Comprendiendo el neoliberalismo

Chris Harman
Una buena comprensión sobre la naturaleza del neoliberalismo es
esencial para entender las políticas gubernamentales frente a la
actual crisis económica. Este artículo del destacado pensador
marxista Chris Harman (1942-29!" analiza la realidad del
neoliberalismo # discute $arias concepciones existentes en la
iz%uierda acerca del decli$e del papel económico del estado& la
supuesta separación entre producción # 'nanzas& # tambi(n del
concepto& acu)ado por *a$id +ar$e#& de ,acumulación por
desposesión-. .mplícita en el an/lisis de +arman est/ la idea de %ue&
si bien las ,políticas neoliberales- conlle$an $enta0as para la
burguesía& igualmente no son su'cientes para asegurar una alta
tasa de bene'cios # superar las contradicciones del capitalismo.
Es importante diferenciar entre las reivindicaciones de cualquier
ideología y lo que quienes la detentan hacen en la práctica. Pocas
veces coinciden ambas. Aun así, tanto en la iquierda como en la
derecha, mucha gente contin!a haciendo a"rmaciones sobre el
neoliberalismo que no casan con la e#periencia empírica de las
!ltimas tres d$cadas.
En primer lugar, está la creencia e#tendida de que el neoliberalismo
supone un retroceso del estado. Esto se contradice al mirar la tasa
de gasto estatal en los países capitalistas avanados %ver "guras & y
'(.
)as corporaciones multinacionales contin!an enraiadas en los
estados'. )a mayoría de ellas tienen la mitad de sus recursos,
mercados y fueras de traba*o concentradas en un !nico estado de
origen, hacia el que miran para proteger sus intereses. )a
intervenci+n estatal se ha usado para dirigir ataques a las y los
traba*adores, como en las leyes anti,sindicales o el uso de la policía
contra las huelgas. Pero tambi$n ha sido usada repetidamente para
proteger al capital de los efectos de la crisis. El gobierno de Estados
-nidos ayud+ a rescatar Chrysler cuando estuvo cerca de quebrar
en &./. y se encarg+ de las negociaciones en los 01 para evitar que
los bancos de EE-- se hundieran por las deudas impagables de los
países de Am$rica )atina. 2ás recientemente, a trav$s del banco
central de la 3eserva 4ederal, ha intentado limitar el da5o causado
al sistema "nanciero por la crisis de las hipotecas subprime. 6e
hecho, desde los /1, los estados han intervenido en más crisis que
en los a5os 71 + 81, por la sencilla ra+n de que $stas han sido más
severas.
Es cierto que la incapacidad para detener las crisis usando las vie*as
t$cnicas 9:eynesianas; han llevado a intentar de*ar el control al
mercado con la creencia de que la 9destrucci+n creativa; permitirá a
los capitales 9e"cientes; bene"ciarse del debilitamiento o la
eliminaci+n de los 9ine"cientes;. Esto era lo que el 9shoc: <olc:er;
el incremento de tipos de inter$s en Estados -nidos a "nales de los
/1= pretendía lograr. Pero, en cada ocasi+n, los supervivientes de
estos intentos volvieron a depender del estado.
Estados -nidos puede ser el país avanado donde la ideología
neoliberal está más enraiada. Pero durante la mayoría del periodo
neoliberal ha "nanciado gasto del estado con el m$todo
9:eynesiano; de pedir pr$stamos, más de lo que lo hio en la era
:eynesiana. Para la clase gobernante de Estados -nidos, el
neoliberalismo =entendido como permitir al mercado deshacerse de
capitales establecidos= es algo que se impone a naciones
capitalistas d$biles para bene"cio del capital estadounidense, no
algo que se deba permitir sin restricciones en los Estados -nidos
mismos.
)a misma l+gica se ha seguido en Europa occidental, >ap+n, China y,
tras la ola de destrucci+n no demasiado creativa de ?eltsin, en 3usia.
Por contra, los intentos más concienudos de implementar prácticas
neoliberales se han dado en los países pobres del @ur Alobal. Aquí,
las clases gobernantes locales, que habían a"anado su poder
durante los a5os 9desarrollistas; de postguerra, abraan medidas
genuinamente neoliberales promovidas por el 4ondo 2onetario
Bnternacional y el Canco 2undial, con la esperana de convertirse en
socios de los capitales que operan en otros países.D Pero incluso en
estos casos surgen tensiones, llevando a la rea"rmaci+n del papel
del estado. Ciertos países latinoamericanos han dado un giro
9neodesarrollista;, meclando prácticas 9:eynesianas; y
9neoliberales;, como consecuencia de devastadoras crisis
econ+micas, sociales y políticas.E
Por esta ra+n, 9neoliberal; no es una descripci+n a*ustada de las
operaciones del capital hoy en día. Fo hay una regresi+n del sistema
al capitalismo de libre mercado de hace más de un siglo. En su lugar
hay un sistema que intenta resolver sus problemas reestructurando
a escala internacional las unidades que emergieron en el curso del
siglo GG =unidades que desde el mar#ismo se han llamado
9capitalismos de monopolio;, 9capitalismos de monopolio estatal; o
9capitalismos de estado;. )os estados siguen *ugando un papel
central como facilitadores o reguladores, aun cuando la
globaliaci+n lo hace más difícil que en las primeras d$cadas de
postguerra.
@obre la relaci+n entre "nanas y neoliberalismo, la a"rmaci+n de
que e#isten dos secciones separadas del capital =de "nanas o
industrial= es rebatible. 2uchas instituciones "nancieras no s+lo
prestan dinero, sino que lo toman prestado, al estar involucradas en
9intermediaci+n; entre prestamistas y prestatarios. )o que importa
para ellas no es el nivel absoluto de los tipos de inter$s, sino los
huecos que se abren entre los diferentes tipos, particularmente
entre tipos a largo y a corto plao. ? a la industria le concierne tanto
la concesi+n como la adquisici+n de pr$stamos, pues entre
inversiones acumulan superávits que prestan a cambio de inter$s.
-n importante fen+meno durante el pasado cuarto de siglo ha sido
el lento deterioro de la proporci+n de los superávits dirigidos a
nuevas inversiones, debido a que las tasas de bene"cio no se han
restaurado del todo a su nivel de inicios de los /1. )os ahorros del
capital son mayores que la inversi+n productiva8, y los capitalistas
industriales han iniciado aventuras "nancieras con la intenci+n de
usar sus superávits de manera más rentable. @i una mayor secci+n
del capital está enfocada en las "nanas es porque el capital
industrial ha intentado restaurar sus tasas de bene"cio a trav$s de
la 9"nanciariaci+n;. @e trata de un calle*+n sin salida, puesto que
s+lo el traba*o productivo puede generar nuevo valor duradero. Fo
es que Hall @treet haya conquistado 2ain @treet, como asegura
Harvey, sino que ambos se enfrentan a problemas que no e#istían
en las d$cadas inmediatas de post,guerra.
Acumulaci+n por desposesi+n
)a argumentaci+n de 6avid Harvey sobre el neoliberalismo se centra
en características que, seg!n dice, conducen a un nuevo modelo de
acumulaci+n capitalista, acumulaci+n por 9desposesi+n;. Ista es,
dice, 9la forma dominante de acumulaci+n relativa a la reproducci+n
e#pandida;7 y toma un amplio abanico de formasJ
K 9)a privatiaci+n de la tierra y el movimiento foroso de las
poblaciones campesinas;L 9la conversi+n de derechos de propiedad
%M( comunes, colectivos, estatales, etc. %M( en derechos de
propiedad e#clusivos;.K 9)a comodi"caci+n de la fuera de traba*o y
la supresi+n de formas alternativas de producci+n y consumo.;K 9)a
monetariaci+n del intercambio y la tasaci+n, particularmente de la
tierra.;K )a reducci+n de 9poblaciones completas a servidumbre por
deudas;.K 9)a desposesi+n de bienes por cr$dito y manipulaci+n de
stoc:.;K 9)as patentes y licencias de material gen$tico, plasma de
semillas y todo tipo de productos.;K )a 9compra; de bienes
devaluados durante la crisis 9a precios de saldo;, con las crisis
9orquestadas, dirigidas y controladas para racionaliar el sistema;,
para 9permitir que la acumulaci+n por desposesi+n ocurra sin iniciar
una crisis general;.K 9)a reducci+n de los marcos regulatorios
dise5ados para proteger el traba*o.;/
)a lista de Harvey incluye una variedad de las características
desagradables del capitalismo contemporáneo. Pero s+lo describirlas
como 9desposesi+n; no permite e#plicar el estado actual del
sistema. Cuando Pierre,>oseph Proudhon us+ la frase 9la propiedad
es robo; en el siglo GBG, invent+ un grito de guerra anticapitalista
capa de e#presar la indignaci+n de la poblaci+nL lo mismo que la
frase de Harvey 9acumulaci+n por desposesi+n;. Pero hacer
esl+ganes contra el robo no es lo mismo que realiar un análisis
serio, como 2ar# critic+ a Proudhon en &0E/.
El problema con el análisis de Harvey es a!n más serio al incluir
características que han acompa5ado siempre a la acumulaci+n
capitalista, como la 9desposesi+n; de algunos capitales por otros
durante el curso del ciclo de recesi+n,boom,recesi+n, o como los
ataques a salarios y condiciones laborales. Nambi$n incluye m$todos
que unos capitalistas usan para e#pandir sus bene"cios a e#pensas
de otros, como 9la desposesi+n de bienes por cr$dito y manipulaci+n
de stoc:;, que no pueden permitir a la clase capitalista crecer
globalmente. Como 2ar# diceJ
)a clase de los capitalistas tomada en su con*unto no puede
enriquecerse como clase, no puede incrementar su capital total, o
producir un valor de superávit, porque lo que un capitalista gana lo
pierde otro. )a clase en su con*unto no puede defraudarse a sí
misma.0
)o que se aplica a la desposesi+n de algunos capitalistas por otros
se aplica tambi$n a ciertas formas de desposesi+n de sectores no,
capitalistas a la poblaci+n. Por e*emplo, el fen+meno de los países
empobrecidos de e#pulsi+n de gente pobre de las ciudades
interiores para hacer fortunas para las empresas constructoras
supone una mayor opresi+n de la poblaci+n más empobrecida. Pero
no crea por sí mismo un valor de superávit para la clase capitalista
globalmente. )as rentas por los pisos de lu*o o edi"cios de o"cinas
son pagadas con un superávit ya e#istente en los bolsillos de
familias ricas o de corporaciones..
Acumulaci+n 9primitiva;
Harvey argumenta que la desposesi+n supone que la 9acumulaci+n
primitiva;, que 2ar# teori+ para los inicios del capitalismo, contin!a
siendo una característica central del sistema, más importante
incluso que la acumulaci+n por e#plotaci+n de la fuera de traba*o.
Pero para 2ar# la acumulaci+n primitiva no era s+lo la creaci+n de
fortunas por el robo de los primeros capitalistas. Era,
concretamente, el robo de la tierra al campesinado, que se veía
forado a buscar traba*o asalariado. @u especi"cidad no se halla en
c+mo las clases e#plotadoras incrementaron su riquea por la fuera
%algo que ha sucedido en todo tipo de sociedades de clases(, sino en
c+mo permiti+ el desarrollo de un modo especí"camente capitalista
de e#pansi+n de la riquea, al crear una clase de traba*adores
9libres; sin otra elecci+n que vender su fuera de traba*o.
Esta forma de acumulaci+n 9primitiva; contin!a a día de hoy. )os
vie*os terratenientes de Egipto, los capitalistas agrarios de Crasil, los
*efes locales del Partido Comunista en China y los recientemente
establecidos gran*eros capitalistas en Bndia constantemente intentan
quedarse con la tierra del campesinado local. Pero Harvey se
equivoca al argumentar que esto s+lo caracteria las d$cadas
recientes. Como Nerry Cyres ha apuntado, la acumulaci+n primitiva
ocurri+ en los imperios coloniales durante las d$cadas de post,
guerra, aunque fue 9mucho menos e#itosa en su separaci+n de los
productores de sus medios de producci+n de lo que lo fue la
acumulaci+n primitiva en Europa occidental %M( de*ando un gran
estrato de campesinos pobres en posesi+n de la tierra;.&1
Aunque las d$cadas recientes han visto las formas más crudas de
acumulaci+n primitiva, 9no es obvio que la transformaci+n
capitalista fuera un $#ito; e#cepto en el caso de Asia oriental.&&
Finguna e#plicaci+n de la acumulaci+n primitiva debería de*ar fuera
la más importante del siglo GGJ la e#propiaci+n de millones de
familias campesinas en la -ni+n @ovi$tica tras la 9colectiviaci+n;
agrícola de @talin desde &.'.. Harvey se re"ere a ella, pero no la
incluye en su relato del capitalismo pre,neoliberal, puesto que ve a
los regímenes de tipo estalinista como intentos 9de implementar
programas de moderniaci+n en esos países que no han pasado por
la iniciaci+n al desarrollo capitalista;.
Para Harvey, la idea de 2ar# de la 9acumulaci+n primitiva; es
menos importante que otra idea de 3osa )u#emburgo. Esta autora
e#plicaba que una escase de la demanda de productos capitalistas
causaba que el sistema s+lo pudiera e#pandirse canibaliando al
mundo pre,capitalista a su alrededor. Harvey escribe, 9)a idea de
que alg!n tipo de Oe#teriorP es necesario para estabiliar al
capitalismo %M( es relevante.; Para $l, el problema del capitalismo
es la 9sobreacumulaci+n;, que resuelve fagocitando 9formaciones
sociales no,capitalistas o alg!n sector del capitalismo que no est$
a!n proletariado;.&'
QPero qu$ hay 9fuera del capitalismo; para permitir la 9acumulaci+n
por desposesi+n; en la cantidad necesariaR )a respuesta de Harvey
es que el estado constituye este 9e#terior;. ?a sean el estado, los
9países no,capitalistas;, los estados desarrollistas de gran parte del
Nercer 2undo, o el sector estatal en los países capitalistas
avanadosL para $l todos son 9no,capitalistas;. Por tanto, al cambiar
sus bienes a manos privadas, proporciona nuevos recursos a la
acumulaci+n capitalista. Al usar este argumento, Harvey utilia el
9sentido com!n; de gran parte de la iquierda internacional, pero es
un sentido com!n err+neo.
?a en la d$cada de &0/1, Engels comprendi+ que la nacionaliaci+n
no crea por sí misma algo e#terno al capitalismoJ
El estado moderno, no importa su forma, es esencialmente una
máquina capitalista %M(, el ideal personi"cado del capital nacional
total. Cuanto más toma las fueras productivas, más se convierte en
el capitalista nacional y más ciudadanos e#plota. )os traba*adores
contin!an siendo traba*adores asalariados, proletarios. )a relaci+n
capitalista no se ha eliminado. @e le ha dado otra cara.&D
En el periodo que sigui+ a la @egunda Auerra 2undial, los análisis
mar#istas serios tuvieron que considerar la intervenci+n del estado,
no s+lo como soporte del capitalismo privado, sino como
acumulador de capital por sí mismo. Por e*emplo, el mar#ista
alemán >oachim Hirsch e#plic+J
Así como el desarrollo de las fueras productivas progresa, el
mantenimiento del proceso de acumulaci+n e#ige %M( formas y
capitales individuales de un orden de magnitud que el capital, hasta
ese punto, no es capa de proporcionar en su proceso de
reproducci+n, y que s+lo puede obtener con la intervenci+n del
aparato estatal.&E
Al leer a Harvey, se podría creer que la e#istencia de un fuerte
sector estatal ralenti+ la acumulaci+n durante las d$cadas de post,
guerra. Pero en esa $poca hubo una mayor tasa de acumulaci+n que
en la actualidad, tanto es así que se bauti+ como 9la era dorada del
capitalismo;. Como apunta Cen 4ine, 9El boom %M( fue sostenido por
el opuesto de los factores que Harvey considera instrumentales en
la acumulaci+n actual, como la e#tensi+n de las industrias
nacionaliadas y el rol econ+mico del estado en general.;&8
El verdadero sentido de la privatiaci+n
Hay una tendencia privatiadora de las industrias estatales a lo
largo de gran parte del capitalismo del pasado cuarto de siglo, así
como hubo una tendencia en la direcci+n opuesta durante gran
parte del siglo GG. QC+mo se puede e#plicar estoR Hay diversos
factores involucrados.
)os primeros pasos hacia la privatiaci+n de las industrias estatales
en los 01 fueron una respuesta pragmática a 9la crisis "scal del
estado;L la presi+n en las "nanas estatales, cuando la recesi+n
afect+ las recaudaciones de impuestos y el desempleo oblig+ a
pagar subsidios y seguridades sociales. )a venta de propiedades
estatales atra*o mucho dinero y proporcion+ un alivio a corto plao
para los problemas del gobierno.
Además e#istía la creencia de que los monopolios estatales,
aliviados de la competici+n, no presionaban a sus traba*adores lo
su"ciente. )a l+gica de esta visi+n fue que la ruptura de los
monopolios estatales y su apertura al mercado foraría a sus
gerentes a ser más duros con sus traba*adores, e intimidaría a los
traba*adores para aceptar peores condiciones. Ciertamente, el
proceso de privatiaci+n anim+ a los gerentes a introducir m$todos
para elevar la productividad. ? una ve privatiadas, era sencillo
para las compa5ías 9subcontratar; otras actividades, de tal modo
que se meclaron grupos d$biles de traba*adores con otros
potencialmente más poderosos. Cen 4ine argumentaba que la
9privatiaci+n ha sido una forma importante en la que las relaciones
entre el capital y el traba*o han sido reorganiadas; y está
conectada con el llamado 9mercado de la Se#ibilidad laboral;.&7
Pero esta motivaci+n para la privatiaci+n puede chocar con su uso
como soluci+n a corto plao de los problemas "nancieros del estado.
Para que el estado pudiera hacer dinero con la privatiaci+n, los
privatiadores deberían tener un prospecto de los bene"cios del
monopolio. 6esmembrar empresas para agitar a sus gerentes y
asustar a sus traba*adores eliminaba dicho monopolio. En la
práctica, muchas "rmas fueron vendidas intactas, y de*adas en la
posici+n de poder cargar precios de monopolio a otras secciones del
capital&/. El estado tenía que asignar 9reguladores; que hicieran por
decreto lo que el mercado se suponía que debía hacer.
Al mismo tiempo, la privatiaci+n no es la !nica que puede crear la
ilusi+n de automatismo del mercado. 6esmembrar instituciones
operadas por el estado en unidades competitivas %como los 9trusts;
del @ervicio Facional de @alud de Aran Creta5a( puede lograr el
mismo ob*etivoL del mismo modo que el 9testeo de mercado; dentro
de algunas entidades. T como la desregulaci+n dirigida a generar
competici+n entre compa5ías nacionales, a menudo de propiedad
estatal. Esto es lo que la -ni+n Europea intenta hacer con un amplio
rango de industrias como las de electricidad y los servicios postales.
El resultado "nal de la privatiaci+n en un país como Aran Creta5a
es que amplias secciones de servicios 9privatiados;, como la
electricidad, el agua y los trenes, puedan ser dirigidos por
compa5ías e#tran*eras de propiedad estatal.
Estos !ltimos e*emplos desmienten el relato de Harvey de la
privatiaci+n cruando una línea mágica entre la producci+n 9no,
capitalista; y la 9capitalista;. Concuerdan con su descripci+n de un
neoliberalismo preocupado por el 9poder de clase;, aunque
describirlo como una 9restauraci+n; Upor no hablar de una creaci+nU
de poder de clase es e#agerar ampliamente las debilidades de la
clase capitalista en el periodo pre,neoliberal. Hay tambi$n un debate
considerable sobre la efectividad real de la privatiaci+n. )os
analistas :eynesianos han elaborado estudios que sugieren
ganancias de 9efectividad; por privatiaci+n ine#istentes o muy
escasas, en comparaci+n con cambios como el de las nuevas
tecnologías, introducidas con la misma efectividad o mayor en un
conte#to nacionaliado.
El poder de clase está involucrado en la privatiaci+n de otro modo.
-n poderoso mito ideol+gico que sostiene el poder capitalista en las
democracias burguesas es que el estado representa el total de la
poblaci+n. Para sostener este mito, la clase dirigente tiene que
conceder un margen de inSuencia sobre el estado a la poblaci+n a
trav$s de las elecciones. Esto no era un problema cuando la
rentabilidad general permitía conceder reformas reales. )a posesi+n
estatal de las industrias ayud+ a sostener el mito de un estado
neutral en relaci+n a las fueras de clase. Pero, cuando el
capitalismo entr+ en un largo periodo de crisis hace tres d$cadas,
surgi+ el peligro de que la poblaci+n esperara que la industria
estatal les protegiera del impacto de estas crisis. @eparando la
industria del estado y someti$ndola al mercado podría despolitiar
los ataques sobre los y las traba*adoras que acompa5aban la crisis,
desplaando la culpa a las fueras 9automáticas; y 9naturales; del
mercado.
Aavriil Popov, el economista de libre mercado que fue alcalde de
2osc! durante los tumultuosos a5os de &.0. a &..', di*oJ 9@i no
desnacionaliamos y privatiamos la propiedad pronto, seremos
atacados por oleadas de traba*adores que lucharán por su propio
inter$s;.&0
Este e*emplo ruso desafía la idea de Harvey de que los estados 9no,
capitalistas; se transformaron en capitalistas para bene"cio del
sistema mundial global entre &.0. y &..&. )e*os de ser esta la
9creaci+n; de una nueva clase, gran parte de los mismos seguían
controlando la industria y el estado. Enfrentados a una gran crisis
social, buscaron encontrar una salida reestructurando la economía
ba*o su control y protegi$ndose a sí mismos, con formas de
privatiaci+n que generaban una ilusi+n de propiedad por parte de
la poblaci+n %por e*emplo, con la privatiaci+n a trav$s de la
distribuci+n de bonos que favorecían a industriales y bur+cratas
comunistas, que podían comprarlos baratos(. Algunos de los vie*os
gobernantes ganaron y otros perdieron. Pero difícilmente puede
argumentarse que el resultado fuera un gran impulso a la
acumulaci+n, ni en la antigua -ni+n @ovi$tica ni en el resto del
mundoL las tasas de acumulaci+n a nivel global cayeron en los .1 a
niveles a!n inferiores que en los 01.&.
)as casi 9regaladas; privatiaciones de Bnglaterra en los 01, cuando
las empresas y las e#istencias fueron vendidas por deba*o de su
valor real, tuvieron la venta*a ideol+gica adicional de ganarse el
apoyo de parte de la clase media y de algunos traba*adores. @in
embargo, esta fuera no fue tan poderosa como a"rmaron quienes
hablaban a mediados de los 01 de 9populismo autoritario;. Por
e*emplo, un estudio de los 01 a"rm+ que los y las traba*adoras que
compraron viviendas de protecci+n o"cial no votaron con más
probabilidad a los Norys que quienes no lo hicieron.'1 Harvey
e#agera cuando escribe que ba*o Nhatcher 9los valores de la clase
media se e#tendieron ampliamente, hasta incluir a quienes antes
tenían una "rme identidad de clase obrera;. '&
Hay otros dos factores involucrados en la tendencia privatiadora.
2uchos análisis sostienen que la privatiaci+n hace más sencillas las
reestructuraciones por fusi+n o las adquisiciones fuera de las
fronteras nacionales. Como Cen 4ine ha argumentado, reestructurar
internacionalmente 9ha supuesto un problema para las industrias
estatales, que están limitadas a la propiedad dom$stica; ''. Para
los capitalistas involucrados en estas actividades e#iste la sospecha
de que un socio de propiedad estatal obtendrá reducciones
impositivas y subsidios de sus gobiernos que distorsionará sus ho*as
de balances. ? que si las compa5ías fusionadas se enfrentan a
di"cultades econ+micas, el gobierno será presionado políticamente
para cargar el muerto al socio e#tran*ero.
Este elemento en la l+gica de la privatiaci+n es particularmente
atractivo para quienes pueden sacar bene"cio de ello. )as
privatiaciones impuestas en los países empobrecidos por el 42B y el
Canco 2undial a cambio del aplaamiento de pagos de la deuda han
supuesto un considerable bene"cio para el capital norteamericano y
europeo. Harvey hace bien este apunte. @in embargo, se equivoca al
sugerir que esta forma de 9acumulaci+n por desposesi+n; sea
central a la generaci+n de bene"cio.
-na indicaci+n de d+nde se obtienen los mayores bene"cios para el
capital la dan los Su*os globales de inversi+n e#tran*era directa. 6os
tercios de ella van a países avanados, y el mayor pedao del resto
tiene un !nico destinoJ China. El que los países no,occidentales con
superávits "nancieros %China, los estados petroleros del Aolfo, etc.(
los usen para adquirir "rmas occidentales sugiere que saben d+nde
está a!n el mayor lucro.
4inalmente, la privatiaci+n es muy bene"ciosa para algunos
capitalistas. Fo puede generar más valor por sí mismaL s+lo lo
puede conseguir el aumento de la e#plotaci+n de los traba*adores o
de los campesinos. Por lo contrario, s+lo supone el desvío de
superávit de un capitalista a otro. Pero sí bene"cia a capitalistas
particulares. @us intereses materiales están muy conectados con la
propagaci+n de la ideología neoliberal, y se disponen a atraer,
sobornar e intimidar a políticos para llevar más le*os la privatiaci+n.
FotasJ
& Conse*o Econ+mico y @ocial de las Faciones -nidas, datos básicos
sobre gasto y "scalidad de los gobiernos, 4ebrero '11E.' Harman,
Chris, '11/J 9@napshots of Capitalism Noday and NomorroV; en
Bnternational @ocialism. F. &&D. Bnvierno '11/.
httpJWWVVV.is*.org.u:WRidX'.'D Para leer más sobre esto, ver
Harman, '11DJ 9Analysing Bmperialism;, Bnternational @ocialism. F.
.., verano '11D.
httpJWWpubs.socialistrevieVinde#.org.u:Wis*..Wharman.htmE Yat,
Claudio, '11/J 9El Airo de la Economía Argentina %Parte B(;,
VVV.aporrea.orgWinternacionalesWaD10D'.html8 Hay un e#amen
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VVV.imf.orgWe#ternalWpubsWftWVeoW'118W1'WpdfWchapter'.pdf7
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/ Estos m$todos están e#plicados en Harvey, '11DJ Tp. cit. pp. &E8,
&E/.0 2ar#, Yarl, &.0/J Nhe &07&,7D noteboo:s, in Yarl 2ar# and
4rederic: Engels Collected Hor:s, vol!menes '0,D1. )aVrence and
Hishart, VVV.mar#ists.orgWarchiveWmar#WVor:sW&07&WeconomicW.
Este argumento se realia en 4ine, Cen, '117J 96ebating the OFeVP
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'118J Feoliberalism. A Critical 3eader. Pluto. p. 0E.&& Bbid. p. 0/.&'
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VVV.mar#ists.orgWarchiveWmar#WVor:sW&001Wsoc,utopW, pp. /&,/'.&E
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'117J op. Cit. p. &E8.&7 4ine, Cen, &...J 9PrivatisationJ Nheory and
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contra los cargos por monopolio de la Critish Airport Authority, por el
uso de los principales aeropuertos de )ondres.&0 Citado en @ocialist
3evieV, diciembre de &..1.&. <er las cifras en Nerrones, 2arco y
Cardarelli, 3oberto, '118J 9Alobal BmbalancesJ A @aving and
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* Este texto es un extracto del siguiente artículo: Harman,
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