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Introducción


La presente investigación aborda el tema de aprendizaje en los
niños mediante la observación, ya que es un patrón que permite la
adquisición de información, conceptos o formas de conducta con mayor
rapidez. Esto conlleva a que el infante capte nuevos aprendizajes a través
de su modelo y le permita realizar y/o modificar ciertas conductas ya
existentes.

El objetivo de la investigación es brindar soporte informativo a los
padres, educadores, psicopedagogos y todas aquellas personas que
estén en contacto directo con el infante, y a su vez les ayude a
comprender el proceso de aprendizaje que se manifiesta en la conducta
de los mismos.

La estrategia utilizada fue a través de la investigación documental.
Esta está referida al estudio de los problemas con el propósito de ampliar
y profundizar más el conocimiento de su naturaleza, se caracteriza por el
empleo predominante de registros gráficos y sonoros como fuentes de
información.

Es relevante resaltar que la importancia de este tema, radica en
que el representante del infante consulte ésta investigación con la
finalidad de autoanalizarse y se hagan conscientes de que son los
modelos del presente y futuro a nivel conductual de los niños.

En el Capítulo I se explicará el desarrollo del proceso cognitivo y
cómo influye en la conducta de los niños a través de los modelos;
2

asimismo, se detallará información acerca del aprendizaje por
observación y todas sus implicaciones.

Seguidamente, en el Capítulo II, se reflejará la teoría del
aprendizaje social como base que sustenta este tipo de aprendizaje así
como su interrelación con la conducta.

Se espera que la presente investigación sirva de referencia a
personas que necesiten capacitarse con respecto a este tema, de
manera que pueda ser ampliada a fin de brindar mayor información en un
futuro.




















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CAPITULO I


1. Desarrollo del Proceso Cognitivo

Jean Piaget propuso que el desarrollo cognitivo se despliega paso a
paso en una secuencia necesariamente lógica de estadios y sub estadios
o agrupaciones etéreas del desarrollo de la inteligencia-psique humana.

De esta forma las estructuras cognitivas del niño o niña pueden
considerarse en cualquier momento cómo un conjunto de premisas o
estructuras lógicas, las cuales se nutren de la experiencia que les
proporciona información para que el organismo realice nuevas
deducciones a partir de las premisas presentes y así cada vez se repita el
ciclo, hasta que se consiga un adecuado conjunto de estructuras que
permita afrontar con eficacia y creatividad el ambiente a través de
conclusiones demostrablemente ciertas que puntualizando sería la
esencia del desarrollo cognitivo o más bien la construcción del
conocimiento.

De acuerdo a Hardy y Jackson (2003), “… la inteligencia está ligada
al desarrollo cognitivo, considerándola como un órgano adaptable cuya
característica primordial es que se da a nivel mental y es inherentemente
conductual y despliega un gran poder de acción.” (p. 436)

Existe un gran interés hacia el desenvolvimiento de la inteligencia
en el niño y niña, individualmente, conforme llega a la cognición madura la
adaptación integral al ambiente y cierto conocimiento.

De igual forma Hardy y Jackson (2003), señalan que existen dos
tipos de conocimientos:
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Conocimiento físico o configurativo: lo que percibe el niño o
niña del mundo exterior y como lo internaliza, siendo su
fuente de conocimiento los objetos experimentados que
cuando se interactúa con ellos se aprende de los mismos
dándose la abstracción empírica que conceptualiza todo y
que según la cultura puede variar particularmente. Y el
conocimiento lógico-matemático: referente a la acción más
que a la percepción de los objetos en sí, dando lugar a la
abstracción reflexiva; ésta última conlleva dos unidades de
inteligencia operativa correspondientes a la inteligencia
sensorio-motríz-conductual y mental, respectivamente
denominados esquemas y operación. (p. 437).

De esta forma, los esquemas son formas sensorio-motrices de
experimentar al mundo por percepción y acción directa que dirigen una
acción con una finalidad; y las operaciones son esquemas que funcionan
sobre objetos físicos que interiorizan en esquemas mentales.

Para ambos procesos se hace necesaria una clasificación de los
objetos que para el esquema sensorio-motriz sería títulos conceptuales y
para las operaciones, a través de la acción mental se agrupan los objetos
en clases dadas por naturaleza impuestas sobre un organismo pasivo.

Esta estructura cognitiva permanece en los seres humanos desde
la infancia o antes de esta hasta la adultez.

De acuerdo a los autores antes mencionados, la operación es más
ventajosa puesto que posibilita el aprendizaje mental por ensayo y error,
mientras que por el esquema sensorio-motriz, primero se actúa y luego se
descubre. Estos mecanismos se dan gracias a la asimilación y la
acomodación.

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La acomodación es el cambio a esquemas y operaciones que se
dan durante un encuentro adaptativo, mientras que la asimilación
involucra el nuevo objeto dentro de sus esquemas u operaciones.

Cabe destacar que ambos sucesos actúan simultáneamente y
entran al escenario cuando un niño, niña o adulto entran en contacto con
algún objeto o situación que demande dominio adaptativo, lo que se
denomina aprendices activos, que buscan nuevas fuentes de aprendizaje
en lo que no les es conocido.

De esta forma, Hardy y Jackson (2003), concluyen definiendo
desarrollo cognitivo en:

Una serie de procesos relacionados entre sí que alteran la
comprensión, los esquemas y las operaciones infantiles en
la búsqueda de conocimiento lógico matemático, superior
basados de la experiencia, organizados y coordinados que
desembocarán en el desarrollo del pensamiento y conducta
del sujeto. (p.441).

1.0. Aprendizaje

Según Sarmiento (1999), define aprendizaje como: “…una
actividad inherente a la condición humana, es un proceso permanente,
continuo, generalizado, el cual se observa en todos los niveles y
modalidades de la vida; personal, social, laboral.” (p.314)


1.1. Aprendizaje por Observación


1.1.0. Definición de Aprendizaje por Observación

El aprendizaje por observación permite al individuo adquirir nuevas
conductas sin necesidad de ejecutarlas ni de recibir refuerzo. Como tal, se
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convierte en un método eficaz, económico y exento de riesgos. Uno de
sus fundamentos reside en la capacidad del cerebro de utilizar símbolos,
llevado en el caso de los humanos al desarrollo de habilidades semántico-
verbales; y a la capacidad de representación cognitiva, base del
aprendizaje en nuestra especie, que permite la adquisición -o la
modificación- de nuevas conductas

Partiendo de esta premisa, Sarmiento (1999), define aprendizaje
por observación como:

La adquisición de representaciones internas simbólicas en
forma de códigos visuales o verbales, las cuales pueden
servir como guía para conductas futuras. Este aprendizaje
se puede lograr a través del modelamiento y de la imitación.
(p. 354).

Es un modelo muy evolucionado de conductismo que destaca la
posibilidad de aprender conductas siguiendo los modelos vistos en otras
personas con las que se identifican, sin necesidad de práctica.

Por otro lado, Cabrera (2008), señala que el aprendizaje por
observación consiste “...en observar las consecuencias que producen las
acciones de los demás.” (p. 233).

Desde este punto de vista, mediante el aprendizaje observacional
aprendemos no sólo a ejecutar una conducta, sino también lo que nos
sucedería en situaciones específicas si la llevamos a cabo. La
observación podría ser un proceso de aprendizaje muy eficiente.

La primera vez, que los niños sostienen un cepillo de dientes, una
taza o una raqueta de tenis, por lo general se cepillan los dientes, beben o
mueven la raqueta lo mejor que pueden, según lo que permita su
desarrollo muscular y su coordinación. De igual forma, si un niño ve que
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su hermana, se quema los dedos en la cocina, aprende a que no debe
jugar con fuego.


1.1.1. Origen del Aprendizaje por Observación

El estudio de estos comportamientos en el lactante ha recibido
últimamente un impulso considerable, debido al interés por determinar el
momento de sus primeras manifestaciones y su evolución durante la
primera infancia.

De acuerdo con Pormeleau (1992), “actualmente se vislumbra la
posibilidad de comportamientos imitativos en el recién nacido.” (p.236).

De comprobarse que el lactante imita desde el nacimiento, habría
que reconocer allí una tendencia biológica a reproducir las acciones de
los demás. También habría que considerarla un elemento de la herencia
genética del ser humano, constitutivo de su repertorio de conductas
sociales.

Se han observado comportamientos imitativos, en niños recién
nacidos de 12 a 20 días, tales como sacar la lengua, abrir la boca, hacer
muecas con los labios y mover los dedos en respuesta al adulto que actúa
de este modo.

La capacidad del recién nacido para amoldar sus movimientos
faciales a los de un adulto es asombrosa. El niño estaría dispuesto a
iniciar una interacción social haciendo concordar los movimientos
corporales que observa con los que realiza. Aunque ciertas
investigaciones científicas, refieren que la conducta de reproducción
observadas en el infante antes de los dos meses de edad serían más bien
seudoimitaciones. Debido a ser repuestas naturales muy frecuentes
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serían provocadas con facilidad por estimulaciones provenientes de
movimientos ejecutados ante él.

Pormeleau (1998), afirma que:

La mayoría de los Psicólogos coinciden en reconocer la
existencia de comportamientos imitativos en el lactante de
seis meses de edad. La capacidad para producir
comportamientos imitativos se modifica con la experiencia y
muy probablemente con la maduración, factores éstos que
amplían el repertorio de conductas posibles. (p. 237).

La reproducción imitativa del comportamiento del lactante,
constituye una base para las primeras imitaciones de la conducta de los
demás. Por otro lado, el hecho de que el adulto propenda imitar los ruidos
y las muecas del pequeño probablemente contribuya a inducir en él los
comportamientos imitativos.

La interacción por imitación y repetición alarga la secuencia de los
intercambios adulto-lactante. El hecho de imitar en estas circunstancias
queda reforzado. Estos diversos procesos ciertamente contribuyen a
instalar un tipo de respuesta imitativa en el niño, problemas éste que
requiere estudios sistemáticos más complejos.

1.1.2. Evolución

La evolución de los comportamientos imitativos se ha examinado,
sobre todo después de los seis meses de edad, de acuerdo con un
procedimiento descriptivo o normativo más que funcional.

La demostración de conductas imitativas a los seis meses se basa
en la observación de que a esa edad el lactante intenta exhibir
comportamientos cada vez más similares a los del adulto. Así, los infantes
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de seis meses que observan un adulto hacer movimientos con la boca
imitan sistemáticamente los elementos del modelo para lograr, a fuerza de
repeticiones, una reproducción exacta.

Durante el transcurso de la segunda mitad del primer año de vida
los niños imitan cada vez mejor un creciente número de actividades. A los
8, 14 y 20 meses imitan con mayor frecuencia conductas ejecutadas con
objetos que otras sin objetos, o simples vocalizaciones de los adultos. La
imitación de las vocalizaciones aumenta a los 20 meses de edad.

Sin embargo, Pormeleau (1992), asevera que:
Es difícil determinar qué elementos de una situación incitan
al lactante a reproducir o no las conductas que observa.
Por regla general, los primeros comportamientos imitativos
que manifiesta son bien recibidos y profusamente
reforzados por las personas de su entorno. Así la imitación,
se convierte rápidamente en un tipo de respuestas
funcionales en la interacción social. (p. 238).


El examen de las experiencias cotidianas de imitación durante la
primera infancia permitiría comprender los procesos y funciones implícitos
en este modo de conducta. El adulto refuerza los comportamientos
imitativos del niño mediante sonrisas, caricias y vocalizaciones. El niño
enriquece su repertorio de conductas al observar las acciones de los
demás y al imitarlas, de ahí el efecto de la representación y de la
observación del comportamiento de los demás durante la socialización.

1.1.3. Cómo Aprenden los Niños

Durante los intercambios sociales, cada uno de los miembros de la
interacción es puesto en contacto con el comportamiento de la otra o de
las otras personas. Esta conducta, en mayor o menor grado dirigida hacia
él, puede tener un efecto directo en su actividad presente y futura. Debido
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a la meta observación de las conductas de los demás, lo que ocurre
durante los intercambios sociales también pueden originar modificaciones
de conducta en quien los observa. Se habla entonces de imitación o
modelamiento.

Cabrera (2004), planteaba “... el hecho de ver a ciertas personas
actuar de una manera en particular puede facilitar la adquisición de los
mismos modos de acción. Se trata de un aprendizaje social porque
implica necesariamente la presencia y la observación de por lo menos
una persona más.” (p.87).

Este particular proceso de aprendizaje no es exclusivo de la
especie humana: también se observa en los animales.

En el ser humano las normas y reglas culturales a menudo se
transmiten de manera implícita a través de la observación del
comportamiento de los demás en los contextos sociales.

Muchos investigadores opinan que el aprendizaje debe
considerarse como una transición que el niño vive entre una etapa
evolutiva y otra; por ende, sugieren que es indispensable estudiar las
variables y los procesos que controlan la conducta durante dicha
transición. Más aún, la conducta debe estudiarse durante el propio
proceso de su adquisición.

Pormeleau (1992) destaca que:

Los términos imitación y modelamiento se refieren
ocasionalmente a dos formas distintas de aprendizaje. Parece
más acertado concebirlos como un mismo modo de adquisición
que progresa desde lo más sencillo (la imitación) hasta lo más
complejo (modelamiento e imitación inferida). En ambos casos
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hay similitud entre el comportamiento de la persona observada
y el que, ulteriormente, exhibe la persona que observa. (p.242).


1.1.3.1. Imitación

Aprendizaje por Observación (Imitación Inmediata) consiste en la
reproducción, de manera idéntica o aproximada, de lo que acaba de hacer
otra persona; por ejemplo, el niño coloca un segundo bloque encima del
primero después de haber visto al adulto hacer lo propio.

Así pues, Solanas (2002), sostiene que “... gran parte del
repertorio conductual de los seres humanos se adquiere por imitación de
modelos, reduciéndose en gran medida el esfuerzo requerido para la
adquisición de nuevas conductas.” (p.56).

La imitación contribuye a la selección de las conductas. De todo
comportamiento probable en un momento dado durante una interacción,
el lactante hace una mueca o una sonrisa al adulto si este último hizo,
poco antes, una mueca o sonrisa.

El aprendizaje por observación en la infancia ayuda a procesar la
información y a abstraer normas y reglas sobre el ambiente circundante.
Se aprende con más rapidez cuando existe un modelo que ayuda a
aprender que cuando no hay modelo; si los modelos son múltiples, se
aumenta aún más el aprendizaje por observación.

Se habla de imitación generalizada en el caso en que el
reforzamiento se aplique no sólo a la reproducción imitativa de un
comportamiento en particular, sino también a la clase más global de imitar
o reproducir, en general, los comportamientos de los demás.
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Así, por ejemplo, el hecho de hacer seguir por consecuencias
reforzantes la reproducción, por parte del niño, de las muecas y gestos
del adulto en un contexto dado, aumentaría la probabilidad de que el
pequeño, en éste o en otro contexto similar ulterior reproduzca, entre
otras cosas, las vocalizaciones del adulto.

Al principio, en el niño muy pequeño se observan básicamente una
imitación simple de la conducta de los demás. Al parecer, él no podría
atender al mismo tiempo los elementos del comportamiento y los de la
situación global. En otras palabras: los estímulos contextuales no tienen
valor funcional alguno en su comportamiento. Más adelante, su conducta
entra asimismo bajo el control de los diversos elementos del contexto.

El niño descubre que un comportamiento imitativo específico no es
reforzado en todas las ocasiones. La imitación y representación pronto
constituyen un tipo de respuestas durante los primeros meses, las cuales
se instalan en el repertorio de conductas del niño porque se las refuerzan
frecuentemente.

En efecto, en el lactante de pocos meses de edad la imitación casi
siempre es reforzada por el adulto. Más adelante, durante la socialización,
la imitación generalizada pasa a estar igualmente bajo control
discriminativo: el imitar no siempre suscita una consecuencia positiva para
el niño de más edad.

Pormeleau (1992), puntualiza que “... los orígenes de la imitación
radican en la observación visual y auditiva de las manifestaciones
conductuales de las personas presentes en el entorno del niño.” (p.236).

Otras posibles fuentes son seguramente –aunque esto haya sido
poco documentado en el caso de los lactantes- la radio y la televisión. Los
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elementos de una conducta imitada (reproducida) pueden encontrarse ya
presentes en el repertorio del niño y ocurren bajo otro control
discriminativo o bien, en un nuevo contexto. Dicha conducta también
puede ser nueva, en el sentido de que nunca ocurrió previamente como
tal.

Muchas veces la conducta imitativa no consiste en una
reproducción fiel de los comportamientos observados, sino más bien una
aproximación, sobre todo cuando se trata de un contexto o de una
conducta nueva para el pequeño. La adquisición de conductas por
observación e imitación constituye una parte importante de la
socialización que acusa los efectos indirectos del medio social en los
aprendizajes del niño.

1.1.3.2. Modelados

Aprendizaje por Modelaje (Imitación Diferida) el comportamiento
similar puede ocurrir mucho tiempo después de la observación del un
modelo. Este tipo de imitación, o modelamiento, implica un control
discriminativo.

Las circunstancias y el contexto del comportamiento observado
adquieren el valor funcional de estimulo discriminativo. Por ejemplo, el
niño aplaude, en una situación de juego de la misma manera como vio al
adulto hacerlo. No produce el mismo gesto en el momento que su madre
le presenta una cuchara colmada de alimento.

El modelamiento, es un componente crucial de la teoría
cognoscitiva social, consistente en un término general que se refiere a los
cambios conductuales, cognoscitivos y afectivos que derivan de observar
a uno o más modelos.
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La teoría de Bandura distingue varias funciones de modelamiento,
las cuales son:
 Facilitación de la respuesta Los impulsos sociales crean alicientes
para que los observadores reproduzcan acciones (seguir a la
masa).
 Inhibición y desinhibición Las conductas modeladas crean en los
observadores expectativas de que ocurrirán las mismas
consecuencias, siempre que imiten las acciones, sean estas
positivas o negativas.
 Aprendizaje por observación Se divide en los procesos de
atención, retención, reproducción y motivación.

















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CAPITULO II

2.0 Biografía de Albert Bandura. Fundador de la Teoría del
Aprendizaje Social.

Albert Bandura nació El 4 de diciembre de 1925 en Mundare,
Alberta del Norte, Canadá. Estudió en una pequeña escuela rural y al
acabar el Bachillerato se puso a trabajar durante el verano rellenando
agujeros en la autopista de Alaska en el Yukon.

Estudió Psicología en la Universidad de Columbia Británica en
Vancouver, en ella finalizó la carrera en 1949. Este mismo año se trasladó
a la Universidad de Iowa donde se doctoró en 1952, donde conoció a su
futura esposa que trabajaba como profesora de enfermería. Años más
tarde ocupó el post-doctorado en el Wichita Guidance Center en Wichita,
Kansas.

Comenzó a dar clases en la Universidad de Stanford, en 1953 e
inicia su investigación sobre adolescentes agresivos.

En 1973, se le nombró presidente de la APA y en 1980 se le
premió por las contribuciones científicas distinguidas.

Actualmente, sigue trabajando en la Universidad de Stanford, en la
que en 1974 se le premió con la fundación de una cátedra. Imparte
numerosos seminarios sobre la agresión y el cambio personal y social.

Su teoría se fundamenta en el conductismo pero le añade algo más
en bse a sus investigaciones sobre la agresión en adolescentes: afirma
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que el ambiente causa el comportamiento (conductismo), pero a la vez el
comportamiento causa el ambiente. A esta idea la denominó
Determinismo Recíproco: el mundo y la conducta de una persona se
causan mutuamente.

2.1. Principios Básicos de la Teoría del Aprendizaje Social.

Albert Bandura es el creador de la teoría social del aprendizaje,
que se centra en los conceptos de refuerzo y observación. Sostiene que
los humanos adquieren destrezas y conductas de modo operante e
instrumental y que entre la observación y la imitación intervienen factores
cognitivos que ayudan al sujeto a decidir si lo observado se imita o no. En
los niños, afirma Bandura, la observación e imitación se da a través de
modelos que pueden ser los padres, educadores, amigos y hasta los
héroes de la televisión.
En el mismo orden de ideas Cabrera (2008), destaca que:

El psicólogo canadiense Albert Bandura estudió el
aprendizaje siguiendo los postulados del condicionamiento,
lo que le permitió observar ciertas deficiencias en
respuestas complejas y darle importancia a lo que existe
en el interior de la persona y a no estudiar sólo lo que se
encuentra fuera de ella. De allí que subraye la importancia
de los pensamientos, sentimientos, expectativas y valores
en la determinación de la conducta y llegue a la conclusión
de que es posible aprender a través de la observación, sin
necesidad de ser recompensado. (p.233).

El conductismo, con su énfasis sobre los métodos experimentales,
se focaliza sobre variables que pueden observarse, medirse y manipular y
rechaza todo aquello que sea subjetivo, interno y no disponible (el
contenido mental).

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En el método experimental, el procedimiento estándar es manipular
una variable y luego medir sus efectos sobre otra. Todo esto conlleva a
una teoría de la personalidad que dice que el entorno de uno causa
nuestro comportamiento.

Bandura consideró que esto era un poquito simple para el
fenómeno que observaba (agresión en adolescentes) y por tanto decidió
añadir un poco más a la fórmula: sugirió que el ambiente causa el
comportamiento; cierto, pero que el comportamiento causa el ambiente
también. Definió este concepto con el nombre de determinismo recíproco:
el mundo y el comportamiento de una persona se causan mutuamente.

Más tarde, fue un paso más allá. Empezó a considerar a la
personalidad como una interacción entre tres “cosas”: el ambiente, el
comportamiento y los procesos psicológicos de la persona. Estos
procesos consisten en nuestra habilidad para abrigar imágenes en
nuestra mente y en el lenguaje. Desde el momento en que introduce la
imaginación en particular, deja de ser un conductista estricto y empieza a
acercarse a los cognocivistas. De hecho, usualmente es considerado el
padre del movimiento cognitivo.

El añadido de imaginación y lenguaje a la mezcla permite a
Bandura teorizar mucho más efectivamente que, digamos por ejemplo,
B.F. Skinner con respecto a dos cosas que muchas personas considerar
“el núcleo fuerte” de la especie humana: el aprendizaje por la observación
(modelado) y la auto-regulación.
Del Rio (2004), sustenta que:

La teoría del aprendizaje social intenta ir más allá de la
consideración de la conducta humana como respuesta a
estímulos que hacía el conductismo. El aprendizaje de
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conductas se produce siempre, según esta teoría, en un marco
social. Esto implica que, además de aprender las normas de
conducta por medio de las reacciones que los demás tienen
ante sus actos, los niños adquieren los modelos de
comportamiento adecuados por observación, viendo a los otros
actuar. (p.197).

Este último medio de aprendizaje se ha llamado también imitación
o modelado, ya que los niños copian el comportamiento de aquellas
personas que, por su aceptación social, lugar importante en su mundo,
etc., se convierten en modelos de conducta apropiada.

Existiría una evolución en el desarrollo de la conducta y el
pensamiento moral. Los niños comenzarían controlando su conducta por
las sanciones externas, premios o castigos, y completarían su desarrollo
moral cuando el control fuera interno y los llevara a una conducta altruista
y al cumplimiento de los valores morales.

2.2. Supuestos de la Teoría del Aprendizaje Social

 La imitación puede darse por los siguientes factores:
o Por instinto: Las acciones observadas despiertan un impulso
instintivo por copiarlas.
o Por el desarrollo: Los niños imitan las acciones que se
ajustan a sus estructuras cognoscitivas.
o Por condicionamiento: Las conductas se imitan y refuerzan
por moldeamiento.
o Conducta instrumental: La imitación devuelve un impulso
secundario, por medio de refuerzo repetido de las
respuestas que igualan las de los modelos. La imitación
reduce los impulsos.

Los factores cognitivos se refieren concretamente a la capacidad
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de reflexión y simbolización, así como a la prevención de
consecuencias basadas en procesos de comparación,
generalización y autoevaluación. En definitiva, el comportamiento
depende del ambiente, así como de los factores personales
(motivación, retención y producción motora).

 Interacciones recíprocas: Bandura analiza la conducta dentro del
marco teórico de la reciprocidad triádica, las interacciones
recíprocas de conductas, variables ambientales y factores
personales como las cogniciones. Según la postura cognoscitiva
social, la gente no se impulsa por fuerzas internas ni es controlada
y moldeada automáticamente por estímulos externos. El
funcionamiento humano se explica en términos de un modelo de
reciprocidad triádica en el que la conducta, los factores personales
cognoscitivos y acontecimientos del entorno son determinantes que
interactúan con otros.
 Aprendizaje en acto y vicario: El aprendizaje ocurre en acto,
consistente en aprender de las consecuencias de las propias
acciones, o en modo vicario, por la observación del desempeño de
modelos.
 Aprendizaje y desempeño: se refiere a la distinción entre el
aprendizaje y la ejecución de las conductas aprendidas. Al
observar a los modelos, el individuo adquiere conocimientos que
quizá no exhiba en el momento de aprenderlos. Los estudiantes
adquieren conocimientos declarativos (acontecimientos históricos)
y fragmentos organizados (poemas, canciones), conocimientos de
procedimiento (conceptos, reglas, algoritmos); así como
conocimientos condicionales (cuando emplear las formas de los
conocimientos declarativos o de procedimiento y porque hacerlo
así). Cualquiera de estas formas son conocimientos adquiridos no
demostrados en el momento
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2.3. Procesos del Aprendizaje por Observación.

Para aprender por observación deben cumplirse los siguientes
procesos:

1. Atención: se debe prestar atención a los modelos apropiados, es
decir, a otras personas realizando una actividad. Por lo general, se
le pone más atención a las personas que resulten más atractivas,
2. Recordar: Se debe recordar lo que la persona dijo o hizo. Sólo si
puede retener en la memoria alguna representación de sus
acciones, podrá realizar acciones similares, o adquirir de ellas
información que le resulte de utilidad. Esta puede codificarse de
forma visual o simbólica.
3. Producción: Necesita ser capaz de convertir esas representaciones
mnémicas (conjunto de imágenes y sonidos asociados a palabras
con significado propio) en acciones adecuadas. Estas
producciones dependen de sus propias capacidades físicas y de su
capacidad para supervisar su propia ejecución y ajustarla hasta
que iguale la conducta del modelo.
4. Motivación: A menudo se adquiere información, pero no se pone en
práctica hasta que se necesite. En este punto, sólo se pone en
práctica la información o las conductas que le sean de utilidad en
un momento determinado.

Baron (1996), especifica que: “…el aprendizaje por observación es
un proceso complejo, mucho más complejo que la simple imitación y
desempeña un papel importante en muchos aspectos de la conducta” (p,
219).

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2.4. Los Factores que Influyen en el Aprendizaje por
Observación.

 Estado de desarrollo: La capacidad de los aprendices de aprender
de modelos depende de su desarrollo. Los niños pequeños se
motivan con las consecuencias inmediatas de su actividad. Recién
cuando maduran, se inclinan más a reproducir los actos modelados
que son congruentes con sus metas y valores.
 Prestigio y competencia: Los observadores prestan más atención a
modelos competentes de posición elevada.
 Consecuencias vicarias: Las consecuencias de los modelos
trasmiten información acerca de la conveniencia de la conducta y
las probabilidades de los resultados.
 Expectativas: Los observadores son propensos a realizar las
acciones modeladas que creen que son apropiadas y que tendrán
resultados reforzantes.
 Establecimiento de metas: Los observadores suelen atender a los
modelos que exhiben las conductas que los ayudarán a alcanzar
sus metas.
 Autoeficacia: Los observadores prestan atención a los modelos si
creen ser capaces de aprender la conducta observada en ellos.

2.5. Relación entre Desarrollo y la Teoría del Aprendizaje.






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2.6. Aprender de la Conducta de Otros.

Usando el aprendizaje por observación los infantes desarrollan
reacciones emocionales ante situaciones que nunca han experimentado
de manera personal. El niño que observa a un amigo a caerse de un
columpio y romperse un brazo, podría volverse temeroso ante los
columpios.

Woolfolk, (2006) considera que “los eventos ambientales
(escenarios físicos, consecuencias de los actos), los factores personales
(creencias, expectativas, actitudes y conocimientos) y las conductas
(actos individuales, las elecciones) interactúan entre sí durante el
proceso de aprendizaje (p.317).

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La imitación de los modelos conforma el desarrollo de los niños.
Poco después del nacimiento, un bebe puede imitar a un adulto que saca
la lengua, a los 9 meses imitan los nuevos comportamientos en los juegos
y alrededor de los 14 meses imitan los actos que ven en la televisión. Si
se quiere persuadir a un niño para que fume, lo más sencillo es exponerlo
a los padres, a los jóvenes y a los modelos mediáticos que fumen. Para
estimular a un niño para que lea, usted debe leer y rodearlo de libros y de
gente que lea.

Asimismo Woolfolk, (2006) afirma que los modelos son más
efectivos cuando sus acciones y palabras son coherentes. A veces sin
embargo, los modelos dicen una cosa y hacen otra (p.319).

El nivel de desarrollo del observador marca una diferencia en el
aprendizaje. Conforme los niños crecen, son capaces de concentrar su
atención por períodos más largos, utilizar estrategias de memoria para
retener información y motivarse a sí mismos para practicar. Una segunda
influencia, es el estatus del modelo, los niños suelen imitar más los actos
de otros cuando suelen ser competentes, poderosos, prestigiosos y
entusiastas, de manera que los padres, los hermanos mayores, los
profesores, los héroes o los artistas podrían servir como modelos
dependiendo de la edad e interés del niño. En tercer lugar, al observar a
otros, aprenden que conductas son adecuadas para ellos, de tal forma
que imitan con mayor facilidad a los modelos que consideran similares.

El niño al observar a los demás, no sólo aprende actos, sino que
también observa a los objetos relacionados con los actos. Por ejemplo, en
una clase de preescolar cuando un niño juega de manera entusiasta con
un juguete que ha sido ignorado durante días, es muy probable que otros
niños quieran tener el juguete, incluso si juegan con él de distintas formas
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o simplemente lo llevan de un lado a otro. Esto sucede porque en parte,
los niños han dirigido su atención hacia ese objeto en particular.

Myers (2006), destaca que:
Lo que determina que se imite un modelo viene dado por
los reforzamientos y castigos, es decir, aquellos que se
reciben por parte del modelo y también del imitador.
Miramos y aprendemos. Al mirar, aprendemos a anticipar
las consecuencias de los comportamientos en situaciones
como las que estamos observando. Cuando los niños,
miran programas de televisión, pueden aprender que la
intimidación es una manera efectiva de controlar a otros,
que las relaciones sexuales libres y fáciles proporcionan
placer sin problemas o enfermedades posteriores, o que los
hombres tienen que ser rudos y las mujeres suaves.
Tendemos a imitar a aquello que nos parecen iguales a
nosotros, exitosos o admirables. (p.336).


De los cientos de estudios que realizó Bandura para sustentar su
teoría, un grupo se alza por encima de los demás, los estudios del
muñeco bobo. Lo hizo a partir de una película de uno de sus estudiantes,
donde una joven estudiante sólo le pegaba a un muñeco bobo pintado
con cara de payaso, (criatura hinchable en forma de huevo con cierto
peso en su base que hace que se tambalee cuando le pegamos).
La joven le pegaba al muñeco, gritándole groserías. Le pegaba, se
sentaba encima de él, le daba con un martillo y demás acciones gritando
varias frases agresivas. Bandura les enseñó la película a un grupo de
niños de guardería, éstos saltaron de alegría al verla. Posteriormente se
les dejó jugar. En el salón de juegos, por supuesto, había varios
observadores con bolígrafos y carpetas, un muñeco bobo nuevo y
algunos pequeños martillos.
El resultado a esta situación fue un gran coro de niños golpeando a
descaro al muñeco bobo. Le pegaban gritando la misma frase agresiva,
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se sentaron sobre él, le pegaron con martillos y demás. En otras palabras,
imitaron a la joven de la película y de una manera bastante precisa.
Esto podría parecer un experimento con poco de aportación en
principio, pero si lo consideremos por un momento: estos niños cambiaron
su comportamiento ¡sin que hubiese inicialmente un refuerzo dirigido a
explotar dicho comportamiento! Y aunque esto no parezca extraordinario
para cualquier padre, maestro o un observador casual de niños, no
encajaba muy bien con las teorías de aprendizaje conductuales
estándares. Bandura llamó al fenómeno aprendizaje por la observación o
modelado, y su teoría usualmente se conoce como la teoría social del
aprendizaje.
Finalmente, los niños, más que nadie, son propensos a imitar las
conductas que ven en personas significativas. Los padres son pues, el
modelo de aprendizaje para sus hijos, y disponen de una herramienta
potente en el proceso de enseñanza de conductas. La otra cara de la
moneda es que también es fuente de aprendizaje de conductas poco
adecuadas si, por ejemplo, descubre que hay héroes de la televisión o del
deporte que realizan conductas violentas y son aplaudidas. Podemos
utilizar sus personajes favoritos para señalarles aquellas conductas que
nos parezcan apropiadas, o comportarnos delante de ellos como
queremos que se comporten.








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Conclusión

La investigación realizada se basó en el aprendizaje por
observación que consiste en la adquisición de información, conceptos o
formas de conducta nuevas por medio de la exposición a otros y a las
consecuencias de sus actos, siendo esta una forma importante en la que
el niño adquiere conocimientos de la vida diaria.

La metodología empleada fue la investigación documental, técnica
que consistió en ampliar y profundizar el conocimiento acerca del
aprendizaje por observación a través de la revisión de diversas fuentes
bibliográficas.

De acuerdo a los conceptos aquí definidos Cabrera (2008), dice
que “…el aprendizaje por observación consiste en observar y modelar, se
originó debido al interés por determinar el momento de las primeras
manifestaciones en el lactante y su evolución en la primera infancia”
(p.234).

La evolución de los comportamientos imitativos se ha examinado
sobre todo después de los seis meses de edad, de acuerdo con un
procedimiento normativo más que funcional.

Por otro lado Sarmiento (1999), destaca que “…las teorías del
aprendizaje social proponen que la conducta, los factores personales y los
factores del entorno influyen en el proceso de aprendizaje.

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Esta teoría se centra en la adquisición de destrezas y habilidades
adquiridas a través del modelamiento y la imitación. A lo que Baron
(1996), señala que:

Para que el proceso de aprendizaje por observación se
origine se hace necesario la presencia de cuatro factores
fundamentales referidos a: prestar atención a quienes
modelan la conducta, poseer la capacidad para convertir en
acción lo recordado y tener la motivación para hacerlo.
(p,220).


Finalmente, se puede decir que por limitaciones de tiempo no se
llevó a cabo la investigación sobre cómo el comportamiento agresivo
influye negativamente en la conducta de los niños y que éste puede ser
adquirido a través del proceso de observación.

























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Bibliografía



Baron R. (1996). Psicología. Editorial Pearson Educación. México: 3ra.
Edición.

Cabrera P. (2008). Psicología La Aventura de Conocernos. Editorial
Texto. Venezuela.

Del Rio P. y Alvarez A. (2004). Informe sobre el Impacto de la Televisión
en la Infancia. Editorial Fundación Infancia y Aprendizaje. España.

Hardy T y Jackson H. (2003). Aprendizaje y Cognición. Editorial Pearson.
España: 4ta. Edición.

Marchesi, A. (2006). El Desarrollo Moral. Editorial Alianza. Madrid.

Myers D. (2006). Psicología. Editorial Médica Panamericana. Argentina:
7ma. Edición.

Sarmiento María (1999). Cómo Aprender a Enseñar y Cómo Enseñar a
Aprender. Editorial Universidad Santo Tomas. Colombia: 1ra.
Edición.

Solanas A. (2002). Métodos en Psicología: Casos Prácticos para un
Aprendizaje Integrado. Editorial Universitat. España.

Woolfolk Anita (2006). Psicología Educativa. Editorial Pearson. Mexico: 9ª.
Edición