CRÓNICA MÍSTICA DE LOS VIAJES DE

OHM AHEI VUH


ENTREGA 2

(Primera parte)
Guatemala, el país del
Popol Vuh

Ciudad de Chichicastenango, Panajachel.
Visitar Guatemala, es entrar a un
mundo de resonancias antiguas y
modernas, mezcladas en un crisol de
razas, idiomas, construcciones,
comida, colores, tejidos, exuberantes
paisajes, personajes, y mucha, mucha
historia.

Al recorrer sus paisajes, nos
sobrecoge una profunda admiración.
Admiración por lo realizado allí por la mano de Dios, la brutal belleza de la
naturaleza que va mas allá de lo percibido por nuestros sentidos, mas allá de
nuestra imaginación más febril.

Entonces sucede nuestro transporte al pasado, a nuestra América pre-
colombina, poblada de orgullosos personajes constructores de pirámides y
cuya cultura y costumbres se pierde en la noche de los tiempos y en la noche
de la conquista.

Visitamos entonces Chichicastenango (La tierra del chichicaste, de la ortiga),
lugar donde los indígenas maya quiché escribieron en caracteres ya españoles
el poderoso libro del génesis de los mayas, el Popol Vuh, que se inicia con el
siguiente texto lleno de misterio...

“Capítulo Primero.

Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil,
callado, y vacía la extensión del cielo.
Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal,
pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el
cielo existía.
No se manifestaba la faz de la tierra. Solo estaban el mar en calma y el cielo en toda su
extensión.
No había nada que estuviera en pié; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo.
No había nada dotado de existencia.
Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el creador, el
Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad.
Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se les llama Gucumatz. De grandes
sabios, de grandes pensadores es su naturaleza. De esta manera existía el cielo y también el
corazón del cielo, que éste es el nombre de Dios. Así contaban.
Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad, en la
noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí y
meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento.
Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía
aparecer el hombre.
Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y los bejucos y el nacimiento de
la vida y la creación del hombre. Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el Corazón
del Cielo, que se llama Huracán.
El primero se llama Caculhá-Huracán. El segundo es Chipi-Caculhá. El tercero es Raxá-
Caculhá. Y estos tres son el Corazón del Cielo.
Entonces vinieron juntos Tepeu y Gucumatz; entonces conferenciaron sobre la vida y la
claridad, como se hará para que aclare y amanezca, quién será el que produzca el alimento y
el sustento.
 ¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! ¡Que esta agua se retire y desocupe [el espacio], que
surja la tierra y que se afirme! Así dijeron. ¡Que aclare, que amanezca en el cielo y en la
tierra! No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la
criatura humana, el hombre formado. Así dijeron.
Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra:
 ¡Tierra! – dijeron, y al instante fue hecha.
Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del
agua las montañas; y al instante crecieron las montañas.
Solamente por un prodigio, sólo por arte mágica se realizó la formación de las montañas y los
valles; y al instante brotaron juntos los cipresales y pinares en la superficie.
Y así se llenó de alegría Gucumatz, diciendo:
 ¡Buena ha sido tu venida, Corazón del Cielo; tú, Huracán, y tú, Chipi-caculhá, Raxá-
Caculhá!
 Nuestra obra, nuestra creación será terminada.
Contestaron.
Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua,
los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas
cuando aparecieron las altas montañas.
Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la
Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en
suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua.
De esta manera se perfeccionó la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar
sobre su feliz terminación.”

Fragmento del Popol Vuh, extraído de la página web
http://www.uweb.ucsb.edu/~jce2/popol.html

De donde además transcribo lo que dice a propósito del libro y el ambiente en
el que fuera creado:

“Sin Bernal Díaz del Castillo, Rafael Landívar, Antonio José de Irisarri, José
Batres Montúfar, José Milla; sin Enrique Gómez Carrillo, sin Miguel Ángel
Asturias, sin la obra de los guatemaltecos indios, antes que nada con el Popol
Vuh y demás creaciones, estaríamos en cueros. Todavía a los dioses
indígenas los llamamos ídolos.”

Luis Cardoza y Aragón. Miguel Ángel Asturias: Casi novela.
México: Ediciones Era, 1991.

“En 1492 llegaron los españoles a lo que hoy es Cuba. En 1524 llegaron a las
tierras que hoy son Guatemala. Junto con los Conquistadores llegaron varios
sacerdotes, quienes en su afán de convertir a los indígenas a la “verdadera”
religión destruyeron cuanto hubiera que pudiera tener alguna conexión a las
religiones precolombinas: templos, dioses, bibliotecas enteras de códices.”...

dice además...

“... es innegable la destrucción perpetrada por los españoles, siendo tal que de
los códices mayas solamente quedan cuatro en el mundo. Uno de los tantos
códices quemados posiblemente haya sido el mismo Popol Vuh. Esta
incertidumbre de mi parte es porque los orígenes del Popol Vuh están
rodeados del enigma. Lo que sí sabemos es que el Popol Vuh como lo
conocemos fue escrito un poco después de la Conquista en el idioma quiché
con auxilio del alfabeto castellano por uno o varios indígenas cristianizados,
muy posiblemente miembros de la derrotada realeza quiché. El quiché se
deriva del lenguaje maya que se hablaba durante el llamado periodo post
clásico (900 d.C-1492) con influencias toltecas. Este tipo de lenguaje maya se
asentó en el noroccidente de lo que hoy es Guatemala.”

Cuan grande es la ceguera del hombre que cae víctima del fanatismo. No les
recuerda lo leído, a lo sucedido con la biblioteca de Alejandría donde los
árabes incendiaron la misma, perdiéndose para siempre valiosísimos papiros
con toda la ciencia y cultura de los Egipcios?

Es que la fuerza del oscurantismo es tan grande que , al decir de algunos
indígenas quichés con los que he conversado...

- Hablan de amor y perdón y sin embargo sacrificaron a su propio Dios en un
madero!

A propósito de los sacrificios humanos que en su momento horrorizaron a los
misioneros cristianos llevándolos a cometer los mismos crímenes!!


Al recorrer hoy las apacibles calles de chichicastenango,
observamos a los indígenas de pequeño porte, de baja estatura,
subalimentados y subculturizados.

Cuentan sin embargo, que en la época dorada de los mayas, sus
sacerdotes y militares, la nobleza, eran como una raza distinta.
Tenían como diez centímetros más de altura que el resto del
pueblo (esto probablemente lo explique la alimentación diferente
que tenían) y utilizaban brillantes ropajes y plumas y costosas
pieles.

Cuentan también (y especulan) que la causa de la caída, puede
haber sido justamente la hambruna producida por el agotamiento
de los recursos naturales y por la decadencia producida en su
clase noble, al entregarse estos al consumo de drogas y prácticas
sexuales bizarras, además de la sed de sangre de sus dioses.

Hoy recorremos sus calles y vemos
transcurrir apaciblemente sus días, en
romerías de ventas en los mercados,
comerciando con tapices, cerámicas y
piedras semi preciosas extraídas de las
montañas cercanas.

Vemos hoy un pueblo reducido a la humildad
forzada que le impusieron la conquista y el
olvido obligado de sus dioses, su ciencia y su
cultura, en el marco de la esplendorosa
naturaleza, rica por demás en paisajes de
lagos, volcanes, selvas y cavernas, llenando
nuestros ojos de asombro y preparando el
espíritu para el encuentro mas fuerte, el
encuentro con el pasado, con la historia, con
la gloria de una civilización brillante que nos sacude el alma, la conciencia e
inclusive el futuro desde sus profecías, desde la noche de los tiempos.

(Continúa..., Segunda parte – Tikal, la ciudad sagrada de los Mayas)

Salud en la Rosa, Paz en la cruz!, siempre vuestro en L.’.V.’.X.’.
F.L. Ohm Ahei Vuh - 04/07/2003 (Asunción/Paraguay)