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Sistemas cooperativos de viviendas en uruguay

En el marco del estudio en este ensayo, no referiremos sucintamente a los aspectos esenciales que
caracterizan al sistema cooperativo de vivienda uruguayo, para dar una visión general acerca de en
qué consiste y cuáles son sus principales virtudes.
Las cooperativas de vivienda supones un subsistema colectivo y organizado de lo que en
Latinoamérica se cómo conoce como “producción social del hábitat”, definido por Enrique Ortiz
como:
“todos aquellos procesos generadores de espacios habitables, componentes urbanos y viviendas,
que se realizan bajo el control de autoproductores y otros agentes sociales que operan sin fines de
lucro. […] las modalidades autogestionarias incluyen desde la autoproducción individual
espontánea de la vivienda hasta la colectiva que implica un alto nivel organizativo de los
participantes y, en muchos casos, procesos complejos de producción y gestión de otros
componentes del Hábitat”.
Contexto del sistema cooperativo
Hacia 1966, surgen las primeras experiencia sobre el sistema cooperativo de vivienda en Uruguay,
promovidos por el CCU (Centro cooperativista Uruguayo) cuyo éxito es el antecedente que más
tarde será el origen formal e institucionalizado del modelo posterior, y se da con la “Ley Nacional
de Vivienda” aprobada en 1968, para enmarcar y promover los programas de vivienda social. En el
marco jurídico que crea y promueve esta ley incluye a las cooperativas de viviendas según los
principios del cooperativismo, y las define como sociedades que “tienen por objeto principal
proveer de alojamiento adecuado y estable a sus asociados, mediante la construcción de viviendas
por esfuerzo propio, ayuda mutua, administración directa o contratos con terceros, y proporcionar
servicios complementarios a la vivienda”.
El primer punto que queremos destacar es que el modelo cooperativo se incluye en la ley para dar
solución para el hábitat a los sectores de la población que por la situación económica se ven
impedidos de acceder a una vivienda de las que oferta el mercado, siendo la vivienda un derecho
de las personas por el solo hecho de ser persona. Por esto, el rol del Estado es esencial, porque se
encarga de supervisar y financiar las viviendas, en cumplimiento de garantizar a los ciudadanos
el derecho a una vivienda digna. A través del banco de tierras del Estado, una vez que las familias
reciben el crédito, acceden a un terreno de uso urbano, provisto de los servicios necesarios para la
construcción de una vivienda. Siendo este mecanismo el punto de partida para el crecimiento de
una ciudad de acuerdo a lo que planifica, y evita la segmentación de estas familias en situación
desfavorable se asienten en las periferias.
La autogestión y la solidaridad representan los pilares en los que se fundas los sistemas
cooperativos. La propia gente es la que se organiza y que toma las decisiones, movida desde una
base de una necesidad común, para resolverla de forma colectiva.
Los sistemas cooperativos varían en dos tipos según su forma de gestión. Los de ahorro previos en
las que los interesados contribuyen con una parte del capital necesario para construir (agrupados
en FECOVI, Federación de Cooperativas de Vivienda de Usuarios por Ahorro Previo) y los de ayuda
mutua en las que las personas aportan la mano de obra y trabajan en la construcción de sus
viviendas (agrupados en FUCVAM, Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda
Mutua).
Por otra parte, existen dos regímenes de tenencia, el individual cada familia es propietaria de su
vivienda, y el colectivo las viviendas son propiedades de las cooperativas y las familias asumen el
derecho al uso, e incluso la deuda la afronta la comunidad.
El rol de los técnicos también es indispensable y por eso incluye la figura indisoluble, necesaria e
imprescindible de los IAT (los institutos que los agrupan), integrados por profesionales de la
arquitectura, ingeniería, contabilidad, legislación y trabajo social entre otros formados como
equipos para asesorar y acompañar a los cooperativistas en cada una de las faces, sobre todo en la
capacitación y toma de decisiones. Según las exigencias de la ley cada cooperativa debe tener
previamente contratado un IAT.
Puesta en práctica del sistema de cooperativas.
La capacitación es un proceso permanente, que se va correspondiendo en las diferentes etapas de
la cooperativa. Cuando los interesados se juntan por primera vez, ya hay procesos de capacitación
que consiste en explicarles que son las cooperativas.
El primer paso del sistema de cooperativas comienza explicando a los interesados que es el
cooperativismo y en que consiste, que derechos implica y en que consiste. Los pasos siguientes
son; la constitución de la cooperativa, la aprobación de los estatutos siendo que las cooperativas
se manejan con estatutos tipos, la cooperativa los debe discutir a fondo, ya que posteriormente
van a ser las reglas de vida del grupo. Hay otro paso que es la inscripción en el Ministerio de
Vivienda. Después de estos pasos comienza los trámites para obtener el suelo o el inmueble en el
que van a construir. Previamente tendrán que contratar un IAT para asesorarla que los puede
empezar a asesorar ya con la formación del grupo, pero también con el acceso al terreno; una vez
que se tiene el terreno está todo el tema del anteproyecto.
Y todo eso son etapas en las que hace falta capacitación, porque, por ejemplo, aprobar un
anteproyecto implica desde tener una idea muy clara de cuáles son las necesidades, que a veces el
mismo interesado no la tiene (tiene ideas generales pero transformar eso en un programa que un
arquitecto pueda traducir a su vez en anteproyecto es todo un trabajo que requiere una
interacción muy fuerte entre los técnicos y los cooperativistas, y en la cual los cooperativistas
aprenden muchas cosas, y los técnicos también. Y la etapa final de la capacitación tiene que ver
con el manejo de la empresa cooperativa durante la obra y luego con el uso de las viviendas y el
barrio.
En la obra la cooperativa va a manejar recursos muy importantes y lo tiene que hacer de manera
eficiente, porque no tiene margen, tiene que hacer la obra con ese dinero sí o sí. No es como una
empresa, que si falló el presupuesto, puede conseguir un crédito adicional, o puede poner fondos
propios a partir de reducir su ganancia, o por diferentes mecanismos. La cooperativa cuenta sólo
con los recursos del préstamo, y esos recursos tienen que ser los suficientes para hacer lo que la
gente se propuso hacer. Entonces, todo eso implica una capacitación en gestión.
El rol del arquitecto dentro del sistema cooperativo.
El arquitecto está incluido dentro IAT conformado por otros profesionales, siendo el arquitecto y
los trabajadores del área social como parte fundamental de todos los IAT. Los arquitectos trabajan
respetando los espacios de aporte profesional de cada integrante de estos equipos, en una clave
de horizontalidad. Un grupo importante de propuestas que se manejan más desde una mirada
tradicional de un trabajo de oficina, en la cual la mayor parte de las veces el arquitecto es el centro
del equipo. Está también la idea que desde allí se gestan y se producen los trabajos del instituto y
muchas veces -por ejemplo- los otros técnicos concurren a aportar su trabajo a programas que
vienen ya formateados desde estos grupos cabeza.
La metodología de trabajo con los grupos sobre algunas cuestiones de formación y de capacitación
previa. Lo primero es trabajar sobre el imaginario colectivo y sobre el imaginario de la vivienda.
Sobre lo que cada uno trae y se imagina y se elaboran unos talleres para introducir algunas
cuestiones básicas sobre el habitar y la relación de la vivienda, sobre lo que sucede en su interior,
etc. Trabajar con los grupos sobre ese imaginario, poniendo de acuerdo cosas y allanando también
lenguajes, poniendo sobre la mesa distintas miradas: la del habitante y la del técnico. Después se
trabaja sobre la vivienda y el habitar en colectivo, que introduce ya una complejidad mayor al
tema. Esto puede hacerse sin que la cooperativa sepa todavía en dónde va a instalar su proyecto o
cuál va a ser su terreno. Estos conceptos son trabajados en un plano abstracto, mas con su
significado.
Conclusión sobre las cooperativas de vivienda Uruguayas.
El objetivo de este análisis sobre un sistema cooperativo, que tiene sus réplicas en distintos países
de américa latina y con intentos de creación en países europeos. Si bien en Argentina los sistemas
de cooperativas están. Son el menor de los casos, las escalas manejadas demasiado grandes para
el verdadero objetivo que estas intentan producir.
Pero lo que queremos destacar de este sistema, son los siguientes puntos. Primero la creación de
un marco jurídico para establecer la creación de las cooperativas, esto genera uno de los puntos
más difícil que es la continuidad en el tiempo. Segundo punto es la creación de los IAT con equipos
multidisciplinares para generar la más vasta mirada sobre los diferentes puntos a tener en cuenta
en la concreción, con una mirada integral. Y por último el trabajo sobre los imaginarios colectivos y
sobre los imaginarios sobre la concepción de la vivienda con la mirada de quienes las van a morar,
esto se da por las escalas de trabajos de los diferentes emprendimiento de las cooperativas
permitiendo un relación entre los técnicos y las personas.