen internacional difuso, pero cuyas inestabilidades crónicas
y circunscritas no parecen tener un im- pacto significativo sobre la estabilidad global. La
naturaleza particular de la Guerra Fría y la ausencia de grandes conflictos intercontinentales -se
evita la escalada de violencia durante la Gue- rra de Corea, conflicto más importante de este
período- durante y después de la misma explican que no se haya to- mado ninguna medida
importante para repensar la gobernanza mundial al más alto nivel después de 1991. Los Esta-
dos Unidos, único actor legítimamen- te posicionado para organizar un gran congreso en ese
momento, estaban de- masiado aferrados a la idea de que el statu quo era favorable para ellos
como para iniciar un cambio radical a nivel global. Aunque ese cálculo demostró ser finalmente
erróneo en las décadas siguientes -puesto que el estatus de los Estados Unidos fue
erosionándose- la oportunidad de actuar enérgicamente se desvaneció con el correr del tiempo.
Sea como fuere, la post Guerra Fría constituye uno de los grandes y pocos giros históricos que
no tuvo congreso de paz ni asistió a una reconfiguración formal o institucional de los modos y
prácticas de gobernanza del espacio in- ternacional. Pero como dice el dicho, Roma no se hizo
en un día: la nueva go- bernanza mundial irá instaurándose de a poco y, en consecuencia, tal
vez de un modo más inteligente y sostenible que si sus bases se sentaran en unos pocos
minutos.
45CONFUCIO
Nacido 551 años antes que Jesús, el Maestro Kong (en chino Kongzi), que los jesuitas
llamaban por latiniza- ción Confucius, es una figura de la An- tigüedad que no se deja definir
fácilmen- te, tanto por la ausencia de sus escritos autentificados como por falta de fuen- tes
contemporáneas. El primer relato que habla de él, que se encuentra en las Memorias históricas
de Si Maqian, dio lugar cuatro siglos más tarde a una re- construcción cronológica, entre
biogra- fía y hagiografía. Pero el pensamiento del Maestro nos fue transmitido por los Cinco
Clásicos (Wu Jing)12 y los Cuatro Libros (Si Shu)13 considerados como los escritos
fundamentales de una doctrina político-social que se ha dado en llamar confucianismo. Erigida
como “religión de Estado” bajo el reinado del empera- dor Wu de la dinastía de los Han
anterio- res, esa doctrina del Estado y del orden fue prohibida, al menos oficialmente, en 1911
con la caída de la dinastía manchú. En efecto, durante mucho tiempo sinóni- mo de
servidumbre y conformismo para las “pequeñas gentes”, el confucianismo sirvió de
instrumento ideológico al régi- men imperial durante dos milenios para afirmar la dominación
de los poderosos sobre los débiles. No hay que asimilar, sin embargo, el confucianismo instru-
mentalizado y al pensador Confucio, que abrió la vía para el humanismo chi- no, caracterizado
por una preocupación constante por el altruismo, la virtud y la justicia. Desde este punto de
vista, Con- fucio es al confucianismo lo que Jesús al cristianismo o Marx al marxismo. ¿Pero
cómo puede el pensamiento de Confucio atravesar los siglos, entre glorificación y rechazo, y
venir a renovarse en la era de la mundialización? ¿De qué modo la nue- va gobernanza mundial
puede inspirarse
12. Un corpus que incluye el Libro de las mutaciones, el Li- bro de las Primaveras y los Otoños, el Libro de las Odas, el Libro de los
documentos y el Libro de los ritos, atribuidos a Confucio como recopilador, editor, comentador o redactor. 13. Un corpus que incluye el
Gran Estudio, el Centro inva- riable, los Diálogos y el Mengzi, recopilado por el pensador neoconfuciano Zhu Xi (1130-1200) bajo la
dinastía Son, acompañados por comentarios que apuntan a inventar una filosofía primigenia de Confucio designada como « doctri- na de
la Vía ».
de sus enseñanzas, consideradas como una fuente de sabiduría inagotable?
Una de las lecciones que podemos apren- der del pensamiento confuciano bajo el prisma de la
gobernanza es, sin duda, la idea de la armonía. La armonía es, según Confucio, la ley natural
del universo y la regla básica de la música: “Los diversos instrumentos empiezan tocando todos
juntos, luego tocan en concordancia, distintamente y sin interrupción, hasta el final de la
pieza”14. Esta noción de armo- nía corresponde a la polifonía en la mú- sica occidental, que usa
simultáneamente varias voces o instrumentos independien- tes según las reglas del contrapunto,
a di- ferencia de la monodía. Pero la originali- dad de Confucio consiste en hacer de la idea de
la armonía un precepto de vida: “El hombre de bien cultiva la armonía, pero no la conformidad.
El hombre de poco cultiva la conformidad, pero no la armonía”15.
La palabra china (hexie) que sig- nifica armonía se compone de dos ideo- gramas. El
primero (he) se escribe etimológicamente 龢 (he) que es el nom- bre de una flauta de Pan.
Compuesta por un conjunto de tubos de caña o de bam- bú de igual diámetro, a menudo de
dife- rente largo, y ordenados en un armazón de madera, permite crear por juego de
superposición de las quintas una escala diatónica idéntica a la escala de Pitágo- ras. El
ideograma que remplaza a 龢 significa la “correspondencia” o la “paz”. Podemos ir más
lejos aún en el análisis semántico, separando las dos partes del ideograma: (he) es un
nombre genéri- co que se da a los cereales que tienen una espiga simétrica colgante, por
ejemplo el mijo, y a otras plantas herbáceas de grano comestible. (kou) significa la “boca”.
El segundo ideograma