You are on page 1of 8

Copyright © 2014 The New York Times

DOMINGO 22 DE JUNIO DE 2014
INTERNATIONAL WEEKLY Una colaboración con
Por JUSTIN GILLIS
KEWAUNEE, Wisconsin — Bryan
T. Pagel, un productor lechero, obser-
vaba mientras el reluciente estiércol
líquido de vaca desaparecía por un
conducto. En el exterior, maquinaria
descomponía el estiércol y capturaba
un derivado llamado metano, un poten-
te gas invernadero. Un enorme motor
Caterpillar rugía al quemar el metano
para generar electricidad, mantenién-
dolo fuera de la atmósfera.
El sistema de 3,2 millones de dólares
también reduce los olores en Pondero-
sa Dairy, una de las plantas lecheras
más grandes en Wisconsin, pero no
se habría construido sin una fuente
sorprendente de financiamiento: una
iniciativa de California que invierte
incluso en proyectos más allá de sus
fronteras para combatir el cambio cli-
mático.
“Cuando vinieron y nos dijeron que
estaban dispuestos a enviarnos che-
ques, nos entusiasmamos”, dijo Pagel,
propietario de la Ponderosa Dairy.
El programa de California es la más
reciente encarnación de un mecanis-
mo, conocido como cap and trade (tope
e intercambio de emisiones), que ha
surgido como una de las principales
armas contra el calentamiento global.
Desde China y Noruega hasta el no-
reste de Estados Unidos, los gobiernos
requieren que las industrias compren
permisos para emitir niveles fijos de
gases invernadero. Estos niveles se
reducen gradualmente y el costo de
los permisos aumenta, lo que crea un
incentivo económico para que las com-
pañías reduzcan sus emisiones.
El sistema incentiva a las compañías
a adoptar tecnologías energéticas más
limpias o invertir en proyectos exter-
nos de control de emisiones, como el
digestor de metano de los Pagel.
Una apuesta
a los créditos
de carbono
Un té se vuelve una revelación
Por BOB MORRIS
Una noche reciente en
Brooklyn, una docena de busca-
dores espirituales ventiañeros
y treintañeros subieron una es-
calinata hacia un espacio comu-
nitario, donde pagaron 150 dó-
lares, escucharon a un chamán
colombiano darles la bienvenida
en español e inglés y aceptaron
grandes recipientes de plástico
para vomitar.
Luego cada uno se paró para re-
cibir una taza de un espeso líquido
parduzco con un sabor a hierbas.
Era té de ayahuasca, un brebaje
alucinógeno del Amazonas que,
esperaban, llevara a revelaciones
personales mediante alucinacio-
nes ópticas y auditivas.
Después de beber, esperaron
en la oscuridad a la luz de una ve-
la que parpadeaba. El chamán to-
caba instrumentos de cuerdas y
de viento tradicionales mientras
entonaba melodías ritualistas.
Una participante se puso có-
moda para el viaje, que iba a
durar toda la noche. Se había
abstenido durante varios días
de alcohol, carne roja, alimentos
condimentados, queso añejo y te-
levisión, como le instruyeron en
un correo electrónico. No había
tenido relaciones sexuales y ni
tomado antidepresivos.
Ésta era su segunda expe-
riencia con la ayahuasca desde
febrero, sólo un mes después de
que su esposo, quien era peruano,
falleció. Ella había tenido la expe-
riencia en Lima varios años an-
tes y la encontró valiosa. Pidió el
anonimato para no perjudicar su
empleo como profesora universi-
taria en Nueva York.
“Éste es un momento de tran-
sición para mí, y quiero mante-
nerme abierta”, había dicho la
noche anterior. “Encuentro que
la ayahuasca es un viaje psicoló-
gico purificante”.
No es la única. En un mundo
cada vez más dominado por la
tecnología que por los sueños,
muchas de las mismas personas
que han practicado el yoga y la
meditación durante años recu-
rren a un catalizador más dramá-
tico para el crecimiento interior.
Pero los que creen ciegamente
en la utilidad de la ayahuasca (mu-
Con tin úa en la página 4 Continúa en la página 4
INTELIGENCIA
El juego bonito pierde
belleza. PÁG. 2
JOSH COCHRAN
EL MUNDO
Circos le dirán adiós a
animales en México. PÁG. 3
CIENCIA Y TECNOLOGÍA
Plan para salvar lago
en Camboya. PÁG. 6
ARTE Y DISEÑO
Tupac Shakur llega a
nuevo público. PÁG. 8
THE NEW YORK TIMES SE PUBLICA SEMANALMENTE EN LOS SIGUIENTES DIARIOS: SÜDDEUTSCHE ZEITUNG, ALEMANIA n CLARÍN, ARGENTINA n DER STANDARD, AUSTRIA n LA RAZÓN, BOLIVIA n A TARDE, FOLHA, GAZETA
DO POVO, JORNAL O POVO Y O LIBERAL, BRASIL n GUELPH MERCURY, THE HAMILTON SPECTATOR, TORONTO STAR Y WATERLOO REGION RECORD, CANADÁ n LA SEGUNDA, CHILE n EL ESPECTADOR, COLOMBIA n EL PAÍS, ESPAÑA
MANILA BULLETIN, FILIPINAS n LE FIGARO, FRANCIA n PRENSA LIBRE, GUATEMALA n LA REPUBBLICA, ITALIA n ASAHI SHIMBUN, JAPÓN n DIARIO DE YUCATÁN, EL NORTE, EXPRESO, MURAL, REFORMA Y SÍNTESIS, MÉXICO
EL NUEVO DIARIO, NICARAGUA n LA PRENSA, PANAMÁ n THE OBSERVER, REINO UNIDO n LISTIN DIARIO, REPÚBLICA DOMINICANA n TODAY, SINGAPUR n TAGES-ANZEIGER, SUIZA n UNITED DAILY NEWS, TAIWÁN n SABAH,TURQUÍA
INTERNATIONAL WEEKLY
NANCY LEE Editora ejecutiva
TOM BRADY Editor en jefe
ALAN MATTINGLY Editor
The New York Times International Weekly
620 Eighth Avenue, New York, NY 10018
CONSULTAS EDITORIALES:
nytweekly@nytimes.com
CONSULTAS DE VENTAS Y PUBLICIDAD:
nytweeklysales@nytimes.com
E L MU NDO
2 LA PRENSA DOMINGO 22 DE JUNIO DE 2014 THE NEW YORK TIMES INTERNATIONAL WEEKLY
INTELIGENCIA/ROGER COHEN
El fútbol pierde su belleza
Envíe sus comentarios
a intelligence@nytimes.com.
LONDRES
El juego bonito es menos bonito.
Por supuesto que lo es. Abundan
las acusaciones de que Qatar, un
emirato árabe caluroso y muy rico
que es uno de los países menos
idóneos para ser sede de una Copa
del Mundo, podría haber pagado
sobornos para conseguir el torneo
de 2022. Obreros del subcontinente
mueren en cantidades nada trivia-
les al construir estadios climatiza-
dos en ese lugar. Mientras tanto,
en partido inaugural del Mundial
actual en Brasil, los anfitriones se
beneficiaron de un penal contra
Croacia concedido por el árbitro
japonés Yuichi Nishimura, por
una “falta” imaginaria. Como
resultado, la victoria de Brasil se
sintió empañada.
El problema, por supuesto, es
el dinero, muchísimo dinero, y la
propiedad del juego (y de esos re-
cursos) por parte de una sola orga-
nización, la FIFA, cuyos controles
internos parecen haber sido laxos o
inexistentes, y cuyas decisiones de
realizar los dos próximos Mundia-
les en Rusia y particularmente en
Qatar ahora están bajo un intenso
escrutinio. Si el organismo rector
del fútbol se puede comprar, enton-
ces todo el deporte se infecta.
Nadie está sugiriendo que Ni-
shimura fue corrupcto, pero una
vez que se siembra la duda sobre la
ética de altos directivos del fútbol,
cualquier decisión puede parecer
sospechosa. Sepp Bla tter, el presi-
dente suizo de la FIFA, haría bien
en dimitir. La elección de Qatar
se ha convertido en un fiasco. Es
posible que se dé marcha atrás
una vez que concluya una investi-
gación.
Cómo ha cambiado el juego. He
estado viendo unos videos borro-
sos de la final de 1966 entre Ingla-
terra y Alemania, que vi cuando
tenía diez años, yolvií a sentir la
alegría absoluta de esa victoria
inglesa de 4-2, el único Mundial
que han ganado los inventores
del fútbol. Ahí está George Cohen
(que no es mi pariente) en la defen-
sa derecha; ahí está Geoff Hurst
con el tristemente célebre disparo
que se convirtió en el tercer gol de
Inglaterra cuando al rebotar en el
travesaño cayó sobre la línea o la
cruzó (la controversia sobre eso
nunca ha sido resuelta), y ahí está
Hurst de nuevo galopando en los
últimos segundos para disparar el
cuarto gol de Inglaterra.
Todas las zapatillas eran ne-
gras, todos los hombres eran blan-
cos. Los shorts eran más cortos,
las entradas eran más duras, el
balón era más pesado, el fútbol
era más crudo y había menos tea-
tralidad. El juego tenía su belleza
inmaculada, aunque los atletas
de hoy sin duda superarían a esos
jugadores de otra era.
Otro recuerdo: viendo en Lagos
la final del Mundial de 1998 entre
Francia y Brasil que se jugaba en
París, escuché cómo los comen-
taristas nigerianos, después de
los dos primeros goles franceses,
dedicaron la mayoría de sus co-
mentarios a especular sobre lo
cuantioso que habría sido el so-
borno que los franceses pagaron
para asegurar el partido. Era cada
vez más chistoso a medida que sus
estimaciones subían inexorable-
mente. Por supuesto, el comentario
reflejaba la naturaleza de la vida en
Nigeria, más que alguna corrup-
ción verdadera. Pero también era
un indicativo de que durante los 32
años transcurridos entre esas dos
finales, el dinero había cambiado
la naturaleza y la percepción del
deporte.
En un reciente artículo en The
London Review of Books, John
Lanchester recordó al árbitro
ecuatoriano Byron Moreno, cuyas
decisiones en un partido entre el
anfitrión Corea del Sur e Italia en
el Mundial de 2002 de fueron total-
mente extrañas (y perjudicaron a
Italia de manera consistente). Fue
suspendido al año siguiente por
agregar trece minutos de tiempo
de compensación a un encuentro
de liga en Ecuador (suficiente para
que el equipo de casa ganara) y
posteriormente fue arrestado en
el Aeropuerto Kennedy de Nueva
York portando seis kilos de heroí-
na.
No obstante, un deporte menos
bonito sigue siendo bonito, como
lo ha demostrado este Mundial de
Fútbol. En Sudáfrica en 2010, al
igual que ahora en Brasil, la desor-
ganización y el gasto excesivo ge-
neraron predicciones de desastre,
pero el torneo fue un triunfo.
Ese Mundial, tan protestado en
la fase previa, encendió una ola
de entusiasmo desde el principio;
con razón, en vista del número
de goles y la calidad de los parti-
dos de apertura. Tan sólo el gol
del empate de Robin van Persie
contra España (en lo que se con-
vertiría en una paliza holandesa
de 5-1 al campeón mundial) fue un
momento de magia pura. Y luego
estuvo la expresión del rostro de
John Brooks tras rematar de ca-
beza el gol del triunfo de Estados
Unidos contra Ghana casi al final
de partido: jubiloso, incrédulo,
abrumad, prueba de que aún hay
inocencia en este deporte mun-
dial tan patrocinado y mancillado
por el dinero.
Ficción en relato de huérfanos camboyanos
Por THOMAS FULLER
PHNOM PENH, Camboya — La
caída de gracia de una de las acti-
vistas sociales más prominentes
de Camboya y el desmoronamien-
to de su historia como una huérfana
vendida a la esclavitud sexual, ha
resaltado lo que los trabajadores
humanitarios en Phnom Penh di-
cen que es una exageración y, en
algunos casos, un total engaño en
la recaudación de fondos, particu-
larmente entre los orfanatorios del
país.
Somaly Mam se levantó de la
pobreza rural en Camboya para
convertirse en un símbolo de élite
y glamour en la lucha contra la ex-
plotación de mujeres y niños, pero
en mayo renunció a la organización
benéfica con sede en Estados Uni-
dos que lleva su nombre luego de
que hubo cuestionamientos sobre
algunos detalles de su muy publici-
tada historia.
Mam, quien asegura que su re-
lato es verídico, reforzó la imagen
de Camboya como un país desam-
parado que aún sufre a raíz de su
legado de genocidio, ayudando a
generar millones de dólares para
organizaciones benéficas. Pero
muchos activistas dicen que su
historia es parte de un relato más
amplio de engaños con la intención
de atraer dinero del extranjero a la
Camboya pobre. Esa duplicidad,
afirman, ha hecho que algunos
donantes extranjeros perpetúen
involuntariamente un sistema que
durante años ha mantenido en or-
fanatorios a miles de niños pobres
que tienen padres. Un estudio del
gobierno realizado hace cinco años
mostró que el 77 por ciento de los
niños que viven en los orfanatorios
camboyanos tenía al menos a uno
de sus padres.
“El número de huérfanos ha ido
disminuyendo pero aumenta el nú-
mero de orfanatorios”, dijo Sarah
Chhin, quien administra una orga-
nización que incentiva a los niños
que tienen familias a volver a casa.
Según activistas de derechos hu-
manos, en muchos casos se les or-
dena a los niños que se hagan pasar
por huérfanos para atraer donacio-
nes extranjeras. “Camboya nece-
sita dejar atrás la mentalidad de
mendigo, y los extranjeros tienen
que dejar de reaccionar por pura
emoción”, dijo Ou Virak, fundador
de un grupo de derechos humanos,
en Phnom Penh.
Hong Theary, una alumna uni-
versitaria de 22 años, que pasó más
de cuatro años en un orfanatorio
en Phnom Penh, dijo que fue una
de los niños a los que se les obliga-
ba a mentir y suplicar donaciones,
aunque proviene de lo que ella des-
cribe como una “familia feliz”. Sus
padres la enviaron a un orfanatorio
para que recibiera una mejor edu-
cación. “Fue una pérdida de tiem-
po, No saqué nada de provecho”,
dijo. “La única persona que se be-
neficiaba era el propietario”.
Durante un tiempo, Mam fue
considerada la huérfana más famo-
sa del país. Escribió una autobio-
grafía describiendo su vida como
una huérfana vendida a la esclavi-
tud sexual, y a menudo fue descrita
como una heroína en los medios
noticiosos estadounidenses, inclu-
yendo en las columnas de Nicholas
Kristof, de The New York Times.
Kristof escribió recientemente que,
en vista de las dudas que le plantea-
ban las recientes revelaciones, pre-
feriría no haber escrito sobre ella.
Camboya tenía una urgente ne-
cesidad de orfanatorios hace tres
décadas y media, tras el régimen
del Jemer Rojo, que dejó 1,7 millo-
nes de muertos y muchos niños sin
padres. Pero luego de que el geno-
cidio llegó a su fin y disminuyó el
número de huérfanos, la atención
mundial pareció intensificarse.
Oum Sophannara, director del
departamento de bienestar infantil
en el Ministerio de Asuntos Socia-
les, dijo que los orfanatorios a me-
nudo se niegan a cooperar. “Ellos
creen que si pueden mantener fue-
ra al ministerio, continuarán reci-
biendo financiamiento”.
MAK REMISSA/EUROPEAN PRESSPHOTO AGENCY
Se ha cuestionado la historia de
Somaly Mam sobre su pasado.
E L MU NDO
DOMINGO 22 DE JUNIO DE 2014 LA PRENSA 3 THE NEW YORK TIMES INTERNATIONAL WEEKLY
Por ELISABETH MALKIN
CIUDAD DE MÉXICO — En la
carpa de circo, Bebeto Fuentes
vuela en el trapecio, sube y baja pa-
rado del lomo de un caballo a trote,
hace acrobacias en el trampolín y
hace las veces de
un payaso melan-
cólico.
Pero una vez
fuera de la pista,
se nota angustia
en sus palabras y
la preocupación
tiñe su joven rostro. Si un veto a los
animales de circo tiene éxito, dijo,
el Circo Hermanos Fuentes Gasca,
fundado por sus abuelos, no sobre-
vivirá.
“Mi abuela instruyó a mi papá,
y él nos enseñó a nosotros”, dijo
Fuentes, de 20 años, quien se pre-
senta con sus hermanos como los
Muchachos Fuentes. “Nací entre
los tigres y los monos”.
La asamblea legislativa de la
Ciudad de México votó reciente-
mente para prohibir que los ani-
males aparezcan en circos. El veto
entrará en vigor un año después de
que se publique la ley en la Gaceta
Oficial del Distrito Federal. Eso
podría demorarse algún tiempo:
El gobierno capitalino ha accedido
a reunirse primero con los dueños
de los circos. La prohibición refle-
ja una creciente preocupación en
muchos países sobre el trato a los
animales de circo, alimentada por
videos que han grabado grupos de
los derechos animales.
La comunidad de circos de pro-
piedad familiar en México argu-
menta que una querida tradición
mexicana desaparecería y decenas
de miles de personas, muchas de
ellas de clase trabajadora, se que-
darían sin empleo.
“Sabemos montar un espectácu-
lo sin animales, pero el público no lo
quiere ver”, dijo Armando Cedeño,
presidente de la Unión Nacional de
Empresarios y Artistas de Circo.
Los partidarios de la prohibición
dicen que es un esfuerzo para de-
volverle la dignidad a los animales.
“No es parte de la naturaleza
de un oso usar patines”, dijo Jesús
Sesma Suárez, el diputado quien
introdujo la medida. “No es la na-
turaleza de un tigre brincar por un
aro en llamas”.
Seis Estados de México ya han
prohibido el uso de animales en cir-
cos y hay vetos totales o locales en
la mayoría de los países latinoame-
ricanos. Muchos países en Europa
prohíben el uso de animales sal-
vajes en los circos y unos cuantos
extienden el veto a todos los ani-
males.
Las familias circenses se pregun-
tan porqué la preocupación de los
detractores por los animales no se
extiende a las corridas de toros. La
fiesta brava está tan arraigada en la
cultura, dijo Sesma Suárez, que ésa
es una batalla que su Partido Verde
Ecologista simplemente no puede
ganar.
“No están en contra de las corri-
das de toros, o las peleas de gallos
o las carreras de caballos. Es un
ataque contra el circo mexicano”,
dijo Cedeño.
Las familias circenses dicen que
son blanco fácil porque su público
no tiene poder político.
“Este espectáculo es para la gen-
te que no puede pagar por ir a Las
Vegas a ver el Cirque du Soleil”, di-
jo Juventino, de 23 años y hermano
de Bebeto. Un boleto para su circo
podría costar el equivalente a 2,30
dólares, y el más caro cuesta 15,40
dólares. “Es la gente común y co-
rriente la que va al circo mexica-
no”.
Los hermanos Fuentes dicen que
la asistencia ha disminuido debido
a la campaña en su contra. Ellos
sostienen que eliminar a los anima-
les de su espectáculo ahuyentará a
todo el público. “La imagen del cir-
co son los animales”, dijo Bebeto.
Antes del espectáculo, Bebeto y
Juventino Fuentes se dirigieron a
una área para animales detrás de
la carpa instalada a la orilla de un
estacionamiento. Un dromedario,
dos llamas, una zebra y tres caba-
llos se encontraban en rediles con
aserrín fresco. Cerca, cinco tigres
siberianos, somnolientos después
de comer, se encontraban en jaulas
pequeñas.
“La mejor protección contra los
tigres es mantenerlos satisfechos”,
dijo Juventino.
A la hora del espectáculo, es-
tán somnolientos y tienen que ser
persuadidos a entrar a la pista. Se
sientan en banquillos, le rugen a
Alex Fuentes, de 30 años, el tercer
hermano que es su entrenador. Dan
un par de saltos por aros en llamas y
luego regresan a sus jaulas a través
de un túnel.
Dentro de una hora, Bebeto Fuen-
tes lo hará todo de nuevo en la se-
gunda función de la noche, y así será
mientras el circo sobreviva. “El día
en que se pongan mal las cosas”,
dijo, “mis animales comerán antes
que yo”.
Por JERÉ LONGMAN
CONTAGEM, Brasil — Hugo
Alves solía jugar fútbol profesio-
nal. Sigue vinculado al deporte,
pero no como le habría gustado.
Ahora, su uniforme consiste en
una camiseta y
pantalones ro-
jos, y hace balo-
nes de fútbol en
una fábrica en
prisión.
“Pref er i r í a
estar jugando
con los balones en vez de fabri-
carlos, dijo Alves, de 31 años,
quien cumple una condena de
cinco años por tráfico de drogas.
Alves es uno de 80 reclusos que
fabrican balones de fútbol en la
Penitenciaría Nelson Hungría de
máxima seguridad, cerca de la
ciudad sureña de Belo Horizonte,
una de las doce ciudades brasile-
ñas que son sedes del Mundial de
Fútbol.
Cuarenta presos trabajan ocho
horas al día, cinco días a la sema-
na, fabricando los balones. Otros
40 prisioneros trabajan en sus
celdas, cosiendo el recubrimiento
exterior de los balones en un pro-
ceso de manufactura diferente.
La fábrica abrió en 2011 como
parte de un esfuerzo más exten-
so en todo Brasil de levantarle el
ánimo a los presos, prepararlos
para la vida después de la prisión
y reducir un serio hacinamiento
penitenciario.
Los reclusos fabrican 400 ba-
lones al día, y ganan 543 reales
brasileños (unos 243 dólares) al
mes. Una cuarta parte de ello va
al estado, el 50 por ciento va a los
presos o sus familias, y una cuar-
ta parte va a una cuenta que es
entregada al momento de quedar
libre.
Por cada tres días trabajados,
se reduce la condena de los pri-
sioneros en un día.
Los balones de la prisión no tie-
nen como destino el Mundial de
Fútbol. El balón oficial, el Brazu-
ca, se fabrica en Paquistán.
Hechos para una compañía
llamada Trivella, los balones fa-
bricados por los reclusos se uti-
lizan en la liga estatal de Minas
Gerais.
“Es el mejor balón”, dijo Alves.
Fabricar las pelotas se cuenta
entre los trabajos más preciados
en la prisión. Sólo 120 prisioneros
en cuatro penitenciarías del es-
tado fabrican balones, dijeron los
funcionarios.
Alves dijo que esperó más de
un año para que lo contrataran.
Lo mejor del empleo, dijeron
Alves y Graciano Antonio Barros
da Mata, otro recluso, es que ofre-
ce alivio del tedio diario de la vida
tras las rejas en un país donde las
prisiones son tristemente céle-
bres por la violencia endémica y
trato inadecuado.
“Es fabuloso salir de la celda y
venir aquí”, dijo Da Mata, de 37
años, quien lleva 16 meses traba-
jando en la fábrica y cumple una
condena de ocho años por asesi-
nato. “El tiempo pasa más rápido.
Dejas de pensar en cosas malas”.
En este país loco por el fútbol,
el alcance del deporte nacional se
extiende incluso a los esfuerzos
de reforma penitenciaria.
Murilo Andrade Oliveira, se-
cretario de administración de
prisiones en Minas Gerais, dijo:
“Tomas algo que es una prácti-
ca diaria en Brasil, el fútbol, y lo
asocias con esta cuestión social,
la cuestión del sistema peniten-
ciario, olvidado durante muchos
años y que ahora sale a la super-
ficie, y lo vinculas con el trabajo
de los reos. Es fantástico que po-
demos participar un poco en la
vida del país, en lo que respecta
al fútbol”.
Temor en circo por posible veto a animales
Presos brasileños acortan
condena con balones
EN LÍNEA: BALÓN GLOBAL
La evolución del balón de futbol:
nytimes.com Busque world’s ball.
Hacen balones en la prisión:
nytimes.com Busque ball bars.
ADRIANA ZEHBRAUSKAS PARA THE NEW YORK TIMES
MAURICIO LIMA PARA THE NEW YORK TIMES
En una prisión de máxima
seguridad en Brasil, ciertos
reos fabrican balones para
una liga local.
Bebeto
Fuentes, del
Circo
Hermanos
Fuentes
Gasca.
E L MU NDO
4 LA PRENSA DOMINGO 22 DE JUNIO DE 2014 THE NEW YORK TIMES INTERNATIONAL WEEKLY
El número de personas que vi-
ven en lugares que cuentan con un
sistema así se aproxima a los mil
millones, o el 14 por ciento de la po-
blación mundial.
“El punto ahora es decir: Miren,
esto puede funcionar, se puede
modificar su escala, y por favor
únanse”, dijo Frank A. Wolak, un
economista en la Universidad de
Stanford, en California.
Pero el sistema más grande del
mundo, en Europa, ha tenido pro-
blemas, incluyendo cambios en los
precios. Y falta evidencia de que el
sistema, de hecho, pueda solucio-
nar el problema de las emisiones.
En en transcurso de la última
década, los créditos de carbono se
han convertido en la materia bási-
ca más nueva del mundo. Thomas
Reuters Point Carbon, una firma de
investigación, espera que cambien
de manos más de nueve mil millo-
nes de toneladas de emisiones en
permisos este año, con un valor de
transacción de casi 90 mil millones
de dólares.
El Sistema Europeo de Comercio
de Emisiones, que entró en vigor en
2005, ha llegado a ser considerado
como un caso de estudio con res-
pecto a lo que puede salir mal con
un sistema de esta naturaleza.
En un principio, los reguladores
confiaban en que las compañías les
indicaran el nivel de gases inver-
nadero que emitían. Ya que esas ci-
fras se utilizaban para fijar el tope
inicial de emisiones, las empresas
evidentemente tenían un incentivo
para exagerar. Cuando finalmente
quedó claro, en 2006, que así lo ha-
bían hecho, el precio de los permi-
sos cayó en cuestión de horas.
Entonces, justo cuando Europa
estaba reforzando sus reglas, se
produjo la crisis económica mun-
dial de 2008 y 2009.
Los gobiernos siguieron exten-
diendo los permisos de carbono
aun cuando el declive en la produc-
ción significaba que menos de ellos
eran necesarios. Los precios del
carbono volvieron a bajar.
Recientemente, la Unión Euro-
pea adoptó cambios que han forta-
lecido los precios. Pero a sólo siete
dólares por tonelada de dióxido de
carbono, aún están muy por debajo
del nivel de los 30 dólares que los
analistas creen es necesario para
estimular la inversión.
Parece probable que se alcance
la meta fijada por la Unión Europea
de reducir las emisiones en un 20
por ciento para 2020. Pero varios
estudios indican que eso se debe
más a la debilidad económica, así
como a los subsidios a la energía
renovable, que al mercado del car-
bono.
“Incluso si estamos bien en cuan-
to a cumplir con la meta de emisio-
nes para 2020, será todo un desafío
cumplir las metas a largo plazo de
Europa”, dijo Stig Schjolset, analis-
ta titular de mercados de carbono
en Thomson Reuters Point Carbon,
en Oslo. “Para eso, ahora se nece-
sita un mayor precio del carbono”.
California, que estableció su
sistema de límite e intercambio
en 2013, tomó medidas para evitar
grandes variaciones de precios, al
dedicar años a obtener datos pre-
cisos de emisiones. Además, esta-
bleció el precio mínimo y máximo
de facto de sus permisos. Hasta la
fecha, el precio ha sido muy prede-
cible, y ha oscilado entre los once y
catorce dólares por tonelada.
Como parte de su plan, el estado
decidió permitir algunos proyectos
de reducción de emisiones en sec-
tores que no estaban cubiertos por
el sistema de límite e intercambio,
tales como la silvicultura y la agri-
cultura.
Algunos grupos ambientalistas
y académicos nunca se han acepta-
do la idea de un mercado en dere-
chos de contaminación.
Algunos expertos creen que, a
largo plazo, los mercados de car-
bono harán una contribución sus-
tancial sólo si se pueden vincular
través de fronteras políticas. Eso
permitiría que los contaminadores
busquen las formas más económi-
cas de reducir emisiones en todo el
mundo.
Hasta cierto grado, ya ha naci-
do una interconexión de este tipo.
Europa ha permitido que miles de
millones de dólares fluyan a países
en desarrollo, al financiar proyec-
tos que, por ejemplo, han ayudado
a familias pobres a hacer el cambio
a cocinas de carbón más eficientes.
California y Quebec han vinculado
sus mercados, y el comercio entre
ellos inició a principios de este año.
China, el contaminador con car-
bono más grande del mundo, ha
comenzado a experimentar con
mercados en siete ciudades y pro-
vincias, con la intención de formar
un mercado nacional de carbono
esta década. Tanto California como
Europa están conversando con los
chinos sobre futuros nexos.
Los expertos que apoyan el sis-
tema dicen que un mecanismo de
mercado puede penetrar más en la
economía que cualquier otro enfo-
que, al modificar la conducta inclu-
so de personas y compañías a las
que no necesariamente podría im-
portarles el calentamiento global.
Pagel, por ejemplo, dijo no estar
convencido de que los cambios cli-
máticos son el resultado de las emi-
siones humanas.
Pero agregó: “Si alguien más
cree en ello lo suficiente como para
invertir dinero, eso es todo lo que
necesito saber”.
chos afirman que es como recibir
diez años de terapia en una sola no-
che) también advierten que hay que
abordarla con seriedad, y califican
sus experiencias bajo su influencia
como “trabajo” porque, además de
provocarles vómito y a veces dia-
rrea, puede ser atemorizante.
“Debe usarse con cuidado, pero
tiene una buena conexión con la
mente y el cuerpo”, dijo Rick Doblin,
de la Asociación Multidisciplinaria
de Estudios Psicodélicos, en Santa
Cruz, California. “Te da una sensa-
ción de luz interna en el cerebro”.
Si los sitios en Internet, los libros
y las convenciones son un indicio,
ha aumentado el interés en el té
de ayahuasca, una mezcla de dos
plantas amazónicas, una de ellas
una liana y la otra una hoja. Combi-
nadas, contienen DMT e inhibido-
res de la monoamino oxidasa, que
promueven las visiones psicodéli-
cas y la euforia.
Sting, una de varias celebridades
que admiten haber experimentado
con la ayahuasca, escribió en su au-
tobiografía de 2005, “Broken Mu-
sic” (Música rota), que fue la única
experiencia religiosa que ha tenido
en su vida.
Los investigadores estudian si la
ayahuasca podría usarse para ayu-
dar a las personas a superar distin-
tas adicciones, desde los cigarros y
el alcohol hasta las metanfetami-
nas. La ibogaína (un derivado de
la corteza de la raíz de un arbusto
africano con propiedades psicoac-
tivas que está prohibido en Estados
Unidos) se utiliza para la adicción a
la heroína en algunos países, como
Canadá, México y Nueva Zelanda.
“Es un compuesto fascinante y
se puede aprender mucho de sus
efectos”, dijo Charles Grob, un psi-
quiatra en el Centro Médico Har-
bor-UCLA, en California, quien ayu-
dó con un estudio en Brasil en los
años 90 que vinculó transformacio-
nes positivas en alcohólicos y dro-
gadictos con el uso de la ayahuasca.
Pero junto con sus propiedades po-
sitivas, Grob enumera sus peligros.
“Cuando se usa con antidepre-
sivos, crea un exceso de serotoni-
na en el sistema nervioso central,
lo que puede causar confusión y
temblores”, dijo. “Y puede afectar
la función cardiovascular cuando
las personas tienen problemas del
corazón”. También hay riesgos de
efectos adversos entre personas
con problemas psicológicos como
bipolaridad o esquizofrenia.
“Todo depende de la preparación
y el entorno”, dijo. “Si el individuo
está preparado, respetó las restric-
ciones médicas y dietéticas en los
días previos, y emprende la expe-
riencia con un facilitador experto,
como un chamán tradicional, es
relativamente segura”.
En las regiones amazónicas de
Brasil y Perú, donde la ayahuasca
se considera un medicamento tra-
dicional y legal, los turistas acuden
en tropel para participar en las ce-
remonias. La mayoría se realiza
en retiros en la selva, a cargo de
curanderos legítimos que evalúan
la estabilidad física y mental de los
participantes y tienen la habilidad
para lidiar con severas reacciones
psicológicas.
Pero cada vez más, escribió Kelly
Hearn en la revista Men’s Journal
en 2013, una visita para los turistas
que van al Amazonas en busca de
la ayahuasca puede convertirse en
una pesadilla, “y algunos no vuel-
ven a casa”. Las infusiones mezcla-
das de forma inexperta o el uso de
otra planta más peligrosa, el toé, así
como la detección inadecuada de
problemas médicos, han contribui-
do a reacciones adversas. También
ha habido casos de abuso sexual.
Lo que se descubre al tomar
la ayahuasca puede tener con-
secuencias profundas. Eduardo
Gastelumendi, un psiquiatra en
Lima, recordó haber escuchado de
un paciente que tenía una relación
compleja y distante con su padre.
Alucinó que lo abrazó. Unos días
después, tocó la puerta de su padre,
lo estrechó entre sus brazos y se re-
conciliaron entre lágrimas.
“Le produjo una experiencia
transformativa”, dijo Gastelumen-
di. “Con la ayahuasca, se intensifi-
ca la empatía y ves las cosas bajo
una luz diferente”.
En la ceremonia de la ayahuas-
ca en Brooklyn, tras tomar una
segunda dosis del brebaje y regur-
gitar violentamente (comúnmente
llamado una purga), la viuda empe-
zaba a ver cosas.
“Era como un collage o rompe-
cabezas de palabras que era tan
brillante como una pantalla LED
en Times Square”, recordó al día
siguiente. “Era muy hermoso, pero
las únicas palabras que pude des-
cifrar eran ‘Disfruta la vida’”. Ella
pensó que podría ser un mensaje de
su difunto esposo.
Poco tiempo después, el cha-
mán la despertó a ella y al resto
del grupo a la luz de una mañana
de Brooklyn. La mujer recibió un
abrazo ritual y compartió sus ex-
periencias alucinatorias.
Un hombre en el grupo parecía
desorientado al hablar del descu-
brimiento de que todo lo escrito
sobre papel es una mentira. Otros
compartían visiones y revelacio-
nes más agradables.
Una de las amigas de la viuda
no estaba tan segura de lo experi-
mentado. “Fue divertido, pero ¿qué
aprendí de esto?”
Mark Scott, Keith Bradsher, Chris
Buckley y Felicity Barringer
contribu yeron con reportes.
Con tinúa de la página 1
Con tinúa de la página 1
¿Los mercados de carbono pueden salvar al clima?
Taza de té promete revelaciones psicológicas
SALLY RYAN PARA THE NEW YORK TIMES
Los partidarios dicen que los
programas pueden tener gran
efecto, incluso en una granja
lechera en Wisconsin.
E L MU NDO
DOMINGO 22 DE JUNIO DE 2014 LA PRENSA 5 THE NEW YORK TIMES INTERNATIONAL WEEKLY
Pobres protegen
bosques vietnamitas
Por MIKE IVES
KALKILL, Vietnam — Antes de
que los patrulleros vieran a los in-
trusos, oyeron los sonidos de la tala
ilegal de árboles.
Cuando los dos grupos finalmen-
te se encontraron, estalló la violen-
cia y volaron algunas piedras, de
acuerdo con uno de los patrulleros,
Huynh Van Nghia, quien quedó
lesionado en la pelea que ocurrió
en un bosque cerca de Kalkill, en
las Tierras Altas Centrales de
Vietnam. Algunos de las dos doce-
nas de taladores también resulta-
ron heridos, agregó.
Nghia y un grupo de unos 30 agri-
cultores trabajan como guardabos-
ques independientes bajo una ley
de 2010, que estableció un progra-
ma de incentivos a nivel nacional
en el cual compañías le pagan a
las comunidades para proteger las
cuencas hidrográficas.
“Soy parte de este programa por-
que siento una responsabilidad ha-
cia mi comunidad y debo proteger
la naturaleza”, dijo Nghia, quien
recibe tres millones de dong, o 142
dólares, al año a cambio de hacer
rondines en 30 hectáreas de tierras
de propiedad del estado. Los pa-
gos equivalen a entre el 3 y el 6 por
ciento de los ingresos anuales de su
familia por el cultivo de café y otras
cosechas.
Variantes de este programa se
han realizado alrededor del mun-
do. Nueva York introdujo incen-
tivos para proteger la calidad del
agua en el Valle del Río Hudson,
por ejemplo, y China les dio dinero
y subsidios para granos a agricul-
tores a fin de que convirtieran las
tierras de cultivo en las laderas en
bosques, en un esfuerzo por impe-
dir inundaciones.
Pero Vietnam ha convertido los
pagos para preservar los ecosiste-
mas en una política nacional. Los
funcionarios gubernamentales
señalan que casi la mitad de las 63
provincias de Vietnam llevan a ca-
bo el programa, que tiene el fin de
estimular el desarrollo económico
en áreas pobres y a la vez proteger
la superficie forestal y suplementar
los presupuestos forestales estata-
les. Pero admiten que el programa,
que es obligatorio para las compa-
ñías de energía hidráulica, ha teni-
do problemas debido a ineficiencias
administrativas y aún no mide los
efectos sobre la calidad del agua, ni
la salud de los bosques y las cuen-
cas hidrográficas.
Ahora algunos expertos se pre-
guntan si el programa es ecológica
o económicamente sustentable.
Hasta ahora, los pagos “realmente
no son para servicios ambienta-
les. Esencialmente, son contratos
laborales”, dijo Pamela McElwee,
una profesora en la Universidad
Rutgers, en Nueva Jersey, quien
estudia las políticas ambientales
en Vietnam. “No hay ningún tipo
de monitoreo eficiente, así que las
compañías de energía hidráulica
confían en que están derivando al-
gún provecho de ello”.
Bajo las reglas, las compañías de
energía hidráulica pagan 20 dong
por kilowatt-hora —menos de una
décima parte de un centavo de dó-
lar— a un fondo gubernamental
y le pasan el costo sus clientes, de
acuerdo con Pham Hong Luong,
un funcionario forestal. El estado
entonces distribuye el dinero a las
comunidades y empresas encarga-
das de proteger los bosques.
Expertos ambientales dicen que
el concepto de los pagos para pro-
teger los ecosistemas empezaron
a afianzarse a principios de la dé-
cada de 2000, cuando el gobierno
los consideró como una especie de
reemplazo presupuestal para los
programas de reforestación finan-
ciados por el estado.
Desde entonces, el programa ha
recibido financiamiento de muchos
donantes internacionales. Pero
Luong dijo que los funcionarios
forestales han tenido dificultades
para cobrarle los pagos a muchas
compañías pequeñas y medianas
de energía hidráulica, que afirman
no poder pagar el gasto adicional.
Según expertos ambientales,
incluso si más de esas compañías
finalmente participan, los pagos
para conservar los ecosistemas no
eliminarán el incentivo económico
para que granjeros pobres recu-
rran a la tala o la siembra ilegal de
cafetos en bosques estatales.
Pham Thu Thuy, del Centro para
la Investigación Forestal Interna-
cional, y otros expertos cuestionan
si el programa en realidad benefi-
cia a los pobres.
Dijo que en algunas áreas rura-
les de Vietnam, los aldeanos quizás
no confíen en el líder que firmó el
contrato en nombre de la aldea. En
otros casos, dijo, los aldeanos quie-
ren invertir el dinero recibido en la
agricultura, y les molesta una cláu-
sula que exige que gasten un por-
centaje en artículos que beneficien
a la comunidad, como muebles para
un centro comunitario en la aldea.
Touneh Duy, un campesino de 45
años, pasa por momentos difíciles
tras un periodo en el ejército viet-
namita. Dijo que los 113 dólares que
recibe cada tres meses del progra-
ma por proteger bosques estatales
son su principal fuente de ingresos.
“Este programa ayuda a los po-
bres”, dijo. “Yo soy uno de ellos”.
AARON JOEL SANTOS PARA THE NEW YORK TIMES
El programa
de pagos para
preservar
ecosistemas
de Vietnam
tiene el fin
de proteger
la superficie
forestal, como
ésta en la
provincia de
Lam Dong.
Por DOUGLAS QUENQUA
Es una escena conocida: miles
de personas reunidas en Stone-
henge para cantar, golpear tam-
bores y festejar bajo el amanecer
del solsticio. Abundan las teorías
sobre el propósito del monumento,
pero hay nueva evidencia de que
el lugar siempre tuvo el propósito
de servir como sede de ese tipo de
festividades; específicamente,
para crear música estridente.
Varios investigadores han
descubierto que algunas de las
piedras del monumento, al ser
golpeadas, hacen un sonido fuerte
y estruendoso. Quizás, dicen, esto
explique por qué estas piedras es-
pecíficas fueron elegidas y trans-
portadas aproximadamente 300
kilómetros, una hazaña técnica
masiva hace casi cutro mil años.
¿Es posible que Stonehenge fuera,
de hecho, un xilófono prehistóri-
co?
“La gente pregunta: ‘¿Por qué
llevaron las piedras azules a Sto-
nehenge?’”, dijo Paul Devereux,
uno de los autores del estudio. Los
científicos han sabido desde hace
tiempo que muchas de las rocas
de Stonehenge fueron removidas
de las Colinas de Preseli, en Gales.
Lo que nunca ha estado claro es la
razón.
La idea de que estas piedras
se usaron para crear música —o
al menos ruido— se le ocurrió a
Devereux y a su colega Jon Wozen-
croft, de Royal College of Art, du-
rante un viaje a Preseli.
Descubrieron que en algunas
zonas de Preseli, una roca conoci-
da como diabasa o dolerita, uno de
los tipos de piedra encontrados en
Stonehenge, producía un sonido
similar a una campana metálica
al ser golpeada. En julio del 2013,
los investigadores recibieron per-
miso para hacer pruebas con unas
cuantas diabasas en Stonehenge.
Debido a que las piedras azules
(un término británico para las
rocas en el sitio) de Stonehenge es-
tán engarzadas en el suelo, no ha-
bía muchas expectativas. “Tiene
que haber algo de espacio de aire a
su alrededor para que ocurra la re-
sonancia”, dijo Devereux. Aun así,
varias de las rocas producían so-
nidos huecos, como de campana, y
algunas parecían tener cicatrices
como si hubieran sido golpeadas.
Se pueden encontrar piedras so-
noras mucho más allá de Gales, en
Suecia, China, Australia y Estados
Unidos. En ocasiones, las culturas
antiguas pensaban que las piedras
sonoras tenían poderes místicos.
Los chinos creían que las piedras
contenían la fuerza vital conocida
como chi. Se ha descubierto arte
neolítico en piedras sonoras en In-
dia, y se sabe que algunos rituales
indígenas estadounidenses han
involucrado a dichas rocas. Esas
asociaciones podrían explicar la
función de las piedras sonoras en
Stonehenge.
Lawrence L. Malinconico, un
geólogo en la Universidad de Lafa-
yette, en Pennsylvania, le atribuye
el sonido a una combinación de
composición y densidad. Las dia-
basas, que tienen mucho hierro y
magnesio, pasaron casi 170 millo-
nes de años bajo la tierra antes de
subir a la superficie y enfriarse. La
roca es suficientemente densa co-
mo para producir un tono agudo.
La revelación de que Stonehen-
ge era un instrumento para crear
sonidos podría no resolver los ar-
gumentos sobre su propósito ori-
ginal, pero Devereux espera que
sus descubrimientos incentiven a
los arqueólogos a tomar en cuenta
lo que escuchaban los habitantes
de la antigüedad, además de lo que
veían y hacían.
“Todo el mundo ha representado
durante tanto tiempo a la prehisto-
ria como una película muda”, dijo.
“Ahora intentamos recuperar la
banda sonora”.
Los sonidos del ‘rock’ antiguo
CI E NCI A Y T ECNOL OGÍ A
6 LA PRENSA DOMINGO 22 DE JUNIO DE 2014 THE NEW YORK TIMES INTERNATIONAL WEEKLY
Tatuaje es toque final de senos
Esfuerzo para salvar lago
que nutre a Camboya
Por CHRIS BERDIK
AKOL, Camboya — Cuando el
Sol sale sobre el Lago Tonle Sap, los
pescadores se encaminan desde al-
deas flotantes como ésta, pasando
junto a manglares semi sumergi-
dos y llanos inundados, para revi-
sar sus redes.
Todos los años, el lago rinde unas
272 mil toneladas de peces, lo que
lo convierte en uno de los ecosiste-
mas de agua dulce más productivos
del mundo. Eso y las inundaciones
en la temporada de monzones, que
lo acrecientan a hasta cinco veces
su tamaño en la temporada seca, le
han ganado al lago el apodo de “el
corazón palpitante de Camboya”.
Pero el Tonle Sap está en dificul-
tades debido a la sobrepesca, la tala
de manglares que albergan a crías
de pez, las represas hidroeléctricas
río arriba y las temporadas secas
que se estima serán más largas y
calurosas.
Keo Mao, un pescador de 42 años
de Akol, dijo que espera que sus
cinco hijos puedan encontrar una
alternativa a la vida que ha mante-
nido a su familia durante genera-
ciones. “Ahora el lago realmente
no es tan bueno”, dijo. “Hay dema-
siada gente”.
Ahora, un equipo internacional
de investigadores se ha integrado
a los pescadores locales en un pro-
yecto para salvar el Tonle Sap. Los
científicos están construyendo un
modelo computacional para pre-
decir cómo diferentes decisiones
económicas, regulatorias y de de-
sarrollo podrían afectar a este eco-
sistema, y para planear un camino
sustentable hacia adelante.
Los pescadores locales son cru-
ciales para el proyecto. Han reco-
lectado peces en pequeñas redes de
investigación, anotado su especie,
largo y peso, y cortado pedazos de
sus colas para someterlos a prue-
bas de ADN.
La población de Camboya crece
casi un 2 por ciento al año. Muchos
camboyanos rurales fueron des-
plazados cuando terrenos se cedie-
ron a grandes empresas agrarias
emigraron al Tonle Sap.
Entre 1998 y 2008, el período más
reciente analizado, el número de
pescadores de tiempo completo
en Tonle Sap aumentó en un 38
por ciento, a 38.200, y el número de
campesinos a las orillas del lago,
muchos de quienes pescan de me-
dio tiempo, aumentó en un 33 por
ciento, a 520.800.
El modelo de Tonle Sap, diseñado
para buscar lo inesperado, investi-
gará la posibilidad de que un incre-
mento en la pesca de hecho pudiera
resultar en más peces en el lago.
Kevin McCann, ecologista en la
Universidad de Guelph, en Ontario,
dijo que si los pescadores extraen
todo lo que atrapan en sus redes,
las especies que sufrirán más se-
rán los peces más grandes, que
crecen y se reproducen lentamente.
Cuando haya menos peces grandes
que se coman a los peces pequeños,
los que se multiplican con rapidez, el
resultado será más peces en gene-
ral pero una menor biodiversidad.
Datos sugieren que en el curso de
la última década, el lago ha estado
perdiendo sus peces más grandes
—bagres que pesan más de 200 ki-
los, mantarrayas con envergadu-
ras de dos metros, carpas siamesas
más grandes que los pescadores
que las atraparon— mientras que
la captura de la minúscula trey riel
ha aumentado ligeramente.
Los modelos climáticos predi-
cen temporadas secas más largas
y calurosas en el sureste de Asia,
y monzones más intensos. Ambos
podrían afectar los patrones de
migración y desove de los peces
del Tonle Sap, dijo Sovan Lek, un
ecologista en la Universidad Paul
Sabatier, en Toulouse, Francia.
“En Europa, el agua puede pa-
sar de muy fría a muy cálida, del
invierno al verano”, dijo. “Aquí, la
temperatura es estable durante to-
do el año, así que la adaptación a un
cambio será más difícil”.
Las represas planeadas río arri-
ba muchas veces son descritas co-
mo una necesidad. Pero las presas
tropicales generan energía sólo du-
rante algunas décadas, mientras
que el Tonle Sap ha alimentado a
Camboya durante siglos. Alrede-
dor del 60 por ciento de la pesca en
el interior de Camboya proviene
del Tonle Sap.
Las 1,5 millones de personas que
dependen directamente del Tonle
Sap, en su mayoría familias pesca-
doras y campesinas, son uno de los
factores más grandes en predecir
el futuro del lago. Cómo reaccionen
a los cambios en el lago va a ser cru-
cial. Si el botín pesquero disminuye
en un tercio, por ejemplo, los pesca-
dores podrían tener que pasar aún
más tiempo en sus barcos, aven-
turarse en aguas ilegales donde
no se permite la pesca, o recurrir
al cultivo de arroz, que alteraría el
ecosistema.
El geógrafo Evan Fraser ha ex-
plorado estos escenarios con los
residentes del Tonle Sap. Su inves-
tigación sugiere que las estrategias
adaptativas correctas podrían sig-
nificar la diferencia entre una tran-
sición tolerable y un desastre.
Por CAITLIN KIERNAN
FINKSBURG, Maryland — Una
sala de tatuajes en Finksburg se ha
convertido en una meca para una
clientela inusitada: mujeres con
cáncer de mama.
Las mujeres que se han sometido
a tratamiento por cáncer de seno
acuden a raudales a Little Vinnie’s
Ta ttoos en busca de una cosa: un
tatuaje tridimensional realista
de un pezón realizado por Vinnie
Myers, su propietario.
Se ha corrido la voz sobre sus
habilidades entre las mujeres que
se han practicado una cirugía por
cáncer de mama. Más de cinco mil
mujeres —entre ellas esta escri-
tora— han viajado desde tan lejos
como India para que Myers, que
cobra de 600 a 800 dólares, recons-
truya sus pechos.
Una vez que se le realiza una
mastectomía a una mujer, el nuevo
seno es un lienzo en blanco. Aun-
que la operación puede recrear el
tamaño y la forma del seno natu-
ral de la paciente utilizando tejido
de su propio cuerpo o implantes,
la piel más obscura y sensible del
pezón y la areola por lo general se
remueve completamente.
Los injertos de piel pueden re-
crear la apariencia del pezón ori-
ginal, pero el procedimiento no es
popular porque “la mayoría de las
pacientes no desea otra operación y
otra cicatriz”, dijo Leo Keegan, pro-
fesor clínico asistente de cirugía en
la Escuela Icahn de Medicina, en
Mount Sinai, Nueva York.
En cambio, muchos médicos y
pacientes optan por una versión ta-
tuada de un pezón, a menudo reali-
zada por un cirujano de reconstruc-
ción de senos con sólo unas cuantas
horas de capacitación en tatuajes.
Por lo general,
el resultado sólo
tiene un parecido
superficial con un
pezón real.
Myers original-
mente se especia-
lizaba en tatuajes
coloridos y únicos en su clase. Pero
en una fiesta, en 2001, entabló una
conversación con una mujer que
trabajaba con un cirujano plástico.
“Me dijo que tenían dificulta-
des para tatuar a sus pacientes de
cáncer y me preguntó si yo podría
ir a ayudar a corregir algunos de
ellos”, contó Myers. Después de
hacer unos cuantos trabajos, se
dio cuenta de la necesidad de que
artistas capacitados del tatuaje se
involucraran en la reconstrucción
de senos.
A medida que Myers desarrolla-
ba su técnica y aumentaba su acti-
vidad, le quedaba poco tiempo para
otros tatuajes.
En 2010, decidió renunciar a los
tatuajes de pezones, pero dijo que el
día que iba a dejar de aceptar citas
para ello, su hermana lo llamó para
decirle que tenía cáncer de seno.
Myers lo tomó como una señal.
Hoy, está más ocupado que nun-
ca, con una lista de espera de cua-
tro a seis meses. Ha reclutado a su
hija, Anna, de 19 años, para ayudar-
lo. Cuando concluya sus estudios
en licenciatura en arte, en 2017, ella
planea aprender de su padre a ha-
cer tatuajes de pezones.
KASSIE BRACKEN/THE NEW YORK TIMES
FOTOGRAFÍAS POR CHRIS BERDIK FOR THE NEW YORK TIMES
El tiburón
negro habita
el lago. La
aldea flotante
de Akol. La
sobrepesca,
las represas
hidroeléctricas
y el cambio
climático
amenazan
el Tonle Sap
(abajo).
Los tatuajes de
Vinnie Myers
dan la ilusión de
pezones.
L A F ORMA E N QU E COME MOS
DOMINGO 22 DE JUNIO DE 2014 LA PRENSA 7 THE NEW YORK TIMES INTERNATIONAL WEEKLY
Viñedo sobrevive la historia
Mezcla de sabores globales
y locales en Panamá
Por NEIL MacFARQUHAR
YALTA, Crimea — Las caverno-
sas bodegas de los viñedos Mas-
sandra son testimonio tanto de la
conmoción de la historia como del
persistente atractivo del vino pro-
ducido en las empinadas laderas
volcánicas de Crimea.
El Zar Nicolás II fundó Massan-
dra en 1894 para producir vino pa-
ra su palacio de verano; el águila
bicéfala de su sello aún es visible
en algunas botellas polvorientas.
Durante la Segunda Guerra
Mundial, Stalin ordenó que se
removieran 60 mil botellas de las
mejores cosechas.
“El Zar, la URSS, Ucrania, Ru-
sia”, enumeró Valentyn Mytya-
yev, director de comercio interna-
cional del viñedo, mientras cami-
naba entre las 971 mil botellas de
la bodega.
“¡Mire! Revolución. Guerra ci-
vil. Guerra Mundial”, dijo, apun-
tando hacia fechas significativas
de Rusia y de la historia mundial:
1905, 1917 y 1944. “Estuvimos tra-
bajando todo el tiempo a través de
la historia”.
Con la repentina anexión de
Crimea por parte de Rusia, en
marzo, la bodega nuevamente ha
cambiado de manos, del gobierno
ucraniano al de Moscú. La única
constante, como dijo Mytyayev,
es que el promedio anual de 300
días soleados de Crimea produ-
cen una cosecha estable de uvas
dulces.
La agricultura es un sector cru-
cial que el Kremlin espera rejuve-
necer para convertir a Crimea en
una historia de éxito económico.
El nuevo gobierno espera explo-
tar la industria vinícola en parti-
cular para atraer más turistas, y
ha culpado a Ucrania de descui-
dar a ambos sectores cuando ad-
ministraba Crimea.
Mientras gran parte de Crimea
se lamentaba por las habitaciones
de hotel vacías y la falta de turis-
tas, que son una piedra angular de
la economía, el equipo en Massan-
dra estaba de excelente ánimo.
Dijeron que los vinos volaron de
los estantes de sus tres tiendas en
abril, en vías de duplicar las ven-
tas del año pasado.
El viñedo señaló que muchos
rusos que visitan por primera vez
han comprado con entusiasmo los
souvenirs líquidos. La ex bodega
del Zar hoy produce diez millones
de botellas al año.
El gobierno confía en que la
incertidumbre generada por los
acontecimientos en Ucrania no
desalentarán a los coleccionis-
tas lejanos. En un día reciente,
un comprador londinense y uno
moscovita eran esperados para
la comida.
Nikolay Boyko, director de Ma-
ssandra, dijo que consideraba su
visita como una señal alentadora.
Tanto para Rusia como para
Ucrania, Massandra ha sido un
destino para dignatarios extran-
jeros.
El libro de casi cinco centíme-
tros de grosor editado para su
aniversario 115 mostraba fotos
de visitantes como Ho Chi Minh
de Vietnam, Josip Broz Tito de
Yugoslavia y otras numerosas lu-
minarias de la galaxia comunista.
Massandra ha sido considerado
un poco aparte desde su concep-
ción. Fue popular entre los miem-
bros de la alta sociedad artística
que veraneaban cerca del Zar.
Nacionalizado en 1922, luego de
la Revolución Rusa, siguió siendo
una atracción popular.
Una ley de 1936 que conser-
va las bodegas bajo protección
estatal sigue en vigor. Cuando
Mikhail Gorbachov, como Secre-
tario General del Partido Comu-
nista, inició una campaña contra
el alcohol a fines de los años 80,
los viñedos de toda Rusia fueron
eliminados. Pero Massandra se
salvó.
“Massandra es un país diferen-
te, como El Vaticano en Italia”,
dijo Boyko. “Vivimos de acuerdo
con nuestras propias leyes y regu-
laciones”.
Por NICHOLAS GILL
Cien años después de que se in-
auguró el Canal de Panamá —que
continúa llevando a inmigrantes de
diferentes etnias cuyos alimentos
dominan la escena culinaria de la
ciudad de Pana-
má— ha surgido
una nueva gastro-
nomía panameña,
que es introspecti-
va al mismo tiem-
po que acoge su
diversidad.
La capital panameña tiene muy
pocos platillos originales. Es más
probable cenar spanakopita o chow
mein que patas de cerdo en escabe-
che o el guisado de pollo llamado
sancocho. Pero eso está cambian-
do. Por todos lados, chefs jóvenes
adaptan ingredientes locales a las
tendencias globales, que van des-
de carne asada del sur de Estados
Unidos hasta fusión japonesa-pe-
ruana.
El movimiento es fomentado por
Panamá Gastronómica, un evento
anual que desde 2010 lleva a chefs
extranjeros a Panamá para que le
den cátedras a estudiantes culi-
narios. La conferencia, a fines de
agosto, se realiza en el marco de un
festival más grande y público que
sirve como vitrina para restauran-
tes y productos panameños, que
van desde camiones de comida
ambulantes como La Tapa de Co-
co, que vende platillos panameños
de origen africano, hasta Proyecto
Paila, un colectivo culinario que
vende salchichas picantes hechas
con el ají chombo local.
“Tenemos todos los elementos
para inspirarnos: productos, un
país hermoso con historia, un gru-
po de chefs inquietos”, dijo Elena
Hernández, presidenta de Panamá
Gastronómica. “Es un momento
histórico, en el que la cocina se ha
vuelto muy importante”.
En Humo, en el vecindario de San
Francisco, Mario Castrellón, su
propietario y chef ejecutivo, adapta
carne asada estadounidense a los
ingredientes panameños. Hay fal-
da de res que ha sido ahumada con
madera de nance y pulpo de granja
con jarabe de caña de azúcar.
Gran parte de los productos
agrícolas provienen de Maito, el
restaurante cercano que Castre-
llón abrió hace cuatro años. Tiene
un jardín orgánico, donde cultiva
culantro, ají chombo, ñame y mi-
crogerminados. El
restaurante ofrece
menús de degusta-
ción de diez plati-
llos que reflejan la
historia del canal,
al incorporar las
diferentes etnias
involucradas en su
creación y las plan-
tas y animales que
lo rodean, en plati-
llos como Ta-Bien,
un tamal relleno de
mariscos y envuel-
to en hoja de pláta-
no, y la sopa won
ton con achiote.
El chef español
Andrés Madrigal
alguna vez estuvo
al frente de diver-
sos restaurantes madrileños co-
mo Balzac y Alboroque. En agosto,
abrió Madrigal en un edificio be-
llamente renovado de dos niveles
en el distrito histórico del Casco
Viejo.
El 90 por ciento de los ingredien-
tes son panameños, pero él les da
su propio giro, como rellenar cane-
lones con ropa vieja o crear un pie
de queso invertido inspirado en el
Valle de Antón, un poblado en el
cráter de un volcán inactivo, con
migajas de chocolate que repre-
sentan el suelo volcánico, con flores
comestibles encima.
JAMES HILL PARA THE NEW YORK TIMES
En las bodegas de los viñedos Massandra, fundados en 1894 en Crimea, hay 971 mil botellas.
NICHOLAS GILL PARA THE NEW YORK TIMES
En Madrigal, un pie de queso inspirado en
un poblado en el cráter de un volcán.
Su gastronomia
fusiona tradición con
nuevas diversidades.
AR T E Y DI S E ÑO
8 LA PRENSA DOMINGO 22 DE JUNIO DE 2014 THE NEW YORK TIMES INTERNATIONAL WEEKLY
Por JON CARAMANICA
NUEVA YORK — En 2001, Todd
Kreidler desayunó con su jefe, el
dramaturgo August Wilson. Kreid-
ler ayudaba a Wilson con una obra
de teatro, pero en realidad estaba
allí para aprender lo que Wilson
quisiera enseñarle. Y esa mañana,
el tema fue Tupac Shakur.
Wilson estaba exasperado con su
empleado. “Realmente no conoces
‘Dear Mama’”, dijo, sobre la emble-
mática oda de Shakur a su madre.
Wilson compró una copia del álbum
“Me Against the World” de Shakur
y la puso en manos de Kreidler.
“Tu vida no contiene nada que
esa música no tenga”, le dijo Wil-
son, según recordó Kreidler. “Hay
amor, honor, deber, traición, amor a
un pueblo. ¡Hay un universo entero
en esa música!” Le dijo a Kreidler
que no volviera los ensayos hasta
que la hubiera absorbido toda.
Así que el día en 2010 cuando
Kreidler abrió un paquete con 23 de
los CDs de Shakur y dos libros de
sus escritos, con la tarea de crear
un musical basado en ellos y arrai-
gado en las palabras del rapero, es-
taba preparado.
El resultado es “Holler if Ya Hear
Me”, que debutó en Nueva York el
19 de junio, y entreteje 21 canciones
de Shakur en una historia sobre
una comunidad que lucha para
extraer la esperanza de las garras
de los arraigados males sociales.
Dicho de otra forma, no es una ver-
sión de Broadway ni una visión de
la vida de Shakur, sino más bien la
transferencia de sus palabras a un
contexto emocional.
“Es una historia sobre el amor
incondicional que realza todas sus
palabras”, dijo Kenny Leon, el di-
rector del musical.
Pero es una pregunta abierta si
el público habitual de Broadway, o
incluso los asistentes al teatro de
raza negra y clase media, pueden
encontrar lugar en sus corazones
y billeteras para Shakur. El hip-
hop ha incursionado en Broadway
antes, pero “In the Heights”, obra
ganadora de cuatro premios Tony
tanteó el terreno Off Broadway pri-
mero, y no tuvo que lidiar con una
estrella implícita que sigue siendo
polémica años después de su muer-
te.
La producción de ocho millones
de dólares se estrenó directamente
en Broadway. Luego de que influ-
yentes productores se negaron a
involucrarse, Eric Gold, un repre-
sentante veterano de Hollywood,
y Shin Chun-soo, un empresario
teatral sudcoreano, invirtieron en
la obra.
Asesinado en 1996 en un caso que
aún no ha sido resuelto, Shakur si-
gue siendo una de las figuras más
celebradas del hip-hop. Fue prolífi-
co y contradictorio, hijo de activis-
tas que firmó, tarde en su carrera,
un contrato con Death Row, la dis-
quera que introdujo el gangsta rap
al ámbito musical masivo.
“Holler if Ya Hear Me” —cuyo
título es tomado de una canción de
Shakur— en general evita su bio-
grafía, por razones artísticas, y por-
que el equipo creativo no tenía los
derechos de la historia de su vida.
El musical es el resultado de ca-
si quince años de conversaciones
intermitentes entre Afeni Shakur,
la madre del rapero, quien también
es productora de la obra, y Leon y
Gold.
“Para contar su historia correc-
tamente, necesitas el contexto
mayor de la experiencia negra en
Estados Unidos”, dijo Gold. Tanto
él como Afeni Shakur pensaban
que Wilson, dos veces ganador del
Premio Pulitzer por
obras de teatro en su
ciclo de diez obras
sobre la vida esta-
dounidense negra,
era la persona indi-
cada para la tarea.
Wilson se negó y des-
pués de que murió,
en 2005, el proyecto
quedó en el limbo
durante varios años,
hasta que Leon hi-
zo una alianza con
Kreidler.
“El hecho de que los críticos a
menudo dicen que Pac es contra-
dictorio es excelente material para
un dramaturgo”, dijo Kreidler del
proceso en el cual diseccionaba la
letra de las canciones para forjar
una narrativa.
El resultado es una interpreta-
ción inesperadamente utópica de
la obra de Shakur. Al repartir sus
canciones entre diferentes perso-
najes, Kreidler asumió una posición
filosófica: la idea de que Shakur es
universal, que una parte de él puede
encontrarse en todo el mundo.
La historia gira en torno a un
grupo de amigos que se reúnen en
una cuadra: sus familias, sus deci-
siones buenas y malas, y sus rela-
ciones.
Christopher Jackson interpreta a
Vertus, un hombre rudo reformado
que intenta encontrar su camino
hacia la luz. Saul Williams ocupa el
papel clave de John, recién salido
de la cárcel y con una nueva con-
ciencia.
Tanto Williams como Jackson
tienen antecedentes que abarcan
el hip-hop y el teatro tradicional. Y
ambos sentían una conexión visce-
ral con Shakur: recordaban haber
llorado al enterarse de su muerte.
“Pac era tan perspicaz”, dijo
Williams. “Es increíble cuánto
corazón, vulnerabilidad, pasión y
empatía había en su música”.
Tren de película viaja en era del hielo
La música de Tupac
está en todo el mundo
Viven en tren
una amarga
división social.
FOTOGRAFÍAS POR FRED R. CONRAD/THE NEW YORK TIMES
Por MEKADO MURPHY
En el thriller de ciencia ficción
“Snowpiercer”, la lucha de clases
viaja en tren.
Esta película, estrenada este
mes en Estados Unidos, imagina
un futuro en el que el esfuerzo por
controlar el calentamiento global
resulta en una nueva era de hielo
que vuelve inhabitable al planeta.
Los últimos miembros de la raza hu-
mana viven en un tren con un motor
de movimiento perpetuo, que viaja
sobre una vía que circunnavega al
mundo. Igual que en un tren de la ac-
tualidad, a los pasajeros se les asig-
nan asientos por clase. La clase más
pobre y más baja queda relegada a
la inmunda cola del tren, mientras
que los viajeros ricos viviendo en
los opulentos vagones delanteros.
Pero las masas, lideradas por la es-
trella Chris Evans, organizan una
revuelta (los villanos incluyen a
Tilda Swinton) y tratan de alterar la
división de poderes.
“Snowpiercer” representa el de-
but en inglés del director surcorea-
no Bong Joon-ho, quien basó su fil-
me en la novela gráfica francesa “Le
Transperceneige”. Bong, fan de los
cómics, descubrió la novela gráfica
en una tienda de Seúl en 2005.
“Tuve suerte, porque en ese en-
tonces, fuera de Francia, Corea era
el único país donde se publicó esta
novela gráfica en particular”, dijo
vía telefónica desde su hogar en
Seúl.
La película traza marcados con-
trastes visuales entre las clases.
Aunque muchas de las ideas de
Bong se basaron en la novela grá-
fica, su película sigue adelante por
su cuenta con audaces decisiones
de diseño.
Al frente del tren, los sobrevi-
vientes viven muy bien, con un
acuario, un sauna, salones de fies-
ta y una piscina que ocupa todo un
vagón. El carro está rodeado de vi-
drio, lo que permite a los nadadores
ver el paisaje de montañas nevadas
a su alrededor.
La vida es deprimente para los
pasajeros más pobres. Subsisten
con trozos gelatinosos de proteína
y su alojamiento es apretado y aba-
rrotado.
Las imágenes de la disposición
de viviendas en áreas pobres de
Hong Kong y otros países inspira-
ron el diseño del set.
“Si se comparan las secciones
con una tienda departamental de
lujo o un hotel de primera clase,
todos los cuartos son realmente
coloridos y estilizados”, dijo Bong.
“Pero si entras a la sección exclu-
siva del personal, ves cemento,
tuberías y suciedad. La idea era
abordar la película de tal manera
que uno realmente pudiera notar
los diferentes tonos en el tren”.
Saul
Williams
(centro) en
“Holler if Ya
Hear Me”,
un musical
basado en
las canciones
y la poesía
de Tupac
Shakur.
Abajo, Saul
Williams y
Christopher
Jackson
tienen
antecedentes
en el hip-
hop.