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TOMÁS CABAL BARROS

Nació don Tomás Cabal Barros en la ciudad de Valladolid (España), el 29 de diciembre de
1897, como consta en sus archivos personales.
Fueron sus padres Tirsa Barros Rojos, natural de la ciudad de Ávila y de don Cosme Cabal
Vega.

Aunque de familia pobre por su condición de hijo único recibió una esmerada educación que
comenzó en su honorable hogar y continuó en excelentes escuelas.
La enseñanza elemental la comenzó en la escuela de los hermanos de la doctrina cristiana.
Su brillante inteligencia y sus dotes de estudiantes, llamaron la atención de maestros y
amigos y por recomendación de un culto sacerdote a los once años de edad ingresó al
Seminario de Valladolid.
A los dieciocho años concluyó sus estudios generales y de Valladolid pasó a Madrid para
continuar sus estudios de Filosofía y Teología.
En el internado de los Reverendos Padres Paúles cobró afición a la vida religiosa y con gran
contento de sus padres decidió ingresar al sacerdocio. Por ser muy joven, los superiores
jerárquicos aplazaron su ordenación de sacerdote y en el intervalo ejerció el profesorado en
una de las escuelas secundarias que la congregación sostenía en la población de Ramales de
la Victoria.
A los veintitrés años fue ordenado sacerdote y ejerció su Ministerio en la misma población de
Ramales y en el pequeño pueblo de Guardaminos.
En 1927 se trasladó a América. Estuvo algún tiempo en Argentina y luego pasó a Chile. El
obispo de la Serena, Monseñor Caro lo destinó primero a Copiapó y luego a la parroquia
minera de los Andes de Potrerillos, donde funcionaba una de las más importantes empresas
mineras de Chile. En este pueblecito minero, en donde tenía todas las garantías de la
empresa y de los altos empleados, se interesó sinceramente por los obreros y sobre todo el
personal indígena explotados y duramente tratados tanto por los extranjeros como por las
autoridades chilenas.
Años después se traslada a Panamá, donde el obispo Monseñor Rojas y Arrieta, lo destinó a
la parroquia de Capira, comunidad pobre azotada constantemente por la malaria. Allí empezó
la construcción de iglesias y de la casa cural.
En 1931 fue nombrado párroco de Dolega y Boquete.
Amante de los libros y propagador incansable de la lectura, su primera actividad fue la
creación de una “sala de lectura” y de una sociedad compuesta de maestros y vecinos del
pueblo.
Una fuerte crisis nerviosa que lo mantuvo en un hospital de la Zona del Canal por nueve
meses, lo obligó a retirarse de su ministerio.
En 1938 fue nombrado profesor de dibujo en la Escuela Normal de Santiago de Veraguas en
donde residió hasta 1945.
Hizo valiosas donaciones a las bibliotecas de las escuelas públicas de La Concepción y de
Dolega.
Poco antes de morir dispuso donar al pueblo de Dolega una de sus casa, para que sirviera de
local a la Biblioteca Pública, institución que llenaría las funciones de la “Sala de Lectura” que
él tanto anheló para el pueblo de Dolega.
Tomás Cabal Barros murió el 12 de mayo de 1966, a la edad de 68 años, sus restos mortales
reposan en Dolega; pueblo que tanto amó.