Había una vez un Señor llamado Baumanometro, mejor conocido como Mr. Bauma.

Él tenía una hermosa familia, una linda esposa llamada estetoscopia y un pequeño al cuál
llamaron Gluquito, ellos vivían en un lejano bosque en las afueras de la ciudad; le gustaba
vivir allí porque era un lugar muy tranquilo en el cual podía disfrutar de la naturaleza y de su
familia.
En cierta ocasión se desató una gran tormenta, entonces Mr. Bauma corrió avisarles a sus
vecinos del bosque; para que escaparan y no sufrieran daño. En aquel momento solo había
truenos, relámpagos, y demasiada lluvia; todos estos venían con un fuerte viento; tristemente
el aire llevaba todo a su paso. El hizo todo lo posible para poner a salvo a su familia y a
todas las mujeres y los niños que vivían en el bosque, ya que las casas no eran un lugar
seguro por los destrozos que se estaban presentando.
Corrieron a la iglesia que estaba lo más cercana al bosque, pero esta también había sido
destruida por el viento y las fuertes lluvias. Mr. Bauma se preocupó demasiado, ya que no
encontraba un lugar para refugiarse y esperar a que pasara la gran tormenta; entonces
recordó que años atrás encontró una cueva grande mientras andaba cazando y pensó que ahí
seria el lugar más seguro para pasar la noche mientras la tormenta daba fin; así que llevo a
todos los que estaban con él a la cueva.
Al día siguiente, todos salieron a revisar los daños que había ocasionado la tormenta; al
revisar, todos se entristecieron, ya que todo el bosque en su totalidad estaba destruido.
Mr. Bauma se entristeció porque desde pequeño aquel bosque había sido su hogar y ahora se
encontraba destruido. Aunque estaba triste nunca decayó su ánimo, pues sabía que después
de la tormenta viene la calma y que en cualquier momento su casa y el lugar donde vivía
volvería a ser como antes, y aunque sabía que no iba a ser inmediato la restauración de los
árboles y de las plantas, él también sabía que la naturaleza era tan sabía que recobraría su
curso para poder ser otra vez un hermoso bosque, por el momento él tenía que buscar un
refugio para él y su familia, así que decidió mudarse a un pueblo que se encontraba cerca de
la ciudad; claro, esto mientras que el bosque volvía a su normalidad; de esta manera
empacaron las cosas que les quedaba, Gluquito muy triste de irse, le pregunto a su papa si
algún día regresarían a el bosque, suspirando y cabizbajo, su padre respondio que sí, pero
tendrían que esperar un tiempo. Después de responder, subieron sus pocas pertenencias a la
carreta que había sufrido daños por el acontecimiento, con gran optimismo emprendieron su
viaje. Después de una larga caminata encontraron un lugar llamado New Otoscopio. Un
lugar muy conocido de la región de laringoscopio, donde lograron conseguir una casita muy
bonita, de color azul con un jardín muy pintoresco, con unas bellas flores, un pino alto que a
Mr. Bauma le recordaba a su entrañable bosque. La casa tenía el tamaño adecuado para que
la familia del Mr. Bauma, pudieran vivir placenteramente sin añorar el hermoso bosque que
un día los vio crecer, además la mayoría de los pobladores los querían como si fuesen parte
del pueblo de años atrás y los apoyaban en lo que necesitaban de modo que la gran familia
de Mr. Bauma se sentían en confianza y esto les ayudo a superar aquel doloroso momento en
donde sintieron que sus vidas había llegado a su fin, ese momento en donde los sueños
parecen ya haberse ido, afortunadamente los habitantes del pueblo, por el carisma y la
atención que les brindaban la familia encontró una nueva manera de vivir. Así siguieron
pasando los días, los meses y el pueblo se organizó para regalarle a la familia nuevas tierras,
porque tenían en ellos una gran visión hacia su hijo Gluquito, pero ellos no quisieron aceptar
las tierras (porque decía Mr. Que algún día tenía que regresar a la tierra que lo vio crecer),
seguido de la acción de Mr. Bauma los habitantes del pueblo se sintieron ofendidos a la
ingratitud de Mr. Bauma y algunos habitantes querían correrlos del pueblo, ya que ellos
decían que la acción había sido una ofensa para el pueblo; ya que después de haberle
cobijado les pagara con un rechazo, sin embargo Mr. Bauma no acepto. Lo que el realmente
no sabía era que después de eso la vida de ellos no sería la misma, ya que el pueblo empezó
a dividirse, porque unos apoyaban a Mr. Bauma y otros no, después de esto él se sintió
culpable de la gran división del pueblo y pensó: “esto no debo enseñarle a Gluquito”.
Una tarde Gluquito andaba por las orillas del rio, cuando de repente llegaron unas personas y
lo arrojaron a lo más profundo del rio, con la intención de enseñarle una lección a su padre a
través de su hijo. La gran sorpresa de aquellas personas fue ver a la mama de gluquito que
pasaba por allí, ya que lo buscaba; al ver lo que le habían hecho a su hijo busco ayuda para
rescatar a su niño. Gluquito se salvó y desde ese día, los papas de gluquito buscaban la
manera de regresar al bosque ya que el lugar que un día los cobijo se había vuelto violento, y
no era el lugar para ver crecer a gluquito, sin embargo pasando los años Gluquito se
enamoró de una hermosa joven llamada curita; una hermosa joven hija de los señores
catéter, pero ellos no aceptaban la relación de estos jóvenes, ya que los padres de curita
sabían la historia de la familia del Mr. Bauma. Una tarde hermosa de septiembre, ellos se
prometieron amor y que nunca se iban a separar, ya que los padres habían prohibido a curita
ver a Gluquito, pero esa misma tarde comenzaron los vientos (tarde 28 de septiembre) y a
gluquito le cayó una rama, aquella rama le quebró la pierna, aquel incidente solo los unió
mas, porque curita no descanso hasta ver a su amado Gluquito estable, pero los vientos no
paraban y fue incrementando al grado que vieron venir un huracán a New Otoscopio, ellos
llegaron a pensar que morirían juntos, pero Mr. Bauma fue a buscar a su hijo por el miedo a
que le fuese a pasar algo mientras este iba a ver a Curita. Cuando los encontró dio gracias a
Dios por que vio a Gluquito aunque un poco herido, pero aún con vida; fue ahí donde
entendió el gran amor que su pequeño Gluquito había desarrollado por Curita.
La señora Estetoscopia y Mr. Baumanometro no se opusieron mas a la relación de estos dos
jóvenes, al casarse Gluquito y Curita, regresaron al bosque y fueron felices junto a sus
familias y a aquel bosque que tanto había añorado.

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