You are on page 1of 3

ALCANCES SOBRE EL ARBITRAJE EN EL PERU

Por Annie Moreno Lizarzaburu, Alumna de Pre-grado del noveno ciclo de la
Universidad Privada del Norte

El arbitraje como muchos sabemos, es un medio alternativo de resolución de conflictos
que ha logrado con el tiempo captar la atención de muchas personas que confían en sus
beneficios y aceptan someterse a él.

Este medio presupone que exista un conflicto de intereses entre dos o más partes, el cual
tenga implicancias jurídicas en el Derecho Privado y sobre todo en el cual las partes
tengan facultad de disposición. (art.2, Decreto Legislativo Nº 1071). Asimismo, dicho
conflicto es conferido a un tercero imparcial y neutral llamado Árbitro, el cual actúa en
virtud del poder que le otorgan las partes y posteriormente procede a emitir un laudo
definitivo.

Históricamente el arbitraje tiene un origen muy remoto e incluso puede afirmarse que es
la primera forma de administrar justicia .

Como en aquellos tiempos no existían leyes ni tribunales, es de entenderse que la
costumbre regía por ese entonces en la sociedad antigua y cuando existía algún tipo de
controversia entre los particulares, se escogía a un tercero imparcial para que tome la
decisión adecuada y brinde solución final al conflicto.

Si nos remontamos a sus orígenes, se decía que en la antigua Roma era el paterfamilias
quien actuaba como tercero, pero con el paso del tiempo se le fue designando este cargo
a un Árbitro.

Todo lo expuesto operó cuando la comunidad era pequeña, pero a medida que crecía la
población, crecían los conflictos entre sus habitantes. Por lo tanto logró crearse un
sistema oficial para resolver conflictos (sistema judicial).

A mediados del siglo XI aparece un marcado interés en vender productos a
comunidades ajenas y distantes de los lugares de producción, a pesar de las dificultades
geográficas y de los limitados medios de transporte . Es por ello, que con el tiempo no
es el Estado quien otorga leyes en cuanto a los problemas que se pudieron suscitar en
dicho contexto, sino más bien eran los comerciantes quienes creaban normas en cuanto
a sus costumbres y experiencias.

Este nuevo ordenamiento jurídico se denominó lex mercatoria por la doctrina,
posteriormente se inicia una gran controversia que persiste hoy en día y es aquella que
nos lleva a analizar la naturaleza del arbitraje.

La Doctrina se divide en cuatro teorías fundamentales, tres de las cuales existen desde
hace muchos años: La Teoría Contractualista o Privatista, la Teoría Publicista o
Jurisdiccional y la Teoría Ecléctica o Mixta. La cuarta Teoría, la Autónoma surge a
partir de1965.

Para la teoría jurisdiccional, el arbitraje forma parte del campo público, en el cual el
árbitro actúa por una ampliación de las funciones del Estado; y aunque los árbitros sean
particulares, éstos quedan revestidos de jurisdicción. Así también, el laudo es
considerado una auténtica sentencia por esta teoría. Montoya Alberti Ulises cita a
Ludovico Mortara, considerado como el mejor exponente de esta teoría señal: “el
arbitraje existe porque la ley lo ha instituído. Y ésta a su vez ha dado su autorización
para que las partes tomando un cierto grado de la soberanía inherente al Estado
confieran a los árbitros por medio del compromiso el poder que es necesario para
resolver la controversia con plena autoridad. En consecuencia, los árbitros no son
simples apoderados de las partes, sino verdaderos jueces y el laudo una verdadera
sentencia” .

La Teoría Contractual manifiesta que los árbitros no son jueces sino particulares, y no
tienen a su cargo impartir justicia a nombre del Estado, porque su poder radica en las
partes; el poder de los árbitros proviene del acuerdo arbitral y no de los jueces. Además
si bien es cierto las sentencias tienen una importancia colectiva, cada conflicto es interés
de las partes involucradas.

En conclusión, para esta teoría se considera este proceso como un contrato originado
por las partes en litigio y toma las siguientes características para el arbitraje: Tiene una
naturaleza privada ya que proviene de un acuerdo de voluntades, los árbitros son
particulares designados por las partes, el árbitro no ejercita poder jurisdiccional. Y
finalmente el laudo no es una sentencia sino que está revestido de obligatoriedad como
la tienen los contratos .

La Teoría Mixta señala que existe una relación indiscutible entre los elementos
contractuales (acuerdo arbitral, forma y procedimiento) y los jurisdiccionales del
arbitraje (efecto legal de sus acuerdos y ejecución del laudo dependen de las leyes de la
jurisdicción a la que se someten).

Finalmente, la Teoría Autónoma rechaza las anteriores teorías por no encontrarlas de
acuerdo con la realidad, más bien esta teoría mira al arbitraje con otros ojos por sí solo y
como funciona, además de en qué sistema legal nacional o internacional se adecua.

En Perú no puede hablarse de un reglamento de arbitraje específico hasta 1992, año en
que se creó mediante Decreto la primera Ley de Arbitraje Nº 25935 con fecha 10 de
diciembre, la cual se dividía en Arbitraje Nacional y Arbitraje Internacional. Años más
tarde se sustituye por la LGA Nº 26572 que rigió desde 1996.

Con posterioridad, entro en vigencia el 1 de setiembre del 2008 el Decreto legislativo
1071 que norma el arbitraje y en la cual se elimina la apelación de los laudos, situación
distinta a la anterior ley. La justificación fundamental de esta nueva ley es el
crecimiento económico de Perú y su estrecha relación con países importantes como
EEUU, es por ello que es necesario regular la ley a la realidad, al contexto, a los últimos
avances del mercado y hacer que nuestras leyes puedan ser aceptadas y reconocidas por
agentes importantes internacionales que busquen hacer relaciones con empresas
peruanas.

Es necesario además, señalar que el arbitraje tiene un nuevo surgimiento en el país por
ser más flexible, más rápido que un proceso judicial; ya que las partes son las que tienen
libertad absoluta de escoger el modo, el procedimiento, entre otros beneficios más, para
que su conflicto pueda ser resuelto de la manera más eficiente. La confidencialidad, es
una característica importante de este medio, y sobre todo para grandes empresas
trasnacionales que son agentes importantes del mercado, las cuales acuden al arbitraje
internacional para resolver sus conflictos de manera más rápida y especialmente para
que no se pueda ventilar información al público de forma desmesurada.

Entre otras características del arbitraje tenemos la buena fe, neutralidad e imparcialidad
de los árbitros, la legalidad, la autonomía para elegir a los árbitros, entre otras.

Pero, a pesar de sus beneficios es necesario algunos presupuestos para que el arbitraje
sea sólido y duradero en un país: a) una sociedad culturalmente preparada para entender
y aceptar el arbitraje; b) abogados técnicamente preparados para asesorar a sus clientes
antes y durante el arbitraje; c) una legislación que brinde confianza y seguridad jurídica;
d) entidades que ofrezcan servicios serios de arbitraje y profesionales preparados para
actuar como árbitros; y e) un poder judicial que comprenda la naturaleza y los alcances
del arbitraje .

Es preciso, que tanto los estudiantes de Derecho como todas las personas y
profesionales que conforman una sociedad seamos abiertos a una nueva cultura de
aprendizaje, no siempre tomemos al Poder Judicial como la primera opción para
resolver un conflicto porque casi siempre no salimos contentos con los resultados o con
la rapidez de los procesos judiciales debido a la gran carga procesal que hay en el país y
otros efectos que incurren en él que no permiten hacer justicia de manera efectiva. El
arbitraje es una buena alternativa para aquellas personas que buscan soluciones rápidas,
sobretodo en un campo tan competitivo hoy en día y en una economía de mercado como
la nuestra que va creciendo cada día más.

Deberíamos tomar al Poder Judicial como “ultima ratio” y acudir a otros medios
alternativos de solución como éste. De esta manera podremos dejar más satisfechos a
nuestros clientes que con un proceso tan complejo y rígido como el establecido en los
códigos procesales.


BIBLIOGRAFIA:

- MARIO CASTILLO FREYRE, ORIGENES DEL ARBITRAJE.
- FERNANDO CANTUARIAS SALAVERRY, LA NUEVA LEY DE ARBITRAJA PERUANA: UN
SALTO A LA MODERNIDAD.
- FERNANDO DE TRAZGEGNIES GRANDAM ¿LEX MERCATORIA REDIVIVA?
- TOMÁS OGAYAR Y AYLLÓN, EL CONTRATO DE COMPROMISO Y LA INSTITUCIÓN
ARBITRAL.
- ULISES ALBERTI MONTOYA, EL ARBITRAJE COMERCIAL