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SIGLO XIX: FRANCIA

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA
Suele situarse el punto de partida de la Edad Contemporánea en el año 1789, fecha del inicio de la
Revolución Francesa.
El siglo XIX se inaugura bajo el influjo de la Revolución Francesa y las conquistas napoleónicas. El
Congreso de Viena (1815) supuso en principio, el triunfo de la Restauración y la reconstrucción del
mapa de Europa. Pero el equilibrio no se restablece. Las revoluciones de 1820, 1830, 1848, 1871
se inician en Francia (excepto la de 1820, en España) y se extienden por toda Europa. Los impulsos
proceden del liberalismo, de los movimientos democráticos, el socialismo, y el anarquismo. Al
mismo tiempo otro movimiento recorre el continente: el nacionalismo, que hacia fin de siglo
deriva, en algunos casos, en imperialismo colonialista. Las transformaciones económicas y sociales
producidas por la extensión de la Revolución Industrial contribuyen de forma definitiva a un
cambio radical del panorama histórico.
LAS REVOLUCIONES LIBERALES: Revoluciones de 1820. Se inician en Alemania y España, ambas se
alzan contra el Antiguo Régimen restaurado, y exigen reformas liberales. En las universidades
alemanas, se lucha por una monarquía constitucional. En España Riego se protagoniza un
pronunciamiento militar contra Fernando VII e instituye el trienio liberal. Interviene la Santa
Alianza: los Cien Mil Hijos de San Luís, liderados por el Duque de Angulema, y aliados con los
realistas españoles, imponen el absolutismo en 1823. Sin embargo, el clima revolucionario se
extiende a Portugal (que mantendrá el régimen liberal), Piamonte, Nápoles y Grecia (que se
independiza del Imperio Otomano). En estos mismos años, la América española continúa luchando
por su emancipación y los nuevos Estados norteamericanos introducen instituciones liberales en
su organización política.
Revoluciones de 1830: una nueva oleada revolucionaria de mayor envergadura asola Europa; el
punto de partida de estas agitaciones es el alzamiento de orleanistas y republicanos en París en
julio de 1830; triunfan los primeros, los cuales hacen abdicar a Carlos X, último rey francés de la
casa de Borbón y proclaman a Luis Felipe de Orleáns como rey de Francia.
Desde Francia la revolución se extiende a Bélgica, que obtiene la independencia de Holanda, con la
que formaba hasta entonces el reino de los Países Bajos. Los Estados centrales de la confederación
germánica serán los siguientes en sufrir la oleada revolucionaria, seguidos de Polonia y los
pequeños Estados de la Italia central.
Las revoluciones de 1830 acaban dando el triunfo al liberalismo en la Europa Occidental. El
siguiente ciclo revolucionario, en 1848, liberalizará los regímenes de Europa Central.
La Revoluciones de 1848: Es el tercer golpe contra la Restauración. La novedad respecto a las de
los años 30 es el cambio de agentes revolucionarios: ya no son las clases ilustradas las que
promueven el cambio, sino que entran en la escena histórica los sindicatos obreros. Su presencia y
la evolución de los otros grupos hace que los ideales sean distintos: no se lucha por una
constitución liberal, sino por la democracia, el sufragio universal, la libertad de prensa, etc…
La revolución se extendió por toda Europa (Nápoles, Milán, Roma, Venecia, Berlín, Viena,
Budapest). Marx, intervino activamente en este período revolucionario. Es justo en el 1848 cuando
en Londres redacta junto a Engels el Manifiesto del Partido Comunista, que representa una
denuncia al capitalismo emergente, y un llamamiento a la unidad obrera por una transformación
radical de la sociedad.
La Comuna de París: Tras la derrota en Francia en la guerra franco-prusiana, tiene lugar en Paris la
primera experiencia de gobierno obrero (marzo-mayo de 1871). Ante el vacío de poder se organiza
en París una revolución de carácter socialista. Se celebran elecciones en los distritos parisinos y se
organiza una ASAMBLEA COMUNAL en la que participan grupos proudhonianos e
internacionalistas (bakuninistas y algunos marxistas). El ejército venido de Versalles aplastó
finalmente el intento revolucionario el 28 de mayo, en la bien llamada Semana Sangrienta: 30.000
muertos, muchos más heridos, y tal vez hasta 50.000 ejecutados más tarde o hechos prisioneros;
7.000 personas fueron desterradas a Nueva Caledonia. Para los presos hubo una amnistía general
en 1889.
SOCIEDAD: Europa se transforma: nuevas clases sociales protagonizan los procesos de cambio (la
sociedad estamental ha desaparecido definitivamente). La burguesía -capitalista e industrial-
triunfa y se enriquece. Como antagonista, el proletariado, que lentamente cobra conciencia de su
condición de explotado. Crecen las ciudades, donde se instalan las nuevas industrias (necesitadas
de mano de obra), y su configuración revela la nueva estructura social: barrios burgueses, barrios
donde se hacina el proletariado. Entre ambas clases sociales se colocan las clases medias, surgidas
del desarrollo del sector terciario (profesionales de la enseñanza, funcionarios...)
El XIX se caracteriza también por una notable difusión de la cultura a través de la lucha contra el
analfabetismo, la obligatoriedad de la enseñanza primaria y la multiplicación de periódicos y
revistas. Además, la universidad vuelve a ser el centro principal de la cultura, especialmente en
Alemania y Francia.
ROMANTICISMO Y POSITIVISMO: Suelen distinguirse en este siglo dos grandes corrientes: el
Romanticismo: movimiento estético que se originó en Alemania a fines del siglo XVIII como una
reacción al racionalismo de la Ilustración y el Neoclasicismo, dándole preponderancia al
sentimiento. Se desarrolló fundamentalmente en la primera mitad del siglo XIX. Podemos
encontrar ejemplos en todas las artes, en la literatura, la filosofía, la política… El Romanticismo
filosófico se revela contra el racionalismo ilustrado. Lo irracional (el sentimiento, la intuición, la
imaginación) se coloca en primer término, dando paso a una nueva racionalidad: la Razón se
convierte en poder infinito, capaz de llegar a los más recónditos rincones de la realidad. Se exalta
la individualidad, la naturaleza, la tradición y la historia, la libertad...
El Positivismo se aparece como una reacción contra el Romanticismo. Ocupa la segunda parte del
siglo. El término positivismo se debe a Comte, pensador francés, quien dijo adiós a la imaginación
y a las ensoñaciones románticas, y se centró en una concepción cientificista de la realidad: nada de
ideas, sólo hechos observables y leyes científicamente construidas, orden y no desorden. Rechaza
la metafísica y a la teología como sistemas de conocimiento caducos e inútiles. Así mismo, el
darwinismo, el utilitarismo, podrían ser consideradas dos corrientes filosóficas afines al
positivismo.
ARTES Y LITERATURA: Tras el período romántico de la primera mitad de siglo, el terreno artístico
el realismo se va imponiendo frente al romanticismo en las artes plásticas, aunque a finales del XIX
surge el impresionismo. En literatura, el realismo de Zola y Víctor Hugo representan en Germinal y
Los miserables, respectivamente, las difíciles condiciones de vida de las clases populares. Tolstoi y
Dostoievski, Stendhal, Dickens... son algunos ejemplos de la grandeza de este movimiento. En
música, el romanticismo y el nacionalismo se unen en figuras como Chopin y List, Schubert y
Schumann, Verdi y Wagner, por citar a algunos.
EL NACIMIENTO DE LA FOTOGRAFÍA Y EL ARTE: En 1826 el francés Joseph-Nicéphore Niépce logró,
por primera vez, fijar de forma duradera una imagen del natural sobre una placa de zinc. El
ejemplar está en el Museo Gernsheim de la Universidad de Tejas, y representa una vista desde la
ventana de la casa de Niépce. Un año después, Niépce entró en contacto con el investigador y
empresario Louis Jacques Mandé Daguerre, quien conocía muy bien las leyes ópticas y
rápidamente se interesó por los experimentos de Niépce. Juntos firmaron un contrato para
perfeccionar y explotar el procedimiento. Finalmente, el 19 de agosto de 1839, se hizo la
presentación oficial del método “para fijar la imagen de cualquier objeto”. A partir de ese
momento, considerado por muchos historiadores como el nacimiento oficial de la fotografía, el
nuevo arte comenzó su irrefrenable avance. ¡Cómo estaban cambiando las cosas! El desarrollo de
la técnica estaba consiguiendo que en pocos años el mundo no pareciera el mismo. En el caso del
arte, el descubrimiento de la fotografía marcó una de las rupturas más grandes de toda su historia.
Por fin, la pintura y la escultura se podían independizar de la idea de representar fielmente del
natural. ¡Había nacido una “técnica” que lo hacía fácilmente! Con la llegada de la TÉCNICA
FOTOGRÁFICA se marcó algo nuevo que con el tiempo condujo al arte a producir las
manifestaciones plásticas más variadas y extremas. Un ejemplo claro es la abstracción, que marcó
un hito en la autonomía dela imagen artística respecto a lo que llamamos “realidad”.
CIENCIA Y TÉCNICA: La ciencia y la técnica se alían con el capitalismo para impulsar la industria se
configurarán en el motor del progreso la nueva industria nacida a partir de la aplicación de nueva
tecnología -la máquina de vapor- y a partir del nuevo capitalismo industrial y burgués que, como
señala Max Weber, surge en el mundo occidental gracias a "la organización racional del trabajo",
"del capital fijo y del cálculo seguro" de los beneficios. Nos referimos también, a la nueva ciencia
positiva que encontrará en la industria su principal lugar de aplicación. Esto es, la aplicación
consciente de la ciencia.
Después de 1840, el maquinismo industrial se complicó y en el término de 50 años todas las
industrias fueron reequipadas. En las ciudades se concentró la industria con sus grandes fábricas y
los talleres desaparecieron progresivamente. Se busca el máximo de rendimiento en el menor
tiempo posible, a ello contribuye la especialización y la producción en serie. El uso de nuevas
fuentes de energía y las nuevas máquinas, abrieron paso a la era de la siderurgia moderna. Los
transportes y las comunicaciones alcanzaron gran despliegue a partir de la segunda mitad del siglo
XIX, gracias a los grandes avances científicos, al descubrimiento de nuevas fuentes de energía y la
importancia que había cobrado la industria del carbón, el hierro y el acero. La gran revolución del
transporte terrestre fue protagonizada por el ferrocarril. El barco de vapor, amplió el mercado
internacional. Gran desarrollo alcanzaron las comunicaciones postales: El telégrafo (Morse en
1837) se extendió con increíble rapidez. En 1876, Alejandro Graham Bell inventó el teléfono que se
difundiría a partir de 1879. En 1877 Tomás Alva Edison construyó el primer fonógrafo y en 1887
apareció la telegrafía sin hilos (radio) (Marconi).
Además de las aplicaciones técnicas de la ciencia, también se producen notables avances en
Biología: Darwin (1809-1892) revolucionó el saber biológico con su obra Sobre el origen de las
especies en términos de selección natural (1859). Los avances médicos y el mejoramiento de los
métodos de higiene lograron un progreso en beneficio de una mejor salud pública y una mayor
expectativa de vida. La desinfección de instrumental quirúrgico, el uso de anestesia, el
descubrimiento por Koch de los bacilos que producen la tuberculosis y el cólera. El francés Luis
Pasteur y su estudio de las bacterias dio origen a una nueva ciencia: la bacteriología.
El siglo XIX supone, tras lo dicho, una transformación total de todos los aspectos de la existencia
humana.