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ECOSISTEMAS ANTRÓPICOS

Ricardo Grau, Leonardo Paolini, Roxana Aragón, Ignacio Gasparri

RESUMEN

  • 1- Además de los sistemas naturales, una importante proporción de la cubierta terrestre está dominada por ecosistemas originados por la acción humana. Entre estos se destacan los ecosistemas urbanos, agrícolas, ganaderos y forestales.

    • 2- Los ecosistemas urbanos son los que implican una mayor transformación en la cobertura del territorio. Los cambios en el ambiente físico local incluyen un aumento de la temperatura y la impermeabilización del suelo.

      • 3- Los ecosistemas agrícolas ocupan una gran proporción de la superficie terrestre, y están principalmente dedicados a la producción de alimentos y fibras. Se caracterizan por ser ecosistemas fuertemente subsidiados a través de las incorporaciones de mecanización, fertilizantes y pesticidas. La tendencia en los cambios agrícolas ha sido hacia monocultivos mecanizados, sobre todo restringidos a suelos planos, con suelos fértiles y buen nivel de precipitaciones.

        • 4- Los sistemas ganaderos implican en general un grado de transformación menor que los sistemas agrícolas, pero también una menor eficiencia en la producción de alimentos.

          • 5- Los ecosistemas forestales manejados incluyen distintos niveles de transformación, desde explotación selectiva en bosques nativos, hasta plantaciones que son comparables a un sistema agrícola. Las forestaciones juegan un papel importante en proveer madera (e.g. para muebles y construcción), fibras celulósicas para papel, y energía en forma de leña y carbón.

1 Sistemas Urbanos

El cambio de ocupación del suelo hacia un uso urbano es uno de los procesos de cambio más drásticos e irreversibles a corto plazo. A diferencia de otros tipos de usos del suelo (agrícola, ganadero, forestal, conservacionista) el uso del suelo estrictamente urbano (i.e. la implantación de las ciudades) no tiene una relación directa con la productividad del suelo ya que no se basa en la extracción de productos bióticos o abióticos provenientes del suelo sino de su utilización como sustrato para la edificación de estructuras artificiales. Los sistemas urbanos son considerados cada vez más un fenómeno emergente con un nuevo nivel de organización, cuyas propiedades y comportamiento macroscópicos son difícilmente predecibles a partir de las propiedades de sus elementos constituyentes. Esto sugiere, de hecho, que las ciudades son un nuevo tipo de entidad ecológica, un nivel completamente nuevo de complejidad y organización, y que deben ser estudiados como sistemas integrados.

1.1 Tipologías de sistemas urbanos

Para poder estudiar las tendencias en la urbanización y su impacto sobre la superficie de la tierra es necesario encontrar un consenso en la definición de lo que es “urbano”. La definición clásica proveniente de la geografía se hacía sobre la base de la densidad de población de un lugar dado. Mientras que los ecólogos definían las áreas urbanas sobre la base de los patrones dominantes de ocupación del suelo. Combinando estas dos dimensiones (densidad poblacional y ocupación del suelo) se pueden definir diferentes categorías para representar diferentes grados de dominación humana del paisaje (Mcintyre et al 2000) (Fig. 1)

Figura 1. Definición bi-dimensional del gradiente entre zonas naturales y zonas urbanas Figura 2. Relación entre

Figura 1. Definición bi-dimensional del gradiente entre zonas naturales y zonas urbanas

Figura 1. Definición bi-dimensional del gradiente entre zonas naturales y zonas urbanas Figura 2. Relación entre

Figura 2. Relación entre cobertura edificada (en negro) y cobertura vegetal (en rojo) en los procesos de urbanización.

1.2 Características bióticas y abióticas en los sistemas urbanos

A medida que la urbanización avanza, la vegetación natural es eliminada. Luego, el área urbana recupera parte de la vegetación, aunque ahora formada por una nueva comunidad, mezcla de especies autóctonas y exóticas, principalmente con fines ornamentales y de provisión de sombra (Fig. 2). A su vez estos cambios en la vegetación pueden traer aparejados cambios en diferentes organismos asociados (aves, insectos, anfibios, etc). Uno de los efectos relevantes que tiene ésta nueva vegetación sobre la calidad ambiental está relacionado con la regulación de la temperatura de las áreas urbanizadas. Esto se debe no solo a la intercepción de la radiación solar por parte de la vegetación (lo cual disminuye el sobrecalentamiento de las construcciones urbanas) sino también a los procesos de evapotranspiración llevados a cabo por las plantas, lo que ayuda a reducir la temperatura del aire. La ausencia de vegetación en las áreas recientemente urbanizadas o en los núcleos de las ciudades (donde la vegetación fue removida total o casi totalmente como consecuencia del incremento en la densidad de las edificaciones) pueden contribuir, junto con la sequedad del suelo producto de la

impermeabilización causada por las edificaciones, a un aumento de la temperatura de superficie y a la formación de islas de calor. Por otra parte, los cambios en los flujos de materia y energía producidos por los procesos de urbanización pueden alterar la estructura y funcionamiento de los componentes bióticos del sistema. Algunos estudios muestran que el incremento de temperatura de las áreas urbanas pueden alargar la estación de crecimiento de las plantas lo que su vez incrementa la productividad de la vegetación urbana y puede generar un aumento en la oferta de flores y frutos, lo que puede ser aprovechado por diferentes organismos (ej. aumento del número de crías en algunas especies de aves urbanas, mayor cantidad de algunas especies de insectos polinizadores, alargamiento del periodo de actividad de hormigas). Las consecuencias de estos cambios en las interacciones entre organismos es aún desconocida,

1.3 Alteración de los ciclos biogeoquímicos y el impacto de los sistemas urbanos

Uno de los impactos más directos de la urbanización es la impermeabilización del suelo. Esto tiene efectos muy marcados sobre los ciclos biogeoquimicos naturales pero por sobre todo sobre los flujos hídricos de las áreas urbanas y sus alrededores (Figura .3 y 4).

impermeabilización causada por las edificaciones, a un aumento de la temperatura de superficie y a la

Figura 3. Hidrograma de escorrentía antes y después de la urbanización de un área

Figura 4. Incremento en la frecuencia de inundaciones a medida que avanza la urbanización Además del

Figura 4. Incremento en la frecuencia de inundaciones a medida que avanza la urbanización

Además del efecto sobre la escorrentía y las inundaciones, la urbanización puede tener impacto a diferentes escalas:

  • 1. A nivel local, por la alteración en la naturaleza de la superficie efectiva: la sustitución de la superficie natural del suelo, el pasto y los árboles por la multiplicidad de las superficies urbanas de ladrillo, hormigón, vidrio y metal en diferentes niveles sobre el terreno. Estos materiales artificiales cambiar la naturaleza de la superficie reflectante y radiante, el intercambio de calor cerca de la superficie, y la rugosidad de la superficie aerodinámica. 2. A nivel regional, mediante la generación de grandes cantidades de calor artificial y alterando la composición de la atmósfera a través de la emisión de contaminantes gaseosos y sólidos. En ciertas épocas del año en las ciudades de latitudes medias, la entrada de calor artificial a la atmósfera por la combustión y los procesos metabólicos pueden aproximarse o incluso superar a los que derivan indirectamente del sol. La isla de calor resultante sirve como una trampa para los contaminantes. 3. Potencialmente, todo el mundo, a través de las contribuciones urbanas al stock de azufre o de CO2 atmosférico, y por lo tanto, el efecto invernadero, el calentamiento global y los cambios del nivel del mar que pueden ser de mayor consecuencia para las principales ciudades costeras.

1.4 Dinámica espacial y temporal de los ecosistemas urbanos.

La población urbana mundial se ha incrementado a niveles sin precedentes durante el último siglo (Figura 5), y la mayor parte del crecimiento poblacional esperado durante los próximos 30 años (aproximadamente 2 billones de personas) se concentrara en áreas urbanas.

Figura 5. Cambios en los niveles de urbanización de diferentes ciudades para el periodo 1550-1980 En

Figura 5. Cambios en los niveles de urbanización de diferentes ciudades para el periodo

1550-1980

En 2008, por primera vez en la historia de la humanidad más del 50% de la población mundial (3.300 millones de personas) vivirá en áreas urbanas, y se espera que para el año 2030 casi 5.000 millones de personas (mas del 60% de la población mundial) vivan en áreas urbanas (UNFPA 2007). Estas estimaciones prevén que durante las próximas décadas habrá un crecimiento urbano sin precedentes en los países en vías de desarrollo que coincidentemente son las regiones que más transformaciones en cambio de uso del suelo están sufriendo. Hacia 2030, los países en vías de desarrollo albergaran más del 80% de la población mundial, y los más probable es que el grueso de este crecimiento se dé mayormente en ciudades medianas y pequeñas (UNFPA 2007). En este contexto es imprescindible estudiar los patrones espaciales y las tendencias temporales del crecimiento urbano, pero no solo como herramienta de mitigación de posibles efectos nocivos sobre el medioambiente sino también como oportunidades para el desarrollo de modelos que permitan maximizar los beneficios de la concentración urbana de la población. Para esto es necesario que las ciudades, y sobre todo los seres humanos como organismos, sean incorporados explícitamente en los estudios de ecología a escala de paisaje. Estudios sobre cambio climático en las ciudades o captación de carbono por parte de los “bosques” urbanos son el tipo de estudios que permitirá que un futuro podamos combinar una mejorara en calidad del hábitat urbano con políticas de manejo conservacionista efectivas de las áreas aledañas.

2. Sistemas agrícolas

El uso agrícola es uno de los más extendidos en la cobertura del planeta (Figura 6.) Entre la agricultura y los sistemas ganaderos fuertemente transformados cubren alrededor del 30% de la superficie terrestre. La agricultura se inicia hace aproximadamente 10,000 años y a partir de entonces se ha expandido en el planeta ininterrumpidamente. Los ecosistemas agrícolas proveen el grueso de la alimentación de la humanidad en forma de calorías, proteínas y grasas. Adicionalmente, hay numerosos cultivos no-alimenticios, por ejemplo para producción de fibras (algodón), narcóticos (tabaco), estimulantes (café, té), productos industriales (caucho, biocombustibles), etc. De los sistemas productivos antrópicos, los sistemas agrícolas pueden considerarse los de mayor nivel de subsidios energéticos y la mayor aplicación de fertilizantes y plaguicidas.

2.1 Tipologías de sistemas agrícolas

Existen distintos tipos de sistemas agrícolas. Una de las clasificaciones más relevantes desde el punto de vista ecológico es la diferenciación entre cultivos anuales (se siembran

todos los años) y perennes. Entre los cultivos anuales es útil diferenciar entre cultivos de órganos aéreos (la mayoría, e.g. granos) y de órganos subterráeos (e.g. Papa, Batata, Maní), cuya cosecha lleva aparejada una fuerte remoción del suelo. Entre los cultivos perennes pueden diferenciarse cultivos arbóreos (la mayoría de los frutales), arbustivos (e.g. Arándano), cultivos herbáceos (e.g. caña de azúcar) y lianas (e.g. vid). En los sistemas tradicionales frecuentemente las especies cultivadas son manejadas en sistemas diversos con varias especies o estratos; sin embargo la modernización de la agricultura ha llevado a una tendencia al monocultivo. Los sistemas diversos pueden incluir usos agrícolas con la existencia de bosques (e.g. agricultura migratoria, sistemas de cultivo en sombra, sistemas agro-silvo-pastoriles)

todos los años) y perennes . Entre los cultivos anuales es útil diferenciar entre cultivos de
todos los años) y perennes . Entre los cultivos anuales es útil diferenciar entre cultivos de

Figura 6. Distribución de áreas agrícolas y de pastoreo en el mundo.

2.2 Factores físicos y distribución de los ecosistemas agrícolas

La agricultura se desarrolla en una gran diversidad de ecosistemas, sin embargo, está limitada por factores climáticos y edáficos. Desde el punto de vista climático las limitaciones hídricas no permiten que los cultivos se realicen por debajo de determinado nivel de precipitaciones. Por ejemplo, en el subtrópico Argentino la agricultura “de secano” (sin riego) no puede desarrollarse por debajo de los 700 mm de precipitaciones anuales. Sin embargo, en numerosas áreas desérticas se desarrolla gracias a importantes infraestructuras de riego (e.g. Cuyo, Valle Calchaquí, Valle de Río Negro). Los suelos anegados son también una importante limitación para la agricultura (e.g. depresión del Salado, Buenos Aires), lo que puede subsanarse con obras de drenaje. Las temperaturas también limitan el crecimiento de los cultivos. Por ejemplo, en el subtrópico Argentino no puede desarrollarse agricultura por encima de los 3500m de altitud aproximadamente. Muchos cultivos (especies tropicales) son también limitados por la ocurrencia de temperaturas bajo cero (heladas). Desde el punto de vista edáfico, la mayoría de las especies agrícolas de importancia comercial son limitadas por el pH muy ácido de los suelos tropicales (con las excepciones, por ejemplo de la palma aceitera, el té, la yerba mate y la coca), o por suelos salinos. Tanto las

limitaciones edáficas como climáticas son progresivamente superadas por mejoras genéticas en los cultivos. Si bien la agricultura tradicional de pequeña escala se desarrolla en numerosas áreas de montaña, la agricultura mecanizada está en general limitada a suelos planos que permiten operaciones de gran escala.

  • 2.3 Característica de las comunidades bióticas en los sistemas agrícolas

Si bien los ecosistemas agrícolas tienen generalmente menos diversidad que los ecosistemas naturales, incluyen comunidades con distintas especies. En forma simplificada podemos caracterizar la comunidad agrícola por los siguientes grupos de organismos.

Cultivo. Típicamente una o pocas especies, que producen alimentos u otro producto económico. Característicamente se trata de plantas domesticas, es decir, que dependen de la actividad humana para su reproducción o desarrollo. El grado de manipulación puede llegar a extremos en que el cultivo es un solo clon (es decir, todos los individuos de la especie son genéticamente idénticos) o en algunos casos son la combinación de dos organismos de distintas especies (injertos), o tienen relaciones simbióticas también sujetas a manipulación genética (e.g. leguminosas y bacterias del género Rhizobium, fijadoras de N). La biología de estas especies está controlada por las operaciones de cultivo: siembra, plantación, poda, cosecha, etc; mientras que su demografía es básicamente manejada por el hombre a través de las tareas de siembra y cosecha.

Especies vegetales acompañantes. Son otras especies que pueden cumplir roles ambientales complementarios para mejorar el ambiente del cultivo, como por ejemplo las barreras cortavientos, las plantas de sombreado, etc.

Malezas. Otras especies vegetales que ocurren pero que típicamente tienen interacciones negativas con el cultivo (e.g. competencia, alelopatias, etc). Por lo general se caracterizan por ser especies pioneras de rápido crecimiento y con ciclos de vida “ajustados” al ciclo del cultivo.

Plagas. El término generalmente se refiere a especies animales (artrópodos, aves, organismos de suelo, etc), que tienen efectos negativos sobre el cultivo por afectar su biología o la calidad del producto comercial.

Enfermedades. Hongos, bacterias, virus, etc; que tienen efectos negativos sobre el cultivo.

Organismos benéficos. Generalmente se refiere a microorganismos o especies animales que tienen efectos favorables sobre el cultivo (e.g. polinizadores, controladores de plagas y enfermedades, organismos y microorganismos que mejoran la calidad del suelo).

Las comunidades bióticas de los sistemas agrícolas también pueden variar temporalmente. Entre las prácticas de manejo temporal más características se encuentran las rotaciones entre cultivos para mejorar propiedades del suelo, los barbechos (alteración entre cultivo y no-uso), y la agricultura migratoria (con “barbechos” de varios años).

  • 2.4 Ciclos biogeoquímicos en los ecosistemas agrícolas

Los ecosistemas agrícolas se caracterizan por fuertes modificaciones que incluyen:

Subsidios energéticos. Principalmente derivados de combustibles fósiles y de trabajo manual, aportan la energía mecánica para las labores agrícolas (preparación de suelo, siembra, fertilización, aplicación de pesticidas, cosecha). Estos subsidios básicamente tienen por objeto producir un ambiente favorable para el cultivo y para los organismos benéficos y un ambiente desfavorable para malezas, plagas y enfermedades. La agricultura moderna, fuertemente mecanizada, se caracteriza por grandes insumos energéticos, mientras que en los sistemas de agricultura tradicional o agricultura orgánica estos son limitados.

Subsidios químicos. Principalmente fertilizantes de suelo (e.g. N, P, K); pueden ser de origen industrial u orgánico; plaguicidas y herbicidas. El uso de fertilizantes en la agricultura es una importante fuente de contaminación, tanto de suelo y napas freáticas (eg, fósforo) como de la atmósfera, donde se destacan los óxidos de N con fuerte efecto invernadero.

Régimen de disturbios. En los ecosistemas agrícolas el régimen de disturbios está dominado por las operaciones de siembra, laboreo y cosecha. Por lo general se trata de disturbios mecánicos, pero puede incluir también procesos equivalentes a disturbios de los ecosistemas naturales como fuego (e.g. caña de azúcar), inundaciones (e.g. arroz) o ataques de patógenos.

Flujos de materia. Los ecosistemas agrícolas “exportan” materia en forma de productos de cosecha, residuos y erosión de suelo, que típicamente aumenta en relación con los sistemas naturales. Entre las consecuencias de esta exportación se encuentran la contaminación de agua y atmósfera vecinas. La combinación de subsidios (entradas) y exportación e materia y energía puede causar profundos cambios en los ecosistemas que se reflejan principalmente en alteraciones en el suelo, por ejemplo pérdida de fertilidad, salinización, cambios en la profanidad de la napa freática, etc. La agricultura también tiene efectos de contaminación atmosférica, por ejemplo a través de la producción de gases de invernadero como el NO; derivado de la fertilización nitrogenada:

  • 2.5 Dinámica espacial y temporal de los ecosistemas agrícolas.

Como consecuencia de los procesos descriptos arriba, los ecosistemas agrícolas son fuertemente dinámicos e inestables a escalas temporales cortas, con un régimen de disturbios intensos. Distintos aspectos de la ecología del paisaje son muy significativos para las poblaciones de sistemas agrícolas. Por ejemplo, la dinámica de plagas y enfermedades está fuertemente influida por la configuración espacial de los tipos de cobertura. Esto se utiliza parcialmente para el manejo de plagas (e.g. zonas de cuarentena, zonas de producción libres de patógenos, para el manejo de polinizadores, etc.), pero es un área del conocimiento poco desarrollada en aspectos más sofisticados de la ecología del paisaje (e.g. modelado de ecología de comportamiento / movimiento). Otro aspecto importante de la dinámica espacial de ecosistemas agrícolas es su interacción con el entorno no agrícola, que actúa tanto como fuente de organismos perjudiciales (e.g. plagas) como benéficos (e.g. parasitoides, polinizadores); y como “receptor” de especies invasoras generadas en los ambientes agrícolas y urbanos. La baja diversidad de los ecosistemas agrícolas ha llevado a postular que son muy inestables a largo plazo y muy vulnerables a cambios climáticos y socioeconómicos; sin embargo, sus vínculos con los sistemas sociales les otorgan resistencia y resiliencia; de una manera poco explorada teórica y empíricamente.

3. Sistemas Ganaderos

Argentina figura entre los 5 países con mayor consumo de carne a nivel mundial, junto a USA, Canadá, Nueva Zelanda y Australia. A diferencia de estos países, en los que el consumo de carne de pollo y porcina es también importante, en Argentina más del 70% de la carne consumida es carne vacuna. Se consume alrededor de 96 kg/persona x año. A pesar de que el territorio dedicado a la ganadería vacuna en Argentina se ha reducido en los últimos años (asociado al incremento de la agricultura, sobre todo del cultivo de soja), el consumo de carne se mantuvo relativamente estable.

  • 3.1 Tipología de sistemas ganaderos

Los sistemas ganaderos se pueden clasificar en dos grandes grupos: intensivos y extensivos. En los intensivos hay una neta división entre lotes, el área es en general reducida y el manejo más controlado. Un ejemplo extremo de este caso son los feed-lots (lotes de tamaño reducido en donde el ganado es concentrado y se le suministra alimento de alto contenido

calórico para el engorde rápido). En los sistemas extensivos, el ganado es mantenido en áreas de mayor extensión. Esto puede involucrar predios de varias hectáreas (mayoría de sistemas pampeanos) y hasta movimientos del ganado entre distintos niveles altitudinales (ganadería en los pastizales de altura de Yungas). Los sistemas ganaderos también se pueden dividir según el tipo de ganado. El ganado bovino representa aproximadamente el 90% de la producción ganadera del país (en términos del número de cabezas), seguido por el ganado ovino y caprino (8 y 2%). No existen datos claros en la Encuesta Nacional Agropecuaria para las existencias porcinas y las aves, pero sin duda, representan mucho menos que el ganado bovino. Otra clasificación de los sistemas ganaderos es según el tipo de forraje usado. A diferencia de lo que ocurre en países más fríos o con sistemas de producción más intensivos, la ganadería en nuestro país se basa fundamentalmente en sistemas de alimentación a campo. El recurso forrajero más importante, en cuanto a superficie y existencias ganaderas que sustenta es el pastizal natural, es decir, todas aquellas comunidades herbáceas o herbáceo/leñosas que no han sido reemplazadas artificialmente por comunidades instaladas por el hombre. En orden de importancia le siguen las pasturas implantadas (i.e., cultivos de forrajeras perennes destinados al consumo animal) y en tercer término otros recursos forrajeros, como las reservas (silaje, heno), los verdeos (cultivos anuales destinados al consumo animal), los rastrojos agrícolas y el uso de suplementos proteicos, energéticos, vitamínicos o salinos. Tanto las pasturas artificiales como las reservas suelen jugar un papel clave en los sistemas de producción más intensivos, como los tambos.

  • 3.2 Factores físicos y distribución de los sistemas ganaderos

Como el recurso más usado de la ganadería en Argentina son los pastizales naturales, sus limitaciones son los factores que condicionan este tipo de vegetación, y su distribución coincide con ellos. En el dominio Chaqueño, en la región Pampeana, en las Estepas Patagónicas, y en los pastizales de altura (húmedos como en las Yungas, o los áridos como en la Puna).existen pastizales, pastizales-arbustales y pastizales y bosques con uso ganadero. La temperatura y la humedad son las variables más importantes que determinan la productividad de los pastizales y por lo tanto, su receptividad ganadera (Figura 7).

calórico para el engorde rápido). En los sistemas extensivos, el ganado es mantenido en áreas de

Figura 7. Producción potencial de forraje (kg MS/ha. Año) y receptividad de pastizales naturales (ha/ equivalente vacuno). Extraído de Capitulo 1, Guía de la materia Forrajes, FAUBA.

Los sistemas ganaderos presentan variaciones temporales asociadas con la dinámica temporal del ciclo de vida de sus poblaciones. En los pastizales de la región pampeana, donde se concentra la mayor parte de la producción ganadera del país, existen distintos tipos de establecimientos según que parte del ciclo de vida se cumple en ellos. Hay establecimientos de Cría, de Engorde, o de Ciclo Completo (Figura 8). La extensión espacial, el rango temporal de permanencia y la calidad de recursos ofrecidos difieren entre estos distintos tipos.

Cría Cría Cría Cría Ternera/ro Ternera/ro Ternera/ro Ternera/ro Faena Faena Vaquillona Vaquillona Vaquillona Vaquillona Vacas Vacas
Cría
Cría
Cría
Cría
Ternera/ro
Ternera/ro
Ternera/ro
Ternera/ro
Faena
Faena
Vaquillona
Vaquillona
Vaquillona
Vaquillona
Vacas
Vacas
Vacas
Vacas
Ternera/ro
Ternera/ro
Ternera/ro
Ternera/ro
Mating (servicio)
Mating (servicio)
Mating (servicio)
Mating (servicio)
Toros
Toros
Toros
Toros
Invernada (Engorde)
Invernada (Engorde)
Invernada (Engorde)
Invernada (Engorde)
Novillito
Novillito
Novillito
Novillito
Novillo
Novillo
Novillo
Novillo
Ternera/ro
Ternera/ro
Ternera/ro
Ternera/ro
Faena
Faena
Vaquillona1
Vaquillona1
Vaquillona1
Vaquillona1
Vaquillona
Vaquillona
Vaquillona
Vaquillona

Figura 8. Ciclo ganadero en establecimientos de ciclo completo. Extraído de Guía de la materia Forrajes, FAUBA.

Además de la variación temporal, el uso ganadero asociado a pastizales naturales, presenta una variación espacial, que puede estar dada por la heterogeneidad de la vegetación, y por la variabilidad espacial en la ocurrencia de disturbios. En los pastizales de la Pampa Deprimida, por ejemplo, se pueden distinguir distintas comunidades asociadas con diferencias en el contenido de humedad, posición en el paisaje y características de suelo (e.g., concentración de sal). Estas comunidades son diferencialmente usadas por el ganado. En cuanto a los disturbios, el fuego está asociado al régimen de pastoreo en distintos tipos de pastizales (e.g. chaqueños, pastizales de neblina y pastizales templados pampeanos) en donde la estación de crecimiento es precedida por quemas intencionales. En general, las quemas están restringidas espacialmente, y por lo tanto, el paisaje se transforma en un mosaico de parches de distintas edad desde la última quema. Distintos trabajos mostraron que el fuego afecta la proporción de biomasa verde, la composición de especies, y la dinámica estacional de producción de biomasa y que por lo tanto los distintos parches son usados diferencialmente por el ganado. Las inundaciones son perturbaciones naturales que afectan a gran parte de los pastizales pampeanos en el sector de Pampa Deprimida. Según la intensidad y frecuencia este disturbio es considerado un plus de recursos o un factor de stress. Cuando se usan pasturas implantadas (gramíneas como pasto ovillo, Festuca, cebadilla y leguminosas como alfalfa y tréboles), la variabilidad espacial a escala de paisaje se reduce, y esto afecta también la variabilidad espacial del uso.

3.4 Ciclos biogeoquímicos en los sistemas ganaderos

Los impactos del pastoreo en sistemas ganaderos son complejos y variables temporal y espacialmente. El pastoreo puede tener consecuencias sobre la composición de especies, la diversidad, y el funcionamiento y la estructura del ecosistema. El pastoreo excesivo puede causar la disminución y eliminación de las especies forrajeras más valiosas, y al mismo tiempo la invasión de especies no palatables, también puede afectar el aprovechamiento de la

humedad del suelo y las lluvias (i.e., compactación del suelo asociada al pisoteo), acelerar la erosión, alterar severamente la estructura del ecosistema (e.g., reemplazo de gramíneas por leñosas) y modificar el régimen de disturbios (disminuir la frecuencia de fuego). Además el pastoreo puede tener efectos sobre los ciclos biogeoquímicos, sobre todo en los ciclos del Nitrógeno y del Carbono, aunque sus resultados son aun controversiales.

Los herbívoros pueden afectar la materia orgánica del suelo a través de diferentes mecanismos. Primero, los herbívoros consumen la PPN y respiran gran cantidad de C que entonces disminuye su entrada al suelo. Segundo, pueden ocasionar un cambio en la alocación de biomasa a los compartimentos aéreos y subterráneos, cambiando la llegada de C y N, y también pueden alterar la calidad de la hojarasca que llega al suelo. Tercero, la composición de especies, y sobre todo la abundancia de leguminosas puede variar con la herbivoría, con el consiguiente efecto en el ciclo del N. Por último, las excreciones pueden acelerar el ciclo del N, pero también puede reducirse su llegada al suelo con el aumento de la volatilización en los parches de heces y orina. Además uno de los efectos más notables de la ganadería es su contribución a la emisión de metano. La ganadería está constituida en su mayor parte por rumiantes (cabras, ovejas, vacas, búfalos, camélidos), en cuyo rumen se lleva a cabo el proceso de fermentación con la consiguiente generación de metano como un subproducto. Actualmente el 15% de las emisiones antrópicas de metano están relacionadas a la ganadería (además de las emisiones asociadas al uso de combustibles fósiles, quema de vegetación y cultivo de arroz), esto puede tener notables efectos sobre el calentamiento global, dado que el metano tiene 20 veces más capacidad de atrapar calor que el CO 2 .

  • 3.5 Sistemas ganaderos y ecología de paisaje

Los sistemas ganaderos, especialmente los que usan a los pastizales naturales como principal recurso forrajero, deben tener específicamente en cuenta la heterogeneidad de la vegetación. Lamentablemente es común que los técnicos y profesionales que manejan los sistemas ganaderos subestimen la importancia de la heterogeneidad espacial a escala de paisaje . Es así como la ubicación de potreros y la intensidad de uso de lotes se determina por otros factores (como planos de catastro) que no consideran los efectos de la heterogeneidad de la vegetación y de los disturbios asociados. También es importante destacar que el uso ganadero puede tener impacto a distintas escalas espaciales y temporales. Por ejemplo, el uso ganadero en los establecimientos de la Pampa Deprimida puede afectar la composición de especies o los nutrientes en el suelo a escala de establecimiento (unas decenas de hectáreas), mientras que la ganadería en el límite pastizal-bosque de Yungas, depende y potencialmente impacta a distintos pisos altitudinales en cientos de hectáreas. Al mismo tiempo, los millones de cabezas de ganado bovino en la región Pampeana, tanto de Argentina como de Uruguay, pueden tener un impacto en cuanto a la emisión de metano a escala global.

4. Sistemas Forestales Manejados

  • 4.1 Tipos de bosques y manejo

Los bosques son fuente de una gran variedad de recursos que se los puede diferenciar entre los productos madereros y los no madereros (plantas ornamentales, mantillo, fauna, etc.). El producto maderero de los bosques es esencial para la contrucción , la obtención de energía (leña y carbon) y la fibra de celulosa para la fabricación de papel. En general, en Argentina, cuando se hace referencia a los bosques se realizan distinciones entre bosques implantados y bosques naturales; ó bosques nativos y bosques de exóticas. Sin embargo, el manejo forestal se puede pensar como un gradiente de niveles de intervención para la creación y control de la estructura del bosque más allá de si la especie es original o no del área considerada:

Plantaciones: En un extremo se pueden ubicar las plantaciones, es decir que son bosques que tienen un origen a partir de material implantado (producción de plantines en viveros) que generalmente se realizan con material genético mejorado. Comúnmente en las plantaciones con destino comercial se aplican como elementos del sistema silvicultural prácticas de tipo agrícolas (fertilización, riego, drenaje, control de plagas y malezas) además de las prácticas silvicolas de raleo, podas y cortas de extracción.

Manejo extractivo: En el otro extremo se pueden ubicar los bosques de origen natural que son utilizados de manera extractiva. El origen de los bosques se debe a los procesos de sucesión natural que actúan en el ecosistema y las prácticas silvícolas solo se limitan a la extracción de algún producto (maderero o no maderero).

Obviamente los bosques naturales en la gran mayoría de los casos corresponden a bosques de especies nativas pero también se puede mencionar que existen bosques de exóticas que se regeneran naturalmente (cuando esto ocurre se hace referencia a invasión de exóticas). También hay (especialmente en el hemisferio norte) bosques nativos que se regeneran mediante implantación, es decir el bosque nativo es aprovechado y la regeneración se logra mediante la implantación de la misma especie/s que conformaban el bosque que fue aprovechado. En cuanto a las plantaciones se debe hacer notar que la gran dominancia de especies de rápido crecimiento (Eucaliptus, pinos y salicaceas-Sauces y Alamos-) en las plantaciones en zonas tropicales y subtropicales llevan a la idea de que las plantaciones son de exóticas aunque no necesariamente es así siempre. En el medio de este gradiente se pueden encontrar los bosques manejados de los cuales se obtienen productos periodicamente y que mediante intervenciones que modifican la estructura del bosque, se emulan disturbios naturales y se propicia la regeneración natural. A su vez, existe una variedad de métodos para propiciar la regeneración natural y se pueden distinguir aquellos que originan bosques coetaneos (una sola cohorte de edades de árboles) de aquellos que originan bosques discetaneos (varias cohortes de edades de árboles). Entre los primeros que generan bosques coetaneos se pueden mencionar la tala raza (remoción total de la cobertura forestal), árboles padres (remoción casi total con retención de pies semilleros) los aclareos sucesivos (remoción total de la cobertura pero en dos o más intervenciones de manera que existe una cobertura de protección de la regeneración). Entre los sistemas de regeneración que originan bosques discetaneos se pueden indicar la corta selectiva por grupo y por individuos. En definitiva, el manejo forestal a través de la silvicultura intenta hacer un manejo de la sucesión para orientar la composición y estructura del bosque hacia la meta de producción deseada. Se puede considerar que un sistema silvícola es más eficiente a medida que se encuentra más ajustado a los procesos naturales del bosque o dicho de otra manera, en cuanto se obtenga la estructura deseada con menores niveles de intervención. El buen manejo forestal se realiza bajo la premisa de perpetuidad, que significa que el bosque debe ser utilizado de manera que se garantice su existencia y capacidad de producción a los niveles actuales en el largo plazo.

4.2 Situación de los bosques

Según las últimas estimaciones de la FAO los bosques naturales del mundo ocupan una superficie de aproximadamente 4.000 millones de hectáreas y se pierden anualmente entre 7 y 10 millones de hectáreas. Las plantaciones de rápido crecimiento ocupan una superficie comparativa mucho menor de aproximadamente 190 millones de hectáreas pero abastecen gran parte de la demanda mundial de madera y fibra para papel y se expanden a un ritmo aproximado de 5 millones anuales. Se asume que la gran mayoría de los bosques naturales nativos han sido sujetos a algún tipo de intervención humana. Las premisas del buen manejo forestal son aplicadas especialmente en Europa (especialmente los países escandinavos) y Norte América. En los países en desarrollo, en general los bosques han sido utilizados de manera extractiva sin garantizar su regeneración lo que ha propiciado la pérdida de valor económico del bosque y en ocasiones la degradación de la estructura forestal hasta el punto de comprometer las funciones del ecosistema (regulación hídrica, ciclo de carbono y nutrientes, hábitat de especies). Tomando como referencia el sistema de manejos forestal certificado del Forest Stewarship

Council (FSC) que es el sello otorgado a los bosques manejado de manera sustentable, actualmente hay en el mundo 100 millones de hectáreas de bosques naturales o seminaturales reconocidas en el mercado como manejados de manera sustentable. En cuanto a las plantaciones de rápido crecimiento, como ya se menciono, en general se realizan con especies de pino, eucaliptos y salicaceas. Este tipo de bosques son uso de la tierra particularmente importante en Asía pero también en algunos sectores de Sudamérica como en el centro-sur de Chile, la Mesopotamia Argentina y el Sur de Brasil. Estas plantaciones son manejadas en muchos aspectos de manera análoga a un cultivo agrícola incluyendo el control de plagas y malezas, el riego y la aplicación de fertilizantes. Por lo tanto, las plantaciones forestales con especies de rápido crecimiento al igual que lo sistemas agrícolas son causa de fuertes modificaciones en los ciclos biogeoquímicos.

  • 4.3 Patrones espaciales del uso de bosques y ecología humana

Se ha postulado para los trópicos y subtrópico que la actividad forestal desencadena una serie de etapas de aprovechamiento y ocupación de los bosques (una especie de sucesión de usos humanos del bosque):

Primera etapa: Un bosque no aprovechado es utilizado por la actividad maderera industrial que habilita caminos para la extracción de la madera, el bosque es aprovechado de manera selectiva sobre los productos de mayor valor y queda empobrecido desde el punto de vista comercial.

Segunda etapa: los caminos creados por la empresa forestal son utilizados por otros actores sociales como la población local y empresas pequeñas que hacen un aprovechamiento de productos menos selectivo. Esta producción esta más orientada a abastecer mercado local y la producción de leña y carbón. En simultáneo los caminos pueden ser utilizados para el acceso de cazadores y otros actores que extraen productos no madereros. Como resultado el bosque continua empobreciéndose como recurso económico pero también se afecta fuertemente como ecosistema.

Tercera etapa: los bosques degradados que ocupan sitios adecuados para las actividades agropecuarias son deforestados para la implantación de pasturas o agricultura.

A su vez, el esquema ante sugerido puede aplicarse a la dimensión espacial siguiendo el modelo de Van Tunnen que postula que la intensidad de uso del territorio aumenta al acercarse a los centro de consumo (ciudades). De esta manera los sectores próximos a centro poblados se encuentra la frontera agrícola con procesos de deforestación, luego se encuentran los bosques más degradados, luego los bosques aprovechados de manera selectiva y más alejados los bosques no intervenidos o en conservación.

  • 4.5 El manejo forestal y la ecología del paisaje

Tradicionalmente la silvicultura hacia foco en los procesos a nivel de rodal mientras que la ordenación forestal era la disciplina encargada de organizar en tiempo y espacio las intervenciones a escala de bosque (grupos de rodales). Sin embargo, este enfoque comenzó a demostrar tener limitaciones ya que si bien las prácticas silvícolas eran adecuadas para el rodal se pudo observar que se producían cambios importantes en la estructura del paisaje forestal con efectos sobre la conservación de la biodiversidad. Particularmente, esta problemática fue observada en los bosques del noroeste de Estados Unidos donde el sistema silvícola basado en tala raza o cortas sucesivas fue modificando el paisaje forestal creando un mosaico dominado por bosques sucesionales jóvenes con efectos negativos sobre la biodiversidad asociada a los bosques maduros (old- growth). Los efectos negativos sobre las especies que demandan hábitat de bosques maduros eran por disminución de superficie pero también por fragmentación. Como respuesta a esta nueva situación, la silvicultura amplió su escala de planificación y se asumió que la silvicultura debe emular el régimen de disturbio tanto a escala local (rodales) como a escala de bosques (paisaje). De esta manera, se incorporan en los sistemas

silvícolas conceptos como la retención de estructuras maduras tanto en parches como por individuos. También se hace hincapié sobre la distribución espacial de las intervenciones prestando particular atención a la conectividad de los diferentes ambientes forestales. Todos estos nuevos aspectos incorporados a la silvicultura hacen que hoy en día en relación al manejo de bosques se haga referencia al concepto más general de manejo de ecosistemas.

5. Lecturas recomendadas

Chaneton, E. J. 2006. Impacto ecológico de las perturbaciones naturales. Las inundaciones en pastizales pampeanos. Ciencia Hoy 16:18-32. Resume los resultados de varios trabajos sobre el efecto de las inundaciones en los pastizales con especial énfasis en la Pampa deprimida Hofstede, R., Mondragón, C. & Rocha, C. 1995. Biomass of grazed, burned and undisturbed Páramo grasslands, Colombia. Artic and Alpine Research 27: 1-12. Trabajo detallado que describe distintos efectos del fuego en los pastizales del Paramo colombiano. Oesterheld, M. , R. Aragón, G. Grigera, M. Oyarzabal & M. Semmartin. 2005. ¿Cómo deben percibir la heterogeneidad quienes manejan la vegetación de los agroecosistemas? El caso de la Pampa Deprimida (pp. 131-144). En M. Oesterheld, M. Aguiar, C. Ghersa, & J. Paruelo (eds). La heterogeneidad de la vegetación de los agroecosistemas. Un homenaje a Rolando León. Ed. Facultad de Agronomía-UBA. Este capítulo destaca la importancia de considerar la heterogeneidad espacial tanto para el estudio e investigación como para el manejo de los pastizales pampeanos. Piñeiro, G, J. M. Paruelo, E. G. Jobbagy, R. B. Jackson & M. Oesterheld. 2008. Grazing effects on belowground C and N stocks along a network of cattle exclosures in temperate and subtropical grasslands of South America. Global Biogeochemical Cycles, Vol. 23: GB 2003. Este trabajo resume los datos de varias parcelas excluidas al pastoreo a lo largo de un gradiente de temperatura, humedad y tipos de suelo, específicamente considerando los efectos del pastoreo sobre los ciclos bioqueoquímicos.