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El amor y límites

Proverbios 3:11-12
Amor: Considerado como un conjunto de comportamientos y actitudes,
incondicionales y desinteresadas que se manifiestan entre ser capaces de
desarrollar inteligencia emocional. 1° Corintios 13:4-7.
Amor filial: amor de los padres a los hijos.
Una de las tareas más lindas que anhela una pareja es llegar a ser padres,
el planeamiento de la bienvenida de los hijos, el dar la noticia a los familiares, las
compras de nuevos artículos en el supermercado entre otros. Sin embargo, es
hasta que nace el niño o niña y empieza a comunicar sus necesidades, que los
padres se preguntan si está bien o no el tipo de crianza que le vayan a dar. Por
eso, es recomendable que los padres y madres conozcan cuales son las
situaciones que se deben evitar durante la crianza de los hijos para transmitirles
verdadero amor.
Existen muchísimas situaciones que van a dificultar la disciplina durante la crianza
de los hijos, y en cada hogar se presentarán razones distintas que van a interferir,
sin embargo es significativo rescatar los contextos que se deben evitar, como lo es
el primero de ellos: la contradicción entre los padres, esto debe impedirse delante
de los hijos para crear un ambiente de respeto y seguridad en el entorno del
menor, así como que los mismos padres se puedan sentir a gusto con los límites
que señalen como más adecuados, los límites poco claros generan un ambiente
de incertidumbre y de inseguridad en el menor y en los padres crea sentimientos
de minusvalía que van a impedir el escape adecuado de los sentimientos de los
niños dañando así su autoestima y autoconcepto.
Por lo que lo más recomendable es crear los limites en conjunto para no dañar la
dignidad de ningún miembro del sistema familiar, donde incluyan cargos de
responsabilidades a los hijos de acuerdo a su edad, y así prescindir de pedirle a
los niños algo que no puedan hacer. El enojarse para imponer autoridad sólo
creará una lucha de poder y se perderá el respeto mutuo, de manera que se
deben escuchar con atención lo que los niños piensan y sienten antes de dar
nuestra opinión, una falta de constancia de los padres en el cumplimiento de las
reglas genera niños desobedientes e inseguros, los niños nunca olvidan una
promesa, sea positiva o negativa debe cumplirse.
La clave para tener hijos felices y adaptados está relacionada con la disciplina, lo
cual incluye: el promover el crecimiento y la madurez emocional del niño por
medio del vivo ejemplo de los padres, los cuales deben enfocar actitudes hacia el
futuro, engendrar seguridad en los hijos, enseñarles el camino que deben seguir,
educar, comunicar, reflexionar y sobretodo comprender. Como si fuera una receta
que se debe poner un conjunto de ingredientes para que quede perfecto, así
existen ingredientes básicos durante los primeros 8 años de vida de los niños y
niñas que van a dar como resultado la conducta personal.
Esto es factible de lograr por medio de los hábitos, los cuales son una serie de
costumbres, de prácticas que se forman en general, cuando una persona hace
algo de la misma manera y en el mismo lugar una y otra vez hasta que lo realiza
automáticamente sin esfuerzo o planeación ¿A que edad debemos comenzar a
enseñar hábitos a nuestros hijos? Los hábitos que tendremos el resto de nuestra
vida se establecen, desarrollan y fijan en la primera infancia, o sea durante los
primeros 3 años de vida. Los hábitos ayudan a fortalecer los valores y anhelos en
la vida. Nunca es tarde para enseñar o cambiar los hábitos. (Descanso, ahorro,
higiene, alimentación, estudio, trabajo y tiempo)
Los investigadores destacan que ya a los cinco años de edad los niños criados
bajo el concepto de "amor estricto" muestran mayor control de sus emociones,
más tolerancia a la frustración, más perseverancia, concentración, cooperación y
tendencia a completar las tareas.
Practicar el "amor estricto" requiere poner en práctica algunos conceptos clave.
"Los padres no sólo deben sentir amor por sus hijos, sino también expresarlo de
manera concreta: con palabras, gestos, momentos juntos e interés por escuchar lo
que dice el niño".
En tanto, agrega, establecer normas y hacerlas respetar en un contexto de afecto
"permite que si el niño las transgrede, se atreva a contarlo y que los padres le
ayuden a reflexionar sobre lo que hizo y a buscar una salida. Esto lleva a que
desarrolle capacidades como no actuar impulsivamente, respetar la convivencia,
tener consideración por el otro y autorregularse".
"que las normas se instauren de manera clara, explícita y en un clima tranquilo y
afectuoso, pero con autoridad. Si, en cambio, establecen reglas en medio de una
discusión o discuten las consecuencias de haberlas transgredido cuando están
alterados, frustrados o con rabia, los niños quedan más centrados en la emoción
del adulto que en el verdadero sentido de la norma".
Según el estudio, los padres que tiene un estilo de "amor estricto" en la crianza
son asertivos, y sus métodos de disciplina apuntan a razonar con el niño y
apoyarlo, más que a castigar. Además, equilibran adecuadamente estos factores:
Calidez y receptividad : cultivan en sus hijos sentido de la individualidad,
capacidad de valerse por sí mismos y habilidad de regular sus emociones y
reacciones.
Control y exigencia : supervisan y confrontan a sus hijos cuando desobedecen,
los involucran en la vida familiar y los ayudan a situarse en el mundo más allá de
sus propias necesidades y deseos.
Limites
La tarea comienza desde el día en que nacen. Si esperas a que llegue a la
adolescencia para enseñarle a ser responsable, es quizás demasiado tarde. Hay
que tener un plan bien trazado y ser firme y consistente. No decimos no porque no
o si porque si, cada acción debe tener un fin, una enseñanza. Reprenderlos no
debe ser un mero capricho.

Los límites son esa línea imaginaria entre lo que está bien y lo que no es
adecuado de acuerdo a cada situación.
A través de estas reglas de comportamiento se pretende que el niño aprenda
lealtad, responsabilidad, honestidad y respeto para que en su adultez sea un ser
humano de provecho.

Expertos en psicología infantil aconsejan lo siguiente:

1. Sé objetivo: Evita las frases ambiguas tales como "pórtate bien" o "sé bueno".
Sé directa y precisa cuando des una orden: "Pon tus zapatos en el armario".

Ofrece opciones: En algunas situaciones podemos darle opciones a escoger. Así
el niño tiene la sensación de que es él quien está decidiendo. Por ejemplo: "¿Cuál
vestido prefieres, el verde o el azul?

2. Sé firme: Hay situaciones en las cuales se tiene que hacer lo que el padre dice
y no hay cabida para discusión o resistencia. Al cruzar una calle es probable que
quieras que tu hijo te dé la mano. La orden debe ser firme, con voz segura, sin
gritar y con un rostro que denote autoridad: "Dame la mano para cruzar la calle".

3. Acentúa lo positivo: Cuando los niños reciben un estímulo positivo es más
probable que ejecuten la orden sin protestar.

4. Guarda distancias: A la hora de dormir, por ejemplo, en vez de simplemente
decir "vete a la cama ahora", sustitúyelo por "Son las 8, hora de descansar". Así
los conflictos y sentimientos estarán entre el niño y el reloj.

5. Explícales por qué: De manera corta y concisa explícales por qué das una
orden en particular. Se breve y con palabras fáciles de entender y déjales saber
las consecuencias de no obedecer.

6. Ofrece una alternativa: Cuando limites al niño en alguna situación puedes
ofrecerle una alternativa para compensar. Ejemplo: Si tu hijo juega con tu lápiz
labial puedes explicarle que eso no es para jugar, y ofrécele entonces un crayón y
un pedazo de papel en el que pueda dibujar.

7. Firmeza en el cumplimiento: Para que una regla sea efectiva debe ser
ejecutada con firmeza. Por ejemplo: Si permites que tu hijo se vaya a la cama a
distintas horas cada noche, el día que quieras que se acueste a las 8, pondrá
resistencia. Las rutinas y reglas importantes deben ser efectivas día tras día.

8. Desaprueba la conducta no al niño: Sé clara a la hora de reprenderlos, pues
se desaprueba su conducta, no es nada en contra de ellos como persona.
Ejemplo: Nunca debemos decirle "eres torpe" mejor digamos "hazlo de esta
manera".

9. Controla las emociones: Investigaciones han revelado que cuando los padres
están enojados o tienen mucho estrés tienden a ser más severos cuando castigan
y son más propensos a ser abusivos física o verbalmente. Si crees que puedes ser
demasiado severa, mejor tómate un minuto, respira y luego vuelve a la carga.

Si tratamos de seguir al pie de la letra estos consejos a la larga descubrirás que la
carga del hogar no es tan pesada como parece.
1-Los padres deben educar la voluntad de los hijos y sus sentimientos.
2-La cólera es nociva para la educación de los hijos.
3-El secreto que un hijo confía al padre o a la madre debe ser como una
piedra lanzada al mar.
4-La mejor escuela de la vida es el ejemplo de los padres. Los hijos precisan
más los ejemplos que las enseñanzas.
5-La misión de los padres es orientar, esclarecer, amar, comprender,
incentivar.
6-El desahogarse es una necesidad psicológica de toda persona.
7-Saber escuchar en silencio es una virtud que los padres también deben
tener.
8-Deja que tu hija hable, sólo escucha.
9-Tu hijo precisa consejos y recomendaciones,
10-¡Cuántos jóvenes aún no descubrieron el verdadero sentido de la vida!