Publicación anarquista por el desmadre y la revuelta

Nº 6
Verano 2012
Propuesta para una manera diferente de entender la organización
Entre quienes consideramos necesario organizarnos para luchar existen muchas opiniones
diferentes. Cuál es el modelo más útil y más acorde con lo que se pretende conseguir; coordinadoras,
plataformas, colectivos, federaciones... eso es lo que se suele discutir.
Sin emargo mas allá de los distintos modelos, es la cultura de la organizaci!n que existe detrás
de los mismos lo que en la mayor"a de los casos los define y lo que hace que en muchas ocasiones no
s!lo no sean capaces de intervenir en el entorno que los rodea como a algun#s nos gustar"a sino que lo
que consiguen es engullir a gente válida y transformarla en militantes estresad#s, quemad#s, y con
grandes dosis de frustraci!n.
$odo producto de una dinámica asada en una cultura de la organizaci!n concreta, que
pretendemos empezar a diseccionar a continuaci!n para contriuir a que quien se reconozca en ella
pueda más fácilmente destruirla.
1 !l efecto mariposa
Existe una forma de ver las cosas según la cual entre nuestra situaci!n actual y la %sociedad
ideal del ma&ana' hay un camino que recorrer. Este trayecto temporal lo deemos andar creando una
organizaci!n que en su interior reproduzca el modelo de sociedad que queremos. En el andar diario
iremos recogiendo a tod#s aquell#s que se quieran unir a nosotr#s.
$ami(n se participará en los distintos conflictos que c"clicamente surgen en los márgenes de
nuestro camino. )icha participaci!n se desarrollará con la vista puesta en que, a ra"z del conflicto, la
gente tome mayor conciencia de la necesidad de organizarse y, si se da el caso, se nos una para
continuar *unt#s el camino.
+s" se irá avanzando, acumulando fuerzas ,siendo cada vez más- hasta que en un momento dado
en que seamos much"sim#s planteemos la gran atalla final ,revoluci!n- y fruto de ella nazca una
nueva sociedad.
+ lo que lleva esta forma de ver las cosas, en la mayor parte de los casos, es a identificar la
organizaci!n con la revoluci!n. cuanto más fuerte sea la organizaci!n mas cerca está la gran
insurrecci!n general. Con lo cual en el centro de nuestra atenci!n dee estar la organizaci!n, su
mantenimiento y crecimiento.
Se entiende ,según esta l!gica mecanicista- que hay unas etapas que hay que ir recorriendo. /na
casilla lleva a otra y, cuando hayamos recorrido todas, llegaremos al ansiado final.
0ero parece que la realidad no quiere adaptarse a este modelo. 1as revueltas, insurrecciones y
motines surgen a ra"z de conflictos peque&os; peque&as gotas que hacen que los diques de contenci!n
se desorden. Chispas impredeciles que hacen que la raia acumulada y reprimida por el miedo
durante mucho tiempo, estalle y haga temlar los cimientos del sistema asentad#s sore cada un# de
nosotr#s.
1a dinámica de la sociedad no es una l"nea recta ni se adapta a los estudios de expert#s ni
revolucionari#s. Es, como la mayor"a de los procesos naturales, de carácter no lineal.
En los sistemas no lineales, entradas (variaciones) pequeñas pueden tener consecuencias
espectacularmente grandes. A menudo, se ha hecho referencia a esto con el nombre de efecto
mariposa: una mariposa bate las alas en la selva tropical y pone en marcha sucesos que producirán
una tormenta en hicago. !in embargo la siguiente ve" que la mariposa bate las alas, no hay ninguna
consecuencia meteorol#gica. Esta es la base de la impredicibilidad (...) comple$idad superficial que
surge de una simplicidad profunda (%) este comportamiento emergente, vuelve a influir en el
comportamiento de los individuos que aqu& aba$o la produ$eron.
2. 3leci4
1a suida del precio del pan, la implantaci!n de una nueva ley o impuesto, el apaleamiento de
alguien por la polic"a, etc, son capaces de desatar más raia y arir los o*os a más gente que la laor de
una organizaci!n durante a&os. 0eque&as situaciones que desencadenan acontecimientos mucho más
grandes a ra"z de los cuales se compruea la capacidad propia de la polaci!n, la vulnerailidad del
enemigo y el papel que cumplen instituciones %aparentemente neutrales' como la prensa, la televisi!n,
la familia, etc.
0or esta raz!n pierde inter(s para nosotr#s el tener como centro de nuestra actividad la
organizaci!n. El o*eto principal pasa a ser el conflicto. potenciarlo donde se mantenga latente y tratar
de contriuir a su radicalizaci!n donde ya haya aflorado a la superficie, todo ello sin importarnos
demasiado si como consecuencia de ello vamos a ganar simpatizantes nuev#s o no.
Con este camio de planteamientos provocamos rápidamente el inter(s de las instituciones
represivas, pues empezamos a salirnos de sus esquemas. 5 es que el sistema necesita que todo funcione
según su l!gica de visiilidad y concentraci!n estructurada de la disidencia.
2 "os o#os de $edusa
'a venta$a táctica de la clandestinidad, de lo no visible (el lengua$e del cora"#n) de por s&
devuelve a la est(tica su centralidad revolucionaria. El arte de lo no visible escapa a la absorci#n del
)discurso de la totalidad* basado en la imagen y as&, libre de toda forma posible, todav&a mantiene la
promesa milenaria de arte, la transformaci#n del mundo.
6. 7ey
El sistema necesita etiquetar, clasificar, catalogar para a partir de ah" aplicar tratamientos
concretos y diferenciados a cada forma de disidencia.
Soci!log#s, psic!log#s, psiquiatras, pedagog#s, antrop!log#s, asistentes sociales,
periodistas... tod#s son fuentes de informaci!n que las instituciones usan para alimentar sus archivos.
Crear una organizaci!n va, a menudo, acompa&ado de la producci!n de una iconograf"a propia,
una est(tica concreta y cierta homogeneizaci!n de las personas que la componen. se crea consciente o
inconscientemente un producto. 5 es por esto qu( es mucho más fácil para las instituciones asorer,
deformar y manipular este producto. En definitiva todo esto acaa siendo un ostáculo más al que
tendrán que enfrentarse l#s miemros de la organizaci!n si no quieren convertirse en un o*eto
est(tico de usar y tirar por el sistema.
0roemos pues a ser como el gas sar"n; invisiles, inodoros e ins"pidos para el sistema, pero
letalmente da&inos para sus estructuras. Evitemos facilitar la laor etiquetadora de l#s ur!cratas.
8staculicemos la creaci!n de estereotipos vendiles y productos est(ticos.
% "a creación de la masa
1a actividad revolucionaria no consiste ,no deer"a- en preparase para una guerra convencional.
9+qu" el aparato institucional, aqu" l#s revolucionari#s 9 9+delante y que gane el me*or: ;o, no ser"a
útil ni coherente tener este planteamiento.
0ara el poder son más peligrosas diez personas impredeciles e incontrolales dispersas que
cien formando una masa concentrada predecile y manipulale.
'a f&sica na"i se establece sobre estos postulados: es preciso captar esos electrones, hacerlos
compactos, concentrarlos. Es preciso atrapar esa )energ&a* de la dispersi#n, de la e+plosi#n,
condensarla haci(ndola entrar en un proceso involutivo y, finalmente mediante la destrucci#n
concentratoria sistemática de cada electr#n, invertir la energ&a e+plosiva de la diáspora en una forma
inerte, implosiva, dominable, convertible, reversible, la de la masa.
1. Scheer.
El sistema está interesado en homogeneizar, uniformar, agrupar, concentrar a la disidencia para
hacer más facil la laor de los perros pastores. 1os derivados actuales del frentepopulismo y sus
tácticas no hacen mas que facilitar la laor del enemigo. Su única raz!n para existir es el miedo que
hay a las posiilidades experimentadoras que hay mas allá del rea&o y su forma de funcionar.
& 'drenalina
<C!mo entonces intervenir eficaz y coherentemente en nuestro alrededor= <c!mo impedir que
las dosis de tranquilizantes y anti>depresivos emitidas por los medios de %comunicaci!n' reconduzcan
la revuelta hacia cauces inofensivos= Eso será algo que averiguaremos a medida que vayamos
experimentando.
0oder actuar como la adrenalina no ser"a un mal e*emplo. /na hormona que segrega el propio
cuerpo y que acelera el ritmo del coraz!n, aumenta la tensi!n arterial y estimula el sistema nervioso
haciendo que los sentidos est(n mas alerta.
?ue nuestra actividad consiga romper el anonadamiento democrático, haciendo que se
resquera*e la hipnosis del consenso; ese podr"a ser un uen avance. 0ara ello parece que la manera
más natural de organizarse puede ser el grupo de afinidad.
( !l grupo de afinidad
El t(rmino requiere explicaci!n. +finidad se confunde a menudo con sentimiento. + pesar de no
estar del todo separada, los dos t(rminos no deer"an considerarse sin!nimos. 0uede haer
compa&er#s con l#s que podemos considerar que hay afinidad pero con l#s que no nos une amistad
y viceversa.
7ásicamente, tener afinidad con un@a compa&er#s quiere decir conocerl#, haer profundizado
en el conocimiento acerca de el@ella. +l crecer ese conocimiento la afinidad puede aumentar hasta el
punto de hacer posile una acci!n con*unta; o disminuir hasta el punto de hacerla imposile.
El conocimiento de alguien es un proceso infinito que puede parar en cualquier nivel
dependiendo de las circunstancias y o*etivos que se quieran conseguir *unt#s. /n# puede tener por
tanto afinidad para hacer unas cosas y no otras. Se hace evidente que cuando halamos de afinidad no
nos referimos necesariamente a halar de los prolemas personales de cada un#, aunque esto pueda
ser importante si interfiere en el proceso de conocimiento mutuo.
En este sentido conocer al otr# no significa necesariamente tener una relaci!n "ntima. 1o que es
necesario conocer es como piensa el@la compa&er# con relaci!n a los prolemas sociales con los que
la lucha de clases se enfrenta, como cree que hay que intervenir, que m(todos usar"a en determinadas
circunstancias.
El primer paso en la profundizaci!n del conocimiento entre compa&er#s empieza con la
discusi!n. Es preferile tener una ase clara, como algo escrito, para que los variados prolemas se
puedan aordar ien.
/na vez está claro lo ásico el o los grupos de afinidad están prácticamente formados. El
conocimiento entre compa&er#s sigue en relaci!n con su actividad como grupo y al consiguiente
encuentro en la realidad como tal. Aientras dura este proceso el conocimiento mutuo suele aumentar y
pueden surgir lazos fuertes entre compa&er#s. Esto en cualquier caso es una consecuencia de la
afinidad, no su o*etivo fundamental.
Suele pasar que compa&er#s lo hagan al rev(s. Empezando cualquier tipo de actividad y
procediendo a las clarificaciones necesarias luego, sin haer comproado el nivel de afinidad necesario
para hacer cosas *unt#s. 1as cosas se de*an al azar, como si algún tipo de claridad pudiera surgir del
grupo solo por su creaci!n. 0or supuesto, esto no pasa. el grupo o se estanca porque no tiene claro el
camino a seguir o sigue la trayectoria del@a o l#s compa&er#s que tengan las cosas más claras sore
lo que quieren hacer mientras l#s otr#s se de*an llevar, normalmente con poco entusiasmo o
compromiso real.
0or otro lado el grupo de afinidad encuentra su potencial máximo y está creado con la acci!n como
o*etivo, asándose no en la cantidad de miemros, sino en la fuerza cualitativa del número de
individuos que traa*an *untos en un proyecto que han desarrollado *untos mientras avanzan. )e ser
una estructura espec"fica del movimiento anarquista y el con*unto de actividades que presenta.
propaganda, acci!n directa, producir un peri!dico, traa*ar en una organizaci!n informal, etc. ,...-
6 )one*ión
$eniendo como o*etivo la conflictividad permanente no merece la pena ya halar de modelos
%correctos' de organizaci!n. Aás ien parece que la me*or manera de conectar dependerá por un lado
de las necesidades que haya en (se momento y lugar concretos; y por otro de la confluencia de
proyectos o prácticas.
1o mismo vale para el nivel en que se desarrolle la relaci!n; desde el simple intercamio de
informaci!n hasta el desarrollo de proyectos con*untos hay posiilidades ilimitadas.
1o que si parece claro es que si no existe ningún tipo de comunicaci!n, deate o intercamio de
experiencias se hará muy dif"cil desarrollar una dinámica propia sin ahogarnos en un vaso de agua.
0ara no depender de la trayectoria que sigan otr#s deemos estalecer criterios propios sore la ase
de lo que nos rodea, y para ello se hace necesario algo más que traducir textos escritos en otro
momento y@o en otro lugar.
+ Papeler,a
El sistema intenta anularnos inculcándonos desde peque&#s que somos capaces de mucho
menos de lo que somos en realidad capaces de hacer. Convendr"a pues de*ar de lado el todocatastrofista
y las lamentaciones pseudocristianas sore lo mal que va todo y centrarnos mas en intercamiar
experiencias, aportar informaci!n útil y mostrar ampliamente las ocasiones en las que se ha hecho da&o
al poder, sean estas peque&os o grandes acontecimientos.
Se editan muchas cosas, casi todas pretenden lo mismo; unas por medio del humor; otras del
llanto pero la gran mayor"a de ellas se hacen casi por compromiso o para ocupar el tiempo en algo, el
resultado es que le"da una, por lo general un# se las ha le"do todas.
0ara que se nos entienda deer"amos halar claro y de*ar los lengua*es codificados para l#s
intelectuales, l#s cient"fic#s y l#s *ugador#s de mus.
El poder trata de mantener a la polaci!n a*o control por medio del miedo que inspira. 0ara
ello el sistema trata de imitar la imagen tradicional que se tiene de l#s dios#s; invisiles pero
presentes en todos lados. Contrarrestando esta idea mostraremos su vulnerailidad. Esto podr"a hacerse
desmitificando y se&alando a l#s enemig#s reales y tangiles, explicando qu( es a lo que se dedican y
qu( es lo que más da&o les hace; sean estos instituciones, empresas o %profesionales'.
En cada conflicto concreto parece necesario tami(n se&alar a l#s recuperador#s y sus
intenciones, para evitar en lo posile que las luchas sirvan al sistema para, una vez engullidas,
fortalecerse todav"a más.
0or último insistir en el necesario deate para el que tiene que servir estas pulicaciones. )e
nada sirve que creamos tener las cosas claras en nuestro c"rculo más pr!ximo si no podemos
intercamiar opiniones con otras gentes, para darnos cuenta de que las cosas se pueden enfocar de otras
maneras.

+rro*amos al aire un pu&ado de l"neas sore la destrucci!n cotidiana a la que nos somete el
sistema, la sociedad, y la apremiante necesidad de aniquilarla para alcanzar nuestra liertad ,tanto
individual como colectiva- y para alcanzar un grado más que aceptale de la salud mental que d"a a d"a
nos es arreatada.
Estas l"neas van a girar sore un punto de inflexi!n y alguna de sus variantes. la sociedad, las formas
de sociailidad, y muchas de sus derivaciones. 1a destrucci!n de lo que nos oprime ha de ser total,
tanto f"sica como mental.
,B-.> 1a sociedad
+parentemente la sociedad ser"a algo provechoso para el individuo como ser generalmente
sociale ,o más ien moderadamente gregario- que es, y las condiciones de desigualdad y opresi!n no
ser"an mas que disfunciones en su seno, como el desarrollo dentro de la misma de un Estado, o de un
determinado tipo de Estado, o como ciertas formas inadecuadas de articularse a s" misma. 7ien, esto
que casi siempre ha sido la piedra angular de las teor"as pol"ticas ,fundamentalmente progresistas y
revolucionarias-, no es más que una huida hacia delante para no afrontar lo que a nuestro *uicio es el
verdadero prolema *unto con la autoridad. la propia sociedad, sea cual sea su forma.
1a sociedad es un ente eterno, indisolule ,especialmente las sociedades de masa-, en la cual las
decisiones y las consecuencias, aunque algunas veces de*en más o menos margen para lo individual,
son fundamentalmente colectivas. 1a sociedad tiene un principio, y es que no se puede disgregar,
permanece siempre compacta para su propia supervivencia como tal sociedad, amparada en principios
aparentemente ciertos pero utilizados por la propia sociedad distorsionados como un medio de
manipulaci!n. 1a sociedad ya no es un con*unto de individuos ,si es que alguna vez lo fue-, que se
asocian para garantizarse su supervivencia y ciertos grados de confort, es un ente que tiene vida propia,
un monstruo que conforma, adoctrina y domina a todCs aquellCs que viven a*o su (gida. 6a
constituido una inercia por la cual todCs oedecemCs ,al margen por supuesto de que existen las
*erarqu"as en su seno, pero hasta lCs *erarcas se mueven por esa inercia más allá de que tami(n uscan
su propio eneficio, y para ello les interesa que todo funcione como funciona.
1a sociedad tiene sus propias instituciones, generadas de forma inevitale porque toda relaci!n
social es una relaci!n de poder. Aás o menos difusa o más o menos institucionalizada, allá donde
tenemos una sociedad tenemos relaciones de poder. 0oder de informaci!n de unCs sore otrCs, poder
del funcionario sore la ciudadana de a pie,... etc. 5 esto surge en cualquier tipo de sociedad, aunque el
funcionario tami(n sea una ciudadana de a pie. 0ero la forma de poder más aerrante es la de la
mayor"a sore la minor"a o sore el individuo. +l vivir permanentemente de forma colectiva en
sociedades, la mayor"a impone o *ustifica la imposici!n, consciente o inconscientemente, unas pautas
de conducta; se tienen que adoptar una serie de decisiones, hay conflictos entre las aspiraciones y
deseos de los individuos que son resueltos a las ravas. se vota y punto ,aunque primero se discuta mil
horas, lo que actualmente no es el caso-. $enemos entre miles el t"pico estúpido e*emplo de una
carretera a construirse y que tenga que pasar por la casa de alguien,... etc. En fin, que todCs vivimos en
sociedad no hay que extenderse más.
1a sociedad desarrolla para el control y el sometimiento varios !rganos. 1a ase de la sociedad
es, o al menos fue ,parece que eso está camiando- la familia, que es el primer elemento de
socializaci!n. ;ingunCs padres quieren que sus hi*Cs sean unCs marginadCs, les preparan para
adaptarse a vivir en la sociedad, porque si no serán marginadCs y acaarán en la cárcel o en el
manicomio. Siempre además dicen %yo no hecho esta sociedad, pero vivimos en ella y hay que
adaptarse' o el apestoso %<y qu( vas a hacer si no, irte a vivir al monte='. 7ueno, y(ndonos a vivir al
monte, nos llevamos nuestros prolemas y se los endosamos al monte ,que por cierto, tami(n es la
sociedad, el monte es una propiedad, hay reservas, reglamentos, polic"as, cotos de caza, leyes contra
Sobre la necesidad de destruirlo todo
los furtivos,... lo mismo pero más tranqui y con menos gente-.
0ero el !rgano más opresivo que la sociedad desarrolla es el Estado. +unque no se quiera y
aunque varias teor"as anarquistas insistan en que es posile una sociedad sin Estado, el asunto es que
no parece que sea as". +l ser la sociedad una inmensa relaci!n de poder, ese poder ha de ser canalizado,
organizado y estructurado para un me*or funcionamiento. 0uede ser centralizado o descentralizado,
difuso o formal, pero existe, por lo que aunque se pudiera tener una sociedad sin Estado (sta
degenerar"a hacia aqu(l en cualquiera de sus formas.
1a sociedad es un todo, es el Estado>capital, de ella nace el sistema, y es la ra"z de todo, aunque
todo dee ser atacado porque hay miles de variantes y la vida es muy comple*a. Dealmente, el
verdadero prolema es la +utoridad, el que se creen las condiciones para que unCs manden y otrCs
oedezcan, y la sociedad, aunque no es la única forma de autoridad ,las cuales han de ser todas
aniquiladas- es el suelo donde se planta el árol de la autoridad, de la que nace el poder y todas sus
ramificaciones ,Estado, religi!n, escuela, familia, patriarcado, traa*o, capitalismo, ideolog"as,...-
<+lternativas a la sociedad= Sigue leyendo, aunque sea por la curiosidad de qu( te van a contar
esta panda de enfermCs y lo descurirás
,E-.> 1as formas de sociailidad
5a que estamos en este punto, vamos a descriir ciertas formas ,las más comunes- de
socializaci!n que la sociedad nos impone a trav(s de su !rgano más poderoso. el Estado>capital ,para
el desarrollo del capitalismo es prácticamente imprescindile la sociedad-.
1a sociedad normaliza ciertas conductas, las impone. 0ero la sociedad no es un fantasma, o una
persona en concreto ni ora por inspiraci!n divina. Es un todo y para la perpetuaci!n del poder, y de la
propia sociedad que es la forma tradicionalmente más paradigmática del mismo, se ayuda de mensa*es
repetidos hasta la saciedad por los medios de comunicaci!n, por la familia, por el c"rculo de amigos,
por las c(lulas ásicas de socializaci!n. aut(nticas c(lulas del terror.
1a mayor forma de socializaci!n o de sociailidad es el ocio. El ocio es la otra cara del traa*o,
el descanso necesario para seguir traa*ando luego a todo rendimiento, y el imprescindile espacio>
tiempo para el desarrollo del consumo de las mercanc"as que has producido ,pagadas con el dinero de
tu salario-, para que se agoten y haya que producir más mercanc"as, que se compren y se vendan, que
circulen, con el ingente eneficio que genera para el capitalismo y sus agentes, y en última instancia
para la sociedad.
Decordemos y clarifiquemos un poco me*or nuestra metáfora. la autoridad es la semilla,
plantada en el suelo f(rtil que es la sociedad y de la que surge el árol como un todo, que es el sistema
y que tiene un tronco ,el Estado- con sus ramificaciones diversas ,capitalismo, etc-, sus ho*as,.... 0ues
nada, ni semilla, ni suelo, ni árol ni nada.
+demás de completar el c"rculo del eneficio capitalista con el consumo, que es en definitiva en
lo que se convierte el ocio, sirve para la alienaci!n, para el necesario esparcimiento. )esconectas de
todo, no piensas que tu vida es una mierda, que vas del traa*o a casa y de casa al traa*o ,si es que lo
tienes- para pagarte el coche, o la letra de casa, o la carrera, o la educaci!n de lCs chavales, o el )F) o
la tele por cale. +s" en el esparcimiento, en la disco o en los ares de marcha, o en el fútol nos
sociailizamos, entramos en contacto ef"mero con otras personas con las que lo único que compartimos
es que ellas tami(n se están tomado un cuata, meti(ndose una raya,... y con suerte igual hasta
podemos follar. 1Cs %amigCs' por lo general son compa&erCs de *uergas que a la m"nima te de*arán en
la estacada, las relaciones personales están vac"as, lo más duradero es la pare*a, esa muchas veces
aerrante forma de auto>renuncia a la individualidad personal. 0ero de la pare*a ya halaremos otro d"a
,siempre hay matices y variantes y todo es comple*o, ser"a largo de analizar-.
5 aqu" estamos, en la socializaci!n, en el finde, en el ocio,... en la droga. 7uscamos no saemos
qu(, ni c!mo, pero estar por ah" meneando el trasero ,y o*o que no tenemos nada en contra de ailar- en
una casa grande y llena de humo y decielios llamada ar o pu, nos hace sentir guay, nos desfasamos.
7uscamos una falsa salida al agoio de esta miserale existencia, y caemos en comportamientos
alienantes y autodestructivos, creando falsas relaciones vac"as s!lo para sentirnos me*or, para no
comernos mucho la olla. 1a v"a de escape que el sistema ,el con*unto de todo el árol-, la sociedad,
necesita.
Fivimos unas vidas miserales, de no vida, de traa*o ,o desempleo-, de imposici!n del dinero y
la propiedad, falsos puntos de evasi!n y fuga, y la ruleta sigue y a seguir traa*ando, a seguir
consumiendo y a seguir drogándonos. 0ara acaar c!mo, siendo unCs cocain!manCs, teniendo
prolemas psicol!gicos que el m(dico o psiquiatra se encargarán de parchear eliminando los s"ntomas
externos con más droga para que sigamos traa*ando y consumiendo. 0orque eso es la %vida'.
1a forma de sociailidad aqu" mencionada es la de la sociedad, la de la actual porque otra no
conocemos. $al vez haya otras sociedades con otras formas de socializaci!n. Enhorauena, tal vez se
puede eliminar el Estado>capital, la sociedad capitalista y de masa y este prolema se elimine. /n
prolema menos. Eso siempre esta ien. <0ero y qu(= <y luego= <otra sociedad=, otros prolemas, otro
árol.
+ riego de ser de anti>ecol!gicos, en nuestra metáfora no queremos ároles, ni semillas, ni
suelos, s!lo un mar que fluye, que se mueve, que a veces está quieto y a veces es tempestuoso.
;o negaremos que el ser humano es generalmente sociale, o más ien, moderadamente
gregario. 0ero el relacionarse con otros individuos ,algo generalmente saludale, claro, aunque no
siempre- no tiene que pasar por construir una sociedad. 1a asociaci!n lire ,ef"mera o más duradera,
para realizar los deseos y los proyectos, y para vivir- de individuos lires es como deseamos vivir.
)esde ya. /n mundo de n!madas salva*es que vivan como les de la gana, con unos fuertes principios
anti>autoritarios y una gran solidaridad.
,G-.> 1a alternativa
+s" es como nos gustar"a vivir, pero no como un fin sino como un medio para uscar la liertad,
una úsqueda incesante. ;o nos importa si es posile o imposile, porque la lucha nos hace lires,
aunque por supuesto no es una liertad completa. 0or eso, por ser lires y por no poder alcanzar en este
mundo los mecanismos que nos permitan recorrer el camino en nuestra incesante úsqueda de la
liertad ,porque en este mundo no se puede encontrar más que no>vida y porque este mundo nos
repugna en s" mismo- es por lo que queremos destruirlo todo. 1a liertad es un impulso natural en los
individuos ,pese a que se hayan cometido tantas cagadas, como la construcci!n de *erarqu"as,
sociedades, estados,.. que vayan paulatinamente anulando ese impulso-, y todCs la uscamos. 1a
diferencia es que la masa la usca a trav(s de la alienaci!n, del escapismo, del ocio, de la droga, y
nosotrCs a trav(s de la guerra social. 0orque a diferencia la masa pensamos que en este mundo no es
posile un verdadera vida y nos ponemos manos a la ora de su demolici!n. )emolici!n porque para
construir lo que sea hay que demoler lo existente hasta sus cimientos. 1uego ya veremos, porque
nosotrCs ahora no tenemos alternativa, esa es nuestra alternativa, s!lo tenemos esozado c!mo
queremos vivir y lo tratamos de hacer desde ya. 0orque nuestra alternativa es la destrucci!n de lo
existente. ?ue construyan otrCs ,al menos por ahora-, que nosotrCs astante tenemos con destruir. Esto
no nos hace me*ores, pero s" diferentes, la %gente' es normal y nosotrCs no. 5 ese es el prolema.
1o peor que se le puede hacer a un individuo es convertirlo en un ser normal, en someterlo a la
norma, porque el individuo es único. 1a %gente' se somete a la norma. 0rolema suyo podr"amos decir,
el prolema es que tami(n nos somete a nosotrCs, consintiendo esta asura, siendo un espectador de
este mundo de mierda, que proalemente ni le guste. /n espectador de la esclavitud, del dominio. 5
nosotrCs de lCs espectadores s!lo esperamos que se avergHencen. 0ero avergonzarse no es suficiente, ni
mucho menos.
1as espectadora, estan consintiendo la realidad, y la realidad es un engendro aerrante de
dominio y negaci!n de la liertad, esa que muchCs uscan con la droga y las orracheras, o con tristes,
miserales y vac"as relaciones. En definitiva, siendo una espectadora, sostienes esto, acaando por
convertirte en nuestro enemigo y en el tuyo propio. 0orque estarás participando, activa o pasivamente,
en el funcionamiento de este monstruo que a todCs nos destruye ,s!lo que algunas ni lo notan porque se
están a&ando en dinero y privilegios-. ;o hay v"ctimas, ni inocentes, ni culpales. 0ero si hay quien
puede reelarse y todo el mundo merece una oportunidad ,ueno casi todo-, para relacionarse, para
amar, para odiar, para luchar.
Estos escritos, esta propaganda, hecha para picarte, para agitarte,... son tu oportunidad, porque
las espectadoras, tami(n podr"an llegar a ser atacadas, como parte del engrana*e del sistema, del ente
al que hemos declarado ya hace tiempo la guerra.

1uigi 3alleani fue un anarquista italiano de finales del siglo IJI y principios del II, gran
orador y te!rico del ilegalismo y de la propaganda por el hecho.
;acido en BKLE en una familia de clase media del 0iamonte, se hizo anarquista mientras cursaa
unos estudios universitarios que no lleg! a terminar. Folcado de lleno a la propaganda anarquista, fue
expulsado de Jtalia al participar en los actos de conmemoraci!n ,muchos de los cuales acaaan en
enfrentamientos con la polic"a- del 0rimero de mayo.
En ese momento, deido a su laor de agitador y de defensor de la violencia revolucionaria,
comenz! para (l un largo periplo de expulsiones y destierros que le llevar"an a un constante errar por
varios pa"ses, entre ellos Suiza, Egipto o Jnglaterra. Folver"a a Jtalia donde cumplir"a cinco a&os de
prisi!n y finalmente, se instalar"a en Estados /nidos hacia BMNN, de donde ser"a expulsado en dos
ocasiones más ,una primera en BMNB, exiliándose en Canadá, de donde tami(n ser"a expulsado, y la
definitiva en BMBM-. 1as expulsiones y arrestos siempre ser"an a causa de sus actividades anárquicas.
Considerándose a s" mismo como un suversivo puro, realiz! la mayor parte de sus actividades
de agitaci!n en Estados /nidos y en Jtalia. En el primer pa"s form! un c"rculo compuesto por varios
anarquistas italianos, muchos de los cuales ser"an luego procesados por terrorismo y encarcelados o
expulsados ,caso de Aario 7uda, el inventor del coche oma, +ndrea Salsedo, 3ariella +ntolini
entre otr#s-. $ami(n los conocidos Sacco y Fanzetti participar"an de este c"rculo hasta su detenci!n
en BMEN y posterior e*ecuci!n.
3alleani pensaa que la mera difusi!n de las ideas no era suficiente y que la apolog"a de la
violencia revolucionaria de"a ir acompa&ada de algo más. Es por esto que desde las páginas del
peri!dico anarquista que (l mismo fund!, Cronaca sovversiva, comenz! a pulicar una serie de
art"culos sore la faricaci!n de explosivos. /n vie*o anarquista amigo suyo, experto qu"mico,
elaoraa las f!rmulas con las que 3alleani escri"a sus articulos.
Fie*o ya y sin apenas dinero fue expulsado de Estados /nidos *unto con varios miemros del
c"rculo tras una ola de atentados. 0ese a no tener ninguna pruea contra (l, el goierno utiliz! el acta
anti>anarquista, aproada en BMBK, para deportarlo por difundir ideas violentas en contra del goierno.
Jtalia fue su destino final. 5 no le reciir"a precisamente ien, pues lo confinar"a en una isla. +lgunos
a&os despu(s, con la suida de Aussolini al poder, 3alleani ser"a trasladado a la Jtalia continental para
sufrir arresto domiciliario ,al igual que Aalatesta- hasta el fin de sus d"as en BMGB.
Aientras, en Estados /nidos en todo este tiempo el c"rculo que 3alleani fundará fue el autor de
una ola de atentados que sigui! al arresto de Sacco y Fanzetti, como fue el coche oma que Aario
7uda colocara en las puertas de Oall Street en BMEN y que provocar"a, además de la demolici!n de la
fachada del edificio, treinta y tres muertos y un centenar de heridos, entre ellos un hi*o de Doc4efeller.
$ras la e*ecuci!n en BMEP de los dos conocidos anarquistas a*o la acusaci!n de atraco ,actividad que
tami(n entraa en la actuaci!n del c"rculo, aunque su laor esencial era el atentado con explosivos y
El ilegalismo insurrecto de Luigi Galleani
la propaganda- una nueva ola de atentados puesta en marcha por el c"rculo de 3alleani recorri! Estados
/nidos. El *uez del caso Sacco y Fanzetti y su verdugo ser"an a*usticiados. El *efe de polic"a y
destacados pol"ticos heridos a causa de artefactos explosivos o tiroteados.
0ero 3alleani no s!lo se limit! a la pura agitaci!n y a la pulicaci!n de %recetas de cocina'.
$ami(n escrii! varios liros aordando el tema de la organizaci!n y sore el anarquismo en general.
El más destacado ser"a 1a fine dell anarchismo, donde polemiza con Aalatesta defendiendo lo que
muchos a&os más tarde ser"a conocido como organizaci!n informal y el anarquismo individualista.
Su influencia ideol!gica no s!lo se de*! sentir en Jtalia o Estados /nidos, sino que tami(n
llegar"a a la +rgentina y a /ruguay, de la mano de deportados como +ndrea Salsedo, quien ser"a
miemro del grupo de Severino )i 3iovanni. Qste mismo y la mayor"a de ilegalistas y anti>
organizadores argentinos ,sore todo los de origen italiano- sostendr"an las tesis de 3alleani, aunque
taimadas por las influencias de otros grandes pensadores como Aalatesta o Declús.
8rador carismático, teorizador del individualismo y del ilegalismo anárquicos, agitador
indomale 3alleani fue muy importante en la evoluci!n tanto te!rica como práctica de toda una rama
del anarquismo en su (poca, y su influencia llega aun hasta nuestros d"as.

;o hay momento más propicio
+lguna vez, unidos en sus corazones la reeli!n interior contra la fealdad, la crueldad, el cinismo, el
r(gimen de inseparales, que amenaza la vida, nunca se cruzaron en el dolor, el metro todas las
fronteras internacionales; nunca pasaron por sore los deseos y los deseos, de alta , en el cielo de la
esperanza, nunca tan vivo, tan vivo en el )ecálogo como hoy en los corazones, cantando el d"a de hoy
funeral que cuatro sicarios que han encontrado el me*or alimento en el comedero del enemigo,
mientras que las manos innumerales, lugar infinito, media luna, horizonte de color de rosa de los
ni&os , adusto rostro de los ancianos, los razos peludos de los $itanes, el dolor y el llanto de las
madres en duelo, maldici(ndose, escote coraz!n y el cuello el mismo horror de la guerra y el
exterminio de paz, la ansiedad se manifiesta y una voz de la noche, Esperamos en visperas de la
lieraci!n.
Es el momento en que vuelve a pasar:
+ las v"speras: las v"speras:
0or la noche no da el termino y no conoce la misericordia.
1uigi 3alleani
N'-' ./! 012!)!2
Creo que es algo astante notorio ya que conceptos como los de militancia o propaganda llevan
impl"citos una separaci!n entre ideas y vida cotidiana. %Ailitar', a parte de la odiosa afinidad del
t(rmino con el lengua*e castrense, implica un sentido de dole actuar, de un háito de vestir en púlico,
de una interesada R tal vez tami(n an!nima R e*emplaridad, de un sacrificio requerido y cumplido.
%6acer propaganda' significa formar consensos ,el famosos %ganar gente para la idea'-, significa diez
palaras que repetir, significa hacer de los demás y de uno mismo el o*eto de la realizaci!n de un Sin,
el esla!n que conecta con el 8*etivo.
+hora, en una (poca que está construyendo sore la cr"tica de todas las ideolog"as una nueva y
todav"a más tiránica ideolog"a, a nadie sorprende que militantes y propagandistas recaen tan pocos
apoyos. Esta %hostilidad' difusa, evidentemente, no trae consigo la voluntad de unir ideas y vida. +l
contrario, la mayor"a de las veces es el resultado de un lacrado definitivo puesto a la separaci!n.
$ami(n entre los anarquistas las falsas contraposiciones han acaado nulando la vista. 1a
renuncia a la revuelta, al peligro de la experiencia y de la acci!n, viene a menudo escondida tras el
rechazo de la militancia y de la pol"tica. $anto parloteo sore la experimentaci!n y las %vivencias'
reproducen lo que se ha dado en llamar %lo cotidiano', esa religiosa oligatoriedad que tanto se dice
despreciar. Cuando una iniciativa requiere demasiada implicaci!n, cuando no se ven resultados, cuando
se pone mucho en *uego, 9ay:, entonces todo es pol"tica y propaganda. Ae*or volver a nuestras
prácticas de siempre ,donde lo único que se %experimenta' es la forma de repetirlas-, a nuestros
espacios, a nuestras relaciones. En el fondo 9tampoco se trata de cargárselo todo:
S", ya lo s(, quienes han halado siempre de camiar el mundo no han camiado nunca lo que
de verdad de"a ser camiado. su propia vida. 0ero <puede este riguroso y fascinante hallazgo
convertirse en un lugar común al servicio de una resignaci!n camuflada=, es más, <es posile suvertir
la vida propia sin ensayar al mismo tiempo la demolici!n de este mundo= )istinguir un antes y un
despu(s significa ya aceptar las soluciones fáciles que siempre nos han propuesto.
0arad!*icamente los tristes folletinistas del Aa&ana, los ulliciosos profetas del ,rand -our, son
ahora los primeros en halar de %aqu" y ahora'. 0ero el %aqu" y ahora' con el que faulan no es el todo
e inmediatamente que quiere hacer arder toda distancia y todo cálculo, es un producto residual de
progresismo y %sentido común'. 5 halan de camiar la vida. 0ore Dimaud.
0ero no era exactamente de esto de lo que quer"a halar. Folver( sore el tema algún d"a. Sore
lo que quiero reflexionar es sore la posiilidad de acaar con la l!gica de la adhesi!n.
Se escucha frecuentemente en el entorno anarquista que no se quiere convencer a los demás, que
no interesa uscar adeptos. 0ero, <es eso cierto=, <o más ien se usca el consenso pero de manera
distinta= 1a %coherencia', por e*emplo, <que es muchas veces más que una manera de resultar cre"le=
5o creo que se pueden expresar las ideas y prácticas sin caer en la r(mora de la adhesi!n. 1o
importante es que lo que se difunda sea la determinaci!n de pensar por uno mismo y actuar en
consecuencia, no el rol del emisor. Sin emargo muchas veces nos lamentamos de que ciertas acciones
nos quitan la simpat"a de la %gente'. Creo que si alguien piensa que entre lo que digo y hago hay
alguna diferencia, dee ser (l quien, si comparte mis ideas, actúe de manera distinta y %me*or'. Si
alguien pierde su confianza en m", me puede disgustar, y si me disgusta, es por el hecho mismo de que
ha perdido su confianza, y no porque as" se vea mermada la crediilidad de las ideas que defiendo. Si
la finalidad de la uni!n entre pensamiento y acci!n es la adhesi!n, esa uni!n estará siempre alienada.
<?u( significa que alguien se haga anarquista porque conoce anarquistas %coherentes' y les quiere
imitar=
Jdeas e individuos no se pueden separar. 0ero su indivisibilidad no dee convertirse en
e*emplaridad. Es decir. quiero poner en práctica lo que digo, pero para m", no para convencer a los
demás de mis ideas.
1a %gente' está acostumrada, en el me*or de los casos, a considerar las ideas anarquistas como
una de las muchas propuestas con las que estar más o menos de acuerdo. 5 hay que romper con esto.
Se trata de no utilizar el consenso para acaar con la delegaci!n, la representaci!n, la autoridad ,es
decir, el consenso mismo-, de no entrar en el *uego. ;o tenemos nada que ofrecer, eso es lo que nos
diferencia.
0ero muchas veces hay cierta confusi!n entre la claridad de las opciones de cada uno y la forma
de entenderse con los demás. + m" me interesa expresar mis ideas y hacerlo de manera que los demás
las entiendan. 0ero el hecho de que las entiendan no significa que est(n de acuerdo con ellas, al
contrario. 0uede parecer una analidad pero no lo es. <Cuántas veces se hala y actúa para que los
demás est(n de acuerdo y no para que las palaras y las acciones queden claras ,aunque yo soy el
primero en alergar dudas sore este concepto de claridad-=
+ menudo los que llegan a odiar todo consenso renuncian tami(n a la expresi!n y difusi!n de
sus ideas. 0ero esto es de alguna manera una garant"a. Sin emargo es más peligroso aun continuar
expresándose porfiadamente olvidando la adhesi!n a uno mismo. $oda adhesi!n necesita ser
consolidada y defendida ,9por )ios, las imágenes:- y esto espesa el pensamiento y regimenta la acci!n.
7uscar el consenso ,en sus mil formas- significa adaptarse el nivel de aquellos con los que quiero estar
de acuerdo. 5 as" se nos transforma en un mal producto de otros.
0ero s!lo con los demás es posile camiar, me dirán. 2usto. 0ero ese con s!lo puede significar
cada uno por s& mismo. 5o quiero c!mplices, no miemros de un rea&o. Cualquier otra manera de
con.partir es compartir nuestra esclavitud.
$assimo Passamani





Bakunin ha hecho siempre resaltar la misión
provocadora de los anti-autoritarios en una revolución:
no deben imponer a las masas el socialismo ni ningún
valor de los que se consideran un bien sino provocarlo,
hacer que se llegue a las mismas conclusiones
naturalmente, por un proceso activo de la mente colectiva.
Es ésta la razón por la que rechazamos los programas
constructivos que se empean en andamiar distinguidos
camaradas! es por eso que no queremos el sindicalismo!
es por esto que no queremos tampoco el comunismo
an"rquico cuando se pretende propagarlo como sistema
acabado. #o queremos encadenar el $uturo a sistemas
cu%a e$icacia desconocemos, no queremos privar a las
$uerzas desencadenadas de la revolución de su
desenvolvimiento completo % libre.
-iego 'bad de 3antill4n5 1622
Publicación an4rquica por el desmadre y la revuelta
contacto7 revistainfierno8ya9oocom
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