A ma r se con l os oj os abi er t os

JO R G E B U C A Y Y S I L V I A S A L I N A S
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Amarse con los ojos abiertos
Autores: Jorge Bucay y Silvia Salinas
Diseño de cubierta: Opalworks
Fotografía de cubierta: Gettyimages
Compaginación: Marqués, S.L.
© del texto, 2000, Jorge Bucay
© de esta edición:
2003, RBA Libros, S.A.
Pérez Galdós, 36 - 08012 Barcelona
www.rbalibros.com / rba-libros@rba.es
2000, Magazines, S.A.
Juncal 4651 (1425) Buenos Aires - Argentina
Segunda edición: septiembre 2003
Edición para España. Prohibida su comercialización fuera del territorio español.
Ref.: LR-45
ISBN: 84-7901-939-5
Depósito legal: B. 39.510 - 2003
Impreso por Novagráfik (Monteada i Reixac)
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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ÍNDICE
Prólogo a la edición española ÷ Prólogo ÷ 1 ÷ 2 ÷ 3 ÷ 4 ÷ 5 ÷ 6 ÷ 7 ÷ 8 ÷ 9 ÷ 10
11 ÷ 12 ÷ 13 ÷ 14 ÷ 15 ÷ Epílogo ÷ Contracubierta
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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A Roberto Francisco Gómez,
sin cuya ayuda
hubiera sido imposible
escribir este libro.
PRÓLOGO A LA EDICIÓN ESPAÑOLA
Hace 12 años, cuando mi colega y amiga Julia Atanasópulo me invitó a coordinar con ella un
seminario terapéutico en Granada para los pacientes del Centro Andaluz de Psicoterapia, la
emoción hizo que un frío me recorriera la espalda.
Por un lado porque era la primera vez en mi vida que pisaría Europa, una vieja asignatura
pendiente para casi todos los argentinos de clase media que soñábamos con volver a la tierra de
padres o abuelos. Por otro porque la posibilidad de volver a trabajar con la Lie. Atanasópulo como
lo hacíamos cuando ella vivía en Buenos Aires, era sumamente atractiva. Y, por último, sin duda,
por el halago que significaba su reconocimiento y la opción de conocer España gracias a mi
profesión de psicoterapeuta.
Muchas cosas han pasado en este tiempo. Desde entonces una o dos veces por año nos
reunimos con Julia y planeamos, diseñamos y creamos estructuras terapéuticas para nuestros
talleres de fin de semana. Y, sin embargo, lo más sorprendente fue que esos primeros pacientes
de Granada se fueron interesando por mi tarea literaria, por mis cuentos, por mis ensayos, por mi
manera de escribir sobre psicología. Seguramente fue su interés y su dificultad para conseguir mis
libros desde Argentina lo que nos hizo pensar, a mi agente y a mí, en publicar alguna vez en este
país, siguiendo el consejo de Julia que insistía en ello (supongo que también como una manera de
conseguir vernos más seguido).
Para mí estar escribiendo estas líneas se inscribe en la lista de mis grandes satisfacciones.
Soy yo hoy el que de alguna manera quiere compartir con vosotros, que habéis leído y espero
disfrutado Déjame que te cuente y Cuentos para pensar, este libro, mi primera novela. Es verdad
que, como siempre en mí, la trama es nada más que una excusa para hablar sobre algún tema de
nuestra psique, de nuestra alma, de nuestro interior, y sin embargo he disfrutado muchísimo de lo
que le sucede a Laura, a Roberto y a Fredy. Esta es también una oportunidad para presentaros a
Silvia Salinas, coautora de este libro y motor incansable de su primera edición en Argentina donde
(por primera vez debo decir) este libro se transformó en el primer título en permanecer 76
semanas seguidas en lista de best-sellers.
Deseo que disfrutéis de esta travesura, deseo que os enredéis con los personajes en esta
trama tan relacionada con nuestro cada vez más expandido mundo virtual, deseo que os veáis
reflejados en algunos de los párrafos donde la teoría acerca de las parejas se mezcla con la trama
y, sobre todo, deseo que podáis aprender algo que os sirva de cara al futuro.
Gracias, una vez más, gracias.
JORGE BUCAY
Cerro de los machos N- 1
Piso Uno Apartamento A
Centro Andaluz de Psicoterapia
Granada - España
e-mail: jorgebucay@rba.es
www.bucay.com
18 de febrero de 2003
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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PRÓLOGO
Escribir sobre terapia de pareja es un desafío que muy pocos han enfrentado con éxito.
Jorge Bucay y Silvia Salinas muestran a lo largo de este libro no sólo que conocen el tema, sino
que además tienen la experiencia y la capacidad de ayudar efectivamente a las parejas en crisis
÷que quieren resolver su situación÷ a que lo puedan hacer desde un verdadero «darse cuenta».
Conozco muy bien el trabajo de Silvia Salinas por haber tenido la oportunidad de supervisar
varias de sus primeras terapias de pareja. Sé de la seriedad con que trabajaba y de los éxitos
obtenidos. Parejas extremadamente difíciles lograron en su presencia y con su ayuda lo que
parecía casi imposible.
Con Jorge he trabajado en talleres didácticos y terapéuticos. Y tengo profunda valoración
por los aportes que sus libros anteriores han representado para la difusión de la Gestalt en la
Argentina.
Favorecer un verdadero encuentro entre dos que inicialmente se encontraron y se amaron y
que empiezan a distanciarse porque no son capaces de soportar y menos de superar sus propias
limitaciones, requiere algo más que una técnica; es un verdadero arte de escuchar en el aquí y
ahora. La manera que Jorge y Silvia encuentran para abordar este tema tan complejo es
simplemente genial. El contrapunto entre la vida de Roberto y los mails de Laura, que constituye la
trama básica de la novela, logra que los autores expresen de un modo sumamente original y fácil
de captar aspectos esenciales de su propuesta para parejas.
El ordenador, a veces como un personaje que aporta suspenso y tensión, otras veces como
un recurso que se expande modificando el desarrollo mismo de la acción, es un verdadero
hallazgo. A cada paso, lo entretenido del libro da lugar a la reflexión, y los temas ÷el contacto, el
estar enamorado, los acuerdos, las peleas, la sexualidad, la identidad, los malos entendidos÷
urden un tejido inesperado en el que la ficción, tan parecida a la realidad, pone eficazmente en
escena la teoría.
Uno de los aspectos esenciales de empezar a ver al otro tan alejado de nuestro ideal y
distante de lo que fue nuestra imagen inicial, es nuestra propia incapacidad de aceptar en
nosotros algo de aquello que criticamos. En el corto tiempo del enamoramiento no logramos
aceptar ni reconocer ese aspecto en nosotros. Me refiero al aspecto o rasgo de carácter que
negamos aun en su más mínima expresión, y que nos ha permitido extrapolar en sentido opuesto.
El «Yo Idealizado» ÷de acuerdo con Peris, Horney, etc.÷ lo hemos construido
especialmente negándonos o no dejando surgir en nosotros aspectos rechazados. La energía que
gastamos en mantener una «imagen idealizada de nosotros mismos», libre de esos «defectos»
que el otro exhibe abiertamente, es muy grande. Ésta es la maravilla del enamoramiento: dejamos
de pelear con nosotros mismos por un tiempo. Todo aquello que rechazábamos y no queríamos
admitir está en un contexto diferente y no sólo es aceptable sino deseable. Muchas veces lo
admiramos, incluso, y desde ahí podría empezar el proceso de dejar crecer ese aspecto en uno
mismo. Cuando este camino se bloquea, la admiración se transforma en envidia y ése es un tema
básico para explorar en una pareja.
En este libro, nada esencial referente al tema que nos interesa ha quedado fuera, todo ha
sido como mínimo mencionado y para ser llevado a una reflexión mayor.
Tengo conciencia de que mi propio enfoque de lo que es una terapia de parejas no podría
haber sido mejor asimilado, transmitido, completado y corregido, como en este libro. Y eso me
hace tener una deuda con los autores, porque es un tema muy querido para mí. Yo no me di el
trabajo de corregir viejos apuntes sobre la experiencia en laboratorios de pareja que fueron
absolutamente reveladores para los participantes y para nosotros, los que nos esforzábamos en
encontrar el modo de poner en evidencia lo obvio y descubrir lo dinámico de un proceso tan
central en nuestras vidas.
Lo mejor de este libro es que abre las posibilidades de dialogar sobre el tema. Nada es
dicho de un modo trascendental y docto, todo lo expuesto se puede volver a pensar y cuestionar.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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El espejo, como muy bien se muestra en este libro, nos devuelve una imagen digna de ser
amada y verdadera de nosotros. No perfecta, verdadera. Es en el amor donde trascendemos
nuestro ego. Cuando empiezan las críticas y las descalificaciones y empezamos a cultivar el
desamor, el espejo nos muestra lo peor de nosotros, justamente aquello con lo que nos peleamos
y por lo que nos odiamos a nosotros mismos y al espejo. El verdadero que algún día fuimos
aparece como una fantasía o un delirio, pero nunca estuvimos tan cerca de la verdad que
entonces. Tal vez eso haga perdurar lo que produjimos en ese tiempo: hijos, obras, empresas.
Es cierto que todo eso ocurre cuando se transciende el enamoramiento y llega el amor...
Como dice Laura en este libro, «el amor se construye entre dos y basta uno que juegue en contra
para que lo conseguido se destruya».
La presente obra tiene el inmenso valor de incluir todas las posturas, las dudas, las críticas.
Mi único temor es que se lea demasiado rápido, ya que tiene la virtud de atraparnos desde el
primer capítulo, incluso a los que no navegamos en Internet y apenas usamos los ordenadores
para escribir.
En algún momento me han comentado que existe un software para la depresión. Eso me
hizo pensar que a raíz de este libro alguien pudiera inventar un software para las crisis de pareja.
Podría suceder. Pero lo que jamás podrán inventar es el efecto perdurable y mágico de la escucha
desprejuiciada y amorosa de terapeutas que creen en las parejas, que saben que en una relación
elegida y adulta hay una posibilidad ilimitada de crecimiento.
Jorge Bucay y Silvia Salinas saben eso, y han tenido la increíble creatividad y capacidad
para mostrarlo de un modo ameno que lo hace accesible a todo el mundo.
Por último, el desenlace de la historia que guía este libro es como el de toda buena novela:
sorprendente y original.
ADRIANA SCHNAKE SILVA (Nana)
Anchilanen (Chiloe), febrero de 2000
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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LIBRO PRIMERO
rofrago@
CAPÍTULO 1
Como de costumbre, encendió su ordenador y fue a servirse un café. Detestaba esa tiránica
decisión de su PC, o los ingenieros en sistemas o de la realidad, de hacerle esperar sin derecho al
pataleo.
Cuando escuchó el arpegio de apertura del programa se acercó, movió el cursor sobre el
icono que mostraba pequeño teléfono amarillo y apretó dos veces el botón izquierdo del mouse.
Luego volvió a la cocina, esta vez con excusa de espiar en la heladera para confirmar que allí no
había nada tentador, aunque en realidad para evitar que su máquina lo viera ansioso e impotente
esperando la apertura de conexión con Internet.
Roberto tenía con su ordenador ese vínculo odioso que compartimos los cibernautas. Como
todos, él sobrevivía con más o menos dificultad ÷según los días÷ a esa relación ambivalente
que se tiene con aquellos que amamos cuando nos damos cuenta de que dependemos de sus
deseos, de buena voluntad o de alguno de sus caprichos.
Pero hoy la PC estaba en uno de sus buenos días; había cargado los programas de
distribución con velocidad y sin ruidos extraños, y lo más agradable, ninguna advertencia rutinaria
había aparecido en la pantalla:
No se puede encon t r ar el ar chi vo dx c. f r t y g. dl l
¿desea bu scar l o man ual men t e? ¿Sí? ¿No?
La u ni dad C no exi st e.
¿Rei nt ent ar , Anul ar o Can cel ar ?
El pr ogr ama h a i nt ent ado u na op er aci ón no v ál i da y se apagar á.
Cer r ar
Er r o r i r r epar abl e en el ar ch i vo Ex _oct . Pu t
¿Rei nt ent ar o i gnor ar ?
Nada de eso. Hoy era, pues, un día maravilloso.
Entró en su administrador de correo electrónico y tipeó automáticamente su password. La
pantalla tintineó y se abrió la ventana de recepción al programa.
« Hol a, r of r ago, t i en e sei s ( 6) mensaj es n uevo s.»
rofrago era el nombre de fantasía con el que había conseguido registrarse en el freemail de
su servidor. Hubiera querido ser simplemente roberto@... , pero no, otro Roberto se había
registrado antes, también un Rober... y un Bob... y un Francisco... y Frank... y Francis... Así que
combinó las primeras sílabas de sus nombres y apellido (Roberto Francisco Gómez) y se registró:
rofrago@yahoo.com
Tomó un sorbo de café e hizo clic en la bandeja de entrada. El primer e mail era de su
amigo Emilio, de Los Ángeles.
Lo leyó muy complacido y lo guardó en la carpeta Correspondencia.
El segundo era de un cliente que finalmente encargaba un estudio de marketing para una
nueva revista de cine y teatro.
Le gustó la idea y mandó la carta a la carpeta Trabajo.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Los dos siguientes eran publicidad intrusiva. No se sabe quién quería vender vaya a saber
qué a cualquiera que fuera tan idiota como para querer comprarlo.., no se requería experiencia
previa.
¡Cuánto le molestaban esas invasiones no autorizadas a sus espacios privados! Odiaba
esos e-mails casi tanto como odiaba las llamadas impersonales a su teléfono celular:
"Ud. ha salido favorecido en un sorteo y ha ganado dos pasajes a Cochimanga, debe pasar
por nuestras oficinas y completar sus datos, firmar los formularios y darnos su consentimiento
para poder hacerle llegar SIN NINGÚN CARGO a su domicilio un maravilloso lote de..."
Borró esos dos mensajes rápidamente y se detuvo en el siguiente; era una carta de su
amigo loschua.
Leyó con atención cada frase e imaginó cada gesto de la cara de losh cuando escribía.
Hacía tanto que no se veían... Pensó que debía escribirle una larga carta. Pero ése no era el
momento. Dejó el e-mail en la bandeja de entrada para que actuara como un recordatorio
automático de su deseo.
El último mensaje era llamativo, llegaba de un desconocido destino:
carlospol@spacenet.com, y el tema del envío figuraba como "Te mando". Roberto tenía la
dirección electrónica en su tarjeta laboral, así que pensó que llegaba otra propuesta de trabajo.
¡Maravilloso!, se dijo.
Abrió el mensaje. Era un mail dirigido a un tal Fredy en el que alguien mandaba saludos y
divagaba sobre no se entendía qué propuesta acerca del tema parejas. Firmaba Laura.
Roberto no recordaba a ninguna Laura ni a ningún Carlos que pudieran escribirle, mucho
menos le concernía la temática de la carta, así que rápidamente se dio cuenta de que era un error
y borró el mensaje de su ordenador y de su mente. Apagó la PC y salió para su trabajo.
A la semana siguiente le llegó un segundo mail proveniente de carlospol@spacenet.com;
Roberto tardó menos de 5 segundos en apretar la tecla Eliminar.
Aquellos episodios habrían sido absolutamente intrascendentes en la vida de Roberto si no
fuera porque tres días más tarde otro "Te mando" de Carlos traía a su ordenador otra carta de
Laura. Un poco fastidioso eliminó el mensaje sin siquiera leerlo.
El tercer mensaje de Laura llegó a la cuarta semana. Roberto decidió abrirlo para descubrir
dónde estaba el error. No quería seguir sintiendo esa pequeña satisfacción y excitación que
siempre le producía recibir correspondencia para luego frustrarse al comprobar que él no era el
verdadero destinatario.
El mensaje decía:
Quer i do Fr edy:
¿Qu é t e par eci ó l o qu e t e escr i bí? Podr íamos ch ar l ar o cambi ar l o q ue no est és de
acu er do. ¿Habl ast e ya co n Mi guel ? Est oy t an exci t ada con l a i dea del l i br o, qu e n o
pu edo par ar de escr i bi r . Aquí v a o t r o en vío.
Y seguía un largo texto sobre relaciones de pareja. Roberto tenía algo de tiempo así que lo
leyó rápidamente.
Cuando l as per son as se encuent r an con di f i cul t ades en l a r el aci ó n, t i end en a
cul par a su par ej a. Ven cl ar an ment e cu ál es el cambi o qu e necesi t a hacer el o t r o par a
q ue l a r el aci ón f un ci on e, per o l es es muy d i f íci l v er qué es l o q ue el l as hacen par a
g eneer ar l os pr obl emas.
Es muy comú n pr egun t ar l e a un a per so na en u na sesi ó n de par ej a:
¬¿Qu é t e p asa?
Y qu e con t est e ¬ Lo qu e me pasa es qu e él n o en t i end e. . .
Y y o i nsi st o ¬ ¿Qué t e pasa a v os?
Y el l a vuel ve a co nt est ar :
¬¡Lo qu e me p asa es que él es muy agr esi vo ?
Y y o si go hast a el cansanci o :
¬Per o . . . qu e sent ís vo s, ¿qué t e p asa a vo s?
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Y es muy di f íci l qu e l a per so na h abl e d e l o qu e l e est á pasan do , de l o qu e est á
necesi t ando o si n t i end o.
To dos qu i er en si empr e habl ar del o t r o .
Es muy di f er ent e encar ar l os co nf l i ct os que su r gen en una r el aci ón con l a act i t u d
d e r ef l ex i on ar sobr e " qu é me pasa a mí" , qu e en f r ent ar l o s con en oj o p en san d o qu e el
pr obl ema es q ue est oy con l a per sona i nadecu ada.
Mu ch as par ej as t er mi n an separ án do se a p ar t i r de l a cr een ci a de qu e con ot r o ser í a
d i st i nt o y , p or supu est o, se en cuent r an co n si t u aci on es si mi l ar es, donde el camb i o es
sól o el i n t er l ocut or .
Por eso, f r en t e a l os d esencu en t r o s vi n cul ar es, el pr i mer pu nt o es t omar
con ci enci a de qu e l as di f i cul t ades son par t e i nt egr al del cami no del amo r . No pod emos
con cebi r un a r el aci ón ínt i ma si n con f l i ct os.
La sal i da ser ía dej ar d e l ado l a f an t asía de u na p ar ej a i deal , si n co nf l i ct os,
en amo r ados per man en t emen t e.
Es sor p r en dent e v er có mo l a g en t e busca est a si t uaci ón i deal .
" . . . . Y cu an do el Señ or X se d a cu en t a de qu e su par ej a n o se cor r espon d e co n ese
mod el o r o mánt i co i deal y n o vel esco , i n si st e en deci r se qu e ot r os sí t i en en esa r el aci ón
i díl i ca qu e él est á bu scando, sól o qu e él t u vo mal a suer t e. . . por qu e se casó con l a
per son a i nadecuada. .. "
¡No!
No es así.
No se casó con l a per son a i nadecu ada.
Lo ún i co i nadecuado es su i dea pr ev i a sobr e el mat r i mo ni o, l a i dea de l a par ej a
p er f ect a. En ci er t o mo do, me ser en a saber q ue est o qu e n o t eng o, no l o t i en e nadi e,
qu e l a par ej a i deal es u na i dea de f i cci ón y que l a r eal i dad es mu y di f er ent e.
El p en sami en t o de qu e el césped d el veci n o es más ver de o qu e el ot r o t i en e eso
que yo n o al can zo, par ece gener ar mu ch o su f r i mi ent o.
Qu i zás el apr en der est as ver dades p ueda l i b er ar a al gu nas p er son as de est os
t óx i co s sent i mi ent os. La r eal i dad mej o r a n ot or i ament e cuando me deci do a di sf r ut ar
l o posi bl e en l ugar de suf r i r po r que u na i l u si ón o un a f an t asía n o se dan.
La p r o pu est a es: Hagamo s con l a vi da posi bl e. . . l o mej or posi bl e.
Suf r i r por qu e l as cosas no son co mo y o me l as había i magi nado, n o só l o es i nút i l ,
si no q ue además es i nf ant i l .
"Estos psicólogos nunca van a aprender a manejar una ordenador", pensó Roberto
recordando las consultas técnicas que cada tanto le hacía su amiga Adriana, la psicóloga.
Revisó cuidadosamente el destinatario: rofrago@yahoo.com R-O-F-R-A-G-O. ¡No había
dudas! El mensaje estaba dirigido a su buzón.
Se quedó algunos minutos inmóvil mirando la pantalla, quería encontrar una respuesta más
satisfactoria para el misterio de los e-mails, pues le parecía que la ineptitud de Laura no era
suficiente explicación.
Decidió entonces que el tal Fredy debía tener una casilla con un nombre de cuenta o mail
parecido al suyo. La asignación de las casillas libres se hacía automáticamente y, por lo tanto,
pequeñas diferencias bastaban para que el servidor aceptara las nuevas cuentas. Fredy (como él
mismo) tampoco había podido registrarse con su nombre, así que había utilizado su apellido o el
nombre de su perro o vaya a saber qué. Su dirección electrónica era entonces rodrigo, rodrago o
rofraga... y Laura la había anotado mal. Un tipo no estaba recibiendo un material y una psicóloga
estaba escribiendo para él algo que nunca le llegaría.
Muy bien, todo aclarado. ¿Y ahora?
En algún rato libre del fin de semana resolvería el problema; alertaría a Laura de su error y
ella encontraría la verdadera dirección de Fredy Rofraga (había decidido que ese era su apellido).
Roberto apagó su PC y se fue a la oficina.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Las pocas líneas de la tal Laura le rondaron la cabeza todo el día, y cuando hacia el final de
la tarde lo llamó su novia, se enredó con ella como tantas otras veces en esas discusiones
infinitas que solían tener.
Cristina se quejaba de que él nunca tenía tiempo para salir. Cuando no estaba trabajando
estaba descansando por haber trabajado y cuando no hacía ninguna de esas dos cosas estaba
sentado en su escritorio frente a su PC "conectado" literal y simbólicamente con la realidad virtual.
Roberto también se quejaba; Cristina era demasiado exigente. Ella debía comprender que
Internet era su único momento de descanso y que él tenía derecho a disfrutar un poco de su
tiempo libre.
÷Ah, claro, estar conmigo no es disfrutar ÷había dicho Cristina.
÷Y... A veces no... ÷contestó Roberto, lo cual (después pensó) fue un exceso de
sinceridad.
÷¿Por ejemplo?
÷Por ejemplo cuando me agobias de reclamos y quejas.
Cristina había cortado. Con el auricular en la mano Roberto recordó la última discusión con
Carolina, su pareja anterior, y sintió cómo venía a su mente una frase que había leído esa mañana
en el mail de Laura:
«.si t uaci on es si mi l ar es dond e el cambi o es só l o el i n t er l ocut o r . . . »
Y recordó aún:
« Tod os qu i er en si empr e h abl ar del ot r o. »
¡Era cierto! Eso era lo que Cristina y él hacían en cada discusión. Y era eso mismo lo que
había dado fin a su relación con Carolina. De hecho se había separado de ella en la creencia de
que con otra sería distinto.
Esa tarde se fue de la oficina un poco más temprano; quería releer el texto sobre parejas.
Apenas llegó a la casa tiró la chaqueta en el viejo sillón gris de la entrada y encendió la PC.
Esta vez la carga de los programas estaba más lenta que nunca, pero la esperó. Finalmente abrió
su administrador de correo y cliqueó en el «Te mando».
Ahí estaba.
Editó el escrito y lo copió en el procesador de texto. Desde allí abrió el archivo
«temando.doc» y buscó las frases que recordaba. Usó el resaltador amarillo para remarcarlas y
también marcó otras.
Dej ar d e l ado l a f an t asía de l a par ej a i deal .
Est o que y o no t en go, n o l o t i en e n adi e.
Hacer con l a v i da p osi bl e. . . l o mej or p osi bl e.
Las di f i cul t ades son par t e i nt egr al del cami n o del amor .
Lo invadía una extraña mezcla de sensaciones: sorpresa, excitación, pudor, confusión.
Algunas veces en su historia había pasado por esta extraña impresión de que la vida le acercaba
de una manera misteriosa justo lo que él necesitaba. Se acordó del día en que conoció a Cristina,
hacía ya más de un año. Él estaba bastante triste y algo desesperado. Con el dolor de la partida
de Carolina había aparecido la punta del iceberg de su depresión y durante tres semanas no
había sentido el más mínimo deseo de salir a la calle. Recluido en su casa había estado dejando
sonar el teléfono hasta que el contestador automático se hacía cargo de los llamados: mensajes
acumulados que de vez en cuando borraba sin siquiera escuchar.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Aquella tarde, aburrido de aburrirse, había decidido cambiar el texto de bienvenida de su
contestador por otro que dijera: "Estoy de viaje, no deje mensajes, nadie los recogerá." Le sonaba
heroico y asertivo sincerarse de ese modo con sus amigos y no crearles expectativas de
respuesta. Pero cuando levantó la tapa para grabarlo, una voz apareció en el contestador:
÷Hola, soy Cristina. Tú no me conoces, me dio tu teléfono Felipe. Te voy a decir la verdad:
El sábado tengo una fiesta increíble y sería dramático ir sola, o mejor dicho SUELTA. Dice Felipe
que eres un gran tipo, divertido e inteligente (justo lo que mi médico me recomendó). Si es cierto y
tienes ganas de pasar un rato en buena compañía e ir a una maravillosa fiesta llámame al 6312-
4376 antes del viernes. Si Felipe miente y no eres como él cree, perdón, número equivocado.
¿Por qué se había reproducido el mensaje si él no había tocado ninguna tecla?
Misterio.
¿Por qué Felipe, al que poco conocía, había dicho semejantes pavadas de él?
Misterio.
¿Quién se creía esa mina para desafiarlo a él?
Misterio.
Llamó...
Y aquí estaba otra vez esa conjunción inexplicable. Una psicóloga que él no conocía, desde
alguna parte del mundo, le mandaba a decir a un tipo, en alguna otra parte del mundo, unas cosas
sobre vínculos de pareja; esas cosas llegaban a él sin ninguna justificación y eran justamente las
que él necesitaba escuchar.
Magia.
Siempre había pensado que estas coincidencias hacían a los supersticiosos creyentes y a
los esotéricos, fanáticos. Más allá de la existencia de un dios o de cien mil, éstos y aquellos sólo
usaban su fe en el Todopoderoso para explicar (acaso de un modo fantástico) aquello que la
lógica no podía resolver; buscando refugio en la idea de la divinidad para poder aliviarse, seguros
así de que su destino individual no está simplemente ligado al azar, ni tampoco atado sólo a
algunos aciertos o errores humanos. Roberto pensaba que hasta él mismo se tranquilizaría si
pudiese creer que alguien o algo se haría cargo finalmente de su futuro, o si pudiese convencerse
de que el destino, en toda su inmensidad, ya está escrito. Por desgracia no era su caso. Él no
podía hacer otra cosa que aceptar la existencia del azar, de la casualidad, de lo inexplicable.
Coincidencias... Fortuna... Energías cruzadas... Buscaba en su mente la palabra que lo
ayudara a definir lo que estaba sintiendo. En terapia había aprendido que es imposible tener
dominio de la propia existencia si ni siquiera se le puede poner nombre a los hechos.
Se acostó pensando en la palabra faltante. Así, ensayando frases y combinaciones de
sílabas, se quedó dormido.
De madrugada se despertó sobresaltado, debió haber tenido un sueño muy desagradable
porque la cama estaba revuelta y las sábanas hechas un ovillo habían terminado arrojadas en el
otro extremo del cuarto.
Se quedó en la cama sin moverse y volvió a cerrar los ojos para rescatar imágenes del
sueño. Recordaba sólo algunas muy confusas: palabras y palabras aparecían en los monitores de
cientos de ordenadores, se reproducían vertiginosamente y crecían dentro de las pantallas hasta
llenarlas todas.. después las desbordaban y caían hacia afuera invadiendo toda la realidad
tangible
Un mundo lleno de palabras ÷pensó÷, demasiadas palabras. Tragó saliva y se levantó. En
la ducha decidió que no iría a la oficina, de hecho tenía mucho para ordenar y podía hacerlo
desde su casa.
Trabajó un rato en sus papeles hasta que empezó a sentir sobre los hombros el peso del
aburrimiento, ese fantasma demasiado presente en su vida.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
12
Levantó el teléfono y llamó a Cristina, con un poco de suerte la encontraría a punto de salir
de su casa.
÷Hola ÷contestó Cristina impersonalmente.
÷Hola ÷dijo Roberto, con voz de apaciguar la historia.
÷Hola ÷repitió Cristina en tono de fastidio.
÷Tenemos que hablar ÷dijo Roberto.
÷¿De qué? ÷contestó ella, decidida a ponerse difícil ante el acercamiento de él.
÷De la situación política de Tanzania ÷ironizó él.
÷¡Ja! ÷fue la seca respuesta al otro lado del teléfono.
÷De verdad Cris, juntémonos esta noche, tengo mucho para decirte y quiero leerte un texto
que me llegó por Internet.
÷¿Un texto de qué?
÷De parejas.
÷¿Cómo que "te llegó"?
÷Después te cuento... ¿a las ocho en el bar?
÷No, pásame a buscar por el departamento ÷dijo Cristina, estableciéndose por una vez en
el lugar del poder.
÷Bueno ÷dijo Roberto ÷, chau.
÷Chau.
"Después te cuento", había dicho. ¿Le contaría a Cristina el verdadero origen del texto de
Laura? Seguramente no. ¿Por qué no? Las cartas encontradas eran correspondencia personal y
su actitud podría ser vista como una clara violación de privacidad. No quería que ella supiera que
él había sido capaz de fisgonear a otro. Seguramente lo reprobaría, se enojaría con él y
despreciaría toda la utilidad del contenido de la carta.
Pero como diría Laura ÷pensó Roberto÷, más allá de Cristina, ¿qué me pasa a mí?
¿Tenía él derecho a violar correspondencia ajena?
«Soy yo quien lo reprueba en realidad» ÷se contestó.
Se levantó del sillón y encendió el ordenador. Abrió el procesador de texto y escribió:
Laur a:
Est oy r eci bi end o en mi casi l l a de cor r eo l as car t as qu e u st ed en vía a Fr ed y co n l os
t ext os de l o qu e apar ent emen t e es u n l i br o sobr e par ej as.
Segur amen t e debe ust ed. t en er u n er r or en l a di r ecci ó n de dest i no .
At ent ament e.
Rober t o Fr an ci sco Gómez
Abrió el administrador de correo para enviar el mail. El programa emitió automáticamente un
beep y abrió la ventana de recepción que decía:
" Hol a r o f r ago, t i ene un ( 1) mensaj e n uevo "
Sintió un pequeño estremecimiento. Hizo un clic en la bandeja de entrada y encontró en
negrita el remitente y el asunto del mensaje recibido:
carlospol@spacenet.com: Te mando
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Su cuerpo ÷particularmente la espalda, los hombros y el brazo derecho÷ registró el
conflicto entre su deseo y sus principios. Roberto dudó. "Es un espacio privado", se dijo, pero de
inmediato recordó el slogan de tapa de la revista de computación:
"Internet: el infinito sin privacidad"
Y pensó en los hackers, esa legión de jóvenes que dedican gran parte de su vida a surfear
por Internet entrando en cuanta base de datos encuentran en su camino, y para quienes el gran
desafío es poder acceder a todo ordenador que esté protegida, así sea de la Biblioteca Nacional,
de la farmacia de la esquina o del Pentágono. Chicos y chicas de todo el mundo dedicando horas
y trabajo mental a descubrir códigos secretos, claves de acceso y sistemas de encriptamiento de
información para acceder a los datos y curiosear o incluso infectar con virus esas centrales a las
que han accedido.
Era mucho más que una travesura adolescente.
"Internet es libre y cualquier freno que nos pongan es una restricción a nuestra libertad de
navegar. Derrumbaremos esas barreras y dañaremos lo que hay detrás de ellas como protesta
por querer ponerle límites a nuestra libertad. Ellos, los encriptadores, se ponen cada vez más
creativos.., nosotros también." "Anarquistas cibernéticos", había dicho Roberto a un cliente unos
días atrás.
Si bien él era bastante más parecido a un anarquista que un hacker, en ese momento se
sintió representado por ellos.
Desplazó el puntero sobre la C de Carlos y apretó dos veces el botón izquierdo del mouse:
Ést a es, p ues, l a nu eva pr opu est a: empezar a pensar l a par ej a desde ot r o l ugar ,
desde el l u gar d e l o posi bl e y no de l o i deal .
Por eso vamo s a i nt ent ar v er l os con f l i ct os n o só l o co mo u n cami no par a su per ar
mi s b ar r er as y po der acer car me así al o t r o, si no t ambi én como u n cami n o par a
en con t r ar me con mi compañ er o y, po r sup uest o, a p ar t i r de l o d i ch o , como u n cami n o
par a pr odu ci r el t r an sf or mador en cu en t r o conmi go mi smo.
Est ar en par ej a ayu da a nu est r o cr eci mi en t o per son al . A ser mej o r es p er son as, a
con ocer n os más.
La r el aci ón su ma.
Por eso val e l a p en a.
Val e. . . l a PENA ( es d eci r , val e pen ar por el l a) .
Val e el su f r i mi ent o que gener a.
Val e el dol or co n el que t endr emos que enf r ent ar nos.
Y t odo eso es v al i oso por que cuando l o at r avesamos, ya no so mos l os mi smos,
hemos cr eci do, somos más con sci ent es, no s sen t i mos más pl eno s.
La p ar ej a no no s sal va de nada, no deber ía sal var nos d e nada.
Mu chas per so nas buscan p ar ej a co mo medi o par a r esol ver su s pr o bl emas. Cr een
q ue u na r el aci ó n ín t i ma l os va a cu r ar d e sus ang ust i as, de su ab ur r i mi ent o , d e su
f al t a de sent i do.
Esper an qu e un a par ej a l l ene sus huecos. ¡Qu é t er r i bl e er r or !
Cuand o el i j o a al gui en como par ej a co n est as expect at i vas, t er mi no
i n ev i t abl emen t e od i ando a l a p er son a que n o me da l o qu e y o esper aba.
¿Y después? Despu és qu i zás b usqu e a ot r a, y a o t r a, y a ot r a. .. o t al vez d eci da
pasar me l a v i da q uej ándo me de mi suer t e.
La p r o pu est a es r esol ver mi p r op i a vi da si n esper ar qu e n adi e l o haga p or mí.
La pr o pu est a es, t ambi én, no i nt ent ar r eso l v er l e l a v i da al ot r o, si n o enco nt r ar a
o t r o par a poder hacer un pr oy ect o j u nt os, par a pasar l o bi en, p ar a cr ecer , par a
di ver t i r nos, per o no par a qu e me r esu el va l a v i da.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Pensar q ue el amor n o s sal var á, que r esol ver á t odo s n uest r os pr obl emas y nos
pr opo r ci on ar á un con t i nu o est ado de di cha o segu r i dad, sól o n os mant i ene at ascados
en f an t asías e i l u si on es y d ebi l i t a el au t én t i co p od er del amor , q ue es t r an sf or mar n os.
Y nada es más escl ar eced or qu e est ar con o t r o d esde ese l ug ar , n ada es más
ext r aor d i nar i o qu e sent i r l a pr o pi a t r ansf or maci ón al l ado de l a per so na amada.
En vez de buscar r ef ugi o en un a r el aci ón , p odr íamo s acept ar su poder de
d esper t ar n os en aqu el l as zonas en q ue est amos dor mi dos y do nd e evi t amos el
con t act o desn ud o y di r ect o con l a vi da: l a vi r t u d de pon er n os en movi mi ent o haci a
adel ant e most r án dono s co n cl ar i dad en qu é aspect o debemos cr ecer .
Par a qu e nu est r as r el aci ones p r osper en , es men est er q ue l as veamo s d e o t r a
man er a: como un a ser i e de o por t uni dades par a ampl i ar nu est r a con ci enci a, descu br i r
un a ver dad más pr of un da y v ol v er n os h umanos en un sen t i do más p l eno.
Y cu an do me co nv i er t o en un ser compl et o, q ue n o n ecesi t a de o t r o par a
sobr ev i v i r , segur amen t e voy a en co nt r ar a al gui en co mpl et o con qu i en compar t i r l o
qu e t en go y l o qu e él t i ene.
Ése es, de hecho, el sen t i do de l a par ej a.
No l a sal vaci ó n, si no el encuent r o .
O mej o r di ch o, l os en cu en t r os.
Yo co n t i go.
Tú co n mi go.
Yo co n mi go.
Tú co n t i go.
Nosot r os, con el mun do.
Roberto sintió otra vez que le desbordaba la sorpresa. Ideas e imágenes de su vida reciente
y pasada se agolpaban en su mente. La cabeza le estallaba, Laura escribía como si le hablara a
él.
« Un cami no par a pr odu ci r el t r ansf or mador en cu en t r o co nmi go mi smo. »
« La r el aci ón su ma. Val e. . . l a PENA. »
« El sent i do de l a par ej a: no l a sal v aci ó n, si no el en cuent r o. »
Laura decía exactamente lo que él necesitaba escuchar, como si realmente lo conociera. De
hecho el mail parecía escrito por su terapeuta de hacía años, para despertarlo del infinito letargo
de su ignorancia sobre el significado de estar en pareja.
A lo mejor Laura ni siquiera era psicóloga, quizás ni siquiera se llamaba Laura. Acaso no
tenía ni idea de lo que decía y en realidad solo transcribía párrafos de algún famoso libro o de una
revista barata. Poco importaba. Lo cierto es que la claridad y la pertinencia del texto con relación a
su vida actual volvieron a conmoverlo.
Pensaba en el encuentro de esa noche con Cristina. ¿Cómo transmitirle en palabras.?
Algo se había acomodado en él de un modo diferente, algo se había movido de lugar. De eso
estaba seguro.
Pero ¿puede acaso una carta de un desconocido ser tan reveladora? Él mismo no tenía
respuesta a su pregunta. Sin embargo, intuía que algo misterioso y trascendente estaba
ocurriendo.
Y de pronto se dio cuenta:
¡Sincronía!
Ésa era la palabra que había estado buscando despierto y dormido. Eso era lo que había
logrado conmoverlo: la sincronización de los hechos.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Recordaba ahora claramente haber leído sobre esa idea de los Jungianos, la idea de que
las cosas confluyen sincrónicamente en la vida para traer el mensaje necesario, el aprendizaje
preciso, los recursos indispensables.
Y se acordó también de la frase mística:
«Sólo cuando el alumno está preparado el maestro aparece el maestro»
El maestro había aparecido. Sus mensajes llegaban electrónicamente y él no podía
renunciar a su palabra. O mejor dicho: No quería.
Decididamente, no mandaría aquel mensaje a Laura.
"Sincronía", se dijo mientras copiaba el maíl en su procesador de texto a continuación del
anterior y le ordenaba a su PC que imprimiera los dos juntos.
Mientras miraba la hoja de papel que la máquina escupía obedeciendo su orden, una
emoción diferente lo poseyó. Con el puño cerrado dio dos o tres golpes breves sobre la mesa al
acordarse de los mensajes anteriores que borró sin siquiera leerlos.
Abrió rápidamente la papelera de reciclaje buscando los elementos eliminados, pero no
encontró nada...
«Sincronía».., se repitió, quizás para consolarse.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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CAPÍTULO 2
Estacionó el auto frente al edificio de departamentos donde vivía Cristina. Estaba
inusualmente alegre, sentía que había llegado hasta allí sin historia.
Planeaba un encuentro nuevo, una nueva propuesta: una pareja estructurada en función del
mutuo crecimiento.
Sonaba maravilloso.
Se miró en el espejo retrovisor y ensayó su mejor sonrisa, luego bajó del auto y al llegar al
portero automático tocó el 4º A.
÷¿Sí?... ÷atendió Cristina.
÷Soy yo ÷dijo Roberto.
÷Bajo ÷dijo ella.
Roberto se apoyó sobre el marco de la puerta y desenfocó la mirada hacia la calle; los autos
pasaban, algunos aceleraban adelantándose a los que, por el contrario, se desplazaban a paso de
hombre. Unos y otros se detenían en el semáforo de la esquina.
Se le ocurrió pensar que así era su vida, muchísimos hechos pasando desenfocados,
algunos increíblemente rápidos, otros demasiado lentos, pero todos pasando y pasando en
incansable caravana.
"Qué tonto sería que un hecho se quedara detenido, en mitad del camino, interrumpiendo el
paso de los que siguen ÷pensó÷, y sin embargo, a veces, mi vida se parece mucho a un gran
atasco..."
Cristina tardaba demasiado.
"Me lo hace a propósito ÷pensó÷, se está haciendo la interesante".
Empezó a irritarse.
"La puta madre, yo vengo con la mejor onda y ella me..."
Se interrumpió.
"Qué me pasa a mí ÷recordó÷, por qué me irrita tanto estar esperándola. Por qué me irrita
tanto esperar. También me molesta esperar al cliente que no llama... y la respuesta de un
mensaje... y a que me atiendan en un bar... y a que se encienda el ordenador. Me moleta
esperar... ÷y siguió÷ ¿Qué me pasa para que me moleste esperar?"
Siempre le había fastidiado la sensación de estar perdiendo el tiempo.
Recordó al mercader del Principito, vendía pastillas para no tener que perder tiempo
tomando agua. Uno podía ahorrar hasta 20 minutos en una semana, promocionaba el mercader. Y
el principito había pensado: "Si yo tuviera 20 minutos libres, los usaría para caminar lentamente
hacia una fuente¨.
¨Perdiendo el tiempo... ÷se dijo÷. ¿Cómo se puede perder lo que no se posee? ¿Cómo se
puede conservar lo que no es posible retener? Si pudiera elegir... ¿Qué querría hacer si dispusiera
de 20 minutos de más?¨
Sonrió.
"Sería muy buena inversión usarlos en esperar el encuentro con la persona amada.¨
Reacomodó su espalda contra la pared y siguió mirando la calle. Vio los autos que
circulaban más espaciados; uno gris, otro azul y otro blanco, una camioneta marrón, una moto, un
auto enormemente negro; y luego, por unos instantes, nada.
De pronto, la calle estaba vacía de autos.
De pronto, su mente estaba vacía de pensamientos.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Se sintió sereno, y su sonrisa se extendió a cada músculo de su cara.
Cristina tardó todavía algunos minutos más, quince... veinte.., quién sabe.
Roberto no registraba el paso del tiempo, todo su universo estaba conformado por él, la
calle y el descubrimiento del vacío.
La voz de Cristina lo interrumpió.
÷Aquí estoy.
÷Hola ÷contestó Roberto intentando volver al mundo de lo tangible.
÷Como siempre llegás tarde... ÷se justificó ella÷ me puse a hacer otras cosas y entonces,
cuando viniste temprano, no estaba lista.
Roberto ya sabía cómo seguía esta discusión.
Yo no llegué temprano habría dicho él llegué a la hora.
En ti, querido habría dicho ella, llegar a la hora es llegar temprano.
Y él habría contestado.
¿Todavía que te tuve que esperar más de media hora me quieres echar la culpa a mí?
Cristina, fastidiada por quedar al descubierto, seguramente hubiera optado por el
contraataque.
Mira Roberto siempre lo llamaba por su nombre cuando se enojaba, con todas la veces
que yo te esperé, podés esperar una vez y callarte la boquita.
Y todo hubiera seguido como siempre.
Yo no dije nada, vos empezaste cuando quisiste "enchufarme" que tu tardanza se debía a
que yo llego tarde.
Sí, has empezado tú con ese «hola» de mierda con que me recibiste.
Y ése habría sido el comienzo del fin . Cristina habría continuado.
Si me invitaste a salir para esto, sería mejor que te hubieras quedado en tu casa.
Y Roberto hubiera cerrado con Tenés razón ¡Adiós!
Ella habría subido murmurando algunas palabrotas y él habría dejado el auto allí
estacionado para caminar algunas cuadras hasta que se le pasara el mal humor o hasta atreverse
÷se diría a sí mismo÷ a terminar con esta relación; echándole la culpa a ella de su infelicidad y
sabiendo que Cristina lo responsabilizaría de todo a él.
Pero esta vez no, esta vez era diferente. Estaba dispuesto a explorar hasta el final lo que
había aprendido.
"Ella está defendiéndose, justificándose, agresiva, como protegiéndose de mi enojo", pensó.
"Pero ¿qué me pasa a mí? ¿Estoy enojado? Absolutamente no", se contestó.
Quizás su "hola" había sonado a reproche, o acaso Cristina había bajado esperando el
reproche y leyó como tal cualquier cosa que él dijera. En todo caso valdría la pena aclararlo.
÷Tranquila Cristina ÷dijo÷, está todo bien.
÷No seas sarcástico ÷acusó ella.
÷No lo estoy siendo ÷agregó Roberto÷, la verdad es que estuve pensando algunas cosas
y ni me di cuenta de tu tardanza.
÷Te odio cuando adoptas ese aire de superioridad ÷insistió Cristina buscando la pelea
perdida÷, además no te creo una palabra. ¿Así que yo tardé cuarenta y cinco minutos y vos ni si
siquiera lo notaste? ¡Ja!
"Asombroso" ÷pensó Roberto y sonrió otra vez al recordar la sensación de la calle vacía
dentro de él.
÷Lamento que no me creas, Cristina ÷empezó a explicar÷, pero la verdad es que no
estoy enojado. En todo caso si tengo que decirte cómo estoy respecto de vos y de la tardanza, la
palabra sería agradecido.
÷¿Agradecido? ÷preguntó Cristina÷ ¿Agradecido?
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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÷Agradecido.
Roberto se acercó y le dio un beso en la mejilla. Después la miró largamente mientras la
sostenía con suavidad por los brazos.
÷Valía la pena la tardanza ÷dijo Roberto÷, estás hermosa.
Se abrazaron con ternura. Luego, él la tomó del hombro guiándola hacia el auto.
No se durmieron hasta las cinco de la mañana. La charla con Cristina fue muy interesante y
trascendente.
Leyeron juntos los dos e-mails de Laura y pasaron por alto las previsiblemente largas
explicaciones sobre el origen de los textos.
Cristina se mostró bastante escéptica respecto del contenido. Estaba de acuerdo con
muchas cosas, pero tenía ÷dijo÷ algunos desacuerdos.
Hablaron mucho sobre esos desacuerdos. Roberto se encontró siendo inusualmente
respetuoso hacia las posturas de ella. Por un lado, Cristina decía que el planteamiento le parecía
un consuelo para tontos.
÷Esto de aliviarse porque lo que yo no tengo no lo tiene nadie me parece estúpido...
Además ÷dijo÷ me parece demasiado "psicologismo" pensar nada más que en lo de uno mismo.
¿Y si el otro realmente está equivocado? ¿Y si el otro está objetivamente actuando mal,
dañinamente o agresivamente o inadecuadamente?...
Por otro lado, ella sostenía que la propuesta partía de una idea conformista. Repitió dos o
tres veces la frase "hagamos lo posible" acentuando su crítica en "lo posible".
÷¿Quién sabe qué es "lo posible"? ¿Por qué debería dejar de buscar mi compañero ideal
Para tener juntos una relación maravillosa? ÷concluyó.
Algunos comentarios de ella hicieron que Roberto se diera cuenta de sus propias
contradicciones.
Él siempre había vivido criticando a los que se conformaban sin luchar y, de alguna manera,
el planteamiento, escuchado en boca de Cristina, se parecía a "resignarse a la mediocridad".
"Tiene razón", pensó Roberto, y a diferencia de otras veces, se lo dijo.
÷Tenés razón, no lo había pensado.
Esa frase fue la llave que abrió una puerta interior en Cristina. A partir de allí la
Conversación se volvió más jugosa y más esclarecedora.
Estuvieron de acuerdo en que ni el amor ni la pareja deben dañarse para salvar al otro.
Acordaron que en su propia relación intentarían poner más el acento en mirar qué le pasaba a
cada uno en todo momento.
÷Es verdad ÷dijo Cristina÷, por ejemplo anoche, cuando bajé, pensaba encontrarte
enojado. Y en lugar de ver lo que me pasaba a mí, actué como si realmente me estuvieras
reprochando la tardanza. Ahora puedo ver que en realidad era yo la que estaba enojada cuando te
vi.
÷Bueno ÷dijo Roberto÷, ya fue.
÷Valió la pena ÷dijo Cristina.
÷Valió LA PENA ÷remarcó Roberto.
Esa noche hicieron el amor gloriosamente. Y a pesar de que Roberto sentía que nunca
había estado tan en contacto con su propio placer, con sus propias sensaciones y ocupado en su
propio orgasmo, le pareció que Cristina también había disfrutado del sexo más que otras veces.
Confirmó esa sensación cuando apagó el velador de su lado y vio cómo Cristina se
incorporaba en la cama, lo miraba con una sonrisa y le decía esa frase, que en el folklore lúdico
interno de esa pareja era señal de máxima aprobación:
÷Muy bien Gómez.... muy bien.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Roberto le devolvió la sonrisa y le guiñó un ojo. Ella lo miró todavía una vez más y se dio
vuelta, apagó la luz, se acurrucó en la cama cerca del cuerpo de él y cerró los ojos.
Unos segundos después susurraba entredormida, como hablándose a sí misma:
÷... Muy bien.
Alrededor de las dos de la tarde, apenas sintió que estaba despierto, Roberto tanteó la cama
buscándola pero no la encontró.
Si bien Cristina le había avisado que al mediodía se iría al asado en casa de Adriana,
Roberto se había dormido seguro de que ella dejaría plantada a su amiga, como tantas otras
veces, y se quedaría con él.
Se levantó bufando y con el mismo humor calentó el café que había quedado de la noche.
Revolvió el renegrido líquido y hundió en el remolino del centro su sensación de conquista del
paraíso.
Ella se había ido. Ella prefería ese estúpido asado a un maravilloso reencuentro.
"¡Carajo!", masculló.
Tomó el café sin atreverse a sentir el sabor. ¿Qué diría Laura de todo esto?
Encendió el ordenador, buscó entre los mensajes recibidos y... Ahí estaba.
Ent onces ¿par a q ué est ar en par ej a?
Usamos n uest r o s oj o s par a ver no s y r econ ocer nos. Podemo s mi r ar n os l as man os,
l os pi es y el ombl i go. . . Si n embar go, h ay par t es de n osot r os que n u nca nos h emos
v i st o d i r ect amen t e , como nuest r o r o st r o, t an i mpo r t an t e e i dent i f i cat or i o q ue cuest a
cr eer qu e nu nca l o podr emo s per ci bi r co n nuest r os p r opi os o j os. . .
Par a con ocer vi su al men t e est as par t es ocu l t as a nu est r a mi r ada n ecesi t amo s u n
espej o.
Del mi smo mod o, en n uest r a per so nal i d ad, en n uest r a man er a de ser en el mu nd o,
hay aspect o s ocul t os a nu est r a per cepci ón .
Par a ver l os necesi t amos, aqu í t ambi én, un espej o. . . y el ú ni co espej o dond e
p odr í amos l l egar a ver n o s es en el o t r o. La mi r ada de ot r o me mu est r a l o qu e mi s o j os
no pu eden v er .
Así como sucede en l a r eal i dad f ísi ca, l a pr eci si ón de l o r ef l ej ado depende de l a
cal i dad del esp ej o y de l a d i st an ci a desde don de me mi r e. Cuan t o más pr eci so sea el
espej o, más det al l ada y f i el ser á l a i magen . Cuant o más cer ca est é par a mi r ar mi
i magen r ef l ej ad a, más cl ar a ser á mi p er cep ci ón de mí mi smo .
El mej or , el más pr eci so y cr u el de l os espej os, es l a r el aci ón de
par ej a: ú ni co v íncul o donde podr ían r ef l ej ar se de cer ca mi s peor es y
mi s mej or es aspect os.
Lo s mi embr o s. de l as par ej as que n os consu l t an pi er den mucho t i empo t r at ando
de con v en cer al ot r o de q ue hace l as cosas mal . La i dea es que apr endan a pact ar en
l u gar de t r ansf or mar se en j ueces o qu er er cambi ar al ot r o.
Si t e mu est r o per manent emen t e t us er r or es, si vi vo par a mo st r ar t e cómo deber ías
haber act u ado, si me ocu po de señ al ar t e l a f or ma en qu e se hacen l as co sas, qu i zás
con si ga ( qu i zás) , qu e t e si ent as u n i d i ot a, o peor , q u e t e vayas de mi l ad o, o peor aú n ,
q ue t e qu edes p ar a abo r r ecer me.
Qu i er o qu e me escu ch es co n escu ch a ver dader a, co n l a or ej a qu e l e pon emos al
i n t er és, al d eseo, al amor .
Si en ver d ad qu i er o ser escu ch ado, en t on ces d ebo apr en d er a h abl ar t e de mí, d e l o
q ue y o n ecesi t o, y en t o do caso, d e l o q ue a mí me p asa con l as act i t ud es qu e v os
t enés. Est a sol a modi f i caci ón har á p r ob ab l ement e qu e t e r esul t e mucho más f áci l
escu ch ar me.
Gr an par t e del t r abaj o en l a t er api a de par ej a consi st e en ay udar a cada u no a
est ar si empr e conect ado co n l o q ue l e est á pasand o y no con h abl ar d el o t r o. Es deci r ,
ut i l i zar l os co nf l i ct os par a ver qu é me p asa a mí y par a habl ar de el l o. La i dea de est a
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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t er api a es ayud ar a do s per sonas que se f u er on cer r and o par a q ue puedan ab r i r se.
Gener al ment e l l egan l l eno s de r esent i mi ent os, d e co sas n o expr esadas, y l a t ar ea del
t er apeu t a es ay udar l os a sol t ar se, a deci r l o qu e t i enen mi edo de d eci r , a most r ar su
dol or .
¿Cómo ayu dar a qu e do s p er son as vuel van a abr i r se, a most r ar se, a con f i ar ?
Bási cament e g en er ando u n cl i ma de aper t ur a en el co nsu l t or i o, ay udán dol os a
af l oj ar se, a most r ar su s necesi dades.
Uno de l os obj et i vo s de l a t er api a es qu e el encuen t r o se pr odu zca. Es ver dad qu e
un encuent r o no pu ede f or zar se, se da o no se d a, per o h ay act i t u des específ i cas qu e
ayu dan. Lo que h acemos l os t er apeut as es ob ser var qué hace cada u no d e l os
i nt egr ant es de l a par ej a par a evi t ar el encuen t r o, con l a i dea de most r ar l es cómo l o
i mpi de cada un o.
La man er a de no i mpedi r el en cu en t r o es est ar pr esen t e, en co nt act o con l o qu e
me va pasan do . Lo mi smo en cu an t o a mi p ar ej a; ver q u é est á n ecesi t an do , cu ál es su
dol or .
Vemos ot r a v ez cómo l os co nf l i ct os so n una opor t un i dad p ar a descubr i r me,
con ocer me, est ar en co nt act o con l o qu e me pasa y apr end er d e el l o.
Las par ej as con su l t an por qu e est án haci endo l o op uest o.
Cada v ez que el vín cul o ent r a en co nf l i ct o , cada u no comi enza a i nt er pr et ar al o t r o,
a deci r l e l o qu e t i ene qu e h acer , a r esp on sab i l i zar l o de l o i n deseabl e.
Es no r ma que est e esf u er zo cu l pabi l i zador , l a may or ía de l as veces, no si r v e par a
nada, y l as demás veces. ., t er mi n a po r ar r ui nar t o do.
La p r o pu est a q ue hacemos n o es no v edosa per o sí f un dament al :
Recu per ar l a r esponsabi l i dad de l a pr opi a v i da.
En l a pr áct i ca, q u e el qu e t r ae l a qu ej a d e l a si t u aci ón sea capaz d e co n t est ar se a
l a pr egu nt a: ¿Qué h ag o y o p ar a q ue l a si t uaci ón se d é co mo se est á dand o? Est o NO
q u i er e deci r qu e se h aga ún i co r espo n sabl e de l a si t uaci ón , p er o l o ayu da a r evi sar sus
act i t udes. ¿Qu é ot r a cosa podr ía h acer par a gen er ar al go qu e r esu l t ar a mej or ?
Aquel de l os dos qu e se qued e " en ganchado" en qu e el ot r o es el cu l pabl e y se
si ent a l a víct i ma de l as ci r cu nst an ci as, no ev ol u ci on ar á, se qu edar á est an cado y
f r enar á l a ev ol u ci ón de l a par ej a.
Es r espon sabi l i dad de l os t er apeu t as ay udar a l os mi embr os de u na p ar ej a a dej ar
de j u gar el j u ego de " pob r eci t o y o" , par a r ev i sar qu é ot r as posi bi l i dades t i enen, par a
en con t r ar l e a l a si t uaci ón un a sal i da cr eat i va. Ayu dar l o s a u sar el con f l i ct o p ar a ver
qu é pu eden desar r ol l ar por sí mi smos, descu br i r cu ál es son l os pu n t os ci egos en l os
q ue se p i er den y en q ué o bst ácu l os se q uedan at ascados.
Según nu est r a ex per i enci a, est a mi r ada es l a ún i ca qu e l os pu ede l l evar a pen sar
en sus posi bi l i dades, vo l ver se pot en t es, en el sent i do de d esar r ol l ar p ot enci al i dades,
sen t i r se más cr eat i vos y, p or en d e, l i br es.
Est e es el cami n o en el q ue cr eemos y el q ue i nt en t amos t r ansmi t i r .
No esper ar ni desear u na vi da don de no haya co nf l i ct os, si no v er l o s co mo un a
o por t u ni dad par a desar r ol l ar se. Apr ender a apr o vechar cada di f i cu l t ad qu e
en con t r amos en el cami n o par a aho nd ar l a más, par a co nect ar n o s co n más
pr of u n di dad n o só l o con n u est r a par ej a si n o t ambi én con n u est r a pr opi a co n di ci ón de
est ar vi vos.
Fr i t z Per i s sol ía deci r qu e el 8 0% de t oda nuest r a per cepci ó n d el mu nd o es pu r a
pr oy ecci ón. . . Y cu en t an que despu és de deci r l o mi r aba a l o s oj o s al i n t er l ocut or y
agr egaba " . . . y l a may or par t e d el r est ant e 20 % . . . t ambi én" .
Cuando l as per son as ex pr esan sus qu ej as so br e l o qu e l es ocur r e, hay qu e
i n vest i gar q u é es " l o pr op i o " en l a p er son a qu e se est á q u ej an do . Si a él , po r ej empl o,
l e mol est a el egoí smo de su compañ er a, pu ede ser por que se pel ea con su pr opi a
par t e egoíst a, por que no se ani ma a r econ o cer l a o por qu e n o se da el per mi so de
p r i vi l egi ar se.
Su cami no en t odo caso pasar á po r r ev i sar qu é l e pasa con SU egoísmo y t r abaj ar
sobr e eso, dej ando qu e el ot r o sea como qu i er a ( o como pu eda) .
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
21
To memos ot r o t ema cr uci al par a l as par ej as: el r epar t o de t ar eas. Si l o qu e el l a
necesi t a es qu e él se ocu pe de det er mi nadas t ar eas d e l a casa, l o qu e puede h acer es
negoci ar co n él par a ver qué h ace cada uno y l l egar a un acu er do. Por el con t r ar i o , si
en l ugar de eso el l a gast a su t i empo en d emost r ar l e que es egoíst a, y l o compar a co n
su madr e ( " qu e es i g u al a vos" ) , n o l l egar á a n i n g ú n l ado ( de h echo n o h ay n ada peor
q ue menci on ar a l as madr es en l as p el eas) .
Una f r ase ap r op i ada ser ía: " Vo s pod és ser co mo q ui er as, per o d e t odas man er as
pact emos y co nv en gamos q ui én va al super mer cado" .
Abr i r el sen t i do d e l a co mu ni caci ón es u n cami n o much o más ef ect i vo y sen sat o
qu e t r at ar d e demost r ase l o egoíst a o l o gener oso qu e cada un o pueda ser .
Como t er apeu t as n os gust a pr opon er est e pequ eñ o " j u ego" :
Pedi mos al paci ent e en sesi ón qu e dej e f l u i r l as acusaci o nes qu e guar da co nt r a ése
qu e est á sent ado en f r en t e, qu e dej e qu e se t r ansf or men en i nsu l t os: t on t o, av ar o,
agr esi vo o l o qu e sea. Lo al en t amos a qu e se an i me, gr i t e, apu n t e con su dedo ín d i ce
acu sat or i ament e a su acompañant e y dej e sal i r l o s i nsul t os gu ar dados. Después de
un os segun dos l e pedi mo s que se qu ede i nmóvi l en esa posi ci ón. Aho r a di r i gi mos su
at en ci ón haci a su man o y l e most r amos un hech o si mbó l i co y mu ch as veces r evel ador :
Mi en t r as señ al a con u n d edo al acusado , t r es dedo s señ al an en di r ecci ó n a sí mi smo ...
El dedo medi o , el anul ar y el meñi que l e est án di ci endo qu e q ui zás él mi smo sea t r es
veces más avar o, t r es veces más t on t o y t r es veces más ag r esi vo q ue aqu el a q ui en
acu sa.
Cuand o al go me mol est a d el o t r o, casi si empr e si gni f i ca qu e en r eal i dad me
mol est a de mí. Si y o no est oy en con f l i ct o con ese aspect o, no me mo l est a qu e ot r o l o
t en g a. De man er a qu e si empr e mi p r eg u n t a es: ¿p or qu é me i r r i t a est o del ot r o ?, ¿qu é
t i ene qu e v er conmi go?
Apr o vech ar l o s con f l i ct os p ar a el cr eci mi en t o per so nal , de eso se t r at a. En l u gar de
ut i l i zar mi ener gía par a cambi ar al ot r o, ut i l i zar l a par a o bser var qu é hay de mí en eso
q ue me mo l est a.
÷¡Mi egoísmo!! ÷le gritó Roberto a la pantalla...
Y apagó el ordenador.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
22
CAPÍTULO 3
Panchos (perritos calientes).
Eso era lo único que había podido preparar con lo que le quedaba en la nevera.
Seguramente Cristina estaba disfrutando de un buen asado, divirtiéndose con sus amigas y ni
siquiera pensaba en él. ¿Y él era el egoísta? Ella lo estaba pasando bárbaro mientras él tenía que
dejar el envase de mostaza diez minutos boca abajo para que salieran unas míseras gotas con las
que condimentar las salchichas. Y encima tenía que aguantar que esa Laura le dijera que el
egoísta era él.
Dio un gran mordisco al último pancho.
÷Ni me conoce.... ÷dijo en voz alta y con la boca llena.
¿Qué sabía ella? Como si alguien pudiera decir algo que le sirviera a todo el mundo.
Pero se había acabado. No iba a leer más esos mensajes. Tampoco iba a escribir la nota
avisando que la dirección estaba mal, y si los mails nunca le llegaban al tal Fredy, mejor. Porque
igual no servían para nada.
¿De que servía olvidarse de tener una relación ideal?, ¿De qué servía no enojarse con el
otro?, ¿De qué servía fijarse qué le molestaba a uno?, ¿De qué servía crecer, si al final ella
igualmente se iba?
Al final ella se iba y lo dejaba solo.
Roberto se levantó de la mesa y se dirigió a la cocina para lavar las pocas cosas que había
usado. Mientras sentía en las manos el agua caliente no podía dejar de pensar que en otra época
Cristina se hubiera quedado. Tal vez ya no lo quería, es decir, no como antes; ya no lo elegía por
encima de las demás cosas. Quizás él tampoco la quería como al principio.
Cerró el grifo y se secó lentamente las manos con el paño de cocina, como si la
minuciosidad del gesto fuese el correlato de su preocupación. Con paso incierto fue hasta su
cuarto y se tiró en la cama.
Al cabo de unos segundos se levantó y se encerró en el baño. Unos minutos más tarde y sin
resultados volvió para acostarse, pero antes de que su cabeza tocara la almohada se incorporó
otra vez.
Fue a la cocina, abrió la heladera y se quedó contemplando los envases buscando algo que
lo tentara.... Nada lo convencía, así que cerró la puerta verificando que los burletes no quedaran
separados.
Luego salió al balcón, pasaron algunos coches, entró.
Una vez en su cuarto se quedó un momento en la puerta como si vacilara, después se sentó
frente a el ordenador.
Jugó al buscaminas; no lograba concentrarse, una y otra vez terminaba por hacer explotar
las pequeñas bombas.
Cerró el juego y se quedó mirando los iconos en su pantalla: un ordenador... una hoja de
papel con un lápiz encima... un mazo de cartas... un globo terráqueo... una lupa... un pequeño
teléfono amarillo.., la conexión con Internet.
Miró a su alrededor como corroborando que nadie lo observaba... Estaba por hacer todo lo
contrario de lo que se había prometido.
Entró en su correo electrónico. Ya sin sorpresa encontró el mail de Laura.
Tal vez nadie podía decir algo que le sirviera a todos ÷se dijo a sí mismo÷, pero quizás sí
habría algo en este mensaje, algo, aunque fuera una sola frase, que le sirviera a él para aclarar
qué le pasaba con Cristina, si la amaba o no, por qué se enojaba con ella, y por qué empezaba a
preguntarse cómo sería Laura, cuántos años tendría, qué relación tendría con Fredy.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Quer i do Fr edy:
Est u ve pen san do mu ch as cosas en est as seman as, per o n o sabía cómo
comu n i car me.
¿Cómo f ue t u vi aj e? Teng o mu ch as ganas de saber de vo s.
Y r eco r daba aqu el l o que escr i bi st e par a el cong r eso de Cl evel and ¿t e acuer das?
" Amar y enamor ar se.
Qu i zás l a ex pect at i va de f el i ci dad i nst ant ánea qu e so l emos en d i l g ar l e al
vín cu l o d e p ar ej a, est e d eseo de ex ul t an ci a, se deb a a u n est i r ami en t o i l u so r i o del
i nst ant e de enamor ami en t o. En ef ect o , en un p r i mer moment o el en cu en t r o es
pasi on al , desbor dant e, i ncont eni bl e i r r aci o nal . Las emoci o nes n os i nvaden , se
apod er an de n osot r os y dur ant e u n t i empo casi no pod emos pensar en ot r a co sa
qu e n o sea l a per son a de q u i en est amos en amor ados y l a al egr ía de qu e est o n os
est é ocur r i en do. "
" Est ar en amor ados no s conect a con l a al egr ía qu e sent i mo s de saber qu e el
ot r o ex i st e, no s con ect a con l a poco comú n sensaci ó n de pl en i t ud .
Est e est ado n o se sost i en e mu ch o t i empo, per o qu eda i n scr i t o como u n
r ecuer do qu e so st i ene l a r el aci ó n y q ue es po si bl e r ecr ear cada t ant o .
Pasados al gu n os meses, l a r eal i dad no s i n vade y al l í t od o t er mi n a o emp i eza l a
co n st r u cci ón de u n cami n o j u n t os. "
" Cuando un o se enamo r a en r eal i dad n o v e al ot r o en su t ot al i dad, si no qu e el
ot r o f un ci on a como un a p an t al l a do nd e el enamor ado pr oy ect a sus aspect os
i deal i zad os.
" Los sen t i mi en t os, a di f er en ci a d e l as pasi on es, son más du r ader os y est án
an cl ados a l a per cepci ón d e l a r eal i d ad ex t er n a. La const r u cci ó n del amor empi eza
cu an do puedo ver al que t engo en f r en t e, cuando descubr o al ot r o . Es al l í cuando el
amor r eemp l aza al en amor ami en t o.
Pasado ese momen t o i n i ci al comi enzan a sal i r a l a l uz l as p eor es p ar t es mías
que t amb i én pr o yect o en él . Amar a al gu i en es el d esaf ío d e d eshacer aqu el l as
pr oyecci o nes par a r el aci on ar me ver dader amen t e co n el o t r o. Est e p r oceso no es
f áci l , per o es un a de l as co sas más h er mosas que o cu r r en o que ayu damos a qu e
ocur r an.
Habl amos d el amor en el sen t i do de qu e « n o s i mpor t e el bi en est ar d el ot r o» .
Nad a más y n ad a men o s. El amor como el bi en est ar qu e i nvade cuer po y al ma y
que se af i an za cu an do pu edo v er al ot r o si n qu er er cambi ar l o.
Más i mpor t an t e que l a maner a de ser d el ot r o, i mpor t a el b i en est ar qu e si ent o
a su l ado y su bi en est ar a mi l ado. El pl acer de est ar con al gu i en qu e se o cu pa de
qu e u no est é b i en , que per ci b e l o qu e necesi t amo s y di sf r u t a al dár no sl o, eso hace
al amor .
Una par ej a es más qu e una deci si ón, es al go que ocur r e cuando n os sent i mos
un i do s a o t r o d e un a man er a di f er en t e. Pod r ía deci r qu e d esde el pl acer d e est ar
co n o t r o t omamos l a deci si ón de co mpar t i r g r an par t e de n uest r a vi da con esa
per so na y descubr i mos el gu st o de est ar j u nt os. Au nqu e es necesar i o saber qu e
en co nt r ar u n compañer o de r ut a no es suf i ci ent e; t ambi én hace f al t a qu e esa
per so na sea capaz de nut r i r nos, co mo ya di j i mos. Qu e de hecho sea un a ef i caz
ay uda en nu est r o cr eci mi ent o per so nal .
" El amor se con st r u ye ent r e dos, so br e l a base de una q uími ca que n os hace
sen t i r di f er ent es. Qu i zás p or l a sen saci ón mági ca de ser t o t al ment e acep t ad os p or
al gu i en . "
Est ar en amor ado y amar .
Qu é di f íci l habl ar d e est o.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
24
El ot r o día, co or di n an do u n gr u po, l es con t aba l o qu e h abíamo s con ver sado
no sot r o s sobr e l a i dea de amar en t ér mi n os de " qu e el ot r o me i mpor t e" , y sob r e l a
sen saci ó n f ísi ca de est ar con al gu i en que amo. Despu és l e pedí a cada un o que di j er a
qu é pensaba que er a el amo r .
Un a d e l as r espu est as qu e más me gu st ar on f u e l a de u n mu ch ach o de 25 añ o s qu e
di j o:
" Cu an d o amamos, vemos más al l á de l o qu e se ve, en el amor l o s cán on es
est ét i cos pi er den v al or " .
Wel w oo d di ce qu e el v er dader o amo r exi st e cuand o amamos p or l o qu e sabemos
q ue esa per son a pued e l l egar a ser , n o só l o po r l o que es. Cr eo qu e est ar en amor ado y
amar son est ados qu e van y v i enen en un a r el aci ón . En el i ni ci o por l o gen er al h ay u n
per ío do de p asi ó n, dond e se mezcl a mucho l o qu e yo i magi n o, l o qu e pr oy ect o en esa
p er son a. Ent onces col oco en ese ser hu mano qu e t eng o enf r ent e mi h ombr e o mi
muj er i deal .
El en amor ami ent o es más u na r el aci ón mía conmi go mi smo, aunq ue el i j a a
det er mi nada per son a par a p r oy ect ar l o qu e si ent o. Y ent onces p odr íamos
pr egu n t ar n os: ¿Po r qu é el i j o a esa per son a? ¿Qu é pasa cu an do, d espu és de u n t i empo,
el o t r o se emp i eza a most r ar co mo es y eso no coi n ci de co n mi i deal ?
Al l í comi enzan l os con f l i ct os. Él n o es como y o h abía cr eído . La di sy un t i v a qu e aquí
se p l ant ea es ver si pu ed o amar a est e qu e veo o si me quedo pegada a mi ho mb r e
i d eal .
Es en l a r esol u ci ó n de est e di l ema qu e pu ede emp ezar el amor , cu an d o l o veo y me
d oy cu en t a de q u e l o amo así como es. I n cl u so p u edo l l egar a amar l as co sas d e él qu e
no me gu st an, por qu e so n d e él y l o acept o como es.
Cr eo qu e l as r el aci o nes pasan por momen t os de enamo r ami ent o, momen t os de
amo r , moment os de od i o. . . En r eal i dad, amor y o di o est án mu y cer ca. Nun ca odi amos
t ant o a al gu i en co mo aqu el a qu i en amamo s. Como me di j o mi h i j o el o t r o día en
med i o de un at aqu e d e f u r i a: " Te amod i o" ( q ui so deci r t e o di o per o se l e escap ó el
amo r ) .
Es sal udabl e acept ar qu e est o es así. Vamos n avegando en l a r el aci ó n, qu e
ver dader amen t e se sost i en e si no s most r ar n o s, si est amo s co nsci en t es d e q ué n os
pasa, si n o l o n egamos o h acemo s como que n o pasa n ada.
Con ci en ci a es l a gr an pal abr a. Seamos co nsci ent es de l o qu e nos est a pasand o,
ent r eguémon os a el l o . Así se cui da y se co nst r uye el vín cul o.
El r ecur so es si empr e el mi smo: co nci en ci a, cen t r ar n os. Sól o si est o y den t r o de mí
pu edo manej ar si t uaci on es di f íci l es.
Mu cha gen t e vi ve ar r ancada de sí mi sma, sacada ¬co mo se di ce aho r a¬,
con ect ada só l o co n l o q ue pi en sa y si n i dea de l o que r eal ment e si en t e. Así es mu y
d i f íci l en t r egar se al amor . Par a amar es i mpr esci n di bl e an i mar se a mi r ar haci a
adent r o.
Así, si n necesi dad de q ue haya conf l i ct o puedo mi r ar me, est ar con ect ada y ser y o
mi sma.
Si no me muest r o, nadi e pu ede amar me.
En t odo caso amar án mi di sf r az. como vo s decís, y eso no me si r ve.
Enco nt r é u n l i br o de Maur i ci o Abadi qu e habl a d el enamor ami ent o. Ci t o t r es
p asaj es q ue me i nt er esar on:
" El en amor ami ent o es más bi en u na r el aci ón en l a cual l a o t r a per so na no es
en r eal i dad r econ oci d a como ver dader amen t e o t r a, si no más bi en sen t i da e
i n t er pr et ad a como si f u er a un do bl e de un o mi smo, qu i zás en l a ver si ó n mascu l i n a
y even t ual men t e dot ada d e r asgo s qu e cor r espo nden a l a i magen i deal i zada de l o
que u no qu i si er a ser . En el enamor ami en t o h ay u n "y o me amo al v er me r ef l ej ado
en t i . "
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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" En amor ar me es deci r t e cuán t o si mpat i zo con t i go por sost ener t an
gr aci osamen t e el espej o en el qu e me con t empl o p ar a dar me cuen t a d e mi amor
por mí. "
" Per o ocur r e qu e, a medi da qu e el t i empo t r anscur r e y l a r el aci ón v a pasando
po r di f er en t es vi ci si t u d es, el sup uest o espej o va d ej an d o de ser u n esp ej o y p ar ece
op t ar p or u n n at ur al d eseo de r ecu per ar su p r op i a i den t i dad. Al comi enzo er a t al el
deseo de sen t i r se amado y admi r ado, qu e a él casi n o l e i mpo r t aba demasi ad o qu e
l o t omar an p or o t r o. Pu est o qu e de eso se t r at a. Ten emos t al n ecesi dad d e amor
que d ur ant e al gú n t i empo l o d i sf r ut amos, t ambi én t r amposamen t e. "
Y es v er dad que es u na t r ampa, co mo Abadi di ce, p or que en r eal i dad esa pasi ón
enamo r ada no es p ar a t i si no par a ese aspect o pr oyect ado del ot r o.
Qu i zás deber ías r ech azar el h al ago de l a car t a do nd e t e con f i esan su amor
i nco ndi ci o nal y ci ego y saber l eer en el so br e el n ombr e del d est i nat ar i o que no es el
t uyo . Per o, ¿qu i én podr ía?
De t odas man er as, h agamos l o qu e h agamos, en u n o s i n st an t es o en pocas
seman as ( de ci nco mi n u t os a t r es meses, como t ú di ces) , el ot r o no s i r á most r an do su
r eal i dad qu e no p odr á ocu l t ar , y empezar á a ver n uest r o ver dader o yo q ue n o
p odr emos esco nd er par a si empr e, p or h al agad or que n os r esu l t e su enamor ami en t o y
por h er moso qu e sea sen t i r n o s en amor ados.
Es co mo desper t ar de u n sueño. Apar ecer á poco a poco un a per son a
aso mbr osamen t e di f er en t e de aquel l a co n l a que cr eíamos h aber n os u ni do. Es
gr aci oso escuchar a l os q ue abando nan su est ado pasi onal y cr een q ue el ot r o h a
cambi ado, que ya no es el mi smo , cuando en r eal i dad sól o han cambi ado l os oj o s co n
l os qu e mi r an .
Uno descubr e l as d i f er enci as y ést as desembocan en con f r on t aci ón .
Cu an d o él se t e par ecía t an t o, er a mu y di f íci l di scut i r , per o t ambi én er a compl i cado
r eco no cer su ver dader a ex i st en ci a.
Tan sól o ah or a, u n o pu ede descu br i r se acompañ ado. Hay qu e bu scar l as
di f er enci as e i nt ent ar u ni r se a t r avés d e el l as. No como an t es, qu e n os u nían sól o l as
semej an zas.
Ador o esa f r ase qu e t e escuché un a vez en u n r epor t aj e:
Enamor ar se es amar l as coi nci denci as,
y amar , enam or ar se de l as di f er enci as.
El en amor ami en t o n o es un sen t i mi en t o compar t i do por q ue n o ex i st e aú n el suj et o
con qui en compar t i r .
El en amor ami en t o es u n a l ocu r a g r at u i t a y casi i n evi t abl e, t écn i camen t e u n cu adr o
de conf usi ón del i r ant e con exal t aci ón maníaca.
El amor , en cambi o, es u n pr od u ct o cu er do y co st oso.
Es más du r ader o y menos t ur bul ent o , p er o hay que t r abaj ar dur o par a so st en er l o.
Rel eo est a car t a y si en t o que y a n o est oy muy seg ur a de est ar de acuer do co n l o
qu e yo mi sma escr i bí, per o est á di cho. Hazme saber t u o pi n i ón .
¿Tú en qu é andas, Fr ed? ¿Di sf r u t an do del cal o r de Españ a?
Te man do un beso.
Laur a
Cuando Roberto terminó de leer estaba sonriendo. Se sentía satisfecho con su actitud de
obedecer a su intuición y abrir el mail. Eso era justamente lo que le estaba pasando: la relación
con Cristina ya no era la misma, ya no estaban enamorados. Pero a él le gustaba estar
enamorado.
Poco a poco la sonrisa fue dando lugar a una mueca de profunda concentración. No sabía si
quería ese cambio de intensidad por profundidad del que hablaba Laura, pues lo que él más
disfrutaba era nada menos que esa intensidad, esa pasión, ese desborde. Pero lo cierto era que
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
26
eso se había acabado, habían comenzado a verse como realmente eran y no había nada que
pudieran hacer para evitarlo.
¿Y ahora?
Ahora todo terminaba...
De repente dudó. Todo termina o empieza la construcción de un camino juntos, sugería
Laura.
Se preguntó cuál de las dos posibilidades sería aplicable a su historia con Cristina: ¿el final
o el comienzo de algo menos intenso pero más profundo?
Y después se corrigió...
¿Cuál de las dos posibilidades quiero yo?
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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CAPÍTULO 4
Por supuesto, Cristina llamó el lunes como si nada hubiera pasado.
÷¿Qué tal el asado? ÷preguntó él mecánicamente.
÷Bien ÷contestó ella, sorprendida por su frialdad÷ ¿Qué te pasa?
÷Estoy malhumorado ÷dijo Roberto con sinceridad.
÷¿Tengo algo que ver? ÷preguntó ella en un intento, que pronto confirmaría vano, de
quedarse afuera.
÷Por supuesto que tienes que ver... ÷Roberto hizo una pausa y luego continuó, mientras
se preguntaba para qué estaba diciendo todo eso÷ ¡Últimamente con TODO lo malo que me
pasa tienes que ver?
÷Pero si habíamos estado tan bien ayer...
÷Tan bien... ¡que te fuiste a ese puto asado?
÷Pero Roberto, tú lo sabías.
÷¿Y eso qué? Si yo sé que me vas a clavar un cuchillo ¿entonces la herida no me duele?
÷¿No estás exagerando un poco con la comparación?
÷No.
÷Voy para allá.
÷No. No quiero.
÷Voy igual ÷dijo ella colgando antes de escuchar la respuesta.
÷No voy a estar ÷amenazó él al vacío.
Roberto se quedó un rato con el teléfono en la mano; pensaba si debía irse antes de que
Cristina llegara.
Debió estar muy indeciso porque cuando sonó el timbre todavía no había colgado el
auricular.
Abrió la puerta sin mirar quién era y se fue a la cocina a calentarse un café, cosa que hizo
ignorando olímpicamente a Cristina. Ella lo esperó de pie en la sala.
÷¿Podrías saludarme, no? ÷le recriminó.
Roberto la miró con furia y ensayó su más falsa sonrisa, una ampulosa reverencia completó
a burla.
Cristina se sentó en el sillón doble:
÷No puedo entender lo que te pasó ÷comenzó diciendo.
Pero él no contestó. Se acercó a la ventana y miró displicente hacia la calle.
÷No puedes montar todo este escándalo porque me fui a un asado, ¿no te parece? ÷
continuó genuinamente sorprendida.
÷Puedo hacer el escándalo que quiera.
÷¿Me puedes decir qué es lo que tanto te molesta?
÷Mira, si lo tengo que explicar, entonces no vale la pena.
÷¿Qué pasó con lo que me enseñaste de "vale la pena¨?
÷¡Lo he olvidado!
÷¡Estás imposible!
÷¡Tú eres imposible!
Cristina tomó aire y decidió intentarlo por última vez.
÷¿Podemos hablar?...
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Roberto aflojó el gesto y se sentó en el sillón.
÷¿Qué es lo que te pasa? ÷insistió ella.
÷Pasa que no entiendo, estaba todo maravilloso, teníamos el mejor encuentro de nuestra
vida y tú te tuviste que ir a ese puto asado. No entiendo... ¿tan importante era esa comida como
para rifar todo lo conquistado?
÷Pero Rober... el asado no me importaba para nada. Si tú me lo hubieras pedido yo me
habría quedado...
÷¿Si yo te lo hubiese pedido?
÷Sí, ¿por qué no?
÷¿Tengo yo que pedirte ser más importante en tu vida que un estúpido almuerzo?
÷¿Tengo yo que adivinar qué es lo que tú necesitas para darte cuenta de que eres
importante para mí?
÷No sé, no sé, todo está podrido...
÷No seas así, Roberto, no arruines todo por una boludez.
÷Tú lo has arruinado, Cristina, no yo. Esta vez fuiste vos, vos lo arruinaste esta vez.
÷Lo lamento, la verdad es que lo lamento mucho...
÷Yo también... yo también.
Pausadamente, ella se levantó, tomó su abrigo y la cartera del sofá y caminó hacia la
puerta; allí se quedó unos segundos de espaldas, como esperando la llamada de Roberto. Una
llamada que nunca llegó. Salió del departamento con los ojos húmedos y dejando tras de sí la
puerta apenas entornada.
Estaba furioso pero no sabía muy bien por qué. Pensaba que podía haber contemporizado,
que podía haberle arrancado una disculpa más o menos sincera, podía haber salvado la pareja,
podía... Y había decidido no hacerlo.
¡Ella no se lo merecía!
¡Ella! pero... ¿y él? ¿se merecía él salvar su pareja?
Cada vez estaba más enojado, apretaba los puños y los dientes con fuerza, hasta hacerse
daño. ¿A quién estaba castigando?
Recordó, de pronto, el cuento de la tristeza y la furia
1
. La tristeza, que se disfraza de furia
cuando no quiere quedar al desnudo. Para eso estaba allí su enojo: tapaba la tristeza, escondía el
dolor, disimulaba su impotencia.
Sintió cómo sus ojos se llenaban de lágrimas, y luego, cómo desde allí alguna que otra
rodaba por sus mejillas muy despacio.
Si no hubiera estado tan desbordado por la mezcla de emociones, habría podido recibir el
mensaje que Laura le enviaba (sin saber que respondía a todo lo que le pasaba) y que lo
esperaba ya en su ordenador:
Resu mi en do , Fr edy:
La p r i mer a af i r maci ó n de l a pr op uest a es que l os pr ob l emas d e par ej a so n
pr obl emas per so nal es que se ex pr esan en l a r el aci ón .
Y est os pr ob l emas sól o emer gen en el víncul o amo r oso , d ado que est an do con o t r o
sal en a l a l uz aspect os de u no qu e est aban en l a so mbr a. Como t er apeut as, l a i dea es
t ener est a mi r ada f r en t e a l os co nf l i ct os, y ent onces, cu an do un a par ej a vi ene a l a
con su l t a, vol car no s a v er cuál es el con f l i ct o p er sonal de cada u no de el l os qu e est á
i n t er f i r i en do en l a r el aci ó n . Ayu damo s a qu e cada u n o t r abaj e su pr obl emát i ca
per son al y mo st r amos cómo l a n eu r osi s de u no se eng ancha con l a del ot r o.
1
Nota de la ed.: Este cuento puede leerse en Cuentos para pensar, de Jorge Bucay.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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La i d ea p r i n ci p al ot r a vez es: "Si t e mo l est a est a si t uaci ón , ¿qu é cu est i ón per so nal
se r ef l ej a en el con f l i ct o?" El t ema b ási co est á pl asmad o en l a f r ase de Hugh Pr at t er :
" Una pi edr a nu nca t e i r r i t a a meno s qu e est é en t u cami no" .
Nos bl o qu eamo s con el f amoso t ema de l a p r oyecci ón. Pi enso en aqu el l o qu e t an t o
no s most r ó Nan a en sus l abo r at or i os:
" Pr oy ect o en el o t r o l as p ar t es de mí qu e más r echazo" .
" Cu ando me doy cuent a de cómo me mol est a est o en el ot r o , i nv est i go có mo me
mo l est a en mí mi smo " .
" Si pi en so qu e y o n o t en go n ada de eso q u e me mol est a del ot r o , el t r abaj o es
dar me cuent a de qué p on go yo de l o que t engo; por que si no pusi er a de l o mío n o
me mol est ar ía" .
Est o es bási co en Gest al t y es l o q ue di ce Ju ng co n el t ema de l a sombr a. Pr oyect o
mi sombr a en mi co mpañer o y al v er l a en él , l a descub r o.
A p ar t i r de al l í t eng o d os po si bi l i dad es: I nt ent ar dest r ui r l a t emi da amenaza
dest r u yéndol o a él o acept ar l a opor t un i dad de i nt egr ar me con mi sombr a y
t er mi n ar p ar a si emp r e co n su amen aza.
Si n du da, est o camb i a sust an ci al men t e l a ópt i ca y l a comp r en si ón d e l os
pr obl emas de par ej a. Dej o d e cu l par al ot r o por l o que h ace y empi ezo a ver qu é
est oy pon i en do yo en est e par t i cu l ar co nf l i ct o. En vez de ut i l i zar mi en er gía par a
cambi ar al ot r o , l a ut i l i zo par a obser var me. Y a p ar t i r de ah í, h ab l ar de mí, d e l o
que y o necesi t o , de l o q ue a mí me pasa con l as act i t ud es que él t i ene.
Al o t r o l e r esul t a mucho más f áci l escuchar est o.
La cl ave es est ar si empr e co nect ada co n l o qu e me est á pasan do y no h ab l ar del
o t r o. En t od o caso, si no me ag r ada l o qu e su cede ¿q u é ot r a cosa podr í a h acer yo par a
gener ar al go qu e me gu st e más?
Pu edo qu edar me l l or an do y qu ej án dome, pu edo bu scar ot r o mar i do, o pu edo v er
cómo est ar l o mej or posi bl e con el qu e qu i er o y est oy. Puedo u sar el con f l i ct o par a
encon t r ar l e u na sal i da cr eat i v a, par a ver q ué pu ed o desar r ol l ar de mí mi sma, con qu é
pu nt os ci egos me est oy bl o qu eando.
Ést e es mi cami n o y el qu e t r an smi t o. Est o es l o q ue me gu st a de l a vi da: i r
descubr i en do sobr e mí y sobr e l os ot r o s; un desaf ío, no esper ar que n o haya
con f l i ct os, si no v er l os como una op or t un i dad par a desar r ol l ar me. Y si es ci er t o qu e
un a de l as di f i cul t ades es l o pr oy ect ado, l a ot r a es l a di f i cu l t ad par a dar nos cuent a de
l o qu e ver dader amen t e n ecesi t amo s. Por su pu est o qu e cu an do n o o bt en emo s l o qu e
cr eemos necesi t ar , n os r esu l t a más f áci l r eacci onar qu e pr ocur ar no s aqu el l o qu e nos
f al t a, aunq ue much as v eces est emo s pi di end o co sas equ i vo cadas.
Por ej empl o , pu edo mo nt ar un escándal o por qu e l l egast e t ar de. Así, l a di scusi ó n
se cent r a en esa pel ea apar en t e. Per o n o se t r at a de eso, si no de v er qué es l o qu e t e
est oy pi d i en do a t r av és de l a pu nt u al i dad. Si me vu el vo l oca por q ue l l egás t ar de,
qu i zás l o qu e necesi t e no se r esuel va con qu e l l egu es t empr an o. Habr ía qu e ver qu é
me af ect a t ant o, qu é i n t er pr et aci ón h ago de t u t ar danza, qué es l o que n ecesi t o d e t i ,
qu é t e est oy pi di end o al r ecl amar t e pu nt ual i dad. . . ¿Que me demuest r es que t e
i mpo r t o? ¿Que me val or es? ¿Qu e me con si der es? ¿De qu é est oy habl and o cuand o
r eacci on o así?
Cuando est amo s demasi ado cent r ados en n osot r os mi smo s, n o podemo s v er l o qu e
l e p asa al ot r o y no s v ol vemos au t or r ef er ent es.
Par a el ot r o, desde f u er a, n uest r a act i t u d r esu en a po r l o men os ex ag er ada cu an d o
no f r ancament e i r r aci on al . Y posi bl emen t e l o sea, por qu e est as act i t u des t an ar cai cas
pr ov i en en en r eal i dad de l os pr i mer os años de vi da, de l as cond uct as i n cor po r adas
par a def ender nos de l as her i das p adeci das en l a i n f an ci a.
Jo hn Br adshaw l l ama a est e r ecuer do de l a h er i da pr i mi geni a " el ni ño her i do " . Es
est e n i ño her i do que l l evamos den t r o el que no s hace act uar así. Lo s dol or es que no
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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pu di mo s ex pr esar en nuest r a i nf anci a l os car gamos co mo u na mochi l a, y se ex pr esan
con nu est r as r eacci o nes an t es de que n os demos cuent a, d e modo que nos
en con t r amos i n st al ados al l í an t es d e p od er p en sar . Est as r eacci ones so n l as qu e nos
cau san más p r obl emas en l as r el aci on es ín t i mas.
Desaf or t u nadament e, cu an do v i v i mos u na r el aci ó n, l os enoj o s y do l or es n o
r esu el t os en el pasad o l os act u amos en el p r esent e con el ot r o a t r avés de nu est r as
r eacci on es.
Por l o g en er al , est os v i ej os d ol or es n o apar ecen h ast a qu e t en emos u na r el aci ó n
d e p ar ej a. El n ovi azgo y el mat r i mon i o di sp ar an est as vi ej as h er i d as y su p on emo s qu e
es nu est r o compañ er o el q ue l as cau sa.
Hab i t ual ment e est o no o cur r e al pr i n ci pi o, si no en l a medi da que no s v amos
si nt i en do v er dader ament e u ni dos con el o t r o.
Est e n i ñ o h er i do qu e l l ev amo s en n u est r o i n t er i o r es como u n agu j er o n egr o qu e
chu pa t odo, es como u n dol o r de mu el as: cuando apar ece n o podemo s pensar en o t r a
cosa, el d ol or d omi na n uest r a v i da.
En mu ch o s casos de separ aci ón el pr o bl ema no se en cu en t r a en l a r el aci ón de un o
con el ot r o , si no en asunt os n o r esuel t os de un o de el l os ( o de l os dos) con su pr opi o
pasado.
Mi r eacci ón gen er a t u r eacci ó n, y así nos vamo s po t enci ando n egat i vament e.
Cuan d o acar r eamos a nu est r os ni ños h er i d os t enemos l a sensaci ón d e n o est ar
nu nca en el pr esen t e, si empr e est amos r eacci on an do po r cosas qu e n os p asar on h ace
mucho s añ os. Est o i mposi bi l i t a l a r el aci ón con el o t r o.
Hast a que n o me ocu p e de est e n i ño h er i do él segu i r á r eacci onand o y empeor an d o
mi s r el aci o nes ín t i mas. Y el úni co qu e puede escuchar l o so y yo mi smo, cuando me
o cu po de su t r i st eza, de su en o j o. En t on ces el n i ñ o n o v a a r eacci on ar , por qu e est á
con t en i do.
Es necesar i o acl ar ar qu e no es po si bl e descu br i r al gu nas d e est as h er i das en
sol edad. Necesi t amos de al gui en que no s per mi t a enco nt r ar n uest r as h er i das, u n
v íncu l o qu e l as di spar e co n u na per so na qu e l as aut o r i ce, q ue no s per mi t a sent i r l o
qu e sent i mo s si n descal i f i camo s. El n i ño her i do necesi t a v al i daci ón de su do l or . Sól o
cuando l a per son a se si ent e val i dada en su d ol or , pu ede ex pr esar l o y at r avesar l o.
El dol or es un pr oceso q ue ocur r e a t r avés del sh ock , l a t r i st eza, l a so l edad, l a
her i da, el en oj o , l a r abi a, el r emor di mi ent o . Y t oma mucho t i empo.
Par a l l egar al p un t o d el dol o r es f u ndamen t al sal i r se de cu l par al ot r o y obser var
q ué me p asa a mí con mi s r eacci on es.
Cuando est abl ecemos u n a p ar ej a hacemos u n pact o i ncon sci ent e en el cual , por
ej empl o, yo esper o q u e vos seas el pad r e qu e n o me va a aban d on ar y vo s esper ás qu e
y o sea l a madr e qu e t e v a a acep t ar i ncon di ci o nal ment e como sos. Y cuand o est o n o
o cu r r e, por que es i mpo si bl e q ue el o t r o cur e mi s h er i das, empi ezo a cul par t e.
En l o s peor es casos, cu an do u na p ar ej a si en t e ese vacío q ue n o puede l l en ar el un o
con el ot r o, deci den t en er un hi j o. .. y l o q ue apar en t an ser do s adu l t os no so n más qu e
d os n i ño s necesi t ado s qu e bu scan l a sal vaci ón en su hi j o. Par ecen adu l t os, per o en sus
r el aci o nes i n t er per son al es act úan como ni ños.
Hay p er son as q ue pueden ser br i l l an t es en el ni vel adul t o, per o cu an do vu el ven a
l a i nt i mi dad de su s r el aci o nes más compr omet i das no son más qu e ni ñ os i nf i ni t amen t e
necesi t ados q ue r eacci on an f r ent e a l a f al t a de car i ño , de at enci ón o de
r econ o ci mi en t o.
Cuando v emo s a l as par ej as en el con su l t o r i o, r econ ocemos de i nmedi at o a l os
ni ño s i nt er no s qu e se est án ex pr esan do.
Muchas v eces l os adul t os n o se pon en de acuer do por qu e en r eal i dad cada un o
est á ex pr esand o a su n i ño her i d o, cad a un o est á en u n a escen a d e su i n f an ci a
r ecl amán dol e a su mamá o a su papá di f er ent es cosas, y el ot r o no pu ede dar po r que
t ambi én est á pi di en do l o su yo . Cu an do pod emos ayu dar l os a dar se cu en t a de l o qu e
est á pasan do, l a di scusi ó n pi er de sen t i do: Dej an a sus n i ños cal mados, ya que l es
d i er o n espaci o par a ex pr esar se, y p ueden vo l ver al pr esent e a en con t r ar se.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Nuest r o s ni ñ os h er i dos n ecesi t an u n espaci o par a ex pr esar su eno j o y su dol or .
Cu an do se l o damos, empi ezan a cr ecer y no i nt er f i er en en nu est r as r el aci on es
ín t i mas.
Wel w oo d n os i n cu l ca u na l ecci ón pr áct i ca: " Apr ender a apr o vech ar cada di f i cu l t ad
q ue en con t r amos en el cami no p ar a aho ndar más, par a co nect ar n os con más
pr of un di dad; no sól o con n uest r a par ej a, si n o t ambi én con n uest r a pr opi a con di ci ón de
est ar vi vos. "
Oj al á est és d e acu er do con i ncl ui r t odo est o en el l i br o. ¿Qué op i nas t ú ?
Te man do un beso.
Lau r a
Roberto había leído el mensaje después de estar en la cama más de dieciséis horas.
Siempre le pasaba lo mismo: cuando una aflicción lo invadía, su cuerpo respondía con sueño. Un
sopor imprevisible lo asaltaba al despertar y le impedía levantarse aun cuando supuestamente ya
no tenía ganas de seguir durmiendo.
La casa estaba sucia y llena de olores desagradables, la nevera vacía le parecía una
contribución a su patética sensación interna, el desorden se enseñoreaba de su cuarto, le dolía la
cabeza y la espalda.
Tambaleándose un poco llegó hasta el baño y se echó agua en la cara para despabilarse.
Sin pasar por el cuarto a cambiarse se dirigió a la cocina a prepararse un café.
Había encendido el ordenador mientras esperaba que el agua hirviera. Después la mezcló
con el resto de café que quedaba en la bolsa y empezó a beber el amargo líquido negro en un
movimiento automático. La lectura del mail terminó de despertarlo.
Fue hasta el teléfono, la luz titilaba anunciando que había mensajes. Seguramente eran de
Cristina pidiéndole que la atendiera, que la llamara, que hablaran, etc... Sin corroborar su fantasía
y cruzando los dedos, decidió llamarla.
Sus deseos se cumplieron: fue el contestador automático el que respondió.
÷No tenía nada que ver con contigo ÷dejó grabado÷, lo lamento. Creo que tengo que
resolver algunas cosas mías para poder merecer estar contigo. No me llames. Te llamaré yo. Un
beso.
Buscó en su agenda el teléfono de su amiga Adriana, la psicóloga. Sentía que necesitaba un
espejo donde mirarse un poco.
÷¿Tendrías un ratito para mí?
Acordaron encontrarse cuarenta y cinco minutos después en el bar cercano al consultorio...
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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CAPÍTULO 5
Roberto volvió a su casa alrededor de la medianoche. Después de charlar con su amiga
durante un par horas se había ido a caminar junto al río... Para pensar.
Ahora todo parecía más claro. Adriana le había ayudado mucho. Desde hacía años Roberto
pensaba que su enganche con la historia de su madre había sido superada. Pero no, ahí estaba el
tema, si no intacto por lo menos presente.
La idea del niño herido de Laura le había asaltado la cabeza. ¿Cuántas veces ese niño
interno había pataleado, gritado, llorado, arrastrado, amenazado y manipulado para conseguir la
permanencia del otro a su lado?
Ahora era Cristina pero, de alguna manera, lo mismo había hecho antes con Carolina, y
antes con Marta, y antes con Alicia, y antes y después con cada uno de sus amigos a los que
exigía una incondicionalidad y disponibilidad imposibles de satisfacer, que terminaba
espantándolos.
La claridad provenía de la serenidad que le daba poder poner en palabras lo que pasaba.
Ahora se sentía en condiciones de definir lo que le estaba sucediendo y a partir de allí podría
quizás modificarlo.
En su terapia había aprendido la importancia de poder denominar las cosas. Siempre
recordaba fascinado aquella sesión en la que había divagado sobre el valor cultural de ciertas
palabras y frases...
Pensaba que las personas empiezan a ser cuando se las identifica con un nombre y un
apellido (porque desde el punto de vista jurídico, alguien no registrado, no anotado, no nombrado,
prácticamente no existe)... La importancia determinante que arrastra sobre nosotros llamarnos de
tal o cual manera (¿cuál sería la carga ÷se preguntaba÷ de llamarse Soledad, Dolores o
Angustias?) Pensaba en el peso implícito de llevar el nombre de un hermano, abuelo o tío muerto,
o soportar el condicionamiento de responder al mismo nombre del padre o de la madre, que
muchas veces conlleva la distorsión de verse obligado a seguir siendo "Jorgito', "Silvita¨ o
"Miguelito' hasta que el padre o la madre se mueran y uno pueda abandonar el diminutivo para
poder ser llamado finalmente Jorge, Silvia o Miguel...
La expresión popular sobre cosas que escapan de control:"no tiene nombre¨ ("lo que le pasó
no tiene nombre¨, dice la gente queriendo significar que cualquier definición es insuficiente). Y la
contra expresión para mostrar claridad: "Llamar a las cosas por su nombre¨.
Pensó en la parábola bíblica: Dios mismo pidiéndole al hombre que le pusiera nombre a
cada una de las cosas y los animales para poder "enseñorearse¨ sobre la creación.
Pensó en la decisión de los hombres de llamar a Dios "El lnnombrable¨, seguramente para
garantizar así la falta de poder de los mortales sobre Él...
Nombrar es definir y definir es empezar a controlar, porque no se puede tener control sobre
lo que no se puede definir ni nombrar, se dijo.
"Personas brillantes que en la intimidad no son más que niños infinitamente necesitados
que reaccionan frente a la falta de cariño, de atención o de reconocimiento¨, recordó.
Debía empezar a trabajar sobre el niño herido en su interior. Nunca iba a poder sostener
una relación de pareja si no resolvía su enfermizo temor a ser abandonado.
"Y el único que pude cuidarlo soy yo mismo¨, recordó.
Debía definitivamente hacerse cargo de él.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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"Cuando me ocupo de su tristeza, de su miedo y de su enojo, el niño no va a reaccionar,
porque estará contenido.¨
Roberto casi no podía creer que todo esto sucediera por el cruce en su vida de los mensajes
de una desconocida y por esta extraña e involuntaria comedia de enredos.
Con sorpresa se encontró pensando otra vez en Laura. Parecía que ese Carlos era su
marido, su amante o su concubino, aunque por lo leído podía ser también su ex marido en buenas
relaciones. De todos modos, pensó, no debe ser difícil construir una pareja con alguien que sabe
tanto del asunto. Laura mostraba tanta libertad, tanta comprensión, tanta experiencia. Eso era lo
que él necesitaba, encontrar a una mujer así. Pero ¿dónde estaban estas mujeres? Bueno, él
sabía dónde había una, vivía en una terminal bajo el nombre de carlospol@.spacenet.com
Justo entonces se dio cuenta de que la casilla de mensajes de Laura se llamaba carlospol.
Le incomodó imaginar que Laura fuera el seudónimo literario de Carlos, un periodista de
magazines femeninos decidido a ganar algo de plata en confabulación con un psiquiatra de
experiencia: Fredy. Pensando que el libro se dirigía a un público femenino, Carlos habría decidido
aparecer como mujer y entonces había inventado a Laura...
Roberto abrió su carpeta de archivos y buscó los mails guardados. Leyó rápidamente
buscando los textos donde pudiera hablar de Carlos...
¿Para qué siempre complicaba todo? ¿Por qué era tan rebuscado?
Un escrito mandado por Laura, quien se presentaba como una psicoterapeuta de parejas
hablando de un libro, no debía ser otra cosa que lo que simplemente decía ser.
Laura era por lo tanto Laura, el tal Fredy era su amigo, y Carlos había sido, o
lamentablemente todavía era, su marido. Punto.
Y siguió fantaseando: "...al día de hoy Laura vive con sus dos hijos (?), un varón y una mujer
en una gran casa en las afueras de Buenos Aires, posiblemente cerca del Delta, donde va a remar
los sábados y los domingos con sus hijos y su ex esposo...¨
Pero el problema era otro.
¿Qué hacía él pénsando en Laura en lugar de preocuparse por su amenazada relación con
Cristina?
Se acomodó ante el ordenador y buscó en los mensajes recibidos. Allí estaban: "Te mando
1¨ y "Te mando 2¨.
Hol a Fr edy
Qué pasa qu e no me con t est as? Vamos, no seas vago.
De h ech o qu i er o t u o pi n i ón sobr e u n paci en t e qu e veo d esde h ace u n añ o. Me
par ece qu e sus p r o bl emas t i enen aspect os i mpo r t an t es p ar a el l i br o.
Hace un añ o qu e vi en e a ver me, y un a de l as pr i mer as co sas q ue l e sucedi er on f u e
dar se cu en t a de qu e est aba en amor ado de ot r a muj er . Desde ese moment o se debat e
en el d i l ema de i r se a vi vi r co n su amant e o q uedar se con su mu j er y su h i j o. Y ay er
me decía un a cosa muy i nt er esant e: que se daba cuent a de q ue l o qu e más l o
apasi on aba co n su amant e er a l a cu al i d ad q u e el l a t i en e d e i mpr edeci bl e, qu e él nu n ca
sabe dó n d e est á.
Pensábamos j u nt os en est a par ado j a, en que l a cual i dad de l a pasi ón est á muy
r el aci o nada co n est a posi bi l i dad d e qu e el o t r o n o est é, l a sor pr esa, l o f uer a de
pr ogr ama. Si est o se conv i er t e en u na r el aci ón con venci o nal , l a p asi ó n cae p or
def i ni ci ó n.
¡Qué absur do quer er j un t ar l a pasi ón co n el mat r i mo ni o! ¿Cómo el egi r en t r e l a
f ami l i a y l a pasi ón ? Es i mposi bl e, so br e t odo por qu e si el i ge l a pasi ón y se va con su
amant e, ést a pr o nt o caer á en l as gar r as de l o f or mal .
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Él d i sf r ut a de su f ami l i a, de v ol v er a su casa y est ar co n su mu j er y su hi j o . La
cuest i ón acá se agr ava por qu e él n o sól o no t i ene pasi ón con su muj er , si no qu e ni
si qu i er a l e gust a est ar con el l a, no se di vi er t e f uer a de l a casa con el l a, n o l e i n t er esa
v i aj ar co n el l a. Yo cr eo que él gu ar da un gr an r esent i mi ent o qu e n u nca ex pr esó.
Ayer h abl aba d e t emas si mi l ar es con o t r a par ej a. Par a él f u e mu y r el aj an t e
ent er ar se de q ue est a pr o bl emát i ca er a al go h abi t ual . El l a en cambi o se eno j ó
muchísi mo , se negaba a acept ar qu e est as co sas p asan . Cr eo qu e l a sal i da es acept ar
l as cosas co mo son y v er qu é podemos h acer , cómo cada u no r esu el ve su pr op i a vi da.
A mi j u i ci o, l a post ur a de el l a er a mu y i nf an t i l : "no q ui er o q ue est o pase". Cr eo qu e
much as veces t od a l a t er api a con si st e en qu e el paci ent e se dé cu en t a d e que l as
cosas pasan co mo p asan y n o co mo él deci de qu e pasen.
Ano che est aba l eyen do el l i br o de Wel w oo d "El d esaf ío del cor azón "
2
, y me p ar eci ó
i n t er esan t e t r adu ci r est e p ár r af o par a n uest r o l i br o:
"En l as so ci edades t r adi ci o nal es el mat r i moni o ar r egl ado por l os padr es er a l a
nor ma, b asado en con si der aci ones de f ami l i a, st at u s, sal u d, et c. El mat r i mo ni o er a
más u na al i anza de f ami l i as qu e d e i n d i vi duos. Ser v ía par a pr eser v ar el l i naj e y
pr opi edades f ami l i ar es y soci al i zar a l os n i ños en su l ug ar dent r o de l a f ábr i ca
so ci al . Ni n gu na soci edad t r adi ci on al co nsi der aba l os sen t i mi en t os d e amor
espo nt áneos i n di v i du al es como base vál i da par a r el aci on es du r ader as en t r e u n
homb r e y u na muj er .
Más q ue eso, ni n gu na soci edad t empr ana ha t r at ado, mu ch o menos t en i do éxi t o,
en j un t ar amor r o mán t i co, sex o y mat r i moni o en una sol a i nst i t u ci ón .
La cul t u r a gr i ega j un t ab a sex o y mat r i moni o, per o r eser vaba el amor r o mán t i co
par a+ l as r el aci ones en t r e h ombr es y mu chachos.
En el amo r cor t esan o del si gl o XI I , del cual vi en en n uest r as i deas acer ca del
r oman ce, el amor ent r e el h ombr e y l a muj er est aba f or mal men t e di vi di do del
mat r i mon i o.
No f u e h ast a el si gl o XI X qu e l os v i ct or i anos t uv i er o n u na v i si ón del mat r i moni o
basada en i deal es r ománt i co s. Per o l o ex cl ui do er a el sexo :
l a mu j er er a con si der ad a en f er ma si t en í a deseo o pl acer sex u al . El p l acer d el sex o
est aba r el egado a l os pr ost íbu l os.
Es sól o un a cr eenci a muy r eci ent e q ue amor , sexo y mat r i mon i o deben
en co nt r ar se en l a mi sma p er sona. So mo s l os pr i mer os que t r at amos de j un t ar el
amor r o mán t i co, l a pasi ón sex ual y u n compr omi so mar i t al mon óg amo en u n sol o
acuer do . Segú n Mar gar et Mead, es u na de l as f or mas mat r i mon i al es más d i f í ci l es
que l a r aza humana ha i n v en t ado. "
Qui zá sea un poco o sado pu bl i car al go así. Per o me gu st ar ía t r ansmi t i r est a i dea
de al gu n a man er a. Como dan do u n per mi so par a qu e cada u n o en cu en t r e u n a vu el t a
pr opi a a su vi da. Pon er so br e l a mesa l a i dea de que el mat r i moni o, así como est á
pl an t eado, es mu y di f íci l , y qu e cada uno t enga l a o pci ón de en co nt r ar si st emas par a
vi vi r más p l en ament e.
No di g o qu e necesar i ament e eso s aspect o s ( compr omi so mar i t al , amor r o mán t i co
y p asi ó n sexu al ) t en gan qu e est ar r epar t i dos. Pr opo ngo qu e t omemos con ci en ci a de l a
magn i t ud y di f i cu l t ades qu e se pr esen t an j ust ament e al i nt ent ar r eu ni r l os en u n so l o
v íncu l o. Y est a br eve hi st or i zaci ó n, cr eo , con ect a muy d i r ect ament e con l a posi bi l i dad
d e esa t oma de con ci en ci a.
Est a seman a vi no a v er me u na par ej a qu e l l eva ocho año s de mat r i moni o y t i enen
ni ño s. En l a sesi ó n el l a pl ant ea q ue t i ene u na r el aci ó n con o t r o h ombr e, y q ue qui er e
q ue él l e dé u n t i empo p ar a v i vi r eso y l u eg o r esol ver si p ueden segui r j u nt os.
Él l a qu er ía mat ar , n o qu er í a d ar l e el t i empo qu e el l a p r et en d ía, q u er ía u n di vo r ci o
ya.
Yo me q uedé pensando qu e po dr íamos t r abaj ar l o que l e p asa a est a muj er como
un a act uaci ó n o expr esi ón del r esent i mi ent o qu e v i en e acumu l an do haci a él .
2
Welvood, John, Challenge of the Heart, Random House, Nueva York, 1985.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
35
Per o en est e mo men t o, qu e el l a t i en e t al en amor ami en t o con ot r o ho mbr e, l o más
vi abl e es qu e vi va est o y l u eg o, si se l e pasa y qu i er e r econst r ui r el víncu l o co n su
mar i do, qu e ven g an a ver me.
Obvi ament e, t ambi én pen sé q ue el l a d eber í a haber se cal l ado, y en f r en t ar est a
si t uaci ó n sol a, esper ando a acl ar ar sus i deas ant es de hab l ar .
Cuando con v er samo s, él en t en di ó que el l a no puede par ar est o que l e pasa, que
au n qu e él l e pi da qu e n o vea más al ot r o, el l a n o pu ede d ej ar de h acer l o. Tambi én l e
podr ía h aber pasado a él .
Me g u st ar ía poder h ab l ar de t od as est as co sas. La d i f i cu l t ad es cómo hacer l o en u n
l i br o co mo el nuest r o. Tend r íamo s qu e en co nt r ar l a man er a, así co mo t amb i én pen sar
en q ué d eci r y qu é n o deci r . Fun damen t al men t e, me ent u si asma l a i d ea d e j ug ar n os en
est os t emas de l os qu e n o r mal men t e no se h abl a.
Laur a
Fr edy:
Como v er ás, cuando est oy embal ada no pu edo par ar . Me encan t ó l a di scu si ón qu e
man t uvi mos sob r e l a f r ase de Nan a: "Las par ej as se sep ar an por l o mi smo que se
j u nt an ".
Las par ej as se separ an por l o mi smo qu e se j u nt an, sí.
Muchas par ej as r ef l ex i o nan: ¿Po r qu é me enamo r é de él si somo s t an di f er ent es?
Qu i zás con o t r o q ue t uv i er a gu st os par eci dos a l os míos me l l ev ar ía mej or . . . "
Sucede qu e j ust ament e l o qu e n os at r ae es l a di f er enci a. Al co mi en zo me f asci n a
q u e él t en ga eso qu e par a mí es t an di f í ci l d e t en er . Me co mpl et o con mi p ar ej a po r qu e
j u st amen t e el l a puede hacer cosas que yo n o pu edo y vi cever sa. En l a et apa d e
en amor ami en t o n o sól o acept o esas car act er íst i cas en él , si no q ue t ambi én l as acep t o
en mí mi sma. Por ej empl o , si soy un a per son a mu y act i va, con t en denci a a l a acci ón,
me f asci n o con su t r anq ui l i dad, su capaci dad r ecept i va, su i nt r o specci ó n. La ot r a
p er son a, a su vez, se f asci n a con mi cap aci dad par a est ar en el mu n d o, par a i r h aci a
adel an t e, et c.
Per o el pr obl ema v i ene después. Po r qu e es ci er t o qu e al pr i nci pi o me agr ada l a
di f er enci a, per o cuando el en amor ami en t o decae, comi enzo a pel ear me co n mi par ej a
p or est as mi smas car act er íst i cas qu e me acer car o n. Si yo h e d esar r ol l ado
especi al ment e el l ado act i vo , pr obabl ement e t en ga un a pel ea con el l ado p asi v o. Al
dr amat i zar con él est a p el ea, y o me po n go en el ban do del pasi vo y él es mi en emi go
en el ban do de l os act i vos, es deci r , t r asl ad o a l a r el aci ón un a v i ej a p el ea i n t er n a. Al
enamo r ar me de l a o t r a p er son a po r qu e se per mi t e ser t an r el aj ada y qui et a, de al gún
modo y o me r econci l i o co n est e aspect o n egado; per o si n o l o desar r ol l o en mí, vo y a
t er mi n ar pel eánd ome con mi comp añ er o del mi smo mod o en q ue an t es me pel eab a
con ese aspect o negado.
An t e est a ci r cun st anci a, l a cl ave es desar r o l l ar l os aspect os n ad a o p oco
evo l uci onados que v emo s en el o t r o. Así, n uest r o compañ er o se co nv i er t e en nuest r o
maest r o o en n uest r o enemi go. Est a es l a el ecci ó n.
Nuest r a pr opu est a co nsi st e en desar r ol l ar est o s aspect os negados o en pu gna,
par a así i nt egr ar n os con n osot r os mi smo s, h acer nos per so nas más en t er as, par ando l a
p el ea i nt er n a y ex t er n a.
El ej empl o más adecuado ser ía v er l o en no so t r os, ¿n o t e p ar ece?
Me f asci n a t u capaci dad p ar a deci r l as cosas, t u manej o d e l as pal abr as y d e l as
r el aci ones. Yo soy u na per so na ant i p át i ca qu e si emp r e se pel ea con l as f or mas.
Acer car me a t r abaj ar co nt i go, Fr edy, es u n a opor t uni d ad par a r econ ci l i ar me co n est a
par t e mía y con ver t i r t e en mi maest r o en ese aspect o. Por el con t r ar i o, l o neur ó t i co
ser ía en o j ar me p or qu e l e das t an t a i mpor t an ci a a l as f or mas y n o t e das cu en t a d e qu e
l o ún i co i mpor t ant e es el con t en i do .
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Aquí t ú t en dr ías qu e poner t u p ar t e en el asu nt o: Qu é aspect o r ech azado puedes
i nt egr ar en t u r el aci ón con mi go .
Est o en gan ch a con l o qu e v en i mos di ci en do de qu e l a par ej a es u n espej o en don d e
veo mi s par t es n egadas. Como ya d i j e, el acen t o est á en desar r o l l ar l o qu e n i ego, o l as
par t es con l as cual es est oy en pel ea, sabi end o qu e si n o l o h ago v oy a t er mi n ar
sep ar ánd ome po r l a mi sma causa por l a qu e me u ní. Ést e es el desaf ío d e l a par ej a.
En est e sen t i do , l a r el aci ón me si r ve p ar a i n t egr ar me, p or qu e si n o me i n t egr o voy
a pel ear me y hast a separ ar me d e l a per so na qu e me r ecu er da con st at emen t e mi pel ea
i n t er n a.
En r eal i dad , est o es par t e de l o qu e o cu r r e. En o t r o capít u l o habl ar íamo s de l os
p r obl emas per so nal es con l o s cu al es t en go qu e en f r en t ar me p or est ar en est a
r el aci ó n, en t an t o que al est ar con o t r o me en f r en t o co n aspect os mío s hor r i bl es qu e
est and o so l a n o t end r ían o por t u ni dad de sal i r .
Por eso a v eces es t an di f íci l est ar con ot r o. Por que cu an do est oy sol o pu edo
i magi n ar me qu e so y de l o mej or ; per o en el con t act o ín t i mo sal e l o mej o r y t ambi én l o
p eo r de mí: mi comp et enci a, mi s cel os, mi l u cha po r el p od er , mi s ganas d e
con t r ol ar t e, de man i pul ar t e, mi f al t a d e gen er o si dad, et c., et c., et c.
Es du r o ver est o en u n o; es u n desaf ío acept ar l o y hacer al go al r espect o. La sal i d a
más f áci l es p en sar q ue es el ot r o el compet i t i vo , el ego íst a, el du r o. . .
Ci t o a Nana:
"Par eci er a q u e l o s mi smo s el emen t os q u e con t r i bu yen a mant en er l a est ab i l i dad y
ar mon ía de u na par ej a, so n l os qu e pu eden con t r i bu i r a su dest r u cci ón. "
"Toda r el aci ón qu e n o f avor ezca l a ex pansi ón del Yo , qu e i mpi da el cr eci mi ent o,
au n cu an do sea est ab l e y/ o apar en t emen t e gr at i f i cado r a, en ci er r a el g er men de su
pr opi a dest r ucci ón . Poder v er est as l i mi t aci o nes opo r t unamen t e es de un v al or
i ncal cul abl e. La r el aci ó n v er dader a con el ot r o, en el cu al en un mo men t o h emos
cr eíd o y an t e cu ya pr esen ci a f ui mos cap aces de t r ascen der y t r aspasar nuest r a
an gu st i a d e sol edad y au t osu f i ci en ci a, es u n a d e l as si t u aci on es h er mosas qu e n os
per mi t e acer car nos a l os ser es h u mano s con amor . "
Qu é her mosa f r ase, Qu i si er a ci t ar a Nana t odo el t i empo . Mu ch as veces si en t o qu e
t odo l o qu e sé, d e una maner a u ot r a, l o apr end í de mi madr e o d e el l a.
En est e moment o me acuer do de al gun a vez cuando char l amos i n f or mal men t e
sob r e n osot r o s en aq uel bar de On ce, ¿t e acuer das? De r epent e yo t e d i j e al go y l a
car a se t e i l umi nó, f ue u na especi e de « un dar t e cu en t a» par a t i .
Ahí sent í po r pr i mer a vez qu e me r eci bías d e ver dad, qu e me escuchabas de ot r a
man er a.
Fu e l u mi n oso, per o qu é est ú p i do ser ía pensar en n o vol ver a ver t e más cuan d o eso
no sucede.
Te dej o un beso.
Lau r a
Durante los días que siguieron Roberto se quedó casi todo el tiempo en su casa. Salía sólo
para lo imprescindible relacionado con su trabajo y para unas pocas compras inevitables.
¿Sería cierto que las parejas se separaban por lo mismo que se habían unido?
Era una idea fuerte, debía pensarla mucho. Sin embargo, no parecía ser este un buen
momento. En su mente aparecía imaginariamente el cartelito de TILT que se encendía en las
viejas máquinas del millón electrónicas cuando se las zarandeaba demasiado intentando hacer
entrar la bolilla de acero en el agujero. Esa era una buena descripción de cómo se sentía:
desencajado, zarandeado, conmovido, parado en un lugar equivocado, "tildado¨.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
37
Dos veces por día encendía el ordenador y buscaba mensajes en su buzón. Al principio lo
hacía con displicencia, pero a medida que transcurría la semana notó que se iba poniendo
inquieto ante la ausencia de noticias.
Por fin, a los ocho días llegó un mensaje:
Quer i do Fr edy:
Ést e es el ú l t i mo e- mai l que t e escr i bo.
Me encant a escr i bi r t e, p er o t u si l enci o es muy d ol or oso.
Yo sé q ue escr i bo por el pl acer de escr i bi r , sé qu e n ecesi t o hacer l o, me al egr a, me
hace bi en, me conect a con mi go . Per o t ambi én n ecesi t o r espu est as.
Sé qu e l ees l o qu e escr i bo , t e v i sual i zo abr i en do t u or d en ador , esper an do mi s
ar ch i vos, y sé que no pu edes escr i bi r ahor a. La escr i t ur a es al go qu e se no s apar ece,
que se nos i mpon e, no l a podemos f o r zar .
He pen sado mu ch o en al go qu e con v er so mu ch o con mi s paci en t es: có mo acept ar
el r i t mo del ot r o. Y por eso esper o p aci ent emen t e que sea t u mo ment o de v ol v er a
con ect ar t e conmi go.
Veo mu ch o en l as par ej as qu e t r at o l os desen cu en t r os a cau sa de l os r i t mos
di f er ent es qu e t i en en par a encar ar l a vi da. Sé q ue es i mpor t ant e acept ar el r i t mo del
o t r o . Sé que l os h ombr es hu yen cuando se si ent en pr esi onados.
Las mu j er es su el en quej ar se de q ue l os h ombr es se ci er r an al co nt act o, y no se
d an cu en t a d e q ue es u na r espu est a a l a p r esi ón q ue el l as ej er cen . Lo s h omb r es se
ci er r an cu an do se si en t en f or zado s, cuando n o l es d amos el t i empo que n ecesi t an .
Me di go a mí mi sma qu e t en go qu e segu i r escr i bi éndot e, por q ue es un pl acer par a
mí. Recu er da el t ema del dar y el r eci bi r qu e hemos h abl ado t ant as v eces.
El act o d e dar es un r eci bi r en sí mi smo ; y o r eci bo el pl acer de qu e r eci bas al go
bu en o qu e t engo par a dar t e. Reci bo l a al egr ía de qu e me escuches y qu e v al or es l o
qu e t e doy. No t i en e sen t i do dar esper an do al go f uer a del act o mi smo de dar .
Per o l l ega u n moment o en que necesi t o t u pal abr a, que me d uel e t u si l enci o. Por
eso t engo qu e d eci r t e qu e ést e es mi úl t i mo mensaj e.
Nos encon t r ar emos en o t r o vi aj e, en o t r o co ng r eso, en o t r o mo ment o. . .
Car i ño samen t e.
Laur a
Roberto sintió un frío en la columna y releyó el mail. No podía ser. ¿Cómo Laura iba a dejar
de escribir? ¿Sólo porque el idiota de Fredy había dado mal su dirección, él se vería privado de
los mensajes de Laura?
No era justo.
No lo era.
Laura había sido durante las últimas semanas la persona más confiable y perceptiva de su
entorno. No podía permitir que desapareciera, como Cristina, como Carolina, como todos... Algo
tenía que hacer.
Se preguntó qué haría Fredy si se enterase de que Laura estaba dejando de escribir.
"Puede que él contestara este email...¨, pensó. Pero Roberto tampoco sabía la dirección
electrónica correcta de Fredy.
Podía hacer algunas pruebas...
iEl teléfono!
Se levantó para buscar la guía pero antes de llegar al estante recordó que no sabía su
apellido. Podía averiguarlo si preguntaba por el tal Fredy entre sus amigos psicólogos. Pero, ¿y
luego?
Después Laura y Fredy se comunicarían entre sí y él quedaría definitivamente fuera del
canal de comunicación con Laura...
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
38
Él no podía prescindir de esos mensajes. No por ahora.
Se levantó de su sillón y empezó a merodear por el apartamento, necesitaba encontrar una
solución.
¿Y si averiguaba el teléfono de Laura y le hacía creer que Fredy estaba fuera del país y que
por eso no contestaba?
En realidad no necesitaba su teléfono, podía hacérselo saber por e-mail.
Laur a
Ano che me l l amó Fr ed y p ar a p ed i r me que l e avi se que él est á de v i aj e y q ue l e. . .
Laur a
Ano che me l l amó por t el éf on o n uest r o común ami go Fr edy. Ya sabr á Ust ed qu e se
t u v o qu e i r con u r gen ci a. . .
Laur a
Ano che me l l amó por t el éf on o n uest r o común ami go Fr edy.
Ll amó p ar a p edi r me qu e l e avi se que él est á de vi aj e y q ue l e pi da qu e p or f avor
si ga escr i bi endo que cuand o él r egr ese l e ex pl i car á t o do. . .
Laur a
Ano che me l l amó por t el éf on o n uest r o común ami go Fr edy.
No sé si sab e qu e no se encu ent r a en el país. Ent r e l as cosas qu e char l amos me
pi di ó qu e l e avi sar a que si ga co n el l i br o y qu e a su v uel t a él mi smo l e con t est ar á
t odos l os mensaj es j u nt os.
No servía. Fredy quedaba como un tarado. En cualquier lugar del mundo había
ordenadores... ¿Por qué no se lo hacía saber él mismo, en lugar de llamar a su amigo Roberto?
¿Por qué no se lo decía Fredy mismo?
¿Por qué no?
No había cámaras, ni letra, ni remitente. ¿Cómo podría Laura saber que la disculpa provenía
de él y no de Fredy?
Lau r a:
Te r u eg o qu e n o t e en f ades. He t en i do al g u n as compl i caci on es en el
t r abaj o y he est ado v i aj and o y por eso no pu de r esp onder a t u s mar av i l l osos
mensaj es. ..
"Maravillosos¨... ¿Serían maravillosos para Fredy?
.n o h e pod i do r espon der a t u s cor r eos. Cr eo q u e en u n p ar de meses más
o menos podr é t ener u n p oco m ás de t i empo par a cont est ar t e. Mi ent r as t ant o
n o dej es de escr i bi r me. Me si r v e t odo l o qu e di ces y est oy segu r o de qu e el
l i br o v a a ser gen i al .
Besos. Fr edy
Releyó el mensaje y borró "un par de meses más o menos¨ y lo reemplazó por "pronto¨.
Borró "Besos¨ y escribió "Un fuerte abrazo¨. Agregó un "Querida¨ antes de "Laura¨ y cambió "Te
ruego¨ por "Te pido¨. Eliminó el "todo¨ de "todo lo que dices¨ y cambió el "genial¨ por "un éxito¨.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
39
Qu er i da Lau r a:
Te pi do q ue no t e enf ad es. He t eni d o al g un as compl i caci ones en el t r abaj o y h e
est ado v i aj an do, por eso n o h e p odi do r espon d er a t u s cor r eos. Cr eo qu e pr o n t o pod r é
t en er u n po co más de t i empo p ar a con t est ar t e. Mi en t r as t an t o n o dej es d e escr i b i r me.
Me si r ve l o q ue di ces y est oy seg ur o de qu e el l i b r o v a a ser u n éx i t o.
Un f uer t e abr azo.
Fr edy
No estaba mal. Nada mal.
Roberto respiró hondo y buscó el icono de enviar. Apoyó el cursor sobre él y volvió a leer el
mensaje que estaba a punto de mandar.
Volvió una vez más al texto, borró "fuerte¨ dejando "Un abrazo¨.
Tenía que dejar de revisarlo o no lo mandaría nunca. Después de todo, no tenía nada que
perder; si no ideaba alguna respuesta los mensajes de Laura no volverían a llegarle.
Apretó el botón y envió el mensaje.
La pantalla parpadeó y el aviso de Mensaje enviado apareció frente a Roberto. No había
manera de volverse atrás.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
40
CAPÍTULO 6
Parecía un adolescente enamorado, esperando al lado de su ordenador como cuando tenía
dieciséis años y esperaba al lado del teléfono anhelando la llamada de Rosita, su primera novia.
Pero Roberto no tenía dieciséis años y Laura no era su novia, así que se sentía bastante
incómodo con esta ansiedad tan poco justificada.
Cuando esperamos que algo suceda, sin que podamos tener participación en ello, el hecho
siempre se retrasa, y de todas maneras, aunque demorara lo justo, a uno siempre le parece que
tarda demasiado. Por eso la semana sin noticias de Laura se le había hecho insoportable.
¿Qué iba a hacer si ella no le escribía más?
Poco a poco Laura iba ocupando en sus pensamientos espacios poco adecuados para una
relación inexistente.
Se acostó pensando en la poesía del hombre imaginario de Nicolás Parra.
3
A las cuatro de la mañana del lunes se despertó agitado, taquicárdico y transpirando. Sin
otra razón más que una vaga sensación, creyó recordar que había estado soñando con ella.
Soñando con Laura... con la imaginaria Laura.
Él había estudiado que se soñaba con imágenes ligadas a los sentidos, que los ciegos de
nacimiento sueñan con sonidos y todo eso. ¿Qué sueño se puede tener con una idea de alguien?
÷¿Cuánto tiempo más voy a esperar?, ÷pensó.
Agarró una hoja en blanco y garabateó:
«Veinte veces al día,
7 días por semana,
enciendo el ordenador,
espero los programas de inicio,
abro el administrador de correo,
busco los mensajes,
no está el deseado,
cliqueo para finalizar,
debo esperar
también para salir,
maldición,
apago el ordenador,
me tomo un café,
prendo la tele,
dejo todo
...y comienzo de nuevo.»
Roberto se puso una campera y salió a la calle, sólo por no quedarse en casa.
÷No ha sido suficiente.
÷Era lógico.
÷Ella escribiendo y pensando y el otro idiota que no le contesta.
3
Parra, Nicanor, Chistes para desorientar a la poesía. Visor Libros, Madrid, 1989.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
41
÷Hay que ser estúpido... Una mujer de primera te incluye en su proyecto, se compromete
contigo en algo que programaron juntos, la comunicación se corta y tú no das ni noticias. Hay que
ser un estúpido, muy estúpido.
÷No se puede ser tan gilipollas como para dejar a una mujer esperando una respuesta que
nunca le llega... Si no te interesa dile "no estoy interesado¨ y termina...
÷Estos son los tipos que después se quejan de las mujeres que los abandonan...
A medida que caminaba se enojaba más Y más con Fredy. En su lugar, él jamás habría
actuado así. Se acordó de la manida frase que solía repetir su madre: "Dios da pan al que no tiene
dientes¨, y se rió de sí mismo por la vulgaridad de su asociación.
«Quizás la manera de cuidar de mi niño interior sea empezar a pensar como mi madre...»,
se dijo. Y se volvió a reír, esta vez en voz alta mientras subía por la escalera que llevaba a su
apartamento.
A dos metros de la puerta escuchó el timbre del teléfono. "¡Laura!¨, gritó e intentó apurarse
para llegar al aparato antes de que respondiera el contestador.
Después de un rato, y mientras recogía el contenido de su bolsillo desparramado en el
umbral, pudo ordenar lógicamente su pensamiento y saber que su subconsciente le había jugado
una broma pesada.
Cuando finalmente encontró las llaves y abrió la puerta, Cristina terminaba de dejar su
mensaje...
÷Me duele que no me atiendas así que no volveré a llamar. Quizás en otro momento de
nuestras vidas podamos hablar. Adiós.
Tuvo por un momento la sensación de que no era la primera vez que escuchaba esas
palabras, exactamente las mismas, aunque de otra boca...
Roberto se encogió de hombros en un gesto para sí mismo y pensó que era mejor así,
puesto que él no sabría que decirle por ahora. Pensó, además, que no debía distraerse
necesitaría toda su energía para soportar el silencio de Laura.
Intentó volver a su idea original de escribirle como "el amigo de Fredy¨.
Laur a:
Fr edy est á i n qu i et o po r qu e n o t i en e n o t i ci as suyas. Teme qu e Ust ed se haya
en oj ado por al go . Por f avor , escr íbal e un as l íneas par a que. . .
¡Absurdo!
Totalmente desesperanzado, una vez más estableció su conexión con Internet.
En la casilla de mensajes desbordaban las reclamaciones cada vez más enérgicas de sus
clientes.
Roberto hizo una respiración profunda seguida de un ruidoso suspiro. Era hora de portarse
como un adulto si no quería rifar lo ganado con tanto esfuerzo en los últimos años de trabajo. Con
ganas o sin ellas debía volver a la oficina, retomar sus responsabilidades laborales y proteger de
paso sus pocos ahorros.
Tomó nota cuidadosamente de todos los asuntos que tenía pendientes y de las cinco
propuestas de nuevos trabajos que había recibido recientemente. Entonces sintió que todavía
estaba a tiempo.
Se tomó una doble dosis de las Flores de Bach que le había recetado su amiga Adriana y se
acostó temprano.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
42
Tuvo un sueño maravilloso y hollywoodense. Después de realizar un esfuerzo
sobrehumano, él, que era una especie de corredor de maratón, llegaba primero a la meta. Una
rubia que lo esperaba llorando emocionada corría en su dirección pañuelo en mano, lo abrazaba y
lo besaba incansablemente.
Se despertó haciendo esfuerzos por prolongar el sueño un poco más. Trataba de no abrir
los ojos para retener esa imagen que ahora tanto lo confortaba: el triunfo, el reconocimiento,
Laura...
Y mientras se lavaba los dientes pensaba: «Voy a tener que trabajar duro. Una mujer valiosa
no se conforma con un trabajador mediocre. El sueño es claro: La rubia está al llegar a la meta.»
Abrió los dos grifos y se puso la crema de afeitar. Miró a los ojos al Papá Noel de barba
espumosa que le devolvía el espejo y le dijo: «Llegar... ¡Ganador!».
Terminó de afeitarse silbando y, después de dejar una nota a la señora de la limpieza para
que pusiera orden en la casa aunque le llevara más tiempo, se fue para la oficina.
Cuando bajó del taxi, el tipo del quiosco de revistas y el encargado del edificio no pudieron
evitar a sonrisa ante el asombro de verlo llegar tan temprano. Casi lo mismo le pasaba a Roberto:
no podía evitar la sorpresa ante la sonrisa que sentía dibujada en su cara. Gracias a esa sorpresa
o a pesar de ella Roberto trabajó mucho y bien ese día y el siguiente, y también el que siguió a
aquél.
El viernes, al regresar a su casa, pensó que hacía años que no tenía una semana de trabajo
tan productiva. Se merecía la bañera llena de espuma que se preparó y el sushi que pidió a
domicilio: Sashimi de salmón, Niguiri de atún California Roll.
El lunes, Roberto abrió su ordenador buscando la confirmación de una compra de materiales
que había realizado el miércoles. Se sorprendió al encontrar un mensaje de Carlospol@... que le
esperaba con un título diferente, se llamaba Dejar las ilusiones.
Fr edy:
Hace f al t a al ej ar se d e l a i l u si ón par a ver al ser qu e t en emos en f r ent e.
Hoy habl amos sobr e est o en u n gr upo : el dol or de d ej ar de l ado l as i l usi o nes y
acept ar l a r eal i dad. Es u n moment o de cr eci mi ent o , cuando dej amos d e p el ear n o s y
acept amos l as cosas co mo so n.
Hemos t r abaj ado con u n mu ch ach o de t r ei n t a añ os qu e h abía r ot o con u n a mu j er
que l o r echazó. Él habl aba del dol or de per der l a i l usi ón que h abía con st r ui do en t or n o
a est a muj er .
Es j ust o l l amar l o "pér di da de l a i l usi ó n ", p or qu e cuando est e muchacho se di o
cu en t a de l o q u e en r eal i dad pasab a co n el l a, de l a man er a co mo l o mal t r at aba y n o l e
d aba l o mín i mo qu e él n ecesi t aba, er a ob vi o q ue n o quer ía segu i r l a r el aci ón. Per o el l a
sabía pr o met er l e al go qu e nu n ca l e daba, y él est á pegado a eso.
Su v er dader o d ol or es acept ar cómo se dej ó enng añ ar y cómo l e habr ía gu st ado
man t en er aqu el l a i l u si ón . Per o l a r eal i dad se i mpuso . El l a es est o que él v e ah or a, no
l a pr omesa qu e l e vend ía.
El mo men t o d e dej ar l as i l usi on es es d eci si vo par a l a v i da de un a per so na, cuando
deci mos: « Vamos a di sf r ut ar d e l o que h ay y dej emos de l l or ar por l o i mposi bl e.»
Es dol o r oso dej ar de l ado l a par ej a i deal , l a pasi ón per man en t e, per o es l a ún i ca
man er a de sost en er u n v íncu l o sano . To dos amamos n uest r as i l usi on es, no es f áci l
dej ar l as. Si n embar go , al f i n al , sea co mo sea, l a r eal i dad si empr e se i mpon e. Como
sol ía r epet i r t u casi t ocayo Fr i t z Per l s: "Una r osa es u na r osa que es un a r o sa q ue es
u n a r osa. . .
La r eal i dad ES y f r en t e a el l a l as i l usi ones se d i si pan.
Yo ent i en do que t engas poco t i empo, l o q ue sucede es qu e me d ecl ar o
absol u t ament e i n capaz d e segu i r so l a.
Lo si ent o.
Laur a
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
43
El mensaje confirmaba lo que Roberto sabía: Las excusas que había mandado en su breve
mensaje de la semana anterior no eran suficientes. Laura dejaría de escribir... ¿Serviría de algo
un intento más?
Laur a,
¡Segu r o qu e pu edes escr i bi r l o sol a!
Mi col abor aci ón ha si do t an escasa q ue n o cambi ar á nada si est oy o n o est oy . No
me gu st ar ía sen t i r me f or zad o a escr i bi r cu an do n o f l u ye d e mí. Me p ar ece q u e est o n o
d eb er ía f r enar t e par a segu i r adel ant e po r qu e l o q ue escr i bes es muy v al i oso.
Y sobr e t odo, no dej es de man dar me l o que escr i bas par a qu e yo pueda segui r
apr endi endo de t i .
Un beso ,
Fr edy
Terminó de enviar el mensaje, bajó el resto de la correspondencia y se fue para la oficina.
Esa misma noche, al encender su ordenador, encontró la respuesta de Laura.
Fr edy
Reci bí t u ú l t i mo mensaj e y l o t omo co mo l o qu e es: un en or me hal ago.
Y si n embar go. . . por al gu n a r azó n qu e i gn or o sen t í al l eer l o co mo si al go h u bi er a
cambi ad o en t i . Tal v ez y a no est és i n t er esad o en el l i b r o, t al vez no t engas l a ener gía
pu est a en est e pr oyect o, t al vez si mpl emen t e ha dej ado de i n t er esar t e escr i bi r
con mi go. . .
Acep t o el cumpl i do per o n o q ui er o escr i bi r si n t i y au n qu e qu i si er a se me hace mu y
d i f íci l segu i r adel ant e si n cont ar con t u s pal abr as, qu e val or o y necesi t o.
No t e f uer zo , só l o r en un ci o a empu j ar d e est e car r o al en t ada por l a f an t asía d e qu e
est amos escr i bi endo l os d os y esper ando t us opi n i ones que nu nca l l egan, así como
r en u n ci o t ambi én a l l evar ad el ant e so l a est e p r oyect o qu e al gu n a vez so ñ amos j u n t os.
No dej es q ue est o t e i n qu i et e. Ser á o no cuando l l egu e el moment o.
Ot r o beso .
Laur a
¡Todo estaba perdido! Aunque supiera que en el fondo ella no podía darse cuenta de su
identidad, Roberto se sintió descubierto y se sobresaltó. La frase era realmente inquietante y
parecía acabar con el juego: "Sentí al leerlo como si algo hubiera cambiado en ti¨.
¿Y si su estilo era muy diferente al de Fredy? Quizás él ni siquiera la tuteaba... Quizás las
excusas simplemente no entraban en su manera de ser. ¿Cómo saberlo? ¿Y ahora?
Roberto se puso de pie y empezó a recorrer el apartamento. No podía, no quería, no debía
renunciar. Si bien seguir insistiendo podía producir el efecto contrario al deseado, tarde o
temprano Laura descubriría el engaño y, por supuesto, allí llegarían al final del camino.
Trató de serenarse. ¿Qué contestaría un hombre como aquél en una situación así? Era
imposible predecir la conducta de un desconocido. De hecho, se dijo, era imposible predecir con
exactitud la reacción de nadie.
¡Esa era la respuesta! Tenía que responder con su opinión. Eso era lo que Laura le estaba
pidiendo a Fredy.
Se sentó frente al teclado con un café y empezó a contestar el mensaje.
Laur a:
Tambi én a mí me di o l a sensaci ón de q ue al go había cambi ado en t i . Per o, a
di f er enci a d e t i , y o n o cr eo q ue est o cambi e n uest r o pr oy ect o. Después de t odo, ¿n o
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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somos n osot r o s l os qu e so st en emos qu e l as r espu est as pr edeci bl es en so mbr ecen el
f u t ur o del v íncul o? ¿No d eci mos si empr e q ue l o cambi ant e del ot r o es j u st amen t e l o
q ue hace qu e cada encu en t r o pu eda ser mar avi l l oso ? ¿No cr ees que, ent r e no sot r os
d os, l o i mpr edeci bl e d e nu est r a man er a de act uar es l o qu e h ace de est a r el aci ón u n
hecho mág i co? Mági co, sí, ¡Mág i co!
Me p ar ece qu e n o est oy del t odo de acu er d o con eso que d i ces sobr e "dej ar l as
i l usi on es". Y l o asoci o co n l a magi a po r que cr eo , como di ce mi ami go Nor bi , qu e l a
magi a ex i st e. Exi st e de v er dad cada vez qu e un a i l usi ó n se t r ansf or ma t an gi bl emen t e
( y co n nuest r a co l abor aci ó n) en r eal i dad.
Cr eo que est ar ás d e acuer do en que no s su cede l o mi smo que a cual qui er par ej a:
necesi t amos d e u n poco de l a magi a qu e sol amen t e n os l l egar á si somos capaces de
sor pr en der nos al en co nt r ar no s hoy en un l ugar di f er ent e del que n os sol íamo s cr uzar
hast a ayer , u n a sor p r esa si n mi edos, u na sor pr esa si n p ar ál i si s, u na sor pr esa qu e
d espi er t e más l a f r escu r a de l a cu r i o si dad qu e l a i n segu r i dad de l o descon oci d o. Y cr eo
qu e est ar ás de acu er do si di go qu e só l o en l a medi da en que acept emos l a r eal i dad
como es ser emos capaces de camb i ar l a. Vol ver emos posi bl e n uest r a f an t asía y, p or
supuest o, sól o así podr emo s di sf r ut ar de ese sueño compar t i do, sea ese sueño un a
f ami l i a, u n v i aj e, un a par ej a o escr i bi r u n l i br o.
En t odo caso, co mo d ecía Ambr ose Bi er ce: "Si qu i er es qu e t us sueño s se hagan
r eal i dad. . . d espi er t a."
Te man do mi l b esos,
Fr edy
La respuesta de Laura le traería la alegría de haber transformado él también una fantasía en
realidad: La fantasía de que Laura siguiera escribiendo.
Quer i do Fr edy:
¡Me so r pr en d es! ¡Si emp r e me so r pr en des! ¿Ser ás el mi smo Fr ed y q u e yo co n o cí? Y
más aú n: ¿Ser é y o l a mi sma Lau r a con l a qu e u na vez deci di st e escr i bi r u n l i br o?
Segu r ament e no .
Y si n embar go cu an do l a mag i a se h ace pr esen t e, el en cu en t r o su cede. O al r evés,
cuand o el en cu en t r o sucede l a magi a se hace pr esen t e. .. Me en can t a l a magi a. La
magi a del en cu en t r o. ¡Qué i ncr eíbl e!
Me si en t o d el ant e del or d en ador y l eer t u s co ment ar i o s me ayu da a sen t i r me
mej o r , pod er segu i r con el pr oyect o y n o t en er qu e desh acer me de mi su eñ o pr ovo ca
el abr acadabr a de mi s ganas de v ol v er a escr i bi r .
Me gust a l a p al abr a "mag i a", es mági ca. Desde q ue l l egu é al con su l t or i o esper ab a
t ener u n a h or a l i br e, n ecesi t aba v ol ver a escr i bi r .
Hay al go qu e di ces que me par ece mu y ci er t o: l o qu e nos pasa es mági co. Yo
si ent o que l a ener gía qu e me i mpu l sa a escr i bi r me sal e de l as t r i pas, no hay mej or
ej empl o. Si empr e he pen sado q u e au n qu e l as l et r as sea i g u al es, su sen t i d o es di st i n t o
si a u no l e sal en del al ma.
Pongamos u n poco de or den en n uest r as i deas: No sól o no hay par ej as si n
con f l i ct os, si no qu e son l os con f l i ct os qu i en es h acen at r act i vo est ar con o t r o, y más
qu e l os co nf l i ct os, l as d i f er enci as ( qu e so n j ust ament e l as qu e gener an el con f l i ct o) .
A v eces me en f ado por l o con descend i ent e q ue es Car l os con t odo el mund o, per o
t ambi én pi enso que si no f uer a así co nmi go l as cosas no habr ían f un ci on ado. Él es así
conmi go y co n t odos, ser ía absur do pedi r l e q ue sea así co nmi go y n o co n l o s demás,
por qu e es su mo do de ser .
Cr eo qu e es posi bl e apr en der de l as di f i cu l t ad es. Es u na man er a d e est ar en el
mun do, o bser var qué ocur r e y ver cómo at r avi eso l a si t uaci ón . Di go que es u n a
man er a de est ar en el mu n do por qu e es mu y di f er en t e t en er u n pl an pr ef i j ado qu e
dej ar qu e l a vi da f l u ya. La vi da n o con si st e en cu mpl i r det er mi nadas met as pr ef i j adas
por qu e ser ía muy abur r i da. Es d i f er en t e si no s pl ant eamos a ver qu é ocur r e y deci di r
cómo mo v er no s a medi da q ue v ay an sucedi end o l as cosas.
Muchas ang ust i as y depr esi o nes, se gener an debi do a que t enemo s u na i dea
pr ef i j ada de a dón de quer emos i r , y cu an do mi pl an n o se cu mpl e no s f r ust r amos.
Cu an do n o act ú as d e acu er do con mi s ex pect at i vas, n o t e qu i er o. Y n o es así. La v i da
es más vi vi bl e si n o s po n emo s en l a act i t u d del su r f i st a: son l as ol as l as q u e mar can el
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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cami no, no mi i dea de adon de t eng o q ue l l egar . Es mej or descubr i r el cami no segú n
l as pi edr as q ue no s vay amos enco nt r ando.
Qu é r el aj an t e es l l egar al pu n t o de pod er deci r : est o es l o q u e pu edo h acer , est o es
l o b u en o par a mí. No h ay u n mod el o de vi da: l o qu e a mí me en can t a a t i n o t e gu st a, y
t odo est á bi en, ¿por qué t eng o q ue con vencer t e d e q ue mi r ar el r ío es más di ver t i do
qu e en t r ar en I nt er net ? Tú qu édat e con el o r denador y yo me vo y a pat i nar al r ío, nos
v emos l uego .
Tar dé años en acept ar qu e Car l os n o di sf r ut ar a el r ío como yo l o h ago. La may or ía
d e l a g en t e se p el ea por qu e qu i er e co n ven cer al o t r o de qu e su p ost u r a es l a cor r ect a.
Ent on ces p ar t amos de l a b ase d e qu e n o h ay u na post ur a cor r ect a.
Cr eo qu e l a g en t e n ecesi t a ser co nv al i dada por el ot r o par a af ír mar se en l o qu e
pi en sa o si ent e. Ser ía geni al poder deci r : "est o par a mí es bueno, aun que a t odo el
mun do l e gust e ot r a cosa", y poder r espet ar l o. No necesi t ar l a au t or i zaci ón del ot r o
si n o acept ar l a di f er en ci a.
No hay u na maner a d e vi vi r , cada u no se mo nt a su ci r co como puede. Cada par ej a
t i ene qu e ar mar su pr op i o ci r co .
Y l a vi da v a f l uy en do cu an do un o se abr e así. Es mar av i l l oso t odo l o qu e pasa
cuando no s l an zamos a l a aven t ur a de v i v i r , el cami no del hér oe. Lo s co nf l i ct os se
convi er t en en al go i nt er esant e, en una av en t ur a haci a el d escubr i mi ent o d e un o
mi smo.
¿No t e par ece abu r r i do saber t odo l o que q ui er es q ue t e pase? Es i gu al qu e est ar
sol o, n o t i en e magi a.
Como di ce mi ami go Lu i s Hal f en : "Pod emos v i vi r l a v i da como si f uér amo s u n
con du ct or de met r o , sabi endo ex act ament e a d ón de v amos y cómo es l a r ut a, o como
un sur f i st a: si gui en do l a ol a. Te pr opong o qu e si gamos l as ol as. Nos vamo s a di ver t i r ,
y de eso se t r at a t ambi én .
¿Lo ves? Tus e- mai l s me i nspi r an par a segu i r escr i bi endo.
Beso s.
Laur a
Roberto terminó de leer y sintió la misma urgencia que Laura decía que la empujaba a
escribir.
Lncreiblemente, sin pensar si era él o Fredy el que escribía, mecanografió de un tirón este
mensaje y lo envió:
Hol a Laur a
Reci bí t u e- mai l .
¡Có mo me ha gu st ado esa i magen del sur f i st a y del con du ct or de met r o!
Me p ar ece un a i dea p od er osa. De hech o l a vi da es un del i cado equ i l i br i o
i mpr edeci b l e. No sól o h ay q u e dej ar se l l evar po r l a o l a, si n o qu e t ambi én es ci er t o qu e
no t odas l as ol as si r ven par a sur f ear . La met áf or a se aj u st a a t odo l o qu e p en samos:
Par a h acer su r f t i enes que est ar di spu est o a encon t r ar t e con cosas qu e no pu edes
pr ever ( n adi e sabe cómo v en dr á l a o l a) . To do es u na mezcl a de ar t e y ent r enami ent o.
Nadi e n ace sabi en do hacer l o y , además, es i mpr esci nd i bl e est ar di spu est o a co r r er el
r i esgo de dar se al gú n que o t r o chapu zón y de al gu nas caídas qu e no s dej ar án l l enos
de mo r at ones y de ex per i enci as par a en f r en t ar n os l a pr óx i ma ol a.
Es ver dad, n o bast a con l os su eñ os, no bast a con l a f ant asía, no bast a con l as
i l usi on es, no bast a con el d eseo y con l os pr oy ect os. . . Y si n embar go , si n el l os n o hay
cami n o.
Te man do al gu nas i deas so br e l as qu e he est ado t r abaj an do.
Yo cr eo qu e t odas n u est r as acci on es co h er en t es empi ezan en u n su eñ o, eso qu e
v ul gar ment e l l amamo s f an t asía, y q ue se expr esa d i ci end o:
Qué h er moso ser ía.. .
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
46
Qué i n cr eíbl e debe ser . . .
Ser ía mar avi l l oso . . .
Si n os adueñamos de esa f ant asía y n os l a pr o bamo s co mo si f u er a un a cami sa,
ent on ces l a f an t asía se t r an sf or ma en una i l usi ó n:
Cómo me gust ar ía. . .
Me encant ar ía qu e. . .
Ser ía g en i al qu e y o pu di er a, al gú n día. . .
Si dej o q ue esa i l usi ó n an i de en mí, si l a r i ego y l a dej o cr ecer , un día l a i l usi ón se
vuel ve d eseo:
Qu i si er a est ar en...
Lo q ue más deseo es...
Ver dader ament e qu i er o . . .
Ll egado est e pun t o, q ui zás suceda que sea capaz d e i magi n ar me a mí mi smo
l l ev an do a cabo ese deseo , haci én d ol o r eal i dad. En ese moment o el deseo se v uel v e
p r oyect o:
Voy a h acer l o. . .
En al gún moment o. . .
Pr on t o y o. . .
De aqu í en adel ant e sól o me f al t a el abor ar mi p l an , l a t áct i ca o l a est r at eg i a qu e
me per mi t i r án ser un f an t ást i co mago qu e mat er i al i ce l a r eal i zaci ó n de mi sueño.
Fíj at e q ue h ast a aqu í n o he movi d o u n dedo , t o das mi s acci ones son i n t er n as y, si n
embar go, cu án t as co sas h an pasado en mi i nt er i or desde q ue sól o f ant aseaba.
Me di r ás q ue con eso no bast a. Es ver dad, mu ch as veces n o es su f i ci en t e. Hace
f al t a l l ev ar a cabo l o pl ani f i cad o y co r r eg i r l os er r or es.
Hace f al t a po n er se el t r aj e de b añ o, t omar l a t abl a de n u est r o s pr o yect os, l an zar se
a l a vi da y esper ar at en t amen t e l a o l a de l a r eal i d ad par a su b i r se a el l a y su r f ear hast a
l a mág i ca pl ay a de l a sat i sf acci ón .
Beso s
Fr edy
Roberto releyó lo escrito. Se sentía pleno. Aunque todo aquello no fuera más que un juego
efímero, este juego lo había estimulado a estudiar, leer y pensar como pocas veces antes lo había
hecho. Hasta aquel momento no sabía que guardaba dentro de sí esta capacidad de poner por
escrito sus pensamientos.
Si el amor estaba conectado con los aspectos más sabios e iluminados de cada uno,
Roberto debía estar indudablemente enamorado.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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LIBRO SEGUNDO
trebor@
CAPÍTULO 7
Roberto se levanto satisfecho, sentía la convicción de que, por el momento, había
conseguido darle la vuelta a la decisión de Laura. Le gustaba pensar que estaba salvando un libro
para el futuro, aunque eso significara ayudar a Fredy, ese estúpido que sin saberlo le debía la
continuidad de su participación en ese trabajo.
En la oficina todo iba sobre ruedas. Esa mañana terminó de diagramar la publicidad
institucional para una empresa de administración de fondos de pensiones. Inundado su
pensamiento por los mails de ida y de vuelta del día anterior, planteó la campaña sobre la idea de
aceptar el paso del tiempo. Basó la propuesta en abandonar la ilusión de la juventud eterna y en
volver realidad el sueño de una vejez protegida y segura.
A última hora de la tarde, de regreso a su casa, todavía resonaban en sus oídos los
espontáneos aplausos y felicitaciones que había recibido en la reunión con la dirección, donde
expuso el anteproyecto publicitario.
Algo más para agradecerle a Laura, pensó.
Llegó apurado para releer los mensajes. Tenía la sensación de haberlos pasado demasiado
rápido.
Roberto siempre había odiado esas promociones para turistas que ofrecían visitar doce
ciudades en diez días. Desde su primer viaje, él siempre sentía ganas de quedarse por un tiempo
en el lugar donde aterrizaba, necesitaba "volver a pasar¨ por un lugar para poder registrarlo en su
retina, en su oído, en sus pies, en su mente. La misma sensación tenía con las palabras de Laura;
no le alcanzaba con leer una vez sus mensajes, necesitaba volver y extraer de allí lo que le
parecía más importante o más impactante, o simplemente lo que le llegaba más.
Sal i r se de l a i l usi ón par a v er al ser q ue t en emos en f r en t e.
Duel e dej ar de l ado l as i l u si on es y acep t ar l a r eal i d ad .
La r eal i dad ES y f r en t e a el l a l as i l usi ones se d i si pan.
Ren un ci o a l l ev ar adel an t e so l a un pr oy ect o que soñamo s j un t os.
Ser á o n o cuando l l egue el mo ment o.
Es p osi bl e apr en der de l as di f i cul t ad es.
La v i da n o es cumpl i r d et er mi n adas met as pr ef i j adas, ser ía mu y abu r r i do.
Par t amos de l a base de qu e no hay una p ost ur a cor r ect a.
Se quedó pensando en dos metáforas que le encantaron: la de vivir como un surfista o como
un conductor de metro, y la de que cada uno monta su circo como puede. Luego se detuvo en el
pequeño relato de consultorio.
Tr abaj amos con u n mu ch ach o de 3 0 añ os q u e h abía r ot o con u n a mu j er qu e l e
r ech azó . Habl aba d el dol or de per der l a i l u si ón que había const r u i do co n aquel l a
muj er .
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Desde muchos lugares de su interior se sentía identificado con este paciente del grupo.
También él rompía sus relaciones cada vez que sentía que su pareja lo rechazaba, también él
había sentido cientos de veces el dolor de perder las ilusiones depositadas en un vínculo.
Pero había algo en la última frase que no le cuadraba del todo...
El ver dader o dol or de él es acept ar có mo se dej ó en gañar .
¿Era ése el verdadero dolor en los vínculos, aceptar la realidad de que nos dejamos
engañar?
¿Él se había dejado engañar? ¿Existe esa posibilidad: "dejarse¨ engañar? En todo caso
¿cuál era el engaño de las mujeres con las que había intimado? ¿Que no fueran como él las había
imaginado, deseado, soñado o necesitado?
Como Laura decía: "una vez que pasa el enamoramiento no hay más remedio que
enfrentarse con la realidad del ser del otro¨.
Era duro. Tenía que pensar en esto. Amor, vinculo, ilusión, decepción, engaño...
Y por fin se detuvo en aquella frase:
". . . se me h ace mu y di f íci l segui r adel ant e si n co nt ar con t us pal ab r as."
Era evidente que Laura no se conformaría con seguir escribiendo sola, ella reclamaba con
todo derecho la colaboración de Fredy.
Sobre psicología de parejas Roberto no sabía más que el producto de su muchas veces
dolorosa experiencia y de su tiempo de terapia. Recordaba además algunos conceptos sobre
psicología de la conducta dados en las materias de su carrera de marketing y otras tantas
nociones que le habían quedado a partir de lecturas que hizo empujado tan solo por la curiosidad.
Se dio cuenta de que tales conocimientos no iban a ser suficientes para tener conversaciones
electrónicas con Laura sobre el tema de parejas.
Miró la hora, faltaban quince minutos para las ocho. Si se daba prisa llegaría a la librería
grande del centro antes de que cerraran.
Dio una mirada a los mails anteriores buscando algunos nombres de autores y apuntó tres
en una hoja:
WELWOOD
BRADSHAW
PERLS
A las diez estaba de vuelta en casa; traía en una bolsa una decena de libros:
EL VIAJE DEL CORAZÓN, el único que había podido conseguir de Welwood.
NUESTRO NIÑO INTERIOR, de John Bradshaw.
DENTRO Y FUERA DEL TARRO DE LA BASURA, de Eritz PerIs.
HACER EL AMOR, de Eric Berne.
PALABRAS A MI PAREJA, de Hugh Prater
EL AMOR INTELIGENTE, de Enrique Rojas.
SONIA, TE ENVIO MIS CUADERNOS CAFÉ, de Adriana Schnake
TE QUIERO, PERO... de Mauricio Abadi.
VIVIR, AMAR Y APRENDER, de Leo Buscaglia.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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EL AMOR A LOS 40, de Sergio Sinay
4
.
Tiró el abrigo sobre el sillón y se sentó en la mesa para examinar su compra. Había estado
bastante comedido, diez libros era una cantidad razonable dados sus antecedentes.
Desde la época en que se fascinaba leyendo filosofía política no había vuelto a tener uno de
estos ataques de comprador compulsivo de libros. Sin embargo, en la librería había sentido
aquella sensación que durante siete años lo invadió en cada librería que entraba: el interés, la
curiosidad insaciable, la fascinación frente a cada libro. Éste por el título, este otro por la tapa,
aquél por el autor y éste más aquí porque al hojearlo parecía interesante.
Mientras los miraba apilados en la mesa, virgenes de lectura, tenía la sensación de ser un
pirata de cuentos contemplando embelesado el tesoro desenterrado.
Antes de abrir el libro de Welwood, se tomó todavía unos minutos para honrar el momento.
Luego respiró profundo y leyó:
Nunca co mo ahor a l as r el aci ones ínt i mas n os habían l l amado a enf r ent ar nos a nosot r os
mi smos y a l os demás co n t ant a si n cer i d ad y con ci en ci a. Hoy man t en er un a co n ex i ón vi va con
una par ej a ínt i ma no s pone f r ent e al d esaf ío de l i ber ar n os d e vi ej os hábi t os y pu n t os débi l es, y
desar r ol l ar t odo n uest r o poder ; sensi bi l i dad y pr of u nd i dad co mo ser es h uman os.
En el pasado, qui en deseaba expl or ar l os mi st er i os más pr o f undos d e l a v i da se r ecl uía
en un mon ast er i o o l l ev aba una v i da er mi t aña; en l a act ual i dad, l as r el aci o nes i nt i mas se h an
co n v er t i do, par a mu ch os d e n o so t r os, en l a n u eva t i er r a i n dómi t a q u e n o s co l oca car a a car a
co n t odos n u est r os di oses y demoni os.
Como y a n o podemos cont ar con l as r el aci o nes per sonal es como f uent es pr edeci bl es de
co mod i dad y segu r i d ad, el l as no s si t úan an t e un a n ueva en cr u ci j ada, en l a q ue d ebemos hacer
una el ecci ón cr u ci al .
Podemos l uchar par a af er r ar no s a f an t asías y f ór mul as v i ej as y obso l et as, aun qu e no se
co r r espon dan con l a r eal i dad n i n o s con du zcan a n i n gú n l u gar ; o por el con t r ar i o , p oder n os
apr en der a t or n ar l as di f i cu l t ades en n uest r as r el aci ones como op or t u ni d ades par a desper t ar y
sacar a l a l uz n uest r as mej o r es cu al i dades hu manas: el dar se cu en t a, l a comp asi ón, el hu mor ;
l a sabi d ur ía y l a val er osa ded i caci ó n a l a ver dad. Si el egi mo s est o ú l t i mo, l a r el aci ón se
co nvi er t e en un cami n o capaz de p r of u nd i zar n uest r a co nex i ón con n o so t r os mi smos y co n l as
per so nas qu e amamos, y de expandi r nu est r o sent i do de l o qu e somos.
Fantástico!
Abrió en otro lugar al azar, era la página 132.
To do s l o s qu e empr en d emo s est e vi aj e t en emos q u e apr en d er al go n u evo: cómo per mi t i r
qu e el co mpr omi so ev ol uci on e de modo nat ur al , con much os v ai venes, avances y r et r oceso s.
Por t an t o, l a i ncer t i du mbr e con r espect o a nuest r a capaci dad de en f r en t ar t o dos l os
desaf ío s qu e se p r esent en n o es un pr obl ema, es par t e del cami no mi smo.
En est e aspect o, me al en t ar on l as pal abr as de Ch og yam Tr u ng pa, u n maest r o t i b et ano al
qu e u na vez l e pr egu nt ar on cómo habí a l og r ado escapar de l a i nvasi ón ch i n a ar r ast r án d ose por
l as n i eves d el Hi mal aya, con escasa pr epar aci ón y pr o vi si on es, si n cer t eza so br e l a r u t a n i
so br e el r esu l t ado de su hu ída. Su r espuest a f ue b r ev e: "Puse un p i e desp ués del o t r o".
El libro prometía ser revelador.
4
Welwood, Hohn, El viaje del corazón, Los Libros del Comienzo, Madrid, 1995.
Bradshaw, John, Nuestro niño interior, Emecé, Buenos Aires, 1993.
Perls, Frederick S., Dentro y fuera del tarro de la basura, Cuatro Vientos, Santiago de Chile, 1975.
Berne, Eric, Hacer el amor, Ediciones Alfa, Buenos Aires, 1975.
Prater, Hugh, Palabras a mi pareja, Cuatro Bientos, Santiago de Chile, 1973.
Rojas, Enrique, El amor inteligente, Ediciones Temas de Hoy, Madrid, 1997.
Schnake, Adriana, Sonia, te envío los cuadernos café, Editorial Estaciones, Buenos Aires, 1979.
Abadi, Mauricio, Te quiero, pero, Ediciones Beas, Buenos Aires, 1992.
Buscaglia, Leo F., Vivir, amar y aprender, Plaza y Janés, Barcelona, 1989.
Sinay, Sergio, El amor a los 40, Editorial del Nuevo Extremo, Buenos Aires, 1994.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
50
Con la mitad de su atención en lo que hacía y la otra mitad en la lectura, puso en el
microondas unas porciones de pizza que sacó del frigorífico, abrió una lata de cerveza, fue hasta
el escritorio y sacó un block blanco rayado del último cajón y un lapiz 2B, que guardaba en el
cajón del medio para tomar apuntes rápidos.
A medida que leía se complacía de lo que le estaba pasando. Hacía mucho que no se
interesaba tanto en una lectura.
¿Era el tema? ¿Lo interesante del libro? ¿Lo sorpresivo de la situación? ¿Sus fantasías con
Laura? ¿Una combinación de todo eso?...
No pudo parar de leer El viaje del corazón hasta el final, cuando Welwood termina diciendo:
Cu an t o más pr of u n do sea el amor qu e u n e a dos per son as, mayo r ser á su i n t er és por el
mu nd o qu e h abi t an . Sent i r án su con ex i ón co n l a t i er r a y est ar án dedi cados a cu i dar del
pl anet a y de t odos l os ser es sen si bl es q ue r equ i er an d e su ayu da.
Alguna vez, había coqueteado con la idea de estudiar psicología. Desde otro lugar aparecia
nuevamente la fantasía, pero ahora cargada por Welwood del deseo de ser útil a otros, un
sentimiento que Roberto no pudo evitar registrar rápidamente como extraño en él.
La semana fue literaria. A Welwood lo siguió Berne y luego Peris y Buscaglia. Después
Schnake (sorprendente), Abadi y Pratter (de quienes ya había leído algo hacia algunos anos).
Siguieron Sinay y luego Rojas (lejos, el que menos lo conquistó). Y por último Bradshaw, al que
había ido postergando intuitivamente. Le costó leerlo (iera autoayuda tan "a la americana¨!) pero lo
que Bradshaw mostraba era tan irresistible que Roberto decidió acompañarlo en su desarrollo.
Cuando llegó a la propuesta del autor de escribir un cuento que reflejara como un mito su
historia infantil, se sentó delante del ordenador y de un tirón escribió:
Habi a u na v ez en u n r ei no mu y l ej ano u n pequeño pr ínci pe q ue se amaba Egr oj .
El pr ín ci pe h abía si do con cebi do en un moment o muy di f i ci l de l a vi da de sus padr es.
Apenas n aci ó el p r i mog én i t o el r ey debi ó sal i r a l a bat al l a par a def en der el b i en est ar del
pu ebl o amen azado por l os r ei no s en emi gos y por años t odo l o qu e el p r ínci pe su po de él er an
al gun os b r ev es mensaj es q ue l os co r r eo s t r aían o qu e su madr e l e t r ansmi t ía.
Por supuest o, como el r ey n o est aba, l a r ei na t en ía que hacer se car go de l os asu nt os de
gobi er no y t ampoco t en ía t i empo par a j ugar con el p r ínci pe.
A pesar de qu e Eg r oj t en ía l os j u gu et es más car o s y sof i st i cados, suf r ía por q ue no t enía
co n qui én compar t i r su s j uegos.
El pr ínci pe cr eci ó así, sol i t ar i o y si l enci o so . Pasaba gr an p ar t e de su día mi r ando por l a
ven t an a. Cen t r ada si emp r e su mi r ada en el p u n t o do n de el cami n o al p al aci o d espar ecía det r ás
de l a ar bo l eda. l magi n aba qu e veía sal i r d e en t r e l os ár bo l es l as ban d er as y est an d ar t es r eal es.
El pu ebl o ent u si asmado sal ía al en cuent r o del ej ér ci t o r eal y f est ej aba el r egr eso t r i un f al de
su s hi j os más qu er i dos.
Se i magi n ada a si mi smo sal udand o al r ey desde su vent ana y apl aud i endo con f er vo r el
f i n de l a g uer r a, u n hech o qu e l e devol ver ía un padr e y u na madr e.
To das l as t ar des, cuand o al so l cai a, Eg r oj ar r ast r aba por sus mej i l l as al gun as l ágr i mas
qu e l l ev aba hast a su l echo y secaba cada n oche co n su al monada.
Y al final, cuando Bradshaw propone ponerle un final al mito, Roberto agregó:
El t i empo pasó hast a qu e un día l a r ei na abdi có. El p r ínci pe no t uvo más r emedi o qu e
sent ar se en el t r on o de su p adr e y r ei n ar .
Gober nó con j ust i ci a y bond ad du r ant e el r est o de su vi da.
Nunca abandon ó su hábi t o d e mi r ar por l a vent ai a haci a l a ar bol eda. Su r ei nado f ue
r ecor dado por l a ob sesi ó n mani f i est a del r ey en con st r ui r const an t ement e más y más pu en t es
y cami no s.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Eso era lo que siempre había hecho: intentar construir más y más caminos, más y más
puentes, más y más rutas para que el afecto incondicional que buscaba llegara por fin a su
corazón. Él tampoco había perdido nunca el hábito de mirar esperanzadamente al horizonte, por si
acaso.
De algún modo, la relación con Laura era un nuevo puente. Esta vez, un puente sobre la
realidad, un puente cibernético, un puente virtual, un puente a Laura.
Se dio cuenta de que durante toda la semana, entre trabajo y lectura, no había tenido un
minuto para leer los mensajes. Guardó el cuento como "Egroj¨ y abrió una página nueva en el
procesador de texto.
Qu er i da Lau r a:
Mot i v ado por t i h e est ado l eyen do o t r a v ez a Br adshaw , y an i mado por sus
p r opu est as l e pedí a un paci ent e mío que h i ci er a el t r abaj o d e t r ansf o r mar en u n mi t o
l a h i st or i a d e su i n f an ci a. El r esul t ado de ese t r abaj o es est e t ext o qu e me t r aj o y qu e
aho r a t e man do. Despu és cuént ame qu é t e h a par eci do.
Beso s
Fr edy
Ahora si abrió el administrador de su casilla de correo. Cortó el mensaje en el procesador y
lo pegó en la ventana que se había abierto al pulsar Redactar nuevo mensaje. Después apretó el
botón Insertar y seleccionó Archivo. Buscó el "Egroj¨ e incluyó el texto con Adjuntar.
Inmediatamente apretó Enviar y Recibir y la pantalla tintineó mientras le avisaba que estaba
enviando el mensaje. Cuando la operación finalizó, el ordenador desplegó un aviso.
Hol a r o f r ago, t i ene cuat r o ( 4 ) men saj es nuev os.
Buscó el de Laura con el puntero e hizo doble clic sobre "Aceptar las necesidades¨.
Fr edy:
El d esen cuent r o en t r e no so t r os me ha h ech o p en sar . Me cuest a t ant o a veces
dar me cu en t a de l o qu e ver dader ament e necesi t o. . .
Y l o peor es que l a ex per i enci a me co nf i r ma u na y ot r a vez qu e cu an do con si go
con t act ar me con mi go mi sma y t r ansf or mo una necesi dad en un a acci ón , bú squ eda,
p et i ci ón o l o q ue sea, el r esul t ado suel e ser sat i sf act or i o .
Y ent on ces ¿p ar a qu é? ¿Qu é sent i do t i ene est e o di o so j u ego del esco nd i t e?
Qu i zás deber íamos dedi car u n t r amo d el l i br o a ex pl i car cómo se g en er a est a f al t a
de cont act o con l as pr opi as n ecesi dades.
Me gust a l a ex pl i caci ó n qu e u sast e en ese caso que most r ast e en Cl evel and : Si de
chi cos n os damos cuen t a de qu e a n uest r os padr es n o l es gu st a qu e p i damos más
af ect o , más con t en ci ón o más pr esen ci a, pr ob abl emen t e apr en damos a esco n der
nu est r as necesi dades. Est o n o es u n car go a l os padr es, qui zás el l os no t engan cómo
dar nos l o qu e necesi t amo s, si mpl emen t e po r que n o l o t i en en ni par a el l os mi smos.
Per o de t o das maner as segu r ament e al l í co menzar emos a t r at ar de no sent i r
nu est r as necesi d ad es como est r at eg i a par a al i v i ar el dol or de l a f r ust r aci ón .
Pr act i car emo s du r an t e añ os ese pl an de su per vi ven ci a: i nt ent ar n o r egi st r ar
nu est r as necesi dades. Y qui zás un día h ast a no s i dent i f i qu emos co n est a maner a de
ser .
En t on ces ya n o es un a est r at eg i a, p asa a ser n u est r a p er son al i dad : Yo n o n ecesi t o
nada, y o me ar r egl o sol o. Nos qu edar emos f i j ad os en est e pl an t eami ent o y
o l vi dar emos l o qu e r eal ment e somos, l o qu e nos gen er a v er dader a al egr ía, paz, gozo.
En ese momen t o segu r ament e apar ezca aquel l o qu e Er i ch Fr omm di ce en su l i br o
"Tener o Ser ":
Cr eer q ue u n n uevo coch e, un a casa más car a, el ú l t i mo desod or an t e o un a cu en t a
con suf i ci ent e d i ner o no s va a hacer f el i ces.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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La so ci edad de consu mo ayud a a ven d er n os l a i dea de q ue t en er es l a p uer t a;
compr ar , gast ar y cambi ar so n l as l l aves. Cuand o est o s co ncept os est én con f i gu r ados
en n uest r o si st ema de cr eenci as ser a f aci l man i pu l ar nu est r a co nd uct a con el l os. Por
su pu est o qu e n i b i en obt en emos l o deseado n os d amos cu en t a de qu e n o er a
suf i ci ent e con t ener "eso", per o r ápi damen t e l a pu bl i ci dad n os sug i er e ot r a cosa par a
qu e si gamos i nt en t án dol o por el cami n o equi v ocado.
Deber ía l l egar el día en el que p odamos p ar ar y compr ender que n o es p or al l í. Es
el moment o de b uscar adent r o , d e vo l ver a escu ch ar n os. Per o n o es t an f áci l .
Hemos ol vi dado cómo h acer l o y muchas v eces t endr emos que pedi r qu e al gui en
no s ayu de a vol ver a saber q ui énes somos, qu e nos i nci t e a r ecu per ar l a sabi du r ía qu e
t eníamos de n i ños cuando pod íamo s r eír y j ug ar si n i nt er r u mpi r n os.
Yo cr eo que ésa debe ser , en el f ondo , n uest r a v er dader a pr opuest a un est ímul o
p ar a que t odos t r abaj en en el desaf ío de r ecu per ar se a si mi smo s. Un cami no par a
p er mi t i r q ue el ser se mani f i est e y encu en t r e en l a r el aci ón con o t r o el l u gar par a
ex pr esar se.
Apr en d er al l ado del amado a escuchar n o s, a t en er n o s en cuen t a, a mi r ar n o s como
nu est r os padr es no supi er on h acer l o.
Por su puest o q ue es muy do l or o so necesi t ar y no o bt ener l o que se n ecesi t a, y
ést e es el pr i nci pal pr ob l ema.
Nad i e qu i er e sen t i r el do l or d e n ecesi t ar al go y no t ener l o. Per o ese dol or es l a
ú n i ca sal i da par a po der encon t r ar mi s ver dader as n ecesi dades, y sól o si l as en cu en t r o
podr é despu és ( ¡despu és! ) sat i sf acer l as. Por que si n os r esi st i mo s a sent i r nos
v ul n er abl es, cada vez nos en du r ecemo s más y n os al ej amos de l a po si bi l i dad d e
dej ar no s sent i r l o que necesi t amo s.
Y enci ma por est e cami no cer r amos t ambi én nu est r a capaci dad de r eci bi r .
Hay q ue t ener en cu en t a qu e pr o babl emen t e est a est r at egi a d e no sen t i r no s haya
ser v i do du r an t e l a i n f anci a. Qu i zás haya si do más qu e i nt el i gent e no sent i r un a
necesi d ad q ue en r eal i dad no podíamos sat i sf acer .
Per o como adul t os podemo s dar no s no sot r os mi smos l o qu e necesi t amos, o bu scar
a l as per son as adecu adas a qu i en es p edír sel o. Ya no d epen demo s d e nu est r os p adr es.
Me encan t ó l a f r ase con l a qu e t er mi n ast e al gu n a v ez un o de t u s mai l s: « Somos
v ul n er abl es p er o no f r ági l es. Somo s much os l os q ue no no s damos cuent a de est o. »
No h ay i n t i mi dad con est r at egi as, con el l as n o v amos a sent i r . Cumpl i r emo s co n
nu est r as met as, o sen t i r emos el pl acer de d omi nar al o t r o, o de con qu i st ar l o, o
l ogr ar emos qu e ot r o no s mi r e; per o eso n o t i ene nada qu e ver con el ver dader o
encuent r o, con l a i n t i mi dad, con el amor .
La i dea es d ar n os en n u est r a r el aci ó n el espaci o p ar a el do l or y l a co n f u si ón qu e
apar ecen cuando desar mamos n uest r a est r at egi a ant i f r u st r aci ó n. Ést e es el cami no a
casa. El cami n o del encuent r o con ot r o ser hu mano . El cami n o del amor .
¿Est ar ás de acu er d o?
Laur a
¿Cómo no estar de acuerdo?
Laura hablaba con su lenguaje, con sus ideas, casi casi con sus sentimientos. Ella ponía en
palabras lo que a él le habría gustado aprender a decir.
Él sabía cuáles eran sus necesidades. Necesitaba encontrar una persona que fuera capaz
de construir con él el camino de regreso a casa.
¿No era increíble que ella le estuviera mandando un mensaje que terminaba con esa
propuesta, cuando él acababa de mandarle un cuento de un príncipe que construía caminos para
ver llegar por ellos a los que amaba?
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
53
CAPÍTULO 8
Al releer aquellos primeros mensajes recibidos meses atrás, volvió a sentir bronca por no
haber guardado también los anteriores cuando llegaron a su casillero. Allí debía estar la
información que necesitaba para saber cómo se había generado la idea de escribirse y poder
seguir con el juego de ser Fredy con menos riesgos.
Pensó que podría pedirle a Laura copia de todo eso. Al parecer, Fredy era bastante
despistado, y le cabría perfectamente la posibilidad de haber extraviado los mails anteriores. Era
más que razonable entonces pedírselos a Laura, que con toda seguridad los tendría archivados.
Laur i :
Respect o del mai l qu e me man dast e ¿qu i én p od r ía no est ar d e acuer do?
Me encant a l a descr i pci ón qu e qu edó de l a cond uct a def ensi v a neur ót i ca,
escon di en do necesi dades y emoci o nes.
La l eía y p en saba que si yo j amás h ub i er a sabi d o n ada d e par ej as ni de t er api as,
d e t o das man er as di sf r u t ar ía d e est a cl ar i dad d e i deas.
De h echo est uve r evi san do l os mai l s p ar a r ego dear me con l o que ya l l evamos
ar mado, y me di o u na br o nca bár bar a encon t r ar me con qu e po r acci dent e par ece qu e
se me per di er o n l os pr i mer os co r r eo s qu e i nt er cambi amos.
¿Pod r ías man d ar me cop i a de aqu el l os mai l s d e en t on ces? Me en can t ar ía t en er l os a
man o ( p r omet o n o per der l os o t r a v ez) .
De paso t e con su l t o est o :
Ten g o u na car t a de un a co l ega de Esp añ a, di ce que n os escu ch ó en Cl evel and y me
escr i be por que qu i er e que l e r ecomi ende bi bl i ogr af ía sobr e par ej as. Di ce haber l eído
El v i aj e del Co r azón de Wel w ood y t odo l o edi t ado en cast el l an o e i ng l és de Per l s y de
Br adsh aw . ¿Qu é ot r os l i br o s l e r eco mend ar ías?
Me si gue par eci endo qu e n uest r o l i br o v a a ser f ant ást i co.
Con t ést ame pr on t o.
Te man do un beso gr an de.
Fr ed
PD: ¿Qu é t e par eci ó el t r abaj o del mi t o i nf ant i l de mi paci ent e?
Roberto siguió leyendo los libros y relacionando lo que aprendía con los mails anteriores. No
tuvo respuesta durante toda la semana, pero extrañamente no se inquietó.
El domingo por la tarde le llegó un larguísimo mensaje de 140 KB que se llamaba "Historia
antigua¨.
Fr edy:
Con l a ex cu sa de man dar t e cop i a de n uest r a pr i mer a comu ni caci ón , apr ov ech é
p ar a vo l ver a l eer l o qu e n os escr i b íamo s h ace cat or ce meses. ( ¿Te d i st e cu en t a d e
qu e ya p asó más de u n añ o?)
¡Di sf r ut é t ant o ! A r at os t od o er a t an i n genu o q ue me cost aba cr eer qu e ér amo s t ú
y y o l os q ue no s escr i bíamos. De h ech o, t odavía me l l amab as Li cen ci ad a Laur a Jor syl .
El pr i mer o me l o mand ast e desde el avi ón qu e t e t r aía a Bueno s Ai r es apenas nos
separ amos en EE. UU. Tú v ol v ías en el mi smo vu el o con nu est r o ami go Eduar do y yo
v i aj aba a NY, ¿t e acu er das?
Li cen ci ada Lau r a Jor syl :
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
54
¡Qué bueno que f ue el encuent r o en el congr eso! La i dea de segui r t r abaj an do y
escr i bi end o j u nt os me d ej ó si n poder con ci l i ar el sueño hast a l as 3 de l a mañana.
Tú sabes, o y o esper o que l o sepas, cuánt o val or o t u t r abaj o y t us con oci mi ent os.
Cuando me di j i st e qu e t ú t ambi én venías pensando en escr i bi r u n l i br o de par ej as
sen t í qu e se me er i zaban l os p el os de l a n u ca. Escr i bo est o y n o p u edo d ej ar d e pen sar
en qu e, d e al gu n a maner a, nu est r a r el aci ó n r epr odu ce l a h i st or i a y l as di f i cul t ades d e
cual qui er par ej a.
Qui zás con st i t ui r un a par ej a t er apeut i ca n o es más qu e u n mat i z de l o qu e
si gn i f i ca const i t ui r , o co mo l o di j i mos en el t r abaj o, co nst r ui r , cu al qu i er par ej a. Al
pr i nci pi o al go de t odo aquel l o que t enemo s en co mú n me at r ae y me del ei t o pensando
en compar t i r l o que ambos t en emos. Si n embar go , co mo l os dos sabemo s, p r on t o
apar ecer án l as di f er en ci as.
En l as par ej as est o t r ansf or ma aqu el l a si nt on ía en at r acci ón en amor adi za o en
r epul si ón . ¿Cómo ser á ent r e n osot r os? ¿Qué pasar á cuan do n uest r as di f er en ci as
comi en cen a ap ar ecer ? ¿Ser emos capaces d e t r an sf or mar est as d i f er en ci as en el
pasapor t e qu e abr a l a pu er t a de t u cr eci mi ent o y d el mío?
No l o sé. Por aho r a, Laur a, me at r ae t an t o l a i dea de t r abaj ar y de escr i bi r j u n t os,
qu e me pr op ong o quedar me enamor ado de l a i dea, en amor ado del pr oyect o,
en amo r ado de l a f an t asía sobr e l o qu e t o do est e en cu en t r o p u ede pot en ci ar en mi
pr opi a v i da per so nal y pr of esi on al .
El avi ón est á a pu n t o de d espegar y acaba de d eci r el co man dan t e q u e l o s apar at os
el ect r ó ni cos deben ser apagados an t es d e despegar .
Te mando beso s y mi eno r me gr at i t ud por haber me i n vi t ado a p r esen t ar co n v os
en Cl evel and .
Fr edy
Te con t est é apenas r eci bí t u mensaj e.
Quer i do Fr edy:
¡Me si ent o t an l l ena de t odo l o qu e pasó en el co ng r eso!
Me en can t ó qu e vi ni er as.
La pr esen t aci ó n de n uest r o t r abaj o f ue como un a dan za, sal ías t ú a r espon der o
sal ía yo si n haber l o pl an eado, l a cosa f l u ía más al l á d e u na d eci si ón consci en t e.
A v eces me asu st a qu e seamo s t an di f er ent es, p er o cuando no s ponemos a
t r abaj ar n os ar mon i zamos i n cr ei bl emen t e.
Yo est o y ent u si asmadísi ma con el pr oyect o d el l i br o.
Lo si en t o como un a gr an aven t ur a que pu ede t r an sf or mar no s a ambos y qu i zás
t ambi én a n uest r o s l ect or es.
Yo t amb i én me ap asi ono con l a i dea, i magi nat e q ue est oy acá en Nu eva Yor k y me
d i er o n más ganas de q uedar me en el hot el a cont est ar t u mai l q ue de sal i r a pasear .
Teng o un a h abi t aci ón con un a v i st a al Hu dson espect acul ar , me po dr ía qu edar
t odo el d ía en si l enci o , escr i bi endo y mi r an do el agu a. Cu an do d i ces que est ás
en amo r ado de l a i dea, si en t o qu e se me abr e el pech o y me l l en o de en t u si asmo. Es
v er dad l o que me di j i st e al gun a vez, que l as pal abr as so n t r ansf or mador as. Lo si ent o
l eyen do t u mai l , y por eso qu er ía escr i bi r t e aho r a par a d eci r t e l o qu e est oy si nt i endo.
Sabemo s qu e el en amor ami ent o du r a poco , como l es deci mos habi t ual men t e a l as
p ar ej as qu e t r at amo s, d espu és van a veni r l as di f i cu l t ades, per o est oy d i spu est a a
at r avesar l as. Cada vez q ue n o s en r o l l amos, encon t r amos l a man er a de sal i r , qu i zás
eso deb er íamos con t ar l es a n u est r os l ect or es.
Nos pasan l as mi smas co sas qu e ocu r r en en l as p ar ej as.
Y es muy dol o r o so cuando no podemos ent end er n os, per o despu és d e t r an si t ar l o,
l a r el aci ón es más só l i d a y l os dos cr ecemos.
Ya me en gancho en l os pr obl emas, p er o así f unci on amos si empr e, t ú pones l a
p ar t e más si mpát i ca y at r act i va y y o me v oy a l o di f íci l , al con f l i ct o. Per o est á bi en, es
l a man er a como n o s compl emen t amo s.
Si empr e es i gu al , por eso me encan t a que h agamo s cosas j u nt os, t ú di ces l as
mi smas cosas de un a maner a di v er t i da y l a g en t e l o en t i ende mej or .
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
55
Per o me par ece i mp or t ant e h ab l ar d e cómo a veces n os po t en ci amos
negat i vamen t e y p od emos sal i r . So br e t odo ah or a qu e est amos en u n b uen momen t o.
Mi l ado n eu r ót i co en el asunt o es que qu i er o t odo y a, me pon go ansi o sa y t e
p er si go, t ú en t on ces t omás di st an ci a y eso me pon e peor , más qu i er o y t ú más
di st an ci a pon es.
Cuan d o me do y cu en t a y me apar t o d e t i , t ú b uscás el con t act o, yo me af l oj o, y
ent onces t ú t e acer cas más y y o me abl ando aú n más y t odo f l uy e de n u ev o.
Vol vi en do al con gr eso , n o me i magi n é qu e n os dar ían t an t o apo yo . Cu an do t e
pi di er on qu e cer r ar as el con gr eso co n el r el at o qu e habías hecho en nuest r a
pr esen t aci ó n, n o l o podía cr eer . Y cuando t e v i al l í par ado f r en t e a l as qu i ni en t as
per son as de t o do el mu n do apl au di én dot e emoci on adas despu és d e con t ar t u cu en t o
en i n gl és, me cor r i ó f r ío por l a espal da. Est e t i po n o pu ede ser , pensé. ..
Beso s.
Laur a
El si gui en t e me l l egó poco ant es de v ol v er a l a Ar gent i na.
¡Qué env i di a Jor syl !
Yo y a est oy en Buenos Ai r es y hace u n f r ío de j u ni o, me encan t ar ía haber me
qu edado uno s días más descan san do en EE. UU. , per o bueno , y a sabes, l os paci en t es
esper an .
El mar t es apenas l l egué, Joaqu ín, mi pr i mer p aci ent e, me r epr o chó haber me i d o
por u na seman a en est a época del año. . . Él t ambi én me en v i di aba.
Nun ca h abl amos de est o , ¿n o cr eés qu e l a en vi di a t amb i én gener a r o ces en l a
par ej a? Pensaba escr i bi r t e ". . . en al gú n moment o t e con t ar é", per o qu é mej or
momen t o p ar a l as co sas qu e el moment o en el q ue suced en . Par a mí no ex i st e esa
p avad a de l a en vi di a "san a" y l a en vi di a "mal a".
Así t e en vi d i o: me en can t ar ía est ar yo t ambi én en Nueva Yo r k y me en can t ar ía
además qu e t ú p ud i er as q uedar t e t odo el t i empo q ue t uv i er as g an as. Di sf r ut a mucho,
no t e cui des.
No t e ol v i d es q ue somos v ul n er ab l es p er o n o n ecesar i ament e f r ági l es.
Beso s,
Fr edy
Te con t est é en segu i da.
Quer i do Fr edy:
Est oy en el aer opu er t o a p unt o de t omar el av i ó n par a Buenos Ai r es.
Est oy con ganas de vo l ver .
Me h i zo muy bi en est e vi aj e, y o n ecesi t o cad a t an t o r et i r ar me de mi vi da, d e mi
f ami l i a, de mi s paci ent es y v uel vo con mu ch as g an as.
Est aba pensan do en est e con cept o de l o s di f er ent es mo ment os del con t act o qu e
p l an t eaban Bob y Ri t a Resn i ck . Lo i mpo r t an t e qu e es r espet ar n os est a n ecesi dad de
cont act o y r et i r ada par a vo l ver a r een co nt r ar no s. Est o que el l a pl an t eó sobr e l a
et i mol ogía de l a pal abr a r el at i o nshi p ( q ue qu i er e d eci r r el aci ón en cast el l an o) qu e es
l a h abi l i dad par a encon t r ar se de nu ev o.
Par a mi r el aci ó n con Car l os es mu y i mpor t ant e, nos ex t r añ ar n os y nos
encon t r amos d esde o t r o l ugar . Yo l l ego l l ena de cosas nuevas y est o r et r o al i ment a l a
r el aci ó n.
Al p r i nci pi o de nu est r o mat r i moni o, a mí me cost aban much o sus v i aj es, él su el e
i r se t r es o cuat r o veces al añ o por su t r ab aj o. Per o ah or a l os t omo como un a
o por t u ni dad par a t o mar di st an ci a y v ol ver a encon t r ar n os.
Una vez más asoci o est e apr endi zaj e con mi madr e. En ci er t o mo do el l a f ue l a
pr i mer a qu e me en señ ó est o ( como t an t as o t r as cosas) . Un o pu ede separ ar se por u n
moment o si n dej ar de amar se co n t odo el cor azó n. Me par ece i mpor t ant e i nco r por ar
est o .
A veces l as par ej as no se dan ese per mi so de sep ar ar se p or mi ed o al ai sl ami ent o o
a sen t i r se so l os.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Yo cr eo qu e es p ar t e d e l a r el aci ó n . Sen t i r me por un a seman a u n a mu j er so l a en el
mun do, me devu el ve el con t act o conmi go mi sma.
Aqu í n o so y u n a mamá o u n a esposa o u n a psi cól oga, soy sól o y o en el mu n do, co n
mi t i empo p ar a mí, y es u n en cu en t r o co nmi go mi sma qu e me r enu eva, me hace sen t i r
más vi va qu e n u n ca.
Por mo ment os no es f áci l , de r epen t e ay er cami nando por el Mu seo de Ar t e sen t í
ganas d e compar t i r l o co n Car l os, per o es un desaf ío i nt er esan t e.
A l a no che sal í a comer con un ami go amer i cano que con ocí el año pasad o en el
w or k sho p d e Wel w ood, per o me p or t é muy bi en a pesar d e t u d eseo.
Es ho r a de su bi r al avi ón, no s vemo s en Buenos Ai r es. ¡Ah ! Y n o me l l ames más
Li cen ci ada Jo r syl , suena demasi ado p r of esi on al . Pr ef i er o ser Lau r a, Lau o L, co mo so y
par a t odos. Besos
Lau r a
Laur a
Sup on go qu e en est e moment o est ás v ol and o h aci a Bueno s Ai r es.
Ci er r o l os o j os y t e i magi no sen t ada en u na bu t aca de Bussi n ess Cl ass, d or mi t and o
( ¿por qu é en cl ase ej ecu t i v a?. .. Debe ser por q ue cr eo qu e er es un a chi ca « co n
cl ase» . . . )
Yo t ambi én est o y muy or gu l l o so de l o qu e pasó en el co ngr eso y t u i dea de
compar ar l o con u na dan za me del ei t a.
Si est i r o un p oco l a f r ase en cuent r o que t od as l as r el aci ones i n t er p er sonal es
deben ser l o. Cl ar o , h ay d an zas y danzas.
Al g un as ar món i cas, est ét i cas y si ncr o ni zadas; o t r as ex t r añ as, i n compr ensi b l es
par a cu al qu i er a qu e n o sea u n o de l os b ai l ar i n es. Mu ch as co mu n es y est er eo t i padas,
casi si empr e abu r r i das y r u t i nar i as; un as p ocas o r i g i nal es, cr eat i vas e i r r epr od uci bl es.
Al g un as, est án di agr amadas p ar a sat i sf acer al aud i t or i o, o t r as p ar a pl acer de l os
p ar t i ci pan t es l as menos par a el d el ei t e de t odos.
Muchas at adas r ígi dament e a l a cor eog r af ía qu e i mpone el momen t o, l as
cost umb r es, l a cu l t u r a; y o t r as, p or f i n, ver dader as i mpr ov i saci on es ex pr esi vas qu e
t r ansmi t en l a vi br aci ón de l os qu e danzan al ser i mpact ados por cada aco r de y
dej ándose f l ui r por el mov i mi ent o qu e br ot a desde su i nt er i or .
Sí. Cada par ej a es u na danza.
Dal e Lau r a, hagamo s de est e en cuent r o u na soci edad, un dúo , u na máqui na, u n
si st ema, u na yun t a, u n equ i po, un a par ej a. Ani mémono s a most r ar desde no sot r os l as
cosas que l e p asan a cual qu i er par ej a, ya sea u na par ej a amor osa, u n par de ami gos,
d os h er man os o d os cu al esqu i er a ¬t ú y yo ¬ qu e son capaces d e el egi r se, si n
necesi t ar se, por el so l o p l acer de hacer al go con ese ot r o , con esa ot r a, y po t en ci ar
desde ahí l o mej o r de cada un o. . .
Me en can t ar ía que no sot r os pudi ér amo s cont ar con t u l uci dez, co n t u
con secuenci a, con t u ex per i enci a, con t u dedi caci ón , con el apr endi zaj e v i v en ci al qu e
han dej ado en v os l as cosas qu e v i vi st e. Si es ci er t o qu e yo puedo apo r t ar l o qu e t ú
di ces d e mí, en t onces, u n l i br o que escr i bamos so br e par ej as po dr ía ser út i l y
t r ascen d en t e.
Pi enso qu e el t ema a d eci di r ser ía l a f or ma de hacer l o . No es f áci l par a mí
compon er mi cabeza en f un ci ón de escr i bi r con al gu i en.
Mi s escr i t os ant er i or es "sal i er on ", y o no r ecuer do h aber l o s escr i t o. De hech o
si empr e di scu t o cu an d o al gu i en me habl a par a escr i bi r . Nun ca sen t í qu e pu di er a hacer
eso .
Cada un o de mi s ar t ícul o s me l l eva seman as o meses, el t i empo qu e co nsu mo en i r
r euni endo esos mo ment os en qu e sal en de mí l as cosas que después apar ecen en l a
pant al l a de el or den ador . ¿Cómo hacer , ent on ces, par a escr i bi r est e l i br o j un t os?
No l o sé, por ah or a cr eo qu e p odemo s segui r i nt er cambi an do est a co r r espond en ci a
el ect r ón i ca y ya al go se no s ocur r i r á, ¿q ué t e par ece?
Con t est ame pr on t o.
Beso s.
Fr edy
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Fr edy
Quer ía con t ar t e de l a par ej a q ue me man dast e. El pl ant eami ent o de él es qu e
qu i er e est ar so l o. Hace mu ch o qu e se obl i ga a ser de u n a man er a par a q u e el l a n o se
enoj e.
El si st ema ent r e el l os es qu e el l a act ú a co mo un a mamá q ue l e di ce l o qu e t i en e
que hacer y él busca l a apr ob aci ó n de el l a t o do el t i empo. Ll egó u n p unt o en que se
si nt i ó mu y mal y q ui er e sep ar ar se.
El l a n o en t i en de q ué pasa.
El pr obl ema aqu í es qu e él n o pu ede deci r : « Ést e soy yo, est o es l o qu e me pasa a
mí, est o es l o q ue qu i er o» . No pued e habl ar y se r et i r a af ect i v ament e.
El l a se vuel ve mu ch o más ex i g en t e, se desesper a y est o a él l o asu st a, en t on ces se
v uel ve más i nt r over t i d o.
La base de l a t er api a de p ar ej a es par a ayud ar l o a él a ex pr esar t odo est o qu e l e
p asa. Si par a est ar co n o t r o, yo t en go qu e r enu nci ar a ser yo mi smo, l a co sa n o va a
f u nci on ar . Est a es una pr emi sa esenci al par a l as par ej as.
Como a él l e cu est a mucho h ab l ar , y o l o ay udo a p er d er l e el mi edo a el l a y a dar se
p er mi so d e deci r l o q ue necesi t a.
Est á l l eno de r abi a por h ab er se somet i do t ant o t i empo.
Con t er api a voy a ayu dar l o a sacar t o da esa br on ca, y po si bl emen t e en t on ces h aya
de n uevo l ugar par a el amo r .
El t r ab aj o de el l a es met er se con si go mi sma. Por eso qu i er o q ue v en ga sol a.
El l a l o mi r a con u n o s oj os qu e d eman dan , qu e esper an u n a r espu est a, y él se
i n h i be.
El l a l o mi r a t odo el t i empo esper an do qu e di ga al go y él se si ent e acor r al ado y se
cal l a.
Si el l a apr endi er a a cent r ar se en el l a, él se sent i r ía meno s acosado .
Lo posi t i v o es que él qui er e veni r , yo cada sesi ón l e pr egun t o si qui er e v eni r l a
pr ó xi ma par a qu e t o me l a r espon sabi l i dad del en cu en t r o, par a qu e n o se si en t a
pr esi on ado.
La úl t i ma sesi ón habl amos d e est e si st ema qu e t i en en y l os dos acor dar on que es
así y no sab en cómo sal i r de al l í.
Él l e t i ene mi edo y por eso se somet e.
Est e es el pr ob l ema d e much o s ho mbr es qu e se somet en p or mi edo a l as mu j er es y
l u ego se aísl an af ect i vament e.
En est as si t uaci on es, el cami no t er apéu t i co es ayu dar l os a enf r en t ar a l a mu j er en
v ez de somet er se o hu i r . Wel w o od di ce qu e mucho s ho mbr es no t uvi er on un bu en
mod el o p ar a sal i r d e l as g ar r as de su madr e y r epi t en l a si t uaci ón con sus par ej as.
El sen t i do d e l a t er api a en est os casos es ayud ar l os a en f r en t ar se, a t o mar
con ci enci a de qu e pueden ser el l o s mi smo s y est ar con un a muj er .
El pr obl ema es q ue l a di syunt i va qu eda pl ant eada así: par a ser y o mi smo t engo
q ue est ar sol o, si qui er o est ar en p ar ej a t engo q ue somet er me.
¿Cuál es el cami n o en el cual y o pu eda ser yo y est ar con o t r o al mi smo t i empo?
Cu an do l os h ombr es si en t en qu e n o pu eden con u n a mu j er , h u yen , se r et i r an , y a
sea f ísi ca o emoci o nal men t e, se descon ect an de l a mu j er . Est o gener a en el l a mu ch o
d ol o r , se vu el ve más demand an t e y r ecl ama. Est o pr o du ce q u e el h omb r e se r et i r e aú n
más y se ar me u n cír cu l o vi ci o so en el cual se van al ej an d o cada vez más. Te do y u n
ej empl o: El ot r o dí a en sesi ón él con t ab a q u e t en í a mu ch as gan as de cen ar con el l a, d e
p asar l a b i en .. . y cu an d o l a l l amó p ar a i n vi t ar l a el l a empezó a h abl ar l e de qu e l a madr e
d e él l e h abía con t ado a l a t ía de el l a qu e el l a no l o h abía cu i d ado, y a t i q u é t e p ar ece,
et c. . . En ese moment o él se si nt i ó obl i gado a r espond er de l a man er a que el l a
esper aba, es deci r , él sent ía q ue no t enía o pci ón, que t en ía que dar l e l a r azón au n
cu an d o n i si q u i er a l e i n t er esaba el t ema. En t o n ces deci di ó co r t ar y n o en con t r ar se co n
el l a. Cuando v i enen a sesi ón él comen t a el hecho, y al l í yo l e di j e: qué hu bi er a pasado
si l e decías "yo t en g o g an as de est ar con t i go, per o n o de habl ar d e ese t ema, dej emos
ese t ema par a ot r o momen t o". Y él di j o : "Yo n o me ani mé a decír sel o". Ah í l e p r egun t é
a el l a cómo hub i er a r espon d i do a ese pl an t eami ent o de él . Y ent on ces el l a di j o: "A mí
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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me h ub i er a encant ado que me ayud ar as a co r t ar con ese t ema y haber pod i do pasar
u n a bu en a n och e con t i go".
En mi opi ni ó n, el t r abaj o t er apéut i co de l os h ombr es es apr end er a deci r l e a l as
muj er es l o qu e l es pasa y especi al ment e l o qu e l es pasa f r ent e a el l as, y una muj er l e
agr adece much o a u n h ombr e cu an d o se abr e en vez de hu i r . Del mi smo mod o qu e u n
ho mbr e l e agr adece a un a mu j er cu an do r eal men t e se abr e en l ug ar de est ar
di ci én dol e a él cómo t i en e qu e act uar , que ser , et c.
Me g ust ar ía saber t u pu nt o d e vi st a, y a que t ú t amb i én l os v i st e.
No r eci bí ni n gú n mai l t uy o co mo d i j i st e.
Vuel v e a mand ár mel o y pr omet o cont est ar l o en segu i da.
Lau r a
Hol a Laur a.
Aqu í est oy , est a vez ar r i ba de un av i ón y nu ev ament e v ol v i end o a Bu en os Ai r es.
Esp añ a est á cada vez más h er mosa, l a pr esen t aci ó n del t r abaj o en Gr an ada f u e mu y
emo ci on an t e, per o u n o de l as cosas qu e me co n ect ó con t i go y con Ar gen t i n a f u e qu e
me di el l uj o de anu nci ar en un r epor t aj e l a f u t ur a publ i caci ón de n uest r o l i br o sobr e
par ej as en España. ¿Qu é t e par ece?
En al gun as cosas est ar en An dal ucía es co mo est ar en casa, per o en o t r as par ece
o t r o u n i ver so, n o só l o ot r o país. Acaso por l os 4 0 añ os de f r an qu i smo en Españ a, o
más pr ob abl ement e por l os 4 0 añ os de psi col ogi smo en Bueno s Ai r es, el l os y no sot r os
hemos cr eci do en r umb os di f er ent es.
Nunca dej a de sor pr en der me el gr ado de r epr esi ón sex ual qu e per ci bo en l os
español es ( n o h abl emos d e Madr i d, ni d e Bar cel ona, ci ud ades cosmopol i t as si l as
hay ) . Habl o del españ ol ( y much o más del español qu e de l a español a) del r est o de l a
penínsul a. Al l í el t abú se enun ci a desde l ugar es que en l a Ar gent i na y a n o
escu ch amos. Las f ant asi ás sex ual es por ej empl o son v i v i das t an cul posamen t e que el
aut ocast i go pr ef er i do es l a f an t asía d e co nd en aci ó n ( me r ef i er o al i n f i er no , cl ar o) . En
el di ál og o i n t er no l a con ci en ci a no me di ce "Est o est á mal ", me di ce: "Te co nd en ar ás.. .
a t i y a t u descend enci a! " ( Y est o es sól o p or l o s mal os pensami en t os) .
El caso es qu e h e h abl ado de n u est r o l i br o con al gu n o s co l egas, sobr e t odo co n
Jul i a At anasó pul o ( una psi cól oga que f un do en Gr anada el Cent r o Andal uz de
Psi cot er api a Gest ál t i ca) , n uest r as p r op uest as y posi ci o nes y l as de Wel w oo d l es
sor pr en di er on pr i mer o y l os f asci nar on después.
En ci er t a medi da, per so nal y pr of esi on al ment e el l os si gu en cr eyendo en l a par ej a
i deal , en el p l acer per manent e y en el enamo r ami ent o per pet uo. Cuando se dan cu en t a
de q ue no l o t i en en l o bu scan, l o ex i gen, l o pr escr i ben o se r esi gn an.
Fu e b i en i n t er esant e.
A l a semana d e est ar en Gr anada, Car men , mi esposa, l l egó a l a ci udad p ar a pasar
un os días con no so t r os y vo l ver con mi go a Bueno s Ai r es. Hacía u n os t r es años qu e
Jul i a y Qui que ( su mar i do) no no s v eían j un t os.
Car men est aba bár bar a, h abí a pasado t r es dí as en Mad r i d con u n os ami go s y habí a
v i aj ado despu és a Gr an ada.
La p r egun t a de Ju l i a f u e:
¬Oye, ¿t ú est ás bi en con Car men ?
¬Sí ¬di j e¬ f an t ást i co.
¬¿Segur o? ¬pr egun t ó.
¬Sí ¬af i r mé¬ ¿p or ?
¬Os not o di st an t es.. .
¬¿Di st ant es? ¬pr egu n t é.
¬Sí, f r íos, i ndepen di en t es r ar os.
Yo no cont est é, per o me qu edé pensando. En ci er t o modo es v er dad, Car men y yo
hemos cr eci do mu ch o d esde l a úl t i ma vez qu e l os v i mos y el cr eci mi ent o no f ue más
d e l o mi smo.
En est e t i empo, u na vez más, Car men f ue l a gen er ador a d e est e d esar r ol l o
p er son al mío. Mi r o p ar a at r ás y me veo a mí mi smo h ace añ o s, t an depend i en t e, t an
bar r oco , t an pen di en t e y por end e ¡t an exi gent e!
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Fu e en un caf é en Ramo s, Car men me puso car a de ser i a y como qui en da un a
no t i ci a f at al me di j o :
¬Qui er o empezar a est ud i ar u na car r er a un i ver si t ar i a.
Te conf i eso que me par eci ó un cambi o banal .
¬Ah, ¿sí? ¬d i j e di sp l i cent e.
¬Sí ¬di j o Car men ¬, qu i er o est udi ar psi col ogía.
¬Bu en o ¬di j e¬ y u n n u d o ex t r emadamen t e at ávi co me cer r ó l a gar gan t a. Ci en mi l
acu saci o nes que empezaban co n "Neci o, br u t o" y t er mi n aban con "f asci st a, mach i st a
y r et r ó gr ado " qu edar on en si l enci o mi ent r as mi boca agr egaba:
¬¿Est á d eci di do?
¬¿Te j od e? ¬pr egu nt ó Car men qu e sabí a l a r espu est a.
¬Sí ¬d i j e.
Dur ant e l as si gui ent es 48 ho r as n o pu di mos segu i r habl an do.
Car men i n t en t aba acer car se y sacar el t ema y yo l o r eh u ía.
Yo, t er apeut a, su pu est ament e escl ar eci do, asesor de par ej as, p r of esi on al de l a
sal u d , no sab ía qu é i ba a ser de mí.
Hoy l o escr i bo y me aver gü enzo, per o así f ue. Du r an t e añ os Car men ci t a se había
o cu pado de t odo , men os de mi t r abaj o. El l a r esol vi ó en esos v ei nt e añ os el t ema
admi n i st r aci ó n, casa, i mp uest os, ni ños, mecáni co s, vacaci on es,vest i men t a,
i nvi t aci o nes y f ami l i a pol ít i ca.
Y aho r a y o sabía qu e ya no i ba a ser i gual .
Si empr e y o podía habl ar con al gú n ami go y ar r egl ar un a cen a, una sal i da o u n
v i aj e qu e Car men n o t endr ía pr o bl emas, y de pr on t o eso había t er mi nado .
Muy f uer t e. Mu y i r r i t an t e. Muy t r i st e.
A l a seman a h abl amo s.
Yo est aba t od avía muy conmoci on ado.
Me acor daba t odo el t i empo de mi p aci ent e Juan Car l os, cu an do su esposa l e di j o
q ue qu er ía vol ver al t r abaj o y él l e di j o: "¿Po r qu é?, ¿q ué t e f al t a?, ¿por qu é n ecesi t as
sal i r a t r abaj ar ?". Y en r eal i dad conf esaba en el con sul t or i o que n o pod ía cr eer que a
su compañ er a n o t u vi er a su f i ci ent e con su p ap el d e esposa. ¿Ser ía eso l o que me
mol est ab a?
El t i empo demost r ó qu e no er a eso.
El t i empo demost r ó qu e, u na vez más, Car men ay udó a d esar r o l l ar mi s aspect os
más n egr os.
El t i empo most r ó que se puede ar mar un a r el aci ón con qui en amas desde ci ent os
d e l ugar es di f er ent es.
"Cada par ej a ar ma su pr opi o ci r co", co mo di ces si empr e t ú.
He ap r en di d o a vi vi r est a di f er ent e r el aci ó n de par ej a. Apr end í a vol ver a di sf r u t ar
de al gu nos pl acer es ol vi dados como v i aj ar sol o . Vol ví a di sf r ut ar d el al i vi o d e no
car gar co n l a par ej a y dej é de l amen t ar el r ecl i nar mi peso so br e Car men .
Es ci er t o, han pasado casi t r es años desde en t on ces y t odavía de v ez en cuand o l a
ext r año.
Año r o a esa Car men q ue f u e. . . y qu e, a pesar d e t od o, ya no el egi r ía par a mí.
Gr aci as po r escu ch ar me.
Fr edy
Quer i do Fr edy:
Est u ve pen san do mu ch as cosas en est as seman as, per o n o sabía cómo
comun i car me con t i go.
An t e t odo n o s man dar on u n a car t a del co n gr eso de Cl ev el an d don de n o s f el i ci t an
p or l a cl asi f i caci ón q ue ob t uv i mos en n uest r a pr esen t aci ón . Lo s par t i ci pant es t enían
q ue cl asi f i car d e 1 a 5 y ob t uv i mos u n p r omed i o de 4 , 80 . ¿Qué t al ?
De paso n os i n vi t an a pu bl i car el t r abaj o en el Gest al t Jou r n al .
Yo ya man dé u na car t a qu e pi den qu e co nt est emos si est amo s i n t er esados y si nos
compr o met emos a man dar el mat er i al ant es del 1 5 d e oct ubr e.
¡Qué b i en qu e el l i br o sal ga en España t ambi én!
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Vol ver a con ect ar co nt i go me da muchas ganas de escr i bi r .
Est uv e pensando mucho t ambi én en est o qu e me di ces de t u r el aci ón co n Car men
o co n « l as Cár men es» q u e f u i st e con oci en do en t u cami n o . Cr eo q u e el asu n t o pasa
por descu br i r n os t odo el t i empo o bser v and o cómo somos. Es deci r , no esper ar d e
no sot r o s ni de nu est r as par ej as ser l os mi smos, si no acept ar l a sor pr esa de q ui én es el
o t r o qu e t engo al l ado ho y, y sor pr en der nos a n osot r os mi smos si endo di f er ent es t odo
el t i empo. Cada v ez más cr eo q ue l a i dent i dad es al go qu e n os i nvent amos y que nos
hace su f r i r , v o y a p en sar y escr i bi r so br e eso .
En est e mes se me j u n t ar on d os cosas en est e sen t i d o. Est u ve l eyen do en Car i l ó el
úl t i mo l i br o de Kun der a j u st amen t e l l amado La i dent i dad
5
. Y él d esde u n a po st u r a
posmo der na l l ega al mi smo l ugar qu e Wel w oo d desde el bu di smo.
Kun der a habl a en est e l i br o de una r el aci ó n d e par ej a y en v ar i as opor t u ni dades
l os per sonaj es se encuen t r an pr egu nt ándose por l a i den t i dad de sí mi smos y d el ot r o,
pon i en do así l evedad al asu n t o. Per man en t emen t e n o saben qu i én es son n i qu i én es el
o t r o , per o si gu en buscándo se y huy endo el un o d el ot r o co mo t odas l as par ej as. Por su
l ado, Wel w oo d n os ani ma di r ect ament e a sal i r no s de l a i dea d el ego.
Me en t u si asma l a i dea d e descu b r i r me t odo el t i empo , de sor p r en der me an t e l as
act i t udes d e Car l os.
Dar espaci o par a l o nuev o t o do el t i empo.
Te man do un beso.
Lau r a
PD: Ten go ganas d e saber de v os.
Sup on go Fr edy q ue t odo l o qu e si gu e l o debes t en er . Al vo l ver a t o das est as cosas
me pr egu n t o t ambi én q ué h abr á p asado co n esas cosas de t u v i da de l as qu e nun ca
más h abl ast e.
Ter mi no est e mensaj e i g ual q ue como t er mi n aba aqu él hace más de u n año .
Teng o g an as de saber d e t i .
Beso s
Lau r a
Roberto debía tomarse un tiempo para metabolizar toda esta información.
La situación cada vez era más comprometida. Era imprescindible diseñar un perfil de Fredy
más acabado para evitar que se descubriera todo.
Apretó el botón "Contestar¨ y respondió a Laura.
Lau r a,
Gr aci as por hacer me l l egar est os ped azos de nu est r a bi ogr af ía. Aunque no
l o cr eas l os l eía con l a sen saci ón de acceder a el l os por pr i mer a v ez.
Me pr egu n t aba si t an t o h abíamos camb i ad o como par a q u e l o di ch o me
su en e ex t r añ o. ¿No es i n cr eíbl e?
De al gu n a man er a es r ef r escan t e. Me si en t o u n i n di v i du o n u ev o y si en t o
como si n u est r o v ín cu l o empezar a h oy mi smo. Te agr ad ezco mu ch o t od o.
Hoy , ad emás, t e agr adezco que seas l a t est i go q ue me ay ud a a r econ st r ui r
al gu n os p ai saj es p er di dos de mi h i st or i a r eci en t e.
Besos
Fr edy
PD: Me f al t a l a l i st a de l os l i b r os par a l a col ega de Españ a y el comen t ar i o
del cu en t o, ¿me l os man das?
5
Kundera, Milan, La identidad, Tusquets Editores, Barcelona, 1998.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
61
CAPÍTULO 9
Mali delivery error
Ése era el nombre del primer mensaje de su casilla. Algunas veces pasaba. La culpa era de
MINCE, que le hacía trabajar de más.
MINCE era su denominación para esa entelequia cuya existencia era tan incuestionable
como injusta. Su nombre lo había tomado de las iniciales con las que él explicaba estos
fenómenos insoportables:
El email más importante a recibir se pierde.
La más urgente de las respuestas se borra o aparece con un texto parecido a:
Quer i do Rober t o
Te escr i b o p ar a con t ar t e al go muy i mp or t ant e.
Resul t a que cu a
Y uno baja por la hoja interminablemente blanca de la pantalla y nada.
O peor aún, el mensaje del amigo querido en viaje por Kiev dice:
Rob er :
3 % 6 # ( ( 8 @( desc) ^ [ [ [ { { { + * * + + + * *
* * ~ ~ ~ ~ ~ j al á me co mpr endas.
O como ahora: un mensaje enviado respetando las reglas que volvía inexplicablemente a su
origen.
MINCE:La Maldad Innata Natural del Cyber Espacio.
Pensó que el mensaje devuelto debía ser el último enviado a Laura. Uffff... Ahora tendría
que recuperarlo, recortarlo, pegarlo y reenviarlo...
Hizo doble clic sobre el icono del sobre cerrado y el programa mostró el mensaje.
Roberto entrecerró los ojos como para focalizar su mirada en el mail que había aparecido en
pantalla.
Algo estaba mal, muy mal.
Cerró el archivo y volvió a abrirlo. El ordenador repitió la operación mostrando el mismo
mensaje. Roberto no entendía, el mensaje retornado no era de él. Decía:
Quer i da Lau r a
Aqu í est oy , d e vu el t a en Ar gent i na. Fue l ar ga l a ausenci a est a v ez.
Me encon t r é al r egr eso con t us mai l s. Mu y bi en! ! !
La v er d ad es que el t r abaj o qu e hi ci st e me par ece mar avi l l oso.
No t e eno j es conmi go por l a f al t a d e r espu est a. Tr at ar é de compensar t e en l o qu e
queda del año. No sé po r qu é me man dast e copi a de l os mai l s ant er i o r es y a q ue l os
t engo, per o de t odas man er as me gu st ó r el eer l os.
Un beso .
Al f r edo
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
62
Roberto buscó en el encabezamiento del mensaje. Decía:
Th i s mal ! h as b een r et ur n ed f or
i r r ecu per abl e er r or ( Er r o r = 45 87 )
f r om < r of r ago©y aho o. com>
t o < car l ospol @spacenet . com>
Releyó letra por letra: rofrago@yahoo.com
El mensaje había sido enviado desde su buzón. Se sintió confuso y sorprendido.
Algunas ideas que incluían delirios paranoides y fantasías mágicas pasaron rápidamente por
su cabeza y fueron descartadas definitivamente.
Debía haber una explicación lógica. Pero ¿cuál?
El mensaje era de Alfredo y estaba dirigido a Laura.
÷No puede ser ÷dijo en voz alta, como acusando a su ordenador÷ debe haber una
explicación ÷se aseguró.
Hasta aquí Roberto había pensado que Laura equivocaba la dirección electrónica de Alfredo
y que de ese modo había aterrizado en su correo...
¿Y si no hubiera error de Laura?
Todo sucedía como si el domicilio de Alfredo fuera realmente rofrago@yahoo.com... Pero
eso era imposible.
¿Sería MINCE tan poderosa como para generar una situación como ésta? Un servidor que
no bloquea una dirección asignada y un solicitante que en alguna parte del mundo termina
eligiendo el mismo nombre que otro...
O dos personas intentan registrarse en el mismísimo momento y con idéntico nombre;
obviamente el ordenador de distribución busca en sus archivos, encuentra la dirección vacante y
automáticamente acepta el registro de ambos.
O los nombres de dos cuentas realmente Sí tienen diferencia en los titulares, pero las
casillas de todas formas se han superpuesto.
O...
Sea como fuere, la única explicación posible era asumir que Alfredo y él estaban
compartiendo una misma dirección electrónica.
Ahora recordaba haber recibido varias veces alguna información, alguna publicidad o
suscripción en su correo, y haberla descartado interpretando que era parte del SpamMail.
Ust ed est á r eci bi en do est a i nf or maci ón por q ue ha r egi st r ado su di r ecci ón o al gui en
l o h a r egi st r ad o par a q ue u st ed acceda a est o s dat os. Par a n o r eci b i r más est a
i nf or maci ón en víe u n mal ! bl anco a l a si gu i en t e di r ecci ón un su scr i be@ et c. et c.
¿Cuántas veces había borrado la suscripción del pobre Alfredo de cosas que quizás le
interesaran?
Recordó la última vez que recibió un mensaje de ese tipo. Él ya había mandado tres veces
el solicitado «mensaje en blanco», pero los mensajes seguían llegando, así que envió una nota en
grandes caracteres que decía:
PLEASE STOP MAILING ME!!!
Alfredo debía estar suscribiéndose una y otra vez y él lo borraba cada vez que se suscribía.
Era gracioso.
Pero la sonrisa que había empezado a asomar en sus labios desapareció rápidamente:
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
63
Si compartían la dirección, Alfredo recibía también los restantes mails dirigidos a él.
Ahora entendía por qué nunca conseguía que le mandaran los libros y CDs que compraba
por Internet. Claro, cuando la empresa vendedora pedía confirmación del pedido, Alfredo
renegaba de la compra. Qué hijo de p...
Pero entonces, los mails de Laura sí habían sido recibídos por Alfredo.
Otra vez la amenaza de que todo se descubriera volvía al tapete. Temblando, bajó por la
lista del correo deseando por primera vez que no hubiera un mensaje de Laura. Pero había. No
uno, sino dos mensajes.
Quer i do Fr edy:
Habr á qu e dar se cu en t a d e qu e, t al como su cede con n u est r os paci en t es, no somos
p ar a si empr e l o s mi smo s. De h ech o me par ece qu e est e i nt en t o de seg ui r si en do l os
mi smos, l ej o s de pr omov er el en cu en t r o l o ev i t a.
Ti en e q ue ver con aqu el l o que t e d i j e de l a i den t i dad Est uve pen san do mucho est e
t ema.
A par t i r de l as f r u st r aci on es i nh er en t es a l a edu caci ón sol emos cr eer qu e no somos
v al i osos o qu er i bl es t al co mo so mos, y ent on ces no s vemos empuj ado s a cr ear un a
i den t i dad a l a medi da d e aqu el l os por l os qu e n os sent i mo s r echazados, n u est r os
p adr es.
Est a i den t i dad no al can za par a el apl auso , así qu e cr eamos un a segu nd a i den t i dad
compensat or i a, q ue dar á l u gar a una t er cer a, y a una cuar t a, y a t odas l as necesar i as
hast a l l egar a l a qu e r eci ba l a apr ob aci ó n de l os edu cador es, pensand o qu e así v amos
a l ogr ar qu e nos qu i er an.
I n vent o u na i dent i dad qu er i bl e so br e l a base de cr eer que mi ser , t al como es en
r eal i dad, no mer ece ese amor .
En t on ces, cu an do est amos en u n a r el aci ón ín t i ma, el deseo q u e t en emos es qu e
nu est r o compañer o conf i r me n uest r a i dent i dad co mpensat or i a y , por ot r o l ado,
t en emos mi edo de q u e n u est r a i d en t i dad def i ci en t e sea vi st a, qu e el o t r o se d é cu en t a
de q ue n o so mos como n os most r amo s y p or l o t an t o, qui zás, qu e no somos
mer eced or es de su amor .
La cl ave con si st e en an i mar no s a sacar n os d e en ci ma n uest r a sup uest a i dent i dad,
i nst al ar nos en el mu ndo si n t ener l a ex i genci a de r espo nder a el l a, descubr íén donos
t odo el t i empo y obser vando qué n os sal e.
Cada vez est oy más con venci da de qu e l a i dent i dad es al go que nos i nv en t amos y
no s h ace su f r i r , por q ue no s ex i ge r espo nd er de acu er do con el l a.
Buscamos l a i nt ensi dad del encu en t r o per o cu an do l l ega n os asust amo s, nos
desest abi l i zamos. Y si n embar go es muy di f íci l n o ansi ar l o , po r qu e i nt ui mo s qu e no
hay n ada más sal udabl e qu e u n en cu en t r o au t ént i co, si n máscar as, si n engañ os,
act ual i zado y si n ex pect at i vas. Per o t ambi én i nt ui mo s qu e el r i esgo de su f r i r t i en e u n
pr eci o mu y al t o.
Pi enso que no s d a t an t o mi edo en t r egar n os, f un di r n os en el ot r o, que sól o
podemos h acer l o par ci al ment e, como hacen n uest r os paci ent es. El i nt ent o de
pr ot ecci ó n cont r a l o s do s gr andes mon st r uos: el r echazo y el abandon o.
Es muy du r o desear a al gu i en y q u e no est é. Tal vez el t r abaj o co n si st a en per d er l e
el mi edo a l a en t r ega. Se me ocur r e u n cami no l ar go y di f íci l , per o en úl t i ma i nst an ci a
es el cami no de l a vi da.
No t eng o r espu est as, est oy l l ena de p r egun t as. Cr eo q ue a l os paci ent es sól o
p odr emos acompañar l os par a q ue t r ansi t en t odo est o r espon sabl emen t e y co n
conci en ci a de l o que se est á j ugando.
Enseñar l es a o bser var a f ondo l a si t uaci ón qu e no es ú ni camen t e una cuest i ón de
sen t i mi ent os, es mu ch o más qu e eso.
Me par ece i n cr eíb l e el mi edo a l a ent r ega. Cómo r eacci onamos par a n o
encont r ar n os. Cómo ar mamos l ío s y cr eamo s di st an ci a. Cómo n os co nf u ndi mos y
conf un di mos a l os demás.
Cuando deseamos y el o t r o est á es muy h er moso . Per o cu an do no es así, el do l or
no s par ece más i n sopor t abl e q ue cual qui er o t r o suf r i mi ent o.
Por eso f r en amos a veces l a t ent aci ón d e ser esp on t áneo s, buscamos vi das
segu r as en cer r adas en nu est r a vi ej a p er son al i dad cal ent i t a y est r u ct ur ada.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Y n o es qu e est é mal , t ampoco podemo s v i vi r en car n e vi va.
Lo qu e pasa es q u e vi vi r en cer r ado s en u n a i d en t i dad se vu el ve, t ar de o t emp r an o,
abu r r i do y an gu st i an t e.
La i n t en si dad at r ae y du el e, l a bu scamos p er o no pod emos t ol er ar l a, di ce mi ami g a
Renat e. Qu é d i l ema.
I n si st o: n o t engo r espu est as.
Sól o podemos pl ant ear el pr obl ema. . . Y est o abr e más y más pr egun t as.
Tal v ez debamos acept ar qu e ni en el l i br o n i f uer a de él podemo s dar r espu est as,
per o sí pr egu nt as que ay uden a l a gent e a p en sar sus v i das.
Lau r a
Fr edy,
Me i nv ade el pensami en t o l a pal abr a « mi st er i o » .
Hay per son as qu e me l l evan a abr i r me y o t r as qu e h acen qu e me ci er r e. ¿Qu é
p asa?
Cr eo q ue en par t e « ocur r e» y qu e en par t e soy y o qu i en deci de abr i r se o no co n
det er mi nada per son a en t al o cu al momen t o.
Si empr e est á r on dand o el mi edo a l a ent r ega, a suf r i r , a desest abi l i zar no s, a
per der t odo l o que f ui mos l ogr an do con l a con st r u cci ón de nu est r a i den t i dad.
Me i n t er esa el t ema d e l a quími ca co n el o t r o, t al vez por qu e ahí est á el mi st er i o .
Me i mp act a por ej empl o compr o bar cómo p od emo s mi r ar a un a p er son a aho r a y
r ech azar l a, y si n embar go , en u n i nst ant e o dos, al cambi ar de mi r ada, sor p r en der nos
amánd ol a.
Est o se v i n cu l a con aquel l o qu e h abl ábamo s de l a su pu est a i dent i dad. . . Y ést a es l a
par adoj a del v íncu l o amor oso :
To do el t i empo so mos o t r o, y el o t r o. . . El o t r o t ambi én es o t r o.
La p r opu est a es acept ar est o y ver qu é d ía se da el encu en t r o y q u é d ía n o , acep t ar
est as i das y v uel t as d e l a r el aci ón co mo al go q ue es así, si n esp er ar ot r a cosa. No
exi gi r n os sen t i r si empr e l o mi smo . Admi t i r co n gu st o el mov i mi ent o de l as emoci on es
y , por sup uest o, acept ar q ue el ot r o t ambi én t enga est a cond uct a. Per mi t i r se vi vi r l o
mi st er i oso de l as r el aci ones, como d ecía el poema que t e l eí ese día en el bar :
« Si sabes cómo r el aci o nar t e co n t u mar i do o
t u esposa n o est ás ver dader amen t e casado,
si mpl emen t e est ás apl i can do psi col ogía.
Si empr e qu e un a r el aci ón es r eal se est á
cr eando y r ecr ean do de moment o a
momen t o.»
Pi enso q ue est a d i námi ca de l o r eal t ambi én o per a sob r e l a p er so nal i dad . Me
r ef i er o al "ser en par ej a" y al "ser " de cada u no . La per so nal i dad es un vehícu l o par a
l l egar al ser ; d i sol v i énd ol a, l l egamo s a l a cap t aci ón d e n u est r a esenci a.
La p er son al i dad se i d en t i f i ca con u n a par t e del ser a l a cu al l e asi gn a el val o r de l a
t ot al i dad. Es i mpor t an t e t o mar con ci enci a de que somos el ser y no sól o l a posi ci ó n
con l a q ue no s i dent i f i camos.
La men t e t i en e est a capaci dad de def i n i r n o s de ci er t a man er a, como si al ser de t al
o cual f or ma n o pu di ér amos ser de ni n gu na o t r a.
Est e es el mecani smo qu e no s i mpi de ser compl et os.
Damos por sen t ado qu e somo s el yo qu e n u est r a men t e h a co n st r u i do y n o
adv er t i mos que ese y o es al go qu e se f or mó en el pasad o, qu e t i ene sus r aíces al l í y
q ue su l eal t ad est á d i r i g i da a cosas qu e ocur r i er on ent on ces, h ech os y r ecuer dos más
o men os di st o r si o nados qu e est amos so st en i en do y t r at ando de mant ener o de
o cu l t ar . En consecuenci a, n o pod emos est ar t ot al ment e pr esent es, po r que est amos
at ad os a l as cosas d el p asad o qu e n os d et er mi nar on a cr ear nu est r a i d en t i dad.
Pi eza a p i eza, el yo est r u ct u r ad o es u na r esi st enci a a l a pr esen ci a i ncon di ci on al .
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
65
El t r abaj o con si st e en cambi ar nu est r a l eal t ad al yo con st r u i do , el yo h abi t ual , par a
el sen t i do v ast o del ser q ue podr íamos l l amar « nuest r a v er dader a n at ur al eza» , qu e
est á p or af u er a de l as b ar r er as d e n u est r o yo co n st r u i d o y qu e n o pu ede ser con t en i d o
d ent r o de esas b ar r er as.
Tenemo s que est ar l i st os par a cor r er n os d e nuest r a per sonal i dad, par a dej ar qu e
pi er da f uer za, p ar a agr adecer l e que no s haya ayu dado a so br evi vi r hast a ahor a, per o
acept ar q ue y a n o nos si r ve.
Est amo s aco st umbr ados a vi v i r encer r ados den t r o d e el l a; no sabemos qué se
si en t e al d ej ar se l l evar si n el f r en o de nu est r a i d en t i d ad. Nos da mi edo y es mu y di f íci l
met er no s en l os l ugar es o scur os de n uest r o ser y aban don ar nuest r a vi ej a y con oci da
i den t i dad. El hech o de dar y r eci bi r amor se con vi er t e en un a t ar ea muy ar dua si n o
est oy deci di do a dej ar mi vi ej a est r u ct ur a. No es qu e podamos t o mar l a deci si ón de
d ej ar nu est r a v i ej a i dent i dad y con ect ar nos i n med i at ament e con nu est r o ser . Si f uer a
t an f áci l t o do el mun do l o har ía, por qu e t od os b uscamos amor . De di st i n t as maner as,
t odos bu scamos qu er er y ser qu er i do s, acept ados, con si der ados, et c.
No se t r at a de l i br ar nos d e n uest r o y o co nst r ui do, ni d e r o mper l o, ni si qui er a es
cuest i ón de cr i t i car l o o con denar l o de ni n gu na man er a. Hacer est o ser ía un er r or .
Por qu e es u n paso en el cami no, t uvo y si gue t eni endo un a f unci ón.
Las di f er en ci as en t r e l a est r u ct u r a y l a esen ci a a veces n o son t an r ígi das, per o
si empr e so n i mpor t ant es.
La est r u ct ur a est á basada en el pasad o, l a esenci a es si empr e p r esen t e.
La est r u ct ur a es r eact i va, en cambi o l a esen ci a es abi er t a y no r eact i va.
La est r u ct ur a est á r el aci on ad a con t r at ar de hacer , con el esf u er zo; p or el
con t r ar i o, l a esen ci a es si n esf u er zo , es n o hacer .
La est r uct ur a est á si empr e mi r and o al go, qu er i endo al go , n ecesi t an do al go,
si empr e hambr i en t a y def i ci ent e. La esen ci a est á l l en a, n o n ecesi t a n ad a.
La est r u ct ur a est á mi man do af uer a, l a esenci a se asi en t a en sí mi sma.
Wel w oo d no s ani ma a sal i r nos de l a i dea de u n y o est r uct u r ado. Él p r opon e
di r ect ament e q ue no s conect emos con el v acío en v ez de esf or zar nos en l l enar l o co n
un a f al sa i dent i dad.
Per o esa sen saci ón de vacío es vi vi d a co mo l a gr an amenaza a nu est r a est r u ct u r a.
De h echo, t odo el pr oyect o de i dent i dad es u na def ensa par a no sent i r l a.
La ment e no pu ede agar r ar el vacío , l a men t e cr ea l as hi st or i as so br e el vací o,
como si f u er a u n agu j er o n egr o . El yo con st r u ye u n a bar r er a y t o do l o qu e est á af u er a
apar ece como p ot enci al ment e pel i g r oso .
El yo est r u ct u r ado t r an sf or ma esa co nd uct a t emer o sa en u na necesi dad vi t al ,
consi gu i en do que l a v i da acabe gi r ando per manent emen t e al r ededor del p el i gr o que
i mpl i ca el vacío.
Cr eo q ue est ar emo s mu ch o más vi vos si n os an i mamos a d ar n os cu en t a d e qu e n o
est amos n ecesar i ament e ob l i gados a saber t odo el t i empo qu i énes so mos, y qu e n o
t en emos por qu é asegu r ar ex act amen t e y al d et al l e qu é se p u ede esp er ar d e n o so t r os.
Dar n os cuent a de q ue sí podemos ( y qu i zás d ebemos) l anzar no s a l a exper i en ci a
de l o que devi en e si n en caden ar nos a u n y o que n os l i mi t e a un as pocas r espuest as
con oci das.
Est as i d eas po dr ían ayu dar a est ar en par ej a, por qu e per mi t i r ían af l o j ar v i ej as
at adur as y , sobr e t odo, por que l i ber ar ían t ambi én a nu est r os co mpañ er os de r ut a de
sus pr op i os con di ci on ami ent os i ndi vi du al es.
Esper o haber t e sor pr endi do con est as r ef l ex i on es.
Lau r a
Roberto pensó que debía resolver este tema de su identidad. Después de todo, estaba
viviendo un engaño. ¿Por qué no podía relacionarse con Laura como quien auténticamente era?
Tenía que meditar sobre eso. Por ahora, todo parecía estar en orden... Todavía. Si llegaba a
tiempo evitaría la catástrofe.
Copió el mensaje de Alfredo en su ordenador y luego lo borró del servidor.
Si Alfredo no encontraba el aviso de retorno, nunca sabría que el mensaje no había llegado
y no tendría motivos para volver a mandarlo.
Sin embargo, esta acción no evitaba el riesgo de una futura comunicación.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
66
La solución era, por lo tanto, incomunicar a Alfredo. Pero ¿cómo bloquear su correo hacia
Laura? Fredy sabía la dirección de ella y podía escribirle cuando quisiera.
Salvo que...
Roberto entró en el servidor Hotmail.com donde se ofrecían direcciones electrónicas. Se
registró como trebor (su nombre al revés) y obtuvo una casilla nueva.
La jugada que empezaba lo alejaba más y más de la moral, pero eso no parecía importarle.
Entró en el sitio y escribió un mensaje nuevo dirigido a rofrago@yahoo.com
Quer i do Fr edy:
Me al egr o de saber qu e ya est ás ot r a vez en t r e n osot r o s.
Es b ueno saber t e cer ca después de est a ( como t ú di ces) l ar ga au sen ci a.
Oj al á t u pr omesa de ser más par t i ci pat i v o se cu mpl a est a v ez. Cr eo qu e t e mandé
cop i a de l os pr i mer os mai l s p ar a i n du ci r t e a con t est ar a l a l u z del cami n o r ecor r i do ( y
por l o v i st o si r vi ó) .
De t odos modos, pr est a at en ci ón : No me escri bas más a est a di recci ón.
He d eci di d o r egi st r ar mi pr opi a d i r ecci ó n par a el l i br o y dej ar el ant er i or por qu e
me conect aba co n o t r o t i empo , con ot r a si t uaci ó n y con una r eal i dad que y a no es l a
act u al .
Me par ece qu e es ho r a de q u e dej e de u sar co mo mía l a d i r ecci ó n de mi ex mar i d o,
¿n o cr ees?
Así q ue t oma n ot a, t ú q ue a veces par eces medi o desp i st ad o, po r qu e no voy a abr i r
más l a casi l l a an t er i or . La d i r ecci ón act ual es:
t r ebor @ho t mai l . co m
Esper o saber d e t i r ápi d o t al co mo t e p edía en el mai l ant er i o r .
Beso s,
Lau r a
PD: No ol v i d es camb i ar mi di r ecci ón en t u l i br et a de ad dr esses. Chau.
Movió el puntero hacia "Guardar¨ para archivar una copia del mensaje saliente y cliqueó el
botón "Enviar¨.
Listo ÷pensó Roberto.
Todo estaba bajo control. Alfredo podía escribir lo que quisiera, y él decidiría si reenviarlo,
censurarlo, modificarlo o ignorarlo.
MINCE podía haberle concedido a Alfredo el derecho a recibir la misma información que él,
pero a partir de ahora por lo menos quedaría al margen del intercambio directo con Laura.
Abrió el mueble donde guardaba los licores y se sirvió una copa: una medida de Cointreau y
media de cognac. "Cóctel de amor¨, según le había enseñado Carolina.
Estaba muy contento de que sus escrúpulos no le hubieran privado de este enorme placer
doméstico.
A las dos de la mañana, y después de la cuarta copa, sintió cómo venían a su cabeza las
cosas leídas y estudiadas en sus cursos de filosofía.
Tuvo ganas de compartirlas con Laura.
Laur a:
Me gu st ar ía sab er qu é pi ensas t ú sob r e l a cap aci dad de amar . Par a mí es un a
cuest i ón muy i nt er esant e. La gen t e suel e q uej ar se d e no ser quer i da cu an do el
v er dader o pr obl ema es q ue no sabe qu er er .
Cr eo q ue est o es l o qu e h ay q ue desar r ol l ar .
Or t ega y Gasset di ce q ue par a amar se n ecesi t an v ar i as con di ci on es.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
67
La pr i mer a ser ía l a per cepci ón , l a capaci dad de v er al ot r o , d e pod er i nt er esar nos
por o t r a per so na qu e no somos n osot r os mi smo s.
Yo v eo en al gu nas muj er es un a act i t u d bi en cont r adi ct or i a. Se qu ej an d e est ar
sol as p er o me so r pr endo al v er el despr eci o con el q ue hab l an de l os h ombr es.
Después se eno j an al ser abando nadas, cuando en r eal i dad el l as l os abandon ar on
pr i mer o co n su f al t a de amo r .
Como t ú me "enseñast e", l a maner a d e est ar co n ot r o , de poder quer er l o, d e
qu er er descubr i r l o, es si endo capaz de acept ar l o como es.
Per o l a may or ía de l a gent e no se pr eocupa por el t ema de si qui er e o n o, só l o se
p r eocu pa sob r e si es q uer i do y si se l e d emuest r a el amor .
El ot r o día u n a ami ga, en di ál og o con su n ov i o , l e d i j o a él : "Si p i en sas así es qu e
t ú n o me qu i er es". Y yo , pon i én dome en el l u gar de su par ej a, l e con t est é: "Tú n o l e
q ui er es cuand o pi ensas así".
El l a se di o cu en t a de qu e er a ci er t o, qu e en r eal i dad er a el l a l a q u e n o q u er í a, per o
i gual se enf adó conmi go y me pr egu nt ó qué t enía y o en cont r a de l a r el aci ón en t r e
el l o s.
Vol vemos si empr e a l o mi smo: l a di f i cu l t ad par a ver el p r o bl ema en u n o mi smo y
no en el ot r o.
¿Cómo ayud ar emos a l as per sonas a desar r o l l ar su capaci dad p ar a amar ?
Ser ía bu en o most r ar l es su par t i cu l ar man er a de no q uer er . En el caso de mi ami g a
ser í a:
Tú n o l o acept as có mo es él .
Tú t e ci er r as cuand o él t e habl a.
Dat e cuent a de q ué po co t e i mpor t a l o qu e a él l e i nt er esa.
Tú l o cr i t i cas, l o men ospr eci as, l o descal i f i cas.
Tú, q ue sen t ías q ue amabas demasi ado y t e cr eías t an gener osa, dat e cu en t a
de qu e so l ament e l e das l o q ue t ú qu i er es dar l e, q ue n o t e o cu pas de saber l o qu e
él n ecesi t a, que sól o das por t u n ecesi dad de dar y no por l o bi en q ue l e pu ede
hacer a él l o q ue l e est ás dand o.
Tú er es l a que q ue n o sabes qui én es,
l a qu e l o pu si st e en un l ugar
y n unca más. . . l o has v uel t o a ver de v er dad .
Como di ce H. Pr at t er habl ando de l a i n capaci dad de q uer er de l as per so nas: "Cr eo
q ue a l a pr i mer a per son a qu e no q ui er en es a sí mi smos, y qu e se mal t r at an y
men ospr eci an al i gu al qu e co mo l o h acen con l o s demás. Hay mu ch as p er son as q ue n o
pueden sal i r de sí mi smas, que n o pueden i nt er esar se en ot r o por que n adi e l es
i mpor t a. "
Sup on go qu e es po r l a mi sma r azón qu e deci mos si empr e qu e l os pr obl emas de
p ar ej a son p r ob l emas p er son al es, por qu e al gu i en qu e pu ede amar , si empr e va a
encon t r ar al g o par a amar en l a per so na qu e t i ene en f r ent e.
Y, si no, pensemo s en l os gr upos t er péut i cos o en l os t al l er es, a l os q ue l l egamos
l l en os de pr ej ui ci o s y t er mi namo s si nt i endo qu e amamos a t odos; t an sol o por qu e
el l o s no s mo st r ar on su al ma y n o so t r os t ambi én l o hi ci mos.
Di ce Or t ega y Gasset : "Nad i e ama si n r azón, el mi t o de que el amor es pu r o
i nst i nt o es equ i vocado ".
Me r esul t a muy i nt er esan t e pen sar en est o. Besos.
Fr edy
Después de mandar el mensaje y terminar su sexto cóctel de amor, se dio cuenta de que las
letras de la pantalla se movían en una sospechosa danza frente a sus ojos.
Apagó la máquina en «Roberto-automático», como él decía, y de memoria llegó primero a
su cuarto, después a su baño y, seguramente también de memoria, a su cama.
Seguramente... porque allí apareció durmiendo a la mañana siguiente.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
68
CAPÍTULO 10
Se despertó con la boca pastosa y la cabeza turbia.
÷Ya no estoy en edad para el alcohol ÷ironizó consigo mismo.
Era fiesta y tenía todo el día para él.
Después de la tercera taza de café, decidió disolver un sobre de sal de frutas en medio vaso
de soda; le gustaba el exceso de efervescencia que producía el polvo blanco al caer sobre el agua
gasificada.
Lo bebió de un solo trago y eructó grandilocuentemente. Siempre le habían fascinado los
sonidos socialmente reprochables que exagerados en la soledad lo conectaban con esa especie
de rescate cínico del fluir espontáneo y sin culpa.
÷Una demarcación audible de territorio ÷pensó.
Su territorio, su casa, su ordenador, sus pensamientos, sus sentimientos, Laura, Laura,
Laura.
¿Cómo iba a enamorarse de alguien a quien no conocía? Laura.
¿Habría algo entre Fredy y ella? Habían estado juntos en Cleveland.
Laura.
Roberto recordaba el clima de los congresos de marketing: todos con todos. Los de
psicología no debían ser diferentes.
Laura.
A pesar de que su concepto de los psicólogos dejaba bastante que desear en ese sentido (y
también en otros), hacía mucho que sabía que esa idea de "liberados¨ que circulaba por ahí había
sido siempre una proyección de la ficción de los psicoanalizados del mundo.
Laura.
Otra vez no podía sacar a Laura de su cabeza.
Otra vez no quería sacar a Laura de su cabeza.
Abrió el ordenador y se puso a buscar los archivos guardados de Laura. Quería releer aquél
donde alguna vez ella le había escrito sobre el estar enamorado. Después de un rato lo encontró y
anotó con lápiz en su block algunas frases:
"Est ar enamor ados n os con ect a co n l a al egr ía que sen t i mos de saber qu e el o t r o
exi st e, n os con ect a con l a p oco comú n sensaci ón de pl en i t u d."
"Cu an d o u n o se en amo r a en r eal i dad n o ve al ot r o en su t ot al i dad, si n o qu e ese
o t r o f unci ona co mo u na pant al l a dond e el en amor ado pr oy ect a su s aspect os
i deal i zados. "
"El ot r o n o es qui en es, si n o l a su ma de l as par t es más p osi t i vas del apasi on ad o
pr oy ect adas en el ot r o.
"Est e pr i mer mo men t o es más un a r el aci ó n mía co nmi go mi smo , aunq ue el i j a
d et er mi n ada per son a par a p r oy ect ar esos aspect os mío s.
Seguramente era cierto...
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
69
¿Y qué? ¿Debemos privarnos de la maravillosa sensación de estar enamorados sólo porque
más o menos pronto terminará? ¿Debemos descartar la pasión y reemplazarla por el sesudo (y
ahora pensaba absurdo) análisis intelectual de los psicólogos del mundo?
En toda caso, él pensaba justamente lo contrario: Lo efímero del enamoramiento era una
poderosa razón para disfrutarlo intensamente.
Laura.
¿Qué estaría haciendo?
¿Trabajando en día festivo?
¿Atendiendo a un paciente de urgencia?
¿Leyendo material para el libro?
¿Corriendo por la costa del río?
¿Escribiendo un email para él?
¿Para él?
Recordó que los mails de Laura no eran para él... eran para Fredy. Se sintió bastante
molesto.
Se conectó.
Hol a r of r ago, t i en e cu at r o ( 4) mensaj es n uevo s.
au di met @usacom Asunt o : acept aci ó n de pr opu est a pu bl i ci t ada.
¡Bravo!
i oschu a@aot co m Asun t o: r ecl amo n ot i ci as.
Debería sentarse hoy mismo.
i nt er medi cal @sy st em. net Asu nt o: r espon di en do a su sol i ci t ud.
Abrió el tercero:
Est i mad o Dr Daey:
Lamen t amos l a t ar dan za en hacer l e l l egar est a r espu est a. Como ust ed
compr en d er á el Con cej o t i en e ci en t os d e asu nt os en esper a y cada car pet a es
anal i zada y r esuel t a por r i gur o so t ur no de l l egada.
De t odas maner as n o s es gr at o comun i car l e q ue se ha deci di do d ar cur so a su
sol i ci t ud y esper amo s su con f i r maci ón par a i nst r u men t ar l as f or mas n ecesar i as par a
su con cr eci ó n.
At t e.
Dr . Nést or Far ías
Pr esi den t e
÷Así que ese era su apellido: Daey...
Roberto se quedó un buen rato frente a la pantalla. Al cabo de un rato levantó la vista y se
miró en el espejo colgado en la pared lateral. Se vió cara de chico travieso. Sonrió y el gesto se
volvió diabólico.
Apretó el botón "Responder al remitente¨
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
70
Sr . Dr . Nést or Far ías:
Después de t ant a esp er a e i n si st en ci a me l l ega l a t ar día no t i f i caci ón de l a
acept aci ó n de mi So l i ci t ud.
Cr eo qu e n o me equ i vo co al asegu r ar q u e el mu n do en el qu e vi vi mo s n o pu ede
segu i r t ol er ando l a bu r ocr aci a anacr ón i ca d e l os concej os di l at or i os de l as deci si on es
i mpo r t an t es.
Ent i en do qu e es mi deber ét i co mo st r ar mi i nd i gn aci ó n y ser f i el a mi s pr i nci pi os.
Por eso me di r i j o a Ust ed par a hacer l e saber que RECHAZO su n ot a y r et i r o l a Sol i ci t ud
qu e opor t u nament e env i é.
Es mi deseo que est a act i t ud o per e como u n pequeño t oque de at enci ó n a l a
i nst i t uci ón qu e u st ed pr esi de.
Dr . Al f r edo Daey
Cliqueó "Enviar¨ y luego borró el mensaje entrante de Farías. Nadie se enteraría nunca de lo
sucedido.
Cuando llegó al cuarto mensaje y leyó que era de Laura no pudo determinar si su alegría era
por el mail en sí o por el dañino placer de la maldad.
Quer i do Fr edy:
Ti enes r azón cuando dudas d e l a capaci dad de amar d e l a gent e, aun qu e de t odas
f or mas si empr e se me apar ece el compo nen t e de l a i nsegu r i dad y a par t i r de al l í l a
necesi d ad d e cer t eza, de segur i dad y de con t r o l .
Lamen t abl emen t e cuan d o l l egamo s a ese pu n t o n o h ay más r emedi o qu e at er r i zar
en l a l u cha p or el p od er y en l os cel os.
Por mi p ar t e, cada vez pi enso con más con v i cci ón qu e l os pr obl emas de cont r o l
pasan casi ún i camen t e por l a i n capaci dad de amar .
Las per son as cr een qu e aman p er o en r eal i dad est án en gan ch adas en su n ecesi dad
d e p oseer a ot r o. Co mo si di j er an: « Te amo mi en t r as est és a mi l ado , per o si t e vas
segu r ament e t e o di ar é» . Eso no pu ede ser amor .
El amor p asa por po der pen sar en l o qu e el ot r o n ecesi t a y en di sf r ut ar si el ot r o
est á bi en. Tod o est o en f or ma t ot al ment e i ndepend i ent e de si est á al l ado mío.
Una paci ent e me d ecía qu e no t ol er aba qu e su mar i do di sf r ut ar a sal i endo con sus
ami go s, q ue si él r eal ment e l a quer ía, el i gi r í a sal i r si empr e con el l a. Nada más
absur d o.
Yo cr eo qu e si el l a l o qu i si er a v er dader amen t e a él , se al egr ar ía de saber qu e
pu ede di sf r u t ar de u n a sal i da co n ami gos.
Yo i nt ent aba most r ar l e que l o qu e el l a sent ía er a más necesi dad de po seer l o qu e
amo r , y el l a se en oj aba con mi go .
En nu est r a cul t ur a se con f un den l as cosas.
No se acept a q ue pu eda q uer er mu ch o a mi par ej a y a l a v ez qu e pueda di sf r u t ar
con ot r as per son as.
Par i mos si empr e de l a f al sa i dea de qu e l a per so na adecuada puede y debe dar me
t odo l o qu e n ecesi t o.
En mi s gr upo s d e f or maci ó n de t er aper ut as d e par ej as est amos i n vest i gando el
t ema y t r at an do de p en sar cómo se van a d ar l as r el aci on es en u n f u t ur o. Y un a d e l as
cosas que pensamos es que se v a a dar ampl i t ud en l as r el aci on es. Así como est a
pl an t eada l a p ar ej a ho y, v emos q ue no f un ci o na.
Mi ami go Nor ber t o me decía q ue él est aba segu r o d e que en un f ut ur o se i ba a
acept ar más l a p osi bi l i dad de t ener en cuent r os ín t i mos co n v ar i as per son as.
Acept ar emos en úl t i ma i n st anci a l o qu e es obvi o, qu e en r eal i dad sí podemos amar a
var i as p er son as a l a vez, au nq ue no s r el aci o nemos con el l as d e di f er en t es maner as.
Nosot r os como t er apeut as sabemos có mo f u nci o nan l os aman t es en l as su pu est as
r el aci o nes mon ogámi cas de ho y.
Es pr obabl e q ue nu est r os l ect o r es se hor r o r i cen al l eer est o, per o no es cu est i ón
de d eci di r si est á bi en o mal . Sól o descr i bo l o qu e veo, l o que en r eal i dad ocur r e más
al l á de l o qu e qu er emos q ue ocu r r a.
¿Por qué no empezar a cambi ar l a ment al i dad y val i dar l o que se d a en l ugar de
segu i r i nt ent ando r el aci on es i mposi bl es?
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
71
¿Por q ué n o t r abaj ar con n u est r a pat ol óg i ca necesi dad de p oseer en l u gar de cr ear
sof i st i cados mét odo s de con t r ol so br e n uest r a par ej a?
¿Por q ué n o san ar n u est r os enf er mi zos cel os en vez de vi vi r p er si gu i én dot e con l a
excusa de l o much o qu e me do l er ía p er der t e?
Cr eo hab l ar en nomb r e de l os dos si di go qu e l os cel os si empr e so n ( ¡SI EMPRE! )
un sín t oma neu r ót i co , u na expr esi ón de nu est r os aspect os más o scu r os.
Cel ar es sost en er l a cr een ci a de q ue mi amado l e da a ot r a per sona l o qu e
sol amen t e yo t en go der echo a r eci bi r d e él . O como di ce Ambr ose Bi er ce en su
Di cci o nar i o del di abl o:
6
"Cel ar es t emer per der a al gu i en, que si un o per di er a por l o
qu e t eme per der l o . . , no val dr ía l a pena h aber l o con ser v ado".
Hay q ue t r abaj ar más en o bt ener el v íncul o q ue d eseo t ener con mi amad o q ue en
cen su r ar y co n t r o l ar su s ot r as r el aci on es.
Por l o demás, es i mpor t an t e apr en der a so l t ar .
Es par t e de mi cr ed o l uchar con t r a l os qu e pr op on en qu e hay que af er r ar se a l os
v íncu l os. Las r el aci on es dur an l o que t i en en que d ur ar , es deci r , mi en t r as i mpl i quen
cr eci mi ent o p ar a ambos, a v eces un as semanas, o t r as t oda un a vi da.
Est ar si empr e d i spu est o a sol t ar es l a ún i ca p osi bi l i dad de sost en er u n v íncul o
r en ovabl e et er n amen t e.
¿Cu án t as veces so l t amos el pr o yect o del l i br o ? Y si n embar g o aqu í est amos.. , cada
v ez más cer ca d e pu bl i car l o.
Lau
iiLos celos!!
Eso era, estaba celoso. Celoso de Fredy, de Carlos, de los pacientes de Laura, de sus hijos,
de todos.
Celoso, ¡qué estupidez!
Si, estupidez, neurosis o enfermedad. Estaba celoso.
Por una vez Roberto se dio cuenta de que no iba a estar de acuerdo con Laura. ¿Qué
significaba esa apertura absurda de validar? ¿Por qué razón había que validar el derecho que ese
idiota tenía a esta relación con Laura?
No era justo que Alfredo siguiera recibiendo los halagos y los mensajes que no merecía.
Después de todo, si no hubiera sido por Roberto, Laura hacia rato que habría abandonado el
proyecto.
Él debia hacer algo al respecto. Pero ¿qué?
¿Y si...?
¿Por qué no?
Roberto hizo clic en 'Contestar'.
Quer i da Lau :
Me en can t ó t u maíl sob r e l os cel os. Cr eo que p en sar é u n po co so br e al gu nas cosas
y t e l as mand ar é en cu an t o p ueda.
Est oy sal i en do par a Ur ugu ay y t engo v ar i os vi aj es pendi en t es. Como n o qu i er o
p er der con t act o con v os y t us mai l s, t e p i d o qu e desde ah o r a en adel an t e me escr i b as
a est a d i r ecci ón t r ebor @hot mai l . co m por qu e me es mas f áci l en t r ar desde mi Lap .
Te man do un beso.
Fr edy
Apreto¨ Enviar¨ y se tiró hacia atrás en la silla.
÷Jaque mate ÷pensó Roberto.
El miércoles por la noche llegó el primer mensaje a trebor@hotmail.com. Era de Fredy.
6
Bierce, Ambroise, El diccionario del diablo, Valdemar, Madrid, 1996.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
72
Hol a Laur a
Par a est r en ar t u nu ev a di r ecci ón el ect r ó ni ca el egí est e ar t ícul o qu e escr i bi ó Ju l i a.
( ¿Recu er d as qu e t e h abl é d e el l a? Es l a qu e vi ve y t r abaj a en Españ a, más
con cr et amen t e en Gr an ada, capi t al d el t an go d e "l a madr e pat r i a") . Al l í, en An dal u cía,
Jul i a y su mar i do, ar gen t i n os l os dos, se enamo r ar on p or p r i mer a vez del t ang o. De
ese amor sal i ó est e t ext o. Léel o despaci t o y, si pu edes, con un t an gu i t o de f o ndo . . .
Bai l emos t ango, mi vi da
La d eci si ón y a est aba t omada: i ba a ap r en der a bai l ar t ang o. Es más t en ía qu e
apr ender a bai l ar t ango. Y est a vez sí q ue i ba a p on er t odo el empeño escat i mad o
en t ant os año s de i n f r uct u osos i n t en t os ( desde l os pr i mer os bal buceo s co n mi
padr e, h ast a aq uel l as t ent at i vas f u gaces, per o l l ena de v an a i l u si ón, empr end i da
con l a ay uda de abn egados "v ol u nt ar i os" qu e al gu na v ez encon t r é en el cami no) .
Y co mo est a vez est aba r eal men t e d i spu est a a l l egar h ast a el f i n al , l o pr i mer o qu e
t en ía q u e h acer er a t omar cl ases como Di o s mand a ( es d eci r co n pr o f esor y t od o) .
Así q ue l l ena d e b uen a vo l u nt ad, encar amada a mi s zapat os de t acó n, embu t i da
en un a f al da acor d e co n l as ci r cu nst anci as y con l a mej or d e mi s son r i sas en el
r ost r o, me pl ant é en aquel l a sal a de bai l e qu e t ant o me habían r ecomendado mi s
ami gas.
Per o cl ar o , como es i mposi bl e t an t a di cha, como t ant a per f ecci ón no s est á
pr oh i bi da. . . Como si empr e.. . Fal t aba al go. Mi r é, r emi r é y, por más qu e b usqué, me
encon t r é de nu ev o co n l a et er na v er dad del ant e d e mi s n ar i ces: sol o h abía cuat r o
ho mbr es par a vei nt i ci nco mu j er es.
Con t odo y con eso n o est aba di spu est a a qu e mi vo l un t ad se vi er a venci da
un a v ez más. Y me l ancé a l a pi st a di spu est a a ar r ebat ar l e a cu al qu i er a de l as
ot r as v en t i cuat r o mu j er es al gu n a de l as cuat r o codi ci adas pr esas.
Si n embar go, a pesar d e mi buena v ol unt ad y a l a mej or de mi s son r i sas, en
u n a h or a só l o pu d e capt u r ar a u n compañ er o, y du r an t e sól o ci n co mi n u t os. A
aquel paso, ni en dos añ os apr en der ía un a sol a f i gu r a ( si es qu e ant es n o
apar ecían por l as p i st a nu ev as co mpet i do r as) . Fue ent onces cu an do l a l u z se h i zo
en mi cabeza y l o v i t od o con mucha más cl ar i dad: ¡par a al go se t i ene u n mar i do !
Después de pon er en j uego mi s mej o r es y más el abor adas mani o br as de
"mani pu l osedu cci ó n ", consegu í ar r ast r ar l o a l a cl ase. Lo mej o r y más i n cr ei bl e d e
t odo. . . es qu e ¡l e gu st ó!
CLASE PRI MERA
¬Lo pr i mer o q ue vamo s a apr en d er del t an g o es el ab r azo ¬d i j o Ju l i o Hor aci o
Mar t ínez, el pr of eso r .
Yo pensé que est o n o t endr ía much a ci enci a, p or que abr azar se es al go que
t odos h acemo s habi t ual ment e, de u na man er a espon t ánea, qu é sé y o.. . nat ur al ,
si n apr end i zaj e pr evi o. Per o no . Al p ar ecer , det r ás d el abr azo en el t ang o se
esconde al go b ast ant e más comp l i cado.
¬En el t ang o l o s cu er p os t i ene qu e ar mar u n ci r cui t o de t ensi on es
en con t r adas. El br azo d ebe est ar f i r me, per o si n emp uj ar . Las pi er nas en co nt act o,
per o si n asf i x i ar se ni i mpedi r se el mov i mi ent o . Ten gan u st edes en cu en t a qu e en
est e bai l e el equ i l i br i o n o est á en cada u n o, si n o en el cen t r o de l os d os, y si no se
ent i end en pu eden desest abi l i zar se. Ti enen que apr en der a comu ni car se par a
poder di sf r ut ar l o j un t os.
En t on ces Al ber t o , mi mar i do, me t o mó en su s br azo s, j u n t as l as pi er n as, co n
un a mano su j et ánd ome de l a ci n t ur a y co n l a o t r a, ar r i ba y f i r me, par a q ue me
si r vi er a d e apoy o. Hast a aqu í t odo b i en.. , en t eo r ía, si no f uese p or que su mano en
l a ci nt u r a, me t en ía su spendi da en el ai r e, sus pi er nas j un t as,. . no me dej aban
mov er , y su man o f i r me. . . Er a t an f i r me qu e me at enazaba l os dedos.
¬Tu man o d ebe of r ecer r esi st en ci a, de l o co n t r ar i o t e si en t es empu j ada. No se
puede bai l ar con un f l an au nqu e t en ga f or ma de mu j er .
Me había l l amado 'f l an con f or ma de mu j er '. Eso f ue l o q ue di j o . . . Y ahí
t er mi n ó l a cl ase.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
73
CLASE SEGUNDA
¬Hoy apr ender emo s el paso bási co , qu e son ocho compases. ¿Ven ? Uno , dos,
t r es, cu at r o , ci n co . . ., Y en el qu i n t o l a mu j er debe t en er el peso del cu er po en el
pi e d er echo y ent o nces, co n ese mi smo pi e y cambi ando el peso, el l a sal e haci a
at r ás y segu i mos, sei s, si et e y o ch o. . . ¿En t en di er on ?
Di j i mos que sí ( n o si n ci er t os r epar os) y empezamos a bai l ar : un o, dos, t r es,
cuat r o, ci nco . . . Un o, d os, t r es, cuat r o, ci nco . . . Un o, do s, t r es, cuat r o , ci nco . . .
¡NADA! No había man er a. Al b er t o est aba empeñ ado en qu e yo h i ci er a el sex t o co n
el p i e i zqu i er do, per o n o quer ía ent end er q ue l o t enía cr uzado por del ant e.
¬¡Me est ás at r opel l ando¡
¬No, er es t ú q ue no r et r ocedes.
¬Per o ¿cómo q ui er es qu e r et r oceda si t eng o el pi e en el ai r e?
¬Pu es l as demás l o hacen . . .
¬Las demás l o hacen por qu e l os d emás l o mar can bi en .
¬i Al ber t o ! ¬se acer có el pr of esor - « Tenés que t ener en cuent a dón de t i ene
el l a el peso del cuer po. Si no l o hacés, el l a n o pu ede sal i r . Mi r á: u no, dos, t r es,
cuat r o, ci nco, sei s, si et e y och o. ¿Vi st e?
¡Qu é l i n do er a b ai l ar co n al gu i en qu e me en t en día! Reco n ocí qu e co n Al ber t o
me sen t ía i mpo t en t e. Me echaba a mí l a cul pa de sus l i mi t aci o nes y n o qu er ía
dar se cu en t a de qu e er a t ot al ment e i mposi bl e segu i r l o .
CLASE TERCERA
¬Hoy t r abaj ar emos l as ar t i cual ci ones d el paso bási co . En el o ch o hay dos
t i empo s, u n o de en t r ada y u n o d e sal i da, t an t o en el homb r e co mo en l a mu j er . Se
h acen al r ededor de l a par ej a. El h o mbr e p u ede opt ar por dar l e só l o el espaci o o
acompañ ar su movi mi en t o... Po r f i n h abí a l l egado l o q ue est aba esper and o, h acer
eso s f i r u l et es t an l i n dos, t an el egant es, t an sensu al es. . . Sal go, en t r o, sal go. . . ¿Qu é
pasa? De pr on t o est amos haci en d o f u er za p or n o caer n os, a cu at r o met r o s u no del
ot r o y a l egu as d e l a el egan ci a y sensual i dad soñ adas. . .
¬¡¿Qu é est án haci endo?! ¬se acer ca Ju l i o deso r bi t ado¬, qu er emos b ai l ar
t an go y est án haci en do u na l u ch a de sumo . Al ber t o ven í. Ah or a yo t omar é el l ug ar
de t u par ej a y t e muest r o qué h acés. ¿Ves? Si vos n o me d as espaci o su f i ci ent e yo
me l o vo y a t o mar d e t odos mod os, au nqu e sea al ej ándome. . ..
CLASE CUARTA
Au n qu e ya más o men o s po demos mover n os j u nt o s, t odavía no s cu est a mu ch o
si ncr oni zar n os. Despu és de h aber t r abaj ado con l a pausa h emos consegu i do bai l ar
u n poco segu i do, per o t r as u n o s pasos en gar zado s a du r as pen as, me vu el vo a
t r opezar con su s pi es ( o qu i zás sea él q ui en t r opi eza, y o y a no l o sé) . Sea como
f u er e, Al ber t o me acu sa de n o escu ch ar l o qu e me di ce, de bai l ar so l a. Yo l e r epi t o
qu e n o sé qu e es l o qu e qui er e qu e h aga. . . per o p ar ece que él t ampo co ent i end e.
De n uevo Jul i o se acer ca a n osot r o s. ¿Es qu e n o h ay más par ej as en l a sal a
qu e bai l en mal ?
¬Al ber t o, si qu er és deci r l e al go, pr i mer o t en és qu e con t act ar , l l amar su
at en ci ón , de l o con t r ar i o l a i nvad ís, l a so r pr en d és y en esa i ncer t i du mbr e no t e va
a ent end er . Ll evemos est o al b ai l e. ¡ Mi r á! Pr i mer o buscás su p i e, l a det enés y
l uego h acés el mo vi mi ent o. Si ant es no conect ás ser á di f i ci l qu e el l a adi vi ne que
qu er és co mun i car t e. Como cuando qu er és h abl ar l e: pr i mer o l a l l amás, y cuando
v es qu e el l a t e escucha, habl ás, de l o cont r ar i o an t es o d espués t endr ás que
gr i t ar . Est o es l o mi smo. Y v os ¬di j o di r i gi én dose a mí¬ t ené en cuent a qu e
cuando t e l l ama t en és q ue det ener t e y escuch ar l o, si n o , par a qu e l o escu ches t e
va a gr i t ar . Y si est án bai l an d o, t e va a gol pear . Lo voy a mo st r ar . Acer co mi pi e al
suyo; el l a se det i en e par a escu char , h ag o el movi mi en t o y esper o qu e el l a me
con t est e. No l o ol vi den, al bai l ar est án di al o gando, nun ca i mpon i endo . Un o habl a
y d espu és de escuch ar el ot r o con t est a. At en ci ón : só l o después de escuch ar .
Por qu e en el t an go, como en l a v i da, si no me t o mo el t r abaj o de escuch ar , vo y a
pr esu p on er qu e sé l o qu e me van a deci r , y nu nca co nt est ar é al ot r o . Sí , acaso,
con t est ar é a mi s sup osi ci on es, per o nu nca al ot r o. Así, el di ál o go r eal dej a de
exi st i r y se conv i er t e en mon ól og o. Est o es l o q ue est án haci end o, y est o no es
bai l ar t an g o, qu e es u n a dan za de par ej a en l a qu e cada u n o i mp r ovi sa de acu er d o
al mov i mi ent o del ot r o.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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CLASE QUI NTA
Hoy n o t en go gan as de i r a cl ase; en r eal i dad n o t en go gan as de i r a n i n gu n a
par t e . Yo n o ent i endo qu e est á pasando, per o si en t o q ue mi par ej a se acaba.
Desd e h ace u n t i emp o di scu t i mo s po r t od o y n o h ay man er a de pod er habl ar de l o
qu e pasa. Son i nf i ni t os l o s r epr oches mut uos qu e i mpi den el di ál ogo . Es co mo si
habl ar amos d i st i nt os i di o mas y un a do l or osa di st anci a, mezcl a de r encor e
i n di f er enci a, se est á cl av ando ent r e n osot r os.
Est e si l en ci o , n o sé como n i cu an do empezó , p er o cr ece cada vez más y p ar ece
i mposi bl e det en er l o. Nunca pensé qu e d espués de t ant o t i empo de compl i ci dad y
cer canía l l egar ía el mo men t o en que aú n est ando j un t os no n os pudi ésemos
encon t r ar .
Mej o r me cambi o de r opa y vo y a cl ase, por qu e co n dar l e vu el t as en l a cabeza
no gano n ada y si no s qu edamos sol os en casa l a di st anci a se hace i nsopor t abl e.
¬Hoy n o vamos a apr en der n i n gú n paso n u ev o. Cr eo qu e es i mpor t an t e qu e
sepan q u é est an h aci en do . Si n o en t i en den qu é es b ai l ar t an go , si no en t i en d en su
sen t i do, pod r án hacer l os paso s, per o n un ca v an a bai l ar t ango. El t ang o es un a
danza de par ej a abr azada co n u n abr azo qu e es con t enci ó n, n o est r u j ami ent o.
Abr azar es d ar con l os br azo s abi er t os y el qu e da co n l os br azos abi er t o s r eci be
con t odo el cuer po. Así u ni dos, l os do s i nt egr ant es se despl azan por el espaci o;
per o no es un espaci o cual qu i er a. Al con t r ar i o es un espaci o cr eado por l os dos.
Como di cen l os Di nze: "El t ango n i ega l as mat emát i cas por qu e uno más un o n o
son dos si n o u n o, q ue es l a par ej a, o so n t r es, por q ue son el l a, él y un t er cer
v ol u men ". Uno o t r es, ¡per o n un ca dos!
» Es u n v er dader o di ál o go cor por al y amo r oso, don de l os dos man ej an l a
aut odet er mi naci ó n y d on de t ambi én hay mo men t os de si l enci o, u n si l enci o
necesar i amen t e f o r ma p aar t e del di ál og o, qu e l o en r i qu ece si qu i er en , per o nu n ca
l o an u l a. Est e d i ál ogo, l os dos p u eden pr opon er , por qu e au n qu e u n o t ome l a
i ni ci at i va del pr i mer mov i mi ent o, de acu er do a como sea l a r espu est a, ya sea por
v el oci dad, ampl i t ud o di r ecci ón, es el si gu i ent e mo vi mi ent o. Por eso h ay qu e
apr ender a v i v i r el er r or como posi bi l i dad de enr i q ueci mi en t o.
» Si est o no hu bi ese si do así, el t ango n o ex i st i r ía. No deben en oj ar se an t e u n
f al l o , bu squ en el con t act o con el ot r o e i n t en t en cr ear j u nt o s. Fi nal ment e el t an g o
t ambi én es un a f o r ma de aut o conoci mi ent o , por qu e así como en nu est r a v i da d e
r el aci ón , ya sea co mo ami go , aman t e, padr e, con ozco mi cal i dad de t al a p ar t i r del
ot r o, en el t an go pu edo ser u n pr ot ect or o u n pr o t egi do, u n domi n ado o u n
domi nador , pu edo ser i nf i ni t amen t e t i er n o, v i o l ent o o t al vez l a mezcl a de t od o
eso , y mi par ej a est á al l í p ar a most r ár mel o. Est o que p l an t eami ent o no es f áci l ,
per o sól o cu an do l o ent i en dan p odr án bai l ar , y además, de un a maner a di st i n t a
cada día: a veces con vi ol enci a, ot r as co n t er n u r a, o t r as en ver dad er o éx t asi s,
per o segu r o no i nt er r umpi r án l a danza. »
Mi en t r as vo l víamo s cami n an do a casa, l as pal abr as de Ju l i o r et u mbaban
dent r o de mí. Er a como si l as f r ases h ubi esen t omado f or ma co r por al y danzasen
en mi cabeza, ocupándo l a, o r denándo se, t oman do ar mo nía y sent i do:
"El abr azo es con t en ci ón n o est r u j ami ent o. . . Tomen el er r or como
po si bi l i d ad ... Si n o l e d oy el esp aci o él se l o va a t omar . .. Mi par ej a est á al l í par a
most r ar me cómo so y. . . El encuent r o es di ál o go, n o i mposi ci ón; el di ál og o es
escuch ar al ot r o , no sup on er ; el ab r azo es dar esp aci o, no at r apar ; el t ango es
di al ogar , di al ogar , di al ogar ."
Hoy r el eo est o s vi ej o s apu n t es. Los en con t r é en el caj ó n de u n a cómo da qu e
había q uedado en el sót ano después de l a mud an za. ¡Cuánt o t i empo ha pasado!
¿Di ez añ os? Sí , cr eo qu e sí. En aqu el l a época cumpl íamos a du r as penas do s años
de casados y ya l l evavamo s j u nt o s como d oce. La cr i si s pasó y ef ect i vamen t e l os
dos t uv i mos q ue apr ender a v i v i r j u nt os, así como apr endi mos a bai l ar t an go.
Mi en t r as l eo est oy escu ch an do músi ca y Al ber t o est á t er mi n an do de ar r egl ar
el j ar dín . Por ci er t o ya t er mi n ó .
Veo qu e ent r a.
Est á so n an do Dan zar ín . Es el t an go qu e más nos gust a bai l ar .
¬¿Qu é est ás h aci endo? ¬l e d i go.
¬Est oy pen san do qu e t engo mu ch as ganas de abr azar t e. . . ¿Bai l amos u n
t angu i t o , mi v i da?
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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LI C. JULI A ATANASÓPULO GARCÍ A
¿No t e p ar ece u na j oy i t a?
Cr eo qu e di ce poco o más o men os l o mi smo qu e n o so t r os per o en l u gar de
r el aci on ar l o con l a par ej a l o r ef i er e al bai l e. Me encan t a.
¿Lo i ncl u i mos en el l i br o?
Beso s,
Fr edy
A Roberto le encantó el planteamiento y hasta pudo prescindir de que el texto viniera de
Fredy. Subió el cursor hacia el comando Edición y pulsó la opción Seleccionar todo. Luego lo
copió en una hoja nueva de su procesador y eliminó la última parte del mensaje. En lugar de la
despedida de Fredy, Roberto escribió:
¿No t e p ar ece u na j oy i t a?
Me par ecía cuando l o est aba l eyendo qu e h abl aba de t i y de mí.
Sent ía que descr i bía nuest r o en cuent r o y que en l ug ar de vi ncul ar l o con un a
r el aci ón en t r e d os ad u l t o s qu e se con ocen y se q u i er en , l o r ef er ía al bai l e. Me en can t a.
Tambi én n o sot r os ap r en d i mos a d an zar j u n t o s a l o l ar go de est a dan za qu e es escr i bi r
est e l i br o . Tambi én no so t r os, cr eo, debi mo s apr ender a abr azar n os, a co nt ener nos, a
n o empu j ar n os, a n o at r o pel l ar n os, t ambi én n osot r os podemos segu i r apr en di en do a
bai l ar j u nt os. ¿Me acompañ as en est e t an go?
Te man do un beso y u n abr azo "ar r abal er os".
Fr edy
Revisó lo escrito, lo recortó y lo pegó en el mail que con el título "Tango¨ envió después a
carlospol@spacenet.com desde trebor@hotmail.com
La respuesta de Laura llegó a la noche del día siguiente y por un momento lo hizo
estremecer. Debía ser más cuidadoso, el mensaje empezaba diciendo:
Fr edy:
¿Qu é es eso de "par a est r en ar t u n ueva di r ecci ón el ect r ón i ca"? ¿Mi nu eva
d i r ecci ó n? No soy y o l a qu e cambi ó de l u gar , ¡f ui st e t ú ! Hab r ás qu er i do deci r "par a
est r enar mi n ueva d i r ecci ó n h e el egi do . . .". Me par ece que con t ant o v i aj e y a no sabes
si t e v as o t e qu edás, si est ás o t e f ui st e, si er es t ú o er es el ot r o.
De t odos mo dos me h e d i ver t i do mu ch o co n t u co n f u si ón ; me pr egu n t aba qu é
di r ían t u s paci ent es si su pi er an q ue no sabes ni dón de est ás.
Decididamente debía leer los mails con más cuidado si quería seguir jugando este papel de
administrador del correo. El mensaje seguía:
Me par eci ó f asci nant e l a i dea de t u ami ga Jul i a. Es i ncr eíbl e cómo en caj a, n o sól o
con nu est r a r el aci ó n si n o co n t odo l o qu e sost enemo s y t r abaj amos.
Después de l eer l o del t ango f u i a l a car pet a dond e gu ar do al gu no s de l o s apun t es
qu e t omé cuando pr epar ábamos l a pr esent aci ón de Cl evel and y en co nt r é nuest r o
Pr ogr ama de t r abaj o di r i gi do a per son as con di f i cul t ades par a est ar en par ej a. ¿Te
acu er d as?
1 . Desar r ol l ar nu est r a cap aci dad de amar .
2 . Aban donar l a ex pect at i v a de per f ecci ó n.
3 . Encon t r ar el equ i l i br i o ent r e en t r ega y pr i vaci dad.
4 . Desar r ol l ar l a i n t ui ci ó n par a dej ar nos gu i ar por el l a y a veces p or l a de n u est r o/ a
compañer o/ a.
5 . Tr abaj ar con l as di f i cul t ades de dar y r eci bi r , con ect ados a l as n ecesi dades
ver d ader as.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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6 . Pr i vi l eg i ar l os mensaj es d el cuer po, l as si t uaci on es p l acen t er as f r en t e a l as i deas
de l o q ue "est á bi en ".
7 . Tr abaj ar ho n est amen t e par a ver h ast a qu é pu n t o est amos d i spu est os a d ar l o qu e
t enemo s au nq ue no s cuest e y n o sól o l o q ue n os sobr a, a ceder espaci o y t i empo
par a l a r el aci ón , a dej ar el cent r o absol u t o del u ni v er so.
¿Te das cu en t a? Es l o mi smo .
Est oy muy i mp r esi onada y mu y f el i z.
Te qu i er o much o. Besos a Ju l i a cuand o l e escr i bas.
Lau r a
Roberto bajó el mensaje a su procesador y quitó la primera parte del texto. Antes de
reenviarlo borró del final el "Te quiero mucho¨ y después también eliminó el "y muy feliz¨; había
decidido que algunas palabras de Laura las iba a reservar sólo para si.
Toda esa noche y gran parte del día siguiente estuvo reflexionando acerca del papel que
esta situación le otorgaba, se encontró pensando que a los usos de la relación entre Laura y Fredy
esa casilla intermediaria funcionaba como un Dios de infinito poder. A su antojo Trebor podía
cambiar, agregar, quitar, producir y distorsionar la información que cada uno recibía y, de alguna
manera, manipular ciertas respuestas, pensamientos y acciones sin que ellos siquiera se
enterasen.
A pesar de lo que cualquiera pudiera pensar, no era su intención hacer daño. Con respecto
a Fredy, porque la jugada con Farías había sido suficientemente malvada como para canalizar
toda su bronca (de hecho ya se estaba arrepintiendo un poco). Y con respecto a Laura, porque su
único deseo era no perder contacto con ella.
Trebor era solamente la única forma segura de mantener esa relación con Laura.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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LIBRO TERCERO
carlospol@
CAPÍTULO 11
Laura terminó de cerrar la puerta de su casa y se dio cuenta de que Ana se había ido sin su
carpeta de dibujo. Sonrió mientras reordenaba su día para tener tiempo de pasar por la escuela a
dejarle la carpeta a su hija.
El agua para el té debía estar a punto, así que se apresuró para llegar a la cocina y una vez
que estuvo allí escuchó el clásico ruido del agua al romper el hervor. Apagó el fuego y enseguida
abrió la caja donde guardaba el té. ¿Cuál?, pensó mientras miraba los diferentes sobres de todos
los colores ordenados prolijamente en dos hileras.
Miró por el gran ventanal que daba al jardín y decidió que tomaría el "Ensueño', una mezcla
de té negro, menta y canela.
Le encantaba haber descubierto los diferentes sabores y tipos de infusiones posibles.
En tanto que sumergía el saquito en la taza con agua caliente, "recordaba¨ aquel lugar
donde nunca había estado y que sin embargo ocupaba en su imaginación el espacio de un puerto
soñado y lleno de magia: Las teterías del Albaizín en Granada.
Laura se había enterado de su existencia por el relato de Claudia hacía cinco o seis años.
Su paciente volvía de un larguísimo viaje por España y había usado gran parte de sus tres
primeras sesiones desde el regreso para hablar de la movida andaluza y de "las teterías¨.
Giró la cucharilla dentro del té, alzó la taza frente a su nariz cerró los ojos y olió
profundamente...
Desde el Paseo de los Tristes subió las viejas calles del Albaizín hasta la plaza de San
Nicolás, miró por un rato largo las torres de La Alhambra y después bajó por entre las rústicas
casas adentrándose en el antiguo barrio de la morería. Lo pequeños locales, apenas más grandes
que un kiosco ofrecían esa combinación embriagante de música marroquí, olores intensos,
colores difusos y formas ajenas. Cortinas con arabescos insinuaban las incómodas mesas donde
los miembros de la familia servirían un centenar de sabores diferentes de té, en vasos de
sobrecargados dibujos en dorado y diminutas teteras individuales de bronce repujado.
Claudia la había llevado en ese recorrido tantas veces que cuando años después Laura se
encontró con Alfredo en Cleveland, compartieron la conversación sobre el barrio moro de Granada
como si hubieran paseado juntos por cada calle y juntos hubieran entrado en "Marraquesh¨, la
mejor ÷acordaron÷ de todas las teterías.
El recuerdo de Fredy la condujo al libro; le debía todavía la lista bibliográfica sobre parejas.
Con un pequeño esfuerzo resistió la tentación de levantarse con la taza en mano para ir a su
escritorio. Durante años había trabajado sobre sí misma para conseguir no interrumpirse haciendo
más de una cosa a la vez, sobre todo cuando aquella era placentera. Así que terminó sin
urgencias su té y recién después estuvo frente a la biblioteca.
Miró lentamente los cuatro muebles cortados a medida en madera oscura que tapizaban las
paredes del cuarto, desde el piso hasta el techo. Por primera vez notó que casi todos los libros
que habitaban su casa hablaban del mismo tema. Salvo por seis o siete novelas y algunos libros
de cuentos cortos, los estantes estaban inundados de centenares de tratados, manuales y
apuntes sobre psicología y terapia de parejas. Libros en inglés, francés, castellano o portugués
que muchas veces repetían con cierta impunidad plagiaria las mismas cosas y otras tantas se
contradecían ostensible e irreconciliablemente.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
78
Fue tomando los libros de la biblioteca y dejándolos en una pila sobre su escritorio. Y
cuando la torre pareció tambalear amenazando caer, Laura empezó la construcción de una
segunda Babel. Y luego una tercera al lado de las otras dos, que quedó por la mitad, más por
renuncia que por satisfacción.
Laura se sentó en su sillón de cuero y empezó a revisar los libros. Uno por uno los tomaba
del pilón, los acariciaba, los abría y leía algunos párrafos al azar.
Cada frase le recordaba momentos de su vida personal y profesional, épocas enteras donde
buscaba en esos mismos libros respuestas a su dolor interno o tiempos de fascinación al retornar
de los talleres de la Nana, de Welwood, de Bradshaw o de los Resnik con las maletas llenas del
sobrepeso producto de las últimas publicaciones recién compradas, de los folletos recogidos, de
los artículos fotocopiados y, por supuesto, de sus propios apuntes tomados durante los seminarios
para tratar de retener cada palabra dicha por los maestros ÷como ella los llamaba÷, tan
pertinentemente elegidas para cada ejercicio, para cada exploración, para cada concepto.
Cerca del mediodía, sobre el escritorio quedaba apenas una veintena, los demás habían
vuelto a su lugar en la biblioteca.
Prendió el ordenador y mecanografió la lista:
Bibliografía:
Abadi, Mauricio, Te quiero, pero, Ediciones Beas, Buenos Aires, 1992.
Blachman, J.; Garvich, M.; Jarak, M. ¿Quién soy yo sin mi pareja? Grupo Editor
Latinoamericano, Buenos Aires, 1989.
Bradshaw, John, Crear amor, Los Libros del Comienzo, Madrid, 1995.
Chang, Jolan, El tao del amor y el sexo, Plaza & Janes, Barcelona, 1994.
Chodron, Pema, La sabiduría de la no-evasión, Oniro, Barcelona, 1998.
Claremont de Castillejo, Irene, Knowing Woman, Shambhala Publications, Boston, 1997.
Elkaim, Mony, Si me amas no me ames, Gedisa, Barcelona, 1997.
Fromm, Erich, El arte de amar, Ediciones Paidós Ibérica, Barcelona, 1998.
Hendrix, Harville, Getting the Love You Want, Owl Books, Nueva York, 2001.
Krishnamurti, Sobre el amor y la soledad, Kairós, Barcelona, 1998.
Laing, Ronald D., Nudos, Sudamericana, Buenos Aires, 1970.
Levy, Norberto, El asistente interior, Editorial del Nuevo Extremo, Buenos Aires, 1983.
Nasio, Juan David, El libro del dolor y del amor, Gedisa, Barcelona, 1998.
Osho, El camino abierto del amor, Editorial Luz de Luna, Buenos Aires, 1998.
Osho, Tantra, espiritualidad y sexo, Arkano Books, Móstoles, 1995.
Pommier, Gerard, El buen uso erótico de la cólera, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1995.
Rodrigué, Emilio, La lección de Ondina, Fundamentos, Madrid, 1980.
Rosenberg, Jack Lee, Body, Self, and Soul, Humanics Publishing Group, Atlanta, Georgia,
1987.
Sanford, John, El acompañante desconocido, Desclée de Brower, Bilbao, 1998.
Schnake, Adriana, Los diálogos del cuerpo, Editorial Cuatro Vientos, Santiago de Chile, 1995.
Sinay, Sergio, Esta noche no, querida, RBA Integral, Barcelona, 2002.
Watts, Alan, El futuro del éxtasis, Kairós, Barcelona, 1985.
Welwood, John, El viaje del corazón, Los Libros del Comienzo, Madrid, 1995.
Welwood, John, Amar y despertar, Obelisco, Barcelona, 2000.
Zinker, Joseph, In Search of Good Form, Analytic Press, Hillsdale, Nueva Jersey, 1995.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
79
Laura terminó de mecanografiar la lista y fue a su cuarto a ponerse las mallas y las
zapatillas que usaba para hacer aerobic. Puso la carpeta de dibujo en la mochila y salió a disfrutar
del paseo. Si apuraba un poco el paso llegaría justo a la hora del último timbre para comer una
ensalada con Ana en la cantina del colegio.
¿Dónde andaría Fredy? ¿Estaría en España, en Uruguay, en Chile?
Casi siempre envidiaba esta vida que Alfredo llevaba: Un día cualquiera, y sólo porque él lo
había decidido, se subía a un avión, a un automóvil o a un barco y partía. A menudo Laura
asociaba esto con algo que había venido observando en muchos de sus pacientes hombres:
CONSERVAR CIERTOS ESPACIOS DE INDEPENDENCIA
LOS VOLVIA TOTALMENTE DEPENDIENTES.
¿Qué pasaría con tanta flexibilidad si un día Carmen decidiera que no quería quedarse más
en casa, si pensara que estaba harta de la familia y de los chicos? ¿Qué sucedería si un dia ella
renunciara definitivamente a hacerse cargo de los impuestos, de las reparaciones domésticas, de
los servicios mecánicos de los autos, etc. etc.?
Alfredo Daey era muy reconocido dentro y fuera de Buenos Aires, pero... ¿sería todo esto
sin Carmen? Laura estaba segura que no.
Como todos los hombres, Fredy tenía para con su esposa esa gratitud difusa y "globalizada¨
que a cualquier mujer pensante le resulta absolutamente insignificante y a cualquier persona con
cierta dignidad le suena encubiertamente menospreciadora.
Algo debía estar cambiando porque si todo hubiera sido suficientemente satisfactorio, quizás
Carmen no habría decidido volver a la universidad.
Ahora mismo Laura se preguntaba si este cambio de actitud en los últimos mails de Fredy,
esta actitud casi seductora que tenían sus mensajes, no tendría relación con ese otro cambio, el
que ella adivinaba gestándose en Carmen.
Sin embargo, y más allá de lo que le pasara a él, ¿qué le estaba pasando a ella con esta
nueva situación?
Después de separarse de Carlos, Laura había creído que su etapa de búsqueda de pareja
estaba cancelada. Su primer matrimonio con Emilio había terminado en catástrofe y había salido
al mundo después de un tiempo muy oscuro con la idea de que debía encontrar a alguien
totalmente diferente. Así fue como se enamoró de Carlos. Tres semanas después de conocerse
ya planeaban vivir juntos y en otras tres semanas, Laura ya sabía que entre Emilio y él no había
grandes diferencias, aunque los resultados fueran notablemente mejores. Quizás ella había
aprendido. Algún tiempo después se enteraría de que su experiencia era la de la mayoría de las
personas que se vuelven a casar: Las segundas parejas no son demasiado distintas de las
primeras, de hecho han sido elegidas para representar el mismo papel en nuestra vidas; es el
cambio de la propia actitud la que puede llegar a producir el despertar.
Recordaba la frase de Gurdieff: "Para estar vivo de verdad debes renacer y para eso antes
debes morir y para eso antes debes despertar¨
La separación con Carlos fue a su modo el broche de oro a una relación maravillosa de la
cual ambos habían cosechado resultados maravillosos, empezando por sus dos hijos y siguiendo
por el desarrollo personal de cada uno.
Una separación adulta entre dos adultos que deciden no convivir más. Todo muy hablado,
muy trabajado en terapias individuales, en terapias de pareja y con los tiempos necesarios para
agotar todos los recursos y darse todas las oportunidades.
Todo tan cordial que a veces se preguntaba si no habría sido una exageración su segundo
divorcio.
Salvo por la falta de convivencia y la de sexo, Carlos y ella tenían de hecho una relación que
pondría de todos los tonos de envidia a amigas, pacientes y vecinas (que todavía hoy ponían
caras cuando espiaban por su ventana algunas entradas y salidas del padre de los chicos).
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
80
Laura había pensado que si no podía convivir felizmente con Carlos, a quien quería y
valoraba, decididamente no podría hacerlo con nadie. Acaso por eso desde su separación y hasta
ahora no había vuelto a pensar en una pareja ni siquiera ocasionalmente Sólo había habido
espacio para unos pocos encuentros placenteros y fugaces: explosiones de su femineidad y de su
capacidad de gozar, disfrutar de su propio cuerpo y del contacto con el cuerpo del varón, que
siempre había celebrado como su mejor complemento en sentido horizontal.
Quer i do Fr edy
Te man do l a l i st a bi bl i o gr áf i ca que me pedi st e. Me p ar ece qu e me ex cedí un poco
en l a can t i dad de l i br os p er o esper o que t ú r ecor t es l o que t e par ezca y agr egues l o
q u e f al t e.
Tambi én t e man do mi s co men t ar i os sobr e el t ema de segu nd os mat r i mo ni os qu e
me par ece f u ndament al , no sól o por qu e cada v ez so mo s más, si no t ambi én por qu e
encont r é d emasi ados h ueco s so br e el asu nt o en l a bi bl i ogr af ía y me di o l a sensaci ó n
d e q ue er a u no de esos t emas de l os q ue n o se habl a. Obvi ament e si nu est r os co l egas
sost i enen aqu el l a absur da posi ci ón de "l a p er sona adecu ada', ent onces l o s i nt ent os d e
mat r i mo ni o subsi gui en t es al pr i mer o n o son más qu e par t e de l a búsqueda. Segú n
est a p ost ur a, sól o dur ar án , aqu el l as par ej as qu e "se hay an encon t r ado" mi ent r as qu e
t o dos l os demás segu i r án en el i n t er mi n abl e cami n o bu scan do o , p eo r aú n , l o h ar án
hast a qu e se can sen , y a par t i r de ese momen t o somet er án a sus par ej as
i n evi t abl emen t e al pl an d e Pr ocu st o ( co r t án do l es l as p i er nas si l a cama se l es qu eda
p eq ueña o est i r ándol es en el p ot r o si l es sob r a espaci o) .
Te escr i bo a con t i n uaci ón l o qu e est uve pensando sobr e est e t ema.
Cuand o u na par ej a se separ a, l os padr es y l as madr es, cada un o por su l ado,
comi en zan a t ener u n t i po de víncu l o con su s hi j o s do nd e l a r el aci ó n qu e er a de a t r es
pasa a ser de a d os, el h i j o con el p adr e y el hi j o con l a madr e. Est o s v ín cu l os
comi en zan a t en er ci er t as car act er íst i cas y r ut i nas. Los hi j o s se acost umbr an a un a
nu ev a r el aci ó n de a dos bast an t e r ápi dament e y por l o t an t o el dúo est á est abl eci do
ant es de qu e apar ezca l a p ost er i or p ar ej a.
Ent onces se da l a si t uaci ón i n ver sa a l a de l a f ami l i a or i gi n al , en l a cu al l a r el aci ón
de l os padr es pr ecedía a l a l l egada d el h i j o. En l o s segun dos mat r i mo ni os l a nuev a
par ej a es el t er cer o que apar ece, p ues l a r el aci ón con el hi j o y a est á dada y est o cr ea
di f i cul t ades específ i cas qu e es bu eno con ocer par a saber cómo manej ar se, t ant o más
en l as f ami l i as en sambl adas don de cada uno de l os có ny uges l l ega al nu ev o
mat r i mo ni o con hi j os de una par ej a an t er i or .
Ser ía bu en o si n cer ar n os de en t r ada: Los "p adr es" r eci én l l egados n o van a t en er l a
mi sma r el aci ón con su s h i j o s car nal es qu e con l o s hi j os de su par ej a y, evi dent ement e,
el amor que sen t i r án l os hi j o s po r l os padr es bi ol ó gi co s es di f er ent e del car i ño qu e
podr án t en er co n l a par ej a de su padr e o su madr e.
Acept ar est a r eal i dad p uede ser dol or oso , po r qu e t ant o l os n uev os padr es como
l os nu evo s hi j os se si ent en r ech azado s. Gr an par t e de l as di f i cu l t ades apar ecen
p or qu e l as n u evas p ar ej as se casan co n l a f an t asía de vol ver a t en er l a f ami l i a qu e
d eshi ci er o n . Lo s con f l i ct os su r g en en t o n ces cu an do se comi en zan a ver l as di f er en ci as
en t r e l a r eal i dad y aqu el l a ex pect at i va. Como si empr e, en l a medi da q ue acept emos l a
si t uaci ón como es, podr emo s t en er un bu en desar r ol l o j u nt o con l os hi j o s de ambos y
l os hi j os en comú n. Es deci r , si bi en en l a con v i venci a el padr e o madr e r eci én l l egado
p u ede ocu par el l u gar de p apá o mamá p or cu est i on es pr áct i cas d e f u n ci on ami en t o de
l a f ami l i a, est o no qu i er e d eci r qu e l o sea.
Muchas veces l os hi j os, i ncl uso l os padr es, t i enen r esi st en ci a a o t or gar l e pod er al
padr e o madr e r eci én l l egado, y est o cr ea p r o bl emas de base.
Por eso af i r mamos q ue es muy i mpor t ant e y ur gent e habl ar de est os t emas de
f ondo con l a p ar ej a, por qu e est os pr obl emas est r u ct ur al es apar ecen di sf r azados de
pr obl emas de con v i v enci a, d ond e muchas veces n o saben por qué est án pel ean do.
Y el f ond o de l a cuest i ón es el l ugar que o cu pa cada un o y el poder qu e t i en e cada
un o en l a f ami l i a.
Habr á q ue t omar se el t r abaj o de def i ni r cl ar amen t e y desde u n p r i nci pi o el l ug ar
de cada u n o y el t i po de r el aci ó n qu e el i gen t en er , par a l u ego con segu i r qu e est o
qu ede cl ar o par a t odos, ev i t and o así con f usi o nes y mal os en t en di dos.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
81
Recor demos qu e en el mi smísi mo momen t o en que el vol ver a casar se si gni f i ca
par a el adu l t o el f i n al de u n a época de so l edad y po r el l o u n mo t i v o de al egr ía, par a
l o s h i j os i mp l i ca el comi en zo de ot r a et apa di f íci l qu e se vi en e a su mar al act u al i zar l as
p ér di das suf r i das a r aíz de l a separ aci ón d e sus padr es o mu er t e d e al g un o d e el l os.
A mu cho s hi j o s se l es cr ea un en or me pr o bl ema d e l eal t ad: "si qui er o a l a nu eva
par ej a de mi madr e, est o y t r ai ci on and o a mi padr e".
To dos est o s t emas se pu eden man ej ar en l a medi da en qu e sean h abl ado s. El
pr obl ema es que n o se habl an y qu edan como gest al t s i n compl et as qu e i nt er f i er en en
l a con vi ven ci a.
Una f ami l i a ensambl ada cr ea si t uaci on es di f íci l es d e r esol ver , y esper ar a qu e
apar ezcan est as si t u aci ones ayu d a a ap r en der a con vi vi r con t al es pr o bl emas. Di ce
Zi nk er : "Al gunas di f er enci as son i r r econ ci l i abl es y d eben ser acept adas así. Un o pu ede
amar y r esp et ar a su co mpañ er o y apr en d er a acep t ar l a r eal i dad ex i st en ci al d e q u e n o
t odos l os p r obl emas se pu eden r esol ver . El ci n e d e Ho l l y w oo d y l a mayor ía de l os
mov i mi ent o s de cr eci mi ent o per sonal nos v end en el mi t o de qu e t od os l os pr obl emas
i nt er per son al es t i en en sol u ci ón . "
Es ver dad, hay cuest i o nes que no se r esuel v en . So br e t odo si l a r esol u ci ón pasa
p or qu e suceda l o qu e es i mposi bl e. La sal i da es apr end er a co nvi vi r co n esas
d i f er en ci as y con ect ar no s co n l os pun t os d e un i ón , d i sf r u t ar en l as ár eas q ue pod emos
compar t i r y acept ar qu e hay pér di das qu e no se co mpensar án co n u na nu ev a par ej a,
que hay n ecesi dades de nuest r os h i j os que no l as p odemo s cubr i r co n nuest r a
segu n da par ej a.
La i nt el i genci a de un a p ar ej a pasa p or d i sf r ut ar l o q ue se t i ene y n o p el ear par a
q ue ocu r r a l o q ue n o p uede o cu r r i r . Est a act i t u d, de paso, se acer ca b ast an t e a mi i dea
del mej or amor .
Un beso .
Lau
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
82
CAPÍTULO 12
Laura se levantó con la idea del libro rondando en su cabeza. Ella había empezado tentada
por aquella ocurrencia de Alfredo de editar juntos algo sobre parejas, pero ahora que la semilla
había germinado en su mente y en su corazón, las ganas eran propias (quizás más propias que
ajenas porque la colaboración de Fredy era poca y lenta) y era ella misma la que bullía con la
fantasía de ver el libro publicado.
Fredy se había comprometido a ordenar los mails que ella había ido mandando y a
mezclarlos con sus propias ideas y con el trabajo que habían presentado juntos en los Estados
Unidos.
Hizo un repaso de los temas sobre los cuales habían escrito y se dio cuenta de que habían
vuelto una y otra vez sobre algunos puntos mientras que no habían más que rozado muchos
otros.
Encendió el ordenador y empezó a escribir.
Quer i do Fr edy
Te cu en t o q ue me l evan t é h oy 'con t odas l as pi l as', como di ce mi hi j a, par a ver
nu est r o l i br o t er mi nado. Sent í ganas de t r abaj ar en l a vi sual i zaci ón del pr o du ct o l i st o.
Empecé a f ant asear con qu e l l egaba a u na l i br er í a mu y g r an de y mu y i mpor t an t e en
compañí a de mi madr e. Quer ía en mi su eñ o compar t i r con el l a l a p r i mer a vez q ue veí a
el l i br o publ i cado. Cr eo que es l a per son a que más se mer ece ese h on or , p or su dur a
exper i en ci a de vi da. Y cu an do qu i se ver l o me di cu en t a de qu e n o podía n i
i magi n ár mel o en el escapar at e. p or q ue ni si qu i er a sabemo s t odavía cómo se l l amar á.
Me g ust ar ía qu e habl ár amo s so br e el t ít u l o d el l i b r o. He apr en di do en mi pr o f esi ón
y en mi vi da qué ci er t o es eso qu e t ú si empr e di ces, qu e só l o se con t r ol a aqu el l o a l o
que se l e puede pon er n ombr e.
Qui zás est a necesi dad de soñar o poder vol ar i magi nar i amen t e al f u t ur o sea
pr odu ct o de al gu na l i mi t aci ó n per so nal . Si es así q ui er o poder acept ar l a como par t e d e
mí. Aunq ue t al vez no sea un a l i mi t aci ó n excl u si vamen t e per so nal , a l o mej or t i en e
q ue ver con mi con d i ci ó n d e mu j er y, en ese caso, n o sól o qui er o acept ar l a como t al
si no q ue cr eo qu e empezar ía a sent i r me or g ul l osa de el l a.
Ser ía i nt er esant e i n co r por ar en el l i br o el t ema de l o mascul i no y l o f emen i no en
ho mbr es y muj er es. Ex pon er un poco l o qu e sabemos de l o s hemi sf er i os i zqu i er do y
d er ech o del cer ebr o ayu dar á a en t en d er y acept ar qu e desd e d i ver sos aspect os,
al gu no s mer os det er mi nant es bi ol ógi co s, somos di f er ent es.
Es sab i do qu e l a mayo r ía de l as mu j er es t i en en t en d en ci a a l a mi r ada ho l íst i ca y
l os ho mb r es a l a mi r ada f ocal i zada.
La mi r ada mascul i na t i ene q ue ver con l a act i t ud d e d i vi di r , anal i zar , f ocal i zar ,
cambi ar , en f i n , con l o act i vo , que l os neur obi ó l ogos suel en i dent i f i car con l a f u nci ó n
del hemi sf er i o i zqu i er do del cer ebr o ( el domi nant e) . La mi r ada f emen i na, en cambi o,
t i ene más qu e v er con l a con ci enci a de u ni dad, l a capaci dad r ecept i va, de esper a, co n
l a pr edi sposi ci ó n par a ent abl ar r el aci on es, soñ ar y cr ear ( f unci on es apar ent emen t e
pr opi as del hemi sf er i o der ech o) .
En La en f er medad co mo cami n o
7
, r ef i r i éndose al cer ebr o, Det hl ef sen y Dahl k e
di cen :
"Uno y o t r o h emi sf er i o se di f er en ci an cl ar amen t e p or su s f u nci o nes, su
capaci dad y sus r espect i v as r esponsabi l i dades. El h emi sf er i o i zqu i er do podr ía
den o mi n ar se el h emi sf er i o ver bal , pu es es el encar gado d e l a l ó gi ca y l a
est r u ct u r a del l en g uaj e, d e l a l ect u r a y l a escr i t u r a; desci f r a an al ít i ca y
r aci o nal ment e t od os l os est ímu l o s de est e ár ea, es d eci r que pi ensa en f or ma
di gi t al . El hemi sf er i o i zqu i er do es t ambi én el en car gado del cál cul o y l a
7
Dethlefsen, Thorwald; Dahlke, Rüdiger, La enfermedad como camino, Plaza & Janés, Barcelona, 1994.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
83
nu mer aci ón . La n oci ón del t i empo se al ber ga asi mi smo en el hemi sf er i o
i zqu i er do .
En el hemi sf er i o der ech o encon t r amos t odas l as f acu l t ades opu est as: en
l ugar d e capaci dad an al ít i ca, l a v i si ón de conj un t o de i deas, f u nci o nes y
est r u ct u r as comp l ej as. Est a mi t ad cer ebr al per mi t e con cebi r un t odo
par t i endo de una pequeñ a par t e. Al par ecer , debemos t ambi én al hemi sf er i o
cer ebr al der ech o l a f acul t ad de con cepci on es y est r uct ur aci on es de
el ement os l ó gi cos q ue n o ex i st en en l a r eal i dad. Aq uí r esi de t ambi én el
pensami en t o an al óg i co y el ar t e par a ut i l i zar l o s símbol os. El hemi sf er i o
der ech o gener a t ambi én l as f an t asías y l os sueños d e l a i magi naci ón y
descono ce l a noci ón del t i empo qu e posee el hemi sf er i o i zqu i er do . "
Cr eo qu e es evi den t e qu e en l as mu j er es p ar ece p r ed omi n ar el hemi sf er i o der ech o
y en l os h o mbr es el i zqu i er do.
Nor ber t o Lev y di ce: "Así co mo exi st e u na r el aci ón de par ej a con o t r o ser hu man o,
ex i st e u n a r el aci ó n d e par ej a i n t er i or ent r e l o s aspect o s f emen i n os y mascu l i n o s de l a
pr opi a i nd i vi du al i dad".
To dos est amos con st i t ui dos como pol ar i dades. Ten emos aspect o s mascul i no s y
f emeni no s, act i vos y p asi v os, d éb i l es y f uer t es. El asun t o es qu e si no s i dent i f i camos
cul t u r al ment e con u no so l o de est os aspect os pol ar es pr oy ect ar emos el ot r o en el
af uer a.
La con f usi ón qu e se da habi t u al men t e es cr eer q ue mi p ar ej a es l a cau sa d e mi
con f l i ct o, si n dar me cuent a d e q ue es u n co nf l i ct o i nt er no en t r e dos aspect os pol ar es
que vengo acar r eando , si n hacer l o consci ent e.
La mi sma en er gía qu e u so en pel ear me con mi par ej a es l a que necesi t o par a
descubr i r qu é me p asa a mí.
A v eces me pr egun t o si muchas di f i cul t ades qu e t i en en l as par ej as no est ar án en
úl t i ma i nst anci a l i gadas a l a no acep t aci ó n d e l a d i f er en ci a d e mi r adas en t r e el ho mbr e
y l a muj er .
Un o n o pu ede d ej ar de p r egu n t ar se co n Gr ay ¿Cómo se ar mo n i zan dos per son as
q u e vi ven en mu n do s di f er en t es? ¿Cómo se p u eden comu n i car u n h o mbr e y u n a mu j er
si est án en di f er en t es f r ecuenci as?
Respuest a: Sól o si pu eden abando nar l a i dea d e que h ay u n ú ni co pu nt o de v i st a.
Es nef ast o cr eer que el mío es el ún i co l u gar de an ál i si s, au nqu e es peor aún
d ej ar me co n ven cer de qu e el t uyo es l u g ar d e l a mi r ada pr i vi l eg i ada. Es i mpr esci n d i bl e
i n cor po r ar l as d os man er as d e est ar en el mu n do , par a i n t egr ase co mo p er son as y con
el o t r o.
Respet o mi i dent i dad y mi f or ma de ser en el mun do y, a par t i r de al l í, doy y
r ecl amo r espet o.
Habl ando desde l o per son al , ad mi t o que t engo t endenci a a f u nci o nar con un a
conci en ci a u n t an t o di f usa y soñador a, y de hecho mi t r abaj o per sonal de l os úl t i mos
años es i n cor por ar una con ci en ci a más f ocal i zada.
( Mi ent r as escr i bo est o me r ío por qu e me i magi n o q ue t odas mi s par ej as de l os
úl t i mos año s coi n ci di r ían en deci r qu e no per ci bi er on el r esu l t ado de mi s esf uer zos por
i nco r por ar l a l ógi ca a mi vi da. ..
El pr ob l ema de l a r el aci ón de par ej a es qu e, si no t engo l a f l ex i bi l i dad p ar a pasar
de un n i vel a o t r o, cuando est oy i nst al ada en un r ígi do pun t o de vi st a, t i endo a
r ech azar a mi compañer o, qu e pi ensa desde ot r a per spect i va.
Si me l anzo a l a aven t ur a de en t end er su maner a d e p en sar , i n co r po r o cosas
nu ev as per o so br e t odo l e i ncor por o a él .
El desaf ío d e l a par ej a p asa p or abr i r se a u na f or ma di f er en t e d e est ar en el mu nd o
e i n t egr ar l a en mí mi smo Ab r i r se a u n pensami en t o nu evo, a un a maner a di f er en t e d e
en car ar l a vi d a. El amo r empi eza cu an d o descu b r o al ot r o . Ya no es u na i dea d e l o qu e
deber ía ser , es al gui en nu ev o que me sor pr ende co n su or i gi nal i dad.
Al l í co mi en za el amor , con l a so r pr esa, con el d escub r i mi ent o , mi ent r as qu e si
t r at o d e en caj ar al ot r o en mi s vi ej as i deas, n o p asa n ada. Abr i r se al amor es abr i r se a
l o nu ev o. . . Amar es abr i r se a l o r eal .
Laur a
Y ant es de env i ar l o ag r eg ó:
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
84
PD: ¡Ex i j o t u apor t aci ón !
Laura sonrió y caminó hacia el jardín para disfrutar de un rato de sol antes de irse a su
consultorio.
Se recostó en el banco y se puso a pensar en las citas de esa tarde: Héctor y Graciela,
Marcelo y Patricia. Javier y Analía, Hugo y Beatriz, Armando y Carla.
Con Héctor y Graciela estaba todo bien, ambos habían sintonizado la onda de escucharse
para construir juntos y las cosas se iban acomodando ahora, casi sin su participación.
Marcelo y Patricia habían empezado hacía una semana; él había aparentado ser un tipo
fresco y agradable ella parecía demandante y ansiosa. Laura pensó que debía prestar atención
para corroborar esa primera impresión.
Javier y Analía consultaban por sus discusiones permanentes; desde el principio Laura
intuyó que eran un clásico ejemplo de problemas personales traídos a la pareja y había decidido
verlos en función de la pareja pero con entrevistas por separado. Hoy la vería a Patricia, ella
estaba trabajando su tortuosa relación con su padre, un alcohólico violento y poco afectuoso, para
tratar de no desplazar sus reclamaciones a Javier, quien muchas veces inocentemente (y otras no
tanto) pagaba los platos rotos de aquella relación mal elaborada de su esposa.
En muchos aspectos Beatriz y Hugo eran una pareja especial, principalmente por la
identificación que Laura sentía con Beatriz (en muchísimas cosas la vida de Beatriz y la de ella se
parecían, los planteamientos existenciales de ambas eran coincidentes y sus pretensiones
idénticas), pero también eran especiales porque ambos eran personas con ángel y hacían de esta
sesión semanal una hora diferente.
Muchas veces había pensado en derivarlos a otro especialista, sin embargo ni Beatriz ni
Hugo habían aceptado nunca su propuesta de ver a otro terapeuta, quizás justamente por esta
afinidad que se percibía en sus encuentros, y Laura se había dejado seducir por la idea de seguir
con ellos. Actualmente pasaban por un momento muy reflexivo; los dos terminaban de descubrir
que podían concederse espacios de "no-control¨ y disfrutar de las consecuencias. Beatriz había
vuelto a tomar clases de pintura y Hugo había encontrado en esas ausencias de su mujer el
espacio para navegar por el mundo de Internet en lugar de estar poniéndose paranoico con "los
otros¨ con los cuales ella se encontraba.
La preocupación de ese día venía de Armando y Carla. En lo íntimo de su pensamiento
Laura no entendía para qué seguían juntos. Tenían una de esas relaciones "Yo-Yo¨, como ella las
llamaba. "Vínculos Yo-Yo¨ eran para Laura aquellos signados por la mezquina actitud de los dos
de ocuparse en exclusividad de sí mismos, "Yo-Yo¨ también porque iban y venían en un subibaja
siniestro de peleas, separaciones, encuentros, gritos, insultos y efímeras reconciliaciones. "Yo-Yo¨
finalmente porque muchas veces se enredaban en anudadas galletas y era imposible saber cómo
desenredarlos.
Los dos sabían que se mentían, manipulaban, competían y vivían resentidos. Salían con
terceros a escondidas y coqueteaban permanentemente con otros y otras. Sin embargo se
enojaban con Laura cada vez que ella les sugería separarse aunque sea transitoriamente;
llenando la sesión de discursos repletos de lugares comunes que justificaran seguir adelante
porque "nos amamos demasiado para separarnos¨, porque "yo sé que ella es la mujer (o él es el
hombre) de mi vida¨, porque "cuando una ama debe luchar hasta el final por lo que ama¨, porque
"no podría vivir sin él (o sin ella)¨... etc... etc... Y Laura amagaba una pequeña insistencia y luego
un poco se resignaba, otro poco aceptaba sus limitaciones y un poco más se preguntaba sí
después de todo no tendrían razón y era ella o toda la ciencia la que estaba equivocada en los
sofisticados análisis psicosociológicos de cada vínculo.
Después de todo ÷terminaba preguntándose÷ ¿quién podía asegurar que separarse sería
mejor para ellos que seguir adelante? ¿Sería universalmente cierto que era mejor estar solo que
mal acompañado?
A lo mejor Armando y Carla tenían razón y Laura debía replantearse todas sus teorías sobre
las parejas.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
85
Se levantó del banco decidida a tener más cuidado en las próximas sesiones; la situación la
involucraba personalmente y quizás era esa connotación lo que la condicionaba para evaluar la
pareja como inviable.
Debía estar alerta para no contaminarse.
En cierto modo, ella misma no estaba en pareja porque no aceptaba una relación mediocre
y convencional, ella jamás había podido sostener un vínculo por el vínculo mismo, ella siempre
había pretendido más.
El resto del día transcurrió sin sorpresas y hasta la sesión con los conflictivos Armando y
Carla resultó interesante y productiva.
Laura regresó a su casa satifecha con su profesión y su especialidad.
En el ordenador le esperaba un mensaje:
Laur i
He est ado pensando en t u s i deas.
Cada día t e veo más cl ar a y más sabi a.
Te adj un t o al gun as co sas qu e l eí y qu e est uve pensando.
Di ce Cast i l l ej o qu e hay t r es r azones p r i nci pal es qu e i mpi den el encuent r o. La
p r i mer a es qu e a veces t r at amos de comun i car n os cu an do est amos en d i st i n t o n i vel d e
con ci en ci a. Co mo t ú di ces, h ay do s man er as de est ar en el mun d o: un a ser i a, d esde l a
con ci enci a f ocal i zada, y l a ot r a, di f u sa y g l obal i zador a.
La p r i mer a t i en e qu e ver con l a l ó gi ca y es l a mi r ada an al ít i ca.
La segu n da t i ene qu e v er con con l a per cepci ón ho l íst i ca del mun do, ver l o como
un a t ot al i d ad , e i n cl uye l as emoci on es y l as vi venci as: es l a mi r ada de l a exp er i enci a.
Cu an d o do s per son as t r at an de comu n i car se y u n a est á h abl an do d esde l a l óg i ca y
l a o t r a desde l o qu e l e pasa, el encuent r o es i mposi bl e. Es como i nt en t ar un a
comun i caci o n desde dos i di omas di st i nt os, u n ch oq ue de par adi gmas.
Es f u ndamen t al dar nos cuen t a desde dó nd e me est á h abl and o el o t r o. Có mo se ve
a sí mi smo, có mo me ve a mí, có mo v e l o qu e nos pasa.
Si yo est oy acost umbr ado a ver l as cosas desde mi co nci en ci a di f usa o desde mi
i nt ui ci ón, quer er encon t r ar me en ar monía co n ot r o que mi r a l a vi da desde l a
coh er enci a es, en pr i nci pi o, un a pr et en si ón casi i mposi bl e.
La p r opu est a es qu e yo me abr a a o t r a man er a de ver l as cosas, y en t on ces n o sól o
podr é encon t r ar me con el ot r o , si no que i nco r por ar é par a mí mi smo esa o t r a maner a
d e est ar en el mun do . Si un a p ar ej a pl an t ea un pr o bl ema y él l o ve desde l a l óg i ca y
el l a d esde l o q u e si en t e, es mu y d i f íci l qu e se en t i en dan si an t es n o per ci ben y acept an
como pu nt o de p ar t i da est as di f er enci as.
Yo cr eo que, af or t unadamen t e, en l a act ual i dad h ay un cambi o: l as mu j er es est án
o cu pándose de desar r ol l ar el l ado mascul i no y l o s h o mbr es el f emen i no.
Como t ú b i en di ces, si y o acep t o y r espet o t u mi r ada y l a voy i n t eg r an do co n l a
mía, eso es cr eci mi en t o par a mí; si l a r echazo t r at an do de con v en cer t e de l o qu e
p i en so, me q uedo so l o e i g ual a mí mi smo.
Si n embar go, est o es l o qu e hacemos: t r at ar de que el ot r o h aga l as cosas como a
n o sot r os n os p ar ece, si n det en er n os a pen sar qu e el ot r o pu ede dar n os u n a o pci ón
mej o r , di f er en t e, nu ev a.
Con r espect o a l as ot r as act i t udes qu e i mpi den el encuen t r o, Cast i l l ej o h abl a de l a
di f i cul t ad par a est ar pr esent es. Si n os escond emos d et r ás de di sf r aces, n o podemos
t ener cont act o co n n adi e, p ues nadi e puede conect ar v er dader amen t e con u n
per son aj e.
Ot r a f or ma de no est ar es el au t oengañ o; l as per so nas no se dan cuent a de l o qu e
l es pasa, p er o casi si empr e t i enen una ex pl i caci ó n coh er ent e de su suf r i mi ent o, u n
l i br et o q ue j u st i f i ca t odo l o qu e l es pasa p er o qu e r eal ment e n o t i ene nada qu e ver co n
su ver dader o dol or . ¿Cómo po dr ía al gui en ayud ar me o en t en der me, si yo mi smo est oy
con f un di do r espect o a l o qu e me l ast i ma o a l o que n ecesi t o?
El t er cer t ema es l a di f i cu l t ad par a escu ch ar . Esp er ar con más o men o s paci en ci a a
q u e el ot r o t er mi n e de h abl ar sól o p ar a p od er d eci r l o qu e ya est áb amos pen san do , n o
necesar i ament e es di al ogar , si n o mu chas veces l a mezcl a y sup er posi ci ón de dos
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
86
mon ól ogos. . . En est os casos l as per sonas n o se con ect an par a nada co n l o q ue el o t r o
di ce, no se escuchan por qu e cada un o ya d eci di ó que t i en e l a r azón y , por l o t ant o, l o
ún i co que est án di spu est os a h acer es esper ar q ue sea su t ur no par a p oder
ar gumen t ar y demost r ar l o.
Me encant ó l o de "Las r azo nes del desencu en t r o ", ¿y a t i ?
Te man do un mi l l ón de besos. Hast a pr ont o.
Fr edy
PD: Nun ca sup e qu é t e p ar eci ó el cu en t o d e mi paci ent e Ro ber t o.
El mensaje que llegaba de trebor parecía venir a explicarle lo que le pasaba con la pareja
del conflicto. Ella estaba intentando usar su razonamiento y su coherencia para proponer la más
pertinente solución, en definitiva, estaba utilizando su mirada lógica. Mientras que entre los dos
usaban excluyentemente su mirada emocional y se expresaban desde sus temores, desde sus
necesidades infantiles o desde sus demandas insatisfechas. Cuanto más lógica ella se ponía, más
irracionales aparecían los planteamientos de la pareja. No en vano cuando Laura dejó de tratar de
imponer su punto de vista, ellos suavizaron sus reticencias a aceptar su ayuda.
Laura fue hasta su escritorio y empezó a escribir un mensaje.
Fr edy:
Dos cosas:
Pr i mer a, g r aci as por t u úl t i mo mai l ( n o t e i magi nas cu án t o me si r vi ó) .
Segun da, est uv e r el ey endo el cuent o de Egr oj y , de nu ev o, co mo cuando me l o
man dast e, me en can t ó.
Te man do mi s comen t ar i os:
Si d e ver d ad esa h i st or i a se cor r espon de con el mi t o qu e él se t r aza sob r e su
exi st enci a, t i end o a pensar en Rober t o como al gui en de gr an p ot enci al i dad y , sobr e
t odo, con un a est r uct ur a muy sana.
Si empr e h e cr eído qu e l a sal ud con si st e en abr i r puer t as y v en t anas haci a el
mun do, y encuen t r o en el pl ant eami ent o del cuent o u na act i t ud si mi l ar , l a de con st r ui r
p u en t es y cami n o s, r ecu r sos qu e si bi en en l a h i st or i a est án hech o s bási camen t e par a
v er v en i r ( desde el p un t o d e v i st a psi col ógi co : par a r eci bi r ) i nd udabl ement e si r ven
t ambi én par a sal i r , par a i r a b uscar y aú n más par a exp l o r ar el af uer a, r ecog er ,
apor t ar ( si mbó l i cament e: d ar ) .
De t odas f or mas, si t u vi er a qu e pen sar l o en f u n ci ón del n i ñ o h er i do yo i n t en t ar ía
ayu dar l o a qu e mant enga l o s cami no s y l os pu ent es t r ansi t abl es, p er o que t r abaj e
bu scando l o qu e n ecesi t a "mur al l as¬adent r o " y p od er ut i l i zar aqu el l as vías par a
compar t i r co n el ex t er i or l o q ue t i ene dent r o d e sí mi smo.
Cr eo escu ch ar en est e r el at o el de una per so na qu e si gue con l a mi r ada pu est a en
el r egr eso d e l o q u e n o f u e. Y no est oy di ci en d o qu e n o sea san o an i mar se a esper ar a
q ui en amo; me r ef i er o a l o her moso q ue ser ía n o esper ar l o dej an do qu e mi cor azón se
me sal ga del pecho con l a so r pr esa de v er veni r por el hor i zo nt e l o que yo t an t o
d eseab a per o y a n o esper aba. Qui zás est o ayu de a n o ser t an ex i gen t e co n l o qu e
v i ene haci a mí por el cami n o.
Por q u e si esper o l a f an f ar r i a co n l as b an der ol as b l an cas y l o s est and ar t es d or ados
y l l ega con p aso f i r me l a car av an a aband er ada en ver de y si n est and ar t es, cor r o el
pel i gr o de n o r econ o cer l a, de n o dar me cu en t a de qu e el desf i l e vi en e h aci a mí, de
dej ar l o pasar si n f est ej o, de vi vi r l l o r ando por que n o ha ocu r r i do cuando, en r eal i dad,
no supe di st i ngu i r qu e est aba o cu r r i endo.
Laur a
Se quedó como pensando en su propia idea: el peligro de no reconocer lo que viene hacia
mí porque no se corresponde con la forma en que me lo había imaginado...
Ella también era como Egroj.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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Después de haber vivido gran parte de su vida mirando el horizonte había dejado de
esperar.
Y eso no era lo inquietante, lo inquietante era... ¿reconocería la escuadra triunfal cuando
apareciera en su horizonte?
Como cada vez que tenía alguna movida interna, llamó a su amiga Nancy.
÷¿Cómo estás? ÷preguntó Nancy inocentemente.
÷Más o menos ÷abrevió Laura.
÷¿Por qué?
÷Creo que me he identificado con un paciente y me ha sentado muy mal ÷contestó Laura
sabiendo que Nancy, que era colega, podría entender.
÷¡Que mal!÷opinó Nancy÷ ¿De qué va?
÷Tú sabes que yo había renunciado a la idea de volver a estar en pareja, y de repente me
encuentro con que el planteamiento de una parejita a la que atiendo, el mail de un colega y el
cuento de un paciente, me hacen replantearme mi postura. Y lo peor, es que por primera vez
tengo la sensación de que no puedo sostener los argumentos que esgrimía, ni siquiera frente a mí
misma.
÷Es que tú siempre te refugiaste en una idea demasiado estrecha respecto de tu futuro
amoroso ÷comentó Nancy.
÷¿Por qué me dices esto?
÷Mira, yo te derivé muchas veces pacientes: hombres, mujeres y parejas, y sé de lo
entusiasta que eres. A cada persona que te escucha le hablas, le enseñas, le insistes y le explicas
la importancia de estar en pareja, de la diferencia de crecimiento personal, del marco ideal de
desarrollo humano, de las virtudes irremplazables de la convivéncia, etc... etc..., pero para ti
parece que usas otro manual, para ti te quedas con la dificultad, lo improbable, los
condicionamientos, la soledad...
÷¡Oye, para! Yo no estoy sola...
÷Tú me entiendes lo que quiero decir, Laura, quizás sea hora de repensar tus decisiones.
Después de todo ÷sentenció Nancy÷ ¡estamos en edad de merecer! ¿o no?
Y las dos rieron por teléfono durante un largo rato.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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CAPÍTULO 13
Fr edy:
¿Rev i sast e l a l i st a b i bl i ogr áf i ca que t e man dé?
Hay u n t ema que pr áct i cament e no f i gur a en ni ngu no de eso s l i br os, y o l o l l amo:
"La p ar adoj a del amor " o "El dol or del desen cu en t r o". A g r an des r asgos es l o
si g ui ent e:
La par ej a r eal n o p uede ev i t ar el suf r i mi ent o . Un a se da cu en t a y se qued a sol a
"hast a q ue apar ezca" l a p ar ej a i deal ( qu e, j ust ament e, por ser i deal no ex i st e) co n l o
cual el su f r i mi en t o, l ej os d e evi t ar se, r eapar ece co nst an t ement e.
To da r el aci ón ínt i ma en l a qu e pod emos abr i r n os y l ogr ar en cuen t r o y ent r ega.
p er t en ece a l as cosas más g r at i f i can t es q ue pod amos vi vi r ; bu scamos en el l a co nt act o,
amo r , i nt i mi dad, por qu e son est as l as si t uaci on es q ue más no s enr i qu ecen , l as que
no s hacen sen t i r v i vos, l as que no s l l enan de f u er za y de ganas.
La par ado j a empi eza cuando no s damos cu en t a de qu e al mi smo t i empo so n
j u st amen t e est as r el aci ones l as que n os pr ovo can mayor suf r i mi ent o y may or dol or ,
mu ch i si mo más qu e n i n gu n a o t r a.
Cu an do n o s abr i mos a l a i n t i mi dad, al amo r , al en cu en t r o, n o s expon er n os t ambi én
a suf r i r y a sent i r dol or .
La f uer za qu e n at ur al ment e n os empu j a a dej ar nos l l evar por n uest r as emo ci on es
y a g en er ar el encu en t r o se en f r en t a co n l a n at ur al t end en ci a a cui d ar n os par a n o
suf r i r , por qu e i nt ui mo s, con cer t eza, qu e si no s abr i mo s a u na p er son a est o l e
con ceder á al ot r o l a p osi bi l i dad de her i r nos.
To dos t en emos u n a per son al i dad, u n a co r aza qu e n o qu i er e t omar ese r i esgo de
ser l ast i mado y por l o t ant o se ci er r a.
El n i ño necesi t a el amo r d e l os padr es y va or g an i zan do su per so nal i dad par a
con segu i r ese amor . Si v eo qu e me dan más at enci ón cuando est o y débi l , v oy a
o r gani zar una per sonal i dad en t or no a l a debi l i dad. Si veo que se si en t en or gul l osos
cuando soy i ndepen di ent e, v oy a o r gani zar un a p er so nal i dad f uer t e, me vo y a deci r a
mí mi smo que yo puedo so l o o que no necesi t o ayu da. La per sonal i dad qu e cr eamos
no s si r ve par a f un ci onar y par a l og r ar q ue no s qui er an. Cr eamos u na máscar a y nos
i den t i f i camo s co n el l a, v amos o l vi dándon os de qu i énes somos y d e l o qu e
ver d ader amen t e q u er emo s.
Amor e i nt i mi dad sól o pueden dar se cu an do no s abr i mos pr esent es a al gu i en;
p er o est o es i mposi bl e si est amos con l a ar madur a p uest a, en cer r ad os en nu est r o
cast i l l o o escond i dos en n uest r a est r uct ur a.
Tampoco es cu est i ón de descar t ar est a per so nal i dad; l a h emos con st r uído par a
poder enf r ent ar no s a al gun as di f i cul t ades de l a vi da. La i dea es o bser var l a, con ocer l a
y dar no s cuen t a cuando n os j u ega en cont r a i n t er r u mpi end o el co nt act o v er dader o.
Est e es el t r abaj o qu e pr op on emos: ob ser var n uest r a man er a especi al d e ser en el
mun do, ser co nsci ent es de l os r ol es en l os qu e nos hemo s qu edado f i j ados.
La par adoj a con t i n úa por que no hay mej o r opor t un i dad que est a r el aci ón ínt i ma
p ot enci al men t e d est r u ct i va p ar a vol ver a en co nt r ar no s y p ar a d eshacer n os d e
n u est r as máscar as h abi t u al es.
Así, mu ch as veces, t er mi n amos r eso l vi en do est a p ar ad oj a evi t and o el suf r i mi en t o,
i mpi di énd on os el amor y pr i v án donos del encuent r o ín t i mo.
En n u est r o i n t en t o de d eci r n o al dol or d eci mos n o al amor . Y l o qu e es peor , n os
deci mos n o a n osot r os mi smo s.
Cuando no s enamo r amos, l a i n con sci enci a del amor n os l l eva en un pr i mer
moment o a abr i r n os y a co nect ar no s co n n uest r o v er dader o ser . Eso es l o que hace
que el enamo r ami ent o sea al go t an mar avi l l o so , por qu e n os da l a opo r t un i dad d e
abr i r n os, d e mo st r ar no s t al como somos.
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El en amor ami ent o es u n encu en t r o ent r e d os ser es qu e so n.
Ven i mos r epr esen t an do r ol es, f u n ci on an d o como r obot s pr ogr amado s, y de
r epen t e o cur r e el mi l agr o. . . Nos q ui t amos nu est r os di sf r aces y r egal amo s nuest r a
pr esen ci a a aquel d el qu e n os enamor amo s.
Sabemo s qu e est o n o du r a mu ch o, an t es o despu és apar ecen l o s obst ácu l o s, l as
t enden ci as, l os h ábi t os, l as def en sas.
Ser ía bueno apr end er qu e el ú n i co cami no par a su per ar est os obst ácul os es est ar
al l í co n el l os en v ez de n egar l as o pr oy ect ar l as en nu est r o compañer o.
El pr o bl ema se pr esen t a cuando nos i den t i f i camo s con n uest r a co r aza y nos
sen t i mos segu r os al l í. Nos pr o t egemos de nu est r o s sent i mi ent os i ncómo dos
apr en di en do a no sen t i r , a d escon ect ar n os de nu est r as necesi d ades, y l as d ef en sas se
con vi er t en en una i dent i dad qu e no s separ a de l o qu e sen t i mos y n os i mpi de amar .
En l a par ej a pod emos o bser var cómo y cuándo no s abr i mo s y cómo y cuándo nos
cer r amos al ot r o, y al con ocer más sob r e l a desconex i ón p odr emos cr ear u n canal par a
abr i r n os.
Las par ej as pr oyect an en el o t r o el l ado qu e se ci er r a y t r an spor t an aqu el l a pel ea
i n t er n a a u n a pel ea ext er na. Y en t on ces pensamo s qu e es el ot r o el qu e se ci er r a, el
que no no s dej a en t r ar , el r ígi do.
Si t r ansi t amos est e cami no j u nt os y con amo r po dr emo s, en l ugar de r eacci on ar
f r ent e a l a r eacci ón del ot r o, mo st r ar q ué n os pasa cu an do el o t r o se al ej a, cu an do se
ci er r a. Debo escuchar d e mi compañer o q ué act i t udes mías l o hi er en y l o ay udan a
al ej ar se de mí.
Los p r obl emas de par ej a co mi en zan cu and o dej amos de est ar pr esen t es par a
n o sot r o s mi smo s y p ar a el ot r o; cu an d o vol vemos a escon d er no s det r ás de r ol es f i j os,
de pant al l as; cu an do comenzamo s a sent i r el d ol or del al ej ami ent o del ot r o, qu e
muchas v eces es u na pr oyecci ón de cómo no s al ej amos no sot r os.
Cada vez cr eo men os que l a cuest i ón sea r esol ver l os pr ob l emas con cr et os po r l os
qu e d i cen su f r i r l as par ej as. Si no s met emos más pr of und ament e en cada pel ea,
si emp r e l l egamos a est e p unt o d e l a f al t a d e co nt act o, l a f al t a de aper t u r a.
Si yo pu edo abr i r me y most r ar mi dol or f r ent e a cual qui er pr ob l ema y mi
compañer o hace l o mi smo , q ui zás l os pr obl emas se vayan acomodando sol os en o t r o
p l an o de con f l i ct o; po r qu e l o más i mpo r t an t e ser á qu e est amo s j u n t os mo st r ánd on os,
qu e est amo s en con t act o , abr i éndon os a l o qu e pasa. Y eso es muy r eco nf o r t an t e.
Abr i r n os y conf i ar en qu e el ot r o n o s r eci be t al como so mos, es una act i t ud qu e
vi en e y no s l l eva al amor .
No t en go qu e di sf r azar me de f u er t e par a qu e me q ui er as. Si l o h ago n un ca sabr é si
ser ás cap az d e qu er er me como ver dader ament e soy : v ul ner ab l e, d éb i l o l o q ue sea.
Te at o en t o n ces a l a i magen de aqu el l os q u e d u r an t e mi edu caci ón me ayud ar on a
pensar qu e yo debía ser d e est a o de aqu el l a maner a par a ser qu er i do.
No es f áci l l l egar al pu nt o de at r ever se a most r ar se; n os da mi edo qu e n os vean
v ul n er abl es, p or ej empl o . Per o si soy v ul ner abl e ( y por supu est o qu e l o soy) n ecesi t o
q ue acept emos ( t ú y y o) mi v ul ner abi l i dad par a est ar pr esent es y ent r egar n os.
Es di f íci l en l a par ej a por q ue l o s dos j ug amos est e j u ego; y si me abr o y el ot r o se
ci er r a, el dol or es muy g r an de.
Por eso l a r el aci ón ínt i ma gener a t an t o suf r i mi en t o, por que est amos cabal gand o
si empr e en est a p r o bl emát i ca, en est e j u ego.
Qui zás est o ayu de a nuest r os l ect or es a o bser var t odo est e pr oceso en sus
par ej as, y a h acer l o consci en t e, qu e es l a maner a de super ar l o.
Pod emo s obser var l a v er d ad er a pel ea q ue se susci t a en nu est r o i n t er i or en t r e l a
par t e q ue qu i er e ex pandi r se, i r h aci a af uer a, most r ar se, y l a par t e que qu i er e
escon der se por q ue t i en e mi edo de ser descal i f i cada, no qu er i da, r echazada,
abandonada.
Lo s p r obl emas con cr et o s q u e t en emos con n u est r as par ej as son u n a capa más
super f i ci al de est e pr obl ema f un damen t al que est á por d ebaj o de t odos l os ot r os.
Podemos u t i l i zar l o s pr obl emas cot i di ano s co mo u na v ía de acceso a est os pr o bl emas
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
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más esenci al es q ue se j u eg an t odo el t i emp o en l a r el aci ó n. Y en est e cami n o n os
en r i q uecemos co nst an t emen t e, por q ue n os acer camos cad a vez más a no sot r os
mi smos, qu e es l a ún i ca maner a d e sent i r nos bi en, d e sent i r amor , paz y al egr ía; en
úl t i ma i nst anci a, l o qu e est amos bu scand o. Por qu e t od os b uscamos sent i r n os b i en, l o
qu e pasa es qu e t omamo s cami n os i n adecu ados.
A v eces l as par ej as me pr egu n t an :
¬¿Cómo podemos est ar j un t os si si empr e qu er emos co sas di f er ent es?
Y y o l es di go que en esenci a si empr e qui er en l o mi smo, ( por q ue t odos q uer emos
en esen ci a l o mi smo ) , qu e es po der amar se, u ni r se, abandon ar l a ar madu r a y
ent r egar se.
Qui zás l a sal i da con si st a en dar nos cuen t a de q ue el cami no pr ef i j ado h a
demost r ado ser i n út i l . Habr á q ue dej ar de l ado nu est r as v i ej as i dent i f i caci on es y
bu scar u n r umbo n uevo t odo el t i empo, sol t ar nuest r as vi ej as est r uct ur as par a
i n ven t ar u n cami n o j u n t os. En f r en t ar el mi edo a l a con f u si ón y al v acío. No pod emos
esper ar a deshacer no s del mi edo par a av anzar , só l o ser emo s capaces de av anzar co n
él .
To das l as par ej as t i en en pr obl emas, asunt os no r esuel t os. La i dea no es ar r egl ar
l os p r obl emas, por qu e si n o s dedi camos a u n pr obl ema par t i cul ar , mañana va a
apar ecer ot r o y asi sucesi vamen t e. La i dea es cor r er n os del co nt en i do par t i cul ar del
pr obl ema y d ar n os u n n u evo con t ext o par a mi r ar l o qu e n os pasa; obser var l os
pr obl emas con ot r a mi r ada, si n i dent i f i camos sól o con nu est r o l ado; al ej ar n os d e l a
i d ea d e ar r egl ar l as cosas p ar a sacar n o s el pr obl ema de enci ma.
Est a pr op uest a t i ene q ue ver co n i r más al l á de l o qu e vemos en u na pr i mer a
mi r ada y ver cu ál es el f on d o de l a cu est i ó n . De qu é est amo s h abl an do r eal men t e, cu ál
es l a ver dader a cau sa d e l a pel ea q ue se ex pr esa d e est a par t i cul ar man er a.
No es f áci l col o car no s en est a nu ev a mi r ada, por qu e v a en co nt r a de n uest r a
cul t u r a, qu e t i ende a ar r egl ar l as co sas cambi an do al go af uer a.
Y como el ar r egl o del af u er a n u n ca es su f i ci en t e, so l emos ech ar l e u n a v ez más el
f ar do a l a i n co mpat i bi l i dad d e car act er es o a n o haber enco nt r ado a l a per son a
adecu ada.
La par adoj a del amo r . . .
( De p aso, si t e g ust a, qu i zá hast a p od r ía ser u n t ít ul o p ar a el l i br o) .
Lau
No quiso releer lo escrito, sabía que hablaba de ella tanto como hablaba de sus pacientes y
que denunciar esta situación la dejaba demasiado expuesta. Como decía Nancy, tal vez ella
misma había cancelado su proyecto de estar en pareja para resolver la paradoja, y quizás se
había equivocado.
A pesar de su inquietud, Laura reconoció sentirse aliviada de haber puesto por escrito su
vivencia personal. Quería saber lo que Fredy opinaría después de leer su texto, pocas dudas tenía
de que su colega percibiría con toda claridad lo que había de personal en sus planteamientos.
Aunque Fredy era tan despistado que nadie sabía cuándo podían ocurrir esas cosas.
Se sorprendió de sí misma cuando, al día siguiente y sin ninguna otra excusa, abrió su
administrador de corrreo buscando la respuesta de trebor. Pero más la asombró su frustración al
no encontrar mensajes. No era usual que Laura se quedara pendiente de nada, mucho menos de
una respuesta.
El asombro se fue convirtiendo en fastidio, la expectativa dio lugar a la ansiedad y la
frustración se volvió irritación.
Después de una semana sólo había llegado a su buzón un correo: la invitación para el
nuevo congreso de la Asociación Gestáltica Americana.
Quizás Fredy aceptara ir juntos otra vez. Pensó que le gustaría pasar más tiempo con ese
hombre con el que tanto se enojaba pero a quien admiraba en muchos aspectos.
÷¡Calma Laura! ÷le advirtió una voz interior que, ella sospechaba, era la de su madre.
Pero, aunque hubiera sido la de su madre, esta vez Laura no pudo obedecerla.
Sentía la excitación. Indudablemente, aquella ansiedad era algo más de lo que parecía ser...
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
91
A lo mejor debía llamarlo por teléfono y simplemente pedirle que leyera y contestara su
mensaje. A pesar de que nunca lo habla llamado tenía en su agenda todos los números que Fredy
le había pasado en Cleveland. ¿Por qué no?
Buscó su agenda, encontró el número y marcó. El timbre de llamada ya estaba sonando
cuando recordó que Fredy le había avisado que no estaría en la ciudad hasta el lunes.
Laura colgó sin esperar que saltara el contestador.
Cuatro largos días pasaron todavía antes de que el mensaje de trebor@hotmail apareciera
en su pantalla.
Laur a:
Me al eg r ó saber que al go de l o q ue t e escr i bo t e ha ser vi do per son al men t e. Lo
cr eas o n o esa f r ase r epr esent ó un gr an h al ago par a mí, val or ando como val o r o t us
con oci mi ent o s y exper i enci a me si ent o como si Pavar ot t i hu bi er a di sf r ut ado d e
escu ch ar me can t ar en l a bañer a, o casi .
¿Y qu é t e pasa a t i ?
Yo cr eí q ue t en ías el t ema mej or r esu el t o qu e n ad i e, per o despu és de l eer t u
úl t i mo mensaj e me doy cuent a de que, como t odos l os t er apeut as del mun do, er es
mu ch o más hábi l con l o s co nf l i ct os aj en os. ¡Qu é suer t e! Ya n un ca más me sen t i r é sol o
en esas si t uaci on es de i mpot enci a qu e h ast a hoy l l egaban a hacer me du dar de mi
capaci dad pr of esi on al .
Al ent ado po r t u act i t u d me ani mo a más... Est oy seg ur o d e que es un act o d e
mezqui n dad de t u par t e "r et i r ar t e d el mer cado "; al gun as decen as de t i pos qu e
con ozco mat ar ían a su madr e par a encon t r ar u na muj er co mo t ú. No est oy di spuest o a
admi t i r que n i ngu n o d e el l os t e g ust e o sea su f i ci ent e p ar a t i .
Mi p r o pu est a es est a: EXPLORAR.
Dej a qu e se acer que el pr óxi mo t i po qu e apar ezca y d at e per mi so par a ver qu é
pasa. ¿Qui én sabe? Qu i zás. . .
Pi do di scu l pas si t e par ece qu e mi con sej o no est á a l a al t u r a de dos t er apeu t as
como so mos, per o si ent o qu e a v eces l o si mpl e apo r t a l as mej or es sol u ci on es.
Teng o dos cosas más p ar a deci r t e. Est uve pen sand o so br e el t ít ul o del l i br o.
Rel eyendo l o q ue me escr i bi st e y a par t i r d e l a par ad oj a, me aco r dé d e u na poesía
d e Mar guer i t t e You r cenar q ue di ce más o menos así:
Amar t e co n l os o j os cer r ados
es amar t e ci eg amen t e
amar t e mi r án dot e de f r en t e
ser ía una l ocur a. . .
y o qui si er a que me amen con l ocu r a.
Y p en san d o en esa i dea y en el men saj e d e n u est r o l i b r o, se me o cu r r i ó pr o po n er t e
qu e l o t i t ul emos "Amar se con l os o j os abi er t os"
Pi énsal o. Me par ece qu e t i en e mucho qu e ver con no so t r os. . .
Y por ú l t i mo al go qu e n o t i ene n i ngu na r el aci ó n co n l o ant er i o r , o t al v ez sí.
Te acu or das de mi ami go y ex -paci ent e Rober t o ( el d el cuent o de Egr oj ) , bu en o,
r esu l t a qu e l e l eí t u s comen t ar i o s y se qu ed ó f asci n ado ( más q u e yo) con t u cl ar i dad y
t u i nt el i genci a. Y ent onces ahí mi smo me di j o qu e qu er ía consu l t ar cont i go al gun as
cosas d e su r el aci ón de par ej a. ¿Podr í as at en der l e au nqu e sea u nas po cas sesi on es
par a or i en t ar l o ?
No qui er o que l e r egal es n ada. Me gust ar ía sól o que l o at i en das co mo u n paci en t e
más, l e cobr es t us ho no r ar i os y despu és, si qu i er es, me das t u o pi n i ón so br e el asun t o.
Si t u r espuest a es sí, como esper o, escr íbeme di ci én dome a q ué nú mer o debo
pedi r l e qu e t e l l ame.
Gr aci as por adel ant ado .
Fr edy
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
92
Laura escribió enseguida un breve mensaje. Le había encantado el título inspirado en
Yourcenar, sintetizaba en una frase gran parte de lo que querían transmitir. Sin lugar a dudas
podría atender a Roberto en algunas consultas, mandaba para eso su dirección, teléfonos y
horarios de consultorio.
De todo lo demás, su mensaje no decía una palabra. Laura sabía, pese a no mencionarlo,
que la invitación que Fredy le hacía sobre "seguir intentando¨ la había movilizado y que esto la
tendría ocupada un buen rato.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
93
CAPÍTULO 14
÷Hola, ¿Laura? ÷había dicho la agradable voz a primera hora del lunes.
÷Sí ÷contestó ella.
÷Mire, yo soy el paciente del que le habló el Dr. Daey.
÷Ah, sí. ¿Qué tal Roberto?
÷Qué agradable saber que usted recuerda mi nombre...
Por un momento Laura no supo qué decir, la respuesta era demasiado intimista para una
persona a la que no conocía. A lo mejor se había equivocado al llamarlo por su nombre, quizá se
estaba persiguiendo y Roberto estaba sinceramente sorprendido y agradado de no recibir la
respuesta fría de un contestador automático.
Laura recordó la primera vez que se animó a contactar a un terapeuta: después de varios
días de tomar coraje llamó y una voz metálica le contestó:
"Este es el consultorio de la Dra H. No podemos atender su llamada. Inmediatamente
después de la señal deje su nombre, apellido y número de teléfono. Le llamaremos en cuanto nos
sea posible.¨
"Inmediatamente después de la señal...¨ había colgado y abandonado la idea de pedir una
hora con la lienciada H.
÷Hola Laura ÷siguió Roberto÷ ¿está ahí?
÷Sí, Roberto, perdón, ¿en qué lo puedo ayudar?
÷Bueno, a mí me recomendó Fredy, quiero decir el Dr. Daey. Yo quería pedir una entrevista
con usted.
÷Déjeme ver... ÷dijo Laura mientras abría su agenda ¿podrían venir el jueves a las... seis?
Se produjo un silencio en la línea y al cabo de unos segundos la comunicación se cortó.
÷¿Hola? ÷intentó Laura sabiendo que sería inútil÷ ¿Hola?... ¡Hola!
Apretó el botón gris de su teléfono inalámbrico y con el aparato en mano fue hasta la cocina
a hacerse un té a la naranja.
Mientras lo bebía, con sorpresa advirtió que se había quedado pendiente de la llamada. La
interrumpía la extrañeza de que el paciente no volviera a telefonear enseguida.
Dos veces durante la mañana se acercó al aparato para constatar que la línea funcionaba.
÷Ya llamará ÷se dijo para cerrar internamente el asunto.
Durante el resto del día no se acordó del episodio, pero al anochecer de regreso a su casa,
en el coche pensó que debía escribirle a Fredy contándole el intento fallido de su amigo para
conseguir la entrevista.
Afortunadamente no lo hizo, porque el martes cerca del mediodía sonó su teléfono.
÷Hola.
÷Con Laura por favor ÷dijo Roberto.
÷Hola Roberto ÷contestó Laura con genuina alegría, reconociendo la voz÷, ¿qué le pasó?
÷Nada, se me cortó la comunicación y después no me pude volver a comunicar en todo el
día. Le pido disculpas.
÷No, está bien.
÷Cuando se cortó le estaba diciendo que Cristina y yo queríamos tomar un horario para
verla.
÷Sí. Y yo le ofrecí el jueves a las seis, ¿les viene bien?
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
94
÷Estoy seguro de que sí.
÷Bueno, nos vemos pasado mañana en el consultorio. ¿Usted tiene la dirección, verdad?
÷Sí, gracias.
÷Será hasta el jueves entonces ÷se despidió Laura.
÷Hasta el jueves ÷dijo Roberto.
En muchos aspectos Cristina y Roberto eran una pareja más, un poco despareja, como diría
su mamá, pero una pareja al fin. Habían llegado puntualmente el jueves y la sesión había durado
casi dos horas. Al final de la sesión Laura sentía que la relación entre ellos estaba terminada
hacía tiempo y que los sostenía el recuerdo, la costumbre o no sabía ella qué cosa. No era la
primera vez que recibía una pareja que claramente estaba muerta y que en el fondo la
consultaban para poder separarse.
Lo que se había dicho en la reunión no era demasjado diferente de lo sucedido en cientos
de otras primeras entrevistas anteriores. Sin embargo, Laura se había quedado en un lugar
diferente.
Tan así fue que el viernes decidió hacerse el espacio para encontrarse con Nancy a tomar el
té y contarle.
÷Es raro ÷abrió la conversación Laura÷ durante toda la sesión tuve la impresión de que
ella no existía para él. El tipo hablaba casi exclusivamente conmigo, hasta te diría que ni siquiera
cruzaba mirada con Cristina.
÷A lo mejor a él no le interesa nada la relación con ella ÷arriesgó Nancy.
÷Podría ser, pero entonces... ¿Para qué llamó pidiendo sesiones de pareja? ¿Para qué se
ocupó de pedirle a Fredy mis teléfonos? ¿Por qué aceptó un nuevo horario para volver a vernos?
No encaja.
÷Mira ÷comenzó Nancy muy segura÷, en mi experiencia a veces los hombres aceptan
estas entrevistas para complacer a sus parejas aunque en realidad van solamente a demostrar
que no hay nada para hacer. Por ahí el pobre tipo viene siendo presionado por la chica y está
empeñado en demostrar que hizo todo lo posible, "hasta consiguió una terapeuta¨. Es un clásico.
Lo que pasa es que en este caso no me cuadra. Primero porque Cristina no parece el tipo
de chica que fuerza situaciones como ésta, desde la intuición te diría que es ella la que está para
darle el gusto a él. Segundo porque ellos estaban separados. Hasta donde me cuentan, él la llamó
para venir a consulta. No, no es eso.
÷Bueno, vamos a seguir el camino de escuchar a tu intuición terapéutica ÷propuso
Nancy÷. Ella está para darle el gusto a él, ¿y él?, ¿por qué está él?
÷Eso es lo que no sé, y seguramente es lo que más me intriga.
÷Mmmm...
÷¿Qué pasa? ÷interrogó Laura.
÷Me parece que si él no está en función de su pareja y habida cuenta de que había en ese
consultorio solamente otras dos personas, Roberto debía estar por alguna de las dos... Él mismo
o... tú.
÷¿Yo? ÷Laura reconstruyó mentalmente la sesión del día anterior÷. Ahora que recuerdo,
una de las cosas que anoté en el informe de la sesión fue que en muchos momentos sentí que
intentaba seducirme con sus comentarios y sus conocimientos previos.
÷Tal vez fue así ÷agregó Nancy.
÷Yo interpreté que era una de esas conductas habituales en muchos pacientes que tratan
de conquistar la simpatía del terapeuta para conseguir que más adelante se ponga de su lado
cuando se planteen los temas de pareja.
÷Puede ser, el diagnóstico lo dará entonces tu propio informe. ¿Tú te sentiste manipulada o
seducida?
÷No sé... No sé... ÷respondió Laura÷. Tú sabes que estoy en un momento especial, tengo
miedo de estar equivocándome totalmente percibiendo en esta consulta lo que de alguna manera
yo podría estar deseando que me pase en la vida real.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
95
÷Un momento, para. La psicoanalista aquí soy yo. Dime ¿éste no es el paciente que me
contaste que escribió ese cuento del príncipe y que se quedó encantado con tu comentario y que
a partir de allí pidió tu número de teléfono?
Laura asintió con la cabeza y dijo:
÷¿Sabes lo qué estoy pensando? Cuando llamó para pedir una hora yo le propuse una cita
y le pregunté, como hago siempre, si podrían venir, y ahora me doy cuenta de que después de un
silencio raro la comunicación supuestamente se cortó y Roberto no me llamó hasta el día
siguiente.
÷Bueno... Está todo claro. Él tenía la fantasía de ir solo a la sesión y tu pregunta lo
despistó. Lo que sigue es lógico; llamó a Cristina y le propuso ir a una sesión de pareja.
Nancy extendió el brazo para tomar una medialuna y, antes de llevársela a la boca,
satisfecha con su deducción, agregó en tono sentencioso:
÷Te aseguro que Roberto va por ti y no por Cristina.
÷¿Tú crees? Fíjate... ÷dijo Laura y se puso a mirar por la ventana del bar.
Laura nunca habría registrado su sonrisa si Nancy no se lo hubiera hecho notar.
El sábado por la mañana, Laura se sentó delante de su ordenador; tenía urgencia de
escribir.
Quer i do Fr edy:
Me g ust ar ía desar r ol l ar el asun t o de cómo l a gent e se cuent a cuent o s, có mo cr ea
h i st o r i as y se l as cr ee.
¿No t e par ece i mpr esi on an t e q u e al gu i en se j u n t e o se separ e, su f r a o se al ej e u n a
y ot r a v ez y n o t en ga cl ar o el p or q ué?
"Los h ombr es no si r ven par a nada", "y o necesi t o un ho mbr e f uer t e y si empr e me
t ocan l os débi l es", "y a pasó mi cu ar t o de h or a","así como soy nadi e me v a a qu er er ",
"l os h ombr es só l o qu i er en acost ar se y despu és al ej ar se", "l as muj er es l o ú ni co qu e
qu i er en es u n t i po qu e l as mant eng a", "y o con al gui en así j amás t end r ía nada", et c. . .
et c. . .
Cada un o t i ene u na hi st or i a de cond i ci on ami ent os n eur ó t i cos q ue qu i er e encaj ar
en l a si t uaci ón co n l os o t r os. El t ema de l o s cu en t os que se i nven t a cada u no no ser ía
t an gr ave de n o ser por q ue t er mi n an por con v er t i r se en pr of ecías que se
aut or r eal i zan .
Por ej empl o , u na muj er qu e t eme ser ab an do nada. Cad a vez q ue no t a un pequ eñ o
al ej ami ent o de su par ej a v uel v e co n el r epr oche:
"¿Ves qu e n o me qui er es, qu e si empr e me dej as sol a?"
Si el ho mbr e est aba t omand o u na pequ eñ a y t r an si t or i a di st anci a, el l a co n sus
r epr och es va a i r r ef or zan do l a act i t u d d e él a di st anci ar se, h ast a qu e el h ombr e se
si ent a abr umado y f i n al ment e l a d ej e.
Lu ego, el l a co nf i r mar á su t eor ía d e q ue l os ho mbr es si empr e l a dej an sol a, que n o
se pu ed e con f i ar en el l os, et c.
En est as si t uaci on es es i mpor t ant e t omar co nci enci a. Dar mos cu en t a de qu é
hacemos par a r epet i r l a hi st o r i a es el pr i mer p aso par a dej ar de hacer l o.
En l as par ej as l os g ui ones de cada i nt egr ant e se apoder an cada vez más de l a
r el aci ón e i nf l uyen en l a per cepci ó n qu e cada un o t i en e del ot r o. Cada u no asi gn a a su
compañer o un r ol en su h i st or i a y ent r e l o s do s cr ean u na r eal i dad d i st or si on ada.
Las p er sonas est ab l ecen sus r el aci ones con u na i dea de l o q ue v a a o cu r r i r , se
compor t an como si eso o cu r r i er a ef ect i vamen t e h ast a qu e consi gu en que suceda.
Est uve v i end o a l a par ej a qu e me mand ast e, Rober t o y Cr i st i n a. Cada un o v i n o,
como si empr e v i enen l as par ej as, co n sus cr een ci as a cuest as. El l a con l a i dea de qu e
en una bu en a par ej a el o t r o debe ser si empr e l a pr i nci pal p r i or i dad, y él con l a
con vi cci ó n de qu e l os pr obl emas del víncul o se d eben a qu e son di f er ent es, "por que en
un a par ej a l o i mpor t ant e es co i nci di r ".
Hay qu e ayu dar a l a gen t e a sal i r se d el mi t o qu e su pon e q ue si no s q uer emos
t enemo s qu e co i nci di r en t odo. No es así, amar se no si gn i f ca pensar i gu al ni qu er er t e
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
96
más qu e a mí mi smo. La cu est i ón es q ue me r espet es co mo soy. La cu est i ó n es
"amar se con l os oj o s abi er t os" como el t ít ul o de nu est r o l i br o.
Cuando podemo s l ogr ar est o en una par ej a, no es t an di f íci l pon er se de acuer do,
p or qu e ya h ay u n acu er do esen ci al : yo t e acept o como er es y t ú me acep t as co mo soy.
Deb er í amos i n si st i r acer ca de l o mar avi l l o so qu e es sen t i r se acep t ado como un o
es, por q ue l a acept aci ó n n os da sensaci ón de l i ber t ad; es co mo un mo t or qu e n os
p er mi t e sol t ar n o s. Es i mpo r t an t e t r abaj ar par a acept ar a nu est r o compañ er o t al como
es, vi én do l o en su t ot al i d ad, descu br i end o su si st ema d e f u nci o nami ent o y r espet and o
su maner a de ser .
Cu an d o un o d e l os i nt egr an t es de un a par ej a d i ce: "Me g ust ar ía qu e f uer as men os
est o o más aqu el l o", no advi er t e que si el ot r o ef ect i vamen t e cambi ar a, cambi ar í a
en t onces t od o el si st ema, y es más, nad i e p odr í a gar an t i zar q ue l a per son a qu e
r ecl amaba el cambi o si ga si nt i endo que el ot r o l e gust a, por que el cambi o l o h abr á
con ver t i do en ot r a per sona.
Sabemo s que qu er emos al ot r o así co mo es; n o p odemos saber si l o qu er r emos
cuan d o sea de ot r a man er a.
Las per son as somo s u n paqu et e co mpl et o y amar es p od er acept ar al o t r o como u n
sol o paquet e, qu er er l o como es, si n i nt ent ar cambi ar l o. En f i n , es t odo un desaf ío. Un
desaf ío que empi eza por uno mi smo.
"Acept ar se" empi eza po r "acep t ar me".
"Acept ar se", l o r ep et i r é h ast a el can san ci o , n o qu i er e d eci r r esi gn ar se o cr eer qu e
no h ay posi bi l i dad de mej or ar . To do l o cont r ar i o : est amos con v en ci do s de qu e es ese
mov i mi ent o de acept aci ón y n o pel ea -y n i ngu na ot r a cosa- el qu e pu ede gener ar el
camb i o ver dader o.
To do cambi a n at ur al ment e. Si me d oy cuent a de est o me ent r ego si n mi edo,
por qu e sé q ue n o me vo y a quedar est an cado al l í, qu e l a vi da es un f l u i r per man en t e.
Aun qu e suene cont r adi ct or i o , qu er er cambi ar es f r enar est e pr oceso n at ur al de
cambi o. Po r el con t r ar i o ., acept ar es per mi t i r el cambi o n at u r al q u e se va a dar si n qu e
y o l o deci da.
Est ar v i v o es est ar en mov i mi ent o per manent e; l o qu e no pu edo h acer es quer er
d i r i gi r ese camb i o.
Si j un t amos est os dos t emas ( el de l a f al t a de acept aci ón y el de at ar n os a
nu est r as cr een ci as) t en dr emos el mapa de l os p r ob l emas del n ovent a por ci en t o d e l as
p ar ej as.
En t r amos en l a par ej a l l eno s de i deas sobr e có mo debe ser el v íncu l o, có mo se
compo r t a un a muj er , cómo se compor t a u n ho mbr e, cómo d eber ía co mpor t ar se
al gu i en q ue n o s qu i er e, qu é es y qu é no es co mpar t i r , cu án t o y cómo se d ebe hacer el
amo r , si d ebemo s h acer l o t odo j un t os o no , et c.
Y n i en l a par ej a n i en l os i n d i vi du os ex i st e u n a l ey qu e det er mi n e l o qu e es mej or .
Lo mej or es si empr e ser q ui en uno es.
Es v er dad qu e es po si bl e evo l uci onar y su per ar se, per o só l o cu an do par t i mos de
acept ar que somo s q ui enes somos aquí y aho r a. Di ce Nana Sch nake: "Nadi e puede
con st r u i r u n pu ent e sobr e un r ío que n o v e".
Acept ar n os n o qu i er e deci r r en un ci ar a mej or ar , qu i er e deci r v er n os como somos,
no eno j ar n os con l o que n os pasa, t ener u n a act i t ud amor osa y est abl ecer un v íncul o
r epar ador con n osot r os mi smos, que es l o que no s ay uda a cr ecer .
Si segu i mos t or t u r án d on os a no sot r os mi smos, ex i gi én do no s ser l o qu e no somos,
segu r amen t e t er mi nar emo s at r i b uyéndo l e a al gu i en l a cau sa de n uest r o descont en t o.
En un pr i n ci pi o est e l ug ar l o ocupan l os padr es; per o l uego, en l a medi da en qu e
cr ecemos despl azamos est a acusaci ón a nu est r a par ej a: "El ( o el l a) es el ( l a) cu l pabl e
de qu e n o me desar r ol l e pr of esi on al men t e, d e qu e n o me di vi er t a, de qu e n o gan e
di ner o, de qu e no sea f el i z."
El t r abaj o empi eza por u n o .
Acep t ar n os es habi t ar conf or t abl e y r el aj adament e en n osot r os mi smos. Besos.
Laur a
PD: ¿Cuánd o v uel v es? Necesi t o qu e no s veamos.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
97
Laura terminó de escribir el larguísimo texto y lo copió en el portapapeles para transcribirlo
al correo electrónico.
Abrió su administrador de correo y automáticamente buscó Escribir mensaje nuevo..., clic;
Para... clic; se abrió la libreta de direcciones, allí buscó Alfredo Daey... click; Aceptar... clic. En el
casillero Asunto de la ventana del mensaje escribió: Creencias. Cliqueó en Pegar y el largo mail
quedó escrito en la pantalla.
Subió a Enviar., clic.
La confirmación apareció en el monitor:
Su men saj e acaba de ser en v i ado a Al f r edo Daey en:
r of r ago@y ah oo . com
A punto de apagar el ordenador se dio cuenta del error. Buscó el mail en mensajes
enviados, hizo clic en "Creencias¨ y cuando el mensaje se abrió en pantalla bajó hasta la última
línea y agregó:
PD: Acabo de mandar t e est e mai l a t u di r ecci ón an t er i or . Al l í quedar á, esper ando
t u r eg r eso.
Mi en t r as, t e l o mand o o t r a vez a t r ebor . Más b esos.
Laur a
¿Debía haberle contado más a Fredy sobre su entrevista con Roberto y Cristina?
Posiblemente. Sin embargo se sentía muy confundida por el momento. La conversación con su
amiga había empeorado la turbulencia. ¿Y si Nancy tenía razón?
Laura llevaba un estandarte que enarbolaba con orgullo: nunca había tenido un enredo con
un paciente.
Por otra parte, como ella misma había escrito, debía aceptarse, no pelearse con sus
pensamientos con sus sentimientos ni con sus vivencias.
Pero "aceptarse¨ en ese momento implicaba admitir que la conducta seductora de Roberto,
la conversación con Nancy y el mail de Fredy incitándola a explorar, habían movilizado en ella una
serie de fantasías que no solía tener presente en los últimos tiempos.
No podía negar lo que su profesión le impedía desconocer: que la confusión conduce
siempre a la certeza si uno se da el tiempo suficiente de permanecer confuso. No iba a ser fácil,
por tanto, hacerse trampas a sí misma.
Por incómodo que resultara, tendría que esperar.
El mensaje que Fredy le mandaba en respuesta al suyo venía a responder algunas de sus
inquietudes.
Qu er i da Lau r a:
Es i mpor t ant e encon t r ar u n equ i l i br i o ent r e con t ener y expr esar l as emoci on es.
Cr eo qu e t odo est o qu e veni mos di ci end o es muy b ueno par a per sonas qu e t i enen
d i f i cul t ad de ex pr esar se; per o no debemos ol vi dar qu e t ambi én hay ot r as qu e t i enen el
pr obl ema o puest o, que es no pod er co nt ener l o que si ent en. Est e punt o es mu y
i n t er esan t e, p or q ue mu ch a g en t e acost umb r ada a l eer sob r e gest al t se da per mi so
p ar a deci r cu al q ui er cosa p or qu e l o si en t e, y cr ee q ue si l o si en t e t i en e q ue ex pr esar l o.
No est oy par a nada de acuer d o, so br e t od o cu an do esas per so nas di cen
bar bar i dades y despu és ar gumen t an : "Ah hh, y o soy mu y aut ént i co y si si ent o t al co sa
y o t e l o d i go". No es así.
No du do de qu e ser con sci en t es de l o qu e sen t i mo s, n o en gañ ar n os con l os
p ensami en t os, d ar n os cuent a de l o qu e no s p asa, son act i t u des esen ci al es. Est o es
sal u d : "De ah or a en adel ant e v oy a ver q ué hago con l o q ue me pasa".
Si n embar go, en o casi o n es es mu y i mpo r t an t e apr en der a con t en er l o qu e
sen t i mos.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
98
Deber íamos ser capaces de r et en er l o qu e n os p asa hast a el momen t o opo r t un o
p ar a ex pr esar l o, y bu scar l a f or ma adecuada par a que el ot r o pu ed a r eci bi r nuest r o
cor azón abi er t o.
Pongamos por caso el de nu est r o paci ent e Rob er t o . Quedó f asci nado con l a
ent r evi st a co nt i go. Al d ía si gui ent e de v er t e me escr i bi ó un mai l cont ándome el
encuent r o y agr adeci énd ome l a r eco men daci ón .
Ent on ces me di ce ( t e l o cu en t o de col ega a col ega) qu e a l os ci nco mi nu t os de
ent r ar si nt i ó qu e est aba en amo r ado de t i desde ant es de con ocer t e. Di ce qu e hu bi er a
q u er i do pedi r l e a Cr i st i n a qu e se f u er a y ded i car ese t i emp o a h abl ar sob r e su s cosas o
sob r e l as t u yas, per o no so br e l as de el l os d os ( y l a ver dad es qu e no me p ar eci ó u n
caso de man i f i est a t r an sf er enci a po si t i v a. . . ) .
Con b u en cr i t er i o de sal ud , me par ece, Rob er t o deci d e co n t r o l ar el i mpu l so y dej ar
est ar esa emoci ón si n necesi d ad d e t r ansf o r mar l a compu l si vament e en u na acci ó n.
Cr eo q ue el t ema no es vomi t ar i r r esp on sabl ement e, eso n o ayu da par a nada. Es
f asci n an t e el t r abaj o d e i r h aci a aden t r o n aveg an do po r n u est r as emo ci on es h ast a ver
qu é pasa en el f on do, n o qu edar n os con u n a pr i mer a emoci ó n qu e pu ede esco n der
o t r as.
Es t odo u n t ema el de l as emo ci on es. No con f ío en l as per son as que l as t oman
como det er mi n an t es abso l u t as de su acci ó n. Hace f al t a t en er mu ch o t r abaj o r eal i zado
par a saber l o que un o r eal ment e si ent e y sól o después deci di r si es o no el momen t o
de d eci r l o, de act uar , de demost r ar l o.
La gent e f r ecuent ement e n o se da cuent a d e l o q ue l e p asa, ¿cómo pr et end er qu e
sea r azo nabl e en l a ex pr esi ón de su s sent i mi en t os?
Par a t er mi n ar , t e con f i eso qu e a veces, cuando l as p er son as d i cen est up i d eces
como "La qui er o p er o n o l a amo ", "Ful an o ha muer t o par a mí" o "l o qu i er o como
per son a", y o me p r egu n t o qu é est ar án qu er i endo deci r .
Fr edy
PD: Y h abl an do de cu i dados, no me man des más men saj es a l a di r ecci ón an t er i or .
Nunca t e per donar ía p er der me al gu no de t u s mensaj es.
Desde la parte de las confesiones de Roberto en adelante Laura había apresurado la
lectura, leía el mensaje pero a la vez rastreaba en el texto para ver si había una nueva alusión a
Roberto. Apenas leyó la firma volvió a esa parte y la releyó frenéticamente unas seis veces. Casi
sin respiro, y con el párrafo en pantalla, levantó el teléfono para dejar un mensaje en el
contestador de su amiga:
÷Nancy, ¡tú sí que lo tienes claro!
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
99
CAPÍTULO 15
Laura abrió el armario, escogió una camisa y se la puso frente al espejo con un cuidado
especial. Notó que se arreglaba un poco más que de costumbre y se permitió hacerlo.
La llamada había sido de por sí atípica: Roberto que pedía hora para una entrevista
individual. Argumentaba que, dada la situación, no tenía sentido seguir asisitiendo a las sesiones
con Cristina antes de que ellos conversaran a solas por lo menos una vez.
Fiel a su ética profesional, Laura le había preguntado si Cristina sabía que la había llamado
y de su propuesta, ante lo cual Roberto le aseguró que no sólo lo sabía sino que además lo
aceptaba; de hecho, Cristina nunca había estado demasiado de acuerdo ni siquiera en ir a la
primera consulta, añadió.
A las tres de la tarde Laura le abrió otra vez la puerta de su consultorio y lo invitó a sentarse.
÷¿Un té? ÷preguntó.
÷Sí, gracias ÷contestó Roberto.
Al acercarle la taza Laura descubrió que Roberto tenía hermosos ojos castaños y se
lamentó de no haberlo notado antes.
÷Creo que la vez pasada vine con una excusa ÷empezó Roberto÷, quiero decir, me
parece que desde hace mucho tiempo sé que mi relación con Cristina no funcionará.
÷¿Y entonces?
÷Como Fredy siempre me dice, a veces me cuesta darme cuenta de que la verdad es la
única posibilidad. Invento realidades alternativas que conducen a situaciones inútiles.
Vine porque pienso que me podrías ayudar con algunas cosas que no tengo del todo
resueltas.
÷Se supone que para eso está tu terapia con Fredy.
÷Fredy es mi amigo, aunque muchas veces me ayude a ver lo que me cuesta ver solo. El
caso es que desde que escuché lo que escribiste sobre mi cuento de Egroj empezó a rondar en mi
cabeza la idea de conocerte. En ese momento no sabía si quería volver a empezar una terapia o
charlar en una mesa de café, pero sabía que no quería dejar de darme esa posibilidad. Así que
llamé para pedir una hora y cuando me preguntaste si "nos¨ iba bien el jueves, me enteré de que
se suponía que debía venir en pareja. Entonces me pareció que era una buena idea invitar a
Cristina, así podría resolver dos temas de una sola vez: conocerte y terminar de definir mi
situación con ella. Eso es todo.
÷¿Y ahora?
÷Ahora he leído algunas de las cosas que escribiste para el libro...
÷¿Cómo fue eso? ÷interrumpió Laura.
÷Le pedí a Fredy que me leyera algunas de las cosas que habéis escrito, y a medida que
las escuchaba me daba cuenta de que tú eras la persona con la que yo quería seguir creciendo.
La entrevista se prolongó mucho mas allá de los sesenta minutos previstos. Roberto le
pareció a Laura un hombre muy interesante, inteligente, sensible, creativo, fresco y seductor.
Hablaron sobre su trabajo, sobre el de ella, sobre parejas, sobre el amor, sobre la muerte
del romanticismo, sobre el sexo y sobre las diferencias culturales arquetípicas entre hombres y
mujeres.
Casi en ningún momento Laura se sintió ocupando el lugar de terapeuta, en todo caso, y a
ratos, el de una maestra con algún camino más explorado; el resto del tiempo simplemente se
sintió como una mujer frente a un hombre que contaba sus experiencias y sostenía posturas tan
diferentes como encantadoras.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
100
A las cinco y diez sonó el teléfono del consultorio y Laura habló por unos tres minutos con
una paciente. Nada más colgar se acercó a donde estaba Roberto.
÷Bueno ÷le dijo sin sentarse÷ creo que por hoy es suficiente.
÷¡Cinco y cuarto! ÷exclamó él mirando su reloj.
Roberto se puso de pie.
÷¿Cuánto te debo? ÷preguntó.
÷Nada ÷dijo Laura.
÷No, por favor, es tu trabajo ÷insistió Roberto.
÷Esto no fue trabajo ÷le dijo Laura honestamente.
÷Me encantó nuestra charla ÷dijo Roberto.
÷A mí también ÷repuso Laura.
Roberto demoró la pregunta hasta llegar a la puerta:
÷¿Podemos volver a vernos? Me gustaría ser yo quien te invite a tomar un té.
Laura se sintió descubierta, aunque de alguna manera esperaba ese comentario. No sabía
si lo deseaba para aceptarlo o para confirmar la validez de las sensaciones que la invadían. Laura
había aprendido que, cuando no sabía, debía decir lo que dijo:
÷No sé... ÷contestó abriendo la puerta.
Se despidieron con un beso en la mejilla, y cuando Roberto levantó la mano en señal de
último saludo, Laura quiso agregar:
÷Llámame.
Esa noche llegó a su casa, encendió el ordenador y escribió:
Fr edy
Al gú n día est u vi mo s de acu er do en qu e u n o de l os obj et i vo s del l i br o ser ía
desmi t i f i car el amor , l a par ej a, el sex o; pon er t odo en el l u gar qu e ocupa par a
no sot r o s, si n t ant as i deas pr econ cebi das ni mand at os, u n poco más l ev e, más r eal .
Cr eo q ue en un pr i mer moment o est a p osi ci ó n es i n qu i et an t e, per o no du do d e que
l u ego es muy r el aj an t e.
El amor r o mán t i co mu r i ó.
Tendr íamos que det er mi nar d e qu é habl amos hoy cuando habl amos del amor . Cr eo
qu e es u na pr egu nt a f u er t e con l a qu e el l i br o t i en e qu e t r abaj ar .
Tú di ces: Amo r es qu e al gui en me i mpor t e. "Si al gu i en me i mpor t a qui er e deci r
qu e l o qu i er o y si y a no me i mpor t a ser á qu e n o l o q ui er o más".
Si n embar go, y o pi en so qu e el amor si gu e i n cl u y en do u n a sen saci ón f ísi ca, n o sé
cómo def i ni r l o. Me pasa con t odas l as p er so nas que qui er o. En l os moment os de más
i nt en si dad es como si se me abr i er a el pech o, en l o cot i di ano, co mo un bi enest ar
f ísi co. Me p asa con ami gos, con mi f ami l i a, con mi ex mar i do y hast a co n al gun os
paci ent es. Me al egr a ver l os o habl ar con el l o s. Per o n o me pasa con t odos, co n
al gun o s su cede y con ot r o s n o. Por su puest o q ue no es co nt r adi ct o r i o co n l o q ue t ú
d i ces: esa g en t e me i mpor t a; per o par a mí hay más.
Hay g en t e qu e me l l eg a h ast a el al ma.
Cu an d o me separ o d e Est el a, qu e vi ve en Cór d ob a, o de Nana cuand o vi aj a a Ch i l e,
si ent o como un dol or en el pecho , qu e n o sucede cu an do me al ej o de o t r as p er son as.
No me gu st a est a man er a de def i ni r l o, n o es nada cl ar a, per o p or ah or a no me sal e
o t r a.
Amar t i en e q ue v er con l a deci si ón de d ej ar ent r ar al ot r o, con baj ar mi s def ensas
con aban d on ar mi desconf i an za, con ani mar me a sal i r de mi s i deas r í gi d as en su hon or
y po ner me en act i t u d d e ver cómo es, có mo se mueve y cómo pi en sa, si n i n t en t ar qu e
p i en se como yo o q ue haga l o que yo pi enso ; t i en e qu e ver co n n o i n t en t ar f or zar me a
ser co mo y o cr eo que a él l e gu st ar ía.
Cr eo qu e el amor es al go qu e va sucedi end o. Per o p ar a l l egar a eso h ay qu e
at r av esar l os pr ej ui ci o s qu e no s i mpi den el amo r . Y un o de esos pr ej ui ci o s es n uest r a
def i ni ci ó n cul t ur al de "par ej a".
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
101
¿Qu é es u n a par ej a? ¿Qu é es l o qu e h ace qu e dos per son as sean u n a par ej a? Tú
si empr e menci onas el p r oyect o en común. Nunca se me h ub i er a o cu r r i do; y o pi enso
que son ot r as co sas, per o t e escuch o.
El pl acer d e est ar j un t os, ést a ser ía ot r a d ef i ni ci ón .
Obvi amen t e, si sól o val or o su b el l eza, cu án t o di n er o t i ene o cuánt o me qu i er e, eso
me i mpedi r á con ect ar me con l o qu e me pasa est and o co n él .
Podr ía d eci r qu e desde el pl acer de est ar con ot r o t omamos l a deci si ón de
compar t i r l a mayor ía de l as co sas con esa per so na, y ésa es un a d eci si ón i n t er n a. Ni
si qu i er a t i en e q ue v er con qu i en uno v i v e, ni si qu i er a es vo l unt ar i a. Más bi en es al go
que OCURRE cuando no s sent i mos un i dos a ot r o de un a maner a di f er en t e. Es un
compr omi so i n t er no y especi al q ue sen t i mos cuand o ambos est amo s pr esen t es.
Pr esenci a. ¿Qu é es pr esen ci a? Est ar en el aq uí y ah o r a es qui zás l a par t e más
i mpo r t an t e de est e desaf ío . Es necesar i o acept ar si n f al sas mod est i as q ue l o q ue hace
al pr esen t e t an especi al y t an d i f er ent e del pasado y del f ut ur o es, si n l ugar a du das,
mi pr esen ci a. Est o est á o cu r r i en do ver dader amen t e, est á di sp on i bl e y yo l o est oy
v i v i en do.
Est ar en el aqu í y ah or a, el « con t i n u o del dar se cu en t a» ( como l o ex pl i caba
Fr i t z Per l s) es un a t écni ca, un mét odo , e i n cor por ar l o es como apr end er a and ar en
b i ci cl et a; al pr i n ci pi o n ecesi t as u nas r u edeci t as par a no caer t e, n ecesi t as est ar
pendi ent e del equi l i br i o y es bi en di f íci l . Per o co n l a pr áct i ca l l egamo s al pun t o de
aut omat i zar y empi eza a suceder i n ex pl i cabl ement e el f l u i r en el andar si n t ener qu e
o cu par t u ment e en mant ener el equ i l i br i o.
En n uest r a pr op uest a est e f l ui r ( q ue se p uede apr ender y aut o mat i zar ) es l a
p r esen ci a.
El t r abaj o psi col ógi co qu e h acemo s se col o ca, así, al ser vi ci o del desar r ol l o
espi r i t u al . El yo r ígi damen t e est r uct ur ado no s i mpi d e el acceso a nu est r o ver dader o
ser , de mo do qu e nu est r a desest r uct ur aci ón p er son al se con vi er t e en u n veh ícul o par a
l o absol ut o, y el pr i nci pal obst ácul o es que no sabemo s est ar pr esent es en no sot r os
mi smos.
¿Cómo est ar p r esent es en l os l ug ar es en l os q ue n o qu er emo s est ar p r esent es?
¿Cómo est ar pr esent es en l os l ugar es de don de ún i cament e qu er emos hu i r ?
Esos l u gar es qu e det est amos son l os l u gar es don d e n u n ca apr en di mo s a est ar ,
si t uaci o nes en l as que n adi e nos enseñó a est ar y an t es bi en apr endi mo s a h ui r de
el l o s.
Tenemos qu e desar r ol l ar l a capaci dad de est ar al l í nu ev ament e.
Nos i magi n amos que es i mposi bl e est ar en l ugar es do l or osos y , en consecuenci a,
cr eemos qu e l a ú n i ca sal i da es r eacci on ar : v ol ver nos i n t r over t i dos, at acar , cul par o
escapar .
Después d e haber vi vi do muchos añ os en est a act i t ud, esos l u gar es qu edar o n
aband on ado s. A cau sa de est e vacío de p r esen ci a, q uedó i n t er n amen t e un a especi e d e
aguj er o negr o, h ay un pedazo que f al t a.
Las h i st or i as que nos con t amos par t en de l a i dea de q ue si n os met emos en
nu est r a p en a, n un ca vamos a sal i r d e el l a; si nos ent r egamos a nu est r a t r i st eza,
vamos a q uedar at r apados al l í. Es p el i gr o so vol ver a ese l ugar , l o i magi n amos cu b i er t o
de o scu r i dad, cuand o en r eal i dad l o ún i co que h ay al l í es f al t a de pr esenci a.
Por eso t en emos qu e ap r en der l a man er a de est ar pr esen t es en aqu el l ugar ,
por qu e al l í es do nde vamo s a cur ar n os a n osot r os mi smos.
Si p odemos est ar pr esent es en ese dol o r , d on de nu nca habíamos est ado,
comenzar emos a en cont r ar n uest r a f uer za. Y ent o nces, ot r a v ez, en el en cu en t r o co n
n o sot r o s mi smo s, el en cu en t r o con el o t r o se h ace po si bl e. Est amos l o s do s pr esen t es.
Y de est o se t r at a.
Uno de l os pr obl emas de n uest r a act i t u d desmi st i f i cador a es qu e at ent a con t r a
t oda l a t r adi ci ó n cu l t ur al b asada en q ue con el casami en t o se r esuel ve t od o. Tod as l as
hi st or i as de amor t er mi n an con un f i nal f el i z: "Se casar o n, f u er on f el i ces y co mi er o n
p er di ces.". Desp er t emos a l os di st r aídos: La par ej a n o es eso.
La p ar ej a es un cami no nu ev o, un desaf ío.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
102
Con el l a nada t er mi na, al con t r ar i o, t odo comi enza. Sal vo un a cosa: l a f an t asía d e
un a vi da i deal si n pr obl emas.
Es du r o t en er qu e dej ar de l ado n uest r as f ant asías so br e l o q ue po dr ía ser . Es un a
r enun ci a i mpor t ant e. Esa par ej a i deal co n l a q ue soñé d esde qu e er a u na ni ña muer e
con el mat r i moni o y es u n g r an d ol or . Ci er t ament e cuand o me d oy cuent a d e qu e no es
así, emp i ezo a o di ar al cul pabl e.
Es n ecesar i o apr ender que so y yo l a que t i en e qu e r esol ver su pr op i a vi da:
Descu br i r qué me gust a, cómo v oy a mant en er me, cómo q ui er o di v er t i r me, cu ál es el
sen t i do qu e l e q ui er o dar a mi vi da.
To das est as cu est i on es esen ci al es son per son al es, n adi e pu ede r esol ver l as po r mí.
Lo qu e pu edo esper ar de u n a par ej a es u n compañ er o en mi r u t a, en l a vi da, al gu i en
qu e me n u t r a y a su v ez se n u t r a con mi pr esen ci a. Per o sobr e t odo al gu i en qu e n o
i n t er f i er a en mi cami no de v i da.
Est o es bast ant e.
La peor de nu est r as cr een ci as apr en d i das y r epet i das d e padr es a h i j o s es q ue se
su pon e qu e v amo s en bú squ eda de n u est r a o t r a mi t ad. ¿Por qu é n o i n t en t ar en con t r ar
un o t r o ent er o en vez d e con f or mar se con u no por l a mi t ad?
El amo r que pr opo nemo s se co nst r uy e ent r e ser es en t er os encont r ándose, n o
en t r e dos mi t ad es q ue se necesi t an par a sen t i r se compl et o s.
Cu an d o n ecesi t o del o t r o par a su bsi st i r , l a r el aci ón se con vi er t e en depend en ci a. Y
en depen denci a n o se pu ede el egi r .
Y si n el ecci ó n n o h ay l i ber t ad.
Y si n l i b er t ad no hay amo r ver dader o.
Y si n amor v er dader o podr á haber mat r i mo ni os, per o no h abr á p ar ej as.
Te qu i er o si empr e,
Lau r a
Laura releyó lo escrito y se reclinó satisfecha.
Cuando apretó el botón de Enviar y Recibir apareció en su bandeja de entrada un largo mail
titulado "Hola Laura¨ que venía desde amarseconlosojosabiertos@nuevamente.com
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
103
EPÍLOGO
amarseconlosojosabiertos@
Estimado Roberto:
Por fin ha llegado la hora de conocernos. Durante estos dos años hemos estado muy cerca
y muy en contacto, y sin embargo hemos sabido realmente muy poco el uno del otro.
Empecé a sospechar de tu existencia cuando recibí el segundo mail del Dr. Farías (el
presidente de lntermedical, ¿te acordas?). Al principio era incomprensible el texto de su disculpa y
muy sorprendente el mensaje adjunto que supuestamente yo le había enviado mandándolos de
paseo. Me costó tres meses hacerme la composición de lugar de lo que podía haber pasado, y
aún hoy habiendo confirmado los hechos me sigue pareciendo increíble.
Yo registré como dirección de correo rofrago hace dos años. Era el producto de un juego
con los nombres de mis hijos: Romina, Francis y Gonzalo, y lo utilizaba desde entonces como la
dirección operativa de comunicación con el exterior. También yo, como tú, supongo, me
sorprendía de la cantidad de mensajes perdidos que llegaban a mi buzón; y aunque nunca
contesté ninguno, reconozco haber borrado algunos para liberar espacio en el servidor.
De todas formas no quiero usar este mensaje para discutir la fiabilidad o falibilidad de los
recursos de Internet. Me gustaría ser breve y no perder de vista el objetivo de este mensaje,
aunque esto requiera cierta explicación previa.
Como supongo que ya sabes, Laura y yo nos conocíamos hace muchos años de cruzarnos
en congresos o en actividades de la asociación. Yo leía y valoraba sus conferencias y sus
artículos sobre parejas, y ella, según dice, disfrutó de algún libro que yo escribí. Por azar o no
tanto nos encontramos haciendo una presentación conjunta en el Congreso Mundial de la
Asociación Gestáltica en Cleveland, Estados Unidos. Allí fue cuando se me ocurrió la idea de
escribir juntos un libro sobre parejas. Hacía mucho que yo venía investigando sobre el tema, pero
la idea de aportar la claridad y la experiencia de Laura era francamente tentadora.
Después de reunirnos varias veces nos dimos cuenta de que los compromisos y actividades
de cada uno impedirían la frecuencia de nuestros encuentros, así que decidimos trabajar a través
del correo electrónico. La idea, como ya sabes, fue intercambiar información para más tarde darle
forma de libro.
Laura coincidía conmigo en que escribir un libro similar a otros sobre el tema era
intrascendente y prescindible; había que encontrar una estructura diferente. Cuando los mails
empezaron a ir y venir, a mí se me ocurró que podíamos editarlo en forma de intercambio de
correo electrónico entre dos terapeutas que cambian ideas sobre terapias de pareja y parejas en
terapia.
El tiempo pasó y Laura seguía escribiendo y quejándose de mi poca presencia, pero yo
estaba descorazonado, nada terminaba de convencerme. Le pedía a Laura que siguiera
escribiendo pero no sabía qué vuelta encontrarle al libro para que fuera atractivo ¡al menos para
mí!
Y ahí, mágicamente, apareciste tú.
La confirmación de cómo habían sucedido los hechos llegó cuando Laura envió por error
aquel mensaje a rotrago. Como te decía más arriba, me llevó varias semanas poder darle
coherencia a los hechos: entender que habías estado escribiéndole a Laura en mi nombre,
deducir tu creación de trebor (Robert al revés, claro) y la doble mentira para preservar el control
de nuestro intercambio.
Te confieso que me enfadé muchísimo. Cuando le escribí a Laura desde esta nueva
dirección hablándole de ti, todavía las fantasías jurídicas y vindicativas rondaban por mi cabeza...
Hasta que, de pronto, una mañana me desperté iluminado:
¡Esta era la trama para el libro!
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
104
¡Esta era la presentación!. Lo que debía hacer era meter la realidad de tu existencia en
medio de los conceptos de la teoría de psicología de parejas y montar una novela.
El único objetivo de esta carta, mi querido Roberto, es agradecerte. Te aseguro que no hay
ironía en esta frase. Como siempre digo, yo no soy un escritor y creo que Laura tampoco. Te
aseguro que jamás, te repito, jamás, se nos hubiera ocurrido una trama tan atractiva y atrallente
como la que planteó tu presencia entre nosotros.
Como prueba de nuestro honesto reconocimiento vayan la dedicatoria de nuestro libro y
este cuento que yo personalmente elegí para contarte.
No sé quién lo escribió, ni quiénes lo hicieron circular por internet, pero llegó a mí como un
regalo de mi amigo Pancho Hunneus de Chile.
"Había u n a vez en u n pu ebl eci t o mu y pequ eñ o u n h ombr e qu e t r abaj aba de
aguador . En aquel ent on ces el agu a n o sal ía de l os gr i f os, est aba en el f ond o de
pr of un dos pozos o en el caudal de l os r ío s. Si no h abía pozos excavados cer ca del
pu ebl o , el qu e n o qu er ía i r a bu scar el agu a per so nal ment e debía compr ar l a a
al gu n o de l os agu ador es qu e con gr an des t i n aj as i ban y v ol v ían al pu ebl o co n el
pr eci ado l íqu i do.
El p uebl o er a pequeño y no t en ía pozos. El ho mbr e er a el úni co aguador del l ug ar .
Desde el aman ecer y hast a q ue el sol caía, el p r ot ago ni st a d e est e cu en t o
car gaba co n dos gr an des t i n aj as de bar r o qu e col gaban de u n a v ar a de mader a
sobr e su s h o mbr os. Ti n aj as v acías cami no al r ío, t i naj as l l enas cami no al puebl o.
Así sei s o si et e veces por d ía.
Un a mañ an a, u na d e l as t i naj as se agr i et ó y emp ezó a per der agu a p or el cami n o.
Al l l egar a pu ebl o l os compr ador es l e p agar on l as acost umb r adas di ez mo nedas
p or l a t i naj a de l a d er ech a per o sól o ci n co po r el con t en i d o de l a ot r a q ue apen as
est aba p or l a mi t ad.
Compr ar u na t i n aj a nu ev a er a demasi ado cost oso par a el aguador , así qu e
deci di ó qu e debía apu r ar el p aso par a compensar l a d i f er enci a de di ner o qu e
r eci bía.
Du r an t e dos año s el ho mbr e si gu i ó yendo y vi ni end o a paso f i r me t r ay endo agu a
al pu ebl o y r eci bi en do su s qu i n ce mo n edas en pago por u n a t i n aj a y medi a de
agu a.
Un a n och e l o desper t ó u n ch i st en su h abi t aci ón :
¬Ch ssst . Ch sssst ...
¬¿Qui én an da ahí? ¬pr egunt o el h ombr e.
¬So y yo ¬di j o u na v oz, q ue sal ía de l a t i naj a agr i et ada.
¬¿Por qu é me despi er t as a est as h or as?
¬Su pong o que si t e habl ar a de día y a pl en a l u z, el sust o i mpedi r ía qu e me
escu ch ar as. Y necesi t o qu e me escu ch es.
¬¿Qué qu i er es?
¬Qu i er o ped i r t e qu e me p er d on es. No f u e mi cu l p a l a g r i et a p or don de el ag u a se
escu r r e, per o se l o mu ch o qu e t e h e per j u di cado . Cada día cu an do can sado l l egas
al p uebl o y r eci bes por mi cont eni do l a mi t ad de l o qu e r eci bes por mi h er man a
me dan ganas de l l or ar . Yo sé que debi st e cambi ar me po r un a t i naj a n ueva y
desechar me, y si n embar go me h as mant eni do a t u l ado. Qu i er o agr adecér t el o y
pedi r t e un a vez más que me d i scu l pes.
¬Es gr aci oso qu e t ú me p i das di scu l pas ¬di j o el agu ador ¬. Mañ an a bi en
t empr ano sal dr emos j u nt os t ú y yo . Hay al go qu e qui er o most r ar t e.
El agu ador si gu i ó du r mi en do h ast a el al ba. Cu an do el so l se asomó en el
h or i zon t e t omó l a vasi j a agr i et ada y se f u e co n el l a al r ío.
¬Mi r a ¬l e di j o al l l egar , señ al an do l a ci udad¬ ¿qu é ves?
¬La ci u dad ¬d i j o l a v asi j a.
¬¿Y qu é más? ¬pr egun t ó el ho mbr e.
¬No sé. . . el cami no ¬co nt est ó l a v asi j a.
¬Eso . Mi r a a l o s l ados d el sen der o, ¿q ué v es?
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
105
¬Veo l a t i er r a seca y el r i p i o del l ado der echo d el cami n o y l o s can t er os de f l or es
del l ado i zqu i er do ¬di j o l a vasi j a que n o ent endía qué l e qu er ía most r ar su
du eñ o.
¬Much o s año s r ecor r í est e cami n o t r i st e y sol i t ar i o l l evan do el agu a h ast a el
puebl o y r eci bi endo i gual cant i dad de mon edas por ambas t i n aj as.. . Per o un día
n ot é qu e t e h abías agr i et ado y q ue per días agu a.
Yo n o pod ía cambi ar t e, así que t omé una deci si ón: Comp r e semi l l as de f l or es de
t odo s l os co l or es y l as sembr é a ambo s l ados del cami n o. En cada v i aj e qu e
h acía, el agu a qu e der r amabas r egaba el l ado i zqu i er do del sen der o y con si gu i ó
en est os d os años h acer est a di f er enci a ¬el aguado r hi zo u na pau sa y
acar i ci ando su l eal vasi j a l e di j o t odav ía¬ ¿Y t ú me pi d es di scul pas? ¿Qu é
i mpor t an al gu nas mo nedas menos si g r aci as a t i y t u g r i et a l o s co l or es de l as
f l or es me al eg r an el cami n o? Soy y o qui en debe agr adecer t e t u def ect o. "
Ojalá seas capaz, y yo creo que lo eres, de entender por qué he elegido este cuento para
regalarte.
Y bien, la novela está casi terminada. Nos falta decidir el final.
¿Deberían Roberto y Laura finalmente encontrarse y crear una relación saludable "con los
ojos abiertos¨ como sugiere el título del libro, que tan adecuadamente elegiste?
¿O debería Laura, al enterarse por Fredy de la mentira, despreciarlo, generando una
moraleja sobre lo poco adecuado que es el engaño en el amor?
Quizás haya que encontrar otros finales menos clásicos. O quizás, como en la vida, uno
nunca sepa cómo van a terminar las cosas.
Dr. Alfredo Daey
amarseconlosojosabiertos@nuevamente.com
PD.: ¡Ah! Hay algo más que debo agradecerte. Farías publicará mi trabajo bajo mis
condiciones y sin ninguna restricción como una forma de compensar su tardanza.
24 enero, 2000
17:07:10
www.amarseconlosojosabiertos.com intenta ser, ante todo, un sitio para encontrarse con uno
mismo y con el otro a través del diálogo; un lugar para la reflexión sobre los temas
planteados en la obra. De esta manera, la apuesta de la novela se combina (y se completa)
con el encuentro que nos permite el foro. Encuentro con el otro, para discutir, coincidir,
opinar, compartir o incluso para espiar y aprender.
De alguna manera, junto a Jorge Bucay y Silvia Salinas, el foro nos da la oportunidad de
reescribir el texto, de ser autores y personajes de la obra, de nuestra obra (un texto sin un
principio y sin un fin).
En el foro www.amarseconlosojosabiertos.com tendrás la oportunidad de relacionarte con
otros lectores del libro, participar en concursos, hacer sugerencias o participar en los
debates propuestos por los autores.
Jorge Bucay, Silvia Salinas Amarse con los ojos abiertos
106
Contracubierta:
Un extraño error provocado por un servidor de correo electrónico provoca el encuentro entre
un hombre y una mujer. Roberto, un soltero bastante mujeriego y algo cansado de su vida
rutinaria, se ve envuelto de forma misteriosa en el intercambio de mensajes entre dos
psicólogos que hablan sobre el amor y la pareja. Poco a poco, Roberto se sentirá cada vez
más atraído por la historia y querrá ser partícipe de ella, dando lugar a una situación
fascinante que culminará en un final totalmente inesperado.
Solapa:
JORGE BUCAY, médico y psicoterapeuta gestáltico, nació en Buenos Aires en 1949 y es autor
de diversas obras que han alcanzado un enorme éxito de ventas en su país. En la actualidad
trabaja como terapeuta de adultos, parejas y grupos. Es supervisor didáctico y coordinador
de laboratorios gestálticos, miembro de la Asociación Americana de Terapia Gestáltica y
coordinador de grupos terapéuticos y docentes en Granada y en Ciudad de México. Es
también autor de "Déjame que te cuente.¨ y "Cuentos para pensar¨, ambos publicados por
RBA Integral.
SILVIA SALINAS, es licenciadas en Psicología por la Universidad de Buenos Aires.
Especialista en psicoterapia de parejas, vivió durante un año en Esalen (California), donde
se formó como terapeuta gestáltica. En Buenos Aires ha trabajado con la doctora Adriana
Schnake y, en la actualidad, dicta seminarios para terapeutas en Buenos Aires, Montevideo
y Santiago de Chile. Dicta talleres para el crecimiento de la pareja y dirige grupos de parejas
con el doctor Jorge Bucay. Participa en el entrenamiento anual con John Welwood en
Estados Unidos desde 1996, y es codirectora del Centro Gestáltico de San Isidro, en
Argentina.