COMPLICACIONES DE LA LIPOASPIRACION

Las complicaciones que pueden aparecer después de una operación de liposucción, pueden
ser comunes para la lipoaspiración en cualquier lugar del organismo o especificas según el
área operada.
Las complicaciones más frecuentes son generalmente menores y se curan espontáneamente
sin dejar secuelas ni estéticas ni funcionales; no obstante existen otras más severas (pero
infrecuentes) que pueden dejar alteraciones estéticas y funcionales importantes e incluso
pueden ocasionar peligro para la vida del paciente.
Aquí surge el primer concepto básico en el que se refleja la honestidad científica y moral
del cirujano, no solo informándole a la paciente de las complicaciones que puede llegar a
tener, sino además aclarándole el concepto erróneo que por lo menos el 70% de los mismos
tiene, con respecto a considerar a esta cirugía como “casi un caso de cosmiatría o
peluquería científica” sin darle la importancia quirúrgica que merece.
La mayoría de los que desean realizarse una lipoescultura la consideran una cirugía
menor o algunos se asombran frente a la explicación del cirujano pues creen que no se
trata de cirugía.
Esta falacia tiene mucho que ver con: 1. Los medios de comunicación con su
información errónea; 2. La antiestética propaganda de algunos médicos esteticista
augurando resultados espectaculares sin sufrimiento y casi sin cirugía; 3. La
deshonestidad de cirujanos que para “atrapar al paciente” le muestran el método con
características mágicas y 4. La mala interpretación por parte de los pacientes de toda
la información que reciben.
La condición psíquica del paciente debe ser correctamente interpretada por el cirujano
plástico, ya que las exigencias de resultados “imposibles” o expectativas exageradas debe
poner en guardia al cirujano desechando la paciente para el acto quirúrgico, pero
orientándola hacia un a interconsulta con psicólogos o psiquiatras. (OJO: esto puede ir en
perfil de la paciente).
Los cirujanos deben tener en cuenta el movimiento y el requerimiento de líquidos y
electrolitos e incluso de sangre o glóbulos rojos en una lipoaspiración.
(AGREGADO) Las consecuencias de una lipoescultura sobre el equilibrio interno del
organismo pueden ser tan severas como las producidas por síndromes severos de trauma o
quemaduras.
La mayoría de cirujanos está de acuerdo en considerar que la transfusión de sangre es
necesaria cuando se excede los 2.000 ml de aspiración, teniendo en cuenta la edad del
paciente, peso y hemoglobina previa a la cirugía.
Si la necesidad de una autotransfusión (sangre tomada del propio paciente) fue anticipada,
la extracción de sangre debe hacerse como mínimo dentro de los 30 días antes de la cirugía,
y colocada el mismo día de la operación o un par de días antes.
La ingesta de medicamentos de suplementos ferricos (hierro) por via oral o inyectados
endovenosa o intramuscularmente debe comenzar tan pronto se determine su necesidad,
antes o después de la cirugía.
Existen variantes de la técnica de liposucción que intentan disminuir la pérdida de sangre
mejorando la eficacia de la succión.
Las complicaciones inmediatas dentro de los primeros días del postoperatorio son
generalmente menores y curan espontáneamente, incluso es licito pensar que algunas de las
descritas como complicaciones no lo son como tal sino que constituyen consecuencias
lógicas y habituales a cualquier cirugía en cualquier parte del organismo.
Hematoma y seroma
Estas dos complicaciones están asociadas y aparecen juntas, siendo las más comunes y
frecuentes después de una lipoaspiración. Estas solo deben ser consideradas complicación
cuando requieren tratamiento para su resolución.
Expresado de otra forma, casi todos los pacientes tienen hematomas como complicación, ya
que la expansión de sangre debajo de la piel que desaparece espontáneamente dentro de los
15 días posteriores, es casi constante en los pacientes sometidos a esta cirugía. El cirujano
debe tomar en cuenta consideraciones técnicas y tácticas cuya aplicación contribuirá a
reducir el desarrollo de hematomas y/o seromas.
Estos factores son: 1. Evitar la formación de grandes espacios muertos; 2. Evitar sobre
corrección, disminuyendo la posibilidad de producir “huecos o pozos” que faciliten la
acumulación de líquido; 3. Cuidadoso control del plano por dónde transcurre la cánula; 4.
Uso de cánulas adecuadas con extremo romo y delicadas y 5. Uso de vendaje externo
compresivo con mallas especiales para apoyar los planos superficiales sobre los profundos
evitando la formación de espacios muertos.
Si el hematoma o seroma es mínimo y el paciente esta asintomático no debe realizarse
ningún tratamiento; la curación será espontánea y dentro de las primeras dos semanas.
Cuando son de moderada medida y el paciente tiene síntomas de disconformidad, tensión
local y dolor; la aspiración conjuntamente con el uso de compresión externa permite
solucionar el problema.
Si es grande y extenso, con importante dolor, edema, inflamación, entre otros sintomas,
puede drenarse el contenido agrandando algunas de las incisiones utilizadas para la
liposucción o incluso usando punciones evacuadoras repetidas, junto con la compresión
externa hasta que los tejidos se adhieran eliminando el espacio muerto y evitando de esa
manera la acumulación de líquido.
El uso de antibióticos es mandatorio, pues las condiciones para el desarrollo de una
infección están dadas a partir de la formación del hematoma y de la contaminación por las
punciones repetidas en tejidos tan mal irrigados como es el adiposo.
Infección
El desarrollo de infección después de una liposucción es raro. Sin embargo, la asepsia debe
ser tan estricta como si se tratara de una operación cardiovascular o cerebral; la
técnica de la lipoescultura debe ser no agresiva evitando una exagerada aspiración, la
reposición de electrolitos y sangre debe ser realizada tanto como sea necesaria; todos
estos son factores que contribuyen a evitar el riesgo de infección.
Científicamente no es necesario el uso de antibióticos preventivos, pero su uso está
extendido en muchos centros de cirugía plástica. No solo deja más tranquilo al cirujano (a
sabiendas que quizás no tenga efectividad) sino que además el paciente se siente protegido
contra infecciones; si ocurren no tendrán excusas, para quejarse diciendo que la infección
se produjo porque el médico no le receto antibióticos.
A veces aparecen mínimas infecciones de piel alrededor de las incisiones usadas para la
introducción de la cánula, pero curan espontáneamente sin dejar secuelas.
La aparición de un absceso localizado debe ser tratado con el drenaje generoso y uso del
antibioticos, así como de un cultivo para determinar el germen causante.
Existen enfermedades o cuadros clínicos que pueden favorecer la producción de una grave
infección, tales como: la diabetes mellitus, los trastornos circulatorios crónicos,
inmunodeficiencias, anemias.
En muy raras ocasiones, ante la presencia de alguna de las condiciones anteriormente
mencionadas, puede llegar a sufrir tanto la piel que puede morirse (necrosarse y afectar
tejidos profundos) y ante esto el cirujano debe actuar rapida y agresivamente en beneficio
de la salud de la paciente. En estos casos el estado general puede alterarse por el desarrollo
de una sepsis, pudiendo llevar a la paciente a un estado de gravedad extrema hasta la
muerte.
En resumen se puede decir que el tratamiento básico de esta grave situación (necrosis de
piel con afección de tejidos profundos como los músculos) corresponde a: 1. Cirugía
agresiva y muy rápida; 2. Exámenes y desbridamientos seriales son a menudo necesarios
para detener la enfermedad; 3. Antibióticos de amplio espectro; 4. El aporte nutricional es
esencial; 5. Si bien la oxigenoterapia hiperbárica es muy valiosa no debe reemplazar a la
cirugía de desbridamiento y 6. La reconstrucción de los tejidos blandos debe iniciarse
después de los 6 meses.

Tromboembolismo y trombosis venosa
La trombosis venosa profunda consiste en que un coágulo de sangre o trombo que se forma
en una vena profunda del cuerpo. Los coágulos de sangre se forman cuando la tendencia de
la sangre a coagularse aumenta. La mayoría de estos trombos venosos profundos se
presentan en las pantorrillas o los muslos.
Un coágulo o trombo de una vena profunda puede desprenderse y ser arrastrado por el
torrente sanguíneo. El coágulo suelto se llama émbolo. Puede llegar hasta una arteria de los
pulmones y bloquear la circulación. El tromboembolismo pulmonar es la oclusión de parte
del sistema venoso de los pulmones a causa de un émbolo o trombo que procede de otra
parte del cuerpo.
Afortunadamente, constituyen complicaciones infrecuentes y excepcionalmente mortales
(menos del 0.03% según algunos autores).
La mejor manera de prevenir estas complicaciones son: 1. Cuidadosa selección de los
pacientes; 2. Reemplazo adecuado y cuidadoso de liquido y electrolitos y 3. Comprensión
elástica de las piernas y precoz movilización postoperatoria.
Cuando hay una significativa obesidad hay un estado que facilita la producción de estas
complicaciones, por lo que debe recomendarse el descenso del peso corporal antes de la
cirugía.
Algunos cirujanos aconsejan el uso de medicamentos (heparina de bajo peso molecular a
bajas dosis) para reducir la incidencia del Tromboembolismo.
Estas dos condiciones representan una absoluta emergencia. Contacte a su cirujano de
inmediato si tiene signos o síntomas de cualquiera de los dos. Ambos pueden causar
problemas graves e incluso mortales si no reciben tratamiento.
Trombosis venosa profunda: Solo cerca de la mitad de las personas que tienen este cuadro
clínico presentan signos y síntomas. Estos signos y síntomas se presentan en la pierna en la
que se encuentra el coágulo o trombo venoso profundo. Entre ellos están:
• Hinchazón de la pierna o a lo largo de una vena de la pierna
• Dolor en la pierna que quizá solo se sienta al estar de pie o caminar
• Más calor en la zona de la pierna que está hinchada o dolorosa
• Enrojecimiento o alteraciones del color de la piel de la pierna
Embolia pulmonar: Algunas personas no se dan cuenta de que tienen un coágulo en una
vena profunda hasta que presentan signos y síntomas de una embolia pulmonar. Los signos
y síntomas de la embolia pulmonar comprenden:
• Sensación inexplicable de falta de aliento
• Dolor al respirar profundo
• Expectoración de sangre al toser
La respiración acelerada y una frecuencia cardíaca rápida también pueden ser signos de la
embolia pulmonar.
Los médicos tratan la trombosis venosa profunda con medicinas y con otros dispositivos y
terapias. Los principales objetivos del tratamiento son los siguientes:
• Impedir que el coágulo aumente de tamaño
• Evitar que el coágulo se desprenda y llegue a los pulmones
• Disminuir las probabilidades de que se forme otro coágulo
El tratamiento del Tromboembolismo Pulmonar suele ameritar intubación y soporte
ventilatorio en Unidad de Cuidados Intensivos.

Síndrome de embolismo grasa
Consiste en la obstrucción de un vaso o conjunto de vasos de sanguíneos por un embolo de
grasas o la acumulación de microdepositos de grasa que precipitan en los vasos
circulatorios pulmonares conllevando a síndrome de dificultad respiratoria aguda. La
embolizacion de partículas de grasa también puede obstruir pequeños vasos de diversos
órganos como el pulmón, cerebro, riñón, hígado, etc.
Es más frecuente cuando se practica una lipoescultura con abdominoplastia de manera
combinada o en pacientes muy obesas.
Los síntomas se presentaran durante las primeras 24 horas en un 60% de los casos, en las
48 horas en un 85% y raramente después de las 72 horas (15), y se caracterizan por
taquicardia, respiración rápida y dificultosa, fiebre, desorientación mental, letargia e
irritabilidad. Las manchas en la piel por microhemorragias son una manifestación clásica y
ocurren en un 50% de los pacientes, presentan además un erupción en piel ubicado en
pliegues de las axilas, mucosa bucal y las conjuntivas de los ojos.
Una vez se sospecha el diagnóstico de embolismo graso se deben iniciar altas dosis de
esteroides, asociado a todas las medidas de oxígeno, intubación y ventilación mecánica
según cada caso en una unidad de cuidados intensivos, así como reemplazo de líquidos y
electrolitos y antibioticoterapia racional.

Irregularidades Superficies
Las irregularidades del contorno (ondulaciones, asimetrías, depresiones y cicatrices
irregulares) pueden ocurrir bien sea por exceso o deficit de lipoaspiración.
Las localizaciones más frecuentes para estas complicaciones en orden decreciente son en el
cuello, brazos, muslos laterales, cara interna de las rodillas, en la cara interna de los muslos
y en el abdomen.
Los mecanismos para evitar estas desagradables complicaciones comienzan con una
meticulosa selección del paciente: no todos los pacientes que llegan solicitando una
liposucción deben ser operados.
Debe evaluarse minuciosamente las características de los tejidos superficiales y profundos
como la laxitud de la piel, la flacidez muscular, el grado de obesidad y las condiciones
psíquicas junto con las expectativas del paciente.
Aquellos pacientes que presentan una significativa laxitud de la piel y los músculos
adyacentes son propensos al desarrollo de irregularidades de los contornos secundariamente
a la operación si el tratamiento solo es hecho con liposucción. En estos casos en necesario
plantear la posibilidad de retirar el exceso de piel y en algunos casos más severos realizar el
ajuste o tensión de los músculos involucrados en el area de la operación con el fin de
obtener un resultado completo. En aquellos en que la flacidez de los tejidos es mínima y se
trata de pacientes jóvenes por lo general es suficiente la liposecultura para corregir el
problema y obtener un resultado tenso, regular y uniforme.
Los pacientes con abundante cantidad de grasa y obesidad general son propensos a tener
aéreas de irregularidad por inadecuada aspiración debido a las dificultades que surgen de la
evaluación correcta entre lo que se extrae y lo que no se saca.
En el caso de adiposidades localizadas la lipoaspiración es muy efectiva y deja siempre
satisfechos a los pacientes, no obstante deben ser advertidos que si quedan pequeñas
irregularidades en la superficie son factibles de eliminar, con una nueva lipoaspiración
después de los 6 meses básicos de espera.
Por supuesto que la cuidadosa preparación preoperatoria debe contar con una minuciosa
marcación del área a lipoaspirar, la que debe ser hecha con el paciente de pie, relajado e
indicando cuales son las aéreas que desea modificar, no debe haber ningún malentendido
entre el cirujano y el paciente ya que la empatía medico-paciente es la clave para evitar
demandas legales y reclamos posteriores.
El uso de cánulas finas, romas y de diferentes tamaños ha contribuido a disminuir el grado
y calidad de estas complicaciones; la forma curva o recta de las mismas permite adaptarlas
a la forma de las áreas anatómicas que serán lipoaspiradas contribuyendo así con
superficies menos irregulares.
También las irregularidades mencionadas pueden originarse por la fibrosis secundaria a
hematomas no tratados o seromas que no son diagnosticados evolucionando hacia la
formación de nódulo y ondulaciones superficiales.
Cuando la complicación se debió a una insuficiente aspiración de grasa, la corrección es
habitualmente exitosa y sin dificultades. Pero en el caso de irregularidad en el contorno por
un exceso de aspiración o fibrosis, el mejoramiento es extremadamente dificultoso.

Disestesias
Consiste en la disminución de la sensibilidad del área tratada en la lipoescultura. En general
está perdida de sensibilidad retorna espontáneamente después de los 3 o 6 meses de la
operación.

También pueden existir aéreas pequeñas con sensibilidad alterada dentro del campo total de
la lipoaspiración; en general se considera que cuanto más grande sea el área aspirada más
importante puede ser la perdida de sensibilidad y menos se recupera.
Es importante notar que existe algunos casos con regiones anatómicas vecinas a la de la
aspiración que pueden tener trastornos definitivos de perdida total de sensibilidad e incluso
de aumento de sensibilidad lo cual se debe a la lesión de algunos nervios locales.

Pigmentación de la cicatriz.
Consiste en la coloración oscura de algunas o todas las pequeñas cicatrices resutantes del
procedimiento. Si bien constituye una complicación menor que puede ir desapareciendo
gradualmente con el paso del tiempo, representa una secuela desagradable que puede ser
muy visible en los primeros meses del postoperatorio.
La causa está dada por la irritación de los bordes de las pequeñas heridas por donde penetra
la cánula; el roce contínuo de la cánula traumatizando los bordes de la herida constituye el
motivo del cambio del color de piel.
Para evitar esta complicación se aconseja que el cirujano antes suturar las mismas, retire
con el bisturi los bordes irritados con el fin de tener piel sana para realizar la sutura;
eliminando así la cicatriz pigmentada.
Se considera que las cánulas actuales con teflón irritan menos los bordes de las heridas y
generan menos cambios de color.