Ing. Prof. Mario R.

Molina - 2009
DE LA ALQUIMIA A LA QUÍMICA
Autora: TERESA DE LA SELVA
Primera edición, 1993
En la portada: El gran duque Francisco I de Médicis experimentando de San van der Straet,
llamado Stradanus. En el laboratorio de alquimia ha de producirse la "piedra filosofal". os
aparatos que se emplean son, en primer plano, un destilador con serpent!n de refri"eración
sobre un hornillo, a la derecha un en#ua"ador, al fondo un destilador al ba$o %ar!a & a la
i'quierda una prensa de ve"etales con plantas. (unto al sabio, de anteo#os & birrete, el "ran
duque reali'a traba#os pr)cticos. En calidad de f)mulo le asiste una mu#er en ropas de hombre
identificada como *lanca +apello, su favorita &, m)s tarde, su se"unda esposa. a +iencia
para todos es pro&ecto & propiedad del ,ondo de +ultura Económica, al que pertenecen
tambi-n sus derechos. Se publica con los auspicios de la Subsecretar!a de Educación Superior
e .nvesti"ación +ient!fica de la SEP & del +onse#o /acional de +iencia & 0ecnolo"!a.
1.2. 3 1993, ,ondo de +ultura Económica, S. 4. de +.5.
+arretera Picacho64#usco, 7789 1:7;; %-<ico, 1.,.
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Ing. Prof. Mario R. Molina - 2009
INDICE
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PE2? D/ E2D1.0? 2ESDE5E 4 1.S+2EP4/+.4. L3
2E,E2E/+.4S BE/E24ES =:
+?/024P?20414 =L
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COMITÉ DE SELECCIÓN
1r. 4ntonio 4lonso
1r. (uan 2amón de la ,uente
1r. (or"e ,lores
1r. eopoldo Barc!a +ol!n
1r. 0om)s Bar'a
1r. Bon'alo Galffter
1r. Buillermo Garo O
1r. (aime %artuscelli
1r. G-ctor /ava (aimes
1r. %anuel Peimbert
1r. (uan (os- 2ivaud
1r. Emilio 2osenblueth
1r. (os- SaruPh)n
1r. Buillermo Soberón
+oordinadora ,undadora: ,!sica 4le#andra (aidar O
+oordinadora: %ar!a del +armen ,ar!as
- I -
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PRÓLOGO
AL LECTOR:
%i intención al escribir este libro es compartir, a trav-s de un via#e ima"inario encapsulado en el
tiempo, la emoción que causa lle"ar a la comprensión de una verdad sobre la /aturale'a. Esta emoción,
como la pretendo "enerar aqu!, no es mu& diferente de la que e<perimentar!a quien despu-s de remover
trastos vie#os & al'ar polvo en un cuarto abandonado, encontrara los centenarios de la bisabuela.
a ciencia es aventura del raciocinio & de la ima"inación & aunque el diccionario no la define as!,
as! la vive quien la practica, sin importar si su capacidad personal es "enial o modesta & sin importar si el
tema del que se ocupa producir) oro a lar"o pla'o, a inmediato pla'o o nunca. 4unque s!, desde lue"o,
con la preocupación de haber ase"urado el pan de cada d!a. Para intentar hacer vivir aunque sea en
forma indirecta & somera el destello de "o'o que le puede dar a la vida el comprender al"o del
funcionamiento de la /aturale'a, me he centrado en las pre"untas particulares: Ide qu- est) hecha la
materia que nos rodea & de la que formamos parteJ9 Ies v)lido suponer que est) formada por la
a"re"ación interactiva de part!culas indestructiblesJ9 Ie<isten la o las part!culas QltimasJ Para felicidad
de los #óvenes con vocación de cient!ficos, aQn quedan inmensas incó"nitas por e<plorar al respecto,
pues estas pre"untas, ambicios!simas, no han recibido al d!a de ho& la contestación definitiva a su
sentido absoluto, sino sólo respuestas parciales. En este libro se trata Qnicamente del primer nivel de
respuestas racionales, el que da la qu!mica cl)sica. Es decir, se plantean las pre"untas al nivel en que
por part!culas se est) entendiendo a los )tomos, & ser)n estas pre"untas los hilos que nos "u!en desde
la comple#idad & oscuridad de la alquimia a la sencille' & luminosidad de la teor!a atómica de 1alton & de
4vo"adro. 4s! pues, no se lle"a aqu! al nivel de respuestas sobre la estructura de los )tomos ni mucho
menos al nivel de las respuestas de frontera sobre las posibles part!culas Qltimas... Ios quarPsJ Gasta
donde se puedan conocer en estos Qltimos a$os del se"undo milenio despu-s de +risto.
4l leer este libro har)s un via#e, de ficción, aunque no absurdo, con persona#es ima"inarios pero
no imposibles, al lado de las inteli"encias & voluntades reales que lucharon para hallar respuestas. En
este revivir sólo se te pide que te ubiques en cada -poca por la que transcurras, tratando de hacer a un
lado el len"ua#e cient!fico que &a conoces, o que se ha filtrado a tu vida diaria sin sentir, a trav-s de los
medios de comunicación, & te posesiones de las pre"untas. Cue te di"as a ti mismo Icómo me
convencer!a de que la materia est) hecha de )tomosJ9 Ide cu)ntas clasesJ9 Icómo darme cuenta de
que la materia, a nivel de lo peque$!simo, no es una suerte de pasta informe & continuaJ9 Iqu- son los
elementos qu!micosJ9 Iqu- es una transformación qu!micaJ
/o es la intención oculta de este libro ense$ar rudimentos de qu!mica, para ello &a ha& suficientes
libros buenos. %i intención declarada es hacerte vivir una emoción por poder, pero la considerar!a fQtil si
no pretendiera que quedara en tu mente al"o m)s que la memoria de una lectura fu"a'. %i deseo es que
al final admitas el hecho, no evidente & olvidado, de que la
comprensión racional del mundo material que nos rodea es
uno de los actos m)s aut-ntica & e<clusivamente humanos
que puedan darse. Por otra parte, deseo que aprecies que el
conocimiento de la /aturale'a & de los beneficios o maleficios
tecnoló"icos que de -l se derivan o se puedan remediar, lo
hemos heredado del esfuer'o de muchos & para que una
nación se lo apropie & lo incremente en el presente, para su
beneficio, se requiere la paciencia & el esfuer'o de otros
muchos, continuadores de una tradición de bQsqueda de
conocimiento. Para decirlo en forma llana, el conocimiento de
la /aturale'a no es asunto de "ench!lame otra", ni fruto
instant)neo de un decreto de "obierno, por mu& bien
intencionado que sea, aunque s!, fruto de lenta maduración,
susceptible de malo"rarse, si no ha& un consenso claro de
prote"erlo & fomentarlo.
Por equipa#e basta tu buena voluntad & un barni' de
humanidades. 4&uda de emer"encia la encontrar)s en las
notas de pie de p)"ina.
Dna Qltima aclaración antes de partir. Si tus intereses en
la vida no han estado hasta ahora relacionados directamente
con la qu!mica & si decides emprender este via#e, m)s vale que lo termines, pues de otra manera corres
el ries"o de quedarte con los conocimientos de la -poca en que lo suspendas.
- II -
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1.B4%?S que nos hallamos a principios del si"lo R.5, en al"Qn lu"ar de Europa, en el laboratorio
de la botica de un convento. En -l se encuentra escribiendo el aprendi' Kenón. a botica est) atestada
de redomas, alambiques & frascos, un hornillo, un crisol, muchas cucharillas & pin'as, un par de morteros
& varias retortas & fuelles.
a escena no ser!a sorprendente si no fuera porque Kenón est) tratando de llevar una relación de
sus e<perimentos con la idea de aclarar las dudas que lo asaltan constantemente. Ga empe'ado a dudar
sobre lo que hasta ese momento hab!an sido verdades incontrovertibles. Se siente totalmente inse"uro,
Squi-n lo dir!aT Sos templariosT... Se murmuraba que su poder era enorme porque conoc!an el secreto de
la P.E124, es decir el procedimiento para convertir en oro los otros metales... & en cuanto al el!<ir de la
vida... SPobres mon#esT de haberlo tenido no habr!an perecido & menos tan dolorosamente. Sos
poderosos templariosT os poderosos de a&er, ho& desaparecidos, huidos, las ceni'as de sus muertos
esparcidas a los cuatro vientos.
1
F si ellos no ten!an el secreto... Sporque es se"uro que no lo ten!anT
1e haberlo tenido no sólo se hubieran defendido, sino que hubieran prevalecido. Sin embar"o, no fue
as!. ISer) porque el secreto consiste en al"o imposibleJ ISus propias dudas, las dudas de Kenón, ser)n
entonces le"!timasJ
Pero lo peor para Kenón, al percibir las primeras cuarteaduras de la e<plicación del mundo
corriente en su -poca, de la p"#sica que &a est) empe'ando a sonar falsa, no son tanto las dudas que
lo rondan como moscardones cada ve' que recibe las lecciones de fra& Bildardo & cada ve' que estudia
sus propias e<periencias, o lee los libros tan oscuros & dif!ciles de entender, sino el darse cuenta de que
lo m)s importante para -l, &a no es aprender para curar a los hermanos, ni para fabricar substancias que
ha"an la vida de todos m)s f)cil & a la ?rden m)s rica & poderosa, sino comprender por P2?P.4
+DE/04. S(usto como si los anti"uos hubieran sido unos mentirososT Pero -se es el asunto, -sa es su
inquietud, &a no creerles, sino verificar -l mismo sus afirmaciones, hallar la verdad sobre la constitución
de la materia & sobre la transmutación de los metales, por s! mismo. F as!, mientras se cuecen
lentamente en las retortas los e<tractos de las m)s diversas plantas, Kenón lee & practica la alquimia con
la anuencia de fra& Bildardo, su maestro, ahora boticario del convento, en casos de emer"encia hasta
herrero & siempre a cubierto o a descubierto, filósofo alquimista.
,ra& Bildardo acusa a Kenón de curioso, pretencioso & rebuscado9 al muchacho en realidad esto
no le importa ma&ormente & fra& Bildardo sabe que es in#usto con -l. Porque en el fondo Kenón tiene
ra'ón, la ma&or parte de los libros son un enredo incomprensible & lo peor del caso es que han sido
escritos deliberadamente as!. IPara ocultar secretos valiososJ IPara esconder la propia i"norancia,
porque en verdad no entienden lo que ocurre en los procesos del laboratorioJ, o lo que no es peor, Ipara
obtener "anancias il!citasJ IPara darse importanciaJ IPor diabólico af)n de confusiónJ
Se"Qn Beber,
7
no ha& que permitir que la facilidad con que se puede obtener el oro lleve al
adepto a revelar el secreto, ni a la esposa, ni al hi#o m)s querido, menos aQn a cualquier otra persona,
porque el oro se fabricar!a tan comQnmente como el vidrio en los ba'ares & el mundo se corromper!a.
S%ira cu)nto escrQpulo, vie#o ma$osoT, murmura Kenón.
?tra debe ser la ra'ón, por la que fra& Bildardo le recomienda que si ha de describir, describa lo
oscuro mediante lo m)s oscuro & lo desconocido mediante lo m)s desconocido.
3
ICui') porque el
halla'"o de la Piedra deber) ser una revelación divina "anada a pulso en el laboratorio por el adepto &
no sacada de los librosJ F sin embar"o, ocurre que el mismo que le aconse#a oscuridad para escribir, lo
1
$es Rois Maudits, %aurice 1ruon, %ercure de ,rance. 19=;.
2
Beber U(abir ibn Ga&&amV si"los 5...6.R 1.+. apro<imadamente. El m)s c-lebre de los alquimistas )rabes. Se le atribu&en miles
de escritos de alquimia al"unos de los cuales fueron mu& populares en 13;; en Europa, conocidos como el (abir +orpus. En
ellos se describe por primera ve' la obtención de mercurio a partir del mineral cinabrio UG"SV, se menciona mucho el uso de la
sal amoniaco Ucloruro o carbonato de amonio, no se sabe cu)l con precisiónV por su volatidad. 4parece all! una de las m)s
anti"uas clasificaciones de las substancias minerales: ESPÍRITUS Wlos que se volatili'an enteramente en el fue"oX → alcanfor,
a'ufre, sulfuros de ars-nico, mercurio, sal amoniaco. METALES Wlos que se pueden fundir, & martillear con ruidoX → plomo,
hierro, cobre, esta$o, plata, oro, Yahr sini Ui.e. pQas chinas, 66Cui') se refer!an a una aleación & serv!a para "completar el cuadro"
de siete metales, en vista de haber introducido al mercurio entre los esp!ritus66V. CUERPOS MINERALES Wos que ni se funden
ni se volatili'anX → Que contienen mucho espíritu: malaquita, lapisl)'uli, turquesa, mica. Que contienen a!o "e espíritu:
conchas, perlas, vitriolo Usulfato met)licoV. Que no contienen na"a "e espíritu: óni<, polvo, vitriolos enve#ecidos. %&'tese que
las propiedades que se toman en cuenta en esta clasificaci'n son exclusi(amente referidas a la acci'n del fuego so)re las
su)stancias*.
3
+itado en Gistoria de la ma"ia & la ciencia e<perimental, vol. 1. . 0hord&Pe, 0he %c%illan +o., /ueva ForP, 1973.
I. IDEAS ALQUÍMICAS DE UN FRAILE INGENUO Y OBJECIONES DE
OTRO NO TANTO
I. IDEAS ALQUÍMICAS DE UN FRAILE INGENUO Y OBJECIONES DE
OTRO NO TANTO
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conmina al estudio total de las palabras de los filósofos alqu!micos. ue"o entonces fra& Bildardo aQn
tiene la esperan'a de que al"o se encuentre por la lectura de los libros & no ha& por qu- asombrarse de
esta contradicción en fra& Bildardo, cuando el mismo Beber admite:
"%is libros son numerosos & la ciencia est) dispersa en ellos. Cuien se ocupe de reunirlos, reunir)
la ciencia, se encaminar) a su meta & tendr) buen -<ito, porque he descrito toda la ciencia sin "uardar
en secreto nin"una parte de ella9 el Qnico eni"ma est) en su dispersión."
En efecto, no ha& un cap!tulo que est- completo en s! mismo, todos son oscuros & est)n
me'clados a tal "rado que uno se pierde en ellos, la ciencia est) confundida & me'clada con otras cosas.
"See, traba#a, cuece, destilaT", es lo que fra& Bildardo le dice sin cesar, pero cosa curiosa no le
dice "Sobserva, refle<iona, duda, ordenaT"
Es e<tra$o, tal parece que su maestro considera la opus UobraV en varios niveles. En uno de ellos,
parecer!a que mientras se esfuer'a sobre las substancias & las transforma, el mismo adepto se
transforma en su interior, & las operaciones en el laboratorio, que tienen una finalidad pr)ctica, al mismo
tiempo constituir!an una disciplina para prepararlo a recibir el SE+2E0?, siempre que se mostrara di"no
de ello. 4s!, detr)s de la finalidad pr)ctica parece haber una finalidad m!stica. as operaciones del
laboratorio ser!an s!mbolos de la transformación de su persona, & viceversa. Dnos cambios son la
analo"!a de los otros & el lo"ro pr)ctico de obtener oro depende de cómo & de qu- manera su traba#o
ha&a transformado su alma & su mente, & bien pudiera ser que la Piedra ,ilosofal fuese tambi-n el lo"ro
de una revelación sobre s! mismo. S+u)n evasivo se muestra a este respecto su maestroT SCu- poco
claro esT SF cómo desde$a todo intento de clasificación u ordenamientoT
1entro de poco entrar) fra& Bildardo a discutir sobre lo que ha le!do. %e#or ser) que ordene sus
ideas, qui') esta ve' pueda hacerle comprender su punto de vista.
ZEn esencia, el asunto de la constitución de la materia es lo que entusiasma a los filósofos
"rie"os, pero no se interesaron por llevar a cabo la transmutación de una piedra, como se suele llamar a
los metales, en otra...
ZS+uidado, &a est)s otra ve' hablando con li"ere'a de las operaciones de la opus divina que nos
ocupaT os "rie"os no se interesaron por la elevación & perfeccionamiento de los metales ba#os e
impuros, en el oro perfecto querr)s decir. F la ra'ón me parece es que no se mostraron di"nos de esta
empresa sublime.
ZS?h no, m)s bien &o dir!a que consideraban servil & poco di"no de un ciudadano libre fati"arse
usando las manos. as e<perimentaciones con la materia las estimaban asunto propio de los esclavos o
de los b)rbaros. Para ellos lo interesante era construir a base de ló"ica una e<plicación racional &
ra'onable del mundo. Postularon que -ste es comprensible, as! que bastar!a con el e#ercicio de la
inteli"encia para hallar de qu- manera est) hecho.
ZS!, s!, se ve que el arte de traba#ar los metales para las armas & los tintes & los vidrios para el
vestido & el adorno lo heredaron de los e"ipcios & los babilonios9 en nuestra obra, por el contrario, no se
trata de lo que nos pare'ca ra'onable o no, se trata de traba#ar & obtener el resultado, no de probar que
somos mu& listos, as! que te puedes ahorrar el relato de todas estas elucubraciones. Por otra parte,
tampoco nos interesa utili'ar el 4rte %a&or para alimentar la vanidad de este mundo. .nsisto, procura en
tu traba#o ir siempre en la dirección que eleva & no en la que reba#a & no te refieras a estas maneras de
proceder como equivalentes, recuerda lo que dice el re& 4lfonso el +a)io
,
"Por eso los que se ocupan
de alquimia, a la que llaman la obra ma&or9 deben parar mientes que no da$en el nombre del saber, pues
alquimia tanto quiere decir como maestr!a para me#orar las cosas que no empeorarlas. 1e donde, los
que toman los metales nobles & los me'clan con los viles, no entendiendo el saber ni la maestr!a, hacen
que no se me#ore el vil & da$ase el noble, & as! hacen "ran &erro en dos maneras: la una que van contra
el saber de 1ios, & la otra, que hacen da$o al mundo."
Z5olviendo a tus lecturas, si te he recomendado que leas a los anti"uos, es para que te
conven'as de que nada menos que 4ristóteles, el "rie"o que tanto admiras, acepta la e<istencia de los
cuatro elementos postulada por Emp-docles. -odo ó&eme bien, todo est) formado por part!culas
peque$!simas de sólo cuatro clases, de aire, de a"ua, de fue"o, & de tierra. F no sólo ellos, el mism!simo
Platón hasta su"iere cu)les formas ha&an de tener9 las de fue"o se"Qn -l, tienen forma de tetraedro, las
del aire de octaedro, las del a"ua, de icosaedro9 & las de tierra de cubo. 4s!, no veo por qu- ha&a de ser
en principio imposible alterar las proporciones de estos cuatro elementos en las piedras no perfectas
hasta a#ustarlas a la proporción )urea, es decir, a la proporción propia & perfecta del oro.
4
0omado del apidario de 4lfonso R el Sabio, se"Qn lo cita %ar"arita Pe$a, en +iencia & iteratura historia de una simbiosis.
/aturale'a, 3U1V, 1987, %-<ico.
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Kenón permaneció callado mientras en su mente se pre"untaba con sarcasmo cu)ndo & cómo
Platón hab!a visto las part!culas de los elementos & se dec!a: el filósofo piensa que deben tener esas
formas porque son bellas, porque su )rea se puede conocer, & sobre todo, pensó irreverente, porque son
las que -l puede ima"inar por construcción a base de tri)n"ulos. ,ra& Bildardo, #u'"ando que su lección
&a se habr!a abierto camino en el entendimiento de su novicio, continuó:
Z4hora, dime tQ, si observas con cuidado a tu alrededor, en el laboratorio se sublima, se destila,
se calcina, se disuelve, se cuece. IPor qu- crees que lo hacemosJ
ZPara cambiar las proporciones de los elementos en las piedras & as! transformar las ba#as o
impuras en las nobles.
ZS*ien contestadoT Pero notar)s que nuestras operaciones son m)s dr)sticas que las que
observas en la /aturale'a, Icu)les son -stasJ
Z+recimiento, maduración, enve#ecimiento, fermentación, coa"ulación, putrefacción, evaporación
& fi#ación.
ZS4#)T +omo ves, todo es cambio, todo es proceso, unas sustancias se transforman en otras.
+omemos, & lo que comemos se transforma en carne, huesos, pelo, san"re, etc.9 el vino se transforma
en vina"re9 el a'Qcar, en alcohol. /osotros los alquimistas buscamos el proceso, el camino, la v!a, la
sucesión de transformaciones que conviertan a cualquier substancia en oro. Podr!amos decir que
buscamos la semilla, porque es indudable que los metales en la /aturale'a crecen como las plantas9 as!
en la /aturale'a, que es sabidur!a de 1ios, ocurre un proceso de perfección o elevación incesante9 dado
tiempo suficiente, los metales ba#os, como plomo & cobre, terminar)n por convertirse en oro. /osotros en
el laboratorio, tratamos no sólo de hallar el proceso, sino de acelerarlo porque nuestra vida es corta
4l"unos piensan que los metales se desarrollan en el interior de una suerte de huevo en las
profundidades de la 0ierra como los huesos en el interior de un embrión9 as!, &o creo que cuando se
habla del huevo filosofal, se trata de un s!mbolo referente a la materia dentro de la retorta en cu&o
interior se busca que ocurra r)pidamente la misma maduración del oro que en la /aturale'a ocurre
lentamente. Es preferible hablar de semilla, recuerda cómo para iniciar una cristali'ación se comien'a
con un pedacito. Gablar de huevo filosofal me parece una e<a"eración propia de mentes fr!volas que se
de#an seducir por la forma de la retorta.
ZS!, &a veo, es indudable que su forma recuerda al c)ntaro materno...
Z? a una "aita Za$adió sonriente fra& Bildardo & continuóZ. S/o faltan los superficiales que sólo
se atienen a las apariencias creando confusiónT as retortas se constru&en as! desde la 4nti"[edad
porque as! cumplen bien las funciones que les son propias como la destilación o como la captura de
esp!ritus9 su forma, esto& se"uro, no influ&e en los procesos que ocurren dentro de ellas.
ZS+laro que noT Eso sólo ocurre en la ma"ia.
ZICu- dicesJ ICu- sabes tQ de ma"iaJ Zinterro"ó fra& Bildardo con ce$o fruncido & alarmado
Z.
Z/o, nada, sólo que, bueno, que...
ZICue, qu-J
ZPues... que ma"ia es la reali'ación de formas, "estos o ritos con un ob#etivo determinado pero
sin relación causal nin"una con el efecto que se persi"ue.
Z+omo el estudiante, que va a la biblioteca, o&e al maestro, se viste como estudiante, habla
como tal, hace todos los "estos & toma todas las poses de un estudiante, hasta asiste a las lecciones,
pero no estudia & cree que va a aprender. SE#emplo acabado de ma"ia vividaTZconclu&ó fra& Bildardo
moviendo la cabe'aZ.
Z5olviendo a lo nuestro ZcontinuóZ, nota tambi-n que la meta de la opus es el oro alqu!mico,
no sólo el oro met)lico, sino el alqu!mico, es decir con#untamente la Piedra ,ilosofal, el el!<ir de la vida &
la materia primordial. S!, s!, no te asombres, la materia primordial, as! como suena. 4ristóteles tambi-n
aceptó esta teor!a que sostiene que todo lo que vemos, incluidos los cuatro elementos, son sólo
condensaciones & enrarecimientos de una materia o substancia Qnica. @ste es claramente otro punto de
vista, & desde -l, dir!a que nuestra meta es hallar la forma en que la materia primordial se supera en oro.
4dem)s, &a habr)s le!do que Beber considera que todos los metales est)n constituidos de sólo a'ufre &
mercurio. Se"Qn este otro punto de vista, nada se opone tampoco a la posibilidad de ennoblecer los
metales hasta convertirlos en oro. S+laro, siempre & cuando se atine con el secreto para poder modificar
la proporción de estos principios en cada metal ba#oT 4s! que tQ ves que no se "ana mucho con teori'ar.
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Pero de lo que Kenón dudaba era #ustamente de la
posibilidad de la transmutación, & fra& Bildardo, por su parte,
primero la postulaba, despu-s se$alaba que las teor!as de los
sabios no se opon!an a ella & finalmente interpretaba la
evidencia e<perimental, ne"ativa, al respecto, como debida a
torpe'a, indi"nidad o falta de ima"inación del adepto.
5iendo que una confrontación directa sobre el tema no
lo llevar!a m)s que a un dis"usto, Kenón trató de irse por el
camino de las pre"untas.
ZPero Ipor qu- he de considerar al oro como m)s
perfecto que la plata o que el cobreJ
ZPorque es incorruptible. 0e consta que el aceite de vitriolo
L
no lo disuelve & por m)s que lo
fundas no se estropear). 4dem)s, Icu)ndo has visto or!n de oroJ Esto sólo puede deberse, hasta donde
mi pr)ctica me ha llevado, a que se compone de una proporción i"ual de los cuatro elementos9 la plata,
en cambio, no contiene suficiente fue"o, por eso es blanca9 & en cuanto al cobre, contiene fue"o, tierra &
aire, pero poca a"ua. %ira, &a tQ sabes, la materia se representa como un cuadrado dentro de un
cuadrado, as!, & el oro al ser perfecto se representa mediante un c!rculo dentro de un cuadrado, & la
plata mediante un tri)n"ulo9 en el v-rtice superior, el aire, porque tiende a escapar hacia arriba, & en los
v-rtices inferiores el a"ua & la tierra, la una porque se escurre & la otra porque se cae.
ZPero Icómo probar tal cosaJ %e refiero a la composición. I+ómo separar los elementos &
volverlos a reunir en la proporción deseadaJ & Icómo concebir una alian'a entre opuestos tales como
a"ua & fue"oJ
ZS!, s!, he aqu! un punto delicado9 por un lado, 4ristóteles sostiene que los elementos cambian su
/aturale'a al entrar a formar parte de
un compuesto alqu!mico, pero por otro
lado no pienses que necesariamente
se trata del a"ua que se bebe cuando
se escribe del elemento a"ua, pudiera
tratarse del mercurio o de otro l.quido
por e#emplo del alcohol, precisamente
"a"ua ardiente", & adem)s, qui') el
t-rmino fue"o tampoco deba
entenderse tan literalmente.
ZSEntonces, no podemos afirmar nada con certe'a, porque no nos consta & ni siquiera estamos
se"uros de los t-rminos que usamosTZe<clamó indi"nado Kenón llev)ndose las manos a la cabe'aZ.
Por fin Zpre"untó irritadoZ, Ise afirma que todo est) constituido por cuatro elementos, o se afirma que
todo participa de lo l!quido o hQmedo, de lo seco, de lo li"ero & de lo pesadoJ
ZICuieres decir con esto Qltimo que se trata de cualidadesJ I4l"o as! como que de mQsico,
poeta & loco todos tienen un pocoJ... /o s- realmente Zmurmuró humilde fra& BildardoZ.
ZEn cualquier caso ZrepusoZ, que el a"ua entra en la composición de los metales, lo puedes
ver notando su fusibilidad, una ve' fundidos se pueden volver a solidificar, de la misma manera que el
a"ua se solidifica en hielo, por ello, no es descabellado que al"unos adeptos los llamen a"uas, & adem)s
es un uso autori'ado. Si lees el -imeo
/
all! dice literalmente:
"Ga& otra clase de condensación que tiene partes como de oro con una peque$a & fina proporción
de tierra, lo que la hace m)s dura que el oro & sin embar"o m)s li"era por los "randes huecos que tiene
adentro9 & esta substancia que es una de las m)s brillantes & densas aguas, cuando se solidifica se
llama cobre."
Z4dem)s, ha& al menos un caso, recuerda, en que se puede mostrar, con e<perimentación, la
e<istencia de los cuatro elementos, cuando se quema una rama verde...
ZISe refiere Su 2everencia a que cuando se quema una rama verde, da humo, que se supone
es el aire, da un l!quido que hierve en los e<tremos, que se supone es el a"ua, da lu' & calor que
testimonia la presencia de fue"o & de#a un residuo que no arde & que se supone es tierraJ
5
0ambi-n llamado óleum9 se trata del )cido sulfQrico puro. El solvente muri)tico Uesto es marinoV es la solución acuosa del )cido
clorh!drico & el a"ua fuerte no es otra que )cido n!trico.
6
1i)lo"o de Platón que contiene la e<plicación pita"órica & platónica de la /aturale'a.
- 4 -
Fig. 1: Huevo filosofal
Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
ZS4m-nT Zfinali'ó fra& Bildardo mu& satisfechoZ.
Kenón, poco convencido & llevado de su esp!ritu de contradicción, replicó al cabo de un rato,
despu-s de retirar del horno un crisol & depositarlo con cuidado a que se enfriara, ba#o la campana para
humos.
ZS1e nin"una maneraT El oro es el m)s perfecto porque no tiene impure'a, los dem)s metales
tienen impure'as, esto es, m)s tierra de la que deber!an, lo dice tambi-n Platón en su -imeo.
ZS!, pero Snada de esto se relaciona directamente con una operación de laboratorioT
Z *ueno... es verdad, pero admitir)s que el oro, te lo repito, a diferencia de los metales ba#os, no
se disuelve en el solvente muri)tico, ni en el a"ua fuerte, sólo en el a"ua re"ia.
8
Pero adem)s es
evidente que el oro es amarillo como el Sol, se trata pues del principio masculino, & la plata es blanca
como la una, se trata pues del principio femenino casto. En cuanto al cobre, se trata del principio
femenino corrupto, no olvides que proviene de las minas de +hipre, reino de +ipris, la 4frodita tentadora
& corruptora. Por ello la transmutación del cobre en oro ser!a una verdadera purificación,
>
una
elevación, & un ennoblecimiento.
4l lle"ar aqu! fra& Bildardo, Kenón se mordió los labios para no comentar que %ar!a la #ud!a, la
famosa alquimista de la 4nti"[edad, tan e<perta en cocciones suaves & lentas, al "ba$o de %ar!a",
pudiera no estar de acuerdo con seme#antes analo"!as. Cueriendo distraer la irritación creciente que
advirtió en su maestro, Kenón continuó.
Z1el plomo podr!amos as! pues decir que tiene e<ceso de tierra & a"ua, falt)ndole aire & fue"o, lo
que lo hace pesado & "ris, pero Ipor qu- asociarlo con SaturnoJ Fo pensar!a que con Plutón & por tanto
con las re"iones infernales, precisamente por su pesade'... pues Sse va para aba#oT
+omo este comentario de#ara a fra& Bildardo sin respuesta, Kenón no resistió puntuali'ar,
Z4dem)s, el cobre no sólo se obtiene de las minas de +hipre, sino tambi-n de las del Sina!. Z
+omo fra& Bildardo sólo atinara a morderse los labios, Kenón admitióZ. S!, en verdad una moneda de
oro, o un salero, o un adorno de oro son mucho m)s hermosos que si es de cualquier otro metal. Z,ra&
Bildardo se contentó con asentir, & despu-s de un lar"o silencio en que ambos so$aron sus diferentes
sue$os de transmutación, Kenón decidió cambiar de temaZ.
ZCui') le divierta saber cómo mostró Emp-docles que el aire debe ser considerado como uno de
los elementos materiales por derecho propio & no simplemente un estado de transición entre el a"ua & el
fue"o, como pensaba Ger)clito.
ZIS!J
ZSSiempre ha& e<cepciones, he aqu! a un "rie"o que filosofa & e<perimentaT ? al menos que
ilustra su teor!a con un e<perimento. Gi'o fabricar una clepsidra mu& sencilla, consistente en un cono
hueco de bronce con perforaciones en la base & en el pico, de tales proporciones que al colocarlo sobre
un balde con a"ua se hund!a en el tiempo que va de se<ta a nona
9
. a demostración de Emp-docles
consist!a en hacer lo si"uiente: tapaba con su dedo el orificio del pico del cono, lo for'aba dentro del
a"ua & mostraba primero que -sta no pod!a llenarlo & se"undo que, al retirar el dedo, el aire sal!a
bruscamente del cono ocupando el a"ua su lu"ar. 2a'onó que si el aire impide entrar al a"ua & -sta
entra sólo cuando -ste sale, entonces se trata de al"o tan material como el a"ua misma.
ZS/o cabe duda, los "rie"os son astutosT /o puede uno ima"inar a ?diseo, el m)s astuto de los
hombres, m)s que como "rie"o. ,i"Qrate que Emp-docles postuló otra cosa mu& interesante. 4nte la
dificultad de conciliar opuestos como a"ua & fue"o, dificultad que &a se$alaste, supuso la e<istencia de
otras dos substancias no menos materiales, las cuales por as! decirlo har!an el papel de a"lutinantes
entre los cuatro elementos & las llamó amor & enemistad, &o dir!a afinidad & repulsión.
Z Fa que Su 2everencia mencionó antes al -imeo all!, donde se afirma que 1ios cortó el espacio
o la materia primordial en peque$os tri)n"ulos & con ellos formó las part!culas de los cuerpos
elementales, con sus distintas formas "eom-tricas, de los cuales a su ve' constru&ó las plantas, los
7
%e'cla de tres a cuatro partes en volumen de )cido n!trico por una de )cido clorh!drico concentrado, llamada as! porque
disuelve los metales "nobles como el oro & el platino. Su fuerte acción o<idante se debe al cloruro de nitrosilo, +./?, & al cloro
que se forman al me'clarse los dos )cidos.
8
En efecto, la palabra cobre tiene la misma etimolo"!a que el nombre dado a la isla de +hipre, cu&as minas del metal fueron
famosas en la 4nti"[edad9 a saber, el apodo dado a 4frodita, +ipris, la diosa "rie"a del amor erótico, se$al)ndola como sucia o
coprol'gica.
9
Kenón est) utili'ando la división litQr"ica del d!a en las llamadas horas canónicas, la hora se<ta corresponde a las 17 del d!a & la
nona a las tres de la tarde.
- 5 -
Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
animales & el hombre, se est) de hecho se$alando la e<istencia de part!culas inalterables, en parte en
coincidencia con la teor!a de 1emócrito, quien postula que los cuerpos de la /aturale'a resultan de la
combinación de unidades materiales, indestructibles, sólidas...
ZEn efecto Zinterrumpió fra& Bildardo entusiasmadoZ, se"Qn 1emócrito, deben e<istir los
indestructibles !nfimos o los )tomos, todos ellos compuestos de la misma materia, difiriendo sólo en
tama$o, forma & movimiento9 as!, las part!culas de fue"o, se"Qn 1emócrito, ser!an redondas & estar!an
en movimiento perpetuo. 4hora que, si los trian"ulitos de Platón tienen relación con los )tomos dur!simos
e inalterables de 1emócrito, o con los cuatro elementos, Sno lo s- & no interesa saberloT
4nte este arranque de su maestro, el rostro de Kenón se iluminó:
ZS+laro que noT o interesante ser!a hallar el e<perimento que pruebe la e<istencia de los )tomos
a manera de que, sin verlos, ten"amos que concluir que e<isten. Ensa&ar una & otra ve', sin pre#uicios,
en silencio por as! decirlo, para poder escuchar lo que la /aturale'a tiene que decirnos. 4s! como lo pidió
fra& 2o"erio *acon de santa memoria.
ZSKenónT S%uchachoT SEres una fuente de tentaciones para m!T 1ebiera suspenderte un tiempo
de tus labores en el laboratorio & en la biblioteca... pero ello no suspender!a ni tu curiosidad ni la
inquietud de tu mente & adem)s creo que es me#or mucha ciencia que poca ciencia... en fin... /o eres el
Qnico ho& que est) en vena de sorpresas. ISabes cómo ar"umentó 0ito ucrecio +aro que los )tomos
e<isten & est)n en movimiento incesanteJ
Z/o, Su 2everencia, &a he querido leer a ucrecio, pero est) en la lista de autores a los que un
mero novicio como &o no tiene permiso de acercarse, a menos que llevara autori'ación escrita, si Su
2everencia se sirve d)rmela...
Z/o, no, que te baste saber que discurre sobre las motas de polvo que se advierten en cualquier
ra&o de lu' que se filtre por una rendi#a en una habitación oscura. 0odos hemos visto ese dan'ar
incesante & no le hemos prestado atención, qui') porque hemos pensado que se debe al movimiento de
corrientes de aire. Sin embar"o, ucrecio su"iere al"o mu& diferente: "su dan'a ZescribeZ es una
indicación actual de los movimientos sub&acentes de la materia que est)n ocultos a nuestra vista. 5es
muchas part!culas de polvo su#etas a los impactos invisibles que las hacen cambiar de curso, de esta
manera & esta otra, en todas direcciones. 1ebes entender que todas obtienen esta inquietud de los
)tomos. Ella se ori"ina con los )tomos, que se mueven por s! mismos... as!, el movimiento sube desde
los )tomos & "radualmente emer"e hasta alcan'ar el nivel de nuestros sentidos".
1;

Kenón se levantó de un salto & por poco derriba una redoma. 2o#o de entusiasmo e<clamó:
ZSPero que se podr!a ar"[ir, con i"ual valide', que en las motas de polvo e<iste una manera de
vida elementalT SF que el movimiento incesante no es tan diferente del que se observa en la boca de un
hormi"uero sólo que en escala mucho m)s peque$aT (ustamente, el punto es Icómo probar una cosa o
la otraJ
ZPues mira Zreplicó mu& serio fra& BildardoZ, se dice que ucrecio escribió entre los intervalos
de lucide' que le de#aba su mente enferma, aunque nadie puede saberlo9 bien pudo haber sido al rev-s,
en todo caso su hipótesis me parece m)s ra'onable que la tu&a, porque las formas con vida tienen un
ob#etivo, las hormi"as almacenan comida, esto se ve con observarlas atentamente9 en contraste, no es
obvio nin"Qn ob#etivo en la incesante dan'a de las motas de polvo & sobre todo, el caso es que ucrecio
ho& se encuentra m)s all) del bien & del mal, en cambio tQ... &a que has tra!do a colación a *acon, toma
escarmiento, no te ocurra lo que a -l, que fue suspendido & encerrado muchos a$os por andarse con
curiosidades & actitudes como las tu&as. a -poca en que vivimos es peor que la su&a. En sus tiempos,
la pr)ctica del 4rte %a&or era le"!tima. Gas de saber que ahora en los nuestros ha de#ado de serlo.
4caba de ser promul"ada una bula prohibiendo la pr)ctica del 4rte, as! que mientras m)s discretos nos
mostremos, me#or.
ZSPero si el mismo (uan RR.. es un adeptoT S/o es posibleT
ZS! que lo es.
ZSEl vie#o 'orroT Zcomentó eno#ado Kenón que se sintió amena'ado hasta la m-dula Z.
10
Estas palabras en verdad quitan el aliento porque afirman no sólo una teor!a cin-tica de la materia, sino que tambi-n hablan de
que el movimiento observado de part!culas mu& peque$as Ude hecho microscópicasV en un "as es una consecuencia de la
a"itación atómica. ,ue #ustamente esta clase de movimiento, el descrito por el bot)nico 2obert *ro\n en 1>78, & desde entonces
conocido como movimiento bro\niano, & la e<plicación cuantitativa que de -l dio en t-rminos de mol-culas, 4lberto Einstein, la
primera prueba definitiva de su e<istencia. Para ma&or & cumplido conocimiento sobre este tema se recomienda al lector leer en
esta misma colección, el libro nQm. 7= del doctor Elie'er *raun.
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Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
ZSPero si se rumora Zcontinuó levantando aQn m)s la vo'Z que es mu& ambiciosoT o que pasa
es que no ha de querer competidores en la busca de la Piedra ,ilosofal, aunque viendo los a$os que
tiene & no se muere, qui') &a ten"a la Panacea.
ZS/o se trata de nada de esoT Zreplicó fra& BildardoZ. o que ocurre es que el esc)ndalo de las
estafas reali'adas por alquimistas deshonestos tiene a la "ente mu& alborotada. SSin mencionar la ma"ia
con que se ha deshonrado el buen nombre del 4rte %a&orT
Por un rato permanecieron en silencio, fra& Bildardo con e<presión suspendida se frotaba las
manos calibrando hasta dónde podr!a ser franco con Kenón, pues le ten!a afecto, & aunque temiera su
audacia, le dol!a la desesperación de sus ilusiones #uveniles amena'adas. Por fin, al o!r la llamada de
v!speras, fra& Bildardo comentó:
ZS+alma, muchachoT %uchos adeptos est)n confundidos & se han desviado por los pantanos de
la here#!a. %uchos creen que los procesos que los hombres testimonian en los cielos & en la 0ierra,
manifiestan la voluntad del +reador, lo cual no encierra nada nuevo ni falso, pero el caso es que est)n
firmemente convencidos de que si tales procesos, una reacción alqu!mica pon tQ, o un eclipse, son
correctamente comprendidos, -stos revelar)n Sus intenciones
11
respecto del destino de los hombres.
S+omo si el conocimiento de la voluntad divina al respecto de nosotros no nos hubiera sido dado &a de
una ve' por todas en las Escrituras, & hubiera que andarlo inda"ando por las propias fuer'asT 4s! que se
ve que el franc-s ha querido cortar por lo sano, lo que no quiere decir que nosotros no continuemos en la
opus S+laro, con toda la discreción del casoT
F cubri-ndose con la capucha salió del laboratorio.
4 la ma$ana si"uiente, Kenón entre"ó una copia manuscrita de sus refle<iones a su maestro. En
ellas hab!a optado por la claridad en contra de la oscuridad. Su verdadera intención era ordenar sus
propias ideas, & dado el caso en que por des"racia se viera interrumpida su actividad, poder recordar
m)s tarde lo m)s importante de sus observaciones. 1efend!a su desobediencia al precepto de la
oscuridad apelando al $i)ro del secreto de los secretos de al62a'!,
17
libro e<cepcional entre los de
alquimia por su relativa claridad, pese a su nombre.
"Es verdad, reconoc!a, que al62a'! no pareció sentir nin"Qn inter-s por la constitución de la
materia, sólo por sus transformaciones en substancias Qtiles9 era ante todo un hombre pr)ctico. SPero
cu)nto m)s es necesario ser ordenado en los pensamientos si uno tiene intereses m)s all) de la sola
t-cnicaT SSi lo que uno busca es la comprensión de los fenómenosT F as! se dec!a, si no lle"o a la Piedra,
de#ar- al menos allanado el camino al que me si"a, & ser- Qtil como al62a'! lo ha sido para m!. Por otra
parte, escrib!a, no creo salirme del sendero tra'ado por san 4lberto Magno quien di#o al"una ve' que la
filosof!a natural era la investi"ación de las causas de los fenómenos naturales."
1espu-s de esta corta defensa, Kenón se lan'ó a la e<posición de sus ideas & observaciones.
"4nte todo, escribió, la materia que observo a mi alrededor es mu& complicada, & si he de querer
entender los cambios que sufre & su constitución, tendr- que cerciorarme de que cada muestra que
emplee sea pura. Pero ScuidadoT Para m!, la cualidad de la pure'a no ser) la que impon"an mis
pre#uicios9 las normas de lo bueno & de lo bello son para ser aplicadas a las acciones & a los actos de los
humanos si as! lo esco"e cada quien, pero no son para ser aplicadas a la materia. IPor qu- ha de ser
intr!nsecamente me#or el oro que el plomo o por qu- he de llamar vil al hierroJ
"o primero que en realidad debe interesar a un alquimista es saber hasta qu- punto cada parte de
una muestra de materia es id-ntica a cualquier otra parte de ella. I+ómo saberloJ Por e#emplo, en una
muestra de arena de mar, noto cuatro diferentes clases de part!culas, & un adepto con me#or vista que &o
es probable que distin"a m)s clases. Se trata de una me'cla. 4hora que, si la muestra es un peda'o de
roca "rana, tambi-n distin"o en ella diferentes clases de part!culas, & como re'a el anti"uo te<to,
recono'co en ella cuar'o, feldespato & mica. 1i"amos que pulveri'o la roca en el mortero, & di"amos que
puedo separar cada una de las diferentes clases de part!culas que ha& en ella, ten"o entonces un
nQmero de muestras puras. 4s!, un primer criterio para afirmar que una muestra de materia es toda de lo
mismo, esto es, que es pura, es que sea homo"-nea... Sin embar"o, esto no es suficiente, porque puedo
tener me'clas homo"-neas, por e#emplo el bronce. Fo s-, &a sea porque lo fabriqu-, o porque s- que fue
fabricado, que no es cobre puro ni esta$o puro, sin embar"o es homo"-neo. ?tro caso lo ten"o en el
a"ua salada: es homo"-nea pero no es pura a"ua ni pura sal, & otro tanto el vino a"uado. 1ir- entonces,
a falta de al"o me#or, que una muestra de materia es pura cuando tiene al menos apariencia homo"-nea,
11
5er para creer. Estas palabras est)n tomadas literalmente de la definición de alquimia en la Enc&clopaedia *ritannica 1La. ed.
198>.
12
4l62a'i o 2ha'-s U>L;6973 d. +.V. %-dico )rabe de ori"en persa, de#ó dos libros important!simos que sirvieron hasta el
2enacimiento. ,ue el primero en describir el cuadro cl!nico de la viruela.
- 7 -
Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
es decir, sus propiedades permanecen las mismas: olor9 color, pesade', aspecto "eneral, fusibilidad, en
cualquier porción de ella, siempre & cuando no se trate de una solución Ua'Qcar en a"ua, por e#emploV, ni
de una aleación Uel bronce, por e#emploV.
"En resumen, en un primer acercamiento a toda materia, puedo plantear la si"uiente fi"ura:
"+ómo distin"uir entre las tres Qltimas clases
de substancias, no est) claro. 1e las soluciones
puedo decir que las puedo separar por destilación,
pero I& las aleacionesJ
"4hora bien, en todo caso ser) a partir de la
transformación de las substancias puras de donde
habr- de obtener pruebas de los )tomos o de los
elementos & de la relación entre ellos. Sólo
traba#ando con substancias puras podr- controlar lo
que sucede.
0Pregunta1 IEn una substancia pura ha& una proporción fi#a de los cuatro elementos o, m)s bien,
est) constituida de un nQmero predominante de )tomos todos i"uales, de cierta clase que le es peculiar,
como sostiene 4na<)"orasJ
0Respuesta1 /o se tiene prueba al"una sobre esto, ni en un sentido ni en otro. ICu- hacer para
obtener esta evidenciaJ /o se me va a ocurrir al"o por inspiración divina, el Se$or no va a hacer la tarea
que me corresponde a m!. Se"uir- pensando, ensa&ando & ordenar- lo que s-.
0Pregunta1 Por otra parte, Ies posible clasificar9 aun cuando sea burdamente, todas las
transformaciones que podemos reali'ar en el laboratorioJ
0Respuesta1 En un primer acercamiento a los diversos cambios a los que se puede someter una
muestra, noto que los ha& de dos clases. Primera clase, los que pueden ser invertidos mu& f)cilmente
como por e#emplo fundir el hielo & volverlo a con"elar9 fundir el
13
& volverlo a solidificar, destilar el
9 en cada caso, para m!, que la substancia si"ue siendo la misma. %i maestro no estar!a de acuerdo,
dir!a por e#emplo que al destilar a"ua mercurial esto& a$adiendo fue"o & aire al mercurio, con lo que se
transforma en "esp!ritu de Germes", substancia diferente del a"ua mercurial, formado por el mercurio
ori"inal, ahora con ma&or proporción de aire & fue"o, & que si e<trai"o estos dos Qltimos elementos, al
condensarlo, vuelvo a recuperar el a"ua mercurial. SPero noT, SnoT & SnoT S1ecir que ocurre esto es
completamente "ratuitoT 0ambi-n es posible pensar que con el calor o el fue"o puedo transformar al
mercurio l!quido, en la misma substancia mercurio, sólo que et-reo. F lo mismo puedo decir de la
transformación hielo → a"ua → vapor. Pero entonces... el fue"o &a no ser!a uno de los elementos
materiales sino que... ICu-J... IDna suerte de a"ente que me permite la transformación de a"ua a
esp!rituJ ICu- es el fue"o entoncesJ F en estas transformaciones, Iqu- podr!a decir respecto del aireJ
ICue nada tiene que ver con el asuntoJ... 1ebe haber una manera de probar mi punto de vista. Por el
momento llamar- a estas transformaciones, en vista de que no alteran permanentemente a la substancia
de la muestra, & porque son f)cilmente invertibles, cam)ios f.sicos. F cosa curiosa, todos los que
cono'co se llevan a cabo por calentamiento o enfriamiento...
Fig. 2: TABLA DE SÍBOLOS AL!"Í#COS
13
04*4 1E SE%*??S 4CDE%.+?S. Ucomo pudiera haberlos mane#ado un alquimista cuasi renacentistaV
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Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
Fig. $: TABLA DE SÍBOLOS AL!"Í#COS
"Dna se"unda clase de cambios la constitu&en los que son dif!ciles de invertir9 en los que, se"Qn
mi opinión, en ellos una substancia pura s! que se transforma en ?024 u ?024S. Por e#emplo, si de#o
una l)mina de hierro a la intemperie sin cubrirla con cera, veo que se va transformando en or!n, esto es,
en un polvo anaran#ado9 as!, de tener una ho#a de metal, fuerte, dQctil & "ris, paso a tener un polvo
anaran#ado. a substancia ori"inal desaparece & aparece otra. 0ales cambios los llamar- cambios
alqu!micos -stos dif!cilmente pueden ser invertidos por el mero cambio de las condiciones de
enfriamiento o calentamiento9 as!, si de#o el polvo anaran#ado a la intemperie o lo caliento en un crisol
abierto no se convertir) por s! solo en hierro otra ve'. En al"unos casos, los cambios alqu!micos s! se
pueden invertir9 pero la forma de llevar a cabo la inversión es en "eneral diferente de la forma en que se
llevó a cabo el primer cambio. o que s! puedo afirmar con toda se"uridad es que para que ocurran se
requieren no sólo calentamientos sino contacto entre diferentes substancias.
RES"E% DE CAB#OS AL!"Í#COS
Los #ue se consi!uen por $ía Seca:
"?btención de cal< Ucales, caliches, ceni'as o
escoriasV:
Para conse"uir este tipo de cambios, es
indispensable que el crisol se encuentre descubierto,
& en el caso del a&uda mucho a soplar con el
- 9 -
Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
fuelle. Es pues indispensable el contacto del metal con el aire. En estos casos no puedo decir de nin"una
manera que el aire sale sobrando. Pero ahora, Ipodr- decir que los cal< son los metales mismos pero
llenos de poros con aire como pretenden al"unos, en una suerte de me'claJ /o, esto es una tonter!a &
se puede probar que lo es de inmediato: por m)s que "olpee el cal< para e<pulsar el aire no conse"uir-
#am)s recuperar el metal. 4hora s!, en -stos casos, dir- con mi maestro que un cal< es una substancia
diferente del metal, compuesta del metal m)s aire m)s fue"o, pero unidos entre s! de modo que no los
puedo separar por medio de m-todos que no involucren fue"o ni contacto con otras substancias, o sea
unidos de tal modo que no los puedo separar por medios no alqu!micos.
%O&tenci'n "e os metaes a partir "e tierras ( caes
Uinversión de la operación anteriorV.
"/ótese que, para invertir el cambio alqu!mico metal →
cal< es indispensable la presencia de :
etc., con las distintas cales. SCue curioso, si pienso que el cal< es el metal impuro, para
"purificarlo" ten"o que a$adirle m)s esto es, m)s mu"reT %e "ustar!a saber que contestar!a ,ra&
Bildardo a esto. S4 lo puro con lo m)s impuroT /o le har!a nin"una "racia, pues esto suena mu& parecido
a lo que andan diciendo por ah! al"unos iluminados. 1e estas operaciones la m)s vistosa es la que
corresponde a la e<tracción del cobre, un l!quido ro#o a partir de calentar la malaquita, que es una tierra
verde, con carbón.
"Dn caso aparte es el si"uiente, en el que el
resultado en ve' ser un cal< es un esp!ritu acre
que en verdad mi maestro calificar!a de infernal:
Esta Qltima operación no la he podido invertir por la dificultad de atrapar el esp!ritu que corroe las
ve#i"as & se escapa.
"+on el mercurio tambi-n encuentro la
formación de escoria de la misma manera,
sólo que toma horas & ten"o que estar
soplando aire:
"Esta operación es m)s f)cil de invertir
que las anteriores, pues basta con calentar la escoria en un alambique, para obtener el mercurio en
forma de espe#o & de "otitas en lo alto, sin necesidad de car)'n. Pero Sha& otra escoria que se
transforma en a"ua mercurialT El cinabrio de Espa$a, que para transformarse en mercurio requiere de
aire en ve' de "mu"re":
& que adem)s desprende un esp!ritu id-ntico, se"Qn #u'"a
mi nari', al que se desprende con el , totalmente distinto
del que se desprende cuando se usa el ve"etal fi#o puro.
"En resumidas cuentas, en los cambios f!sicos las substancias se
conservan las mismas & aunque se requiera el fue"o9 -ste no se...
Icómo decirloJ... no se casa con las substancias9 en los cambios
alqu!micos ocurre un cambio de la substancia porque se da una
asociación !ntima de la substancia ori"inal con otras como fue"o, aire,
carbón, etc. 4hora me do& cuenta, -sta es la ra'ón por la que los
cambios qu!micos son lo que en al"unos manuscritos herm-ticos se
denominan las "bodas alqu!micas". S4#)T, matrimonio indisoluble, bueno,
ScasiT
"2especto a lo que he dicho de que no ha& prueba en contra de
que una substancia est- hecha de sus propios )tomos que le son
peculiares, en el caso de los cal< ten"o ante m! el hecho de que
siempre est)n formados del metal, de aire, de fue"o & en ocasiones de
a'ufre: esto apunta m)s bien en la dirección de que son combinaciones
del metal con dos de los elementos b)sicos & otras substancias & no
que cada uno est- formado por sus propios, peculiares e indestructibles
)tomos.
"+onsiderar- ahora la obtención de las tres a"uas fuertes m)s
importantes. +omen'ar-...
II. DE LA HERRERÍA A LA TABERNA VAN Y VIENEN LAS NOTICIAS Y
EL SABIO AFIRMA QUE LO QUE SE TRABAJA CON EL FUEGO, ALQUI-
MIA ES, YA SEA EN UNA FRAGUA O EN LA ESTUFA DE LA COCINA
II. DE LA HERRERÍA A LA TABERNA VAN Y VIENEN LAS NOTICIAS Y
EL SABIO AFIRMA QUE LO QUE SE TRABAJA CON EL FUEGO, ALQUI-
MIA ES, YA SEA EN UNA FRAGUA O EN LA ESTUFA DE LA COCINA
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Fig. &: er'urio filosofal
(Cate)ral )e %otre*Da+e, -ar.s/
Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
4 EB42 a la s-ptima laminación del tro'o de fierro destinado a servir de peto, el herrero
consideró que &a era el momento de darse un mu& merecido respiro. S/ada como un buen tra"o de
cerve'aT
ZSSimónT Z"ritóZ, asom)ndose a la puerta Str)eme un tarroTZ.
1espu-s de sumer"ir la lamina al ro#o en arena, beberse la mitad de la cerve'a & paladearla, el
herrero se limpió los bi"otes & se estiró. Simón con re"oci#o reconoció de inmediato que las labores de la
fra"ua quedaban suspendidas hasta el d!a si"uiente9 ahora, el herrero lo despachar!a para pasarse lo
que quedaba de la tarde le&endo con suma atención & discutiendo en vo' ba#a con el despensero del
convento unas ho#as misteriosas, amarillentas & carcomidas. Simón, por su parte, podr) ir a "o'ar del
espect)culo de la ho"uera de San (uan que para esa noche est)n or"ani'ando los estudiantes. /i tardo
ni pere'oso, col"ó su delantal de cuero en la percha de la entrada, pero no hab!a dado un paso fuera
cuando el herrero le ordenó:
ZS4ntes de irte a hol"a'anear, ve al convento a decirle al hermano despensero que quiero hablar
con -l ahora mismoT
Simón, Spor supuestoT, est) enterado del contenido de las ho#as, pues es su or"ullo & su habilidad
enterarse de cuanta cosa chismosa, escandalosa o misteriosa ocurre a su alrededor9 & aunque no ve qu-
pueda haber de valioso o de pol!tico en el contenido de esas ho#as, le inquieta el secreto que al respecto
"uarda su amo. Go& mismo le pre"untar) a eode"ario, su cu$ado, qu- podr)n ocultar. 4 Simón se le
han pe"ado al"unas palabras de alquimia de su #efe, que es un adepto, & de su cu$ado, que es m-dico,
& se da perfecta cuenta de que las ho#as tratan de alquimia, pero la verdad es que no ve la ra'ón de
tanto misterio & tanta reunión secreta con el despensero. SCue si los cambios f!sicos son distintos de los
qu!micos, que si el fue"o es elemento o noT S*ahT I4 qui-n har!a rico saber esoJ Por otra parte, no de#a
de ser interesante aclarar qu- sean los elementos & qu- los )tomos. SSe"uro que el despensero robó las
ho#as del conventoT Pero, I& qu- con elloJ S/o ser!a la primera ni la Qltima ve' que una cosa as! ocurre.
Pero al"o, al"o... se trae el herrero. Por el momento, piensa Simón, no ha& m)s que hacer sino esperar
el desarrollo de nuevos acontecimientos & buscar la oportunidad de que eode"ario les eche una mirada
a esas ho#as +on la tarde libre, podr) asomarse al patio de la universidad & ver el final de los feste#os del
primer d!a de clases, adem)s, all! podr) encontrar a eode"ario & a 2osamunda & comentarles sobre los
misteriosos escritos del herrero.
1etr)s del cuarto donde est) la fra"ua, el herrero ha arre"lado dos vastos laboratorios, en el de
m)s al fondo tiene su camastro & all! lee en vo' alta las ho#as que el despensero le ha tra!do.
ZEste manuscrito de Kenón es interesante, quienquiera que ha&a sido el des"raciado... pero no
contiene nada que nos sirva directamente. S/i dónde se va a comparar con este otroT 1ices que es copia
de un papiro del famoso Kó'imoJ SGum...T Este s! que no se anda con teor!as. e)moslo de nuevo &
repasemos con cuidado lo que tenemos que tener listo para ho& por la noche:
"Pulveri'a oro & plomo tan finos como harina cada uno. 1os partes de plomo por una de oro, &
habi-ndolas me'clado, emp)stalas con "oma de tra"acanto. Se cubre el anillo de cobre con esta pasta &
se calienta. Se repite varias veces hasta obtener el color. ,inalmente, se lava con a"ua. Es dif!cil
descubrir el fraude, pues la piedra de toque da la marca del verdadero oro.
1:
El calor consume al
plomo pero no as! al oro."
1L
ZIGas captado bien todoJ Zdi#o el herrero echando una mirada de duda sobre el mon#e. 0endr)s
cuidado al hacer los calentamientos de colocar el atanor bien al fondo de la chimenea, porque el plomo,
al consumirse, se fi#a en el "a'nate & te puedes morir, & si no te mueres te vuelves m)s tonto de lo que
&a eres. IEst)s se"uro de poder conse"uir la "oma de tra"acantoJ
ZSSe"uroT Puedo entrar a la despensa cuando quiero, por al"o so& el despensero, el abad me
tiene mucha confian'a, & sólo rara ve' echa una mirada a las listas de compras, le aburren, tQ sabes, es
un hombre mu& espiritual Zcomentó el mon#e levantado los o#os al cielo & #untando las manosZ Pero tQ,
Itienes &a listo cobre suficienteJ IF est)s se"uro de que vendr)n al menos una docena de adeptosJ
ZSSe"uro que s!T 0e dir-, vienen a la ciudad, porque no se perder!an por nada del mundo poder
asistir a clase con el doctor Paracelso, ver la cara de horror de los doctores m-dicos, & una ve' aprobado
14
En orfebrer!a, para ensa&ar si un ob#eto es de oro, se procede comparando el efecto producido por el )cido n!trico en dos
ra&as tra'adas sobre una piedra dura, una con el ob#eto en cuestión & la otra con una barrita cu&a le& es conocida.
15
+itado del papiro de e&den por (. 2. Partin"ton en su -ext-2oo3 of Inorganic 4"emistr# %acmillan and +o., ondres, 19L;,
=a. ed.
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el curso, "anar dinero a montones con sólo decir a los pacientes que son alumnos del insi"ne Paracelso.
4dem)s, para que te tranquilices, en primer lu"ar, la cena ser) "ratis, lo que "aranti'a que no nos
faltar)n comensales, & en se"undo lu"ar, &a he soltado por aqu! & por all) comentarios sobre los
"manuscritos de la Piedra".
ZGablando de Paracelso, Squ- fulanoT S%ira que pretender que los alquimistas & los barberos
sean los que curen sin supervisión de los m-dicos & querer que -stos se tuesten sus preciosas manos
aprendiendo el 4rte para as! preparar ellos mismos los medicamentosT SPedir que los m-dicos se
acerquen a sus pacientes para olerlos ellos mismos, cuando "eneralmente no se acercan a menos de un
metro de la camaT
ZS*asta, basta, diva"asT Ze<clamó el herrero al'ando sus mana'asZ. S4 lo nuestroT, veamos
ahora la se"unda parte, la parte fundamental dir!a &o, el vino tendr) que ser mu& bueno si queremos que
ba#en la "uardia, en esto s! que no debemos cerrar la bolsa... & de sabor fuerte... un tintorro... I/o di#iste
que ho& tendr!as en tu poder las semillas de adormideraJ
ZS4qu! est)nT Zcontestó en vo' ba#a el despensero e<tra&endo una bolsita de cuero del interior
de su man"aZ. Es necesario molerlas...
F as!, el herrero & el mon#e se preparan para recibir con todos los honores a los adeptos que han
lle"ado de todas partes de Europa. *asilea hierve con el fervor de aprender medicina en la universidad
por invitación del impredecible Paracelso.
4l ponerse el Sol, en el patio de la universidad comien'an a chisporrotear los primeros le$os de
una ho"uera en medio de los cantos & bromas de los estudiantes. Entre ellos se pasean profesores,
"entes del pueblo con sus me#ores "alas & al"unos e<tran#eros reci-n lle"ados, de aspecto descuidado,
con las barbas chamuscadas, las manos te$idas de colores, la ropa a"u#ereada & un e<tra$o "orro
doblado hacia la nuca. os profesores mueven la cabe'a con dis"usto e indi"nación.
ZSa provocación de Paracelso ha lle"ado a l!mites intolerablesT
ZS%ira que invitar a la universidad a esa chusma de artesanos incultos que dicen saber de
alquimia & pretender equipararlos con nosotros los m-dicosT
ZSPeor que eso, pretender que nosotros nos ensuciemos las manos preparando substancias
minerales para curarT SEst) loco de remateT
ZS%ira que pretender que nosotros mismos apliquemos las curacionesT SPara eso est)n los
a&udantes & los barberosT
ZSEn ve' de llamarse ,elipe 0eofrasto deber!a llamarse +acofrastoT Zcomenta con vo' chillona
un estudiante que se cree obli"ado a hala"ar a su maestro atacando a Paracelso.
Zo peor del caso es que esta "ente no tardar) en sentirse con derechos de e<clusividad para
curar & formar) "uildas que compitan con las nuestras...
ZS/o lo creo, no se atrever)nT
ZS/o di"oT SFa lo ver)nT S1e hecho nos quita el pan de la bocaT S/os est) "olpeandoT
SQbitamente, los presentes se arremolinan abriendo paso a un individuo "rueso, #oven, de o#os
llameantes & nari' colorada, car"ado de libros, con una airosa pluma en el sombrero & tama$o espadón
"olpe)ndole el muslo9 le si"uen varios estudiantes car"ados tambi-n de libros. 4l lle"ar al pie de la
fo"ata, arro#a el +anon a las llamas mientras "rita con poderos!sima vo': "S0Q, 4vicenaT, & el +anon, SEl
+anon, sabidur!a de los si"los, or"ullo de la biblioteca universitaria, comien'a a arderT S0Q, BalenoT S0Q,
2a'!T", "rita & con amplios ademanes va lan'ando libros & m)s libros al fue"o. "S0odos ustedes,
caballeros de Par!s, de +olonia, de 5iena & todos ustedes a quienes el 2in & el 1anubio puedan nutrir,
me se"uir)n a m!, al "ran ParacelsoT si"ue lan'ando con furia los manuscritos al fue"o." S0ambi-n
ustedes, atenienses, )rabes, "rie"os & #ud!os, todos me se"uir)n9 las correas de mis 'apatos saben m)s
que todos ustedes #untosT S0odos los anti"uos & todas las universidades puestos #untos, son menos listos
que los pelos de mi barba & los que me queden en la coronillaT"
1=
El re"oci#o de los estudiantes se desbordó al pare#o de la indi"nación de los profesores.
eode"ario, al ver la cara tan asombrada de Simón, le comentó que tan sólo esa misma ma$ana
Paracelso hab!a tenido su primer altercado con los miembros de la facultad, a quienes hab!a espetado
un discurso del si"uiente tenor: Fo so& 0eofrasto, & m)s "rande que aquellos con quienes me comparan,
16
Escena verdadera & perorata famos!simas, citadas muchas veces, v-ase El ascenso del "om)re de (. *rono\sPi, ,ondo
Educativo .nteramericano, %-<ico, 1989.
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&o so& 0eofrasto & adem)s so& monarcha medicorum & puedo probar lo que ustedes no pueden probar...
1e#ar- a utero defender su causa que &o defender- la m!a, & &o derrotar- a aquellos de mis cole"as
que se volteen contra m!... & esto lo har- con a&uda de los arcana... /o son las constelaciones las que
me hicieron m-dico9 fue 1ios el que me hi'o... ni falta me hace una cota de mallas, ni un escudo contra
ustedes, porque ustedes no son ni lo suficientemente cultos, ni e<perimentados, para poder refutar ni
una sola de mis palabras... Cuisiera poder prote"er mi cabe'a de las moscas tan f)cilmente como
defiendo mi primac!a... F no defender- esta monarqu!a m!a con pl)ticas vac!as sino con arcana. /o
receto medicinas de las boticas, esos tenda#ones no son sino sucias pocil"as, de las que no sale nada si
no son caldos apestosos, & en cuanto a ustedes, defienden su reinado arrastr)ndose sobre la pan'a &
adulando. I+u)nto creen que pueda durar estoJ....
18
S2ealmente tienen suerte Sui'a & 4lemania con
tenerme a m!T
ZSCu- duroT S/o creo que permane'ca aqu! por mucho tiempo, lo van a deshacerT 4dem)s est)
loco, Iqui-n se cree que esJ
ZSu posición por el momento es mu& fuerte Ze<plicó eode"arioZ el nombramiento le fue
concedido por el conse#o de la ciudad de *asilea "racias a la influencia del editor ,robenius. S.ma"!nateT
Por el momento, es intocable, pero un d!a de -stos se va a equivocar con al"Qn enfermo, o ,robenius se
va a morir9 Erasmo, admirador su&o, est) le#os, & entonces tendr) que huir para salvar la vida, a menos
que si"a con la racha de curaciones verdaderamente mila"rosas que ha tenido hasta ahora. Por otra
parte, es un individuo mu& ori"inal. 4s! como desprecia a los acad-micos bien establecidos en sus
"do"mas" e intereses de "uilda, asimismo e<horta a los estudiantes a no i"norar el conocimiento de las
vie#as & de los "itanos.
Z+on lo que descubrir) muchas verdades de la /aturale'a, pero tambi-n les dar) muchas alas a
los charlatanes Zcomentó 2osamunda, & a$adióZ: SDn hombre que "oce de la admiración de Erasmo
no podr) ser un su#eto insi"nificanteT
ZS4dem)s, se ha car"ado la puntada de anunciar que dar) sus clases en alem)n, no en lat!nT
ZICu- tal si nos vamos a tomar unas cerve'as al +aballero 5erdeJ Zsu"irió Simón enla'ando
su bra'o con el de 2osamundaZ, quiero comentarles sobre lo que ha estado ocurriendo en la herrer!a &
que me e<pliques ese aire de reverencia que tomas al hablar de Paracelso, Iqu-, es mucha pie'aJ
Dna ve' instalados le#os del humo & del ruido de los estudiantes, eode"ario e<plicó:
1>
ZParacelso sostiene que 1ios ha creado o "enerado el Dniverso a partir de sucesivas
separaciones, coa"ulaciones, condensaciones o precipitaciones qu!micas, como quieras llamarlas, de
una materia primordial. e he o!do al"una ve' comparar la creación divina, que para -l es sinónimo de
"eneración, "uardando la proporción, con lo que ocurre cuando se me'cla vina"re con leche, que se
separan el suero & los sólidos. Para -l, los cuatro elementos han sido separados de la materia primordial9
en un se"undo paso, fue separado el fue"o del firmamento9 en un tercero, los esp!ritus & los sue$os del
aire9 peces, plantas marinas & sal, del a"ua, en otro paso, etc., etc. 0ambi-n habla de que todo est)
compuesto de tres principios, a saber: a'ufre, mercurio & sal, pero es mu& poco claro & es mu& dif!cil
se"uirlo, adem)s de que se impacienta f)cilmente9 esto ha tra!do como resultado que ahora se hable de
cinco elementos & cada quien esco#a cu)les son, tom)ndolos al "usto de entre los cuatro cl)sicos & los
tres paracelsianos, & que los charlatanes se den vuelo hablando de la quinta esencia. Pero no sólo eso,
he o!do a al"unos de sus se"uidores hablar no sólo de sales, lo que no es sorprendente, sino de los
diversos mercurios & a'ufres, s!, as!, en plural, como componentes de todas las substancias conocidas,
con lo que la confusión entre boticarios, m-dicos & alquimistas es espantosa. 0odo esto no tendr!a
importancia si no fuera porque sostiene que Baleno est) equivocado...
ZS? sea, Paracelso contra el mundoT
17
0omado del cap!tulo 1 de -"e Englis" Paracelsians de S. ?ldbourne, 4llen B. 1ebus, 19.
18
Para una e<posición detallada de las teor!as de Paracelso & sus antecedentes, v-ase la referencia anterior. Para una
e<posición m)s concisa se puede consultar: 5istoria de las ciencias 5ol. 7, de Stephen ,. %asen, 4lian'a Editorial, SEP
%-<ico, 19>>.
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ZS!, pero -l ha curado el mal franc-s,
19
al"unos casos de lepra, a muchos tuberculosos &
an-micos, ha aliviado la "ota del "ran Erasmo, adem)s ha descrito las enfermedades propias de los
mineros. 2eali'a todas sus curaciones con minerales & sales. Se"Qn -l, la enfermedad no es un
desequilibrio de los cuatro humores, san"re, flema, bilis amarilla & bilis ne"ra, & por lo mismo, la
curación, se"Qn -l, no consiste en la restauración de la proporción adecuada de estos cuatro humores en
el cuerpo del enfermo. Se"Qn -l, las enfermedades se deben a reacciones o conversiones qu!micas de
unas substancias en otras, que ocurren por influencias del e<terior sobre determinados ór"anos. as
diferentes enfermedades ocurren por diferentes interacciones de las substancias del cuerpo con
substancias da$inas en forma de semillas peque$!simas que entran al cuerpo & que tienen lu"ar en
diferentes ór"anos. 0odas las funciones corporales, para -l, no son sino procesos o separaciones
qu!micas como los que ocurren en una retorta. Para -l no e<isten "estados enfermos del cuerpo", sino
enfermedades". F no es sorprendente que sosten"a esta teor!a, tomando en cuenta que ha curado el
mal franc-s con sales de mercurio & un compuesto de ars-nico que -l mismo fabrica9 la anemia, con
sales de hierro machacadas en vino "eneroso9 las ro$as & ec'emas, con emplastos de a'ufre & alquitr)n9
ha me#orado el estado de los e<cesivamente san"u!neos reduciendo su consumo de sal, salvado a un
minero de la asfi<ia, que fatalmente acaba con ellos, a&ud)ndolo a establecerse como hostelero cerca de
las monta$as. @l atribu&e la formación de c)lculos & la de sarro en los dientes a e<ceso de tart)rico.
Z*ueno... pero no veo la venta#a de su teor!a sobre la de los cuatro humores Zinterrumpió
Simón.
ZSPero cómo que noT, Ze<clamó 2osamundaZ, si las enfermedades son espec!ficas sobre los
ór"anos que afectan, como -l dice, entonces es posible clasificar las enfermedades de acuerdo con los
ór"anos afectados, & los dia"nósticos se facilitan9 adem)s ZcontinuóZ, si las enfermedades est)n
asociadas a determinadas substancias que entran al cuerpo, en forma de corpQsculos peque$!simos,
entonces la medicación debe ser a base de substancias espec!ficas que reaccionen con las da$inas &
as! se transformen en otras &a no da$inas9 por lo mismo, -l est) en contra de las panaceas o medicinas
cQralo todo a las que tan afectos son los herren doPtoren. En realidad Zconclu&ó 2osamunda en un tono
pensativoZ, Paracelso considera que el cuerpo es como un laboratorio alquimista, ni m)s ni menos.
Por un rato los tres ami"os paladearon su cerve'a en silencio
Z%e parece Zdi#o eode"arioZ que lo m)s valioso de Paracelso es su actitud de irreverencia
con el pasado, con ella clama que nunca un tiempo pasado fue me#or9 ho&, en 1L78, cuando &a se ha
verificado que la 0ierra es redonda, cuando %art!n utero quema bulas, es m)s que tiempo que en
asuntos tan cercanos a nosotros, tan !ntimos a nosotros, &o dir!a, & mucho m)s materiales & por lo tanto
m)s modestos, al"uien provocara la discusión. Paracelso ha incitado a pensar a los estudiosos por s!
mismos, & los ha impulsado a e<perimentar para encontrar nuevos datos que nos lleven a una ciencia
nueva.
ZSSer)T, pero no duda de los cuatro elementos, ni parece interesado en la constitución de la
materia, ni en la realidad o irrealidad de los )tomos, as! que no es tan revolucionario como dices Zob#etó
Simón & a$adió con petulanciaZ: /o, no me convence mucho Paracelso, ten"o entendido que cree en la
transmutación de los metales. SGa'me el favorT F encima se atreve a arro#ar al fue"o el +anon, siendo
que fue 4vicena quien escribió: "no est) en el poder de los alquimistas cambiar la especie de los
metales, sólo imitar a la plata & al oro."
ZS%ira, mira nada m)s, con lo que salesT I1e dónde has sacado tales inquietudesJ I1e cu)ndo
ac) te interesas tQ por la filosof!a alqu!micaJ ICu- sabes tQ de la posibilidad de la transmutaciónJ Zdi#o
eode"ario mirando con ma&or respeto a su cu$adoZ. S!, en este sentido tienes ra'ón, -l acepta la
teor!a de una materia primordial confusa & no le interesan las hipótesis atómicas, como tampoco a la
ma&or!a de los alquimistas actuales9 qui') al"uno que otro metalur"ista ten"a este inter-s. @l es, ante
todo, un m-dico que quiere curar en serio & que para ello sostiene que nuestros cuerpos no son
b)sicamente distintos del mundo que nos rodea. Pero dime, Ipor qu- te ha dado por pensar en la
hipótesis atómicaJ
En ese momento en medio de risas & voces, irrumpió en la taberna el mism!simo Paracelso,
rodeado de estudiantes9 tratando autom)ticamente de atrapar a la mesera, pidió cerve'a para todos los
19
Se trata de la s!filis, denominada mal franc-s porque la soldadesca francesa la dispersó despu-s de la invasión de +arlos 5...
a /)poles. IPor qu- la pescaron en /)poles los francesesJ, es asunto de debate. 4l"unos sostienen que el conta"io lle"ó por
los marineros que ven!an del e#ano ?riente, otros suponen que lle"ó a /)poles, en aquella -poca ba#o el dominio espa$ol,
porque los espa$oles la adquirieron en el /uevo %undo. a e<istencia de la enfermedad entre las poblaciones nativas de
4m-rica a la lle"ada de los espa$oles est) avalada no sólo por los testimonios de fra& *artolom- de las +asas en su 5istoria
de las Indias & de Bon'alo ,ern)nde' ?viedo en su 5istoria general # natural de las Indias sino por los halla'"os en el PerQ
de esqueletos de la -poca precolombina con lesiones sifil!ticas, & otras evidencias arqueoló"icas.
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alumnos9 como ella lo eludiera, se sentó & prosi"uió con su conversación: "1onde el m-dico no es
tambi-n alquimista & ciru#ano, no es m)s que un moni"ote, & no debe haber un ciru#ano que no sea
m-dico & alquimista tambi-n."
ZPero maestro Zreplicó uno de los estudiantesZ, nuestro cuerpo es hermano de las plantas & de
los animales, por lo tanto la manera de curarlo deber) ser con e<tractos de hierbas. os alquimistas sólo
se ocupan de substancias no ve"etales, por decirlo de al"una manera9 m)s bien los m-dicos debieran
ser herbolarios...
ZS/o, no QnicamenteT Ze<clamó ParacelsoZ. 1entro
de tu cuerpo ha& fue"o, que te mantiene tibio, no me dir)s
que est)s helado como un muerto, & lo que se traba#a con
fue"o, alquimia es, sea or")nico como dices o mineral.
ZI0ambi-n la cocinaJ Zpre"untó burlón un estudiante
Z.
ZS0ambi-n la cocinaT Zreplicó solemne ParacelsoZ.
ZIF el amorJ Zterció otroZ.
ZS0ambi-nT Ze<clamaron todos levantando sus tarros
entusiasmadosZ.
ZSer!a bueno que nos fu-semos Zdi#o 2osamundaZ,
porque es posible que m)s tarde estos estudiantes se pon"an
hasta las boinas & no me a"rada tener que presenciar
espect)culos.
ZS1e acuerdoT Zdi#o eode"ario levant)ndoseZ.
4dem)s, me "ustar!a un lu"ar m)s tranquilo para hablar con
Simón sobre sus flamantes intereses.
Dna ve' en la calle, de camino a la herrer!a, Simón puso
al tanto a eode"ario de las idas & venidas del despensero & de
sus concili)bulos con el herrero, le detalló con bastante fidelidad el contenido de las ho#as de un tal
Kenón, fuente de sus reci-n adquiridos conocimientos & de otros manuscritos que el herrero & el
despensero llevaban meses devorando en secreto.
Z%e parece Zterminó diciendoZ que como el inter-s por la filosof!a natural del herrero no est)
por encima de toda duda, m)s bien est) planeando una estafa. Es m)s, sospecho que tendr) lu"ar ho&
por la noche, durante una cena. Gas de saber que me ha pedido que re"rese a la herrer!a para a&udar a
servir la mesa, porque, me di#o, va a tener invitados. F esto tiene que ver con los per"aminos que el
despensero sustrae del monasterio, Sesto& se"uroT 4unque no es
aparente que el manuscrito de Kenón, el que le!, se refiera a
falsificaciones o a trucos9 m)s bien e<presa dudas al respecto de los
cuatro elementos & de la transmutación de los metales, & trata de
clasificar las operaciones que se reali'an en el laboratorio, como te he
platicado, m)s o menos9 tendr!as que leerlo tQ mismo.
eode"ario se quedó pensando un rato. ZIDna cena, dicesJ
4&er por la ma$ana uno de los estudiantes que se alo#a con nosotros
me pre"untó si hab!a sido invitado &o tambi-n a una cena de
bienvenida para los adeptos e<tran#eros dada por parte de la
hermandad de *asilea. %e sorprendió la pre"unta, porque es la primera
noticia que ten"o de la e<istencia de tal hermandad aqu! en *asilea,
posiblemente se trate de la misma cena... as! que el herrero es
alquimista... bueno... era de esperarse, "todo lo que se traba#a con el
fue"o, alquimia es". %ira, siendo &o m-dico & adem)s paracelsiano, no
ha& mentira en ello, me presentar- a la cena, no creo que no me
admitan, siendo adem)s cu$ado tu&o & all! tratar- de echarle un o#o al
tal manuscrito de Kenón.
El delicioso & "adobado" vino & el abundante lomo acompa$ado
de col a"ria & salchichas crepitantes, parec!a que hab!a &a lo"rado el efecto buscado por el herrero de
desarmar la desconfian'a de los invitados. Gombres sencillos & solemnes, una ve' vencida la timide'
inicial & se"uros del respeto de los dem)s, se entre"aron con fervor al canto & al alcohol.
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Fig. 0: La al1ui+ia
Fig. 2: Fuego*sala+a3)ra
Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
S*rindemos, brindemosT
SPrimero por quien da el vinoT
Por -l bebamos libres o libertinos,
?tra ve' por los cautivos,
Dna tercera por los vivos,
Dna cuarta por los buenos #untos,
4 la quinta por los fieles &a difuntos,
Dna se<ta por las hermanas no vestales,
S-ptima por los "uardias forestales,
?ctava por los fieles m)s perversos,
/ovena por los frailes m)s dispersos,
1ie' veces por los nave"antes,
?nce veces por los liti"antes,
1oce por los penitentes,
0rece por los caminantes,
7;
SSaludT SSaludT
ZSSe$oresT Ze<clamó el herrero dominando el barullo con su vo'arrónZ. Ga lle"ado el momento
de compartir con ustedes el fruto del "ran descubrimiento que la sabidur!a de la pir)mide de los e"ipcios
nos ha le"ado. Por caminos que, ustedes comprender)n, no puedo revelar ha lle"ado a mis manos un
manuscrito del sublime Germes 0rime"istos, que contiene el secreto de la piedra filosofal. Por los votos
de nuestra hermandad ten"o de "uardarlo para m! solo, sin embar"o, no me est) vedado en esta noche
de San (uan en que se ha abierto para nosotros el campo de la medicina, compartir con ustedes el fruto
del secreto. S4&T SPecador de m!T, por poco & sucumbo a la tentación del %ali"no de hacerme rico
solamente &o sin compartir mi rique'a con los adeptos mis hermanos, pero los muchos padecimientos
que s- por e<periencia propia sufren, me han conmovido, & ho&, con el cora'ón rebosante, me dispon"o
a multiplicar para ustedes el poqu!simo oro que puedan tener en este momento.
ZS%ultiplicar, s!, en mil veces o m)sT, de modo a que, de aqu! en adelante, no sufran &a m)s las
dure'as de la vida. Esta es la ra'ón de haberlos reunido ho& aqu!. En estas ho#as vie#!simas est) escrito
cómo proceder Zen este punto el herrero, mientras se paseaba alrededor de la mesa, a"itaba ba#o las
narices de los comensales el manuscrito de Kenón, de manera que -stos sólo alcan'aban a ver tro'os
de ren"lones latinos llenos de s!mbolos. %)s de uno quiso atrapar los papeles, pero el herrero lo eludió
f)cilmenteZ.
Z5ean este anillo de cobreZ di#o, al tiempo que retiraba )"ilmente de la mano de un comensal un
modesto anillo, & lo mostraba para que todos lo vieranZ. %ientras rematamos este delicioso lomo, un
fraile e<perto en cosas e"ipcias, colaborador m!o si"uiendo las indicaciones escritas aqu! lo transformar)
en un anillo del divino metal.
Dn escalofr!o recorrió a los invitados & a m)s de uno se le disipó la borrachera. Se hubiera podido
o!r el volar de una mosca. 0odos eran demasiado alquimistas de cora'ón como para que seme#ante
anuncio no los de#ara mudos de asombro & de ilusión. SEl sue$o de una vida al alcance de la manoT
ZPara poder proceder9 hermanos, todos saben que es preciso contar con una semilla, as! pues
&o, como anfitrión, entre"o ante ustedes estos "ranitos de oro para que sirvan de semilla en la
transmutación del anillo. Z4s! diciendo entre"ó al despensero el anillo, el manuscrito & unos cuantos
"ranitos de oro. El despensero se inclinó con solemnidad & se retiró al laboratorio del fondo. 4l"unos
invitados reaccionaron & e<clamaronZ: SCueremos ver cómo se reali'a la operaciónT SS!, s!T Z
e<clamaron otros, el entusiasmo parec!a salir del control del herrero, pero su poderosa vo', su cuerpo
"i"antesco & sus peludas mana'as dominaron el tumultoZ.
Zo siento hermanos, no pueden ver la divina operación, eso ser!a como entre"ar el SE+2E0?.
Dstedes saben que -ste se debe adquirir por el traba#o & los m-ritos en el laboratorio, mucho ha"o &a
con multiplicar su oro.
4nte la infle<ibilidad del herrero se fueron calmando los )nimos & nuevas rebanadas de lomo
ba$adas en salsa bearnesa aparecieron en los platos al con#uro de Simón. Entonces se levantó de la
mesa un #oven metalur"ista hQn"aro pidiendo la palabra.
20
Parte tomada de 4armina 2urana escena cuarta, "En la taberna". 0raducción 0arsicio Gerrera Kapi-n, Pro"rama de la
?rquesta ,ilarmónica de la D/4%. 0emporada 19>>619>9.
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Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
ZEsto& de acuerdoZ, di#o, no ser!a #usto que se nos revelara el Secreto, sin embar"o, s! me
parece #usto que se nos permita verificar el peso del anillo respecto del peso del a"ua, antes & despu-s
de ser transmutado.
El herrero, co"ido fuera de "uardia, tra"ó "ordo, presintió una trampa, pero sin percibir con
claridad qu- ten!a que ver en la transmutación el asunto del peso. Se desató una creciente ola de
comentarios & opiniones, & cuando el herrero se sent!a &a perdido ante el ar"umento que se impon!a de
que nada se perd!a con pesar, uno de los alquimistas m)s respetados & ancianos salió involuntariamente
en su a&uda:
ZEl e<amen de los pesos por la balan'a difiere del reali'ado por la ra'ón. Este Qltimo sólo puede
ser empleado por el #uicioso9 en cambio, el primero puede ser practicado hasta por el m)s pa&aso. El
e<amen de la ra'ón siempre es e<acto, mientras que el de la balan'a rara ve' ocurre sin en"a$o &
siempre es ine<acto, sobre todo ahora que estamos tan, tan ale"res. Por lo mismo, ponernos a pesar
ahora, sólo nos har!a perder el tiempo, &a veremos, cuando se nos muestre el anillo transmutado, si es
de oro o no con la prueba del toque
71
fundada en la ra'ón.
El "rueso de los invitados aplaudió, pero entonces el peque$o "rupo de metalur"istas, tres o
cuatro, se levantó de la mesa & se retiró con toda di"nidad, acompa$ado del alivio del herrero disimulado
ba#o una m)scara de circunstancia. ZSPor 1ios, se$ores, no se va&an, aunque pertene'camos a
distintas escuelas de pensamiento, son bienvenidosT,Zles di#o al tiempo que irreprimiblemente les tend!a
sus capas mientras caminaba en dirección de la puerta.
4l cabo de una hora, apareció de nuevo el despensero al lado de la mesa: con aire triunfal tendió
el anillo "transmutado" para ser e<aminado por los comensales.
Z4hora bien, se$ores, espero que est-n satisfechos Ztronó de nuevo el herreroZ. %ucho
lamento la actitud de los #óvenes metalur"istas, pero es que ellos por traba#ar cerca de las minas se
creen que todo lo saben & su pr)ctica del 4rte es mu& pobre. SEs su problemaT Para poder a&udar a los
que lo deseen, ten"o aqu! estas barras de cobre dispuestas para ser transmutadas en favor de ustedes,
sin embar"o es preciso contar con semillas, &o so& un hombre pobre, & por otro lado no es bueno recibir
nada sin haber contribuido, aunque sea una semillita. 4s! pues, les rue"o que, si aceptan mi
ofrecimiento, cada uno de vosotros entre"ue a mi reverendo cole"a las monedas de oro que trai"a, pues
cuanto m)s pon"an como semilla, tanto m)s cobre podr) ser transmutado en su favor. S4s! ha hablado la
sabidur!a de la pir)mideT
Enfrentados ante la acción concreta de vaciar sus bolsillos, los comensales vacilaban, pero el
anillo brillaba cada ve' m)s intensamente al pasar de mano en mano, & el vino, e<quisito, acabó con sus
reservas al tiempo que el herrero proclamaba:
Z/o quiero for'arlos, &o cumplo con mi voto de "enerosidad9 si ustedes no lo aceptan, &o no he
perdido nada.
El resto es doloroso9 una ve' que las monedas, ahorradas con tanto esfuer'o para pa"ar un a$o
de vida universitaria en *asilea hallaron el camino del atanor, comida, vino, asombro & emociones del d!a
dieron cuenta de los invitados. 4l anunciar los "allos el alba, se les hubiera podido ver roncando deba#o
de la mesa & tambi-n se hubiera podido ver a un par de sombras montadas en mulas tomar el camino
del /orte mientras Simón & eode"ario bien despabilados, buscaban con af)n, en la revuelta herrer!a,
unas ho#as vie#as & carcomidas.
/o hallaron la copia del manuscrito de Kó'imo, sólo el de Kenón. Fa tranquilos en casa de
2osamunda, con sendas ta'as de t- caliente entre las manos & vasitos de a"uardiente al lado, pre"untó
Simón a eode"ario:
ZIPor qu- pidieron los metalur"istas que se pesara el anilloJ
ZPara verificar que antes de la transmutación el anillo ten!a la densidad del cobre, & despu-s, la
del oro. Si despu-s de la pretendida transmutación resultara que la densidad era poco m)s o menos la
misma que la inicial, se hubiera probado el fraude, se hubiera visto lo que me sospecho que fue, un
simple dorado. El valor de la densidad es una propiedad caracter!stica de cada substancia pura, no
puede ser que se ten"an distintas muestras de mercurio puro, por e#emplo, con distintas densidades, o
distintas muestras de alcohol puro que hiervan a distinto "rado de calentamiento. Por cierto que tu
admirado Kenón, al tratar de definir qu- sea una substancia pura no se dio cuenta de que pudo haber
21
En la referencia de la nota 1L se atribu&en estas palabras al qu!mico franc-s (ean 2e&. as circunstancias en las que se citan
son ficticias de hecho, aunque no de esp!ritu.
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escrito que una substancia es pura cuando, adem)s de ser homo"-nea & tener siempre las mismas
propiedades,
77
no se puede separar en otras substancias sin alterarla Zrecalcó eode"arioZ.
ZPero entonces Zterció 2osamundaZ, me est)s diciendo que una substancia es pura mientras
no se demuestre lo contrario & en consecuencia substancias que ahora se clasifiquen como puras qui')
dentro de un tiempo se descubra que no lo son.
ZS4s! pareceT Zreplicó eode"arioZ, no queda de otra, pero no es tan desventa#oso porque
siempre ha& manera de controlar una purificación. Suponte, por e#emplo, que deseo a"ua pura & sólo
cuento con a"ua de un puerto9 primero la filtro, despu-s la destilo una ve' & verifico su densidad,
transparencia & sabor9 despu-s la con"elo de manera de tener hielo & a"ua, & como es sabido que los
cristales de hielo inclu&en menos sal & menos impure'as que el l!quido, separo al"unos de ellos, los de#o
fundirse & los destilo otra ve', es claro que despu-s de varias repeticiones de este procedimiento
obten"o a"ua pura. Podr- declarar que ten"o a"ua pura cuando posteriores operaciones &a no cambien
sus propiedades. F por cierto no creo que se lle"ue a probar que la substancia que llamamos a"ua sea
una me'cla homo"-nea de al"unas otras substancias puras desconocidas hasta el momento.
En resumidas cuentas, una substancia es identificable por el con#unto de sus propiedades Z
refle<ionó Simón & continuóZ. Si me encuentro un l!quido transparente, blanco, inodoro, que sabe a
a"ua, de su misma densidad pero que comien'a a hervir con un "rado de calentamiento tan ba#o como
el de un -ter9 Ihe de concluir que no es a"uaJ
ZEn efecto, no lo ser!a. .ma"!nate un tro'o de metal, con la densidad del esta$o, pero del color
del cobre, la fusibilidad del cobre & su maleabilidad, no puedes concluir que sea cobre ni tampoco que
sea esta$o9 o se trata de un metal nuevo, o de al"una aleación nueva.
ZPor otra parte Zcontinuó Simón mientras se serv!a m)s t-Z, el maestro de Kenón dir!a que una
substancia pura es aquella que en todas sus partes tiene la misma proporción de los cuatro elementos,
mientras que Kenón dir!a que si se pudiera probar la e<istencia de las part!culas Qltimas, una substancia
pura ser!a aquella constituida toda por part!culas id-nticas.
ZPero, Ise dan cuentaJ Si a cada substancia corresponde un #ue"o de valores de sus
propiedades, tiene un cuerpo o e<tensión & permanece en el tiempo, entonces, Iqu- clase de substancia
es el fue"oJ
Dn lar"o silencio transcurrió punteado por los movimientos de 2osamunda en el servicio del t- &
del a"uardiente & por el crepitar del fue"o que los calentaba.
ZF, IsabesJ Za$adió eode"arioZ, este Kenón est) de acuerdo con la teor!a de 4verroes.
ZI4verroesJ ICu- tiene que ver con lo que estamos hablandoJ Zdi#o Simón escandali'ado &
casi eno#adoZ.
ZS!, s!, 4bul"ualid %uhammad .bn64hmad .bn6%uhammad .bn62ushd, comentarista de
4ristóteles, tiene mucho que ver Zcontestó con solemnidad eode"ario levantando el !ndiceZ, Este
eminent!simo )rabe propuso una teor!a de la materia se"Qn la cual "cada clase de substancia consiste
de entidades naturales peque$!simas propias, a saber9 sus minima naturalia, de nin"una manera
indivisibles en sentido ri"uroso, & tales que al ser divididas se transforman en las minima naturalia de
otra substancia".
ZSPero esto es sorprendent!simoT Ze<clamó SimónZ. Estas minima naturalia no son los )tomos
que postula 1emócrito, porque los de 1emócrito son indestructibles & todos de la misma materia Qnica.
SFo no sab!a de esta teor!aT Zterminó diciendo Simón al tiempo que, poni-ndose de pie, se co"!a la
cabe'a con ambas manosZ.
Z*ueno, pero Ipor qu- dices que Kenón est) de acuerdo con la teor!a de 4verroesJ
ZPorque se puede decir que los cambios o procesos f!sicos son los que no son tan dr)sticos que
modifiquen la naturale'a de las minima naturalia, la substancia permanece la misma & las mismas
permanecen sus minima naturalia. En cambio, los procesos qu!micos son suficientemente dr)sticos
como para modificarlas. 5amos Zcontinuó eode"ario divertid!simo al ver que su cu$ado se paseaba
22
a definición que da eode"ario es b)sicamente correcta como definición operacional9 tiene sin embar"o la desventa#a de
i"norar las llamadas formas alotrópicas UfasesV en que se suelen encontrar muchas substancias puras en un mismo estado de
a"re"ación. Por e#emplo, el fósforo, pose&endo un peso & un nQmero atómico perfectamente definidos, se puede obtener en
dos formas puras, ambas sólidas: fósforo ro#o & fósforo blanco, con distintas propiedades cada una. El a'ufre tambi-n presenta
varias formas alotrópicas. Dn caso verdaderamente espectacular es el del carbono, que puede presentarse como carbón,
"rafito o diamante
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Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
con las manos en la cabe'aZ, se puede suponer que en una reacción alqu!mica las minima naturaia
de los reactivos desaparecen & aparecen las minima naturaia de los productos.
ZS5amos, 2osamunda, s!rveme otra copa por favor9 esto &a pasa
de casta$o oscuroT Zfinali'ó Simón al tiempo que se de#aba caer en un
sillónZ. Esto es un enredo infernal. ICu- relación ha& entre part!culas
Qltimas, naturalia o no, modificables o no, con )tomos & elementosJ
ISon todos lo mismo o noJ
ZSGum, qui-n pudiera saberloT Zsuspiró 2osamundaZ. F por
cierto Zcomentó al cabo de un rato, por lo que me cuentan, los
metalur"istas hQn"aros no son nin"unos tontos...
ZSCu- vaT Zreplicó eode"arioZ, puedo afirmar sin temor a
equivocarme que en lo que se refiere a alquimia los metalur"istas son los
m)s adelantados de nuestra -poca. %e han lle"ado noticias de Siena de
que maese 5annoccio est) escribiendo un libro sobre la obtención & la
qu!mica de los metales,
73
otro tanto *auer
7:
& mi querido
a'arus
7L
en 4lemania.
ZPerdona que te corri#a, pero &a se te est) olvidando el iber de
arte distillandi de compositis, de (erónimo *runsch###BOT_TEXT###amp;"P.
ZS*ueno, s!T, pero aunque m-todos & aparatos est)n mu& bien
descritos en -l, -ste es sólo Qtil para la preparación de medicamentos a
partir de hierbas & no se preocupa de calcular rendimientos.
ZPor cierto Zpre"unto SimónZ, IParacelso no ha escrito al"Qn libroJ
Z0en"o entendido que s!, pero la animadversión & las tormentas que desata no sólo por la
audacia de sus puntos de vista sino tambi-n por su temperamento, han hecho que ,robenius no se
arries"ue a publicarlo. SPese al a"radecimiento que le debeT
Z%e#or si"amos adelante con las p)"inas que nos
faltan del manuscrito de Kenón Zsu"irió 2osamunda
siempre pr)ctica...Z
23
Se refiere al libro publicado en 1L:;9 6e la pirotec"nia por 5annoccio *irin"uccio, Qltima edición, 1over Pulications /ueva
ForP, 199;.
24
6e re metallica Beor" *auer U7gricolaV, publicado en 1LL=.
25
-ratado de los minerales # su ensa#o, a'arus ErcPer, publicado en 1L8:.
- 19 -
Fig. 4: 5El al1ui+ista5
(Cate)ral )e %otre*Da+e, -ar.s./
Fig. 6: Far+a'ia -ersa, se"Qn manuscrito de
1ioscórides
Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
)A TO*O ESTO+ CU,LES -UERON LOS ORÍ.ENES *E LA ALQUIMIA OCCI*ENTAL/ )-UE PURA
P0R*I*A *E TIEMPO/ E$ALUACI1N *E LA ALQUIMIA
4 4CD.%.4, en la forma en que la conocieron & la practicaron las "entes de la Edad %edia
occidental, tuvo su ori"en en la "ran cru'a intercultural que representó el .mperio de 4le#andro %a"no.
Sus conquistas & su deliberada pol!tica de fusión cultural, de mercados & fronteras abiertos, hicieron
posible el contacto de la filosof!a, la ciencia & las costumbres "rie"as con las de E"ipto, +hina & la .ndia.
4 su muerte, en *abilonia en 373 a.+. su .mperio, que se e<tend!a desde E"ipto hasta el Pun#ab en la
.ndia, fue desmembrado en satrap!as por sus "enerales. os nombres de dos de ellas han lle"ado hasta
nuestros d!as como ep!tomes de la cultura, ellas son Seleucia & 4le#andr!a, esta Qltima ba#o el "obierno
de los Ptolomeos, famosa por su universidad & su biblioteca. ,ue en estos dos centros donde se
desarrolló la ciencia heleni'ada a la que pertenecen los nombres de Euclides & 4rqu!medes, quienes, en
contraste con los "rie"os cl)sicos, no desde$aron la e<perimentación. as ciencias & la alquimia, en la
forma en que lle"aron a ?ccidente, fueron fruto del caldero cultural encabe'ado por 4le#andr!a, con el
que los )rabes entraron en contacto directo & as! fueron ellos los herederos de la "ran Pa< 4le#andrina,
los que tradu#eron a los cl)sicos "rie"os & produ#eron el cQmulo de conocimientos que transmitieron al
?ccidente europeo con los nombres de alquimia, medicina, astronom!a & filosof!a.
4hora bien, en el ?ccidente europeo, las cosas no ocurrieron as!. a intelli"entsia de la alta Edad
%edia occidental UR6R5V, fue heredera de la barbarie, celta, visi"oda, teutónica, eslava & de los
innumerables pueblos que se asentaron pro"resivamente hasta el si"lo 5.., en lo que ahora llamamos
Europa. Pero sobre todo, fue heredera de la barbarie latina. *arbaries en tanto mundos culturalmente
separados del "rie"o cl)sico & del hel-nico, & por tanto, de la filosof!a & de la ciencia. Si bien, con
respecto al mundo romano este hecho usualmente no es reconocido. En palabras de Yo&re:
7=
Es
curioso comprobar la indiferencia casi total del romano por la ciencia & la filosof!a. El romano se interesa
por las cosas pr)cticas: la a"ricultura, el arte de la "uerra, el derecho, la pol!tica, la moral & la
arquitectura. Pero si se busca en toda la literatura latina cl)sica una obra cient!fica o filosófica di"na de
este nombre, no se encontrar). Gallamos a Plinio, es decir, un con#unto de an-cdotas & comadreos9 a
S-neca, una e<posición concien'uda de moral & f!sica estoicas adaptadas Zes decir, simplificadasZ
para uso de los romanos9 a +icerón, ensa&os filosóficos de un literato aficionado, o a %acrobio, un
manual de escuela primaria. Es verdaderamente asombroso que no produciendo ellos mismos nada, los
romanos no ha&an e<perimentado siquiera la necesidad de procurarse traducciones, ni de 4ristóteles, ni
de Platón, ni de Euclides, ni de 4rqu!medes9 las pocas traducciones de filosof!a que se conocen del
"rie"o al lat!n fueron hechas mu& posteriormente & por cristianos. W...X a propia aristocracia romana no
estaba completamente heleni'ada, no le!a ni a Platón, ni a 4ristóteles.
Por otra parte, al derrumbarse la red administrativa del .mperio
ante las invasiones b)rbaras, el vac!o de autoridad & de or"ani'ación
en poblados, cuarteles & puestos de avan'ada, en Europa, fue
paulatinamente llenado por la autoridad obispal que hab!a lle"ado
anteriormente all!. Esto Qltimo dio como resultado que la i3tellige3tsia
de la alta Edad %edia Usi"los R al R.5V fuese clerical & el lidera'"o
intelectual de car)cter reli"ioso. a poca ciencia natural que e<ist!a
manten!a un lu"ar subordinado, por una parte, debido al pre#uicio de
que la interpretación de la revelación reli"iosa era aplicable al terreno
de los hechos de la /aturale'a como lo pueda ser en el terreno del
destino personal, & por otra, a que se #u'"aba tal destino como
totalmente desconocido de reali'aciones humanas concretas
referentes al conocimiento de la /aturale'a. E<cepción notabil!sima
fue fra& 2o"erio *acon, para quien sin abdicar de la fe, el estudio de la
/aturale'a fue una empresa de car)cter espec!fica & or"ullosamente
humano. En len"ua#e m)s popular, dir!amos que las "entes pensantes
de la alta Edad %edia fueron herederas de la Pa< fascista que fue la
romana, con lo que no ten!an referencia, ni antecedentes, para darse
cuenta de sus pre#uicios reli"iosos, sociales & est-ticos al observar el
funcionamiento de la /aturale'a, ni hab!an podido tener una escuela
26
4le<ander Yo&r-, Estudios de "istoria del pensamiento cient.fico : ed., Si"lo RR., %-<ico, 19>7, pp. 1> & 19.
PARADA TÉCNICA 1
PARADA TÉCNICA 1
- 20 -
Fig. 7: Al1ui+ista e3
la8oratorio
Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
de pensamiento racional desli"ada de lo reli"ioso, ni heredaban una tradición de cuestionamiento &
cr!tica.
4s!, a partir del si"lo R, a trav-s de sus contactos con el mundo )rabe, las "entes de la Edad
%edia europea se encontraron frente a una e<plicación del Dniverso f!sico & del funcionamiento de la
/aturale'a, aparentemente mu& desarrollada & completa que les lle"aba de la 4nti"[edad & en la que
pocas fisuras se notaban. F como el pensamiento racional se reservaba para la teolo"!a & se a"otaba en
ella, careciendo de tradición cr!tica, eran mucho m)s esclavos de la ciencia natural "importada" que si la
hubieran inventado por s! mismos o desarrollado a partir de sus propias investi"aciones & sus propias
luchas por hallar la verdad en la /aturale'a. Pueblos poco cuestionadores, en aquel entonces, pasaron
f)cilmente de la obediencia a la autoridad eclesi)stica a la obediencia a los autores anti"uos en total
deslumbramiento.
Gubo hombres en la Edad %edia tard!a que observaron con todo
cuidado la /aturale'a & me#oraron "randemente la e<actitud de sus
observaciones: tend!an a compilar enciclopedias puramente descriptivas.
+uando al"o necesitaba ser e<plicado, estos hombres no elicitaban sus teor!as
a partir de sus propias observaciones, sino que apelaban a las e<plicaciones
de la anti"ua filosof!a, Stan deslumbrados estaban por ellaT Fa en los finales del
si"lo R.5 el canciller ,rancisco *acon se que#aba de este divorcio entre
observación & e<plicación & parte de sus preocupaciones fue mostrar cómo
esta Qltima deb!a sur"ir de la primera.
I+u)l fue o fueron los obst)culos que retrasaron la aparición de la
qu!mica como verdadera ciencia respecto de la f!sicaJ En primer lu"ar9 la
concepción que se ten!a de los elementos. 1e entre todas las cosas de este
mundo, si al"o aparec!a como irreducible, simple & omnipresente, -stos eran el
aire & el a"ua, sino no es que todo podr!a eventualmente resolverse en a"ua.
El fue"o se consideraba oculto en las substancias & liberado durante la
combustión en forma de flamas. Pese a que el canciller *acon hab!a su"erido
que el calor o fue"o pudiera ser una forma de movimiento en las part!culas
microscópicas de materia, se le consideraba substancia material, elemento.
Pero para descubrir qu- eran el aire & el a"ua se requer!a la noción de
diferentes "ases, contar con la forma de atraparlos, distin"uirlos &
posteriormente pesarlos.
ISe dir) entonces que la alquimia fue inQtilJ /o, no es para tanto. Por
un lado, est) el adelanto tecnoló"ico, inne"able, sobre el conocimiento de la
manufactura de toda clase de materiales9 por otro, el valor de la bQsqueda de
la transmutación, que si bien tiene car)cter ne"ativo, de#ó el terreno preparado
para la creación de la qu!mica como ciencia.
- 21 -
Fig. 19: Bo+8a )e Bo:le
;ara <a'er va'.o
Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
ZSGEF9 (uanT I4 dónde vasJ ICu- es de tu vidaJ ZSe<clamó 2ub-n alcan'ando a su ami"oZ.
ZSGola 2ub-nT /o nos hemos visto & esto desde el trimestre pasado. 0e he ido a buscar9 los
vecinos no han sabido darme ra'ón de ti & tampoco uisa te ha visto. Fa no has ido a las demostraciones
de qu!mica. ICu-, te vas a salir de la escuela, o qu-J
Z/o, lo que pasa es que esto& mu& ocupado con cosas interesant!simas. I0e acuerdas que
andaba con problemas de dineroJ Pues buscando aqu! & all) fui a dar con monsieur de %ontmor9 quien
or"ani'a reuniones en su casa9 me ofreció un luis por cada reunión durante este noviembre & despu-s
por cada #ueves. o que ten"o que hacer es recibir a los participantes, tQ sabes, recibirles el sombrero &
el capote & a&udar a servir la mesa en las reuniones "del "rupo". *ueno, pues, te podr)s ima"inar9
acept-. /o es f)cil pens-, entrar al servicio de un caballero que pa"ue bastante como para poder comer
& se"uir estudiando9 pero sent-monos, mira, all! #unto al mostrador9 ha& dos lu"ares con sombra. 0e
invito un blanco, ten"o muchas cosas que celebrar.
ZSGe&, "ar]on, dos blancosT Z"ritó 2ub-n al tiempo que arrimaba una silla para -l e invitaba con
el "esto a su ami"o a hacer lo mismoZ. Pues s!, acept- & fue lo me#or que me ha&a pasado en la vida9
resulta que las reuniones del "rupo, que me ima"in- ser!an como las de los salones encabe'ados por
damas libres e interesantes, son estrictamente de discusión de problemas & teor!as filosóficas &
mecanicistas. /ada de nobles i"norantes, ni de intri"as, ni de chismes de la +orte. os asistentes ser)n
una docena entre matem)ticos, filósofos mec)nicos, astrónomos & f!sicos, varios de ellos de la 4cademia
de +iencias. SF vieras qu- discusiones tan apasionantesT 4ntier se trató del pulido de lentes & de
diversos tipos de relo#es. IF a qui-n crees que he conocidoJ... S4 +hristian Gu&"ensT
ZI4l inventor del relo# de p-ndulo, al holand-sJ
78
Z4#), un tipo formidable. 5iendo lo que se suele tratar en esas reuniones, le cont- a monsieur de
%ontmor que so& estudiante matriculado en medicina & que me intereso much!simo por la filosof!a
natural9 se sonrió & di#o que si me apresuraba a leer los traba#os de Balileo, me aplicaba a repasar
"eometr!a & matem)ticas & me mostraba capa' de comprender los Principia,
7>
me pa"ar!a el doble, &
a"re"ó que si no abandonaba la Sorbona, sino sólo me cambiaba de matr!cula, pudiera ser que me
constitu&era en un par de a$os en el miembro #oven del "rupo. I0e das cuentaJ SDauhT
ZSSalud & felicidadesT Zdi#o (uan al'ando su vasoZ. Pero, entonces, I&a no vas poder se"uir
con el laboratorio de qu!micaJ
Z/o, &a no. +laro que no. S.mposibleT, no puedo. Gu&"ens est) de visita solamente unas
semanas & monsieur de %ontmor quiere aprovechar al m)<imo el tiempo. as reuniones son en d!as
alternados. F adem)s, Za$adió 2ub-n9 con cierta petulanciaZ tanta e<perimentación, se"Qn lo que he
o!do decir es innecesaria, m)s bien redundante. a verdadera ciencia consiste en la elaboración de
teor!as. (ustamente ho& se nos hi'o saber la opinión de eibni' al respecto.
ZGmmf... IF qu- dice de la qu!micaJ
Z/o se refiere directamente a la alquimia, ni a la iatroqu!mica directamente, sino a esa actitud de
e<perimentación a tontas & a locas, fati"osa & abrumadora que hace 2obert *o&le. eibni' considera que
desperdicia su talento, en todo caso menor9 porque no ha producido una teor!a.
+omo 2ub-n notara que el rostro de (uan se con"estionaba por momentos, desorientado, cre&ó
prudente puntuali'ar. Se le anto#an irrelevantes los e<perimentos que no e#emplifican una teor!a
matem)tica, previamente elaborada, "un sistema del mundo".Z.nclusive Za$adió a la defensiva, viendo
27
+. Gu&"ens, "i"ante de la f!sica, no sólo fue un matem)tico sobresaliente, tambi-n me#oró el telescopio, contribu&ó a la
formulación de la conservación del !mpetu & de la ener"!a cin-tica en las colisiones el)sticas. Propuso considerar a la lu' como
ondas, & aduc!a en favor de su opinión fenómenos como los de la difracción, mientras que /e\ton propon!a que la lu' estaba
constituida por part!culas. Para ma&or conocimiento de este tema, v-ase en esta colección el libro nQm. 37, de la doctora 4na
%ar!a +etto.
28
P"ilosop"iae &aturalis Principia Mat"ematica. 0ratado que contiene la e<plicación de los conceptos de masa, peso, fuer'a, las
tres le&es del movimiento de /e\ton & la le& de la "ravitación universal. Bloria de la humanidad.
III. EN DONDE SE VE QUE, EN 16!, MEC"NICA Y ASTRONOMÍA VAN
POR DELANTE DE LA QUÍMICA Y QUE ÉSTA VA POR BUEN CAMINO.
PERO A LA PREGUNTA# $QUÉ ES EL FUEGO% SE TOMA EL CAMINO
EQUIVOCADO Y SE VIVE DE ILUSIONES
III. EN DONDE SE VE QUE, EN 16!, MEC"NICA Y ASTRONOMÍA VAN
POR DELANTE DE LA QUÍMICA Y QUE ÉSTA VA POR BUEN CAMINO.
PERO A LA PREGUNTA# $QUÉ ES EL FUEGO% SE TOMA EL CAMINO
EQUIVOCADO Y SE VIVE DE ILUSIONES
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Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
que la e<presión de (uan se tornaba cada ve' m)s fero'Z la e<plicación de la relación entre la presión
de confinamiento del aire con el volumen que ocupa, descubierta por *o&le, ha sido e<plicada, en
t-rminos de )tomos no por -l, sino por /e\ton...
79
4l lle"ar 2ub-n a este punto, (uan saltó como picado por un a"ui#ón & e<clamó:
ZPero, S&a quisiera &o ver a eibni' hacer una teor!a sobre, di"amos, por qu- la sal se disuelve
en a"ua pero no en aceite ni en mercurio, o por qu- el a'ufre se disuelve en aceite pero no en a"ua ni en
mercurio, o por qu- un rub! es ro#o & una esmeralda es verdeT F toma nota SE<plicar el porqu-, en
t-rminos de las diferencias en tama$o, forma & movimiento de las part!culas QltimasT S/o, si no es tan
f)cilT S/o se$orT 4dem)s Zconclu&ó (uan un poco m)s calmadoZ, ItQ, se lo has o!do decir o lo has
le!doJ
ZS/o, noT Zreplicó 2ub-n con adem)n conciliadorZ. 2ealmente, planteadas as! las cosas, veo
que los sabios continentales
3;
no est)n apreciando la dificultad de la qu!mica & es que creen que est)
tan avan'ada como la astronom!a o la f!sica. /o cono'co personalmente al "ran Bodofredo eibni',
pero, que tiene esas ideas es se"uro,
31
pues todos los visitantes de *erl!n que han venido a dar a
Par!s, quiero decir que han asistido a las reuniones de monsieur de %ontmor, as! lo informan, & lo que es
m)s, Slas compartenT Sin ir m)s le#os, el mismo Gu&"ens. F calma por favor, no es mi intención herir tus
sentimientos bo&le&anos. IEste pro"rama, que me acabas de describir9 es lo que *o&le llama filosof!a
corpuscular de la qu!micaJ
Z4s! es en efecto 2ub-n, la filosof!a corpuscular debe... debe... I+ómo decirloJ Poder e<plicar
cosas como color, "usto, olor, brillante', ductilidad, selectividad en la reactividad, etc. Porque, as! como
con las letras de un alfabeto, al unirlas de formas diferentes se pueden formar diferentes palabras, as! al
unir las part!culas en distintas combinaciones se deben obtener distintas substancias9
37
representando
cada combinación de nQmero, tama$o & movimiento, un con#unto posible de propiedades de la
substancia9 el asunto es hallar las re"las del cómo & del porqu-. En cuanto a que si *o&le busca datos
e<perimentales por todas partes & de todas clases, es para ver si puede identificar tendencias,
comportamientos, lo"rar clasificaciones que sirvan para establecer una teor!a, pero lo hace, toma nota,
no a tontas & a locas sino de forma ra'onada, aunque s!, a cie"as, porque no ha& camino, porque no
sabe a dónde lle"ar). Su actitud es la de interro"ar a la /aturale'a, si no, Icómo separar una filosof!a
especulativa de la filosof!a naturalJ I+ómo, si no, le"itimar a la qu!mica como cienciaJ *o&le lleva a
cabo la e<perimentación en el sentido del canciller *acon: "para escuchar lo que la /aturale'a tiene que
decir." 4dem)s, describe sus e<perimentos con detalle fiel para que los dem)s los podamos reproducir9 a
ries"o de que se le acuse de proli#o & no como los alquimistas que ocultan & disfra'an lo que saben... SSi
es que saben al"oT *o&le es un cient!fico moderno Zconclu&ó (uan en tono que no admit!a r-plica
Por unos instantes, los dos #óvenes contemplaron a las palomas revolotear ante el portal alqu!mico
de /otre61ame.
ZS!. 4cabas de decir al"o mu& real comentó (uan so$adorZ. El punto de vista prevaleciente aqu!
en el continente, de que el funcionamiento de la /aturale'a se descubre por la teori'ación racional & el
e<perimento, sólo vale como e#emplo, se debe en parte a que, al estar bastante m)s adelantados en
mec)nica & en astronom!a que en qu!mica tendemos a pensar que no es necesario tampoco en qu!mica,
e<perimentar para saber. En mec)nica, "racias a Balileo & a /e\ton, principalmente, ahora se pueden
calcular propiedades del movimiento de los cuerpos sin necesidad de ir a medir cada ve' & adem)s se
est) se"uro de ello. Por e#emplo, s- cual ser) el periodo de un p-ndulo hecho de un bal!n al e<tremo de
un hilo de seda de 7m, en oscilación peque$a, sin necesidad de medirlo, 7p l^" _ 7.>: se"undos, & m)s
importante para lo que estamos discutiendo, s- que el periodo que calcul- ser) el mismo, tanto si el bal!n
es de plomo como si es de vidrio. En mec)nica terrestre o celeste, sólo importan la masa, las fuer'as, las
aceleraciones, etc-tera.
29
2ub-n se refiere a la deducción matem)tica que hi'o /e\ton de la le& de *o&le, a saber, presión & densidad del "as son
proporcionales Ua temperatura constanteV. a ima"en atom!stica de /e\ton es de part!culas est8ticas que se repelen
mutuamente por fuer'as inversamente proporcionales al cuadrado de la distancia entre sus centros Uproposición RR..., teorema
R5... en los Principia*. 1alton, en particular, aceptó esta ima"en. Sabemos ahora que no es la correcta. 5-ase, para
información moderna sobre la teor!a cin-tica de la materia, en esta misma colección el libro nQm. 3=, del 1octor eopoldo
+arc!a6+ol!n.
30
Se refiere a los del continente europeo en oposición a los in"leses.
31
as ideas e<presadas constan en la correspondencia entre +. Gu&"ens & B. `. eibni' a la muerte de *o&le. 5-ase Ro)ert
2o#le f.sica qu.mica # filosof.a mec8nica traducción & notas de +arlos Sol!s Santos, 4lian'a Editorial, SEP, %-<ico, 19>>.
32
Esta comparación entre len"ua#e & teor!a atómica es de Pedro Bassendi, culto sacerdote franc-s de la primera mitad del si"lo
R5.., quien contribu&ó a la diseminación de la teor!a atómica.
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Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
Z*ueno, SclaroT Zinterrumpió 2ub-nZ, las le&es de la mec)nica son mu& "enerales. Prescriben
el mismo tipo de cambio, ba#o circunstancias dadas, para todas las variedades de materia.
ZS4#)T Pero en qu!mica, #ustamente el problema es matemati'ar la cualidad de ser plomo o de ser
vidrio, matemati'ar el porqu- el plomo se disuelve en )cido & no el vidrio por e#emplo.
ZF como ves Zdi#o pensativo (uanZ, esta actitud de hacer a un lado la cualidad de la materia es
de anti"ua rai"ambre, viene desde 1emócrito & pervive en Balileo & en 1escartes9 es una actitud dictada
por la necesidad: la dificultad misma de racionali'ar las cualidades ha hecho que se las declare no aptas
para la descripción intelectual, o no interesantes.
ZI+ómo puede ser estoJ En primer lu"ar, hasta donde &o s-, 1escartes est) en total desacuerdo
con 1emócrito. SE<pl!cateT
ZS!, mira, 1emócrito afirmaba que de lo Qnico que ten!a sentido hablar era de aquello que se
pod!a e<presar en t-rminos matem)ticos. Por e#emplo, respecto de la forma & del tama$o, puedo decir si
se trata de tri)n"ulos o c!rculos, etc., & en consecuencia e<presar el )rea, el volumen9 tambi-n puedo
establecer proporciones entre )n"ulos & lados, etc. 2echa'aba discutir la cualidad o clase de materia
porque no se puede decir nada matem)tico al respecto, & a falta de otra cosa, dec!a que habr!a que
suponer que era la misma en todos los )tomos, a saber9 la materia primordial. Para -l no ten!a sentido
hablar de distintas clases de materia. I+ómo e<presar matem)ticamente lo distinto en clases de
materiaJ S2econoce que est) en chinoT +on esta idea en la cabe'a, atributos como color9 acide', etc.,
con los que distin"uimos las clases de materia, por ser inabordables matem)ticamente, quedaban para
-l fuera de toda posible discusión.
ZS!, pero I& 1escartes & BalileoJ
Z4hora viene 1escartes Zcontinuó (uan saboreando su vinoZ.
Z+laro que -l no admite ni la indestructibilidad o inmutabilidad de los )tomos, ni mucho menos el
vac!o que 1emócrito o ucrecio #u'"an necesario, para escenario, en el que se muevan los )tomos9
pero, en su teor!a de )tomos des"astables, de varios tama$os, que se mueven unos ro'ando a los otros,
solos o en cQmulos, pero de manera tal que #am)s de#an huecos Usus famosos vórticesV toma el punto de
vista de 1emócrito, de que lo Qnico de lo que se puede afirmar al"o es de la forma, la masa & el
movimiento.
Z*ueno, s!, es verdad, pero -sa es la situación en la que nos encontramos, e<actamente -sa.
ICu- otra cosa se puede decirJ
ZS4hT, pero el que estemos no quiere decir que no se trate de buscar la manera de traducir9 en
enunciados matem)ticos, las cualidades de la materia, & para ello hace falta e<perimentar m)s & m)s,
como lo hace *o&le, & no conformarse & declarar "imposible o inQtil e<perimentar aquello que de
antemano sabemos cierto por obra de la ra'ón, cual es que todo se hace mec)nicamente en la
/aturale'a", como murmuran ciertos sabiecillos petulantes que andan sueltos por ah!...
ZSPa', me rindoT 0ienes ra'ón Ze<clamó sonriente 2ub-nZ, pero Ipor qu- dices que esta
actitud frente a las cualidades de la materia pervivió en BalileoJ
Z(u'"a tQ lo que escribió en .l Sa""iatore,
33
me impresionó tanto que lo recordar- para
siempre. 1ec!a Z& (uan se apretó las sienes con las manosZ "%e siento impelido por la necesidad, tan
pronto como concibo un tro'o de materia o substancia corpórea, de concebir que en su propia naturale'a
est) limitado & tiene tal o cual fi"ura que, en relación con otros es "rande o peque$o, que est) en este o
ese lu"ar, en este o aquel momento, que est) en movimiento o se halla en reposo, que toca o no toca a
otro cuerpo, que es Qnico, pocos o muchos...9 pero el que sea blanco o ro#o, amar"o o dulce, ruidoso o
mudo, de un olor "rato o desa"radable, no advierto cómo, mi mente, pueda ser for'ada a reconocerlo."
ZSKasT Pero vuelvo a pre"untar9 Iqu- otra cosa se puede decirJ Sas cualidades no pertenecen al
dominio de lo racionalT
ZF &o vuelvo a contestar, decir, por el momento, nada9 buscar Ssobre la marchaT
ZSF qu- "enioT Zcontinuó (uan refle<ivoZ. Precisamente porque fue capa' de abstraer lo
esencial en el movimiento & no distraerse con la multiplicidad de las cualidades, por ello comen'ó a
deshacer el nudo de i"norancia que ten!a atorada a la filosof!a natural. Gi'o avan'ar el conocimiento
porque pudo concebir que un cuerpo est- en movimiento aunque sea un sistema aislado. Pero ahora, &a
que -l nos ha hecho avan'ar & /e\ton lo ha culminado, habr) que preocuparse de las cualidades de la
materia. 4hora habr) que ocuparse de la interacción entre substancias.
33
+itado en 5istoria de la "umanidad )a9o el patrocinio de la :&E+4; tomo / cap. < Editorial Planeta 2arcelona =9>>.
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Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
ZICu- habr) querido decir con "Qnico, pocos o muchos"J ISe referir!a a las hipótesis atómicasJ
Z/o s-. 0ambi-n pudo haberse referido a los elementos. SCui-n sabeT
En ese momento, los poderosos bronces de /otre61ame llamando al re'o, volvieron a la realidad
inmediata al boticario & al estudiante.
ZI0ienes que ir ahora a casa de %ontmorJ %e "ustar!a que me acompa$aras al laboratorio.
1i"o, si tienes tiempo. Cuisiera mostrarte una bomba para hacer el vac!o de *o&le, la he construido &o
mismo & con ella he estado repitiendo al"unos de sus e<perimentos & haciendo otros que se me han
ocurrido.
ZS!, desde lue"o, "racias. os invitados de %ontmor lle"ar)n hasta las ocho, as! que tendremos
un par de horas para discutir. S4hT, &a se me olvidaba. ICu- opina *o&le de los elementosJ
Z/o cree en ellos. 0en"o varios escritos su&os en donde echa aba#o la idea de substancias
elementales universales. 4dem)s, es un atomista de hueso colorado.
ZSPero, cómoT
ZEn casa te e<plico.
+aminaron al"unas cuadras en silencio & al lle"ar al calle#ón de la Parcheminerie, se detuvieron
ante la puerta de la botica e Parfum. 1espu-s de saludar a %a"dalena con un par de sonoros besos &
pre"untar si hab!a habido muchos clientes, le di#o (uan:
ZICu- tal si cerramos, &a es hora, & nos preparas una buena sopaJ
Za sopa &a est) lista, & si ustedes ponen la mesa en lo que &o caliento el asado, podremos
comer de inmediato. Cu- mila"ro que vienes al laboratorio, 2ub-n, est)bamos preocupados por ti. ICu-
vino te sirvoJ ZF diciendo & haciendo, %a"dalena procedió a servir las copas & a ati'ar el fue"oZ.
Gabiendo hecho los honores al sa'ón incomparable de %a"dalena & despu-s de haberla alabado
como a la me#or cocinera de Par!s ZS/i con %ontmor se come tan sabrosoTZ, 2ub-n continuó la
discusión.
ZEsto& de acuerdo en que *o&le no crea en los cuatro elementos de 4ristóteles, porque es
e<perimentalista & no ha ocurrido #am)s el e<perimento que resuelva, di"amos, al"uno de los metales en
sus componentes fue"o, tierra, a"ua & aire. Pero por otra parte tampoco ha& una evidencia definitiva en
contra, si no es el hecho mismo de que su obtención a partir de los metales ha eludido a los alquimistas
hasta la fecha. ICu- opina de los cinco elementos modernos en que ahora todos los filósofos por el
fue"o descomponen a la ma&or!a de las dem)s substanciasJ
ZS+ómo que los cinco elementos modernosT Zintervino asombrada %a"dalenaZ ICu- no son,
en todo caso, los tres principios de ParacelsoJ
Za situación hasta el momento es que, &a sea por destilaciones & m)s destilaciones, o por
calcinaciones9 siempre con fue"o, destructivamente, los alqu!micos sólo consi"uen, a lo m)s, la si"uiente
separación que llaman "an)lisis en elementos":
 un licor vol)til, que consideran el mercurio,
 una substancia inflamable, que consideran el a'ufre,
 un residuo soluble en a"ua, que consideran la sal,
 un l!quido insoluble, que llaman flema, &
 un residuo sólido, que consideran es la tierra.
Z?i"an lo que dice *o&le al respecto Zdi#o (uan al tiempo que tomaba del estantero El qu!mico
esc-ptico,
3:
ummf... est) mu& lar"o, les leer- sólo al"unas partes
3L
& les resumir- otras: despu-s
de describir el e<perimento de combustión del le$o verde, precisa: "Para evitar errores, he de advertir
que entiendo aqu! por elementos lo mismo que entienden los qu!micos que se e<presan con ma&or
claridad, a saber9 ciertos cuerpos primitivos & simples o perfectamente sin me'cla que, al no estar
hechos de cualesquier otros, o, unos de otros, son los in"redientes de los que se componen
inmediatamente todos los cuerpos denominados perfectamente mi<tos, & en los que finalmente se
34
Dna de las obras principales del honorable sir 2oberto *o&le, en donde e<pone sus puntos de vista sobre la teor!a
corpuscular. El escepticismo al que se refiere es a no creer en las substancias elementales como cre!an los alquimistas de su
-poca & anteriores, a saber, sólo cuatro, o tres, o siete, se"Qn la escuela & siempre presentes en toda materia.
35
5-anse las referencias citadas en el nQm. 31 de este cap!tulo & en el /Qm. 1> del cap!tulo ...
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Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
resuelven. 4hora bien, lo que ahora pon"o en tela de #uicio es que ha&a tales cuerpos que se encuentran
constantemente en todos & cada uno de aquellos que se consideran cuerpos compuestos de elementos."
ZSSopasT IPor qu- poner su e<istencia en tela de #uicioJ Zinquirió 2ub-nZ. a evidencia
e<perimental es que se encuentran, despu-s de mil operaciones con el fue"o, a lo m)s, las cinco
fracciones que mencionaste. I/o que ha& que escuchar lo que la /aturale'a tiene que decirJ IF que
aba#o con las especulacionesJ Za$adió burlónZ.
ZS%omentoT SEn primer lu"ar, como tQ mismo lo acabas de se$alar, nunca se ha podido e<traer
de nin"Qn metal, ni del cuar'o, etc., nin"uno de los tales elementos ni nin"una de las cinco fracciones
mencionadas. ue"o no todas las substancias conocidas han podido ser resueltas en ellos, por el fue"o.
Se"undo, dependiendo de la forma en que se realice el an)lisis por el fue"o, as! es la clase de los
pretendidos elementos que se encuentran, si"ue diciendo el mismo honorable sir 2oberto, las maderas,
por e#emplo, calcinadas a horno abierto, se resuelven en cal< & humo, que por cierto, no es aire, porque
pica los o#os como un )cido, lo que por e#emplo no hace el humo del a"ua cuando se calienta. Pero esas
mismas maderas, destiladas en retorta, se desplie"an en aceite, esp!ritu, vina"re, a"ua & carbón. Gabr!a
entonces que definir cu)l es, de todos los m-todos, el que da los elementos. I+u)l es el m-todo que da
los elementos, fue"o en crisol abierto, con aire, o fue"o en alambique cerrado sin aireJ F tercero, habr!a
que distin"uir el "rado de fue"o que se emplee, pues no es lo mismo por e#emplo resolver la san"re en
flema & caput mortem por medio de un ba$o de %ar!a, que por medio de un buen fue"o en crisol, en
donde este caput mortem a veces duro & quebradi'o, a veces suave, se resuelve a su ve' en esp!ritu,
uno o dos aceites, una sal vol)til & un caput mortem restante.
Z2esumiendo Zdi#o %a"dalenaZ, *o&le se nie"a a admitir que las fracciones resultantes de un
an)lisis por el fue"o ha&an de ser sin m)s ni m)s los elementos, esto es, ha&an de ser los constitu&entes
simples & universales de todas las substancias.
ZSE<actamenteT Zreplicó (uan moviendo vi"orosamente la cabe'aZ.
ZPero entonces, respecto de la transmutación, Icu)l es la opinión del honorable sir 2obertoJ
Ze parece perfectamente posible. S+on decirte que fue en "ran parte, "racias a su influencia & a
su presti"io, como miembro fundador de la Sociedad 2eal,
3=
por lo que el re& in"l-s ordenó el
abro"amiento de la le& que prohib!a las actividades de los multiplicadores de oroT
ZIF cu)l es el ar"umento de *o&le para creer que la transmutación es posibleJ Zpre"untó
%a"dalenaZ.
ZSPrecisamente su apasionado atomismoT @l concibe, como di#imos antes, que a cada substancia
le corresponde un #ue"o determinado de part!culas, en nQmero, tama$o, forma & peso, el que constitu&e
una suerte de coalescencia en corpQsculos ma&ores. Piensa que nada impide a la /aturale'a echar
mano del enorme surtido de part!culas a su disposición, para formar una nueva substancia, haciendo un
reacomodo en los corpQsculos ma&ores, a$adiendo o quitando part!culas de un #ue"o dado9 por decir
al"o, a$adiendo ahora tres )tomos tetra-dricos por cada cuatro cQbicos, con lado i"ual al radio medio de
los esf-ricos &a presentes, con poco o mucho movimiento, o... cualquier otra combinación. 1ate cuenta,
de que si -ste es el caso, quitando & a$adiendo part!culas de los tama$os, masas, formas & movimientos
adecuados, se podr!a construir el #ue"o propio del oro, adem)s de que esto e<plicar!a la enorme
variedad de substancias diferentes que e<isten. Cue los qu!micos, con el fue"o, hasta el momento, no
ha&an podido lo"rarlo, porque las coalescencias o concreciones de )tomos sean dif!ciles de separar & de
armar, no quiere decir para *o&le que no se pueda.
ZFa veo, &a veo. Gablando de otra cosa, en la ma$ana di#iste que a *o&le le interesaba la
bQsqueda de cualidades comunes para clasificar substancias I4caso ha descubierto al"o nuevo al
respectoJ Zpre"unto irónico 2ub-nZ.
36
En 1LL:, *o&le fue invitado por (ohn `ilPins, director de `adham +olle"e de ?<ford a incorporarse a su cole"io. 1urante los
1: a$os que vivió all!, participó en las reuniones del "rupo de `ilPins en las que tomaban parte los profesores m)s destacados
de ?<ford en "eometr!a & astronom!a, as! como e<perimentalistas, m-dicos & arquitectos. `ilPins ten!a una notable facilidad
para inspirar amistad & respeto, & un talento desusado para reunir a las personas en intercambios de ideas & para la discusión
seria de e<perimentos de riendas naturales. Por cuestiones pol!ticas las reuniones se interrumpieron & m)s tarde se
reanudaron, en ondres, al restaurarse la monarqu!a, con la ma&or!a de los participantes del anti"uo "rupo de `ilPins. El 7> de
noviembre de 1==;, despu-s de la conferencia, *o&le & otros 11 decidieron establecer un "cole"io" para promover el
"4prendi'a#e E<perimental Ph&sico6%athematico". Ese fue el comien'o de la Sociedad 2eal cu&os estatutos, publicados dos
a$os m)s tarde, la constitu&eron en la primera asociación cient!fica del mundo, antecediendo a la francesa por sólo cuatro
a$os.
- 26 -
Ing. Prof. Mario R. Molina - 200!
ZS+laro que s!, ha descubierto una caracter!stica, comQn a todos los )cidos, que es la opuesta de
una caracter!stica comQn de todos los )lcalis, suaves o fuertes, & que muchas sales de nin"una manera
compartenT F es la si"uiente:
os )cidos ponen ro#a la tintura llamada tornasol & los )lcalis le devuelven el color a'ul, la ma&or!a
de las sales la de#an en su color a'ul p)lido. Pero este cambio de color no sólo ocurre con el tornasol
sino tambi-n con otros colorantes ve"etales. 1e manera que cuando se me'clan un )cido & un )lcali
puedo saber cu)l es el punto de neutrali'ación & obtener la sal sin que sobre ni )lcali ni )cido,
38
por
e#emplo, para obtener la sal de Blauber pon"o una tira de papel impre"nada de tintura de tornasol en el
vitriólico diluido, a$ado sosa c)ustica hasta el instante en que el color cambia & SprestoT obten"o la sal
sin e<ceso de nin"uno de los reactantes. 0ambi-n ha descubierto cómo distin"uir entre los diversos
)lcalis, porque ha encontrado que dan precipitados de color diferente cuando se me'clan con sublimado
de mercurio.
3>

ZS5a&a puesT Fa se hace tarde & no debo lle"ar despu-s que los invitados a casa de %ontruor Z
di#o 2ub-n incorpor)ndoseZ I%e muestras la bomba de vac!o que construiste copiando el dise$o de
*o&leJ
ZF de GooPe, de 2oberto GooPe. Entre los dos, me#oraron el dise$o alem)n.
39

1espu-s de despedirse de %a"dalena, 2ub-n si"uió a (uan al laboratorio.
ZS?&eT e<clamó 2ub-n, al entrar & notar entre las sombras un "ran bultoZ, este horno es nuevoT
SFo no lo hab!a vistoT
ZS!, lo copi- del libro /uestros hornos filosóficos de Blauber.
:;
%ira, aqu! est) la bomba, Zdi#o
con or"ulloZ:
:1

Este "lobo de vidrio "rueso, 4, de treinta litros es el contenedor9 es bastante espacioso & por su
boca, *, se pueden introducir varios arre"los e<perimentales. Est) conectado con este cilindro de bronce
de 33 cm de lar"o & un 1.;; cm de "rueso. S%e salió caroT +reo que %a"dalena no sabe que invert!
parte de nuestros ahorros en ello, a veces fin"e no darse cuenta de estas cosas & &o, pues me#or ni toco
el tema.
Za cone<ión entre el contenedor & el cilindro es a trav-s de esta v)lvula de vidrio, +. Entonces:
con la v)lvula cerrada, se hace ba#ar el pistón interior, 1, que est) mu& bien a#ustado, "racias a esta
cremallera, E Z& uniendo la acción a la palabra, (uan empe'ó a "irar la manivela, , Zse abre ahora la
v)lvula & el aire del contenedor se reparte a todo el volumen. Se vuelve a cerrar la v)lvula, & ahora se
sube el pistón9 anda, trata de subirlo, no puedes, IverdadJ, se requiere mucha fuer'a. 4hora, retiramos
37
En nuestros d!as -sta si"ue siendo la distinción operacional cualitativa m)s inmediata entre )cidos & bases. /o ha&
actualmente laboratorio de qu!mica de cualquier tipo en donde no se cuente con #ue"os enteros de papelillos impre"nados de
diversos tintes ve"etales para medir de una manera semicuantitativa la acide' de una solución. Sale qui') sobrando se$alar
que el m-todo de #u'"ar concentraciones de substancias con indicadores ve"etales se ha e<tendido a toda clase de
substancias. a acide', por cierto, es una de las cualidades que "racias a la teor!a atómica & al descubrimiento de la estructura
atómica se pudo matemati'ar 7;; a$os despu-s de la discusión entre (uan & 2ub-n. Para ello hubo de descubrirse que los
)cidos al disolverse en a"ua liberan sus hidró"enos en forma ioni'ada. con este t-rmino se indica que tales hidró"enos han
perdido un electrón cada uno. os iones hidró"eno se encuentran adheridos al menos a una mol-cula de a"ua, G3;
a
&, reciben
el nombre de hidronios. a concentración de hidronios en mol^litro es la medida de la acide' de una solución. 1ebido al
intervalo tan amplio de valores de esta concentración, se usa una escala lo"ar!tmica llamada "pG" o potencial de hidró"eno.
38
Se trata del cloruro mercQrico.
39
as investi"aciones de *o&le sobre las propiedades del aire se inspiraron en los sensacionales e<perimentos de 5on BuericPe
en %a"debur"o, publicados en 1=L8. *o&le se fascinó con lo que le&ó. 5on BuericPe hab!a mostrado que si dos hemisferios
met)licos huecos se a#ustaban base contra base & se e<tra!a el aire de su interior, la presión de la atmósfera era suficiente para
mantenerlos unidos contra la fuer'a de dos "rupos, de seis caballos cada uno, tirando en direcciones opuestas. a bomba de
aire usada para vaciar los hemisferios le pareció a *o&le susceptible de me#oras & de m)s amplias aplicaciones. /ecesitando
*o&le un a&udante inteli"ente capa' de llevar adelante el perfeccionamiento de la bomba, le fue recomendado por `ilPins
2oberto GooPe, estudiante de +hrist +hurch. 4s!, GooPe a sus 7; a$os se alo#ó con *o&le & a partir de entonces se desarrolló
una colaboración fruct!fera entre los dos hombres que duró hasta la muerte de *o&le & que dio su entrada a GooPe en la
Sociedad 2eal. Sin la amistad de *o&le es dudoso que su "enio se hubiera reali'ado. GooPe carec!a de maneras & de
personalidad atra&entes. e faltaba tacto & carec!a del don de relaciones pQblicas, & adem)s en la .n"laterra del si"lo R5..
sufr!a de una tremenda desventa#a: no era un "caballero"
40
(uan 2odolfo Blauber es qui') el m)s "rande qu!mico pr)ctico del si"lo R5... Era autodidacto, & despu-s de via#ar mucho, se
estableció en 4msterdam. 1escribió las reacciones de neutrali'ación & descubrió el sulfato de sodio. Escribió varios libros,
verdadera enciclopedia de la qu!mica pr)ctica. Dno de ellos merece especial mención, el llamado $a prosperidad de 7lemania.
En -l hace recomendaciones para ase"urar la autosuficiencia económica de 4lemania, mediante el conocimiento de las
operaciones qu!micas industriales, lo que ahora llamamos el 3no? "o?. SPensar que ha& naciones del 0ercer %undo que
apenas ahora, a finales del si"lo RR est)n dando pases serios para ase"urarse una tecnolo"!a propiaT Pero &a se ve que,
porque hubo los Blauber & los que los escucharon, 4lemania es una potencia.
41
0omado del art!culo sobre 2oberto *o&le de %arie *oas Gall, +cientific 7merican, a"osto de 19=8, pp. 9861;7.
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este tapón de bronce, B, & sale e<pelido parte del "as & &a puedes subir hasta el tope el pistón &
comen'ar otra ve'. +ada ve' que repites la operación, se atenQa m)s el aire & cada ve' es m)s f)cil
subir el pistón & se e<pele menos aire.
ZGe podido comprobar varios de los e<perimentos de *o&le. Por e#emplo, que una ve#i"a de bue&
aplastada se infla por s! sola al colocarla en el contenedor & hacer el
vac!o9 que los animales Uhe ensa&ado con ratones & un "ato, claro,
cuando %a"dalena no anda por aqu!V lan"uidecen & mueren despu-s
de que su hociquillo ha pasado de rosado a a'uloso9 que el tictac de los
relo#es de#a de o!rse, que las velas se apa"an, que no sólo la le$a sino
el alcohol & el alcanfor9 etc., de#an de arder en el vac!o bo&le&ano, pero
la pólvora de todas maneras arde, esto me intri"a...
4l apo&arse 2ub-n en la mesa advirtió un pu$ado de clavos &
pre"untó a su ami"o si ten!a pensada al"una talacha & quer!a que lo
a&udara.
Z/o, "racias, estos clavos los quiero para producir el aire que se
desprende,
:7
cuando se sumer"en clavos de fierro en vitriólico
diluido. Cuiero colectarlo9 me inquieta saber por qu- el bel"a 5an
Gelmont lo llamó aire pin"[e, el aire es aire & punto, aunque est-
contaminado. I/o creesJ
2ub-n permaneció callado, coincid!a con (uan. Dna
caracter!stica que le molestaba de los alqu!micos, era la propensión a
llenarse la cabe'a con palabras raras cuando no comprend!an lo que
ocurr!a.
ZPero, Ino te das cuentaJ Zestalló entusiasmado (uanZ, el aire que se desprende en el
e<perimento de los clavos, Iestaba fi#o en el fierro o en el vitriólicoJ Si resultara que virutas de esta$o,
por e#emplo, al sumer"irse en vitriólico diluido tambi-n dieran burbu#as de aire, Stendr!a evidencia de que
el aire estaba fi#o en el )cido & no en el metalT
Z/i te ha"as ilusiones, no faltar) el alquimista que te discuta que el )cido tiene la virtud de
e<pulsar el elemento aire oculto en los metales. Para que tu interpretación sea aceptada se requiere que
primero sea aceptado que los metales son elementos en el sentido de ser "primitivos & simples,
perfectamente sin me'cla o no hechos de cualesquier otros".
Z0ienes ra'ón Zadmitió (uan desalentadoZ.
Z?&e, a propósito del fue"o & del aire, Icu)l es la opinión de *o&le al respecto de la "anancia de
peso de los metales al ser convertidos en cal<J Ia "anancia de peso se debe a absorción del aire o a
absorción de fue"oJ IGacia qu- escuela se inclinaJ Zpre"untó pensativo 2ub-n acarici)ndose la
barbillaZ.
ZS4a"hT Ze<clamó (uan, co"i-ndose el estóma"oZ. SFa sab!a &o que tarde o temprano
lle"ar!amos a este asunto locoT Fa es tarde, mu& tarde, vete.
ZS!, s!, &a me vo&, &a me vo& contestó 2ub-n enca#)ndose el emplumado sombrero, pero
contesta mi pre"unta.
ZI/o que no te interesaba la qu!micaJ 1ebo decirte, primero, que el distin"uido caballero *o&le
se inclina a pensar que tanto el a"ua como el aire & el fue"o son substancias elementales, Qnicamente
So#oT en el sentido de no ser separables en otras m)s simples, no en el sentido de formar parte de las
concreciones met)licas. Para -l, a"ua, aire & fue"o, en cuanto a sus part!culas Qltimas, son atómicas.
Piensa que el aumento de peso en los caliches de metales, se debe a los )tomos de fue"o que se
me'clan con las concreciones del metal.
ZPero Icómo e<plica que la combustión, la calcinación & la respiración no sean posibles en el
vac!oJ
ZPiensa que el aire es un a"ente mec)nico indispensable que facilita la me'cla del fue"o con el
metal.
42
El aire pin"[e, o aire inflamable como le llamó *o&le, & que ahora llamamos hidró"eno, fue preparado & colectado por primera
ve' por -l. lenó una botella con )cido sulfQrico diluido, puso clavos en -l e invirtió la botella sobre un plato hondo de la misma
solución )cida. as burbu#as del "as al subir desde los clavos se colectaban en la botella. *o&le mostró tambi-n que la flama
de hidró"eno se e<tin"u!a en el vac!o. Posteriormente, +avendish lo estudió, lo caracteri'ó e identificó como un elemento
"aseoso.
- 28 -
Fig. 11: E=;eri+e3to )e
a:o>. 4l arder la vela o al
arder el tro'o de a'ufre se
producen "ases que se disuelven
en el a"ua, por lo que el nivel de
-sta sube por el cuello del
matra'.
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ZIPor qu- sólo mec)nicoJ IPor qu- no aceptar que el aire se fi#a !ntimamente en el metalJ
Z/o lo s-. Cui') porque en los casos de la combustión de una vela o de la respiración de ratones
en un recipiente cerrado, no se descubre nin"una disminución de la presión del aire. Z5iendo que
2ub-n lo quer!a interrumpir9 (uan a$adió subiendo un poco la vo'Z. /o s- qu- di"a de la p-rdida de
peso en la combustión del le$o verde, pero siendo como es tan antiaristot-lico & siendo qu!mico
esc-ptico, me fi"uro que no le "ustar) aceptar que el fue"o est) oculto en el le$o & que escapa de -l
cuando arde, ra'ón por la cual ocurre p-rdida de peso. Pero, S&a vete, tienes que caminar como 7;
cuadras, &a est) oscuro & ha& #etas mu& feas al pasar cerca de la *astillaT
6S5)monos m)s despacio, est)s eludiendo la dificultadT SSabes perfectamente que los
e<perimentos de %a&o\ contradicen a *o&leT
ZIS!J I+u)les e<perimentosJ Zpre"untó (uan con aire de la ma&or inocenciaZ.
ZIEn serio, no sabes a lo que me refieroJ
Z/o Zcontestó (uanZ, en serio no lo s- I1e qu- se trataJ
ZPues lle"ar- tarde con %ontmor9 pero esto no se puede quedar as!. En breves palabras: instala
una re#illa en el interior de un matra' "rande de vidrio fuerte, de tal manera que puedas colocar sobre ella
una peque$a vela ardiendo o un ratón9 ha'lo de modo que la boca an"osta del matra' quede hacia aba#o
& pueda ser sumer"ida en un plato hondo con a"ua. 5er)s que antes de que la una se apa"ue o el otro
muera, el nivel del a"ua sube por el cuello del matra' mostrando de manera inob#etable que la presión
del aire disminu&ó en el interior del matra' & que, por lo tanto, una porción del aire fue consumida
durante la respiración o la combustión.
:3
S0odav!a m)sT %a&o\ se las in"enió para instalar en el
interior del matra' una repisita col"ante con un tro'o de a'ufre en ella9 pues bien, haciendo incidir lu' del
Sol con una lupa sobre el tro'o de a'ufre, -ste no arde en el aire sobrante de la combustión o de la
respiración. SCu- e<tra$o que no se consuma todo el aireT
4ntes de que (uan tuviera oportunidad de replicar9 2ub-n, despidi-ndose con la mano, arrancó a
todo correr.
ZS5ente a cenar con nosotros este s)bado & podremos platicar a nuestras anchas sobre estas
locurasT Zle "ritó (uanZ.
En el camino, sin aminorar la carrera, 2ub-n se hac!a las ilusiones de poder sondear la opinión del
"rupo de %ontmor sobre el asunto del fue"o, respetuosamente, si se le presentaba la ocasión, & si pod!a
vencer su miedo. Porque estos se$ores eran mu& ri"urosos & lo que no fuera perfectamente claro &
matem)tico lo desde$aban como "palabras, palabras", propias de alquimistas supersticiosos &
timadores. En ese momento comprendió 2ub-n que su destino eran las matem)ticas & no la qu!mica &
que aunque re"resara con sus ami"os a discutir, su decisión estaba tomada.
*randebur"o, Prusia 1L de ma&o de 18;;
Cuerido 2ub-n,
le"amos bien. Pedrito soportó el via#e mucho me#or que nosotros & por lo que se ve hasta ahora,
soportar) mu& bien el fr!o de estas pantanosas & neblinosas re"iones. Es la fecha que es, & ten"o que
se"uir con cal'ones de lana so pena de pescar una ci)tica. El laboratorio de la universidad es helado, lo
mismo que el temperamento del Gerr professor Stahl. F no es que ten"a nada en contra de los pietistas,
son honest!simos, pero son helados como su tierra & se toman todo mu& en serio. El equipo es
ma"n!fico, Svidrio de (enaT Ga& una sola cosa caliente aqu!, la teor!a del flo"isto. El profesor Stahl la est)
llevando a sus Qltimas consecuencias. I0e acuerdas de nuestras discusiones hace a$os sobre caliches,
fue"o & aireJ SPues aqu! ha prendido como un incendio la teor!a del fantasioso (oachim *echerT
::
0e
he de confesar que me siento entusiasmado aunque un poco desconcertado, porque ha& hechos
e<perimentales que se est)n de#ando de lar"o9 por otra parte no veo cómo pueda e<plicarse de otra
manera lo que la teor!a de Stahl e<plica. Para no hacerte el cuento lar"o, & como supon"o que tu traba#o
43
*o&le no pudo descubrir p-rdida de presión causada por la combustión o la respiración, porque el o<!"eno consumido es
reempla'ado por el bió<ido de carbono producido & al usar una columna de mercurio como manómetro, el intercambio de
"ases en el matra' le pasó inadvertido. %a&o\ pudo descubrir el consumo de o<!"eno porque el bió<ido de carbono formado
se disuelve parcialmente en el a"ua, & -l usó precisamente a"ua para sellar el matra'.
44
Se"Qn al"unas fuentes, Beor" Ernst Stahl U1==;6183:V es el creador de la teor!a del flo"isto. Se"Qn otras no menos
autori'adas, la teor!a fue fruto de la ima"inación sorprendente de (ohann (oachim *echer U1=3L61=>7V. +omo quiera que sea,
esta teor!a es hi#a directa de 4ristóteles, & siendo una teor!a equivocada, no tiene mucho caso aclarar a qui-n corresponde la
paternidad, que por cierto no acarrea "loria al"una. Se podr) pre"untar el lector por qu- la inclu&o. a repuesta es que ocupó
las mentes de los cient!ficos por m)s de 1L; a$os & fue en la historia del desarrollo del concepto de elemento, la barrera por
vencer para el establecimiento definitivo de la qu!mica como ciencia.
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con (acobo *ernoulli ha de consumir casi todo tu tiempo, te env!o el si"uiente resumen Ucon la
esperan'a de que tal ve' una idea de matem)tico nos a&ude en este asuntoV.
:L


A%TECEDE%TES:
*echer descubrió que el carbón ve"etal & el holl!n de las chimeneas arden & no contienen a'ufre.
Postuló, en consecuencia, que en ve' del principio combustible sulfuroso de Paracelso, en los cuerpos
combustibles & en los calcinables est) presente una tierra pin"[e o tierra "rasa. El holl!n, "rasoso, es
particularmente rico en esta tierra pin"[e. Esto suena mu& ra'onable & en consonancia con el
e<perimento: si la calcinación de le$a es al aire & total, esta tierra pin"[e se escapa completamente en
las flamas, de hecho, es la flama misma. Pero si la calcinación no es total, & se lleva a cabo en forma
encerrada, la tierra pin"[e no se puede escapar & la le$a se transforma en carbón con la ma&or parte del
flo"isto todav!a atrapado en -l, aunque bastante m)s disponible de lo que estaba en el le$o verde.
Postuló, pues, una substancia que se pierde durante la combustión & la calcinación. %e parece que no
es otra cosa que el anti"uo elemento fue"o de 4ristóteles. Stahl, por su parte, habla de una propiedad
que se pierde durante la combustión & la denomina flo"isto. a flama, se"Qn *echer & Stahl, no es otra
cosa sino el de prendimiento violento del flo"isto como le llama Stahl o de la tierra pin"[e, como le llama
*echer. 4s! pues, el flo"isto es fue"o oculto Ufi#o en las substanciasV que se hace fue"o evidente
UliberadoV.
HECHOS:
aV El carbón, el holl!n, la le$a verde o seca, las substancias ve"etales, arden con hermosas llamas
de#ando un cal<. El peso del cal< es menor que el peso de la substancia ori"inal.
abV El aire pin"[e arde violentamente & aparecen unas "otitas de humedad sobre un plato fr!o que se
coloque arriba de la flama.
bV 4l calcinarse un metal se convierte en cal<. El peso del cal< es ma&or que el peso del metal.
bbV 1e#ados al aire libre, los metales Ue<cepto el oroV se cubren de herrumbre.
cV os caliches de los metales con calor & carbón se transforman en metal.
dV a vela & las combustiones en "eneral se apa"an en un recipiente cerrado. os animales se
entristecen, decaen & terminan por morir si se les de#a mucho tiempo en un recipiente cerrado.
eV a combustión no ocurre en el vac!o bo&le&ano. El carbón no arde, sin embar"o:
fV a pólvora & en "eneral las me'clas de carbón o de a'ufre con salitre arden en el vac!o bo&le&ano.
45
Se ver) en el si"uiente cap!tulo que (uan est), como se dice vul"armente, en la una. Ser) una intuición f!sica la que a&ude.
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Fig. 12: Com&usti'n "e hi"r'!eno en aire:
e2perimento "e Scheee3 El hidró"eno se "enera en la
botella 4. Sumer"ida en la tina de a"ua caliente *. a flama
arde en el interior del matra' invertido, 1. El a"ua sube
dentro del matra'.
Fig. 1$: O8te3'i?3 )e aire e+;.reo )e
S'<eele. 4. 5e#i"a de piel para conectar el
"as.
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"V El intri"ante comportamiento del cal< de mercurio: caliento fuertemente mercurio en la retorta & se
forma el cal<, un polvo ro#o9 aumento la intensidad del calentamiento & vuelve a formarse el mercurio.
E@-L#CAC#O%ES A CO%CL"S#O%ES FLOBÍST#CAS
aV 2especto de estas evidencias no ha& problema, son la base ori"inal de esta doctrina: se pierde peso
porque el cuerpo o substancia al arder pierde flo"isto. as flamas son flo"isto en fu"a.
abV El aire pin"[e es, se"Qn estos se$ores, una solución de flo"isto en aire. 4l arder violentamente se
libera. 1e la presencia resultante de humedad no se ha encontrado todav!a una e<plicación.
bV El hecho e<perimental del aumento de peso les importa un r)bano. 2ehQsan aceptar la teor!a de
*o&le de que el aumento de peso se debe a que el metal "anó )tomos de fue"o, que al fin & al cabo
ser!a flo"isto que entró al crisol. Se empe$an en sostener que la calcinación, al i"ual que la
combustión, implica p-rdida de flo"isto. ISe quedan callados estos se$oresJ S1e nin"una maneraT
0eori'an que el flo"isto posee la virtud de "levedad", al"o as! como un peso ne"ativo o una fuer'a de
suspensión flotante. 1ando como resultado que, al calcinar un metal, se escapa el flo"isto & el caliche
resulta m)s pesado. ?tros m)s refinados avan'an la hipótesis de que al"o ha de ocurrir en una
se"unda etapa que m)s que compensa la p-rdida ori"inal de peso. Pero qu- ocurra, no lo dicen.
?tros, con inclinaciones mecan!sticas, ar"u&en que la presencia de flo"isto en el metal debilita la
fuer'a de repulsión entre las partes del metal & del -ter emp!reo, disminu&endo su mutua "ravitación.
Es en este punto donde me "ustar!a o!r tu opinión, porque es este aumento de peso lo que me
convence de que *o&le ten!a ra'ón.
bbV Ga& metales que espont)neamente pierden su flo"isto, lo van soltando, con lo que queda lo que
llamamos herrumbre.
cV os caliches recuperan su flo"isto perdido a e<pensas del carbón que es rico en -l. 4s! se traba#a en
las fundiciones. Esta es la se"unda evidencia e<perimental fuerte a favor del flo"isto. Esta es la
evidencia que me entusiasma. /o veo cómo e<plicar este hecho sin apelar al flo"isto. 4 Stahl le
encanta hacer la si"uiente demostración para sus ami"os m-dicos que no visitan las fundidoras:
calienta fuertemente litar"o Uel cal< de plomoV & le de#a caer encima trocitos de carbón. 1onde cae el
carbón sobre el litar"o se forma una perlita de plomo l!quido. F SclaroT si todos los metales contienen
flo"isto, todos son brillantes & maleables. a reacción se puede escribir denotando el flo"isto con la
letra , como 'al= C Φ (e3 el 'ar8?3/ → +etal.
dV /i la combustión ni la respiración se sostienen, porque en un recinto cerrado pronto se satura el aire
con flo"isto hasta que &a no admite m)s. Se"Qn estos profesores, la vida se sostiene por eliminación
en la respiración, del flo"isto adquirido al in"erir los alimentos.
eV +onsideran que el aire tiene que ver sólo como a"ente mec)nico dispersor del flo"isto. 4l no haber
aire, el flo"isto no se puede dispersar. .ma"inan al aire como una suerte de espon#a que absorbe al
flo"isto.
Esta teor!a rele"a al desv)n de trastos vie#os las hipótesis de 2e& & de otros qu!micos famosos en
nuestra #uventud, quienes avan'aron la idea de que los metales al ser calcinados "anaban peso
porque absorb!an el aire. %e remuerde el recuerdo de GooPe, quien en su %icro"raphia adelanta
claramente la teor!a de que... una parte... Iuna porción del aireJ es necesaria & es la que interviene
en la combustión.
fV Este hecho me desconcierta, Ipor qu- se puede escapar el flo"isto del carbón en el vac!o cuando est)
me'clado con salitre & a'ufre & cuando est) el carbón solo noJ os he puesto a leer & escribir al
recordarles la teor!a de las dos emanaciones de la tierra, el esp!ritu de a'ufre & el esp!ritu del
salpetre, presentes en el aire & que precisamente constituir!an una suerte de pólvora natural que al
estallar dar!a lu"ar a los temblores & a los rel)mpa"os. /o que &o lo piense as!, pero si la pólvora
arde en el vac!o, Ino ser) porque el salitre tiene el esp!ritu de salitre & no necesita tomarlo del aireJ
:=
46
a pólvora comQn es una me'cla de nitrato de potasio UsalitreV, carbón ve"etal & a'ufre. a intuición de (uan es correcta hasta
cierto punto, pues el a"ente o<idante es el nitrato de potasio que entre"a su o<!"eno para la formación de los "ases bió<ido de
carbono, monó<ido de carbono, nitró"eno & anh!drido sulfuroso. Es la sQbita formación de estos "ases lo que causa la
e<plosión. ?tros productos de la reacción son sulfato, carbonato & sulfato de potasio. En Europa se atribu&e la invención de la
pólvora a ,ra& 2o"erio *acon, sin embar"o se sabe que los chinos la conoc!an desde 11L; 4.+. & no se puede e<cluir que los
)rabes la hubieran inventado independientemente. En todo caso fueron ellos los que la usaron por primera ve' en Europa, en
4l"eciras, contra las tropas del re& 4lfonso R. en 13:7, en al"una suerte de ca$ón, pues en su crónica, este re& recibe: "los
moros de la ciudad lan'an bolas de fierro "randes & l)n'anlas tan le#os de la ciudad, que pasan m)s all) de las huestes
al"unas de ellas, & otras hieren a la hueste".
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"V Se"Qn los flo"istonistas, primero ocurre la consabida p-rdida del flo"isto, despu-s el calor del horno,
otra forma de flo"isto, atraviesa la pared de la retorta & se combina con el mercurio.
I+u)les ser)n las conclusiones que uno pueda sacar de estoJ Dna se ve clara, que los caliches
son substancias elementales, porque se obtienen por descomposición & que los metales son compuestos
porque se obtienen a partir de flo"isto & del correspondiente cal<.
Se"Qn esta teor!a, nada que pueda quemarse o calcinarse puede ser un elemento. +ombustión
implica descomposición en elementos.
Ge aqu! la prueba de Stahl
:8
de que el a'ufre, un no metal, es un compuesto de )cido sulfQrico
Uun elementoV & de flo"isto: el a'ufre arde con una flama Udebida al escape de flo"istoV & si se atrapan
sus vapores en a"ua podemos escribir:
aDufre → va;ores C φ ∴ va;ores C agua → E'i)o vitri?li'o
Si restituimos al )cido el flo"isto perdido obtendremos el a'ufre. Para poder reali'ar esto es
necesario impedir previamente la volatili'ación del )cido con el calentamiento. Esto se reali'a fi#ando
primero el )cido con )lcali ve"etal c)ustico UpotasaV:
E'i)o C ;otasa → sal
a sal ahora se calienta con carbón Urico en flo"istoV dando como resultado una masa caf- oscura
id-ntica al h!"ado de a'ufre:
(E'i)o sulfFri'o C ;otasa/ C φ → <.ga)o )e aDufre
Se demuestra que en efecto la masa oscura obtenida es indistin"uible en todas sus propiedades
del h!"ado obtenido cuando se funden #untos a'ufre & potasa:
aDufre C ;otasa → <.ga)o )e aDufre
Se si"ue inmediatamente de estos e<perimentos que:
E'i)o vitri?li'o C φ → aDufre
Pero no se detiene aqu! Stahl, tiene la teor!a "eneral de que lo que ocurre en toda reacción
qu!mica es el pasa#e de flo"isto de unas substancias a otras.
?tra conclusión es que esta substancia flo"isto es anómala, a veces pesa & a veces levita. 4 veces
atraviesa las paredes, a veces no. 4hora que te escribo & repaso estas e<tra$as ideas me do& cuenta: si
en efecto, en UdV el aire se ha saturado de flo"isto, entonces Ipor qu- no arde como la supuesta solución
de flo"isto en aire del e<perimento UabVJ %e siento desesperado, ahora comprendo a Sócrates, mientras
m)s s-, s- que no s- nada. *ueno, no ha& que perder la fe, las dificultades tarde o temprano se
e<plicar)n satisfactoriamente & es realmente un adelanto e<plicar tantos fenómenos por intercambios de
flo"isto & no estar invocando esp!ritus, virtudes & principios a diestra & siniestra.
Ge conse"uido unas horas adicionales mu& bien pa"adas en la escuela de metalur"ia del
electorado, & muchas veces la pr)ctica que preparo para los estudiantes de la universidad me sirve para
la de los aprendices de metalur"ista. Esto me de#a tiempo para planear mis propias teor!as & moverles el
piso a los flo"istonistas, si, dubito er"o co"ito, co"ito er"o suum, por mucho que me entusiasme este hi#o
de Koroastro, ha& que dudar & dudar, si no Icómo merecer el t!tulo de filósofo naturalistaJ Para ma$ana
&a ten"o preparada la demostración de %a&o\ de que una porción del aire es consumida en la
combustión. I0e acuerdasJ
2ecibe los saludos & abra'os de %a"dalena & Pedro para ti & para uisa. Espero que *asilea sea
m)s clemente con ustedes de lo que ha sido Prusia con nosotros. En espera de tus su"erencias quedo
afect!simo tu&o,
(D4/
47
0omado de 7 +"ort 5istor# of 4"emistr# por (. 2 Partin"ton, 3 ed. 1over, /ueva ForP, 19>9.
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