Cien años de soledad, de fantasías y realidades 2012

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" "¿ ¿Q Qu ué é c cl la as se e d de e m mi is st te er ri io o e es s é és se e q qu ue e h ha ac ce e q qu ue e e el l s si im mp pl le e d de es se eo o
d de e c co on nt ta ar r h hi is st to or ri ia as s s se e c co on nv vi ie er rt ta a e en n u un na a p pa as si ió ón n, , q qu ue e u un n s se er r h hu um ma an no o
s se ea a c ca ap pa az z d de e m mo or ri ir r p po or r e el ll la a; ; m mo or ri ir r d de e h ha am mb br re e, , f fr rí ío o o o l lo o q qu ue e s se ea a, , c co on n t ta al l
d de e h ha ac ce er r u un na a c co os sa a q qu ue e n no o s se e p pu ue ed de e v ve er r n ni i t to oc ca ar r y y q qu ue e, , a al l f fi in n y y a al l c ca ab bo o, ,
s si i b bi ie en n s se e m mi ir ra a, , n no o s si ir rv ve e p pa ar ra a n na ad da a? ?" ". .
Gabriel García Márquez.
…DE OLVIDO, AGONÍA Y DESASOSIEGO
Millones de ejemplares de “Cien Años de Soledad” leídos en todas las
lenguas y el premio Nobel de literatura coronando una obra que se había
abierto paso “boca a boca” –como gusta decir el escritor– son la más
palpable demostración de que la aventura fabulosa de la familia Buendía-
Iguarán, con sus milagros, fantasías, obsesiones, tragedias, incestos,
adulterios, rebeldías, descubrimientos y condenas, representaba al mismo
tiempo el mito y la historia, la tragedia y el amor del mundo entero. La
historia es completa de un mundo desde su origen hasta su desaparición.
Completa quiere decir que abarca todos los planos o niveles en que la vida
de este mundo transcurre.
1

“La primera impresión que deja la lectura de Cien años de soledad es
la de que acabamos de abandonar una región encantada, poblada por el
constante estallido de los fuegos artificiales. Cerramos el libro y estamos
deslumbrados. Pero esta primera impresión puede ser fatal en una obra
literaria si no tiene otra trascendencia que la del deslumbramiento
momentáneo: al otro día pudiera ser que sólo quedase en nuestra memoria
la barahúnda de una fiesta deliciosamente superficial, o el estallido de algún
cohete que se va dispersando en la noche.

1
García Márquez, Gabriel; “Cien Años de Soledad”; Buenos Aires; DeBolsillo; 2012; contratapa.
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De modo que la novela, como toda obra de importancia, reclama una
segunda lectura, la cual nos reflejará que estamos en presencia no
solamente de un espectáculo espléndido, sino también ante una de las
novelas más importantes de la nueva narrativa latinoamericana, sin que
tengamos que llegar por eso al abstracto y gastado calificativo de genial, ni a
las comparaciones delirantes con los clásicos de todos los tiempos.”
2

La construcción de la realidad ficticia, abordada por García Márquez
en el relato «Isabel viendo llover en Macondo»
3
y en “La hojarasca”
4
,
alcanza con “Cien años de soledad” su máximo esplendor: esta novela
integra a las ficciones anteriores en una síntesis superior, crea un mundo de
una riqueza inconcebible, agota este mundo y se agota con él. Es una
novela que compite con la realidad de igual a igual, contraponiendo una
imagen de una fortaleza, magnitud y complejidad equivalentes. El escenario
que describe tiene principio y fin, y, al relatar esa historia completa, la ficción
envuelve toda la inmensidad de ese mundo, y todos los planos o niveles en
los cuales esa historia sucede o trasciende.
VISLUMBRANDO LA HISTORIA
José Arcadio Buendía es el fundador, junto con otros hombres, de un
pueblo llamado Macondo.
“Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y
cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se
precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como

2
Arenas, Reinaldo; “En la ciudad de los espejismos”; Casa de las Américas (La Habana), núm. 48
(mayo-junio, 1968), pp. 134-138.
3
García Márquez, Gabriel; “Isabel viendo llorar en Macondo”; Buenos Aires; 1955; (Monólogo).
4
García Márquez, Gabriel; “La hojarasca”; Buenos Aires; 1955. Es conocida por mostrar por primera
vez Macondo, el pueblo ficticio hecho famoso en Cien años de soledad. La narración de La
hojarasca cambia entre las perspectivas de tres generaciones de una familia (padre, hija y nieto), que
se encuentran en un limbo espiritual luego de la muerte de un hombre odiado fuertemente por todo
el pueblo, pero inexplicablemente relacionado con el patriarca de la familia.
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huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas
carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el
dedo.”
5

Al principio fue un pueblo sencillo en el cual gobernaba el amor y
reinaba la tranquilidad. Más tarde el pueblo sufrió una transformación y éste
cada vez era más activo. Las grandes guerras no lograron derribarlo e
incluso resistió a unas fuertes lluvias que duraron algo más de cuatro años.
Finalmente, ya casi sin habitantes, el pueblo fue destruido por un huracán
cuya fuerza fue capaz de llevarse por delante los cien años de soledad de
aquella estirpe llamada Buendía.
La familia en la cual se centra el relato, fue muy reconocida en el
pueblo. Ésta creció de una manera incontrolable, los mismos hechos se
repetían de generación en generación. Cada miembro de la familia fue
muriendo en un estado similar: la soledad.
El último hombre que quedó de aquella extensa e interminable familia,
justo antes de morir, descubrió en unos pergaminos viejos de un gitano, que
“las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda
oportunidad sobre la tierra”, tal como concluye el libro.
DESIERTO Y DESTIERRO
La sensación de soledad, es una de las emociones que
perceptiblemente recorre el cuerpo de cualquier persona que lea esta
novela; totalmente accesible, propia por su facultad de estar al alcance, del
lector inteligente y del imbécil, del refinado que paladea la prosa y del
impaciente que solo atiende a la anécdota cruda; es a la vez tradicional y
moderna, localista y universal, imaginaria y realista.

5
García Márquez, Gabriel; “Cien Años de Soledad”; Buenos Aires; Debolsillo; 2012; Pág 3.
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“En vez de ir al castaño, el coronel Aureliano Buendía fue también a
la puerta de la calle y se mezcló con los curiosos que contemplaban el
desfile. Vio una mujer vestida de oro en el cogote de un elefante. Vio un
dromedario triste. Vio un oso vestido de holandesa que marcaba el compás
de la música con un cucharón y una cacerola. Vio los payasos haciendo
maromas en la cola del desfile, y le vio otra vez la cara a su soledad
miserable cuando todo acabó de pasar, y no quedó sino el luminoso espacio
en la calle, y el aire lleno de hormigas voladoras, y tinos cuantos curiosos
asomados al precipicio de la incertidumbre. Entonces fue al castaño,
pensando en el circo, y mientras orinaba trató de seguir pensando en el
circo, pero ya no encontró el recuerdo. Metió la cabeza entre los hombros,
como un pollito, y se quedó inmóvil con la frente apoyada en el tronco del
castaño. La familia no se enteró hasta el día siguiente, a las once de la
mañana, cuando Santa Sofía de la Piedad fue a tirar la basura en el
traspatio y le llamó la atención que estuvieran bajando los gallinazos.”
6

Puede sentirse la soledad en la sangre al leerlo, y dar piel de gallina al
imaginarlo, llevándonos a percibir la angustia interior, ese nudo en el
estómago, que aparenta digerir el Coronel en este ejemplo.
Durante la novela, parecería que los personajes están sentenciados a
convivir con la soledad y padecerla, como una particularidad inherente de la
familia Buendía, irónicamente denominada así. Es como una orden que
todos los personajes están obligados a cumplir. No solo ellos, sino que
Macondo mismo coexiste encerrado, aislado de la modernidad, a la espera
de los gitanos para traer nuevos inventos; y junto con la soledad, el olvido,
frecuente en los episodios fatídicos incesantes en la historia.
El pueblo está cerrado geográfica y socialmente, siguiendo una
dinámica de nacimiento, desarrollo y declive como pueblo. Sólo en algún

6
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág 110
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momento es un pueblo marginado, pero siempre permanece al margen de la
trascendencia temporal.
Los habitantes de Macondo son seres inauténticos, huraños,
insubstanciales, sin esperanzas, sin juicio genuino ni sentido crítico, perdidos
en la existencia, pueriles, mediocres, intrascendentes, sin expectativas ni
propósitos; viven sólo por la inercia de vivir. Se dejan arrastrar por la
corriente de las eventualidades. Nacen, se reproducen y mueren; algunos
incluso, ni se reproducen. El amor pasional o fraternal es ajeno a
su naturaleza humana. Las mujeres son objetos para adquirir, consumir y
descartar. Los complejos y las emociones de una sociedad donde todas las
personas se conocen por su nombre de pila. Si en algún momento existió
amor, termina siendo rencor y soledad.
"En aquel Macondo olvidado hasta por los pájaros, donde el polvo y
el calor se habían hecho tan tenaces que costaba trabajo respirar..."
7

Este pueblo es la familia Buendía, y consiguientemente, al
desaparecer la misma, también lo hace él. Macondo sufre una larga agonía,
tanto individual como general. Se desenlaza en la tierra, concretamente,
fruto del nacimiento del niño con cola de cerdo, adefesio procreado por la
corrupción de la sangre de los Buendía, o mejor dicho, a consecuencia de
incestos.
Por último, durante su pesadumbre, a los habitantes no les queda
más que resignarse ante el ineludible agotamiento producido por la
imposibilidad de continuar en un tiempo que han absorbido y fulminado, y
que se desmorona al cumplirse el presagio del nacimiento. Terminan como
una mera leyenda escrita en un pergamino inescrutable. Fueron condenados
en vida al olvido y a la soledad por culpa de la falta de comunicación entre

7
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág. 98
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ellos, que se encuentran cada uno abismado en su propia soledad,
perdiendo así el ciclo que mantiene a su cultura, y la enseñanza de ésta a
las próximas generaciones.
La soledad sumergida en Aureliano Buendía
Difícil encontrar un ejemplo de soledad más vívido y lacerante que el
Coronel Aureliano Buendía. Desde antes de nacer, lloraba en el vientre de
su madre, característica de su futura incapacidad para el amor, según ella.
“Llegó a la conclusión de que aquel hijo por quien ella habría dado la
vida era, simplemente, un hombre incapacitado para el amor. Una noche,
cuando lo tenía en el vientre, lo oyó llorar. Fue un lamento tan definido, que
José Arcadio Buendía despertó a su lado y se alegró con la idea de que el
niño iba a ser ventrílocuo. Otras personas pronosticaron que sería adivino.
Ella, en cambio, se estremeció con la certidumbre de que aquel bramido
profundo era un primer indicio de la temible cola de chancho. Pero la lucidez
de la decrepitud le permitió ver, y así lo repitió muchas veces, que el llanto
de los niños en el vientre de la madre no es augurio de ventriloquía ni
facultad adivinatoria, sino una señal inequívoca de incapacidad para el
amor.”
8

En su adolescencia fue tranquilo y solitario, refugiado en el laboratorio
de su padre, investigando por horas y horas, aprendiendo el arte de la
platería.
Tras elegir el liberalismo por sus sentimientos humanitarios, llegó a
convertirse en Coronel, y participó en muchos levantamientos promoviendo
treinta y dos guerras fallidas contra el régimen conservador. Para esto, tuvo

8
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág. 103
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que abandonar el pueblo por un tiempo. Luego comprenderá que era el
método erróneo para evadir su soledad.
Las realidades de todos los días lo irritaban, tuvo peleas con amigos,
y se sintió más disperso y solitario que nunca. El hecho de haber llegado a
ser una persona con mucho poder, en otras palabras, un dictador, lo llenó de
intereses y de personas que lo único que querían era apartarlo de la
realidad. Seguidamente busca refugio en Macondo, para tratar nuevamente
de romper la dura cáscara de la soledad.
Sin embargo, las cosas no mejoraron. Pasado un tiempo en el pueblo,
tomó la decisión de suicidarse, ya que consideraba que sus ideales liberales
habían sido corrompidos, y que la guerra para él, prácticamente, había
culminado. Para cometer este hecho pidió al médico de la familia que le
indicara en el pecho donde quedaba su corazón. Sospechando las
intenciones del Coronel, el médico lo engañó, y le apunta un lugar
equivocado. Aureliano procede a darle uso a su arma, pero la bala no llega
a dañarle ningún órgano.
“El coronel Aureliano Buendía apenas si comprendió que el secreto
de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.
Se levantaba a las cinco después de un sueño superficial, tomaba en la
cocina su eterno tazón de café amargo, se encerraba todo el día en el taller,
y a las cuatro de la tarde pasaba por el corredor arrastrando un taburete, sin
fijarse siquiera en el incendio de los rosales, ni en el brillo de la hora, ni en la
impavidez de Amaranta, cuya melancolía hacía un ruido de marmita
perfectamente perceptible al atardecer, y se sentaba en la puerta de la calle
hasta que se lo permitían los mosquitos.”
9

Su soledad estaba asentada en la de una persona aislada y retraída
del mundo, ya desde su nacimiento estaban perfiladas esas características.

9
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág. 83
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Las actividades solitarias del laboratorio, entrar en la guerra, volver al pueblo
e intentar matarse, escabullirse en otros oficios, lo determinaban como
alguien poco desenvuelto, que sólo podía relacionarse con otros mediante la
violencia. Él mismo se alejaba de sus seres queridos, hasta el punto de no
quererlos más cerca.
"... la adolescencia le había quitado la dulzura de la voz y lo había
vuelto silencioso y definitivamente solitario..."
10

Murió en soledad, tal como había estado llorando en el vientre de su
madre y como vivió toda su vida….
"La familia no se enteró hasta el día siguiente, a las once de la
mañana..."
11

Úrsula, la desamparada
Otro de los personajes más afectados por la soledad fue Úrsula. La
padece con intensidad. La ceguera la sumerge en las tinieblas. Su soledad
transita lenta y prolongadamente. Es dejada de lado cuando su edad ya es
avanzada. En otras palabras, queda totalmente olvidada. Ella lo llama
“impenetrable soledad de la decrepitud”. Empezada la época de lluvia acaba
convirtiéndose en un juego para los niños, y hasta es olvidada dentro de un
ropero durante meses. Decide marcharse cuando concluida la lluvia, se da
cuenta que ya no era necesaria en ese lugar.
Vale destacar también que a pesar de haber sido la más sufrida, fue
la guía de esa casa de locos con puño firme a través de todas sus
peripecias.

10
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág. 19
11
García Márquez, Gabriel; Op. Cit. pág. 110
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PASIONES CONSANGUÍNEAS
El trágico destino de la familia Buendía se evidencia definitivamente
en su devastación final, provocada por un acto de incesto. Desde un
principio, la progenie estuvo condenada por el casamiento de Úrsula con
José Arcadio, su primo hermano.
“…Cuando ellos expresaron su voluntad de casarse sus propios
parientes intentaron impedirlo. Tenían el temor de que aquellos saludables
cabos de dos razas secularmente entrecruzadas pasaran por la vergüenza
de engendrar iguanas.”
12

Este miedo está justificado por el precedente que han sentado una tía
de Úrsula y un tío de José Arcadio (relación tía – sobrino), que al casarse,
han engendrado un hijo con cola de cerdo, que sangra hasta morir al serle
cortada la cola por un carnicero.
"Ya existía un precedente tremendo. Una tía de Úrsula, casada con
un Tío de José Arcadio Buendía, tuvo un hijo que paso toda la vida con unos
pantalones englobados y flojos, y que murió desangrado (...) porque nació y
creció con una cola cartilaginosa en forma de tirabuzón y con una escobilla
de pelos en la punta".
13

Posteriormente José Arcadio se casa con Rebeca "Buendía" (hija
adoptiva), en una supuesta relación de hermanos, pero en realidad nunca se
habían conocido bien porque él se fugó en su adolescencia con los gitanos.

12
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág. 10
13
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág. 10
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Aureliano José (hijo de Aureliano Segundo) se enamora de su tía
Amaranta en una relación frustrada, llegando a proponerle matrimonio, pero
ésta lo rechaza. Este amor termina fallando, ya que ella muere y él estudia
para ser Papa, e invoca esa frustración hacia la homosexualidad.
Otro claro ejemplo es el de José Arcadio y Pilar Ternera que tienen
relaciones sin saber que ella es su verdadera madre.
Finalmente se presenta la relación entre Amaranta Úrsula y su sobrino
Aureliano, quienes desconocen su parentesco debido a que Fernanda del
Carpio, abuela de Aureliano y madre de Amaranta Úrsula, oculta la verdad
del origen de él, afirmando que había sido encontrado en una canastilla que
flotaba en el río. Algunos interpretadores dicen que Amaranta Úrsula (como
así también Amaranta) ven inconscientemente en sus sobrinos a los hijos
que no tienen.
El incesto ha sido por muchos siglos uno de los tabúes más grandes
de la sociedad occidental, no sólo en el sentido de ser una prohibición en
algunas religiones represivas de Israel y la cristiandad, sino que también
social, como ocurre en muchas sociedades antiguas y en familias reales de
Europa.
Como han apuntado D. W. Cory y R. E. L. Masters en un estudio:
“Un acto tabú, como el incesto, puede ser completamente prohibido,
pero también puede tener un carácter sagrado, y estar por lo tanto
reservado a ciertas personas, o ciertas ocasiones. (...) Entre los pueblos de
la antigüedad (y en algunos de la edad moderna), las relaciones incestuosas
eran reservadas para las ocasiones de significación sagrada. En tales
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ocasiones, el incesto no era meramente tolerado, sino que hasta podía ser
obligatorio.”
14

VERISMO ILUSORIO: UNA REALIDAD APARENTE
Se conoce como realismo mágico a la utilización de una narración
exagerada del entorno, más la narración creíble de acontecimientos
increíbles.
Los embrujos, las hechicerías, los sortilegios, los encantamientos, las
supersticiones, forman parte de una cultura popular que hunde sus raíces y
que es fuertemente combatida, con escaso éxito, por la Inquisición
15
, la
Ilustración del dieciocho
16
y finalmente el positivismo científico
17
. Pero la
atención hacia el oscuro mundo de la magia aparece aquí y allí, en la
tradición literaria hispánica y en la que, entroncada con los mitos indígenas,
apareció en la cultura mestiza americana. En “Cien años de soledad” no se
halla ausente el mundo mágico.

14
Donald W. Cory y R.E.L. Masters; “Violation of Taboo” (New York: Julian Press, 1963), Pág. 4.
15
El término Inquisición hace referencia a varias instituciones dedicadas a la supresión de
la herejía mayoritariamente en el seno de la Iglesia Católica. La herejía en la era medieval muchas
veces se castigaba con la pena de muerte, y de ésta se derivan todas las demás.
16
Se conoce como "Ilustración" al movimiento filosófico que se originó y desarrolló
en Europa (particularmente en Francia) durante el siglo XVIII. Se consideraba que todo lo antiguo se
enmarcaba en un ambiente de oscuridad y decrepitud, y que la nueva ideología que llegaba eran las
"luces", que iluminaba al mundo. Esta era en parte una visión exagerada, ya que
el pensamiento europeo del siglo XVIII no venía de las tinieblas sino de un proceso
gradual producto de las transformaciones ocurridas en las sociedades europeas desde muchos siglos
atrás. El precedente histórico más apegado a la Ilustración fue el Renacimiento, donde también se
trataba de romper con el pasado medieval y renacer en la nueva modernidad.
17
El positivismo es una corriente o escuela filosófica que afirma que el único conocimiento auténtico
es el conocimiento científico, y que tal conocimiento solamente puede surgir de la afirmación de
las teorías a través del método científico. El positivismo deriva de la epistemología que surge
en Francia a inicios del siglo XIX de la mano del pensador francés Saint-Simon primero, de Augusto
Comte segundo, y del británico John Stuart Mill y se extiende y desarrolla por el resto de Europa en
la segunda mitad de dicho siglo. Según esta escuela, todas las actividades filosóficas y científicas
deben efectuarse únicamente en el marco del análisis de los hechos reales verificados por
la experiencia.
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“...Aunque en esta novela las alfombras vuelan, los muertos resucitan
y hay lluvias de flores”, sin embargo, dice García Márquez;”es tal vez el
menos misterioso de todos mis libros, porque el autor trata de llevar al lector
de la mano para que no se pierda en ningún momento ni quede ningún
punto oscuro.”
18

Entre las múltiples sorpresas que depara la lectura de esta obra, una
de las más sugestivas y plegables es el tratamiento que se le concede a lo
mágico y lo maravilloso. Gabriel García Márquez, es un especialista en crear
ambientes donde lo real y lo irreal se fusionan y concuerdan
magníficamente.
"Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arrancó las sábanas
de las manos y las desplegó en toda su amplitud. Amaranta sintió un temblor
misterioso en los encajes de sus pollerines y trató de agarrarse de la sábana
para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a
elevarse. Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo serenidad para
identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a
merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la
mano..."
19

Como recursos expresivos más utilizados, se aprecian la hipérbole o
la exageración como se observa en el ejemplo anterior. La hipérbole es
empleada como nexo entre lo real y lo irreal creando una mezcla
majestuosa, casi imperceptible. Lo que logra el autor de este modo, es que
en Macondo no se pueda diferenciar la realidad con lo fantástico; lo
maravilloso reside con lo cotidiano, y a través de un lenguaje insinuante y
preciso, es posible sentir que se vive lo inverosímil.

18
García Márquez, Gabriel; “Testimonios sobre su vida, ensayos sobre sus obras”; Siglo del Hombre
Editores Ltda.; Santa Fe de Bogotá, Colombia; 1992.
19
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág 167
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“García Márquez ha sabido distribuir magistralmente estos elementos
de verdadera magia, aparecen con tanta justificación que los aceptamos no
como hechos sobrenaturales, sino como un complemento fundamental en la
vida de los personajes y en el paisaje de la novela. Tan bien manejados
están aquí el mito y la imaginación que encontramos totalmente verosímil y
más justificado que un personaje alce el vuelo, creando una visión poética
inolvidable, a que otro se coma de un golpe una ternera, el jugo de
cincuenta naranjas y ocho litros de café; pues mientras la primera visión está
enmarcada dentro de un contexto mítico y poético, la otra no tiene más que
una trascendencia superficial que no va más allá de su propia recreación.”
20

La conversación entre J. Arcadio y Prudencio (quien había fallecido)
denota una especie de locura y delirio en el personaje, entre realidad y
fantasía. Este último en un principio lo perseguía hasta que J. Arcadio, de
adulto, lo termina aceptando como compañía en su soledad.
"Vete al carajo- le grito José Arcadio Buendía- Cuantas veces
regreses volveré a matarte."
"Una noche en que lo encontró lavándose las heridas en su propio
cuarto, José Arcadio Buendía no pudo resistir más. – Está bien, Prudencio –
le dijo-. Nos iremos de este pueblo, lo más lejos que podamos, y no
regresaremos jamás. Ahora vete tranquilo"
21

"Pero en realidad, la única persona con la que él podía tener
contacto desde hacía mucho tiempo era Prudencio Aguilar (...) Prudencio iba
dos veces al día a conversar con él (...) era Prudencio Aguilar quien lo
limpiaba, le daba de comer y le llevaba noticias..."
22


20
Arenas, Reinaldo; “En la ciudad de los espejismos”; Casa de las Américas (La Habana), núm. 48
(mayo-junio, 1968), pp. 134-138.
21
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág 11
22
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág 31
Cien años de soledad, de fantasías y realidades 2012

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Niños que nacen con una cola de cerdo, agua que hierve sin fuego y
objetos domésticos que se mueven solos, una peste de insomnio y una de
olvido, huesos humanos que cloquean como una gallina, sueños en que se
ven las imágenes de los sueños de otros hombres, un hilo de sangre que
discurre por Macondo hasta dar con la madre del hombre del que esa sangre
mana, un niño que llora en el vientre de su madre, manuscritos que levitan,
un tesoro cuyo resplandor atraviesa el cemento, un burdel zoológico cuyos
animales son vigilados por un perro pederasta, un huracán que arranca a un
pueblo de cuajo de la realidad.
Ésta es la condición de una serie de personajes de “Cien años de
soledad”, que tienen virtudes mágicas, no conocimientos mágicos, y que no
pueden gobernar esa facultad sobrenatural que hay en ellos, sino,
simplemente, padecerla.
HISTORIA, IDEAS Y SOCIEDAD, IMBUÍDAS EN UN PUEBLO
MÍTICO-LEGENDARIO
La historia de esta novela se sitúa durante el siglo XIX y principios del
siglo XX, ya que se pueden discernir hechos históricos de la historia
colombina y latinoamericana, como las batallas entre conservadores y
liberales, las guerras interminables, la colonización española, las matanzas
masivas.
Macondo concentra y refleja, al tiempo que niega, a la realidad real:
su historia entraña la historia humana, los estados por los que atraviesa
conciernen a los de cualquier sociedad, y en sus detalles, a los de cualquier
sociedad subdesarrollada.
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En ella queda plasmada la historia de los pueblos de América Latina,
cómo son formados, robados por otros, marginados, atracados, y cómo por
el ego del hombre son destruidos. Se ve claramente expresada la
vinculación del autor con los hechos de corrupción y caudillismo.
Esos cien años de vida reproducen el trance de toda civilización
(nacimiento, desarrollo, apogeo, decadencia, muerte), y más precisamente,
las etapas por las que han pasado la mayoría de las sociedades del tercer
mundo, los países neocoloniales.
Vínculos enlazados con el comunismo
En cierta forma el desarrollo y los sucesos del pueblo se relacionan
con el Comunismo
23
, desde la fundación del pueblo la principal
preocupación de José Arcadio Buendía es que la ciencia avance y que todo
el mundo goce de las mismas comodidades, sin esperar nada a cambio, al
contrario: siempre tiene las puertas de su casa abiertas (literalmente). Su
única motivación para hacer todo eso es el simple progreso del pueblo y que
le tengan respeto, sin buscar ninguna autoridad.
“Al principio, José Arcadio Buendía era una especie de patriarca
juvenil, que daba instrucciones para la siembra y consejos para la crianza de
niños y animales, y colaboraba con todos, aun en el trabajo físico, para la
buena marcha de la comunidad. Puesto que su casa fue desde el primer
momento la mejor de la aldea, las otras fueron arregladas a su imagen y
semejanza.
[…] José Arcadio Buendía, que era el hombre más emprendedor que
se vería jamás en la aldea, había dispuesto de tal modo la posición de las
casas, que desde todas podía llegarse al río y abastecerse de agua con

23
m. POLÍT. Sistema caracterizado por la abolición de la propiedad privada, la colectivización de los
medios de producción y la instauración de una sociedad sin clases.
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igual esfuerzo, y trazó las calles con tan buen sentido que ninguna casa
recibía más sol que otra a la hora del calor. En pocos años, Macondo fue
una aldea más ordenada y laboriosa que cualquiera de las conocidas hasta
entonces por sus 300 habitantes. Era en verdad una aldea feliz, donde nadie
era mayor de treinta años y donde nadie había muerto.”
24

Pero todo empieza a quebrarse cuando el gobierno manda a un
corregidor al pueblo para que pinten las casas de color azul por su victoria.
Ese gesto provoca el inicio de al menos cuatro guerras civiles que sacuden
todo el país. A partir de su llegada las clases sociales empezaron a surgir y
con ellas los robos y los asesinatos.
“[...] Cuando llegó al primer vagón dio un salto en la oscuridad, y se
quedó tendido en la zanja hasta que el tren acabó de pasar. Era el más
largo que había visto nunca, con casi doscientos vagones de carga, y una
locomotora en cada extremo y una tercera en el centro. No llevaba ninguna
luz, ni siquiera las rojas y verdes lámparas de posición, y se deslizaba a una
velocidad nocturna y sigilosa. Encima de los vagones se veían los bultos
oscuros de los soldados con las ametralladoras emplazadas.”
25

Creemos, y es sólo una interpretación, que esto intenta transmitir que
el Comunismo es la mejor forma de vida, que el poder corrompe a los
políticos de todos los partidos, por lo que en un sitio sin ningún tipo de poder,
no habría corrupción, ni diferencias y clases sociales de ninguna manera.
García Márquez quiere mostrar que fue el ideal de progreso capitalista el
que no tardó en sacudir al pueblo, y que esto traía un olvido inminente.
La masacre de las Bananeras: de la realidad a la ficción

24
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág 6
25
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág 126
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Durante la segunda década del siglo XX, Colombia atraviesa varias
convulsiones históricas que dejarían su marca en la vida del país, durante
gran parte del siglo y los cuales aún se reflejan hoy.
En un contexto político autoritario y dictatorial, denominado
hegemonía Conservadora
26
, bajo el gobierno de Miguel Abadía Méndez
27
, se
impulsaba la industrialización del país, en un contexto de hacienda extensiva
conjugada con una economía de enclave. Allí extensas zonas del territorio
nacional estaban bajo el dominio de terratenientes y el usufructo de
multinacionales que desarrollaban actividades ganaderas, extractivas y
agroindustriales, y que a la par sometían a los trabajadores de sus
compañías a una fuerte explotación.
28

Una de estas empresas multinacionales la constituía la United Fruit
Company
29
, que desde 1918 explotaba los territorios del departamento del
Magdalena a través de la agroindustria del banano, sometía a sus
pobladores y trabajadores a las prácticas ya descritas.
Esta acumulación de negación de derechos y la marcada explotación,
hizo erupción al mismo tiempo que el despertar socialista de los llamados
años rojos de Colombia, traduciéndose en estallidos populares de obreros,
campesinos e indígenas por toda la geografía nacional.

26
La Hegemonía conservadora se refiere al periodo histórico de Colombia durante el cual el Partido
Conservador se mantuvo en el poder. Dicho período está comprendido desde 1886, cuando José
María Campo Serrano, asumió la presidencia de la República de Colombia, en nombre de
la Regeneración, liderada por Rafael Núñez, bajo la cual se promulgó la Constitución de 1886, de
corte centralista y conservador. Dicha hegemonía se prolongó hasta 1930, cuando el conservatismo
perdió las elecciones contra el candidato liberal Enrique Olaya Herrera.
27
Miguél Abadía Méndez (n. Piedras, Tolima (La Vega de los Padres); 5 de julio de 1867 - f. La
Unión, Cundinamarca; 9 de mayo de 1947) fue un abogado y político colombiano.
28
Vega Cantor, Renán; “Gente Muy Rebelde Vol. 2. Indígenas, Campesinos y Protestas Agrarias”;
Bogotá, Pensamiento Crítico, 2002; Pág. 149.
29
La United Fruit Company (UFC) (1899–1970) era una firma comercial multinacional estadounidense,
fundada en 1899 que producía y comercializaba frutas tropicales (principalmente plátanos)
cultivados en América Central y que se convirtió en una fuerza política y económica determinante en
muchos países de dicha región durante el siglo XX.
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En este contexto y con la participación de María Cano
30
, Raúl
Eduardo Mahecha
31
, Ignacio Torres Giraldo
32
entre otros cuadros de
dirección del Partido Socialista Revolucionario
33
, se organizó la huelga en
las Bananeras del Magdalena el 12 de noviembre de 1928, estallando una
huelga masiva en la zona bananera de Ciénaga y Santa Marta.
Resolviendo la compañía y el Estado Colombiano solucionar este
conflicto laboral y social, por vías muy separadas de la proclama
democrática que siempre ha predicado Colombia como república, generando
una actitud y práctica de genocidio por parte del Estado, la cual se mantiene
hasta nuestros días, “La huelga terminó con un baño de sangre: en la noche
del 5 de diciembre de 1928, soldados del Ejército Nacional dispararon sobre
una reunión pacífica de millares de huelguistas, matando a más de mil
trabajadores.”
34

A pesar del intento del Estado de ocultar estos hechos; tanto el
discurso de Jorge Eliecer Gaitán
35
ante el congreso de la República como
posteriormente la literatura de Gabriel García Márquez en “Cien Años de

30
María de los Ángeles Cano Márquez (Medellín, 1887 - abril 26 de 1967) La Flor del Trabajo,
primera mujer líder política en Colombia, dirigió la lucha por los derechos civiles fundamentales de la
población y por los derechos de los trabajadores asalariados; encabezó la convocatoria y agitación de
las huelgas obreras, colaboró en la difusión de las ideas socialistas y participó en forma decisiva en la
fundación del Partido Socialista Revolucionario.
31
Raúl Eduardo Mehecha (1884-1938), Principal dirigente obrero colombiano en los años veinte.
Tipógrafo de profesión, fundó, en 1923, la Unión Sindical Obrera y en 1927 del Partido Socialista
Revolucionario.
32
Ignacio Torres Giraldo, sindicalista, organizador popular e intelectual marxista colombiano nacido
en Finlandia (Quindío) el 5 de mayo de 1893 y muerto en Cali el viernes 15 de noviembre de 1968.
Hijo de Ignacio Antonio Torres y Dolores Giraldo de origen antioqueño y descendiente de colonos.
33
El Partido Socialista Revolucionario (PSR) fue el primer partido político marxista estable de la
historia de Colombia. Fue fundado en 1926 durante la realización del III Congreso Obrero, con amplia
ascendencia en los obreros de la Confederación Obrera Nacional, así como en ligas campesinas, de
inquilinos e indígenas.
34
Fundación Manuel Cepeda. manuelcepeda.atarraya.org.
35
Jorge Eliécer Gaitán Ayala (Cucunubá , 23 de enero de 1898 — Bogotá, 9 de abril de 1948), fue un
político y abogado colombiano, fue alcalde de Bogotá en 1936, ministro (Educación 1940 - Trabajo
1944), congresista (varios periodos desde 1929 - 1948) y candidato disidente del Partido Liberal a la
Presidencia de la República para el periodo 1946-1950, con altas probabilidades de haber sido electo
gracias al apoyo popular, en particular de la clase media y baja.
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Soledad”, han develado y tratado de reconstruir la memoria, divulgándolos y
permitiéndonos conocerlos en la actualidad.
El autor relata en uno de sus libros la experiencia por la cual es
conocedor del hecho lo suficiente como para transferirlo a su novela:
“Mira – Me dijo -. Ahí fue donde se acabó el mundo (…) fue allí,
según me precisó mi madre aquel día, donde el ejército había matado en
1928 un número nunca establecido de jornaleros del banano. Yo conocía el
episodio como si lo hubiera vivido, después de haberlo oído contado y mil
veces repetido por mi abuelo desde que tuve memoria: el militar leyendo el
decreto por el que los peones en huelga fueron declarados una partida de
malhechores, los tres mil seis hombres, mujeres y niños inmóviles bajo el sol
bárbaro después que el oficial les dio un plazo de cinco minutos para
evacuar la plaza”.
“Más tarde hablé con sobrevivientes y testigos y escarbé en
colecciones de prensa y documentos oficiales, y me di cuenta de que la
verdad no estaba en ningún lado. (…) Así mi verdad quedó extraviada para
siempre en algún punto importante de los dos extremos.”
36

En medio de los vuelos mágicos del libro, García Márquez realiza un
aterrizaje forzoso en la realidad histórica al contar el momento en que José
Arcadio Segundo llegó a la estación para esperar el tren de las doce. Se
trata, de la escena más vívida y más intensa de un libro en el que no faltan
las escenas vívidas e intensas.
Así narra el episodio de la masacre de las bananeras en su libro,
satirizando y distorsionando la historia maravillosamente:
“¡Tírense al suelo, tírense al suelo!

36
García Márquez, Gabriel; “Vivir para contarla”; Buenos Aires; DeBolsillo; 2003; pág. 13.
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Ya los de las primeras líneas lo habían hecho, barridos por las
ráfagas de metralla. Los sobrevivientes, en vez de tirarse al suelo, trataron
de volver a la plazoleta, y el pánico dio entonces un coletazo de dragón, y
los mandó en una oleada compacta contra la otra oleada que se movía en
sentido contrario, despedida por el otro coletazo de dragón de la calle
opuesta, donde también las ametralladoras disparaban sin tregua. Estaban
acorralados, girando en un torbellino gigantesco que poco a poco se reducía
a su epicentro porque sus bordes iban siendo sistemáticamente recortados
en redondo, como pelando una cebolla, por las tijeras insaciables y
metódicas de la metralla. El niño vio a una mujer arrodillada, con los brazos
en cruz, en un espacio limpio, misteriosamente vedado a la estampida. Allí
lo puso José Arcadio Segundo, en el instante de derrumbarse con la cara
bañada en sangre, antes de que el tropel colosal arrasara con el espacio
vacío, con la mujer arrodillada, con la luz del alto cielo de sequía, y con el
puto mundo donde Úrsula Iguarán había vendido tantos animalitos de
caramelo.
Cuando José Arcadio Segundo despertó estaba bocarriba en las
tinieblas. Se dio cuenta de que iba en un tren interminable y silencioso, y de
que tenía el cabello apelmazado por la sangre seca y le dolían todos los
huesos. Sintió un sueño insoportable. Dispuesto a dormir muchas horas, a
salvo del terror y el horror, se acomodó del lado que menos le dolía, y solo
entonces descubrió que estaba acostado sobre los muertos. No había un
espacio libre en el vagón, salvo el corredor central. Debían de haber pasado
varias horas después de la masacre, porque los cadáveres tenían la misma
temperatura del yeso en otoño, y su misma consistencia de espuma
petrificada, y quienes los habían puesto en el vagón tuvieron tiempo de
arrumarlos en el orden y el sentido en que se transportaban los racimos de
banano. Tratando de fugarse de la pesadilla, José Arcadio Segundo se
arrastró de un vagón a otro, en la dirección en que avanzaba el tren, y en los
relámpagos que estallaban por entre los listones de madera al pasar por los
pueblos dormidos veía los muertos hombres, los muertos mujeres, los
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muertos niños, que iban a ser arrojados al mar como el banano de
rechazo.”
37

De esta forma nos narra cómo se trata de acallar y confundir la
memoria de su pueblo, pretendiendo hacer creer que no ha pasado nada:
“José Arcadio Segundo no habló mientras no terminó de tomar el
café.
-Debían ser como tres mil -murmuré.
-¿Qué?
-Los muertos - aclaró él -. Debían ser todos los que estaban en la |estación.
La mujer lo midió con una mirada de lástima. «Aquí no ha habido muertos -
dijo-. Desde los tiempos de tu tío, el coronel, no ha pasado nada en
Macondo.» En tres cocinas donde se detuvo José Arcadio Segundo antes
de llegar a la casa le dijeron lo mismo: «No hubo muertos.» Pasó por la
plazoleta de la estación, y vio las mesas de fritangas amontonadas una
encima de otra, y tampoco allí encontró rastro alguno de la masacre.”
38

Pero la realidad es que como en lo acontecido en Ciénaga
Magdalena, el 6 de Diciembre de 1928, al contrario, ha pasado demasiado.



37
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág 126
38
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág 127.
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Latinoamérica y Macondo: contemplando sus reflejos,
condenados al olvido
"¿Pero qué es la historia de América toda sino una crónica de lo real-
maravilloso? En el reino de este mundo, lo real maravilloso forma una
perspectiva más de la historia - no es necesariamente una ficción.”
39

Y como sucede en Macondo, también sucede en Latinoamérica, que
un remolino de cambios repentinos, de ideas innovadoras, de progreso y
desarrollo científico-tecnológico, esté acelerando el tiempo de tal modo que
a nuestra propia historia la vamos dejando de acarrear en nuestros hombros,
perdiéndonos en el tiempo y el espacio, resultando en una amnesia cultural.
Aunque el final de Macondo pareciera por demás fatalista, no es
imposible que terminemos como tal, si la situación persiste. Acabar con una
cultura, una vida, un territorio, envueltos en un polvo de ignorancia sobre
nuestras respectivas raíces, concluyendo como un libro tan arcaico y
apolillado que nadie pudiera descifrar.
“…La pérdida de la identidad social (…) donde el hombre se ha
vuelto presa fácil de la tecnificación, olvidando por ende su pasado y el
compromiso con el futuro, volcándose hacia la individualidad y el desapego
de sus tradiciones.”
40

CONCIBIENDO AL SEXO FEMENINO
En la novela, las mujeres son el inicio y fin de la historia. Amor y
desamor son aspavientos que alivian y provocan sentimientos. Ellas son

39
Carpentier, Alejo; “El reino de este mundo”; Diario “El Nacional”; 1948; pág. 35.
40
Planteado por Jürgen Habermas (Düsseldorf, 18 de junio de 1929) es un filósofo y sociólogo
alemán, conocido sobre todo por sus trabajos en filosofía práctica (ética, filosofía política y del
derecho).
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sexo, regazo, refugio, ilusión, aparición, presencia y destino. También son
poder, y sobre todo, soledad.
Como la misma sociedad ficticia, la familia está concebida a imagen y
semejanza de una institución familiar añeja y rezagada; en ella encontramos
características de un mundo preindustrial, como la inferioridad de la mujer:
los varones son los miembros diligentes y productores, los que trabajan, se
enriquecen, combaten y se lanzan en aventuras descabelladas, en tanto que
la función de las mujeres es permanecer en el hogar y ocuparse de las
tareas domésticas, como barrer, cocinar, fregar, bordar; en tiempos difíciles,
pueden componer algún negocio casero, como los animalitos de caramelo
que vende Úrsula.
García Márquez muestra una profunda sensibilidad hacia la situación
de desventaja de la mujer en América Latina; hacia la doble moral que se
engendra de acuerdo con el género; y hacia la revalorización de la dinámica
envuelta en las labores domésticas (a que se dedican la mayoría de las
mujeres).
Las mujeres de Macondo, viven la soledad que procede de su
condición reducida al dominio masculino; no participan de nada intelectual
en el mundo, sus vidas sólo se manejan por las labores domésticas y
maternales, y por las relaciones sexuales.
Pero con ellas también se termina la vida en el pueblo. Como los
hombres, las mujeres Buendía se consumen y desaparecen. Al unísono de
los dos sexos desaparece Macondo, dejándonos la sensación de irrealidad
de su existencia. Ellas crean a los Buendía. Sin ellas, no existiría el
andamiaje del pueblo.
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Las características femeninas en el libro son tan importantes como el
rol de los hombres. Si ellos son idealistas, guerreros, despilfarradores,
mujeriegos, son ellas las que se encargan de volverlos a la realidad para que
la vida continúe; lo hacen sin descuidar sus deberes maternales y para con
su hogar.
“Cien años de soledad” es un reflejo de Latinoamérica, en donde se
pueden encontrar todos los perfiles descritos en el libro, y en donde la mujer,
ahondada en el anonimato, siempre ha sufragado en el trabajo de
engrandecer a su pueblo, de la misma forma que lo narra Gabriel García
Márquez en su prodigiosa obra.
La fuerza femenina en Úrsula
Sin lugar a dudas, Úrsula Iguarán es el personaje femenino más
importante. Ella es la esposa del fundador de Macondo, y el cimiento de los
Buendía que vendrán. Desde el comienzo de la novela se muestra con una
firmeza y carácter que ayudará a Macondo a crecer como población.
“Si es necesario que yo me muera para que se queden aquí, me
muero”
41

Esto expresó frente al intento de trasladar el pueblo. Es el sostén
material de la familia por generaciones y generaciones. Es creadora de una
pequeña industria, la de los dulces, para dar estabilidad económica a sus
seres queridos.
“Ésta es una casa de locos -dijo Úrsula que ya alcanzaba la edad de
la vejez- pero mientras siga viva, no faltará el dinero.”

41
García Márquez, Gabriel; Op. Cit, pág 8.
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Las empresas materiales que consumen una buena parte de su
tiempo, no le estorban a la hora de realizar el papel de mujer tradicional,
atender su hogar, ser madre y criar a sus hijos, nietos y biznietos, y
educarlos dentro de sus limitaciones culturales.
Con ímpetu y esfuerzo intenta evitar el fusilamiento del Coronel
Moscote en medio de la anarquía revolucionaria. Su marido muere al pie de
un árbol, donde había pasado sus últimos días, y a pesar de ello, resurge de
su vejez, y oculta su ceguera, con la tentativa y voluntad de poder seguir
siendo útil a su familia. Su carácter hacendoso y perseverante se hace notar
a lo largo de la novela.
CONSUMANDO EL ACTO LITERARIO
“Cien años de soledad”, es la historia de un pueblo y de una familia
ficticia, pero también es una representación de la realidad en la que vivimos,
nuestra sociedad, y cada uno de nosotros. Nos deja sentir que Macondo
está a la vuelta de la esquina, en nuestra misma casa, en nuestro mismo
pueblo, en nuestro mismo cuarto, en nuestro mismo ser; y es que la vida
misma es eso: cien años de soledad que atesoran recuerdos y personas.
A pesar de que fue escrita hace 37 años, sigue más vigente que
nunca: podemos observar las consecuencias que se producen a raíz del
odio político, las guerras civiles, los intereses económicos, las matanzas, la
pobreza, la desesperanza, el conformismo, los mitos, el desconsuelo, la
desolación, el aislamiento, el abandono, e infinitas cosas más.
Gabriel García Márquez nos llama a reflexionar, a pensar realmente
en lo que queremos ser, en la oportunidad que tenemos en la tierra y que
debemos aprovechar, porque nuestra vida es única, e irrepetible. Y que sólo
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depende de nosotros el futuro que elijamos cultivar, si es la felicidad, o es la
soledad.
Entrando por un momento al ámbito nacional, existe un mal que nos
aqueja a los argentinos en relación con lo dicho anteriormente, y es que no
nos reconocemos como parte de Latinoamérica, sino que creemos ser
superiores y estar más cerca de Europa que de nuestros vecinos. Debemos
aprender a aceptarnos como somos, para así formar una identidad real.
Solidarizarnos con los países que comparten nuestra cultura
latinoamericana, nos ayudaría a no cometer errores del pasado, y evitar
convertirnos en colonias culturales de países extranjeros. Sería conveniente
empezar a tomar en cuenta los valores recomendados por García Márquez
para mejorar y progresar.
Y finalmente, así es cómo concluye cristalizando un deseo: una nueva
y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la
forma de morir, donde de verdad sea cierto el amor y sea posible la felicidad,
y donde las estirpes, condenadas a cien años de soledad, tengan por fin y
para siempre, una segunda oportunidad sobre la tierra.
… y de esta manera, rectifica el fin de su novela.




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Bibliografía
 www.acantioquia.org
► Jorge Eliecer Gaitán. La masacre de las Bananeras.
Discursos Ante el congreso de la República. Septiembre
de 1929 .p 77.
► Pierre Gilhodes. Las Luchas Agrarias en Colombia. P 35
– 36.
► Renan Vega Cantor. Gente Muy Rebelde. 2. Indígenas,
Campesinos y Protestas Agrarias. p 149
 www.alipso.com
 www.cazadellibro.cl
 www.elmalpensante.com
 www.es.scribd.com
 www.es.wikipedia.org
 www.franciscodemiranda.cl
 www.frases-citas.euroresidentes.com
 www.identidadlatina.com
 www.laantiguabiblos.blogspot.com.ar
 www.labiografia.com
 www.lectoresempedernidos.mforos.com
 www.literatura.about.com
 www.literatura.us
 www.monografias.com
► AA.VV. Confesiones de escritores: escritores
latinoamericanos. Gabriel García Márquez. Los
reportajes the Paris Review. El Ateneo. Argentina. 1995
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► Entrevista con García Márquez publicada por
el periódico español "El Mundo"; Biografía de Gabriel
García Márquez de: "Solo Literatura"
 www.proverbia.net
 www.territoriosdeidentidad.blogspot.com.ar
 www.wordreference.com