CURSO DE PERFECCIÒNAMIENTO Y PROFESIONALIZACIÓN

EL IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES DESDE LA PERSPECTIVA CATASTRAL Y TRIBUTARIA
Del 4 de junio al 4 de julio de 2014


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Del 4 al 10 de junio de 2014




 EL IBI EN LA ESTRUCTURA IMPOSITIVA LOCAL.
GESTIÓN COMPARTIDA: INTERCAMBIO DE
INFORMACIÓN.




JERÓNIMO MIRÓN PÉREZ
Gerente Territorial. Gerencia Territorial del Catastro de Granada



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TÍTULO DEL CURSO



JERÓNIMO MIRÓN
EL IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES DESDE LA PERSPECTIVA
CATASTRAL Y TRIBUTARIA
Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 4


INTRODUCCIÓN ............................................................................. 5
CAPÍTULO 1. IMPUESTOS LOCALES. .............................................. 5
1.1. Marco normativo .......................................................................... 5
1.2. La potestad tributaria de las Entidades Locales ................................. 6
1.3. Los ingresos municipales. Importancia económica del IBI. .................. 6
1.4. Presión fiscal local. ..................................................................... 11
CAPÍTULO 2. EL IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES. ............. 13
2.1. Naturaleza y hecho imponible. ..................................................... 14
2.2. Exenciones. ............................................................................... 15
2.3. Bonificaciones. ........................................................................... 18
2.4. Sujeto pasivo del IBI. ................................................................. 19
2.5. Base imponible y base liquidable. ................................................. 21
2.6. Cuota y tipos de gravamen. ......................................................... 22
CAPÍTULO 3. LA GESTIÓN COMPARTIDA DEL IBI. ........................ 25
3.1. Gestión catastral y gestión tributaria. ............................................ 25
3.2. Intercambio de información entre el Catastro y las Entidades Locales. 27
3.3. Actuaciones para la mejora del rendimiento económico del IBI. ......... 28
ANEXO LEGISLATIVO ................................................................... 35
ENLACES ...................................................................................... 35
EL IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES DESDE LA PERSPECTIVA
CATASTRAL Y TRIBUTARIA
Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 5

INTRODUCCIÓN

El Impuesto sobre Bienes Inmuebles, fundamental en las finanzas municipales, viene
adquiriendo en los últimos años una importancia creciente. Por otra parte, la base sobre
la que se asienta es la información recogida en el Catastro inmobiliario, gestionado por
un organismo de la Administración central del Estado. A la complejidad de una gestión
diferenciada para el impuesto y para la base de datos que lo alimenta, se une la
necesidad de cooperación y colaboración entre las Entidades Locales y el Catastro, más
aún cuando recientemente se han introducido importantes novedades en la Ley del
Catastro Inmobiliario que afectan a la forma de llevar a cabo esta colaboración, con
importantes consecuencias tributarias.


CAPÍTULO 1. IMPUESTOS LOCALES.

1.1. Marco normativo

El Impuesto sobre Bienes Inmuebles está regulado en el Real Decreto Legislativo
2/2004, texto refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales
(TRLRHL). Dicha norma se refiere no sólo al IBI sino a la generalidad de los recursos
impositivos de los municipios.

El TRLRHL refunde disposiciones vigentes reguladoras del IBI contenidas en:
 Ley 39/1988, reguladora de las Haciendas Locales.
 Ley 53/1997, modificación de la LRHL; establece la reducción de la base imponible
del IBI en casos de valoración colectiva general.
 Ley 51/2002, reforma de la LRHL.

La Ley de Haciendas Locales, en su artículo 59, contempla la existencia de unos
impuestos municipales obligatorios y otros que pueden establecer los Ayuntamientos con
carácter potestativo:

OBLIGATORIOS:
Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI).
Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE).
Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM).

POTESTATIVOS:
Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO).
Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU).

Es decir, los Ayuntamientos han de establecer obligatoriamente los impuestos sobre
bienes inmuebles, sobre actividades económicas y sobre vehículos de tracción mecánica,
mientras que el ICIO y el IIVTNU pueden establecerlos sólo si así lo acuerdan. En ningún
caso pueden establecer impuestos distintos a los relacionados en el artículo 59.
EL IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES DESDE LA PERSPECTIVA
CATASTRAL Y TRIBUTARIA
Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 6

1.2. La potestad tributaria de las Entidades Locales

Conviene recordar y destacar que las Entidades Locales carecen de potestad originaria
para establecer su sistema tributario, tal y como se desprende del artículo 133.2 de la
Constitución, según el cual “las Comunidades Autónomas y las Corporaciones Locales
podrán establecer y exigir tributos, de acuerdo con la Constitución y las leyes” y del
artículo 106.1 de la Ley 7 /1985 de 2 de abril, reguladora de las Bases de Régimen Local,
“Las Entidades Locales tendrán autonomía para establecer y exigir tributos de acuerdo
con lo previsto en la legislación del Estado reguladora de las Haciendas Locales y en las
Leyes que dicten las Comunidades Autónomas en los supuestos expresamente previstos
en aquélla”.

Por lo tanto, la potestad tributaria de las Entidades Locales, es derivada, y se concreta en
el ejercicio de las potestades que las Leyes les confieren respecto al establecimiento o no
de los tributos de exacción facultativa, la aplicación de los tipos impositivos, dentro de los
limites señalados por aquellos, los incentivos fiscales y, sobre todo el desarrollo
reglamentario, mediante las oportunas Ordenanzas Fiscales.


1.3. Los ingresos municipales. Importancia económica del IBI.

Los ingresos municipales se rigen por el principio de caja única, de modo que cualquier
ingreso se destina a satisfacer cualquier obligación legalmente contraída por la
corporación. La clasificación económica de ingresos es la siguiente:

A. Operaciones corrientes.

Capítulo 1: Impuestos directos. Son aquéllos que gravan una manifestación mediata
y duradera de la capacidad tributaria del contribuyente, y en los que no se produce
traslación de la carga impositiva. Los impuestos municipales directos son: El Impuesto
sobre Bienes Inmuebles, el Impuesto sobre Actividades Económicas, el Impuesto sobre
Vehículos de Tracción Mecánica y el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los
Terrenos de Naturaleza Urbana.

Capítulo 2: Impuestos indirectos. Son aquéllos en los que, además de producirse la
traslación del mismo, gravan una capacidad transitoria y que se manifiesta de forma
indirecta, de la capacidad económica del contribuyente. El único impuesto municipal
indirecto es el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras.

Capítulo 3: Tasas y otros ingresos. Recoge los ingresos derivados de las tasas,
precios públicos, contribuciones especiales, reintegros de ejercicios anteriores, multas,
recargos de apremio, intereses de demora, etc.

Capítulo 4: Transferencias corrientes. Ingresos de naturaleza no tributaria,
percibidos por las Entidades Locales sin contraprestación directa por parte de las mismas,
destinados a financiar gastos corrientes. Proceden fundamentalmente del Estado, de las
comunidades autónomas y de las diputaciones.

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CATASTRAL Y TRIBUTARIA
Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 7

Capítulo 5: Ingresos patrimoniales. Recoge los ingresos procedentes de rentas del
patrimonio de las Entidades Locales y sus organismos autónomos: intereses de títulos,
valores, de depósitos, dividendos y participaciones en beneficios, rentas de bienes
inmuebles, productos de concesiones y aprovechamientos especiales, etc.

B. Operaciones de capital.

Capítulo 6: Enajenación de Inversiones Reales. Ingresos provenientes de
transacciones con salida o entrega de bienes de capital propiedad de las Entidades
Locales o de sus organismos autónomos: de solares, de fincas rústicas, de parcelas
sobrantes de la vía pública, viviendas y locales de negocio, etc.

Capítulo 7: Transferencias de capital. Ingresos de naturaleza no tributario, percibido
por las Entidades Locales sin contraprestación directa por parte de las mismas, con
destino a inversiones y obras. Proceden fundamentalmente del Estado, de las
comunidades autónomas y de las diputaciones.

Capítulo 8: Activos financieros. Recoge los ingresos procedentes de enajenación de
deuda, acciones y obligaciones, reintegro de préstamos, reintegro de fianzas y depósitos.

Capítulo 9: Pasivos financieros. Recoge la financiación de las Entidades Locales y sus
organismos autónomos procedente de la emisión de deuda, préstamos recibidos,
depósitos y fianzas recibidos.

El Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas publica anualmente un documento
titulado “Las Haciendas Locales en Cifras” que tiene por objeto ofrecer las cifras que
caracterizan y definen las haciendas locales en España y que recoge datos procedentes
de las liquidaciones de los presupuestos de las Entidades Locales y de las relaciones
financieras entre éstas y la Administración General del Estado. Ese documento, así como
abundante información estadística con diferentes niveles de agregación pueden
descargarse a través del enlace:

http://www.minhap.gob.es/Documentacion/Publico/DGCFEL/HaciendasLocalesEnCifras/H
HLL%20en%20cifras%202011.pdf

La última publicación (septiembre de 2013) corresponde al ejercicio 2011 y es el
documento del que se han extraído la mayor parte de los datos económicos que se
exponen en este capítulo.

En los municipios, los ingresos son fundamentalmente de carácter no financiero
(capítulos 1 al 7 del presupuesto de ingresos), siendo los más relevantes el IBI, las
transferencias corrientes de la AGE, las tasas por prestaciones de servicios públicos o
realización de actividades y las tasas por utilización privativa o aprovechamiento especial
del dominio público.




EL IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES DESDE LA PERSPECTIVA
CATASTRAL Y TRIBUTARIA
Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 8


Fuente: Haciendas Locales en Cifras. Año 2011.
Dirección General de Coordinación Financiera con las CCAA y EELL. MHAP.


Es relevante el concepto de autonomía financiera de los municipios, la cual viene
determinada por la importancia relativa de sus propios ingresos (tributos propios e
ingresos patrimoniales) y que en 2011 alcanzó cerca del 60% de sus recursos totales. En
el siguiente esquema se expone la estructura porcentual de los ingresos municipales en
ese año:









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Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 9


Fuentes: Haciendas Locales en Cifras 2011. DG Coordinación Financiera con las CCAA y EELL. MHAP.
Elaboración propia.

Es importante destacar que en los últimos años se viene produciendo un importante
incremento de la autonomía financiera municipal, por efecto de la disminución de las
transferencias corrientes y el incremento porcentual de los impuestos municipales,
especialmente del IBI, como veremos más adelante. Así, dicha autonomía municipal se
ha incrementado en sólo dos años (2009-2011) del 47% al 59% y con toda seguridad es
bastante superior actualmente, consecuencia de las medidas adoptadas por el Ministerio
de Hacienda en relación con las finanzas municipales, que refuerzan los dos efectos
anteriores.

Por otra parte, hay que señalar que en las diputaciones provinciales de régimen común
sus ingresos propios suponen el 22% de sus recursos totales, siendo los ingresos por
transferencias el pilar de su financiación. Es decir, su nivel de autonomía financiera es
muy inferior a la de los municipios.

Centrándonos en los ingresos tributarios municipales, que representan el 55% del
total (2011), podemos analizar su evolución en los últimos años (2006-2011):

2006 2007 2008 2009 2010 2011
IBI 7.395 8.048 9.017 10.004 10.850 11.402
IVTM 2.172 2.285 2.399 2.452 2.460 2.437
IIVTNU 1.477 1.534 1.263 1.238 1.423 1.369
IAE 1.413 1.455 1.515 1.537 1.554 1.524
ICIO 2.638 2.394 1.756 1.212 1.029 864
RESTO IMP. 751 829 947 996 851 887
TASAS 4.217 4.157 4.188 4.330 5.747 5.735
PP Y RESTO CAP III 4.759 4.770 4.828 4.734 3.259 3.079
TOTALES 24.822 25.472 25.913 26.503 27.173 27.297

(Datos en miles de €)
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Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
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Fuentes: Haciendas Locales en Cifras 2011. DG Coordinación Financiera con las
CCAA y EELL. MHAP.
Elaboración propia.

Puede observarse cómo el conjunto de los ingresos tributarios municipales crece de
forma moderada a lo largo de estos seis años (a una media del 2% anual), pero con
cambios importantes en su composición interna. Es de destacar:

- El desplome del ICIO, motivado por el fuerte descenso de la actividad inmobiliaria
precisamente desde 2006, dos años antes de la crisis financiera.
- El ligero declive de las plusvalías (IIVTNU), ligado a la crisis inmobiliaria.
- El mantenimiento del IVTM, del IAE y de la suma de tasas, precios públicos y
resto del Capítulo 3.
- El vigoroso y sostenido incremento del IBI, a un ritmo medio del 11% anual,
compensando con creces el descenso del resto otros ingresos tributarios.

El IBI se ha convertido en la principal fuente de financiación municipal,
representando (en 2011) el 23% de los ingresos totales y el 62% de los impuestos
municipales. Esos porcentajes deben ser actualmente superiores, pendientes de
confirmar cuando se vayan publicando las liquidaciones presupuestarias de los ejercicios
2012 y 2013. Lo anterior es suficiente para destacar la importancia económica del IBI en
las finanzas locales y en consecuencia la atención que debe prestarse a su adecuada
gestión, que abarca tanto sus aspectos recaudatorios como de mantenimiento de la base
de datos catastral que lo sostiene.

IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES 2011. PRINCIPALES MAGNITUDES.
(Territorio de régimen común)

Fuente: Área de Estadística. Dirección General del Catastro. MHAP.

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CATASTRAL Y TRIBUTARIA
Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
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Como puede apreciarse en el cuadro anterior, de las tres modalidades que presenta el
IBI, que corresponden a otras tantas clases de inmuebles (urbanos, rústicos y especiales,
que se estudiarán en la Unidad Didáctica II), es el que se grava sobre los inmuebles
urbanos el que acumula el 94% de su potencia recaudatoria.


1.4. Presión fiscal local.

La presión fiscal viene definida por el total de impuestos (directos e indirectos) que
recauda el sector público en relación con la actividad económica anual (PIB).
Normalmente, este concepto se maneja en el nivel estatal, con el fin comparar esta
magnitud entre diferentes países.

En el nivel municipal, podemos adaptar también este concepto a efectos comparativos,
empleando datos de ingresos fiscales municipales por habitante. Hay que tener cuenta
que en estas cifras se incluyen tanto los impuestos como las tasas.


Fuente: Haciendas Locales en Cifras. Año 2011.
Dirección General de Coordinación Financiera con las CCAA y EELL. MHAP.

Los ingresos fiscales municipales en España se situaban en 2011 en los 550 €/hab, con
una distribución desigual entre comunidades autónomas, oscilando entre los máximos de
Baleares y Cataluña y los mínimos de Galicia y Extremadura.



EL IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES DESDE LA PERSPECTIVA
CATASTRAL Y TRIBUTARIA
Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 12
Pero esta es una primera aproximación a la presión fiscal un tanto engañosa, dado que
se refiere a la carga por habitante, sin tener en cuenta el PIB, y por tanto la riqueza
relativa de cada territorio. De un análisis realizado sobre los ingresos por IBI se han
obtenido los siguientes resultados:


Fuentes: Haciendas Locales en Cifras 2011. DG Coordinación Financiera con las CCAA y EELL. MHAP.
Área de Estadística. Dirección General del Catastro. MHAP.
Elaboración propia.

El primer dato destacable es que el IBI representaba en 2009 el 0,96% del PIB y en sólo
dos años pasó al 1,02%. A continuación observamos que si tenemos en cuenta la riqueza
de cada territorio (medida por su PIB) la presión fiscal debida a este impuesto no sigue la
misma clasificación que nos daba la presión fiscal local por habitante.

Así pues, la mayor presión fiscal por IBI (en relación con el PIB) la estarían estableciendo
los municipios de Valencia, Andalucía, Castilla - La Mancha (con un fuerte incremento) y
Baleares. Los que menos, los de las comunidades de Navarra y País Vasco, que
precisamente cuentan con una Hacienda propia, incluyendo el Catastro.

Por término medio, un madrileño pagaba en 2011 bastante más IBI por un inmueble
(280€) que un andaluz (220€), pero en términos de presión fiscal, teniendo en cuenta el
PIB, el madrileño soportaba un 0,95% y el andaluz un 1,26%.








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Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
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CAPÍTULO 2. EL IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES.

El Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) fue introducido en nuestro ordenamiento con
la Ley 39/1988, de 28 de diciembre, Reguladora de las Haciendas Locales, y su
implantación, supuso la supresión de sus históricos antecesores, la Contribución
Territorial Rustica y Pecuaria y de la Contribución Territorial Urbana, así como también
del Impuesto sobre Solares. Al final del texto de esta Unidad se reseñan dos enlaces a
sendos documentos sobre la evolución histórica de la Contribución Territorial, que desde
antiguo ha constituido un importante ingreso tributario.

Conforme a la Disposición Transitoria Segunda dicha norma, el IBI comenzó a exigirse en
todo el territorio nacional de régimen común partir del 1 de enero de 1.990. El País Vasco
y Navarra, con regímenes tributarios especiales, han regulado de forma similar sus
imposiciones con unos criterios de valoración sustancialmente parecidos, en lo esencial, a
los del resto de España. Esta Ley no solo regulaba todos los aspectos relacionados con el
IBI, sino también en gran medida la actividad del Catastro, de carácter no tributario y
todavía regida en parte por la Ley del Catastro de 1906, la cual pervive hasta la
publicación de Ley 48/2002, de 23 de diciembre, del Catastro Inmobiliario.

En la Ley de 1988 se fueron introduciendo sucesivas novedades, siendo las más
importantes las de la Ley 53/1997, que establecía la reducción de la base imponible del
IBI en casos de valoración colectiva y las de la Ley 51/2002, que afectaron básicamente
a la configuración del hecho imponible y de los supuestos de no sujeción, la regulación de
las exenciones, los sujetos pasivos, la base imponible y liquidable, la determinación de la
cuota tributaria y el establecimiento de bonificaciones sobre la misma y finalmente las
obligaciones formales. Se perseguía incrementar la autonomía municipal e introducir
mecanismos que facilitasen la gestión y redujesen las obligaciones formales de los
ciudadanos.

Con el Real Decreto Legislativo 1/2004, de 5 de marzo, que aprueba el Texto Refundido
de la Ley del Catastro Inmobiliario (TRLCI) y el Real Decreto Legislativo 2/2004, de 5 de
marzo, Texto Refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales (TRLRHL), se
delimitan los aspectos catastral y tributario del impuesto, que queda configurado como
un tributo de gestión compartida en que las funciones que requieren su aplicación se
encuentran atribuidas a entes administrativos diferentes, de modo que al Estado le
corresponde la gestión catastral y a los Ayuntamientos la gestión tributaria del mismo.

El IBI se encuentra regulado, fundamentalmente, en los artículos 60 a 77 del TRLRHL,
siendo un impuesto municipal de carácter obligatorio, exigible en todo caso por los
Ayuntamientos sin necesidad de realizar acuerdos de imposición y ordenación. Es un
recurso tributario exclusivo de los municipios que como hemos visto soporta la
responsabilidad principal de su sostenimiento financiero.





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2.1. Naturaleza y hecho imponible.

En la Ley Reguladora de las Haciendas Locales (RDL 2/2004), las disposiciones
normativas referentes al IBI comienzan en el artículo 60, con la naturaleza del tributo,
definiéndolo como un tributo directo que grava el valor de los bienes inmuebles.

Efectivamente es un tributo directo, en cuanto es configurado como un impuesto sobre
el patrimonio, puesto que grava el valor pecuniario de los bienes considerados en sí
mismos, sin tener en cuenta los rendimientos que puedan producir, deviniendo su
carácter real de su diseño sin referencia a persona alguna.

El hecho imponible que se grava (art. 61) es la titularidad de determinados derechos
sobre los bienes inmuebles, definidos como tales en la normativa catastral. Esos
derechos son concretamente los siguientes y por ese orden de prelación:

• Concesión administrativa
• Derecho de superficie
• Derecho de usufructo
• Derecho de propiedad

Hay determinados bienes inmuebles no sujetos al impuesto, que el mismo artículo
enumera y concreta:

• Las carreteras, los caminos, las demás vías terrestres y los bienes del dominio
público marítimo-terrestre e hidráulico, siempre que sean de aprovechamiento
público y gratuito para los usuarios.

• Determinados bienes inmuebles propiedad de los municipios en que estén
enclavados, en concreto: los de dominio público afectos a uso público; los de
dominio público afectos a un servicio público gestionado directamente por el
Ayuntamiento (excepto los cedidos a terceros mediante contraprestación) y
los bienes patrimoniales, exceptuados igualmente los cedidos a terceros
mediante contraprestación.

La aplicación de los supuestos de no sujeción presenta algunas dificultades, derivadas
principalmente de su identificación. En particular, las dificultades se refieren al dominio
público, para el cual el artículo 19 del RD 417/2006 (reglamento de la Ley del Catastro),
establece que “el ámbito espacial de los bienes de dominio público localizados en suelo
de naturaleza rústica será objeto de especial identificación en el Catastro mediante una
referencia catastral específica, de acuerdo con su función y con delimitación del recinto
que ocupen”. Sin embargo el dominio público no está más que parcialmente identificado
de forma específica en el Catastro y en consecuencia los supuestos de no sujeción no
pueden ser aplicados de forma automática. Por otra parte, persisten discrepancias
interpretativas sobre si la competencia para apreciar estos supuestos corresponde al
Catastro o a los organismos encargados de la gestión tributaria del impuesto.

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Jerónimo Mirón Pérez 15
En cuanto al devengo del impuesto (art.75), se produce el primer día del período
impositivo, que coincide con el año natural. Es decir, el IBI de cada año se devenga el 1
de enero. “Los hechos, actos y negocios que deben ser objeto de declaración o
comunicación ante el Catastro Inmobiliario tendrán efectividad en el devengo de este
impuesto inmediatamente posterior al momento en que produzcan efectos”.

Es importante distinguir entre efectos catastrales y efectos tributarios, ya que los
primeros se producen desde el momento en que la alteración de un inmueble es
susceptible de ser inscrita en el Catastro. Si tomamos el ejemplo de la transmisión de un
inmueble que se produce mediante escritura pública un 3 de febrero, sus efectos
catastrales son inmediatos y cualquier certificado recogerá el nuevo titular desde que la
información es introducida en la base de datos, en la que constará esa fecha. Sin
embargo, el nuevo titular sólo será sujeto pasivo del IBI a partir del 1 de enero siguiente.

Por otra parte, el TRLHL (art. 76) establece la obligación general de declarar las
alteraciones en los bienes inmuebles que tengan incidencia en el IBI, como el
caso del ejemplo. Dichas declaraciones deben realizarse de acuerdo con lo contenido en
las normas reguladoras del Catastro, en particular los arts. 13, 14 y 16 del TRLCI y el
desarrollo contenido en los arts. 24 a 46 del RD 417/2006.

Se establece una excepción en esa obligación en los municipios acogidos mediante
Ordenanza fiscal al procedimiento de comunicación previsto en las normas reguladoras
del Catastro (arts. 14b y 16 del TRLCI y arts. 30 a 34 del R. D. 417/2006). En este caso,
las declaraciones se entenderán realizadas cuando las circunstancias o alteraciones a que
se refieren consten en la correspondiente licencia o autorización municipal; supuesto en
el que el sujeto pasivo quedará exento de la obligación de declarar antes mencionada.

Una posibilidad contenida en el mismo artículo 76 es la de que los Ayuntamientos exijan
la acreditación de la presentación de la declaración catastral de nueva construcción para
la tramitación del procedimiento de concesión de la licencia que autorice la primera
ocupación de los inmuebles. Esta es una alternativa frecuentemente empleada por los
Ayuntamientos, pues les asegura que los ciudadanos presenten la declaración catastral y
por tanto pueda inscribirse en el Catastro el alta de la nueva construcción, evitando que
el interesado obtenga la licencia de primera ocupación eludiendo su obligación de
declarar y dificultando de forma importante el alta de la nueva construcción.


2.2. Exenciones.

El art. 62 del TRLRHL contempla tres grupos de exenciones, con distinto grado de
obligación para el ayuntamiento:

Obligatorias, aplicables de oficio.
Obligatorias, aplicables a solicitud de los interesados.
Potestativas, de aplicación si el ayuntamiento las establece mediante Ordenanza.

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Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 16
Exenciones de oficio, aplicables a los siguientes inmuebles:

 Los propiedad del Estado, de las comunidades autónomas o de las Entidades Locales
que estén directamente afectos a la seguridad ciudadana y a los servicios
educativos y penitenciarios, así como los del Estado afectos a la defensa
nacional.

 Los bienes comunales y los montes vecinales en mano común. Los bienes
comunales se definen como aquellos cuyo aprovechamiento corresponda al común de
los vecinos, y los montes vecinales son aquellos montes de naturaleza especial que,
con independencia de su origen, pertenezcan a agrupaciones vecinales en su calidad
de grupos sociales y no como entidades administrativas.

 Los de la Iglesia Católica, en los términos previstos en el Acuerdo entre el Estado
Español y la santa Sede sobre asuntos económicos, de 3 de marzo de 1979, y los de
las asociaciones confesionales no católicas legalmente reconocidas, en los términos
establecidos en los respectivos acuerdos de cooperación suscritos en virtud de lo
dispuesto en el artículo 16 de la Constitución. Es importante destacar que en virtud
del Acuerdo que se cita, esta exención no abarca a la totalidad de los inmuebles de la
Iglesia o de otras confesiones religiosas en toda su extensión, sino que se limita a los
inmuebles destinados al culto religioso y a formación.

 Los de la Cruz Roja Española. En este caso, todos ellos.

 Los inmuebles a los que sea de aplicación la exención en virtud de convenios
internacionales en vigor y, a condición de reciprocidad, los de los gobiernos
extranjeros destinados a su representación diplomática, consular o a sus
organismos oficiales.

 La superficie de los montes poblados con especies de crecimiento lento
reglamentariamente determinadas, cuyo principal aprovechamiento sea la madera o
el corcho, siempre que la densidad del arbolado sea la propia o normal de la especie
de que se trate. Es decir, puede aplicarse montes tanto públicos como privados,
siempre que estén poblados por “especies de crecimiento lento”. Realmente no
existe una verdadera disposición reglamentaria sobre esta materia, sino que se
aplica tomando como base la calificación catastral que sobre ese terreno tenga
recogido el Catastro. Las calificaciones a que se aplica “de hecho” la exención son las
expresamente recogidas en una Circular de 2002 que a su vez se refiere a los anejos
del Real Decreto 378/1993 (hoy derogado) y que contenían una lista de “especies de
crecimiento lento”. Las principales calificaciones recogidas en la citada Circular son
las referentes a coníferas (pino, abeto, etc.) y frondosas (roble, castaño, haya, etc.)

 Los terrenos ocupados por las líneas de ferrocarriles y los edificios enclavados en
los mismos terrenos, que estén dedicados a estaciones, almacenes o a cualquier otro
servicio indispensable para la explotación de dichas líneas. Se establece
expresamente que no están exentos, por consiguiente, los establecimientos de
hostelería, espectáculos, comerciales y de esparcimiento, las casas destinadas a
vivienda de los empleados, las oficinas de la dirección ni las instalaciones fabriles.

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Jerónimo Mirón Pérez 17

Exenciones mediante solicitud, aplicables a los siguientes inmuebles:

 Los bienes inmuebles que se destinen a enseñanza por centros acogidos, total o
parcialmente, al régimen de concierto educativo, en cuanto a la superficie afectada a
la enseñanza concertada. Esta exención deberá ser compensada por la
Administración competente. Para la práctica de dicha compensación se establece un
procedimiento en el que es preciso un informe del Catastro, lo que presenta algunas
dificultades cuando un inmueble está destinado sólo parcialmente a la enseñanza en
régimen de concierto.

 Los declarados monumento o jardín histórico de interés cultural inscritos en el
registro general como integrantes del Patrimonio Histórico Español. Esta exención no
alcanza a cualquier clase de bienes urbanos ubicados dentro del perímetro delimitado
de las zonas arqueológicas y sitios y conjuntos históricos, globalmente integrados en
ellos, sino exclusivamente a los que reúnan determinados requisitos específicos. Por
otra parte, se excluyen de la exención aquellos inmuebles, que aun estando
integrados en el Patrimonio Histórico, sean explotados económicamente.

 La superficie de los montes en que se realicen repoblaciones forestales o
regeneración de masa arboladas sujetas a proyectos de ordenación o planes técnicos
aprobados por la administración forestal, exención que la Ley limita a 15 años,
contados a partir del periodo impositivo siguiente a aquel en que se realice su
solicitud.

Exenciones establecidas por Ordenanza municipal, aplicables a los siguientes
inmuebles:

 Los bienes inmuebles de que sean titulares los centros sanitarios de titularidad
pública, siempre que los mismos estén directamente afectados al cumplimiento de
los fines específicos de los referidos centros. Es decir, los centros sanitarios públicos
sólo están exentos del IBI si así se establece en la Ordenanza fiscal del municipio,
que regulará los aspectos sustantivos y formales de la misma.

 Los inmuebles rústicos y urbanos cuya cuota líquida no supere la cuantía que se
determine mediante Ordenanza fiscal, a cuyo efecto podrá tomarse en consideración,
para los primeros, la cuota que resulte de agrupar en un único documento de cobro
todas las cuotas de este impuesto relativas a un mismo sujeto pasivo cuando se
trate de bienes rústicos sitos en un mismo municipio. Esta exención se fundamenta
en razón de criterios de eficiencia y economía en la gestión recaudatoria del tributo,
pudiendo evitar la realización de trámites administrativos con coste superior a la
cuantía del tributo.

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2.3. Bonificaciones.

Los artículos 73 y 74 del TRLRHL establecen dos grupos de bonificaciones en el IBI:

De aplicación obligatoria por el Ayuntamiento.
De aplicación potestativa, por establecimiento en la Ordenanza Fiscal.

Bonificaciones Obligatorias

Aunque son de aplicación obligatoria, ordenanzas fiscales deben especificar los aspectos
sustantivos y formales de estas bonificaciones, así como las condiciones de
compatibilidad con otros beneficios fiscales.

1. A favor de inmuebles objeto de la actividad de empresas de urbanización,
construcción y promoción inmobiliaria. Debe solicitarse antes del inicio de las obras y
se extenderá hasta la finalización de las mismas, como máximo durante tres años.
La bonificación es entre un 50% y un 90% de la cuota íntegra.
2. Viviendas de protección oficial. A petición del interesado, bonificación del 50% en
la cuota íntegra durante los tres períodos impositivos siguientes al del otorgamiento
de la calificación definitiva. Esta bonificación puede ser prorrogada, ya que los
Ayuntamientos pueden establecer una bonificación de hasta el 50 % una vez
transcurrido el plazo previsto de tres años.
3. Inmuebles de naturaleza rustica de cooperativas agrarias y de explotación
comunitaria de la tierra. Tienen derecho a una bonificación del 95 % de la cuota, en
los términos establecidos en la Ley 20/1990, sobre Régimen Fiscal de las
Cooperativas.

Bonificaciones Potestativas

En su Ordenanza fiscal, los Ayuntamientos pueden establecer un nutrido grupo de
bonificaciones previstas en el TRLRHL, siendo en este apartado donde mayor campo de
acción tiene la autonomía municipal en relación con el IBI:

1. Áreas agrarias protegibles. Las ordenanzas fiscales pueden regular una
bonificación de hasta el 90% de la cuota íntegra del impuesto a favor de los bienes
inmuebles urbanos ubicados en áreas del municipio que, conforme a la legislación y
planeamiento urbanísticos, correspondan a asentamientos de población
singularizados por su vinculación o preeminencia de actividades primarias de
carácter agrícola, ganadero, forestal, pesquero o análogas y que dispongan de un
nivel de servicios inferior al existente en las áreas consolidadas, siempre que sus
características económicas aconsejen una especial protección.
2. Como consecuencia de la entrada en vigor de nuevos valores catastrales. Su
finalidad es paliar los incrementos bruscos de tributación de los inmuebles como
consecuencia de los procedimientos de valoración colectiva general. La cuantía es
equivalente a la diferencia positiva entre la cuota íntegra del ejercicio y la cuota
líquida del ejercicio anterior multiplicada esta última por el coeficiente de
incremento máximo anual de la cuota líquida que establezca la ordenanza fiscal
para cada uno de los tramos de valor catastral. El periodo máximo de aplicación es
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de tres períodos impositivos, a partir de la entrada en vigor de nuevos valores
catastrales.
3. A favor de los inmuebles de organismos públicos de investigación y los de
enseñanza universitaria. Bonificación de hasta el 95%, según establezca la
Ordenanza.
4. A favor de los inmuebles excluidos de la exención a que se refiere el último párrafo
de la letra b) del apartado 2 del art. 62 del TRLRL, es decir, los monumentos
históricos con actividad económica. Hasta el 95%, según establezca la Ordenanza.
5. A favor de inmuebles en los que se desarrollen actividades económicas que sean
declaradas de especial interés o utilidad municipal por concurrir circunstancias
sociales, culturales, histórico artísticas o de fomento del empleo que justifiquen tal
declaración. Hasta el 95% de la cuota íntegra, previa solicitud del sujeto pasivo del
impuesto y voto favorable de la mayoría simple de los miembros de la Corporación.
6. A favor de bienes inmuebles de características especiales. Hasta el 90% de la
cuota según ordenanza, para cada grupo de bienes inmuebles de características
especiales.
7. Las ordenanzas fiscales podrán regular una bonificación de hasta el 90% de la cuota
íntegra a favor de aquellos sujetos pasivos que ostenten la condición de titulares de
familia numerosa.
8. Por fomento de la energía solar. Bonificación de hasta el 50% para los bienes
inmuebles en los que se hayan instalado sistemas para el aprovechamiento térmico o
eléctrico de la energía proveniente del sol. Regulación según Ordenanza.

Merece la pena destacar que, como corresponde a un tributo de carácter real, las
exenciones y bonificaciones que la Ley contempla se aplican de forma objetiva en función
de determinadas características jurídicas, físicas o económicas de los inmuebles, con muy
pocas excepciones. Estas excepciones introducen elementos de personalización del
impuesto que en teoría corresponderían a otros tributos de distinta naturaleza, como es
el caso del IRFP, que grava la capacidad económica de las personas. Son las siguientes:

• Exención a favor de la Iglesia Católica y otras confesiones religiosas; pero sólo en
parte, ya que la exención no se extiende a todos sus inmuebles.
• Exención a favor de la Cruz Roja; aunque en este caso se fundamenta en el
carácter asistencial de sus inmuebles.
• Bonificación a favor de las familias numerosas, que introduce el principal elemento
de personalización del impuesto.


2.4. Sujeto pasivo del IBI.

El artículo 63 del TRLRHL define como sujeto pasivo del IBI al titular del derecho que
constituye el hecho imponible (ver art. 61) contemplando dos conceptos en los que el
sujeto pasivo puede serlo:

- Como contribuyente
- Como sustituto del contribuyente.

Son sujetos pasivos del Impuesto a título de contribuyentes, las personas naturales y
jurídicas y las entidades a que se refiere el artículo 35.4 de la Ley General Tributaria. La
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figura de sustituto del contribuyente se reserva al supuesto de concurrencia de varios
concesionarios sobre un mismo inmueble de características especiales, asignando esta
posición tributaria al que deba satisfacer el mayor canon.

Todo ello sin perjuicio de la facultad del sujeto pasivo de repercutir la carga tributaria
soportada conforme a las normas de derecho común. Así, en el caso de los
arrendamientos, el propietario puede trasladar la carga del IBI hacia un tercero que no
tiene condición de sujeto pasivo (el inquilino), dado que así lo permite la Ley de
Arrendamientos Urbanos.

Por otra parte, las Administraciones Públicas deben repercutir la parte de la cuota líquida
del impuesto que corresponda en quienes, no reuniendo la condición de sujetos pasivos,
hagan uso mediante contraprestación de sus bienes demaniales o patrimoniales, los
cuales están obligados a soportar la repercusión. A tal efecto, la cuota repercutible se
determinará en razón a la parte del valor catastral que corresponda a la superficie
utilizada y a la construcción directamente vinculada a cada arrendatario o cesionario del
derecho de uso.

El artículo 9 del texto refundido de la Ley del Catastro establece que son titulares
catastrales las personas naturales y jurídicas dadas de alta en el Catastro Inmobiliario
por ostentar, sobre la totalidad o parte de un bien inmueble, la titularidad de alguno de
los siguientes derechos:

a) Derecho de propiedad plena o menos plena.
b) Concesión administrativa sobre el bien inmueble o sobre los servicios públicos a
que se halle afecto.
c) Derecho real de superficie.
d) Derecho real de usufructo.

De modo que existe una correspondencia entre la titularidad catastral, los supuestos que
determinan el hecho imponible del IBI y el sujeto pasivo del IBI en cada caso. En
consecuencia ha de garantizarse en todo momento la concordancia del sujeto pasivo
del IBI con la información catastral. Esta concordancia queda regulada en el art. 39 del
Real Decreto 417/2006, reglamento de la Ley del Catastro.

De acuerdo con el mismo, las entidades gestoras del IBI tienen obligación de remitir a la
correspondiente Gerencia del Catastro la información sobre rectificaciones acordadas
respecto al sujeto pasivo del IBI, consecuencia de la emisión de listas cobratorias,
documentos de ingreso y justificantes de pago. Debe acreditarse documentalmente la no
coincidencia del sujeto pasivo del IBI con el titular catastral y remitirse dentro del mes
posterior a la práctica de las liquidaciones.

En concreto, la información que debe remitirse es la siguiente:

 Identificación del bien inmueble
 Identificación del titular catastral del Padrón
 Identificación del sujeto pasivo resultante
 Derecho que ostenta el nuevo sujeto pasivo del IBI
 Carácter del documento que fundamenta la rectificación e identificación
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Merece destacarse la importancia de esta comunicación, ya que de no llevarse a cabo no
se rectificaría el titular catastral; en consecuencia este titular volvería a figurar como
sujeto pasivo del IBI en el ejercicio siguiente y nuevamente sería preciso rectificarlo en
los trámites de gestión tributaria.


2.5. Base imponible y base liquidable.

La base imponible del IBI es el valor catastral de los inmuebles (art. 65), cuya
determinación está regulada por la normativa propia del Catastro.

El valor catastral está sometido a actualizaciones periódicas mediante la elaboración de
ponencias totales, que dan lugar a procedimientos de valoración colectiva de carácter
general (cada 10 años, de acuerdo con el art. 28.3 del TRLCI). En tan dilatado espacio de
tiempo, lo habitual es que los valores catastrales, que toman como referencia el mercado
inmobiliario, experimenten grandes incrementos que repercutirían directamente en la
cuantía del impuesto. Con el fin de amortiguar el impacto social y económico de las
valoraciones colectivas, se introdujo para el ejercicio 1997 el concepto de base
liquidable (recogido actualmente en los arts. 66 a 68 del TRLRHL), como resultado de
aplicar una reducción de la cuantía de la base imponible del IBI durante un periodo de 10
años.

La Ley prevé su aplicación tanto a inmuebles urbanos como rústicos sometidos a
procedimientos de valoración colectiva de carácter general. En el caso de los inmuebles
rústicos su aplicación sólo es posible a las construcciones y no a los cultivos, ya que la
valoración de estos últimos aún se rige por la Disposición Transitoria segunda del TRLCI
y no son sometidos a valoraciones colectivas. Dicha Disposición ha cumplido ya el cuarto
de siglo de vigencia.

La reducción se aplica durante nueve años a partir de la valoración colectiva, siendo el
resultado de aplicar un coeficiente reductor a un componente individual calculado para
cada inmueble, sobre la diferencia entre el valor posterior a la valoración colectiva y el
anterior. Dicho coeficiente es el 0,9 el primer año y va disminuyendo en 0,1 anualmente
hasta su desaparición. Podemos verlo mejor con un ejemplo (caso general):

Inmueble con un valor catastral de 25.000 € en 2011. Este mismo año se lleva a cabo un
procedimiento de valoración colectiva con efectos 2012. Resulta para el mismo inmueble
un valor de 40.000 €. Esa es su base imponible del IBI.

La base liquidable para 2012 sería: 40.000 - (40.000 – 25.000) x 0,9 = 26.500
Para 2013: 40.000 - (40.000 – 25.000) x 0,8 = 28.000
Y así sucesivamente hasta 2020: 40.000 - (40.000 – 25.000) x 0,1 = 38.500
Siendo en 2021 la base liquidable 40.000 = base imponible = valor catastral

De este modo, la base liquidable, partiendo del valor catastral anterior, reparte su
incremento a lo largo de 10 años hasta alcanzar el nuevo valor catastral. Lo que se aplica
a todos y cada uno de los bienes inmuebles del municipio, obteniendo de forma
acumulada una gráfica como la siguiente:
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2.6. Cuota y tipos de gravamen.

La cuota íntegra del impuesto se obtiene como resultado de aplicar a la base liquidable
el tipo de gravamen correspondiente. La cuota líquida es el resultado de aplicar a la
cuota íntegra las bonificaciones que correspondan (art. 71).

La fijación de tipo de gravamen del IBI es competencia de cada Ayuntamiento, según
establezca la correspondiente Ordenanza Fiscal, y puede establecerse entre unos
márgenes determinados en el art. 72 del TRLRHL. Por clases de inmuebles, se
establecen los siguientes mínimos y máximos:

Inmuebles rústicos: 0,3 – 0,9 %
Inmuebles urbanos: 0,4 – 1,1 %
BICE: 0,3 – 1,3 %

Los topes mínimos actúan como tipos supletorios, es decir, son de aplicación en el caso
de que la Ordenanza Fiscal no fije un tipo específico. En el caso de los inmuebles
especiales, los Ayuntamientos pueden establecer tipos diferenciados para grupo de ellos.
Dichos grupos son los previstos en el art. 8 del TRLCI, como se verá en la Unidad
Didáctica II.

Los tipos de gravamen anteriores pueden incrementarse sobre los topes genéricamente
establecidos de acuerdo con la tabla siguiente:


De modo que los tipos máximos podrían llegar a alcanzar (caso de capital de provincia) el
1,22% para los inmuebles rústicos y el 1,3% para los urbanos. Dentro de los límites
expuestos, para los bienes inmuebles urbanos excluidos los de uso residencial, los
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Ayuntamientos pueden establecer tipos diferenciados atendiendo a los usos establecidos
en la normativa catastral. Por ejemplo, pueden establecer tipos diferentes para uso
industrial, hostelero, etc.

En el caso de inmuebles de uso residencial permanente desocupados, los Ayuntamientos
pueden aplicar además un recargo de hasta el 50 % de la cuota líquida del impuesto, en
las condiciones que se determinen reglamentariamente. La dificultad práctica de la
aplicación de este recargo es clara; en primer lugar, no se ha reglamentado aún esta
posibilidad y por otra, la desocupación del inmueble debe constatarse
administrativamente por el ayuntamiento.

Finalmente, por excepción, en los municipios en los que entren en vigor nuevos valores
catastrales de inmuebles rústicos y urbanos, resultantes de procedimientos de valoración
colectiva de carácter general, los Ayuntamientos pueden establecer, durante un período
máximo de seis años, tipos de gravamen reducidos no inferiores al 0,1 % para los bienes
inmuebles urbanos ni al 0,075 % para los rústicos. Esta posibilidad presenta el grave
inconveniente de que al séptimo año deben de pasar a aplicarse los tipos mínimos del 0,4
y 0,3% respectivamente, con brusco salto que ello representaría.

Para el ejercicio 2011, los municipios españoles del territorio de régimen común aplicaron
de forma agregada los siguientes tipos de gravamen:


Fuente: Área de Estadística. Dirección General del Catastro. MHAP.

Como puede apreciarse, los Ayuntamientos aplicaban tipos de gravamen bastante
superiores a los mínimos, situándose de media aproximadamente en el centro de la
escala, salvo en los BICE, en que se sitúan en el tramo superior.

La publicación del Real Decreto-ley 20/2011, de medidas urgentes en materia
presupuestaria, tributaria y financiera para la corrección del déficit público,
estableció además la obligación para los Ayuntamientos de incrementar los tipos de
gravamen aplicables a los inmuebles urbanos para los ejercicios 2012 y 2013; en las
siguientes condiciones relacionadas con el año de efectos de la última valoración
colectiva general (PVCG) practicada en el municipio:

INCREMENTO TIPOS DE GRAVAMEN DE IBI PARA 2012 Y 2013 (BI URBANOS)

• + 10% PVCG < 2003 MÍNIMOS: 0,5% 2012 0,6% 2013
• + 6% PVCG 2003 – 2005 MÍNIMO: 0,5%
• + 4% PVCG 2009 – 2012

APLICACIÓN:
• TODOS LOS BI URBANOS DE USO NO RESIDENCIAL
• TODOS LOS BI URBANOS DE USO RESIDENCIAL PVCG < 2003
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• BI URBANOS DE USO RESIDENCIAL PVCG > 2003 (MITAD CON MAYOR VALOR)

NO APLICACIÓN:
• PVCG 2006 – 2008
• PVCG 2013 (PARA 2014)

Lo que perseguía una mayor recaudación por IBI precisamente en los municipios con
valoraciones catastrales más antiguas y por tanto con valores catastrales
proporcionalmente más reducidos que establecían menores tipos.

Por su parte, la Ley 16/2.012, por la que se adoptan diversas medidas tributarias
dirigidas a la consolidación de las finanzas públicas y al impulso de la actividad
económica, modificó el art. 32 del TRLCI añadiendo un nuevo supuesto de aplicación
de coeficientes para la actualización de valores catastrales en función del año de
efectos de la última valoración colectiva. Su objetivo es incrementar los valores
catastrales de los inmuebles urbanos en el caso de que, en conjunto, en un municipio,
estén por debajo del objetivo fijado del 50% del valor de mercado, o reducirlos en el
caso contrario. La aplicación de estos coeficientes está condicionada al cumplimiento de
tres condiciones:

 Que hayan transcurrido al menos cinco años desde la entrada en vigor de los
valores catastrales derivados del anterior PVCG.
 Que se pongan de manifiesto diferencias sustanciales entre los valores de mercado
y los que sirvieron de base para la determinación de los valores catastrales
vigentes, siempre que afecten de modo homogéneo al conjunto del municipio.
 Que el ayuntamiento lo solicite hasta el 31 de mayo de ejercicio anterior.

Una última novedad relacionada con la anterior es la Ley 16/2013, por la que se
establecen determinadas medidas en materia de fiscalidad medioambiental y se
adoptan otras medidas tributarias y financieras. Esta norma establece en su art. 8
la prórroga para los ejercicios 2014 y 2015 de las medidas de incremento de los tipos de
gravamen establecidas en el Real Decreto-ley 20/2011. Sin embargo, la misma norma
establece la no aplicación de esas medidas a los municipios a los que, en el
correspondiente periodo impositivo, les resulte de aplicación lo dispuesto en el artículo
32.2 del TRLCI, es decir, la aplicación de coeficientes de actualización de del valor
catastral. Así, por ejemplo, un municipio con PVCG efectos 2000 que hay solicitado y le
haya sido aplicado el coeficiente de actualización del valor catastral para 2014 queda
excluido del incremento obligatorio del tipo de gravamen para los inmuebles urbanos.


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CAPÍTULO 3. LA GESTIÓN COMPARTIDA DEL IBI.

3.1. Gestión catastral y gestión tributaria.

Ya se ha explicado en esta Unidad que el IBI es un impuesto de gestión compartida. Es
un tributo local que representa el principal ingreso de los municipios, pero se liquida y
recauda a partir de un Padrón que emite la Administración del Estado, que a su vez
resulta directamente de la información contenida en la base de datos catastral. Como
veremos en las siguientes Unidades Didácticas, el Catastro ofrece numerosas utilidades
como infraestructura de información territorial al servicio de las Administraciones
Públicas y de los ciudadanos, pero su función económica más relevante sigue siendo la
de servir de base para el IBI.

La gestión catastral se regula por su normativa específica, el Real Decreto Legislativo
1/2004, texto refundido de la Ley del Catastro (TRLCI), y su reglamento de desarrollo
aprobado por el Real Decreto 417/2006. Esta gestión catastral, que no es exclusiva para
la exacción del IBI, comprende en síntesis lo siguiente:

• La identificación y caracterización de los bienes inmuebles, así como actualización
de sus características físicas, económicas y jurídicas.
• La determinación de los titulares de los bienes inmuebles y en consecuencia la
determinación del hecho imponible del IBI.
• El cálculo del valor catastral de los inmuebles y por tanto de la base imponible del
IBI.
• El cálculo de la base liquidable de los inmuebles consecuencia de los
procedimientos de valoración colectiva general.
• La emisión anual de los Padrones del IBI en sus tres modalidades,
correspondientes a las tres clases de inmuebles: rústicos, urbanos y especiales.

Por otra parte, la gestión tributaria del IBI queda regulada en el TRLRHL, en concreto
en su art. 77, que establece que la liquidación y recaudación del IBI es competencia
exclusiva municipal. Dicha gestión comprende los siguientes actos:

• La aplicación de exenciones y bonificaciones.
• La práctica de las liquidaciones tributarias.
• La emisión de documentos de cobro.
• La devolución de ingresos indebidos.
• La resolución de recursos contra los actos anteriores.

El mismo artículo establece determinadas disposiciones específicas para esta gestión por
parte de los Ayuntamientos:

• La posibilidad de agrupar en un único documento de cobro todas las cuotas de
este impuesto relativas a un mismo sujeto pasivo cuando se trate de bienes
rústicos sitos en un mismo municipio (lo que posibilita la exención por cuantía
prevista en el art. 62 TRLRHR).

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Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
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• La determinación de la base liquidable cuando la base imponible resulte de la
tramitación de los procedimientos de declaración, comunicación, solicitud,
subsanación de discrepancias e inspección catastral previstos en las normas
reguladoras del Catastro. En la práctica es el Catastro quien realiza este cálculo.
• La no necesidad de notificar individualmente las liquidaciones tributarias cuando
se hayan practicado previamente las notificaciones del valor catastral y base
liquidable previstas en los procedimientos de valoración colectiva.
• La gestión del impuesto se lleva a cabo a partir de la información contenida en el
padrón catastral y en los demás documentos expresivos de sus variaciones
elaborados al efecto por el Catastro. Dicho padrón se remite a las entidades
gestoras del impuesto antes del 1 de marzo de cada año.
• La posibilidad, por parte de los órganos gestores del IBI, de acordar rectificaciones
del sujeto pasivo del IBI en cuando en actos de gestión tributaria se acredite la no
concordancia con el sujeto pasivo del IBI. Esta debe realizarse en las condiciones
establecidas en el art. 39 del reglamento de la Ley del Catastro, vistas en el
epígrafe 2.4 de esta Unidad.
• La posibilidad de que las competencias atribuidas a los Ayuntamientos en este
artículo se ejerzan directamente por aquellos o a través de convenios u otras
fórmulas de colaboración con Administraciones públicas en los términos previstos
en la Ley 7/1985, Reguladora de las Bases del Régimen Local. Tal es el caso de la
gestión tributaria del IBI llevada a cabo por las Diputaciones Provinciales.








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3.2. Intercambio de información entre el Catastro y las Entidades Locales.

Las Administraciones públicas se rigen en sus relaciones por los principios de
cooperación y colaboración, y en su actuación por los criterios de eficiencia y servicio
a los ciudadanos. Estos principios generales, expresados en el art. 3.2 de la Ley 30/1992,
de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y Procedimiento Administrativo
Común, se recogen también el Título IV del TRLCI y en Capítulo II del Título IV de su
Reglamento, en relación con el Catastro y las Entidades Locales.

Esa colaboración, imprescindible y obligatoria para la gestión compartida del IBI, da lugar
a un intenso y constante flujo de información entre ambas esferas, regulado en los arts.
60 y 70 del citado Reglamento.



De acuerdo con el art. 69, los Ayuntamientos o entidades gestoras del IBI deben
remitir a las Gerencias Territoriales del Catastro la siguiente información:

 Tipos de gravamen aprobados, exenciones y bonificaciones en los municipios
incursos en procedimientos de valoración colectiva, antes de que se inicie la
notificación de los nuevos valores catastrales. Ello posibilita la notificación, con
carácter informativo, de la futura cuota del IBI.
 Propuestas de rectificación de inexactitudes en la descripción catastral de los
bienes inmuebles, junto con las pruebas que correspondan.
 Información estadística del IBI que le sea requerida por la Gerencia.
 Cambios en la denominación de las vías municipales y en los identificadores
postales.
 Las administraciones competentes para la aprobación de los instrumentos de
planeamiento deben remitir copia de la documentación gráfica y alfanumérica del
planeamiento urbanístico.
 En procedimientos de deslinde administrativo y expropiación forzosa deben remitir
toda la información del correspondiente procedimiento que afecte a la descripción
de los bienes inmuebles.

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Por su parte, el art. 70 establece la información que las Gerencias del Catastro
deben remitir a los Ayuntamientos o Entidades gestoras del IBI:

 El Padrón de bienes inmuebles, rústicos, urbanos y de características especiales.
Antes del 1 de marzo de cada año.
 Los actos dictados por la Gerencia en los diferentes procedimientos que tengan
efectos tributarios en el IBI.
 Información estadística necesaria para que los Ayuntamientos incursos en
procedimientos de valoración colectiva puedan determinar los nuevos tipos de
gravamen que aplicarán y determinadas bonificaciones.
 Los valores catastrales y bases liquidables que resulten de las nuevas ponencias
de valores.
 La información que soliciten a efectos del artículo 77.4 del TRLRHL.
 Información sobre los documentos que hayan servido para la atribución de la
titularidad catastral.
 Información para la liquidación del Impuesto sobre el Incremento del Valor de los
Terrenos de Naturaleza Urbana relativa al valor catastral de cada inmueble, salvo
que estos valores ya consten en el Padrón.
 Información catastral necesaria para la concesión de beneficios fiscales.
 Y además se añade una cláusula genérica: cualquier información que sea
necesaria para la aplicación de los tributos municipales.

Prácticamente toda esta información, y especialmente la imprescindible para la gestión
tributaria del IBI, es remitida por parte del Catastro a través medios telemáticos, por
medio de las aplicaciones de intercambio de ficheros de la Sede Electrónica del Catastro
(SEC). Estos ficheros tienen unos formatos determinados de acuerdo con las
especificaciones de las Resoluciones de la Dirección General del Catastro que los regulan.
Dichas especificaciones pueden consultarse en su web www.catastro.minhap.es.


3.3. Actuaciones para la mejora del rendimiento económico del IBI.

Ya hemos visto a lo largo de esta Unidad que el IBI es la mayor fuente de ingresos
municipal y que presenta una tendencia creciente y sostenida. Ello se debe a se basa en
objeto, los bienes inmuebles, en crecimiento constante en cuanto a cantidad y valor, lo
que asegura una financiación segura para el presente y para el futuro.

En la tabla y gráfica siguientes se muestra cómo ha venido evolucionando el número de
bienes inmuebles urbanos inscritos en el Catastro y la cuota líquida y cuota media del
impuesto.
EL IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES DESDE LA PERSPECTIVA
CATASTRAL Y TRIBUTARIA
Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 29

Fuente: Área de Estadística. Dirección General del Catastro. MHAP.





Puede observarse el crecimiento constante del número de inmuebles urbanos, y también
cómo la cuota líquida del IBI se incrementa a mayor velocidad, así como la cuota media
resultante, que en 20 años ha pasado de 76 a 278 €. Ello se debe a que existen
diferentes alternativas, no excluyentes, que hacen posible la mejora del rendimiento
económico del IBI y que se han venido empleado habitualmente. Algunas de ellas, las
más eficientes, requieren la estrecha colaboración entre el Catastro y las Entidades
Locales. En esta apartado destacaremos las más importantes:

Actuaciones sobre los tipos de gravamen.

En el epígrafe 2.6 ya vimos cómo los tipos de gravamen de IBI que aplican los
Ayuntamientos se encuentran por lo general lejos de los topes legales que permite la ley,
de modo que queda un amplio margen legal para su incremento. Incrementar la presión
fiscal sobre los ciudadanos que ya están tributando resulta siempre socialmente
problemático y más aún cuando la decisión ha de adoptarla una esfera administrativa
muy próxima a los ciudadanos.

Como hemos visto también, ante la necesidad de fortalecer la economía de las Entidades
Locales e incrementar su autonomía financiera, se han adoptado medidas legislativas de
ámbito nacional para, en determinadas condiciones, forzar a los Ayuntamientos a aplicar
tipos de gravamen más altos. En esa línea han ido el Real Decreto-Ley 20/2011 y la Ley
16/2013.

Estas medidas sobre los tipos tienen un efecto inmediato, pero son temporales y
sometidas a futuras variaciones que dependen de decisiones muchas veces ajenas al
ámbito económico. No garantizan la financiación futura.



EL IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES DESDE LA PERSPECTIVA
CATASTRAL Y TRIBUTARIA
Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 30


Fuente: Área de Estadística. Dirección General del Catastro. MHAP.


Mejoras en la identificación de los sujetos pasivos del IBI.

La correcta identificación de los titulares catastrales y en consecuencia de los sujetos
pasivos del IBI es esencial para rendimiento de la gestión recaudatoria del impuesto, es
decir, para el cobro de los recibos. No se puede girar un recibo a un titular desconocido o
a un titular sin domicilio, al menos con garantías de cobro. Desde luego no es posible
emplear la vía ejecutiva.

En todo caso, la existencia de titulares desconocidos o mal identificados supone una
importante pérdida económica y la colaboración entre las distintas Administraciones es
fundamental para paliar este problema. Precisamente, el Catastro tiene en esta tarea de
identificación uno de sus principales objetivos, para lo que emplea todas las fuentes de
información a su alcance, en especial los propios Ayuntamientos, a los que
frecuentemente se les requiere información sobre casos concretos. También contribuye
de forma importante a identificar estos titulares la propia gestión tributaria que llevan a
cabo las Entidades Locales, recabando datos existentes para otros impuestos y
comunicándolos al Catastro por diferentes vías.

Una importante fuente de información es, obviamente, el Registro de la Propiedad, al que
el Catastro no tiene acceso telemático. Otro inconveniente importante es que los
inmuebles rústicos, que son los que más carencias de asignación de titulares presentan,
están escasamente inscritos en el Registro y además con descripciones que los hacen
difícilmente localizables.

EL IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES DESDE LA PERSPECTIVA
CATASTRAL Y TRIBUTARIA
Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 31

Incremento de la base tributaria: valor catastral.

Otra forma de incrementar la recaudación por IBI es aumentar los valores catastrales de
los inmuebles, lo que es coherente con la evolución creciente de los precios de mercado
que les sirven de referencia. Así, periódicamente se realizan procedimientos de
valoración colectiva general que han tenido este efecto, que puede observarse fácilmente
en la siguiente gráfica, que muestra el incremento sostenido del valor catastral unitario
de los inmuebles urbanos desde 1990.



El incremento ha sido espectacular, incluso descontando el efecto de la inflación, pasando
el valor medio de 15.000 €/BI en 1990 a más de 55.000 €/BI en 2011. Teniendo en
cuenta que una gran parte de los municipios cuenta aún con valores catastrales
resultantes de procedimientos de valoración colectiva muy antiguos, queda cierto margen
de crecimiento de los valores catastrales.

Sin embargo, esta vía de incremento de la base tributaria a través del valor presenta
importantes inconvenientes:

 Dificultad técnica. Requiere de un procedimiento técnico complejo, con la
elaboración de una ponencia de valores que se basa en dificultosos estudios de
mercado, y además han de realizarse minuciosas actuaciones sobre la base de
datos. A ello hay que añadir un procedimiento administrativo con numerosas
etapas y dilatado en el tiempo, que se desarrolla ocupando la práctica totalidad de
un año y surtiendo efectos en el ejercicio siguiente.
 Coste. Al margen del coste en medios humanos y materiales que representa la
elaboración de la ponencia y las actuaciones sobre la base de datos, los nuevos
valores catastrales resultantes del procedimiento han de notificarse
individualmente, con constancia documental.
 Conflicto social. Aunque estos procedimientos han venido perdiendo virulencia
en los últimos años, siguen siendo potencialmente conflictivos desde el punto de
vista social y de hecho están sometidos al ciclo político. En la tabla siguiente se
muestra el incremento del valor catastral medio que se ha venido produciendo
desde 1990. Se observa cómo cada cuatro ejercicios, coincidiendo precisamente
EL IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES DESDE LA PERSPECTIVA
CATASTRAL Y TRIBUTARIA
Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 32
con año de elecciones municipales, se produce un menor crecimiento, motivado
porque entran en vigor menos valoraciones colectivas.


Fuente: Área de Estadística. Dirección General del Catastro. MHAP.

Todo lo anterior ha motivado que en la práctica no se haya cumplido el ciclo de diez años
previsto por el TRLCI para la realización de valoraciones colectivas generales y en cambio
la demora se acerque a los veinte años. Ello produce otro efecto pernicioso: que los
valores de los distintos municipios presentan diferentes grados de aproximación a los
teóricos precios de mercado, dando lugar a situaciones de desigualdad. Por otra parte,
desde 2008 se ha venido produciendo un acusado descenso en los precios de mercado de
los inmuebles, lo que hace que una eventual nueva valoración colectiva no asegure un
incremento de los valores catastrales.

De hecho, en los últimos años se están promoviendo pocos procedimientos de valoración
colectiva. La Dirección General del Catastro está trabajando actualmente en un nuevo
procedimiento de valoración general que no esté condicionado por los inconvenientes
antes explicados. Se pretende que sea masivo y simultáneo en todo el territorio,
asegurando su equidad. En tanto se produce su vigencia, las situaciones de desigualdad
de los valores catastrales en relación con el mercado pueden irse paliando con la
aplicación de los coeficientes de actualización del art. 32.2 del TRLCI, ya mencionados en
el epígrafe 2.6.

Incremento de la base tributaria: alta de nuevos inmuebles.

Sin duda, el incremento de la base tributaria del IBI mediante la incorporación de nuevos
inmuebles es el procedimiento que aporta las mayores garantías de crecimiento del
impuesto de cara al futuro, y como consecuencia, de sostenibilidad de las finanzas
municipales. Al mismo tiempo, cumple las condiciones de equidad y justicia tributaria,
pues permite incrementar la recaudación del impuesto sin incrementar o incluso
disminuyendo la cuota individual, al repartir la carga tributaria, y supone una avance en
la erradicación del fraude fiscal.
EL IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES DESDE LA PERSPECTIVA
CATASTRAL Y TRIBUTARIA
Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 33


Fuente: Área de Estadística. Dirección General del Catastro. MHAP.

En el ámbito de competencias de la Dirección General del Catastro, entre 1990 y 2011, el
incremento medio anual del número de inmuebles urbanos ha sido del 3,7%,
acumulando en 21 años un crecimiento del 78%. Ello supone que, por término medio, se
han incorporado cada año al Catastro 764.000 inmuebles.

Ello ha sido posible gracias al esfuerzo compartido entre el Catastro y las Entidades
Locales, mostrando cómo la colaboración produce efectos económicos tangibles. Esta
colaboración para la incorporación de nuevos inmuebles adopta diversas formas:

• Fomentando las declaraciones catastrales.
• Facilitando a los ciudadanos el cumplimiento de sus obligaciones de
declaración mediante el asesoramiento en las oficinas municipales.
• Condicionando la concesión de licencia de primera ocupación a la
presentación de declaración 902N (art. 76.3 TRLRHL)
• La suscripción de convenios de colaboración (art. 62 y ss. RD 417/2006)

• Asumiendo las comunicaciones voluntarias previstas en el art. 14 TRLCI; art.
30 RD 417/2006 y OM 19/10/2006

• Mediante inspección.
• Detección de omisiones y envío de documentación al Catastro.
• Inspección en colaboración.
• Inspección conjunta.

• Mediante el nuevo procedimiento de regularización catastral, que de forma
masiva y de oficio dará de alta las construcciones actualmente omitidas en el
Catastro.

Estas formas de actuación están ligadas a diversos procedimientos administrativos que
se explicarán en el Unidad Didáctica III.


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CATASTRAL Y TRIBUTARIA
Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 34

Finalmente, hay que destacar que la rentabilidad económica de la inversión en Catastro y
en concreto en el alta de nuevos inmuebles, con independencia de su contribución a la
justicia tributaria. Ya hemos visto que la cuota media nacional del IBI urbano era de
278€ en 2011 (hoy es superior), siendo un ingreso consolidado para cada año futuro,
mientras que el coste material de esa incorporación puede estar en un entorno de 40 a
60 € por inmueble, trabajo que se realiza una sola vez.


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Unidad 1. El IBI en la estructura impositiva local
Jerónimo Mirón Pérez 35

ANEXO LEGISLATIVO

 Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local.
 Real Decreto Legislativo 2/2004, texto refundido de la Ley Reguladora de las
Haciendas Locales (texto parcial).
 Real Decreto Legislativo 1/2004, texto refundido de la Ley del Catastro
Inmobiliario (texto consolidado con anotaciones).
 Real Decreto 417/2006, por el que se desarrolla el texto refundido de la Ley del
Catastro Inmobiliario (texto consolidado con anotaciones).


ENLACES

 Evolución desde la antigua Contribución territorial al Impuesto sobre Bienes
Inmuebles. Instituto de Estudios Fiscales.
http://www.ief.es/documentos/recursos/publicaciones/documentos_trabajo/2010
_14.pdf
 Evolución histórica de la Contribución Territorial Rústica. Ministerio de Agricultura.
http://www.magrama.gob.es/ministerio/pags/Biblioteca/Revistas/pdf_ays%2Fa00
8_04.pdf
 Haciendas locales en cifras. Ministerio de Hacienda.
http://www.minhap.gob.es/Documentacion/Publico/DGCFEL/HaciendasLocalesEnC
ifras/HHLL%20en%20cifras%202011.pdf
 Formatos de intercambio de la Dirección General del Catastro.
http://www.catastro.meh.es/esp/formatos_intercambio.asp