Alumno: Anyelis Sandro Cuesta Alfonso

Bogotá, jueves 09 de junio de 2011

EL JUEGO DEL LENGUAJE COMO MULTIPLICIDAD DE VOCES

La reflexión en torno a la metafísica entendida como acontecimiento fundamental
de la vida del ser humano conlleva a deducir que se trata algo inherente al
hombre. Sin embargo desde la historia de la filosofía se ha rastreado la manera
como en principio la metafísica es entendida como conocimiento. En este sentido,
desde Aristóteles es entendida como la ciencia que se ocupa del conocimiento del
ente en cuanto tal, que busca los primeros principios de las cosas, las causas
últimas. Aquí se comienza inscribir un ejercicio conceptual, donde Aristóteles al
catalogarla como “filosofía primera” quiso definir y diferencias su oficio frente a
otras ciencias.
Ahora bien, teniendo en cuenta que al hablar de la metafísica en Aristóteles, esta
es entendida como un esfuerzo por configurar una serie de objetos cuya reflexión
parte de la noción de ente, constituyéndose así en primera instancia en una onto-
teología. Desde la filosofía medieval, se hace un giro a la comprensión Aristotélica,
para entender ahora la metafísica como disciplina de conocimiento propiamente.
Ahora la ocupación de la reflexión metafísica estará enfocada en objetos
inmateriales como manera de acceder al conocimiento de ese motor inmóvil
aristotélico, ahora en la edad media, nombrado como Dios. Aquí continúa la
reflexión en torno al ser entendido en el acto de que sea, que exista a partir del
ente, según Sto Tomás, y no solamente como forma según Aristóteles.
Según algunas corrientes medievales, el ente entendido como sujeto que tiene
esencia y ser, frente a Dios, no se le puede llegar a conocer, solamente de él se
llegan a decir ideas que no corresponden a su Ser. Esto lo hace notar Derrida en
su texto “Como no hablar” al mencionar un tipo de lenguaje denominado Teología
negativa en el que hablar y aproximarse al Ser de Dios es cuestión de de
reconocer y predicar sobre lo que no es, o no aplica a su Ser. Esto en primera
instancia conllevaría a tener ideas falsas sobre Dios. Se podía hablar de lo que es
pero a la vez de lo que no es. Lo ejemplifica Derrida citando a San Agustín: “Dios
es sabio sin sabiduría, bueno sin bondad…” (Derrida: 5)
En este sentido, se habla de que es posible concebir a Dios a partir de
conceptualizaciones que predican sobre el ser, pero a la vez resulta
fantasmagórico ya que es inalcanzable conocerle. Se trata de una dinámica en
que se habla de determinada entidad que por relaciones conceptuales es posible
predicar existencia, ser, etc. Pero al mismo tiempo existe la sensación de no
conocerle en cuanto que resulta inalcanzable.
Esta situación es usada por Derrida para hablar sobre la differance, que en sentido
de la deconstrucción del lenguaje, es la manera de expresar otras dimensiones del
mismo, otras posibilidades que subyacen en su interior, pero que son opacadas
por los paradigmas universales del mismo lenguaje, con una pretensión de verdad.
Así es definida la differance: “Lo que “quiere decir” la “differance”, la “huella”, etc. –
que por otra parte no quiere decir nada- sería “antes” del concepto, el nombre, la
palabra, “algo” que no sería nada, que no dependería ya del ser…” (Derrida: 5)
Si bien hablar de dios, significa hablar metafísicamente, Derrida al citar texto del
Dionisio el Aeropagita, muestra como en esta forma de lenguaje se da la negación
y la afirmación, concibiendo en momentos formas de dios pero que son nada,
mostrando así las paradojas que el mismo lenguaje puede llegar a encarnar. Ante
esta situación es que se pregunta sobre cómo no hablar.
Aquí se inscribe el sentido de la deconstrucción del lenguaje que pretende realizar
Derrida, donde los valores universales que se han erigido en base al lenguaje no
son más que concepciones que pretenden tener status de verdad absoluta. En ese
juego de negación y afirmación, se comprende el secreto o el enigma, pues ante la
usencia de un conocimiento certero de dios, en este caso de Dionisio, solo queda
el misterio, lo indeterminado.
En este sentido, la crítica a la metafísica desde la hermenéutica, Derrida le
interesa mostrar que toda conceptualización tiene su contraparte, y por tanto no
existe un discurso o una verdad absoluta, solo hay multiplicidad de voces, de
huellas. Desde el análisis que hace del lenguaje, la escritura es presentada como
un juego de diferencias, donde no hay hechos sino interpretaciones que encarna
individualidades.

FUENTE:
 Derrida, Jacques. ¿Cómo no hablar? Y otros textos. En: Anthropos. No 13,
1989.