Relación entre los trastornos de la

personalidad dependiente y evitativo
con trastornos adaptativos.

Psicología Médica
José Martín Abad
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Resumen
La personalidad es el conjunto de pensamientos, hábitos y sentimientos que
difieren entre una persona y otra. Esta se ve modificada por factores
psicológicos, socioambientales y biológicos. Los trastornos de la personalidad
son afecciones de la salud mental donde los patrones de la personalidad difieren
de lo esperado en una cultura, y pueden clasificarse en 3 grupos. El trastorno
dependiente se caracteriza por la trasnferencia de las decisiones y
responsabilidades a otra persona, y el trastorno evitativo se caracteriza por una
hipersensibilidad al rechazo; ambos pertenecen al grupo ansioso-temeroso. Los
trastornos adaptativos son síntomas emocionales y/o conductuales que se
manifiestan como respuesta a eventos que funcionan como estresores, y se
relacionan con los trastornos dependiente y evitativo ya que las conductas
generadas en estos trastornos puede llevar a situaciones que funcionan como
agentes estresores que pueden llevar a desarrollar ansiedad, depresión u otros
trastornos adaptativos.



Cada persona presenta su propia forma de ser desde el mismo momento en que
nace, aunque esta estará modelada en la mayoría de las ocasiones por lo que le
rodea o por sus experiencias pasadas, cada uno difiere del resto por determinadas
características que le permiten pensar, sentir y expresarse de forma distinta. Todas
estas características propias de una persona que le permiten opinar, actuar, pensar
y emocionarse de manera única, se ven englobadas dentro de la personalidad que
haya desarrollado ese sujeto.
Por esto, se define la personalidad como el conjunto de características que una
persona reúne, las cuales incluyen sus pensamientos, sentimientos, hábitos y
conductas que difieren entre una persona y otra. Al nacer una persona ya
manifiesta su propio temperamento, pero con el paso del tiempo y durante el
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desarrollo de esa persona, varios factores pueden influir en el desarrollo de la
personalidad de esta, los cuales incluyen factores psicológicos, socioambientales y
biológicos.
Teniendo en cuenta esto, se puede decir que la personalidad es el resultado de las
características psicológicas que se ven modificadas por el entorno de una persona
y que se ven condicionadas por la biología. La definición más aceptada de
personalidad es la que enuncia Allport, que la define como “la organización
dinámica en el interior del individuo de los sistemas psicofísicos que determinan
su conducta y sus pensamientos característicos”. Por otro lado, los rasgos son
aquellas características pertenecientes a la personalidad, de los cuales los más
destacados son la extroversión, el neuroticismo, el psicoticismo y el
perfeccionismo, entre otros más que se han descrito. (Alejo , Alvarez, Cervantes,
& Cordoba de la Cruz, 2011).
En estos grupos de factores etiopatogenicos, se incluyen varias perspectivas y
teorías que explican cómo estos factores pueden generar un trastorno en la
personalidad de una persona. Dentro de los factores psicológicos, la perspectiva
cognitivista indica que las reglas personales, las relaciones interpersonales, y el
procesamiento de la información pueden ser la base de un trastorno; por otro lado,
las teorías psicoanalíticas indican que las vivencias traumáticas en edades
tempranas pueden ser las que generen un desarrollo de un “Yo” más débil, el cual
va a caracterizarse por utilizar mecanismos de defensa para resolver sus
conflictos. Dentro del grupo de factores socioambientales, se incluyen el modelo
de crianza, el ambiente de la familia, la educación de una persona y la influencia
del entorno sobre una persona, factores que en pacientes con trastornos graves
suelen aparecer como infancia con familia disfuncional, ambiente familiar
alterado por enfermedades graves en los padres, abandono o violencia en la
infancia. Por último, los factores biológicos que pueden ser el origen de un
trastorno tienen que ver con los neurotransmisores, cuyos sistemas son semejantes
a los que se involucran en trastornos psiquiátricos mayores. (CESMERR, sin
fecha).
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Habiendo señalado esto, se puede decir que los trastornos de la personalidad son
un “grupo de afecciones de salud mental en las cuales una persona tiene un
patrón prolongado de comportamientos, emociones y pensamientos diferentes a la
expectativa de su cultura”. (NIH, 2012). En otras palabras, son una serie de
patrones que una persona reúne, los cuales determinan que su actitud,
comportamiento, pensamientos y emociones sean en cierto modo distintos de
aquellos patrones que se esperan que una persona presente según su cultura.
Existen varios tipos de trastornos de la personalidad, que se pueden clasificar en 3
grupos según el DSM IV: 1) Grupo extraño o excéntrico, que incluye los
trastornos esquizotipico, paranoide y esquizoide, 2) Grupo teatral o sobre
emocional, con los trastornos histriónico, narcisista, antisocial y borderline, y 3)
Grupo ansioso o temeroso, con los trastornos dependiente, evitativo y obsesivo-
compulsivo. (CESMERR, sin fecha).
Por otra parte, los trastornos adaptativos son un cuadro de síntomas que incluyen
emociones y conductas observadas en una persona cuando está sometida a
situaciones o eventos relacionados con un determinado estresor, lo que genera una
respuesta que se manifiesta como el trastorno adaptativo. Su manifestación puede
darse de manera temporal cuando se está viviendo dicho evento, y generalmente
los síntomas permanecen mientras el estresor siga generando una reacción en el
paciente. La reacción observada en estos trastornos dependen de como una
persona pueda manejar el estrés al que se enfrenta, por lo que un individuo que es
vulnerable o sensible a ciertos eventos determinados, que posee bajo autoestima, y
se siente inferior al resto puede ser objeto de un trastorno de este tipo. Además,
existen varios tipos de estresores, que pueden ser situaciones simples o que
implican varios factores, situaciones recurrentes, existen estresores que afectan a
una sola persona o a un grupo de personas, y también están aquellos que se
relacionan con acontecimientos del desarrollo de un individuo. Existen seis tipos
de trastornos adaptativos según el DSM IV, los cuales son: 1) Con estado de
ánimo depresivo, 2) Con ansiedad, 3) Mixto (con ansiedad y depresión), 4) Con
trastorno del comportamiento, 5) Con alteración mixta de las emociones y la
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conducta, y 6) No especificado, que incluye respuestas de desadaptación no
concordantes con los otros grupos. (Alvarez, 2013)
El trastorno dependiente de la personalidad se caracteriza por personas
extremadamente sumisas, que dependen en demasía de otras personas para poder
sentir que sus necesidades están satisfechas. Generalmente, este trastorno es más
común en mujeres, con una prevalencia de 2,5%, y los síntomas clínicos de este
trastorno pueden ser dificultades para la toma de decisiones, incapacidad para
llevar a cargo cualquier tipo de responsabilidad, dificultad a presentar desacuerdos
con los demás por miedo al rechazo social, sentimientos de malestar o abandono,
entre otras manifestaciones. El principal patrón de este trastorno es la necesidad
excesiva de que alguien más se ocupe de uno mismo, patrón que por lo general se
empieza a expresar al inicio de la vida adulta, edad en la que la toma de decisiones
importantes y las responsabilidades grandes empiezan a aparecer para la mayor
parte de las personas. (Boeree, sin fecha). (Servicio de Psicologia Clinica del
Desarrollo, sin fecha).
Por su parte, el trastorno evitativo de la personalidad es una afección que se
caracteriza por el sentimiento de timidez extrema e inadecuada, además de que las
personas que sufren de este trastorno tienen una hipersensibilidad al rechazo
social. Generalmente estas personas tienden a sentirse inútiles o estúpidas, debido
a que piensan constantemente en sus limitaciones, y además suelen relacionarse
solo con personas que ellos creen que no los van a rechazar, lo cual genera la
mencionada tendencia a una timidez extrema. Este trastorno afecta a un 7% de la
población, y se ha podido observar que aquellos niños que han nacido con un
temperamento tímido suelen presentar mayor riesgo de desarrollar este trastorno
en su edad adulta. Las manifestaciones que se presentan más comúnmente son
miedo a las relaciones sociales y a la opinión negativa de parte de otras personas,
sentimiento de preocupación excesiva a fracasar, sentimiento de inferioridad, y
comúnmente suelen evitar establecer relaciones personales. (Boeree, sin fecha).
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A partir de las descripciones previamente realizadas, se puede determinar que
estos trastornos pueden tener mucho en común por las características clínicas que
los pacientes que los padecen van a presentar. Tanto en el trastorno evitativo
como en el trastorno dependiente de la personalidad, una persona va a presentar
un nivel de inseguridad en sí mismo muy bajo, lo que va a generar aislamiento de
su entorno social y numerosas dificultades para relacionarse con otros y llevar a
cabo acciones por si solos, ya sea por un sentimiento de inutilidad y por un deseo
exagerado de buscar protección y apoyo en otra persona en el caso del trastorno
dependiente, o por la necesidad excesiva de afecto y de aceptación que por el
miedo a fracasar y a las críticas del resto pueden causar la inhibición social y
sentimientos de inferioridad en el caso del trastorno evitativo. Todas estas
características podrían llegar a considerarse como estresores para una persona que
sufre este tipo de trastornos, ya que estos sujetos no tienen la capacidad de
manejar adecuadamente las situaciones en las que se sienten incomodos, por lo
que son muy vulnerables a sufrir estrés a causa de estos trastornos.
Es por esto que las personas que sufren de estos trastornos podrían desarrollar
conductas de aislamiento, fobia a las relaciones sociales, sentimientos de
inutilidad, desamparo e incomodidad por falta de protección o por miedo al
rechazo, entre otras, que pueden llevar a cuadros de ansiedad generalizada y de
depresión, o un cuadro mixto de ansiedad y estado de ánimo depresivo, lo que
implica que las personas que sufren de estos trastornos pueden tener un mayor
riesgo de desarrollar conductas suicidas con el tiempo, ya que los trastornos de la
personalidad que se han descrito generalmente son de carácter crónico como ya se
ha mencionado anteriormente.
Entonces, los trastornos de personalidad del grupo ansioso-temeroso, más
específicamente los trastornos dependiente y evitativo, pueden ser los causantes
de que una persona genere síntomas emocionales y conductuales que la lleven a
desarrollar un trastorno adaptativo. Para llegar a esta conclusión, se debe apreciar
que en ambos trastornos de la personalidad mencionados las personas presentan
muy bajo autoestima y por lo general se sienten inferiores a otros o bien pueden
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verse necesitados de afecto por parte de otras personas, lo que puede generar
aislamiento social y poca capacidad de comunicación con el entorno social. En los
casos del trastorno dependiente, los sentimientos de desamparo o la necesidad de
que otra persona tome las decisiones y cargue con las responsabilidades, son
ejemplos de situaciones que pueden ocasionar un constante temor a perder a esa
persona, lo que podría considerarse como un estresor. En los casos de trastornos
evitativos, el miedo a la crítica y al rechazo que generan sentimientos de
inferioridad son los ejemplos de estresores que pueden conllevar al desarrollo de
depresión, ansiedad, u otras conductas.














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Bibliografía y Referencias

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