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Universidad Nacional Autónoma de México

Facultad de Estudios Superiores Zaragoza

López León Jorge Enrique
2604-A
Pluralidad de los grupos vulnerables.
25/04/2014
González, J., Hernández, M. y Sánchez-Castañeda, A. (s.f.). La pluralidad de los
grupos vulnerable: un enfoque interdisciplinario. Recuperado el día 24 de
agosto de 2011 de
http://sociales.reduaz.mx/cuerpoacademico/publivulnera.html, pp. 225-
243.
Poco ha interesado a la sociedad el desenvolvimiento de la vulnerabilidad, ya ni
hablar de la política (donde de hecho es una característica de la vulnerabilidad, el
que se ignore estoicamente a estos grupos de la población). La política y la
economía generan la aparición de las condiciones desfavorables al mismo tiempo
que los actores de dichos sectores se encargan de matizar, ignorar y negar la
existencia y la gravedad del problema, obviamente a su conveniencia. Sin
embargo, la sociedad se encarga de reproducir las condiciones negativas, además
de satanizar dicha condición, complicando el desenvolvimiento de los grupos
vulnerables, aún más de lo que el gobierno o las condiciones económicas lo
hacen, ya que contribuyen a la pobreza cultural, además de todo.
Desafortunadamente, el ámbito académico tampoco ha contribuido a la resolución
de la problemática, ya que la psicología social tradicional (de influencia americana)
se ha encargado de estudiar la normalidad (desdeñando los estratos culturales,
económicos y sociales distintos a la clase media/alta) desde puntos de vista
experto (es decir, poseyendo todo el conocimiento del que el objeto de estudio
carece) e interviniente (de una forma casi mesiánica con poca ayuda de las
personas ayudadas). Es de notar que en el ámbito universitario sucede otra
contradicción, la investigación sin intervención (o si la hay, intervención en el
sentido tradicional: talleres, cursos, platicas etc.); se estudia pero no se contribuye
al cambio social. Estos vicios heredados de la investigación social americana
siguen mermando un posible cambio en el status quo: la investigación se queda
en las universidades (investigación, además de todo, desligada del saber
cotidiano), no trasciende ni ayuda. Afortunadamente, esta postura ha cambiado,
convirtiéndose en sello inconfundible de la psicología social latino americana, con
aproximaciones como la investigación-acción participativa, la psicología política y
la psicología ambiental, donde se valora a cualquier objeto como digno de
investigarse, al investigado no se le niega el tener conocimiento ni el hacer de su
conocimiento los resultados de la investigación, al contrario, se busca su
participación a fin de contrarrestar la percepción (también característica de la
vulnerabilidad) de imposibilidad para cambiar por sí mismo su situación, siendo
diferente también la labor del científico, ahora de manera más activa como
facilitador que aprende y se enriquece del sentido común para generar teoría. Al
fin encontramos un tema del que podemos ser directamente intervinientes como
psicólogos, la atención a la vulnerabilidad no debe ser solamente tomada en
cuenta, sino ser prioritaria siempre con la visión de realizar un cambio social,
enfrentado la pobreza cultural y psicológica que aqueja dicha población. Hago
énfasis en esto último, la desventaja en cuanto a procesos cognitivos es
tremendamente marcada y más difícil de observar que otro tipo de carencias,
aunque también más influyente en la prevalencia de la vulnerabilidad. Debemos
hacer un esfuerzo para cambiar el locus de control externo tan característico de
parte de la población humana, como profesionales, investigadores sociales y
psicólogos en específico, tenemos la obligación de abarcar a la población
vulnerable tan descuidada a través de los años; si el estado no está dispuesto, es
labor de la sociedad hacerlo, pero antes, el ámbito académico debe sensibilizar y
contribuir a que dicha condición sea erradicada.