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Los contratos

bancarios
Contratación mercantil, títulos y valores











Febrero 2013

SUMARIO
1. Contratos bancarios.

Se denominan contratos bancarios a aquellos que regulan las distintas
operaciones que realizan las entidades de crédito en el desarrollo de su
actividad como intermediarios financieros
Los contratos bancarios son siempre de naturaleza mercantil, tanto porque
mediante ellos se formalizan y llevan a cabo actos de comercio y figuran entre los
mencionados expresamente en el art. 175 del C. de c., como por el hecho de que
“todos ellos son contratos de empresa, es decir negocios jurídicos de los que se
sirve la empresa bancaria para explotar con terceros su actividad económica.”

No se encuentran regulados en el C. de c., por lo que se trata, en consecuencia, de
contratos atípicos cuyo contenido queda al arbitrio de las partes al amparo
del principio de la autonomía de la voluntad. Sien embargo, se debe tener en
cuenta que:

 Estos contratos deben respetar la legislación existente en materia de
consumidores y usuarios.
 Existe una amplia regulación de la actividad bancaria que, si bien en
principio no afecta a la contratación en cuanto tal, puede tener importantes
efectos en al ámbito jurídico-privado, ya que obliga, por ejemplo, a las
entidades de crédito a la publicación regular, con carácter oficial, de los
índices o tipos de interés de referencia aplicables a los créditos o
préstamos; establece una serie de disposiciones relacionadas con el cobro
de comisiones, el cálculo de los intereses e introduce el concepto de “Tasa
Anual Equivalente” (TAE).





















2. Bancos y operaciones bancarias.



Los contratos bancarios se clasifican atendiendo a la función económica que
cumplen según los siguientes criterios:

 Operaciones pasivas: son aquellas mediante las cuales los bancos reciben
fondos de los clientes o de otras entidades financieras para aplicarlos a sus
fines
propios. El banco es deudor de los fondos que recibe, y por este motivo tales
operaciones son para él operaciones pasivas o de pasivo. Los principales
contratos que regulan estas operaciones son los de cuenta corriente y
depósito.
 Operaciones activas: son aquellas mediante las cuales el banco concede
crédito a sus clientes, facilitándoles fondos o permitiéndoles que
dispongan de ellos; a su vez el cliente contrae la obligación fundamental de
proceder a su devolución, con los intereses pactados y en el plazo convenido.
En este tipo de operaciones el banco es el acreedor, los fondos que cede a
terceros tienen naturaleza de inversiones crediticias y forman parte de su
activo. Entre ellas, las más importantes son: el préstamo, el contrato de crédito
y el descuento bancario.

 Operaciones neutras: mediante estas operaciones los bancos prestan
determinados servicios a sus clientes que no suponen ni la concesión ni
la obtención de un préstamo aunque en ocasiones se superpongan o
complementen a operaciones activas o pasivas (Ejemplo: la transferencia
bancaria, la domiciliación de recibos, etc.).




3. El sistema crediticio español:
a. Banca oficial, Banca privada, Cajas de Ahorro y
Cooperativas de crédito.




4. La cuenta corriente bancaria..

La cuenta corriente es un contrato de gestión en virtud del cual el banco asume
ciertas obligaciones. Como contrato de gestión, el contrato de cuenta corriente
puede encuadrarse en
nuestro Derecho dentro del marco general del contrato de comisión. El cliente es
el comitente, y por tanto quien da las instrucciones al banco, el cual, como
mandatario, queda obligado a cumplirlas. El banco, por su parte, percibe las
comisiones establecidas como precio por su gestión (comisiones de
mantenimiento y
administración).
La apertura de una cuenta corriente no implica en principio ninguna obligación
de financiación por parte del banco. Es decir, el banco no asume la obligación de
prestar dinero, y debe limitarse a gestionar los fondos que el cliente ingresa.
Sin embargo, en ocasiones el banco permite a los clientes operar en
descubierto, por ejemplo, aceptando el pago de recibos domiciliados aun cuando
no
existan fondos suficientes. En estos casos la cuenta sirve de soporte contable a
una operación crediticia de naturaleza semejante a la cuenta de crédito que
analizaremos más adelante.
Características:
Disponibilidad. Los fondos depositados en la cuenta corriente son siempre
disponibles a la vista.
Esto quiere decir que el cliente no necesita comunicar al banco cuando va a
disponer del efectivo depositado. Puede disponer de modo inmediato a través
de cheque, retirando efectivo en ventanilla o utilizando tarjetas de débito.
Otra forma habitual de disponer de los fondos es la domiciliación bancaria.
En ella el cliente da la orden de de que se atienda al pago de los recibos
emitidos contra él mediante cargo en cuenta.
Titularidad. En la cuenta pueden existir uno o varios titulares, ya sean
personas físicas o jurídicas.
Por último, cabe acudir a la figura de la firma autorizada que consiste en instruir
al banco para que acepte órdenes relativas a la cuenta emitidas por una persona
a la que los titulares le han dado autorización para manejar la cuenta


5. La transferencia bancaria

6. Los depósitos bancarios.


En el depósito bancario confluyen un elemento real, la entrega del dinero, y un
elemento personal constituido por el derecho de crédito del titular frente al
banco. El banco se apropia de los fondos recibidos y se compromete a
restituirlos, pero además se obliga gestionarlos de forma prudente y en
beneficio de los depositantes.
Clases de depósitos: a la vista y a plazo fijo:
Los depósitos a la vista: en ellos el cliente puede retirar de inmediato el
dinero o parte del mismo, que hubiera depositado. Estos a su vez pueden
distinguirse en: los vinculados a un contrato de cuenta corriente y los
vinculados a cuentas de ahorro o libretas “a la vista”.
o Depósitos en cuenta corriente: existen dos contratos el de depósito y el de
cuenta corriente (que proporciona al cliente el servicio de caja), la forma
que tiene el cliente de retirar los fondos es normalmente mediante un
cheque o retirada de efectivo. El Banco abona al cliente un interés, normalmente
reducido, por la tenencia de dichos fondos en la cuenta.
o Depósitos en cuenta de ahorro o libreta a la vista: el banco no ofrece al
cliente el servicio de caja, sino que únicamente recibe los fondos y efectúa
algunas operaciones encaminadas a recibir ciertos cobros para ingresarlos en la
cuenta. La retirada de los fondos por el cliente suele hacerse con la
presentación de la libreta, aunque éste también puede probar la existencia
del contrato por otros medios.
Los depósitos a plazo fijo o “imposiciones”: en ellos el cliente no puede
retirar su dinero hasta que llegue la fecha de vencimiento pactada, y si lo
hace, tendrá que abonar una sanción económica. Los intereses que le abona el
banco normalmente serán mayores cuanto más tiempo deba permanecer el
dinero en la cuenta
En todos los depósitos la devolución de los fondos en caso de insolvencia de
la entidad de crédito está garantizada hasta 100.000 € por el Fondo de
garantía de Depósitos.
Los fondos depositados en las entidades de crédito están garantizados por el
Fondo
de Garantía de Depósitos (FGD).
Se trata de un fondo al que deben estar adheridas todas las entidades de
depósito y que se financia con sus aportaciones anuales. En caso de necesidad,
las entidades deberán realizar derramas (es decir, contribuciones extraordinarias).
Excepcionalmente, el fondo puede nutrirse de aportaciones extraordinarias
del Banco de España, cuya cuantía se fijará por Ley.
El FGD garantiza a los depositantes la recuperación de la cantidad depositada
hasta cierto límite, en caso de que una entidad adherida al fondo sea declarada en
concurso de acreedores o tenga cualquier otro problema que le impida hacer
frente a
sus pagos y obligaciones. Dicho límite es de 100.000 euros por depositante
(importe actualizado por el Real Decreto 1642/2008, de 10 de octubre)

7. El préstamo bancario

El préstamo bancario es el contrato por el que la entidad de crédito (prestamista)
entrega una cantidad de dinero al cliente (prestatario) que se obliga a
devolverla en los plazos convenidos y a pagar el importe de los intereses
pactados.
Todos los préstamos bancarios de dinero han de considerase mercantiles,
porque al estar mencionados en el art. 175.7º del C. de c. se consideran “actos de
comercio”. Mientras que el préstamo, sin más, para ser mercantil es necesario o
que
una de las partes sea comerciante o que el préstamo sea un acto de comercio.
Sin embargo, la regulación legal del contrato la encontramos en el CC. (arts.
1740 y siguientes), que como sabemos, es fuente normativa supletoria del derecho
mercantil.
Según el artículo 1.740 del CC, "Por el contrato de préstamo, una de las partes
entrega a
la otra, o alguna cosa no fungible para que use de ella por cierto tiempo y se la
devuelva,
en cuyo caso se llama comodato, o dinero u otra cosa fungible, con condición de
devolver otro de la misma especie y calidad, en cuyo caso conserva simplemente el
nombre de préstamo. El comodato es esencialmente gratuito. El simple préstamo
puede ser gratuito o con pacto de pagar interés.”
préstamos bancarios no son comodatos sino simples préstamos, es
decir, meras entregas de dinero.
El que recibe el dinero adquiere la propiedad del mismo, y se obliga a
devolver al acreedor otro tanto de la misma especie y calidad, junto con los
intereses que correspondan si así se hubiera pactado (art. 1.755 CC).
El préstamo bancario es siempre retribuido. El tipo de interés puede
permanecer fijo durante toda la vigencia del préstamo o puede ser variable.
En este segundo caso, el tipo fluctuará acomodándose a la evolución de los tipos
en el mercado mediante una fórmula de cálculo que normalmente consistirá en
la suma de un determinado margen o diferencial constante y un tipo de
referencia.
Los tipos de referencia más relevantes son: el EURIBOR, el IRPH de Bancos, el
IRPH de Cajas de Ahorro, el MIBOR. De todos ellos el más utilizado en este
momento es el EURIBOR.
El contrato de préstamo se suele formalizar en póliza con intervención de
Notario. De este modo el banco cuenta con un título ejecutivo que, en caso de
impago, le permitirá perseguir los bienes del acreditado con mayor eficacia.
Obligaciones de las partes:
El banco o prestamista
o Entregar el dinero pactado en tiempo y forma pactados: lo que es
presupuesto necesario para que nazcan las obligaciones del prestatario.
El cliente o prestatario
o Obligación de restitución de la forma y en los plazos pactados: pueden existir
cláusulas de vencimiento anticipado del contrato si el deudor deja de
cumplir esta obligación. Si la cumple con retraso, pagará los intereses de
demora pactados. Por otro lado, pueden pactarse también cláusulas de
amortización anticipada, es decir, permitir que el deudor anticipe la
restitución del dinero (en unos casos dicha amortización anticipada llevará aneja el
pago por parte del cliente de una comisión y en otros no, según
se haya pactado).
o Pago de los intereses convenidos.
Garantías:
Garantías:
Cuando se celebra un contrato de préstamo bancario, éste suele ir acompañado de
un contrato de garantía, que asegure al acreedor la devolución del dinero
prestado, de esta forma, si el deudor no paga, el banco puede ejecutar la garantía
y cobrarse su crédito.
Las garantías que se pueden exigir son las siguientes:
Garantía personal o fianza
Contrato mediante el cual una o varias personas (fiadores) garantizan el pago de la
deuda del deudor principal con todos sus bienes presentes y futuros. La
responsabilidad de los fiadores en préstamos bancarios suele ser
solidaria, para lo cual debe pactarse así expresamente, señalando que el
fiador renuncia al beneficio de excusión, es decir, el acreedor puede
reclamar el pago del crédito tanto al deudor como a cada uno de los fiadores. Si
no se pactara así, la responsabilidad del fiador sería subsidiaría, es decir, sólo
podría irse contra el fiador después de haber reclamado al deudor principal.
La fianza no se presume, debe ser expresa.
Derecho mercantil y de sociedades
TEMA 9 – Ideas clave
Garantía Real (hipotecaria o pignoraticia)
La garantía real significa que se asegura el cumplimiento de la obligación
principal con un bien determinado, mueble o inmueble, propiedad del
deudor o de un tercero.
La prenda conlleva el desplazamiento de la posesión del bien pignorado al
acreedor (excepto la prenda sin desplazamiento, en la que por no existir tal
desplazamiento, sin embargo, el contrato necesita para su validez la inscripción en
el Registro de bienes muebles y prenda sin desplazamiento).
La prenda no requiere instrumento público para su validez, pero sí para
hacerla valer frente a terceros. La hipoteca, sin embargo, no implica
desplazamiento de la posesión del bien hipotecado al acreedor, pero para su
eficacia es necesario que el contrato se haga en escritura pública y se inscriba
en el Registro de la Propiedad, de lo contrario no existe.

8. El descuento bancario.

Dice BROSETA que “el descuento permite a los acreedores titulares de
crédito con vencimiento aplazado (por ejemplo, derivado de una letra de cambio o
de un pagaré) percibir anticipadamente el importe de sus créditos, mediante
su cesión onerosa al banco sin esperar al transcurso del plazo, con el fin de
invertir inmediatamente su importe en la explotación de sus negocios.
El descuento hace posible la obtención de liquidez mediante la permuta de un
activo financiero (como es un crédito) por un activo monetario
El descuento no está regulado en nuestra normativa mercantil. Numerosas
normas hacen referencia a él, pero ninguna contiene una definición de la operación
cuyas características esenciales han sido perfiladas por la jurisprudencia del TS.
Es siempre un contrato de naturaleza mercantil, consensual y bilateral.
El descuento se efectúa normalmente mediante letras de cambio aceptadas
por el deudor y endosadas al banco por el descontatario, pero también puede
llevarse a cabo mediante la cesión de otro tipo de créditos y documentos que no
estén
representados en forma cambiaria (facturas, certificaciones de obra, etc.).

El cliente tiene las siguientes obligaciones:
Buena fe precontractual: tiene obligación de declarar verazmente al banco la
naturaleza del crédito cedido.
Transmitir de forma plena el crédito contra tercero: es transmisión “para
pago” y no “en pago”, lo que significa que el cliente no queda liberado hasta que el
tercero deudor no paga válidamente el crédito al Banco (por eso el efecto se
entrega
“salvo buen fin”).
Pago de los intereses por el anticipo de forma anticipada: el banco los
descuenta del nominal del crédito.
Obligación de restituir el anticipo siempre que el banco no obtenga del
deudor el pago del crédito. Si el banco ejerce acciones contra el deudor para
obtener
el pago, sólo si lo consigue de forma completa, queda liberado el cliente cedente.
Pago de comisión en el caso de devolución por el banco de los efectos
descontados.

9. El aval bancario