DERECHO DE FAMILIA – TUTELA: UTEA

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INDICE

PAG.
1. INTRODUCCIÓN.……………………………………………………….......3 pág.
2. ANTECEDENTES.……………………………………………....................4 pág.
2.1. Sistema latino………………………....................................................5 pág.
2.2. Sistema germano……………………………………......……………...5 pág.
2.3. Sistema mixto.………………………………………............................5 pág.
3. CONCEPTO Y FUNDAMENTO ………………………………….….……6 pág.
4. SIMILITUDES Y DIFERENCIAS……………….………………...……..…8 pág.
4.1. Con la patria potestad………………………………………………......8 pág.
4.2. Con la guarda……………………………………………......................8 pág.
4.3. Con la cúratela………………………………………………….…...…..9 pág.
5. CARACTERES JURÍDICOS…………………………………………......10 pág.
5.1. Institución supletoria de la patria potestad……………………….....10 pág.
5.2. Función representativa………………….………....….......................10 pág.
5.3. Personalísima e intransferible…………..………...……...................11 pág.
5.4. Desempeño unipersonal……………...………………......................11 pág.
5.5. Orgánico y público…………………..…………..………...................12 pág.
5.6. Función remunerada………….…………………………..…………..12 Pág.
6. SUJETOS……………………………………………...............................13 Pág.
6.1. Sujeto pasivo………..……………………..…………........................13 pág.
6.2. Sujeto activo…………..……...........................................................13 Pág.
7. CLASES DE TUTELA.....………..........................................................14 Pág.
7.1. Tutela testamentaria……..………...………….................................14 pág.
7.2. Tutela legitima………………….………...........................................15 pág.
7.3. Tutela dativa……………………………...…….................................16 pág.
7.4. Tutela estatal……………………….….............................................17 pág.
7.5. Tutela oficiosa………………………….............................................17 pág.

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7.6. Prelación………………………........................................................18 pág.
8. PERSONAS QUE PUEDEN SER TUTORES……………....................19 pág.
8.1. Requisitos………….........................................................................19 pág.
8.2. Impedimentos…………...................................................................19 pág.
8.3. Impugnación…………….................................................................19 pág.
8.4. Excusa…………………...................................................................21 pág.
9. EJERCICIO DE LA TUTELA…............................................................21 pág.
9.1. Nociones previas………………….…..............................................23 pág.
9.2. Deberes y derechos del pupilo……………………………….………23 pág.
9.3. Atribuciones del tutor……………………...……...............................25 pág.
9.4. Administración del tutor……..…...…………....................................26 pág.
10. TERMINACIÓN DE LA TUTELA…......................................................31 pág.
10.1. En relación con el pupilo……..…....................................................31 pág.
10.2. En relación con el tutor…………………..........................................31 pág.
11. CUESTIONES PROCESALES……………………................................33 pág.
11.1. Acciones de invalidación…….........................................................33 pág.
11.2. Acciones reciprocas de pago……..................................................33 pág.
11.3. Acción de indemnización de daños y perjuicios.............................34 pág.
11.4. Nuevo código procesal civil………....…………...............................34 pág.
11.5. Código de los niños y adolescentes. ………....……………………..35 pág.
CONCLUSIONES………………………………………………...……36 pág.
BIBLIGRAFIA…………………………………………………………..37 pág.








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1. INTRODUCCIÓN

En lo que va de nuestra historia peruana y en especial sobre nuestra legislación
en el campo del derecho de familia, que la misma es integrante del derecho civil
que trata de las relaciones jurídicas entre las personas unidas por vínculos de
parentesco.
En nuestro ordenamiento sustantivo se encuentra comprendido dentro del código
civil en su sección cuarta en el amparo familiar, en el título II, instituciones
supletorias de amparo, capitulo primero en tutela que comprende desde los
artículos 502 hasta el 563 del mismo, que nos atrevemos a decir que la tutela es el
derecho que la ley concede a un ciudadano para hacerse cargo de la persona y
bienes de un menor que no se encuentran sometido a la patria potestad y ejerza
su representación.

Por ello la tutela, la cúratela y el consejo de familia, son las instituciones de guarda
y protección legal que existen en nuestro ordenamiento y cumplen la función de
amparar la persona y bienes de los menores que no están sujetos a la patria
potestad de sus padres (por ejemplo, que hayan fallecido) y de los incapacitados.

La tutela se constituye sobre menores e incapacitados en los casos de
incapacidad más grave, mientras que a la curatela, mucho menos frecuente, se
sujetan los menores que ya están emancipados y no tienen padres, los pródigos
(declarados incapaces para administrar sus bienes) y los afectados por una
incapacidad leve, siendo necesaria la asistencia del curador para que puedan
realizar determinados actos concretos.

Por lo expresado trataremos en el presente trabajo los tipos de tutela y sus
correspondientes derechos, deberes y obligaciones y su forma de extinción de la
institución de la tutela.

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2. ANTECEDENTES

La tutela es otra figura jurídica importante del Derecho de Familia. Mediante ella
se trata de sustituir el ejercicio de la patria potestad*1 a consecuencia de la muerte
de los padres, de la privación de sus derechos o bien porque los menores
quedaron sin los cuidados paternales por otras causas. Por eso, al menor que no
se halle bajo la patria potestad de sus padres se le designará un tutor para que
cuide de su persona y de sus bienes.
Sus antecedentes se encuentran en el Derecho antiguo, particularmente en Grecia
donde aparece primero la tutela familiar y, posteriormente, el órgano de protección
de pupilos.
Esta institución, en el Derecho romano, fue de protección personal y de gestión
patrimonial de los bienes de menores impúberes y de mujeres sujetas a tutela,
cualquiera fuese su edad, que duró hasta finalizar el Imperio en que se produjo su
reforma. Así, el primitivo tutor ejercía el cargo en interés propio, para defender el
patrimonio del pupilo del cual era heredero presunto, pero pronto adquirió el
Carácter actual: el de ser una carga.
Se advierte, en el Derecho medieval. La falta de precisión en el significado y
alcances de la tutela, ya que se confundía con la curatela, particularmente en el
Derecho francés. La expresión tuteur el curateur n' est qu'un reflejaba esta
confusión total, que obedeció, sin duda a lo incierto que resultaba el origen de
estas dos instituciones y a su evolución sufrida en el curso de los tiempos.
En el Derecho moderno, esta situación desaparece, desde que el tutor no
completa o integra la personalidad del pupilo, sino más bien la sustituye y la
representa.
La patria potestad en Roma era el poder ejercido por el pater familiae sobre todas
las personas libres que constituían su familia. Él era señor de todos (autorictas
patria, rezago del actual principio de masculinidad) y tenía una fuente de poder
absoluto dentro de la estructura familiar. Eugene Petit (Tratado elemental de

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Derecho Romano, Buenos Aires, Ed. Albatroz, 1980, p. 144) indica que la potestad
paternal significó un derecho riguroso y absoluto del jefe de familia, análogo a los
del amo sobre el esclavo, que tenían sobre la persona y bienes de sus hijos.

Entonces se llama tutor al representante de menores impúberes y curador al de
los adultos. Surgen igualmente varios sistemas para la regulación de la
guardadurías:
2.1. Sistema latino
Según el cual, la tutela se encarga a la familia como ocurre hoy en la legislación
italiana, francesa, española, portuguesa, etc.
2.2. Sistema germano.
Que la concibe como una institución pública encargada principalmente a cuerpos
administrativos o judiciales, en el que la autoridad tiene parte preponderante, así
se la regula en la legislación alemana, austriaca, sueca, etc.
2.3. Sistema mixto.
En el que predomina el matiz familiar y la intervención de la autoridad judicial, tal
ocurre en la legislación mejicana, chilena, argentina y peruana.
En el Derecho contemporáneo, ciertos tratadistas y también algunas legislaciones
consideran que tanto la tutela como la curatela debieran refundirse en una sola
figura, puesto que su separación constituye un resabio del antiguo Derecho
romano y español, que entonces se justificaba porque una se dirigía más al
cuidado de los bienes que al de su persona, mientras que en la otra sucedía lo
contrario. Esta distinción ahora es menos neta porque en el fondo ambas figuras
persiguen lo mismo como es la de prestar amparo a quienes, sea por razón de
edad u otra causa, están reducidos a la condición de incapaces.
Esta es la tendencia que sigue el Código suizo, español y alemán y, en cierto
modo, el de Méjico. Entonces es plausible la tendencia de unificar bajo una sola

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institución el cuidado y la representación de los incapaces
1
, pues no se encuentra
ninguna razón para establecer diferencias.
La legislación peruana se inscribe dentro del sistema mixto y el criterio de
diferenciación entre la tutela y la curatela. En ese sentido el Código actual, por un
lado, se adecua a las normas constitucionales que sienta el principio de la
igualdad de derechos de los hijos y, por otro, corrige las deficiencias que tuvo el
Código derogado. La tutela se halla disciplinada en el Libro III, Sección Cuarta,
Título II, Capítulo Primero y, más concretamente, en los artículos 502 al 563.

3. CONCEPTO Y FUNDAMENTO

En cuanto a su origen etimológico, no existe uniformidad de criterios. Unos,
afirman que proviene del latín tueor que significa defender, proteger, otros, del
término tueri, con significación parecida y; por último, no falta quienes sostienen
que viene de tutela que equivale a cuidado, protección, amparo. Ella, en su
concreción, importa una proyección en ese sentido.
Dice, Julián Bonnecase, que la tutela es "un organismo de representación de los
incapaces, que se aplica tanto en materia de minoridad como en caso de
interdicción. Se sustituye a la patria potestad íntegra; también se aplica cuando se
trata de un incapaz sujeto a interdicción judicial o a la interdicción legal". El
concepto tiene sentido amplio porque define la figura de la tutela conjuntamente
que la curatela y en razón de que se aplica tanto para menores como para
mayores incapaces.
De acuerdo con Lafaille, la tutela y la curatela son dos formas autorizadas por la
ley para representar la persona de los incapaces y administrar sus bienes. La

1
los actos pueden ser celebrados directa y personalmente por el agente, o por un representante en este caso al
menor que no esté bajo la patria potestad se la nombrara tutor que cuide de su persona y bienes. Acto jurídico;
ferdinand cuadros Villena. Cuarta edición 1998.


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primera reemplaza a la patria potestad y funciona cuando ésta falta por cese,
privación o suspensión; la segunda protege a los sujetos no sometidos al poder
paterno como los dementes mayores de edad.
Para Bossert y Zarmoni la tutela es una institución destinada al cuidado y dirección
de los menores de edad que no están sujetos a la patria potestad, sea porque
ambos padres han muerto o son de filiación desconocida o porque aquéllos han
sido privados de la patria potestad. Se trata, nada menos, que de un concepto en
sentido restringido.

No puede dejar de mencionarse al distinguido tratadista Cornejo Chávez que la
define manifestando que la tutela es "una figura supletoria de la patria potestad,
por la cual se provee a la guarda de la persona y de los bienes de los incapaces
por razón de edad que carecen de padres expeditos"

Ahora bien, nosotros consideramos la tutela como una institución del Derecho de
Familia que está formada por un conjunto de derechos y obligaciones que la ley
confiere a un tercero para que cuide de la persona y los bienes de un menor de
edad que no se halla sujeto a la patria potestad.

Esta fórmula se adecua a la norma, destacando la representación y protección de
un menor en el doble orden: personal y patrimonial; sin embargo, conviene aclarar,
que tanto la tutela como la patria potestad son instituciones que no pueden
coexistir puesto que donde uno incide no hay lugar para el otro.
El fundamento de la tutela responde a la idea protectora y defensiva de la persona
y de los intereses materiales y morales del incapaz menor de edad, en cuyo
beneficio se dictan las normas respectivas, pues, a él le son debidas como
consecuencia del derecho que le asiste a tal amparo social derivadas de su
situación.


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4. SIMILITUDES Y DIFERENCIAS

4.1. Con la patria potestad.

La patria potestad y la tutela se asemejan porque ambos institutos persiguen la
protección del menor tanto en su aspecto personal como patrimonial, pero se
distinguen sustancial mente entre ellas. La primera la ejercen los padres por
mandato de la naturaleza, mientras que la segunda es ejercida por parientes o
extraños por mandato legal.
La patria potestad es un derecho personal que corresponde a los padres; la tutela,
en cambio, es un derecho supletorio de aquélla. la primera es inherente al hecho
de la generación, en tanto que la segunda tiene su base en la .convivencia y la
solidaridad social. La patria potestad es un deber-derecho, mientras que la tutela,
una carga.
Por último, la patria potestad es una figura estrictamente familiar, pero la tutela,
una de amparo familiar. La primera la ejercen los padres, la segunda, en defecto
de ellos, los parientes y aun extraños.

4.2. Con la guarda.

Tanto la tutela como la guarda son instituciones de protección familiar, ya que
cumplen finalidades semejantes como son cuidar de la persona y de los bienes de
personas incapaces menores de edad, sean éstos niños o adolescentes. Los
derechos y deberes del tutor son los mismos que el de los padres, los del
guardador, también. La tutela y la guarda, se tramitan en lo que corresponda
conforme a las normas del proceso único.
La tutela es una institución supletoria de amparo por la que al menor que no esté
bajo la patria potestad de sus padres se le nombra un tutor para que cuide de su
persona y bienes. La guarda, en cambio, una de carácter transitorio para la

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protección del niño y adolescente en estado de abandono, por la que mediante
una resolución judicial una persona o personas se hacen responsables de ejercer
sobre él las funciones de la tutela.
Si se desea encontrar diferencias, podría decirse que la tutela es un instituto del
Derecho de Familia, mientras que la guarda, del Derecho de los Niños y
Adolescentes. La primera, funciona en defecto de los padres, la segunda, por
encontrarse el niño o adolescente en situación de abandono. 510 embargo, el
Juez especializado es el competente para nombrar tutor o guardador y
responsable de supervisar periódicamente el cumplimiento de su labor.

4.3. Con la curatela.

Entre ambas figuras jurídicas existen analogías, Con razón se pregona
insistentemente sobre la unificación de estas dos instituciones que tienen como
común denominador la guarda del incapaz (menores e incapaces mayores de
edad).
Las diferencias entre ellas se basan en las siguientes circunstancias. La tutela es
una institución que ha sido establecida en favor de incapaces menores, mientras
que la curatela en favor de incapaces mayores de edad. La primera rige para la
protección de la persona y los bienes del menor, en tanto que la segunda, sobre
todo para el cuidado y la administración de los bienes del incapaz.
Es más, la tutela comprende todos los actos jurídicos
2
, mientras que la cura tela
sólo los específicos y necesarios. La primera sustituye a la patria potestad, la
segunda remedia la incapacidad de obrar. La tutela se extingue por alcanzar el
pupilo la mayoría de edad, la curatela, depende de que el incapaz mayor de edad
haya recobrado su capacidad.


2
los actos jurídicos; definido en el código civil de 1984, art.140. “los efectos jurídicos del acto jurídico no
repercuten en los derechos sino en las relaciones jurídicas”.

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5. CARACTERES JURÍDICOS

5.1. Institución supletoria de la patria potestad.
La tutela restringe su régimen únicamente a los menores no sujetos a la patria
potestad
3
. Precisamente, La faille refiriéndose a la tutela decía que ésta reemplaza
a la patria potestad y es empleada cuando ella falta por cesación, pérdida o
suspensión (o muerte), por eso, esta institución no funciona simultáneamente con
la patria potestad, sino tan sólo en defecto de ella.
La ley establece que al menor que no esté bajo la patria potestad se le nombrará
un tutor que cuide de su persona y de sus bienes, lo que supone que el menor es
incapaz de gobernarse por sí mismo. Entonces, está presente en todo momento el
interés del menor, pero también la presencia de un interés colectivo que le importa
que los incapaces menores de edad se hallen debidamente protegidos.
Por último, existe un interés público que exige la obligatoriedad de su asunción y
ejercicio, así como la necesidad de supervigilarla adecuadamente, de ahí que la
tutela sea un instituto establecido en favor y seguridad de menores.

5.2. Función representativa.
El tutor es el representante legal del menor de edad en todos los actos de
naturaleza civil, por tanto, su cometido no es el de una mera asistencia o el de
prestar un simple concurso al pupilo, sino de una auténtica y verdadera
representación
4
.
Como tal, no sólo velará por su persona prestándole el sustento necesario,
dirigiendo su educación, formación moral y laboral, sino también gestionará y
administrará sus bienes en la mejor forma posible.

3
La patria potestad es un típico derecho subjetivo familiar mediante el cual fa ley reconoce a los padres un
conjunto de derechos y deberes para la defensa y cuidado de la persona y patrimonio de sus hijos y que
permanece hasta que estos adquieran plena capacidad.
4
la representación legal cuando el menor no está bajo la patria potestad, se le nombrara tutor que cuide de su
persona (502 c.c). El tutor representa al menor en todos los actos civiles, excepto en aquellos que, por
disposición de la ley, puedan ser ejecutados por el mismo menor (art. 507).

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La representación del menor, sin embargo, no es del todo absoluta porque
conforme v alcanzando mayor capacidad de discernimiento, podrá tener mayor
participación en la gestión y administración de sus bienes ya que la ley le confiere
algunas facultades y responsabilidades en el orden patrimonial.

5.3. Personalísima e intransferible.

Significa que el ejercicio de la tutela debe desempeñarse en forma personal y no
puede transferirse por acto inter vivos o de última voluntad, esto es, no puede ser
objeto de cesión ni sustitución, lo que ciertamente no impide que el tutor se sirva
de los servicios auxiliares de otras personas para el mejor cumplimiento de sus
fines.
No obstante lo mencionado, el actual Código recoge limitadamente esta
peculiaridad cuando dispone que todos los herederos del tutor, si son capaces,
están obligados a continuar la gestión de su causante hasta que se nombre nuevo
tutor.

5.4. Desempeño unipersonal.

Por regla general. La tutela en ningún caso puede desempeñarse conjuntamente,
ni aunque los padres la hubiesen dispuesto en esta forma. Tampoco es posible,
refiere Borda, admitir que en el testamento se designe un tutor y se encargue la
guarda a otra persona; porque ello importa un desmembramiento de funciones.
Sólo por excepción la ley admite la designación de un tutor especial para la
atención de determinados asuntos, que por distintos motivos no podría estar a
cargo del tutor general.
El actual Código acepta virtualmente la regla general y no admite excepciones
cuando se trata de la tutela legítima y de la dativa, pero tratándose de la tutela
testamentaria cabe, eventualmente, la pluralidad de tutores simultáneos. Con

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respecto a la tutela estatal, ésta se ejerce por los directores de los respectivos
establecimientos (artículo 506, 508, 505, 510 y 511).

5.5. Orgánico y público.

La tutela funciona en base a tres órganos:
a) El tutor, cuyo ejercicio es permanente.
b) El consejo de familia, que es de funcionamiento esporádico o discontinuo.
c) El juez, cuya intervención es también ocasional o intermitente.
El carácter público se explica por la naturaleza misma de la institución, pues las
personas tienen ciertos deberes de solidaridad para con sus semejantes, tanto
más si son sus relacionados familiares. Luego, proteger al menor de edad,
socorrerlo es una obligación no sólo de la sociedad sino también del Estado.

5.6. Función remunerada.

La tutela en algunas legislaciones es obviamente un cargo remunerado, en otras,
absolutamente gratuita y también existe una posición intermedia, según la cual, las
obligaciones de la tutela se cumplirán sin remuneración alguna, pero cuando el
tutelado tenga patrimonio que produzca ingresos, podrá asignarse al tutor una
cantidad que no exceda de cierto límite. Asimismo, en otras hay derecho para
exigir una indemnización por los gastos realizados durante su gestión.

El vigente Código establece que el tutor tiene derecho a una retribución que fijará
el juez teniendo en cuenta la importancia de los bienes del menor y el trabajo que
ha demandado su administración en cada período. Esta retribución prescribe el
artículo 539. Nunca excederá del ocho por ciento de las rentas o productos
líquidos consumidos, ni del diez por ciento de los capitalizados.


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6. SUJETOS QUE INTERVIENEN EN LA TUTELA

6.1. Sujeto pasivo.

Es el beneficiario de la tutoría, que haría según el sistema que adopte cada
ordenamiento legal. Estos sistemas son:
a) El de la unificación, que refunde la tutela y curatela en una sola figura de
guardaduría, donde resultan beneficiarios tanto los incapaces menores
como mayores de edad.
b) El de la separación de la guarda, que mantiene la distinción entre la tutela y
la curatela, donde los beneficiarios son únicamente los menores de edad,
que varían de una legislación a otra.
El sistema adoptado por el Código peruano es el de la separación, puesto que por
regla general los sujetos pasivos o beneficiarios de la tutela son todos los menores
de dieciocho años que no se hallan sometidos a la patria potestad de ninguno de
los padres, porque de lo contrario la tutela no entraría a funcionar.
Además, esta regla admite dos casos especiales: a) Cuando el menor adquiere
capacidad plena por matrimonio, situación en la cual dichos menores se liberan de
la patria potestad y no se sujetan a tutela alguna. b) Cuando la menor llega a ser
madre extramatrimonial supuesto en el que la misma, no puede estar sometida a
patria potestad ni a tutela alguna.

6.2. Sujeto activo.

Este viene a ser el tutor o persona capaz a quien la ley le concede una serie de
derechos y deberes para el desempeño de su cargo.
Se entiende que las personas jurídicas no pueden ejercer dichas funciones por su
índole peculiar, pues el factor humano y el amor constituyen un ingrediente
necesario que no las tienen dichas entidades; sin embargo, por excepción, puede

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encargarse a menores que no se hallen bajo patria potestad o a establecimientos
de beneficencia.
Por otro lado, es obligación de las personas comunicar a las autoridades
competentes de cualquier caso que exija tutela. En ese sentido, la ley establece
que los parientes del menor, el Ministerio Público o cualquier otra persona puede
pedir la reunión del consejo de familia para el nombramiento del tutor dativo y
mientras no se designe tutor o no se discierna la tutela, el juez de oficio o a pedido
del Ministerio Público dictará todas la providencias que fueran necesarias para el
cuidado del menor y la seguridad de sus bienes.
Las personas, organismos o autoridades que están facultados para designar tutor
pueden ser los padres, los parientes, el consejo de familia, el juez, según se trate
de los tipos de tutela. Precisamente, el artículo 112 del Código de los Niños y
Adolescentes determina que el Juez especializado es competente para nombrar
tutor o guardador y es el responsable de supervisar periódicamente el
cumplimiento de su labor.

7. CLASES DE TUTELA
7.1. Tutela testamentaria.
Es aquélla que se origina en una disposición de última voluntad del padre o de la
madre del menor, por la cual se instituye tutor para que cuide de la persona y los
bienes del mismo. Por extensión es también la determinada en escritura pública
para que surta sus efectos después de su muerte. En ambos casos se origina en
la voluntad de ciertas personas y se expresa mediante testamento o en escritura
pública.
Las personas que tienen facultades para nombrar tutor testamentario o escriturario
son las que a continuación se indican:
1) Los padres, mejor dicho, el padre o la madre sobreviviente para los hijos
que estén bajo su patria potestad, pero si uno de los padres fuera incapaz

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tendrá valor el nombramiento de tutor que hiciere el otro, aunque éste
muera primero.
2) Los abuelos, esto es. el abuelo o la abuela para los nietos que estén
sujetos a su tutela legítima.
3) Cualquier testador que deje una herencia o un legado a un menor. en cuyo
caso, se requiere la concurrencia de dos condiciones para que el tutor
pueda ejercer el cargo: Que el menor carezca de tutor nombrado por el
padre o la madre y de tutor legítimo, y que la cuantía de la herencia o del
legado bastare para los alimentos del menor.
Tratándose del caso de la tutela plural la ley dispone que. Si fueran nombrados
dos o más tutores en testamento o por escritura pública. El cargo será
desempeñado en el orden de nombramiento. Salvo disposición contraria. En este
último caso. Si el instituyente no hubiera establecido el modo de ejercer las
atribuciones de la tutela, ésta será mancomunada.
Se entiende que la ley prefiere que sea una sola persona quien ejerza la tutela y
no varias simultáneamente para evitar conflictos y probables daños en contra del
tutelado.


7.2. Tutela legítima.

Es la que resulta impuesta a determinadas personas por ministerio de la ley
cuando no haya tutor testamentario, por tanto, tiene su origen en la ley y el
llamamiento legal sólo rige para el caso en que el padre o la madre no hubiera
designado otro tutor, porque en defecto de los padres se presume que, ejercerán
mejor el cargo, los parientes, particularmente, los ascendientes y los hermanos.
El artículo 506 señala, corno regla general, que a falta de tutor nombrado en
testamento o por escritura pública, desempeñarán el cargo los abuelos y demás
ascendientes, prefiriéndose

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a) El más próximo al más remoto.
b) Al más idóneo, en igualdad de grado. Esto es, será tutor el abuelo o
bisabuelo, pero la preferencia lo decide el juez oyendo por cierto al consejo
de familia.
Por excepción se conoce una especie de tutela legal, cuando el menor es
encargado además del abuelo, al hermano, al tío y hasta un extraño, lo que ocurre
en caso de separación de cuerpos o de divorcio.
Por último, cabe preguntarse, si esta tutela es aplicable o no a toda clase de hijos.
Al respecto existen opiniones contrapuestas, pues, unos, la circunscriben sólo
para los hijos matrimoniales y, otros, la hacen extensiva para el hijo
extramatrimonial. Al respecto el actual Código prescribe que la tutela no tiene
lugar respecto de los hijos extramatrimoniales si no la confirma el juez.

7.3. Tutela dativa.

La ley confiere al consejo de familia la facultad de designar tutor a una persona
residente en el lugar del domicilio del menor a falta de tutor testamentario o
escriturario y de tutor legítimo. Se advierte que la tutela de esta naturaleza se
caracteriza por ser supletoria de las anteriores.
El consejo de familia es un órgano que está compuesto de varios miembros por lo
que previamente deberá pedirse una reunión, cada vez que se desee que el
mismo adopte una decisión. En ese sentido cuando se necesite nombrar un tutor
dativo este órgano se reunirá por orden del Juez o a pedido de los ponentes, del
Ministerio Público o de cualquier persona.
Verificada tal designación, el tutor dativo aunque ejerce la tutela con los mismos
derechos y obligaciones que otros tutores ya mencionados- está sujeto a las
decisiones que tome el consejo de familia sobre su ratificación o desratificación.
En ese sentido se pronuncia la ley cuando dispone que el tutor dativo será
ratificado cada dos años por el consejo familiar dentro del plazo de treinta días

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contados a partir del vencimiento del periodo. La falta pronunciamiento de este
órgano dentro de dicho plazo equivale a su ratificación.

7.4. Tutela estatal.

Es la tutela que ejerce el Estado sobre los incapaces menores de edad a falta de
tutor testamentario o escriturario, legítimo o dativo. Estas funciones tutelares
responden al deber del Estado de proveer a la asistencia de quienes la necesitan
desde el primer momento: atención personal y seguridad patrimonial.
Los beneficiarios, en esta especie de tutela, se denominan expósitos o niños que
se hallan abandonados en lugares públicos a la expectativa de que una persona
caritativa los recoja. Estos no poseen datos de identificación, son entregados a las
autoridades para que se hagan cargo y están a la espera de que personas de
buen corazón tomen la iniciativa de cuidarlos.
El artículo 510 expresa que los expósitos están bajo la tutela del Estado o de los
particulares que los amparen. Esta tutela se ejerce por los superiores de los
respectivos establecimientos como orfelinatos u hogares de menores.
De otro lado, con respecto a la tutela de menores en situación irregular, moral o
materialmente abandonados o en peligro moral, por mandato de la ley, se rige no
sólo por el Código Civil sino también por las disposiciones pertinentes al Código
de Menores y de las leyes y reglamentos especiales.
En lo que concierne a nuestra sistemática jurídica civil, el artículo 514 dispone que
mientras no se nombre tutor o no se discierna la tutela. El juez, de oficio o a
pedido del Ministerio Público, dictará todas las providencias que fueren necesarias
para el cuidado de la persona y la seguridad de los bienes del menor.

7.5. Tutela oficiosa.


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Llamada también irregular, es aquélla en la que no existe propiamente
designación legal de tutor, de modo que la persona que hace sus veces, sin haber
cumplido con los requisitos exigidos)' sólo movido por sentimientos de piedad o
por designios inconfesables ejerce de hecho el cargo de tutor de un menor
determinado, cuidando de su persona y asumiendo el manejo de sus bienes.
A esta situación se refiere el artículo 563 cuando dispone que la persona que se
encarga de los negocios de un menor, será responsable como si fuera tutor. Esta
responsabilidad puede serle exigida por el Ministerio Público, de oficio o a pedido
de cualquier persona. El juez, a solicitud del Ministerio Público, puede ordenar que
se regularice la tutela, pero si ello no fuera posible, dispondrá que el tutor oficioso
asuma el cargo como tutor dativo.

7.6. Prelación.

Nuestra sistemática jurídica regula las cinco especies de tutela estableciendo un
orden prelativo contemplado en el artículo 503. La tutela testamentaria o
escrituraria funciona con prioridad, la tutela legítima en defecto de la testamentaria
o escrituraria, la dativa cuando faltan las anteriores y la estatal cuando no existan
las tres anteriores o son inconvenientes. La irregular u oficiosa funciona sólo de
hecho.

No obstante el orden establecido éste puede sufrir algunas modificaciones si se
observa su funcionamiento con meticulosidad. Este orden es el siguiente:
a) Tutor testamentario, designado en testamento por el padre o la madre del
menor.
b) Tutor testamentario, designado por el abuelo o abuela del menor en
referencia.
c) Tutor legítimo, cuando proviene de la ley.
d) Tutor testamentario designado por tercera persona.

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e) Tutor dativo.
f) Tutor estatal.
g) Tutor irregular.

8. PERSONAS QUE PUEDEN SER TUTORES

8.1. Requisitos.
En principio, pueden ser tutores todas las personas capaces de ejercer por sí
mismos sus derechos civiles. El cargo de tutor, por mandato de la ley, es
obligatorio para aquel que es designado, con razón Duguit decía: "todo individuo
tiene en la sociedad una cierta función que cumplir, una cierta tarea que ejecutar,
por tanto, no puede rehusar el cargo, tiene que aceptarlo".
Pero, lo manifestado precedentemente no significa de manera alguna que no deba
reunir algunos requisitos indispensables para garantizar el ejercicio del cargo.
Estos son:
1) Que el tutor se halle en el pleno goce de su capacidad civil.
2) Que el designado o llamado ofrezca un mínimo de condiciones de
moralidad y rectitud.
3) Que dicha persona no tenga enemistad, intereses encontrados ni otros
semejantes que sean perjudiciales a los derechos e intereses del tutelado.

8.2. Impedimentos.
Algunas personas no reúnen las condiciones requeridas, por ende, están
impedidas de asumir y ejercer el cargo. Estos impedimentos son:
1) Naturales, que afectan a toda persona como la incapacidad por razón de
edad.
2) Accidentales, que pueden afectar a algunos, pero no a todos, como es el
caso de la inhabilidad mental o moral.

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3) Legales, que se fundan en la ley como aquella que señala que no pueden
ser tutores aquellas personas que tienen intereses contrapuestos con los
del menor.
En ese sentido, el artículo 515 señala que no pueden ser tutores:
1) Los menores de edad, pero si fueran nombrados por testamento o por
escritura pública ejercerán el cargo sólo cuando lleguen a la mayoría de
edad.
2) Los sujetos a curatela, como los sordomudos, ciegosordos y ciegomudos
que no supieron expresar su voluntad de modo indubitable. También, los
malos gestores, los pródigos, los ebrios habituales y toxicómanos.
3) Los deudores o acreedores del menor por cantidades considerables, ni los
fiadores de los primeros a no ser que los padres los hubiesen nombrado
sabiendo esta circunstancia.
4) Los que tengan interés contrario al menor en un pleito propio o de sus
ascendientes, descendientes o cónyuge a menos que con conocimiento de
ello hubiesen sido nombrados por los padres.
5) Los enemigos del menor o de sus ascendientes o hermanos, caso en el
cual, también es justificable la prohibición.
6) Los excluidos expresamente de la tutela por el padre o por la madre.
7) Los quebrados y quienes estén sujetos a un procedimiento de quiebra.
8) Los condenados por homicidio, lesiones dolosas, aborto, exposición o
abandono de personas en peligro, supresión o alteración del estado civil, o
por delito contra el patrimonio o contra las buenas costumbres.
9) Las personas de notoria mala conducta o que no tuviesen manera de vivir
conocida.
10) Los que fueron destituidos de la patria potestad.
11) Los que fueron removidos de otra tutela.
El Código derogado, consignó otros impedimentos como son el ejercicio de la
función pública incompatible con la buena administración de la tutela y el hecho de

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ser mujer casada llamada al cargo a no ser que cuente con el asentimiento de su
marido. El Código actual contrariamente, elimina ambos impedimentos por no ser
la primera una causal de excusa y la segunda no precisamente porque sea mujer
sino por ser casada y sólo por existir oposición del marido.

8.3. Impugnación.
Existiendo cualquiera de los impedimentos o incapacidades mencionadas, el
llamado o designado tutor, debe excusarse o exonerarse de asumir la tutela. Si no
lo hiciera del modo indicado, cualquier interesado y el Ministerio Público pueden
impugnar el nombramiento del tutor efectuado con infracción del artículo 515.
Pero debe analizarse dos casos:
1) Si la impugnación precediera al discernimiento del cargo, se tramita como si
fuera un juicio de menor cuantía (proceso abreviado), oyéndose al
Ministerio Público antes de expedir sentencia.
2) Si la impugnación ocurriera después del discernimiento del cargo, deberá
renunciar tutela o en su defecto, será removido. En este caso, la demanda
de remoción se presentará ante el juez del domicilio del guardador,
indicándose en ella con precisión la causal que motiva conforme al Código.
También se sigue como un juicio de menor cuantía (abreviado), oyendo al
Ministerio Público antes de expedir sentencia.

8.4. Excusa.
Es la facultad del llamado o designado para no aceptar el cargo de tutor.
Entonces, la ley permite exonerarse de la carga que la tutela supone, pero no
debe confundirse con las causales de incapacidad (impedimentos), ni con la
remoción porque entre ellas existen diferencias bastante significativas.
Los impedimentos (causas de incapacidad), obstaculizan la asunción del cargo, la
excusa permite exonerarse de la carga que la tutela implica y, la remoción,
sanciona y aparta del cargo al tutor negligente, malicioso y perjudicial. Los

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primeros, obligan a la dejación del cargo si ya se hubiese asumido y origina su
remoción si voluntariamente no se produce la dejación; la segunda, lo faculta para
no aceptar el cargo; y, la tercera, aparta a quien no estuvo a la altura de la
responsabilidad que le fuera confiada.

Ahora bien, siendo la tutela una manus público es evidente su carácter obligatorio,
pero esta obligatoriedad no es del todo absoluta, pues, existen casos
taxativamente previstos en la ley que autorizan excusarse por causas de:
 Limitaciones de aptitud del llamado o designado tutor.
 Obstáculos materiales para el ejercicio del cargo.
 Haber cumplido o estar cumpliendo funciones idénticas y similares.
 La vinculación del menor con el tutor extraño, existiendo pariente
consanguíneo idóneo.

El artículo 519 del nuevo texto puntualiza que pueden excusarse del cargo de
tutor.
 Los extraños, si hay en el lugar pariente consanguíneo idóneo.
 Los analfabetos.
 Los que por enfermedad crónica pueden cumplidos deberes del cargo.
 Los mayores de sesenta años.
 Los que no tienen domicilio fijo por razón de sus actividades.
 Los que habitan lejos del lugar donde ha de ejercerse la tutela.
 Lo que tienen más de cuatro hijos bajo su patria potestad.
 Los que sean o hayan sido tutores o curadores de otra persona.
 Los que desempeñan función pública que consideren incompatible con el
ejercicio de la tutela.


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Sobre el tiempo para interponer la excusa, por disposición legal, el tutor en
principio debe proponerla dentro del plazo de quince días desde que tuvo noticias
de su nombramiento o desde que sobrevino la causal si estuviera ejerciendo el
cargo; pero, no podrá proponerla vencido dicho plazo. Esta fórmula supera
ampliamente la del texto derogado (artículo 519).

9. EJERCICIO DE LA TUTELA

9.1. Nociones previas.
Uno de los aspectos más importantes y complicados que tiene la tutela es
precisamente su ejercicio, que debe estar rodeado de las máximas garantías v
seguridades a fin de evitar malos manejos que perjudicarían al menor. La ley, en
este sentido, quiere que la persona que tome a su cargo al menor, no sólo se halle
en óptimas condiciones para que la ejerza con idoneidad, sino también para que le
brinde las garantías necesarias y cuide adecuadamente de su persona y de sus
bienes.
El tutor al ejercer la tutela tiene que hacer las veces de padre o madre según el
caso, por eso ésta se asemeja a la patria potestad aún cuando se trata de dos
instituciones distintas y autónomas; pero, para que dicho ejercicio sea eficiente es
indispensable conocer el contenido de esta institución, vale decir, los deberes y
derechos de los pupilos. así como los deberes y derechos del tutor (atribuciones).

9.2. Deberes y derechos del pupilo.

Se ha indicado que el contenido de la tutela es similar al de la patria potestad por
la sencilla razón de que aquélla se instituye en reemplazo de ésta y no existen
diferencias significativas entre ambas figuras que la de ejercer la tutela bajo una
más cercana vigilancia y control por parte del consejo de familia y/o de la
autoridad tutelar. Esta distinción radica en que la patria potestad se sustenta en un

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vínculo natural anterior a la ley, mientras que la tutela en un título legal o principio
de solidaridad familiar y social.

No existe norma concreta que se refiera a los deberes que tiene el pupilo frente a
su tutor, sin embargo, como la tutela ha sido creada en lugar de la patria potestad,
por interpretación extensiva de la ley, también los pupilos están obligados a
obedecer, respetar y honrar a su tutor. Solamente así podrá ser posible el cabal
cumplimiento de los fines de esta figura tutelar, tanto en lo que concierne a la
guarda de la persona del menor cuanto a la administración de sus bienes.
Con respecto a los derechos del menor tutela do debe advertirse también que son
los mismos que los del menor sujeto a patria potestad. Estos son: adquirir bienes a
título gratuito, ejercer derechos estrictamente personales, contraer obligaciones o
renunciar derechos, ejercer una actividad ocupacional y ser consultado para actos
importantes de la administración de su patrimonio, por cierto, dentro de los límites
establecidos por la ley.

Además, tiene derecho de recurrir al juez contra los actos del tutor si tiene catorce
años de edad, para ser oído por la misma autoridad antes de conceder al tutor la
autorización para los actos señalados en los artículos 531 y 532, así corno de ser
igualmente oído y de pedir la remoción del tutor cuando medie causa legal.

El artículo 109 del Código de los Niños y Adolescentes incorpora una
importante modificación, según el cual, el adolescente puede recurrir ante el Juez
contra los actos de su tutor, así como pedir la remoción del mismo. Es
adolescente, según este cuerpo legal, desde los 12 hasta cumplir los 18 años de
edad.
Por último, se sobreentiende que el tutor o el juez, en los respectivos casos,
escuchen o no la participación del menor, no se exoneran de responsabilidad.


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9.3. Atribuciones del tutor.

Este viene a llenar un vacío dejado por los padres, de ahí que sus facultades y
deberes sean análogos aun cuando no iguales al de aquéllos, por eso, las
atribuciones señaladas en el artículo 423 son también las del tutor. Pero el Código
establece específicamente dos clases de atribuciones:

Entre las atribuciones de orden personal se señalan las siguientes:
1) La de alimentar y educar al menor de acuerdo con la condición del
tutor.- Lo cual significa que el menor no puede quedar desamparado en
cuanto a estos aspectos que son esenciales para la vida del ser humano,
inclusive se faculta al tutor para demandar el pago de una pensión
alimenticia cuando el menor carezca de bienes y estos sean insuficientes.
Estos deberes, sin duda, se rigen por las disposiciones relativas a la patria
potestad, bajo la vigilancia del consejo de familia.
2) La de proteger y defender al tutelado.- Puesto que el tutor debe de cuidar al
pupilo como un buen padre de familia, recurriendo a la autoridad si fuera
preciso y, por supuesto, bajo la vigilancia del consejo familiar.
3) La de representar al pupilo en todos los actos civiles.- Sobre la materia
existe una excepción, en aquellos casos en que por disposición de la ley,
puede realizarlos por si solos.
En lo que respecta a las atribuciones de orden patrimonial el rol del tutor consiste
en:
1) Administrar los bienes del menor.- Esto es, de manera diligente y
responsable.
2) Representarlos en todos los actos de su vida jurídica.- Puesto que durante
su minoría de edad el tutelado no puede ejercer ningún derecho relativo a
su patrimonio, consiguientemente, es el tutor quien debe desempeñar
dichos actos como representante del menor sujeto a tutela.

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El artículo 108 del Código de los Niños y Adolescentes virtualmente establece
algunas modificaciones con relación a los deberes y derechos de los tutores, que
son los mismos que tienen los padres. Estos son:
1) Velar por el desarrollo integral del pupilo.
2) Proveer su sostenimiento y educación.
3) Dirigir su proceso educativo y capacitación para el trabajo conforme a su
vocación y aptitudes.
4) Darles buenos ejemplos de vida y corregirlos.
5) Cuando su acción no bastare, podrán recurrir a la autoridad competente.
6) Tenerlos en su compañía recurriendo a la autoridad si fuere necesario para
recuperarlos.
7) Representarlos en los actos de la vida civil mientras no adquieran la
capacidad de ejercicio y la responsabilidad civil.
8) Recibir ayuda de ellos atendiendo a su edad y condición y sin perjudicar su
educación.
9) Administrar y usufructuar sus bienes, cuando los tuvieran.

Tratándose de productos, se estará a los dispuestos en el artículo 1004 del Código
Civil.
Por tratarse de un tema sumamente amplio la administración será tratada en el
siguiente tema.

9.4. Administración del tutor.
Por disposición legal el tutor está obligado a administrar los bienes del menor con
la diligencia ordinaria requerida para lo que es indispensable estudiar: los actos
previos a la tutela, los actos durante su ejercicio y los actos al finalizar dicho
ejercicio tutelar.
Con relación a los actos previos a la tutela, el régimen jurídico nacional exige
cuatro medidas concretas:

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1) Inventariación de los bienes del menor.- Que debe llevarse a cabo tan
pronto como sea posible con intervención del menor si tuviera dieciséis
años cumplidos, pero hasta que no se practique dicha diligencia los bienes
quedarán en depósito. El Código no trae una norma acerca de la ampliación
del inventario, menos respecto a si éste debe ser simple o valorizado, lo
que exige se aclare a través de una ejecutoria suprema.
2) Constitución de una garantía.- Esta puede ser real o personal a fin de
asegurar la responsabilidad de la gestión del tutor-administrador, de tal
manera que sólo cuando no sea posible constituir la garantía hipotecaria o
prendarla. le será permitida la fianza personal; pero tratándose de tutor
legítimo, por excepción, ésta queda exonerada.
3) Discernimiento del cargo.- Consiste en una diligencia solemne por medio
de la cual el tutor queda investido de la potestad para el que ha sido
designado, lo que debe ser solicitado; caso contrario, el juez deberá
ordenarlo de oficio, a pedido de los parientes, del Ministerio Público o de
cualquier persona.
4) Inscripción en el registro público correspondiente del discernimiento
del cargo.- Se entiende que es con enumeración de los inmuebles
inventariados y la relación de las garantías prestadas. También serán
objeto de inscripción su remoción, acabamiento, cese y renuncia.
En cuanto respecta a los actos del tutor durante el ejercicio de la tutela,
están sujetas a tres clases de normas. Estas son:
1) Las que permiten al tutor actuar por si solo, como la obligación de
administrar los bienes del menor, que a su vez comprende la de: conservar
los bienes (reparaciones ordinarias, depósito de los bienes, mantenimiento,
pago de tributos, etc.), concluir los arriendos por un plazo no mayor de tres
años, iniciar las acciones de cobro, desahucio, aviso de despedida
(desalojo), rescisión y resolución.

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2) Las que obligan a solicitar autorización previa del juez, que son las
siguientes: retirar dineros o valores de los bancos, vender bienes del menor
fuera de subasta previa audiencia del Ministerio Público, arrendar los
bienes del menor por más de tres años.
3) Las que requieren la autorización del juez y del consejo de familia para.
realizar actos de enajenación o gravamen concedidos por razones de
necesidad o utilidad, exceptuándose los frutos y; ejecutar otros actos como
hacer gastos extraordinarios en los predios, pagar las deudas del menor a
no ser que se trate de pequeña cuantía, permitir al menor dedicarse a una
actividad ocupacional, celebrar contratos de locación de servicios; celebrar
contratos de seguro de vida o renta vitalicia a título oneroso y para todo
acto en el que tenga interés el cónyuge del tutor, cualquiera de sus
parientes o alguno de sus socios.
Se advierte que en todos estos actos, cuando el menor tenga más de
dieciséis años, si fuera posible, el juez debe oírlo antes de prestar su
autorización.
4) Las que prohíben al tutor la práctica de ciertos actos de modo absoluto,
tales corno: comprar o tomar en arrendamiento los bienes del menor,
adquirir cualquier derecho o acción contra el menor, disponer de los bienes
del menor a título gratuito, celebrar convenio antes de que no estén
aprobadas las cuentas.

Otros actos no permitidos como liquidar la empresa que forma parte del patrimonio
del menor, pagar deudas cuantiosas, renunciar herencias, legados o donaciones,
aceptar éstas gravadas con cargas significativas, convenir en la demanda,
transigir el pleito en condiciones desfavorables, etc.

Por último, respecto a los actos del tutor al finalizar la tutela, tiene las
siguientes obligaciones:

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1) Rendir cuentas de su administración y entregar los bienes del menor y,
2) Responder por los daños ocasionados al menor durante .su ejercicio.
Pero, como la administración de los bienes del menor demandan dedicación,
tiempo y responsabilidad, es un acto que debe ser retribuido, constituyendo un
derecho del tutor, que ser tratado igualmente.
La rendición de cuentas es una obligación visceral del tutor que tiene por objeto
ajustar ingresos y egresos que registre el movimiento patrimonial del pupilo
detallando los resultados de la gestión efectuada, que puede ser de dos clases:
1) Periódicas, si se rinden durante el ejercicio del cargo, de tal modo que al
inicio de la tutela, la cuenta periódica deberá ser anual, pero una vez
rendida la primera, el juez puede autorizar que las posteriores se rindan
bienal, trienal o quinquenalmente, sita entidad del patrimonio y de su
administración lo justificasen.

2) Definitivo o final, al cese del tutor en el cargo, que se rige por las normas
procesales en concordancia con los dispuesto por los artículos 546, 1628,
547, 430 y 431.
Expresa, Cornejo Chávez, que ambas cuentas se presentan, debaten y resuelven
con intervención del consejo de familia y, de ser posible, del mismo menor, cuando
tenga más de catorce años cumplidos y de ninguna manera puede ser excusado
excepto en el caso del tutor legítimo, que sólo está obligado a la cuenta final
inexclusivamente y, a las periódicas, sólo cuando así lo decida el juez a pedido del
consejo de familia.
La modificación que introduce el artículo 542 del Decreto Legislativo N° 768 es
respecto a la forma de la rendición de cuentas. La rendición. a solicitud del tutor o
del consejo de familia, se presenta en ejecución de sentencia del proceso
abreviado. La presentación. en audiencia que el Juez señalará al efecto y con
presencia del menor si tiene más de catorce años, se hace por escrito, adjuntando

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copia de los documentos justificantes u ofreciendo otros medios probatorios. En la
audiencia, el tutor proporcionará las explicaciones que le sean solicitadas.
La demanda de desaprobación se formula, de ser el caso, dentro del plazo de
caducidad de sesenta días después de presentadas las cuentas y se tramita como
proceso de conocimiento.
Puede presentarse, en relación con los saldos, los siguientes casos:
1) Que el saldo anual sea en favor del menor, en cuyo supuesto son
aplicables los artículos 451 y 453.
2) Que el saldo sea en contra del tutor, en cuya situación. producirá intereses
legales desde un mes después de la terminación de la tutela.
Ahora bien, las acciones que recíprocamente asisten a los tutores y a los pupilo
por razón del ejercicio de la tutela se extingue a los tres años de aprobada la
cuenta final; sin embargo, esta medida no es aplicable a la acción relativa al pago
del saldo que resulte de dicha cuenta, la que prescribe dentro del plazo señalado
para la acción personal (artículo 432).

La retribución del tutor viene a ser un derecho que fijará el juez teniendo en
cuenta:
a) La importancia de los bienes del menor.
b) El trabajo que ha demandado su administración en cada periodo, Esta
retribución nunca excederá del ocho por ciento de las rentas o productos líquidos
consumidos, ni del diez por ciento de los capitalizados.

La responsabilidad del tutor viene a ser otra de las obligaciones, que consiste en
responder los daños ocasionados al menor por haber obrado sin la diligencia
ordinaria requerida ni haber observado las formalidades establecidas por la ley,
También la responsabilidad del tutor es por los hechos ilícitos causados a terceros
por los pupilos.


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10. TERMINACIÓN DE LA TUTELA

10.1. En relación con el pupilo.

La tutela finaliza o concluye definitivamente por causas que proceden del estado o
situación del menor, lo que acontece cuando esta institución ya no es necesaria
para el tutelado. También, por causas imputables al tutor y que ordinariamente
producen sus efectos de pleno derecho, sin necesidad de declaración judicial.
En ese sentido el artículo 549 expresa que la tutela se acaba por las siguientes
razones:
1) Muerte del menor.- Esto es, que este hecho pone fin a la personalidad, de
tal modo que acaecido el deceso, el tutor, tiene la obligación de rendir
cuentas a los herederos del menor.
2) Cesación de la incapacidad del pupilo. - Lo que ocurre en los siguientes
casos: por llegar el menor a los dieciocho años de edad, por haber
contraído matrimonio el menor o haber obtenido título oficial que lo autorice
para ejercer una profesión u oficio y, por tener la mujer menor de edad un
hijo extramatrimonial bajo su patria potestad.
3) Reingreso del pupilo a la patria potestad.- Lo que ocurre en dos
situaciones: por cesar la incapacidad del padre o de la madre en el caso del
artículo 580 y por ingresar el menor bajo la patria potestad. En ambos
casos se trata de un reingreso a la patria potestad.

10.2. En relación con el tutor.
La tutela termina también por causas imputables al tutor, que tiene carácter de
sanción por inhabilidad o indignidad, cuya remoción debe ser declarada por el
juez.
Por disposición del artículo 550 el cargo de tutor cesa por las causas siguientes:

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1) Muerte del tutor.- En cuya eventualidad los herederos del tutor si son
capaces están en la obligación de continuar con la gestión de su causante
hasta que se designe un nuevo tutor.
2) Aceptación de renuncia del tutor.- Lo cual supone que el tutor está
ejerciendo el cargo, sin embargo, renuncia cuando sobrevienen
impedimentos legales que no existían al iniciarse el cargo, alguno de los
cuales, se hallan taxativados en el artículo 515 y cuando el tutor dativo, que
ya ejerció el cargo durante seis altos, decide apartarse de la tutela.
3) Declaración de quiebra del tutor.- Sobre el particular existe una aparente
duplicidad entre el inciso 7° del articulo 515 y el inciso 3° del artículo 550, lo
que debe interpretarse como que la declaratoria de quiebra produce ipso
facto la cesación del cargo, mientras que las otras causas de incapacidad,
producen ese efecto sólo cuando la renuncia es aceptada.
4) No ratificación del tutor.- Por regla general éste no está sujeto a ratificación,
pero si lo está el tutor dativo que debe ser objeto de este acto por el
consejo de familia cada dos años y dentro del plazo de treinta días a partir
del vencimiento del período. La falta de pronunciamiento por parte del
consejo dentro del plazo indicado implica ratificación automática.
5) Remoción del tutor.- Que viene a ser la destitución del cargo cuando se
produce el incumplimiento de sus funciones o deja de ser idóneo para
seguir ejerciéndolas. La iniciativa de remoción la pueden pedir: el menor
que ha cumplido catorce años de edad, los parientes del mismo y el
Ministerio Público. Cualquier persona sólo puede hacerlo por causas
legales y el juez si tiene conocimiento de algún perjuicio que el tutor cause
al menor.

El procedimiento de la remoción de la tutoría tiene tres formas, las mismas son:
1) Si se trata de tutor dativo nombrado por el consejo de familia, será éste el
organismo que acuerde su remoción.

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2) Si se trata de otra clase de tutor, deberá seguirse el procedimiento
señalado en el artículo 1055 del C. de P. C.
3) Si se trata de tutor oficioso o estatal, creemos que si puede serio, después
de establecer su responsabilidad en el primer supuesto, mas no en el
segundo, para lo que existe otro tipo de control contemplado en el Código
de Menores y las normas administrativas.

11. CUESTIONES PROCESALES

11.1. Acciones de invalidación
Los actos que el tutor realiza en nombre de su pupilo observando las
formalidades prescritas por la ley son tan válidas como si hubieren sido hechas
por el tutelado si fuera capaz, por consiguiente, no puede de mandarse su nulidad;
pero los actos ejecutados por el menor sin observar dichas formalidades, son
nulos.
La acción del menor para anular los actos celebrados por el tutor sin las
formalidades legales, prescribe a los dos años conforme lo dispone el artículo 537,
aclarando que este plazo se cuenta a partir del día en que cesó la incapacidad.

11.2. Acciones recíprocas de pago
De la cuenta final puede resultar un saldo a favor, o a cargo del ex-tutor. Las
acciones que recíprocamente asistan al tutor o pupilo por razón del ejercicio de la
tutela se extingue a los tres años de aprobada la cuenta final, pero esta
disposición no es aplicable a la acción relativa al saldo que resulte de dicha
cuenta, la cual prescribe dentro del plazo señalado para la acción personal, vale
decir, a los diez años.
Existe una notoria contradicción entre la disposición 432 y 537 respecto a la
prescripción de tres años después de aprobada la cuenta final y de dos años a
partir del día en que cesó la incapacidad, que no deberá tomarse en cuenta.

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En ese sentido y respecto a otras acciones, se explicita manifestando que "Toda
otra acción, según preceptúa el artículo 561, prescribe a los tres años (contados
desde que se aprobó la cuenta final). En otras palabras: todas las acciones que
competan al ex-pupilo contra el ex-tutor y viceversa prescriben a los tres años de
aprobada la cuenta final; excepto la de nulidad de actos irregulares -que
prescriben a los dos años de cesada la incapacidad y la acción de cobro del saldo
de la cuenta final que prescribe a los diez años.

11.3. Acción de indemnización de daños y perjuicios
El tutor además es responsable de todos los daños Ocasionados al menor por no
haber nombrado con la diligencia necesaria requerida y que normalmente
consistirá en la reparación de los daños y perjuicios ocasionados.
Además, el articulo 562 expresa, que se puede intentar una acción de
responsabilidad subsidiaria en contra del juez., la que prescribe a los seis meses
contados desde el día en que se hubiera podido interponer.
Estamos de acuerdo plenamente con Raquel Guerra Tábara cuando dice "nos
parece muy corto el tiempo dentro del cual se pueda accionar persiguiendo la
acción mencionada, lo que debe modificarse estableciendo el plazo de dos años.

11.4. Nuevo Código Procesal Civil
El nuevo Código Procesal Civil instituye algunos trámites relacionados con la
tutela. Estos son:

1) Tutela legal de hijos extramatrimoniales.- Por mandato de la Sexta
Disposición final del Decreto Legislativo 768, concordante con el artículo 507 del
Código Civil, se tramita como proceso no contencioso.


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2) Retribución del tutor.- De conformidad con la Cuarta Disposición Final del
Decreto Legislativo 768, concordante con el artículo 539 del Código Civil, se
tramita como proceso sumarísimo.

3) Rendición de cuentas. - Por disposición del artículo 542, modificado por el
Decreto Legislativo precedentemente mencionado la rendición, a solicitud del tutor
o del consejo de familia, se presenta en ejecución de sentencia del proceso
abreviado.

4) Desaprobación de cuentas.- La demanda de desaprobación -reza el artículo
542- del Código civil, modificado por el Decreto Legislativo 768, se formula, de ser
el caso, dentro del plazo de caducidad de sesenta días después de presentadas
las cuentas y se tramita como proceso de conocimiento.

11.5. Código de los Niños y Adolescentes.
Por último, debe indicarse la modificación que se establece por disposición del
artículo 113 del Decreto Ley No. 26102 en el sentido de que la tutela y la guarda
se tramitaran en lo que corresponda, conforme a las normas del proceso único
contemplado en el numeral 188 y siguientes del mismo cuerpo legal.











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BIBLIOGRAFIA

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 CARMONA URDANETA, WILMER ALEJANDRO: Manual de Derecho
Romano. (McGraw-Hill, Caracas, 1998)
 CUADROS VILLENA, FERDINAND. Acto jurídico; Cuarta edición 1998
 CORNEJO CHÁVEZ, Héctor. Derecho Familiar Peruano. 2 Tomos. Lima
 DÍEZ-PICAZO, Luis y GULLÓN, Antonio. Sistema de Derecho Civil, Vol. IV.
Madrid, 1986
 HURTADO OLIVERO, AGUSTIN: Lecciones de Derecho Romano, Volumen
I. (Ediciones Justiniano SRL, Caracas, 1983)
 ONTIVEROS PAOLINI, GERARDO: Derecho Romano I y II. (Marga
Editores SRL, Caracas, 2004)
 CODIGO CIVIL PERUANO 1984.
 CODIGO DE LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES 2000.
 VILCACHAGUA, Alex. Exégesis del Código Civil peruano de 1984. Tomo
VII. Derecho de Familia. Lima, Gaceta Jurídica, 1997