Seminario Concordia

Historia medieval
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Materia: Historia Medieval
Profesor: Sergio Fritzler
Alumno: Eliezer Mendoza
Lugar y fecha: José León Suárez, Buenos Aires. Viernes 16 de noviembre 2013








Los Iconos
Enseñanza Catequética para la Iglesia








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Índice

Introducción…………………………………………………………………………………………………… 1
Capítulo I
La cuestión de los Iconos….……………………………………………………………………………. 4
Iconos en la Iglesia Antigua……………..……………………………………………………………… 6
CAPITULO II
La cuestión de los Iconos y el Segundo Concilio de
Nicea……………….…………………………………………………………………………………………….. 11
Renacimiento y Humanismo.……………………………………………………………………………15
CAPITULO III
Lutero y los Profetas Celestiales………………………………………………………………………………… 18
Propuesta contextual………………………………………………………………………………………………….20
Conclusión………………………………………………………………………………………………………………….21
Bibliografía………………………………………………………………………………………………………………….22






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Introducción

A través de la historia los iconos han tenido un papel de mucha importancia para
la catequesis y vida de la iglesia. A medida que ha trascurrido la vida de la iglesia, en su
peregrinar por esta tierra ella ha sido marcada por eventos que anuncian la salvación de
del Dios Trino en favor del humano. Tales como: la caída en pecado, el diluvio, la
liberación de Egipto y su cruce por el mar rojo; el Monte Sinaí, el natalicio de Cristo,
Bautismo, su pasión, Santa Cena, muerte, resurrección y otros. Estos eventos no solo han
quedado en la memoria de la iglesia, sino que ha sido expuesto de manera visible como
testimonio y enseñanza para la iglesia marchante en su peregrinar en esta vida. Es
preocupante ver como muchas de nuestras iglesias han sido vaciadas de iconos, crucifijos,
vestimentas y otros. Influenciado en parte, quizás, por los movimientos carismáticos de
nuestros días. En el presente trabajo se tratara de abordar las imágenes como enseñanza
catequética para la vida de la iglesia, mostrando como los iconos son herencia de la iglesia
de todos los tiempos, con el propósito de instruirnos no solamente con respecto a nuestro
pecado, sino también, nuestra historia de salvación como don salvífico del actuar del Dios
Trino en la historia.










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Capítulo I
La cuestión de los Iconos
La Iconografía viene de la raíz griega, eikwn (La imagen, la apariencia, forma).
En cierta ocasion los fariseos buscando como sorprender a Jesús en alguna palabra,
enviaron a los discípulos de ellos con los herodianos para tentarle. Le preguntaron acerca
de la cuestión del tributo, por lo que sale a flote la cuestión de las imágenes, “Entonces
les dijo ¿De quién es esta imagen (eikwn), y la inscripción? Le dijeron: De César. Y les dijo:
Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios (Mt 22.20-21). Por un
lado, para los judíos la imagen en la moneda era algo muy ofensivo, puesto que esto
quebrantaba de manera literal el mandamiento que Dios les había dado de no hacerse
imagen alguna. También era ofensivo debido a que tenía la imagen de un gobernador
extranjero. Pero Jesús no condena o rechaza la imagen que le presentaron los judíos. La
cuestión y prohibición de Dios no pasa por el uso de las imágenes como lo veremos más
adelante, sino por lo pecaminoso del corazón en su deseo de hacer uso de esa imagen
como una deidad. Lutero comenta:
Los tres evangelistas, Mateo, Marcos y Lucas escriben que tomo de los fariseos la
moneda en la cual estaba acuñada la afije del cesar, que se daba como tributo, y pregunto
¿de quién era la imagen? Mandando dársela al cesar. Si estaba prohibida toda clase de
imágenes, los judíos no habrían debido entregársela ni usarla. Mucho menos Cristo deberá
tocarla y no censurarla, máxime tratándose d la imagen de un gentil. Tomo V. PP. 265

Según Kittel:

Por lo que atañe a los animales, se evitan estrictamente aquellos que son símbolos de una
deidad, pero en los demás casos los animales sirven de adorno inofensivo. También se
pueden representar los objetos que se usan en el culto, p. ej. El arca de la ley, el cuerno, el
cuchillo de la circuncisión y el candelabro. De modo que el arte sirve para presentar los
actos de Dios en vez de a Dios mismo. No hay un interés intrínseco por la apariencia de
Dios o por los ejercicios de sus adoradores, como en el arte pagano; el punto focal es Dios y
su historia. Kittel, PP. 164.

Cuando la imagen no sirve para señalar los actos salvíficos de Dios a través de la
historia y su relación con la iglesia y en dirección con el Cristo crucificado y resucitado en
favor de su pueblo, sino que ésta empieza a ser vista como objeto de culto, de adoración,
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salvación e intersección como lo vemos en la historia de Israel y en nuestros tiempos, es
allí en donde dicha imagen debe ser descartada o re direccionada, puesto que el corazón
está inclinado no a Dios, sino a dicha imagen. De manera magistral explica Lutero lo que
es tener un Dios:
¿Qué significa tener un Dios o que es Dios? Respuesta: Dios es aquel de quien
debemos de esperar todo los bienes y de quien debemos tener amparo en todas las
necesidades. Por consiguiente, tener a un Dios, no es otra cosa que confiarse en él y creer
en él de todo corazón, como ya lo he dicho repetidas veces. La confianza y la fe de corazón
pueden hacer lo mismo a Dios que al ídolo. Si son la fe y la confianza justas y verdaderas,
entonces tu Dios también será justo. Por el contrario, donde la confianza es errónea e
injusta, entonces no está el verdadero Dios ahí. La fe y Dios son inseparables. En aquello
que tengas tú corazón, digo en aquellos que confíes, eso será propiamente tu Dios. Por eso,
es la intención de este mandamiento exigir la verdadera fe y la confianza de corazón que
alcanza al verdadero y único Dios y se adhiere a él. Esto significa tanto como: Procura que
solo yo sea tu Dios y no busques ningún otro. Es como si Dios dijera: los bienes que te falten
espéralos de mí y búscalos en mí. Y si sufrieras de desdichas y angustias, ven a mí, atente a
mí; yo mismo quiero darte todo lo suficiente que necesites y quiero ayudarte en toda
desdicha. Pero no hagas depender tu corazón de nada, ni confíes en nada que no sea yo.
CMa. pp.382.

El pecado constante que padeció el pueblo de Israel siempre fue el primer
Mandamiento, una y otra vez Dios le llamaba al arrepentimiento por medio de sus
profetas. Estos prometían volverse a Dios y no caer nuevamente en tales actos, pero nos
damos cuenta en la historia de Israel que esto no fue así. El corazón siendo malo por
naturaleza, siempre busca poner su mirada y su confianza en otro dios que no es Yahvé.
El libro de Números nos relata que después de
que el pueblo de Israel partió del monte de Hor,
camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de
Edom; se desanimó por el camino, murmurando
contra Dios y Moisés, porque los habían sacado
de Egipto para llevarlos a un desierto en donde
no había pan ni agua. Pero Yahvé envió
serpientes ardientes, que mordían al pueblo,
muriendo así mucha gente. Viendo el pueblo
que había pecado contra Moisés y contra Dios,
hablaron con Moisés para que Dios les quite esas
La serpiente de Bronce
La serpiente de Bronce
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serpientes. Dios le dijo a Moisés que se hiciera una serpiente de bronce, la pusiera en un
asta; y cualquiera que hubiera sido mordido y la viera, viviría. Pero la historia de Israel nos
cuenta que dicha serpiente se convirtió luego en objeto de idolatría, y lo fue hasta el
reinado de Ezequías, hijo de Acaz y rey de Judá, cuando este “quitó los lugares altos,
quebró las imágenes y corto los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce
que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel;
y la llamó Nahusta (2R 18.4). En San Juan 3: 14 Cristo proclama »Y como Moisés levantó la
serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre», enseñó a los
cristianos a ver la serpiente de bronce como un tipo de lo que sería el anti tipo en Cristo.
Por otro lado, los comentaristas enfatizaron también que es una imagen de la fe salvífica.
Según la lectura común de este elemento tipológico, la
serpiente de bronce en el desierto, que Dios concedió a su
pueblo cuando ellos se arrepintieron de su falta de fe y
que luego destruyo Ezequías, enseña al hombre que sólo
puede salvarse mediante la fe en Cristo crucificado. El
autor de los Hebreos nos dice: “puestos los ojos en Jesús, el
autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto
delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y
se sentó a la diestra del trono de Dios. He 12.2. Cuando la
fe es puesta correctamente tal como lo explica Lutero en el
CMa, dicha fe no es confundida al ver imágenes de la
historia de la redención en un templo, al contrario, le señala al que murió y resucito en
favor de los suyos, esto le fortalece, le consuela e instruye acerca de los eventos salvíficos
a lo largo de la historia. También le muestra que la fe no es algo individualista; de tal
manera nuestra redención no tiene nada que ver con la iglesia triunfante. No, nuestra
redención está conectada con toda la historia de la iglesia de todos los tiempos. No por
nada escuchamos en la liturgia de la Santa Comunión “Así pues, con Ángeles y arcángeles,
y toda la corte celestial, alabamos y magnificamos tu glorioso nombre, ensalzándote,
siempre, diciendo: Santo, Santo, Santo, Señor Dios de Sabaot, cielo y tierra están llenos
La historia de Jonás. Encontrado en las
catacumbas siglo IV.
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de tú gloria; ¡Hosanna en las aturas! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Hosanna en las alturas”! Culto Cristiano, pp. 36-37.

Mujer con flujo de Sangre, encontrado en las catacumbas, siglo IV. Esta imagen estaba relacionada con el
Sacramento del altar.
Iconos en la iglesia Antigua
En la actualidad el uso de las imágenes o iconos, ya no es tan discutido o usado
como lo fue en el periodo de la Iglesia Antigua, la Edad Media o en el tiempo de la
Reforma. Los íconos eran algo de mucha importancia para la enseñanza y la vida de la
Iglesia, claro, es importante señalar que no siempre los íconos fueron para toda la
cristiandad algo de mucho valor, al contrario, muchos de los que despreciaban la postura
de hacer imágenes dentro del templo o usarlo como enseñanza catequética temían de
que este tipo de arte tomara rumbos equivocados, como en algunos periodos de la
historia de la iglesia termina sucediendo. Muchos de los que mantienen esta postura de
rechazar todo lo que tenga que ver con iconos, lo hacen a partir de los textos del Antiguo
Testamento, en donde Dios hace una y otra vez la
exhortación al pueblo de Israel de no hacerse
imágenes de ninguna semejanza de lo que está en la
tierra como en el cielo. Textos literales que han sido
discutidos e interpretados de distintas maneras a lo
largo de la historia. Tampoco podemos pasar por alto
la influencia reformada y pentecostalizada que ha
venido golpeando a nuestros países latinos con la
ideología del no a los “Iconos”, no a los “crucifijos”,
etc. Produciendo así un rechazo hacia los íconos, crucifijos, vestimentas clericales (que
Cristo camina sobre el agua en el
baptisterio de Dura Europos.
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también educa a la iglesia), y otros; no solo en el
área eclesiástica, sino también en el ámbito social
y cultural. Este rechazo a los íconos ha venido
vaciando lentamente y de manera muy silenciosa
los templos de nuestros días, por lo menos, en lo
que respecta a nuestros países latinos. Para
muchos cristianos, las imágenes, crucifijos y
estructuras de los templos altos, son símbolos del
católico romano y abominable ante Dios. Muchos
de los que piensan de esta manera no lo hacen por conocimiento de las Escrituras o de la
historia de la Iglesia, sino por cultura o por la invasión de “profetas celestiales” que van
en contra de todo aquello que no dice la “biblia” de manera explícita. Tal postura biblicista
y sacada del eje hermenéutico (por el cual las Escrituras deben de ser interpretadas), nos
pueden llevar a pensar que la misma presenta contradicciones en lo que ella dice.
“Algunos señalan que la ley y el evangelio se contradicen en su mensaje. Pablo y Santiago
hicieron afirmaciones opuestas que, sin embargo, son veraces si se las entiende
correctamente. En algunos casos, los acontecimientos históricos fueron descritos de
diferentes maneras. (Compárese Gál. 3.17 con Gén 12.4. Mt 20:29 con Luc 18.35)… Con
respecto a la analogía de la Escritura, debe recordarse el importante principio teológico de
que la Palabra de Dios no se puede contradecir en el cumplimiento de su propósito
enunciado; el de instruir a los hombres para la salvación mediante la fe que es en Cristo
Jesús. Mayer, pp.43. ¿Cómo rechazar los íconos cuando estos están cargados de
enseñanza catequética? ¿Cómo rechazar los íconos cuando las Escrituras traen textos
referidos a ellos de manera positiva? Pensemos en como Dios le pide a Salomón que
edifique el templo; este no era un templo vaciado de arte catequética para el pueblo; No,
Dios se preocupó por cada detalle del templo encargado a Salomón, tanto por fuera como
por dentro (1Re 7-9; 1Cro 22; 2Cro 3-7). El libro de apocalipsis está repleto de imágenes
que Juan escribió a la iglesia por causa de las persecuciones que esta estaban pasando.
Uno de los símbolos (dibujo) que la iglesia primitiva usó para identificarse en medio de sus
Arriba, el símbolo ichtus o ichthys (en griego,
en letras mayúsculas, IXΘΥΣ). El vocablo
significa pez, pero constituye además un
acrónimo: Ἰησοῦς Χριστός, Θεοῦ Υἱός, Σωτήρ,
(Iēsoûs Christós, Theoû Hyiós, Sōtḗr), que se
traduce al español como Jesús Cristo, Hijo de
Dios, Salvador. El ichtus o ichthys fue uno de
los primeros símbolos cristianos.
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persecuciones fue el Pez. Este símbolo fue adoptado por los cristianos de la iglesia
primitiva para señalar a Cristo y su adhesión a la fe. Tanto el pez como el críptico aparecen
numerosas veces en las catacumbas. En el pez encontraban la profesión de fe, la razón por
la que adoraban a Jesús y estaban dispuestos a morir en medio de los sufrimientos y
restricciones que estaban atravesando por causa de su fe. Dicho pez también nos
recuerda que así como Jonás salió del pez a los tres días, así también Cristo resucitó al
tercer día victorioso sobre la muerte, el pecado y el diablo. Nos señalan que somos como
pequeños peces (nacemos en las aguas del
bautismo), pues allí el Cristiano no solamente
muere y resucita con Cristo, sino que también
vive diariamente en las aguas del Bautismo
(arrepentimiento diario), confesando que es a
partir de Cristo ¡Hijo redimido del Padre!
Según Justo, en la antigua Iglesia cristiana, no parece haber existido oposición
alguna en cuanto a la decoración de las Iglesias con imágenes, por lo general alusivas a
algún episodio bíblico. Tales imágenes se encuentran tanto en las catacumbas romanas
como en la Iglesia de Dura-Europo, la más antigua que se conserva”. Gonzales pp. 304.
También Vilanova, hablando del uso de los personajes sagrados por la Iglesia primitiva,
afirma que su origen y destino era muy distinto ha como la gente lo entiende hoy:
“Hoy no se duda de que dichos iconos se originan en los antiguos retratos
helenísticos, conocidos sobre todo por los innumerables retratos de la época romana,
hallados en el Fayum, en Egipto, y que se ponían sobre el rostro de la momia. Sin duda
puede haber ligeras diferencias entre los retratos mortuorios y los iconos de los santos,
pero, en conjunto, hay una innegable relación que los vincula, pues la finalidad era la
misma. Los antiguos retratos mortuorios, por razones religiosas efectivamente, tenían por
objeto restituir con fidelidad los rasgos del difunto. Es también función de los iconos
perpetuar la figura del santo o mártir. Esos iconos, en que los santos y los mártires casi
siempre eran representados en posición frontal, con las manos levantadas en actitud de
oración, generalmente se ponían sobre la tumba para que los peregrinos pudiesen ver la
figura del santo que había vivido y muerto en olor de santidad o del mártir que había dado
su vida por la fe. Por lo tanto, el icono del santo o del mártir no era, al principio, un objeto
de culto. Es el retrato de un personaje santificado. Vilanova, PP.310.

Según Justo, es posible que mientras fue creciendo el número de conversos al
cristianismo procedente del paganismo, hubo pastores que comenzaron a temer que el
El término IXΘΥΣ labrado en mármol, en las
ruinas de Éfeso
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uso de las imágenes en las Iglesias podría llevar a algunos a idolatrarlas. Por tanto, algún
tiempo después de la conversión de Constantino, empiezan a encontrarse en los
sermones cristianos amonestaciones contra el uso indebido de las imágenes. Al mismo
tiempo, sin embargo, se insistía en el valor de tales imágenes como “el libro de los
incultos”. En una época en que eran pocos los que sabían leer, y menos los que poseían
libros, las imágenes servían para comunicarles a los fieles algunos de los episodios bíblicos
más importantes.
Alberirgo escribe que:
Después de que los artistas cristianos empezaran a representar también la
naturaleza humana de Cristo, comenzaron a surgir reacciones en contra, sobre todo por
parte de Eusebio de Cesárea y de Epifanio de Chipre. Otros padres de la Iglesia, por el
contrario, se pronunciaron claramente en favor de la representación de los santos y de las
escenas del evangelio, por motivos educativos. A comienzos del siglo VII, Leoncio de
Neápolis (Chipre) desarrolló toda una teología en favor y a propósito de los iconos. De esta
manera, en los lugares de culto se empezaron a ver iconos más o menos realistas. A finales
del siglo VII, el Quinisexto (691-692) prohibió la representación simbólica de Cristo, cuya
figura comenzaba a aparecer en otros objetos que no tenían ninguna relación con el culto,
por ejemplo, en la moneda bizantina bajo el reinado de Justiniano II (685-695). Alberigo,
PP. 126.
















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Capitulo II

La cuestión de los iconos y el Segundo concilio de Nicea
El abordaje en esta sección tiene que ver con la confrontación que hubo en el
concilio de Nicea con respecto a si las imágenes debían o no utilizarse en el culto público.
Tales controversias con respecto a la misma no sucedieron de la noche a la mañana, esto
ya venía trayendo serias dudas en cuanto al uso de dichas imágenes. Según Alberigo, a
comienzos del siglo VII la situación en la parte oriental del imperio era alarmante. Puesto
que ya los cristianos no dedicaban a los íconos una veneración, al contrario, se los veía
como una autentica Adoración: se trataba de un verdadero culto a los íconos. Esta
situación provocó una reacción contra los puristas que temían que los cristianos se
volvieran a la idolatría. También hubo algunos movimientos que se opusieran a la
representación de lo divino.
Este movimiento encontraba apoyo entre los pueblos cercanos no cristianos, como
los árabes y los judíos, pero sobre todo entre los herejes, como los nestorianos y los
paulicianos, que rechazaban las imágenes como objeto de culto. Sobre todo los paulicianos,
que desde mediados del siglo VII ocupaban las regiones fronterizas del oriente, se mostraban
muy severos en materia de representación no sólo de -lo divino, sino incluso de lo sagrado.
Pp. 126

Por otro lado, en Nacolia, en Frigia (centro más importante de la ciudad), cuyo
obispo Constantino estaba al frente de un movimiento iconoclasta, consideraban a las
imágenes como una forma del paganismo, produciéndose
conflictos importantes. En el año 717, tras un largo periodo
de anarquía, el trono de Bizancio fue ocupado por León III.
Éste conocía bien el movimiento iconoclasta. Durante el
primer decenio de su largo reinado no manifestó ningún
serial de oposición en materia de imágenes sagradas. Los
numerosos problemas políticos no le permitían ocuparse de
la cuestión de los íconos. Pese a que este no le daba mucha importancia al movimiento
iconoclasta en los primeros años de su reinado, al parecer se ocupó de ello fuertemente.
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Justo nos comenta: “El emperador León III mando a eliminar una estatua de Cristo que era
muy venerada en Constantinopla. A partir de entonces, y a través de toda una serie de
decretos imperiales, la campaña en contra de las imágenes tomo cada vez mayor
impulso”. Gonzales, pp. 304.
“Tomás Teodosio de Éfeso, Tomás de Claudiópolis y sobre todo Constantino de
Nacolia se declararon abiertamente en favor de una medida que pusiera freno a los abusos.
La casi totalidad de las autoridades políticas manifestaron igualmente su preocupación
frente a ciertos fenómenos patológicos de adoración de los iconos”. Alberigo, PP. 128.

En el año 726/30, León publicó un edicto, cuyo contenido se ignora. Lo que se sabe es que
este edicto no fue aceptado por todos. El Patriarca German declaró que la cuestión era
cada vez más grave para tratarse apenas en un consejo, por eso pidió que el asunto se
tratara en un concilio ecuménico.
En medio de todos estos debates, la reacción más importante según Alberigio, fue la de
Juan Damasceno:
La reacción más importante en oriente fue de todos modos la de Juan Damasceno (675-749),
del monasterio de San Sabas en el desierto de Judá. Juan se puso al frente de la oposición al
Iconoclasmo y elaboró una verdadera teología de los iconos. En el año 729 redactó un
«Discurso» teológico en favor de las imágenes y se lo dedicó al patriarca Germán, así como
a la población ortodoxa de la capital. Pero los bizantinos no reaccionaron prácticamente a la
llamada de Juan Damasceno. Pp. 128.


Pero en el año 730, León promulgó el decreto iconoclasta con que se ordenaba la
destrucción de las imágenes, basándose en el consejo. Pero German le informó a Gregorio
y le escribió a León afirmándole que él no podía decidir en temas doctrinales ya que no le
competía a él. Este se molestó y reacciono violentamente afirmando que él estaba por
encima de la iglesia.

La oposición se manifestó inmediatamente después de la muerte del emperador (11 de junio
del año 740), cuando los ortodoxos apoyaron a su yerno Artabasdo en la lucha por la
sucesión. Tuvieron durante dos años en jaque al sucesor legítimo, Constantino V, hijo de
León. No obstante, la presencia iconoclasta parece ser que fue muy profunda: Constantino
triunfó y en el año 742 restableció el decreto del año 730. Tenía una formación teológica
bastante seria y le dio al Iconoclasmo un contenido teológico y dogmático que no había
tenido bajo su padre.

El emperador Constantino pensaba que el Iconoclasmo tomaría una forma más clara después
del periodo de gestación. A partir del año 753 y tras una orden imperial se organizaron
reuniones en numerosas ciudades para discutir la cuestión iconoclasta. El emperador se dio
cuenta de que el Iconoclasmo estaba bien arraigado y que los iconoclastas tenían los ojos
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vueltos hacia él. Convocó entonces un sínodo que tuvo lugar en Hieria, localidad Cerca de
Calcedonia, en el 754. La llamada imperial fue atendida por 338 obispos participaron ni
Roma ni los demás patriarcados de oriente… Además, como el trono patriarca de
Constantinopla estaba vacante, la presidencia se le confió a Teodosio de Efeso. Se han
perdido las actas y las decisiones de este sínodo; todo lo que sabemos de él viene de la
refutación de sus decisiones, que tuvo lugar en el II concilio ecuménico de Nicea en el año
787. Se sabe, por ejemplo, que Constantino presentó a los participantes un tratado teológico
según el cual la veneración de los iconos no era idolatría, sino pura herejía. Esta veneración,
según Constantino, iba en contra de las decisiones del concilio de Calcedonia del año 451, ya
que al ilustrar la naturaleza humana de Cristo se caía en el nestorianismo, que separa las dos
naturalezas o en el monofisismo que las confunde. El sínodo anatematizó luego al patriarca
Germán y a Juan Damasceno, pero no siguió al Emperador en sus opiniones a propósito de la
Virgen o de la veneración a los santos. Sin embargo, lo más grave fue una declaración de los
participantes, según la cual el emperador, como sucesor e igual a los apóstoles, no tenía
necesidad de un concilio para decidir en materia de fe cristiana pp. 129-130.

Según Justo, a partir de este concilio (754) surgieron dos partidos que recibieron
los nombres de “iconoclasta” (destructores de imágenes) e “iconodulos” (adoradores de
imágenes). Los argumentos de los Iconoclastas se basaban en el pasaje de Éxodo 20:4-5.
Énfasis: Pasaje que discutiremos hermenéuticamente a la luz de las Escrituras, en Lutero.
Aunque por los historiadores no se sabe a ciencia cierta por qué se llevó esta campaña
destructora. “Al parecer es muy probable que sus
decretos en este concilio se hayan debido a un
deseo de desmentir a los musulmanes, que
acusaban a los cristianos de idolatría. PP., 129.
Frente a esta oposición, los defensores de las
imágenes trataban de relacionar lo que ahora se
discutía con las controversias cristológicas que
habían tenido lugar en los siglos anteriores. Se
afirmaba que se podía representar a la figura
divina porque Dios mismo lo había dado en Cristo, por lo tanto negarse a representar a
Cristo equivaldría a negar su humanidad. También, que el primer creador de las imágenes
fue Dios mismo al darle imagen al hombre de la suya.
Lo que es un libro para los que saben leer, es una imagen para los que no leen. Lo
que se enseña con palabras al oído, lo enseña una imagen a los ojos. Las imágenes son el
catecismo de los que no leen. San Juan Damasceno.
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La controversia continuó por varios años, pero por fin cundo la regencia cayó sobre
los hombros de la Emperatriz Irene, que era anti-iconoclasta. Ésta no quería provocar al
partido iconoclasta, por eso avanzó poco a poco:
1. Defendió la libertad absoluta de las imágenes.
2. Esto permitió el regreso de los Iconófilos.
3. Sustituyó las personalidades administrativas por Iconófilos.
4. Luego puso a Tarasio en la sede Patriarcal de Constantinopla.

“Tararasio en su Carta de entronización del año 1874, denuncia las decisiones de
Hiera y pide el envió de representantes para reunir un concilio ecuménico. Al mismo
tiempo Irene le envió una carta al papa Adriano, pidiéndole que participara en el próximo
concilio” pp. 130. Esta Asamblea tuvo lugar en Nicea en el año 787, y recibe el nombre del
Séptimo Concilio Ecuménico. En este concilio restauró el uso de las imágenes en las
Iglesias, al mismo tiempo que estableció que no eran dignas de Adoración, debida solo a
Dios (en griego, latría), sino de una Adoración o veneración inferior (en griego, dulía).

El emperador Miguel II (820-829) al principio quiso mostrarse imparcial: anuló las
decisiones del sínodo de Hieria, las del sínodo del año 815, pero también las del concilio de
Nicea y prohibió toda discusión sobre los iconos. Pero más tarde favoreció a los
iconoclastas, como también lo hizo su hijo y sucesor Teófilo, que incluso persiguió a los
Iconófilos e hizo cerrar los talleres de pintura de los iconos. Pero el Iconoclasmo había
perdido las simpatías de pueblo. Así, bajo Miguel III (842-867), la madre del emperador,
Teodora, hizo restaurar las imágenes y favoreció la elección de Metodio, un iconófilo, como
patriarca. Este último reunió en Constantinopla, el 11 de marzo del año 843, un sínodo que
eliminó definitivamente el Iconoclasmo. PP. 132.

Según Justo, Las imágenes fueron restauradas y hasta el día de hoy todas las
iglesias de origen bizantino celebran esa ocasión en la “Fiesta de la Ortodoxia”. En el
occidente aunque no hubo movimientos iconoclastas, los reyes carolingio se negaron a
aceptar las decisiones del Séptimo Concilio ecuménico, no porque se opusieran a las
imágenes, sino porque en latín solo había un término para traducir las dos palabras
griegas “latría y dulía”. Pero al final esta dificultad quedo aclarada, y la mayor parte de la
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cristiandad acepta la autoridad del concilio de Nicea del año 787. Gonzales, pp.306. Los
movimientos iconoclastas a lo largo de los siglos siguieron teniendo auge, mientras que en
otros casos no lo tuvieron mucho. También las controversias que surgieron entre
Occidente y Oriente era solo el principio de lo que sería ya en la Edad media cuando
comienza a crecentar las disputas por distintas dificultades, políticas, sociales y teológica;
que finalmente termina dividiéndose la iglesia en: Occidente- Bizantino.

Renacimiento y humanismo
Es un amplio movimiento cultural que se produjo en Europa Occidental en los
siglos XIV y XV. Sus principales exponentes se hallan en el campo de las artes, aunque
también se produjo una renovación en las ciencias, tanto naturales como humanas. Italia
fue el lugar de este nacimiento y desarrollo de este movimiento. Su arte tiene profundas
raíces en el arte gótico. Su arte tiene
profundas raíces hacia el mundo tanto de
San Francisco
1
y Cicerón
2
. Y su literatura se
inspira en parte en los cantares medievales
que los trovadores
3
llevaban de región en
región. Muchos de los principales
intelectuales de la época veían en el pasado
inmediato, y a veces en el presente, una
época de decadencia con respecto a la antigüedad clásica, y por ello se dedicaron a
fomentar un renacer de esa antigüedad, a volver a sus fuentes, y a imitar su lenguaje y su
estilo. Es a esto que nos referimos aquí al hablar del “Renacimiento”. En cuanto al término
“humanismo”, la ambigüedad no es menor. Por una parte, se le da ese nombre a la
tendencia a colocar la criatura humana en el centro del universo, y a hacer resaltar su

1
Santo Italiano. Fundador de las órdenes franciscanas y hermanas clarisas.
2
106-43 a.C. recordado por sus escritos de carácter humanista.
3
Los trovadores,fueron músicos y poetas medievales, que componían sus obras y las interpretaban, o las
hacían interpretar por juglares o ministriles, en las cortes señoriales de ciertos lugares de Europa,
especialmente del sur de Francia, entre los siglos XII y XIV. La poesía trovadoresca se compuso
principalmente en occitano.
Creación jardín del Edén. Lucas Cranach
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valor. Por otra, se le da el mismo nombre al estudio de las “humanidades”. Un
“humanista” no es entonces quien subraya el valor humano, sino quien se dedica a las
bellas artes, y en particular a la literatura.
Es en este periodo que surge la letra clásica, la imprenta, al igual que surge la
crítica textual. Habían corrientes que se gloriaban en la creación; esto puede verse en el
Naturalismo de San Francisco, cantándoles a las aves, al agua, a los astros, y hasta la
muerte. Su canto no era su negación del mundo, sino de su afirmación del mismo. Para él,
y para quienes siguieron su inspiración, el mundo venidero era glorioso, no porque
contrastara con el presente, sino porque lo superaba. En las catedrales góticas los
escultores se regocijaron esculpiendo escenas de la naturaleza, reales o imaginarias. Allí
aparecen, entre frondosas vides, mil avecillas, caracoles y camaleones que dan testimonio
del mismo Creador universal a quien
cantaba San Francisco. También
inspirado por el arte clásico, el arte
renacentista le presento más atención a
la belleza y perfección del cuerpo
humano. Italia gozaba de riquezas
exuberantes. En sus principales ciudades
había dinero para construir grandes
edificios, y para juntar en ellos todos los
recursos artísticos imaginables. Todo era
hasta entonces dedicado casi
exclusivamente a la enseñanza religiosa y la gloria a Dios, se ocupó ahora del esplendor
humano. (Miguel Ángel) Leonardo de Vinci Aunque la posteridad lo conoce mayormente
como pintor.
Por otro lado, Eugenio IV quien, además de sus conflictos con el Concilio de
Basilea, se dedicó a embellecer la ciudad de Roma. Este hecho era el primer indicio de que
el espíritu del Renacimiento comenzaba a posesionarse del papado. A partir de entonces,
y hasta después de iniciada la Reforma protestante, el pontificado romano estaría en
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manos de hombres cuyos ideales eran los que propugnaba el renacimiento. Casi todos
ellos eran amantes de las bellas artes, y uno de los propósitos fundamentales de sus
pontificados fue llevar a Roma los mejores artistas, y dotarla de palacios, iglesias y
monumentos dignos de su posición como capital de la cristiandad.
Todo este movimiento tuvo muchas influencias en la Edad Media, en el tiempo de
la reforma. El tema de la creación, la pasión y muerte de nuestro Señor, la Justificación por
la fe y otros; se trataron en el tiempo de la reformas por medio de imagen, como lo
pudimos ver en los iconos de Lucas Cranach.



Imágenes del Pintor, Lucas Cranach. El Primero es Melanchton siendo Bautizado
y el segundo es Martin Lutero, predicando la justificación por la fe.








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Capitulo III

Lutero en contra de los “Profetas Celestiales”

En la época de la reforma cuando las imágenes, estatuas, crucifijos etc. Eran
objetos de culto y de obras meritorias para alcanzar el cielo y todo tipo de abominaciones
que había en roma. Surge la reforma con Lutero, al afirmar que el ser humano es
justificado por la fe en Cristo, de manera gratuita y sin ninguna obra o mérito de parte
nuestra.
En medio de esta reforma, se levantaron movimientos carismáticos, que en un
principio siguen a Lutero, pero luego le dan la espalda al no apoyar cada una de las cosas
que estos hacen. Dentro de estos movimientos surge un personaje llamado Carlstad, este
fue uno de los impulsadores en la guerra de los campesinos al igual que la destrucción de
todo tipo de imagen, crucifijo y todo aquellos que representara a la iglesia roma. Afirmaba
que todo tipo de imagen tiene que ser destruido ya que Dios lo Prohíbe en Éxodo 20. 4-5.
A lo que Lutero escribe “Contra los profetas Celestiales”. A continuación algunas
porciones de lo que Lutero trae en su escrito:

La cuestión de las imágenes la emprendí de tal manera que la arranque
primeramente de los corazones por la Palabra de Dios y las hice insustanciales y
despreciables. Esto aconteció ya antes de que el doctor Carlstadt soñara en su exterminio.
Cuando no está más en el corazón, no causa daño a la vista. Pero el doctor Carlstadt, al cual
no le importa los corazones, invirtió esto sacándolas de la vista y dejándolas en el corazón.
No predica la fe, ni puede hacerlo tampoco, lo que por desgracia solo ahora comienzo a
comprender…. Cuando se ha instruido a los corazones en el sentido de que solo se agrade a
Dios mediante la fe y que no haya ninguna complacencia en las imágenes, sino que estas
sean un servicio y esfuerzo perdidos, entonces la gente misma las deja voluntariamente, las
desprecia y no las manda hacer. Lutero, Tomo V pp.255.

Cito el primer mandamiento, Éxodo 20: “No tendrás dioses ajenos delante de mí”.
Después de este texto sigue enseguida y muestra y expresa lo que él llama dioses ajenos
diciendo
4
: “No te harás imagen ni ninguna semejanza
5
”. Esto se refiere a los mismos dioses.
Y aunque estos espíritus se aferrar a la palabrita “hacer”… no es otra cosa que adorar. Tiene
que admitir no obstante, que este mandamiento fundamentalmente solo se trata de la
honra de Dios… No hagáis dioses ajenos de plata ni de oro”. Se entiende que semejante

4
Éxodo 20.3
5
Éxodo 20.4
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“hacer” se refiere ciertamente a los dioses. Este mandamiento “ No tendrás otros dioses”
es la máxima principal, la medida y la meta a las cuales se han de referir, dirigir y medir
todas las palabras que siguen, ya que indica y expresa el sentido de este mandamiento, a
saber que no debe hacer dioses ajenos. Por tanto, las Palabras “hacer” “imágenes” “servir”.
y todo lo que sigue ha de ser entendido solo en el sentido de que no degenere en dioses
ajenos ni en idolatría. PP. 257.

“Además tengo en Levítico 26 un pasaje contundente: “Yo soy vuestro Dios. No
haréis para vosotros ídolos, ni imágenes, ni pondréis en vuestra tierra o monumento o
piedra para adorarlo” ¿en qué quedamos? Creo que la interpretación por sí misma es
suficiente mente clara, se trata de la adoración. Por eso prohíbe ídolos y monumentos los
cuales no deben de adorar. Sin duda, si no se adorasen, pueden erigirlos y hacerlo ¿para
qué sería necesario el añadido adora? Por tanto el “hacer” en el primer mandamiento ha de
referirse a la adoración y a nada más. También en Deuteronomio 4, cuando se prohíbe
hacer afije, se refiere obviamente a la adoración. De ellos también tenemos constancia en
el Antiguo Testamento. Josué, según le capítulo 24, levanta una piedra recordatoria en
Siquen de bajo de una encina para testimonio”. Pp.257

“Por tanto, es loable y buena la destrucción o demolición de las imágenes Eichen,
Grimmenthal y birnbauh, donde hay peregrinaciones a las imágenes (son imágenes
verdaderamente idolatras y albergues del diablo). Pero que uno comenta pecado sino las
rompe significa enseñar lo que no corresponde e impulsara a los cristianos a ir demasiado
lejos”. PP., 261.


“Pero si los destructores de las imágenes no nos quieren demostrar benevolencia,
rogamos, sin embargo, que muestren clemencia a Nuestro Señor Jesucristo y no le escupan
diciéndole, como nos hacen a nosotros: ¡Puf! ¡Qué asco! ¡Siervo de ídolos!…También
debería de haber pecado cuando en Mateo 17.27 mando a Pedro sacar de la boca del pez
un estatero y entregarlo como su tributo. En este caso, debe de haber creado y hecho en la
boca del pez, la imagen en el estatero junto con la moneda. Creo también que el oro
ofrendado a Cristo por los santos Reyes Magos habrá sido acuñado con imágenes, según la
costumbre de todos los países”... Pp.265

“También he visto y oído leer a los destructores de imágenes mi Biblia vertida al
alemán. Por ello, sé que la tienen y la leen. Se nota en las palabras que usan. En estos libros
hay muchísimas imágenes de Dios, de los ángeles, de los hombres y animales,
principalmente en el Apocalipsis y en Moisés y Josué. Por tanto, les rogamos muy
amigablemente que nos permitan hacer lo que ellos mismos están realizando; que
pintemos tales imágenes en las paredes para conmemoración y para mejor entendimiento,
ya que dañan tan poco en las paredes como en los libros. Es mejor que se pinten en las
paredes: cómo Dios creó al mundo, cómo Noé construyó el arca, y otras buenas historias,
en lugar de pintar cualquier cosa secular e impúdica. Quiera Dios que yo pueda persuadir a
los señores y a los ricos que manden pintar toda la Biblia en el exterior y en el interior de
sus casas ante los ojos de todos”. Pp. 267.

“Sé también, por cierto, que Dios quiere que oigamos y leamos sus obras,
sobretodo la pasión de Cristo. Pero si he de oírlas o recordarlas me será imposible no
hacerme una imagen de ello en el corazón, pues aunque quiera o no quiera, cuando
escucho sobre Cristo, se traza en mi corazón la imagen de un hombre que pende de una
cruz, como se proyecta naturalmente mi cara en el agua cuando me miro en ella. Si no es
pecado, sino que es bueno tener la imagen de Cristo en el corazón, ¿Por qué será pecado
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tenerlo ante los ojos? El corazón vale más que los ojos y debe ser menos manchado con
pecados, ya que en él se halla la verdadera morada y habitación de Dios.
Pero tengo que terminar, no sea que dé con esto a los destructores de imágenes
motivo de no leer más la Biblia y quemarla. Además, se podrían arrancar el corazón del
cuerpo, ya que son tan enemigos de las imágenes. Sólo lo indiqué para que se vea qué hace
la razón cuando quiere ser sabia y maestra en las palabras y obras de Dios”. pp. 268


Propuestas contextual
1. Por lo ya estudiado a través de la historia de la Iglesia, podemos ver que
los iconos son posibles cuando estos no se las toma como objeto de culto,
sino de enseñanza catequética para la iglesia.
2. Los destructores de imágenes externas, solo logran desprecio a la
predicación de la Palabra del evangelio, que busca destruir la idolatría en
el corazón del hombre. Estos predicadores hacen de Cristo un Moisés,
convirtiendo el Evangelio en Ley y obras de justicias propias.
3. La importancia de enseñar e instruir en el primer mandamiento, es vital a la
hora de enseñar a nuestras congregaciones acerca del buen uso de las
imágenes.
4. Recuperar las imágenes en el Culto Divino, habla no solo de nuestra
historia, sino de toda la historia de la iglesia.
5. Las imágenes, conectado con la enseñanza de la misma, ayuda a re
direcciona el enfoque correcto que la congregación le quiere dar. Esto
permite evitar malas interpretaciones del icono.
6. Las imágenes tienen una función Catequética y nunca es un fin en sí
misma. Estas señales deben de apuntar al evangelio como centro de toda
nuestra historia y no otra cosa.
7. Para pensar: El apocalipsis fue escrito con múltiples de imágenes ¿No es
que el cielo será así?
8. Pensar en la importancia de las imágenes para los niño y su uso catequético



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Conclusión
El presente trabajo ha tenido el propósito de revalorizar la importancia de los
iconos en los cultos Divinos como enseñanza catequética para toda la iglesia. Esto, a su
vez nos permite instruir y enseñar aquellos que nos visitan y demanda razón de ser de
nuestra fe en tales iconos. También es un manual de defensa en contra de todos aquellos
fanáticos que destruyen el evangelio de Cristo, viviéndolo en ley y cargas pesadas las
conciencias libertadas por él evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Que la Gracias y la Paz
del Dios Trino sea contigo. Amen.



















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Bibliografía
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