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Módulo 1

I. Contenidos del módulo

1.1 Semiótica
1.2 Ramas de la semiótica
1.3 Lógica y semiótica
1.4 El lenguaje
1.5 Lenguaje formalizado


II. Objetivos del módulo

1. Definir en qué consiste un cálculo.
2. Definir qué es un lenguaje formalizado.
3. Definir en qué consiste el lenguaje de la lógica.
4. Saber en qué consiste un razonamiento formalmente válido.
5. Conocer en qué consiste el estudio de la semiótica.


III. Preguntas básicas

1. ¿Qué es un razonamiento formalmente válido?
2. ¿En qué consiste un cálculo?
3. ¿Qué es un lenguaje artificial?
4. ¿Cuáles son las ramas de la semiótica?


IV. Introducción

El lenguaje natural que hablamos a diario es un instrumento de comunicación muy complejo, con múltiples
formas de combinación y diversos sentidos, que llega a constituir, incluso, un componente de nuestro
comportamiento.

Los lenguajes artificiales son lenguajes de precisión, construidos por los científicos a fin de poder formular
con rigor las relaciones entre los objetos estudiados por sus respectivas ciencias. Una tarea propia de la
sintaxis es la construcción de cálculos o lenguajes formales, que no son propiamente lenguajes, sino una
estructura para la formación del lenguaje.

En este módulo se comenzará con el estudio de un tipo de cálculo especial: el cálculo proposicional.







1.1 Semiótica

La lógica trabaja con signos. En primer lugar, porque se ocupa del lenguaje, que es un sistema de signos. En
segundo lugar, porque crea sus propios signos. Por tanto, antes de entrar en el estudio de la lógica vamos a
ocuparnos de los signos. Su estudio corresponde a la semiótica.

Un signo es un objeto físico. Una bandera roja, un mapa, una nota musical, una palabra escrita sobre el papel,
son ejemplos de signos. Una primera característica que tienen los signos es que hacen referencia a otra cosa:
una bandera roja hace referencia a un peligro, un mapa al lugar geográfico que representa, una nota musical a
cierto sonido. Aquello a lo cual el signo hace referencia se denomina designado. Una segunda característica
que tienen los signos es que hacen referencia a algo para un cierto sujeto. El signo hace referencia a su
designado, siempre en relación con algún sujeto. A este sujeto se le denomina intérprete.

Si se llama S al signo, D al designado e I al intérprete, puede ahora definirse el signo de la siguiente manera: S
es el signo de D para I si I piensa en D, o es remitido a D cada vez que está en presencia de S. Al proceso
mediante el cual un objeto funciona como signo se le denomina proceso semiótico.


1.2 Ramas de la semiótica

Considerando las relaciones que se dan entre los componentes del proceso semiótico, se tiene que, por un
lado, está la relación que se da entre un signo y otros signos o la relación de un signo consigo mismo. A esta
relación se le denomina dimensión sintáctica del proceso semiótico. Otra relación es la que se da entre un
signo y aquello a lo cual hace referencia, o sea su designado. A esta relación se le denomina dimensión
semántica. Por último, está la relación que se da entre un signo y los intérpretes de éstos, llamada dimensión
pragmática. El estudio de cada una de estas dimensiones da lugar a las distintas ramas de la semiótica: la
sintaxis, la semántica y la pragmática.

Hay reglas que rigen las relaciones que se dan en cada una de las tres ramas. Las reglas sintácticas rigen las
relaciones entre los signos. En el lenguaje, las reglas ortográficas son de este tipo. Las reglas semánticas rigen
las relaciones entre los signos y los designados. Toda estipulación acerca del significado de un objeto que
funciona como signo es una regla semántica. Así mismo, las condiciones acerca de la verdad de un enunciado
pertenecen a la semántica. La pragmática analiza las reglas de uso de los signos, es decir, cómo los usan los
intérpretes. Por ejemplo, cuando se dice “los norteamericanos y los ingleses pronuncian el inglés de distinta
manera”, se hace un enunciado de la pragmática.

1.3 Lógica y semiótica

A la lógica le interesan sobre todo los aspectos sintácticos y semánticos de los signos. La sintaxis lógica es el
estudio de cómo se combinan todos los signos en fórmulas y cómo a partir de ciertas sucesiones de signos se
obtienen nuevas sucesiones de ellos.

Los aspectos semánticos son fundamentalmente dos. En primer lugar está la relación de los signos lógicos con
aquello que designan. Por ejemplo: “las letras F, G, H designan propiedades”. Cuando se establecen estas
correspondencias, se dice que se ha dado una interpretación de los símbolos.

En segundo lugar está el problema de la verdad. Por un lado, determina las condiciones bajo las cuales ciertos
enunciados resultarán verdaderos y otros falsos. Por otro lado, se ocupa de cierto tipo de verdad, que se llama
verdad lógica, propia de ciertos enunciados que tienen una estructura tal que resultan verdaderos en cualquier
interpretación que se haga de ellos. Por ejemplo, el enunciado “llueve o no llueve” es lógicamente verdadero.


1.4 El lenguaje

Nos servimos del lenguaje en las más diversas formas: para hacer preguntas, dar órdenes, expresar deseos y
también para hacer afirmaciones acerca de los objetos. Es decir, enunciar hechos o describir situaciones. De
una pregunta no tiene sentido preguntarse si es verdadera o falsa. Por ejemplo,
¿Quién desea ayudarme?
¿Qué hora es?
no son, en cuanto tal, ni verdaderas ni falsas. Tampoco lo son expresiones como:
¡Siéntese aquí!
¡Váyase!
En cambio, de las afirmaciones que hacemos acerca del mundo sí tiene sentido preguntarse por su verdad o
falsedad. Este uso del lenguaje se denomina apofántico. La lógica actual se ocupa fundamentalmente del
discurso apofántico. Es decir, del discurso cuyos enunciados son, o bien verdaderos, o bien falsos. Las
expresiones:
Pedro fue al colegio
Peter went to the college
son distintas en cuanto que son diferentes trazos sobre el papel. Sin embargo, dicen lo mismo. Es decir,
enuncian una misma proposición.

Se entiende por proposición el contenido transmitido en una oración apofántica. Se empleará el término
proposición o enunciado indiferentemente.

1.5 Lenguaje formalizado

El lenguaje natural que hablamos a diario es un instrumento de comunicación muy complejo, con múltiples
formas de combinación y diversos sentidos, que llega a constituir, incluso, un componente de nuestro
comportamiento.

Los lenguajes artificiales son lenguajes de precisión, construidos por los científicos a fin de poder formular
con rigor las relaciones entre los objetos estudiados por sus respectivas ciencias. Una tarea propia de la
sintaxis es la construcción de cálculos o lenguajes formales, que son propiamente lenguajes, sino una
estructura para la formación del lenguaje.

Un cálculo se compone de lo siguiente:

• Un conjunto de elementos primitivos o símbolos elementales, que constituyen los objetos del sistema.

• Un conjunto de reglas de formación que establecen cuáles son las combinaciones u ordenaciones de
símbolos elementales que están bien formados. Tales ordenaciones son llamadas términos y fórmulas.

• Un conjunto de reglas de transformación. Aplicándolas se puede transformar una combinación bien
construida de símbolos en otra combinación igualmente bien construida.

Un cálculo es una construcción autónoma, en el sentido de que no hace referencia a nada que sea ajeno a él.
Por tanto, no es un lenguaje en la medida en que no es medio de comunicación, sino un puro armazón
sintáctico. Sus elementos carecen de significado. Se puede, sin embargo, transformar un cálculo en un
lenguaje que interprete sus símbolos, dando a los mismos un significado.

El siguiente es un ejemplo de un cálculo:

• Símbolos primitivos:

tipo A: º, ¹, ²…

tipo B: Oº, O¹, O²…

tipo C: *


• Reglas de formación:

RF1: Un símbolo tipo A es una expresión bien formada.
RF2: Un símbolo tipo B es una expresión bien formada.
RF3: Una expresión formada por un símbolo tipo A seguido por el símbolo * y de un símbolo
cualquiera tipo B es una expresión bien formada.
RF4: Una expresión formada por un símbolo tipo B seguido por el símbolo * y de un símbolo tipo A es
una expresión bien formada.
RF5: Las únicas expresiones bien formadas son las autorizadas por RF1 a RF4.

• Reglas de transformación:

RT1: Dada una expresión del tipo RF3, puede transformarse en otra expresión del tipo RF4
intercambiando el símbolo tipo A con el símbolo tipo B..
RT2: Dada una expresión del tipo RF4, puede transformarse en otra del tipo RF3 intercambiando el
símbolo tipo B por el símbolo tipo A.
RT3: Dada una expresión del tipo RF3, puede transformarse en otra del mismo tipo cambiando el
símbolo tipo B por cualquier otro símbolo tipo B.
RT4: Dada una expresión del tipo RF4, puede transformarse en otra del mismo tipo cambiando el
símbolo tipo A por cualquier otro símbolo tipo A.
RT5: Las únicas transformaciones autorizadas son las presentadas por RT1 a RT4.

Dada la expresión bien formada º * O¹, es posible transformarla en O¹ * º por medio de RT1, o en º * Oº
por RT3.

Dada la expresión bien formada º * O¹, es posible transformarla en O² * ²

así:

º * O¹

º * O² RT3

O² * º RT1

O² * ² RT4

Suponga ahora que en una sociedad determinada los signos tipo A representan hombres y los tipo B mujeres,
y el signo tipo C representa la relación “contraer matrimonio con”. Entonces, de acuerdo con esto,

º * O¹ significa que el hombre representado por º está casado con la mujer representada por O¹.

En el supuesto de que º * O¹; qué significa ¹ * O¹ ?

Lo que se ha hecho entonces es formalizar las relaciones matrimoniales en una determinada sociedad, o sea
que se ha pasado de un simple cálculo a un lenguaje formalizado.

La lógica se entiende como un conjunto de cálculos a los cuales se les da una interpretación en el campo de
investigación que constituye el objeto de la lógica (el razonamiento deductivo). Se puede decir que la lógica
es la ciencia de los principios de inferencia o razonamientos formalmente válidos. Lo específico de un
razonamiento o inferencia consiste en derivar una conclusión a partir de unas premisas siguiendo una regla de
inferencia dada, llamada modus ponens. De esta conclusión se dice que es formalmente válida, es decir, que
si sus premisas son verdaderas entonces la conclusión también es verdadera. La lógica se ocupa de la validez
de los razonamientos y no de la verdad o falsedad de los enunciados que la componen.

En todo razonamiento es posible diferenciar la forma del contenido. Así, por ejemplo,
Si llueve, entonces no iré al teatro
Si pago las deudas, entonces no tendré problemas
son dos enunciados de contenidos diferentes. Su forma, sin embargo, es la misma. Su estructura se representa
así:
Si... entonces...

Se puede llenar el espacio vacío con letras mayúsculas, que representarán el contenido de los enunciados,
quedando la expresión así:

Si P entonces Q

A la lógica le interesa únicamente la forma de los razonamientos. A esto se le denomina lógica formal o
ciencia de las formas o esquemas válidos de razonamientos. La lógica ha de hacerse con un lenguaje en el
cual la forma aparezca aislada, y en el que la estructura del razonamiento se muestre sola.