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Prohibida su reproducción total o parcrnl, incluyendo fotocopia,
sin la autonzac1ón expresa de los editores
©CEIL-PIETTE CONICET 200.5
ISBN 987-95170-5-9
Impreso en Argcntma
Esta edición se termmó de :mprimir en
Julio de 2005, en Gráfica Laf u.i.,
Espinosa 2827- (Cl 4 l 6CF!) Cop. Fed.
Actividad,
mpleo y
es mpleo:
conceptos y definiciones
Julio Neffa
-coordinador-
Demian T. Panigo
Pablo P. Pérez
Valeria Giner
C E I L
PIETTE
CONICET
63
11
Introducción'
En los últimos tiempos, y ante la gravedad que adquieren
los problemas de desempleo y del trabajo no registrado, se ha
criticado mucho la utilidad de ciertas categorías de estadísticas
ocupacionales utilizadas para analizar la realidad del mercado
laboral, como lambii::n se han generado muchas controversias
acerca de la validez de las cifras resultantes relativas a acllvi-
dad, empico y desempleo.
El principal problema planteado es que la medición del de-
sempleo apenas abarca un aspecto dentro del conjunto de la
problemática ocupacional, ya que solo se refiere a la falta de
empleo. Por otra .parte, las comparaciones entre distintas fuen-
tes de información o entre países, tienden a complicarlo, dado
que muchas veces para analizar un mismo fenómeno se utilizan
diferentes conceptos y/o métodos ele recolección de datos.
Se hace necesario tener en cuenta diversas categorías esta-
dísticas que muestren otras siluac1ones deficientes como los ba-
JOS mgresos, la subutilizac1ón de calificaciones, la baja produc-
tívídad, etc., y es importante conocer cuáles son las vanables,
de qué indicadores se dispone y cómo se miden en la práctica.
Como punto de partida, para analizar el mercado de trabajo
de un país, B. Gazier afirma que se pueden constituir vanos
grandes grupos de personas, según sea su situación en materia
de inserción en el mercado de trabajo (GAZIER 1991: 44). La
clasificación de esas categorías de personas y su contabiliza-
ción puede hacerse antes o después de su mgreso en el merca-
do de trabajo.
Ex-ante, la primera división es entre la población econó1111-
camente acnva (PEA) y la población inactiva; este segundo
Esla publicación es un pnmer rewlta<lo de una 111vesl1gac1ón mús vasta, que
se desarrolla en el PlETTE (con sede en el CE!L del CONICET). cuyos pro-
yectos rnenian cun el apoyo <le un P!CT ímancia<lo por el FONCYl: un PIP
del CON!CET y PlD aprobados por las Secrctanas de Ciencia y Técnica de
las Universidades Nacionales de Buenos Aires y <le La Plata. Se agradece
públicamente a la Líe. Cynthia Pock por sus valiosas críticas y comentarios
a una versión prelimmar <le este trabajo. La redacción final es responsabili-
<la<l <le los autores. Partte1paron act1vamenle en la elaboración de este texlo
los Lic. Anabela Barbercna, Osvaldo Ba1t1st111i, Man ano Féliz. \.lena Gincr
y Silv10 Sanlan101110.
12 ,\CTIVID!\D. l'.MPLEU Y DESl'.Ml'í.1:0
grupo no cstú presente en el munJo del lrabajo y
comprende todas ias personas gue, por su cd;1d, su st1uac1Cm yio
su decisión cstún fuera dei mercado oc trabajo: por cjcrnplo Jó-
venes durante su permanencrn en el sistema eclucat1vo, .1ubila-
clos que no tienen y no buscan otro empleo, mujeres que pcrnw-
necen en el hogar y hacen las tareas dornesl!cas sm percibir u11a
remuneración, etc. La segunda división, que opera dentro de b
PEA, se da entre la población ocupada y la desocupada.
Pero ex-post, la población se divide entre los que tienen un
empleo y se consideran ocupados o sub-ocupados y los que no
lo tienen. Los que no lo tienen pueden estar buscando ;1cliva-
mente un empico, y en ese caso se consideran desocupados; ;1
ios que no tienen un empleo y no lo buscan, desde el punto de
vista estadístico, se los considera como parte de la población
económicamente mactiva.
La hipótesis que da lugar a esas clas1ficac1ones sugiere que,
en ci mercado ele traba.Jo, todas ias personas pueden ser clas1 fi-
cadas sin equ1vocac1ón en una de esas tre:; categorías: ocup;1-
dos, desocupados o inactivos.
Esta clas1ficac1ón clenvada del cruce de vanos grupos de va-
riables, deja sm considerar otros tipos de problemas ocupacio-
nales, corno por ejemplo los sub-ocupados, los desocupados de-
salentados, los trabajadores familiares no remunerados que pre-
dominan en las actividades agrícolas y en los pequeños comer-
cios, ciertos grupos de artistas que traba.Jan de manera mtcrm1-
tentc, y el trabajo no registrado o "en negro", que puede llegar
a representar un porccnta.1e importante de los asalanmlL>S.
Existen imperfecciones en los mstrumentos tradicionales
para captar, procesar y medir mdicadores y por otra parte las
definiciones tienen un cierto margen de ambigücdad. Esas un-
pcrfccciones se ven rctroalimentadas por las 1mprccis1oncs en
cuanto a las defi111cioncs del desempleo y el resultado de la me-
dición no deja de tener unplicaciones políticas.
*
* *
Antes de comenzar a desarrollar cspecificame11tc el tema,
cabe señalar que en el marco teónco, se toma en consideración
eí resultado de una mvcstigación más amplia, de mucha utili-
dad, que establece una moderna distinción conceptual entre ac-
\NTRODUCCIUN 13
t1v1dad, trabajo y empleo. La actividad es una noc16n muy ,ª11,1_-
.. .. l do el dinamismo de la naturaleza humc1no,
plrn que expresd o . · · ¡ d
sie1:do el trabajo solo una de ellas, al lado de las acllv1c a es
desarrolladas en las esferas doméstica, educativa, c:tl:ural, _de-
portiva, smdical, política, ele. El trabajo es ,ach,v1da.d
!izada por las personas, orientada hacia una tm<1hd<1d,   p1
du ·ción de un bien, o la prestación de un servicio, que ua lug,u
e ¡·da-¡ obJ·e11·v·i e· xterior e mde¡Jendiente del sujeto, Y
a una rea 1 · L ' , ' . .. ., ,
socialmente útil para la satisfacción de una necesidad. El tiabd-
¡o mvolucra a todo el ser humano, y no sus dimen-
.s1oncs fis10!6g1cas y bwiógícas, dado que al mismo l!crnpo mo-
. . t ¡ Por regh general
viliza las dimensiones pstquicas y men a es. ' '
existe una gran diferencia entre el trabajo, tai como es 11.rcscnp-
to por quienes tienen la responsabilidad de su conccpc1on, Y_t,al
corno es ejecutado; moviliza no sólo el esfuerzo, h:    
wofes1onal v la expenencia acumulada, s1110 tarnb1en la ci ec1t1-
el y ia capacidad para resolver proble-
mas 'y: hacer frente a los frecuentes mcídentes en las empresas y
organ1zac1oncs.
Ahora bien, cuando el trabajo asi clcfimdo se hace para ob-
tener a cambio un mgreso, en calidad de asalariado, de emplea-
dor o actuando por cuenta propia, estamos en presencia del em-
El mismo puede desenvolverse en el ámbito o
en actividades s111 fines ele lucro, y llevarse a cabo sm relac1on
ele dependencia o como asalariado.
De esto se deduce quetodas las personas que desaJTollan
una actividad laboral, por eso mismo están ocupadas, lo
cual no siempre significa necesariamente que tengan un em-
pleo asalariado.
Pero iamentablemente, estas definiciones conceptuales, que
tienen actualmente una gran relevancía, no siempre pueden tra-
ducirse adecuadamente en las categorías estadísticas operato-
nas.
2. Las normas internacionales
Las normas internacionales sobre estadísticas del trabajo
contienen directrices formuladas en consulta con expertos na-
cionales y representantes de gobiernos, empleadores y trabaja-
dores con el objeto dé contribuir a la elaboración de estadísti-
cas pertinentes y lograr que sean comparables en el ámbito in-
ternacional.
Dichas normas se basan en las resoluciones adoptadas en las
diferentes reuniones de la Conferencia Internacional de Estadí-
grafos del Trabajo bajo la supervisión de la Oficina Internacio-
nal del Trabajo (OIT). Los temas abordados en esas reuniones
incluyen numerosas disposiciones relativas a conceptos y defi-
niciones, métodos de medición y de recolección de la informa-
ción, clasificación, análisis y _difusión de los principales ítems
(OIT 1988).
La mayoría de las definiciones utilizadas en nuestro país se
inspiran en la Resolución .sobre estadísticas de la población
económicamente activa, del empleo, del desempleo y del su-
bempleo, adoptada en 1982 (13° reunión). Por otra parte, lama-
yoría de los países han adoptado el Convenio Intemacionai del
Trabajo sobre Estadísticas del Trabajo Nº 160. Véaµios breve-
mente su contenido así como las recomendaciones de las cita-
das conferencias.
2.1, La población económicamente activa
"La población económicamente activa abarca a todas las
personas de uno u otró sexo que aportan su trabajo para pro-
ducir bienes y servicios económicos, definidos según los siste-
mas de cuentas nacionales y de balances de las Naciones Uni-
das, durante un periodo de refe-rencia especificado" (OIT
1988). Esas personas pueden estar empleadas o desempleadas.
2.2. La población no económicamente activa (o inactiva)
Según la OIT esta categoría de personas que no están inclui-
das en la fuerza de trabajo "abarca a todas las personas que no
pertenecían a las categorías con empleo o desempleadas en el
.  
J
ACTIVJDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
período breve de referencia y, por lo tanto, no eran corriente-
mente activas, en razón de: a) asistencía a institutos de educa-
ción; b) dedicación a trabajos en el hogar; c) jubilación o vejez;
d) u otras razones como enfermedad o incapacídad, que pueden
especificarse" (OIT 1988).
Por otra parte, según la definición de las Naciones Unidas
en Principios y recomendaciones para los censos de población
y habitación(l 980), no forman parte de la población económi-
camente activa ciertas categorías funcionales, como por ejem-
plo:
1. estudiantes que no ejercen una actividad laboral;
2. trabajadores del hogar, si no perciben una remuneración por
tal concepto;
3. personas que perciben transferencias (jubilados, pensiona-
dos, rentistas, etc.);
4. personas que participan en servicios comunitarios y forman
parte de grupos de voluntarios no remunerados;
5. otras personas que se dedican a actividades marginales que
quedan fuera de los límites de la actividad económica o que
perciben una ayuda pública o privada que les permite subsis-
tir, y
6. los niños o jóvenes que ya no asisten a la escuela.
Entonces, normalmente, poseer un trabajo no remunerado
no significa automáticamente ser activo o estar empleado. Co-
mo excepción, en el caso argentino, se consideran activas a las
personas que, sin percibir remuneraciones, trabajen un mínimo
de 15 horas en la semana de referencia. ·
. 2.3. La significación de estar empleado
Para la OIT, se consíderará con empleo "a todas las perso-
nas que tengan más de una cierta edad especificada y que du-
rante un breve periodo de referencia, tal como una semana o un
día, estuvieran en cualquiera de las siguientes categorías: con
un empleo asalariado o con un empleo independiente" (OIT,
1988). \éamos a continuación cómo se especifican cada una de
ellas según dichas Recomendaciones de la OIT.
2. LAS NORMAS INTERNACIONALES 19
"l. personas con empleo asalariado:
a. trabajando durante el período de referencia por un sueldo
o salario en metálico o en especie;
b. con empleo, pero sin trabajar durante el periodo de refe-
rencia y que mantienen un vínculo formal con su empleo,
según los siguientes criterios:
- pago ininterrumpido de sueldos o salarios;
- garantía de reintegración en el empleo al térmíno de la
contingencia o un acuerdo respecto de la fecha de rein-
tegración;
- durante la ausencia del trabajo, un periodo en el cual los
trabajadores pueden percibir una remuneración social
sin obligación de aceptar otros trabajos;
c. las personas ausentes de su trabajo temporariamente (por
causa de enfermedad o accidente, días festivos o vacacio-
nes, huelga, paro de empleadores, licencia de estudios o
de formación profesional, licencia por maternidad o pa-
ternidad, suspensión por coyuntura económica dificil, de-
sorganización o suspensión temporal del trabajo por'razo-
nes tales como el mal tiempo, averías mecánicas o eléctri-
cas, escasez de materias primas o combustibles), pero
siempre que tuvieran un vínculo formal con sn empleo;
d. los aprendices que hayan recibido una retribución en me-
tálico o en especie, pueden clasificarse como "trabajan-
do" o "con empleo pero sin trabajar", al igual que las de-
más personas con empleo asalariado;
e. los miembros de las fuerzas armadas, incluyendo a los
miembros pennanentes y temporales" .
"2. personas con empleo independiente:
a. "trabajando" durante el periodo de referencia, y realizan-
do algún trabajo (o sea una hora de trabajo por lo menos)
para obtener beneficios o ganancia familiar, en metálico o
en especie;

b. "con una empresa pero sin trabajar", porque ~ t á n tempo- ('$"
rariamente ausentes del trabajo durante el periodo de re-   ~
ferencia por cualquier razón específica; --
20 ACIW!DAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
c. los trabajadores familiares no remunerados que están tra-
bajando al menos 15 horas durante el periodo de referen-
cia;
d. ias personas ocupadas en la producción de bienes y servi-
cios para consumo propio o del hogar, si di-
cha producción constituye una aportación importante al
consumo total del hogar;
e. los empieadores, ·trabajadores por cuenta prpia y miem-
bros de cooperativas de producción también pueden clasi-
ficarse como trabajando o con empleo pero sin trabajar.
En las Recomendaciones internacionales de actualidad
en estadísticas del trabajo (edición 2000} se dice:
  considerarse como personas con empleo inde-
pendiente a los trabajadores familiares no remunerados
que estén trabajando sin consideración al número de horas
trabajadas durante el período de referencia. Los países
que, por razones particulares, prefieren introducir un cri-
.de tiempo n;iínimo de trabajo como condición para
mclu1r a los traba3adores familiares no remunerados entre
las personas con empleo, deberían identificar y clasificar
aparte a los que trabajan menos del tiempo prescripto".
Como se desprende del texto no todos los países lo apii-
can. En e! caso de la EPH puntual nunca se eliminó el cri-
terio de las 15 horas no remuneradas para el trabajador sin
pago.
Según las de las actividades que forman par-
te de la poblac10n económicamente activa, puede subestimarse
o sobreestimarse ei número de los empleados.
En muchos casos tiende a subestimarse el número de traba-
(generalmente cuando se trata de mujeres y
nmos}. por vanas causas:
1. debido principalmente a las actividades que están compren-
didas de manera en la definición de empleo (porque
se excluyen de la Dllsma las actividades destinadas al uso
0
consumo propio, salvo que hagan un aporte importante al
consumo total del hogar, como sería el caso de la auto-cons-
trucción ),
1, LAS INTERNACIONALES 21
2. las edades límite (mínima y máxima) para trabajar, fijadas
por la legislación,
3. la calidad de las estadísticas (pues es dificil reunir estadísti-
cas sobre el trabajo de menores),
4. cuando se interrumpen las actividades laborales durante cier-
to tiempo como consecuencia de crisis económicas exógenas,
5. y/o por el periodo de referencia escogido {cuando éste es la
semana anterior a la encuesta puede llegar a excluirse a tra-
bajadores de temporada u ocasionales).
En otros casos, debido al instrumento utilizado para captar
información, tiende a sobrestimarse la cantidad de personas
empleadas, aunque no se trate de empleos genuinos. Cuando el
periodo de referencia es más largo (puede ser en algunos casos
de hasta un año), se considera ocupados a aquellos que estuvie-
ron económicamente activos la mayor parte del periodo consi-
derado y que acreditan mayor número de días con empleo que
sin él. En cambio, si el periodo de referencia es corto (un día,
una semana), se incluyen como empleados sólo a aquellas per-
sonas que están trabajando o las que aún estando sin trabajar
(por enfermedad temporal, vacaciones, huelgas, lock-out, sus-
pensión del trabajo, etc.) mantienen todavía un vínculo formal
con su empleo. La definición de empleo, propuesta por las Con-
ferencias de los Estadígrafos de Trabajo mencionadas 'anterior-
mente, abarca una multiplicidad de tipos de- empieos, y puede
dar lugar a una sobreestimación del número de personas ocupa-
das debido a que la duración mínima requerida para ser con-
siderado empleado es de una hora remunerada durante el
periodo de referencia.
El uso de estas definiéiones determina de hecho que, al ha-
cer el relevamiento, se le dé sistemáticamente más importancia
al tiempo pasado en el empleo que en el desempleo o en la inac-
tividad, ya que por ejemplo, un estudiante que la mayor parte
de su tiempo lo dedica al estudio y trabaja solo unas pocas ho-
ras durante el periodo de referencia en que se lleva a cabo la en-
cuesta es considerado ocupado; lo mismo ocu..rre con un traba-
jador sin ocupación estable que durante un largo tiempo busca
de manera intensa pero infructuosa un empleo, pero que duran- .
te el periodo de referencia previo al relevamiento sólo realiza · -
22
ACTIVIDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
durante unas pocas horas una "changa", que acepta para poder
subsistir.
La concepción sobre la población económicamente activa
(PEA) que surgió de dichas Conferencias suponía implícita-
mente que la población en edad de trabajar está dividida clara-
mente en tres categorías: empleados, desempleados e inactivos
y que cualquier persona podía clasificarse sin equívocos en una
sola de estas tres categorías, dando prioridad a las actividades
en empleo sobre las de búsqueda de empleo y a estas últimas
respecto de cualquier actividad no remunerada. En efecto, se
clasifica como empleado a quien trabaja y busca otro empleo a
la vez, mientras que se clasifica como desempleado a un estu-
diante que al mismo tiempo que prosigue sus.estudios trata de
conseguir un empleo.
Sin embargo, pronto se manifestó la insuficiencia de esa no-
ción de desempleo para los países "con economías en vías de
desarrollo", donde el seguro de desempleo y los programas es-
tatales de asistencia a los desempieados simplemente no exis-
tían o involucraban a un número muy reducido de personas lo
cual obligaba a los trabajadores a tratar de conseguir empleo en
una actividad económica, por insignificante o inadecuada que
resulte, para asegurar su sobrevivencia.
2.4. El subempleo
El fenómeno de subempleo, considerado por mucho tiempo
como algo propio de los países "con economías en vías de de-
sarrollo", también comenzó a emerger en las economías centra-
les a partir de mediados de los años 70, pues a la situación tra-
dicional de subempleo horario, comienzan a agregarse los pro-
gramas de fomento del empleo, que generaron varias formas de
empleo precario o a tiempo parcial, que podrían de alguna ma-
nera asimilarse al subempleo.
La 9a. Conferencia Internacional de Estadígrafos del Traba-
jo de 1966, definió el subempleo distinguiendo dos categorías:
l. El subempleo visible: "abarca a todas las personas con em-
pleo asalariado o empleo independiente, trabajando, o con
empleo pero sin trabajar, que durante el periodo de referen-
cia trabajan involuntariamente menos que Ja duración nor-
2. LAS NORMAS INTERNACIONALES 23
mal del trabajo para la actividad correspondiente, y que
buscaban o estaban disponibles para un trabajo adicional"
(OIT 1988: 60). Es el caso de los trabajadores cuya jornada
de trabajo es inferior a la duración nonnal y están disponi-
bles para trabajar más horas o asumir un trabajo adicional.
2. El subempleo invisible: "es ante todo un concepto analítico
que refleja una mala distribución de la mano de obra o un
desequilibrio fundamental entre la mano de obra y los otros
factores de producción. Sus síntomas característicos po-
drían ser el bajo nivel de los ingresos, el aprovechamiento
insuficiente de las calificaciones y la baja productividad"
(OIT 1988:60).
En la mayoría de los países solo se mide el subempleo visi-
ble, pero en los casos en que se realizaron ambas mediciones,
se observa que el subempleo invisible así definido, comprende
muchos más trabajadores que el visible (OIT 1995).
2.5. ¿Quiénes son los desempleados?
La desocupación es u:na categoría estadística cuya formula-
ción data de una época relativamente reciente, que se ha cons-
truido socialmente en los países desarroUados, pues no existía
en los primeros censos nacionales de población ni en los censos
nacionales económicos hasta finales del siglo pasado.
Sólo se vinculaba explícitamente la noción de desocupación
con las categorías de la fuerza de trabajo que antes de ese regis-
tro eran asalariadas (SALAIS, BAVAREZ' REYNAUD-CRESSENT
1986; ToPALOV 1994). No era este el caso de quienes sin ser
asalariados trabajaban en las empresas familiares, o en sus do-
micilios, pues cuando se interrumpían esas actividades y por
consiguiente dejaban de percibir ingresos, dado que no cobra-
ban salarios, no se los consideraba desempleados. Mientras se
esperaba en esas actividades una nueva fase expansiva del ci-
clo, en las familias se procedía internamente al reparto de ios
recu.rsos acumulados anteriormente y disponibles, sin que se re-
quiriera efectuar un trabajo equivalente en contrapartida.
1
Una definición relevante acerca del desempleo se adoptó en
la Conferencia de Estadígrafos del Trabajo de 1954 (que lueg1· ~
será precisada en 1982). La misma establece una síntesis de l   ~ r
ACT!V!DAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
condiciones que debe reunir un trabajador (que tenga más de
una cierta edad especificada), para estar desocupado durante el
periodo de referencia:
- encontrarse sin empleo, ~   decir que no tengan un empleo
asalariado o un empleo independiente, tal como se los defi-
niera anterionnente; -
- estar disponible para trabajar en una de las dos modalidades
(asalariado o independiente);
- estar buscando un empleo asalariado o un empleo indepen-
diente en un periodo reciente especificado.
La búsqueda puede hacerse de diversas maneras: de tipo
asalariado en las agencias del Servicio Público de Empleo, en
agencias privadas, estableciendo una relación directa con los
empleadores, poniendo avisos o respondiendo a las ofertas que
aparecen, buscando ayuda entre sus amigos y familiares), o de
tipo independiente o corno empresario (buscando terrenos, edi-
ficios y bienes de producción para montar. su propia empresa,
haciendo gestiohes para solicitar créditos o para. obtener paten-
tes, licencias o permisos, etc.) (OIT 1988).
La OIT por su parte definió en el documento éitado, como
"desempleadas a todas las personas que tengan· más de cierta
edad especificada y que, en un día especificado, o en una sema-
na especificada se hallen en las siguientes categorías:
1. Los trabajadores disponibles para el empleo cuyo contrato de
trabajo haya expirado o esté suspendido temporalmente, que
estén sin empleo y busquen trabajo remunerado;
2. Las personas disponibles para trabajar (salvo caso de enfer-
medad benigna) durante el periodo especificado y en busca
de trabajo remunerado; que nunca hayan estado empleadas o
cuya última situación en la ocupación no haya sido la de asa-
lariada, (es decir ex-empleadores, etc.) o las que hayan esta-
do retiradas de la vida activa;
3 .. Las personas sin empleo que en el momento de que se trate,
estén disponibles para trabajar y hayan logrado un nuevo
empleo que deba empezar en una fecha subsiguiente ai pe-
riodo especificado;
4. Las personas que hayan sido suspendidas temporal o indefi-
nidamente sin goce de remuneración".
t LAS NORMAS INTERNACIONALES 25
Según la Conferencia Internacional de Estadísticos del Tra-
bajo, tampoco se considerará desempleadas (ni ocupadas) a las
personas comprendidas en las categorías siguientes:
l. Las que tengan el propósito de establecer por su cuenta un
negocio de explotación agrícola, pero que todavía no lo ha-
yan hecho y que no estén buscando trabajo remunerado;
2. los antiguos trabajadores famiiiares no remunerados que no
estén trabajando ni buscando trabajo remunerado.
En los países desarrollados, durante la década de los años
50, el desempleo aparecía como un fenómeno coyuntural, sin
carácter masivo, y se consideraba que sería fácil de resolver en
el corto plazo recurriendo a las políticas macroeconómicas de
inspiración keynesiana que estimulaban la demanda. El desem-
pleo era entonces una categoría residual, poco significativa, que
dependía por una parte del comportamiento demográfico, de la
dinámica de la población económicamente activa y, por otra
parte, de la dinámica productiva (él crecimiento del PBI), de las
necesidades de las empresas y organizaciones y de las políticas
de selección y de reclutamiento llevadas a cabo por las emp.re-
sas.
Estas condiciones plantean ciertas ambigüedades en la defi-
nición de quiénes son efectivamente los trabajadores ci,ue se en-
cuentran desempleados.
La primera ambigüedad se origina en la definición de quié-
nes son los trabajadores "empleados". Como se analizó ante-
riormente, estar empleado significa tener un trabajo dedicado a
la producción de bienes y servicios definidos en el Sistema de
Cuentas Naeionales y que sea remunerado o que, a pesar de no
dar lugar a remuneración, se trate de una actividad cuyos prod
duetos tengan un valor en el mercado.
En segundo lugar, la disponibilidad para trabajar plantea la
ambigüedad de si significa simplemente la voluntad de trabajar,
la posibilidad objetiva de realizar una tarea y tener aptitud para
el trabajo (y en consecuencia solo se excluirían aquellas perso-
nas que esten imposibilitadas de manera duradera), o se trata
efectivamente de una disponibilidad inmediata para el trabajo "9/-
(entonces se excluirían también a aquellos trabajadores que en. __
el momento del relevamiento se hallen realizando estudios o
que estén temporariamente enfermos).
ACT!V!DAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
También es ambigua la condición de estar en la búsqueda de
empleo, ya que puede simplemente creerse lo que manifiesta el
encuestado o, por el contrario, tratar de controiar efectivamen-
te las gestiones que hizo o está realizando para conseguirlo.
Las situaciones institucionales pueden influir tambíén en el
comportamiento de búsqueda, así como la forma en que se to-
man en cuenta las estadísticas para estos trabajadores. Por
ejemplo, en Francia, se considera que la inscripción en laAgen-
cía Nacional para el Empleo (ANPE) es una gestión suficiente
como para probar la voluntad del desocupado de buscar un em-
pleo; mientras que en otros países con menor infraestructura en
materia de Servicio Público de Empleo, los desocupados pue-
den desalentarse con mayor rapidez y al no buscar empleo, son
de hecho excluidos de la PEA (CORNILLEAU 1998).
2.6. El sector informal
  algunas características del llamado Sector Infor-
mal, una parte de cuyos integrantes están empleados pero no es-
tán registrados y otra parte se sitúa dentro del empleo no asala-
riado.
El PREALC de la OIT definió inicialmente al mercado in-
formal como aquel que "agrupa a todas las actividades de bajo
nivel de productividad, a los trabajadores independientes (con
excepción de los profesionales), a las empresas muy pequeñas
o no Org"anizadas", lo cual justifica que se lo asocie al subem-
pleo urbano (PREALC 1978).
Los estudios de la OITy del PREALC han puesto de relie-
ve las características que sirven mejor para definir el Sector In-
formal: lo componen unidades de producción muy heterogé-
neas, existe facilidad de entrada al sector, los mercados en que
operan son competitivos pero no están reglamentados, predo-
mina la utilización de recursos y factores de producción de ori-
gen local, tienen dificultades para acceder a créditos institucio-
nales, los bienes de producción son propiedad de personas físi-
cas y de sus familiares, las actividades son de pequeña escala y
predominan las de carácter inestables o ambulantes, la produc-
ción se destina al mercado local, se usan tecnologías poco pro-
ductivas e intensivas en el uso de la fuerza de trabajo, las caii-
ficaciones profesionales han sido adquiridas fuera del sistema
2. LAS NORMAS INTERNACIONALES
27
escolar formal, en cada unidad de producción trabaja un núme-
ro pequeño de personas y predominan las fonnas de empleo no
asalariado y los trabajadores familiares no remunerados.
Recientemente Víctor Tokman (ex-director del PREALC),
definió la informalidad en una doble perspectiva. Primero des-
de la óptica de la sobrevivencia, donde el sector informal es el
resultado de la presión del excedente de oferta de mano de obra
para acceder al empleo, cuando los buenos empleos en el sec-
tor urbano son insuficientes. En los países donde no existe un
verdadero seguro de desempleo o este es insuficiente, la gente
busca sus propias soluciones, y la solución es producir o vender
algo para ganarse el sustento de sobrevivencia. Una segunda ló-
gica, que apareció sería la descentrallización
productiva para reducir costos operativos fijos y variables, es-
pecialmente los laborales, procesos que son incluso promocio-
nados por reformas laborales, o que se originan simplemente
para evadir la legislación en cuanto autorizaciones de funciona-
miento, el pago de los impuestos y de las contribuciones al sis-
- tema de seguridad social (TOKMAN 1999).
Otros enfoques desde la teoría del valor-trabajo, han  
do la funcionalidad del sector infonnal para la existencia y de-
sarrollo de las empresas capitalistas, porque constituirían reser-
vas de fuerza de trabajo de donde se extraerla mano de.obra en
caso de necesitarse, o adonde se "depositaria" la fuerza de tra-
bajo excedente o que ya no tuviera mucha utilidad. Los bajos
costos de producción en las empresas de dicho sector contribui-
rían a reducir el costo de reproducción de la fuerza de trabajo y
por consiguiente, presionarían hacia abajo la tasa de salarios del
sector fonnal.
Desde otra perspectiva, el sector informal sería sinónimo de
subempleo o de desempleo disfrazado.
Pero lo cierto es que, si se parte de la definición propuesta
por la OIT y según como se lo mida, su número e importancia
relativa dentro de la PEA se va incrementando en la mayoría de
los países (por ejemplo en aquellos con menor grado de desa-
rrollo económico de América Latina) y explicarla buena parte
del aumento de las tasas de empleo, cuando se produce.
Se trata de un sector donde predomina la heterogeneidad.
Por otra parte, no siempre los salarios de los trabajadores del
I - ,,l
..._
28
ACT!VfDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
sector informal son más bajos que los salaríos mínimos legales
o de los que predominan en las pequeñas empresas del sector
fonnal. También se constata que muchos jóvenes trabajadores
portadores de dipiomas se insertan en el sector informal asu-
miendo los riesgos de la inseguridad e inestabilidad en el em-
pleo, para realizar actividades que les brindan mayor satisfac-
ción, les permiten disponer de más tiempo libre o para prose-
guir mientras tanto estudios superiores, incrementando la dura-
ción de la jornada si fuera necesario. A veces los trabajadores
informales se desempeñan en varios empleos a la vez, son plu-
riactivos, y por esas causas se dificulta su clasificación por ra-
mas de actividad. Finalmente, desde el punto de vista de la du-
ración de la jornada, no se trata propiamente de subempleados,
porque tienen una prolongada presencia física en sus puestos de
trabajo, aún cuando la productividad sea reducida y la jornada
se caracterice por una elevada "porosidad" (OIT, PREALC
1978).
Para Charmes (1992) las actividades del sector informal son
esencialmente las que, siendo al mismo tiempo lícitas pero ile-
gales, se desarrollan en unidades económicas urbanas no-agrí-
colas, no registradas por los censos y encuestas, o en activida-
des registradas pero que pueden asimilarse debido a factores ta-
les como la organización de la producción, comercialización
(inexistencia de balances, de registros de facturación, de contri-
buciones al sistema impositivo y al de seguridad social), la pe-
queña escala y tamaño (medido según el número de trabajado-
res), y el bajo nivel tecnológico (estimado según el consumo de
energía por trabajador y las calificaciones profesionales del per-
sonal ocupado).
Se trata de una noción que comenzó a utilizarse con mayor
frecuencia en la década de los años 70, para explicar la realidad
de los países con "economías subdesarrolladas", -atendiendo
especialmente al fenómeno de las migraciones rural-mbanas- y
al predominio de trabajo no asalariado. Uno de los aspectos
más frecuentemente cuestionados de ese concepto está centra-
do en el hecho de que esa noción no se refiere preferentemente
a las características del individuo, sino que toma principalmen-
te en cuenta las que son propias de la actividad ejercida y que
no puede asimilarse propiamente al subempleo. Pero se trata de
r. 2. LAS NORMAS INTERNACIONALES 29
un conjunto de actividades que se caracteriza por una fuerte he-
terogeneidad y donde coexisten situaciones muy contrastadas.
Cuando se está frente a este fenómeno, para tener una idea más
realista de la situación, la utilización de las encuestas a los ho-
gares podría complementarse con censos a los establecimientos
donde esas actividades se desarrollan, y encuestas a las perso-
nas que allí trabajan, lo cual permite además captar a trabajado-
res ocupados, pero ocultos dentro de la población económica-
mente inactiva (CHARMES 1992).
3. Interdependencias y flujos
de fuerza de trabajo
J.1. VoJumen del desempleo y necesidad de estudiar los
flujos de fuerza de trabajo
31
Cuando a lo largo del tiempo se comparan las tasas de de-
sempleo entre dos encuestas o dos censos, el análisis de sendas
magnitudes adopta otra significación según se estudien los
stocks, o los flujos entre esos dos momentos. Las preguntas cla-
ves son:
- ¿cuánto tiempo pennanecen desocupadas las personas?, y
- ¿los desocupados, son siempre los mismos o son diferentes?
Un primer elemento de respuesta consiste en afirmar que el
flujo que se produce no es siempre a_utomático, directo y unívo-
co desde la inactividad hacia el empleo o desde la desocupación
al empleo, como se describe usualmente en los libros de texto.
En efecto, los flujos de la fuerza de trabajo pueden pródu-
cirse de manera volunta.tia o involuntaria y en diversas direc-
ciones, como puede observarse en e! gráfico siguiente:
1. \óluntarfalmente, pasar desde oo empleo hada otro (la ro-
tación para abandonar situaciones conflictivas en un lugar de
trabajo o para salir en busca de mayores salarios, mejores
condiciones de trabajo, o empleos más seguros).
2. Involuntaria o voluntariamente, pasar desde el empleo hacia
fa desocupación( cierre de empresas, despidos o renuncias).
3. \óluntaria o involuntariamente, pasar desde el empleo hacia
na imu:tividad de manera definitiva o temporaria (renuncia o
licencia para la prosecución de estudios, retiros voluntarios
y jubilaciones .anticipadas, mujeres en períodos de embarazo
y maternidad, jóvenes en el servicio militar o civil obligato-
rio), aunque algunos de ellos pueden luego volver a ingresar
en el mercado de trabajo, y retomar su puesto o demandar un
empleo.
4. Involuntariamente, pasar desde el desempleo hacia fa inac-
tividad (los trabajadores desalentados).  
=J.L
32 ACTIVIDAD, EMPtEO Y DESEMPLEO
5. \óluntariamente o involuntariamente, permanecer en ei   e ~
sempleo, pero realizando búsquedas que resultan infruc-
tuosas.
6. Permanecer en la inactividad voluntaria o involuntaria-
mente (como sería el caso de los trabajadores desalentados
por la inexistencia de posibilidades en el mercado de trabajo
local, que bien podría considerarse como desempleo oculto),
si la situación es de carácter estructural.
7. \óluntariamente pasar de fa inactividad a la desocupación
(jóvenes que buscan su primer empleo luego de terminados
sus estudios, mujeres que tratan de reinsertarse en el merca-
do de trabajo luego de la maternidad, personas que tuvieron
enfennedades de larga duración, presos al recuperar la liber-
tad).
8. \óluntariamente, pasar de fa inactividad al empleo, luego
de una búsqueda o de pasar una selección exitosa.
9. \óluntariamente pasar de la desocupación al empleo.
Gráfico Nº 3.1. Los flujos de la fuerza de trabajo
La situación es dramática cuando los flujos de personas que
transitan desde la inactividad o el empleo, desembocan en una
desocupación de larga duración (DLD), cuando esa situación se
perpetúa a pesar de la búsqueda activa y de la existencia de po-
líticas públicas pasivas o activas, y cuando cesan de tener dere-
chos a las prestaciones la seguridad social y no disponen de re-
cursos propios o de ayuda familiar para subsistir (FREYSSINET
1998).
R. Salais concluye que si se toman en cuenta todos estos flu-
jos, el mercado de trabajo en las economías capitalistas funcio-
na entonces como una bomba aspirante-expelente (SALA!S
1986).
3.2. Las interdependencias entre oferta y demanda de
fuerza de trabajo
La oferta y la demanda de fuerza de trabajo, no son varia-
bles totalmente independientes entre sí, como postula la teoría
neoclásica en su versión· más ortodoxa, que conchl.ye afirman-
do que el desempleo es una situación en buena medida vohin-
taria, originada en el rechazo de un salario (más bajo que el de-
seado) pero que se corresponderla a su productividad marginai,
una categoría residual, resultante de la diferencia entre; por una
parte, la cantidad de empleos ofrecidos por los empleadores y,
por otra, la cantidad de quienes buscan un empleo.
La búsqueda activa de un empleo por parte de los jóvenes
desocupados, el ingreso al mercado de trabajo de las madres de
familia que por concentrarse en el trabajo doméstico y el cui-
dado de niños de corta edad estaban en la inactividad, o de quie-
nes se vieron incitados u obligados a aceptar una jubilación an-
ticipada, tiene menos éxito cuando la tasa de desocupación es
muy elevada y, más específicamente en el caso de esta última
categoría, cuando· se experimenta un proceso de reconversión
industrial, que por lÓ general deja de lado a los trabajadores de
mayor edad.
Cuando el volumen y la tasa de desocupación es elevada, un 1$'-.
aumento de las tasas de actividad no hace sino incrementarla,
pues con frecuencia en el hogar donde uno de los miembros cae -
víctima de la desocupación, otros miembros de la familia, ade- ·
34 ACTIVIDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
más del desocupado, salen a buscar empleo. Es el efecto "tra-
bajador adicional'!
Por otra parte, se puede observar la paradoja de que, si una
empresa de cierta magnitud se instala en una región donde an-
teriormente la tasa de desempleo era reducida, se generan nue-
vos empleos, pero al mismo tiempo se incrementa la desocupa-
ción, debido a que se produce una movilización de la fuerza de
trabajo que estaba inactiva, en mayor cantidad que los puestos
de trabajo ofrecidos.
Otro efecto es el "trabajador desalentado", que se retira
de la población económicamente activa luego de búsquedas in-
fiuctuosas o de haber perdido la voluntad para buscar empleo.
Se trata de un desocupado latente, que no es contabilizado co-
mo tal en las encuestas. En ciertos países, como Japón y Norue-
ga, la cantidad estimada es similar a la de los desocupados re-
gistrados como tales.
Existe entonces en toda economía una reserva de mano de
obra, susceptible de entrar en el m e r   ~ d o de trabajo si una co-
yuntura de expansión lo convoca, o de salir del mismo, si exis-
ten pocas posibilidades de encontrar empleo. Este fenómeno
puede captarse recurriendo a los estudios de panel. En el caso
argentino, la información estadística básica está disponible en
el INDEC, pero los estudios son aún escasos.
3.3. El ciclo de la productividad
Contrariamente a lo que podría suponerse, la elasticídad del
empleo respecto de la producción no es siempre igual a uno,
porque existe una interdependencia entre la oferta y la deman-
da de trabajo, según la fase del ciclo económico.
Esa interdependencia se puede explicar también recurriendo
a la noción del eiclo de productividad, que en síntesis consiste
en fo siguiente:
1. El volumen de empleo es el resultado del cociente entre la
producción y la productividad; ahora bien, si entre dos perio-
dos varían en cualquier sentido la productividad o el nivel de
la producción, cambia por consiguiente el volumen de em-
pleo.
J. INTERDEPENDENCIAS Y FLUJOS DE TRABAJO 35
2. Pero la productividad (aparente del trabajo) a su vez varía en
función de la coyuntura económica:
a. cuando el ciclo se encuentra en su fase de expansión, las
empresas aumentan la producción recurriendo a las horas
extraordinarias, aunque esperan cierto tiempo antes de
contratar nuevo personal, lo cual da como resultado un in-
cremento de la productividad;
b. por el contrario, en las fases recesivas del ciclo, los em-
presarios no quieren, o no pueden, proceder rápidamente
al despido del personal excedentario por varias razones:
esperan el cambio de tendencia del ciclo, no quieren asu-
mir los costos derivados de la protección legal contra el
despido, o temen hacer frente a la presión sindical; todo
esto da finalmente como resultado una disminución de la
productividad.
3. El comportamiento de ias tasas de actividad, de empleo y de-
sempleo, globales y específicas, no es el resultado de una de-
cisión basada en criterios simplemente técnicos, ni se man-
tiene invariable a lo largo del tiempo. Las decisiones de crear
o de suprimir empleos dependen de las políticas públicas", de
la estrategia de las firmas y de los sindicatos, de sus relacio-
nes de fuerza, de las normas legales vigentes (por ejemplo:
Ley de Contrato de Trabajo, la Ley Nacional de Empleo,
etc.) y del comportamiento de la Administración del Traba-
jo.
3.4. Vulnerabilidad y empleabilidad
Todas las personas son potencialmente vulnerables frente a
la desocupación, pero ese riesgo afecta de manera desigual a las
diversas categorías que constituyen la población económica-
mente activa. El estudio del desempleo puede poner primero el
acento en los stocks y/o en los flujos, pero no puede reducirse
solo a eso. Las coñdiciones de ingreso y de salida de la situa-
ción de desocupación, también son diferentes. Por otra parte,
todos los desocupados no permanecen el mismo tiempo en esa
situación y esto obliga a ampliar el ml!rco del análisis. Cuando
se permanece en la situación de desempleado de larga duración
(DLD), esto acarrea graves consecuencias de tipo psicológico __________
además de la pérdida de ingresos y la obsolescencia de las calk--
r ·- _,
..... ,
36
ACTIVIDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
ficaciones y competencias profesionales (FREYSSINET 1998).
La probabilidad de quedar desocupados durante un cierto
tiempo es lo que se define como vulnerabilidad. Eso puede
ocurrir cuando se renuncia al empleo, ya sea para buscar otro
trabajo mejor, o como resultado de los incentivos monetarios o
de la presión del   para que el asalariado acepte un re-
tiro voluntario. En otros casos, partiendo de la población inac-
tiva, los jóvenes al concluir los estudios y las mujeres adultas,
entran en la situación de desempleo y buscan empleo para con-
quistar una autonomía económica, completar el salario familiar
0
reemplazar a otro miembro de la familia que esté desocupa-
do. Finalmente están los despidos por decisión unilateral del
empleador, o el cese de actividad de los que concluyen los con-
tratos de duración determinada u otras formas precarias de em-
pleo.
Inversamente, la empleabfüdad es la probabilidad que tie-
nen las personas desocupadas de encontrar un empleo en un pe-
riodo dado. Esa probabilidad depende de muchos factores:
1. disminuye a medida que aumenta el tiempo de perma-
nencia en iia situación de desocupádo. Esto puede ocurrir
por el desaliento que invade el ánimo del desocupado, la pér-
dida de sus calificaciones profesionales, el cambio de sus ac-
titudes respecto del trabajo, o debido a la política de los em-
pleadores que interpretan un largo periodo de desempleo de
una persona, como un indicador negativo acerca de sus com-
petencias. En este sentido Blanchard y Diamond (1994)
plantearon que existe un comportamiento maximizador de
las empresas que "rankean" a los desocupados según la· du-
ración de su actual situación ocupacional. Según estos auto-
res la consideración de la duración del desempleo es utiliza-
da por los empleadores para reducir los costos del proceso de
selección, asumiendo que a mayor duración del desempleo,
las calificaciones devienen obsoletas y en consecuencia, se-
ría menor la productividad potencial del trabajador;
2. disminuye s medida que aumenta la edad del desocupa-
do, debido a los criterios de selección usados a menudo por
los empleadores, a la natural disminución de la capacidad del
trabajador de edad avanzada para reconvertirse y adaptarse a
las innovaciones tecnológicas y organizacionales, al surgi-
miento de actitudes de rechazo ante nuevos empleos;
3. INTERDEPESDENC!AS Y FLUJOS DE TRABAJO 37
3. disminuye cuando el nivel de calificación del desocupado
es bajo: en 1996, Baumol y Wolffpresentaron un trabajo en
el cual se postulaba que el mecanismo de selección de las
empresas estaba determinado por la diferencia entre los cos-
tos de capacitación del potencial empleado y la sumatoria de
los beneficios futuros esperados, que este trabajador podría
brindarle a la firma. En el modelo se postula que al incorpo-
rar un nuevo trabajador, la empresa debe incurrir en costos
de capacitación para adaptar las calificaciones del empleado
a los requerimientos del proceso productivo. Este costo es
tanto mayor cuanto menor es el nivel de capacitación inicial
del empleado. Por otra parte, los beneficios futuros espera-
dos que ese trabajadQr brindará a·la empresa están positiva-
mente relacionados con el nivel de capacitación inicial del
empleado y con la cantidad de años que trabajará para la em-
presa. De esta forma, al momento de hacer la selección del
personal, los empresarios optarán por contratar trabajadores
de mediana edad (y en lo posible hombres), con altas califi-
caciones previas. Los ínuyjóvenes serán discriminados por
no tener experiencia profesional ni poseer un elevado n_ivel
de calificaciones, y ser por lo tanto muy costosa su capacita-
ción inicial. Tampoco serán elegidos los postulantes de edad
avanzada, ya que al estar cercano su momento de retiro, los
beneficios futuros esperados de este tipo de trabajadores son
muy bajos, y no se espera que los mismos trabajen mucho
tiempo para la empresa. Finalmente, las mujeres sufren una
desventaja relativa en términos de empleabilidad; a igual
edad y similar nivel de calificaciones, el empresario preferi-
rá contratar a un. hombre pues, al no tener derecho a licencias
especiales (reservadas-para las esposas y madres) se espera
que trabaje durante más tiempo para la empresa, maximizan-
do ios beneficios futuros.
Ciertos estudios en los países de la Unión Europea han es-
tablecido una estrecha relación entre la empleabilidad, la rela-
ción salarial precedente y el itinerario profesional del desocu-
pado demandante de empleo (IRES 1993). Sus conclusiones
distinguen según el tipo de contrato.
Quienes tuvieron un empleo precario caen más seguido en 'jl..j(r-
el desempleo que los de contrato de duración indeterminada
(CDI), pero aquellos son los que salen más rápidamente de esa
3íi
A ....-rrvmA n F.MPLEO y DESEMPLEO
/", ......... ·-· ·-. --
situación, porque tienen menores exigencias para aceptar las
ofertas que pueden ser relativamente desfavorables (CDD y tra-
bajos precarios), evitando así el riesgo de permanecer mucho
tiempo en esa situación.
Por el contrario, los desocupados que tuvieron anterionnen-
te un CDI, permanecen más largo tiempo en el desempleo, por-
que mientras se benefician percibiendo el seguro contra la de-
socupación, al mismo tiempo desean encontrar otro empleo in-
teresante, de acuerdo con sus calificaciones y competencias,
bien remunerado y estable.
Pero cuando la desocupación es de carácter masivo y dura-
ble, la demanda de fuerza de trabajo se hace más lenta y selec-
tiva que en situación de pleno empleo y dentro de las empresas
u organizaciones tiene lugar una mayor segmentación, que to-
me en cuenta el pasado profesional del desocupado (DIAMOND
1981).
3.5. El itinerario de los desocupados
Ya se hizo mención en un párrafo anterior a los principales
flujos entre la inactividad, la desocupación y el empleo. Cuan-
do se hace un seguimiento del flujo de los desocupados, - utili-
ziu1do por ejemplo los estudios de panel o las historias de vida-
, se observa una gran heterogeneidad y pueden establecerse ti-
pologías, a partir de sus itinerarios.
Los estudios de panel son aquellos que utilizan en forma
complementaria información de corte transversal y de series de
tiempo. La aplicación concreta al caso laboral consiste en la uti-
lización de bases longitudinales que contienen información de
distintas variables para un coriJunto de individuos en un perio-
do dado (LANCASTER 1990; HSIAO 1986; WESTERGARD-NIELSEN
1984).
Jacques Freyssinet, en la obra citada, propone la siguiente
tipología de itinerario a partir de la experiencia francesa: éste
puede ser repetitivo, de reconversión, y de exclusión.
El desempleo repetitivo, se observa cuando una persona ha
pasado en muchas oportunidades por el mercado de trabajo: por
ejemplo los jóvenes que cambian rápidamente de empleo luego
haber egresado del sistema escoiar, las mujeres que luego de
3. INTF.RDEPENDENC!AS Y F!.!!.!OS DE TRA!lAJO
la interrupción del empleo debida al matrimonio y a Ja materni-
dad intentan retomar la vida profesional, los trabajadores con
un bajo nivel de calificaciones profesionales pero, sobre todo,
los que antes ocuparan trabajos precarios. Debido a esa situa-
ción específica, no siempre tienen acceso al seguro de desocu-
pación, Y en razón de sus necesidades desean pasar poco tiem-
po en la condición de desempleados. Para salir de esa situación
se reinsertan en CDD, aceptan empleos temporarios o precarios
y a menudo hacen cursos de formación o pasantías en empresas
durante ia "pausa" o brecha que transcurre entre dos empleos.
El desempleo de reconversión afecta más a trabajadores ex-
titulares de CDI provenientes de la industria y que sufrieran un
despido por causa de cierres o fusiones, razones tecnológicas
y/o económicas. La mayor parte de ellos son hombres adultos
cie1tas calificaciones, que permanecen un tiempo conside-
rable como desocupados y buscan en primer lugar un empleo
estable Y bien remunerado, aprovechando que durante cferto
tiempo perciben el seguro de desempleo.
' Cuando el desempleo es de tipo estructural, el desempleo de
exch1sióQ es sin dudas el más grave de todos pues se debe a filia
débil empleabilidad, en un contexto de selección severa por
parte de los empleadores, que puede convertidos en desocupa-
dos de larga duración, cambiando sus actitudes frente al traba-
jo, deteriorando sus caliñcaciones profesionales, desalentándo-
Ios Y perdiendo finalmente los derechos al seguro de desem-
pleo. La mayor parte de ellos son jóvenes en situación de fraca-
so escolar, con dificultades de aprendizaje o sin las capacidades
para formarse profesionalmente, y adultos poco   cu-
ya edad está próxima al tiempo de la jubilación (FREYSS!NET
1998).
. Lamentablemente existen en nuestro medio pocas investiga-
que pennitan confirmar esta tipología o proponer una al-
ternativa.
44
4.4. El trabajo clandestino y el empleo no registrado,
como intersección entre empleo, inactividad y
desocupación (sector 4)
En el primer caso, trabajadores clandestinos: se trata de per-
sonas que se desempeñan en actividades marginales, no autori-
zadas fonnalmente, que escapan a la reglamentación y al regis-
tro estadístico, migrantes que ingresaron ilegalmente, o perso-
nas que operan en la "economía subterránea". Para Rafaele de
Grazia, experto de la OlT, el trabajo clandestino se trata de "una
actividad profesional, única o secundaria, ejercida al margen o
fuera de las obligaciones legales, reglamentarias o convencio-
nales, a título lucrativo y de manera no ocasional" (DE GRAZIA
1983).
En caso de ser entrevistado y no declarar al encuestador que
tfone un empleo, a ese trabajador se lo clasifica como desem-
pleado o inactivo, según sea su respuesta. Pero la experiencia
recogida por el INDEC indica que, cómo las encuestas se lle-
van a cabo enlos hogares y no en los establecimientos, sólo no
se declara como empleo la actividad propiamente ilegal. -
En el segundo caso, se trata de trabajadores que no han sido
declarados como empleados principalmente para no tener que
invertir tiempo en hacer trámites administrativos y para reducir
los costos laborales (evadir el pago del salruio indirecto). Cuan-
do ese trabajador es encuestado, para evitarse dificultades y no
correr el riesgo del despido; sólo se declarará ocupado y en si-
tuación regular si se desempeña en una actividad que ha sido
declarada por el empleadot
La OCDE por su parte define al empleo no registrado, co-
mo aquel "que sin ser ilícito en sí mismo no está declarado a
una o varias autoridades que deberían tener conocimiento de él
Y. por este hecho, se sustrae a la reglamentación o a los impues-
tos, o lleva a una reducción de las prestaciones de la seguridad
social" (OCDE 1988; GAL!N, FELDMAN 1997).
Para el caso de la OCDE se estima que ese sector implica al-
rededor del l 0% del total de los asalariados.
Según la EPH, el porcentaje de trabajadores no registrados
ronda en el 35-40% de los asalariados {BJ.\l'TISTINI 1999).
45
5. La crisis del régimen de acumulación
y la heterogeneización de la relación
salarial
En diversos trabajos de investigación que se llevaron a ca-
bo en el PIEITE y en numerosas publicaciones resultantes
(Neffa 1998), se han puesto en evidencia los cambios operados
en el modo.de regulación desde la emergencia de la crisis del
régimen de acumulación, iniciada a mediados de los años 70.
Dentro de las formas institucionales que compoilen el modo de
regulación, la relación salarial'es tina de las que más ha sufrido
profundas transformaciones desde esa época y su análisis es de
mucha utilidad para comprender los cambios operados en el
mercado de trabajo. Si bien esa transformación comenzó a ope-
rarse en los países capitalistas industrializados, su vigencia se
amplió progresivamente a los países denominados semi-indus-
trializados y/o emergentes, y específicamente en Argentina.
Lo que anteriormente a la crisis sé consideraba como los
"verdaderos empleos" y que predominaban en los paises capi-
talistas desarrollados, pierde su importancia dentro de la pobla-
ción económicamente activa en cuanto a la magnitud y propor-
ción de los trabajadores que los ocupan. Se denominan "formas
especificas de empleo", o "formas parti{;ulares de empleo", o
"empleos atípicos", a una serie de modalidades que tienen ca-
racterísticas diferentes del "verdadero empleo". resultante de la
"relación salarial fordista" predominante en las grandes empre-
sas industriales de los países desarrollados· {BOYER, SAILLARD
1996 y 1998).
De manera e n e r   ~ esos "verdaderos empleos" se caracteri-
zaban de la siguiente manera:
1. empieo en relación de dependencia y regulado con contratos
de duración p.or tiempo indeterminado,
2. de tiempo completo,
3. ejecutado en un establecimiento determinado por el emplea-
dor y diferente del domicilio del trabajador,
11
lf!J / ACTfVIDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
4. efectuado en contrapartida de salaríos establecidos mediante
la negociación colectiva o nonnas estatales, y que se actua-
lizaban en función de la inflación pasada y del aumento de Ja
productividad esperada,
5. registrado ante la administración pública del trabajo,
6. con una garantía de estabilidad y protegido por el derecho del
trabajo contra los despidos arbitrarios mediante disposicio-
nes jurídicas y financieras en materia de preaviso e indemni-
zación, que requieren a veces la previa íntervención de la
Inspección del Trabajo en eI caso de despidos colectivos,
7. cobertura del asalariado y su grupo familiar por un generali-
zado y generoso sistema de y seguridad social en
cuanto a atención de la salud, accidentes de trabajo, enfer-
medades profesionales y jubilación.
Progresivamente, y como estrategia empresaria para hacer
frente a la crisis y a la caída de Ias tasas de productividad y de
ganancias, se van generalizando diversas fonnas específicas, y
"no estándar" de empleo, compatibles con 1a flexibfüzación
productiva y la reducción de los costos laborales. Como resul-
tado sé han modificado y complejizado de manera significativa
las categorías ocupacionales que son objeto de medición y Ia
heterogeneidad resultante requiere a su vez que se introduzcan
cambios en las metodologías empleadas para registrarlas (PoK
1997).
\éamos a continuación -a partir de la experiencia interna-
cional y de la realidad argentina-, cuáles son las principales
nuevas modalidades de relación salarial, entendida ésta como
"la forma institucional que especifica las modalidades adopta-
das históricamente por la relación existente entre los trabajado-
res asalariados y los propietarios o responsables de la gestión de
los medios de producción", y definida como "el coajunto de
condiciones jurídicas e institucionales que rigen el uso del tra-
bajo asalariado y el modo de existencia de los trabajadores"
(BOYER 1995).
1. La fle:idbifü:ación e:xternade la fuerza de trabajo: responde
a 1a necesidad de las empresas de ajustar rápidamente, con
procedimientos administrativos simples, ágiles y con bajos
costos en materia de despidos, su dotación de personal a las
variaciones de la demanda,, proceso que vulnera la anterior
;

¡
s. CRISIS DEL REGIMEN DEACUMULAC!ON ... 47
estabilidad y promueve una más rápida r?tación de la
de trabajo entre las organizaciones y
acelerando el pasaje por el mercado de trabaJ?· Esta modali-
dad se ha instaurado para agilizar los trámites,
economía de tiempo, reducir los costos de_
despido y eliminar las restricciones legales a la rá?ida entra-
da y salida del trabajador al o del puesto de trabajo. Las lla-
madas "formas promovidas de empleo" (algunas de las cua-
les fueron denominadas peyorativamente basu-
ra") que fueron instauradas en 1991 por Ja Ley Nac10nal de
y posteriormente por otras normas referentes  
PYME para promover el empleo, legitimaron esta flex1b1ll-
dad como instrumento de políticas activas de empleo. Pero,
contrariamente al objetivo buscado y que la justificaba, no se
han comprobado sus efectos positivos para generar nue:?s
empleos, sino más bien su impacto para ace:erar la rotac10n
de trabajadores dentro del mercado de trabajo.
2. La fllexibilización intema: su adopción promover
dentro de la empresa la movilidad de los entre
diversos puestos de trabajo (rotación) en ?e ne-
cesidades cambiantes de las empresas u
polivalencia, es decir que un mis?1o trabajador pueda eJe1-
cer alternativamente diversas func10nes y hacerlo, de manei:a
integrada (ampliación y de tareas), di-
vididas social y técriicamente, Y asignadas ª un
que ocupaba en pennanencia un mismo puesto de trabaJO.
3. La ¡piirecarización del empleo: retomando una
la colega Cynthia Pok es "aquel que
endeble en la producción de bienes y ser:1c1os. inser-
ción endeble está referida a
que impulsan o al menos facilitan la exclusión
del marco de la ocupación. Se expresa en la part1c1pac1ón m-
termitente en la actividad laboral Y en la   del m?"
delo de asalarhido socialmente vigente. Asmusmo se
en la existencia de condiciones contractuales que
zan la permanencia de la relación de dependencia ( ... .as1
como el desempleo en ocupaciones en vías de desa?ar1c16n
o de carácter redundantes en términos de la necesidad del
aparato productivo" (PoK 1992).
ACT!V!DAD, EMPLEO Y P   S   M P U ~ O
Lo que caracteriza entonces esencialmente al empleo preca-
rio no es que tenga un carácter ilegal, su falta de registro o
su ejercicio clandestino, sino la debilidad en cuanto a la per-
manencia de la relación salarial de dependencia, con sus im-
plicancias jurídicas y económicas en materia de estabilidad
así como de protección legal y de seguridad social.
Cuando este fenómeno comenzó a generalizarse desde la cri-
sis de mediados de los años 70, se lo consideraba algo anor-
mal y circunstancial, que tenía un carácter marginal y se lo
calculaba como residual. La precarización del empleo así de-
finida ha comenzado progresivamente a caracterizar la ma-
yoría de los nuevos empleos creados y esa tendencia se ha
generalizado y consolidado desde comienzos de la presente
década.
4. La extern.alización y la subcontratación de trabajadores,
són modalidades de relación salarial que se han ido genera-
lizando en todas las organizaciones (mercantiles o no mer-
cantiles, con o sin fines de lucro) y en las empresas de cual-
quier dimensión, a partir de un cierto umbral mínimo de tra-
bajadores empleados, con el fin de inmovilizar menos capi-
tal fijo y disminuir los costos, especialmente los laborales
(salarios directos e indirectos); flexibilizar la producción y
adaptarse más rápidamente y con menores costos a los cam-
bios operados en la demanda; también para achicar la planta
de personal estable con el propósito de facilitar la gestión de
la fuerza de trabajo y reducir la representación sindical. Se
procede a una nueva división social y técnica del trabajo
dentro de la empresa y, cada vez con mayor frecuencia e in-
tensidad, se confían ciertas tareas a personas o unidades pro-
ductivas que operan fuera del establecimiento, remunerán-
dolas en función del producto o del servicio proporcionado,
antes que por la jornada de trabajo, y transfiriéndoles una
parte de los riesgos del negocio.
La relación de la empresa "madre" con las personas o empre-
sas subcontratistas está generalmente regida por el derecho
Civil o comercial y no por el derecho del trabajo y tiene vi-
gencia sólo cuando dicha empresa "madre" o contratante es-
tá en actividad, sin asumir responsabilidades en cuanto a la
reproducción de la fuerza de trabajo en caso de reducción de
la actividad, cambio de ramo o cierre de la misma.
l
I
¡ 5. CR!S!S DEL RE GIMEN DEACUMULAC!ON U•
AO
·u
Uno de los problemas estadísticos más dificiles de resolver
debido a esta modificación cada vez más frecuente de la di-
visión social y técnica del trabajo, es la transformación que
introduce, por una parte, en la clasificación de los trabajado-
res según los sectores y ramas de actividad y, por otra parte,
según las ocupaciones, generando una mayor heterogenei-
dad, que dificulta ciertas comparaciones a lo largo del tiem-
po (empleo por sectores, ramas de actividad y según la di-
mensión de las empresas, o el cálculo de la productividad
aparente del trabajo en el nivel de cada establecimiento, por
ejemplo).
5. Los contratos de trabajo eventlllal o estaciona!y de dura-
ción por tiempo determinado (CDD), por un lado, y por
otro eltrabajo temporario contratado mediante Agencias
de 1lrabajo Temporario (ATT), permiten a los empleadores
(públicos o privados) proveerse de fuerza de trabajo asalaria-
da sólo por el periodo de tiempo que estiman como estricta-
mente necesario para llevar a cabo la producción o prestar un
servicio y para el que disponen de recursos.
La diferencia entre ambas modalidades consiste en que en
las dos primeras el contrato se establece directamente entre
el empleador y los trabajadores contratados (a menudo se re-
quiere un cierto nivel de cafüicaciones y competencias),
mientras que el trabajo temporario contratado media..11te las
ATT, procede mediante una triangulación dé la relación sala-
rial: el trabajador (calificado o semicalificado) es contrata-
do por laAgencia, con quien tendrá la relación de dependen-
cia y es la que le paga una remuneración; el ejercicio de su
tarea y la generación del valor se hacen en el establecimien-
to de un empleador a cuyos objetivos responde en cuanto a
las modalidades del trabajo, disciplina y orientación, pero
con el cual no tiene una relación formal de dependencia.
Esta última modalidad de la relación salarial genera una seg-
mentación, una fractura y diferentes comportamientos socia-
les dentro del colectivo de trabajo, lo que dificulta su repre-
sentación en el momento de negociar colectivamente y pue-
de generar conflictos de encuadramiento entre varias organi-
zaciones sindicales. Su dinamismo es discontinuo: la impar- (J/-
tancia absoluta y relativa de las contrataciones de personal
por medio de las ATT dismínuye cuando las normas legales
50
.ACTIVIDAD. EMPLEO Y DESEMPLEO
promueven formas precarias ("promovidas") de empleo y
aumenta cuando ellas son removidas.
Además de estas "formas específicas de empleo" {FEE),
que están cada vez más presentes en la realidad argentina ac-
tual, se observa la emergencia de modalidades promovidas de
empleos en virtud de la legislación y de las políticas públicas, y
se incrementa el trabajo asalariado al margen o en abierta con-
tradicción de las normas legales.
Se observa así una mayor heterogeneización y la cristaliza-
ción de ciertas categorías de "población objetivo" que han sido
configuradas por el poder público con el propósito de combatir
el desempleo y de generar nuevos empleos para ciertas catego-
rías desfavorecidas de la población económicamente actíva, por
ejemplo:
- personas con necesidades básicas insatisfechas (pobrés e indi-
gentes),
- jóvenes sin mayor calificación y desertores del sistema esco-
lar,
- mujeres jefes de hogar con bajas calificaciones profesionales,
- desocupados de larga duración, y
- trabajadores de edad avanzada, que han sido victimas de los
procesos de reestructuración del sistema productivo.
A esto se debe agregar que por diversas razones (políticas,
económicas, sociales) se asiste a la emergencia de varias situa-
ciones límite:
- el trabajo asalariado que se ocupa en empresas u organizacio-
nes que producen bienes o servicios de carácter ilegal (por
ejemplo, producción y tráfico de drogas perjudiciales a la sa-
lud),
- e.l trabajo clandestino (por ejemplo, el de los inmigrantes in-
_documentados) pero sin que el trabajo realizado sea necesa-
riamente ilegal,
- el trabajo llamado comúnmente "en negro", o más correcta-
mente "no registrado" ante la Administración del Trabajo, y
por el cual no se realizan aportes al Sistema de Previsión So-
5. CRISIS DEL REG!MEN DEACUMULACION ••.
51
cial, a las A.seguradoras de Riesgos del Trabajo (ART), al se-
guro colectivo obligatorio, a las obras sociales, ni descuentos
para pagar la cuota sindical, etc.
transformaciones de la relación salarial, derivadas del
  en el modo de desarrolio, constituyen un gran desafio
teor:c? Y ponen en cuestión tanto los conceptos y las categorías
anahticas como las anteriores metodologías tradicionales de
medición._ Las FEE requieren otros instrumentos y formas de
procesamiento, porque el funcionamiento del mercado de traba-
jo ado.pta fonnas particulares y cambiantes para cada nueva
modalidad de relación salarial.
En el caso argentino, los cambios del régimen de acumula-
ción Y del modo de desarrollo iniciados a mediados de los años
70, se aceleraron y adoptaron formas inéditas desde fines de la
década de los 80, y más específicamente desde la adopción del
"Plan de Convertibilidad".
68
- cuando se estima que hay un sobre-empleo en el sector ¡¡ni-
blico (que jugaría el papel de un sector refugio, alimentado
por el clientelismo, el nepoíismo, o como un sucedáneo del
seguro de desempleo, etc.),
- en el caso de personas ocupadas en actividades que se consi-
deran poco o no productivas, incluyendo entre ellas esencial-
mente al sell"Vicio doméstico tradicional,
- en varias de las fonnas que adopta el "cuenta-propismo"
cuando éste no es más que una "actividad refugio'', tales co-
mo vendedores ambulantes, cuidadores de autos en espacios
públicos, etc.,
- el subempieo en materia de calificaciones, existente en
ciertas actividades que requieren una capacitación sensible-
mente inferior a la que dispone el trabajador que ocupa dicho
puesto de trabajo, caso común en profesionales jóvenes al ini-
ciarse en la vida activa y que trabajan como simples emplea-
dos de ejecución, etc., y de personas que, a falta de otras
oportunidades, aceptan de manera involuntaria puestos de
trabajo con baja productividad e ingresos como una estrate-
gia de sobrevivenciay una forma de eséapar al desempleo.
Al tomar en cuenta estos nuevos elementos -y a pesar de la
insuficiencia, la fragilidad y complejidad de esa información-
se puede llegar a el subempleo invisible con una cifra
absoluta o tasa total. En este caso el propósito buscado no es el
de llegar con exactitud a obtener una cifra global del desempleo
ocuito o el subempleo invisible, sino poder analizar de manera
más detallada ciertas categorías heterogéneas de la población,
afectadas por la falta de empleo. Para ello se requerirla imagi-
nar y formular una construcción analítica diferente, que no pue-
de surgir de las categorías utilizadas tradicionalmente.
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1
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69
7. La Encuesta Permanente de Hogares
(EPH) del INDEC
7.1. Introducción
-Los registros administrativos y de seguridad social argenti-
nos no brindan mayor información sobre el empleo y el desem-
pleo. Los censos nacionales de población se hacen cada 1 O años
y dada su extensión y contenido, no dan unabuena información
completa sobre este tema específico; para ser exhaustiva reque-
riría mucho tiempo de encuesta (INDEC 1996).
Desde comienzos de la década de los años 60 comenzó a
aplicarse la Encuesta de Empleo y Desempleo (EEyD) del IN-
DEC que si bien era menos sofisticada y perfecCionada que ia
actual, tuvo ei mérito de comenzar a recoger información, aun-
que no sea exactamente comparable a la captada actualmente
por la EPH.
La EEyD fue aplicada por la primera vez en la Capital Fe-
deral y' los 19 Partidos del Conurbano en 1963, y desde enton-
ces se administró en los meses de abril, julio y octubre hasta
principios de I 972. La evidencia de sus deficiencias estimuló
su sustitución por la Encuesta Pennanente de Hogares (EPH),
cuyo objetivo es la caracterización de la población en términos
de su inserción socioeconórnica y de sus estrategias de vida.
i.2. Características y contenido de la EPH
En la Información de Prensa editada periódicamente por el
INDEC y en recientes documentos oficiales, se describen con
amplitud las características y el contenido de la EPH (INDEC
1997 Y 1998), que resumimos y analizamos a continuación.
La EPH es una encuesta por muestreo, con bases en la teo-
ría estadística y en la de probabilidades, que se administra .
  1997, la pobI'a-
ción urbana era en Argentina aproximadamente el 87,2 % del
total.
33'-
El primer relevamiento urbano de la EPH en el área confor-
mada por la Capital Federal y los partidos que integran el Gran
70
ACTIVIDAD, E,\!PLEO Y DESEMPLEO
Buenos Aires tuvo íugar en i972. Posteriormente, la encuesta
se expande a otros importantes centros urbanos del país, reali-
zándose de manera regular dos veces al año, durante ios meses
de mayo (o abril hasta 1984) y octubre, en 25 agiomerados ur-
banos que representan al 70% de ía población urbana del pais,
al 98% de la pobiación que reside en centros urbanos de
100.000 y más habitantes y ai 9 i % de la población que reside
en centros urbanos de 50.000 y más habitantes. Desde 1997 se
ha comenzado a experimentar una nueva onda de la EPH en el
mes de agosto, aunque en sus comienzos la muestra y el univer-
so no eran exactamente los mismos. También se efectúa la en-
cuesta en el área urbano - rural dei Valle de Río Negro. En ma-
yo de 1988 se incorporaron los aglomerados urbanos de Us-
huaia y Río Grande y en octubre de 1995 ios de Mar del Plata
y Batán, Río Cuarto y Concordia, alcanzando así a 29 los aglo-
merados íele'..tados.
C. Pok hace referencia a que, en su origen, el diseño de la
EPH tomó en cuenta dos grandes corrientes de pensamiento de
las ciencias sociales: los marcos analíticos para conceptualizar.
por una parte, la estructura social y más específicamente el mer-
cado de trabajo y, por otra parte, las estrategias de vida imple-
mentadas para satisfacer ias necesidades de ias familias en ma-
teria de vivienda, educación y salud (PoK 1996 y 1997).
Con respecto a su antecesora, la EEyD, Jos objetivos de la
EPH son n1ás amplios, pues además de las condiciones demo-
gráficas de la población, busca caracterizar la situación socioe-
conómica de las personas y de ios hogares; técnicamente es
avanzada, pues incorpora el factor de corrección por no res-
puesta, y cambió el diseño muestra! utilizado, que pasó a ser
estratificado en iugar de ser por conglomerado. Por otra parte,
se modificó el sistema de remuneración de los encuestadores,
que en la EEyD estaba basado en ei número de activos encues-
tados, lo cual puede haber inducido a sobreestimar las cifras.
Por esas causas, no es fácil empalmar las series de ambas en-
cuestas antes y después de 1974.
Los temas fundamentales relevados por ia EPH se refieren
a los hogares y a los individuos; caracterizando la población en
términos de su inserción soc1oeconómica.
71
Las tres dimensiones basicas caracterizadas son:
1. la población desde el punto de vista demográfico,
2. la poblac'.ón en terminas de su inserción en la producción so-
cial de bienes v servic
1
·
05
· · .. ¡
1

. , ' miaienc o as características ocu-
pac10nales, y de migraciones,
3
·

en térmi?os su participación en la distribu-
e producto social, m1diendo las características habita-
c10nales, educacionales y de íngresos.
Para ia PEA ocupada se demanda la cantidad de ocupacio-
nes el tiem d t b · ,
, - po e ra ªJO, la categona ocupacional. la rama v el
del establecimiento, el carácter y calificación de l;
e, mgreso. la ocupación, la antigüedad en el empleo. e!
gi ado de estabilidad y la búsqueda de otra ocupación. ,
Con respertn " 1., pi:;- A ,.i _ :!
. - - - "'" , "-'ª uesvcupaL a, se trata de captar el
tren;po que lleva desocupado (si es antiguo o nuevo y en el ca-
so Cle Sf'r '-lnt¡g"O la nn• ' •
' - -- -·:· . ' ' vcnegor:<: ocupac10nal que tenía), la rama
ele! establec1m1ento su t - 1 · ·
' amano, e, tipo de tarea que
ba, e! grado de formaiizacíón del despido s1· fue ca-, t . . "
d
. · · l , e 1ac er m-
1v1C1ua o colectivo y l ¡ .
. ' as causas por as cuales no encuentra
trabajo o no lo busca. '
" El esquema de :otación de Ja muestra que utiliza Ja Encues-
k Pem13nente de hogares d"'i fNDEC . 1· . . .
. . " i , permite ana izar los it1-
neranos ocupacionales d ·
. • e las personas que componen un or-
de la i21uestra _( 25%) durante cuatro ondas (o sea: lo
largo de dos anos). Utilizando los esn1rlin" de nano! ºS'º t;-o _¡_
D . , --............. r' 1..,1,VJ.' ....., l.\..> iy uc
m puede analizarse desde una óptica estadística y
econometnca para evaluar el impacto de ciertas medidas políti-
cas en gnipos específicos de la población, estudiar la evolución
de brechas "''"'tr"' las r1;nt;-t-- -· ·
• , - ." - .... - " '"-'" rn ª" cuhories, estimar ia
  de !ºs flujos existentes dentro del mercado laboral
comomar Y:lrlahlPs flu;A " n> l • • '
delo ---. -:- .• Y   para construir diferentes mo-
s econometncos, etc. Para complementar esta informacíón
en lo rpf,.ren•,, a ia ªS ....... tu d ,
. - .-- • " uuCL Ta e JUS OaSeS de datos de panel y
sus usos, ver Lancaster ( 1990), Hsiao ( 1986) y Wester-
gard-1'helsen (1984). ·
72
ACTIVIDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
Modalidades de admlnistmi6n de la EPH
Previamente a la salida para hacer el trabajo de campo, se procede a entregar ai cncucs·
tador el conjunto de domicilios com:sp-0ndicntc a las viviendas en las que debe realizar las en·
trevistas, además de la c:irtografia detallada de la zona de trabajo, lo que le pC!lllitirá ubicar
con precisión las unidades seleteionadas.
El encuestador debe realizar entrevistas en todos los hogares que habitan la vivienda se·
leccionada, debiendo concurrir hasta 3 veces para lograr entrevistar, por lo menos, a alguno de
los componentes del hogar o los hogares que la habitan. Si completado este ciclo de visitas, to-
davía no ha sido posible concretar el contacto y administrar la encuesta, el encuestador proce·
de a registrar la vivienda seleccionada como una "no respuesta", especificando las causas. El
estimador utilizado en la Encuesta Permanente de Hogares está estructurado de modo tal, que
es posible capitalizar esta información mediante la, aplicaei6n de factor de P?r
dicha causa. La utilización de este factor para el calculo de los cstunadores exige un estudio
constante de la "no respuesta", para evitar y controlar los sesgos de las estimaciones. Las
muestras se diseñaron de modo tal que fuera.posible obtener estimadores autopondcrados.
El cuestionario comprende un formulario destinado a la familia y otro para cada uno de
los individuos que habitan en el hogar encuestado. Si las pe ISO nas que forman parte de la Po-
blación Económicamente Activa no se encontraran presentes en el momento de la entrevista,
el em;uestador puede tomar la información que suministre otro miembro del   que sea
adulto y conozca la situación y sepa responder con precisión.
La EPH se lleva acabo de manera regular con la modalidad en curso, desde 1974. El in·
tervalo de confianza minimo con el cual se trabaja hoy es del 95%. Las unidades de muestreo
son clasificadas en estratos para luego realizar una selección de las mismas con probabilidad
proporeional a su llll!laño, medido en cantidad de viviendas particulares. Luego se seleccionan
Cll forma sistemática las viviendas dentro de las unidades primarias pre-seleccionadas, que son
los radios censales. Dentro de cada aglomerado urbano, la muestra es autopondcrada (lNDEC,
mayo 1998).
La encuesta se dirige a la población que n:sidc en viviendas particulares, excluyendo a
los que habitan en viviendas colectivas (geriátricos, hospitales, prisiones, cuarteles, conventos,
hoteles de más de 10 habitaciones, ele.) y e11bre toda la población que vive bajo un régimen
familiar. Cada radio censal comprende aproximadamente unas 300 viviendas.
La muestra permite hacer dos veces por año, en abril-mayo y octubre, el seguimiento pre-
ciso de los hogares   dunmte un periodo de dos años, para que entre dos ondas,
siempre permanezca en la muestra aproximadamente el 1So/o de los hogares; en relc'll'.-
miento se reemplaza la cuarta parte de los hogares por otros, de manera que en VJrtUd del dí-
scilo de la Encuesta, ningún hogar es entrevistada en cinco ondas sucesivas. Se puede inferir
que repetir la encuesta a cada hogar una mayor cantidad de veces podría generar recitaros.
La EPH es administrllda por unos 650 cneue:stadores que visitan unas 35,000 viviendas
pa11icularcs, y la condición de actividad se liga a la semana de referencia, que se define en ca-
da oportunidad.
Como ya se mencionó, desde 1997 se realizó un relevamiento adicional en el mes de
agosto, a lll$ habituales de mayo y ocillbre de cada año, y se prevé aumentar el número de on·
, dlls de la EPH cada año, a partir del 2000, en el caso de que se diSp-Onga de los rccursos co-
m:spondientes.
Para tomar en cuenta bs transformaciones mencionadas en la relación salarial, se han di-
señado y aplicado módulos especiales que Cllp!en aspectos parciales o totalmente descuid&dos
por el CUestionario B!isíco, por ejemplo los módulos de precariedad laboral y de desocupación,
. Pero no siempre los encuesta.dores logran completar todos los fonnulllrios a su crugo, de-
bido a que en algunos cuos se hace imposible íngtCSlll' ai las viviendas (por estar ubicadas en
nmas de riesgo o en b:urios countries de acceso restringido) y en otros casos, por-
que los habitantes se   a conlestlr por desconfiwa o para guardar el sectelll acm:a de
sus condiciones de vida y nivel de ingresos.
7. ENCUESTA PERMANENTE DE HOGARES DEL INDEC
7.3. Conceptos y definiciones básicas utilizadas por la
EPH del INDEC
73
Los conceptos básicos acerca del empleo y desempleo son
captados por las encuestas por medio de la condición de activi-
dad (INDEC 1997, 1998 y 1999):
'Ik'abajo: es la actividad laboral que deriva en la producción de
bienes y servicios, con valor económico en el mercado.
Condición de actividad: se establece a partir de dos dimensio-
nes:
1. el ejercicio efectivo de alguna actividad laboral, expresada en
la tenencia de alguna ocupación, y
2. la voluntad de buscar aiguna actividad laboral, expresada en
la búsqueda activa de una ocupación.
La combinación de ambos elementos permite configurar las
categorías básicas de la condición de actividad de la población,
diferenciando los siguientes grupos (INDEC 1997, 1998 y
1999):
l. Población EconómicamenteA"diva (PEA): es el conjunto
de personas que independientemente de su edad, tiene una
ocupación o que sin tenerla (por ser desocupada) está en con-
diciones de trabajar y la busca activamente. Se e::¡.cluyen de
manera explícita los enfermos de larga duración, y las demás
personas impedidas de trabajar:
La PEA está entonces compuesta por la población ocupada
más la desocupada así definida, sin fijar límites máximos y
mínimos de edad.
A diferencia de Argentina, en la mayoría de países se pone
un límite inferior y superior de edad para identificar la PEA
dentro de la población total: por ejemplo, un piso a partir de
los 14 años para ambos sexos y un techo constituido por los
60 años para las mujeres y 65 para los varones. Por su parte
la O IT considera· que "el límite mínimo de edad adoptado pa-
ra las preguntas de los censos relativos a la actividad econó-
mica, deberá establecerse según las condiciones que preva-
lezcan en cada país, pero nunca sobrepasará los 15 años. Los
países en que gran parte de la fuerza de trabajo se dedica a la ,
agricultura, -tipo de actividad en que suelen participar mu- (
17
;j .,-
chos niños-, deberán establecer una edad mínima inferior a
0
'
ACTIVIDAD. EMPLEO Y DESEt\IPLEO
la de los países muy industrbiizados, donde es poco frecuen-
te el empleo de mano de obra infantil" (OIT 1966). En el
mismo docmnento, la OIT aconsep que se adopte un:i clasi-
ficación por edad que establezca una distmcíón entre las
sonas económicamente activas menores de 15 años (en los
países que se utiiice un límite de edad más bajo) y las que
tienen 15 años y más.
Al no excluir de la PEA a los menqres de 14 años ni a los
mayores de 60 o 65 años según el género, la EPH hace posi-
ble identificar el trabajo de los ni11os y el de quienes han su-
perado la edad máxima para jubilarse. Haciendo un procesa-
miento específico y agrupando por edades, se puede compa-
rar con los demás países.
.. La Población Económicamente Inactiva (PEl) comprende
a los que en la semana de referencia no tienen un empleo ni
lo buscaron ele manera activ::i, y que por lo tanto no pueden
considerarse como verdaderos desocupados. Los integrantes
pueden clasificarse como inactivos.típicos o.como '.nactivos
marginales (trabajadores desalentaüos, por ejemplo¡.
La PEI está compuesta por: los niños y jóvenes que no tra-
bajan, permanezcan o no en el sistema escolar; por las muje-
res aue dentro o fuera del hogar, no trabajan contra una re-
o que reaiizan tareas domésticas (salvo que su
producción tenga un valor en e! mercado); por quienes traba-
jan de manera benévola y militante en r.artidos   sin-
dicatos, instituciones religiosas, orgamzac10nes barriales Y
otras asociaciones voluntanas del tipo ONG, por los enfer-
mos, jubilados y pensionados (que no tienen un trabajo asa-
lariado o no trabajan como independientes) así como por los
desocupados que por una causa u otra no buscan activa-
mente trabajo (falta de iníciatíva, tienen otras fuentes de re-
cursos personales, son sostenidos por sus familias, prefieren
ociosos antes que trabajar por bajos salados, o
están desalentadosluego de hacer numerosas búsquedas de
empleo con resultados infructuosos).
Es decir, quienes no tienen un cn1pleo y que en el momento
de administrarse la EPH o en las semanas precedentes no
buscaron activamente empico o no están disponibles para
7. ENCUESTA PE!lolA.'H:.'ITE DE llOGAHES DEL INDEC
75
trabajar, no se consideran verdaderos desocupados y por lo
tanto no se incluyen en ia estadística ni de ocupados rn deso-
cupados: permanecen formando parte de ia Pobiacíón Eco-
nómicamente Inactiva.
Dentro ele la población económicamente activa, siguiendo
la EPH .. se pueden identificar diversas categorías ocupaciona-
les:
1. Población ocupada: es el conjunto de personas que tiene,
por lo menos, una ocupación, independientemente de su
edad. Operacíonaimente, es ia pobiaciém que en un tíempo
específico, denominado semana de referencia, ha trabajado
por io menos una hora en forma remunerada, o 15 horas o
más, sin remuneración. Los ocupados pueden clasificarse en:
i .1. Ocupados plenos: es el conjunto de los ocupados que
trabajan un iapso considerado "socialmente nonnal", que
en nuestro país se ha establecido entre 35 y 45 horas se-
manales.
1.2. Sobre-ocupados: es el conjunto de los ocupados que
trabajan un lapso mayor al considerado "socialmente nor-
mal'', es decir 45 o más horas semanales.
1.3. Sub-ocupados visibles u hornrios:es el conjunto de la
población ocupada que, involuntariamente, trabaja menos
de 35 horas semanales, pero desearía trabajar más horas.
Dentro de esta categoría se ha establecido ia siguiente cla-
sificación:
- Sub-ocupados demandantes: son los que trabajan me-
nos de 35 horas por causas involuntarias, están dispues-
tos a trabajar más horas y/o están en la búsqueda de otra
ocupación.
- Sub-ocupados no demandantes: son íos ocupados que
trabajan menos de 35 horas semanales por causas invo-
luntarias, pero que no buscan activamente otra ocupa-
ción o a..rnpliar !a jornada.
Bien podría haber también sub-ocupados demandantes,
que buscaran trabajar mas horas en el mismo empleo, o
estuvieran realmente en condiciones de hacerlo, pero esa
pregunta no se formula.
76
ACTIVIDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
2. Finalmente tenemos la población desocupada:es el conjun-
to de personas sin límite de edad que, sin tener ningún traba-
jo, buscaron uno en forma activa en la semana de referencia.
Esta definición cotTesponde al concepto de desocupación
abierta. El INDEC advierte en sus publicaciones y comuni-
>'\AJL de prensa, que esta categoría ·    
as personas que realizan .
buscan activamente una ocupaci n, as personas que trabajan
jornadas involuntariamente por debajo de lo que se conside-
ra "socialmente normal", los desocupados (ocultos) que por
estar desalentados han suspendido la búsqueda por falta de
oportunidades visibles de empleo, los trabajadores que se
consideran sub-ocupados porque están en puestos de trabajo
remunerados por debajo del salario mínimo legal o en pues-
tos de trabajo cuyos requerimientos están por debajo de su
calificación, etc.
7.4. Definiciones y metodología del INDEC para el cál-
culo de las tasas
En sus trabajos de investigación, el PIETTE ha decidido
adoptar las definiciones y los conceptos formulados por la EPH
del INDEC, para especificar las diferencias existentes entre las
tasas de actividad, de desocupación, de subempleo y de empieo,
cuyo cálculo se señala más adelante.
La primera aclaración es en cuanto a qué se entiende por ta-
sas generales y específicas. La tasa general,es ia relación cal-
culada entre un grupo de la población que tiene una determina-
da característica sobre el conjunto de población que puede te-
nerla. La tasa específica, es aquella para la cual esta relación
se entre un sub-conjunto particular de esa población
(clasificada por ejemplo, en.función de los grupos de edad, el
nivel de instrucción formal o del género) y el conjunto de esa
población.
Siguiendo las definiciones del INDEC, se distinguen entre
las tasas de actividad, de desocupación, de subempleo y de
pleo, su naturaleza general o específica, derivándolas de los cál-
culos siguientes:
7. ENCUESTA PERMANENTE DE HOGARES DEL !NDEC
77
1. Actividad:
La tasa de actividadrelaciona la PEAy la población total.
La tasa de actividad general:se calcula como el porcenta-
je entre la población económicamente activa total (ocupados
mas desocupados) sobre la población total.
La tasa de actividad específica puede ser por edad, por
sexo, y/o según el nivel de instrucción formal: se calcula
como porcentaje entre una parte de la población económica-
mente activa correspondiente a dicha variable (grupo de
edad, sexo o nivel de instrucción) sobre la población total de
dichos grupos de edad, o sobre la población total del sexo
que se trate, o sobre el volumen de la población total que ha-
ya alcanzado ese nivel de instrucción formal.
2. Empleo:
La tasa de empleo se caicula como el cociente entre la po-
blación ocupada y la población total.
La tasa de empleo generai:se calcula como porcentaje en-
tre la población ocupada sobre la población total.
La írnisa de empleo específica:por edad, sexo o nivel de ins-
trucdón formal, se calcula como porcentaje entre la pobla-
ción ocupada correspondiente a dicha variable (grupo de
edad, sexo o nivel de instrucción) sobre el total de' la pobla-
ción de dichos grupos de edad o sobre la población total del
sexo que se trate o sobre la que haya alcanzado ese nivel de
instrucción formal.
3. Ocupación
La tasa de ocupación resulta de la relación entre la pobla-
ción ocupada y el total de la PEA.
La tasa de ocupación general: se calcula como el porcen-
taje existente entre la población ocupada total y el total de la
PEA.
La tasa de ocupación especifica, por edad, sexo o nivel de
instrucción formal, se estima como porcentaje entre la pobla-
ción ocupada correspondiente a dicha variable (grupo de
edad, de sexo o según nivel de instrucción) sobre el total de
la población económicamente activa de dichos grupos de
78
ACT!V!DAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
edad, del sexo que se trate y de la que haya alcanzado ese ni-
veí de instruccíón formal.
4. Desocupación
La tasa de desocupación resulta de la divísión entre la po-
blación desocupada y el totai de ia PEA.
La tasa de desocupación general se calcula como porcen-
taje entre la población desocupada total, sobre la población
económicamente activa.
Las tasas de desocupación específica, por grupos de edad,
sexo y nivel de instrucción fonnal, es calcuiada como por-
centaje entre ia población desocupada correspondiente a di-
cha varíabie (grupo de edad, de sexo o según nivel de íns-
trucción) sobre la población económicamente activa de di-
chos grupos de edad, del sexo que se trate y de la que haya
aicanzado ese nivel de instrucción formal.
5. Sub-ocupación horaria
La tasa de sub-ocupación ho:rariaresulta de la división en-
tre !a pobiación sub-ocupada y el totai de la PEA.
Tasa de sub-ocupados demandantes: se calcula como ei
porcentaje entre la población de sub-ocupados demandantes
y el total de ia PEA.
Tasa de sub-ocupados no demandantes: se calcula como ei
porcentaje entre ia población de sub-ocupados no deman-
dantes y el total de !a PEA.
La EPH releva ia sub-ocupación visibíe (quienes trabapron
menos de 35 horas semanales en ia semana de referencia)
Como se mencionara anteriormente, se puede verificar el
caso extremo de que un trabajador después de pasar varías años
desocupado, baya estado ocupado solamente una hora (remune-
rada) durante el periodo de referencia volviendo luego a ia si-
tuación de desocupado abierto. Pero a pesar de todo, operativa-
mente se lo clasifica como sub-ocupado. En esta situación se
encuentra gran cantidad de trabajadores que efectúan trabajos
circunstanciales o ten1porales, comúnmente denominados
"changas", cuando en realidad se trata de situaciones más se-
mejantes al desen1pleo oculto que al empleo.
------
7. ENCUESTA Pi.:R.\L\NENTE DE HOGARES DEL !NDEC 79
Ei hecho de considerar una hora de trabajo como límite mí-
nimo tiene una utilidad operativa, porque permite captar al con-
JUnto de este grupo dentro de la PEA, pero para fines anaiíticos,
se podrían establecer otros límites dentro de ese subconjunto
tan heterogéneo y recalcuiar así ia representatividad de los di-
versos segmentos existentes dentro de los sub-ocupados.
Como ya se señaló, el desempleo oculto comprende dos
grupos de personas: en primer lugar a las que no están ocupa-
das y que en et período de referencia figuraban dentro de !a po-
blación económicamente inactíva porque luego de búsquedas
infructuosas dejaban de huscar activamente un empleo (llama-
dos técnicamente trabajadores desalentados). En segundo lu-
gar a los desempleados __  
--p;(í;:-es decir personas que estaban desempleadas, pero que
com-éi en la semana de referencia habían realizado al menos una
hora de trabajos circunstancíaies, (generalmente
ción y baja calidad), se clasifican operativamente como em-
  activamente otro empleo.
7.5. ¿Por que causas pueden entonces variar las tasas
de desocupación?
7.5. J. El arnnento
• Siendo la tasa de desocupación un cálculo aritmético entre la
/l¡.
población desocupada (que está disponible y busca activa- · .1
mente un trabajo remunerado), sobre el total de la población
económicamente activa, el incremento de la desocupación a
lo largo de! tiempo puede ser el resultado de varias dinámicas
en la condición de actividad: en primer lugar, la tasa puede
crecer simplemente como resultado del incremento del núme-
ro absoluto de desocupados {incluidos en el numerador y el
denoininador), debido a la destrucción de empleos o a los
despidos, sin que necesariamente varíe el volumen de la PEA
ocupada o que, cuando ello ocurra, no lo haga con la misma
intensidad;
• en segundo lugar, como resultado del "efecto llamado", aun-
que no se hayan destruido empleos, crece ei voiumen y la ta-
sa de desocupados, porque personas que estaban e.:i .la inactí-
80
ACTIVIDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
vidad, ingresan en el mercado de trabajo al percibir la exis-
tencia de mayores posibilidades de empleo, y pasan a formar
parte de la PEA, aunque no tengan éxito en la
empleo. Se los incluye en el numerador y el denominador ae
la tasa de desempleo;
en tercer lugar, también crece el volumen y la tasa de desocu-
pación como resultado del efecto "trabajador adicional'', es
decir cuando otros miembros de la familia del desocupado (a
veces además de él) ingresan al mercado de trabajo, (am-
pliando el numerador.y engrosand? .la PEA), para compensar
la diminución de los ingresos fam1hares;
finalmente, simplemente por efectos demográficos, dado
que aunque haya sido débil la tasa de crecimiento de la
ción, siempre trae aparejado un incremento de la
económicamente activa, pudiendo evolucionar a un nnno
mayor que ei de los nuevos empleos creados.
· Esto quiere decir que, por diversas razones, puede crece:· el
volumen y la tasa de desempleo en las diversas fases del ciclo
.eci:mómico, tanto en momentos de eJ{pansión como en los de re-
cesión.
7.5.2. La disminución
.A su vez, la disminucíón de la tasa de desocupación, tam-
bién puede operar en las diversas fases del ciclo, y ser la conse-
cuencia de varios movimientos:
• en primer lugar, como resultado de unreireación neta de em-
pleos, con un volumen de la PEA estabilizado, o cuando cre-
cen ambas magnitudes, pero la tasa de empleos creados lo ha-
ce con un rinno superior al de la PEA;
• en segundo lugar, como resultado del efecto  
cuando trabajadores desocupados se retiran de la PEA hacia
la inactividad y dejan de buscar activamente un empleo; así,
crece la población económicamente inactiva y la tasa de de-
sempleo disminuye au."lque el número de empleos no haya
crecido en cifras absolutas;
• en tercer lugar, por un "efecto co!!lltable'', cuando por una
convención se contabilizan como ocupados o como sub-ocu-
pados a tos trabajadores que estaban desocupados y que pa-
1. ENCUESTA PERMANENTE DE HOGARES DEL INDEC
san a ser beneficiarios de las políticas públicas de empleo
(CDD, formas promovidas de empleo de carácter precario,
realización de pasantías, etc.), y
• en cuarto lugar, por el efecto "retiro" de la PEA, cuando una
parte de la población que estaba empleada, sub-ocupada o de-
socupada que buscaba un empleo, se retira de la fuerza de tra-
bajo, desalentados por búsquedas infructuosas de empleo, o
por razones de tipo institucional o familiar: el servicio militar
obligatorio (hasta mitad de la presente década), la ampliación
de la edad de escolaridad obligatoria, la prosecución de estu-
dios terciarios o superiores, o la dedicación de más tiempo a
la atención del hogar, al cuidado de enfermos, de ancianos o
de los hijos de corta edad, etc.
7.6. Los cuestionamientos a la EPH
Algunos especialistas, han formulado recientemente cues-
tionamientos y críticas (álgunas de ellas muy fuertes) respecto
de la confiabilidad de la información suministrada por la EPH .
De una manera u otra, esas observaciones alcanzan también a
otros dispositivos similares que se utilizan en diversos países.
Los cuestionamientos pueden resumirse de la manera si-
guiente:
1. La cobertura
La EPH no abarcaría a Ia totalidad de la población, dado que
se concentra solamente en el sector de mayores aglomerados
urbanos, con excepción de la zona urbano-rural del Alto \álle
del Río Negro.
2. La sustitución de respondentes
Como el relevamiento se hace en los hogares, un destacado
especialista, Ernesto Kritz, afirma que más del 50% de los que
responden, serían en su mayoría miembros de la familia de los
trabajadores ocupados o desocupados y no ellos propiamente.
Ante esta situación, se fonnula la hipótesis de que aquellos no
siempre conocen con exactitud la condición de actividad del
trabajador ausente, su estatuto laboral (si tiene un empleo pre-
cario o estable, si está en situación regular o si trabaja en negro
o si no está registrado), la duración exacta la jornada de traba-
jo, ni el monto total de sus ingresos. - -
82
3. La captación de los ingresos
Vciríos especialistas emiten críticas que expresan sus reser-
vas en esta materia:
_ aigunas personas rechazan a los encuestadores o se niegan a
contestar,
_ la EPH no captaría información sobre algunos ingresos "no
monetarios" que no se incluyen en el salario registrado, por
ejemplo los "tickets restaurants" cuyo uso se ha ido generaii-
zando en ias grandes empresas, sobre todo en las transnacio-
nales, con el acuerdo de los asdariados;
- la EPH contendría una elevada subdeclaración, cuya impor-
tancia aumenta significativamente a medida que se asciende
en í:1 escala distributiva. En cuanto a la situación de los ocu-
pados de los deciles más bajos, puede darse una situación am-
bigua: en algunos casos, hay una sobre-declaración porque
ciertas personas tienen vergüenza de manifestar al encuesta-
dor lo exiguo de sus remuneraciones, y eD otros casos, habría
una subdec!aracíón. Pero esto último sucede en una propor-
ción muy baja, si se la compara con lo que es habituai entre
los deciles de mayores íngresos;
_ la EPH no evaluaría con precisión, al comparar las diversas
ondas, el impacto del cambio operado en la composición nu-
mérica de la familia. Al distribuir las familias perceptoras de
ingresos totales según qumtiles, existen mayores posibilida-
des de que ías familias de mayor número de miembros, que-
den colocadas en los quintiles supenores. Eso revelaría un
error metodológico, porque se debería considerar, por ejem-
plo, el ingreso familiar per cápita.
- ia EPH contendría una alta proporción de "no respuestas" a las
preguntas referentes al ingreso, que en algunas ondas abarca-
ría hasta el l 5% de los hogares.
Para Ernesto Kritz, "la EPH no sirve de mucho para calcu-
lar la distribución del ingreso y quizás es menos útii aún para
medir su evolución", puesto que no habría coherencia entre ia
masa de ingresos calculada a partir de la EPH y la que se deri-
va de las cuentas nacionales. Esto se basa en que, según su es-
--------ümación, el total de los ingresos captados por la EPH en los 28
7. ENCUESTA PElt\!A:iENTE DE l!OGA RES DEL INDEC 83
aglomerados urbanos donde se releva, equivaldría apenas al
17% dei PBI. Esto significa, según la estimación de E. Kritz,
que la EPH no proporcionaría información sobre casi ei 83 %
del ingreso nacional (KRITZ 1998). Según el mismo autor, el es-
tudio de la desiguaidad no debería prescindir del efecto neto del
sistema tributano {por una parte la instauración o la supresión
de subsidios al consumo y por otra, el peso de los impuestos al
consumo, por ejemplo el IVA.), ni de la supresión del "impues-
to inflacionario" (la pérdida de poder adquisitivo entTe e-i mo-
mento en que se percibe efectivamente el salario y se gasta) a
partir de 1991, que tendría que haber mejorado la distribución
del ingreso. En consecuencia, según sus estimaciones, entre
1990 y 1997, el ingreso medio reai pcr cápita habría aumenta-
do el 24<-Yo, lo cual significarla en térn1inos absolutos que aún
cuando ei crecimiento de los mgresos haya sido desigual, de al-
guna manera habría beneficiado a 1os perceptores de los ingre-
sos más bajos.
Este autor concluye diciendo que: "la lucha por la equidad
distributiva debe comenzar por la elaboración de un diagnósti-
co adecuado. Con la EPH como única fuente de informac1ó.n y
las limitaciones metodológicas comentadas, es dificil obtener-
lo" (KRITZ 1998).
7.7. Los cuestionamientos mencionados
¿invalidan la utilización de la EPH?
Sin dudas, esos argumentos dan lugar a múltiples controver-
sias, que obligan a introducir matices e inducen a ser prudentes
en cuanto a las afirmaciones que se deducen del análisis de la
mfonnación suministrada por la EPH; pero consideramos que
esas objeciones no son suficientes como oara cuestíonar la uti-
lización de esta encuesta. .
La EPH, a pesar de sus limitaciones, es la ímicaherram1en-
ta estadística oficial que se aplica entre los Censos Nacionales
de Población y los Censos Económicos Nacionales, en los prin-
cipales centros urbanos de todas las provincias y brinda una
amplia información, a partir de una muestra estadísticamente
representativa, sobre un elevado porcentaje de la población. La
población urbana constituye actualmente más del 88% del total --------
84
ACTIVIDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
del país, y los aglomerados urbanos donde se administra la en-
cuesta, representan más del 70% de la población urbana total,
con lo cual la muestra es suficientemente representativa.
El hecho de tomar en consideración las respuestas de otros
miembros de la familia, en lugar de los jefes de hogar o miem-
bros de la PEA que en ese momento están ausentes, es algo que
sucede en todos los países. Desechar las respuestas por esa cau-
sa provocaría una grave distorsión y pondría en peligro su re-
presentatividad.
Los cambios operados en los ingresos de las familias por el
hecho de que entre varias ondas hayan aumentado la cantidad
de hijos y de perceptores de ingresos, no constituye un obstácu-
lo insalvable, pues pueden confeccionarse previamente tabula-
dos y procesar los datos recurriendo a las estimaciones en tér-
minos de "equivalente adulto".
Un aspecto relacionado con la respuesta indirecta (es decir
la existencia de activos no autorrespondentes) es ei de la no res-
puesta a las preguntas sobre los ingresos. En tales circunstan-
cias, ia EPH clasifica a los entrevistados como L11dividuos con
ingresos parciales. En el año 1991 (tomando como caso testigo
al GBA) el porcentaje de personas que no respondían preguntas
acerca de sus ingresos superaba el 30%. Pareciera razonable en-
tonces tomar en consideración la crítica de K.ritz, ya que no
pueden ser muy confiables !os resultados obtenidos con una
muestra que no contiene información sobre el 30% de los entre-
vistados en materia de ingresos. Sin embargo, cabe recordar
que desde esa fecha la EPH ha mejorado significativamente la
captación de información sobre ingresos. En efecto, en 1998,
menos del 10% de los entrevistados no habían respondido las
preguntas sobre ingresos (es decir que se produjo una reducción
cercana al 70% en este indicador); de esta forma, la significati-
vidad de la muestra y la confiabilidad de los resultados sobre
ingresos ha aumentado considerablemente. Por dicha causa la
aguda observación de Ernesto Kritz deja de ser concluyente.
Analizando el tema de la sub-declaración, se está en condi-
ciones de afinnar que si bien la experiencia mundial indica que
por lo general existe una significativa sub-declaración por par-
te de los entrevistados (esto puede deberse a diversos factores:
7. ENCUESTA DE HOGARES DEL INDEC
85
la ignorancia cuando responde otra persona en lugar de la aue
está directamente involucrada, la voluntad deliberada de
tar información ya sea por miedo a multas o sanciones en el ca-
so de estar en situación irregular, o para evítar un incremento de
las contribuciones impositivas o de la seguridad social), existen
ai menos dos salvedades que pueden justificar ia utilización de
esta información (la de la EPH) para análisis de la distribución
del ingreso:
l. Según el Banco Mundiai (I 993) existiría una importante sub-
declaración de ingresos en la EPH de Argentina (que estima
en aproximadamente el 39% para la fecha en la cual se rea-
iizó el estudio). Sin embargo, esta sub-deciaracíón no es uni-
fonne entre los distintos estratos socíales (Banco Mundial
1993). Mientras que para el 20% más pobre de la población
se .   _una sub-declaración cercana al l 0%, para el
qumttl mas neo esta sub-declaración alcanzaba niveles cer-
canos al 65%. Al mismo tiempo se verificaba que la princi-
?ªl füente de sub-declaración eran los ingresos por rentas e
mtereses (l.431,4%), en tanto que la sub-declaración en sa-
larios apenas superaba el 5%.·Ante este panorama· se puede
afirmar que: tomando el conjunto de ingresos para un análi-
de distribución, es posible definir un piso mínimo de de-
s1gua!<lad, el cual debe ser conegido (aumentado), ªJ?licando
a Ios de quintil el coeficiente de corrección que
se considere pertmente por sub-declaración. Si se desea un
indicador más preciso de desigualdad se puede analizar la
distribu_ción de ingresos de los asalariados de los quintiles
más bajos. Dada la insignificante sub-declaración existente
en este tipo de ingresos, los resultados no necesitan <ser co-
rregidos para expresar correctamente las distintas medidas
de desigualdad (aunque estas no siempre pueden ser extrapo-
ladas como estimaciones de la desigualdad general).
Por otra parte, se ha constatado en otros casos que las perso-
nas de menores ingresos pueden llegar a sobredeclarar ingre-
sos, por la vergüenza que significa ser identificados como
pobres o indigentes o porque, debido a un efecto "demostra-
ción", desean asemeja.rse a otros sectores de la sociedad.
2. segundo lugar, utilizando el razonable supuesto de que los
niveles de sub-declaración se mantienen inalterados en el

86
ACTIV!DAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
tie1npo (o con can1bios insígnificantes), la evoluci6n en los
distintos indicadores de desigualdad no es afectada por la
rnagn1tud de ia sub-declaración ( cualqu1era sea la n1isn1a).
3. La subdeclaración es más frecuente en cuanto al monto de los
alquileres, los intereses ganados y las ganancias de los em-
presarios (por omisión u ocultamiento), pero es menos signi-
ficativa en cuanto a los saiaríos y a las jubilaciones o pensio-
nes.
Esto significa que al hacer una estnnación exhaustiva de la
sub-declarnci6n, las desigualdades van a aun1entar en lugar de
dismmuir. De manera que, s1 esto es cierto, aún cuando en ter-
mínos absolutos hayan mejorado los ingresos de toda o de bue-
na parte de la población, -incluida la que se sitúa en los deciles
más bajos-, en términos relativos la desiguaidaci seria aún mu-
cho mayor de lo que se registra en la EPH y eso crecería con el
correr del tiempo. Los recientes estudios del INDEC, de FIEL
y de la Fundación Mediterránea son coincidentes en este último
aspecto. Según diversas fuentes, e! 10% más pobre de la pobla-
ción percibiría entre el 1 % y el 1,5% dei total de los ingresos,
mientras que el l 0% más rico percibiría entre el 36,9 y el
41,1%.
Pero la crítica más importante a la EPH con relacíón a los
ingresos está relacionada con la representatividad de los n1is-
mos. Algunos investigadores llegaron a la conclusión de que
cerca del   de los ingresos no eran relc-.vados por la encues-
ta. Este resultado se obtenía a partir de la comparación de los
ingresos derivados de la EPH con los que estiman las Cuentas
Nacionales. Si bien esa crítica parece contundente (si se formu-
la de esta manera: ¿cuán robustos pueden ser ios resultados de
una muestra que solamente cubre ei 17% de los ingresos?),
existen serios problemas metodológicos (subyacentes a la com-
paración de ingresos utilizada para fundamentada) que la debi-
litan significativamente.
l. Dentro de las limítaciones de la EPH, se encuentra la que se-
ñala que esta muestra sólo sería representativa para la pobla-
ción urbana. De la misma fomm, los resultados que de ella
se obtienen en lo referente a la distribución del ingreso, son
sólo significativos para la distribución del ingreso urbano.
Por consiguiente, no sería correcto comparar los ingresos de
7. ENCUEST.\ Pf:RolANENTE DE HOGARES DEL INDEC 87
la EPf-l con los de las Cuentas Nac10nales, sm extraer de es-
tas últímas primero el ingreso aportado por el sector rural
(que se estima es cercano al 8% en 1998).
2. Ei segundo error es el relac10nado con !a comparación de rn-
gresos de residcn'.es con Jos mgresos totales. El PBI, es igual
al valor agregJ.dD tot2l (en un periodo de tiempo dado), sin
deducciones en concepto de amortizaciones, ni de dividen-
dos remitidos a1 exterioí. La por el contrano, toma en
cuenta solamente los ingresos percibidos por residentes.
Comparar entonces el PBI con el ingreso de ia EPH es ínco-
rrecto. En vez del PBI se debería tomar el PBN (que es una
medida más apropiada ya que no roma en cuenta ingresos
que se remiten al exterior).
3. Pese a todo lo comentado, resta aún analizar ia principal fa-
iencía metodoióg1ca de esta comparación entre !a EPH y las
Cuentas Nacionales: la exagerada creencia ele que las Cuen-
tas Nacionales refleian correctJ.mentc el ingreso. Reciente-
mente el "recálculo ,de ias Cuentas Nacíonales" ha detern1í-
nado que las mismas estaban sobre-valuadas en cerca de un
10%; así, ele la noche a la mañana, el PBI de 1998 pasó ele
estimarse en más de 330.000 millones de dólares, a menos de
300.000 millones de la misma moneda.
'-f. En conciusíón, s1 se toma eí cálculo que ahora se considera
más correcto del PBI (aproximadamente U$S 300.000 millo-
nes en 1998), se le deducen las ganancias y dividendos
tidos al exterior (para obtener el PBN) y se le resta el valor
agregado por el sector agropecuario (para homogeneizar con
el típo de ingresos quereleva la EPH), se verifica como re-
sultado que las diferencias entre la EPH y las Cuentas Nacio-
nales en materia de ingresos, son mucho menos significati-
vas de lo que parecían en primera instancia, con lo cual el pe-
so de la crítica se debilita notoriamente.
Finalmente, cabe señalar que la metodología y técnicas es-
tadísticas utilizadas por el INDEC, se han ído perfeccionando
progresivamente y en la actuaiidad siguen de cerca los estánda-
res mtemacíonales de excelencia en la materia. La captacíón de
la información se ha mejorado sensiblemente y se está en con-
diciones de llevar a cabo un mayor número de ondas cada ai1o.
Por otra parte, qmenes conciben, dirigen, supervisan la rccoi<>r- <"
..........
88 ACTIVIDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
ción de la información y los que la procesan son profesionales
universitarios competentes que hacen un trabajo de calidad, re-
conocido en el país por sus pares e incluso en el rtivel interna-
cional por los organismos pertinentes.
7.8. Las estrategias adaptativas
Dentro del equipo de profesionaies del INDEC que tiene a
su cargo la administración y procesamiento de la EPH, se han
adoptado una serie de estrategias adaptativas para tomar en
cuenta los cuestionamientos y también para hacer frente a los
cambios operados en la relación salarial y en el funcionamien-
to del mercado de trabajo. Cynthia Pok señala las más impor-
tantes:
1. Diseño y aplicación de instrumentos de captación sobre te-
mas esoeciales no cubiertos o parcialmente cubiertos por el
  por ejemplo los módulos .Precariedad laboral y
Desocupación.
2. La reformulación de un nuevo cuestionario básico, para to-
mar en consideración dichos cambios. Se hizo una prueba pi-
loto en 1992, pero luego se interrumpió el programa. Esa ac-
tividad recomenzó y actualmente continúa desarrollándose.
3. La introducción de modificaciones al cuestionario básico pa-
ra mejorar la captación
4. La relectura de los indicadores para captar las nuevas moda-
lidades de inserción laboral, reasignando ciertos conjuntos
poblacionales a nuevas categorías conceptuales.
La inspiración de esos cambios surge de la experiencia re-
cogida internamente en el INDEC, que concuerda con el desa-
rrollo de numerosos trabajos de investigación socio-económica,
las recomendaciones de los organismos internacionales y en es-
pecial de la Conferencia Internacional de Estadísticos del Tra-
bajo. Por otra parte, toma en consideración la experiencia inter-
nacional y se anticipa a la exigencia que planteará la compati-
bilización estadística entre los países del MERCOSUR. De ma-
nera particular, se van incorporado, cada vez con mayor inten-
sidad, los aportes derivados de un trabajo que se desarrolla en
cooperación con los usuarios, cada vez más numerosos (Pok
1997).
1
1
1
·1
1
1. ENCUESTA PERMANENTE DE HOGARES DEL INDEC 89
Cabe esperar que la continuidad en el proceso de moderni-
zación operado en la estructura organizativa del INDEC, la ca-
da vez más amplia y eficaz utiiización de las modernas tecno-
logías de la infonnación y comunicaciones (TIC's), serán fac-
tores que facilitarán esta articulación.
91
8. La Nueva Encuesta
Permanente ele Hogares
Introducción
La Encuesta Permanente de Hogares fue concebida como
un instrnmento estadístico que, mediante el conocimiento de las
características demográficas y socio-ocupacionales de ia
población, contribuyera a 1a fo1111uiacíón y desarrollo de un sis-
tema integrado de indicadores sociales. Así el propósito inves-
tigativo que !J. sustentó desde sus inicios y durante su extenso
período de existencia, consistió en cciracterizar a la población
en términos de su inserción   abordando la
situación de los individuos y de los hogares; estos últimos en
tanto núcleos básicos de convivencia en los cuales Jos indíví-
duos se asocian (JNDEC 1998).
Las transformaciones eccnómiccis y sociales que comienzcin
a producirse a fines de los :iños 1970, tuvieron una incidencia
directa sobre los sistemas de producción de información socio-
laboral, tanto en lo que hace a sus contenidos como a sus pro-
cedimientos de operación (INDEC 1998). Entre ias transforma-
ciones económicas podemos citar: el debilitamiento de la tasa
de crecimiento de largo plazo en los países desarrollados y su
aceieracíón en los países emergentes, un intenso proceso de
globaiizacíón de la producción y del comercio, la creciente par-
ticipación de actividades de servicios en !a producción (y el
empleo) total, aceleración del cambio tecnológico, la diversifi-
cación de las formas de ocupación (sector forrnal - sectoí infor-
mal), los procesos de privatización, etc. Entre las transfomn-
ciones sociales más importantes verificadas poden1os cítar: los
cambios jurídicos en los sistemas de seguridad social, las mo-
dificaciones curriculares en Ja enseñanza, la diversificación de
las formas de constitución familiar, etc.
Con respecto al mercado de trabajo en nuestro país, la últi-
ma década fue escenario de profundos cambios y principal-
mente de la aceleración del deterioro del estado de la ocu-
pación. Considerando estos hechos ei Programa de la Encuesta
Pemianente de Hogares (EPH) del INDEC inició un proceso de
ACTIVIDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
reformulación de la Encuesta que abarcó distintos aspectos de
la misma.
Los cambios en el mercado de trabajo, según lo expresa
Cynthia Pok ( 1990, 1997) se han estructurado alrededor de cua-
tro piiares:
• La flexibilidad laboral: esto implica, entre otras cosas, ia
supresión de la protección laboral
• La precarización del empleo: que se traduce en empleo en
negro, a tiempo parcial, temporario, changas, etc.
• La externalización: proceso que implica la delegación de
funciones periféricas y productivas fuera del establecimien-
to
• La intermediación laboral: cabe distinguir las modalidades
propias del proceso de obtención del empieo (por medio dé
agencias de empleo o contratistas) y las inherentes al ejerci-
cio mismo de la ocupación.
Estos cuatro rasgos generales destacados como tendencias
actuales en el mercado labot<!l (y· que no son excluyentes de
otras características imperantes) alteraron la significación de
numerosos supuestos implícitos, que habían dado origen a la
EPH a comienzos de los años setenta, planteando importantes
problemas metodológicos y conceptuales (Pok 1996 y 1997).
El objetivo de este proceso de reformulación integral de la
encuesta, según el INDEC, fue el de reelaborar la metodología
de medición y las formas de operación, atendiendo a las carac-
terísticas socioeconómicas actuales, a las nuevas modalidades
de inserción en el mercado de trabajo y a su dinámica de cam-
bio.
La nueva encuesta se puso en marcha en enero de 2003 y es
el producto de un proceso largo de investigación, de una serie
de numerosas pruebas metodológicas y el aprovechamiento de
módulos especiales. Cabe aclarar que este proceso no se desa-
rrolló de manera continua, como consecuencia de diferentes
!actores entre los que podemos mencionar: la demanda de
información externa, la relevancia de ciertos fenómenos y
diversas situaciones institucionales.
Las pruebas metodológicas realizadas fueron las siguientes:
prueba piloto octubre 1992; prueba de cuestionario agosto
8. LA NUEVA ENCUESTA PERMANENTE DE HOGARES 93
1996, prueba de cuestionario nov-dic 1998; prueba de cues-
tionario abril 1999; prueba noviembre 1999; pruebas en moda-
lidad de relevamiento continuo 1998-1999; prueba de cues-
tionario mayo 2000; prueba metodológica octubre 2000 (PET
I); prueba temática de ingresos diciembre 2000; prueba experi-
mental temática julio 2001 (PET II); prueba experimental
temática octubre 2001 (PET III); prueba de cuestionario en la
modalidad de relevamiento continuo 2002.
Los módulos especiales que fueron aplicados a la EPH en
diferentes ondas para explorar temáticas especificas son los
siguientes: situación habitacional (octubre 1988), salud (mayo
1989), precariedad laboral (mayo 1990), gasto social (mayo
1992), desocupación (mayo 1993), metas sociales (mayo 1994),
educación (mayo 1998) y Plan Jefas y Jefes de Hogar (en la
EPH punh:1al se realizó en ias ondas de octubre 2002 y mayo
2003; en la EPHcontinua se realiza a partir del 2do trimestre de
2003).
La reformulación abarcó diferentes aspectos: temáticos,
muestrales, organizativos e informáticos. A partir de los docu-
mentos publicados por el INDEC
1
se procederá a comentar fos
principales cambios introducidos, contrastándolos con la
encuesta anterior.
8.1. La reformulación temática
La reformulación temática implicó diferentes estrategias
para afrontar los desafíos fijados. Párte de los avances en el pro-
ceso de reformulación temática, implementados a través de
módulos especiales (precariedad iaboral, desocupación, etc.)
fueron aplicados, desde 1995, en el instrumento de captación de
la EPH Puntual, sin alterar la comparabilidad histórica. En esta
situación se encuentran temáticas tales como la continuidad
laboral de la pobl!!ción ocupada y profundizaciones acerca de
las características de. Ja desocupación (INDEC 1998).
Otros desarroUos temáticos significativos han sido aplica-
dos mediante pruebas de cuestionarios ad-hoc, en paralelo con
la medición regular de la encuesta, tal es el caso, por ejemplo,
l INDEC- La nueva Encuesta Pennanente de Hogares de Argentina- 2003, en
http://www.indec.mecon.gov.ar. e• '
94 i\CTJVfl)t\D, EMPLEO V flESPv!PLEO
de los avances en ía determinación de la condición de actividad
-Drobada en 1992 y 1996- y del subempleo visible, desanolla-
cio en agosto de 1996. En estos casos la estrategia eíegída per-
mitió probar, fuera del instrumento de captación actuaí, temáti-
cas cuya apiicacíón y resultados impactarían sobre la compara-
bilídac! de ciertos indicadores sustantivos (INDEC 1998).
El objetivo principal de la reformulación temática fue ade-
cuar Jos rnstrumentos de captación de los rasgos esm1crurales
de la realidad económica-social y de su dinámica, contemplan-
do los sígmficat1vos fenómenos de reciente aparición, íos
avances teóricos, las recomendaciones internacionales en la
materia y la compatibilizacíón con ías metodologías aplicadas
en varios países del Mercosur, además de las dimensiones de
análisis y presentación de resultados (INDEC 2003).
El marco conceptual y los objetivos de la encuesta no cam-
bian sino que se introducen cambios en las estrategias de
medición: Esto implica que 1as variables principales no se n10·-
dífican en su definición sino que cambia su abordaje.
Los cambios introducidos en las diferentes temáticas están
relacionados con los instrumentos de medición utilizados. Se
pasó de un cuestionado tradicional caracterizado por preguntas
breves y un lenguaje coloquial que implicaba una mayor capa-
citación de los encuestadores a fin de orientarlos a su correcta
aplicación, a un cuestionario refonnuiado con una mayor auto-
  que repercute directamente en la reducción de los
tiemDos de capacitación y en una menor subjetividad (tanto del
del encuestado) en la información relevada.
La cantidad de cuestionarios utilizados se amplía: se pasa de
dos, uno familiar (vivienda y hogar) y otro individual (aplicado
sin iímite de edad a todos los componentes del hogar), a tres, es
decir uno para vivienda, otro para el hogar y uno individual que
se aplica a cada una delas personas de diez años y más que con-
forman los hogares.
Las dimensiones o temáticas abordadas en la reformulación
fueron las siguienres:
8. LA NUEVA ENCUESTA PERMMH::HE DE HOGARES 05
8.1.1. Condición de residencia
Esta es una dimensión importante ya que permite, por
medio de la identificación de los miembros del hogar, cleterrrn-
nar cuál es la población objetivo de la encuesta.
En el cuestionario de vivienda se considera con10 hogares
separados al "servicio doméstico con cama adentro y íos pen-
sionistas", facilitando la comparación con la (Encuesta
Nacional de Gasto de los Hogares) y el Sistema de Cuent:.is
Nacionales. Hay que recordar que la EPH es tributaria del
Sistema de Cuentas Nacionales en el rubro Empleo.
8.1.2. Características habitacionales y de hábitat
La formulación supuso la incorporación y diseño del cues-
tionario específico de vivienda y hábitat, y otro que indaga
sobre las características habitacionales del hogar que habit:.i
cada vivienda. El objetivo fue identificar situaciones de pre-
cariedad habítacional y de hábitat inadecuado. Entre las va-
riables nuevas que se miden se encuentran el material de los
pisos, la existencia de cielorraso, la fuente ele provisión de agua,
etc. (INDEC 2003).
8.1.3. Características sociodemográficas
Las novedades que se incorporan al cuestionario de hogar se
relacionan con su organización, indagando sobre la división
familiar ele! trabajo doméstico, la existencia ele personas dis-
capacitadas, la cobertura de salud de los miembros del hogar.
Con respecto a Ja división familiar de ias tareas domésticas
se indaga acerca de quiénes son las personas responsables de
realizarlas y quiénes colaboran. La organización del trabajo
doméstico en el seno de la familia se asocia a otras temáticas
significativas, tales como: la transformación de los roles dentro
del hogar por distintas causas sociales y económicas, la com-
patibilización de las obligaciones familiares y laborales, ia
carga de trabajo, la existencia de tiempo libre para el descanso,
etc. (INDEC 2003).
Además se incorpora un bloque de estrategias y fuentes de
manutencí6n de los hogares, asi como las fuentes y 111ontos de
ingresos del hogar (identificando el monto y el componente que ,,
96
ACTIVIDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
lo percibe); esto complementa los ingresos captados tradi-
cionalmente por la EPH. Esta dimensión nos permite ver entre
otras cosas la existencia de hogares asistidos en dinero o en
especie por fuentes institucionales (gobierno, escuelas, iglesias,
etc.).
En cuanto a las migraciones se reemplazan los indicadores
anteriormente captados: lugar de nacimiento y último lugar de
residencia fuera del área de relevamiento, por lugar de
nacimiento y lugar de residencia desde hace cinco años
(INDEC 2003).
El bloque de educación se traslada de cuestionario, es decir
se pasa del cuestionario individuai al de hogar, al bloque (IV)
de las características de los miembros del hogar.
8.1.4. Aspectos sociolaborales
Esta temática incluye las siguientes dimensiones: condición
de actividad de la pobiación, categoría ocupacional, las moda-
lidades contractuales de los asalariados y los ingresos indivi-
duales. A continuación se a   cada una de estas en forma
detallada.
- Condición de actividad de la población
Con respecto a la medición de la condición de actividad, se
buscó mejorar la captación de la actividad en su corijunto, es
decir el empleo y el desempleo. Para elio el equipo técnico de
la EPH se hizo eco del debate de inicios de los noventa, el cual
centraba la problemática en la recuperación de formas no visi-
bles de empleo no captadas por las estadísticas y además no
reconocidas por la población como actividad laboral.
Por lo tanto se reconoce que así como la ocupación o el
empleo tienen formas ocultas, también la búsqueda activa (re-
operacional concrete de la desocupación), tiene sus for-
mas no visualizadas, existiendo modalidades de búsqueda más
informales (poner carteles, consultar amigos, etc.) sobre las
cuales se debe indagar (INDEC 2003). Además estos cambios
permitieron la identificación más precisa de personas ocupadas
que no trabajaron en la semana de referencia y para el caso de
los desocupados, se adaptó el periodo de referencia a las nuevas
características de la búsqueda de trabajo.
8. LA NUEVA ENCUESTA PERMANENTE DE HOGARES 97
De esta manera el hecho de desarrollar una recuperación
pareja Y equilibrada de ambos componentes de la actividad
(empleo y desempleo) evitó incurrir en sesgos significativos en
la medición de dicha dimensión.
Como ya se mencionó anteriormente la reformulación no
implicó cambios en los conceptos básicos de la actividad sino
que supuso cambios de corte netamente metodológicos. Se
analizarán cada una de las categorías de la condición de activi-
dad por separado.
En la EPH Refonnulada la definición de quién se considera
ocupado no varía, pero se introducen los siguientes cambios
(INDEC 2003):
• Se incorpora a los trabajadores sin pago aunque hayan tra-
bajado menos de 15 horas semanales
2

• Se incluye a los que no trabajaron en Ja semana por ciertas
causas laborales (rotura de equipos, mal tiempo, etc.) sólo en
el .caso en que el periodo de retomo sea de hasta un mes.
• Se incluye a aquellos suspendidos a los cuales
se les mantiene el pago independientemente del tiempo de la ·
suspensión.
• Se explicita en el cuestionario la indagación sobre activi-
dades no visualizadas (por ejemplo las vinculadas a la
dad doméstica, a la producéi6n familiar, más típico de las
mujeres, de los niños o de personas mayores) y se mejoran
íos criterios para identificar a las personas que no trabajaron
pero tenían empleo.
• Se registran las horas trabajadas de aquellas personas que no
trabajaron en la semana de referencia por razones cir-
cunstanciales (vacaciones, licencias, causas personales,
huelga, etc.).
2 de la OIT sobre esta temática aconsejan que los traba-
jadores famil.1ares no :emunerados, cua:ido estén trabajando, se consideren
empleo. mdepe;id1entemente del numero de hor.is trabajadas durante el
penodo referenclll. El requisito de un número mínimo de horas trabajadas
para clasificar a los trabajadores familiares no remunerados como personas
con .e':llpleo fue abandonado en el CIET de 1982. En esta resoiución se
explk1ta además que
introducir un criterio de tiempo mínimo de trabajo como condición para
incluir ª.los .no remunerados entre las personas con empleo,
identificar y clasificar aparte a los que trabajan menos del tiempo
prescnpto.
no
·10
A rTnftr)" n F!v!Pl .F.O Y DESEMPLEO
, .... ' ........ -- ' --
Para el caso de los desocupados los cambios introducidos
fueron los siguientes:
- El periodo de referencia para la búsqueda se amplía de una a
cuatro semanas.
• Se rescatan fonr,as de búsqueda no visualizadas.
Se explicitan tiempo y condiciones de disponibilidad ..
• Se incorpora un ítem específico para aquellos suspendidos a
los que no se les mantiene el pago.
Es tmportante destacar que en la encuesta se incor-
pora en el cuestionario individual las formas de busqueda .de
, ·         Fn h encuesta nuntual esta temati-
traoaJO UG V wu..l"u....... ' ._. •• ·- l.
ca se indagaba con la utilización de un módulo anexo a la
_,.,_;n;,..crrha sol" Pn el ,.ahmercdo de GBA.
encuesta, que se a.wuu. J,.:)LJ.ÜLJ J.'-' ........... ..   - - . . .
A partir de la nueva encuesta se cuenta con mformac1on sob1e
todos ios aglomerados.
Para los inactivos no se mtroducen cambios en su defim-
. · ro se meJ· ora la estrategia de indagación de los macnvos
c10n pe . .. . . " l
marginaiesi, es decir se logra una mayor e
interior de esta categoría. Por otra parte, para los inactivos. ti pi-
cos' se enriquece la mirada de las distintas categorías de mac-
tivídad.
rtan·e en °stA aue la condición de
ts nnpo l uc 'ª'"'ª'· • "' - r- . ' •
actividad en la EPH Refonnulada se mide solo en las
' d',C . ri la DDT--l P11nt11'1l ,.,.n 1'..1
que tienen 10 años y mas, a 11erenc1a ue, - ..., ... • .. --· -·- :-
cual la medición se apiicaba a todo el umverso de persom_: sm
límite de edad. Esta decisión está fundamentada en las d1ticul-
tades de captación del trabajo de los menores a partlf de esta
t S
in embargo los menores de 1 O años cuentan tamo
encues a. ' ,
on informacíón de variables demográficas como con un itern
en ei bloque (V) estrategias _hogar (
hogar) que mide su relación con la acnvwad laboral (INDEC
2003).
El subemp!eo por insuficiencia horaria (históricamente
subempleo visible u horario) es un aspecto importante que
3
e¡ marco conceptuai de la EPH define a los Inactivos_ margínal.es como
personas que no trabajan m buscan pero que estan dtspombles para
--- ---------- incorporarse a la actividad laboral (INDEC 1974).
    tfpicos son aquellas .personas que no no buscan
·-ite y no están dispuestos a mcorporarse a la actividad (!NDEC 19 · ).
8. LA NUEVA DE HOGARES
ayuda a explicar la calidad de los puestos de trabajo. La refor-
mulacíón de esta según lo indica el INDEC en su
informe, se orientó hacia !a explicítación y mejor captación de
los criterios para identificarios, no cambiando su conceptua-
iización. En este sentido se incorpora una pregunta que indaga
sobre la disponibilidad de las personas ocupadas que deciar:m
desear trabajar más horas. Es decir, las personas no quedan
detennínadas solo por el hecho de desear trabajar más horas
(como en la encuesta anterior) sino que además deben estar
disponibles para trabajarlas en un tiempo determinado.
- Categoría ocupacional
La categoría ocupacional es importante dado que constituye
una categoría descriptiva de ias relaciones de produccion y sus
distrntas modalidades (fNDEC 2003).
El tratamiento de esta dimensión en el marco de la refor-
mulación supuso un replanteo conceptual y metodológico. Se
pasa de una captación mediante una única pregunta, en la que
el entrevistado se autocategorizaba, a la incorporación de un
conjunto de indicadores que permiten una mejora y enrique-
cimiento de las categorías tradicionales.
Las ventajas de la nueva forma de medición según el
INDEC son:
• La posibilidad de reciasificar a grupos de ocupados específi-
cos.
º La reducción al mínimo de la íntervención del encuestador y
encuestado y las valoraciones de ambos en la configuración
de la respuesta.
El uso de la fuerza de trabajo sigue siendo la dimensión
principal para medir las relaciones socíales de producción. Es
decír esta dimensión sostiene la tradicional clasificación entre
los que compran fuerza de trabajo (patrones), los que usan su
propia fuerza (cuenta propia) y los que venden su füerza de tra-
bajo en el mercado (asalariados) (INDEC 2003). Esta se ve
complementada por dos variables adicionales: la cantidad de
clientes y el tipo de unidad a quien está dirigida la producción,
que permiten distinguir formas ocultas de asalarización.
lüO
, . , , de nuevas variables adicionales
l
.. - la mcorporac10n l
E c11seno Y , ., . d·c tes gruoos específicos en e
. 1 'dent1i'icac10n de aeren .
perm1ten .a 1 ' .
. . . de cada categoria ocupacional.
1menor d. ,,<íc>ni"Q
Para ei trabajo independiente se uti\izan como ime.,.,.
. · (INDEC 2003):
complementanas .
. ' d n ###BOT_TEXT###quot; compra de fuerza de trabaJO.
La continuwa e. "' ·
' rl c'"ll"\a,, 1 nrnriuctivo.
º La tcnenc1a u.e .. ........ !' ....... -
• El uso de capital fijo. .
. . . . . d se toman en cuenta como dnnen-
Para ei trabaJO asalJ.na o
siones complementarias (INDEC 2003):
• La existencia de pago. .
El tipo de unidad que utiliza su fuerza de trabaJº· ..
f
· ¡· , s. n remunerac1on se los
" trabaiadorcs .ami ¡ares i . . , "
h. v J • • , ,· ªªº asalanados o cucn-
   

(INDEC 2003):
;)"-'6 u iV· ,_,
• Cobro de salario.
R
. d d'1n"ro <l"' la unidad económica.
' et1ro e e V l
• • , • n asume los atributos del emp eo
El serv1c10 dome.s_ti"'o -ambio frente a la cíasifi-
.. d E t" dec1s1on supone un i.;
asalaria o, s '- _, -AblnA;.'.n dado nue el ser-
• · , " •   c;-nJp0 ue i1U :i..G,L..J.Vl.l.' i...:. '1. .
cac1ón habitual para vwV- b h b·tual podía ser tanto asala-
' . , , · , en la encuesta a Jt '
v1c10 domesnco . . d' d dº la cantidad de co.sas
. t op1sm depen 1en o e .
riado como cuen apr '. f ·nulací6n para mantener la
baJara En 1a re 011. • ' ,
en las que tra . . . . terior se reéstra como ttem
b
·11·dad con la captac1on an ' º .
compara i ¡ trabaja
. 'd d de hocrares para os que " ·
,.specífico la cant1 a o , d d
. d l servicio doméstico como um .ª,
dei hogar en el que trabaja
econom1ca mdcp . . , d horrares unipersonales, '1Sl
un efecto de aumento del numero e "' casos el ingreso total
Jo los mrrresos. en esos
como, respect? . • 1 º ITTeso per capíta familiar, bajo el
dr>l hogar sena igual a m,,,
,.1
0
rrnP se<> el único componente del hogar.
supuestv uv '1. - , . 1 . te íden-
T a reformuiación de la categona ocupac1ona pe.nn1-'
'--' . pos especíñcos en el mtenor ue "'"u
üficar los s1gu1entes gru.
categoría: d. - ·ar
leadorºs· se puede iterenc1
• Dentro de los patrones o emp . . . , dolos
.a los patrones clásicos de los fam1hares, caracterizan
'°' 1 Vl
por ei destino de su voducción en cautivos y no cautivos,
también por la disponibilidad de capít:.lÍ (propio o alquiiado).
• Dentro de los cucataprcpi'1 se distinguen los clásicos de los
familiares, se.:;:'.:n 3c cc:-iv1ertan en determinados momentos
del ciclo económico en patrones y se ciasífican por el desti-
no de ia producción en cautivos y no cautivos.
• Los asalariados se clasifican según la percepción dc pago
(trabajador con pago y/o ad-honorem) identificando a los
asalariados dei sen1icio don1éstico.
- i\fodalidades contractuales de los asalariados
Para los asalariados. a su vez. se aborda la temática de las
relaciones contrnctuales teniendo en cuenta diferentes dimen-
siones conceptuales: ia temporalidad, la formalización y las
fon:nas de contratación promovidas(INDEC 2003).
La temporalidad permite determinar si el trabajo es por
tiempo dete1winado o se trat1 de un contrato por tiempo inde-
temünado. La formalización se mide por ía cobertura jubilato-
ria, es decir sr la persona tiene descuento jubilatorio o hace un
aporte jubilatorio voluntario, percepción de otros benefic10s
sociales (vacaciones pagas, aguinaldo, obra social, etc.) y la
modalidad de pago. Por último las fomrns de contratación pro-
movidas permiten determinar sr ei trabajo es un plan de empleo,
penodo de prueba, una pasantía, beca, etc.
La combinación de iodas estas dimensiones ha perm1tic!o
definir una variedad de relaciones contractuales de los asai:lria-
dos, entre las que se destacan: el empleo estable registrado, eí
empleo estabíc en negro, el temporal promovido, empleo
asalariado oculto, etc.
Los ingresos
La EPH refomrnlada mantiene la medición, que se realiza-
ba en ia EPH Puntual, del ing:eso ele la ocupación principal y
de las ocupaciones secundarí::is de las personas, asi como el que
proviene de fuentes no laborales: jubi!ac10nes y pensroncs,
rentas de propiedad derivadas de la producción y ele inversiones
financieras, y otras transferencias. Además se mide la percep-
ción de ingresos en especie provenientes y no provenientes del
trabajo. De esta manera se capta o miden el ingreso total inrli-
q
ACTIVIDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
vidual, el ingreso de la ocupación principal, el ingreso totai del
hogar y el ingreso per capita familiar.
La nueva encuesta introduce mejoras conceptuales y en la
metodología de captación. En el caso de los ingresos prove-
nientes del trabajo se diferencia la indagación según sea un tra-
bajador asalariado el que lo percibe o un trabajador indepen-
diente (patrón o cuenta propia).
El salario de los trabajadores asalariados se míde o rescata
por componentes (se valorizan tickets, comisiones,
propinas, etc.). El aguinaldo es un componente del salario que
no se captaba en la encuesta anterior porque el momento en que
se realizaba no coincidía con los meses en que usualmente se
percibe. En la encuesta continua el aguinald?, se   por
separado, no se suma al ingreso de la ocupac10n, smo al ingre-
so total individual.
Para el caso de los trabajadores independientes se distingue
la ganancia del sueldo asignado, cuando existe tal posibilidad.
Con relación . a los ingresos no laborales se pasó de la
captación en el nivel del individuo a su para el con-
junto del hogar, indagando sobre su percepción en _el marco_ de
las estrategias de manutención del hogar (INDEC 2003). Las
transferencias se diferencian según sean monetarias o en
especie, y estas últimas se distinguen según la fuente de pro-
visión sea gubernamental o no.
8.2. JLa reformulación muestral
La reformulación muestra! tuvo por objetivos incrementar
la frecuencia de captación, para profundizar la medición de los
cambios intranuales; y además ampliar la cobertura geográfi-
ca utilizando el Marco de Muestreo Nacional Urbano
cMMNU)5, que constituye una muestra maestra al cubrir todos
5. El Marco de Muestreo Nacional Urbano (MMNU) fue diseñado según Jos
objetivos y requerimientos establecidos en 1992 por Ja Dirección del Área
Sododemográfica del INDEC. EL propósito fundamental fue extraer
tras de viviendas para realizar encuestas a hogares con alcance nacional
urbano. Entre las prioridades establecidas para su elaboración figuraba la
Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGH) de 1996, como tam-
·l
8. LA ENCUESTA PERMANENTE DE HOGARES iíl3
los centros urbanos de más de 5.000 habitantes. \éamos con
más detalle cada uno de estos: para ia consecución del primer
se pasó de una encuesta de modalidad puntual (rea-
lizada dos veces al año - mayo y octubre) a una continua con
periodicidad trimestral.
La periodicidad trimestral implica aue se brindan cuatro
estimaciones por año. El periodo para el cual se brinda infor-
mación se denomina "ventana de observación", es decir que en
la EPH reformuiada esta ventana se amplía a un trimestre, com-
parado con la de la EPH puntual, una semana dos veces al año.
La ampliación de esta "ventana" presenta varias ventajas
como por ejempio: evitar el riesgo de observar una semana
atípica Y considerarla representativa de la situación laboral de
ese . momento.' brindar información y observar el compor-
tamiento de diferentes variables con mayor frecuencia.
En cuanto al segundo objetivo, si bien estaba planteado en
el inicial de la reformulación, las restricciones pre-
supuestarias de la institución hicie.ron que Ja encuesta se imple-
mentara en una primera etapa en !os aglomerados urbanos que
venían siendo cubiertos por la EPH puntual (fl\¡TIEC, 2003 ). En
la encuesta puntual se visitaban aproximadamente unas 30.000
por onda. esto implicaba unas 60.000 vi.viend_as por
La encuesta continua se realiza en 17.240 hogares por
tnmestre, lo que implica 34.480 hogares por semestre y 68.960
hogares por año.
La extensión de la muestra a través del MMNU alcanzaría a
25.000 hogares por trimestre, es decir 100.000 hogares por año,
llegando de es;ta manera a una cobert'..l!""a nacional.
La distribución temporal de la muestra se realizó de manera
tal que las áreas.se distribuyeran a lo largo de las 12 semanas
del trimestre, tratando de que en cada semana quedaran bien
representados los estratos y los grupos de rotación. A cada área
se le asignó una semana de referencia dentro del trimestre de
manera tal que cada hogar perteneciente a una vivienda de' esa
bién la ampliación de cobertura de la Encuesta Permanente de Hogares
(EPH). En tanto marco principal de muestreo, el MMNU consiste en un lis-
tado exhaustivo de las viviendas existentes en todas las USM seleccionadas
{US), denominadas también áreas. Es a partir de este listado que se obtienen , __,------
las muestras de viviendas para el desarrollo de encuestas a hogares. _ /
ACT!VlO,\D, EMPLEO Y DESEMPLEO
área es entrevist1clo en la mísma semana en c:.ida uno de íos
trímestres rnientr:.is pennanecc en la muestra.
La reformulación Je la EPH consideró diferentes dominios
de estimación, temendo en cuenta que dommio es cuaiquier
subdivisión de pobl:.ición acerca de la cual se puede dar infor-
mación munérica de precisión conocida (lNDEC, 2003).
Los dominios de estimación de la encuesta reformuiada y
Jos penados p:.ira los cuales se puede dar información, porque
la muestra lo pcm1ite, son ios siguientesº:
Para el total de aglomer:.idos urbanos, eí conjunto de aglo-
merados agrupados por regiones estadísticas (GBA.
Noroeste, Nordeste, Cuyo, Patagóníca y Pampeana), ei con-
junto de aglomerados de 500.000 y más habitantes, el con-
junto de agiomerados con menos de 500.000 habitantes y
cada uno de los aglomerados con 500.000 y más hab1tantes
(Ciudad de GuenosAíres, Partidos del GBA, Gran Mendoza,
Gran Córdoba, Gran La iv1:-ir del Plata - Gran
Tucurnán - Tafi \iíejo, Gran Rosario) los periodos de esti-
mación válidos son el -trimestre, ei semestre y el año.
P;JrJ c:ida t::10 de los aglomerados de menos de 500.000
habitantes (Bahía Blanca-Cerrí, Santa Fe y Santo Tomé,
Gran P:u-aná, Posadas, Gran Resistencia, Comodoro
Rívadav1a- Rada Tilly, Corrientes. Concordia, Fonnosa.
Neuquén-Plottíer, Santiago del Estero y La Banda, .lujuy-
Palpalá, Río Gallegos, Gran Catam:irca, Saíta, La R10Ja, S::m
Luis-El Chorrillo, Gran San Juan, Santa Rosa-loay,
Usbuaia- Río Grande, Río Cuarto), los periodos de esti-
mación válidos son ei semestre y el año.
En la EPH reformulacia o continua, como ocurre con estos
tipos de encuestas, penódicamente se renueva el conjunto de
hogares que participan en ia muestra (panel de respondentes).
Para lograr esto, las unidades primarias (radios censales o
6 Los agiomerados urbanos: San Nicolás- Villa Constitución, Vicoma-Carmen
de Patagones y Rawson-Trelew fueron incorporados a la Encuest3
Permanente de Hogares en su modalidad puntual en la onda de octubre ce
2002 y no están mtegr:idos a la EPH contínua. Actualmente se realizan dos
releva.T.icntos en bs tradicionales ondas de mayo y octubre, estnnándosc ::;u
íncorporación futura 3 la modalidad continua.
3. LA NUEVA ENCUEST.\ PERMANENTE DE HOGARES
!05
áreas)' que integran la muestra se agrnpan en cuatro grupos de
rotac1?n, cada uno de los cuales es una sub-muestra ele tamaño
aproximadamente igual a una cuarta parte de ia muestra total.
El "SOL
1
enr U'' r ., · · lf
r .... v. • c ... ..:.. Oi.,Jc1on ...-orma corno se renueva iJ. muestra)
en la cPH puntual implicaba que en cada onda permanecían en
la rnuestra aonn·m••>rhm»n¡o o] --i::o/ ..l, ,_ . d
< .. - ........... u. UVJ.l ,_, ..... , ...) /u uc 1as v1v1en as encues-
tadas en Ja onda anterior. Es decir, se mantenían las unidades
rle> h prin1º'"ª • o-- d ¡ .
·-· - -- ·- ·•• v« "L"l1ª ¡ c1 o en ca a re evam1ento se re-
no_vaban viviendas perienecientes a un cuarto de las unidades
pnman:is. Una misma vivienda, entonces era encuestada en 4
ondas Y .r.eemplazac!a en la quinta (Rodriguez de Messere_
!-Ioszo\vs1G 2000). ,
i,, En ia :PH re formulada ei de rotación elegido es el
c .. vnommaclo /_
1
-1 es r'ec1" · · d · · ·
- - -, , ' "" v1v1en as Cle un area mgresan a
b muestra para ser e11"t'Pst·,o
1
as d l". ·
_ • . '-' '" u t:n os 11mestres consecuttvos
de un ano en el mes ,. "Pr11a 1 ,
' . · /   n .. que se e asignan; luego se reti-
ran por dos

y f
1
n ¡ t 1
_ , J.-.... , _ • a rnen e vue!ven para ser encues-
t:ldas en los mismos dos trimestres de! año siguiente; final-
mente salen de la muestra esnt•n d · · ,
, , · · t--> G Ll. !\....ITia r C fOtaC10D pel1111te C}
seguimiento de un hocrar en los mi"s1
1
1os · . d d - ·
, o'' · · i. • - • u mesrres e ios anos
consecutivos.
1?- pariír de este esquema ele rotación el esauema ele soia-
pamicnto, es decir la pcrtP de mups...,·a qiie -
1
.· ·
• • - " "' óiC manttene en
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o ,L
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0
·011;,,nt,, ,, ·· ·t· -oo· d
, · -· . º "''s· '" 1 " t:!dS e un ) lo e muestra en
comun;
• entre un trimestre v el mismo del año
-no. r1 , siguiente existe un
.) ,_,/o ..... e muestra en cornún;
º entre un trímpstr
0
v otrn ,. 'P" - ,, _ .
. . • v • v _ ., -- , •• e •. r;:iuos por un trimestre rnter-
meCl10, no hay muestra en común;
0
entre Un trimestre y 0tr0 ... ... ,.. .... - d - ;.. · ,
•· . • - ·• .• • fJVl Lfll11CStfCS !D[e¡--
fnCClJOS, existe un 25% de muestra en común;
• un semestre y el siguiente existe un 37% de muestra en
comun.
106
ACTIVIDAD, EMPLEO y DESEMPLEO
Gráfico Nº 8.1. Esquema de  
l 1 . 1
2do trimestre 1 3er trimestre ! 4to trimestre 11 er
ler trimestre , año s1gu1cn e
• ---• 50% en común
L-------; 0% en común
L-----------¡¡2s%encomún 1

. 1
! 50% en comun ¡
l er semestre 2do semestre
27% en común
Fuente: EPH - INDEC 2003
reformulación organizativa e informática
La reformulación organizativa tuvo por objetivo
l -ontinuidad de las tareas de campo, ya que el pasaje de u.
.a .... t nuntual a una continua implicaba que éste se desarro-
encues a JY""'' ' .
llara a lo largo de todas las semanas del tnmestre. .
L reformulación organizativa implicó en d1fe-
a 'veles· funcional operativo, metodológico y proce-
rentes m · ' . · ta:r
. t Los cambios en el nivel funcional se onen on a
sami.en o. .. · d fun · es del
t.-- una nueva estructura, a la po11valenc1a e c10n ,
prouru ,_ . . , busco ia
l Para lo cual se recurrió a la capac1tac1on Y se ,. persona,
permanencia del personal.
L S Cambios en el nivel operativo se orientaron a probar la
o · · · d 1 nueva
. b"l"d d dei relevamiento del nuevo circuito, e a
v1a t l a ' . ce-
carga de trabajo y de los nuevos tiempos que estos pro
dimientos implicaban.
Por otrc lado los cambios metodológicos, de la
1. "n de nuevas formas de relevamiento, se focahzaron en
ap icac10 d t n·
ruebas de nuevas formas de trabajo, entre las que se es aca .
p . d. to de datos por parte de los encuestadores de las
el mgreso rrec . .
1
fi' ·
. al' das la posibilidad de la entrevista te e omca
encuestas re iza ' · · · · d la
sólo se permiten a partir de la . :
(. . d en la muestra) la sistematízac1on y s1mphficac1on y
v1v1en a - ' . · · l tr'ni-
1 d l.d d del relevamiento y la codificac1on e ec o contra e ca l a
1
1
1
1
1
1
1
1
i
8. LA NUEVA ENCUESTA PERM."NENTE DE HOGARES
í07
ca
1
de las variabies rama de actividad del establecimiento y ca-
lificación de la tarea. Esta última etapa está centralizada en el
INDEC.
Por último los cambios relacionados con el procesamiento
de la infonnación se orientaron :¡ la reorganización del circuito
. de preparación de los materiales y listados de las muestras y al
circuito de obtención de las diferentes bases de datos (de
campo, de supervisión, total, etc.).
La reformulación informática se orientó a Ia búsqueda de un
sistema que permitiera cubrir las necesidades que supone un
relevamiento continuo, esto es poder contar con una base con-
solidada en el nivel nacional, asegurando la calidad y oportu-
nidad de la infonnación. En una primera etapa se diseñó un sis-
tema en CLIPPER y paralelamente se está desarrollando en
ORACLE, un sistema integrado de gestión, procesamiento y
explotación de la encuesta, que trabaja con bases relacionales.
8.4, Ventajas y limitaciones de fa Heva encuesta
A pa1tir de las diferentes pruebas realizadas con el objetivo
de estudiar los diferentes efectos derivados de los cambios del
cuestionario y de la modalidad de aplicación continua se pudo
observar lo siguiente: '
• Los efectos de! cambio de c1!llestionairfoº implicaron en ge-
neral una mejora en la captación de la actividad, del empleo,
el desempleo y la subocupación, destacándose esta última.
• Los efectos del cambio a fa modalidad C«lrntinua9 fueron
una mayor captación de la tasa de actividad, no existiendo
7 La codificación de las variables rama del establecimiento y calificación de la
!l!rea se realiza electrónicamente en una primera etapa, los casos que no son
codificados por este procedimiento (por diversas razones) se codifican man-
ualmente.
8 Los efectos del rediseño del cuestionario: se realizó una prueba puntual en
la onda de octubre de 2000, comparándose los resultados con el cuestionario
anterior y el cuestionario rediseñado (Prueba Experímenllll Tumática
9 El efecto de! relevamiento continuo se realizó a partir de la aplicación del
cuestionario tradicional en modalidad continua {Prueba Experimental de
Relevamiento Continuo
2002 con la onda de Octubre del mismo año.
1'
103 l ACTIVIDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO
casi diferencias en la tasa de empleo, de desempleo Y sub-
ocupación.
• Por último el efecto combinado
1
• significó una mayor
captación de actividad, de y   La sub-
ocupación no registra un camb10 significativo.
En los siguientes cuadros se pueden visualizar estos efectos:
Cuadro Nº 8.1.Comparación de las tasas principales
según los diferentes efectos
42.7 45.4 42.7 43.4 41.8 ·13.6
Fuente: EPH - INDEC 2003
36.5
14.7
365
tS.8
14.7
32.S
21.5
13.6
3ó.I)
:N.O
19.9
Cuadro Nº 8.2. Comparación EPH Puntual - EPH Continua
1
T"2<Bim• i
Año:Z002
EPH Pu:!bJol EPH Cootinllll
Octul>r< 2002 4 Trim"'""
42.9 45.9
35.3 36J
17.8 20.8
19,9 !&.9
Año:Z003
EPH l'm!ml EPH Continuo
MaYo 2003 2 Trin><:il!C
<12.9 45,6
36.1 37.4
15.6 !7.8
17.lt 15.6
fuente: Informe de Prensa - Mercado de trabajo: principales indi-
cadores (2003)- INDEC
De los cuadros anteriores se desprenden las siguientes con-
clusiones: con la nueva encuesta se capta una mayor tasa de
actividad, de empleo y de desocupación. La tasa de actividad en
!O El efecto combinado se realizó a pa..rtir de la prueba que combinó el rele-
vamiento continuo con el cuestionario rediseñado en el 2do. trimestre de
2002, se comparó este último con los resultados de la onda de mayo de 2002
(con cuestionario anterior).
8. LA NUEVA ENCUESTA PERMANENTE DE HOGARES 109
las mediciones de la EPH continua {4º trim 2002 y 2° trim
2003) presenta tasas superiores en alrededor de 3 puntos por-
centuales con respecto a las mediciones en la EPH puntual
{ondas octubre 2002 y mayo 2003). De los componentes de la
actividad, es la desocupación ia que registra mayores diferen-
cias, cuando se compara ambas encuestas siendo de 3 ountos
' .
porcentuales en el año 2002 (17,8% EPH puntual y 20,8% EPH
continua) y de 2,2 en el año 2003 (15,6% EPH puntual y 17,8%
EPH continua). El empleo también registra diferencia8 positi-
vas en las mediciones pero de menor magnitud que las re-
gistradas en la desocupación. Las tasas de empleo registradas
con la EPH continua fueron de 36,3% (4° trim 2002) y 37,4%
(2° trim 2003), mientras que en las mediciones de la puntual las
tasas alcanzaron el 35,3% (oct·2002) y 36,2% (mayo 2003). La
subocupación horaria registró tasas inferiores en las mediciones
con la encuesta continua, en comparación con ia EPH puntual.
Entre las limitaciones se destacan:
• El tamaño de la muestra para los aglomerados de menos de
500.000 habítantes no permite dar estimaciones en el nível
trimestral, sin trabajar con niveles de error oor encima de los
recomendados por el Indec. Esta limitacÍón se vería sub-
sanada con la ampliación de la muestra en dichos dominios.
• La imposibilidad de poder continuar con las series históricas
(que cubre el periodo mayo 1974-mayo 2003), plantearía la
necesidad de diseñar mecanismos que conduzcan a hacer
posible y garantizar la comparabiiidad de indicadores de
ambas encuestas. Una solución parcial a esta limitación
podría ser el mantenimiento de ciertas preguntas (como por
ejemplo la semana de referencia para los desocupados) pre-
sentes en la encuesta anterior.
Algunos especialistas han formulado cuestionamientos
respecto de la nueva modalidad continua de la encuesta, entre
los que se destacan: la existencia de estacionalidad, producto de
las nuevas modalidades de recolección y publicación de la
infom1ación, invalidarían la estimación de los cambios o varia-
ciones en las tasas de actividad, de empleo y de desocupación.
Esto significaría que únicamente seria válida la comparación de
los datos trimestrales de un año con los correspondientes al año
no
anterior no así la comparación de un trimestre con el siguiente
y/o del mismo año (Frenkel, R. 2004). El mismo autor
agrega que los pocos datos de s7rie no son. suficientes para
corregir estadísticamente las vanac10nes estacionales.
Con respecto a este tema, el INDEC considera que para
desestacionalizar la serie se necesita contar con un mínimo de
tres a cinco años de datos.
A modo de conclusión quisiéramos resaltar que las limita-
ciones y cuestionamientos expuestos no invali.dan, ni   sufi-
cientes para cuestionar la utilización de la mformac10n que
suministra la nueva encuesta. Muy por el contrario creemos
que permite un análisis enriquecedor de cie.rtas temáticas y
dimensiones. no presentes en la encuesta anterior.
m
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ICET, Lumen, Buenos Aires.
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J¿ol
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