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CAPÍTULO 12

ALTRUISMO: AYUDA A LOS DEMÁS

¿Por qué ayudamos?
Intercambio social
Normas sociales
Psicología evolucionista
Comparación y evaluación de las teorías del altruismo
¿En qué circunstancias ayudamos?
Influencias de la situación: el número de observadores
Influencias de la situación: ayudar cuando alguien más lo hace
Influencias de la situación: la presión del tiempo
Influencias personales: los sentimientos
Influencias personales: los rasgos de personalidad
Influencias personales: la religiosidad
¿A quién ayudamos?
Género
Similitud
¿Cómo podemos fomentar nuestra disposición a ayudar?
Deshacer las restricciones de la disposición a ayudar
Socialización del altruismo
Post scríptum personal: riqueza, bienestar y generosidad


IDEAS DE LECTURA Y DISCUSIÓN
1. Introducción al altruismo
El estudio de casos en ayuda puede proporcionar una buena introducción a la literatura sobre el
altruismo. El ultimo segmento animado del video McGraw-Hill Social Psychology
Videodisc/Videotape presenta una secuencia filmada de noticias de la CBS acerca del rescate
de Jessica McClure (2:05 min.). El texto incluye una fotografía del suceso y sugiere que los
salvadores de Jessica fueron guiados por un sentido de responsabilidad social.
El rescate de Jessica ocurrió en octubre de 1987. Una encuesta del Centro de Investigación Pew
después de la muerte de la princesa Diana encontró que en la década anterior el rescate de
Jessica compitió con el accidente automovilístico en París por la atención en ámbito mundial
(Babineck, 1997). Observadores comprensivos de todo el mundo inundaron a la pequeña niña
con regalos hechos a mano, tarjetas y dinero en efectivo. El dinero, calculado en un millón de
dólares o más, se puso en un fideicomiso hasta que cumpla 25 años. Actualmente Jessica saca
A y B de calificación en la escuela, toca el piano y la trompeta, y le encanta patinar. Sus padres
Chip y Missy McClure (interpretados en el video clip) se divorciaron en 1990. Su salvador
Robert O’Donnell se disparó y murió por su propia mano en 1995. Su hermano Ricky reportó
que la vida de O’Donnell “se desmoronó” debido al estrés del rescate, la atención que éste creó
y el regreso decepcionante a la vida diaria.
Otros estudios de casos para presentar en clase incluyen los ganadores de la Comisión del
Fondo para Héroes de Carnegie. Esta comisión, establecida en 1904 por Andrew Carnegie, ha
reconocido más de 8,000 actos de heroísmo desde su fundación. Además de una medalla, los
ganadores reciben 2,500 dólares. Entre los beneficiados de 1997 estuvieron Patrick O’Toole,
47, de Wall Township, New Jersey, quien empujó a Linda Johntry fuera de su silla de ruedas
justo antes de que ésta fuera golpeada por un tren; Shannon “Shane” Williams, 28, de
Wauseon, Ohio, quien sacó a dos personas de un avión en llamas momentos antes de que éste
explorara en el aeropuerto que dirigía en Wauseon, y Randy Joe Boswell, 33, de Wilmington,
N.C., quien murió ahogado después de empujar a una niña de 11 años hacia la orilla en una
fuerte corriente del océano Atlántico a poca distancia de Kure Beach, N.C. Después de
presentar los casos para su estudio, pida a los estudiantes que definan la palabra “altruismo” y
reflexionen sobre qué lo motiva.
2. Modelos de ayuda
¿Cómo decidimos cuándo ayudar a alguien? Brickman y sus colegas (1982) sugieren que el
hecho de brindar ayuda y la forma que ésta toma depende en gran medida de cómo
respondamos a estas dos preguntas. Primero, ¿quién es responsable del problema? Segundo,
¿quién es responsable de la solución? Las respuestas a estas dos preguntas forman las bases de
cuatro modelos de ayuda.
En el modelo moral, los actores son responsables tanto de los problemas como de las
soluciones y se cree que necesitan la motivación apropiada. Históricamente hemos visto a la
criminalidad y al alcoholismo de esta manera: "Usted se metió en este desastre, ahora sálgase
usted mismo". Las personas que ayudan simplemente exhortan a las personas a asumir la
responsabilidad de sus problemas y a trabajar en sus soluciones.
En el modelo compensatorio, la gente no es vista como responsable de los problemas, pero son
responsables de las soluciones. Jesse Jackson una vez declaró: “Usted no es responsable de
haber caído, pero es responsable de levantarse.” La gente necesita poder y quien ayuda puede
proporcionar recursos u oportunidades que se merecen los receptores. Sin embargo, la
responsabilidad por usar esta ayuda recae sobre el receptor.
En el modelo médico, los individuos no son vistos como responsables del problema ni de la
solución. Los ayudantes dicen: "Usted está enfermo y trataré de hacerle sentir mejor." Este
enfoque, desde luego, caracteriza el sistema de asistencia social en todas las sociedades
modernas. Ayudar implica dar tratamientos y cuidados.
En el modelo de tolerancia, los actores se consideran como responsables de los problemas pero
incapaces o no dispuestos a proveer soluciones. Son vistos como si necesitaran disciplina.
Ayudar significa ganarse su confianza y darles orientación. Alcohólicos Anónimos requiere
explícitamente que los nuevos reclutas asuman la responsabilidad de haber bebido en el pasado
(en lugar de culpar a algo o a alguien más) y admitir que está más allá de su capacidad poder
controlar la bebida sin ayuda de dios y de la comunidad de ex alcohólicos.
Brickman sugiere que una elección incorrecta del modelo en una situación dada socavará la
ayuda efectiva y la disposición para hacer frente a las cosas. Por ejemplo, la deficiencia
potencial del modelo moral es que puede conducir a sus partidarios a considerar a las víctimas
de leucemia y violación responsables de su suerte. Aquellos que abogan por el modelo
compensatorio pueden alienar a la gente que ayudan. Los beneficiados pueden llegar a verse a
sí mismos con la necesidad de resolver problemas que ellos no crearon, desarrollando en
consecuencia una visión del mundo negativa, e incluso paranoica. La deficiencia del modelo
medico es que fomenta la dependencia y la gente pierde la capacidad incluso de hacer algo que
alguna vez hizo bien. El posible inconveniente del modelo de tolerancia es que puede conducir
a una preocupación fanática u obsesiva con ciertos problemas y a una reconstrucción de la vida
completa de las personas alrededor de los comportamientos o las relaciones diseñadas para
ayudarles a encarar estos problemas.
3. Una taxonomía de la ayuda
Pearce y Amato (1980) proponen un esquema de clasificación que cataloga la ayuda en tres
dimensiones importantes. Usted puede usar la taxonomía para presentar el material impreso
sobre el altruismo. Primero, el ayudar a otros puede clasificarse en términos del grado en el
cual ésta está planeada y es formal (por ejemplo, ofrecerse voluntariamente para servir como un
“hermano mayor” o una “hermana mayor”) contra la espontánea e informal (por ejemplo,
ayudar a una secretaria a seleccionar documentos que se le han caído). Ayudar también puede
variar de acuerdo con la severidad del problema (por ejemplo, darle a alguien unas monedas
para un camión contra ayudar a alguien en un accidente automovilístico serio). Finalmente,
Pearce y Amato sostienen que la ayuda puede variar en términos de si ésta involucra el
ofrecimiento indirecto de asistencia (por ejemplo, donaciones de caridad), o hacer algo
directamente para ayudar a una persona con necesidad (por ejemplo, ayudar a un niño a
aprender a andar en bicicleta).



Podría pedir a sus estudiantes que hagan una lista de los distintos tipos de ayuda que han
recibido y dado a sus amigos, conocidos y extraños en los últimos tres meses. Pida voluntarios
para que compartan sus respuestas. Con base en las respuestas a la pregunta por parte de los
estudiantes universitarios, McGuire (1994) creó un esquema de clasificación de ayuda
alternativo. Ella describe cuatro tipos de asistencia que incluyen (1) ayuda casual: hacer un
pequeño favor a un conocido como prestar una pluma a una persona; (2) ayuda personal
sustancial: ayudar a un amigo a cambiarse a su nuevo departamento; (3) ayuda emocional:
proporcionar apoyo emocional o personal a un amigo, tal como escuchar sus problemas
personales, y (4) ayuda de emergencia: dar asistencia a un extraño víctima de un accidente
automovilístico. (Ayudar con una tarea o trabajo escolar fue la asistencia que se mencionó con
mayor frecuencia, clasificada como una forma de “ayuda casual”.)
4. Psicología evolucionista y selección de los parientes
La selección de los parientes es la idea de que la evolución ha seleccionado el altruismo hacia
los parientes de uno para mejorar la supervivencia de los genes compartidos mutuamente. La
lectura/discusión al comienzo del capítulo 5 trata sobre la teoría evolucionista y plantea varias
preguntas que ejemplifican cómo actos específicos de ayuda pueden reflejar la preocupación
por la supervivencia genética. Si usted no las utilizó antes, puede hacerlo ahora.
5. La norma de la reciprocidad
Cialdini (1993) proporciona ejemplos maravillosos de la norma de reciprocidad que usted
puede citar en clase. Por ejemplo, describe el caso de un profesor universitario que envió
tarjetas de Navidad a perfectos extraños. Recibió una avalancha de tarjetas de felicitaciones de
fin de año y Navidad de gente que nunca lo había conocido o no había oído hablar de él. La
mayoría ni siquiera hizo averiguaciones sobre su identidad.
A veces la regla de la reciprocidad se utiliza para explotarnos. Por ejemplo, mucha gente que
recibe muestras gratuitas en el supermercado encuentra difícil regresar sólo los palillos o las
tazas vacías. En vez de ello compran el producto aun cuando no les agrade particularmente.
Cialdini sugiere que parte del éxito inicial del presidente Lyndon Johnson al obtener tantos
programas por medio del Congreso se debió a que muchos legisladores le debían favores. Por el
contrario, la dificultad de Jimmy Carter pudo haberse debido parcialmente a que era un recién
llegado a quien nadie le debía nada.
El uso eficaz de la reciprocidad en la sociedad Hare Krishna condujo a un aumento enorme en
las contribuciones. En los aeropuertos y en otros lugares públicos se acercan a la persona que
tienen como objetivo con un regalo –un libro, una revista, pero con mayor frecuencia con una
flor. Bajo ninguna circunstancia se permite a los desprevenidos transeúntes regresarlo. Sólo
después de que el miembro Krishna ha llevado la fuerza de la reciprocidad a la luz, se le pide al
individuo que dé una contribución para la sociedad.
6. Egoísmo contra altruismo
En The Brighter Side of Human Nature Alfie Kohn identifica varios peligros al ver a la gente
principalmente como egoísta y considerar al altruismo como raro, como asociado sólo con ese
individuo extraño que se sacrifica que conocemos o con la breve lista de héroes de Carnegie
que leemos cada año.
Primero, sostiene Kohn, cada uno de nosotros comete una injusticia al poner parte de la
naturaleza humana más allá de nuestro alcance. En The Plague Camus hace que su narrador se
abstenga en forma deliberada de elogiar los nobles esfuerzos de los residentes del pueblo
contagiado por una enfermedad debido a que "al atribuir demasiada importancia a las acciones
dignas de elogios uno puede, por implicación, estar rindiendo un homenaje indirecto pero
potente al peor lado de la naturaleza humana. Por esta actitud implica que tales acciones brillan
como raras excepciones, mientras que la insensibilidad y la crueldad son la regla general".
Segundo, para no hacer demasiado énfasis en la santidad comunica el mensaje tranquilizador de
que unos cuantos personajes que desbordan la realidad se han vuelto especialistas en ayudar a
otros. El efecto puede ser mitigar la responsabilidad de tener que hacer lo mismo. Podemos
llamarlos ejemplares, pero no son modelos para nosotros. Kohn cita un experimento en el cual
mostró que los sujetos con referencias de gente que hizo un trabajo voluntario excepcional
posteriormente se calificaron a sí mismos como ligeramente menos altruistas que quienes
leyeron sobre los individuos que eran menos útiles.
Finalmente, el altruismo puede convertirse en una proposición de todo o nada. Si nuestra
definición privada del mundo termina con: "Ve a la Madre Teresa'" y si estamos seguros que
nunca podríamos ser como ella, entonces podemos practicar de manera confortable un estilo de
vida de engrandecimiento de uno mismo. De hecho, nuestra comprensión se vuelve una
profecía que se cumple por sí misma: si yo sé que el altruismo no está dentro de mi alcance,
¿por qué molestarme en intentar actuar de esa manera o cultivarla en mis hijos?
Malka Drucker también señala la necesidad de ver a los salvadores de los judíos en la Alemania
nazi como seres humanos ordinarios. Tratarlos como normales es sostener que el altruismo es
accesible a cualquiera –santos y pecadores por igual. "Esto te dice que no tienes que ser la
Madre Teresa", dice Drucker. "No tienes que ser una mejor persona de lo que ya eres para
hacer el bien". Convertir a los salvadores en ejemplos a seguir deja al resto de la humanidad
fuera de la jugada.
7. Participación voluntaria
Una encuesta reciente de Gallup indica que aproximadamente cien millones de estadounidenses
se involucran en algún tipo de conducta de ayuda voluntaria con regularidad. ¿Qué los motiva a
hacerlo? Al investigar esa pregunta, Snyder (1992) reporta que ofrecerse como voluntario
puede servir para cuatro funciones principales. La participación voluntaria es un valor
expresivo cuando refleja las características de la personalidad y las convicciones que son
centrales para el autoconcepto del voluntario (“Me preocupa la gente menos afortunada que
yo.”). La participación voluntaria es socialmente adaptativa cuando está motivada por una
respuesta a la presión social (“La gente a la que me acerco quiere que me ofrezca de manera
voluntaria.”). El trabajo voluntario es defensiva del ego cuando ayuda a los voluntarios a tratar
con conflictos internos y ansiedades relacionadas con su valía personal y competencia (“Hacer
trabajo voluntario me libera un poco de la culpa de tener mejor suerte que otros.”). El trabajo
voluntario sirve como una función del conocimiento cuando brinda al voluntario la oportunidad
de aprender nuevas habilidades y competencias e improvisar las existentes (“La participación
voluntaria me permite obtener una nueva perspectiva de las cosas.”).
Omoto y Snyder (1990) estudiaron a voluntarios que ayudaron a la gente con Sida y
encontraron que quienes estaban motivados por una función de valor expresivo mostraron
mayor disposición a tener un contacto directo con los pacientes de Sida que quienes estaban
alentados por una función socialmente adaptativa o defensiva del ego. Sin embargo, la gente
cuyas motivaciones iniciales eran mejorar su propia autoestima y desarrollarse personalmente
tenían más posibilidades de permanecer como voluntarios que quienes estaban motivados por
su deseo de ayudar a otros. Snyder (1992) sugiere que esto pudo haber sucedido porque los que
ayudaron por razones egoístas tenían menos ilusiones sobre los aspectos desagradables de
ayudar a los pacientes con Sida. Declara que “irónicamente pueden ser aquellos voluntarios que
están alentados por las motivaciones más egoístas quienes, a largo plazo, terminen ofreciendo
los mayores beneficios a otras personas y haciendo las contribuciones más altruistas a la
sociedad”.
8. Las leyes del buen samaritano
La mayoría de los países europeos tiene leyes del “buen samaritano” que consideran un crimen
no pedir ayuda o ayudar a alguien en serio peligro (Benac, 1997). Estas leyes fueron operativas
en la investigación de los fotógrafos en la escena del accidente automovilístico de la princesa
Diana en agosto de 1997. Por el contrario, sólo un puñado de Estados requiere que la gente
ayude a extraños en una emergencia. Algunos expertos legales sugieren que la diferencia en
parte se debe a las diferencias culturales en los valores en los cuales el individualismo
estadounidense contrasta con la solidaridad social europea.
Vermont, Minnesota y Wisconsin están entre los estados de la Unión Americana que tienen las
leyes más sólidas pero incluso estas leyes están redactadas de manera limitada, se utilizan con
poca frecuencia y cuando se ejecutan implican un castigo muy leve por la violación de las
mismas. Por ejemplo, en Vermont, la falla en ayudar a alguien “expuesto a un daño físico
grave” es penada con una multa de hasta 100 dólares. La ley de Minnesota considera un delito
menor fracasar al ayudar a alguien que tiene una emergencia y “está expuesto a sufrir un daño
físico grave”. La violación de la ley de Wisconsin conlleva una de las multas más severas –
hasta de 30 días de cárcel y una multa de 500 dólares. No obstante, ha sido difícil hacer cumplir
la ley, en buena parte porque incluye amplias excepciones.
Pregunte a sus estudiantes si consideran que la ayuda debe ser impuesta mediante la legislación.
R. Lance Shotland (1985) analiza algunos de los beneficios potenciales así como los problemas
con tal legislación. Podría reducir la difusión de la responsabilidad al hacer que los transeúntes
se den cuenta de que serán responsables personalmente de su falta de acción. Además, podría
inclinar la balanza en favor de la intervención si los transeúntes encuentran la situación
ambigua. Podrían sentirse más seguros evitando una multa por intervenir en lugar de
marcharse.
Shotland declara que estos beneficios sólo vendrán si se puede hacer respetar la legislación de
obligatoriedad con todo rigor de ayudar. Evidentemente esto ha sido difícil. Con frecuencia la
ambigüedad rodea a aquéllos en peligro. La gente teme intervenir del lado equivocado en una
disputa, podrían preguntarse en qué se están metiendo cuando se salen de la carretera y les
preocupa hacer algo incorrecto con alguien que está herido. ¿Debe castigarse a un testigo por
un error inocente y cómo puede distinguirse de un deber ciudadano o de una elusión
deliberada? Las leyes también tienen un marco de referencia temporal implícito dentro del cual
las autoridades deben notificar. En el famoso caso de Kitty Genovese una persona llamó a la
policía después de una búsqueda interior considerable sobre lo que implicaría la acción.
Reaccionó demasiado tarde. ¿Debió haber sido enjuiciado? ¿Podría haberse determinado, sin su
cooperación, en qué momento se dio cuenta del ataque? ¿En realidad es posible que los testigos
puedan reportar información aunque teman una represalia?
9. “El dulce aroma de la ayuda”
Usted puede ampliar el análisis del texto sobre los sentimientos y la ayuda con el interesante
estudio de Baron (1997) sobre la relación entre los olores y la ayuda. Baron encontró que había
más probabilidad de que los transeúntes en un centro comercial grande ayudaran a un extraño a
recuperar una pluma caída o al darle unas monedas cuando estas oportunidades de ayuda
ocurrían en la presencia de una fragancia placentera (por ejemplo, galletas horneadas, café
tostado). Hallazgos posteriores sugieren que los efectos de los olores agradables en el
comportamiento social positivo fueron resultado al menos en parte de mejoras inducidas por el
olor en el afecto positivo.
10. La personalidad altruista
The Altruistic Personality: Rescuers of Jews in Nazi Europe de Samuel y Pearl Oliners (1988)
reportó que los salvadores estuvieron motivados por tres factores en especial. Alrededor de
11% estuvo motivado básicamente por un compromiso con el principio de justicia. Estas
personas tenían creencias sólidas sobre cómo deberían ser tratados los otros. En el proceso de
ayuda a menudo se sintieron estrechamente unidos a quienes rescataban. El 52% estuvo
motivado por las normas sociales. Los amigos, la familia o la iglesia consideraron la ayuda
como obligatoria. Al ofrecer ayuda hicieron lo que creyeron que se esperaba de ellos. El motivo
de 37% restante fue la empatía, por el sufrimiento de aquellos cuyas vidas estaban en peligro.
No fue por ningún principio ni por una obligación social que este grupo se sintió motivado sino
por sus sentimientos de conexión con la víctima.
11. ¿”Apatía” del transeúnte?
Lleve a la clase una noticia de un periódico reciente la cual involucre la disposición de la gente
a ayudar o su falta de motivación para hacerlo y pida a los estudiantes que expliquen su
comportamiento. O lea la siguiente breve noticia del asesinato de Kitty Genovese del New York
Times, del 27 de marzo de 1964, y pregunte por qué la gente no estuvo dispuesta a ayudar.
Pocos mencionarán el posible papel que jugaron los factores de la situación. La mayoría verá la
disposición o la falta de ésta de ayudar en términos de la forma de ser, por ejemplo, la apatía o
la crueldad. La investigación sobre la importancia de los factores que intervienen en la
situación puede presentarse entonces.
También podría comparar el caso de Kitty Genovese con el de Reginald Denny en 1992 para
ver las diferencias entre ambos.
Además de preguntar por qué Denny recibió ayuda, pregunte a sus estudiantes cuál es la
respuesta humana más normal, la no intervención o la ayuda.
12. Socialización del altruismo
Las recomendaciones de Alfie Kohn (1988) para educar a un hijo para que esté dispuesto a
ayudar complementan el tratamiento del texto sobre la socialización del altruismo. Kohn hace
las sugerencias siguientes:
1. Céntrese en lo positivo. Decirle a un niño qué no debe hacer no es suficiente. Uno debe
enseñar al niño cómo (y por qué) ayudar.
2. Explique la razón. Los niños deben escuchar por qué es deseable el altruismo así como por
qué la agresión no lo es. Por ejemplo, “Cuando compartes tus juguetes, Josh puede jugar
también y eso hace que él se sienta bien.”
3. Dé el ejemplo. Especialmente antes de los tres años de edad, los niños son influenciados
por modelos de adultos. En general, mostrar cómo ayudar es más efectivo que decirlo.
4. Déjelos ayudar. Encargarse del cuidado de un hermano pequeño o de una mascota permite
al niño experimentar lo que significa ser prosocial. Los niños deben tener la oportunidad de
practicar lo que han aprendido sobre ser sensible con los otros.
5. Promover una autoimagen prosocial. Debe enseñarse a los niños a pensar en sí mismos
como personas humanitarias aun cuando uno de sus padres le haya dado forma a sus
tendencias.
6. Sea un padre cariñoso y empático. Los niños con un apego seguro a sus padres es probable
que sientan al mundo como un lugar seguro. También puede que se sientan bien respecto a
sí mismos y dispuestos a colaborar con los demás. Ser receptivo a las necesidades de los
niños, incluyendo su preferencia ocasional por la distancia de usted, también es importante.
Los estudiantes interesados en este tema podrían visitar el sitio
http://www.apa.org/pubinfo/altruism, el cual proporciona muchas sugerencias más para
promover el altruismo en los niños.
13. Respuestas a la ayuda recibida
La mayoría de las investigaciones sobre el altruismo en la psicología social se han hecho acerca
de las personas que brindan ayuda y no sobre el receptor de la misma. El texto reflexiona en
este énfasis al analizar una variedad de factores que influyen la disposición a ayudar a una
persona.
¿Cómo responde el receptor a la asistencia que se le da? ¿Con gratitud? La investigación indica
que no siempre es el caso. Kenneth Gergen y sus colegas (Gergen y cols., 1975) realizaron un
estudio entre distintas culturas de aquellos que reciben ayuda. Aun cuando los investigadores
no encontraron diferencias importantes entre los países en las evaluaciones de los receptores del
donante, se encontró que los sujetos prefieren donantes que esperan que ellos les devuelvan el
favor. Un vínculo más grande se encontró para los donantes pobres que para los ricos, y los
sujetos también indicaron un gran deseo de devolver el pago al donante pobre que al donante
rico, aun cuando no se haya solicitado el pago.
¿Por qué a la gente le disgustan los regalos gratuitos? Primero, preferimos relaciones que sean
equitativas, en las cuales el dar y el recibir estén en equilibrio. Luego, además, creemos que el
donante quien aparentemente no quiere nada a cambio está intentando manipularnos o usarnos
de una manera que no resulta clara en ese momento.
Recibir ayuda también puede tener un efecto en el nivel de autoestima (Fisher, Nadler y
Whitcher-Alagna, 1982). La ayuda de otro puede hacer que uno se sienta incompetente; es
decir, los sentimientos del receptor podrían ser: “Debí haberlo hecho por mí mismo.” Cuando la
ayuda baja la autoestima de los receptores, es más probable que les disguste la ayuda y el
donante y eviten buscar tal ayuda de nuevo. Fisher y Nadler (1974) encontraron que cuando el
donante es muy parecido a uno mismo, es probable que el recibir ayuda baje la autoestima de
uno. Recibir clases de un compañero estudiante puede ser deprimente; recibir clases de un
experto no lo es.
La manera como los receptores responden a la ayuda también está influenciada por su nivel
actual de autoestima. Nadler, Altman y Fisher (1979) manipularon la autoestima de los sujetos
al proporcionarles evaluaciones negativas o positivas de sus personalidades. Posteriormente,
cuando los sujetos se desempeñaron pobremente el una tarea del laboratorio, sus compañeros
les proporcionaron ayuda o no lo hicieron. Cuando la autoestima de los receptores estaba alta,
la ayuda los hizo sentirse peor; por el contrario, cuando su autoestima estaba baja, la ayuda los
hizo sentirse mejor, como si el apoyo mostrara que a otros les importa.
Preguntas de discusión:
1. ¿Qué implicaciones tiene esta investigación para el hecho de proporcionar ayuda del
gobierno en el ámbito internacional?
2. ¿La investigación tiene implicaciones para las políticas de bienestar social establecidas por
el gobierno?
3. ¿Alguna vez ha recibido un regalo que le hizo sentirse incómodo? ¿Desconfía de los
negocios que ofrecen regalos gratuitos?
14. Fuentes comunes de material adicional para el salón de clases
Darley, J.M. y Latane, B. (diciembre de 1968). “When will people help in a crisis?”,
Psychology Today, pp. 54-57, 70-71. Presenta el clásico trabajo sobre el fenómeno del
transeúnte. Los autores describen su árbol de decisiones para explicar las condiciones
bajo las cuales intervendrá una persona.
Fogelman, E. (1994). Conscience and courage: Rescuers of Jews during the Holocaust. Nueva
York, Doubleday Anchor. ¿Qué animó a un pequeño número de personas durante la
Segunda Guerra Mundial a arriesgar su vida para salvar a los judíos? Algunos estuvieron
motivados por sus profundos valores morales. La motivación de otros fue principalmente
emocional y se basó en los apegos personales o la identificación con la victima.
Hunt, M. (1990). The compassionate beast. Nueva York, William Morrow. Describe la
evidencia del lado bondadoso de la humanidad. Además de considerar las raíces
biológicas y sociales del comportamiento prosocial, Hunt examines cómo se socializa el
altruismo y sugiere estrategias específicas para aumentarlo.
Kohn, A. (1990). The brighter side of human nature. Nueva York, Basic Books. Sugiere que
necesitamos revisar nuestra suposición de que la gente es egoísta y agresiva de manera
innata. Examina el trabajo sobre el comportamiento prosocial dando especial atención al
material publicado sobre la empatía.
Monroe, K.R. (1996). The heart of altruism: Perceptions of a common humanity. Princeton,
New Jersey, Princeton University Press. Analiza el altruismo desde una variedad de
perspectivas. Concluye que los altruistas se ven a sí mismos como estrechamente
vinculados con los otros mediante una humanidad compartida.
Schroeder, D.A., Penner, L.A., Dovidio, J.F. y Piliavin, J.A. (1995). The psychology of helping
and altruism. Nueva York, McGraw-Hill, Inc. Le proporciona tanto una descripción
general como la integración del material publicado de la investigación sobre la acción
prosocial. Considera cuándo y por qué la gente ayuda así como las características de la
personalidad prosocial.


IDEAS DE DEMOSTRACIONES Y PROYECTOS
1. Definición de altruismo
El capítulo 12 sugiere que la definición de altruismo es discutible, debido que al parecer los
actos de autoayuda pueden tener un motivo egoísta subyacente. La demostración 12-1 invita a
los estudiantes a clasificar varios actos como altruistas o no. En cada pregunta pida a la gente
que explique su respuesta. Vea si a partir de sus acuerdos y sus desacuerdos puede formar una
definición de altruismo y hacer una lista de algunos de los motivos que podrían subyacer el
comportamiento de ayuda.
2. Volver a visitar el error de atribución fundamental
Una de las contribuciones de la psicología social al estudio del altruismo ha sido la
identificación de las influencias de la situación en ayudar, las cuales a menudo se ignoran o se
subestiman. Como el texto lo indica, el estudio del buen samaritano de Darley y Bastón (1973)
reveló el poderoso efecto de la presión del tiempo. Su hallazgo contradictorio, no reportado en
el texto, de que la orientación religiosa, una variable del temperamento, no tenía efecto en los
índices de ayuda.
Antes de que los alumnos lean el texto describa el estudio de Darley y Batson, identificando
claramente la presión del tiempo y la orientación religiosa como las variables independientes
críticas. Para evaluar esta última, los investigadores utilizaron medidas de la religiosidad
intrínseca contra la religiosidad extrínseca. Por intrínseco, la religión es un fin en sí mismo
(por ejemplo: “Mis creencias religiosas son lo que realmente sostiene mi enfoque de la vida”);
por extrínseco, la religión es un medio para algún otro fin (por ejemplo, “Una razón básica de
mi interés en la religión es que mi iglesia desarrolla una actividad social agradable”).
Pida a los estudiantes que predigan cualquier diferencia entre los niveles que tenía cada
variable independiente en los índices de ayuda. En concordancia con el error de atribución
fundamental, es probable que predigan que la variable del temperamento tenía un mayor
impacto que la de la situación. Sin embargo, los resultados indicaron que ocurrió lo contrario.
El 63% de los participantes, que no estaban de prisa, se detuvo a ayudar mientras que sólo 10%
de aquéllos con prisa ofreció ayuda. La orientación religiosa no tuvo in impacto importante en
los índices de ayuda.
3. Sonríe y el mundo te sonreirá: la norma de la reciprocidad
Los esfuerzos para reproducir los hallazgos de Hinsz y Tomhave (1991) pueden proporcionar
las bases para un proyecto del estudiante interesado. Parejas de estudiantes fueron a escenarios
públicos (centros comerciales, tiendas de abarrotes, bibliotecas, aceras) y simplemente
observaron cómo respondían los transeúntes a una sonrisa o a un ceño fruncido. El estudiante
expuesto caminó a unos cinco pies frente al estudiante clave e hizo contacto visual con un
sujeto solo que se aproximaba. El estudiante expuesto entonces hizo una señal al estudiante que
le seguía (por ejemplo, un ligero movimiento de la mano del puño hacia abajo o llevar un brazo
atrás del cuerpo) para que observara la expresión facial del sujeto.
Más de la mitad de los sujetos respondió a una sonrisa con una sonrisa, mientras que unos
cuantos sujetos respondieron a un ceño fruncido con un ceño fruncido. Los autores sugieren
que la norma de la reciprocidad puede regir las respuestas a las sonrisas: debemos responder en
el grado y la amabilidad a las acciones gratificantes, en este caso el saludo de los otros. Por el
contrario, un ceño fruncido en el rostro de una persona que se aproxima no sirve como una
forma de saludo sino que por lo general representa un afecto poco amistoso o negativo. Los
ceños fruncidos ocurren rara vez en encuentros breves y tienen implicaciones ambiguas para el
observador. Es comprensible que los transeúntes parecieran responder a un ceño fruncido con
una mirada de perplejidad.
Otros hallazgos indicaron que es más probable que las mujeres sonrían que los hombres y es
más probable que la gente le sonría a una mujer que a un hombre.
5. ¿La gente servicial es feliz?
Un ejercicio para el salón de clases sugerido por Bernard Rimland formula esa pregunta.
Distribuya una hoja de papel a cada estudiante y pida a la clase que haga una lista de 10
personas que conozcan bien, usando sólo las iniciales o un apodo. Al lado de cada nombre los
estudiantes deben escribir una “F” si la persona tiende a ser feliz o una "N" si no es así. Luego
deben repasar la lista una segunda vez escribiendo "E" para egoísta o "G" para generoso.
Rimland describe el egoísmo como una tendencia estable a dedicar el tiempo y los recursos al
propio interés y bienestar de uno y una falta de disposición a causarle molestias a los otros.
Dibuje una tabla de 4 x 4 en el pizarrón con las palabras feliz/infeliz en uno de los ejes u
egoísta /generoso en el otro. Indique a sus estudiantes que reproduzcan la tabla en sus hojas y
que cuenten el número de personas entre los 10 nombres que entran dentro de cada celda.
Luego pida a cada estudiante que lea el número en cada celda y lo haga coincidir en el pizarrón.
Los resultados serán dramáticos. La celda feliz/egoísta tendrá pocos casos; virtualmente toda la
gente feliz estará en la celda "generoso". Pregunte a los estudiantes si conocen a alguien que
sea tanto feliz como egoísta. Pocos lo harán. Como Rimland señala, el hallazgo puede
representar una paradoja interesante: las personas egoístas son aquéllas cuyas actividades están
dedicadas a sentirse felices ellos mismos. A juzgar por otros, no obstante, esta gente egoísta es
probable que esté más cerca de ser feliz que quienes están dedicados a hacer a otros felices.
Alan Feingold ha sugerido que el egoísmo y la felicidad pueden estar asociados debido a que
ambos son características socialmente deseables; podemos ver a la gente que queremos como
poseedores de ambos rasgos y a quienes no queremos como si no tuvieran ninguno. Usando las
escalas de autoevaluación de la felicidad y la infelicidad, Feingold reportó una correlación
positiva entre las dos variables para hombres, pero no para mujeres.
6. Análisis de las peticiones de caridad
Las peticiones de donaciones se colocan con frecuencia en revistas populares por
organizaciones de beneficencia. Usted podría recolectar varias (o pedirle a los estudiantes que
lo hagan) para su presentación en clase. Pregunte a los estudiantes qué motivo supone cada
petición y qué tan eficaz esperan que sea.
Por ejemplo, en mi campus un collage de carteles se utilizó recientemente para atraer a
donadores de sangre. Lea lo siguiente en clase y pregunte: “¿Qué asumen cada uno sobre los
motives para ayudar?... ¿Es una petición efectiva?”
1. “Es una de las compensaciones más hermosas de esta vida que ningún hombre puede
ayudar sinceramente a otro sin recibir ayuda él mismo”: Ralph Waldo Emerson, donador
de sangre.
2. ¡Done sangre! ¡Es una experiencia que levanta el ánimo!
3. ¡Abrace a un donador de sangre! (Un oso gigante viste una camiseta con las palabras: “Nos
interesas.”) Por favor done.
4. Sobresalga de la multitud. Done sangre.
5. ¡No sea gallina! Done sangre.
6. La sangre es como un paracaídas... Si no está ahí cuando lo necesita, es probable que
nunca lo necesite de nuevo. Done sangre.
7. Lo operan mañana. Usted debe estar ahí. (Toma cercana a un niñito sentado en una cama
de hospital.) Sangre. Dé un poco para que alguien pueda vivir.
8. (Perfil de una sonrisa, hombre afroamericano de mediana edad sosteniendo una pequeña
tarjeta con una “B-” impresa en ella.) Necesitamos todo tipo de sangre. En alguna parte,
alguien está contando con usted. Por favor, done sangre regularmente.
9. ¿Cómo le dice usted a una pequeña de 4 años que tal vez nunca tenga 5? (Toma cercana a
una niña sumamente encantadora.) Sangre. Dé un poco para que alguien pueda vivir.
10. Done sangre hoy. Alguien que usted ama tal vez la necesite mañana.
7. Experimento de campo sobre la ayuda
Muchos de los experimentos descritos en el capítulo 12 conducen por sí mismos a la
representación o, mejor aún, a aplicar sus métodos a alguna nueva pregunta planteada por la
clase. Por ejemplo, ¿es más probable que algunos tipos de personas, algunas situaciones o
algunos tipos de llamados generen ayuda (por ejemplo, cuando se caen documentos)?


Demostración 12-1
Bolt y Myers
© McGraw-Hill, 1999


¿Es altruismo?


Sí Tal vez No
___ ___ ___ 1. Bob, un estudiante universitario, pasa tres horas a la semana cuidando
como el “hermano mayor” a un niño de ocho años cuyo padre ha muerto.
___ ___ ___ 2. Mary, una abogada, se detiene para ayudar a la víctima de un accidente
automovilístico.
___ ___ ___ 3. Bill notifica al gerente de la librería cuando ve a un estudiante
universitario robarse una libreta.
___ ___ ___ 4. John, un bombero, rescata a una mujer anciana de un edificio de
departamentos en llamas y se siente abrumado por el humo, pero más
tarde recibe una recompensa de héroe.
___ ___ ___ 5. Millie hace un donativo anónimo de 500 dólares a una organización de
beneficencia local.
___ ___ ___ 6. Sam intenta salvar a su hijo de tres años de ahogarse.
___ ___ ___ 7. Sally compra un número para una rifa de una organización de
beneficencia.
___ ___ ___ 8. Jim acepta donar sus ojos para un transplante en caso de que muera.
___ ___ ___ 9. Jill, una estudiante universitaria, dona medio litro de sangre a cambio de
7.50 dólares.
___ ___ ___ 10. Wanda, una mujer policía, arresta un ladrón de bancos cuando intenta
escapar de la escena del crimen.
___ ___ ___ 11. Creyendo que "quienes dan deben recibir una gran bendición a cambio",
Ralph y Doris contribuyen con su cheque de sueldo mensual a los fondos
de su iglesia.


PELÍCULAS/VIDEOS
Brother’s Keeper (NBC, 15 min., 1996). Trasmitido por la NBC el 30 de abril de 1996, este
breve segmento con la actuación de John Darley proporciona una cobertura excelente del
fenómeno del transeúnte. Cubre el trágico caso de Deletha Word, quien fue golpeado
salvajemente en el puente de la isla Belle sobre el río Detroit, mientras docenas de
espectadores se quedaron inmóviles. Para hacer pedidos, llame al 1-800-420-2626.
The Courage to Care (PBS, 30 min., 1986). Con comentarios de Elie Wiesel, este programa
examina a aquellos individuos en la Alemania nazi que intervinieron en favor de los
judíos.
Helping and Prosocial Behavior (PSU, 30 min., 1989). Considera motivos para ayudar a incluir
las normas de reciprocidad y de responsabilidad social. Una escena de la comunidad
"Park Pride Day" ejemplifica los comportamientos notablemente altruistas del ciudadano
común.
When Will People Help? The Social Psychology of Bystander Intervention (HBJ, 25 min.,
1976). Daryl Bem describe la investigación sobre el estudio del fenómeno del transeúnte.
Recreación de varios estudios de laboratorio.
SOS: Action or Apathy (BOS, 7 min., 1976). Un ejemplo animado del problema de la
responsabilidad social. Presenta la respuesta de un hombre a un mensaje de SOS
descubierto en la playa.