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En su Curso de lingüística general, Ferdinand de Saussure expresa que la
lengua como sistema de signos es comparable a los demás sistemas de signos, siendo el
más importante de estos. Acto seguido afirma que “se puede, pues, concebir una ciencia
que estudie la vida de los signos en el senos de la vida social”, ciencia a la que
denomina semiótica, (p 43) y que la misma “nos enseñará en qué consisten los signos y
cuáles son las leyes que los gobiernan” (p 43). Comprende también que el estudio de la
lengua en sí misma es un buen punto de partida para el estudio de los demás sistemas de
signos, entrando luego de lleno en el estudio de la primera aclarando que todo lo que sea
válido para la semiótica también lo será para la lingüística.
Roland Barthes parte de estas premisas en su intento de sentar las bases de la
semiología. En esta búsqueda, Barthes, parte de conceptos proporcionados por la
lingüística para poder extraer de ellos principios generales aplicables a todos los
sistemas de signos. En este sentido delimita los elementos de semiología en base a
cuatro dicotomías provenientes de la lingüística: Lengua y Habla, Significado y
Significante, Sistema y Sintagma, Denotación y Connotación.
Las nociones de lengua y el habla, definidas por Saussure como la cara social y
la cara individual del lenguaje; de carácter psíquico la primera y psicofísico la segunda,
son traspoladas por Barthes a la semiología luego de revisar diferentes autores de la
sociología, la psicología, la filosofía y concluir que en todas ella se trabaja con
nociones de similares características por lo que propone que “Esto lleva o debería llevar
a describir de un modo nuevo lo imaginario colectivo, no por sus “temas” como se hizo
hasta el presente, sino por su formas y funciones; dicho en forma más grosera, pero más
clara: por sus significantes más que por sus significados” (p 25). Conservando la
terminología saussuriana define por tanto a la lengua como el conjunto de
convenciones sociales sobre las cuales de desarrolla la comunicación, y al habla como la
expresión individual de la lengua. Esta traspolación es realizada con la previa
aclaración de que en semiología estas nociones pueden recibir modificaciones respecto
a su aplicación en la lingüística. Para ejemplificar estas nociones y las modificaciones
que estas sufren respecto a su uso en la lengua, Barthes trabaja sobre tres ejemplos la
moda, la alimentación y el mobiliario.
En cuanto al concepto de signo Barthes expresa que su definición, hasta
Saussure y el concepto de doble articulación, ha sido variada en diferentes autores, y
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que el límite entre este concepto y conceptos similares como índice icono y símbolo es
poco claro. Especifica que lo característico de este tipo de unidades es que “remiten
necesariamente a una relación entre dos relata” (p 30), y que su clasificación depende
de la presencia o no de ciertos rasgos (representación psíquica, analogía, inmediatez,
coincidencia o inserción de un relata respecto al otro, vinculación existencial).
Con el concepto de doble articulación propuesto por Saussure estas distancias se
salvaguardan: dada esta doble articulación significado y significante son dos caras de la
misma moneda, anverso y reverso de un papel. El signo lingüístico es para Saussure una
unidad, “una entidad psíquica de dos caras” (p 92) significante y significado
“elementos que están íntimamente unidos y se reclaman recíprocamente” (p 92). Según
afirma Barthes esta concepción de signo lingüístico trae aparejado el hecho de que la
semántica pasa a formar parte de la lingüística estructural, distanciándose de las
propuestas de los lingüistas americanos quienes proponen que “los significados son
sustancias que deben ser expulsadas de la lingüística y dirigidas a la psicología” (p 32).
En la búsqueda de la definición de signo semiológico plantea que aunque en
lingüística han perdido peso las nociones de forma y sustancia, dada la dificultad que
plantean a la disciplina, son diferenciaciones útiles en semiología y que es a partir de
ellos que se puede delimitar este concepto: para Barthes el signo semiológico también
está constituido por significado y significante pero se diferencia del signo lingüístico en
la sustancia; mientras q en los signos lingüísticos la sustancia de la expresión no tiene
función propia, es “sustancia fónica articulatoria, no funcional” y (p 33), en el signo
semiológico esta sustancia de expresión tiene además de la significativa, una función:
“son con frecuencia objetos de uso que la sociedad deriva hacia fines de significación”
(p 33).
Estos objetos de uso tienen una significación o función previa a la conformación
del sistema que los significa, cosa que no sucede con la lengua donde según Saussure
los signos lingüísticos no tienen significación previa al sistema lingüístico. También
sucede en semiología que un significado puede encontrar un significado en una
sustancia que no es la propia de sus sistema, esto es lo que sucede, por ejemplo, cuando
desarrollamos el contenido de un singo cualquiera por medio de signos lingüísticos. El
signo es por tanto para Barthes “un trozo (bifásico) de sonoridad, visualidad, etc” (p 38)
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El significado es para Saussure, junto con el significante, una de las entidades
psíquicas que compone el signo; entidad que es en un principio asociada al concepto
(del mismo modo que asocia el significante a la imagen acústica) y que luego es
denominada como significado para evitar confusiones, es decir que solamente podemos
definir al significado dentro del proceso de significación. Con esta base Barthes
presenta una definición funcional del significado como “uno de los dos relata del signo”
(p 35) aclarando que “la única diferencia que lo opone al significante es que éste es un
mediador” (p 35). Los significantes remiten a “algo”, y ese algo generalmente no puede
ser expresado de otra manera, más que por ese significante específico.
Es aquí que encontramos una nueva diferencia entre el signo lingüístico y el
signo semiológico. Mientras el signo lingüístico no puede ser expresado de otra manera
más que por sí mismo, algunos signos semiológicos pueden ser expresados en otros
sistemas: “el significado semiológico puede ser asumido por los signos de la lengua”,
denominándose isología a este fenómeno.
En lingüística no se ha encontrado aún una forma convencional para la
clasificación de los significados; vacilando entre una clasificación en base a las
oposiciones y una positiva). Esto complejiza la labor de la semiología que al no tener un
precedente en lingüística debe recurrir a nociones conocidas, es así que Barthes realiza
tres observaciones al respecto: la posibilidad o no de actualizar el signo semiológico en
base a signos lingüísticos (acarreando la dificultad de que no haya una clasificación
convencional de los signos lingüísticos), el hecho de que un signo solamente significa
dentro de un sistema por lo que hay que tener la suficiente información del mismo para
comprender el signo, y el hecho de que diferente receptores pueden significar un
mismo signo de diferentes maneras ya que “a cada sistema de significantes corresponde,
sobre el plano de los significados, un cuerpo de prácticas y de técnicas” (p 37) es decir
saberes.
El significante que Saussure define como una de las entidades psíquicas que
conforman el signo, en este caso la imagen acústica es decir como la huella psíquica del
sonido y que por oposición al significado comprendemos como la “parte material” del
signo, es para Barthes el otro relata que conforma al signo. Para este autor “el
significante es un mediador: la materia le es necesaria; pero por otra parte no le es
suficiente” (p 37), realiza en este sentido la salvedad arriba mencionada de que en el
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caso d los signos semiológicos tienen además del significante que le es propio, la
capacidad de ser significados por medio de signos lingüísticos. El signo semiológico es
siempre de carácter material y esta materia que lo conforma es muy diversa, por otro
lado puede suceder que nos encontremos frente a sistemas en los que participa mas de
una forma de materia, es el caso de los sistemas mixtos. En este sentido Barthes habla
del signo típico como aquel signo que está compuesto por una forma particular de
materia que puede ser verbal, gráfica, visual, auditiva, etc.
El proceso que reúne significado y significante es la significación; este proceso
es planteado de diversas formas por diferentes autores, pero igualmente Barthes realiza
la salvedad de que el proceso de significación no se agota en la relación significante
significado ya que en este proceso intervienen factores coyunturales, “significante y
significado son a la vez tiempo y relación” (p 38).
Saussure afirmaba la arbitrariedad del signo en el entendido que no hay ninguna
ligazón intíma entre significado y significante, sino que esta relación se establece por
convención social. Es aunque que estable la diferencia entre signo y símbolo
argumentando que el signo es inmotivado, mientras que en el símbolo existe
efectivamente una motivación para que se utilice determinado significante para cierto
significado y no otro. Barthes refuta la noción de arbitrariedad del signo tal y cual está
planteado por Saussure, al comprender con Beneviste que “la asociación del sonido y
de la representación es fruto de un adiestramiento colectivo” (p 39) y que esta
asociación “no es en absoluto arbitraria sino, muy por el contrario necesaria”, es así que
la relación significado significante se estables por medio de un contrato social
determinando en cierto tiempo que luego se naturaliza, al punto que parecen entre estas
entidades relaciones motivadas. Al decir de Levi Strauss “el signo lingüístico es
arbitrario a priori pero no arbitrario a posteriori” (p 40). Hechas estas consideraciones
sobre el signo lingüístico, Barthes vuelve sobre la noción de arbitrariedad, no
aplicándola en todos los casos como Saussure sino en aquellos donde es cierto grupo
de poder establece la relación entre significado y significante, es decir esta relación
proviene de una decisión unilateral y no colectiva, como en el caso del signo lingüístico
donde es la masa hablante que por medio del habla introduce diacrónicamente nuevas
significaciones y signos.
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