Sábado 23 de mayo 2014

GUÍA Nº 7 CIENCIAS NATURALES PRIMER NIVEL E.M.
Módulo 1 Unidad n°3: emisión Radiactiva
La energía del núcleo
Ya a principios del siglo, en 1902, Pierre y Marie Curie habían notado que cada átomo de una sustancia
radiactiva funciona como una fuente constante de energía; y poco después, en 1903, Rutherford y Soddy habían
hecho ver que esa energía salía del interior del átomo y que debía de ser enorme comparada con la producida
por cambios químicos. Ahora se sabe que esa energía proviene del núcleo de los átomos.
Pero ¿cuál es el origen de toda esa energía del núcleo del átomo? Fue Albert Einstein (Fig. 30) quien en
1905 propuso una teoría en la que se asevera que la energía y la masa son diferentes aspectos de lo mismo, y
que la relación se puede expresar por la siguiente ecuación:


Donde E representa la energía, m la masa y c la velocidad de la luz en el vacío. Esta ecuación indica que
la masa se puede transformar en energía y la energía en masa y, además, que una pequeña cantidad de masa se
transforma en una cantidad de energía verdaderamente asombrosa, pues el valor de c es una cantidad muy
grande, y al elevarla al cuadrado se vuelve enorme.
Como los núcleos de los átomos están formados de protones y neutrones, es de esperarse que la masa
del núcleo pudiera determinarse sumando la masa de ellos. Sin embargo, se demostró, con gran sorpresa de los
científicos, que la masa total de un núcleo es diferente de la suma de la masa
de los protones y neutrones. Todos los núcleos de los elementos ligeros,
excepto el del hidrógeno, pesan menos que la suma de las masas de sus
neutrones y protones.
Esta diferencia se conoce como defecto de masa. Y ¿en qué se
convierte el defecto de masa? Al fusionarse los nucleones para formar un
átomo de helio-4 se desprende una enorme cantidad de energía, conocida
como energía de fusión.
Ej. Dos protones y dos neutrones son más pesados que el núcleo del
helio, que está formado precisamente por dos protones y dos
neutrones; la diferencia se transforma en energía.

Si en una reacción nuclear se produce una pérdida de masa, la masa
que ha desaparecido debe, de acuerdo con la ecuación de Einstein, presentarse en forma de energía. Estas
relaciones de masa y energía muestran la inmensa importancia del hecho de que la masa atómica exacta de la
mayoría de los isótopos no es un número entero.

Tipos de radiación
El fenómeno de la radiación consiste en la propagación de energía en forma de ondas electromagnéticas
o partículas subatómicas a través del vacío o de un medio material.
La radiación propagada en forma de ondas electromagnéticas (rayos UV, rayos gamma, rayos X, etc.) se
llama radiación electromagnética, mientras que la llamada radiación corpuscular es la radiación transmitida en
forma de partículas subatómicas (partículas α, partículas β, neutrones, etc.) que se mueven a gran velocidad,
con apreciable transporte de energía.

Partículas alfa: son conjuntos de dos protones y dos neutrones, es decir, el núcleo de un átomo de helio,
eyectadas del núcleo de un átomo radiactivo. La emisión de este tipo de radiación ocurre en general en átomos
de elementos muy pesados, como el uranio, el torio o el radio. El núcleo de estos átomos tiene bastantes más
neutrones que protones y eso los hace inestables. Al emitir una partícula alfa, el átomo cambia la composición
de su núcleo, y queda transformado en otro con dos protones y dos neutrones menos. Esto se conoce como
transmutación de los elementos. Así por ejemplo, cuando el uranio 238 cuyo número atómico (Z = número de
protones en el núcleo) es de 92, emite una partícula alfa, queda transmutado en un átomo de torio 234, cuyo
número atómico es de 90

Partículas beta: tienen una carga negativa y una masa muy pequeña, por ello reaccionan menos frecuentemente
con la materia que las alfa pero su poder de penetración es mayor que en estas (casi 100 veces más
penetrantes). Son frenadas por metros de aire, una lámina de aluminio o unos cm. de agua. Este tipo de
radiación se origina en un proceso de reorganización nuclear en que el núcleo emite un electrón, junto con una
partícula no usual, casi sin masa, denominada antineutrino que se lleva algo de la energía perdida por el núcleo.
Como la radiactividad alfa, la beta tiene lugar en átomos ricos en neutrones, y suelen ser elementos producidos
en reacciones nucleares naturales, y más a menudo, en las plantas de energía nuclear. Cuando un núcleo
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expulsa una partícula beta, un neutrón es transformado en un protón. El núcleo aumenta así en una unidad su
número atómico, Z, y por tanto, se transmuta en el elemento siguiente de la Tabla Periódica de los Elementos.

Radiación gamma: Las emisiones alfa y beta suelen ir asociadas con la emisión gamma. Es decir las radiaciones
gamma suelen tener su origen en el núcleo excitado generalmente, tras emitir una partícula alfa o beta, el
núcleo tiene todavía un exceso de energía, que es eliminado como ondas electromagnéticas de elevada
frecuencia. Los rayos gamma no poseen carga ni masa; por tanto, la emisión de rayos gamma por parte de un
núcleo no conlleva cambios en su estructura, interaccionan con la materia colisionando con las capas
electrónicas de los átomos
con los que se cruzan
provocando la pérdida de
una determinada cantidad
de energía radiante con lo
cual pueden atravesar
grandes distancias, Su
energía es variable, pero en
general pueden atravesar
cientos de metros en el aire,
y son detenidas solamente
por capas grandes de
hormigón, plomo o agua.

Tipos de radiación
La radiación ha sido parte de la historia de nuestro planeta desde que se formó el Sistema Solar, hace
unos cinco mil millones de años. Hoy día, igual que entonces, la Tierra es bombardeada continuamente por
partículas energéticas provenientes del centro de nuestra galaxia y de otras alejadas millones de años luz. Pero
no toda la radiación recibida sobre la Tierra es extraterrestre, ya que en el interior y en la superficie del planeta
existen núcleos radiactivos que, desde que fueron creados al formarse el Sistema Solar, emiten
espontáneamente diferentes formas de radiación. Desde comienzos del siglo xx, a esta radiación natural, o "de
fondo", se le ha sumado la radiación que el ser humano aprendió a producir para satisfacer sus necesidades y
sus intereses. La radiación producida por el ser humano denominada radiación artificial, causa
aproximadamente el 20% de la irradiación total promedio en el mundo actual; el resto es de origen natural.

Radiación natural: El proceso de desintegración radiactiva explica la existencia de muchos elementos radiactivos
en el medio ambiente. El ser humano vive en un mundo con radiactividad natural: recibe la radiación cósmica,
procedente del espacio y la radiación del radón, procedente de la tierra; ingiere a diario productos naturales y
artificiales que contienen sustancias radiactivas (en cantidades muy pequeñas), en sus huesos hay polonio y
radio radiactivos, en sus músculos, carbono y potasio radiactivos, y en sus pulmones, gases nobles y tritio,
también radiactivos. Este conjunto de radiaciones naturales integra la radiación de fondo que depende de
numerosos factores: el lugar donde se vive, la composición del suelo, los materiales de construcción, la estación
del año, la latitud y, en cierta medida, las condiciones meteorológicas. De la radiación cósmica, que procede del
espacio, sólo llega al suelo una fracción, ya que en su mayor parte, es detenida por la atmósfera.

Radiación artificial: se produce cuando se bombardean ciertos núcleos estables con partículas apropiadas si la
energía de estas partículas tiene un valor adecuado, penetran el núcleo bombardeado y forman un nuevo
núcleo que, en caso de ser inestable, se desintegra después radiactivamente. Fue descubierta por la pareja Jean
Frédéric Joliot-Curie e Irène Joliot-Curie, bombardeando núcleos de boro y de aluminio con partículas alfa.
Observaron que las sustancias bombardeadas emitían radiaciones (neutrones libres) después de retirar el
cuerpo radiactivo emisor de las partículas de bombardeo. El plomo es la sustancia que mayor fuerza de
impenetracion posee por parte de los rayos x y gamma.
El estudio de la radiactividad permitió un mayor conocimiento de la estructura del núcleo atómico y de
las partículas subatómicas. Se abrió la posibilidad de convertir unos elementos en otros. Incluso se hizo realidad
el ancestral sueño de los alquimistas de crear oro a partir de otros elementos, como por ejemplo átomos de
mercurio, aunque en términos prácticos el proceso de convertir mercurio en oro no resulta rentable debido a
que el proceso requiere demasiada energía.